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Alimento Transgénico

Los alimentos transgénicos son aquellos producidos a partir de organismos modificados genéticamente, principalmente plantas como maíz y soya, mediante ingeniería genética. Esta técnica busca mejorar características como la resistencia a plagas y herbicidas, aunque ha suscitado preocupaciones sobre la salud y el medio ambiente. A pesar de las controversias, la mayoría de los alimentos transgénicos en el mercado han pasado evaluaciones de seguridad y no se han observado efectos negativos significativos en la salud humana.
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Alimento Transgénico

Los alimentos transgénicos son aquellos producidos a partir de organismos modificados genéticamente, principalmente plantas como maíz y soya, mediante ingeniería genética. Esta técnica busca mejorar características como la resistencia a plagas y herbicidas, aunque ha suscitado preocupaciones sobre la salud y el medio ambiente. A pesar de las controversias, la mayoría de los alimentos transgénicos en el mercado han pasado evaluaciones de seguridad y no se han observado efectos negativos significativos en la salud humana.
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Alimento transgénico

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Áreas con cultivos de OGM en 2005.


Los cinco países que producen más del 95% de GMO :Otros países con GMOs
comercializados Puntos naranja: sólo cultivos experimentales.

Los alimentos transgénicos son aquellos que fueron producidos a partir de un organismo
modificado genéticamente mediante ingeniería genética. Dicho de otra forma, es aquel
alimento obtenido de un organismo al cual le han incorporado genes de otro para producir
las características deseadas. En la actualidad tienen mayor presencia de alimentos
procedentes de plantas transgénicas como el maíz, la cebada o la soya.

La ingeniería genética o tecnología del ADN recombinante es la ciencia que manipula


secuencias de ADN (que normalmente codifican genes) de forma directa, posibilitando su
extracción de un taxón biológico dado y su inclusión en otro, así como la modificación o
eliminación de estos genes. En esto se diferencia de la mejora clásica, que es la ciencia que
introduce fragmentos de ADN (conteniendo como en el caso anterior genes) de forma
indirecta, mediante cruces dirigidos.1 La primera estrategia, la de la ingeniería genética, se
circunscribe en la disciplina denominada biotecnología vegetal. Cabe destacar que la
inserción de grupos de genes y otros procesos pueden realizarse mediante técnicas de
biotecnología vegetal que no son consideradas ingeniería genética, como puede ser la
fusión de protoplastos.2

La mejora de las especies que serán usadas como alimento ha sido un motivo común en la
historia de la Humanidad. Entre el 12.000 y 4.000 a. de C. ya se realizaba una mejora por
selección artificial de plantas. Tras el descubrimiento de la reproducción sexual en
vegetales, se realizó el primer cruzamiento intergenérico (es decir, entre especies de
géneros distintos) en 1876. En 1909 se efectuó la primera fusión de protoplastos, y en 1927
se obtuvieron mutantes de mayor productividad mediante irradiación con rayos X de
semillas. En 1983 se produjo la primera planta transgénica. En estas fechas, unos
biotecnólogos logran aislar un gen e introducirlo en un genoma de la bacteria Escherichia
coli ( E.Coli ). Tres años más tarde, en 1986, Monsanto, empresa multinacional dedicada a
la biotecnología, crea la primera planta genéticamente modificada. Se trataba de una planta
de tabaco a la que se añadió a su genoma un gen de resistencia para el antibiótico
Kanamicina. Finalmente, en 1994 se aprueba la comercialización del primer alimento
modificado genéticamente, los tomates Flavr Savr, creados por Calgene, una empresa
biotecnóloga. A estos se les introdujo un gen antisentido con respecto al gen normal de la
poligalacturonasa, enzima que induce a la maduración del tomate, de manera que este
aguantaría más tiempo maduro y tendría una mayor resistencia. Pero pocos años después,
en 1996, este producto tuvo que ser retirado del mercado de productos frescos al presentar
consecuencias imprevistas como una piel blanda, un sabor extraño y cambios en su
composición. Aun así, estos tomates se usan para la producción de tomates elaborados.3

En el año 2007, los cultivos de transgénicos se extienden en 114,3 millones de hectáreas de


23 países, de los cuales 12 son países en vías de desarrollo.4 En el año 2006 en Estados
Unidos el 89% de plantaciones de soya (o soja) lo eran de variedades transgénicas, así
como el 83% del algodón y el 61% del maíz.5

Índice
[ocultar]

 1 Beneficios
o 1.1 Transferencia horizontal
o 1.2 Ingestión de "ADN foráneo"
o 1.3 Alergenicidad y toxicidad
 2 Propiedad intelectual
 3 Repercusiones de los alimentos transgénicos el medio ambiente
 4 Véase también
 5 Referencias
 6 Enlaces externos

Beneficios

Ciruela transgénica.

