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El Padre Nuestro

El documento explora la oración del 'Padre Nuestro', destacando su poder y significado espiritual. Se describen tres formas de orar: tamásica (inercia), rayásica (emoción negativa) y sátwica (armonía), enfatizando la importancia de la intención y la conciencia en la oración. Además, se analizan las peticiones de la oración, subrayando la necesidad de alinearse con la voluntad divina y la práctica del perdón para el crecimiento espiritual.

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El Padre Nuestro

El documento explora la oración del 'Padre Nuestro', destacando su poder y significado espiritual. Se describen tres formas de orar: tamásica (inercia), rayásica (emoción negativa) y sátwica (armonía), enfatizando la importancia de la intención y la conciencia en la oración. Además, se analizan las peticiones de la oración, subrayando la necesidad de alinearse con la voluntad divina y la práctica del perdón para el crecimiento espiritual.

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El Padre Nuestro

«De todas las oraciones rituales la más poderosa es el “Padre Nuestro”. Esta es una oración mágica de
inmenso poder» (Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto).

Las tres formas de orar


Oración Tamásica (inercia)
Esta es la forma más común de orar en estos días de crisis de todos los valores morales, en un estado de
conciencia igual a cero, nuestra mente y corazón se encuentran distantes del cuerpo al momento de orar.
Mientras se supone, por ejemplo, que pedimos conseguir trabajo porque lo hemos perdido, sin embargo, por
otro lado, nuestro sentimiento controlado por algún agregado psicológico, quizás el de la pereza, pide lo
contrario; entonces la naturaleza responde con un flujo de fuerzas que no corresponden a lo que realmente
necesitamos.
La oración tamásica (inercia) es cuando oramos con desdén, aburrimiento, compromiso, con palabras vanas,
que realmente no sentimos
Hemos perdido el verdadero sentido de cómo hacer una oración, hacemos cosas incongruentes, como el
pedir que a un conocido le vaya mal, que nos ganemos un sorteo, que tengamos dinero sin ni siquiera
trabajar.
Oración Rayásica (emoción negativa)
Es la oración que realizamos por orgullo y ostentación, queriendo que el mundo se dé cuenta que somos muy
espirituales o bondadosos, deseando exhibirnos ante los demás, de manera que sepan que somos muy
buenos. En ocasiones hasta nos tomamos fotografías y se las enviamos a los demás cuando estamos en
algún retiro espiritual, cuando estamos a punto de iniciar un ayuno, cuando supuestamente estamos
realizando una actividad mística, pero en el fondo lo que buscamos es que nos admiren.
Oración Sátwica (Armonía)
Así es como debemos realizar nuestras oraciones, uniendo nuestra conciencia a cada palabra, imaginando y
sintiendo cada frase, con mucho entusiasmo, respeto, devoción y fe solar. Sustentando las peticiones con
trabajo por la humanidad y eliminando nuestros defectos psicológicos. Para lograr estos estados de
conciencia, es indispensable relajar el cuerpo y la mente.

«Realmente es necesario aprender a orar científicamente; quien aprenda a combinar inteligentemente la


oración con la meditación, obtendrá resultados objetivos maravillosos». (Samael Aun Weor).

Aunque parezca contradictorio, el sueño es una herramienta formidable a la hora de orar, es el medio
ambiente favorable para darle más poder a la oración. Aunque hay que reconocer que no se trata de un sueño
incontrolado, más bien de un sueño bajo el control absoluto de la conciencia.
Sería un ingrediente más que debemos utilizar al momento de realizar nuestras invocaciones, además de la
meditación, la devoción, la fe, la veneración, la conciencia, el Recuerdo de Sí, etc

«Para que la oración tenga un valor efectivo en el trabajo sobre uno mismo, pues tiene uno que colocarse en
el tercer estado de conciencia, que es el de la íntima recordación de sí mismo, es decir, de su propio Ser».
(Samael Aun Weor. Como hacer luz dentro de nosotros mismos).

