Wiki How
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Los bebes nacen sabiendo su valor propio, pero mientras la vida va avanzando, los comentarios, las
expectativas y las actitudes de otras personas pueden disminuir su sentido natural de valor propio. El valor
propio es lo que nos permite creer que somos capaces de hacer lo mejor con nuestros talentos, de contribuir
bien en la sociedad y de que merecemos tener una vida muy satisfactoria y plena. Formarla de nuevo es
natural, esencial y saludable.
Método 1
Tener la mentalidad correcta
1
Tenemos que entender el poder de la actitud y de la visión que uno tiene de
uno mismo. La forma en que te percibes, la forma en que hablas de ti mismo y la forma en que te
representas con el tiempo se vuelven tu propia realidad. Y si te sacrificas, menosprecias tu valor y
minimizas tus talentos ante los demás, podrías llegar a borrarte, tener baja autoestima y pasar a ser
parte del tapiz de la pared. Existe una diferencia entre humildad y autonegación.[1]
*Por otro lado, si exageras tus cualidades, talentos y habilidades, puedes volverte
egoísta y arrogante, pero usualmente no te estimarás demasiado ni aumentarás tu valor
propio, sino que te engañarás a ti mismo y esconderás tu inseguridad. Hay un camino
intermedio, que es el que te reconoce y celebra el hecho de que eres una persona
valiosa, igual que los demás y que tus talentos son únicos y valiosos. Llegar hasta esta
creencia puede ser difícil si has pasado años subestimando tu valor, pero es posible
cambiar tus pensamientos y aprender a valorarte. [2]
2
Aprende a sobreponerte al miedo del amor propio. El amor propio usualmente es
igualado con el narcicismo, egoísmo y en algunos casos de un viaje de ida a la introversión. Esto es
probablemente en parte porque a veces es difícil lidiar con la palabra amor (tiene que cubrir muchos
territorios para diferentes tipos de amor que existen). También es confuso lo que la gente siente
acerca del mensaje de hacer el bien a los demás, de siempre ser caritativo y de siempre dar, dar, dar
y dar de uno mismo. Mientras estas son nobles intenciones, muy seguido pueden ser sacadas de
proporción y pueden ser usadas para subestimar las necesidades de uno mismo y los deseos de uno
mismo en pro de esos otros y de tener miedo a ser percibido como egoísta o como introvertido. Te lo
reiteramos, es una cuestión del equilibrio correcto.[3]
El amor propio saludable consiste en ser tu mejor amigo. El amor propio se expresa no
solo a través de la preocupación por tu propia apariencia todo el día y de constantemente
anunciar lo grandioso que eres (esos son signos de intensa inseguridad). En todo caso, el
amor propio consiste en tratarte a ti mismo con el mismo cuidado, tolerancia,
generosidad y compasión con la que tratarías a un amigo especial.
Evita obsesionarte con cómo te ve la gente: ¿te ayuda capitular lo que piensa sobre ti?
Solo tú te puedes dar el empuje que necesita tu autoestima.
3
Confía en tus propios sentimientos. El valor propio requiere que aprendas a escuchar y a
confiar en tus propios sentimientos y no de responder automáticamente a los sentimientos de los
demás. Si confías en tus propios sentimientos, reconocerás las demandas injustas y empezarás a
responder mejor a ellas.[4]
El valor propio se desploma cuando dejamos que los demás decidan por nosotros.
Inicialmente puede parecer como una ruta fácil que te permite tomas decisiones difíciles,
pero nuestra autoestima se incrementa cuando tomamos decisiones para nosotros
mismos. Si no lo haces, siempre tendrás que estar encarcelado en lo que los demás
decidan por ti. Y después, si la gente que decide por ti desaparece de tu vida, te habrán
dejado solo e indeciso. Esto es algo muy destructivo y es mejor que te prepares para
decidir por ti mismo.
4
Analízate. Muchos de nosotros vivimos en una cultura que le encanta convencer a todos que
alguien tiene que analizarlos. A continuación te presentaremos algunas preguntas que puedes
hacerte para analizarte: [5]
¿Qué experiencia tengo? ¿Qué ha hecho esta experiencia para formar mi
crecimiento?
¿Cuáles son mis talentos? Enumera al menos cinco.
¿Cuáles son mis habilidades? Recuerda que los talentos son innatos, las habilidades
necesitan practicarse para poder perfeccionarlas.
¿Cuáles son mis puntos fuertes? Deja de enfocarte en tus debilidades,
probablemente lo has hecho demasiado tiempo. Empieza a mirar cuáles son tus
habilidades y empieza a pensar cómo puedes sacar el mayor provecho a las cosas
que has escogido hacer.
¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Lo estoy haciendo? ¿Y si no, por qué no?
¿Me siento feliz con mi salud? ¿Si no, porque no? ¿Qué puedo hacer para llegar al
bienestar en vez de vivir en la enfermedad?
¿Qué me hace sentir insatisfecho? ¿Estoy trabajando en ello o estoy ocupado
trabajando en la plenitud de alguien más?
¿Qué es importante para mí?
5
Deja de condicionar tu valor propio en base a los demás. Si tratas de vivir bajo las
expectativas de los demás, tendrás dificultades para hallar tu autoestima. Desafortunadamente,
mucha gente vive de este modo, incluyendo elecciones como qué carrera elegir, dónde vivir, cuántos
hijos tener, todo basado en las expectativas de los padres, esposos, amigos y el medio. [6] .
Ten mucho cuidado con escuchar demasiado a la gente que se la pasa quejándose
de las elecciones que han hecho en la vida y que desean infligir su estrés o ira ante
este enojo o rencor. Te darán poca información, datos incorrectos o simplemente
omitiendo información en general.
Las personas con valor propio compartirán sus experiencias y el mensaje
contigo y estarán deseosos de guiarte a través de las trampas de la vida. Busca a
esas personas para que te dirijan en vez de ser guiado por gente que no es feliz y
que no te llevará a un lugar feliz.
Libérate de partes de tu autoestima que se basen en las opiniones de las
demás personas de tu infancia. Ya sea tus padres, un cuidador o los niños en la
escuela, sus opiniones no determinarán quién eres como persona. Si te hicieron
sentir mal contigo mismo, busca pruebas en tu vida de que están equivocadas
para que puedas olvidarte de sus opiniones.
Método 2
Tener una imagen positiva de ti mismo
1
Repítete que importas. Los autodiscursos inspiradores son grandiosos, afirman tu valor
abiertamente y son excelentes para empezar a cambiar todo el discurso negativo interior que puedas
haber desarrollado en todo este tiempo. Establece tiempos durante el día para recordarte que eres
una gran persona. Dite a ti mismo que eres especial, maravilloso, adorable y amable.[7]
Hablar en positivo es parte de un rango de métodos para mejorar y para que con el
tiempo te des cuenta de que importas tanto como todas las personas a tu alrededor.
Procura ser específico con tus afirmaciones personales. Por ejemplo, en lugar de decir
"Me quiero", podrías decirte "Me quiero porque soy una persona inteligente y
compasiva".
2
Pruébate a ti mismo que importas. Uno de los problemas con las afirmaciones
positivas es que se cree que las afirmaciones resolverán mágicamente todo y de que son lo único
necesario para mejorar el valor propio. Cuando en realidad, también necesitas actuar para desarrollar
tu sentido de valor propio. Esto es algo que alcanzarás al reconocer y aceptar tus responsabilidades.
[8]
La responsabilidad consiste en asimilar el hecho de que tienes el control de
tu actitud, tus reacciones y tu valor propio. Como cierta vez dijo Eleanor Roosevelt:
“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”. Ese es el punto crucial
del valor propio: permitir que los demás y las circunstancias bajen tu autoestima
siempre te mantendrá estancado.
Acepta la responsabilidad por tus circunstancias. Toma la decisión de hacer
algo al respecto. Aunque los demás parezcan obstaculizar tu camino, sobreponte. No
renuncies.
3
Desarrolla tu autoconfianza. Mejorar tu autoconfianza es una excelente forma de desarrollar
una imagen propia más positiva.[9] Existen numerosas estrategias que puedes utilizar para mejorar tu
autoconfianza, entre ellas las siguientes:
Bloquea los pensamientos negativos. Cada vez que tengas un pensamiento
negativo, conviértelo en algo positivo. Por ejemplo, si piensas “Nunca pasaré este
examen”, cambia el pensamiento en algo como “Pasaré este examen si estudio lo
suficiente”.[10]
Elimina la negatividad de tu entorno. Rodéate de personas que sean
alegres y alentadoras. Asimismo, mantente lejos de las que sean negativas y críticas.
[11]
Sé asertivo. Ser asertivo te ayudará a satisfacer tus necesidades y a
sentirte más feliz.[12]
Fíjate metas. Fíjate metas realistas y asegúrate de recompensarte cuando las
cumplas.[13]
Busca ayuda mental. Trabajar con un profesional de la salud mental, como un
terapeuta, puede ayudarte a desarrollar tu autoconfianza.
4
Perdónate a ti y a otras personas. La responsabilidad también requiere que renuncies a la
posibilidad de culpar algo que puede ser un recurso para solucionar las cosas. La culpa alivia la
necesidad de curarte a ti mismo y de cambiar tu propia conducta. La culpa te dejará atorado en el
tiempo, y atorarse con sentimientos negativos. La culpa implica que otra cosa o persona tiene el poder
que careces.[14]
No culpes a tus familiares, gobiernos o a tus vecinos. Quizá ya te la hayan puesto
difícil, pero si no lo usas como excusa para reducir tu valor propio, todo puede
mejorar. Evita ser un mártir. La responsabilidad para seguir adelante es fuerte y la
única persona que puede lograrlo eres tú.
5
Trabaja en tu resistencia. La gente resistente tiene la fuerza emocional para pasar a través de
las dificultades de la vida sin caer. No es una cuestión de menospreciar las dificultades y los retos de
la vida (siguen siendo muy reales), sino de cómo reaccionas y te sobrepones a ellos. Siempre tendrás
la opción de humillarte o siempre recordarte lo que vales y mantenerte firme en esa resolución. [15]
Enfoca tu energía sobre lo que necesitas hacer para cambiar la situación o las
circunstancias. Date cuenta de que los demás han estado atrapados en las
circunstancias también y que estas no necesariamente dirigieron su resultado.
6
Deshazte del hábito de tratar de complacer. Cuando dejes de tratar de complacer a todo
el mundo, tus deseos saldrán a flote y podrás empezar a encargarte de tu propia felicidad y
autoestima.[16]
Expresa tus sentimientos, no los reprimas. Al hacerlo, respeta los sentimientos de
los demás, pero no te ates a ellos.
7
Aprovecha las oportunidades. Las oportunidades se presentan de muchos modos. Parte de
construir la autoestima se trata de aprender a reconocer las oportunidades, ya sean pequeñas o
grandes, y trabajar con ellas.[17]
Convierte los desafíos en oportunidades. La gente exitosa tiende a cambiar los retos
en oportunidades.
Trata de considerar los desafíos en tu vida como una oportunidad para convertirte en
una persona más fuerte.
8
Haz un presupuesto de tu dinero. El valor propio suele estar estrechamente vinculado a la
situación financiera. Deberás evaluar cuidadosamente todas las oportunidades financieras que surjan
en tu camino, no las ignores ni las rechaces sin más.[18]
Los ahorros para la jubilación, las inversiones y los ahorros en general te ayudarán
a tener una vida saludable y libertad económica, la cual te dará el espacio para
construir tu valor propio lejos de las presiones financieras.
Método 3
Analizar tu valor
1
Valórate sea cual sea tu trabajo y tus ganancias. En las sociedades que tienden a
valorar a la gente por lo que gana más que por lo que es, hay un gran riesgo de menospreciarla solo
porque se la mide según sus ganancias y el prestigio del trabajo. Si alguna vez te pillas diciendo:
“Solo soy un…” en respuesta a la pregunta “¿En qué trabajas?”, quiere decir que sufres un déficit de
valor propio. No eres cualquier cosa, tú eres tú, una persona única, valiosa y maravillosa que
importa[19]
2
Valora tu tiempo. Si vas a trabajar en algún voluntariado o en algún trabajo de apoyo mal pagado
que consume todo tu tiempo más allá de lo que puedes utilizar y descuidas otras partes de tu vida
como tu trabajo, tu familia o asegurar que tu vida vaya tranquilamente, entonces quizá estés atrapado
en una competencia de sistema de valores.[20]
El primer sistema de valores es aquel que nos dice que debemos ser voluntarios o
contribuir al servicio de la comunidad para los necesitados, porque es noble y porque
es esencial para nuestro bienestar. El siguiente sistema de valores es aquel que nos
recompensa por saber nuestro valor propio y por esperar una buena compensación
para con la sociedad.
Estos dos valores crean una tensión para mucha gente bien intencionada que
quiere dar, pero que se encuentra a sí misma atrapada en los retos de falta de tiempo,
dinero y cierta ineptitud por hacer malabares de la vida.
Al final esto nos llevará a algo de lo siguiente: estar enfermo, explotar e irse de
mala gana, quejarse por todo el tiempo que se pierde o perpetuar un balance negativo
y poco saludable que no solo te impacta a ti, sino que sirve como mal ejemplo para tus
hijos, amigos y otras personas que te observan. Cuando sientas la necesidad de
menospreciar tus talentos y habilidades y darlos libremente o a bajo costo, es una
llamada de atención para recuperar tu tiempo y para empezar a valorarte un poco más.
3
Equilibra el tiempo que le das a los demás y cómo necesitas usar el tiempo en
tu propia vida. ¿Podrías dedicar más tiempo con tu familia o amigos? Si la respuesta es sí,
entonces date cuenta de que tu riqueza reside en mantener ese tiempo para ti mismo y para aquellos
que amas y reducir la cantidad de tiempo que les das a los demás.
No significa que tengas que renunciar a ayudar completamente, pero necesitas
poner el servicio a la comunidad o los compromisos para ayudar a los otros en
perspectiva. A fin de cuentas, tú importas más que nada.[21]
4
Sigue adelante. Mantente enfocado en tu valor propio como una parte importante de lo que te
hace ser un ser completo. Haz tiempo de manera regular para revisar tu progreso al construir tu valor
propio y sé paciente. Toma tiempo cambiar todo ese discurso negativo interior y todo ese ponerte al
final. Si tu manera de interactuar con los demás se ha basado en eliminarte tanto como sea posible,
necesitarás mucho valor para hacer los cambios necesarios.[22]
Habrá algunos que considerarán confrontadora tu nueva imagen más asertiva . No
dejes que eso te preocupe, porque se trata de tu travesía en la vida y no la de ellos.
