TEMA 7: LA OBRA DE ALFONSO X
1.- Introducción
El rey Alfonso X de Castilla fue hijo de Fernando III, el Santo, y
Beatriz de Suabia.
Nació en Toledo en 1221 y reinó entre 1251 y 1284, año en que
murió tras ser destronado por su hijo, Sancho IV.
Más interesado por las letras y la ciencia que por el buen gobierno
de Castilla, fue
bastante criticado en su época debido a sus fracasos militares y
políticos y los enormes gastos
que estos supusieron, como su intento de conquistar Navarra o de
ser nombrado emperador de Sacro Imperio Germánico, tras la
muerte del último heredero de la casa Suabia, la de su familia
materna. Todo ello le supuso enfrentarse a diversas revueltas y
rebeliones, siendo la última de ellas la orquestada por su propio
hijo, ante su intención de negarle la sucesión.
El reconocimiento a posteriori de su figura se debe, pues, a su
promoción de la lengua
y la cultura en Castilla, lo que le valió el sobrenombre de “el Sabio”.
Educado conforme a sus futuras tareas, desde joven mostró interés
por la Literatura y los distintos saberes, llegando a cultivar él mismo
la lírica de tema mariano en gallego-portugués. Asimismo, se
interesó por dotar al castellano de una estructura morfológica y
sintáctica más compleja, que
posibilitara su uso como lengua oficial, es decir, destinada a la
redacción no solo de textos literarios, sino también jurídicos y
administrativos, que aportaran el apoyo necesario a las estructuras
de gobierno.
2.- El taller alfonsí
Pese a la creencia general de que fue Alfonso X quien creó la
Escuela de Traductores
de Toledo, lo cierto es que la crítica ha mostrado cómo la actividad
traductora se daba al menos desde el siglo XII en la ciudad. Sí es
cierto, sin embargo, que fue bajo el impulso del rey Sabio cuando
logró mayor estabilidad. El monarca se habría servido de su
experiencia y la colaboración entre judíos y árabes como modelo
para el establecimiento de sus talleres de
composición literaria.
Cuando se habla de la obra de Alfonso X, lo primero que debemos
señalar es que no
fue el resultado de una autoría única y personal de este, sino fruto
de un proceso complejo de colaboración entre diferentes
especialistas, coordinados y supervisados por el rey. De la mayoría
de estos colaboradores se desconoce el nombre, pero, de lo
establecido en el prólogo
de algunas de las obras (especialmente las astrológicas) y los
estudios de diversos investigadores, podemos deducir cómo se
trabajaba en el taller alfonsí (o talleres, si preferimos distinguirlos
según las diferentes disciplinas):
1.- En una primera etapa se seleccionarían los textos y obras que
servirían de fuente,
en diversas lenguas y con distinto origen. De ello se encargarían
los “ayuntadores”.
2.- Posteriormente, los “trasladadores” se encargarían de traducir
estas fuentes al castellano y los “comentaristas” y “glosadores”
explicarían pasajes más confusos.
3.- Una vez conocidas las fuentes, unos “emendadores” realizarían
un análisis
comparativo de estos y seleccionarían los fragmentos más útiles de
cada una de ellas, añadiendo, cuando fuera necesario información
propia para completar espacios de los que no se tenía información
previa escrita, acudiendo a veces a la transmisión oral.
4.- Finalmente, los materiales se organizarían y estructurarían en
capítulos y títulos,
labor encargada a los “capituladores”, y se copiarían a mano por
los “escriptores” o “escribidores”.
Cada una de estas fases habría sido supervisada por propio
Alfonso X, desde la
selección de materiales a la redacción final, para la que insistía en
utilizar un estilo cuidado, pulcro y que sirviera de modelo para el
uso del castellano, huyendo de los cultismos y los latinismos
innecesarios.
La documentación conservada de estas producciones es muy
amplia (aunque desigual
en lo que respecta a las diferentes obras), desde versiones
completas o fragmentarias de las
fuentes traducidas a distintas versiones de la redacción de cada
uno de los textos, algunos con correcciones o fragmentos del
propio monarca.
3.- La obra de Alfonso X
La obra de Alfonso X se divide tradicionalmente en de acuerdo a la
siguiente tipología:
- Obra poética
- Obra científica
- Obra jurídica
- Obra histórica
3.1. Obra poética
La obra poética de Alfonso X se limita al cancionero conocido como
Cantigas. Se suele considerar que esta es la obra más personal del
monarca, aunque no todos los textos que reunió fueron
compuestos por él mismo, ya que también recolectaba otras
composiciones de su gusto. De esta obra se conservan varios
manuscritos y todas las composiciones utilizan
como lengua el gallego-portugués.
Se suele distinguir dos grandes grupos de composiciones en esta
obra:
- Tema religioso: fundamentalmente de tema mariano, las Cantigas
de Santa María,
que presentan tanto alabanzas a la figura de la Virgen como
milagros de esta.
