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Discurso 7mo

El documento es un discurso de despedida de la primera promoción del Colegio Intercultural del Estero, donde se celebra el crecimiento personal y académico de los estudiantes. Se enfatiza la importancia de los valores aprendidos y el apoyo de docentes y familias, así como la responsabilidad de ser un ejemplo para futuros alumnos. Se cierra con un mensaje de esperanza y motivación para enfrentar nuevos desafíos en la vida.
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Discurso 7mo

El documento es un discurso de despedida de la primera promoción del Colegio Intercultural del Estero, donde se celebra el crecimiento personal y académico de los estudiantes. Se enfatiza la importancia de los valores aprendidos y el apoyo de docentes y familias, así como la responsabilidad de ser un ejemplo para futuros alumnos. Se cierra con un mensaje de esperanza y motivación para enfrentar nuevos desafíos en la vida.
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Colegio Intercultural del Estero

Este último tiempo he pensado muchas veces en este momento, en aquel lejano marzo que comenzaba
con esta historia: la historia de 7mo grado, la primera promoción del Colegio Intercultural. No estuve
desde el comienzo, pero sí puedo afirmar que los vi crecer, no solo físicamente (aunque admito que
algunos ya me superan en altura), sino también como personas: más responsables, más valientes, más
solidarios. Cada uno de ustedes es un reflejo de esfuerzo, sueños y ganas de seguir adelante.

Todos los procesos tienen un tiempo: “Tiempo para sembrar, tiempo para cosechar, para llorar, para
reír, para decir ‘hola’ y también para decir adiós”. Hoy llega el tiempo de decir adiós, o prefiero un
“hasta luego”. Tal vez algunos sigan juntos este camino, o quizás no nos volvamos a ver, pero en su
corazón la semilla que se plantó dará flores y frutos que se esparcirán por dondequiera que vayan.

Ustedes son la primera promoción de este colegio, y con eso llevan una gran responsabilidad: la de ser
el ejemplo para quienes vendrán después. Crecieron al mismo tiempo que este edificio se levantaba.
Entre risas, preguntas y alguna que otra travesura, fueron dejando su huella en cada aula, en cada
rincón.

Hoy terminan un ciclo. Se despiden de personas y lugares que tal vez ya no frecuenten, pero que han
formado parte de sus vidas y que llevarán siempre en sus corazones.
Buenos y malos momentos vividos, entre aprendizajes, experiencias, tropezones, juegos y alegrías;
hoy los despedimos con la ilusión de que se lleven todo lo bueno. Sé que estamos en un mundo
cambiante y que el futuro es incierto, pero también sé que les esperan grandes cosas. Aprovechen todas
las oportunidades, tomen decisiones con la mente y con el corazón, y tengan siempre presentes los
buenos valores que adquirieron y construyeron durante su paso por el colegio. No pierdan su esencia;
nunca se olviden de quiénes son y cuánto valen.

No olviden todas las enseñanzas que han recibido de sus docentes. No me refiero solo a los
conocimientos, sino también a aquellas lecciones que les han ayudado y les ayudarán a ser mejores
personas en la vida.

Hoy les toca asumir nuevas responsabilidades. Deseo que sigan siempre adelante, y si en algún
momento piensan siquiera en rendirse, tómense un tiempo para mirar los pasos gigantes que han dado
hasta hoy. No suelten la mano de las personas que los acompañan; sean y rodéense de buena gente, de
viejos amigos y de esos nuevos que están por venir. Valoren su esfuerzo y sean constantes.

Tengan presente que las puertas del colegio quedarán abiertas para cuando deseen visitarnos. Ojalá
vuelvan a compartir sus nuevas experiencias y logros cumplidos, y nos hagan parte de todo lo bueno
que les espera.

Recuerden siempre aprovechar cada día, sean felices y nunca dejen de jugar y soñar.
Y, por favor, nunca olviden que los quiero con todo mi corazón.

Seño Andrea

1
Colegio Intercultural del Estero

Buenas tardes a todos los presentes: directivos, docentes, familias y, lo más importante,
compañeros y amigos.

Hoy estamos aquí para celebrar un momento único, un momento que esperamos con emoción y, quizá,
también con un poco de nostalgia. Nos despedimos de una etapa que nos vio crecer, equivocarnos,
aprender y soñar. Hoy cerramos un capítulo muy especial: nuestra querida primaria.

Recuerdo perfectamente el día en que llegamos a esta escuela. Muchos de nosotros éramos pequeños,
con los ojos llenos de curiosidad, en un lugar que nos parecía enorme. Todo era nuevo: las aulas, los
maestros, los compañeros. Con el pasar del tiempo, los pasillos dejaron de ser desconocidos, las risas
llenaron los recreos y, poco a poco, esta escuela se convirtió en nuestro segundo hogar.

Por eso, quiero tomarme un momento para agradecer, principalmente, a los profesores, que fueron
nuestra guía y luz durante todo este camino. Nos enseñaron todo lo que sabemos hasta el día de hoy,
pero, lo más importante, nos inculcaron valores y compañerismo.

Esta mención especial está dedicada a usted, Seño Andrea: la que, día a día, nos compartió sus saberes,
su cariño, sus risas, sus chistes, su complicidad, sus consejos, sus charlas profundas, sus abrazos…
Usted hizo que este último año fuera especial e inolvidable para todos nosotros. Gracias, querida
Seño Andrea, por enseñarnos cada día a ser un poco mejores.

Gracias también a los padres y familias por todo el amor y el apoyo que nos dieron durante todos estos
años: por levantarnos temprano cada día, por ayudarnos con las tareas y por estar a nuestro lado en
cada paso que dimos. Este logro no solo es nuestro, sino también suyo. Ustedes, con su ejemplo, nos
enseñaron que los sueños se alcanzan con paciencia, trabajo, amor y perseverancia. Gracias a cada
mamá que nos enseñó a ser un grupo unido, a las que nos prestaron un abrazo cuando más lo
necesitábamos y a las que nos ayudaron a fortalecer los vínculos.

Y, por último, a mis compañeros y amigos: gracias por ser parte de este hermoso camino. Juntos
aprendimos y vivimos momentos inolvidables. Gracias por cada momento compartido, por las risas,
las aventuras y hasta por los momentos difíciles que superamos juntos. Hemos creado recuerdos que
siempre estarán en nuestros corazones. Quiero decirles que cada uno de ustedes ha dejado una huella
que quedará en mi corazón para siempre. Y, aunque algunos de nosotros tomemos caminos diferentes,
siempre nos llevaremos en nuestros corazones, y espero que el tiempo no nos convierta en
desconocidos.

Hoy nos despedimos con gratitud y un poco de nostalgia, pero también con emoción por lo que viene.
Sé que es difícil dejar atrás un lugar que nos dio tanto, pero también sabemos que esto no es el final,
sino el comienzo de una nueva etapa llena de sueños y oportunidades.

Nunca olvidemos las lecciones y los valores que aprendimos aquí. Llevemos siempre con nosotros
la alegría, la curiosidad y el amor por aprender. Nosotros, los egresados, estamos listos para volar más
alto, para seguir aprendiendo y creciendo. Estoy segura de que cada uno de nosotros tiene el poder de
alcanzar grandes cosas.

Felicidades a nosotros, los egresados. Este día es solo el comienzo de una nueva etapa. ¡Hasta
siempre, primaria!

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