Los caracteres introducidos mediante ingeniería genética en especies destinadas a la


producción de alimentos comestibles buscan el incremento de la productividad (por
ejemplo, mediante una resistencia mejorada a las plagas) así como la introducción de
características de calidad nuevas. Debido al mayor desarrollo de la manipulación genética
en especies vegetales, todos los alimentos transgénicos corresponden a derivados de
plantas. Por ejemplo, un carácter empleado con frecuencia es la resistencia a herbicidas,
puesto que de este modo es posible emplearlos afectando sólo a la flora ajena al cultivo.
Cabe destacar que el empleo de variedades modificadas y resistentes a herbicidas ha
disminuido la contaminación debido a estos productos en acuíferos y suelo,6 si bien es
cierto que no se requeriría el uso de estos herbicidas tan nocivos por su alto contenido en
glifosato (GLY) y amonio glifosinado (GLU)7 si no se plantaran estas variedades, diseñadas
exclusivamente para resistir a dichos compuestos.6

Las plagas de insectos son uno de los elementos más devastadores en agricultura.8 Por esta
razón, la introducción de genes que provocan el desarrollo de resistentes a uno o varios
órdenes de insectos ha sido un elemento común a muchas de las variedades patentadas. Las
ventajas de este método suponen un menor uso de insecticidas en los campos sembrados
con estas variedades,9 lo que redunda en un menor impacto en el ecosistema que alberga al
cultivo y por la salud de los trabajadores que manipulan los fitosanitarios.10

Recientemente se están desarrollando los primeros transgénicos animales. El primero en ser


aprobado para el consumo humano en Estados Unidos fue un salmón AquaBounty (2010),
que era capaz de crecer en la mitad de tiempo y durante el invierno gracias al gen de la
hormona de crecimiento de otra especie de salmón y al gen "anticongelante" de otra especie
de pez.11

Por otro lado, la práctica de modificar genéticamente las especies para uso del hombre,
acompaña a la humanidad desde sus orígenes (ver domesticación), por lo que los sectores a
favor de la biotecnología esgrimen estudios científicos para sustentar sus posturas, y acusan
a los sectores anti-transgénicos de ocultar o ignorar hechos frente al público.12

Por su parte, los científicos resaltan que el peligro para la salud se ha estudiado
pormenorizadamente en todos y cada uno de este tipo de productos que hasta la fecha han
obtenido el permiso de comercialización y que sin duda, son los que han pasado por un
mayor número de controles.

La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) por
su parte indica con respecto a los transgénicos cuya finalidad es la alimentación:13

Hasta la fecha, los países en los que se han introducido cultivos transgénicos en los campos
no han observado daños notables para la salud o el medio ambiente. Además, los granjeros
usan menos pesticidas o pesticidas menos tóxicos, reduciendo así la contaminación de los
suministros de agua y los daños sobre la salud de los trabajadores, permitiendo también la
vuelta a los campos de los insectos benéficos. Algunas de las preocupaciones relacionadas
con el flujo de genes y la resistencia de plagas se han abordado gracias a nuevas técnicas de
ingeniería genética.
Sin embargo, que no se hayan observado efectos negativos no significa que no puedan
suceder. Los científicos piden una prudente valoración caso a caso de cada producto o
proceso antes de su difusión, para afrontar las preocupaciones legítimas de seguridad.|
Resumen de las Conclusiones

La Organización Mundial de la Salud dice al respecto:

Los diferentes organismos OGM (organismo genéticamente modificados) incluyen genes diferentes
insertados en formas diferentes. Esto significa que cada alimento GM (genéticamente modificado) y
su inocuidad deben ser evaluados individualmente, y que no es posible hacer afirmaciones generales
sobre la inocuidad de todos los alimentos GM. Los alimentos GM actualmente disponibles en el
mercado internacional han pasado las evaluaciones de riesgo y no es probable que presenten riesgos
para la salud humana. Además, no se han demostrado efectos sobre la salud humana como resultado
del consumo de dichos alimentos por la población general en los países donde fueron aprobados. El
uso continuo de evaluaciones de riesgo según los principios del Codex y, donde corresponda,
incluyendo el monitoreo post comercialización, debe formar la base para evaluar la inocuidad de los
alimentos GM.14

Transferencia horizontal

Se ha postulado el papel de los alimentos transgénicos en la difusión de la resistencia a


antibióticos, pues la inserción de ADN foráneo en las variedades transgénicas puede
hacerse (y en la mayoría de los casos se hace) mediante la inserción de marcadores de
resistencia a antibióticos.15 No obstante, se han desarrollado alternativas para no emplear
este tipo de genes o para eliminarlos de forma limpia de la variedad final16 y, desde 1998, la
FDA exige que la industria genere este tipo de plantas sin marcadores en el producto final. 17
La preocupación por tanto es la posible transferencia horizontal de estos genes de
resistencia a otras especies, como bacterias de la microbiota del suelo (rizosfera) o de la
microbiota intestinal de mamíferos (como los humanos). Teóricamente, este proceso podría
llevarse a cabo por transducción, conjugación y transformación, si bien esta última
(mediada por ADN libre en el medio) parece el fenómeno más probable. Se ha postulado,
por tanto, que el empleo de transgénicos podría dar lugar a la aparición de resistencias a
bacterias patógenas de relevancia clínica.18

