Yersinia
Definición
La bacteria Yersinia es un género de bacterias gramnegativas que incluye varias especies
patógenas para los seres humanos.
Tiene una forma de bacilo, es decir, es alargada y en forma de bastón. El tamaño de la
bacteria varía, pero generalmente se encuentra en el rango de 0.5 a 1.5 micrómetros de
ancho y de 1 a 3 micrómetros de largo.
En cuanto a la recurrencia de la infección por Yersinia, es importante tener en cuenta que
la mayoría de las infecciones por esta bacteria se resuelven sin tratamiento específico y no
suelen presentar recurrencias en individuos sanos. Sin embargo, en algunos casos,
especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados o en aquellos que tienen
condiciones médicas subyacentes, puede haber un mayor riesgo de infección recurrente.
La recurrencia puede ocurrir si no se trata adecuadamente la infección inicial, si persisten
factores de exposición o si existen condiciones que debilitan el sistema inmunitario del
individuo. Por ejemplo, en personas con enfermedades inflamatorias del intestino, como la
enfermedad de Crohn, se ha observado un mayor riesgo de recurrencia de infecciones por
Yersinia.
Es importante seguir las pautas de tratamiento recomendadas por un profesional de la
salud en caso de infección por Yersinia, así como mantener buenas prácticas de higiene
alimentaria y evitar la exposición a fuentes potenciales de la bacteria para prevenir
recurrencias.
Yersinia es un género de bacterias pertenecientes a la familia Enterobacteriaceae.
Comprende varias especies, siendo las más relevantes en términos de enfermedades
humanas Yersinia pestis, causante de la peste bubónica, y Yersinia enterocolitica, asociada
con la gastroenteritis. Estas bacterias son gramnegativas, anaerobias facultativas y móviles
debido a la presencia de flagelos polares.
Yersinia enterocolitica: Yersinia enterocolitica es una especie de bacterias que puede
causar infecciones gastrointestinales en los seres humanos. Se encuentra ampliamente
distribuida en el medio ambiente, especialmente en animales de granja como cerdos,
ovejas y vacas. La infección ocurre principalmente por la ingestión de alimentos o agua
contaminados con la bacteria.
Después de la exposición a Yersinia enterocolitica, el período de incubación suele ser de 3
a 7 días, aunque puede variar. La duración de la enfermedad puede oscilar entre unos
pocos días hasta varias semanas.
Epidemiologia
En términos de epidemiología, los brotes de infecciones por Yersinia pueden ocurrir en
diferentes partes del mundo y están asociados con condiciones de higiene inadecuadas,
consumo de alimentos contaminados o contacto cercano con animales infectados. Los
síntomas pueden variar desde enfermedades gastrointestinales leves hasta infecciones
más graves, como la peste bubónica en el caso de Yersinia pestis.
La vigilancia epidemiológica, el seguimiento de los brotes y la implementación de medidas
de control de infecciones son fundamentales para prevenir y controlar la propagación de
las infecciones por Yersinia.
En Estados Unidos, la infección por Yersinia enterocolitica es considerada una enfermedad
transmitida por alimentos y es una de las principales causas de gastroenteritis bacteriana.
Se estima que se producen alrededor de 87,000 casos de infección por Yersinia
enterocolitica en Estados Unidos cada año.
Esta puede afectar a personas de todas las edades, pero se observa una mayor incidencia
en niños menores de 5 años. Los niños más pequeños, especialmente aquellos que asisten
a guarderías o tienen contacto cercano con animales, tienen un mayor riesgo de infección.
