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Impacto del Anime-Manga en México

La investigación explora la influencia del anime y el manga en la cultura y sociedad mexicana, destacando su evolución desde la apertura de Japón al comercio occidental en el siglo XIX hasta su actual popularidad entre los jóvenes. Se analiza cómo esta industria cultural ha generado un fenómeno social conocido como 'otakus', quienes han internalizado y adaptado estas formas de entretenimiento en su identidad. Además, se discuten las implicaciones comerciales y políticas de esta influencia cultural, así como su conexión con teorías sobre la industria cultural y el consumo.

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Impacto del Anime-Manga en México

La investigación explora la influencia del anime y el manga en la cultura y sociedad mexicana, destacando su evolución desde la apertura de Japón al comercio occidental en el siglo XIX hasta su actual popularidad entre los jóvenes. Se analiza cómo esta industria cultural ha generado un fenómeno social conocido como 'otakus', quienes han internalizado y adaptado estas formas de entretenimiento en su identidad. Además, se discuten las implicaciones comerciales y políticas de esta influencia cultural, así como su conexión con teorías sobre la industria cultural y el consumo.

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA

DE MÉXICO
FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ACATLÁN

Licenciatura de Sociología

Anime-manga y la industria cultural en


México: Uso político y comercial
Protocolo de Investigación

Seminario de Investigación

Profesor: Jesús Martínez

Alumno: Miguel Ángel Benítez Moreno


Planteamiento del problema/Revisión de la
literatura/Marco teórico

Para motivos de la presente investigación y tesis, los nombres de todos los individuos se
darán en el orden común en sus países de origen (es decir, americanos y europeos irán
nombre-apelllido y japoneses apellido-nombre)

En 1853, el comandante de la marina estadounidense Matthew Perry llegaba a costas


japonesas, a donde iba a dar un ultimátum: La apertura del país o la invasión extranjera.
Desde 1611, tras una serie de revueltas procristianas y otros eventos, el país del sol naciente
se había cerrado al extranjero completamente, salvo por el comercio holandés y sólo en el
puerto de Nagasaki. Al tener menor población y recursos tecnológicos que los
estadounidenses, a los japoneses no les quedó más remedio que acceder a las demandas.
Perry volvió a Japón seis meses después, donde firmó un tratado de apertura con el
Shogunato Japonés, sembrando las semillas para la Revolución Meiji, el fin del Shogunato y
más importantemente, el comienzo de un comercio intenso pero desigual entre Japón y
Occidente, lugares como Estados Unidos, el Reino Unido e incluso Alemania y Francia.
Entre los productos a los que se vio expuesto el pueblo japonés, entre aquellos japoneses que
iban a Occidente y aquellos occidentales que iban a Japón fueron productos culturales: Desde
antes de la apertura existía una tradición artística en Japón, que consistía en dibujos que
contaban una historia. Estos dibujos eran conocidos como manga (漫画). Tras la apertura,
llegó el arte occidental, entre el cual contaban los cómics, principalmente estadounidenses, y
cuando llegó el siglo XX, se le sumó la animación occidental, por ejemplo la de Walt Disney.
(Metraux, 2014; Poloniato, 2019). Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón, siendo un
enemigo derrotado, humillado, se vio inmerso en una ocupación anglo-británica de siete años
de duración, durante la cual los soldados extranjeros traían cómics estadounidenses, entonces
no vistos en años. Después de la ocupación, el gobierno japonés mantuvo buenas relaciones
con Estados Unidos, preocupado por influencia soviética en la región, lo que propició que
jóvenes, buscando éxito en otras áreas, en concreto el arte, se vieran influenciados por estas
piezas, mezclándolas con lo ya conocido, que era el manga tradicional, para crear el manga
moderno. Hoy se acepta que el pionero del manga moderno es Tezuka Osamu, autor del
trabajo seminal Astro Boy (Hernández, 2010; Poloniato, 2019; Barba, 2017; Jiménez, 2011).

Desde ese entonces, el anime y el manga ha demostrado ser una industria lucrativa, que desde
tiempos de Tezuka no ha hecho más que crecer. Después de Astro Boy han salido otras obras
muy grandes que serían muy influyentes en la cultura no solo de Japón, si no del mundo
entero: Dragon Ball, Naruto, Jojo’s Bizarre Adventure, Neon Genesis Evangelion, Demon
Slayer, My Hero Academia, Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man, cualquier cosa hecha por
Miyazaki Hayao, entre otras. Para este momento, en Occidente se había acabado la era
dorada de la animación, los cómics de los que se habían inspirado Tezuka y muchos otros, si
se adaptaban en animación, pero cuando se les hacían adaptaciones serias, dirigidas para un
público más maduro, estas generalmente se hacían en Live Action y cuando se hacía
animación original esta estaba dirigida a un público infantil, o cuando no, tiende a tener
chistes juveniles y animación básica1, o simplemente era episódica2. Esto no lo digo como
algo bueno o malo, simplemente estoy explicando que cuando llegó la animación que se
estaba produciendo en Japon, encontró su nicho rapidamente, y esto a pesar de que muchas
series importadas se cancelaban por bajos ratings (Manion, 2005). La animación japonesa se
estableció como algo distinto, que causaba curiosidad entre aquellos que se interesaban por lo
exótico y disgusto entre aquellos que preferían mantener el status quo cultural,
reconocimiento con el cual vino que se le pusiera un nombre propio: anime. Con el
advenimiento del anime y del manga a Occidente, así como otras regiones adyacentes como
Latinoamérica, aquel grupo al que le causó intriga, se interesó por este producto cultural y lo
internalizó, formó una identidad y estilo propio alrededor del anime y el manga. Así nacieron
los otakus.

El surgimiento de los otakus es un fenómeno en sí mismo, sin embargo, en sí son un síntoma


de algo más grande. Por ejemplo, hace treinta años, cuando el neoliberalismo estaba en su
auge, muchas personas habían vivido toda su vida sin tener un presidente que no fuera del
PRI y el internet era algo prácticamente desconocido, el anime era prácticamente
desconocido fuera de Japón, en México lo más que conocíamos era Dragon Ball Z, Mazinger
Z o Los Caballeros del Zodiaco porque los pasaban en el 5 y Candy Candy porque lo pasaban

1
Por ejemplo, South Park o Beavis y Butthead
2
Por ejemplo Los Simpson
en el 28 y poco más. Había que buscar con ahínco para conocer algo más del medio y
naturalmente aquellos que se atrevían formaban una comunidad aislada, donde ellos se
entendían y el resto de la sociedad no. Para 2020 ya no era así ni de lejos: Si antes tenías que
correr para no perderte Dragon Ball o a veces te aburrías y de casualidad veías Candy Candy,
ahora te metes al Crunchyroll cuando te apetezca y ves alguna serie de estas de temporada a
cambio de una módica suscripción (o no, si estás dispuesto a aguantar los anuncios). Incluso
si no ves anime conscientemente, no escapas de su influencia: En muchas plazas alrededor de
México ves tiendas de Panini, una empresa que se dedica a publicar cómics de todo tipo, con
las repisas tapizadas de tomos de manga, los cómics estadounidenses relegados a un rincón.
Hace unas semanas me encontraba en la estación de Buenavista, a donde me disponía a ir a
mi casa después de hacer un recado. Decidí dar una vuelta para despejarme un rato y cual fue
mi sorpresa al ver que un puesto de helados había hecho una colaboración con Jujutsu Kaisen
y servía helados conmemorativos:

Fig. 1: Helado conmemorativo de Jujutsu Kaisen

El valor de esta industria se estimaba en 290 mil millones de yenes3 en 2004 tan solo en
Japón. (Kitabayashi, 2004). El impacto de esta industria cultural en el ámbito social es tal que
83% de la población joven en México ha visto anime en algún punto de su vida, aunque no lo
hagan ávidamente o lo hayan dejado (ver Apéndice 1), y según otros estudios, el 42% de la
Generación Z (Aquellos nacidos entre 1997 y 2010) e incluso el 3% de los Baby Boomers
(Entre 1946 y 1965) en Estados Unidos lo hacen regularmente, al menos una vez a la semana
(Polygon, 2024), y no solo eso, si no que los que se involucran en el consumo de anime y
manga se pueden llegar a conectar con las obras emocionalmente al punto que 44% de los

3
Unos 2 mil millones de dólares o 38 mil millones de pesos, usando las tasas de cambio vigentes el 6 de julio de
2024 y sin ajustar para precios locales
consumidores regulares se han visto atraídos romántica o sexualmente por un personaje de
anime, a veces incluso a expensas de humanos de carne y hueso al punto de que constituye
una orientación sexual propia (Liao, 2022) y 65% siente al anime como más entretenido o
atrapante que otro tipo de medios, incluyendo animación occidental y series y películas live
action (Polygon, 2024). Cuando hay un fenómeno cultural así de grande no es descabellado
pensar que pueda ser aprovechado por el capitalismo y las clases dominantes para fines
comerciales y políticos (Aunque en el caso de los fines políticos, mi investigación indica
fuertemente que la influencia va por el estilo de “pienso que Japón ha de ser un país bonito”
más que del tipo “creo que el mundo debería funcionar así y asá, ver apéndices).

Contextos

Contexto geográfico: México, principalmente, ocasionalmente hay menciones de Estados


Unidos, Japón y otros lugares.

Contexto demográfico: Originalmente, se pretendía investigar la influencia del anime y el


manga en toda la población, pero en la práctica, hubo un gran foco en la juventud, pues es la
juventud la que tengo más a la mano, es la juventud sobre la que trata la mayoría de la
investigación documental sobre el tema y la mayoría de los respondentes de mi encuesta
fueron jóvenes.

Marco teórico

En los años 40, cuando la televisión estaba en su infancia y los principales medios de
comunicación eran la radio y los periódicos, dos representantes de la Escuela de Frankfurt,
Theodor Adorno y Max Horkheimer escribieron La Dialéctica de la Ilustración, en la que
hablaban de como existe una industria cultural: la cultura de masas se comporta como una
fábrica, produciendo productos culturales estandarizados (periódicos, revistas, películas,
programas de radio), que intencionalmente o no, tienen la característica de que mantener
dócil a la población. Esto no es algo nuevo, ya los romanos tenían la frase “al pueblo, pan y
circo”, pero los avances tecnológicos de los siglos XIX y XX permitieron producir productos
culturales a un ritmo sin precedentes, y en concreto: “La necesidad que podría acaso escapar
al control central es reprimida ya por el control de la conciencia individual. El paso del
teléfono a la radio ha separado claramente los papeles. Liberal, el teléfono dejaba aún jugar
al participante el papel de sujeto. La radio, democrática, convierte a todos en oyentes para
entregarlos autoritariamente a los programas, entre sí iguales, de las diversas emisoras. No
se ha desarrollado ningún sistema de réplica4, y las emisiones privadas están condenadas a
la clandestinidad. Se limitan al ámbito no reconocido de los ‘aficionados’, que por lo demás
son organizados desde arriba. Cualquier huella de espontaneidad del público en el marco de
la radio oficial es dirigida y absorbida en una selección de especialistas, por cazadores de
talento, competiciones ante el micrófono y manifestaciones domesticadas de todo género”
(Adorno y Horkheimer, 1969: pp.95-96). A pesar de que el internet en su génesis parecía
prometer un nuevo medio para democratizar los medios y proporcionar el mecanismo de
réplica ([Link] con el chat de Twitch) cuya ausencia lamentaban Adorno y Horkheimer, el gran
capital pronto se adueñó del internet y poco ha cambiado en 2024.

Por otro lado, en contraste a la Escuela de Frankfurt, la antropóloga Mary Douglas, quien
estudió temas como el riesgo y el consumo, decía que había muchos factores que influían en
el consumo de bienes y servicios más allás de la oferta, la demanda o algún oligopolio
burgués que dicta qué se produce y qué no. Douglas reconoce que el consumidor es irracional
y no es inmune a la propaganda, como él mismo podría pensar. Rara vez piensa dos veces
cuando tiene la necesidad de obtener más ropa o más comida. El consumidor reconoce que
otros son presas fáciles a tramas publicitarias, pero rara vez reconoce que él mismo tambien
lo es. Douglas decía que uno de los principales factores en el consumo de mercancías es la
envidia: Dice el décimo mandamiento de la Biblia, esos que le enseñan a uno en catecismo,
“No desearás la casa de tu vecino, no desearás la esposa de tu vecino, su servidumbre, su res
o su burro o cualquier cosa que pertenezca a tu vecino” (Éxodo 20:16). Bueno, pues según la
lógica de Mary Douglas, no estará normalizado adquirir por la fuerza todo aquello que uno
desea si puede evitarlo, si así fuera la sociedad humana habría colapsado hace mucho tiempo,
pero a lo mejor alguien puede pensar “La casa del vecino es grande y se ve muy cómoda. Voy
a chambearle duro para en el futuro poder tener una casa así”, “La vecina, que está casada, es
la clase de mujer que me gusta. Voy a trabajar en mí mismo e ir a diversos espacios para
atraer a una mujer así”, “Qué a gusto ha de estar mi vecino, que puede pagarle a otra gente

4
En tiempos posteriores algunas emisoras de radio recibirían llamadas del público, por ejemplo para pedir que
pongan una canción específica.
para que le limpie la casa. Voy a ver si puedo hacer lo mismo”, “Ayer que mi vecino dió una
fiesta comí muy rico. Le voy a preguntar qué le pone a la comida y qué marcas compra para
comprarlas yo también”... “A cada rato oigo como los chavos de la cuadra hablan de lo padre
que está el anime del Kokun Z. Lo voy a ver para estar en onda con los chavos”. Y
finalmente, ese es el sentimiento que maneja el consumo, más que los dictados de la
burguesía y el capitalismo, según Douglas. Mis investigaciones apuntan fuertemente a que
ambas perspectivas son correctas hasta cierto punto: el consumo mediático responde a
procesos capitalistas, que el anime es una industria y que incluso puede servir a los intereses
del gobierno japonés; al mismo tiempo que el 53.2% de mis encuestados en el sondeo que
hice dijeron que empezaron a consumir el anime-manga por influencia de un amigo o familiar
y un 6.4% admite abiertamente que empezó a verlo porque estaba de moda, lo cual es
consistente con la teoría de Douglas.