“Padre Nuestro que estás en los Cielos”_


Al comienzo del Padre Nuestro nos encontramos con uno de los misterios más grandes de todas las épocas,
enseñado únicamente a los estudiantes más avanzados del budismo, a los sacerdotes mayas, a los iniciados
egipcios, a la gente espiritualmente más madura de todas las escuelas de misterios del planeta;
desafortunadamente, no lo alcanzamos a comprender hoy en día y ni siquiera a imaginar en ocasiones.
Al decir “Padre Nuestro” se afirma que cada ser humano tiene en su interior una chispa de la divinidad, una
emanación de aquello que no tiene nombre, como si de una gran hoguera (Dios) se desprendiera una chispa
(nuestro Ser). Con esto queremos dar a entender que cada uno de nosotros tiene su propio Padre interior
divinal y una madrecita divinal adorable en forma individualizada.
Cada ser humano, aunque parezca increíble, lleva en su interior una partícula infinitesimal de Dios, que a su
vez se desdobla en un aspecto masculino a quien podemos solicitar sabiduría y un aspecto femenino quien
puede guiarnos en el mar embravecido de la existencia. A esa parte interior divinal es a quien nos dirigimos al
orar el Padre Nuestro.
Otro gran misterio nos revela esta preciosa oración y tan sólo hemos comenzado su estudio. Si ponemos toda
nuestra atención en esta parte de: “Que estás en los Cielos”, podremos entender la misión que todos los
seres humanos tenemos en el mundo.
Tenemos un Padre-Madre divino, quien puede orientarnos en todos los aspectos de nuestra vida,
protegernos, curarnos, iluminarnos, etc., no obstante, no estamos unidos a esos principios divinos. Somos
una emanación de nuestro Ser, un desdoblamiento que se ha alejado mucho de su origen por nuestros
defectos psicológicos creados. Estamos muy lejos del Padre-Madre divinos, no los tenemos encarnados, se
encuentran en las dimensiones superiores de la naturaleza (en los Cielos), vigilándonos, tratando de
ayudarnos en todo lo que pueden, aunque parezca increíble estamos empeñados en alejarlos; ya que, si el
Padre es sabiduría, cada vez que mentimos nos alejamos de él, y si la madre es Amor, cada vez que sentimos
el deseo de vengarnos, que somos intolerantes, incomprensivos, etc., nos alejamos de la Madre Divina.

“Santificado sea tu nombre”.


Santificado sea tu nombre”, es decir, el Verbo Divino, el nombre magnífico de Dios, la palabra creadora».
(Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto).
En los distintos libros sagrados que existen alrededor de la Tierra, podemos leer la descripción de cómo fue
creado el mundo y es muy interesante descubrir la relación de Dios y el verbo, por lo que podríamos concluir
que es un verbo divino dando origen a todo lo que es, ha sido y será.
El verbo forma figuras geométricas en ese espacio superior de la naturaleza, teniendo la capacidad de crear.
Es por ello que la música clásica y los mantram tienen la capacidad de afectar positivamente en lo mental,
emocional y hasta en lo físico.
Ese es el verdadero nombre que tenemos en forma eterna, en cada existencia irá cambiando el nombre de
nuestra personalidad, pero el del Ser es imperecedero. Obviamente no es algo que se le debe dejar saber a
cualquiera, se requiere de muchísimo avance espiritual tan sólo para saberlo

“Venga a nosotros tu Reino”.


«“Venga a nos tu Reino”, es decir: con la pronunciación del verbo, de los mantram, viene a nosotros el Reino
interno de los santos Maestros». (Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto).
El Reino del Padre son estados superiores de conciencia y al mismo tiempo las distintas dimensiones
superiores que componen la naturaleza; ya que más allá del mundo físico en que vivimos se encuentran otras
seis dimensiones más.
“Venga a nosotros tu Reino”, es una solicitud para recibir sabiduría en esos mundos suprasensibles de la
naturaleza, engloba esta petición el pedir a nuestro Padre-Madre divinos que nos instruyan en las enseñanzas
y misterios de la naturaleza y el cosmos en el mundo vital, astral, mental, causal, de la conciencia y del Ser.
Como quiera que las enseñanzas más sagradas provienen de lo más alto, en esas regiones suprasensibles
podemos recibirlas con mayor facilidad y que esto repercuta más tarde en salud, bienestar y felicidad en
nuestro mundo físico.
“Venga a nosotros tu Reino”, es también una súplica de ayuda para lograr elevarnos a estados de conciencia
superiores, en conseguir abandonar el primer y segundo estados de conciencia y elevarnos al tercer estado
de conciencia o Recuerdo de Sí.
Quien logra permanecer en ese tercer estado de conciencia, recibe un alimento diferente y de carácter
superior en sus células, por lo tanto, mayor salud y bienestar.
«Cuando uno mismo se da el choque del "Recuerdo de Sí", se produce realmente un cambio milagroso en
todo el trabajo del cuerpo, de modo que las células reciben un alimento diferente». (Samael Aun Weor. Psicología
Revolucionaria).
Quien viva frecuentemente el Recuerdo de Sí, le será posible no entrar en estados de identificación y
fascinación que conducen al sueño de la conciencia. En consecuencia, evitará ese estado de sonámbulo en
el que como humanidad nos encontramos.
Vivenciar constantemente el Recuerdo de Sí nos permitiría trascender los estados derrotistas y depresivos,
en los cuales solemos encontrarnos en esta época de tanto estrés.

“Hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo”.


«Los gnósticos tenemos que hacer la voluntad del Padre, así en la Tierra como en el Cielo, pero generalmente
los hombres llaman e invocan a Dios para que Él haga la voluntad de ellos, o sea al contrario». (Samael Aun Weor.
El Libro de la Virgen del Carmen).
Debemos comprender, ante todo, que nuestros miles de defectos psicológicos que cargamos en nuestro
interior son como personas con su propia mente, emociones y también su voluntad.
Lamentablemente, para desgracia nuestra, cuando uno de esos tantos egos controla la máquina humana, no
solamente pone en nuestro centro intelectual sus pensamientos, en nuestro centro emocional sus
sentimientos, sino que además pone en nosotros su voluntad.
Como consecuencia de todo esto, podemos afirmar que no tenemos una voluntad individual, sino que
tenemos tantas voluntades como defectos psicológicos existan en nuestro interior.
Con el fin de acercarnos cada vez más a la voluntad del Íntimo, se requiere trascender varios aspectos
equivocados y uno de ellos es el no respetar el libre albedrío de los demás, ya que tenemos la tendencia de
querer imponer nuestra mala voluntad ante los demás.
Queremos que los hijos hagan lo que consideramos está bien, queremos que la pareja también haga lo que
nosotros queremos; obviamente eso es manejar los aspectos de la voluntad en forma equivocada.

“El Pan Nuestro de cada día dádnoslo hoy”.


Ciertamente el alimento físico es vital para la existencia y en este mundo caótico en el que vivimos cada vez
es más difícil conseguirlo, el desequilibrio en que nos encontramos y el alejarnos de nuestra Madre
Naturaleza ocasiona que cada vez sea más complicado alimentarnos como es debido.
No es ningún error pedirle a nuestro Padre interior que nos ayude a tener las herramientas para conseguir ese
alimento que sustenta nuestro cuerpo físico, de tal forma que podamos exigirle al cuerpo para que nos
responda tanto en las actividades físicas como en las espirituales y también en las de ayuda a nuestros
semejantes.
Bien dice el axioma popular: “A Dios rogando y con el mazo dando”, hay que pedir, pero también hay que
poner todo el empeño en el trabajo para conseguir lo que nos hemos propuesto. Quienes pensamos que sólo
hay que dedicarse a las cosas espirituales y dejar a un lado el trabajo físico, en verdad, estamos
equivocados. El trabajo físico para ganarnos el pan de cada día es parte del camino interior, lo único que no
debemos hacer es olvidarnos de la senda iniciática.
Hay un pan espiritual venido de las dimensiones superiores del cosmos infinito, el pan supersubstancial, el
conocimiento que puede obtenerse como consecuencia del trabajo interior, el pan de la sabiduría.
Cuando logramos desintegrar un defecto psicológico, se emancipa un porcentaje de conciencia y entonces
desciende de lo alto el pan de la sabiduría, se obtiene un conocimiento, una virtud o un poder.
Estamos equivocados al suponer que las teorías que leemos son sabiduría, los conocimientos intelectivos
están muy lejos de darnos dicha y autentica felicidad, almacenar en nuestra memoria infiel centenares de
conceptos a nada real nos conduce. Podemos convertirnos en una enciclopedia ambulante con
conocimientos de diversa índole, inclusive podríamos añadirle libros de espiritualidad, esoterismo o hasta
los mismos libros sagrados del mundo, sin embargo, si no ponemos en práctica las enseñanzas, no
lograremos hacer nada en concreto.
“El pan nuestro de cada día dádnoslo hoy”, incluida en esta oración del Padre Nuestro, no deja de
asombrarnos, ya que sintetiza toda la doctrina del budismo Zen, lo que en la gnosis se llama como la filosofía
de la momentaneidad.
Un día es el reflejo de toda nuestra existencia, si no trabajamos sobre sí mismos hoy, erradicando de nuestra
psiquis nuestros defectos psicológicos, nunca lo haremos. Cuando aplazamos la revolución de la conciencia
para cuando estemos más tranquilos, esto, en verdad, es una falacia.

“Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.


Si anhelamos integrarnos con los principios divinos, es necesario que primero obtengamos sus cualidades;
cómo pretendemos ser parte del Cristo interior que es amor, si odiamos; cómo queremos ser parte del Padre
que es la verdad, si mentimos.
El Ser es la misericordia, el saber perdonar; y el perdón es olvido total. La cruda realidad de los hechos es que
no sabemos vivir el presente, estamos encajonados en el ayer, en lo que nos hicieron y esto nos liga a fuerzas
de orden inferior.
«La Oración del Señor ha dicho: "Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros
deudores". El sentimiento de que a uno le deben, el dolor por los males que otros le causaron, etc., detiene
todo progreso interior del alma». (Samael Aun Weor. Psicología Revolucionaria).
Es de esta forma que creamos un “libro de cuentas”, tal y como cuando somos comerciantes, que
apuntamos lo que fiamos, lo que nos deben los clientes, similarmente tenemos todo un libro de cuentas en
donde todo el mundo está anotado, con lo que creemos que nos deben de pagar moralmente y no lo han
hecho.
De esta forma malgastamos enormes cantidades de energía y por si fuera poco fortalecemos increíblemente
el ego, es obvio que no estamos perdonando a los demás. Es necesario que eliminemos las múltiples formas
de auto consideración interior, para que surja en nosotros un sincero perdón.
«Escrito está que, en el trabajo esotérico gnóstico, solo es posible el crecimiento anímico mediante el perdón
a los otros». (Samael Aun Weor. Psicología Revolucionaria).

“No nos dejes caer en la tentación”.


Las tentaciones son semejantes a los exámenes que se ponen en las escuelas, existen con el fin de saber si
se ha aprendido la materia, sólo que la tentación es un examen a nivel moral, espiritual, mental, emocional,
etc. Entre más fuerte sea una tentación, si esta es trascendida, vendrá una virtud más poderosa, bien
cimentada, por eso está dicho: “La tentación es fuego, pero el triunfo en la tentación es luz”.
Si analizamos esta parte de la oración del Padre Nuestro, veremos que solicitamos que se nos ayude a no
caer en la tentación, pero en ningún momento pedimos no ser tentados. Por lo que aquí hay una gran
enseñanza, ya que las tentaciones son necesarias para que al franquearlas brote la luz de la sabiduría.
Toda tentación es puesta por la sencilla razón de que ya tenemos la capacidad de trascenderla, de otra forma
no sería colocada, el que no pasemos una tentación no es porque no tengamos la capacidad, sino que es por
negligencia o porque nos damos por vencidos por anticipado
Debemos entender que si aparece una tentación es porque tenemos la oportunidad de recibir un valor
espiritual, un don, una virtud o un poder; pero que antes de ser entregado debe existir el examen para que
demostremos que merecemos eso que pretende entregarse. Con estas reflexiones podemos entender por
qué poéticamente se dice que el perfume de una rosa se saca del lodo de la tierra.

“Y libranos del mal”.


En la última petición del Padre Nuestro estamos solicitando ayuda para combatir esas fuerzas tenebrosas
que moran tanto fuera como dentro de nosotros.
Existe una incesante lucha entre el bien y el mal. A veces nos podríamos preguntar por qué se permite
que las fuerzas del mal existan, por qué las fuerzas divinas no las desintegran para siempre y listo, nos
quitamos los problemas.
La respuesta es: que se necesita el contraste, la lucha para perfeccionarse. Si no tuviéramos tinieblas contra
quien combatir, ¿cómo podríamos saber qué es la luz? ¿Cómo lograrían florecer las flores más exóticas de
las virtudes del alma? Es precisamente cuando todo se complica, cuando parece que el mundo se nos viene
encima, cuando existe la posibilidad más favorable para auto conocernos.
Nos imaginamos que el mal sólo se halla en los aquelarres con sus zánganos y brujas de mal agüero,
consideramos que la brujería son cosas con muñecos del vudú y hechizos con pócimas extrañas,
efectivamente encontramos magia negra y brujería en todo eso antes mencionado, aun así, la maldad
está mucho más cerca de lo que imaginamos.
Resulta sorprendente el darnos cuenta de que la magia negra existe en la ciencia cuando la usamos
para inventar bombas mortíferas, aviones de alta tecnología, etc., con el único fin de matar a nuestros
semejantes, de infundir miedo, de asesinar en muchas ocasiones a seres inocentes; si la magia negra es
el uso de fuerzas de la naturaleza en contra del bienestar del ser humano, ¿acaso esto no es magia negra? Por
supuesto, y de la peor calidad.
Resulta ridículo que organismos o gobiernos que supuestamente promueven la paz acepten matar gente con
métodos sólo por ellos autorizados, pero si usan métodos no autorizados, entonces cometen falta. Matar es
matar.
El enemigo más grande es el que hemos dejado desarrollarse en nuestro interior con nuestros vicios y deseos
malsanos, por ende, contra quien debemos luchar es consigo mismos

