Experto en Recursos Hídricos
El agua tiene una importancia fundamental para el desarrollo humano, medio ambiente,
agricultura. El acceso al agua es primordial para mejorar para mejorar la seguridad
alimentaria, los ingresos, la disponibilidad del agua en la agricultura tiene disponibilidad
del 70%. La gestión del agua, para la agricultura incluye la utilización en la producción
agrícola (tanto en secano, como regadío). La producción de alimento actual debe
duplicarse, y ese aumento de provenir de las zonas donde actualmente se realiza una
agricultura de secano y del crecimiento, mejora de la agricultura de regadío.
La eficiencia, del uso del agua en la agricultura ha sido un reto, pues no es fácil medir la
evapotranspiración de los cultivos. El método gravimétrico, que consiste en tomar muestra
de suelo para determinar el contenido de húmeda mediante el pasaje del suelo húmedo y
luego seco. El llamado a conservar el agua y prevenir su escases se convierte en una misión
imperativa y colectiva, la responsabilidad recae tanto en los gobiernos y organismos
internacionales, que deben establecer políticas de gestión sostenibles del agua, como en las
comunidades y ciudadanos individuales que tienen la capacidad de adoptar practicas diarias
de usos eficientes del recurso.
La comprensión de que el agua es un bien compartido, premiado y esencial, para la salud de
nuestro planeta y para el bienestar de las generaciones presentes y futuras, es la base sobre
la cual debemos construir una respuesta colectiva a este desafío global.
Defensor del medio ambiente.
la agricultura genera impactos ambientales significativos en terminemos contaminación,
que afecta la biodiversidad, la calidad del aire agua, y la degradación de los ecosistemas.
•Efecto en la biodiversidad y deforestación
una amenaza es la pérdida de biodiversidad debido a la deforestación en áreas de bosque
tropical y la conversión de tierra para la agricultura intensiva, está perdida afecta a hábitats
naturales de numerosas especies de animales y plantas, poniendo en riesgo su
supervivencia. También los plaguicidas y herbicidas pueden llevar a la disminución o
extinción de muchas plantas e insectos no deseados.
• Efecto en el agua y el aire.
El uso excesivo de agroquímicos, como pesticidas y fertilizantes, hace tener un impacto
negativo generando contaminación en el agua y el aire. En el agua contaminado los cuerpos
de agua cercanos, por el fosfato, nitratos y Plaguicidas, afectando la calidad de esta. En el
aire afecta porque estos hacen que se liberen óxidos de nitrógeno, metano y Provoca el
efecto invernadero y contribuye al calentamiento global.
•Efecto erosión del suelo
El monocultivo y el arado excesivo provoca la erosión del Suelo, lo que lleva a perder
gradualmente la capa fértil de este, lo que provoca reducir su capacidad para retener agua y
nutrientes, por ende, genera efectos negativos a lo producción agrícola a largo plazo
Estas son algunas de las amenazas que genera la agricultura y por ello es necesario
promover prácticas agrícolas sostenibles y conservar los ecosistemas naturales para
garantizar la protección ambiental a largo plazo.
Suelos en Colombia
Los suelos de Colombia son diversos y frágiles, cuenta con 11 de los 12 órdenes de suelos
existentes en el mundo a excepción de los gelisoles. Se destacan los suelos incipientes,
poco evolucionados con un 58.11 % correspondientes a los órdenes entisoles e inceptisoles.
Igualmente, tienen una representación considerable del 28.79% los suelos muy
evolucionados, pocos fértiles como los ultisoles y los oxisoles. Los mejores suelos agrícolas
(andisoles y molisoles) apenas cubren 8.5 millones de hectáreas, equivalente al 7.5% del
territorio nacional. De otro lado, no existen suelos de la clase agrológica 1 en Colombia y
los de clase 2, 3 y 4 cubren un área de 17.073.144 hectáreas equivalentes al 15 % del
territorio continental. Los procesos de degradación más relevantes en Colombia son la
erosión, el sellamiento de suelos, la contaminación, la pérdida de la materia orgánica, la
salinización, la compactación y la desertificación; procesos que afectan en gran medida a
las regiones Caribe, Andina y Orinoquia y que comienzan a notarse en la Amazonia y en el
litoral Pacífico. Entré las causas de la degradación y la gestión insostenible de los suelos en
el país se tienen: la creciente demanda de bienes y servicios de los suelos, el
desconocimiento de las funciones e importancia del suelo y de alternativas para su
recuperación, restauración y rehabilitación, procesos de planeación y de ordenamiento del
territorio que no tienen en cuenta las características de los suelos, debilidad en los procesos
de seguimiento a la calidad de los suelos, desarticulación institucional y carencia de normas
e instrumentos para la gestión sostenible del suelo. En las llanuras del Caribe, en las
cordilleras, en las altiplanicies y en los valles interandinos los suelos han estado sometidos
secularmente a intensas actividades agropecuarias, presentan degradación y contaminación
y actualmente aquellos de menor pendiente, están siendo cubiertos y sellados por la
expansión de pueblos y ciudades sin criterios de sostenibilidad. En el litoral del Pacífico y
en el Amazonas, las selvas húmedas tropicales se encuentran afectadas por procesos de
deforestación que avanzan con rapidez, generando focos de degradación del suelo. De otro
lado, en la Orinoquia Colombiana, donde predominan las praderas, los suelos fueron
inicialmente utilizados para actividades ganaderas extensivas y en la actualidad el uso del
suelo se orienta al desarrollo de actividades agrícolas. El conflicto en el uso del suelo se
presenta cuando la utilización actual no corresponde con la oferta ambiental. El IGAC
(Instituto Geográfico Agustín Codazzi) reporta que actualmente un 15% de los suelos del
país están sobre utilizados y un 13% subutilizados. Adicionalmente, 22 millones de
hectáreas tienen vocación agrícola, 4 millones vocación agroforestal y 15 millones
vocación ganadera. Sin embargo, solo 5 millones de hectáreas se utilizan para agricultura y
más de 34 millones de hectáreas se utilizan para ganadería.