- Tema profano: recogen los temas de la lírica de la época, como
amor trovadoresco
o burlas.
3.2. Obra científica
Se considera bajo este epígrafe una serie de obras basadas en
saberes pseudo-científico como la astrología, pero también en
otros como las matemáticas o cultura de la época. Fueron las obras
más reconocidas de Alfonso X en su momento.
- Libros del saber de Astronomía: recoge las principales ideas del
sistema ptolomeico del movimiento de los planetas y las
constelaciones. Para su elaboración se sirvió de
fuentes latinas y árabes y llegó a construir instrumentos específicos
para poder
observar y corroborar los fenómenos descritos.
- Libro de las cruces: describe y comenta los signos zodiacales y
sus efectos sobre el comportamiento humano.
- Libro de las Tablas Alfonsíes: describe el movimiento del Sol, la
Luna y los planetas,
así como fenómenos como los eclipses. Para su redacción realizó
una serie de observaciones sistemáticas de los movimientos
planetarios desde el Observatorio
que hizo construir en el castillo de San Servando.
- Lapidario: describe las diferentes piedras preciosas y sus
propiedades mágicas o su relación con los diferentes signos
zodiacales.
- Setenario: recopila información sobre diferentes aspectos de la
vida y cultura
medieval, como la educación o las artes.
- Libros de ajedrez, dados y tablas: obra de recreación, describe
diferentes juegos propios de caballeros, para centrarse después en
las reglas del ajedrez. Para su elaboración
hizo traducir diversas obras en árabe, y es el primer texto en
romance de Europa
que trata este asunto.
3.3. Obra jurídica
Se incluye en este epígrafe básicamente una de sus obras más
ambiciosas, las Partidas. Las Partidas es la obra más amplia de
recopilación jurídica en la Edad Media. Su
objetivo era poner en orden todo el sistema del derecho vigente,
pero con una perspectiva histórica, y darlo a conocer a letrados y
ciudadanos en general. En el prólogo se señalan los nombres de
algunos de los colaboradores del rey, entre ellos, notarios y
maestros en derecho.
En esta obra, entre otras cosas, se recoge por escrito la libertad de
culto para
musulmanes y judíos o la prohibición a los clérigos de participar en
representaciones profanas, además de ofrecer información sobre
cuestiones cotidianas.
Se divide en 7 temas fundamentales, por lo que también se conoce
la obra como Las
siete Partidas:
- Religión y estado eclesiástico: recoge el derecho canónico y las
obligaciones del
clero.
- Emperadores, reyes y grandes señores: describe los derechos y
deberes de los gobernantes.
- Justicia y administración: recoge el derecho vigente y los
procedimientos de justicia.
- Matrimonio y familia: describe el núcleo familiar como ente jurídico
y los derechos
y obligaciones de los esposos.
- Préstamos y cambios: establece el funcionamiento de los
préstamos y describe los términos de la usura y el justo cambio.
- Testamentos y herencias: recoge los derechos de los herederos y
el procedimiento
de los testamentos.
- Acusaciones y castigos: describe diferentes tipos de delito y las
penas
correspondientes.
3.4. Obra histórica
Se considera la obra más importante de Alfonso X. Se compone
básicamente de dos
textos, de los que existen múltiples versiones, pues ninguno de
ellos fue terminado por lo ambicioso y magno del proyecto: la
Primera Crónica General o Estoria de España y la Grande e
General Estoria (una historia universal).
- Primera Crónica General o Estoria de España: se trata de una
historia de España desde los
orígenes del mundo (Moisés) hasta el reinado de Fernando III de
Castilla.
Tradicionalmente se ha considerado que existen dos versiones
fundamentales, la denominada “Versión primitiva” y la “Versión
crítica”, editada recientemente por Inés Fernández Ordóñez.
Gracias a los trabajos de esta investigadora, podemos deducir el
proceso de elaboración
y el tipo de fuentes utilizadas, así como el uso que se daba a cada
una de ellas. Las más importantes son la Biblia, el Chronicon Mundi
del Tudense, De Rebus Hispaniae de Jiménez de Rada, diferentes
cantares de gesta y obras de tradición clásica, como las
Metamorfosis
y las Heoridas de Ovidio o Dion Casio.
Se trata de una obra de evidente carácter enciclopédico con un
objetivo político y
didáctico: establecer una conexión entre los orígenes bíblicos del
mundo y la
monarquía castellana y servir de fuente de conocimiento para la
ciudadanía sobre diferentes hechos de relevancia para la
configuración del reino de Castilla.
Años más tarde se trató de completar la obra, en tiempos de
Sancho IV y de Alfonso
XI, pero con resultados disparos.
- General Estoria: se trata de una historia universal desde la
creación bíblica hasta la historia
de los padres de la Virgen. Para su redacción se utilizó
fundamentalmente la Biblia, en la versión Vulgata de San Jerónimo
y obras clásicas como las Metamorfosis de Ovidio o las
Antigüedades de Josefo.