Sin embargo, existen multitud de elementos que limitan la transferencia de ADN del
producto transgénico a otros organismos. El simple procesado de los alimentos previo al
consumo degrada el ADN.19 20 Además, en el caso particular de la transferencia de
marcadores de resistencia a antibióticos, las bacterias del medio ambiente poseen enzimas
de restricción que degradan el ADN que podría transformarlas (este es un mecanismo que
emplean para mantener su estabilidad genética).21 Más aún, en el caso de que el ADN
pudiera introducirse sin haber sido degradado en los pasos de procesado de alimentos y
durante la propia digestión, debería recombinarse de forma definitiva en su propio material
genético, lo que, para un fragmento lineal de ADN procedente de una planta requiriría una
homología de secuencia muy alta, o bien la formación de un replicón independiente.3 No
obstante, se ha citado la penetración de ADN intacto en el torrente sanguíneo de ratones
que habían ingerido un tipo de ADN denominado M13 ADN que puede estar en las
construcciones de transgénicas, e incluso su paso a través de la barrera placentaria a la
descendencia.22 En cuanto a la degradación gastrointestinal, se ha demostrado que el gen
epsps de soya transgénica sigue intacto en el intestino.23 Por tanto, puesto que se ha
determinado la presencia de algunos tipos de ADN transgénico en el intestino de
mamíferos, debe tenerse en cuenta la posibilidad de una integración en el genoma de la
microbiota intestinal (es decir, de las bacterias que se encuentran en el intestino de forma
natural sin ser patógenas), si bien este evento requeriría de la existencia de una secuencia
muy parecida en el propio ADN de las bacterias expuestas al ADN foráneo.3 La FDA
estadounidense, autoridad competente en salud pública y alimentación, declaró que existe
una posibilidad potencial de que esta transferencia tenga lugar a las células del epitelio
gastrointestinal. Por tanto, ahora se exige la eliminación de marcadores de selección a
antibióticos de las plantas transgénicas antes de su comercialización, lo que incrementa el
coste de desarrollo pero elimina el riesgo de integración de ADN problemático.17

Ingestión de "ADN foráneo"

Un aspecto que origina polémica es el empleo de ADN de una especie distinta a la del
organismo transgénico; por ejemplo, que en maíz se incorpore un gen propio de una
bacteria del suelo, y que este maíz esté destinado al consumo humano. No obstante, la
incorporación de ADN de organismos bacterianos e incluso de virus sucede de forma
constante en cualquier proceso de alimentación. De hecho, los procesos de preparación de
alimento suelen fragmentar las moléculas de ADN de tal forma que el producto ingerido
carece ya de secuencias codificantes (es decir, con genes completos capaces de codificar
información.20 Más aún, debido a que el ADN ingerido es desde un punto de vista químico
igual ya provenga de una especie u otra, la especie del que proviene no tiene ninguna
influencia.24

La transformación de plántulas de cultivo in vitro suele realizarse con un cultivo de


Agrobacterium tumefaciens en placas Petri con un medio de cultivo suplementado con
antibióticos.

Esta preocupación se ha extendido en cuanto a los marcadores de resistencia a antibióticos


que se cita en la sección anterior pero también respecto a la secuencia promotora de la
transcripción que se sitúa en buena parte de las construcciones de ADN que se introducen
en las plantas de interés alimentario, denominado promotor 35S y que procede del
cauliflower mosaic virus (virus del mosaico de la coliflor). Puesto que este promotor
produce expresión constitutiva (es decir, continua y en toda la planta) en varias especies, se
sugirió su posible transferencia horizontal entre especies, así como su recombinación en
plantas e incluso en virus, postulándose un posible papel en la generación de nuevas cepas
virales.25 No obstante, el propio genoma humano contiene en su secuencia multitud de
repeticiones de ADN que proceden de retrovirus (un tipo de virus) y que, por definición, es
ADN foráneo sin que haya resultado fatal en la evolución de la especie (de hecho estas
secuencias viricas han sido de gran importancia en la evolución de las especies, tanto de
humanos como de otros animales26 ); estas repeticiones se calculan en unas 98.00027 o,
según otras fuentes, en 400.000.28 Dado que, además, estas secuencias no tienen por qué ser
adaptativas, es común que posean una tasa de mutación alta y que, en el transcurso de las
generaciones, pierdan su función. Finalmente, puesto que el virus del mosaico de la coliflor
está presente en el 10% de nabos y coliflores no transgénicos, el ser humano ha consumido
su promotor desde hace años sin efectos deletéreos.29

Alergenicidad y toxicidad

Se ha discutido el posible efecto como alérgenos de los derivados de alimentos


transformados genéticamente; incluso, se ha sugerido su toxicidad. El concepto subyacente
en ambos casos difiere: en el primero, una sustancia inocua podría dar lugar a la aparición
de reacciones alérgicas en algunos individuos susceptibles, mientras que en el segundo su
efecto deletéreo sería generalizado. Un estudio de gran repercusión al respecto fue
publicado por Exwen y Pustzai en 1999. En él se indicaba que el intestino de ratas
alimentadas con patatas genéticamente modificadas (expresando una aglutinina de
Galanthus nivalis, que es una lectina) resultaba dañado severamente.30 No obstante, este
estudio fue severamente criticado por varios investigadores por fallos en el diseño
experimental y en el manejo de los datos. Por ejemplo, se incluyeron pocos animales en
cada grupo experimental (lo que da lugar a una gran incertidumbre estadística), ni se
analizó la composición química con precisión de las distintas variedades de patata
empleadas, ni se incluyeron controles en los experimentos y finalmente, el análisis
estadístico de los resultados era incorrecto.31 Estas críticas fueron rápidas: la comunidad
científica respondió el mismo año recalcando las falencias del artículo; además, también se
censuró a los autores la búsqueda de celebridad y la publicidad en medios periodísticos.31