Vías de contagio
Las vías de contagio de la Yersinia enterocolitica, una bacteria que causa la infección
gastrointestinal, generalmente son a través del consumo de alimentos y agua
contaminados, así como por contacto directo de persona a persona. A continuación, te
proporciono un apartado contundente sobre las vías de contagio de Yersinia enterocolitica:
Las principales vías de contagio de la Yersinia enterocolitica son:
Consumo de alimentos contaminados: La bacteria puede estar presente en
alimentos crudos o insuficientemente cocidos, especialmente carne de cerdo, aves
de corral, productos lácteos no pasteurizados, mariscos crudos o mal cocidos, y
frutas y verduras sin lavar adecuadamente. Al ingerir alimentos contaminados, la
bacteria puede colonizar el tracto gastrointestinal y causar la infección.
Agua contaminada: El agua potable contaminada con Yersinia enterocolitica puede
ser una fuente de infección, especialmente en áreas donde no se realiza un
tratamiento adecuado del agua o donde las prácticas de saneamiento son
deficientes.
Contacto directo de persona a persona: La infección por Yersinia enterocolitica
también puede transmitirse de persona a persona, especialmente en entornos de
cuidado infantil, mediante el contacto con heces o fluidos corporales
contaminados. Esto puede ocurrir a través del contacto directo o indirecto, como
compartir utensilios de cocina, juguetes o superficies contaminadas.
Estas vías de contagio resaltan la importancia de practicar buenas medidas de
higiene personal y manipulación adecuada de alimentos para prevenir la infección
por Yersinia enterocolitica.
Fisiopatología
La Yersinia enterocolitica es una bacteria gramnegativa que puede causar infecciones
gastrointestinales en humanos. Su fisiopatología implica varios mecanismos que le
permiten colonizar y causar daño en el tracto gastrointestinal. A continuación,
presentaremos una descripción general de la fisiopatología de la Yersinia enterocolitica:
Adhesión y colonización: La bacteria Yersinia enterocolitica tiene la capacidad de
adherirse a las células epiteliales del intestino. Utiliza estructuras en su superficie,
como fimbrias y adhesinas, para unirse a los receptores en las células del huésped.
Esto permite que la bacteria se establezca en el intestino y forme colonias.
Invasión de las células epiteliales: Una vez que la bacteria se ha adherido a las
células epiteliales, utiliza una serie de mecanismos para invadir y penetrar en las
células huésped. Produce proteínas secretadas llamadas proteínas de invasión que
facilitan su entrada en las células epiteliales.
Activación de la respuesta inmune: La invasión de las células epiteliales por
Yersinia enterocolitica desencadena una respuesta inmune del huésped. Esto
incluye la liberación de citocinas proinflamatorias y reclutamiento de células
inflamatorias al sitio de la infección. La respuesta inmune contribuye a la
eliminación de la bacteria, pero también puede causar daño en los tejidos
intestinales.
Producción de toxinas: Yersinia enterocolitica produce varias toxinas que pueden
contribuir al daño tisular y a los síntomas clínicos. Una de las principales toxinas es
la citotoxina YopE, que está involucrada en la alteración de la función de las células
intestinales y la destrucción del citoesqueleto celular.
Respuesta inflamatoria y daño tisular: La invasión de las células epiteliales, la
producción de toxinas y la respuesta inflamatoria localizada pueden provocar daño
en los tejidos del intestino. Esto puede resultar en síntomas gastrointestinales
como dolor abdominal, diarrea, inflamación y ulceración de la mucosa intestinal.
Manifestaciones clínicas
La infección por Yersinia enterocolitica puede manifestarse con una variedad de signos y
síntomas que pueden variar en su presentación y gravedad. A continuación, se enumeran
algunos de los signos y síntomas comunes asociados con la infección de Yersinia
enterocolitica:
Gastroenteritis:
Diarrea: Puede ser acuosa o sanguinolenta.
Dolor abdominal: Puede ser leve a severo y localizarse principalmente en la parte
inferior del abdomen.
Fiebre: Puede estar presente y variar en intensidad.
Síndrome de pseudoapendicitis:
Dolor abdominal agudo y localizado en la región inferior derecha del abdomen.
Sensibilidad y dolor al tacto en la región del apéndice.
Fiebre.