Partiendo del argumento de la Escuela de Frankfurt, Herbert Marcuse habló en su obra


Hombre Unidimensional sobre como la sociedad industrial avanzada, tanto en el Bloque
Occidental liderado por Estados Unidos como en el Bloque Oriental liderado por la Unión
Soviética, creaba necesidades falsas, que integraban al individuo en el sistema existente de
producción y consumo mediante los medios masivos, los anuncios, la administración
industrial y modos contemporáneos de pensamiento, que dió lugar a nuevas formas de
represión social en ambos tipos de sociedades y acabó con el potencial revolucionario en
Occidente.

Tambien relevantes, aunque en menor medida se encuentran la teoría de la hiperrealidad de


Jean Beaudrillard, que postula que la realidad absorbe a la ficción, distorsionando la línea
divisoria entre la ficción y la realidad; la modernidad líquida de Zygmunt Bauman y el capital
cultural de Pierre Bordieu. Las teorías de Beaudrillard y Bauman nos pueden servir para
analizar la relación que tienen los otakus, es decir, los consumidores asiduos de anime-manga
con el medio, que como dije, puede llegar a ser bastante profunda; mientras que la teoría de
Bordieu nos sirve para analizar las diferencias entre los consumidores casuales de
anime-manga, los otakus, los ex-otakus y aquellos que no han visto anime en su vida (ver
Apéndice 2).

Autores que sí han estudiado la industria cultural del anime-manga explícitamente y en


concreto a los otakus incluyen Nakamori Akio, quien popularizó el concepto de otaku en la
forma que se usa en este texto5 (Rodríguez, 2021); Morikawa Kaichiro, quien hizo los
primeros estudios de la subcultura otaku como existía en Japón en los 80, identificándolos
como producto del sistema escolar y hablando de la percepción que el resto de la sociedad
tenía de ellos (Morikawa, 2012), y quienes probablemente sean sus contrapartes de habla
hispana: Manuel Hernández, quien escribió un libro sobre el anime en España dentro del
marco de la narrativa cross-media (La mayoría de animes, una animación transitida por la
tele, son adaptaciones de mangas, escritos y dibujados) y Olivia Domínguez, quien coordinó
una serie de estudios y artículos en los que diversos autores analizaban a los otakus y los
K-popers como fenómeno cultural en la Ciudad de México, abordando diferentes temas
relacionados, como el cosplay, las convenciones y su impacto en las relaciones
México-Japón. Por último estaría el Profesor Tsuru Daisaku, un antropólogo y artista de
manga japonés que hace poco dió una conferencia en la Biblioteca Vasconcelos a la que
asistí, donde hablaba del origen del manga, diferentes perspectivas sobre el impacto del
mismo en la sociedad y paralelos con otros fenómenos culturales como Star Wars o Friends.

Marco conceptual

Manga (漫画): Cómics provenientes de Japón. Tambien es (o solía ser, no estoy seguro) la
palabra japonesa para “cómic” en general, lo que significa que Marvel y DC para ellos cuenta
como manga también.

Anime (アニメ): Animación proveniente de Japón o que está basada en un manga. Tambien es
la palabra japonesa para animación en general.

Otaku (おたく): Para propósito de esta investigación, alguien que es un consumidor ávido del
anime y el manga. La encuesta que se aplicó como parte de la investigación de campo lo
define como “persona que haya consumido completas dos obras de anime-manga y se
autodefina como tal, o que consuma al menos diez al año consistentemente sin haberlo
dejado”. Originalmente, la definición iba a ser más rígida y “objetiva”, pero tras cursar la
materia de Sociología de la Cultura y leer el trabajo de Gilberto Giménez sobre la identidad,
decidí que no era buena idea adjudicarle a nadie una etiqueta de manera medio arbitraria y

5
Aunque parece ser que se basaba en los ensayos de Shirakawa Shomei cuando escribió ese asunto
que el foco sería la autoidentificación. Aquellos que vieran anime y no se identificaran como
otakus o que no estuvieran seguros, pero su consumo no fuera ávido serían clasificados como
“consumidores no otaku”. Cualquiera que viera anime en el pasado pero lo hubiera dejado,
similarmente sería “Ex-Otaku” y cualquiera que no viera ni hubiera visto anime sería “No
consumidor”.

Justificación/contribución

La justificación del protocolo es simple: Hay un fenómeno cultural enorme alrededor del
anime-manga que ha transformado el entorno mediático a lo largo de las últimas dos décadas,
y he tenido reportes de individuos intentando usar este frenesí para fines comerciales
(Kitabayashi, 2004; Hernandez, 2010; Domínguez, 2021) e incluso políticos, siendo ejemplos
notables el de John McAfee durante su campaña para obtener la nominación presidencial del
Partido Libertario en las elecciones de Estados Unidos en 2020 (Broderick, 2018) o la de
Javier Milei en Argentina (Casademont, 2023; Smink, 2023), pero tambien como porciones
del mismo fandom sumándose a movimientos ya existentes (Benedetto, 2020), así como el
mismo gobierno japonés para influir diplomáticamente sobre otros países, en una estrategia
conocida como Cool Japan, que es parte de otra estrategia geopolítica más grande conocida
como softpower (Apéndice 1; Domínguez, 2021; Juárez, 2019; Manion, 2005; Cool Japan
Strategy Promo).

Mi investigación hasta el momento parece indicar que el primer tipo de esfuerzo, al que
llamaremos ideológico tiene un éxito a lo mucho modesto, por no decir que no funciona por
sí solo, mientras que el segundo ha sido tremendamente exitoso: Consumir anime-manga se
correlaciona fuertemente con estudiar el idioma japonés o tener algún deseo de hacerlo, lo
cual se ve en el sondeo, que corrobora los hallazgos de Manion (2005), y el imaginario de
Japón está tan engranado en el consciente colectivo de la juventud mexicana que más de la
mitad de aquellos que no consumían anime o manga expresaron un interés por visitar el país,
ni se diga de los consumidores: tres cuartos de los consumidores no otakus y la práctica
totalidad de los otakus expresaron ese deseo.
Entender este fenómeno puede ser de particular interés a empresas y diplomáticos, y en
menor medida a analistas políticos, partidos políticos, sus candidatos y organizaciones
activistas, si acaso como fábula con moraleja.

Pregunta de investigación:
¿Qué tan grande es la industria cultural del anime y el manga en México y hasta qué grado
esta es vulnerable a explotación comercial y/o política?

Hipótesis

Esta investigación maneja las siguientes hipótesis:

-​ Hipótesis 1: Los otakus van a ser más propensos a querer estudiar japonés y/o visitar
Japón que los no otakus
-​ Hipótesis 2: Aquellos que prefieren el yaoi y las mujeres otakus van a ser más
liberales que los no otakus
-​ Hipótesis 3: Los hombres otakus, en contraste, van a ser más conservadores; e
hipótesis 3-B: los fans del yuri van a ser principalmente hombres, pero van a ser
igualmente más liberales que los no otakus y otros hombres
-​ Hipótesis 4: Es más probable que un consumidor de harenes sea soltero y tienda al
conservadurismo y la derecha
-​ Hipótesis 5: Los fans de Attack on Titan van a tender hacia el autoritarismo
-​ Hipótesis 6: Aquellos que prefieren el K-Pop van a tender hacia la izquierda y van a
ser más liberales/progresistas
-​ Hipótesis 7: El fandom de Chainsaw Man va a tender hacia el libertarianismo y hacia
la derecha
-​ Hipótesis 8: En general, los otakus van a ser menos políticamente activos y más
reticentes a contestar las preguntas sobre política que los no otakus
-​ Hipótesis 9-A: Entre más rico el otaku más probable es que lo consuma legal e
hipótesis 9-B: Entre más alta sea la clase social identificada por el respondente, más
probable es que tienda a la derecha y al conservadurismo
-​ Hipótesis 10: Las demográficas de shoujo y josei van a ser preferidas por mujeres,
mientras que el shonen y el seinen van a ser preferidas por todos los géneros más o
menos por igual
-​ Hipótesis 11–A: Aquellos de mayor edad, casados y que trabajan van a ser más
propensos a ser ex-otakus (EX) u otakus casuales ©
-​ Hipótesis 11–B: La mayoría de otakus con ganas (O) serán solteros, jóvenes y
estudiantes
-​ Hipótesis 12: La proporción de otakus autoidentificados en la población general será
del 2%, y entre los jóvenes del 5%, pero al menos el 20% de la juventud y el 7% de la
población general habrá visto al menos dos animes en su vida.

Estas hipótesis se basan en estereotipos, anécdotas, rumores y varias asunciones que ha hecho
la industria a lo largo de los años (por ejemplo, las categorías demográficas). Cuando esta
investigación estaba en su infancia, admitidamente la hipótesis era más conspiranoica,
asumiendo que los otakus como tribu urbana habían logrado asimilar a la sociedad porque se
habían postulado en una posición dominante en las artes y la industria. No he analizado los
resultados lo suficiente para poder decir si eso es verdad o no, pero es por esta razón que
pregunté por ocupación y estudios, de todas maneras. Información sobre la comprobación de
estas hipótesis se encuentra en los apéndices.

Metodología

Usaré un acercamiento cualitativo a la investigación, usando métodos etnográficos


estructurales y de comunicación. La mayoría de mis propuestas de metodología son
cualitativas, pero una tiene ciertos elementos cuantitativos (la encuesta). En el eje entre micro
y macro, yo diría que se acerca al medio, sin embargo en el eje objetivo–subjetivo, se acerca
más a lo subjetivo, pues hablaré de la experiencia de los sujetos. Estas estrategias incluyen:
●​ Entrevistar a un profesor de japonés del CEI sobre una posible conexión entre el ser
otaku y la decisión de estudiar japonés, en un esfuerzo por corroborar los hallazgos de
Manion (2005). Al final no entrevisté a un profesor del CEI, pero sí a un profesor del
Centro ASEA que tenía experiencia como traductor y analista de cine quien me dijo
muchas cosas interesantes. Una transcripción de la entrevista se encuentra en el
Apéndice 1.

●​ Hacer una visita de campo a una o más convenciones y analizar el evento desde una
perspectiva sociológica. Asistí a la conferencia del Dr. Tsuru y dí una vuelta por la
Frikiplaza:

En el primer piso había cosas de tecnología


En el segundo piso había mesas de Yu-Gi-Oh, comida y una tienda de ropa, digamos
alternativa
En el tercer piso había más ropa, camisetas, figuras de acción, cómics, incluso una sex
shop orientada a lo otaku/friki, que vendía las famosas almohadas corporales
(dakimakura)
El cuarto piso estaba principalmente orientado a videojuegos y el quinto a comida.
Fig. 2: Imágenes tomadas en la frikiplaza, principalmente de efigies el 20 de abril de 2024

●​ Hacer investigaciones documentales sobre los siguientes aspectos o la falta de los


mismos:
○​ Incidentes violentos relacionados con eventos otakus.
○​ Gente exitosa, especialmente políticos y empresarios que se hayan identificado
como otakus… o que lo sigan haciendo.

●​ Hacer una encuesta entre los estudiantes de la FES Acatlán y la Ciudad de México
para estimar la proporción de otakus y consumidores de anime y manga que no se
identifican como otakus así como otros aspectos sobre ellos: Que estudiaron o a que
se dedican, su nivel de involucramiento, la presencia o ausencia, fuerza y orientación
de cualquier tendencia política o partidista y sus planes para el futuro. Los resultados
de esta encuesta se encuentran en el siguiente link:
[Link]
Keluk/edit#responses y su análisis se encuentra en el Apéndice 2

Los objetivos generales de la investigación, así como el enfoque de la metodología es


identificar patrones y relaciones generales y comprobar teorías.

Apéndice 1: Entrevista al Prof. Juan Manuel Díaz de la


Torre
La siguiente transcripción fue hecha a partir de la entrevista al profesor de la FES Acatlán
Juan Manuel Díaz de la Torre, quien trabajó como traductor en Japón hace un tiempo ya, y
fue editada para mayor claridad.

Miguel Benítez: ¿Podría usted decirme su nombre y su ocupación principal?

Juan Manuel Díaz: Me llamo Juan Manuel Díaz de la Torre, mis ocupaciones princiaples son
dar clase, soy docente aquí en la FES Acatlán, dar materias como Teoría Lingüística en este
caso, Sociología de la Cultura, Teoría Social 1 y 3 y también doy clases en la UACM (la
materia de Enfoques Sistémicos de la Comunicación, doy clase en la Anáhuac de Querétaro,
en la maestría de Humanidades.

