San Agustín
Contexto histórico y social
San Agustín nació en Tagaste (actual Argelia) en el año 354 d.C., en una época de profundos
cambios en el Imperio Romano. Este imperio ya había adoptado el cristianismo como religión
oficial en el año 380 d.C. con el Edicto de Tesalónica, pero aún había restos de paganismo y
diferentes corrientes teológicas que generaban disputas dentro de la Iglesia.
El Imperio Romano de Occidente estaba en crisis debido a la corrupción, la inestabilidad
política y las invasiones de pueblos bárbaros. Durante la vida de Agustín, los visigodos,
liderados por Alarico, saquearon Roma en el año 410, lo que marcó el comienzo del colapso
del imperio en Occidente.
En el ámbito social, la sociedad romana estaba dividida en clases muy marcadas: Una minoría
rica y poderosa. Una gran cantidad de campesinos pobres y esclavos.
Un cristianismo en expansión, pero con luchas internas entre ortodoxos y herejes (como los
donatistas y los maniqueos, grupos contra los que Agustín debatió).
San Agustín vivió este periodo de incertidumbre y transformación, lo que influyó en su
pensamiento sobre la necesidad de Dios para encontrar estabilidad y verdad. (Fernandez,
2020)
Aportes fundamentales al pensamiento filosófico
San Agustín fue uno de los principales filósofos de la Patrística, un periodo donde se desarrolló
la filosofía cristiana basada en ideas de Platón y el cristianismo. Sus principales aportes fueron:
a) Teoría del conocimiento
San Agustín rechazó el escepticismo y afirmó que el ser humano puede conocer la verdad
gracias a la iluminación divina. Para él, la razón por sí sola es insuficiente, pero Dios guía el
entendimiento humano.
b) Tiempo y eternidad
En su obra Confesiones, explicó que el tiempo es una percepción subjetiva. Para él:
El pasado es solo un recuerdo.
El futuro es una expectativa.
El presente es lo único que existe realmente, aunque cambia constantemente.
Dios, en cambio, existe fuera del tiempo, en la eternidad.
c) El problema del mal
San Agustín respondió a la pregunta: Si Dios es bueno y omnipotente, ¿por qué existe el mal?
Explicó que el mal no es una fuerza opuesta al bien, sino la ausencia de bien, igual que la
oscuridad es la ausencia de luz.
El mal surge cuando las criaturas libres eligen apartarse de Dios.
d) Libre albedrío
Para Agustín, el ser humano tiene libertad para elegir, pero sin la gracia de Dios tiende al
pecado. Solo con la ayuda divina puede elegir el bien y alcanzar la salvación.
e) La Ciudad de Dios
En su obra La Ciudad de Dios, escribió sobre dos "ciudades":
Ciudad Terrenal: Representa la vida humana basada en el egoísmo y el pecado.
Ciudad de Dios: Simboliza la comunidad de los fieles que siguen a Dios y encontrarán la
salvación.
Esta idea influyó en el pensamiento político medieval sobre la relación entre la Iglesia y el
Estado.
(Patrística y Escolástica, 2012)
Relación de sus ideas con el cristianismo
San Agustín combinó la filosofía griega (sobre todo Platón) con la fe cristiana. Sus principales
contribuciones a la teología cristiana fueron:
Doctrina del pecado original: Explicó que toda la humanidad heredó el pecado de Adán y Eva,
por lo que necesita la gracia de Dios para ser salvada.
Importancia de la Iglesia: Defendió que la Iglesia es la única institución que puede guiar a los
creyentes hacia la verdad y la salvación.
Predestinación: Enseñó que Dios ya sabe quién será salvo, pero el ser humano sigue siendo
responsable de sus actos.
Rechazo de las herejías: Combatió doctrinas como el maniqueísmo, el donatismo y el
pelagianismo, que negaban la necesidad de la gracia divina.
Referencias
Fernandez, T. (18 de marzo de 2020). San Agustín. Biografias y vidas :
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/agustin.htm
Patrística y Escolástica. (29 de mayo de 2012). Filosofia: materiales y recursos:
https://filosofiamaterialesyrecursos.es/Recursos/05_Historia/02_Patristica_y_Escolasti
ca.pdf