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Unidad 4 Act 3 Yuleisi Rojas

La deforestación es un grave problema ambiental causado principalmente por la agricultura intensiva, la explotación maderera, la minería y la urbanización, que destruye ecosistemas y contribuye al cambio climático. Sus consecuencias incluyen el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo, lo que afecta la salud y economía de las comunidades dependientes de los bosques. Se requieren soluciones integrales y sostenibles para mitigar estos efectos y preservar el medio ambiente.
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Unidad 4 Act 3 Yuleisi Rojas

La deforestación es un grave problema ambiental causado principalmente por la agricultura intensiva, la explotación maderera, la minería y la urbanización, que destruye ecosistemas y contribuye al cambio climático. Sus consecuencias incluyen el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo, lo que afecta la salud y economía de las comunidades dependientes de los bosques. Se requieren soluciones integrales y sostenibles para mitigar estos efectos y preservar el medio ambiente.
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Yuleisi-Rojas- A00120063

Qué es la deforestación, causas, consecuencias y soluciones


La deforestación es uno de los problemas ambientales más graves que enfrenta nuestro planeta. La
tala masiva de árboles y los incendios a gran escala están destruyendo ecosistemas esenciales para
la vida en la Tierra y contribuyendo al cambio climático. Los incendios forestales arden con más
frecuencia e intensidad, en zonas geográficas más extensas o donde no se producían habitualmente
y durante periodos más largos. Por estas razones, diversos ambientalistas llaman a nuestros días “la
era del Piroceno”.
La deforestación causada por el ser humano es la tala o destrucción de árboles en áreas forestales,
o la provocación de incendios, con el fin de emplear esos terrenos de diversas maneras: para el uso
agrícola (como la producción de palma aceitera o soja para el ganado), la extracción de madera, la
explotación minera o la urbanización.
Esta pérdida tiene un impacto profundo en el medio ambiente y en la biodiversidad, así como en la
salud y la economía de las comunidades que dependen de los bosques y selvas. En realidad, puesto
que todo está conectado, afecta a la supervivencia de todas las personas en el planeta.
Las causas de la deforestación
La deforestación es uno de los problemas medioambientales más complejos y las diversas causas
que la provocan abren diferentes frentes de actuación.
Agricultura y ganadería intensivas. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación) esta actividad provoca al menos el 50% de la deforestación mundial.
Indonesia ha perdido la cuarta parte de sus bosques en los últimos 25 años por el cultivo de palma.
Hay enclaves del Amazonas que ya han perdido hasta el 80% de su masa forestal, en gran parte
para convertirlos en tierras de pasto, por lo que este gran ecosistema está en riesgo de
desertificación.
Explotación maderera. Los árboles se talan para la producción de madera, papel o cartón. Como
dato positivo, seguimos en el camino hacia un mundo con menos papel o un papel más sostenible.
Tras la pandemia, Europa logró una tasa promedio de incorporación de papel reciclado superior al
56%. También están llegando al mercado alternativas al papel tradicional como el papel mineral,
que se produce sin emplear árboles, agua o blanqueantes y que consume menos energía en su
fabricación.
Minería. Se requiere la eliminación de grandes áreas de bosque para la extracción de minerales. En
muchos casos, se trata de minería ilegal, todavía más agresiva para el medio ambiente. Países como
Indonesia, Brasil, Ghana y Surinam están entre los más afectados por la extracción de carbón, hierro,
oro o bauxita. La pérdida forestal es directa (dentro del área donde se da la actividad) e indirecta
(por las infraestructuras de acceso).
Actividad petrolera. La extracción de petróleo es responsable de la desertificación, degradación y
destrucción de tierras alrededor del mundo entero, en ocasiones en entornos tan vulnerables como
los bosques lluviosos.
Urbanización. El desarrollo urbano y la expansión de infraestructuras como las carreteras, es la
tercera causa de deforestación mundial, con algo más del 6% del total de pérdida boscosa. Según
el Parlamento Europeo, es la principal causa de deforestación en nuestro continente.
Yuleisi-Rojas- A00120063

Incendios forestales provocados. WWF/ Adena afirma que casi el 80 por ciento de los 10.000
incendios forestales que se producen cada año en España son provocados. En muchos casos, los
delincuentes que provocan este ecocidio no son simples pirómanos, sino que actúan de forma
coordinada.
Cambio climático. Las sequías y los periodos de calor extremo degeneran la vegetación, alteran los
ecosistemas (como el Amazonas, que nunca había estado tan deshumidificado) y producen
devastadores incendios, concluyendo en una desertificación de la zona afectada.

Las consecuencias de la deforestación y la tala de árboles


La deforestación y tala de árboles masiva a la que hoy se enfrenta el planeta produce consecuencias
cada vez más evidentes y peligrosas.
Calentamiento climático. El calentamiento es tanto causa como consecuencia. La desertificación
contribuye al efecto invernadero y a la subida de temperaturas, ya que los árboles dejan de absorber
dióxido de carbono (CO2) y de liberar oxígeno. La quema de masas forestales emite carbono a la
atmósfera, exacerbando el problema. Algunos incendios pueden observarse desde el espacio: los
satélites de la NASA nos ofrecen estampas impactantes, también de la Península Ibérica.
Pérdida de biodiversidad. La destrucción de hábitats amenaza a millones de especies de animales,
plantas e insectos, muchas de las cuales corren el riesgo de extinguirse. Algunas de estas especies
son irrecuperables al ser endémicas, es decir, exclusivas de ciertas regiones. Además, cada
organismo, desempeña un papel crucial en el delicado tapiz de la vida, ya sea como polinizador,
depredador, presa, forraje o materia orgánica: su desaparición provoca un efecto dominó.
Degradación del suelo. La deforestación expone el suelo a la erosión y la desertificación. Además,
se incrementa el riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra, que obstruyen los cauces de los
ríos y disminuyen la calidad del agua. El uso de grandes máquinas para la tala o el cultivo compacta
el suelo, reduciendo su riqueza y su capacidad para absorber agua.
Cambios en el agua y en el ciclo del agua. Con sus raíces profundas, los árboles extraen grandes
cantidades de agua del suelo y la transportan hasta las hojas. Su transpiración contribuye a la
humidificación del ambiente y a las precipitaciones: ¡un roble grande puede transpirar hasta 1600
litros de agua al día! La escasez de árboles junto con la deforestación afecta a ese ciclo.
Desplazamientos de especies y otros cambios en las conductas animales. Muchos animales se ven
obligados a desplazarse a otras áreas, alterando el funcionamiento habitual de las mismas e
incrementando la competencia por los recursos en su nuevo hogar. Otro problema añadido es que
los animales (osos, jabalíes, ciervos, corzos, zorros y un largo etcétera) se acercan a las poblaciones
buscando alimento y refugio.

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