Tú buscas ganarte respeto, algo que la gente que complace a los demás difícilmente
tiene.
5
Vive el presente. El pasado ha dejado para ti lecciones, pero el único momento realmente
importante es el ahora. Después de todo, es el único momento que es. Nada es seguro y si este
momento no es el que quieres que sea, haz que el próximo sí.[23]
Ten una libreta donde apuntes todos tus logros. Cada vez que te sientas tentado a
decirte cosas negativas sobre ti mismo o a lamentarte, observa que no vas a ninguna
parte, hazte una taza de café, siéntate cómodamente y toma la libreta y léela. ¿Puedes
actualizarla con algún logro nuevo mientras la lees?
Compite solo contigo mismo, no con los demás. Esos logros son lo que haces y lo
que te hacen sentir, no la manera en que los demás los perciben o lo que otros han
hecho.
Consejos
La gente tiende a reinventarse a sí misma cada diez años. Acepta el cambio y piensa en
toda la sabiduría que has ganado en este tiempo y úsala.
Cuidado con decir perogrulladas en vez de afirmaciones. Al darte sentido de valor propio,
las perogrulladas son los dichos, discursos inspiradores o sabiduría aceptada que no
combina contigo en general.
Todas las personas que conoces son muchas oportunidades abundantes. Interésate en los
demás y procura pasar tiempo con ellos para aprender cosas nuevas. También ayuda
escuchar un rango amplio de gente para poder poner tus propios problemas de angustia en
perspectiva.
Deja ir el pasado. Proyecta todo tu enfoque en el presente. La humildad es la madre de la
alabanza. El respeto es el padre de la armonía. De hecho, el amor está por encima de todo.
¡Trata a los demás como quieres que te traten a ti!
Parte 1
Identificar tu autoestima
1
Aprende sobre la autoestima. La autoestima, o lo que opinamos sobre nosotros, es un
aspecto importante de nuestro bienestar emocional. Una autoestima elevada implica que nos amamos
y nos aceptamos de la forma que somos, y que solemos sentirnos satisfechos la mayor parte del
tiempo. Una baja autoestima implica que no estamos felices con nuestra forma de ser.
El Centre for Clinical Interventions describe a las personas con baja autoestima
como personas que tienen “creencias negativas básicas profundamente arraigadas
sobre ellas mismas y sobre el tipo de persona que son. Ellas suelen considerar estas
creencias como hechos o verdades sobre su identidad”. [1]
Por lo general, la baja autoestima que no recibe tratamiento puede provocar
problemas para toda la vida, como ser la víctima de relaciones abusivas, sentirse
cohibido constantemente y sentir tanto miedo al fracaso que ni siquiera tratan de
fijarse metas.
2
Evalúa tu autoestima. Saber que tienes una baja autoestima es el primer paso para mejorar y
superar ese hábito mental. Puedes tener una baja autoestima si tienes pensamientos negativos sobre
tu persona. Estos pensamientos pueden girar en torno a un rasgo específico (como tu peso o tu
imagen corporal) o pueden comprender muchas áreas de tu vida, tu carrera y tus relaciones.
Si tu voz interior, o tus pensamientos sobre tu persona, son mayormente críticos, es
probable que tengas una baja autoestima.[2]
Si tu voz interior suele ser positiva y reconfortante, tienes una autoestima elevada.
[3]
3
Escucha a tu voz interior. Cuando tengas pensamientos sobre tu persona, determina si son
positivos o negativos. Si tienes problemas para evaluar esto o para notar un patrón, trata de anotar los
pensamientos que tienes a diario sobre tu persona por unos días o una semana. Luego revisa los
enunciados para identificar patrones o tendencias.
La voz interior de un individuo con baja autoestima suele manifestarse en una de las
siguientes personas: un quejumbroso, un generalizador, un comparador, un
catastrofizador o un lector de mentes. Cada una de estas voces interiores únicas
puede insultarte o asumir que los demás tienen la peor percepción de tu persona.
Silenciar a la voz negativa es el primer paso para desarrollar tu confianza.
Reemplazarla con pensamientos más positivos será la próxima meta.
Por ejemplo, tu voz interior puede decir “No puede conseguir el trabajo al que postulé,
así que nunca conseguiré un trabajo nuevamente y soy un inútil”. Debes cambiar eso
por “Estoy desilusionado por no haber conseguido este trabajo, pero me esforcé
mucho y el trabajo adecuado está esperando por mí; solo tengo que encontrarlo”.
4
Investiga cuál es la fuente de tu baja autoestima.[4] Nadie nace con baja autoestima;
por lo general, esta se desarrolla desde la niñez a causa de necesidades no satisfechas, comentarios
negativos de otras personas o eventos negativos importantes en tu vida. Conocer la fuente de tus
problemas de autoestima puede ayudarte a superarlos.
Si percibiste un patrón particular cuando evaluaste tu voz interior, trata de identificar
esos sentimientos en el primer recuerdo que tengas sobre ellos.
Por ejemplo, si tu negatividad está relacionada con tu peso o tu apariencia, trata de
recordar la primera vez que empezaste a sentirte incómodo con tu peso; ¿fue a
causa de un comentario en particular o de un grupo de comentarios?
5
Fíjate una meta para mejorar tu autoestima. La clave para mejorar tu autoestima es
convertir tu voz interior negativa y crítica en una positiva y alentadora. Básicamente, tendrás que
decidir esforzarte para transformar la manera en la que piensas sobre tu persona. Fijarte una meta
inicial para ser más positivo sobre tu persona te encaminará para que desarrolles una mayor
autoconfianza.
Por ejemplo, tu meta puede ser “Seré más positivo sobre mí y me hablaré como a
un amigo, en lugar de un enemigo”.
Parte 2
Mejorar tu cuidado personal
1
Enumera en una lista tus atributos positivos. Enfócate en los aspectos de tu persona que
te gustan para hacerte recordar que hay más cosas sobre ti, no solo los pensamientos negativos en
los que se enfoca tu voz interior. Felicítate por tus logros sin cuestionarlos.[5]
Las personas con una autoestima más elevada pueden aceptar que tienen atributos
positivos, incluso si no son perfectos. [6]
Coloca tu lista en un lugar visible, como el espejo de tu baño, y mírala a diario.
Puedes agregarle más atributos conforme tu voz interior se vuelva más positiva.
2
Escribe un diario de pensamientos positivos. Anota tus logros, los cumplidos que te
hacen las personas y los buenos pensamientos que tengas sobre tu persona. Si bien es probable que
los pensamientos negativos no desaparezcan por completo, pasar más tiempo enfocado en lo positivo
mejorará tus sentimientos generales de valor propio.[7]
Escribir un diario puede ser una herramienta poderosa que permita controlar tu
dialogo interior y mejorar tu autoestima.[8]
Trata de hacer que tu diario de pensamientos positivos se oponga a tus
pensamientos interiores negativos habituales. Por ejemplo, si por lo general te
insultarías por no expresar tu opinión sobre algo, asegúrate de anotar las veces en las
que sí te expresas.
3
Usa tu diario para fijarte metas. Puedes fijarte metas para mejorar tu persona sin esperar la
perfección en cada aspecto de tu vida. Tus metas deben ser claras y específicas, pero bríndate algo
de flexibilidad para ser imperfecto.
Por ejemplo, en lugar de decir “Siempre hablaré en contra de las personas que
difunden la discriminación y el odio”, podrías fijarte una meta como “Haré mi mejor
esfuerzo para oponerme calmadamente a las ideas de las personas que difunden la
discriminación y el odio”.
En lugar de decir “Nunca más consumiré azúcar y bajaré 13 kg (30 lb)”, tu meta
podría ser “Me esforzaré para vivir un estilo de vida más saludable consumiendo
alimentos más sanos y haciendo más ejercicio”.
4
Perdónate por no ser perfecto. Recuerda que eres humano al igual que los demás. No tienes
que ser perfecto para tener una autoestima elevada.[9] Si puedes aceptarte tal y como eres, incluso si
estás tratando de mejorar en algunas áreas, tendrás una autoestima mucho más elevada.
Crea un mantra para ti mismo, como “Está bien, de todas formas, soy asombroso”.
Por ejemplo, si perdiste los estribos y le gritaste a tu hijo en el parque, puedes decirte
a ti mismo “No soy perfecto y me esforzaré para mantener mis emociones bajo
control. Me disculparé con mi hijo por gritarle y le explicaré porqué me molesté. Está
bien, de todas formas, soy una mamá grandiosa”.
5
Busca orientación. Si sientes que no podrás mejorar tu autoestima por tu cuenta o si te
molestaste mucho cuando explorabas las causas de tu baja autoestima, puedes acudir a un terapeuta
que pueda ayudarte a identificar y lidiar con las causas de tus problemas de autoestima. [10]
La terapia cognitivo conductual es un enfoque que tratará tus pensamientos
negativos automáticos sobre tu persona y te enseñará cómo lidiar con tus emociones de
una forma saludable.[11]
En los casos de los problemas de autoestima más complejos, una terapia
psicodinámica más profunda puede ser una mejor opción para tratar las causas de tus
problemas.[12]
6
Participa en obras caritativas. Muchas personas empiezan a sentirse mejor consigo mismas
cuando contribuyen con una causa no relacionada con sus propias necesidades. Hacer trabajo
voluntario para una organización benéfica ayuda tanto al voluntario como a los beneficiados por la
ayuda caritativa, ¡todos ganan![13]
Busca una organización que tenga una causa que te apasione.
Haz trabajo voluntario en algún lugar con un amigo o un grupo de amigos; esto
ayudará a la organización (muchas manos hacen que el trabajo sea más fácil) y la
experiencia puede ser más grata.
Parte 3
Adoptar un estilo de vida más positivo
1
Reserva algo de tiempo para tu cuidado personal. Puede ser difícil reservarte un tiempo
para ti, pero tomar un tiempo para hacer cosas que te hacen sentir relajado y feliz puede aumentar tu
autoestima y tu productividad en el trabajo y en la casa.
Busca un pasatiempo que te haga sentir mejor de forma física y mental. Algunas
personas descubren que el yoga, el ciclismo o el jogging les ayudan a encontrar un
pensamiento positivo calmado y centrado.
2
Rodéate de personas positivas. Si hay influencias negativas en tu vida que te hacen sentir
mal contigo mismo, trata de reducir o eliminar el tiempo que pasas con ellas. En lugar de ello, incluye
en tu vida a personas que sean positivas y que refuercen tus pensamientos positivos sobre tu
persona.
Hacer que tus seres queridos sepan sobre tu esfuerzo por aumentar tu autoestima los
incentivará a actuar como un sistema de apoyo para ti.
Puedes decirles a tus amigos cercanos o a tus familiares algo como “Estoy
esforzándome para aumentar mi autoestima. Puedes ayudarme señalando los momentos
en los que digo algo negativo sobre mi persona, de esta forma estaré más consciente de
mi negatividad”.
3
Come una dieta saludable. Elegir alimentos más nutritivos y con menos azúcares y grasas
puede aumentar tu energía, reducir los bajones de azúcar y mejorar tu salud general.
Evita las dietas de moda y opta por consumir alimentos integrales muy poco
procesados.
Evita los alimentos como las barras de caramelo, las gaseosas, los bizcochos, las
donas y los pasteles, los cuales causan considerables pérdidas de energía y posibles
dolores de cabeza, no ofrecen nutrientes, pueden provocar enfermedades y aportan
calorías adicionales.
Come más frutas, vegetales, carnes magras y legumbres. Piensa en ellos como
energía para todo el día y nutrientes abundantes para tu cuerpo, los cuales te
permitirán seguir el ritmo de tu trabajo y tus hijos, proteger tu cuerpo contra
enfermedades y extender tu vida para que puedas disfrutar más tiempo con tu
familia.
4
Ejercítate más. Incluso si ir a un gimnasio no es una opción, una rápida caminata suele ser todo lo
que necesitas para moverte más y mejorar tu salud. Un poco de ejercicio puede darte más energía,
hacerte sentir mejor y ayudarte a mejorar tu sistema inmunológico.
Muchas personas descubren que caminar al aire libre es refrescante y vigorizante,
en particular si pasan la mayor parte del tiempo trabajando en espacios cerrados.
Incluso hacer un ejercicio de 10 minutos una o dos veces cada día ofrece beneficios
para tu salud.
5
Dedica algo de tiempo a tu higiene personal y a tu apariencia. Si
reflexionas sobre tu apariencia personal y le dedicas tiempo seleccionado la ropa que te
hace sentir seguro y organizado, y si practicas hábitos de higiene diaria, te sentirás más
cómodo y seguro.
Parte 4
Olvidarte de la perfección
1
Reconoce los estándares inalcanzables. Al igual que las pinturas de Picasso, la perfección
cambia según la perspectiva del que la aprecia. La perfección es un estado subjetivo y suele ser
autoimpuesta. Está bien ceñirte a estándares más elevados, pero por lo general estos estándares son
idealistas, ya que la vida no siempre va de acuerdo a lo planeado. Es fácil frustrarse cuando no
concuerdas con la imagen idónea de tu persona.
Esto no es necesariamente algo malo, ya que es lo que motiva a las personas a
mejorar, buscar formas mejores y más eficientes de hacer las cosas, y a alcanzar la
mayor excelencia posible.
2
Perdónate. Puedes aprender a evitar que esta tendencia muy humana se vuelva
improductiva siendo más indulgente contigo mismo cuando las cosas no van de la forma
que te gustaría y siendo más solidario contigo mismo sintiéndote bien con tus logros y
fortalezas, de esta forma podrás disfrutar en verdad de quien eres justo en este momento.
Consejos
¡Rodéate de personas a las que les importen tus sentimientos! Las personas a las que no
les importas no serán de ayuda para tu confianza.
Debes decirte a ti mismo que eres seguro y extrovertido incluso si no te consideras así.
Todos tus sentimientos y tus creencias provienen de tus pensamientos, así que, si crees
que eres seguro y extrovertido, lo serás. Piensa y actúa como si ni siquiera supieras cómo
se siente tener una baja autoestima.
Sé asertivo. Aumentar tu autoestima consiste en obtener lo que necesitas o quieres. Haz
las cosas por tu propio bienestar. Recuerda que debes ayudarte primero antes de poder
ayudar a los demás.