Actualmente el 40% del área de Colombia presenta algún grado de erosión y de esta el 3%
presenta severidad, el 455 del total del país es susceptible a la degradación de suelos por
salinización y se estima que el 11.6% ya presenta algún grado de salinización, siendo el
1.5% grados severos y muy severos.
Los suelos deben ser reconocidos y valorados por su capacidad productiva, así como por su
contribución a la seguridad alimentaria y al mantenimiento de servicios ecosistémicos
clave. He aquí algunas razones por las que la contaminación del suelo no puede
subestimarse:
1. La contaminación del suelo afecta a todos los ámbitos. Los alimentos que comemos, el
agua que bebemos, el aire que respiramos, nuestra salud y la de todos los organismos del
planeta dependen de un suelo sano. El contenido de nutrientes de los tejidos de una planta
está directamente relacionado con el contenido de nutrientes del suelo y su capacidad para
intercambiar nutrientes y agua con las raíces de esa planta.
2. La contaminación del suelo es invisible. Hoy en día, un tercio de nuestros suelos están
moderadamente o muy degradados debido a la erosión, la pérdida de carbono orgánico, la
salinización, compactación, acidificación y la contaminación química. Se necesitan
aproximadamente 1 000 años para formar 1 cm de capa arable superficial, lo que significa
que no podremos producir más suelo en el transcurso de nuestras vidas. El suelo que vemos
es todo el que hay disponible. Sin embargo, los suelos se enfrentan aún a más presión
debido a la contaminación. La tasa actual de degradación del suelo amenaza la capacidad
de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades más básicas.
3. La contaminación del suelo afecta a su capacidad de filtrado. Los suelos actúan de filtro
y amortiguador para los contaminantes. Pero el potencial del suelo para hacer frente a esta
presión es finito. Si se supera la capacidad del suelo para protegernos, los contaminantes se
filtrarán (y se filtran) a otros elementos del entorno, como nuestra cadena alimentaria.
Las prácticas agrícolas insostenibles reducen la materia orgánica del suelo,
comprometiendo su capacidad para degradar los contaminantes orgánicos. Esto aumenta el
riesgo de que los contaminantes se liberen al medio ambiente. En muchos países, la
producción agrícola intensiva ha agotado los suelos, poniendo en peligro nuestra capacidad
para mantener la producción en estas áreas en el futuro. Por lo tanto, las prácticas de
producción agrícola sostenible se han convertido en un imperativo para revertir la tendencia
a la degradación del suelo y garantizar la seguridad alimentaria actual y futura a nivel
mundial.
Especialista en cultivos sostenibles
Cultivos más comunes de la agricultura nacional
Colombia es un país históricamente reconocido por su economía agrícola, por su gran
extensión de suelo y la facilitación de condiciones climáticas. Unos de los cultivos más
comunes en la agrícola colombiana son: el café con 722.110 hectáreas sembradas en el país,
el plátano con 209.931 hectáreas, la caña con 184.075 hectáreas, el cacao con 95.307
hectáreas, la naranja con 33.213 hectáreas, el aguacate con 35.594 hectáreas, el mango con
22.771 hectáreas, el limón con 15.214 hectáreas, el banano de consumo interno con 14.558
hectáreas, la mandarina con 10.498 hectáreas.
Prácticas agrícolas que perjudican la producción
Aquellas prácticas agrícolas que perjudican la producción y comercialización de estos
cultivos sostenibles son llamadas de la siguiente manera. La ganadería y sobrepastoreo,
usar o emplear animales de granja para exterminar malas hierbas de algunos campos no es
mala opción, hasta que se convierte en un uso excesivo, generando una deforestación y la
erosión del sueño Riego y sobreexplotación de recursos hídricos, una mala empleación de
los sistemas de riego, puede conllevar a una escasez de agua dulce en la tierra, ya que solo
contamos con un 2,5% de agua dulce en el planeta.
Contaminación de suelo, la más común en las maneras de contaminar el suelo, es en el uso
excesivo de químicos, fungicidas, plaguicidas o pesticidas para evitar que las plagas
arruinen las cosechas. Otra de las maneras más comunes son las quemas de terreno o
rastrojo.
Prácticas agrícolas que perjudican la comercialización
Existen diversas prácticas agrícolas que pueden perjudicar la comercialización de productos
agrícolas. Algunas de estas prácticas incluyen:
Mal manejo de la cosecha y el almacenamiento: La mala manipulación de la cosecha y un
almacenamiento inadecuado pueden llevar a pérdidas por deterioro o daño, lo que afecta la
calidad del producto que llega al mercado.
Prácticas de deforestación y erosión del suelo: Estas prácticas pueden llevar a la
degradación del suelo y tener un impacto negativo en la calidad y cantidad de los cultivos,
lo que dificulta su comercialización.
Para mejorar la comercialización de cultivos, es importante adoptar prácticas agrícolas
sostenibles y cumplir con regulaciones y estándares de calidad.
Uso excesivo de pesticidas y herbicidas: El uso excesivo de estos productos químicos
puede dejar residuos en los cultivos, lo que puede limitar su capacidad para cumplir con los
estándares de calidad y seguridad alimentaria.
Referencias Bibliográficas
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Azada Verde 2021 - Calle Alameda 22, 28014, Madrid (España).
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