UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MÉXICO
SAN RAFAEL “ALMA MATER”
MATERIA
INTEGRACIÓN PROFESIONAL
PROFESOR
JOSÉ ELIAS ALBERTO NICOLÁS PEREZPEÑA CÓRDOVA
EQUIPO 2
GÓMEZ VÁZQUEZ SILVIA GABRIELA
GUTIÉRREZ CASASOLA LIZBETH SUSANA
HARO GÁNDARA ANDREA SOFÍA
HOLGUÍN HERNÁNDEZ MAGDALENA DE JESÚS
JIMÉNEZ MENDOZA ROGELIO GABRIEL
ACTIVIDAD 9:
EJERCICIOS
Febrero 05, 2025
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Caso 1. Paciente con problemas de conducta en el entorno escolar
Jorge es un niño de 10 años y seis meses, se encuentra en 4° de Primaria. Llega a consulta por problemas de conducta en la escuela, repitió
el año previo y, por lo tanto, se desfasó, el motivo fue que tiene problemas de lecto-escritura que aún no han mejorado a pesar de repetir
el grado.
En cuanto a su historia del desarrollo, el embarazo y parto se dieron sin incidencias destacables, con todos los parámetros de evaluación
física normales. El desarrollo del lenguaje y la comunicación también fueron los esperados. Su desarrollo motor respecto al inicio de la
marcha autónoma muy temprano a los 10 meses y el control de esfínteres se logró aproximadamente a los dos años.
En general, su desarrollo físico y su estado de salud son buenos. Tiene adquiridas las conductas básicas de autonomía acordes a su edad.
En cuanto a sus hábitos de alimentación y de sueño actualmente son adecuados, la madre cuenta que de pequeño comía casi de pie y había
que entretenerle, ahora come más y mejor, pero está muy delgado en comparación con lo que come.
Pertenece a una familia integrada por el padre de 33 años, que trabaja como vendedor, la madre de 32 años, con estudios incompletos y
que también trabaja en una maquiladora y dos hijos, Jorge y su hermana de 4 años que va al preescolar. Hay mucha relación con la familia
extensa, los abuelos y la tía han jugado un papel protagonista en su educación, ya que los padres pasan mucho tiempo fuera trabajando.
No hay un modelo claro de autoridad y las normas no están a veces lo suficientemente claras o no son consistentes por parte de todos los
adultos de referencia. A parte de jugar mucho en la calle al niño le gusta ver la tele o jugar videojuegos. Sus abuelos cuidan un vivero y
cuando los ayuda con las tareas en el vivero es muy trabajador, va a la par de los mayores cuando colabora con ellos, le gusta hacer pequeñas
tareas y recados, aunque últimamente esta más reticente y no las hace.
Ha tenido muchos accidentes domésticos, por pequeñas heridas y quemaduras (le conocen en urgencias estas cosas, así como su pediatra
y el encargado de la enfermería en la escuela) Tiene dificultad cuando se le piden más de dos órdenes sencillas… pues olvida y solo hace
la primera o la última que se le dijo. Tiene una forma de ser muy infantil para su edad y a veces se frustra con facilidad y tiene una autoestima
muy baja. Es muy inquieto y en la familia no quieren quedarse a veces con él, porque se pelea mucho con sus primos. Dice la madre que
como siempre ha sido tan revoltoso no podían llevarle a ningún sitio porque siempre quería salirse con la suya. De pequeño se soltaba a
menudo de la mano de la madre y había que ir corriendo detrás de él. A veces parece que le gusta retar y desobedecer, para ver cómo
reaccionan los demás.
Respecto a su historia escolar, no asistió a guardería, pues se quedaba con los abuelos y con su tía. Se escolarizó desde el principio en un
Colegio Público y tuvo buena adaptación, aunque era muy inquieto desde el primer día y parecía que le hubieran puesto un motor decía su
profesora, estaba integrado con su grupo de iguales. No presentó absentismo escolar.
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En primero y segundo de primaria fue con una profesora, con la que el niño se ponía muy nervioso y ella se quejaba mucho de su conducta.