Mírate en el espejo todos los días. Trata de encontrar algo que admires de tu persona: tu
apariencia, tus logros y tus progresos.
No permitas que los anuncios publicitarios de las revistas y otros medios de comunicación
aplasten tu autoconfianza con sus estrategias de marketing. Las campañas de marketing
suelen aprovecharse del miedo y la inseguridad sacando a relucir estos sentimientos.
Debes oponer resistencia a los esfuerzos de marketing con tu confianza interior y el
conocimiento de las tácticas de marketing.
Asegúrate de siempre hablarte de forma positiva. Debes decirte lo grandioso que eres o
cuán bien luces hoy. Haz que el ser positivo forme parte de tu estado natural.
Eres la persona que eres y nadie puede cambiar eso. Sé tú mismo y no trates de imitar a
los demás.
Lo más importante de todo es que tienes que creer en ti mismo. Si crees que eres capaz,
entonces podrás hacerlo.
Parte 1
Adoptar la mentalidad correcta
1
Conócete a ti mismo. Entre más te entiendas a ti mismo, más lograrás valorar realmente tu
singularidad y lograrás respetarte aún más. Descubre cuáles son tus principios, tu personalidad y tu
talento. Deja de consentir la aprobación de los demás y empieza a desarrollar tus propios estándares.
Alguien podría respetar un título académico, pero tú podrías respetar la creatividad. ¿Qué opinión
importa más en este caso? Podría tomarte un buen tiempo completar este proceso emocionante de
autodescubrimiento, pero pronto verás que valdrá la pena.
Haz una lista de cosas, personas, sentimientos y actividades importantes para ti.
Esta te ayudará a identificar lo que realmente te gusta y necesitas en tu vida. [1]
Realiza actividades diferentes. Esto te dará la oportunidad de ver lo que te gusta y lo
que no.[2]
Intenta escribir un diario. Finge estar conversando contigo mismo a los 99 años para
pedirte consejos sobre cómo direccionar tu vida. También puedes empezar con la
pregunta de escritor: “¿Sobre qué debo evitar escribir?”. Así iniciarás una
conversación honesta contigo mismo.[3]
Pasa tiempo contigo mismo imaginando que tienes una cita contigo mismo. Ve un
restaurante nuevo al que quieras ir.[4] Esto te dará la oportunidad de conectarte con
tus propios sentimientos y opiniones.
2
Perdónate. Si quieres respetarte, entonces tendrás que ser capaz de perdonarte por
todo aquello que hayas hecho en el pasado que te avergüence. Reconoce que lo que
hiciste estuvo mal y si es necesario pide disculpas, luego procura salir adelante para poder
ser la persona que quieres ser. Si eres demasiado duro contigo mismo por haber tomado
las decisiones equivocadas o por haber dicho algo hiriente, entonces nunca podrás salir
adelante. Recuerda que eres un ser humano y los seres humanos cometen errores.
Cometer errores es nuestra forma de aprender, así que acéptalos y perdónate.[5]
3
Acéptate. Necesitarás estar cómodo con tu persona, aprender a amarte y aceptarte. Esto no quiere
decir que tendrás que pensar que eres perfecto, sino que tendrás que aprender a aceptarte pese a
todos tus defectos. Sé feliz con todo aquello que te encante de ti mismo y acepta todo aquello que no
sea tan perfecto qué digamos, en especial aquello que no puedas cambiar.
Deja de inventar excusas o decir que te amarás solo si pierdes 10 kilos (20 libras),
más bien empieza a amar a la persona que eres en este momento.
4
Esfuérzate por aumentar tu autoconfianza. No podrás aceptarte si no eres feliz con tu
persona, con tu aspecto físico o con tu ocupación.[6]
Comienza a tener un lenguaje corporal positivo y una buena postura, sonríe más y
ten al menos tres pensamientos buenos sobre ti cada hora.
Si alguien te hace un cumplido, acéptalo diciéndole “Gracias”.
5
Mantén una actitud positiva. Una actitud positiva podría acercarte o alejarte del éxito en la
vida, además de los pensamientos que tengas sobre ti. Aunque las cosas no vayan como quisieras,
ten la seguridad de que algo bueno sucederá al final, conténtate con tu vida diaria y todo lo que te
brinda. Si eres excesivamente negativo con todo y solo imaginas el peor escenario de toda situación,
entonces serás más propenso a que nunca te sientas bien con tu persona o a que nunca te des el
respeto que mereces.
Por ejemplo, si has postulado a un trabajo que realmente querías, no digas: “Es
imposible que me lo den. Hay tantos otros postulantes bien preparados”, más bien di:
“Sería tan emocionante que me den ese trabajo. Aunque no me llamen a la entrevista,
igual me siento orgulloso de haber postulado”.
6
Deja de intentar llevarle el ritmo a los demás. Una de las razones por las
cuales te falta respeto propio se debe a que te sientes mal por estar soltero mientras que
todos tus amigos van a casarse o que te sientes incapaz por no ganar tanto dinero como
los demás. Más bien, mantén tus propios estándares y esfuérzate por alcanzar tus metas
en lugar de hacer lo que imaginas que impresionará a tus amigos de Facebook o lo que te
dará derecho a alardear temporalmente. Será mucho más impresionante tener éxito en
algo que tú quieres hacer en vez de tomar la misma ruta que toman los demás.[7]
7
Haz a un lado toda envidia que sientas. Deja de desear lo que tienen los demás
y trata de alcanzar lo que tú realmente quieres. La amargura y el resentimiento que vengan
acompañados de envidia solo te harán sentir disgustado con tu persona y desearás ser
otro. Haz a un lado la envidia y enfócate en lo que te hará feliz.[8]
8
Ten fe en tus elecciones. Si quieres tener respeto propio, entonces tendrás que creer que las
decisiones que hayas tomado son las mejores. Tendrás que tener creencias firmes y hacer el
esfuerzo por comprenderte a ti mismo y saber lo que realmente te hace feliz. Ten el orgullo de haber
tomado una decisión correcta y no la cambies por más difícil que sea.
No hay nada de malo en pedir consejos, porque en realidad podría ayudarte a tener
una perspectiva más equilibrada, pero no deberás pasarte todo el tiempo dudando de
ti mismo, pensando que tu elección no era la correcta y deseando haber hecho otra
cosa.
9
Aprende a manejar las críticas. Para respetarte a ti mismo verdaderamente, tendrás que ser
consciente de la persona que eres realmente y saber que nadie es perfecto. Si alguien te hace un
comentario útil y constructivo, evalúa lo que te dice. Es importante escuchar realmente la crítica
constructiva para que puedas utilizarla para mejorar tu persona.[9]
Por ejemplo, tu novio podría decirte que debiste escucharlo mejor cuando te
necesitaba o tu jefe podría decirte que pudiste haber escrito el informe con mayor
cuidado.
Claro que, si alguien es malintencionado o trata de herir tus sentimientos, entonces
tendrás que aprender a arrojar las críticas por la ventana. En ocasiones es difícil
percibir la diferencia entre alguien que dice la verdad de mala manera y alguien que
te dice algo malintencionado de tal modo que suena “lindo”. Es necesario saber
discernir para poder diferenciar ambos casos.
10
No permitas que los demás te afecten. Si bien parece imposible, tu nivel de valor propio y
de felicidad deberá provenir de tu persona, no de los demás. Claro que algunos cumplidos o
reconocimientos podrían hacerte sentir mejor, pero, al fin y al cabo, tu felicidad y satisfacción propia
tendrán que provenir de tu interior. No dejes que los demás te digan quién eres, te hagan sentir
menos ni cuestionen tus creencias. Si quieres respetarte a ti mismo, tendrás que tener la confianza de
haber tomado las decisiones correctas y aprender a ignorar a los criticones.
Si siempre dejas que los demás te convenzan de cambiar tu opinión o de
reconsiderar tus decisiones, entonces la gente pensará que no tienes convicciones
fuertes. Cuando hayas encontrado aquello que realmente consideres importante, será
más difícil que toda la gente negativa en tu vida te afecte.
Parte 2
Tomar medidas
1
Trata a los demás con un mínimo de respeto. Por lo general, nos solemos hacer cosas
que nunca imaginaríamos hacérselas a alguien que queremos (¿cuándo fue la última vez que le dijiste
a tu amigo “feo” o le dijiste que era inepto, lo desanimaste para que no siga sus sueños o saboteaste
su felicidad?). Sea cual sea tu concepto de respeto, aplícalo a tu persona. No te lastimes ni te
insultes, aunque te sientas pésimo de tu persona. Este tipo de trato solo te conllevará a sentirte peor.
Aplica los siguientes pasos para tratarte con un mínimo de respeto:
No te robes (por ejemplo, no compres todo imprudentemente con la tarjeta de
crédito; en esencia, estarás quitándole dinero a tu futuro, porque tendrás que pagarlo
después).
Sé honesto contigo mismo en lugar de negar lo que realmente quieres.
Piensa por ti mismo desarrollando tus propias fuentes de conocimiento e
investigando, en lugar de seguir las opiniones de los demás. Podría serte muy útil
volverte escéptico y cuestionar el mundo a tu alrededor.
2
Cuida tu cuerpo. La persona que desatiende su salud no puede ver lo afortunada que es de estar
viva. Cuando hagas el esfuerzo por mantener tu cuerpo en forma, no solo te sentirás mejor
físicamente, sino que también sentirás una especie de orgullo propio. Respetar tu cuerpo también
significa, evidentemente, no insultarlo por su aspecto. Procura ponerte en forma y cuidar tu salud,
pero no te desprecies por las cosas que no puedas controlar, como tus proporciones. Concéntrate en
las cosas que sí puedes cambiar y mejorar, y hazlo por el hecho de que te hará sentir mejor, no
porque creas que no eres lo “suficientemente bueno” por ser como eres.[10]
Esto no significa que ir al gimnasio y verse de maravilla elevará automáticamente
tu respeto propio, solo quiere decir que, si no le dedicas tiempo ni cuidados a tu
aspecto físico, empezarás a perder el respeto por tu persona.
3
Trata los defectos que puedas. Respetar a los demás no quiere decir que tengas que pensar
que eres perfecto y que no tienes nada que tratar ni mejorar en lo absoluto. Significa poder aceptar
aquello que no puedas cambiar mientras procuras tratar aquellos aspectos que sean necesarios.
Tómate un tiempo para pensar realmente en ti y para tomar en cuenta los defectos que más te
gustaría tratar: quizá sepas que no eres un buen oyente, que te estresas demasiado por las cosas
más insignificantes o que eres demasiado complaciente. Elabora un plan para que progreses en estos
aspectos y pronto verás que tendrás más respeto por ti mismo.
Haz un plan para hacer progresos es estas áreas y pronto estarás encaminado a tener
más autorespeto. Haz una lista de las áreas que te gustaría mejorar. Anota cada vez
que logres esas mejoras, por más pequeñas que sean. Es importante escribir las
victorias grandes y pequeñas.
Claro que nadie puede perfeccionar un defecto en un par de días, es algo que exige un
gran compromiso y perseverancia. No obstante, tomar los primeros pasos para ser la
persona que respetes más hará que tengas más autoconfianza.
4
Mejora tu persona. Este punto es distinto al punto acerca de tratar los defectos. Mejorar tu
persona implica tomar los pasos para probar cosas nuevas y abrir tu mente a posibilidades nuevas en
lugar de estar completamente satisfecho con lo que eres.
Mejorar tu persona significa tomar una clase de yoga, ser voluntario, pasar
más tiempo aprendiendo las lecciones de las personas mayores que son
importantes para ti, aprender a ver perspectivas múltiples sobre una
situación, leer literatura clásica en vez de la prensa sensacionalista y
procurar siempre aprender cosas nuevas.
Parte 3
Interactuar con los demás
1
Respeta a los demás. Si quieres respetarte, entonces tendrás que empezar a respetar a la gente
a tu alrededor, no solo a los que tengan más experiencia o sean más exitosos, sino a todo ser
humano que camine por este planeta que no te haya hecho daño. Claro que algunos no merecen tu
respeto, pero deberás hacer el esfuerzo de tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti, ya
sea que le hables a tu jefe o a la chica de la caja del supermercado. A continuación te presentaremos
algunas maneras básicas de respetar a los demás:
Sé honesto con los demás.
No robes, perjudiques ni insultes a los demás.
Escucha lo que los demás dicen, ten en cuenta su opinión y evita interrumpirlos.
2
Reconoce cuando la gente te falta el respeto y toma medidas para
detenerlo. Una persona que se respeta a sí misma no permite que otros la traten mal y prefiere no
relacionarse con gente irrespetuosa. Podría parecer algo obvio, pero hay muchas ocasiones en las
que aceptamos que nos traten mal (tanto en las cosas pequeñas como en las grandes) porque
pensamos que esa persona no sabe comportarse mejor, porque no deseamos que esa persona nos
deje o porque estamos tan decaídos que no creemos que merezcamos algo mejor.[11]
Si alguien no para de faltarte el respeto, déjalo ir. Nadie dijo que era fácil darle la
espalda a alguien que evidentemente te ha faltado el respeto, si esa persona es muy
importante para ti. Pero cuando te deshagas del mal hábito de relacionarte con
alguien que te haga sentir fatal, verás que tu respeto propio se incrementará
significativamente.
Aprende a reconocer una relación manipuladora y controladora. Podría ser difícil
darse cuenta cuándo una persona cercana a nosotros no nos respeta, especialmente
si lo hace de forma sutil y solapada desde hace tiempo.
3
Aprende a practicar la comunicación no violenta. Cuando te enfrentes a alguien a causa de su
comportamiento irrespetuoso, intenta ceñirte a las pautas positivas y propias de una comunicación
productiva:[12]
No recurras a los gritos o a los insultos. Este tipo de acciones enraízan una
conversación en juicio y no son productivas.
Identifica tus sentimientos. Sé honesto con lo que sientes y asume la
responsabilidad por estas emociones.
Di claramente lo que necesitas o quieres de la situación. Podrías decir: “Necesito
tener una mejor imagen de mí mismo y no quiero escuchar comentarios negativos
sobre mí”.
4
Deja de ser dependiente. Muchas veces en las relaciones amorosas o de amigos, sacrificamos
nuestras propias necesidades y dejamos que los demás nos controlen, porque tenemos demasiado
miedo de perderlos. Quizá percibas que sus opiniones importan mucho más que las tuyas. Además,
prestar atención a las necesidades de otra persona y no las tuyas es un típico signo de falta de
respeto propio. Más bien, confía en tus propias opiniones y pon tus necesidades en primer lugar.
