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Derechos Humanos

Los Derechos Humanos son prerrogativas fundamentales basadas en la dignidad humana, consagradas en la Constitución de Venezuela y tratados internacionales, que deben ser respetados y garantizados por el Estado. La protección de estos derechos es esencial para el desarrollo integral de las personas y requiere de mecanismos nacionales efectivos para su cumplimiento. La Constitución de 1999 establece un sistema mixto que protege tanto derechos generales como específicos, asegurando la igualdad y la no discriminación ante la ley.

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Los Derechos Humanos son prerrogativas fundamentales basadas en la dignidad humana, consagradas en la Constitución de Venezuela y tratados internacionales, que deben ser respetados y garantizados por el Estado. La protección de estos derechos es esencial para el desarrollo integral de las personas y requiere de mecanismos nacionales efectivos para su cumplimiento. La Constitución de 1999 establece un sistema mixto que protege tanto derechos generales como específicos, asegurando la igualdad y la no discriminación ante la ley.

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República Bolivariana De Venezuela

Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales


Municipalizada Cardenal Quintero UNELLEZ
DERECHO II AÑO
DERECHOS HUMANOS

DERECHOS HUMANOS

Estudiante: Pedro Aponte


C.I. Nº V-3.517.640
Profesor: Msc. Arsenio Gil

Santo Domingo abril 2024


Derechos Humanos

Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas sustentadas


en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta indispensable para
el desarrollo integral de la persona. Este conjunto de prerrogativas se
encuentra establecido dentro del orden jurídico nacional, en nuestra
Constitución Política, tratados internacionales y las leyes.

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres


humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo,
origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.
Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna.
Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisible; están
a menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a través de los
tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios generales y
otras fuentes del derecho internacional.

El derecho internacional de los derechos humanos establece las


obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas
situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin
de promover y proteger los derechos humanos y las libertades
fundamentales de los individuos o grupos.

Protección de los Derechos Humanos por parte del Estado

La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada por la


Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, fue el primer documento
legal en establecer la protección universal de los derechos humanos
fundamentales. cumplió 70 años en 2018, sigue siendo la base de toda ley
internacional de derechos humanos. Sus 30 artículos ofrecen los principios y
los bloques de las convenciones de derechos humanos, tratados y otros
instrumentos jurídicos actuales y futuros.
La Declaración Universal de Derechos Humanos, junto con los dos
pactos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, componen la
Carta Internacional de Derechos Humanos

Todos los Estados han ratificado al menos 1 de los 9 tratados básicos


de derechos humanos, así como 1 de los 9 protocolos opcionales. El 80%
de los Estados han ratificado 4 o más. Esto quiere decir que los Estados
tienen obligaciones y deberes conforme al derecho internacional de respetar,
proteger y cumplir los derechos humanos.

 La obligación de respetarlos significa que los Estados deben


abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de
limitarlos.
 La obligación de protegerlos exige que los Estados protejan a las
personas y a los grupos contra las violaciones de derechos humanos.
 La obligación de cumplirlos supone que los Estados deben adoptar
medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos
básicos.

La protección de los derechos humanos, en última instancia, depende en


mayor medida de los mecanismos a nivel nacional, protección de los
derechos humanos y de los acuerdos alcanzados en última instancia
depende de la evolución de la situación y mecanismos a nivel nacional. Las
leyes, las políticas, los procedimientos y mecanismos en el plano nacional
son fundamentales para el disfrute de los mismos en cada país. Por lo tanto,
es esencial que los derechos humanos sean parte de los sistemas
constitucionales y legales nacionales, que los profesionales de la justicia
estén capacitados acerca de cómo aplicar sus normas y que las violaciones
que se hagan sobre ellos sean condenadas y sancionadas. Las normas
nacionales tienen un impacto más directo y los procedimientos nacionales
son más accesibles que los que se encuentran en los niveles regional e
internacional.

En el plano internacional, los estados se han reunido para elaborar


determinados acuerdos sobre el tema de los derechos humanos. Estos
establecen normas objetivas de conducta para los estados, imponiéndoles
ciertos deberes para con las personas.

Pueden ser de dos tipos: jurídicamente vinculantes o no vinculantes.


Un documento vinculante, a menudo llamado tratado, convención o pacto,
representa el compromiso voluntario de los estados a aplicar los derechos
humanos a nivel nacional. Los Estados se comprometen a cumplir estas
normas a través de la ratificación o la adhesión (simplemente firman el
documento no vinculante, a pesar de que representa la disposición de
facilitar su cumplimiento). Pueden formular reservas o declaraciones de
conformidad con la Convención de Viena de 1979 sobre el Derecho de los
Tratados, lo que les exime de ciertas disposiciones en el documento, con la
idea de conseguir que el mayor número posible de ellos firme. Después de
todo es mejor tener un estado prometiendo cumplir con algunas
disposiciones relativas a los derechos humanos que con ninguna. De este
mecanismo, sin embargo, a veces se puede abusar y utilizarse como un
pretexto para negar derechos humanos básicos, que permiten a un estado
“escapar” en determinadas áreas del escrutinio internacional.
Los derechos humanos, sin embargo, han impregnado la legislación
vinculante a nivel nacional. Las normas internacionales han inspirado a los
estados a consagrarlas en las constituciones nacionales y en otras leyes.
Estos también pueden proporcionar vías de reparación a las violaciones que
sufren los derechos humanos a nivel nacional.
Por el contrario, un instrumento no vinculante es básicamente una
declaración o un acuerdo político por parte de los estados en el sentido de
que todos van a tratar de cumplir con una serie de derechos, pero sin
ninguna obligación legal de hacerlo, lo cual quiere decir, en la práctica, que
no hay ningún mecanismo oficial (o legal) de aplicación, aunque puede haber
fuertes compromisos políticos para que los haya.

