¿Las ciudades son ecosistemas?
No, porque a diferencia de los ecosistemas, las ciudades tienen un
metabolismo lineal que no es capaz de cerrar los ciclos de materia y
energía. Y no, porque los habitantes de las ciudades tienen la capacidad de
expandir su hábitat por voluntad propia, anulando la vida natural de los
ecosistemas que les rodean.
Ciudad Biotopo es un plan que reacciona a esta situación definiendo los
principios de los futuros crecimientos urbanos en base a estas dos
cuestiones.
Tomando como punto de partida el tejido industrial periférico del área
metropolitana de Madrid, se propone en primer lugar crear una red vegetal
de desarrollo rizomático que reintroduzca la vida silvestre en la ciudad,
conectando transversalmente los dos sistemas hídricos madrileños.
Y en segundo lugar, habitar esa red con una arquitectura basada en
sistemas constructivos de origen orgánico que permitan cerrar los ciclos de
la materia y energía que utilizan en su construcción.
A. LA RED VEGETAL SILVESTRE
Proyectar un sistema de obtención y gestión de los recursos necesarios, no
una imagen final idealizada.
A1. Destrucción selectiva de lo existente: Desvelar el terreno natural.
En primer lugar, se clasifica el suelo pavimentado del polígono en duro o
blando, según su entidad constructiva, detectando para cada tipo las
máquinas adecuadas para su destrucción, cuya huella será la que
conforme el patrón compositivo del jardín.
A2. Infraestructura de irrigación:
Este nuevo mapa de terreno natural horadado en el hormigón y el asfalto
existente da lugar a una red de canalización superficial de agua inspirada
en los jardines árabes, que conducirá el agua de lluvia no filtrada hasta una
unidad de tratamiento de agua creada a partir de unos depósitos
industriales existentes.
A3. Criterios de semillación:
A partir de una clasificación de las especies vegetales autóctonas, se
establecen los criterios de semillación considerando:
A) El jardín como espacio perceptivo: con las especies herbáceas
definiendo los recorridos, las arbustivas delimitando el espacio visual y las
aromáticas intensificando los puntos de mayor concentración vegetal.
B) El jardín como espacio higrotérmico: donde el agua en superficie del
riego por inundación se unirá a la sombra del dosel de las especies
arbóreas y a las corrientes de viento para atemperar las duras condiciones
ambientales del verano madrileño.
B. LA EDIFICACIÓN ORGÁNICA
¿Qué sistemas constructivos pueden dar lugar a una masa edificatoria
capaz de cerrar sus ciclos de materia y energía?
B1. Destrucción selectiva de lo existente. Injerto urbano.
Esta nueva arquitectura se articulará con la edificación existente del
polígono mediante operaciones de destrucción selectiva que seccionarán
parte de las naves industriales para albergar el primero de estos sistemas
constructivos:
B2. Tierra
Origen: terreno natural. Desecho: Centrales de compostaje. Esta tierra en
sacos colmatará parcialmente el espacio interior de las naves formando
volúmenes delimitados por gruesos cerramientos muy adecuados
para albergar programas con gran necesidad de aislamiento térmico y
acústico y escasa necesidad de luz exterior como hostales o salas de
eventos.
B3. Madera
Origen: explotación forestal. Desecho: Centrales de biomasa. Conformará el
cuerpo principal de los edificios en altura, que albergaran el grueso del
programa residencial y de oficinas.
Estarán formados por una estructura rigidizada por jabalcones (evitando el
uso de grandes escuadrías que requerirían una mayor industrialización) con
nudos elaborados mediante uniones secas con pernos y placas de acero,
facilitando el desmontaje del edificio una vez acabada su vida útil.
B4. Fibra vegetal
Origen: explotación forestal. Deshecho: centrales de compostaje. Este
sistema constructivo, que dará soporte a la vegetación de la envolvente
exterior del edificio, tomará la forma de mallas tensadas formadas por líneas
principales de soga de triple cordón a las que se atan varias redes de
cordón simple entrelazado patronadas para dar lugar a la volumetría final
del edificio.
Todo ello quedará unido a la estructura principal mediante uniones
metálicas de placas atornilladas y terminales de horquilla de doble
articulación.
De esta manera se configura una arquitectura en la que la vida se da tanto
fuera como dentro de ella. En un espacio intermedio protegido del sol, el
viento y la contaminación mediante una canopia habitada que alude al
sueño recurrente de la casa en el árbol, devolviendo al ser humano a un
hogar compartido con la vida silvestre.