Aprende que no necesitas depender de nadie para ser feliz.
Un buen punto de partida es darte cuenta de qué puedes controlar y qué no. Por
ejemplo, no puedes controlar las acciones de los demás (puedes influenciarlas, pero
no controlarlas) y no puedes controlar el clima. Pero sí puedes controlar tu reacción
ante los demás incluso en las malas situaciones y también puedes controlar la
manera en que te sientes.
También puedes tomar medidas para mejorar tu manera de lidiar diferentes
problemas interpersonales, por ejemplo, aprender a ser más asertivo, conocer sobre
los límites saludables, a ponerlos en práctica y acatarlos. Esto te ayudará a aprender
patrones de comportamiento saludable que hará que los demás te traten bien y
aumente tu respeto propio.
5
Perdona a los demás. Si quieres respetarte a ti mismo, entonces tendrás que aprender a
perdonar a aquellos que te hayan ofendido, lo cual no quiere decir que tendrás que volverte su mejor
amigo, sino que tendrás que perdonarlos mentalmente y aprender a seguir adelante con tu vida. Si
dedicas todo tu tiempo a pensar en todas tus riñas y resentimientos, entonces no podrás pensar con
claridad ni vivir el presente. Así que hazte el favor de perdonar a los demás para que puedas seguir
adelante.[13]
Aunque alguien te haga perjudicado de manera impensable, deberás hacer el
esfuerzo por superar dicha experiencia y esa persona. No deberás sumirte en la ira
y el resentimiento por siempre.
Perdonar a los demás es un regalo para ti y una acción para tu propia
sanación. No tiene nada de malo enfadarse un momento, pero si tu ira dura
demasiado tiempo, interferirá con tu vida y tu felicidad. Ten presente que cuando la
gente te trata mal es porque nadie la trata bien, así que podría estar peor que tú.
Así que, si perdonas los errores y las ofensas, el más beneficiado serás tú.
Parte 4
Ser bueno contigo mismo
1
No te degrades. Si quieres tener respeto propio, entonces tendrás que dejar de degradarte, en
especial frente a otros. Una cosa es reírte de ti mismo, lo cual es una forma de demostrar que no te
tomas muy en serio y que no te obsesiona verte perfecto siempre. Sin embargo, es otra cosa muy
distinta decir “Me veo tan gordo hoy día” o “¿Por qué alguien querría hablar conmigo?” frente a otras
personas. Si lo haces, verán que tu valor propio no es muy elevado y se incomodarán. Si te degradas
públicamente, estarás incitando a que los demás hagan lo mismo.[14]
La próxima vez que pienses algo negativo sobre tu persona, anótalo en lugar de
decirlo en voz alta. Si lo dices en voz alta, será más probable que creas que es verdad.
2
No permitas que los demás vean algo de lo que te podrías arrepentir
después. Podría ser una gran variedad de cosas, por ejemplo: embriagarte y comportarte
torpemente en público, besarte con alguien en el bar frente a todo el mundo, aunque no te guste
mucho esa persona y solo quieras llamar la atención.
Procura mantener una imagen propia constante. Será difícil que los demás te
respeten por ser el chico más inteligente de la clase si estabas bailando con una
lámpara sobre tu cabeza en la fiesta de la noche anterior.
3
Evita ser demasiado sensible. No hay ningún problema en perder la compostura de vez en
cuando, pero deberás evitar dejar que los demás te vean perder los papeles por completo, sino
dejarán de respetarte y pensarán que no puedes controlar tus propias emociones. Si te enojas con
demasiada frecuencia, entonces podrías decir algo de lo que podrías arrepentirte después y los
demás te verán como alguien impulsivo y grosero.
Si ves que estás a punto de enfadarte, retírate del lugar y haz una caminata corta,
respira aire fresco o llama a alguien que te ayude a recuperar la sensatez. También
puedes probar la meditación, escribir en un diario o conversarlo con alguien. [15]
4
Reconoce cuándo estás equivocado. Si realmente quieres respetarte a ti mismo, entonces
tendrás que saber cuándo estás en un error. Si te has equivocado, hazlo saber a los demás de modo
que muestre que estás realmente arrepentido y que has reflexionado lo suficiente sobre la situación
para evitar volver a cometerla en el futuro. No niegues lo sucedido y esperes a que todos finjan que
nada pasó. Sé respetuoso contigo mismo y con los demás y admite que solo eres un ser humano.
Si aprendes a reconocer que estás equivocado, la gente tendrá mucho más respeto
por ti y podrá confiar más en ti.
5
Pasa un tiempo con las personas que te respetan. Rodearte de aquellos que te hacen
sentir fatal es la receta para bajar tu respeto propio, porque te sentirás mal no solo por lo que esa
persona diga, sino que en el fondo también estarás enfadado contigo mismo por dejar que esa
persona esté a tu lado. Busca a aquellos que te hagan sentir positivo, bien contigo mismo y con el
mundo y con quienes en realidad se tomen el tiempo de escucharte y ayudarte a ordenar tus
sentimientos.[16]
Este consejo es especialmente cierto para las relaciones amorosas. Será casi
imposible tener un respeto propio genuino si sales con alguien que te hace sentir
inútil.
6
Sé humilde. Algunos piensan que alardear sobre lo increíble que uno es logrará que los
demás los estimen más, porque así estarán mostrando todos los grandes logros que han
alcanzado. No obstante, si realmente quieres que los demás te respeten y piensen que
eres sorprendente, entonces deberás practicar la modestia y humildad, y dejar que sean
los demás los que reconozcan lo increíble que eres.
Consejos
Desarrolla una manera única y original de expresar tu opinión mientras al mismo tiempo
eres un buen oyente.
La idea del respeto propio está íntimamente relacionada con la autoconfianza, pero el
respeto tiene que ver más con lo que haces mientras que la confianza está relacionada con
cómo te sientes (claro que ambos van de la mano).
Decide cómo debes tratar a alguien perfectamente. Y mientras lo haces, también piensa en
cómo mereces ser tratado de la misma manera.
Método 1
Incrementar tu autoestima
1
Sé deliberado con tus pensamientos y sentimientos. Trata de enfocarte en
pensamientos positivos, alentadores y constructivos. Recuerda que eres una persona especial y única
que merece amor y respeto, de los demás y de ti mismo. Prueba estas estrategias:[2] [3]
Usa afirmaciones optimistas. Sé optimista y evita la profecía autorrealizada del
pesimismo. Si esperas cosas malas, a menudo ocurrirán. Por ejemplo, si esperas que
una presentación salga mal, es probable que suceda. En cambio, sé positivo. Repite
en tu cabeza: "Aunque va a ser un desafío, puedo manejar esta presentación".
Enfócate en afirmaciones con "puedo" y evita las afirmaciones con "debo". Estas
últimas implican que hay algo que deberías hacer y esto podría ocasionar que te
sientas presionado si no puedes cumplir con estas expectativas. En cambio, enfócate
en lo que PUEDES hacer.
Enfócate en lo positivo. Piensa en las partes buenas de tu vida. Recuérdate las
cosas que te hayan ido bien recientemente. Considera las habilidades que has
utilizado para lidiar con situaciones desafiantes.
Sé tu propio vocero. Date apoyo positivo y reconocimiento por las cosas positivas
que hagas. Por ejemplo, puedes notar que, aunque no estás obteniendo todo el
ejercicio que quisieras, has estado yendo al gimnasio un día adicional a la semana.
Reconoce tu mérito por hacer cambios positivos. Por ejemplo: "Mi presentación puede
no haber sido perfecta, pero mis colegas hicieron preguntas y se mantuvieron
involucrados, lo que significa que logré mi objetivo".
2
Establece objetivos y expectativas. Haz listas de cosas que quieras lograr y proponte lograr
estos objetivos. Por ejemplo, puedes decidir ofrecerte más como voluntario, adoptar un nuevo
pasatiempo o pasar tiempo con tus amigos.[4]
Asegúrate de que tus objetivos y expectativas sean realistas. [5] Apuntar a lo
imposible solo desinflará, no aumentará, tu autoestima. Por ejemplo, no decidas de
pronto que, a la edad de 40 años, tu sueño es jugar hockey profesional. Esto no es
realista y tu autoestima probablemente reciba un golpe cuando te des cuenta de cuán
lejos e inalcanzable es ese objetivo.[6]
En cambio, establece objetivos más realistas, como decidir aprender a tocar la
guitarra o un nuevo deporte. Establecer metas hacia las que puedas trabajar
conscientemente y que a la larga puedas lograr puede ayudarte a detener el ciclo de
pensamientos negativos que suministra a la baja autoestima. Cuando establezcas y
cumplas tus objetivos exitosamente, sentirás una sensación de satisfacción y serás
más capaz de dejar ir tus sentimientos de autoestima baja por no cumplir objetivos
idealistas y fundamentalmente inalcanzables, como ser la novia perfecta o el cocinero
perfecto.
También podrías establecer objetivos que te ayuden a ver y sentir tus propias
competencias. Por ejemplo, si sientes que quieres estar mejor informado sobre el
mundo, decide que vas a leer un periódico todos los días durante un mes. O di que
quieres empoderarte sabiendo cómo arreglar tu propia bicicleta y opta por aprender
cómo hacer tus propios ajustes. Cumplir objetivos que aborden cosas que te ayuden a
sentirte poderoso y capaz te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo en conjunto.
3
Cuida de ti mismo. Algunos de nosotros pasamos tanto tiempo preocupándonos por los demás y
cuidando de ellos que descuidamos nuestro propio bienestar físico y mental. Alternativamente,
algunos de nosotros nos sentimos tan mal con nosotros mismos que creemos que es inútil dedicar
tiempo y esfuerzo a cuidar de nosotros. En última instancia, cuidar de ti mismo también puede ayudar
a mejorar tu autoestima. Mientras más saludable seas de cuerpo y mente, la posibilidad de que estés
satisfecho contigo mismo será mayor. Toma nota de que cuidar de ti mismo no quiere decir que tienes
que ser delgado, estar muy en forma y ser perfecto. En cambio, quiere decir hacer tu mejor esfuerzo
por estar sano, sea cual sea lo que eso signifique para ti individualmente. Algunas indicaciones son:
[7] [8]
Come por lo menos tres comidas al día que estén basadas en alimentos saludables
y ricos en nutrientes, como los productos integrales, las aves de corral y el pescado, y
los vegetales frescos para mantenerte energizado y nutrido. Bebe agua para hidratar tu
cuerpo.
Evita los alimentos o bebidas procesados, azucarados y con cafeína. Estos pueden
afectar tu humor y debes evitarlos si te preocupan los cambios de humor o las
emociones negativas.[9]
Ejercítate. Las investigaciones han demostrado que el ejercicio puede estimular
realmente la autoestima. Esto se debe a que el ejercicio ocasiona que el cuerpo libere
"químicos felices" llamados endorfinas. Esta sensación de euforia puede estar
acompañada de un incremento en la energía y el pensamiento positivo. Trata de hacer
hasta 30 minutos de ejercicio vigoroso por lo menos tres veces a la semana. Al menos
separa tiempo para una caminata a paso ligero todos los días. [10]
Reduce el estrés. Haz un plan para reducir el estrés de tu vida cotidiana haciendo
tiempo para la relajación y las actividades que te brinden alegría. Medita, toma una
clase de yoga, trabaja en el jardín o haz cualquier actividad que te haga sentir tranquilo
y positivo. Toma nota de que estar estresado a veces puede hacer que sea más fácil
que las personas reaccionen exageradamente o dejen que los sentimientos negativos
las dominen.[11][12]
4
Reflexiona sobre tu vida y tus logros. Lo más probable es que no te estés dando suficiente
reconocimiento por todo lo que has hecho a lo largo de tu vida. Impresiónate a ti, no a los demás.
Tómate un tiempo para reflexionar y considerar tus glorias anteriores, de las más pequeñas a las más
grandes. Esto no solo te ayudará a estar más consciente de estos logros sino que también puede
ayudar a validar tu lugar en el mundo y el valor que brindas a las personas y a la sociedad que te
rodean.[13]
Toma un cuaderno o diario y establece un cronómetro para entre 20 y 30 minutos.
Durante este tiempo, haz una lista de todos tus logros. Ten en mente que todo debe
incluirse, desde los logros grandes hasta las cosas pequeñas de todos los días. Tu lista
puede incluir cosas como aprender a conducir, ir a la universidad, mudarte a tu propio
apartamento, hacer un gran amigo, cocinar una comida sofisticada, obtener un título o
diploma, obtener tu primer trabajo de "adulto", etc. ¡Las posibilidades son
interminables! Regresa a la lista periódicamente para agregar cosas. Verás que tienes
mucho de lo que enorgullecerte.[14]
Revisa fotografías viejas, álbumes de recortes, anuarios, recuerdos de viajes o
incluso considera hacer un collage de tu vida y tus logros hasta la fecha. [15]
5
Haz cosas que disfrutes. Separa un tiempo para hacer algo que te haga feliz todos los días, ya
sea que eso signifique cocinar, leer, hacer ejercicio, trabajar en el jardín o pasar una hora
simplemente hablando con tu cónyuge. No te sientas culpable por este tiempo que has separado para
disfrutar; te lo mereces. Repítete esa afirmación según sea necesario.[16]
Experimenta con nuevas actividades; podrías aprender sobre talentos o
habilidades que no sabías que tenías. Tal vez empiezas a correr en una pista de
carreras y descubres que eres muy bueno para las carreras de larga distancia, algo
en lo que nunca habrías pensado antes. Esto puede ayudar a incrementar tu
autoestima.[17]
Considera adoptar actividades artísticas, como la pintura, la música, la poesía
y la danza. Los esfuerzos artísticos a menudo ayudan a la gente a aprender cómo
expresarse y lograr una sensación de "dominio" de un tema o habilidad. Muchos
centros comunitarios ofrecen clases gratuitas o a precios razonables.
CONSEJO DE ESPECIALISTA
MOSHE RATSON, MFT, PCC
Terapeuta matrimonial y familiar
Oblígate a probar cosas nuevas y desafiantes. El terapeuta matrimonial y
familiar Moshe Ratson señala: "Motívate a perseguir tus pasiones y supera tus
límites. Si aprovechas tus recursos internos, comenzarás a reconocer tus cualidades
y valores. Es un proceso, pero con el tiempo, mejorará tu felicidad y confianza en ti
mismo".