Miguel Benítez: ¿Es verdad que usted vivió un tiempo en Japón, enseñó Japonés Básico y
trabajó como traductor?

Juan Manuel: Si. La primera vez que visité Japón fue en 2007-2008 cuando estaba estudiando
la Licenciatura de Relaciones Internacionales en el Tec de Monterrey. En ese momento el Tec
tenía un convenio con la Universidad de Tokio, así que estuve un año viviendo como
estudante de intercambio y luego regresé en 2014, que viví otro año allá, esta vez ya en
calidad de profesor y traductor. Ahí fue cuando si clases de japonés a extranjeros, clases de
español a estudiantes japoneses y traductor de manga. Tal vez algunas cosas de anime, pero
principalmente manga.

Miguel Benítez: ¿Cuánto tiempo le duró este trabajo?

Juan Manuel Díaz: Yo creo que poco menos del año que estuve allá. Trabajaba para una
pequeña agencia de traducción en el área de manga, justamente para el mercado
latinoamericano. El contacto fue un amigo brasileño con el que yo trabajaba en un Instituto
de Idiomas. Me dijo “Están buscando un traductor de español ¿Que onda, te avientas?

Miguel Benítez: ¿Como el de la FES?

Juan Manuel Díaz: Ajá

Miguel Benítez: Entonces era una empresa pequeña

Juan Manuel Díaz de la Torre: Sí, una empresa de traducción

Miguel Benítez: ¿Pero ayudó usted a traducir alguna de las obras más populares en México?

Juan Manuel: No, es que esas traducciones las hacen las mismas editoriales (Shueisha,
Shonen Jump a través de sus agencias de traducción. Aquí en Mexico [empresas como]
Kamite o Panini hacen la traducción, pues ya tienen sus traductores. Aquí si era por encargo y
con mangas más chiquitos, como Psycho Police que no sé si lo llegaste a escuchar. Que ya
legaba aquí a México pero la traducción era española. Se acabó el contrato con la empresa
española que traducía Psycho Police y ya entrábamos nosotros a hacer la traducción
latinoamericana. Porque lo que llegó a México hace 20 años fue traducción española. Y luego
otros como muchas cosas de béisbol, no muy populares en realidad, u Oyasumi Punpun.

MIGUEL BENÍTEZ: ¿Oyasumi Punpun? Pero veo que esa es relativamente popular, al
menos entre ciertos círculos.

JUAN MANUEL DÍAZ: Si, fíjate que Oyasumi tuvo un revival en los últimos años, yo creo
que por la cultura del meme del internet, pues se empezaron a usar frames de Oyasumi
últimamente, sobre todo en foros. Pero yo creo que lo que está llegando ahora de Oyasumi ya
no es lo que yo traduje. Tendría que verlo, pues son diferentes ediciones. Ahora ya me
desconecté mucho del ambiente de la traducción y del anime y del manga, entonces ya no sé
quien traiga Oyasumi. Me imagino que debe ser Kamite. En Japón Oyasumi sí es de estos
cómics un poco de culto. Allá el Seinen es una de las demografías más grandes, y
Oyasumi es seinen. Y lo que pasa acá es que mucha gente no le mete lana a traducir seinen,
lo que nos llega es shonen. Y prácticamente la realidad es que el shonen es hitazo
porque es hitazo. O por lo menos si no es un Kimetsu no Yaiba, por ejemplo, si no es un
Bleach, si no es un fenómeno mediático no les meten dinero, no se trepan a la ola. Piénsalo
así, ¿Ahorita qué tenemos? Muy conocido de shonen, Tokyo Revengers, Kimetsu, que es muy
popular. Pero si no son esos fenómenos tan grandes, no se suben a esa ola de popularidad.
Esto es lo que pasa con cualquier género, en cualquier medio tienes una obra o serie de obras
paradigmáticas y otras obras buscan imitarlas, entonces ya tienes un ciclo genérico.

MIGUEL BENÍTEZ: Es decir, que tienes una brecha entre aquellos textos que se exportaban
y aquellos que no.

JUAN MANUEL DÍAZ: Si, claro. Y eso siempre pasa. Siempre hay una brecha muy
interesante, sobre lo que se consume. Hay unos que hablan de manganime, por ejemplo está
la Red de Manganime de Estudios Latinoamericanos, que son investigadroes que se dedican
al manganime. Lo interesante es que sí hay manga pensado más para los términos de
exportación.
MIGUEL BENÍTEZ: ¿Y qué lo caracteriza?

JUAN MANUEL DÍAZ: Y hay manga más pensado para consumo nacional. Luego luego te
das cuenta. Si hay códigos donde el anime está más diseñado para exportarse. Hay otros que
no son tanto. Por ejemplo está este manga cuyo nombre se me escapa que tiene a Shinzo Abe
como protagonista.6

MIGUEL BENÍTEZ: Ah. ¿Osea que hay un manga que tiene de protagoonista Shinzo Abe, el
ex-Primer Ministro de Japón como protagonista?

JUAN MANUEL DÍAZ: Si, que fue asesinado

MIGUEL BENÍTEZ: ¿Es decir que es posible hablar de política en el manga?

JUAN MANUEL DÍAZ: Pero de manera muy particular. No es que se pueda. Sí se puede
hablar pero se tiene que hablar de una manera muy fárcica, que no sea muy obvia la
crítica, vaya, si hay editores que te dicen eso no va a pegar, eso no va a ser aceptado.
Porque al final la sociedad japonesa sigue siendo muy conservadora en muchos
aspectos. No es que per se haya una censura como tal, pero lo que sucede es que la propia
editorial te dice “esto no va a pegar, entonces muévele aquí, muévele acá” o “¿Cómo te
atreves a escribir de tales cosas?” entonces sí hay una autocensura.

MIGUEL BENÍTEZ: En cuanto a esas obras que se atreven y las censuran. Pues de
exportación ya ni hablamos

JUAN MANUEL DÍAZ: Si, si, si. En muchas obras incluso aunque el editor te diga “vas”,
consíguele distribuidor, consíguele a la Shonen Jump a ver qué quieren.

MIGUEL BENÍTEZ: Sobre todo. ¿Nota algo que distinga a las obras que son exportadas y
las que no en términos de contenido y subtexto?

6
Abe Shinzo (en orden occidental Shinzo Abe) (1960 – 2022) fue Primer Ministro de Japón de 2006 a 2007 y
de 2012 a 2020. Famosamente murió asesinado el 8 de julio de 2022 durante un período de alta tensión entre
China y Occidente por la situación de Taiwán
JUAN MANUEL DÍAZ: Sí, yo creo que los… mangas más complejos…

MIGUEL BENÍTEZ: ¿Son más difíciles de exportar?

JUAN MANUEL DÍAZ: Si, justo. Tambien tenemos que entender como funciona la
industria del anime porque es el vehículo del manga. El anime se convierte en un vehículo
promocional del manga. Entonces lo que termina pasando es que se ve una obra como
Oyasumi Punpun y dicen “esto no va a funcionar como anime” y ahí es cuando entra a
consideración el público internacional. Lo que está pasando actualmente es que hay una gran
burbuja brutal de anime ¿no? En gran medida porque desde 2006 hay una política pública
que se llama COOLJAPAN que trata de exportar la imagen de Japón por medio de
productos culturales que inclusive en Relaciones Internacionales se llama softpower. Esta
idea del softpower es un poder de los países por medio de influencia cultural. Típicamente
¿Cómo vemos expresiones del softpower? Por ejemplo cuántas personas quieren aprender tu
idioma, muestras gastronómicas, cine, televisión. Japón es un país que tiene mucho
softpower, por cierto, México tambien tiene muchísima influencia por su cultura.

MIGUEL BENÍTEZ: Así es

JUAN MANUEL DÍAZ: Pero enfocándonos en Japón lo que ocurre es que Japón, China y
Corea lo vuelven política pública. Tambien a Israel le importa mucho tener una buena
imagen, Inglaterra tuvo esta política de COOL BRITAIN en el 96.

MIGUEL BENÍTEZ: La invasión inglesa7

JUAN MANUEL DÍAZ: Claro. Y en Japón resulta que en Japón en 2006 lanzan la iniciativa
de COOL JAPAN, que incluso tú puedes ver en la página del Ministerio de Educación y
Cultura todos los documentos relacionados a COOL JAPAN. Y entonces ¿Que es lo que
pasa? El Ministerio de Educación y Cultura empieza a invertir en anime, en manga, en
cine, en cultura, en música. Es lo mismo que Corea [del Sur] empezó a hacer unos años

7
La llegada principalmente a las Américas y el Bloque Occidental de bandas de rock de procedencia británica
en los 60s: Los Beatles, los Rolling Stones y en menor medida otras como Queen o Electric Light Orchestra en
la década siguiente
despues con la onda halyu, que es promocionada por el gobierno coreano, y le mete
muchísima lana por ejemplo a los grupos de K-Pop

MIGUEL BENÍTEZ: Sí me imagino. Fuera de su trabajo de traducción ¿Leía manga


recreacionalmente?

JUAN MANUEL DÍAZ: Sí, hubo un tiempo en donde lo dejé de leer. Siempre he sido muy
apegado a la historieta en general, tambien como investigador. Yo creo que mi chamba que
me lleva más trabajo, estoy estudiando el Doctorado en Análisis Cinematográfico. Pero mi
trabajo como investigador no se limita al cine, tambien hago investigación en Teoría de
Videojuegos, Teoría de Historieta, Teoría de Juegos de Rol, son mis aficiones. Voy a abrir un
curso en la Casa de Lago sobre series audiovisuales como formas de arte. Entonces, son mis
aficiones, y la historieta es una de mis aficiones desde que tengo memoria, entonces me
interesa teorizar desde ahí, reflexionar desde ahí y lo que pasó es que el manga me alejó un
rato, el anime siempre ha estado presente y cuando empecé a traducir manga retomé esta
afición por un rato. Con el manga y el anime hay una explosión. Japón vió que pueden ganar
mucho dinero y mejorar mucho su imagen, como softpower, entonces hubo una explosión de
eso, entonces hay una sobreproducción. Lo cual provoca que las condiciones laborales de
la gente que trabaja en estos sectores sean brutales. De tener diez, quince series de anime
en una temporada, ahora tenemos 30, 40, 50, y en algún momento va a tronar, es una burbuja
al final. Se le invierten a los estudios de anime y manga para que produzcan, produzcan,
produzcan pensando que va a crecer, que siempre se va a mantener este nivel de consumo
pero en algún momento va a colapsar. Y lo que está pasando es que hay una gran producción
de manga, pero la producción de manga es más sostenida, porque la producción de anime
no nada más está pensada en términos del consumo nacional, si no también en el
internacional. Entonces lo que provoca es que el anime, si no es consumido a nivel
internacional, aunque sea muy consumido a nivel nacional, habrá fracasado. Ese es el
tema, que el anime depende más del consumo internacional que el manga, depende de outlets
como Crunchyroll o Funimation, que antes fuera la gran distribuidora de anime, sobre ttodo
para el continente americano. Cuando Cruchyroll fue comprada por Sony, Funimation tronó y
Crunchyroll la acabó comprando. Entonces, el anime sí depende más del consumo
internacional, ve Netflix. Prácticamente toda plataforma de streaming tiene su sección de
anime, Star+, Max, Amazon Prime, tienes Netflix. Entonces si no la llevas a exportación y no
es consumida a nivel internacional la serie de anime, no va a llegar al nivel de inversión que
requiere para ser un éxito. Cosa que no le pasa al manga. Entonces lo que pasa es que cada
vez que se le está invirtiendo más al anime. Osea tú como productor, como inversor, tienes
que pensar “Bueno, le estoy metiendo lana a tal anime” y yo tengo que pensar muy bien qué
series van a pegar no nada más en Japón, si no que tengo que pensar qué manga puede ser
fácil consumido en forma de anime a escala global. Tengo una cantidad limitada de
producciones al año, entonces tengo que pensar muy bien cuales van a ser mis apuestas.
Entonces como es una apuesta arriesgada, hay menos incentivos para que los estudios digan
“Vamos a convertir este manga en anime”. Por lo tanto los mangas más arriesgados, más
complejos, muchas veces no llegan a formato de anime porque no son la apuesta segura.
Entonces ¿Que es lo que terminan haciendo? “Chinguesu, métele un isekai”

MIGUEL BENÍTEZ: (se ríe) Un isekai, sí

JUAN MANUEL DÍAZ: Porque son las apuestas seguras, ya cuántos isekai tenemos.

MIGUEL BENÍTEZ: Los isekais. Entonces, ¿Recuerda usted, de esos tiempos, o incluso
después o antes, alguna joya oculta que usted haya dicho “Dios, esto está muy bien escrito, es
interesante, es divertido, o algo así pero que no se haya exportado? Además del manga se
Shinzo Abe. (se rie)

JUAN MANUEL DÍAZ: (se ríe) Pues hay varios, por ejemplo… estoy pensando… Bueno,
Psycho Police me parece un seinen muy interesante. Está bien escrito. Por ejemplo… Black
God…

MIGUEL BENÍTEZ: ¿Black God?