En cuanto a la evaluación toxicológica de los alimentos transgénicos, los resultados


obtenidos por los científicos son contradictorios. Uno de los objetivos de estos trabajos es
comprobar la pauta de función hepática, pues en este órgano se produce la detoxificación
de sustancias en el organismo. Un estudio en ratón alimentado con soja resistente a
glifosato encontró diferencias en la actividad celular de los hepatocitos, sugiriendo una
modificación de la actividad metabólica al consumir transgénicos.32 Estos estudios basados
en ratones y soya fueron ratificados en cuanto a actividad pancreática33 y testículo.34 No
obstante, otros científicos critican estos hallazgos debido a que no tuvieron en cuenta el
método de cultivo, recolección y composición nutricional de la soya empleada; por
ejemplo, la lína empleada era genéticamente bastante estable y fue cultivada en las mismas
condiciones en el estudio de hepatocitos y páncreas, por lo que un elemento externo distinto
al gen de resistencia a glifosato podría haber provocado su comportamiento al ser ingerido.
Más aún, el contenido en isoflavonas de la variedad transgénica puede explicar parte de las
modificaciones descritas en el intestino de la rata, y este elemento no se tuvo en cuenta
puesto que ni se midió en el control ni en la variedad transgénica.35 Otros estudios
independientes directamente no encontraron efecto alguno en el desarrollo testicular de
ratones alimentados con soya resistente a glifosato36 o maíz Bt.37

Propiedad intelectual
Un argumento frecuentemente esgrimido en contra de los alimentos transgénicos es el
relacionado con la gestión de los derechos de propiedad intelectual y/o patentes, que
obligan al pago de regalías por parte del agricultor al mejorador. Además, se alude al uso de
estrategias moleculares que impiden la reutilización del tomate, es decir, el empleo de parte
de la cosecha para cultivar en años sucesivos. Un ejemplo conocido de este último aspecto
es la tecnología Terminator, englobado en las técnicas de restricción de uso (GURT),
desarrollada por el Departamento de Agricultura de EE.UU. y la Delta and Pine Company
en la década de 1990 y que aún no ha sido incorporada a cultivares comerciales, y por
supuesto no está autorizada su venta. La restricción patentada opera mediante la inhibición
de la germinación de las semillas, por ejemplo.38 Cabe destacar que el uso del vigor híbrido,
una de las estrategias más frecuentes en mejora vegetal, en las variedades no tradicionales
pero no transgénicas también imposibilita la reutilización de semillas. Este procedimiento
se basa en el cruce de dos líneas puras que actúan como parentales, dando lugar a una
progenie con un genotipo mixto que posee ventajas en cuanto a calidad y rendimiento.
Debido a que la progenie es heterocigota para algunos genes, si se cruza consigo misma da
lugar a una segunda generación muy variable por simple mendelismo, lo que resulta
inadecuado para la producción agrícola.15

En cuanto a la posibilidad de patentar las plantas transgénicas, éstas pueden no someterse a


una patente propiamente dicha, sino a unos derechos del obtentor, gestionados por la Unión
Internacional para la Protección de Nuevas Variedades de Plantas. Brasil, España, Bolivia o
Chile se encuentran en esa unión, siendo un total de 66 en diciembre de 2008 (entre los
países no participantes destaca EE. UU.).39 Para la UPOV en su revisión de 1991, la
ingeniería genética es una herramienta de introducción de variación genética en las
variedades vegetales.40 Bajo esta perspectiva, las plantas transgénicas son protegidas de
forma equivalente a la de las variedades generadas por procedimientos convencionales; este
hecho necesariamente exige la posibilidad de emplear variedades protegidas para
agricultura de subsistencia e investigación científica. La UPOV también se pronunció en
2003 sobre las tecnologías de restricción de uso como la Terminator mencionada
anteriormente: de acuerdo a la existencia de un marco legal de protección de las nuevas
variedades, se indica que la aplicación de estas tecnologías no es necesaria41