6
Ayuda a alguien. Las investigaciones han demostrado que las personas que se ofrecen como
voluntarias tienden a sentirse más felices y tener una autoestima más alta. Puede parecer paradójico
que, para sentirte mejor contigo mismo, tengas que ayudar a alguien más, pero la ciencia realmente
ha comprobado que los sentimientos de conexión social que acompañan al voluntariado o la ayuda a
los demás nos hacen sentir más positivos con nosotros mismos.[18]
Hay interminables oportunidades de ayudar a otros en el mundo. Ofrécete como
voluntario en un hogar de ancianos o un albergue para personas sin hogar.
Involúcrate con tu iglesia en un ministerio para los enfermos o los pobres. Dona tu
tiempo y servicio a un albergue humanitario para animales. Sé un Hermano Mayor o
Hermana Mayor. Limpia un parque local en alguna ocasión organizada por la
comunidad.[19]
Ajusta tu imagen de ti mismo según sea necesario. Cambias todo el tiempo y tienes que actualizar
tu percepción de ti mismo para que encaje con tu yo actual. Por ejemplo, incrementar tu autoestima es
inútil si la imagen que tienes de ti mismo no es precisa. Tal vez cuando eras niño eras muy bueno en
matemáticas pero ahora apenas puedes calcular el área de tu casa. Quizás alguna vez fuiste
profundamente religioso pero ahora te identificas como agnóstico y no vas a misa. Ajusta tu
percepción de ti mismo para encajar con las realidades de tu vida actual. No esperes ser muy bueno
en matemáticas o tener algún apego a la espiritualidad.[20] [21]
Evalúate en base al AHORA y a tus habilidades, intereses y creencias actuales, y no
en basa a alguna versión anterior de ti mismo.
8
Abandona la idea de la perfección. Nadie es perfecto. Haz que este sea tu nuevo mantra.
Nunca vas a tener la vida perfecta, el cuerpo perfecto, la familia perfecta, el trabajo perfecto, etc.
Tampoco los tendrán los demás. La perfección es una noción artificial creada y proliferada por la
sociedad y los medios, y nos perjudica enormemente a la mayoría de nosotros sugiriendo que la
perfección ES alcanzable y el problema es simplemente que nosotros no somos lo suficientemente
buenos para alcanzarla.[22]
Enfócate en el esfuerzo en lugar de en el deseo de perfección. Si no intentas algo
porque tienes miedo de que no lo harás perfectamente, no tienes ninguna posibilidad
de lograrlo en un principio. Si nunca haces una prueba para el equipo de baloncesto,
está garantizado que no ingresarás al equipo. No dejes que la presión de ser perfecto
te contenga.[23]
Acepta que eres un ser humano y que los seres humanos son fundamentalmente
imperfectos y cometen errores. Quizás hablaste muy severamente con tu hijo o
dijiste una mentira blanca en el trabajo. Está bien. La gente comete errores. En lugar
de reprenderte por tus errores, míralos como oportunidades para aprender y crecer y
como cosas que puedes rectificar en el futuro. Quizás te des cuenta de que tienes
que pensar más cuidadosamente antes de hablar o de que mentir nunca es algo
bueno a lo que recurrir. Perdónate y sigue adelante; esto no es fácil, pero es clave
para evitar el ciclo de la autocompasión y la baja autoestima.
Método 2
Lidiar con la baja autoestima
1
Busca los detonantes de tu baja autoestima. Piensa en cualquier condición o situación
inquietante que podría estar relacionada con la razón por la que te sientes mal contigo mismo. Para
muchas personas, los detonantes típicos pueden incluir las reuniones de trabajo, las presentaciones
escolares, los problemas interpersonales en el trabajo o en la casa, y los cambios significativos en la
vida, como irse de casa, cambiarse de trabajo o separarse de una pareja.[24]
Es posible que también tengas que pensar en las personas que te hacen sentir mal
contigo mismo. No puedes controlar el comportamiento de alguien más; lo que puedes
controlar es cómo reaccionas y cómo dejas que su comportamiento te impacte. Si otra
persona es injustamente grosera, mezquina, despectiva o irrespetuosa contigo,
comprende que puede tener sus propios problemas o asuntos emocionales que estén
ocasionando que actúe negativamente hacia ti. Sin embargo, si esta persona está
detonando tu baja autoestima, es mejor si puedes alejarte o retirarte de situaciones en
las que esa persona esté presente, particularmente si reacciona negativamente si
tratas de confrontarla sobre su comportamiento.
Si bien las opiniones e ideas de los demás tienen su lugar en tu vida, no establezcas
tu vida según ellos. Escucha y toma en consideración lo que funcione para ti. Eres el
gobernador de tu propia vida. Nadie más puede hacerlo por ti.
2
Sé consciente de los patrones de pensamiento que socavan tu autoestima. Para
muchos de nosotros, los pensamientos y creencias negativos pueden volverse tan normales que
simplemente asumimos que son reflexiones precisas de la realidad. Trata de estar consciente de
algunos patrones clave de pensamiento que dañan tu autoestima:[25]
Convertir lo positivo en negativo: esto es cuando rebajas tus logros y experiencias
positivas. Por ejemplo, si obtienes un ascenso, en lugar de verlo como una
recompensa por tu trabajo duro, disminuyes tu responsabilidad personal: "Solo obtuve
el ascenso porque el jefe vive en mi vecindario".
El pensamiento binario de todo o nada: en tu mente, la vida y todo lo que haces
solo tienen dos caminos. Las cosas son ya sea buenas o malas, positivas o negativas,
etc. Por ejemplo, si no ingresas a la universidad que era tu primera opción pero
ingresas a cinco otras universidades, de todas formas insistes que eres todo un
fracaso y completamente inútil porque no ingresaste a la Universidad de Harvard. Ves
las cosas ya sea como todas buenas o todas malas.
El filtro mental: solo ves el lado negativo de las cosas y filtras todo lo demás. Esto
generalmente da como resultado distorsiones de individuos y situaciones. Por
ejemplo, si cometiste un error de tecleo en un informe, asumes que el informe ahora
no vale nada y que tu jefe pensará que eres un tonto y que no estás capacitado para
el trabajo.
Saltar a conclusiones negativas: asumes lo peor cuando no hay casi ninguna
evidencia que respalde esa contención. Por ejemplo: "Mi amigo no respondió a la
invitación que le envié hace media hora, así que debe odiarme".
Confundir sentimientos con hechos: infieres que la forma como te sientes es un
reflejo de un hecho más grande. Por ejemplo: "Me siento como todo un fracaso, así
que debo serlo".
Reflexiones negativas: hablas contigo mismo en términos negativos, incluyendo
rebajarte, insultarte y el humor crítico de ti mismo. Por ejemplo, si llegas cinco
minutos tarde, te regañas repetidamente y te llamas "estúpido".
3
Aléjate de tus pensamientos para reevaluarlos. Repite estos pensamientos negativos
hasta el punto de que se vuelvan absurdos o casi como si alguien más estuviera diciendo esas
palabras. Piensa en la forma como, si repites la misma palabra una y otra vez, empieza a
descomponerse (prueba hacer esto con la palabra "tenedor" para tener un ejemplo). También puedes
escribir tus pensamientos negativos usando tu mano no dominante a fin de verlos de forma diferente.
¡Es probable que ni siquiera parezca tu escritura!
Tales ejercicios pueden ayudarte a obtener un poco de distancia de tus
pensamientos de forma que puedas observarlos con una mayor objetividad, casi como
si fueras un observador exterior. También verás que estos pensamientos negativos y
contraproducentes son en realidad solo palabras, nada más. Y las palabras pueden
cambiarse.[26]
Acepta todos tus pensamientos; ¡incluso los negativos! Aunque el viejo adagio normalmente es
cambiar o resistir ciertos pensamientos y sentimientos negativos, en algunos casos esto puede
solamente agravar tu baja autoestima a medida que te das cuenta de que es más fácil decirlo que
hacerlo. En cambio, acepta estos pensamientos sin necesariamente validarlos. Los pensamientos
negativos entran en tu cabeza. Existen. Es posible que no sean correctos, pero sí existen. No tienen
que agradarte, pero sí tienes que aceptar que los estás teniendo.[27]
En lugar de tratar de controlar los pensamientos negativos, intenta disminuir el
poder que tienen sobre ti. Date cuenta de que los pensamientos negativos son
contraproducentes y trata de no dejar que afecten fundamentalmente cómo te sientes
contigo mismo o tu valor en el mundo.
5
Empareja los pensamientos negativos con pensamientos positivos. Transforma las
cosas negativas que pienses de ti mismo en cosas positivas.[28]
Por ejemplo, si te dices a ti mismo que eres feo, podrías decirte que te ves bien el
día de hoy. Si te dices que nunca haces nada bien, repite en tu cabeza que haces
muchas cosas bien y date algunos ejemplos específicos. Considera hacer este
ejercicio en un diario para monitorear tus pensamientos positivos. Léelos antes de
irte a dormir y cuando te levantes.
Haz letreros en notas adhesivas con estas afirmaciones positivas y colócalas en
donde puedas verlas, como en el espejo del baño. Esto puede ayudar a reforzar
estas afirmaciones e imbuirlas en tu mente. Con suerte, con el tiempo, los
pensamientos positivos suplantarán a los negativos.
6
Deja de compararte. Compararnos con los demás casi siempre da como resultado una
autoestima más baja.[29] Tu amigo ganó una beca y tú no. Tu hermana obtuvo un trabajo apenas
salió de la universidad y tú no. Un colega tiene 500 amigos en Facebook y tú solo tienes 200. Mientras
más te compares con los demás, sentirás más que te quedas corto. Estas comparaciones son
injustas, en particular porque asumen que cada situación es igual. Tal vez tu hermana obtuvo un
trabajo rápidamente porque hizo un programa de prácticas con muchas vacantes. O quizás tu colega
tiene tantos "amigos" porque agrega a casi todas las personas que conoce. Además, ten en mente
que no sabes los pormenores de la vida de los demás, solo de la tuya. Cierto, tu amigo puede tener
una beca, pero quizás sus padres no pueden ayudarlo económicamente y él trabaja 20 horas a la
semana a medio tiempo además de ir a clases.[30]
En lo que debes enfocarte es en TI MISMO. Compite contra ti mismo. Desafíate a ser
mejor. ¿Quieres la beca? Entonces desafíate a obtenerla el año siguiente dedicando
más tiempo a tus tareas fuera de clases. Recuerda: el único comportamiento que
puedes controlar es el tuyo, así que eso es en lo que debes enfocarte.
Consejos
Nadie puede darte autoestima. Tienes que obtenerla tú mismo.
Parte 1
Comprender los rasgos de personalidad
1
Conoce lo que describe la personalidad. En términos sicológicos, la personalidad describe
las características individuales que son únicas a una persona, entre ellas, la manera de pensar, sentir
y comportarse.[2] Estas maneras se combinan para determinar cómo la persona responde a ciertas
situaciones.[3]
Algunos ejemplos de rasgos de personalidad son: honesto, malhumorado,
extrovertido, amigable o impulsivo.[4]
2
Reconoce las teorías básicas de personalidad. Hay muchas teorías diferentes que
explican cómo se desarrollan las personalidades y por qué algunos tienen ciertas características y no
otras.[5] Muchas de estas teorías están basadas en creencias que indican que la personalidad es
biológica o basada en el entorno (la teoría de lo natural versus lo aprendido).[6] Una vez que la
personalidad se desarrolla, los rasgos suelen ser estables a través del tiempo.[7]
La teoría de personalidad de Allport argumenta que los rasgos de personalidad
están determinados biológicamente, pero están formados por la experiencia del
entorno.[8]
La teoría de personalidad de Eysenck argumenta que la personalidad puede
comprenderse observando unas cuantas dimensiones de todo el comportamiento de
una persona.[9]
3
Aprecia tus rasgos únicos de personalidad. Asimila que todas las áreas de tu personalidad
tienen valor. A veces puede ser difícil reconocer los rasgos sutiles, ya que los rasgos fuertes son los
dominantes. Estos rasgos sutiles, como la predictibilidad, la generosidad y la compasión[10] son igual
de importantes que los prominentes.
No olvides que los rasgos de personalidad más sutiles son muy fuertes en ciertas
situaciones o roles. Por ejemplo, la empatía y la diligencia son vitales durante los
grandes acontecimientos de la vida como las bodas o los funerales.
4
Valora los rasgos de personalidad de otras persona. Recuerda que no todo el mundo
tiene una única variedad de rasgos. Apreciar los diferentes rasgos de los demás puede beneficiarte
cuando tengas que trabajar en equipo o ser gerente. Valorar los rasgos más sutiles, pero fuertes,
como la empatía y la generosidad pueden ayudarte a fortalecer las relaciones y facilitar el trabajo en
equipo.[11]
Los líderes y gerentes más efectivos pueden valorar, perfeccionar y usar
efectivamente los distintos tipos de personalidad. [12]
Por ejemplo, si notas que alguien en tu equipo tiene una voz suave, pero está muy
informado en determinado tema, pídele que haga un proyecto o programa
detallado. De esta manera, aprovecharás sus habilidades sin causarle ansiedad.
Parte 2
Desarrollar asertividad
1
Conoce en qué manera la asertividad es una fortaleza. La asertividad es la habilidad de
expresar las opiniones y defender las necesidades personales con tacto, sin agresión ni estar a la
defensiva. Suele verse como lo opuesto de la pasividad o timidez. Hay unos cuantos aspectos
diferentes para ser asertivo que incluye la capacidad de:[13]
Solicitar cosas de otros (como favores), delegar, pedir ayuda y expresar las
necesidades o los deseos.
Expresar emociones negativas, tales como desacuerdo, quejas, el deseo de estar
solo y negarse a las peticiones de los demás.
Mostrar emociones positivas, tales como el orgullo o la atracción y hacer cumplidos.
Cuestionar la autoridad y la tradición preguntando por qué con respecto. Así se
demuestra el compromiso por el cambio y se muestra que hay un control compartido
en la toma de decisiones.
Iniciar, continuar y detener conversaciones confiadamente con otras personas,
además de la capacidad de cambiar el tema de conversación y compartir opiniones o
experiencias.
Lidiar productivamente con las irritaciones diarias antes de que se vuelvan fuentes
de cólera.