Amén
Finaliza la oración del Padre Nuestro con la palabra hebrea amén; su traducción más común es: “así sea” o
“verdad”. Podríamos interpretarlo, en este caso, al finalizar esta oración, como la solicitud de que se
cumplan, realicen y materialicen nuestras peticiones de acuerdo con la ley divina, pero nunca a nuestra
voluntad.

Meditación en el Padre Nuestro


El Padre Nuestro es una oración de petición, una oración para hablar con el Padre que está en secreto. El
Padre Nuestro, combinado con la meditación de fondo, produce resultados objetivos maravillosos. Esta
oración fue legada por nuestro Señor el Cristo y contiene siete peticiones sagradas para que los devotos del
sendero pidan como gracia al Altísimo
La falta de resultados concretos al realizar nuestras oraciones, no se encuentra en la oración misma, sino en
el cómo la realizamos, siendo estériles los rezos mecánicos que acostumbramos a realizar la mayoría de la
humanidad, sin importar el credo. Algunas veces hasta parece que nos ponemos en “piloto automático” y el
cuerpo físico se queda solo repitiendo incesantemente, sin conciencia alguna, como si fuera un robot
programado.
Aquí no funciona lo que ahora llamamos como “multitarea”, es decir, el hacer varias cosas a la vez, como lo
es dejar la máquina humana orando mientras vemos la televisión, escuchamos la radio, tenemos encendido
los medios de comunicación modernos lanzando alertas, etc., todo esto es un completo desatino.
«Un solo Padre Nuestro bien orado y sabiamente combinado con la meditación, es toda una obra de alta
magia».
Lo que intentamos con ello es obtener la respuesta del Padre; al decir “respuesta” no hablamos de escuchar
voces en la meditación, ni tampoco que un anciano venerable baje del cielo con un antiguo pergamino. Más
bien, nos referimos a escuchar “La voz del silencio” que nos describiera la maestra Blavatski o los famosos
“intuitos” de Don Emmanuel Kant.
Por ende, la respuesta llegará a través de corazonadas, no basta una meditación para lograrlo, requeriremos
de varias meditaciones, quizás decenas de ellas o las suficientes hasta que gradualmente tengamos muy en
claro lo que tenemos que hacer.
La respuesta llegará a través del trabajo interior, en forma natural y espontánea, sin espectacularidades, nada
de rayos y centellas, como cuando llega la calma después de una tempestad, como cuando amanece
después de una larga noche.
El trabajo debe comenzar colocándonos en una postura cómoda, por ejemplo, acostados con la cabeza
orientada al norte, en posición de hombre muerto o decúbito dorsal, también podemos hacerlo sentados.
El siguiente paso es relajar el cuerpo, ya que cuando lo hacemos hay más concentración y atraemos un poco
de sueño, el cual es formidable para adentrarse en la meditación.
Una vez lograda la relajación del cuerpo físico, entonces procedemos a dejar la mente en silencio y es
entonces en la quietud de la mente que oraremos despacio, desmenuzando cada frase, comprendiendo
cada petición; esto nos debe causar emoción positiva, entusiasmo místico y finalmente quedamos sólo en
silencio para esperar intuitivamente una respuesta de nuestro Padre.
Emprendamos el camino para descubrir la luz de la sabiduría inmortal, hagamos de la oración una ciencia a
través de la meditación en el Padre Nuestro. Podemos hacerlo a cualquier hora mezclándolo con la
meditación y también antes de dormir, sumergiéndonos en el sueño con tal oración mágica. Cada frase del
Padre Nuestro es una fórmula completa para hablar con Él: adormecidos medítese en el contenido de cada
frase, y se verá y se oirá al Padre que está en secreto.
¡Se despertará el chakra del corazón!

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