Linfadenitis mesentérica:
Dolor abdominal agudo y constante, especialmente en la región inferior derecha
del abdomen.
Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos mesentéricos.
Fiebre.
Artritis reactiva:
Inflamación y dolor en las articulaciones, especialmente en las grandes
articulaciones como rodillas, tobillos y caderas.
Rigidez articular.
Hinchazón y enrojecimiento en las articulaciones afectadas.
Complicaciones sistémicas:
Sepsis: Infección generalizada que puede provocar fiebre alta, taquicardia,
hipotensión y alteración del estado mental.
Meningitis: Inflamación de las meninges, que puede manifestarse con rigidez en el
cuello, dolor de cabeza intenso y fiebre.
Hepatitis: Inflamación del hígado, que puede provocar dolor abdominal en el
cuadrante superior derecho, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos) y
fatiga.
Diagnostico
El diagnóstico de la infección por Yersinia enterocolitica se basa en la combinación de
manifestaciones clínicas, antecedentes epidemiológicos y pruebas de laboratorio. A
continuación, se enumeran algunos de los métodos diagnósticos utilizados para detectar la
Yersinia enterocolitica:
Cultivo bacteriano: Se realiza el cultivo de muestras clínicas, como heces, sangre o
tejidos, en medios de cultivo selectivos para la Yersinia enterocolitica. El
crecimiento de la bacteria en el laboratorio confirma la presencia de la infección.
Este método puede llevar tiempo, ya que se requiere un período de incubación
adecuado para que la bacteria se multiplique lo suficiente y sea detectable.
Pruebas moleculares: Se utilizan técnicas de amplificación de ácido nucleico, como
la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), para detectar el material genético de
la Yersinia enterocolitica en las muestras clínicas. Estas pruebas son más rápidas y
sensibles que el cultivo bacteriano, y pueden identificar específicamente la
presencia de Yersinia enterocolitica.
Serología: Se pueden realizar pruebas serológicas para detectar la presencia de
anticuerpos específicos contra la Yersinia enterocolitica en el suero sanguíneo del
paciente. Estas pruebas pueden ser útiles para confirmar la infección pasada o
actual, y pueden incluir pruebas como la detección de anticuerpos IgM e IgG
mediante ensayos de ELISA (ensayo de inmunoabsorción ligado a enzimas) u otras
técnicas similares.
Tratamiento
El tratamiento adecuado para la infección por Yersinia enterocolitica se basa en varios
factores, como la gravedad de la enfermedad, la edad del paciente y la presencia de
complicaciones. Generalmente, se utilizan antibióticos para tratar la infección. A
continuación, se mencionan algunos de los antibióticos comúnmente utilizados y sus dosis
recomendadas:
Trimetoprima-sulfametoxazol (TMP-SMX): Se puede administrar en dosis de
160/800 mg (trimetoprima/sulfametoxazol) dos veces al día durante 10-14 días.
Ciprofloxacina: Se puede administrar en dosis de 500-750 mg dos veces al día
durante 10-14 días.
Doxiciclina: Se puede administrar en dosis de 100 mg dos veces al día durante 10-
14 días.
Además del tratamiento con antibióticos, es importante mantener una buena hidratación
y descanso adecuado para ayudar al cuerpo a combatir la infección. En casos graves o
complicados, puede ser necesario el ingreso hospitalario para un manejo más intensivo.
Prevención
La prevención de la infección por Yersinia enterocolitica implica tomar medidas para
reducir el riesgo de exposición a la bacteria. A continuación, se presentan algunas medidas
de prevención recomendadas
1. Lávate las manos con agua y jabón regularmente, especialmente antes de preparar
alimentos, después de usar el baño y después de tener contacto con animales.
2. Cocina los alimentos de manera adecuada, asegurándote de que estén
completamente cocidos, especialmente la carne y los productos de origen animal.
