0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas23 páginas

Historia del Cabello en Civilizaciones Antiguas

El documento explora la historia del cuidado del cabello desde la prehistoria hasta el Renacimiento, destacando su importancia mágica y ceremonial en diversas culturas. Se detalla cómo las antiguas civilizaciones, como Egipto y Grecia, desarrollaron prácticas estéticas y herramientas para el cuidado del cabello, mientras que la Edad Media marcó un periodo de austeridad. Con el Renacimiento, se revalorizó la belleza personal y surgieron nuevos estilos y técnicas de peinado, reflejando un cambio cultural significativo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
30 vistas23 páginas

Historia del Cabello en Civilizaciones Antiguas

El documento explora la historia del cuidado del cabello desde la prehistoria hasta el Renacimiento, destacando su importancia mágica y ceremonial en diversas culturas. Se detalla cómo las antiguas civilizaciones, como Egipto y Grecia, desarrollaron prácticas estéticas y herramientas para el cuidado del cabello, mientras que la Edad Media marcó un periodo de austeridad. Con el Renacimiento, se revalorizó la belleza personal y surgieron nuevos estilos y técnicas de peinado, reflejando un cambio cultural significativo.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CORTE I

1
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
CAPÍTULO I

HISTORIA

2
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
PREHISTORIA Y EDAD ANTIGUA

La Prehistoria

Fuente inagotable de mitos y leyendas, el cabello fue visto hace


miles de años como un potente elemento mágico o ceremonial.

En nuestros días, todavía algunas de las consideradas culturas


primitivas (base de la mayoría de estudios sobre comportamiento social
en la prehistoria) consideran que el alma de cada persona se encuentra
en su cabello.

La importancia mágico-religiosa del cabello propició que ya en tiempos remotos su


cuidado tuviera una considerable importancia en muchas sociedades.

Es posible que la primera herramienta usada por el hombre para cortarse el

cabello fueran las lascas extremadamente afiladas de piedra de sílex, resultantes del laborioso
proceso de obtención de material cortante a partir de golpear unas piedras con otras. El corte
de cabello se debía indudablemente a cuestiones prácticas o ceremoniales y nada tenía que
ver con los motivos únicamente estéticos de épocas posteriores.

Espinas de pescado, dientes de animales y ramitas secas de plantas diversas fueron


los primitivos peines de aquellas gentes, que se supone que incluso llegaron a utilizar sangre,
grasas y tintes vegetales como colorantes para teñir sus cabellos, siempre por motivos rituales.

Egipto

¿Quién no recuerda el clásico peinado de las mujeres egipcias de


los grabados que han llegado hasta la época actual? Melenitas
completamente lisas, color negro azabache y decoradas con finas
diademas o con hilos de piedrecitas brillantes o de colores.

3
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Por otra parte, los sacerdotes de determinadas castas podían raparse completamente
el cabello o, por el contrario, dedicarse a cultivar largas y cuidadas melenas. Así pues, podían
diferenciarse los oficiantes del culto a uno u otro dios, entre otros detalles, por la clase de
peinado o peluca utilizados.

La elaboradísima cultura egipcia fue de las primeras en considerar el cabello un


elemento fundamental de la belleza física y lo trataba ya con funciones estéticas, a pesar de
que, como hemos comentado, tuviera también usos sociales y religiosos.

Pelucas y tintes se consideran inventos pertenecientes a la cultura de las pirámides, y


es a ellos a quien se debe la utilidad de la henna en coloración capilar, usada todavía hoy para
obtener tonos rojizos y caobas.

Grecia

Los griegos convirtieron el culto a la belleza en uno de los pilares


de su cultura. Los peinados que triunfaron en sus días eran
extremadamente elaborados y llenos de detalles.

Al contrario que los egipcios, los griegos adoraban el movimiento


expresado a través de múltiples rizos y ondas. Gracias a estatuas y
monumentos funerarios se han podido observar detalles de mechones
cortos rodeando la frente y melenas largas y recogidas a base de cintas, cuerdas, redecillas y
otros elementos decorativos. También para los hombres el cabello rizado se consideraba
exponente de la hermosura.

En Grecia, como en Egipto, los esclavos eran los encargados de mantener lo más
hermosas posible las cabezas de sus amos. Pero Grecia aportó un elemento nuevo: los
salones de belleza, dónde se peinaban y arreglaban las cabezas más selectas. Otra de las
innovaciones de la época vino de la mano de Alejandro Magno, que a consecuencia de sus
conquistas en Oriente, aportó toda clase de recetas mágicas para teñir y dar forma al peinado,
fórmulas de unos cosméticos que empezaban, en aquel entonces, a ver la luz.