Repercusiones de los alimentos transgénicos el medio


ambiente
Efectos indirectos sobre el medio ambiente

Los cultivos transgénicos pueden ejercer efectos ambientales indirectos como consecuencia
del cambio de prácticas agrícolas o ambientales asociadas con las nuevas variedades. Estos
efectos indirectos pueden ser favorables o perjudiciales según la naturaleza de los cambios
en cuestión (CIUC, GM Science Review Panel). Los científicos están de acuerdo en que el
empleo de plaguicidas y herbicidas agrícolas convencionales ha perjudicado a los hábitats
de aves de tierras de labranza, plantas silvestres e insectos y ha reducido gravemente sus
poblaciones (CIUC, GM Science Review Panel, Royal Society). Los cultivos transgénicos
están cambiando las modalidades de aprovechamiento de la tierra y empleo de productos
químicos, así como las prácticas de explotación agrícola, pero los científicos no están
plenamente de acuerdo en si el efecto neto de estos cambios será positivo o negativo para el
medio ambiente (CIUC). Reconocen que se necesitan más análisis comparativos de las
nuevas tecnologías y las actuales prácticas agrícolas. Empleo de plaguicidas Hay acuerdo
entre los científicos en que el empleo de cultivos transgénicos Bt resistentes a los insectos
está reduciendo el volumen y la frecuencia del empleo de plaguicidas en el maíz, algodón y
soja (CIUC). Estos resultados han sido especialmente significativos con respecto al algodón
en los Estados Unidos, México, China, Australia y Sudáfrica. Entre los beneficios
ambientales cabe señalar una menor contaminación del suministro de agua y menores daños
a insectos no objetivo (CIUC). La reducción del empleo de plaguicidas indica que los
cultivos Bt beneficiarían en general a la biodiversidad dentro del cultivo en comparación
con los tradicionales que reciben aplicaciones periódicas de plaguicidas de amplio espectro,
si bien tales beneficios disminuirían si se necesitaran aplicaciones complementarias de
insecticidas (GM Review Panel). Se han documentado en China y Sudáfrica beneficios
demostrables para la salud de los trabajadores agrícolas derivados la reducción de las
pulverizaciones de plaguicidas químicos en el algodón. Empleo de herbicidas El empleo de
herbicidas está cambiando como consecuencia de la rápida adopción de cultivos TH
(CIUC). Se ha producido un cambio notable, del empleo de plaguicidas más tóxicos a
menos tóxicos, pero la utilización total de herbicidas ha aumentado. Los científicos están de
acuerdo en que los cultivos TH requieren menos laboreo, lo que entraña beneficios para la
conservación del suelo (CIUC). Podría haber también beneficios potenciales para la
biodiversidad si el empleo electivo de herbicidas permitiera a algunas malas hierbas
aparecer y mantenerse durante más tiempo en los campos de los agricultores,
proporcionando así hábitat para las aves de tierras de labranza y otras especies, si bien estos
beneficios son teóricos y no se han demostrado sólidamente con ensayos de campo hasta la
fecha (GM Science Review Panel). Sin embargo, existe también la preocupación de que un
posible aumento del empleo de herbicidas -incluso de los que son menos tóxicos- seguiría
erosionando los hábitats de las aves de tierras de labranza y otras especies (CIUC). La
Royal Society ha publicado los resultados de numerosos estudios hechos en explotaciones
agrícolas para evaluar los efectos que los cultivos transgénicos TH de maíz, colza de
primavera (nabina) y remolacha azucarera causan en la biodiversidad en el Reino Unido.
Estos estudios señalan que el efecto principal de tales cultivos en comparación con las
prácticas convencionales se ejerció sobre la vegetación de malas hierbas, con los
consiguientes efectos sobre los herbívoros, polinizadores y otras poblaciones que se
alimentan de ellas. Estos grupos resultaron afectados negativamente en el caso de la
remolacha azucarera transgénica TH, positivamente en el caso del maíz y no resultaron
afectados en el caso de la colza de primavera. Se concluyó que la comercialización de estos
cultivos produciría toda una gama de impactos sobre la biodiversidad en las tierras
agrícolas, dependiendo de la eficacia relativa de los regímenes de herbicidas transgénicos y
convencionales y del grado de protección que otorguen los campos circundantes (Royal
Society, 2003). Los científicos reconocen que no hay pruebas suficientes para predecir
cuáles serán los efectos a largo plazo de los cultivos transgénicos TH sobre las poblaciones
de malas hierbas y sobre la correspondiente biodiversidad dentro del cultivo (GM Science
Review Panel). Tolerancia al estrés abiótico Se están poniendo a punto nuevos cultivos
transgénicos con tolerancia a varios estreses abióticos (por ejemplo, sal, sequía, aluminio),
que pueden permitir a muchos agricultores cultivar suelos baldíos. Los científicos están de
acuerdo en que estos cultivos pueden ser beneficiosos o perjudiciales para el medio
ambiente según el cultivo y el rasgo y ambiente (CIUC).

Evaluación de las repercusiones ambientales

Hay un amplio consenso en que las repercusiones ambientales de los cultivos transgénicos
y otros organismos vivos modificados (por ejemplo, semillas transgénicas) debe evaluarse
utilizando procedimientos de evaluación de riesgos de base científica y caso por caso,
según la especie, rasgo y agroecosistema de que se trate. Los científicos concuerdan
también en que la liberación en el medio ambiente de organismos transgénicos debe
compararse con otras prácticas agrícolas y opciones de tecnología (CIUC y Nuffield
Council). Existen procedimientos válidos de evaluación de la inocuidad de los alimentos y
la Comisión del Codex Alimentarius FAO/OMS ofrece un foro internacional para la
elaboración de directrices de inocuidad de los alimentos relativas a los alimentos
transgénicos. En cambio, no hay directrices y normas internacionalmente acordadas para
evaluar el impacto ambiental de los organismos transgénicos (CIUC). Los científicos están
de acuerdo en que hacen falta metodologías y normas armonizadas internacional y
regionalmente para evaluar el impacto ambiental en diferentes ecosistemas (CIUC; FAO,
2004). A continuación se describe la función de los organismos internacionales de
normalización para proporcionar orientaciones relativas al análisis de riesgos. Según el
CIUC, los órganos normativos de los distintos países suelen exigir tipos análogos de datos
para la evaluación del impacto ambiental, pero difieren en su interpretación de tales datos y
en la determinación de lo que constituye un riesgo o peligro ambiental. Los científicos
difieren también sobre cuál debe ser la base apropiada para la comparación: con los
actuales sistemas agrícolas y/o con datos ecológicos de referencia (CIUC).