2
Identifica las áreas de tu vida en donde te gustaría ser más asertivo. Quizá quieras
ser más asertivo en el trabajo o quizá quieras ser más asertivo en casa.[14] Pasa algún tiempo
considerando qué partes de tu vida se beneficiarían de tu mayor asertividad. Puede ayudarte pensar
qué área te cuesta en estos momentos.
Por ejemplo, quizá te gustaría decirle a tu jefe que tienes una sobrecarga de trabajo
y quieres delegar tareas a otro miembro del equipo.
Por ejemplo, si tu pareja repite continuamente algo que te molesta, quizá quieras la
capacidad de expresar esa frustración con tacto.
3
Sé asertivo con otra persona. Describe el problema o la situación, siendo lo más específico
posible sobre tu perspectiva de las cosas. Ten cuidado de no usar oraciones con “tú”, porque pueden
parecer acusatorias y no suelen ser bien recibidas. Mejor usa oraciones con “yo”.[15] Expresa tu
opinión firmemente mientras miras a la persona a los ojos y mantienes la compostura. Describe clara
y específicamente cómo te gustaría que cambiara la situación.
Por ejemplo, si un amigo cancela repetidamente los planes que hace contigo,
puedes decirle: “Cuando cancelas los planes, me siento frustrado y herido. En el
futuro, te ruego que solo hagas los planes que piensas cumplir y avísame con más
anticipación”.[16]
Sé razonable con tus pedidos y toma en cuenta las necesidades y las limitaciones
de la otra persona. Sé abierto a recibir críticas u opiniones y ten la disposición de
hacer los cambios necesarios.
4
Practica haciendo un juego de roles. El juego de roles es un ejercicio donde se le pide a una
persona imitar a alguien con quien de verdad hablarás. Así tendrás una gran oportunidad de practicar
tu personalidad fuerte antes de que efectivamente hables con esa otra persona. A modo de práctica,
di todo lo que tengas pensado expresar de manera asertiva.[17]
Esta práctica te ayudará a desenvolverte mejor en los puntos difíciles de la
conversación y puede aumentar tu confianza para la charla en sí.
El juego de roles será igual de beneficioso para ti como para la persona con la que
después conversarás. Puede darte una idea de cómo es tu estilo de comunicación y te
permite cambiar la conversación según lo que funciona o lo que no. [18]
Parte 3
Desarrollar liderazgo y resistencia
1
Conoce en qué manera el liderazgo es un rasgo fuerte de personalidad. El
liderazgo es la capacidad de dirigir, motivar o inspirar a los demás a desafiarse a sí mismos o cumplir
metas.[19] Esta capacidad puede parecer completamente natural para algunos, pero también se
puede aprender y desarrollar. El liderazgo no es solamente una cuestión de liderar un grupo grande
de gente, también puedes aprovechar esta habilidad para influenciar positivamente a otros en tu
grupo, por ejemplo, para cambiar las conversaciones a temas positivos o más interesantes.
También puede ayudarte a ganarte la confianza de tus colegas o
supervisores.[20]
Por ejemplo, quizá seas de los que les gusta escuchar a sus interlocutores
durante una conversación, pero puedes estar en un grupo donde nadie realmente
converse. El liderazgo puede simplemente ejercerse haciendo que el grupo hable de
algo, ya sea de política o de un nuevo programa televisivo.
2
Prueba actividades que fortalezcan tus dotes de liderazgo. No hay una receta exacta
para ser líder. Así que solo tienes que desarrollar una diversidad de habilidades para serlo más.
Puedes ofrecerte voluntariamente para entrenar un equipo pequeño de liga, participar en un comité de
planificación en el trabajo, inscribirte en proyectos especiales de liderazgo en la oficina o buscar un
mentor con experiencia en liderar e influenciar a los demás.[21] Haz esas actividades para desarrollar
las siguientes dotes:[22]
Motivar a los demás y dar dirección
Estar cómodo al asumir responsabilidad y aceptar la responsabilidad por los errores
que puedan ocurrir
Tomar la iniciativa para ser un agente de cambio
Organizar eventos o reuniones
Aprender de la frustración o del fracaso
Excelentes habilidades para escuchar las opiniones y las necesidades del grupo
Flexibilidad para cambiar de plan, si es necesario
3
Desarrolla resistencia. La resistencia es la capacidad de soportar el estrés y de adaptarse a los
cambios.[23] Por ejemplo, puedes ser resistente si te dicen que sufres de una enfermedad crónica,
pero decides mantener una actitud positiva e inspirar a aquellos en tu entorno. Parece que la
resistencia es natural en algunos, pero en realidad es un rasgo que se puede aprender. [24] Si eres
resistente, puedes hacer lo siguiente:[25]
Crear y llevar a cabo planes realistas
Tener confianza en tus habilidades
Comunicarte efectivamente y resolver problemas
Controlar emociones e impulsos fortísimos
4
Esfuérzate para forjar relaciones fuertes. Incluso la persona más resistente
puede tener problemas con las situaciones estresantes. Tener relaciones fuertes puede
ayudarte a desarrollar tu resistencia para tiempos difíciles. Busca buenas relaciones con
amigos, familiares o incluso con gente de tu comunidad. Estas relaciones pueden crear
una red de apoyo sólida que puede aumentar tu resistencia personal.[26]
5
Desarrolla una mentalidad resistente. A la gente que carece de una personalidad resistente
fuerte puede costarle encontrar soluciones a las situaciones difíciles. Si esto te parece familiar, quizá
sientas que la situación durará toda la vida y que no hay nada que puedes hacer. Fortalece tu
personalidad aprendiendo a confiar en ti mismo. Reconoce que quizá no puedes cambiar tu
circunstancia, pero que sí puedes cambiar tu interpretación de ella.[27]
Por ejemplo, si tienes problemas durante tu periodo de capacitación después de
iniciar un nuevo empleo, recuérdate que la capacitación terminará y que estarás
preparado para trabajar en tu nuevo centro laboral. Los periodos de capacitación son
temporales.
6
Toma medidas para solucionar tus problemas. Si te sientes atascado y sientes que tu
vida es la misma rutina de siempre, haz algo para cambiar las cosas, más que todo si pasas por
tiempos difíciles. Es tentador desentenderse de las cosas cuando se ponen difíciles, pero es
importante solucionar los problemas tomando las medidas que puedas tomar. La sensación de
progresar te ayudará a retroceder con confianza sintiéndote en control de la situación. [28]
Por ejemplo, quizá alguien te ha dicho que nunca serás un atleta profesional. En ese
caso, sigue intentándolo contra viento y marea o pon tus energías en un pasatiempo
nuevo. No te conformes rindiéndote.
Parte 1
Tener la mentalidad adecuada
1
Siéntete orgulloso de tus fortalezas.[1] Si quieres ser seguro de ti mismo, entonces lo
primero que debes hacer es pensar en todo lo que tienes. Tal vez sientas que no hay nada bueno en
ti, que no tienes cualidades positivas y que cualquier otra persona de alguna manera es más atractiva
y más impresionante que tú. Bueno, tienes que sacar todo eso de tu cabeza si estás decidido a
cambiar. Haz una lista de todas las cosas en las que eres bueno, desde el hecho de escuchar con
atención a los demás hasta tener una muy buena voz. Quizás estas cualidades no signifiquen mucho
para ti, pero tienes que pensar en el hecho de que sí tienes varias cosas de las cuales enorgullecerte.
Si en realidad te gusta la idea de hacer una lista, entonces puedes tenerla a la
mano. Escribe en ella siempre que pienses “Oh, cierto, hay algo más en lo que soy
bueno”. Cuando te sientas triste o que no vales mucho, revísala y te sentirás mejor.
Conversa con un amigo cercano al respecto. Pregúntale a tu amigo cuáles cree que
son tus fortalezas. ¡Tu amigo podría decirte algo que nunca habías considerado
porque estaba justo delante de tus ojos!
2
Esfuérzate por ser optimista. Desde luego, el optimismo, al igual que Roma, no se puede
construir en un solo día, pero eso no quiere decir que no valga la pena empezar a construir los
cimientos de un pensamiento positivo y esperar lo mejor. El optimismo y la confianza por lo general
van de la mano, porque las personas que tienen esperanza en el futuro y esperan que sucedan cosas
buenas suelen pensar que eso les sucederá si salen al mundo o si se esfuerzan lo suficiente.
[2] Revisa tus pensamientos para ver cuántos son negativos y esfuérzate por contrarrestar cada
pensamiento negativo con al menos tres pensamientos positivos. Con un arduo esfuerzo, podrás ver
el mundo a través de una luz más positiva.
La próxima vez que estés con amigos, practica hablando de las cosas emocionantes
de tu vida o de las cosas que esperas con ansias, y verás que las personas
responderán mejor y estarás con un mejor estado de ánimo.
3
Debes estar preparado. Estar listo para cualquier situación, dentro de los límites de lo
razonable, puede ayudarte a ser seguro de ti mismo.[3] Si vas a realizar una prueba de matemática,
deberás dedicarle el tiempo necesario a estudiar para obtener buenos resultados. Si vas a exponer
frente a una clase, debes haber practicado hasta conocer el tema por completo. Si vas a ir a una
fiesta, debes aprender lo más que puedas al respecto, como quiénes irán, a qué hora empezará y
otros detalles, para que cuando vayas no sientas ese no sé qué. Aunque es imposible estar 100 %
listo para cualquier situación, lo cual es parte de la diversión y el misterio de la vida, de hecho puede
ayudarte a sentir que tienes una idea de a lo que te has apuntado.
Si estás en una reunión grupal y sientes que tienes algo que aportar, entonces te
sentirás con más confianza en ti mismo que si no hicieras nada; solo escuchando las
opiniones de los demás. No es necesario que hables constantemente para desarrollar la
confianza en ti mismo, pero debes hablar lo suficiente como para sentir que tienes
muchas cosas valiosas que decir.
Puedes aprender algo para después contribuir en una conversación leyendo
artículos interesantes, viendo las noticias, o averiguando sobre los acontecimientos
actuales o cosas que te interesen. En una conversación, menciona un tema sobre el
que hayas averiguado y fíjate cómo va. Contar con información que respalde lo que
digas te ayudará a sentir más seguridad en la conversación.
Si sabes algo o tienes una habilidad en particular (desde hacer muebles hasta
escoger los zapatos adecuados para una fiesta de promoción) las personas recurrirán a
ti para que las ayudes. Puedes aumentar tu confianza en gran medida ayudando a los
demás y viendo que ellos obtienen algo de ti.
4
Deja de compararte con los demás. Debes concentrarte en ti mismo y en alcanzar los
objetivos que quieres conseguir en vez de estar fijándote en tu vecino y preguntándote por qué no
eres tan atractivo, inteligente o seguro como él. Trátate con amabilidad y concéntrate en tus sueños y
objetivos, y siéntete orgulloso de ti mismo por conseguirlos.
Debes darte cuenta de que es común idealizar la vida de los demás solo desde lo
que observas.[4] En otras palabras, no puedes ver todo el panorama de la vida de una
persona solo por medio de interacciones casuales.
Si empiezas a compararte con otra persona, deja de hacerlo y concéntrate en ti
mismo. Identifica maneras en las que eres exitoso, feliz o mejoras tu situación.
Las personas a las que les falta seguridad en sí mismas se cuestionan
constantemente y también al mundo que las rodea. Deja menos espacio para la duda
sintiéndote capaz de realizar la tarea que esté frente a ti.
5
Elimina la mayor cantidad de fuentes de negatividad que sea posible. Por
desgracia, tal vez sea imposible eliminar cada cosita que haga que te sientas mal contigo mismo, pero
definitivamente puedes esforzarte en rodearte de personas optimistas y de estar en situaciones en las
que te sientas bien contigo mismo. Estos son algunos elementos que debes considerar:
Si te sientes mal con tu cuerpo o tu apariencia en general porque siempre estás
echándole un vistazo a revistas de personajes famosos o viendo televisión, entonces
trata de alejarte de esos elementos lo más que puedas.
Si pasas tiempo con un amigo, familiar o pareja que siempre hace que te sientas
inútil, entonces es momento de cuestionar tu relación. Puedes realizar cambios en
ella mediante el uso de una comunicación asertiva para abordar la manera en que
esa persona te hace sentir.[5] Si la relación no mejora o no puede mejorar, tendrás
que tomar la decisión de terminarla o de limitar tu tiempo con esa persona. [6]
Si practicas un deporte que detestas y sientes que has puesto todo el empeño
necesario y aun así nada funciona, tal vez sea momento de encontrar otro grupo que
se adecúe mejor a tus necesidades. Esto no quiere decir que debas dejar de realizar
cualquier actividad que se vuelva complicada, sino que debes aprender a reconocer
cuando algo simplemente no es para ti.
Parte 2
Ponerlo en práctica
1
Acepta lo desconocido.[7] Si tienes problemas con la confianza en ti mismo, entonces es
probable que hacer algo completamente nuevo y diferente no te emocione. Bueno, es momento de
armarte de valor y aventurarte a hacer algo que nunca habías esperado hacer. Podría ser presentarte
a un nuevo grupo de personas en una fiesta, matricularte en una clase de baile aunque tengas dos
pies izquierdos o postular a un trabajo que te parezca fantástico pero abrumador. Mientras más
adquieras el hábito de realizar nuevas actividades, más seguro te sentirás, porque tendrás la
sensación de que puedes lidiar con cualquier sorpresa que te dé la vida. Estas son algunas maneras
excelentes de aceptar lo desconocido:
Empieza despacio. Entabla una conversación con alguien que veas mucho pero con
quien nunca hables, como el chico que se sienta a tu lado en la clase de matemática
o tu vecino.
Planea un viaje a un nuevo lugar, aunque sea una ciudad a 80 km (50 millas) de tu
ciudad natal. Adquiere el hábito de ir a nuevos lugar y ver nuevas cosas.
Prueba suerte con el aprendizaje de un idioma extranjero. Hacer algo que sientas
completamente desconocido para ti es divertido y puede aumentar la confianza en ti
mismo.
2
Toma algunos riesgos. Tomar riesgos razonables guarda relación con aceptar lo desconocido y
hacerte valer como ser humano.[8] Si quieres ser más seguro de ti mismo, entonces no solo tienes
que realizar nuevas actividades, sino que tienes que estar dispuesto a realizar algo que te dé un poco
de miedo o que sea incierto. No cualquier riesgo que tomes te llevará a algo espectacular, pero
adquirirás el hábito de estar dispuesto a ver lo que sucede. Tomar riesgos puede hacerte sentir que
no te limitas al pequeño conjunto de elementos con los que ya te sientes cómodo y que eres capaz de
todo.