3. Lava bien las frutas y verduras antes de consumirlas.
4. Almacena los alimentos de forma segura, manteniendo los alimentos perecederos
refrigerados y evitando dejar los alimentos a temperatura ambiente durante
mucho tiempo.
5. Consume agua potable segura y evita beber agua no tratada o de fuentes
desconocidas.
6. Toma precauciones al tener contacto con animales, especialmente animales de
granja o mascotas. Lávate las manos después de interactuar con ellos y evita el
contacto directo con sus heces.
7. Mantente informado sobre los brotes o alertas sanitarias en tu área y sigue las
recomendaciones de salud pública
Shigella
Definición
La Shigella es un género de bacterias patógenas gramnegativas que causa una infección
intestinal conocida como shigelosis o disentería bacilar. Estas bacterias son altamente
contagiosas y se transmiten principalmente a través del consumo de alimentos o agua
contaminados, así como por contacto directo con heces infectadas. La shigelosis se
caracteriza por la presencia de diarrea aguda, generalmente con sangre o moco, dolor
abdominal intenso, fiebre y malestar general.
Las especies más comunes de Shigella que afectan a los seres humanos son Shigella
sonnei, Shigella flexneri, Shigella boydii y Shigella dysenteriae. Cada una de estas especies
tiene diferentes características y puede provocar una variedad de síntomas, desde diarrea
leve hasta formas graves de disentería.
Una vez que la Shigella ingresa al organismo, se adhiere a las células del intestino y
penetra en ellas. Dentro de las células, la bacteria se multiplica y causa daño en la mucosa
intestinal, lo que lleva a la inflamación y la aparición de los síntomas característicos. Las
toxinas producidas por la Shigella contribuyen al daño y a la gravedad de la infección.
Estas bacterias son bacilos, lo que significa que tienen forma de bastón. En promedio, las
células individuales de Shigella tienen una longitud de alrededor de 1-3 micrómetros y un
ancho de aproximadamente 0.5-1 micrómetro.
Aunque las dimensiones pueden variar ligeramente entre las diferentes especies de
Shigella, en general, son consideradas bacterias de tamaño pequeño en comparación con
otras bacterias. Aunque son pequeñas en tamaño, las bacterias Shigella pueden ser
altamente patógenas y causar enfermedades gastrointestinales graves en los seres
humanos.
Epidemiologia
La Shigella es una causa importante de enfermedad diarreica a nivel mundial, incluyendo
América Latina. Aunque la incidencia y la carga de enfermedad pueden variar entre países
y regiones, se estima que la Shigella es responsable de millones de casos de infección cada
año.
La transmisión de la bacteria Shigella ocurre principalmente a través de la ingestión de
alimentos o agua contaminados con heces infectadas. Las condiciones de saneamiento
deficientes, la falta de acceso a agua potable segura y las prácticas inadecuadas de higiene
personal contribuyen a la propagación de la bacteria. En áreas con sistemas de
saneamiento insuficientes y condiciones de vida precarias, la Shigella puede transmitirse
fácilmente de persona a persona, especialmente en entornos comunitarios, instituciones
como guarderías y escuelas, así como en situaciones de hacinamiento.
La incidencia de la shigelosis puede ser más alta en niños pequeños, especialmente en
aquellos que viven en condiciones de pobreza y tienen un acceso limitado a servicios de
salud adecuados. Sin embargo, la Shigella puede afectar a personas de todas las edades y
grupos socioeconómicos.
Se calcula que la shigelosis causa unas 600 000 defunciones al año en el mundo. Dos
terceras partes de los casos y casi todas las defunciones se observan en niños menores de
10 años de edad. La shigelosis pocas veces afecta a los niños menores de 6 meses de edad
lactantes).
Fisiopatología
La fisiopatología de la infección por Shigella se centra en la interacción entre la bacteria y
el intestino humano. Una vez que la Shigella ingresa al organismo a través de la ingestión
de alimentos o agua contaminados, su objetivo principal es colonizar y causar daño en el
intestino, específicamente en el colon.