4
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Los íberos

En nuestras tierras los íberos habían seguido sus propios criterios.

Hasta la fecha sólo nos han llegado testimonios a través de estatuillas


de damitas, a partir de las cuales se ha podido descubrir la enorme influencia
de la cultura griega. Así, se observa una deliciosa mezcla entre lo autóctono y
lo importado que muestra, por ejemplo, objetos de tocado similares a ruedas,
que algunos expertos han identificado con cabello trenzado, enroscado y
cubierto de tela (véase la famosa “Dama de Elche” que, a pesar de que su
autenticidad haya sido puesta en duda, es un claro intento de reflejar un peinado de la época).
Además de complementos como mantillas y peinetas, que tanto se identifican, todavía hoy,
con la cultura hispánica, los íberos utilizaron también los elementos de peluquería propios de
los griegos de la época: esto son cintas, redecillas y diademas a modo de corona.

Los pueblos bárbaros

Los pueblos a quienes los romanos denominaron “bárbaros” fueron en cuestiones de


peluquería, como en muchas otras, gente eminentemente práctica. Los cabellos largos y
sucios podían llegar a ser realmente molestos y siendo pueblos humildes y poco dados a
valorar y considerar criterios estéticos hicieron de las trenzas y las colas de caballo sus
peinados insignia. Guerreros y cazadores, poco dados a cultivar las artes, no podían
entretenerse en rizar, colorear o decorar sus cabellos. Así que en algo coincidieron los hunos
que venían de Oriente con celtas y vikingos del Centro y Norte de Europa: el cabello largo y
trenzado (negro en los primeros y rubio o pelirrojo en los otros).

Roma

Entre las múltiples adopciones culturales que los romanos tomaron de los griegos, se
encuentran, como no, los criterios estéticos, y entre ellos el de mostrar cabellos lustrosos y
peinados elaborados y con infinidad de detalles. El cabello era corto para los hombres y solía
sujetarse con una cinta. Las mujeres podían dejar caer su cabello rizado, en forma de tirabuzón
5
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
o ligeramente ondulado, o bien recogerlo en moños sobre la nuca, que envolvían con redecillas
y cintas del mismo modo que anteriormente hicieron las griegas.

Pero el Imperio Romano no sólo tomó ejemplo de la cultura griega, sino


que también se fijó en los hermosos cabellos rubios de los pueblos del norte
a los que Julio César hizo cautivos.

El impacto de ese nuevo tono causó un gran efecto en las mujeres y


se empezaron a realizar pruebas para aclarar el cabello, entre las que se
popularizó el compuesto de sebo de cabra, ceniza de haya y flor de
manzanilla, pese a que resultaba nefasto para la salud de las ya castigadas melenas. Quizá
por este motivo, o porque resultaba más práctico, se popularizaron las pelucas elaboradas con
cabello de prisioneras. Los salones de peluquería eran ya un negocio, aunque en aquel
entonces no existían de modo global como en la actualidad, sino que se organizaban por
especialidades. En unos se realizaban peinados, en otros se daba color, en otros se hacían
pelucas o postizos... no fue hasta cientos de años más tarde en que se consideró el hecho de
que, al tratar todos con una misma materia prima, el cabello, lo mejor era unirse para dar un
servicio completo. Las barberías, existentes también en época helenística, se convirtieron en
centros de encuentro y charla mientras auténticos profesionales se encargaban de arreglar
cabellos y barbas.

El médico y egiptólogo Jonckheere, que dedicó toda su vida al estudio de la medicina


en Egipto, describió algunas de las recetas cosméticas que utilizaban los antiguos habitantes
del valle del Nilo. Entre ellas se encontraba un peeling para suavizar la piel o un machacado
para aliviar la picazón de los pies. Pero nos fijaremos especialmente en aquella que trataba
problemas capilares, más concretamente la caída del cabello.

6
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Antigua receta egipcia contra la calvicie:

− Vísceras de pescado

− Órganos genitales de perro

− Excrementos de moscas

− Suciedad de las uñas de un hombre

− Ratón cocido metido en grasa

− Colocar la mezcla sobre la cabeza y esperar hasta que apeste

Posiblemente la mezcla apestaba en el mismo momento de su elaboración... y


prácticamente seguro que tal receta era completamente ineficaz para su propósito, sin
embargo, es posible que fuera más importante la fe que se depositaba en los resultados que
los reales que podía aportar. Sin duda los egipcios fueron un pueblo muy preocupado por sus
cualidades físicas.