JUAN MANUEL DÍAZ: Es un shonen pero entretenido, divertido, escrito, te engancha. Tal
vez no es la joya de culto como muchos pueden ser, tal vez Oyasumi. El objetivo de Black
God lo cumple muy bien. Tal vez me estoy inventando el hilo negro, pero la ejecución es
buena. Entonces tiene esta cuestión de mantenerte ahí enganchado ¿No? Vaya, no hay mucho
problema. F1 me parece un manga muy interesante. Es sobre el reactor…

MIGUEL BENÍTEZ: ¿De Fukushima?


JUAN MANUEL DÍAZ: De Fukushima. 1F, ー工フ8 es que literal es “1F” pero en japonés,
entonces 一工フ. Lo interesante de 1F es que es a partir de la perspectiva de un trabajador de
Fukushima, pero que habla desde el anonimato, porque lo dice en el prólogo: “Si revelo quien
soy, me meto en una broncota”.

MIGUEL BENÍTEZ: Ahora remontémonos a cuando dió clases de Japonés 0. Dice que las
dió en Japón

JUAN MANUEL DÍAZ: Para extranjeros. Y aquí también.

MIGUEL BENÍTEZ: ¿Aquí tambien?

JUAN MANUEL DIAZ: O sea no en Acatlán, pero aquí en México. He dado clases en una
escuela que se llama ACIA, con “C” donde tambien ahí tomé clases.

MIGUEL BENÍTEZ: ¿Nota usted algún vínculo entre leer manga o ver anime y la decisión
de estudiar japonés?

JUAN MANUEL DÍAZ: Bueno, yo empecé a estudiar japonés en 2014 cuando viví en Japón.
Porque la primera vez fuí como estudiante y no me metí a la cultura. Era más fiesta, conocer,
me aislé más con los extranjeros, que eso es lo que pasa. Te aíslas.

MIGUEL BENÍTEZ: Así le pasa a los gringos en Chapala

[...]9

JUAN MANUEL DÍAZ: La cosa es que yo dije “No. Yo quiero tener más experiencia” y
aparte iba en otras condiciones. Mis aficiones del manga, el anime, la cienciaa ficción, el
cómic, el cine, las series de televisión. Fue primero esta intención y luego la cosa de estudiar
japonés. La verdad es que primero emepecé a estudiar el japonés en Japón viviendo allá,
luego lo dejé un tiempo y lo retomé un tiempo después. Ahora sí, con mis alumnos, sobre

8
Romaji: Ichi efu
9
Aquí tanto el entrevistador como el entrevistado divagan sobre burbujas culturales
todo de Japonés Cero… siempre pasa ¿No? Entras con un buen de estudiantes y poco a poco
a medida que va pasando a intermedios, cosas, ahí se ve quien se va a quedar.

MIGUEL BENÍTEZ: Yo sé a qué se refiere porque yo estoy estudiando japonés aquí en el


Centro. Voy en PG3

[...]10

JUAN MANUEL DIAZ: Pero sí pasa que entre mis alumnos, sobre todo los que van
entrando, sí tienen mucha influencia del anime y del manga. “Quiero escuchar, quier verlos
sin subtítulos” ¿No? “Quiero leerlo, quiero leer el manga original”.

MIGUEL BENÍTEZ: Y luego se desmotivan al ver como es

JUAN MANUEL DÍAZ: Pues es complicado. Muchos sí se desmotivan y hay otros que no.
Yo creo que más allá del gusto y del manga, que no lo critico, pero no nada más con el gusto
del anime y el manga, eso es todo lo que tiene que mantener, es el gusto por aprender el
idioma ´¿No? Porque también pasa lo contrario. Quiero aprender el idioma por X o Y
circunstancia y como recomiendo mucho practica, pueden practicar mucho escuchando
música, viendo anime. Y les empieza a gustar. Pero la gran mayoría llega al japonés por los
productos culturales. Lo que termina pasando es que quien nada más, o quien no desarrolla el
gusto por el idioma y nada más quería leer manga y ver anime sin subtítulos, lo terminan
dejando o tienen una idealización de Japón “Bueno, es que voy a tener una vida bien
divertida, etc” si me voy a Japón y pues no, porque Japón es bonito y lo que quieras pero
tiene muchos problemas como cualquier otro lado.

MIGUEL BENÍTEZ: Hablando de eso: ¿Que tanta diferencia nota entre Japón como usted lo
vivió y como está retratado en el manga-anime?

JUAN MANUEL DÍAZ: Un poco como la relación entre México y las telenovelas. Hay
elementos reconocidos culturales, pero son idealizaciones.

10
Aquí siguen más divagaciones sobre el estudio del idioma japonés y la equivalencia entre los PGs del CEI y
los niveles medidos por el Ministerio de Educación y Cultura
MIGUEL BENÍTEZ: Son abstracciones hechas para la historia

JUAN MANUEL DÍAZ: Claro. Lo mismo con los Doramas. ¿Qué tanto puedes ver de la
vida cotidiana en un Dorama? Pues algo, pero son idealizaciones. Porque allá en Asia las
telenovelas son brutales y las series de streaming son muy populares. Entonces lo mismo
ocurre. Tuve una novia kazaja, tambien fue porque estuve seis meses en Rusia, en la maestría.
Hice un semestre.

MIGUEL BENÍTEZ: ¿En Rusia?

JUAN MANUEL DÍAZ: En Rusia, en Moscú, y conocí a esta chica. Nos hicimos novios
[...]11 y resulta que cuando se desintegra la Unión Soviética, en aquellos países…

MIGUEL BENÍTEZ: Bajó mucho la calidad de vida


JUAN MANUEL DÍAZ: Bajó mucho la calidad de vida y la televisión soviética dejó un gran
hueco, porque no desapareció, pero ya no querían la televisión rusa. ¿Entonces qué hicieron?
Compraron series de Televisa, el mayor productor de producciones audiovisuales en español
en el mundo. [...] ¿Y qué pasó en el ex-bloque soviético? No solo estoy hablando de Asia
Central, tambien de Georgia y Europa del Este. Ese hueco que dejó la televisión soviética fue
llenado por Televisa y pum, hitazo. O sea, gente de mi generación, yo tengo 38 años, gente
que creció con la desintegración de la Unión Soviética, creció viendo Televisa, las
telenovelas y películas mexicanas. Y mucha gente de mi generación [de allá], habla español
porque hubo un boom de la cultura mexicana y de pronto todo mundo quería aprender
español. Mi novia sabía español por las telenovelas. Yo lo asemejo mucho con ese fenómeno
acá en México de “quiero aprender japonés porque me gusta el anime”.

MIGUEL BENÍTEZ: La última pregunta básicamente ya la respondió, poque iba a preguntar


sobre el potencial del manga como vehículo de propaganda.

JUAN MANUEL DÍAZ: Por ejemplo, en la adolescencia de mi novia y mis amigos kazajos,
Rebelde y esas telenovelas adolescentes fueron un boom brutal en Asia Central. Lo mismo
pasa aquí. Una de mis bandas japonesas favoritas, Galileo Galilei, yo los he ido a ver aquí.

11
Esta vez sobre Kazajistán, otros países de Asia Central y su cine
Ellos particularmente tienen la canción de un anime que me gusta mucho que se llama Ano
Hana12. La canción de ese opening se llama Aoi Shiro13, tambien tienen el opening de este
anime que se llama Haikyuu!! , tienen como dos openings de otra cosa. Los he ido a ver aquí
en México. Y es curioso porque son gente más o menos de mi edad que les tocó ver ese
anime, no sé qué tan popular sea con gente de tu generación.

MIGUEL BENÍTEZ: Sé por segunda mano, que allá en Japón hay una cantante que canta
muy padre, que se llama Ado: Es un año menor, yo nací en 2002, que tuvo su inicio cantanto
en youtube, y luego se consiguió una agencia y para este año ya le habían encargado un
opening: El segundo de Spy x Family, si no me equivoco14.

JUAN MANUEL DÍAZ: Si, ya sé quien es. Sí es todo un género y toda una industria. Mucho
anime puede ser impulsado por la canción. No tan grande como el fenómeno de Bollywood
que ahí sí el gran éxito de una película depende de su tema principal, el theme song, le
llaman, que por lo general en Bollywood está a la mitad de la película y es un número
musical. Esa canción es lanzada meses antes de que salga la película, y en gran medida si
pega la canción va a determinar que la película de Bollywood sea exitosa. En el anime no
ocurre a tal grado, pero sí puede ser impulsado por una canción exitosa, pienso en el opening
de Ano Hana, y en su ending que aparte es un remake de un grupo de chicas que se llama…
Zone. Fue un hitazo en el 96, y Ano Hana lo tomó como leitmotif y como ending. Ahora, Ano
Hana es de 2013, así que lo volvió a poner de moda. Otros hitazos del anime es el de Tokyo
Ghoul…

MIGUEL BENÍTEZ: El primer opening de Death Note, el chirugaruga

JUAN MANUEL DÍAZ: El de Death Note, por ejemplo, ahí tenemos los de Naruto, Blue
Bird, estos grupos que se especializan…

MIGUEL BENÍTEZ: Ah, el opening de Chainsaw Man

12
Lit. Esa Flor
13
Azul-Blanco
14
Me equivoqué, era el tercero
JUAN MANUEL DÍAZ: El de Chainsaw Man.Y todos estos grupos, como Larkensien, que
en su momento fue como “guau” porque hizo el opening de DNA, que hace 20 años fue un
hitazo, un fenómeno, que siguió del lanzamiento de la agencia de esta banda ahorita ya
legendaria, o Man With a Mission, te gigo ¿no? o por ejemplo Rabuims ¿No? Pues qué más
quieres con todas las películas de Makoto Shinkai, las últimas con Suzume Notonai, que es
Kimi no Na wa15, Sparkle, tambien un boom. Sí hay una sinergia grande entre anime, manga
y música. ¿Qué tanto juega un papel de vehículos propagandísticos? Como todo. A ver, creo
que mucha gente piensa que Japón utiliza esto. Bueno, pues Hollywood es el brazo cultural
de Washington. Si tú ves las películas de Marvel o las de guerra, ¿Quienes son los villanos?
No podemos disociar la producción audiovisual de su contenido político aunque no
hable estrictamente de política, siempre en cine, siempre en toda producción audiovisual
es necesariamente política. ¿En qué sentido? En que reproduce una visión del mundo, y
eso ya es política. Es más. El filósofo Jean Ranciere va a decir ¿Qué es una idea política? Es
una idea que quiera defender una idea del mundo o transformar el mundo. Entonces toda
producción audiovisual es política en el sentido que representa una defensa de un mundo o
una crítica del mundo. Claro, toda producción audiovisual genera expectativas, genera
deseos, formas de aceptación o crítica de un mundo de fuezas. [...] Lo que estás viendo está
moldeando tus expectativas, tus emociones, tus percepciones. En ese sentido la estética no
tendría que entenderse como el estudio de la belleza, si no el estudio de las percepciones, de
las emociones, de las sensibilidades. Toda estética es necesariamente política. No hay forma
de separación.

MIGUEL BENÍTEZ: Muy bien. ¿Algo más que le gustaría agregar para terminar?

JUAN MANUEL DÍAZ: Pues nada, ahí cuando necesites algo avísame y lo platicamos, ya
sea en persona o no.

MIGUEL BENÍTEZ: Muchas gracias, maestro.

JUAN MANUEL DÍAZ: De nada

15
Lit. Tu nombre pero dicho de una manera medio informal
Apéndice 2: Resultados procesados de la encuesta

[Link]
dit#responses

Determinación de categoría

Categoría ¿Otaku? Anime T Anime R

No consumidor No 0, 1, 2 0–2
(NC)

Consumidor no No, tal vez 2+ 0–10


otaku

Otaku Tal vez, sí 5+ 10+

Ex-otaku Cualquiera “Veía, pero ya lo 0–10


dejé”

El Anime T (AT) se refiere a la cantidad total de obras de anime y manga que el sujeto ha
consumido a lo largo de su vida, y AR (de Anime Relativo) es la cantidad de obras diferentes
que el sujeto consume en promedio en un año (Siendo T la cantidad de años), siendo la
fórmula para calcular esta métrica:

𝐴𝑡
𝐴𝑟 = 𝑇

Categoría (C)

No otaku, no consumidor (NC): 9 (17%)


Consumidor no otaku (C): 28 (52.8%)
Otaku (O): 11 (20.8%)
Ex-otaku (EX): 5 (9.4%)

Demografía

Género NC

Hombre: 3 de 9 (33.3%)
Mujer: 6 de 9 (66.7%)

Género C

Hombre: 17 de 28 (60.7%)
Mujer: 10 de 28 (35.7%)
Prefiero no responder: 1 de 28 (3.6%)

Género O

Hombre: 6 de 11 (54.5%)
Mujer: 3 de 11 (27.3%)
Otro: 2 de 11 (18.2%)

Género EX

Hombre: 2 de 5 (40%)
Mujer: 2 de 5 (40%)
Otro: 1 de 5 (20%)

Género total de los encuestados

Hombre 52.8%
Mujer 39.6%
Otro: 5.7%
Prefiero no responder: 1.9%

Género total de la población (según el INEGI)

Hombre: 48.8%
Mujer: 51.2%

Después de fijarme más en el factor género me encontré con un hallazgo interesantísimo, que
no me esperaba para nada: Los hombres son considerablemente más probables de ver anime
que las mujeres. Dos tercios de los no consumidores fueron mujeres, en una muestra que
tiene más hombres que el promedio nacional. Cabe destacar que el INEGI no cuenta personas
no binarias ni genderqueer, así que no cuento con un indicador fiable en ese aspecto. En los
consumidores los hombres representaban el 60%, más que el total de la muestra, las mujeres
un 35.7%, poco menos que el total de la muestra pero ya más cerca. Cuando llegamos a los
otakus pasa algo bien curioso: La proporción de hombres se estabiliza, la de mujeres
disminuye al punto de ser apenas poco más de un cuarto y ahora la gente queer16 está
sobrerrepresentada con un impresionante 18% (admitidamente solo son 2 de 11, así que no sé
hasta qué punto sea representativo de verdad). Los ex-otakus estaban divididos 40-40-20,
pero como solo son cinco no sé hasta qué punto lo podemos tomar como representativo de
ese grupo social.

