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David rescata a sus cautivos en Siclag

David y sus hombres regresan a Siclag y descubren que los amalecitas han atacado, llevándose cautivos a sus familias. Tras consultar al SEÑOR, David persigue a los amalecitas, recupera a todos los cautivos y el botín, estableciendo una norma sobre la distribución del botín entre los que luchan y los que cuidan el equipaje. Finalmente, David consulta a Jehová sobre su próximo movimiento y recibe instrucciones para subir a Hebrón.

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David rescata a sus cautivos en Siclag

David y sus hombres regresan a Siclag y descubren que los amalecitas han atacado, llevándose cautivos a sus familias. Tras consultar al SEÑOR, David persigue a los amalecitas, recupera a todos los cautivos y el botín, estableciendo una norma sobre la distribución del botín entre los que luchan y los que cuidan el equipaje. Finalmente, David consulta a Jehová sobre su próximo movimiento y recibe instrucciones para subir a Hebrón.

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VOY POR MAS

1 Samuel 30Nueva Versión Internacional (NVI)


David derrota a los amalecitas
30 Al tercer día David y sus hombres llegaron a Siclag, pero se encontraron con
que los amalecitas habían invadido la región del Néguev y que, luego de atacar e
incendiar a Siclag, 2 habían tomado cautivos a las mujeres y a todos los que estaban
allí, desde el más grande hasta el más pequeño. Sin embargo, no habían matado a
nadie.

3
Cuando David y sus hombres llegaron, encontraron que la ciudad había sido
quemada, y que sus esposas, hijos e hijas habían sido llevados cautivos. 4 David y
los que estaban con él se pusieron a llorar y a gritar hasta quedarse sin
fuerzas. 5 También habían caído prisioneras dos esposas de David, la jezrelita
Ajinoán y Abigaíl, la viuda de Nabal de Carmel.

6
David se alarmó, pues la tropa hablaba de apedrearlo; y es que todos se sentían
amargados por la pérdida de sus hijos e hijas. Pero cobró ánimo y puso su confianza
en el SEÑOR su Dios. 7 Entonces le dijo al sacerdote Abiatar hijo de Ajimélec:

―Tráeme el efod.

Tan pronto como Abiatar se lo trajo, 8 David consultó al SEÑOR:

―¿Debo perseguir a esa banda? ¿Los voy a alcanzar?

―Persíguelos —le respondió el SEÑOR—. Vas a alcanzarlos, y rescatarás a los


cautivos.

9
David partió con sus seiscientos hombres hasta llegar al arroyo de Besor. Allí se
quedaron rezagados 10 doscientos hombres que estaban demasiado cansados para
cruzar el arroyo. Así que David continuó la persecución con los cuatrocientos
hombres restantes.

11
Los hombres de David se encontraron en el campo con un egipcio, y se lo llevaron
a David. Le dieron de comer y de beber, 12 y le ofrecieron una torta de higo y dos
tortas de uvas pasas, pues hacía tres días y tres noches que no había comido nada.
En cuanto el egipcio comió, recobró las fuerzas.

13
―¿A quién perteneces? —le preguntó David—. ¿De dónde vienes?
―Soy egipcio —le respondió—, esclavo de un amalecita. Hace tres días caí enfermo,
y mi amo me abandonó. 14 Habíamos invadido la región sur de los quereteos, de Judá
y de Caleb; también incendiamos Siclag.

15
―Guíanos adonde están esos bandidos —le dijo David.

―Júreme usted por Dios —suplicó el egipcio— que no me matará ni me entregará a


mi amo. Con esa condición, lo llevo adonde está la banda.

16
El egipcio los guió hasta los amalecitas, los cuales estaban dispersos por todo el
campo, comiendo, bebiendo y festejando el gran botín que habían conseguido en el
territorio filisteo y en el de Judá. 17 David los atacó al amanecer y los combatió hasta
la tarde del día siguiente. Los únicos que lograron escapar fueron cuatrocientos
muchachos que huyeron en sus camellos. 18 David pudo recobrar todo lo que los
amalecitas se habían robado, y también rescató a sus dos esposas. 19 Nada les faltó
del botín, ni grande ni pequeño, ni hijos ni hijas, ni ninguna otra cosa de lo que les
habían quitado. 20 David también se apoderó de todas las ovejas y del ganado. La
gente llevaba todo al frente y pregonaba: «¡Este es el botín de David!»

21
Luego David regresó al arroyo de Besor, donde se habían quedado los doscientos
hombres que estaban demasiado cansados para seguirlo. Ellos salieron al encuentro
de David y su gente, y David, por su parte, se acercó para saludarlos. 22 Pero entre
los que acompañaban a David había gente mala y perversa que reclamó:

―Estos no vinieron con nosotros, así que no vamos a darles nada del botín que
recobramos. Que tome cada uno a su esposa y a sus hijos, y que se vaya.

23
―No hagan eso, mis hermanos —les respondió David—. Fue
el SEÑOR quien nos lo dio todo, y quien nos protegió y puso en nuestras
manos a esa banda de maleantes que nos había atacado. 24 ¿Quién va a estar
de acuerdo con ustedes? Del botín participan tanto los que se quedan cuidando el
bagaje como los que van a la batalla.

25
Aquel día David estableció esa norma como ley en Israel, la cual sigue vigente
hasta el día de hoy.

2da. de Samuel
Capítulo 02

2:1 Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a
alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir:
¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.

Jueces
Capítulo 08

8:1 Pero los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros,
no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron
fuertemente.
8:2 A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros?
¿No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer?
8:3 Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; ¿y
qué he podido yo hacer comparado con vosotros? Entonces el enojo de ellos contra
él se aplacó, luego que él habló esta palabra.
8:4 Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo,
cansados, mas todavía persiguiendo.

8:18 Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué aspecto tenían aquellos hombres
que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, así eran ellos; cada
uno parecía hijo de rey.
8:19 Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre. ¡Vive Jehová, que si
les hubierais conservado la vida, yo no os mataría!

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