EDAD MEDIA

El declive del Imperio Romano dio paso a dos periodos de la historia


totalmente contrapuestos: la Edad Media, en que la pobreza y la austeridad
caracterizaron una sociedad eminentemente rural, falta de todo tipo de
recursos y muy controlada por una religión casi asfixiante a la que se tenía más
miedo que respeto, y el Renacimiento, una etapa donde se encontró un espacio
más abierto al pensamiento y las Artes, en que se empezó a recuperar parte
de la riqueza económica y cultural perdida durante el largo paréntesis medieval. El entorno de
estas dos épocas se vio, evidentemente, reflejado en la estética y la moda de la sociedad del
momento.

La Edad Media (s. VII - s. XV)

7
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Una vez retirados los romanos de todos los territorios que habían
mantenido bajo su influencia dejaron tras de sí un panorama desolador.
Sin una administración competente, las ciudades quedaron en manos
de señores locales que imponían su ley en territorios limitados,
preocupándose de su propia riqueza por encima del bienestar de los habitantes de sus tierras.

Las zonas urbanas se convirtieron en focos de pobreza y epidemias y la única salida


era una escapada al mundo rural. En un pueblo falto incluso de los recursos más básicos, la
austeridad extrema triunfó sobre los afeites y la coquetería.

Sólo en la Corte y los pequeños entornos de los señores feudales se mantenía un nivel
de vida que permitía unos mínimos retoques estéticos, que, eso sí, solían limitarse a recogidos
en las melenas de las damas.

Una religión apremiante que prohibía todo tipo de frivolidad jugó también una mala
pasada a aquellas más presumidas que pudiesen intentar arreglarse de un modo más original
que el estrictamente permitido.

Teñirse el cabello dejó de ser material y moralmente posible. Sin


embargo, las mujeres debían llevar el cabello largo y bien recogido, tal
como marcaba la Iglesia, lo que, en una época en que disponer de jabón
se consideraba un lujo, obligó a agudizar la imaginación para crear todo
tipo de moños y trenzas. La única manera de proteger el cabello de la
suciedad y los piojos era cubrirlo convenientemente, por lo que se generalizó el uso de
capuchas, velos, gorros y sombreros, en invierno y en verano. Las mujeres intentaban
arreglarse de la manera más coqueta posible sin salirse de los cánones estrictamente
indicados. Las más humildes tejían en sus cabellos trenzas de todo tipo que generalmente
nunca dejaban caer, sino que se enroscaban encima o alrededor de la cabeza formando
originales recogidos. Sus únicos recursos para hacerlo eran peines de madera e hilos de lana.

A menudo, se usaban flores como ornamento, pues era lo único que tenían a su alcance.
La raya en medio era lo más convencional y no solía haber tiempo ni ganas para hacer nada
8
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
que se saliera de lo establecido. Para la gente del pueblo resultó una época oscura y
demasiado dura para pensar en la belleza física.

Las clases más afortunadas disponían de joyas e incluso


diademas, aunque la principal diferencia, única aportación de la época al
sector de la peluquería, fue la aparición de los tirabuzones, que hasta
ese momento no adquirieron consistencia como peinado, aunque no fue
hasta mucho después, en el Barroco, cuando realmente se
popularizaron. En palacio, también se seguían las normas sociales, pero
los recogidos eran mucho más sofisticados, incluyendo a menudo
cuentas y todo tipo de piedras para decorarlos.

Los velos de finas telas substituían las capuchas y gorras del pueblo llano y las damas
de la corte tenían capacidad para permitirse algunas frivolidades, impensables en otros
estratos de la sociedad de la época. En unos tiempos en los que aún quedaba muy lejos la
invención de la fotografía y en los que ni las clases de más rango se preocupaban por las artes
figurativas, sólo a través de dibujos y escritos en libros y tratados se ha llegado a conocer el
tratamiento que recibían los cabellos.

De Liebaart es un grupo de personas amantes de la Historia Medieval que nos hace


llegar los modelos de peinado y ropas de la época, deducidos a través de sus estudios,
transmitiéndolos de la manera más comprensible imaginable: mediante recreaciones en vivo.

RENACIMIENTO

El Renacimiento (s. XVI - s. XVIII)

9
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
El culto a la belleza personal fue uno de los valores de la época clásica
que se recuperaron durante el Renacimiento. El afloramiento de una nueva
economía y el interés y preocupación por volver a un modelo de sociedad más
civilizado hizo restablecer el valor del aseo y el cuidado personal. En la Corte
se crea moda y aparecen otra vez especialistas del peinado que evolucionan
en formas e ideas intentando recuperar los antiguos tocados de las épocas
griegas y romanas.