La Shigella tiene la capacidad de adherirse a las células epiteliales del intestino y penetrar
en ellas. Una vez dentro de las células, la bacteria se multiplica activamente y se extiende
lateralmente a través de las células epiteliales vecinas, evitando el sistema inmunológico
del huésped. Este proceso de multiplicación y extensión de Shigella causa daño en la
mucosa intestinal y desencadena una respuesta inflamatoria localizada.
Durante la replicación de la bacteria en las células intestinales, Shigella produce y secreta
toxinas, incluyendo la toxina Shiga. Estas toxinas son responsables de muchos de los
síntomas característicos de la shigelosis, como la diarrea, la inflamación y la lesión en la
mucosa intestinal. La toxina Shiga puede dañar las células del intestino y los vasos
sanguíneos, lo que resulta en la liberación de sustancias inflamatorias y la ruptura de los
vasos, causando la presencia de sangre y moco en las heces.
La inflamación causada por la Shigella en el intestino puede llevar a la destrucción de las
células epiteliales, la formación de úlceras y la perturbación de la función normal del
intestino. Esto resulta en diarrea acuosa o sanguinolenta, dolor abdominal intenso, fiebre y
otros síntomas gastrointestinales asociados con la shigelosis.
Además del daño directo en el intestino, la respuesta inflamatoria desencadenada por la
infección de Shigella puede provocar la producción de citocinas inflamatorias y la
activación del sistema inmunológico del huésped. Esto puede contribuir a síntomas
sistémicos, como fiebre, malestar general y respuesta inflamatoria en otros tejidos y
órganos.
Vías de contagio
La Shigella se transmite principalmente a través de la vía fecal-oral, lo que significa que la
bacteria se encuentra en las heces de individuos infectados y puede contaminar el agua,
los alimentos y las superficies.
Las principales vías de contagio de la Shigella incluyen:
Ingestión de alimentos contaminados: Los alimentos pueden contaminarse con
Shigella si entran en contacto con aguas residuales contaminadas o si son
manipulados por personas infectadas que no se lavan las manos adecuadamente
después de ir al baño. Consumir alimentos crudos o mal cocidos, especialmente
aquellos que están en contacto directo con heces contaminadas, como frutas y
verduras sin lavar, mariscos crudos o carne sin cocinar adecuadamente, puede
resultar en la ingestión de la bacteria.
Ingestión de agua contaminada: El agua contaminada con Shigella, ya sea
proveniente de fuentes naturales o sistemas de abastecimiento de agua
deficientes, puede ser una fuente de infección. Si el agua utilizada para beber, lavar
alimentos o preparar alimentos está contaminada con heces que contienen la
bacteria, puede llevar a la ingestión de Shigella.
Contacto directo de persona a persona: La Shigella puede transmitirse de una
persona infectada a otra a través del contacto directo, especialmente si no se
siguen prácticas adecuadas de higiene. Esto puede ocurrir al estrechar las manos,
compartir utensilios, alimentos o bebidas, o mediante el contacto sexual oral-anal.
Contacto con superficies contaminadas: Las superficies contaminadas con heces
infectadas pueden ser una fuente de infección si las personas entran en contacto
con ellas y luego se llevan las manos a la boca. Esto puede ocurrir en entornos
donde las condiciones de saneamiento son deficientes, como baños públicos, áreas
de juego o instalaciones de cuidado infantil.
Además, es fundamental garantizar condiciones sanitarias adecuadas y promover la
conciencia sobre la importancia de la higiene en la comunidad para prevenir la
propagación de la Shigella.
Manifestaciones clínicas
La infección por la bacteria Shigella, conocida como shigelosis, puede presentar una
variedad de manifestaciones clínicas que afectan principalmente el sistema
gastrointestinal. A continuación se enumeran las principales manifestaciones clínicas
asociadas a la infección por Shigella:
Diarrea: La diarrea es el síntoma más común de la shigelosis. La diarrea puede ser
acuosa al principio, pero a medida que la infección progresa, puede volverse
sanguinolenta. La presencia de sangre y moco en las heces es una característica
distintiva de la shigelosis.