Sal de tu zona de confort al menos una vez al día. Esto podría significar hablar con
la chica que te gusta o incluso invitarla a salir, si te armas de valor.
Si no estás contento con tu trabajo pero tienes miedo de dejarlo, postula a un solo
trabajo. Si no sale nada, verás que el riesgo que tomaste no daba tanto miedo.
Confronta la causa de tus temores cuando todavía exista. Aunque no es necesario
que hagas puenting si le tienes miedo a las alturas, puedes subir a un ascensor hasta
el último piso de un edificio de diez pisos y mirar por la ventana. Verás que en
realidad puedes superar cualquier cosa que te retenga.
3
Pasa tiempo con personas que te hagan sentirte bien contigo mismo. La influencia
del optimismo puede ser más beneficioso para desarrollar la confianza en ti mismo que eliminar las
influencias positivas. Si pasas mucho tiempo con personas que te apoyan y que te brindan su apoyo
sin factores estresantes y sin drama, te beneficiarás sintiéndote más seguro de ti mismo y lidiando con
tus emociones de una forma más eficaz.[9] Adquiere el hábito de pasar la mayor cantidad de tiempo
posible con personas que te tratan bien.
Salir con personas seguras de sí mismas también puede ayudarte en gran medida.
En vez de envidiarlas, analízalas y pregúntate “¿Qué es lo que hacen diferente a mí y
cómo puedo cultivar algo parecido?”. Descubrirás que las personas seguras de sí
mismas no necesariamente son mejores que tú, sino que tienen una perspectiva más
positiva con respecto a sí mismas.
4
Cultiva un pasatiempo. Ser bueno en algo (o mejor aún, sentir pasión por algo) puede ayudarte
a sentirte más completo y feliz. Esto puede aumentar tu confianza. Tener un pasatiempo puede
estimular tu creatividad,[10] lo cual influye en otras situaciones como en el lugar de trabajo y en las
interacciones sociales. Además, un pasatiempo puede ayudarte a cultivar un apoyo social que es
beneficioso para tu bienestar emocional.[11]
Asegúrate de separar tiempo para realizar el pasatiempo o la actividad que te hace
feliz. Puede ser difícil para las personas que tienen mucho trabajo o varios
compromisos familiares, pero es importante.[12]
5
Demuestra confianza en tu lenguaje corporal. Párate derecho. Tener una buena postura
puede ayudarte en gran medida a verte y sentirte más seguro de ti mismo.[13] Si andas encorvado
todo el tiempo, le indicas a las personas que no te sientes feliz contigo mismo y que quieres ser más
pequeño de lo que eres. En vez de eso, párate de derecho y con los hombros hacia atrás, sacando el
pecho.
Tampoco cruces los brazos sobre tu pecho. Mantenlos a los costados o úsalos para
expresarte. Hará que te veas más accesible y te sientas más abierto hacia los
demás.
Establece un contacto visual cuando hables con los demás. Si miras a los demás a
los ojos, le envías el mensaje de que te sientes cómodo hablando con ellos al mismo
nivel y que estás abierto a nuevas ideas.
Establecer contacto visual con los demás también puede ayudarte a mantener la
cabeza levantada. Mirar hacia el piso o a tus pies todo el tiempo es otra cosa que
hace que te veas y sientas menos seguro de ti mismo. [14]
También debes caminar con movimientos fuertes y seguros en vez de caminar
arrastrando los pies. Esto también te ayudará a verte y sentirte más seguro de ti
mismo.[15]
6
Dedícale tiempo a tu apariencia. Si le dedicas suficiente tiempo a tu apariencia para
demostrar que te importa, verás que empezarás a verte de una manera más positiva. Si quieres ser
más seguro de ti mismo, entonces debes asegúrate de mantener una buena higiene,[16] ducharte a
diario, peinarte y usar ropa limpia y planchada.[17] Si no le prestas atención a tu apariencia física,
envías el mensaje a ti y a los demás de que no sientes que valga la pena dedicar tiempo para
cuidarte.
Si te miras en el espejo y ves a una persona bien arreglada, será mucho más
probable que te valores.
Usa ropa que te haga sentirte bien contigo mismo. [18] Es probable que esto
signifique ropa que te quede bien (es decir, que sea de tu talla) y que le favorezca a
tu figura y encaje con tu personalidad.
Esto no quiere decir que debas maquillarte bastante o usar ropa que te haga sentir
como otra persona. Siempre debes ser tú mismo, solo que con una versión limpia e
higiénica de ti mismo.
Parte 3
Seguir creciendo
1
Aprende de los errores.[19] Las personas seguras de sí mismas no son todo un éxito en todo lo
que hacen, pero aceptan sus errores y aprenden de ellos, en vez de darse por vencidas cuando las
cosas no marchan como deberían. La próxima vez que no te vaya bien en una prueba de matemática,
que no te contraten después de una entrevista de trabajo, que la chica con la que salgas te rechace,
no dejes que esa situación evite que te preguntes cuál fue el problema y cómo puedes aprender de él.
Desde luego, es posible que a veces solo tengas mala suerte, pero es importante que te sientas al
control de cada situación para hacerlo mejor la próxima vez.
El mantra “Si la primera vez no te va bien…” realmente es cierto. Piensa en lo
aburrida que sería la vida si fueras el mejor en todo lo que hagas. En vez de eso,
toma cada fracaso como una oportunidad para demostrarte lo que puedes la próxima
vez.
Lo importante es aprender cuál fue el problema, aceptando cuando algo haya sido
simplemente mala suerte.
2
Haz más ejercicios.[20] Aunque el ejercicio en sí no hará que te sientas fenomenal, adquirir el
hábito de hacer ejercicio por al menos 30 minutos a diario o solo algunas veces por semana puede
ayudarte bastante a sentirte física y mentalmente mejor contigo mismo. El ejercicio aumenta las
endorfinas y hará que te sientas fisiológicamente mejor contigo mismo y el mundo, al mismo tiempo
que le brinda a tu cuerpo valiosos beneficios. Es una situación en la que todos ganan y tener como
objetivo hacer la mayor cantidad de ejercicios posible, siempre y cuando te sientas cómodo, puede
ayudarte a sentirte más seguro de ti mismo.
Incluso puedes usar el ejercicio como una oportunidad para salir de tu zona
de confort y hacer algo nuevo. Tal vez te dé miedo hacer yoga o tomar una clase de
zumba, pero una vez que te matricules, verás que no da tanto miedo como parecía.
3
Sonríe más. Se ha demostrado que sonreír no solo te hace más feliz a ti, sino que
también hace que las personas que te rodean reaccionen de una forma más positiva frente
a ti.[21] Aunque sonreír sea lo último que quieras hacer, también puede hacerte sentir más
seguro de ti mismo cuando te acerques a las personas y realices las actividades
cotidianas. Sonreír también hará que las personas se te acerquen más y podrías hacer un
nuevo amigo o encontrar una oportunidad solo con este gesto. ¡No hay razón para no
sonreír más, por más triste que te sientas!
4
No tengas miedo de pedir ayuda.[22] Ser seguro de ti mismo no significa que tengas que
hacer de todo y hacerlo todo bien. Por el contrario, significa que eres el tiempo de persona que
reconoce cuando no puede hacer algo por su propia cuenta. Una persona puede demostrar su orgullo
y seguridad al reconocer cuando está como pez fuera del agua, y si pides ayuda cuando la necesitas,
no solo podrás conseguir más, sino que te sentirás más orgulloso de ti mismo al acercarte a alguien y
pedirle que te brinde una guía.
Si le pides ayuda a alguien, será más probable que esa persona te pida ayuda a su
vez, y verás lo necesario que realmente eres.
5
Aprende a vivir en el presente.[23] Si te falta confianza en ti mismo, tal vez te quedes
pensando en las acciones pasadas o preocupándote por el resultado de las acciones futuras. Vivir
más en el momento presente puede ayudarte a estar en armonía con las cosas como son ahora. Esto
puede ayudarte a sentirte más feliz y relajado, pero también puede ser un hábito difícil de cultivar. [24]
Aprender a dejar de preocuparte por el futuro y aceptar lo que sucedió en el pasado
puede ayudarte a vivir en el presente.[25]
Practica yoga o la meditación a conciencia. Esto puede ayudarte a vivir en el
presente.
Consejos
Olvídate de tus temores de no estar al nivel de una tarea. Recuerda que nadie es perfecto.
Por lo tanto, no tengas miedo de cometer errores.
Solo debes ser tú mismo. No dejes que nadie te dé órdenes ni te obligue a ser alguien que
tú no eres: esa es la única manera en la que puedes ser realmente seguro de ti mismo.
Debes conocer todas las capacidades ocultas dentro de ti. Siempre trata de ser mejor
averiguando qué objetivos quieres conseguir. El éxito es la clave real para ser seguro de ti
mismo.
Camina con la cabeza levantada, mantén los hombros rectos y mira al frente.
Mantén una buena relación con los demás. No ofendas a las personas, porque se podrían
volver contra ti y hacerte que pierdas seguridad en ti. No seas grosero.
Haz lo mejor posible por dejar una buena impresión en las personas que no te conocen y
que te ven por primera vez.
Las personas más exitosas tienen una característica en común: son decididas. Alguien decidido es
mentalmente fuerte y firme con respecto a sus ideales, pero no es demasiado terco como para desarrollarse y
adaptarse a las nuevas situaciones. Si quieres ser una persona decidida, puedes lograrlo con un poco de
esfuerzo y paciencia, al igual que entrenarías tu cuerpo en un gimnasio. Desarrolla tu fuerza mental sabiendo lo
que crees, teniendo la convicción de vivir según tus valores y volviéndote lo suficientemente resiliente para
recuperarte de la adversidad.
Método 1
Conocerte
1
Silencia tu mente. Una mente fuerte es una mente despejada. Deshazte de las preocupaciones y
distracciones innecesarias, para que puedas concentrarte en cosas más importantes. Cuando notes
que te sientes confundido, respira hondo y vuelve a concentrarte en lo que quieres.[1]
La meditación es una herramienta excelente para aprender a controlar tu
mente. Si nunca has meditado anteriormente, podría ser difícil al inicio, puesto que
tu mente no está acostumbrada a quedarse quieta. Con la práctica, se volverá
mucho más fácil, así que no te desanimes. Para conseguir resultados, solo debes
meditar 5 o 10 minutos al día.
Si quieres volver a concentrarte en el presente, puedes anotar lo que aparece
constantemente en tu cabeza. Considéralo una forma de descargar las ideas.
Cuando saques estos pensamientos de tu cabeza, podrás concentrarte mejor. Más
adelante, dedica tiempo a atender estos pensamientos o ideas. [2]
2
Descubre lo que te trae felicidad. Pregúntate cuándo te sentiste más feliz o más satisfecho y
por qué. Luego, identifica las razones por las que esas experiencias fueron tan gratificantes para ti.
Replica estas experiencias con más frecuencia.[3] Además, pregúntales sobre ti a las personas
cercanas a ti. Pregúntales qué características te describen cuando estás más feliz y qué creen que
hace que salga este lado de ti. Esta también puede ser una herramienta poderosa para
autodescubrirte.
Por ejemplo, si te encantó un empleo como tutor, aprovecha más
oportunidades para ayudar a los demás y compartir tu conocimiento.
3
Averigua lo que te motiva. Piensa en lo que te lleva a lograr o perseverar en tu vida cotidiana.
Si a menudo te das cuenta de que solo tratas de pasar el día, pregúntate qué harías con tu tiempo si
no tuvieras preocupaciones básicas como el dinero.[4]
Es posible que tus motivaciones guarden estrecha relación con tus valores. Por
ejemplo, si valoras la amistad, podrías sentirte motivado a pasar tiempo con tus
amigos y a conocer nuevas personas.
4
Establece algunos objetivos a largo plazo. Tener una idea general del lugar en la vida
adonde quieres llegar te ayudará a mantenerte decidido frente a las distracciones y los obstáculos.
Establece objetivos que te proporcionen una dirección en la vida. Haz un plan impreciso para los
próximos 5 años.[5]
Solo siéntate y anota algunos logros que te gustaría alcanzar los próximos años.
Podrían ser egresar de la universidad, conseguir un trabajo o aprender a hablar
italiano.
Fomenta el establecimiento de objetivos rodeándote de personas orientadas a
metas y también creando relaciones con mentores con los que puedas hablar de tus
sueños de forma habitual.
5
Crea objetivos factibles a corto plazo. Ahora que tienes un entendimiento general del lugar
adonde quieres llegar, descompón esos objetivos a largo plazo. Esto evita que te abruma y te ayuda a
mantenerte concentrado.
Trázate objetivos con la técnica SMART que sean específicos, medibles, alcanzables,
realistas y con plazos fijos. Por ejemplo, podrías descomponer el objetivo “conseguir
un trabajo” en segmentos más pequeños. Tal vez tengas que actualizar tu CV,
completar una pasantía o recibir preparación adicional para alcanzar este objetivo
más grande.
Sé consciente de los plazos que te des. Asegúrate de que sean razonables y que
tengan en cuenta el descanso, la recreación y lo inesperado en la vida.
Método 2
Vivir con confianza en ti mismo
1
Infórmate. Examina las razones que respaldan tus creencias. Si te das cuenta de que basas tus
ideas en emociones o desinformación, averigua un poco y fíjate si debes reevaluar tu postura.
Mantente actualizado con respecto a los acontecimientos y problemas actuales leyendo bastante y
viendo las noticias.[6]
Cuando puedas respaldar tus ideas con hechos, te sentirás más seguro de ti mismo
y estarás mejor preparado para entablar conversaciones satisfactorias con los demás.
Ten cuidado con las personas con las que te relaciones. Relaciónate con personas
que también estén informadas, que sean consideradas y que desafíen tus ideas con
respeto.
Usa el buen juicio cuando leas información publicada en Internet. Algunas páginas
web divulgan contenido falso o malicioso a propósito.
2
Evita preocuparte. Concéntrate en las cosas que puedas controlar en lugar de gastar energía
mental en las cosas que no puedes controlar. Si te preocupa una situación o un próximo
acontecimiento, pregúntate qué puedes hacer para prepararte o para hacer que sea menos
estresante. Luego, concentra tu energía en pasar a la acción.[7]
Si te preocupas con frecuencia, todos los días separa un tiempo breve para
preocuparte. Date solo 10 minutos para preocuparte. Si te das cuenta de que te
preocupas en otro momento del día, oblígate a pensar en otra cosa. [8] Usa otros
momentos del día para hacerlo y cíñete al que funcione mejor para ti.