Los accesorios proliferan y aparecen los postizos, especialmente en


forma de trenzas y moños muy elaborados.

Además, redecillas, coronas y joyas entrelazadas se extienden no


sólo por la Corte, sino entre las florecientes clases urbanas.

Italia vuelve a ser el centro de las miradas europeas e impone su


gusto y sus ideas de tendencia decorativista y refinada a la mayor parte del mundo occidental
de la época.

De esta manera se expanden los peinados de las casas venecianas y la moda de teñir
el cabello en tonos rojizos, para lo que se empleaban mezclas de sulfuro negro, miel y alumbre
con las que se embalsaban las cabelleras y posteriormente se exponían al sol para potenciar
la acción de la fórmula.

Nació en estos momentos la pasión por cambiar el color natural de la melena de las
mujeres, y se popularizaron también el rubio ceniza, el “hilo de oro” y el color azafrán.

En gran parte ha sido gracias a los grandísimos mecenas de las Artes de aquellos
tiempos que hemos podido hacer una aproximación a los peinados de esa floreciente etapa de
la Historia.

10
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
En pinturas hechas por los grandes maestros de la época se pueden apreciar con todo
detalle los complicados peinados y recogidos que se estilaban, plasmados en tela con toda
claridad, como si de una fotografía se tratara.

Otra vez, sin embargo, las mejores referencias de que se dispone


son de las clases altas, pues pocos eran los pintores que se dedicaban a
retratar a las gentes del pueblo, aun así, gracias a los pocos grabados que
han perdurado y a escritos extraídos de textos sobre modas y costumbres
se ha conseguido una idea bastante clara de cómo se lucían las melenas
en esos siglos.

Trenzas anudadas encima de la cabeza o a los costados han perdurado desde la etapa
medieval, y, sin embargo, a diferencia de los años anteriores, ahora son decoradas con todo
aquél complemento que se pueda imaginar. A pesar de esto, el buen gusto y la prudencia son
muy bien considerados en la época, con lo que la elegancia prima por encima del
recargamiento que será propio de etapas posteriores: el barroco y el rococó.

LA ÉPOCA DEL BARROCO

Los siglos XVII y XVIII, fueron los de la riqueza decorativa, las


exageraciones, la búsqueda del efectismo... Las clases privilegiadas se
preocupaban más de aparentar que de ser y lo ostentoso equivalía a lo poderoso.

Fueron tiempos de intrigas políticas y sociales. En la Corte se dedicaban


más a las fiestas, los bailes y la diversión en general que, a la política, lo cual
supuso una etapa de monarcas despreocupados por los asuntos de Estado, pero sumamente
interesados en su apariencia física y todo lo relacionado con la belleza y la estética en general.

La moda se desarrolló dando lugar a nuevas prendas como la casaca, el calzón que
caía bajo la rodilla, esbeltos zapatos, sombreros adornados con plumas y exagerados cuellos
con encaje (que posteriormente decaerían para dar paso a cuellos lisos, pequeños y rígidos).

11
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Las mujeres gustaban de ostentar grandes escotes e incorporaron a su atuendo los miriñaques
(esa especie de armadura de alambre destinada a ahuecar las faldas).

Pero sin lugar a dudas si algo caracteriza el look de la época son las
pelucas, mediante las cuales se diferenciaban las clases sociales. Su
aparición fue fomentada por Luis XIV de Francia, que deseaba ocultar al
precio que fuera su incipiente calva, pero rápidamente se extendieron por la
Europa continental y, posteriormente por Gran Bretaña; a pesar de que en
un primer momento se vieron como una más de las excentricidades de la
Corte.

En pelucas y peinados se reflejaron los gustos


estéticos del momento, por lo que, aunque parezca increíble,
en ellos se puede observar monumentalidad, espectacular y
recargada riqueza decorativa, expresividad, etc.

Así se mezclaban con el cabello joyas, gasas, plumas,


flores, cintas y elementos inimaginables, de manera que una
peluca podía llegar a ser la maqueta de un castillo o de un
barco. A más espectacularidad, mayor prestigio se ganaba
socialmente, de manera que estas suertes de peinados
llegaron a obligar a las damas a agacharse para entrar en las carrozas.