Dolor abdominal: Los individuos infectados pueden experimentar dolor abdominal
intenso, cólicos o malestar abdominal. El dolor puede ser difuso o localizado en la
región del abdomen inferior.
Fiebre: La fiebre es frecuente en la shigelosis y puede ser moderada o alta. La
presencia de fiebre puede estar acompañada de escalofríos y malestar general.
Náuseas y vómitos: Algunas personas infectadas por Shigella pueden experimentar
náuseas y vómitos, especialmente durante los primeros días de la enfermedad.
Urgencia y tenesmo rectal: La shigelosis puede estar asociada con una sensación
intensa de urgencia para defecar (tenesmo rectal), a pesar de la presencia de poca
cantidad de heces.
Pérdida de apetito: En algunos casos, la infección por Shigella puede causar una
disminución del apetito y pérdida de peso.
Es importante destacar que la gravedad de los síntomas puede variar dependiendo del tipo
de Shigella involucrada, la carga bacteriana, el estado de salud del individuo y otros
factores. En casos más graves, la infección por Shigella puede provocar deshidratación,
complicaciones intestinales y requerir hospitalización.
Diagnostico
El diagnóstico de la infección por Shigella se basa en una combinación de manifestaciones
clínicas, hallazgos epidemiológicos y pruebas de laboratorio. Los principales métodos
diagnósticos utilizados para identificar la bacteria Shigella son los siguientes:
Cultivo bacteriano: El cultivo de muestras clínicas, como heces, es el método de
referencia para el diagnóstico de Shigella. Se toma una muestra de heces del
paciente y se siembra en medios de cultivo selectivos que promueven el
crecimiento de la bacteria. Luego, se identifica y se realiza la caracterización de
Shigella en base a sus características bioquímicas y serológicas.
Pruebas bioquímicas: Se pueden realizar pruebas bioquímicas para detectar
características específicas de Shigella, como la producción de determinadas
enzimas. Estas pruebas ayudan a confirmar la presencia de la bacteria en una
muestra clínica.
Pruebas de serotipificación: La Shigella se clasifica en diferentes serotipos en
función de las diferencias en las proteínas de superficie (antígenos). La
serotipificación se realiza mediante técnicas serológicas, como la aglutinación en
látex o las pruebas de aglutinación en placa, para identificar los antígenos
específicos presentes en la bacteria.
Pruebas moleculares: Las pruebas moleculares, como la reacción en cadena de la
polimerasa (PCR), se utilizan cada vez más para detectar y confirmar la presencia
de Shigella. Estas pruebas pueden identificar de manera rápida y precisa el material
genético de la bacteria en muestras clínicas, lo que permite una detección
temprana y precisa de la infección.
Es importante destacar que el diagnóstico de Shigella debe realizarse en un laboratorio
clínico o de microbiología competente. La toma adecuada de la muestra, el transporte y
las condiciones de cultivo son cruciales para obtener resultados precisos. Además, el
diagnóstico clínico también debe tener en cuenta los signos y síntomas del paciente, así
como los factores epidemiológicos y de exposición a la bacteria.
Tratamiento
El tratamiento de la infección por Shigella se basa en el manejo de los síntomas y la
eliminación de la bacteria del organismo. El enfoque principal del tratamiento incluye la
rehidratación adecuada y el uso de antibióticos específicos cuando están indicados. A
continuación se describen las medidas de tratamiento comunes para la infección por
Shigella:
Rehidratación oral: La diarrea puede llevar a la deshidratación, por lo que es importante
reponer los líquidos y electrolitos perdidos. Se recomienda beber abundante líquido,
preferiblemente soluciones de rehidratación oral (SRO), que contienen una adecuada
combinación de sales y azúcares para reponer los electrolitos perdidos.