Preocupaciones ambientales relacionadas con los animales modificados


genéticamente.

Actualmente no se utilizan animales modificados genéticamente en la agricultura comercial


en ninguna parte del mundo, pero se están investigando varias especies ganaderas y
acuáticas para determinar una variedad de rasgos transgénicos. Recientemente han
realizado estudios sobre preocupaciones ambientales potenciales relacionadas con los
animales modificados genéticamente el National Research Council (NRC, 2002) de los
Estados Unidos, la Agriculture and Environment Biotechnology Commission del Reino
Unido (AEBC, 2002) y la Pew Initiative on Food and Biotechnology (Pew Initiative, 2003).
Estos estudios concluyen que los animales modificados genéticamente pueden tener efectos
positivos o negativos en el medio ambiente según el animal, el rasgo y el entorno de
producción en que se introduzcan. Las principales preocupaciones ambientales relacionadas
con los animales son: a) la posibilidad de que los animales transgénicos escapen, con los
consiguientes efectos negativos en los parientes silvestres o los ecosistemas, y b) cambios
potenciales en las prácticas de producción que pueden causar distintos grados de tensiones
ambientales. Estos informes recomiendan que se evalúen los animales modificados
genéticamente en relación con sus homólogos convencionales. Los tres estudios están de
acuerdo en que es preciso que se evalúe la capacidad de los animales transgénicos de
escapar y llegar a establecerse en entornos diferentes. Los estudios del NRC y la AEBC
están de acuerdo en que son menos probables los efectos ambientales perjudiciales en las
razas de ganado que en los peces, debido a que las especies de animales de granja no tienen
parientes silvestres y su reproducción se controla en las granjas y hatos. El peligro de que
se hagan salvajes es escaso en lo que respecta al vacuno, ovino y aves domésticas, que son
menos móviles y están muy domesticados, pero es mayor en los caballos, camellos,
conejos, perros y animales de laboratorio (ratas y ratones). Se sabe que cabras, cerdos y
gatos no transgénicos se han vuelto salvajes y han causado graves daños a comunidades
ecológicas. Los animales de granja transgénicos serían muy valiosos y, por ello, se
conservarían en ambientes controlados cuidadosamente. En cambio, los peces de la
acuicultura son naturalmente móviles y se cruzan fácilmente con especies silvestres. El
informe de la AEBC recomienda que no se críen peces transgénicos en jaulas en alta mar
debido a la elevada probabilidad de que escapen. El estudio de la Pew Initiative señala que
los efectos de los peces que escapan de las zonas de acuicultura, sean transgénicos o criados
convencionalmente, dependen de su «aptitud neta» en comparación con la de las especies
silvestres. Señalan que los rasgos genéticos pueden aumentar o reducir la aptitud neta de las
especies cultivadas y recomiendan que se evalúen cuidadosamente los peces transgénicos y
se regulen de forma integrada y transparente. Los animales transgénicos podrían causar
también efectos ambientales mediante cambios en los mismos animales o en las prácticas
de gestión animal. Las modificaciones transgénicas podrían reducir la cantidad de estiércol
y emisiones de metano que producen las especies ganaderas y acuícolas o incrementar su
resistencia a las enfermedades (permitiendo utilizar menos antibióticos). Por otra parte,
algunas modificaciones genéticas podrían permitir una producción ganadera más intensiva
con el correspondiente incremento de los contaminantes ambientales. Por tanto, el
problema del peligro ambiental es menos una cuestión de tecnología en cuanto tal que de
capacidad para gestionarla. Otro factor que debe tenerse en cuenta en relación con la
biotecnología ganadera es el de los posibles efectos en el bienestar de los animales, los
cuales pueden ser positivos o negativos y deberán evaluarse en comparación con las
prácticas de gestión ganadera convencionales. Actualmente, la producción de animales
transgénicos y clonados es muy ineficiente pues entraña una elevada mortalidad durante el
desarrollo embrional inicial y tasas de éxito de sólo el 1-3 por ciento. De los animales
transgénicos nacidos, es posible que los genes insertados no funcionen como se esperaba, lo
que frecuentemente da lugar a anormalidades anatómicas, fisiológicas y de
comportamiento. El vacuno producido por métodos de clonación tiende a tener períodos de
gestación más largos y mayor peso al nacer, lo que da lugar a una tasa mayor de
nacimientos por parto cesáreo. Estos problemas pueden plantearse también con animales
reproducidos utilizando inseminación artificial/ovulación múltiple y trasplante de
embriones (IA/OMTE) y deben evaluarse en el contexto de otras tecnologías de
reproducción empleadas en la ganadería. El informe de la AEBC recomienda asimismo que
se evalúen los efectos potenciales de todas las tecnologías ganaderas en el bienestar de los
animales, teniendo en cuenta consideraciones económicas y ambientales
Pregunta 2
Los transgénicos en Bolivia: Algo de
historia

Es necesario ubicar el problema actual de los transgénicos en Bolivia dentro del escenario mundial; también
como parte de una historia nacional por demás accidentada. En pocas palabras; las empresas
transnacionales relacionadas con el negocio de los alimentos (patentes, especulación, químicos,
transgénicos) convencieron a los gobernantes de la mayoría de los paises del norte (y del SUR) que abran
sus puertas a los transgénicos, después de muchos años de prohibición. El (agro)negocio se impuso.