Lo que podemos sacar de aquí son dos cosas: La primera, que a los hombres y a la bandita
queer les gusta el anime por algún motivo que no me explico y a las mujeres no tanto, y en
segunda, derivado de eso, podría tener mérito añadir una dimensión de perspectiva de género
a la investigación. Sin embargo, creo que no lo haré, al menos no por ahora, y dejaré que un
investigador o investigadora más competente lo haga en un futuro.

16
Siendo un hombre hetero cis de la etnia dominante, no soy un experto en temas LGBT+ y de género. Pero
según tengo entendido, queer es un término sombrilla para referirse a todas las orientaciones sexuales que no
sean la heterosexual y a cualquier identidad de género que no sea cis. Podría estar equivocado, pero a falta de un
mejor término, lo usaré en este documento para referirme a la opción de “otro” pues nadie me especificó nada.
Política

Promedio nacional (Fuente: Encuesta Mundial de Valores):

Sociedad:
Economía:
Política:
Actividad:

Promedio cuestionario:

Sociedad: 2.18
Economía: 3.61
Política: 4.69
Actividad: 3.53

Desviación estándar:

Sociedad: 1.37
Economía: 1.44
Política: 1.47
Actividad: 1.5

Si bien le entendí a estadística, la variable de sociedad fue la más concentrada, y hacia el lado
liberal (o más bien progresista); la variable económica tampoco se desvió tanto, lo que
significa que la mayoría de respondentes fueron centristas o de centro-izquierda en materia
económica, aunque solo ver la gráfica hace notar que “centrista” (4) e “izquierda” (2)
tuvieron más respuestas que centro-izquierda (3), lo que implica poca pero relativamente
marcada polarización. En contraste, política y actividad política estuvieron más dispersas.
Aún así, política estuvo fuertemente sesgada hacia el lado de la libertad, nada más que más
dispersa entre el rango 4 y 6.
Intervalo de confianza (a=0.05, calculado por Excel, redondeado)

Sociedad: 0.37
Economía: 0.39
Política: 0.4
Actividad política: 0.4

A partir de aquí, resultados que caigan dentro del intervalo de confianza, es decir, no estén
marcianos, estarán marcados en verde, aquellos que se salgan del mismo, es decir, que estén
marcianos, estarán marcados en rojo

Etiquetas políticas (de mayor a menor), cuestionario

Ninguna: 22.6%
Prefiero no responder/no sé: 13.2%
Feminista: 22.6%
Izquierda: 20.8%
Liberal: 18.9%
Moderado: 15.1%
Socialdemócrata: 13.2%
Progresista: 13.2%
Radical: 11.3%
Marxista: 11.3%
Ecologista: 11.3%
Comunista: 9.4%
Antifascista: 7.5%
Derecha: 5.7%
Socialista: 5.7%
Tradicionalista: 3.8%
Anarquista: 3.8%
Neoliberal: 3.8%
Tercera vía: 3.8%
Conservador: 1.9%
Centrista: 1.9%
Neoconservador: 1.9%
Libertario: 1.9%
Monarquista: 1.9%
Tercera Posición: 1.9%
Nacional-socialista: 1.9%17
Universal: 1.9%
Nihilista: 1.9%

Promedio NC

Sociedad: 2.88
Economía: 3.38
Política: 4.78
Actividad: 3.44

No hubo mucha variación en ninguna de las variables salvo la de sociedad. Los no


consumidores no otakus fueron más conservadores (por 7 décimas, más de la mitad de una
desviación estándar). La variable económica tambien estuvo un poco despegada de la media,
pero no fue estadísticamente significativa, es decir, no estuvo marciana

Etiquetas:

Promedio C

Sociedad: 218
Economía: 3.95
Política: 4.24
Actividad: 3.64

17
Por si tenía el pendiente, esta persona es consumidor no otaku, sus animes favoritos son Evangelion, Monster
y Jojo’s y tambien se identificó como marxista. Sus respuestas en el espectro fueron bastante moderadas (3, 4,
3), lo que a mí me indica que su idea de “nacional-socialista” no era la misma que la mía. Para eso era la casilla
de especificar, para detectar estas confusiones
18
Sin redondear, fueron 2 exactos
Dado que más de la mitad de los encuestados fueron consumidores no otakus, espero que no
se desvíen casi nada de los promedios, pues ellos los pusieron. Interesantemente, los
consumidores no otakus fueron más activos políticamente que los no consumidores, aunque
no por una diferencia estadísticamente significativamente, sin embargo, fueron mucho más
liberales y los no consumidores fueron más económicamente socialistas que los
consumidores no otakus. La diferencia no es estadísticamente significativa cuando se
compara a la media, pero sí cuando se comparan ambos valores entre sí.

Etiquetas:

Promedio O:

Sociedad: 2.45
Economía: 3.8
Política: 4.4
Actividad: 3.09

Etiquetas:

Ninguna: 2 (16.7%)
Prefiero no responder: 1 (8.33%)

Total abstención: 25% (comparado con 35.8% de todos los respondentes)

Si bien los otakus tuvieron una menor tasa de abstención que otros grupos (especialmente
consumidores no otakus) en términos de etiquetas, estos se identificaron con menos etiquetas
y aquellas con las que sí se identificaban eran más vagas que las de los no otakus (ejemplos
incluyens “universal” y “moderado”. Esto parece confirmar las hipótesis previas: A los
otakus les importa la política menos que a los no otakus, lo cual podría o no relacionarse con
las observaciones de Díaz y Tsuru de que en el manga no se pueden tratar temas políticos
directamente, indirectamente sí se hace y mucho.

Promedio EX
Sociedad: 1.25
Economía: 4.75
Política: 3.8
Actividad: 4

Los promedios de los ex-otakus se salieron mucho de los promedios de los otros grupos,
siendo mucho más liberales, pro-capitalistas y autoritarios que todos los demás grupos. Esto
sería un descubrimiento bastante choncho si no fuera por que solo fueron cinco de ellos, lo
cual no creo que nos diga mucho sobre ese grupo en general.
Consumo

Totales
Hipótesis 1: “Los otakus van a ser más propensos a querer estudiar japonés y/o
visitar Japón que los no otakus”

Interés por el estudio del idioma japonés:

NC:

Sí, pero no he podido o no me he animado: 2 de 9 (22.3%)


Quizás alguna vez, pero ya no: 1 de 9 (11.1%)
No, nunca: 3 de 9 (33.3%)
[Sin respuesta]: 3 de 9 (33.3%)

C:

“Estudio japonés”19: 3 de 28 (10.7%)


Si, pero no he podido o no me he animado: 7 de 28 (25%)
Quizá alguna vez, pero ya no: 9 de 28 (32.1%)
No, nunca: 8 de 28 (28.6%)
[Sin respuesta]: 1 de 28 (3.6%)

O:

“Estudio japonés”: 2 de 11 (18.9%)


Si, pero no he podido o no me he animado: 6 de 11 (54.4%)
Quizá alguna vez, pero ya no: 2 de 11 (18.9%)
No, nunca: 1 de 11 (9.1%)

EX

“Ya sé japonés”20: 1 de 5 (20%)

19
Escrito en hiragana y de una manera muy simple, de modo que incluso un principiante en el idioma es capaz
de leerlo
20
Escrito en hiragana y kanji de la manera propia y bien escrita, de manera que alguien familiarizado con el
idioma puede leerlo pero un principiante por lo general no.
Si, pero no he podido o no me he animado: 1 de 5 (20%)
Quizá alguna vez, pero ya no: 2 de 5 (40%)
No, nunca: 1 de 5 (20%)

Aquí la correlación es clara como el agua: Asumo que aquellos que no respondieron
(especialmente los no consumidores) no tenían interés y nunca lo han tenido, eso haría dos
tercios de los no consumidores. Comparar eso con apenas poco menos de un tercio (32.2%)
de los consumidores y menos del 10% de los otakus. Mientras que aquellos que sí muestran
un interés apenas fueron (en conjunto) el 22.3% de los no consumidores –poco menos de un
cuarto–, comparado con más de un tercio (35.7%) de los consumidores y directamente más
del 70% (73.3%) de los otakus. De los cuatro que me dijeron que estaban estudiando, dos son
otakus, los otros dos son consumidores no otakus. Interesantemente, el único que me dijo que
sí sabía (y además había ido a Japón) era ex-otaku.

Interés por visitar Japón:

NC:

Tengo pensado ir: 4 de 9 (44.4%)


Quisiera ir pero no puedo: 1 de 9 (11.1%)
Alguna vez quise pero ya no: 2 de 9 (22.2%)
No, nunca: 2 de 9 (22.2%)

C:

Tengo pensado ir: 14 de 28 (50%)


Quisiera ir pero no puedo: 7 de 28 (25%)
Alguna vez quise, pero ya no: 4 de 28 (14.3%)
No, nunca: 3 de 28 (10.7%)

O:

Tengo pensado ir: 10 de 11 (90.9%)


Quisiera ir pero no puedo: 1 de 11 (9.1%)
EX:

Ya fuí: 1 de 5 (20%)
Tengo pensado ir: 1 de 5 (20%)
Quisiera ir pero no puedo: 2 de 5 (40%)
Alguna vez quise, pero ya no: 1 de 5 (20%)

Una vez más la correlación es clara como el agua. Todos los otakus de entre los encuestados
tienen un interés en visitar Japón. En contraste, 44.4% de los no consumidores y 25% de los
consumidores no otakus no manifiestan este interés (aunque cabe destacar que muchos de
esos sujetos alguna vez manifestaron este deseo). La correlación no es tan polarizada a
diferencia del estudio de japonés. Por ejemplo, incluso 55.5% de los no consumidores reportó
un deseo actualmente presente de ir., mientras que solo 22.3% reportó lo mismo que el
estudio. Esto, imagínome yo, se debe a dos factores: El primero, que como reportó Díaz (ver
Apéndice 3), en Japón, como en todas partes hay “esferas de extranjeros”, por así decirlo,
entonces el estudio del idioma no es tan necesario para visitar el país como turista; el
segundo, que hay más razones por las que visitar un sitio como Japón además de la industria
cultural. Japón tiene unas vistas bastante bonitas, una cultura interesante y una profunda
historia (78.4% de los encuestados reportaron interés en cuestiones relacionadas al país en sí),
una gastronomía característica (5.9%) y una “cultura del drifting” (lo que sea que signifique
eso) (2%). En adición, la industria cultural tiene otros aspectos aparte del manga-anime como
música (31.4%), videojuegos (47.1%), cine (no reportado por los sujetos, pero mencionado
por Díaz) y la industria alrededor del trabajo sexual (no mencionado por los sujetos, pero el
autor ha oído rumores (McNeill, 2012)).

Con todo dicho, me siento confiado en declarar la Hipótesis 1 como demostrada.


Hipótesis 2: Aquellos que prefieren el yaoi y las mujeres otakus van a ser más
liberales que los no otakus

Promedio NC

Sociedad: 2.88
Economía: 3.38
Política: 4.78
Actividad: 3.44

Promedio C

Sociedad: 2
Economía: 3.95
Política: 4.24
Actividad: 3.64

Promedio yaoi

Sociedad: 1.25
Economía: 3.71
Política: 3.78
Actividad: 3.2221

Yaoi Demografía

Género:

Hombre: 2 de 9 (22.2%)
Mujer: 4 de 9 (44.4%)
21
Esta diferencia fue estadísticamente significativa comparada con los consumidores no otakus pero no con los
no consumidores
Otro: 3 de 9 (33.3%)

Promedio mujeres O

Sociedad: 1.33
Economía: 4
Política: 5
Actividad: 3

Aquí pasó algo muy interesante. Filtré por otakus y mujeres la base de datos y solo me
salieron tres mujeres otakus. Esto por un lado es decepcionante, pues al ser una muestra tan
pequeña que pude sacar sus cuentas mentalmente sin necesidad de la máquina, los resultados
de las mismas no significan nada; pero por otro lado es interesante porque me hizo ver que no
me había fijado en el género en las categorías y en general había negligido el factor género en
esta investigación. Luego de hacer las cuentas en este rubro, los resultados se encuentran
arriba.