Burguesía y nobleza empleaban todos sus recursos a dar la mejor imagen social, puesto
que, unos y otros, tenían en realidad menos capacidad económica que la que querían
aparentar y buscaban siempre alianzas adecuadas o matrimonios de conveniencia. Sin
embargo, se suponen tiempos en que la higiene no se consideraba una facultad indispensable
y la idea de que la limpieza evitaba enfermedades aún no se había extendido, por lo que los
recargados peinados y las voluminosas pelucas se suponen llenas de piojos, o, como mínimo,
verdaderamente grasientas. Curiosa característica para unas gentes que se consideraban
refinadas.

12
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
El rizo durante el barroco, y los tirabuzones, que triunfaron
definitivamente en la época del rococó, empezaron, por primera
vez, a crearse de manera artificial, mediante palos cilíndricos que
luego se sometían al calor de hornos de panadería o incluso,
fraguas. La técnica perduró y, siglos más tarde, en ella se basaron
las primeras permanentes en caliente.

Con la llegada de la Revolución Francesa, en 1789, finalizó


la ostentación de estos siglos, y la sencillez y la comodidad a las
que las clases bajas nunca habían renunciado, se impusieron por
encima de las costumbres sofisticadas, que fueron despreciadas por los revolucionarios. Las
pelucas desaparecieron por completo y volvió el gusto por el cabello natural. Y es que, como
todo, la peluquería también se rige por ciclos.

EL SIGLO XIX. ÉPOCA DE CAMBIOS

La Revolución Francesa y la Revolución Industrial marcaron, en todos


los sentidos, el devenir de la Historia del mundo occidental.

En la sociedad, ambas tuvieron una consecuencia clara: la sencillez era


la línea a seguir en todos los sentidos para señalar la amplia distancia que
separaba las nuevas costumbres de los antiguos excesos de la Corte.

Así, las grandes pelucas y los abalorios de fantasía quedaron relegados


por un largo periodo de tiempo.

El siglo XIX marca con claridad el triunfo del capitalismo, el aumento de la población y
las mejoras higiénicas, lo cual condujo a la creación de nuevas profesiones que jamás antes
habían existido lejos de palacio.

Aparecieron así los peluqueros, que trabajaban sobre todo a domicilio cuando lo hacían
con la burguesía, desplazándose a trabajar al hogar de las clientas. Se asentó definitivamente

13
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
el oficio, el de expertos en cabello que lavaban y sobretodo peinaban a grupos de clientas a
cambio de una remuneración económica; a diferencia de los antiguos peluqueros de la Corte
que solían ser doncellas u otros sirvientes que aprendieron la profesión o bien artesanos o
sastres que confeccionaban pelucas.

Los caballeros, sin embargo, cortaban su cabello en el barbero, sin decidirse todavía a
ponerse en manos de los estilistas que trataban a las señoras.

Las mujeres de las clases sociales más humildes empezaron a trabajar en fábricas y en
algunos oficios artesanales, buscando lo más sencillo y práctico sujetaban sus cabellos,
sobretodo en moños, que empezó a considerarse el peinado más decoroso del momento.

También las burguesas adoptaron este peinado, que


reflejaba el espíritu de sencillez que predominaba en el
momento. Cubrirlo con el sombrero adecuado al salir a la calle
se convirtió en el máximo adorno para estos moños sujetos en
la nuca y a menudo cubiertos por redecillas.

Pero la auténtica revolución de la peluquería en esta


época la provocó la aparición del agua oxigenada en 1867. Lo
que hasta entonces habían sido recetas auténticamente
peligrosas para la salud del cabello y el cuero cabelludo pasó a
convertirse en un proceso de decoloración mucho más sencillo
y seguro. La coloración vivió otro avance espectacular casi a las puertas del S.XX cuando
aparecieron los primeros colorantes sintéticos. Y aunque sólo las clases más favorecidas
hacían uso de ellos y que tampoco fueron recibidos con gran entusiasmo, significaron la
primera semilla de un producto que sin duda ha evolucionado en 100 años más que ningún
otro de los utilizados en esta profesión.

(1900-1930)

14
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
El pasado siglo fue el que dio el empujón definitivo a la peluquería
profesional. A pesar de que ya había hecho sus primeros pinitos unas
décadas antes, fue en el siglo XX cuando surgieron los salones de belleza
dedicados exclusivamente al cabello, cuando estos se acercaron al
pueblo, cuando los productos específicos dejaron de ser artesanales y
aparecieron las grandes firmas, cuando hombres y mujeres decidieron
dedicar parte de su presupuesto familiar a arreglar su peinado y cuando
surgieron las escuelas y los estudios de peluquería.

