El Barroco trasciende del arte.
Fue un período cultural, científico, tecnológico, filosófico, político,
económico… Aunque probablemente sea en el arte donde mejor se ilustra el clima del momento.
El siglo XVII nace con cambios políticos (los estados modernos), religiosos (la contrarreforma),
tecnológicos (el telescopio), económicos (crisis) y sociales (la burguesía). Con esa atmósfera surge
un estilo anti-clásico, menos racional y más apasionado, una reacción contra lo anterior como suele
-y debe- pasar a lo largo de la historia del arte.
El arte se volvió dinámico, teatral, efectista. Busca sorprender, asombrar. Eso no quiere decir que se
elimine el realismo. Todo lo contrario: se recrudece. En esa época de crisis económica, el hombre se
enfrenta de forma más radical a la realidad.
Aún así se distorsiona todo, se violenta. Se potencian los contrastes (el tenebrismo) y el desequilibrio.
¿Qué es el Barroco?
El Barroco fue un período de la historia de la cultura en Occidente que abarcó el siglo XVII y
principios del XVIII y marcó un cambio en la manera de concebir el arte. Tuvo impacto en numerosas
áreas de la cultura y del saber como las bellas artes (arquitectura, pintura, escultura), las letras
(literatura, poesía), y la filosofía).
El estilo barroco se caracterizó por la ornamentación sobrecargada, la expresión exagerada de las
pasiones, la exuberancia, el detalle elaborado, la pompa y el contraste. Surgió en una época de
tensiones tras la reforma protestante, la contrarreforma y el auge de las monarquías absolutistas, y se
dio tanto en Europa occidental como en sus colonias de Latinoamérica, a partir del siglo XVII, tras
el Renacimiento.
En el año 1527 ocurrió en Europa un hecho violento conocido como el Saco de Roma. Este suceso
desencadenó una sacudida de los valores humanistas que habían florecido durante el Renacimiento,
y dio lugar a un nuevo modo de entender la vida y el arte. La respuesta artística fue una corriente
conocida como manierismo, que desafiaba los valores clásicos y perduró hasta los primeros años del
siglo XVII, cuando apareció el Barroco.
Mientras el arte renacentista estaba inspirado en la armonía clásica: la simetría, el equilibrio y la
proporción, el Barroco propuso todo lo contrario: desmesura, asimetría, exageración, dramatismo,
ostentación y distorsión de las formas.
El origen del Barroco se remonta al período italiano conocido como Seicento, y su nombre durante
mucho tiempo fue empleado de manera despectiva para referir un arte recargado, caprichoso,
engañoso, imperfecto e incluso de mal gusto.
Luego del siglo XIX, el término “barroco” se revalorizó y actualmente se emplea no solo para hacer
alusión a este período, sino como un adjetivo para aludir a manifestaciones artísticas que no se rigen
por las formas estéticas del clasicismo.
¿Cuáles son las 4 características principales del Barroco