Introducción
El consumo de sustancias en la población joven es motivo de gran
preocupación. La adolescencia es una etapa de especial riesgo para usar
drogas que puede darse, entre otros factores, por curiosidad y busqueda de
sensaciones nuevas, como mecanismo para enfrentar problemas emocionales,
en el proceso de búsqueda de la propia identidad, con frecuencia ocurre en
asociación con una sensación de invulnerabilidad que acompaña esta etapa.
Sin embargo también es un hecho que no todos los adolescentes se ven
igualmente afectados por el problema, la mayoría no usa drogas, una
proporción experimenta con ellas para luego abandonarlas, y un porcentaje
menor continua usando y un segmento desarrolla problemas con las drogas.
Una tarea fundamental es evitar que esto ocurra.
¿Qué son las drogas?
Las drogas son sustancias naturales o sintéticas que al ser ingeridas por una
persona, pueden producir cambios psicológicos, físicos (orgánicos) y
emocionales. Aunque algunas son utilizadas con fines médicos, para el
tratamiento, prevención y diagnóstico de algunas enfermedades, gran parte de
estas sustancias son utilizadas de maneras que causan daño a la integridad de
la persona que las utiliza y de quienes están a su alrededor.
1. ¿Por qué nos enganchamos a las drogas?
2. ¿Todas las drogas generan tolerancia?
3. ¿Es fácil controlar la cantidad que se consume?
4. ¿Qué efectos se producen cuando falta la droga si hay dependencia?
5. ¿Todas las drogas están adulteradas?
6. ¿Todo consumo significa un problema?
7. ¿La drogodependencia es una enfermedad?
8. ¿Consumir varias sustancias aumenta el peligro para la salud?
¿Cuál es la diferencia entre adicción física y adicción psicológica?
Adicción física, ocurre en los sitios del cerebro donde las neuronas crean la
necesidad del consumo compulsivo, debido a que el cuerpo se ha
acostumbrado a la droga.
Adicción psicológica, es la necesidad de consumo de una sustancia, que se
manifiesta a nivel de pensamientos o emociones, ante una situación
estresante, o algún problema. Por lo tanto no existe dependencia física, debido
a que no se desarrollan receptores a nivel neuronal para la acción de la
sustancia adictiva.
Clasificación de las drogas
De acuerdo a la comunidad científica y con base a elementos farmacológicos,
se dividen en:
Eufóricas
Opio y sus derivados, así como cocaína
Fantásticas
Mezcalina, marihuana y beleño, entre otras
Embriagantes
Alcohol, éter, cloroformo y bencina
Hipnóticas
Barbitúricos y otros somníferos
Excitantes
Cafeína y tabaco, entre otras
A la lista se suman las “nuevas drogas o drogas de diseño” creadas con fines
recreativos, entre las que se encuentran: feniletilaminas, arilhexilaminas,
opiáceos, derivados del fentanilo, la meperidina y la metacualona.
¿Cómo se diagnostica la Drogadicción?
Para poder ser diagnosticada como tal, la dependencia de sustancias
ha de conllevar un patrón des adaptativo de consumo que incluye
malestar o deterioro (físico, psicológico o social) y junto al que han de
darse, al menos, tres de los siguientes criterios en algún momento de
un período continuado de 12 meses.
Tolerancia
Síndrome de abstinencia
La sustancia se consume en cantidades mayores o durante más
tiempo de lo que se pretendía en un principio.
Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de
interrumpir el consumo o de controlarlo.
Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la
obtención de la sustancia, consumo o recuperación de sus
efectos.
Se da una importante reducción de las actividades cotidianas
del sujeto debido a la ingesta de la sustancia.
Se continúa consumiendo la sustancia a pesar de tener
conciencia de sus potenciales riesgos.
¿Cómo se puede tratar la Drogadicción?
El tratamiento para la drogadicción tiene como finalidad ayudar al
adicto a dejar la búsqueda y el consumo compulsivos de la droga.