Pero si hay un hecho verdaderamente destacable fue el


acontecido en los años veinte: las mujeres se cortaron el cabello corto.
Con la incorporación de las mujeres al trabajo, éstas habían dejado de
peinarse solamente para arreglarse y habían empezado a buscar la
comodidad. La evolución lógica de la búsqueda de lo práctico fue
cortarse el cabello como un hombre: surgió el estilo garçon. En ese momento cortarse el
cabello se convirtió en todo un símbolo de la mujer moderna. Inicialmente hubo quien consideró
que el cabello corto femenino sería una moda pasajera, pero realmente se convirtió en una
opción más, y una opción que siempre ha seguido ligada a las mujeres emprendedoras,
atrevidas, independientes y modernas.

Pocos años después empezaron a surgir en Europa y Estados Unidos los primeros
sindicatos y asociaciones de peluqueros, sentando otra de las bases de lo que es la peluquería
hoy en día.

En estos emocionantes años de principios de siglo otro invento revolucionó la


peluquería: de la mano de Carlos Nessler apareció la permanente en caliente, y los rizos
“artificiales” causaron furor durante décadas y en diversas formas y estilos.

Nos encontramos pues ante el nacimiento de la peluquería tal como la entendemos hoy.

(1930-1960)

15
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
La época dorada de Hollywood, la de lo que hoy son los clásicos
del cine, influirá en todos los aspectos de la moda. En peluquería, las
grandes ondas en el más puro estilo Vivien Leigh, Maureen O’Hara o Rita
Hayworth se convirtieron en el máximo exponente de la elegancia. Sin
embargo, si un peinado creó escuela fue el llamado “Peek-a-boo-bang”
consistente en una abundante masa de cabello rubio platino ondulado
que tapaba un ojo, popularizado por uno de los grandes mitos del
celuloide: Verónica Lake. Tal fue el éxito de su look que el Departamento
de Guerra de los EEUU exigió a la Paramount la prohibición del célebre peinado de la diva,
puesto que, según ellos, las chicas que trabajaban en las fábricas de armamento lo estaban
imitando y, al llevar un ojo tapado, se estaban produciendo numerosos accidentes.

Pero si hubo una actriz que determinó el tipo de trabajo que se realizaba en peluquería
ésa fue Marilyn Monroe. La rubia más sexy de la historia podría considerarse un fraude, puesto
que es bien conocido que su color natural de cabello era castaño. Aún así, fue tal el éxito que
consiguió tiñéndose de rubio platino, que miles de mujeres de todo el mundo no dudaron en
emularla, intentando acercarse a la imagen de la seductora actriz.

Fueron tiempos de melenas rubias y onduladas, aunque no todo eran cascadas de


cabello cayendo encima de los hombros. Los grandes crepados eran habituales en las calles,
y las peluquerías tenían mucho más trabajo peinando que cortando o tiñendo.

En lo que a productos se refiere fueron los años de mayor auge


de lacas y “plis” que debían mantener intacto el laborioso trabajo de
los peluqueros.

Cualquier mujer que se prestara debía acudir al salón como


mínimo una vez por semana, aunque en la alta sociedad no resultaba
extraño hacerse peinar a diario por un especialista.

16
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Las medias melenas con puntas graciosamente inclinadas hacia fuera o las melenitas
cortas con mucho volumen triunfaron también, siempre gracias a abundantes cantidades de
fijación.

Entre los hombres fue más la música que el cine lo que popularizó determinados
peinados, así en los ‘50 se extendió por todo el mundo el mítico tupé de Elvis, sostenido gracias
al fuerte gomina (entonces brillantina).

Anteriormente, sin embargo, era el cabello corto de estilo militar lo


que más se había llevado, cómodo y práctico, el look se popularizó
especialmente durante la guerra y la posguerra. En las grandes ciudades
se completaba gracias también a la brillantina, usada en este caso para
que ningún cabello se despegara de la posición exacta en la que el peine
lo dejaba.

Los medios de comunicación (revistas gráficas, cine y televisión) han sido claves pues
desde ese momento para la internacionalización de determinados looks.

Nace la auténtica pasión por la moda y el culto a la imagen vigente aún en nuestros
días.

En Europa y Estados Unidos nacen algunas de las revistas de moda que todavía hoy
pueden encontrarse en el kiosko, y en 1956 aparece en España el primer número de TOCADO,
que con el paso del tiempo se convertirá en la revista que hoy tienes en las manos.