En cuanto al yaoi, tal y como me lo esperaba, sus fans fueron mucho más liberales (o más
bien progresistas) que los no consumidores y considerablemente más que los consumidores
no otakus que ya de por sí eran la categoría más progresista después de los ex-otakus (y esta
minúscula categoría es la única que les rivaliza en términos de progresismo). Sin embargo,
por si acaso tambien me fijé en la identidad de género de los fans del yaoi. Una pluralidad
eran mujeres y un tercio eran queer (y por cierto, todos los que marcaron “otro” les gustaba el
yaoi, incluyendo el ex-otaku), solo dos de nueve eran hombres. Esto no es ninguna sorpresa y
sospeché que su tendencia al progresismo se podía explicar mejor desde el género: Algunos
estudios y observaciones se han hecho que parecen indicar que las mujeres jóvenes son más
liberales que los hombres jóvenes por regla general, y la gente queer va a tender al
progresismo por razones muy obvias. Sin embargo, esa noción hace conflicto con el hecho de
que los no consumidores, que en su mayoría son mujeres, son como grupo más conservadores
que los demás grupos, que son más mixtos o incluso tienden a ser hombres, como es el caso
de los consumidores no otakus. Así que para quedarme tranquilo saqué los promedios por
género:
Promedio hombre
Sociedad: 2.46
Economía: 3.64
Política: 4.78
Actividad política: 3.18

Promedio mujer

Sociedad: 1.95
Economía: 3.72
Política: 4.65
Actividad política: 3.81

Promedio otro

Sociedad: 1
Economía: 3
Política: 3.67
Actividad política: 3.67

Exactamente lo que esperaba y lo que los estudios sugerían. Un 1 perfecto (lo más
liberal/progresista de la escala) de la bandita queer y una diferencia de 0.51 entre las mujeres,
las cuales son más liberales. Lo que hace que el conservadurismo de los no comsumidores, en
su mayoría mujeres, sea más intrigante.

Entonces lo que creo que pasa con el yaoi es esto: Dudo mucho que los encuestados
entendieran por yaoi la definición que dió el Dr. Tsuru bajo la cual la serie Friends contaba
como uno, si no la definición “popular” de una trama enfocada en relaciones gays entre
hombres sin mucha más trama. No pregunté por orientación sexual, pero es posible que
alguno de los dos hombres que me respondió que le gustaba el yaoi fuese gay o bisexual. Al
final se explica muy bien: Los queer se identifican y probablemente sean andrófilos22, los
hombres, si son gays o bisexuales, pues les gusta ver porno gay y eso lo explica, si no es así y

22
Término usado para referirse a alguien que irrespectivamente de su identidad de género se ve atraído sexual o
románticamente por personas que se identifiquen como hombres o se vean masculinas. El equivalente femenino
es “ginéfilo”
son heteros, solo se me ocurre que sea por la trama o que tambien fueron a la conferencia del
Dr. Tsuru. Las mujeres, según algunos estudios es más probable que sean bisexuales que los
hombres, por alguna razón, pero en su mayoría serán andrófilas en algún grado, y eso
explicaría su gusto por el yaoi (bueno, de algunas, porque a diferencia de la bandita queer, su
gusto por este género estuvo lejos de ser universal). En cualquier caso, sea cual sea la razón
de cada fan del yaoi para que le guste, ver una relación gay hace que normalice esa idea en su
mente, sin intención de sonar frío, insensible u homofóbico, o igual y vino primero el
progresismo y después el yaoi, en cualquier caso, la relación entre ser progre y fan del yaoi es
clara, aunque el factor género tambien juega un rol.

Dicho esto, encontré intrigante que los fans del yaoi resultaron ser más autoritarios (es decir,
a favor de un estado más poderoso y reglas más restrictivas), en adición a más
liberales/progresistas (Recordemos que en la escala política un puntaje superior implica más
libertarianismo, no menos), y no se me ocurre por qué (¿Contener homófobos y transfobos,
quizá?). Igual solo es una coincidencia. Así que a menos que en el futuro este patrón parezca
relevante no le voy a prestar atención

Así pues, declaro la hipótesis 2A (la del yaoi) probablemente demostrada, por que no
queda claro hasta qué punto influye el factor género y hasta qué punto influye el factor
apertura; y la hipótesis 2B inconclusa a causa de una muestra demasiado pequeña.
Hipótesis 3: Los hombres otakus, en contraste, van a ser más conservadores; e
hipótesis 3-B: los fans del yuri van a ser principalmente hombres, pero van a ser
igualmente más liberales que los no otakus y otros hombres

Promedio NC

Sociedad: 2.88
Economía: 3.38
Política: 4.78
Actividad: 3.44

Promedio C

Sociedad: 2
Economía: 3.95
Política: 4.24
Actividad: 3.64

Promedio hombres O

Sociedad: 3.5
Economía: 4
Política: 4.17
Actividad: 3

Promedio yuri

Sociedad: 2.5
Economía: 3.75
Política: 3.8
Actividad política: 3.6
Yuri demografía

Hombre: 2 de 5 (40%)
Otro: 3 de 5 (60%)

Hombres O estado civil

Soltero: 83.3%
En una relación: 16.7%

Sí esperaba que hubiera diferencias políticas entre hombres otakus y mujeres otakus, pero no
a este grado. La diferencia entre esos grupos es de 2.17, es decir más o menos una desviación
estándar y media y más de cinco veces el intervalo de confianza.

Esta hipótesis originalmente surgió de un estereotipo: “Si tiene una foto de perfil de mona
china, su opinión no cuenta”. El estereotipo era que los otakus eran hombres solitarios que se
masturbaban con hentai y posteaban en 4chan. Y entonces, asumían que como apenas salían
de sus casas, no sabían interactuar con mujeres de verdad, que eso les generaba cierto
resentimiento y que pasar tiempo en sus cámaras de eco les generaba opiniones menos
tolerantes e inclusivas.

Parece no ser tanto así (la única persona que marcó la casilla de nacional-socialista era mujer
consumidora no otaka, después de todo), la etiqueta más extremista que me marcó un hombre
otaku fue “tradicionalista”, pero dado que fueron media desviación estándar más
conservadores que los no consumidores y más de una desviación estándar más que los
consumidores no otakus, en adición que 83.3% repotaron estar solos y solo 16.7% (1 de 6) en
una relación, en contraste con 54.7% y 37.7% respectivamente entre el total de los
encuestados.

En cuanto al yuri, que es igual que el yaoi pero enfocándose en relaciones lesbianas en vez de
relaciones gays, sus fans fueron más conservadores que los del yaoi, acercándose más al
promedio general, pero fueron más liberales que los no consumidores y mucho más que los
hombres otakus. Sospecho que son las mismas razones que el yaoi: Los consumidores de yuri
eran dos hombres, tres personas queer y ninguna mujer. Dejando de lado que las tres personas
queer que me respondieron la encuesta consumían tanto yuri como yaoi, el mismo prinncipio
aplica: Casi seguramente eran ginéfilos en cierto grado (es decir, eran heterosexuales o
bisexuales) y siendo dos chicas uff, y eso tuvo el efecto secundario de normalizar la
homosexualidad en sus mentes. Es lógica pura. Por más que no les guste a los tipos que se
quejan de inclusión forzada, lo cierto es que la representación positiva de relaciones
homosexuales y diversidad racial en la ficción ayuda a la aceptación de dichos conceptos en
la vida real. ¿O quizá si lo entienden y en realidad lo que pasa es que no quieren ver dicha
aceptación?

Así, declaro la hipótesis 3-A demostrada y la hipótesis 3-B probablemente demostrada


Hipótesis 4: Es más probable que un consumidor de harenes sea soltero y tienda
al conservadurismo y la derecha

Harén Demografía

Género:

Hombre: 3 de 5 (60%)
Mujer: 2 de 5 (40%)

Estado civil:

Soltero: 4 de 5 (80%)
En una relación: 1 de 5 (20%)

Promedio harén

Sociedad: 1.8
Economía: 3.5
Política: 4.2
Actividad: 2.8

Etiquetas:

Ninguna: 40%
Progresista: 40%
Universal: 20%
Liberal: 20%
Radical: 20%
Nacionalista: 20%
Ecologista: 20%
Feminista: 20%

Sin comentarios. Aquí me había basado, una vez más, en un estereotipo impulsado
principalmente por detractores del género en las oscuras esquinas de internet: Se decía que un
género como el harén apelaba principalmente a hombres solitarios, presumiblemente siendo
el gran cast femenino que se representaba como enamoradas con un protagonista que
frecuentemente no era un gran personaje como un cumplimiento de deseo, una fantasía. Algo
que les gustaría que les pasara, en adición a todos los estereotipos asociados al hombre joven
otaku que mencioné arriba.

La hipótesis 4-A queda probablemente demostrada. La parte de la soltería y la de la


categoría (80% O; 20% C) sí la predije, pero la parte del género no. Por otro lado, la hipótesis
4-B queda probablemente refutada. Los consumidores del género harén (no de harenes de
verdad, esos entrarían en otro tipo de estudio) no solo no fueron más conservadores que los
no otakus y el promedio de la muestra si no que fueron más liberales, sin mencionar que dos
se declararon progresistas y una, directamente feminista. en cuanto al eje económico, están,
igual que los demás grupos que he analizado hasta ahora, entre el centro y la
centro-izquierda. Realmente estoy sorprendido. Pongo “probablemente” en los veredictos, sin
embargo, porque solo hubo cinco en la encuesta. Pocos para derivar algo significativo.
Hipótesis 5: Los fans de Attack on Titan van a tender hacia el autoritarismo

Ahora, no he visto esa serie, aunque sé de qué se trata y a grandes rasgos, qué ocurre en ella.
A decir verdad, la premisa y a juzgar por las descripciones que he oído, no suena a algo que
me gustaría ver, así que no lo haré hasta que no demuestre ser más relevante a la
investigación. Suficiente tengo con Chainsaw Man.

Esta hipótesis surge a partir de artículos y análisis que circulaban por el internet hace algunos
años cuando fue el boom de Attack on Titan, en la que se le acusaba de glorificar el
militarismo y el nacionalismo. De mis tres escalas la única con la que pude correlacionar el
militarismo, específicamente fue la política, pues tiene que ver con el poder del estado para
proyectar tanto hacia adentro como hacia afuera más que con unas normas sociales o un
sistema económico: Estados Unidos, la Alemania Imperial, la Alemania Nazi, la Unión
Soviética, la Rusia moderna, la China nacionalista, la China comunista, Corea del Norte y el
Japón Imperial son todos estados que se han descrito como “militaristas” o “nacionalistas” en
algún punto de sus historias, ya sea por ellos mismos o por otros comentaristas, pero poco
tienen o tenían en común en términos de legislación social o sistema económico (Estados
Unidos y Alemania Imperial eran o son firmemente capitalistas, la URSS, China en tiempos
de Mao y Corea del Norte eran o son comunistas, y el resto eran o son corporativistas o
tenían/tienen economías más mixtas). Incluso con el eje autoritarismo-libertarianismo no es
una correlación 1:1, así que me voy a fijar tambien en etiquetas aquí

Aprobación general Attack on Titan: 3.61

Notoriedad Attack on Titan (consumidores): 36 de 45 (80%)


Notoriedad Attack on Titan (general): 36 de 53 (67.9%)

Promedio fandom de Attack on Titan/Shingeki no Kyojin

Sociedad: 1.92
Economía: 3.71
Política: 4.64
Actividad: 3.71

Etiquetas:

Ninguna: 14.3%

Izquierda: 35.7%
Liberal: 28.6%
Feminista: 28.6%
Moderado: 28.6%
Radical: 21.4%
Socialdemócrata: 21.4%
Marxista: 14.3%
Derecha: 14.3%
Tercera vía: 14.3%
Progresista: 7.1%
Ecologista: 7.1%
Comunista: 7.1%
Neoliberal: 7.1%
Antifascista: 7.1%
Tradicionalista: 7.1%
Conservador: 7.1%
Universal: 7.1%
Anarquista: 7.1%
Antifascista: 7.1%
Socialista: 7.1%
Nihilista: 7.1%
No he encontrado la manera de hacer recuentos de valores individuales (sin las comas, pues)
mediante la máquina, obligándome a hacer los recuentos a mano, así que para mayor
eficiencia, solo haré los recuentos completos cuando las etiquetas sean relevantes, como aquí,
de lo contrario solo los primeros cinco o diez valores serán recontados.

Promedio detractores de Attack on Titan

Sociedad: 2.6
Economía: 4.4
Política: 5
Actividad: 3.6

Etiquetas:

Ninguna: 40%

Feminista: 40%
Radical: 20%
Izquierda: 20%
Anarquista: 20%
Progresista: 20%

1,2

Sociedad: 2.13
Economía: 3.63
Política: 4.75
Actividad: 3.13

Etiquetas:
Ninguna: 40%

Feminista: 25%
Radical: 12.5%
Izquierda: 12.5%
Anarquista: 12.5%
Progresista: 12.5%
Liberal: 12.5%

Los detractores que hace años acusaban a Attack on Titan de promover o glorificar el
militarismo se equivocaban, o si tenían alguna razón de peso para creer que ese era el caso
pues falló completamente el intento, pues los fans no son más probables de ser autoritarios
que el promedio o que sus detractores, y en ninguno de los dos grupos aparecieron las
etiquetas “nacionalista”, “nacional-socialista”, “fascista”, “nacional-bolchevique”, “tercera
posición” o cualquier otra etiqueta añadida que se esperaría que apareciera en los fans si la
hipótesis fuera cierta. Y había muchos fans: 14 de un total de 44 consumidores o
ex-consumidores de anime, solo contando a los que lo calificaron con un 5 (las razones por
las que solo cuento los que calificaron la obra con un 5 como fans, pero el término detractor
puede incluir gente que la calificó con 1 o con 2 las detallaré en la sección dedicada a
Chainsaw Man). Lo más cercano que salió en las etiquetas fue “tradicionalista”, pero eso no
significa nada, pues se puede ser tradicionalista y pacifista (ejemplos de esta tendencia serían
las ideologías del socialismo gandhiano, PROUT y paleoconservadurismo). Y de hecho, los
detractores duros eran más conservadores (según las escalas pero no las etiquetas) y el primer
grupo de los que analicé cuyo promedio en la escala económica los ponía en la derecha (una
vez más, las etiquetas no necesariamente apoyan esa moción). Pero incluso esas
peculiaridades se desvanecieron en el momento que añadí los números 2.