Derechos Fundamentales en la Constitución de la


República Bolivariana de Venezuela (1.999)

La positivación de los Derechos Humanos, no es otra cosa que, la


consagración jurídica de esos derechos, el proceso por medio del cual esas
exigencias de la "naturaleza humana" se hacen jurídicamente válidas. Para
algunos el problema de la positivación es distinto al de la efectividad de los
Derechos Humanos, por considerar que su consagración en textos legales
no es suficiente para garantizar el goce y cumplimiento real de los mismos y
apuntan que la positivación es tan solo una condición o requisito previo para
su cabal ejercicio. Otros juzgan que la positivación de los Derechos Humanos
es incompleta, sino prevé la protección jurídico-procesal de tales derechos

la positivación a nivel constitucional, la doctrina ha distinguido la lex


generalis de las leges speciales. La primera enuncia los grandes principios
(libertad, igualdad, dignidad humana, etc.), y las segundas contienen
derechos más concretos como la libertad de pensamiento, de prensa, de
culto, etc. Más recientemente surge el sistema de positivación mixto que se
caracteriza por arrojar una constitución que ampara los Derechos Humanos
generales y al mismo tiempo pormenoriza en los derechos más concretos y
particularizados.

Nuestra Constitución acoge un sistema mixto, así en el preámbulo se


establece: "... con el fin supremo de refundar la República para establecer
una sociedad democrática ..., que consolide los valores de la libertad, la
independencia, la paz, la solidaridad, el bien común ..." y en el Título III se
regulan los derechos y garantías constitucionales pormenorizados.
Distinguimos varios tipos de instrumentos de positivación constitucional, a
saber:

Título III

De los Derechos Humanos y Garantías, y de los Deberes

Capítulo I

Disposiciones Generales

Artículo 19. El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de


progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable,
indivisible e interdependiente de los derechos humanos. Su respeto y
garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público de conformidad
con esta Constitución, con los tratados sobre derechos humanos suscritos y
ratificados por la República y con las leyes que los desarrollen.

Artículo 20. Toda persona tiene derecho al libre desenvolvimiento de su


personalidad, sin más limitaciones que las que derivan del derecho de las
demás y del orden público y social.

Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia:

1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la


condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado
anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de
igualdad, de los derechos y libertades de toda persona.
2. La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para que la
igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas positivas a favor de
personas o grupos que puedan ser discriminados, marginados o vulnerables;
protegerá especialmente a aquellas personas que, por alguna de las
condiciones antes especificadas, se encuentren en circunstancia de debilidad
manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan.

3. Sólo se dará el trato oficial de ciudadano o ciudadana; salvo las fórmulas


diplomáticas.

4. No se reconocen títulos nobiliarios ni distinciones hereditarias.

Artículo 22. La enunciación de los derechos y garantías contenidos en esta


Constitución y en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos
no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la
persona, no figuren expresamente en ellos. La falta de ley reglamentaria de
estos derechos no menoscaba el ejercicio de los mismos.

Artículo 23. Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos


humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía
constitucional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que
contengan normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las
establecidas por esta Constitución y en las leyes de la República, y son de
aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder
Público.

Artículo 24. Ninguna disposición legislativa tendrá efecto retroactivo, excepto


cuando imponga menor pena. Las leyes de procedimiento se aplicarán desde
el momento mismo de entrar en vigencia, aun en los procesos que se
hallaren en curso; pero en los procesos penales, las pruebas ya evacuadas
se estimarán en cuanto beneficien al reo o rea, conforme a la ley vigente
para la fecha en que se promovieron.

Cuando haya dudas se aplicará la norma que beneficie al reo o a la rea.

Artículo 25. Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o
menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo,
y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten
incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin
que les sirvan de excusa órdenes superiores.

Artículo 26. Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de


administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, incluso
los colectivos o difusos, a la tutela efectiva de los mismos y a obtener con
prontitud la decisión correspondiente.

El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea,


transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita,
sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles.

Artículo 27. Toda persona tiene derecho a ser amparada por los tribunales
en el goce y ejercicio de los derechos y garantías constitucionales, aun de
aquellos inherentes a la persona que no figuren expresamente en esta
Constitución o en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos.

