Marina Esther Traveso (Buenos Aires, 1 de junio de 1903-Buenos
Aires, 18 de marzo de 1996),1 conocida por su nombre artístico de
Niní Marshall, fue una actriz, guionista y comediante argentina.2
Inició su carrera como redactora en la revista Sintonía en la década
de 1930 bajo el seudónimo de Mitzy.3 Incursionó como cancionista en
una serie de programas radiofónicos hasta que sus dotes para la
comedia la llevaron a participar como actriz y formar un dúo cómico
con Juan Carlos Thorry. Su popularidad fue en aumento y Manuel
Romero la incorporó como actriz protagónica y guionista en la
película Mujeres que trabajan (1938).4 Entre 1939 y 1940, encabezó
una trilogía dirigida por Romero que incluyó los filmes Divorcio en
Montevideo, Casamiento en Buenos Aires y Luna de miel en Río.
Su observación minuciosa de la sociedad la llevó a crear dos
personajes emblemáticos, Catita y Cándida, dos arquetipos de la
inmigración europea del siglo xx, con los que intervino en gran parte
de sus películas. A comienzos de los años de 1940, encabezó las
primeras superproducciones de la historia del cine argentino, Carmen
(1943), Madame Sans Gene (1945) —por la que obtuvo el premio a la
mejor actriz cómica de la ACCA— y Mosquita muerta (1946), todas
dirigidas por Luis César Amadori.4 Tras el golpe de Estado de 1943,
Marshall debió exiliarse en México luego de que las autoridades
consideraran el lenguaje utilizado por sus personajes como «una
deformación del idioma».3 La situación se volvió a reiterar en 1950
cuando, en un confuso episodio, Marshall dejó de recibir ofertas de
trabajo durante el gobierno de Juan Domingo Perón.5
Su retorno al cine tras la caída del peronismo tuvo lugar en Catita es
una dama (1956), que no tuvo el mismo éxito que sus películas
anteriores. Sus siguientes actuaciones fueron en comedias de bajo
presupuesto que le ofrecieron un lucimiento limitado y tuvieron una
mala recepción. En cambio, sus presentaciones televisivas en los
años de 1960 en el ciclo de Nicolás Mancera, Sábados circulares,
generaron repercusión en el público.4 En 1973, fue convocada por
Lino Patalano para desarrollar un espectáculo de café-concert, Y... se
nos fue redepente, que alcanzó más de 1500 presentaciones y le
permitió llevar a escena todos sus personajes. A lo largo de su
carrera teatral, por su parte, se destacó en Coqueluche, Buenos Aires
de seda y percal y La señora Barba Azul. Su éxito como humorista le
valió los apodos de «la dama del humor» y «la Chaplin con faldas».6 7