Nieve cayó en l s cuatr rinc nes del mund ; vient s helad s s plar n
desde t d s l s lad s; el s l y la luna quedar n cult s p r t rmentas. Era
el Inviern de Fimbul: n llegó la primavera ni el veran ; ningún t ñ traj
c secha ni frut s, y el inviern se c nvirtió en tr inviern .
Hub tres inviern s c nsecutiv s. El primer se llamó el Inviern de l s
Vient s: t rmentas rugier n, nevadas cubrier n la tierra y las heladas
fuer n p der sas. L s hij s de l s h mbres apenas p dían s brevivir en
ese temible inviern .
El segund inviern se llamó el Inviern de la Espada: l s que quedaban
c n vida entre l s h mbres r bar n y matar n p r l p c que quedaba
para alimentarse; herman cayó s bre herman y l mató, y en t d el
mund hub grandes batallas.
El tercer inviern se llamó el Inviern del L b . Ent nces, la bruja ancestral
que vivía en Jarnvid, el B sque de Hierr , alimentó al L b Managarm c n
h mbres sin enterrar y c n l s cadáveres de aquell s que cayer n en
batalla. Creció y pr speró el L b , destinad a dev rar a Mani, la Luna.
L s Campe nes en Valhalla enc ntrar n sus asient s salpicad s c n la
sangre que Managarm lanzaba de sus fauces; est fue una señal para l s
Di ses de que se acercaba el tiemp de la última batalla.
Un gall cantó; estaba en las pr fundidades de la tierra, junt a la m rada
de Hela: el gall r j -óxid de Hel cantó, y su cant despertó a l s mund s
inferi res. En Jötunheim, el rein de l s Gigantes, cantó un gall , Fialar, el
gall carmesí, y a su cant l s Gigantes se agitar n. En l alt de Asgard,
el rein de l s Di ses, cantó un gall , el gall d rad Gullinkambir, y c n
su cant l s Campe nes en Valhalla se preparar n.
Un perr ladró; en l pr fund de la tierra un perr ladró; era Garm, el
sabues de fauces ensangrentadas, ladrand en la Cueva de Gnipa. L s
Enan s que l escuchar n gimier n tras sus puertas de piedra. El árb l
Yggdrasil gimió en t das sus ramas. Se escuchó un estruend cuand l s
Gigantes m vier n su barc ; se yó el estrépit de casc s cuand las
huestes de Muspelheim, la Tierra del Fueg , reunier n sus caball s.
Per Jötunheim, Muspelheim y Hel esperaban tembl r s s; p día ser que
Fenrir, el L b , n r mpiera las cadenas c n las que l s Di ses l habían
atad . Sin que él fuese liberad , l s Di ses n p dían ser destruid s.
Ent nces se escuchó el desgarramient de la r ca cuand Fenrir se liberó.
P r segunda vez, el Sabues Garm ladró en la Cueva de Gnipa.
Se escuchó ent nces el gal pe de l s jinetes de Muspelheim; se yó la
risa de L ki, el Traid r; se escuchó el s nid del cuern de Heimdall; se
yer n abrirse las quinientas cuarenta puertas de Valhalla, cuand
ch cient s Campe nes se preparar n para cruzar cada una de ellas.
Odín t mó c nsej c n la cabeza de Mimir. La sacó de las aguas del P z
de la Sabiduría y, p r el p der de las runas que c n cía, hiz que la
cabeza le hablara. ¿Dónde debían reunirse mej r l s Æsir, l s Vanir y l s
Einherjar, l s Campe nes de Midgard? ¿Cóm debían c mbatir c ntra las
fuerzas de Muspelheim, Jötunheim y Hel? La cabeza de Mimir ac nsejó a
Odín enc ntrarse c n ell s en la Llanura de Vigrid y librar allí una guerra
tal que l s p deres del mal fuesen destruid s para siempre, aun si su
pr pi mund pereciera c n ell s.
L s jinetes de Muspelheim llegar n a Bifröst, el Puente del Arc íris,
dispuest s a asaltar la Ciudad de l s Di ses y llenarla de llamas. Per
Bifröst se r mpió baj su pes , y n pudier n alcanzar la Ciudad de l s
Di ses.
Jörmungandr, la serpiente que r dea el mund , se alzó del mar. Las aguas
inundar n las tierras y arrastrar n a l s últim s habitantes del mund . Ese
gran diluvi hiz fl tar a Naglfar, el Barc de Uñas que l s Gigantes habían
c nstruid durante tant tiemp , y también el barc de Hel. C n Hrymer el
Gigante al timón, Naglfar zarpó c ntra l s Di ses, c n t das las fuerzas de
Jötunheim a b rd . Y L ki dirigió el barc de Hel c n el L b Fenrir a
b rd , rumb al lugar de la última batalla.
C m Bifröst estaba r t , l s Æsir, l s Vanir, l s Einherjar y las Valquirias
descendier n hacia Vigrid a través de las aguas del rugiente Rí . Odín
cabalgaba al frente de sus Campe nes. Su casc era de r y en su man
llevaba su lanza Gungnir. Th r, c n su p der s martill Mjölnir, y Tyr, el
gran guerrer de l s Di ses, le ac mpañaban.
(...)
En un gran c mbate, Fenrir el L b mató a Odín el Padre de T d s. Per
l s Di ses más jóvenes avanzaban ah ra a la batalla; y Vidar, el Di s
Silenci s , se enfrentó cara a cara c n Fenrir. Pus su pie s bre la
mandíbula inferi r del L b y c n sus man s sujetó la mandíbula superi r
y la desgarró. Así murió Fenrir, el más fer z de t d s l s enemig s de l s
Di ses.
Jörmungandr, la m nstru sa serpiente, estaba a punt de arrasar t d c n
su venen . Per Th r avanzó y la aplastó c n un g lpe de su martill
Mjölnir. Lueg , Th r di nueve pas s hacia atrás. Per la serpiente
derramó su venen s bre él. Cegad , ah gad y quemad , Th r, el
Defens r del Mund , pereció.
(...)
L s mares cubrier n la tierra calcinada y devastada, y l s ciel s se
scurecier n, pues S l y Mani ya n estaban. Per al fin las aguas
retr cedier n y la tierra apareció de nuev , verde y herm sa. Un nuev S l
y una nueva Luna surgier n en l s ciel s, una hija de S l y la tra hija de
Mani.
(...)
En l pr fund de un b sque, d s human s s brevivier n; las llamas de
Surtur n l s t car n; durmier n, y cuand despertar n, el mund era tra
vez verde y herm s . Se alimentar n del r cí de la mañana; eran una
mujer y un h mbre, Lif y Lifthrasir. Caminar n p r el mund , y de ell s y de
sus hij s surgier n l s h mbres y mujeres que p blar n la tierra.
El Fin.