Es un niño con problemas a la hora de interiorizar las órdenes verbales o de hacer cualquier tipo de reflexión sobre la tarea. Es muy activo.
Tiene problemas con la terminación de las tareas. Quiere terminarlas de cualquier forma, para poderse levantar y dejarlas. En casa no hace
los deberes, o si los hace es siempre con ayuda. Alguien tiene que estar y quedarse a su lado para que los haga.
Tiene amigos en clase, a los que le gusta mucho llamar la atención con tonterías, aunque últimamente algunos se quejan de su
comportamiento. Sus rendimientos escolares a nivel curricular son bajos, y su conducta está haciendo que su retraso sea cada vez mayor.
Pistas del posible psicodiagnóstico: Trastorno del espectro autista, Trastorno por déficit de atención con hiperactividad o Trastorno
negativista desafiante
Diagnóstico
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad
Justificación del Diagnóstico
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad se caracteriza por síntomas persistentes de inatención, hiperactividad e impulsividad,
que afectan el funcionamiento diario del individuo. El DSM-5 clasifica este trastorno en tres presentaciones según los síntomas
predominantes:
A. Inatención:
• Desorganización en tareas o actividades (por ejemplo, olvidar tareas, no seguir instrucciones, en este caso Jorge muestra esta
característica).
• Dificultad para mantener la atención en tareas o actividades.
• No parece escuchar cuando se le habla directamente.
• Dificultad para organizar actividades.
• Evita o se siente molesto con tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
B. Hiperactividad e Impulsividad:
Es sumamente inquieto.
• Incapacidad para permanecer quieto durante períodos largos (por ejemplo, en el aula o la mesa de trabajo).
• Hablar en exceso o interrumpir a los demás.
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• Impulsividad al tomar decisiones sin pensar en las consecuencias.
C. Los síntomas deben estar presentes durante al menos seis meses y en varios contextos (escuela, casa, etc.), y deben causar
dificultades significativas en el funcionamiento del individuo.
Caso 2. Paciente con problemas de personalidad
Mariano es un joven de 21 años; el problema inmediato de este joven sereno era serio, aunque no monumental. Las evidencias de conducta
desadaptada se observaron desde su niñez: parecía un chico fiable y valiente, pero nunca se podía contar con él para realizar alguna tarea
o para dar una explicación clara de alguna situación. Aunque tenía de todo, robaba ocasionalmente a su padre pollos para venderlos en las
tiendas del centro de la ciudad; también había robado piezas de plata de la cubertería de la familia. Mariano andaba por ahí más o menos a
la aventura, dando patadas a las gallinas en los corrales de los vecinos, prendiendo fuego a una propiedad privada y haciendo pequeños
robos en la tienda de cigarrillos. Frecuentemente en las tiendas cargaba cosas a la cuenta de su padre, robaba caramelos, puros, entre otras
cosas más. Mentía tan a menudo y con tanta serenidad, presentando tan ingeniosamente sus coartadas o rechazando simplemente toda
responsabilidad con una apariencia de inocencia tan convincente, que su carrera real se desestimó durante muchos años. A pesar de que
con frecuencia se juntaba con pequeños grupos o bandas, nunca se identificó con los demás en una causa común durante mucho tiempo.
A los 14 - 15 años cuando aprendió a conducir, empezó a robar autos con bastante regularidad, Mariano continuaba utilizando el nombre
de su padre para extraer cheques de pequeñas sumas y seguía robando dinero, carteras, libros u otros objetos. En ocasiones vendía un
perro o un terreno que pertenecía a otra persona de la comunidad, bajo el pretexto de que era suyo. Se le envió a una institución de un
estado alejado, donde ejecutaban un programa de rehabilitación y asesoramiento, pero pronto impresionó al personal de la institución con
su actitud, por la forma en que trataba los errores que había cometido y por los planes para un futuro diferente. Encontró un trabajo en
los muelles de un pueblo cercano, al principio lo encontraron enérgico, brillante, pero posteriormente surgieron evidencias de su
irresponsabilidad. El informe penal indica que había sido arrestado y encarcelado en 5 o 6 ocasiones y se estima que se le hubiera arrestado
y encarcelado en distintas comisarías durante cortos o largos periodos en otras 150 ocasiones aproximadamente.