Antibióticos: En algunos casos, se pueden administrar antibióticos para acortar la duración
de los síntomas y reducir la propagación de la bacteria. Los antibióticos de elección para el
tratamiento de la shigelosis incluyen ciprofloxacina, azitromicina, ceftriaxona y
trimetoprima/sulfametoxazol. La elección del antibiótico y la duración del tratamiento
dependerán de factores como la gravedad de la infección, la edad del paciente y la
resistencia local de la bacteria.
Ciprofloxacina: La dosis recomendada es de 500 mg por vía oral dos veces al día durante 3
días.
Azitromicina: La dosis recomendada es de 1 g por vía oral en dosis única o 500 mg
por día durante 3 días.
Ceftriaxona: La dosis recomendada es de 1-2 g por vía intravenosa o intramuscular
una vez al día durante 3-5 días.
Trimetoprima/sulfametoxazol: La dosis recomendada es de 160/800 mg por vía oral
dos veces al día durante 3-5 días.
Medidas de apoyo: Además de la rehidratación oral, es importante descansar
adecuadamente y evitar alimentos que puedan empeorar los síntomas, como alimentos
picantes, grasosos o fibrosos. También se pueden utilizar medicamentos para aliviar los
síntomas, como antidiarreicos y analgésicos, bajo la supervisión de un médico.
Aislamiento y medidas de prevención: Durante la infección por Shigella, es fundamental
practicar una buena higiene personal, lavarse las manos regularmente con agua y jabón,
especialmente después de usar el baño y antes de manipular alimentos. Además, es
importante mantener una buena higiene alimentaria, asegurándose de consumir
alimentos bien cocidos y evitando la contaminación cruzada entre alimentos crudos y
cocidos.
Prevención
La prevención de la infección por la bacteria Shigella se basa en medidas de higiene y
saneamiento adecuadas. Aquí tienes algunas medidas de prevención que puedes seguir:
Lavado de manos: Lávate las manos con agua y jabón de manera regular,
especialmente después de usar el baño, antes de manipular alimentos y después
de cambiar pañales. Asegúrate de lavar todas las áreas de las manos, incluyendo
los dedos, las palmas y los espacios entre los dedos. Si no hay agua y jabón
disponibles, utiliza desinfectante para manos a base de alcohol.
Manipulación segura de alimentos: Lava bien los alimentos crudos, como frutas y
verduras, antes de consumirlos. Cocina adecuadamente los alimentos,
especialmente las carnes, aves y mariscos, para asegurarte de que estén bien
cocidos. Evita la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos,
utilizando tablas de cortar y utensilios diferentes para cada tipo de alimento.
Agua potable segura: Consume agua potable segura y evita beber agua no tratada
o de fuentes desconocidas. Si no estás seguro de la calidad del agua, es
recomendable hervirla o utilizar sistemas de filtración o desinfección apropiados.
Saneamiento adecuado: Promueve buenas prácticas de saneamiento en tu
comunidad, como la construcción y mantenimiento de sistemas de alcantarillado,
la disposición adecuada de aguas residuales y el acceso a instalaciones de baño
limpias. Evita el contacto con aguas residuales y asegúrate de desechar los
desechos humanos de manera segura.
Educación y concientización: Educa a tu comunidad sobre la importancia de la
higiene personal, el lavado de manos, la manipulación segura de alimentos y el
saneamiento adecuado. Fomenta la concientización sobre la prevención de
enfermedades transmitidas por alimentos y agua contaminada.
Aislamiento de casos: Si alguien en tu hogar o comunidad tiene una infección por
Shigella, es importante tomar medidas de aislamiento para prevenir la propagación
de la bacteria. Asegúrate de que la persona afectada siga buenas prácticas de
higiene y evite el contacto cercano con otras personas hasta que esté
completamente recuperada.