Puesto que la drogadicción suele ser un trastorno crónico
caracterizado por recaídas ocasionales, por lo general no basta con
un solo ciclo de tratamiento a corto plazo. Para muchas personas, el
tratamiento es un proceso a largo plazo que implica varias
intervenciones y supervisión constante.
Existen varios enfoques con base científica para tratar la
drogadicción. El tratamiento para la drogadicción puede incluir
terapia de la conducta (como terapia individual o de grupo, terapia
cognitiva o manejo de contingencias), medicamentos o una
combinación de ellos. El tipo específico de tratamiento o la
combinación de tratamientos varía según las necesidades
individuales del paciente y, con frecuencia, según el tipo o los tipos
de drogas que use. La gravedad de la adicción y los intentos
anteriores para dejar de consumir drogas también pueden influir en el
enfoque del tratamiento. Finalmente, los adictos suelen sufrir de otros
problemas de salud (incluyendo otros trastornos mentales),
ocupacionales, legales, familiares y sociales, los cuales deben tratarse
de forma concurrente.
Hay medicamentos, como la metadona, la buprenorfina y la
naltrexona, que se usan para tratar a personas adictas a las
sustancias opioides, mientras que para los adictos al tabaco existen
preparados de nicotina (parches, chicles, pastillas y vaporizador
nasal) además de los medicamentos vareniclina y bupropión.
El disulfiram, el acamprosato y la naltrexona son medicamentos
usados para tratar la dependencia al alcohol, la cual se presenta
comúnmente junto con otras drogadicciones. De hecho, la mayoría de
las personas con adicción severa son consumidores de diversas
drogas y requieren tratamiento para todas las sustancias que abusan.
Incluso se ha comprobado que las personas que tienen problemas con
el alcoholismo y el tabaquismo pueden recibir tratamiento
simultáneamente para ambos problemas.
Los medicamentos psicoactivos, como los antidepresivos, los
ansiolíticos, los estabilizadores del estado de ánimo o los
antipsicóticos pueden ser críticos para el éxito del tratamiento cuando
los pacientes tienen trastornos mentales simultáneos, tales como
depresión, trastorno de ansiedad (incluyendo el trastorno de estrés
postraumático), trastorno bipolar o esquizofrenia.
Las terapias de la conducta pueden ayudar a motivar a los
toxicómanos a participar en el tratamiento para las drogas, ofrecen
estrategias para afrontar el deseo de consumirlas, enseñan maneras
de evitar las drogas y prevenir las recaídas, y ayudan en el manejo de
las recaídas en caso de que éstas ocurran.
El problema de las drogas es complejo y requiere un enfoque integral. Aquí
algunas posibles soluciones desde diferentes perspectivas:
1. Prevención:
Educación: Promover campañas informativas en escuelas, familias y
comunidades sobre los riesgos del consumo.
Actividades alternativas: Fomentar el deporte, el arte y el trabajo comunitario
para brindar opciones saludables.
Promover la comunicación y los vínculos saludables en casa.
1. Tratamiento y Rehabilitación:
Acceso a centros de rehabilitación: Asegurar que las personas con
adicciones reciban tratamiento adecuado.
Apoyo psicológico: Terapias individuales y grupales para tratar las causas del
consumo.
Programas de reinserción: Facilitar la integración laboral y social de las
personas rehabilitadas.
2. Políticas Públicas:
Despenalización del consumo personal: Enfocar el problema como un tema
de salud pública, no criminal.
Control del narcotráfico: Fortalecer la lucha contra las redes criminales que
distribuyen drogas.
Regulación y reducción de daños: Implementar programas como el acceso a
jeringas limpias o salas de consumo seguro.
3. Participación comunitaria:
Redes de apoyo: Promover grupos comunitarios que brinden acompañamiento
y apoyo.
Proyectos sociales: Desarrollar oportunidades laborales y educativas en
comunidades vulnerables.
Conclusión
El consumo de drogas es peligroso. Puede dañar su cerebro y cuerpo, a veces
en forma permanente. Puede herir a las personas que le rodean, incluyendo
amigos, familia, niños y bebés no nacidos. El consumo de drogas también
puede conducir a la adicción.