Esta hipótesis queda refutada

Hipótesis 6: Aquellos que prefieren el K-Pop van a tender hacia la izquierda y


van a ser más liberales/progresistas
Esta hipótesis surge de incidentes que ocurrieron a inicios de los años 20 cuando grupos
prominentes de K-Popers (fans del K-Pop) salieron a las calles a apoyar movimientos como
Black Lives Matter y en algunos casos se organizaron para sabotear al gobierno y grupos
conservadores (Domínguez, 2020; Benedetto, 2020).

Promedio Interés Corea

Sí:

Sociedad: 2
Economía: 3.52
Política: 4.39
Actividad: 3.56

Etiquetas (top 5):

Ninguna/Prefiero no responer/No sé: 39.1%

Feminista: 43.5%
Liberal: 17.4%
Izquierda: 17.4%
Progresista: 17.4%
Radical: 13%

No (o vacío)

Promedio

Sociedad: 2.21
Economía: 3.63
Política: 4.79
Actividad: 3.65

Etiquetas (top 5):


Ninguna/No sé/Prefiero no responder: 35%

Liberal: 23.8%
Moderado: 23.8%
Socialdemócrata: 23.8%
Izquierda: 19%
Comunista: 14.3%
Marxista: 14.3%

Dieciocho personas me dijeron explícitamente que no estaban interesados en productos


similares de Corea, pero decidí contar a quienes dejaron el espacio en blanco tambien por la
sencilla razón que probablemente se brincaron toda la segunda sección porque no les
interesaba el anime, y si no se detuvieron a responder siquiera esa pregunta, probablemente
no les gusta el K-Pop de todas maneras, así, salieron 21, comparado a 23 que me dijeron que
sí. En cuanto a los que contestaron “tal vez”, no los conté porque no es muy probable que
sean K-Popers pero tampoco pertenecerían a la misma categoría que aquellos que no tienen
ningún interés en la industria cultural coreana.

En esta hipótesis, se vió una vez más la importancia de fijarse en las etiquetas: Los K-Popers
y los no K-Popers se clasificaron de un modo muy similar en las escalas, pero fue hasta que
vi las etiquetas que noté algo muy curioso: Si bien ambos grupos tendían hacia la izquierda,
eso es probablemente cosa de la muestra (estudiantes universitarios de la CDMX y sus
conocidos) más que de los grupos. Un estudio más extenso tendría que hacerse sobre la
política del K-Pop, este es de política otaku. Pero casi todos los que expresaron un interés por
la industria cultural coreana se identificaron como feministas (probablemente dos tercios de
los que se adjudicaron una etiqueta), mientras que entre aquellos que no, solo hubo una
feminista, que apareció cuando ya iba a acabar la lista. Así, puedo ver porque existiría esa
impresión, clasificando esta hipótesis como probablemente demostrada.
Hipótesis 7: El fandom de Chainsaw Man va a tender hacia el libertarianismo y
hacia la derecha

Esta hipótesis es graciosa, pues surgió de una teoría conspirativa que vi en un stream del
youtuber RanguGamer en la que se postulaba que los otakus y en concreto el fandom de
Chainsaw Man votó por Milei en las elecciones argentinas de 2023, lo cual a su vez se basaba
en palabras del propio Milei, en donde llamaba a su plan radical para destruir, digo, reducir y
eficientizar el estado y la economía argentina, “El plan motosierra”. Según Casademont
(2023), en un noticiero compararon a Milei con uno de los personajes de la serie, Pochita, que
si no mal recuerdo era la encarnación del demonio de las motosierras, pues en las palabras de
la presentadora, Milei era un demonio que quería acabar con otros demonios, como el
demonio de las motosierras en la serie. Este enunciado era negativo, implicando que Milei en
el poder sería igual o peor para el país que “la casta” a la que buscaba echar (y parece que
efectivamente, ese fue el caso) pero Milei lo tomó y lo giró a su favor, de modo que llevó un
peluche de Pochita a un talk show, llamó a su reforma el Plan Motosierra y sus votantes
fueron a las urnas haciendo cosplay de los personajes de la serie.

Promedio fandom de Chainsaw Man:

Sociedad: 2.46
Economía: 4
Política: 4.5
Actividad: 3.33

Etiquetas (top 6):

Ninguna/No sé/Prefiero no decir: 25%

Feminista: 25%
Izquierda: 25%
Derecha: 16.7%
Socialdemócrata: 16.7%
Liberal: 16.7%
Moderado: 16.7%

Promedio de gente que marcó un disgusto por Chainsaw Man

Sociedad: 1.67
Economía: 3.83
Política: 5.5
Actividad: 4.17

Etiquetas:

Ninguna: 16.7%

Feminista: 50%
Liberal: 33.3%
Izquierda: 33.3%
Radical: 33.3%
Ecologista: 16.7%

1, 2

Sociedad: 2
Economía: 3.3
Política: 4.81
Actividad: 4.09

Etiquetas (top 5):

Ninguna/No sé/Prefiero no contestar: 25%

Liberal: 33.3%
Izquierda: 25%
Feminista: 25%
Moderado: 16.7%
Socialdemócrata: 16.7%

Debido a la hipótesis, ví Chainsaw Man para ver el porqué de su boom y porqué es preferido
por conservadores poco políticamente activos, según mi estudio. No me latió y no tengo ni
idea de porqué. Tampoco porqué pegó tanto, aunque sí noté que estaba claramente pensado
para su exportación (y tiene historia alternativa en el trasfondo, eso sí me gustó mucho).
Originalmente pensé que sería porque repite varios clichés que en mi opinión, ya se han
hecho mejor en otras obras. Sin embargo, una mayoría de los que lo calificaron con un 5 eran
otakus, mientras que de todos los que lo calificaron como 1 o 2 solo uno era otaku, dos de
ellos eran ex-otakus y no consumidores y el resto, una mayoría eran consumidores no otakus.

Aunque el factor conservadurismo se nota menos cuando se toma en cuenta tambien los que
lo calificaron con un 2 (y creo que sé porqué: Aquellas personas más agradables –es decir,
por personalidad más dispuesta a acomodar a otros y llevarse bien, no confundir con
extraversión– son tambien menos probables de clasificar algo como “muy malo” –es decir,
buscan encontrarle al menos un punto bueno– y por lo mismo tienden a ser más liberales–
(Lee y Ashton, 2012)) un factor si se nota muchísimo: Aquellos que no les gusta Chainsaw
Man son mucho más políticamente activos que aquellos a quienes sí, y aunque no se nota
tanto, los que sí les gusta son más conservadores. Tambien parecen ser más jóvenes y es más
probable que sean hombres.

Fandom de Chainsaw Man: Demografía

Edad:

Entre 15 y 18: 2 de 17 (11.8%)


Entre 18 y 24: 10 de 17 (58.8%)
Entre 24 y 35: 4 de 17 (23.5%)
Entre 35 y 50: 1 de 17 (5.9%)

Género
Hombre: 62.7% (11 de 17)
Mujer: 29.4% (5 de 17)
Otro: 5.9% (1 de 17)

Banda que no le gustó Chainsaw Man: Demografía

1y2

Entre 18 y 24: 6 de 12 (50%)


Entre 24 y 35: 5 de 12 (41.7%)
Entre 35 y 50: 1 de 12: (8.3%)

Género

Hombre: 5 de 12 (41.1%)
Mujer: 4 de 12 (33.3%)
Otro: 2 de 12 (16.7%)
Prefiero no responder: 1 de 12 (8.3%)

Entre 18 y 24: 3 de 6 (50%)


Entre 24 y 35: 3 de 6 (50%)

Género

Hombre: 16.7% (1 de 6)
Mujer: 66.7% (4 de 6)
Prefiero no responder: 16.7% (1 de 6)

Después de ver Chainsaw Man he de decir, aunque no alcanzo a discernir qué no me gusta a
mí como individuo Miguel Benítez, si alcanzo a ver que le podría gustar a hombres jóvenes.
Obviamente, correlación no implica causa, pero asumiendo que los resultados del estudio son
sólidos y aplican igualmente para Argentina, Chainsaw Man es preferido por hombres,
jóvenes, gente que usualmente no es políticamente sabia o activa y gente tiende un poco hacia
el conservadurismo. Y entre estos mismos tipos de personas (hombres, jóvenes, apolíticos,
conservadores) fue más popular Javier Milei.

Esto nos dejaría con tres posibilidades: La primera es que de alguna manera Milei haya
logrado agarrarse del fandom de Chainsaw Man, la segunda es que en el contenido de
Chainsaw Man haya algo que lleve a su audiencia hacia el conservadurismo y la tercera es
que simplemente la clase de persona que le guste Chainsaw Man (sea lo que sea que le vea)
tambien tiende a ser la clase de persona que se vería atraída por un político como Milei,
especialmente en un clima político como el que tenía Argentina el año pasado. La navaja de
Occam y la lógica hacen que crea que es la tercera: La clase de persona que vería Chainsaw
Man y le gustaría tambien es la clase de persona que podría verse persuadida por figuras
políticas populistas o conservadoras, especialmente en crisis o períodos de polarización.

Aunque dada la alta aprobación de Chainsaw Man tambien puede ser que no es que la
persona que lo ve y le gustaría tambien pudiera verse atraída por figuras conservadoras o
populistas como Milei, si no que la clave está en aquellos que lo vieron y no les gustó: La
clase de persona que vería Chainsaw Man y no le gustaría es también la clase de persona que
tiende a ser algo más liberal y rechazar a figuras populistas incluso en tiempos de crisis y
polarización.

Así, si bien el fandom de Chainsaw Man en las escalas, tendió un poco más hacia la derecha
(es decir, hacia el capitalismo y el libre mercado) en la económica, fue un poco más
conservador que los detractores y los detractores fueron un poco más propensos a declararse
feministas, lo cierto es que la varianza entre los dos grupos, y entre ambos grupos y el
promedio, tampoco fue tan significativa. Fue cuando me fijé en la demografía que el asunto
cobró sentido, por lo que la hipótesis 7 queda probablemente demostrada. No hay mucha
evidencia para indicar que el fandom de Chainsaw Man estuviera predispuesta a aceptar la
ideología de Milei, pero es posible ver porqué alguien tendría esa impresión.
Hipótesis 8: En general, los otakus van a ser menos políticamente activos y más
reticentes a contestar las preguntas sobre política que los no otakus

Tasa de abstención NC: 44.4%


Tasa de abstención C: 32.1%
Tasa de abstención O: 27.3%
Tasa de abstención EX: 40%

Usando las escalas, los otakus sí se declararon menos políticamente activos, pero usando las
etiquetas, los otakus fueron el grupo que menos se abstuvo, es decir, el menos reticente a
responder las preguntas sobre política, no el más. Así, la hipótesis 8-A se declara
posiblemente demostrada y la hipótesis 8-B se declara posiblemente refutada.