A continuación ofrecemos un resumen de este proceso, a partir del artículo "Transgénicos por encargo;
Ante la falta de políticas agropecuarias en Bolivia" (FOBOMADE, Patricia Molina, junio de 2011)

 En 1998 hubo la primera introducción de soya genéticamente modificada (GM) en Bolivia realizado
por la transnacional Monsanto para pruebas de campo. Posteriormente la Fundación de Desarrollo
Agrícola de Santa Cruz (Fundacruz), y la Asociación Nacional de Productores de Oleoginosas y
Trigo (Anapo) realizaron pruebas de campo y establecieron parcelas semi-comerciales,
respectivamente.

 En el 2000, un cerco de más de un mes a la ciudad de La Paz,


organizado por Felipe Quispe, logró paralizar el proceso de evaluación de solicitudes transgénicas
del Comité de Bioseguridad. De la misma manera organizaciones de la sociedad civil supimos parar
ese año en Cochabamba las investigaciones con papa transgénica por parte de la Fundación
PROIMPA.

 En el 2002 la ciudad de Santa Cruz fue escenario de una gran marcha para evitar la aprobación de la
soya transgénica mediante una maniquea interpretación legal que se gestaba con apoyo del
Congreso Panamericano de Semillas que se llevaba a cabo en el Hotel Los Tajibos. Ese mismo año,
el embajador norteamericano en Bolivia Manuel Rocha amenazaba con retirar la visa a quienes se
opusieran a los transgénicos y el Ministro de Agricultura Hugo Carvajal retrocedía en la norma que
emitió para evitar el ingreso de soya transgénica brasilera, porque su jefe de partido acababa de
recibir la devolución de su visa de ingreso a los Estados Unidos.
 En el 2005, el gobierno del entonces presidente Carlos Mesa aprobó la producción y
comercialización de soya transgénica resistente al herbicida glifosato. Para ello tuvo que pedir a la
policía que desaloje a periodistas y representantes de organizaciones campesinas que se hicieron
presentes en el Ministerio de Desarrollo Sostenible, durante la reunión del Comité de Bioseguridad,
entidad responsable de tal aprobación. Habían pasado 8 años desde que fue presentada la primera
solicitud por Monsanto mientras nuevas solicitudes de ANAPO y FUNDACRUZ pretendían burlar las
resistencias. Organizaciones campesinas, ecologistas, de productores ecológicos y de consumidores
presentaron un recurso de inconstitucionalidad que fue apoyado por el entonces diputado Evo
Morales y varios de sus compañeros de partido. El Tribunal Constitucional declaró improcedente el
recurso argumentando que la organización que lo presentó, el FOBOMADE, no efectuaba trabajos
con transgénicos. Esta fue una de las decisiones más aberrantes del Tribunal Constitucional, que
ponía en evidencia el desconocimiento absoluto de la Ley de Medio Ambiente que establece no solo
el derecho sino la obligación de los ciudadanos de denunciar las agresiones al ambiente.

 También en el 2005, el actual presidente Evo Morales llegó a ese cargo con un fuerte discurso contra
los transgénicos y los biocombustibles, plasmado en su programa de gobierno y más adelante
reafirmado en la Cumbre de Tiquipaya. Ahora las organizaciones sociales se debaten entre su
compromiso con la soberanía alimentaria, su rechazo a los transgénicos y órdenes que habrían sido
emanadas desde el mismo Palacio Quemado para autorizar los cultivos transgénicos y su
comercialización para consumo humano.

 Desde que fuera aprobada la soya transgénica el 2005 a la fecha, han transcurrido 6 años,
habiéndose extendido hasta alcanzar entre el 60 y 80% del área sembrada, por zonas. De entonces
a la fecha, la producción y el rendimiento del cultivo han decaído en Bolivia. Problemas irresueltos de
mercados, de transporte y la plaga de la roya asiática que ataca de igual manera a la soya
transgénica que a la convencional se cuentan entre las causas de tal caída, por lo que es imposible
afirmar que la autorización de la introducción y comercialización de soya transgénica en Bolivia haya
tenido efectos positivos en la producción, en el rendimiento y menos en la soberanía alimentaria. Si
seguimos el razonamiento del Ministro de Autonomías, preocupado por el alimento para pollos,
tampoco hay mayor oferta de alimento de soya para animales en virtud de la aprobación de soya
transgénica.

 Junio 2011. Después de días de discusión, las


organizaciones lograron concertar que no se introducirán semillas transgénicas de cultivos de los
cuales somos centro de origen y tampoco de los cuales somos centro de diversidad. Suponiendo
que esta redacción sea respetada, lo cuál es muy dudoso, porque no ha sido el patrón de conducta
del Ministro de Autonomías, y suponiendo que efectivamente no se autorice la introducción de
semillas ni productos de maíz transgénico, entonces lo que corresponde es elevar a rango de ley la
resolución que prohíbe terminantemente la introducción, comercialización y producción de maíz
transgénico en Bolivia, actualmente en vigencia. Esto sería una real muestra de la voluntad de
proteger el patrimonio genético que nuestros ancestros nos legaron.