(1960-1980)

17
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
En los años ‘60 y ‘70 se vive una auténtica revolución en lo
referente a la moda del cabello. El peinado se convierte en una de
las más características señas de identidad de cada persona, y
especialmente los jóvenes lo convierten en el santo y seña de su
“grupo” o ”tribu urbana”, de manera que les identifique con unos
determinados ideales o convicciones, o les encuadre como
seguidores de unas tendencias concretas.

Así, los “rockabilies” que habían surgido en la década anterior se peinarán con un tupé
al más puro estilo Elvis y lo perpetuarán hasta los años ‘90 (como puede verse en España con
los fans de grupos como Rebeldes o Loquillo y los Trogloditas. Los seguidores del movimiento
“beat” imitarán a “The Beatles” con sus melenitas y flequillos escandalizando a propios y
extraños con lo que entonces se consideraba una melenita demasiado larga para el público
masculino. Pero en los ‘70 llegó la auténtica revolución de forma y color: el glam, con David
Bowie en cabeza, propulsó el mullet (flequillo muy corto y cabello más largo en la nuca) que
llegó a evolucionar hasta límites insospechados con el movimiento punk que construyó altas
crestas de colores estridentes sobre una base de mullet. También en los ‘70 escandalizaban
los rastas, que siguiendo los dreadlocks de Bob Marley triunfaron inicialmente entre el público
afro-americano, aunque en los ‘90 se popularizaron a todo tipo de público joven, incluyendo a
las chicas que en un primer momento se habían mostrado más reticentes a adoptar este
peinado.

Por su parte el movimiento hippie y posteriormente el grunge, propulsaron una moda


“anti-peluquería” en la que lo que se priorizaba era un cabello descuidado, largo y caído de la
manera más natural posible. Para los pseudo-seguidores de estas tendencias fue necesario
sin embargo un buen trabajo de salón, para conseguir un aspecto descuidado en lo que
realmente era un cabello bien tratado.

Sin embargo si hay dos peinados a resaltar de la moda cabello de los años ‘60 y ‘70 que
se popularizaron de manera desorbitada, estos fueron la permanente y el bob. Los rizos
exagerados a lo “Jackson Five” y el peinado de “corte de paje” que presentó inicialmente Vidal

18
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Sassoon, supusieron dos de las grandes fuentes de ingresos de los salones en esas dos
décadas y la mayor parte de la posterior.

Ambos buscaban algo que ha caracterizado la moda cabello de la edad contemporánea:


la comodidad, no sólo al llevarlo, sino al peinarlo. La mujer trabajadora del S.XX necesitaba
levantarse, ducharse y estar arreglada en el mínimo tiempo posible, y estos dos peinados le
suponían esta ventaja.

(1980-2000)

En los años ‘80 empezó, sobre todo en nuestro país, donde se gozaba
de una recién estrenada democracia, el mundo tal y como lo conocemos hoy
en día. Las dos últimas décadas del S.XX supusieron una introducción perfecta
a la dinámica del siguiente milenio, y, en palabras de Raffel Pagés, “la obsesión
estética se compagina con la victoria femenina sobre las grandes batallas
sociales, políticas y personales”.

En el mundo occidental la mujer ha conseguido emanciparse, y al


contrario de lo que se podía pensar en un principio, esto
supone el empujón final a la cultura del culto al cuerpo. Las
mujeres quieren demostrar más que nunca que su
profesionalidad no está reñida en ningún caso con su belleza
y los cuidados que esta necesita. A su vez, el hombre no
querrá ser menos, y empieza también a preocuparse cada
vez más por su físico, a utilizar productos cosméticos, a seguir las tendencias
de la moda y a no avergonzarse de dedicarse a los cuidados personales.

19
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
A partir de este momento, en peluquería se empiezan a crear “tendencias”, es decir que
los estilistas “proponen” determinadas pautas de moda, pero sin “imponerlas”.

Las tendencias forman corrientes a seguir que permiten que cada cual
adapte a su gusto las propuestas de cada temporada. Color, textura, medida
del cabello... quedan al gusto del consumidor. Así en los ochenta se llevaban
los cabellos ondulados ligeramente, y en los noventa triunfaron los
desfilados, los escalados y finalmente las extensiones, pero cada cual dio a
estas ideas su toque personal.

LOS INICIOS DEL NUEVO MILENIO

Los pocos años de este nuevo milenio marcan un camino en el


mundo de la peluquería que ya había empezado a ser trazado en la última
década del S.XX.

La mezcla de culturas, de estilos, el cambio constante, el


atrevimiento ante formas y colores ha abandonado las pasarelas y las
páginas de las revistas y ha invadido las calles.