La madre de Mariano experimenta mucha ansiedad y angustia cada vez que Mariano se ausenta sin avisar. Aparentemente, Mariano nunca
ha establecido una relación íntima importante con otra persona y a nivel sexual ha sido irregularmente promiscuo.
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Pistas del posible psicodiagnóstico: Trastorno de la personalidad límite, Trastorno de personalidad antisocial o Trastorno de la
personalidad evasiva.
Diagnóstico
Trastorno de Personalidad Antisocial (TPA) según el DSM-5.
Justificación del Diagnóstico
El patrón de comportamiento de Mariano es consistente con el Trastorno de Personalidad Antisocial, ya que ha demostrado un
desprecio por los derechos de los demás, falta de empatía, impulsividad, irresponsabilidad y manipulación; además, su comportamiento
ha sido persistente y ha causado problemas significativos en su vida y en la de los demás.
Presentando los siguientes criterios diagnósticos del TPA según el DSM-5
• Patrón de desprecio por los derechos de los demás: Mariano ha demostrado un patrón de comportamiento que incluye robo,
mentiras, manipulación y falta de respeto por los derechos de los demás.
• Falta de empatía: Mariano no parece mostrar remordimiento o culpa por sus acciones, y no considera el impacto de sus
comportamientos en los demás.
• Impulsividad: Mariano ha demostrado un patrón de comportamiento impulsivo, incluyendo robo, conducción temeraria y
promiscuidad sexual.
• Irresponsabilidad: Mariano ha demostrado una falta de responsabilidad en su comportamiento, incluyendo no cumplir con sus
obligaciones y no respetar las normas sociales.
Manipulación y engaño: Mariano ha demostrado un patrón de manipulación y engaño, incluyendo mentiras y coartadas para justificar sus
comportamientos.
Caso 3. Paciente con conductas dirigidas a llamar la atención
Ana Lucía es una mujer de 28 años; inicialmente acude a petición de su pareja por tener actitud muy seductora con aquellos que le rodean,
lo cual genera grandes discusiones entre ellos. Desde muy pequeña, le habían dicho que era muy activa, se movía continuamente y requería
la atención de sus padres. Estos trataban de mantenerla ocupada, para ello le proporcionaban una variada y cuantiosa estimulación, solían
comprarle muchos juguetes para que se entretuviera. Cuando Ana Lucía lloraba, sus padres acudían rápidamente a consolarla. Lo cual
fomentaba sus conductas dirigidas a llamar la atención de las personas de su entorno, por ejemplo, las rabietas y las pataletas. Con el
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nacimiento de su hermano estas conductas se incrementaron. Cuando el niño era un poco más mayor, ambos competían por el cuidado
de sus padres. Para ello, Ana Lucía, en el fin de semana preparaba el desayuno de sus padres y se lo llevaba a la cama. En las ocasiones que
deseaba que su madre le comprara un juguete nuevo, intentaba agradarle mostrando su afecto por ella (con besos, elogios y abrazos) y de
esta forma su madre terminaba por comprárselo.
Actualmente, acostumbra a tener mucho éxito con los demás, a la hora de establecer una conversación a corta distancia y suele mantener
un gran contacto físico con él o la acompañante. No tiende a retirar su mirada cuando habla, sino que la mantiene fija en los ojos de la
persona. En un principio suele atraer a todos, pero cuando establecen amistad, éstos suelen alejarse de ella. Cuando no se le hace caso, es
capaz de hacer cualquier cosa para el ser el centro de todas las miradas. Cuenta que, en una ocasión en la que fue invitada a una fiesta en
la que pasaba inadvertida, acabó realizando un striptease, que según ella fue muy comentado.
Cuando sale con su pareja, tienden a discutir acerca de su atuendo. Se viste de forma provocativa y exuberante, faldas muy cortas, escotes
muy amplios. Da una gran importancia a su aspecto físico, dedicándole una gran cantidad de tiempo, con la intención de obtener la atención
de los demás. Ana Lucía normalmente manipula a la gente que le rodea para obtener su aprobación y elogios.