 Desde hace varios meses atrás la propaganda por los transgénicos ha sido intensa. El
Congreso del maíz en el Chaco con presencia del INIAF (Instituto Nacional de Investigaciones
Agropecuarias y Forestales) pedía la aprobación de maíz transgénico; a comienzos de junio el
Congreso de Ingenieros Agrónomos realizado en Santa Cruz tenía como principales disertantes a los
mayores promotores de la soya transgénica en Bolivia. Por su parte ANAPO entregó un premio a un
ex Ministro en cuyo mandato fue aprobado el cultivo transgénico y la misma Empresa Estatal de
Alimentos EMAPA fue la mayor difusora de semilla transgénica, y en consecuencia, de la expansión
del área sembrada con transgénicos, lo que demuestra el poder que ha alcanzado el agronegocio en
el gobierno actual, al extremo que una ley de fomento campesino se pretende utilizar para garantizar
los negocios de las semilleras y transnacionales de agroquímicos.

Bolivia debe respaldar soberanía


alimentaria y rechazar internación de
transgénicos

Los alimentos transgénicos no deben ser internados en Bolivia


El Gobierno de Bolivia, debe respaldar la soberanía alimentaria y rechazar la internación de
alimentos transgénicos al país, según el presidente del Foro Boliviano de Medio Ambiente
y Desarrollo, (Fobomade) regional Oruro, Ajax Sangüeza.

"Bolivia tiene que defender la soberanía alimentaria, porque es un país diverso en relación a
variedades de productos como la papa, la quinua, el arroz y otros por lo que creemos no
necesitar ningún alimento transgénico", sostuvo.

Esta aseveración la planteó, el medioambientalista, después que el presidente del Estado


Boliviano, Evo Morales, promulgó la ley de Revolución Productiva, Comunitaria y
Agropecuaria, el pasado domingo, en acto realizado en conmemoración a un aniversario
más de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb).

"Esta ley, si bien tiene algunos puntos que pueden ir a favor de la producción agrícola, tiene
varios otros que son negativos hacia el futuro como la aprobación de la importación y la
producción de alimentos transgénicos, lo cual es un conflicto a nivel mundial, aunque
existe una doble postura sobre la soberanía alimentaria y los productos transgénicos",
expresó Sangüeza.

Para el presidente del Fobomade, los alimentos transgénicos traerán serias consecuencias al
ser humano, porque hacen daño a la salud, al medio ambiente y también a la biodiversidad,
ya que para producir estos transgénicos se necesita realizar monocultivos como en Brasil y
Argentina donde se produce la soya transgénica.

"Para poder producir esta soya transgénica se necesita de un paquete tecnológico que viene
incluido con la semilla, ya que no es fácil comprar y sembrar la semilla para obtener el
producto transgénico, la semilla transgénica solamente se produce una sola vez y se debe
comprar nuevamente otra semilla para cosechar otra vez", añadió.

Dentro la ley que fue aprobada el pasado fin de semana, la controversia surge ante los
artículos 15 y 19, que expresan que No se introducirán en el país semillas ni paquetes
tecnológicos agrícolas que involucren organismos genéticamente modificados de especies y
variedades de cultivos que no hayan sido aprobados hasta la fecha según normas
nacionales.

Asimismo, se menciona que, se regulará la importación de productos destinados al


consumo humano de manera directa o indirecta, que sea, contenga o derive de organismos
genéticamente modificados.

"Con esta ley, se está permitiendo que ingrese al país, toda clase de semillas extras, aspecto
negativo de la exportación e importación de productos, ya que se regulará la importación de
productos transgénicos que de hecho, desde hace años atrás ya existe una ley que permitía
el ingreso de estos alimentos al país, ahora se está dando cancha libre para que puedan
ingresar otros productos más", agregó.
Pregunta 3

Agricultura ecológica
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Vinagre de Jerez ecológico.

La agricultura ecológica, o sus sinónimos1 orgánica o biológica, es un sistema para


cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos
naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, u organismos genéticamente
modificados (OGMs) -ni para abono ni para combatir las plagas-, logrando de esta forma
obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el
medio ambiente. Todo ello de manera sostenible y equilibrada.2

Los principales objetivos de la agricultura orgánica son la obtención de alimentos


saludables, de mayor calidad nutritiva, sin la presencia de sustancias de síntesis química y
obtenidos mediante procedimientos sostenibles. Este tipo de agricultura es un sistema
global de gestión de la producción, que incrementa y realza la salud de los agrosistemas,
inclusive la diversidad biológica, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo.
Esto se consigue aplicando, siempre que sea posible, métodos agronómicos, biológicos y
mecánicos, en contraposición a la utilización de materiales sintéticos para desempeñar
cualquier función específica del sistema. Esta forma de producción, además de contemplar
el aspecto ecológico, incluye en su filosofía el mejoramiento de las condiciones de vida de
sus practicantes, de tal forma que su objetivo se apega a lograr la sostenibilidad integral del
sistema de producción agrícola; o sea, constituirse como un agrosistema social, ecológico y
económicamente sostenible.

La agricultura biodinámica, la permacultura, la agricultura natural, la agricultura indígena,


la agricultura familiar, la agricultura campesina, son tipos de agricultura natural que buscan
el equilibrio con el ecosistema, son sistemas agrícolas sostenibles que se han mantenido a
lo largo del tiempo en distintas regiones del mundo buscando satisfacer la demanda de
alimento natural y nutritivo a las personas y los animales, de manera que el agroecosistema
mantenga el equilibrio.

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