Los grandes ídolos estéticos masculinos suelen surgir del mundo


del deporte, por lo que los looks que lucen futbolistas o jugadores de
baloncesto son imitados por miles de chicos de todo el planeta. Entre ellas
siguen triunfando como ejemplos a seguir cantantes, actrices y top-models,
los estilistas de las cuales cogen sus ideas de la calle para aplicarlas en
pantallas y pasarelas, popularizarlas y finalmente extenderlas por los
diferentes países de todo el mundo.

20
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Todas las barreras geográficas han quedado destruidas y la
comunicación circula a gran velocidad, provocando que modas y
tendencias no duren más de una temporada.

Las extensiones fijas o de quita y pon, los


baños de color, los postizos, los tintes de alta
calidad que no dañan el cabello, las ceras, geles y
espumas que texturizan y dan formas, los
accesorios y complementos, los protectores solares
y todos y cada uno de los productos que pueden encontrarse en el
mercado formulados y/o diseñados para el cabello han convertido lo
que era un lujo en una necesidad, y la industria de la belleza se ha
entrado en la mayoría de hogares.

Jóvenes y no tan jóvenes reservan una parte de su presupuesto mensual a cuidar su


cabello, a hacerlo cambiar, a colorearlo o darle forma... Empieza el milenio de la peluquería, el
tiempo en que las barreras han sido derrocadas y cualquiera de los estilos que a lo largo de
los siglos anteriores han triunfado ahora se puede ver en las cabezas de los/las más atrevidos
y vanguardistas.

LA HISTORIA DEL SILLÓN DE BARBERO

21
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
Que sería de las barberías sin sus impresionantes y elegantes sillones. Hoy vamos a
profundizar un poco en cómo se originaron estas maravillas. Vamos a contaros un poco sobre
la historia del sillón de barbero.

El arte de la barbería se remonta a épocas muy remotas en la historia, encontramos


ejemplos de esta profesión en las épocas del Imperio Romano o la Antigua Grecia. Al igual
que este oficio fue evolucionando con el paso de los años lo mismo paso con sus herramientas
y con las sillas que usaban para sus clientes.

Al principio no se usarían más que simples sillas,


bancos o sillones para poder llevar a cabo su labor. Esta
labor fue evolucionando con el paso de los tiempos
hasta que nos encontramos con los cirujanos-barberos
de la Edad Media, tema del que hablamos en entradas
anteriores. Pasaron muchos años hasta que ambas
profesiones se dividieron y se especializaron.

Ya metidos en el siglo XIX la profesión de barbero está en pleno auge y debido a los
medios de la época todas sus herramientas mejoran sin parar. Aquí es cuando llegamos al
tema de hoy, los sillones de barberos. A mediados de este siglo se comienzan a patentar
diversos tipos de sillones.

En el año 1878, la empresa Archer Company afincada en Sant Loius patenta el primer
sillón reclinable con reposapiés. Esta silla va sufriendo constantes evoluciones a manos de
distintas empresas. Todo ello fue aprovechado por la Koch Company, que saco a la venta sus
sillones de última generación. Ahora los sillones estaban hechos de los mejores materiales y
eran capaces de reclinarse y girarse para lograr un máximo confort.

Unos años más tarde, el inmigrante alemán Ernest Koken revoluciona el mundo de los
sillones de barbería, si hasta la época para hacer subir o bajar los sillones tenían que hacerlos
girar en una u otra dirección a partir de 1906 gracias a su invención tan solo habría que usar

22
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS
una palanca, Ernest Koken acababa de inventar la silla hidráulica. Tal fue esta revolución que
su sistema se sigue usando en la actualidad.

A mediados del siguiente siglo fueron apareciendo diversas


compañías que fabricaban modelos como el de Koken, pero más
baratas. En esta época la empresa de Koken se fue a la quiebra y fue
adquirida por la compañía más importante del mercado, la Takara
Belmont Company. Poco a poco esta empresa fue adquiriendo los
nombres y patentes de Koken y gracias a sus precios más baratos
consiguió monopolizar el mercado y llegar hasta nuestros días como la
empresa líder.

Con el paso de los años fueron apareciendo nuevas compañías


que fabricaban sillones de barbero de distintas formas.

Gracias al auge de este negocio en los últimos años podemos volver a ver barberías con
algunos sillones impresionantes como los de antaño dominaban el mundo desde sus
barberías.

23
MATERIAL EXCLUSIVO DE COLEGIO DE BARBERÍA Y ESTILISMO AZTECA/OSCAR HERNÁNDEZ RIOS

También podría gustarte