El procedimiento de la acción de amparo constitucional será oral, público,


breve, gratuito y no sujeto a formalidad, y la autoridad judicial competente
tendrá potestad para restablecer inmediatamente la situación jurídica
infringida o la situación que más se asemeje a ella. Todo tiempo será hábil y
el tribunal lo tramitará con preferencia a cualquier otro asunto.
La acción de amparo a la libertad o seguridad podrá ser interpuesta por
cualquier persona, y el detenido o detenida será puesto o puesta bajo la
custodia del tribunal de manera inmediata, sin dilación alguna.

El ejercicio de este derecho no puede ser afectado, en modo alguno, por la


declaración del estado de excepción o de la restricción de garantías
constitucionales.

Artículo 28. Toda persona tiene el derecho de acceder a la información y a


los datos que sobre sí misma o sobre sus bienes consten en registros
oficiales o privados, con las excepciones que establezca la ley, así como de
conocer el uso que se haga de los mismos y su finalidad, y de solicitar ante
el tribunal competente la actualización, la rectificación o la destrucción de
aquellos, si fuesen erróneos o afectasen ilegítimamente sus derechos.
Igualmente, podrá acceder a documentos de cualquier naturaleza que
contengan información cuyo conocimiento sea de interés para comunidades
o grupos de personas. Queda a salvo el secreto de las fuentes de
información periodística y de otras profesiones que determine la ley.

Artículo 29. El Estado estará obligado a investigar y sancionar legalmente


los delitos contra los derechos humanos cometidos por sus autoridades.

Las acciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones


graves a los derechos humanos y los crímenes de guerra son
imprescriptibles. Las violaciones de derechos humanos y los delitos de lesa
humanidad serán investigados y juzgados por los tribunales ordinarios.
Dichos delitos quedan excluidos de los beneficios que puedan conllevar su
impunidad, incluidos el indulto y la amnistía.
Artículo 30. El Estado tendrá la obligación de indemnizar integralmente a las
víctimas de violaciones de los derechos humanos que le sean imputables, o
a sus derechohabientes, incluido el pago de daños y perjuicios.

El Estado adoptará las medidas legislativas y de otra naturaleza, para hacer


efectivas las indemnizaciones establecidas en este artículo.

El Estado protegerá a las víctimas de delitos comunes y procurará que los


culpables reparen los daños causados.

Artículo 31. Toda persona tiene derecho, en los términos establecidos por
los tratados, pactos y convenciones sobre derechos humanos ratificados por
la República, a dirigir peticiones o quejas ante los órganos internacionales
creados para tales fines, con el objeto de solicitar el amparo a sus derechos
humanos.

El Estado adoptará, conforme a procedimientos establecidos en esta


Constitución y la ley, las medidas que sean necesarias para dar cumplimiento
a las decisiones emanadas de los órganos internacionales previstos en este
artículo.

La consagración de los derechos en las constituciones, acarrea


consigo el problema práctico y socio-político que significa la cabal realización
de los mismos. En tal sentido, se han estatuido las garantías para el ejercicio
de los Derechos Fundamentales, las cuales se han convertido en medios de
protección e institutos para la observancia de las exigencias constitucionales
de los derechos. Hoy día, las perspectivas sobre el asunto se hacen más
complejas; [Link]., el avance tecnológico ha puesto en amenaza a un amplio
número de derechos. Motivo este último del surgimiento y diversificación de
nuevos sistemas de protección de los Derechos Fundamentales y de los
Derechos Humanos en general.
Los Derechos Humanos representan un contexto pluri problemático en
los que convergen los enfoques de la filosofía y de la ciencia jurídica. En el
marco de la ciencia jurídica, el Derecho Constitucional a nivel interno es el
encargado del estudio de estos derechos, porque bien es sabido que los
Derechos Fundamentales se establecen en la constitución para ser
desarrollados por la ley, en este sentido el Ejecutivo y el Judicial se limitan a
garantizar su real disfrute en la praxis y como subsidiarios para suplir los
vacíos o lagunas normativas que eventualmente adolezcan.

La Constitución Bolivariana del 99, se inspira en la idea del Estado


Social de Derecho para consagrar el sistema constitucional de los Derechos
Humanos y, así el rol del Estado Social es amplio y ambicioso, gozando con
el auxilio del principio de la corresponsabilidad como mecanismo contributivo
de mayor eficacia estatal y gobernabilidad.

Del mismo modo el texto constitucional de la V República, aporta una


muestra loablemente sistemática de los avances legislativos y doctrinarios en
materia de Derechos Humanos durante los últimos años, como lo significa la
incorporación de los derechos ambientales y culturales, el recurso de Habeas
Data, la garantía del Juez Constitucional, por solo nombrar algunos.

Podemos afirmar, que estamos a la altura de las mejores


constituciones del mundo por lo que a la parte dogmática del texto
constitucional se refiere, contamos con una Constitución que profundiza la
democracia y el goce extensivo de los derechos y cuyos medios
garantizadores son muy modernos y eficaces.

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