3
Asume la responsabilidad de tus acciones. Desarrolla la mentalidad de estar al control de
tus propias acciones y decisiones. En lugar de echarles la culpa a los demás cuando algo salga mal,
piensa en cómo puedes responder de forma más constructiva y pregúntate si puedes evitar que
vuelva a suceder.[9]
De manera similar, cuando algo marche bien en tu vida, felicítate por el buen rol
que desempeñaste en el logro, en lugar de atribuírselo a la buena suerte. Comparte
la buena noticia con los demás y encuentra un modo de celebrarlo. Esto te
mantendrá motivado y desarrollará la seguridad en ti mismo.
4
Desarrolla buenos hábitos. Aumenta tu fuerza de voluntad estableciendo buenos hábitos
cotidianos, como levantarte en cuanto tu despertador suene, manteniendo tu casa limpia y haciendo
ejercicios de forma habitual. Si con frecuencia dejas las cosas para después, deja ese hábito
haciéndote responsable frente a los demás y descomponiendo tus objetivos en pasos alcanzables.
[10]
Empieza con un buen hábito a la vez. Lleva un diario de la frecuencia con la que te
ciñes al hábito. Sigue el hábito constantemente por un mes como mínimo antes de
seguir con el próximo.
5
Debes estar dispuesto a aprender y cambiar. Ser una persona decidida no significa nunca
cambiar de idea. Nuestro entendimiento de las cosas cambia con el paso del tiempo. Por lo tanto, haz
todo lo posible por no quedarte atrapado en el pasado. Mantente abierto a nuevas posibilidades y
mira los problemas complicados desde diversas perspectivas. Cuando hables con los que te rodean,
escúchalos atentamente, aunque no estés de acuerdo con ellos.[11]
Infórmate y actualiza tu conocimiento realizando actividades como leer, ver
documentales, escuchar podcasts e ir a museos.
6
No te dejes influir fácilmente por los demás. Las personas decididas no dudan
de sí mismas en absoluto cada vez que alguien está en desacuerdo con ellas. Practica
para ser seguro de tus creencias escribiendo en un diario de forma habitual y diciendo
“No”. Defiéndete con confianza en ti mismo cuando no estés de acuerdo con alguien en
lugar de guardarte tus pensamientos o sentir la necesidad de justificar tus opiniones frente
a los demás.[12]
7
Identifica las motivaciones de los demás. Para tener más seguridad en tus opiniones y
decisiones, tendrás que esforzarte en desarrollar una clara percepción de los demás. Siempre debes
considerar lo que los demás tengan que decir cuando son confiables y admirables, pero escuchar a
los que podrían tener motivaciones egoístas o dañinas puede hacer que te sientas confundido o
engañado.
Si notas que la otra persona está constantemente desesperada y persuasiva y
tienes un mal presentimiento con respecto a ella, no te relaciones con ella. Lo más
probable es que no quieran lo mejor para ti.[13]
Método 3
Superar los problemas con fortaleza
1
Ten un poco de perspectiva con respecto a tus problemas. Evita exagerar tus
problemas en tu mente. Exagerar, echarte la culpa y sacar conclusiones precipitadas puede perjudicar
tu fortaleza mental. Más bien, considera la situación de una forma realista.[14]
Mantente en perspectiva sometiendo a prueba la realidad con esos pensamientos.
Pregúntate si tienes una clara evidencia para respaldar tus pensamientos. También
puedes determinar si hay una forma mejor y más realista de ver la situación.
Por ejemplo, si expones mal frente a 100 personas, podrías pensar “Soy pésimo
para exponer. Nunca debo volver a hablar frente al público de nuevo”. Si eso sucede,
da un paso mental atrás y recuerda “Muchas personas han expuesto mal alguna vez.
No es el fin del mundo”.
Consulta con un amigo de confianza o un consejero para tener un poco de
perspectiva. Esta persona no está involucrada emocionalmente y puede ser más
objetiva, lo cual podría darte nuevas cosas que considerar.
CONSEJO DE ESPECIALISTA
RAHTI GORFIEN, PCC
Coach de vida
Separa tu reacción de las situaciones y observa lo que sientes. A través de
la meditación, podrás separarte de tus problemas y reflexionar de forma consciente
y objetiva sobre lo que ocurre o ha ocurrido. Toma decisiones sobre tus problemas
desde este punto de vista objetivo, y así fortalecerás tu mente.
2
No te compares con los demás. Las personas decididas son seguras de sí mismas y
resilientes, independientemente de cómo se desempeñen los demás. Si vas a compararte, debe ser
con los objetivos que hayas establecido y logrado en el pasado, para demostrarte cuánto te has
desarrollado.[15]
3
Piensa de forma constructiva. Evita sentir lástima por ti mismo o decirte que una situación no
tiene esperanzas. Más bien, busca maneras en que puedes tomar el control. Desecha tus
pensamientos negativos y pregúntate “¿Qué puedo hacer al respecto?”.[16]
Tu diálogo interno puede ser una fuente de negatividad disimulada, así que
vigílalo. Si notas que te dices algo inútil, cámbialo por algo positivo.
Por ejemplo, podrías cambiar “¿Por qué siquiera lo intento?” a “Voy a mejorar
un poco la forma en que lo hago ahora”.
Esto puede verse muy influenciado por las personas con las que pasas
tiempo. Si notas que las personas que te rodean suelen hablar negativamente, es
posible que quieras pasar menos tiempo con ellas por el bien de tu desarrollo
personal.
4
Acepta las molestias. Traspasar los límites de tu zona de comodidad requiere fortaleza y
determinación, pero es la única manera de lograr nuevas cosas. Ábrete haciendo cosas un poco
superiores a tu nivel de habilidades. Acepta la inevitabilidad del fracaso y practica para hacer las
paces con el hecho de no saber cómo saldrán las cosas.[17] Está bien que tengas molestias, fracasos
e incertidumbre, y son útiles para tu desarrollo.
Por ejemplo, podrías ser más tolerante con respecto a las molestias uniéndote a un
grupo de oratoria como “Toastmasters” o inscribiéndote en una difícil clase de
ejercicios.
5
Persevera. Si algo te parece importante, no te rindas, independientemente de lo difícil que sea o de
las veces que falles. Mantente decidido, aunque no ahora no sepas cómo saldrán las cosas. Busca
una manera de dar un paso pequeño cada día.[18]
Por ejemplo, si no te contratan para el tipo de empleo que quieres, podrías
trabajar en otro empleo temporalmente mientras tomas clases nocturnas en tu
campo escogido.
Si determinas que ya no vale la pena que le dediques tiempo a un objetivo o
tarea, está bien que dejes de perseguirlo, pero asegúrate de ser honesto contigo
mismo con respecto a tus motivaciones. Debes dejarlo porque ya no concuerda con
tus objetivos o valores, no porque sea difícil.
Cómo ser atrevido
¿Tu confianza en ti mismo se está reduciendo? Tal vez te sientas cansado o frustrado por esperar que algo
bueno te suceda. La espera ha terminado. Practica el hecho de tener una mentalidad con confianza y atrevida,
crea oportunidades para ti y aprende la manera de conseguir lo que quieres.
Parte 1
Compórtate atrevido
1
Deja de dudar y haz algo. ¿Hay algo que has querido o tratado de hacer pero que al parecer no
te armas de valor para hacerlo? Ya sea invitar a salir a un conocido para tomar un trago, pedirle
disculpas a un ser querido después de un largo periodo de un malentendido o simplemente ser
amable con un compañero de trabajo, deja de pensar en lo que harías y realmente haz algo. [1]
La audacia es lo opuesto a la duda. Siempre que dudes en interactuar con los
demás o en tomar una decisión por ti mismo, aprende a tragarte tu orgullo y a dar el
primer paso.
2
Haz lo inesperado. Las personas atrevidas no tienen miedo de hacer algo nuevo y una de las
razones por la que es tan emocionante estar cerca de ellas es que te mantienen a la expectativa. Esto
podría ser algo nuevo para ti, como un baile de salsa o aprender a practicar esquí acuático.
[2] Cualquier cosa que hagas, asegúrate de hacerlo por ti, no por los demás.
Hacer algo nuevo e inesperado podría hacer que te sientas vulnerable o con
miedo. No sucumbas ante esas sensaciones. En vez de eso, acepta lo nuevo de esa
habilidad y no tengas miedo de ser tú mismo. [3]
3
Redescúbrete. Al final, la audacia tiene que ver con comprender tus fortalezas y debilidades, y
después ir más allá de ellas. No ocultes tus problemas o fracasos, sino más bien acéptalos como
parte de ti. Esto te permitirá avanzar con toda confianza, apreciando tu singularidad. [4]
Debes darte cuenta de que no tienes que hacer cosas extrañas o inusuales
para descubrir quién eres. No hagas cambios inusuales solo para impactar a los
demás. Sé honesto contigo mismo.
4
Simula que ya eres atrevido. Si cambiaras de lugar con alguien que admiras por su firmeza y
audacia, ¿qué haría en tus zapatos? Si ya conoces a alguien que es atrevido, imagina cómo se
comportaría.
No es necesario que tu inspiración atrevida sea real. Incluso podrías pensar
en un personaje de una película o un libro que es atrevido y valiente. Después,
imagina su audacia en tu vida.
5
Debes estar dispuesto a decir que no. Si alguien te pide que hagas algo que no quieres
hacer, niégate a hacerlo. Decir “No” revitalizará tu individualidad y te ayudará a sentirte atrevido,
asegurándote de estar listo y dispuesto a salir y a conseguir lo que quieras. No sientas como si
tuvieras que inventar una excusa o una explicación. Las personas tendrán que aprender a respetar tu
honestidad y audacia, y conseguirás lo que quieras.[5]
Debes darte cuenta de que si te comprometes a hacer algo, debes llevarlo a
término. Tu sentido de respeto por ti mismo crecerá, así como lo hará el respeto que
te tengan otras personas.[6]
6
Lleva a cabo lo que afirmas hasta completarlo. No es suficiente que simplemente digas
que vas a hacer algo, en realidad tienes que hacerlo o los demás te considerarán una persona de
poco fiar. Cuando tus palabras son buenas y llevas tus acciones a término, las personas confían en ti
y te consideran una persona atrevida, confiable y compleja.[7]
Si aceptaste hacer algo que realmente no deseas hacer, es probable que
simplemente debas llevarlo a término porque ya diste tu palabra. La próxima vez,
recuerda decir “No” y hazte valer.
Parte 2
Consigue lo que quieres
1
Pide lo que quieras. En vez de esperar que te reconozcan por tus esfuerzos o esperar que
alguien considere tus necesidades, da un paso adelante y pregunta. Esto no quiere decir que debas
pedir lo que quieras o ser agresivo. En vez de eso, escoge tus palabras con toda confianza y con
tacto.[8]
No confundas el hecho de ser atrevido con ser agresivo. Por lo general, la
agresividad implica imponer tu punto de vista o acciones sobre los demás. La
audacia no tiene nada que ver con las personas que te rodean. Se trata de superar
tus miedos y pasar a la acción.
2
Negocia. La frase “¿Qué puedes hacer por mí?” es una manera fácil y poderosa de devolverle la
responsabilidad a la persona con la que vas a negociar. Aunque la respuesta inicial sea “No”, mantén
abierto el abanico de oportunidades lo más posible, para darle la oportunidad de cambiar de idea.
Planifica las contraofertas antes de empezar a negociar. Si crees que tu jefe
rechazará tu solicitud para tener un día libre porque no hay nadie que cubra tu
puesto, dile que doblarás un turno cuando regreses o que realizarás algún trabajo
desde lejos cuando tengas tiempo libre.
3
Ofrece dos opciones. Una de las mejores maneras de conseguir lo que quieres es simplificando
el número de soluciones a un problema dado. Esto te asegura conseguir lo que quieras.
Aunque haya un ilimitado número de posibilidades para un problema dado,
limítalo a las soluciones que funcionen para ti. Esto reducirá la cantidad de
molestias que entren en la solución y te asegurará que el resultado sea el que
quieras.
4
Corre riesgos y crea oportunidades. Hay una diferencia entre ser temerario y aceptar
riesgos. Las personas temerarias no aceptan riesgos porque ni siquiera piensan en ellos. Por otro
lado, una persona atrevida ha aprendido los riesgos y ha decidido llevar a cabo su decisión de todas
maneras, listo y dispuesto a aceptar las consecuencias si las cosas no funcionan.[9]
Por lo general, la inacción o las dudas son un tipo de riesgo, porque corres el
riesgo de perder una oportunidad. Sin embargo, este es un riesgo que debes evitar.
Tu meta es crear la mejor oportunidad de alcanzar el éxito, no ir reduciendo tu
abanico de oportunidades. Cuando hayas tomado la decisión de actuar, hazlo sin
temor.
5
Pregunta. No hay nada atrevido en encontrarte con una situación que ignoras y no escuchar un
consejo. Si tienes dudas acerca de una tarea o un tema en el trabajo o en la escuela, la audacia se
muestra al estar dispuesto a admitir que estás confundido y pedir una aclaración.
No tengas miedo de dar el paso atrevido de pedir ayuda. Si alguien es poco
servicial, encuentra a otra persona. Esta persistencia de encontrar las respuestas
demuestra audacia de tu parte.[10]
6
Acepta cualquier resultado. Aunque hay poder en aceptar algo nuevo o tratar de conseguir lo
que quieres, también existe la probabilidad de que falles. Acepta el fracaso. No es lo opuesto al éxito,
es un componente necesario. Sin el riesgo de fracasar, no tendrás la oportunidad de lograr el éxito.
[11]
No te preocupes por que te rechacen. Esto requiere un poco de
desprendimiento emocional con respecto al resultado. No permitas que un rechazo
destruya tu confianza en ti mismo y tu habilidad de ser atrevido.
Consejos
No dejes que las personas te atropellen cuando hagas algo nuevo. Por lo general, son el
tipo de personas que desean ser atrevidas pero que no tienen el coraje de hacer lo que tú
haces.
No es necesario que seas intrépido para ser atrevido. Hazles saber a los demás que tienes
miedo pero que sigues adelante, sin detenerte y sin mirar hacia atrás.