Hipótesis 9-A: Entre más rico el otaku más probable es que lo consuma legal e
hipótesis 9-B: Entre más alta sea la clase social identificada por el respondente,
más probable es que tienda a la derecha y al conservadurismo

Clase social:

“Clase media alta” fue 2.8% y “clase alta” 1.9%, apenas una persona. Debido a su baja
concentración, serán ignoradas de momento, pues no hay nada significativo que pueda decir
de ellos como grupo.
Promedio clase baja

Social: 1.8
Economía: 2.6
Política: 4
Actividad: 3.5

Clase baja categoría

NC: 0 de 6 (0%)
C: 3 de 6 (50%)
O: 1 de 6 (16.7%)
EX: 2 de 6 (33.3%)

Clase baja consumo

Anime-manga

Solo anime: 3 de 6 (50%)


Ambos: 3 de 6 (50%)

Anime

Pirata: 4 de 6 (66.7%)
Depende del caso: 2 de 6 (33.3%)

Manga

Pirata: 2 de 3 (66.7%)
Depende del caso: 1 de 3 (33.3%)

Medio (anime)
Páginas web no oficiales: 5 de 6 (83.3%)
Aplicaciones no oficiales: 3 de 6 (50%)
Redes sociales/Servicios de mensajería: 2 de 6 (33.3%)
Servicio de streaming: 2 de 6 (33.3%)
Televisión: 1 de 6 (16.7%)
DVD/Blu-Ray: 1 de 6 (16.7)

Medio (manga)

Digital: 2 de 3 (66.6%)
Físico: 1 de 3 (33.3%)

Clase media baja promedio

Sociedad: 2.1
Economía: 3.5
Política: 4.7
Actividad: 3.38

Clase media baja categoría

NC: 2 de 21 (9.5%)
C: 14 de 21 (66.7%)
O: 4 de 21 (19%)
EX: 1 de 21 (4.8%)

Clase media baja consumo

Anime-manga

Ambas: 13 de 21 (61.9%)
Solo anime: 4 de 21 (19%)
Ninguna (incluye vacío): 3 de 21 (14.3%)
Solo manga: 1 de 21 (7.8%)

Anime

Depende del caso: 12 de 19 (63.2%)


Pirata: 4 de 19 (21%)
Prefiero no responder: 2 de 19 (10.5%)
Legal: 1 de 19 (5.3%)

Manga

Depende del caso: 6 de 14 (42.9%)


Pirata: 5 de 14 (35.7%)
Legal: 2 de 14 (14.3%)
Prefiero no responder: 1 de 14 (7.1%)

Medio (anime)

Servicio de streaming: 16 de 17 (94.1%)


Páginas web no oficiales: 12 de 17 (70.6%)
Aplicaciones no oficiales: 6 de 17 (35.3%)
Televisión: 5 de 17 (29.4%)
Servicio de mensajería/Redes sociales: 4 de 17 (23.5%)
DVD/Blu-Ray: 2 de 17 (11.8%)

Medio (manga)

Físico: 7 de 14 (50%)
Digital: 7 de 14 (50%)

Clase media promedio

Sociedad: 2.17
Economía: 3.81
Política: 4.84
Actividad: 3.56

Clase media categoría

NC: 5 de 23 (21.7%)
C: 11 de 23 (47.8%)
O: 5 de 23 (21.7%)
EX: 2 de 23 (8.7%)

Clase media consumo

Anime-manga

Ambas: 12 de 22 (54.5%)
Solo anime: 7 de 22 (31.8%)
Ninguna: 3 de 22 (13.8%)

Anime

Depende del caso: 14 de 18 (77.8%)


Pirata: 1 de 18 (5.6%)
Legal: 3 de 18 (16.7%)

Manga

Legal: 5 de 10 (50%)
Depende del caso: 5 de 10 (50%)

Medio (anime)

Servicio de streaming: 14 de 19 (73.7%)


Páginas web no oficiales: 10 de 19 (52.6%)
Televisión: 5 de 19 (26.3%)
DVD/Blu-Ray: 4 de 19 (21%)
Aplicaciones no oficiales: 2 de 19 (10.5%)
Servicio de mensajería/Redes sociales: 22 de 19 (10.5%)
Esta es, esencialmente, la parte marxista del análisis de la investigación de campo, donde
hago análisis materialista y análisis de clase (o al menos lo intento). Usé la concepción
popular de las clases –baja, media, alta y así– en vez de la más útil y precisa división marxista
de burguesía y proletariado con varias clses transitorias por la simple razón de que era más
fácil y me interesaba ver cómo se identificaban. Si hubiera usado la división marxista,
sospecho que la mayoría de los sujetos hubieran sido proletarios con una minoría de
pequeño-burgueses y quizá algún lumpenproletario, pero dudo que lo hubiera detectado, pues
siento yo que pocos hubieran admitido que eran ladrones, desempleados o trabajadoras
sexuales en una encuesta como esta. ¡Sin intención de hacer menos a los desempleados,
mendigos o trabajadoras sexuales! Es la sociedad que estigmatiza sus estatus y ocupaciones,
no yo ni ellos. Igual, no hubiera preguntado directamente, si no con preguntas como ¿Tú o
quien te mantiene trabaja para un jefe o está autoempleado? ¿Tienes un negocio? ¿Es grande
o chiquito? ¿Posees propiedades que rentas? ¿Puedes vivir de esas rentas?

Entonces preferí dejarlo simple. Aún así, en esa pregunta dejé la opción de seleccionar “Soy
dueño o heredero de una empresa grande” para detectar a los burgueses, de los cuales no
hubo ninguno. De analizar a los grupos anteriores, consideré que probablemente las etiquetas
no hubieran variado mucho, así que consideré más productivo prioritizar las escalas.
Yéndonos por ese parámetro, la hipótesis 9-A definitivamente queda demostrada. Entre
mayor fuera la clase social identificada por el respondente, más probable es que tendiera a la
derecha (es decir al capitalismo y al libre mercado, en oposición al socialismo, la planeación
central y la redistribución de la riqueza). Tambien había una tendencia al conservadurismo a
medida que aumentaba la clase, pero esa correlación era más modesta.

Igual, como no pregunté por nivel de ingresos ni la detección marxista de la que hablé antes,
sospecho que esta tendencia se debe en parte a la presencia o ausencia de conciencia de clase.
Se ha escrito en el pasado sobre como muchos trabajadores sobreestiman su clase social,
mientras que la verdadera clase media va de vacaciones a Disneylandia y usa el valet parking.

A medida que aumentaba la clase social, disminuía el uso de servicios de mensajería (que por
ejemplo yo no tenía ni idea de que podían usarse para ver anime) y aumentaba el uso de
servicios de streaming, que fueron por mucho la manera más usada de ver anime. Sin
embargo, incluso los de clase media continuaban usando páginas pirata. Si bien la clase baja
veía el anime principalmente en pirata, en tanto la media baja como la media, dependía del
caso. Se me ocurre que esto pueda deberse a dos cosas: Falta de disponibilidad, no todos los
títulos que uno desearía ver se encuentran en el servicio de streaming de confianza, ya sea
Netflix, Crunchyroll o lo que sea por cualquier causa, razón, motivo o circunstancia; o
conciencia de clase: El respondente no está ni cerca de la clase media pero siente que es de
clase media porque conoce a mucha gente que es más pobre que el, pero igual no le alcanza
para varias suscripciones a servicios de streaming y televisión por cable, o simplemente
siente que hay mejores cosas en las que emplear su dinero. O una mezcla de ambas. Con esto,
la hipótesis 9-B se declara parcialmente demostrada.
Hipótesis 10: Las demográficas de shoujo y josei van a ser preferidas por
mujeres, mientras que el shonen y el seinen van a ser preferidas por todos los
géneros más o menos por igual

Aclaración breve de términos:

Shoujo es la categoría demográfica del manga (y por extensión el anime) que está orientada a
chicas adolescentes y mujeres jóvenes, bueno, eso en teoría, por supuesto. Con frecuencia
tiene protagonistas femeninas y tramas románticas pero puede tener sus giros y hay algunos
shoujos con secuencias de acción bastante sólidas, un ejemplo de un shoujo convencional
puede ser Candy Candy, y uno poco convencional puede ser Revolutionary Girl Utena. No,
no he visto ninguno de los dos.

Josei es la categoría orientada a mujeres más adultas. Tiene muchas similitudes con el
Shoujo, pero los diseños son más realistas y las representaciones del romance y la vida son
más realistas, más maduras y menos idealizadas que en el shoujo, así mismo más que en
subtramas románticas, es más probable que el josei se centre en un ámbito de la vida más
mundano, como el trabajo. Tambien es más probable que tenga material explícito que el
shoujo.

Shonen es la categoría orientada a chicos adolescentes y hombres jóvenes. Suele tener


protagonistas masculinos y estar basadas en la acción y la aventura, aunque similar a como
ocurre con el shoujo y la acción, el shonen puede incluir romance, aunque es mucho más
probable que contenga fanservice. A veces la acción es un poco más metafórica, como en el
caso del género spokon (comedia de deportes). La mayoría de estas tramas son idealizadas y
centradas en los personajes, siendo ejemplos Dragon Ball y Naruto, pero existen excepciones
y algunos shonen poseen tramas más oscuras y complejas, como Death Note.

Seinen es posiblemente la categoría más interesante de todas, en mi opinión. Está orientada a


hombres adultos, tanto jóvenes como no. Se diferencia del shonen (y en menor medida del
shoujo) porque tiene tramas más realistas y menos idealizadas, al igual que el josei con el
shoujo. Se centra más en conflictos, relaciones y mundos que en peleas, y cuando trata el
romance lo hace de una manera más realista y pragmática y sus protagonistas pueden ser de
cualquier edad y género (cosa que tambien ocurre en los josei en menor medida). Dicho esto,
es una categoría muy versátil, lo que da lugar a fenómenos en los que seinens con tramas
ligeras en violencia que no se basan en peleas o grandes aventuras se confunden con shoujos.
Básicamente hay dos tipos de seinen: El seinen “pesado” que tiene tramas oscuras y cínicas,
grandes aventuras y muchas veces violencia gráfica, como Berserk, a veces lo que pasa no es
que la trama sea oscura, si no que es muy compleja, como ocurre en Bungo Stray Dogs o
simplemente no le gustaría a la clase de audiencia a la que van dirigidos los shonen; y el
seinen “ligero”, que tiene tramas tranquilas, slice-of-life incluso, cuyos personajes son chicas
jóvenes y tienen colores brillantes. Estos son los que se confunden con shoujo o incluso
kodomonoke (una categoría demográfica orientada a niños más pequeños), siendo el realismo
y la complejidad lo que los distingue de dichas categorías. Estas funcionan por varias
razones, como la nostalgia por la prepa o la dificultad de tener hijos. Ejemplos de esta
categoría incluyen Love Live! y K-On. De verdad.

Demografía shoujo (género)

Mujer: 71.4%
Hombre: 14.3%
Prefiero no responder: 7.1%
Otro: 7.1%

Demografía josei (género)

Mujer: 50%
Hombre: 37.5%
Otro: 12.5%

Demografía shonen

Género

Hombre: 60.6%
Mujer: 27.3%
Otro: 9.1%
Prefiero no responder: 3%

Demografía seinen

Género

Hombre: 80%
Mujer: 16%
Otro: 4%

Aquí nos encontramos una pequeña sorpresa. Por un lado, tal y como predije, la demografía
shoujo fue preferida por mujeres, así como lo fue la josei aunque por un menor margen,
imagino que debido a la versatilidad ya mencionada. Había asumido que las categorías
shonen y seinen serían más demográficamente diversas, la primera por ser la que más se
exporta al mercado latinoamericano, como mencionó Díaz y la segunda por la versatilidad.
Sin embargo, si bien el shonen tuvo una distribución de género similar a la del promedio,
aunque con una ligera tendencia masculina, el seinen fue preferido más por los hombres que
el shoujo por las mujeres, sugiriendo que la división por categorías si cuaja en el mercado
mexicano. Así, la hipótesis 10-A sobre el shoujo y el josei queda demostrada y la 10-B sobre
el shonen y el seinen, parcialmente refutada

Conclusión (preliminar)

A causa de falta de tiempo y exceso de ambición, no pude ni de lejos sacar todos los patrones
que pude haber sacado, además, me faltaron tres hipótesis:

Hipótesis 11–A: Aquellos de mayor edad, casados y que trabajan van a ser más propensos a
ser ex-otakus (EX) u otakus casuales (C)

Hipótesis 11–B: La mayoría de otakus con ganas (O) serán solteros, jóvenes y estudiantes
Hipótesis 12: La proporción de otakus autoidentificados en la población general será del 2%,
y entre los jóvenes del 5% (probablemente refutada, la proporción de verdad fue 15%) ,
pero al menos el 20% de la juventud y el 7% de la población general habrá visto al menos dos
animes en su vida. La parte de la juventud queda posiblemente demostrada, la verdadera
proporción parece haber sido de alrededor de 50%, pero debido a que mi muestra fue muy
joven (la mitad tenían de 18 a 24 años), las hipótesis referentes a la población general quedan
inconclusas por default. Incluso no puedo decir que realmente haya descubierto o
comprobado nada sobre la juventud, de ahí el probablemente, debido dos razones: En
primera, una muestra relativamente pequeña, en segunda, que al inicio se pensó que solo
aquellos que habían visto anime en sus vidas podían responderla y tuve que explicar que no
era el caso, de modo que la proporción probablemente esté sobreestimada.

Entonces, un sumario de las hipótesis queda así:

-​ Hipótesis 1: Demostrada
-​ Hipótesis 2-A: Probablemente demostrada
-​ Hipótesis 2-B: Inconclusa
-​ Hipótesis 3-A: Demostrada
-​ Hipótesis 3-B: Probablemente demostrada
-​ Hipótesis 4-A: Probablemente demostrada
-​ Hipótesis 4-B: Probablemente refutada
-​ Hipótesis 5: Refutada
-​ Hipótesis 6: Probablemente demostrada
-​ Hipótesis 7: Probablemente demostrada
-​ Hipótesis 8-A: Probablemente demostrada
-​ Hipótesis 8-B: Probablemente refutada
-​ Hipótesis 9-A: Demostrada
-​ Hipótesis 9-B: Parcialmente demostrada
-​ Hipótesis 10-A: Demostrada
-​ Hipótesis 10-B: Parcialmente refutada

Así, podemos concluir que la industria cultural alrededor del anime y el manga tiene un poder
de influencia sobre la juventud bastante grande, y que formas de propaganda suave hechas a
través de ella como el softpower y el marketing por demografía funcionan, pues el ver anime
y leer manga parece correlacionarse fuertemente con el interés por otros aspectos de la
industria cultural japonesa, así como por el país en sí, su idioma y su cultura. Sin embargo,
como demostraron las hipótesis sobre Attack on Titan y Chainsaw Man y predujeron tanto
Tsuru como Díaz, intentos de hacer propaganda más dura, menos vaga y abiertamente
política son poco probables de funcionar. Si funciona, es por coincidencia, pero un esfuerzo
activo probablemente funcionaría en ahuyentar a los que no están de acuerdo con la
propaganda de antemano, más que en convencerlos.

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