Le resulta difícil terminar las actividades y proyectos que ha iniciado, ya que se aburre fácilmente, por ello busca nuevas fuentes de
activación. Tiene reacciones desorbitadas y exageradas, llegando incluso a “montar un numerito”, aunque tras poco tiempo se comporta
como si no hubiera pasado nada. Por ejemplo, cuando discute con su pareja, lo hace de forma explosiva, grita, llora y una vez que ha
terminado actúa con normalidad. Es capaz de pasar de una emoción a otra con facilidad. Es una persona influenciable, cambia de opinión
constantemente en función de lo que opinen los demás. Ha desarrollado una especial habilidad para conocer cuáles son las expectativas de
los que la rodean y adaptarse a ellas, de esta forma consigue que los demás le atiendan. Con este mismo fin, tiende a sobreactuar en sus
relaciones. Cuando relata algún acontecimiento lo hace como si lo estuviera reviviendo y de forma teatral.
Tiene una idea errónea acerca de sus relaciones interpersonales, considerándolas más íntimas y profundas de lo que realmente son. Por
este motivo, hace poco tiempo (unas dos semanas), tuvo que enfrentarse a una situación en la que un hombre al que consideraba un amigo,
le había confirmado que tan solo eran compañeros de trabajo, lo cual le afectó desproporcionalmente. Se muestra muy sensible y ofendida
cuando alguien la rechaza o critica, lo cual indica que tiene una baja tolerancia a la frustración.
Pistas del posible psicodiagnóstico: Trastorno de la personalidad narcisista, Trastorno de la personalidad límite o Trastorno de
la personalidad histriónica.
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Diagnóstico
Basado en la descripción proporcionada sobre Ana Lucía, el diagnóstico más adecuado parece ser el Trastorno de la Personalidad
Histriónica (TPH).
Justificación del Diagnóstico
Baja tolerancia a la frustración:
Ana Lucía se muestra muy sensible al rechazo y la crítica, lo que indica una baja tolerancia a la frustración. Su respuesta
desproporcionada ante la percepción de falta de atención o afecto es un rasgo que coincide con el TPH.
Criterios del DSM-5:
De acuerdo con el DSM-5, para que se diagnostique el Trastorno de la Personalidad Histriónica, se deben cumplir varios criterios:
Patrón general de emotividad excesiva y búsqueda de atención, que comienza en la adultez temprana y se manifiesta en una variedad de
contextos, como se indica por cinco (o más) de los siguientes:
Se siente incómoda en situaciones en las que no es el centro de atención.
La interacción con otros a menudo implica un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado.
Muestra un estilo de comportamiento que es exagerado en la expresión emocional.
Usa su apariencia física para atraer la atención de los demás.
Tiene un estilo de habla que es demasiado impresionista y carece de detalles.
Muestra auto dramatización, teatralidad y exageración en la expresión emocional.
Es fácilmente sugestionable, es decir, influenciada por los demás o por las circunstancias.
Considera sus relaciones más íntimas de lo que realmente son.
Ana Lucía cumple con varios de estos criterios, lo que apoya la decisión del diagnóstico.
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Caso 4. Paciente con cuadro clínico de ansiedad
José Luis tiene 37 años y es procedente de Bogotá; su ocupación es albañil y estudió hasta segundo grado de primaria. Acude a la consulta
externa de la Unidad de Salud Mental del Centro Hospitalario San Juan de Dios, por presentar un cuadro clínico de 2 años de evolución,
caracterizado por periodos de ansiedad de inicio súbito, sin evento desencadenante aparente y acompañados de disnea (dificultad
respiratoria, fatiga), dolor precordial tipo picada no irradiado, temblor en las extremidades, parestesias en los miembros superiores,
diaforesis (sudor, transpiración) y sensación de muerte eminente. Estos síntomas aumentaban progresivamente de intensidad en 5 minutos
y permanecían durante una hora, cediendo en forma espontánea. Durante ese lapso, permanecía inquieto, intentando calmar de alguna
forma los síntomas. Inicialmente, estos episodios se presentaban cada 8 días. Posteriormente, se hicieron más frecuentes e intensos
presentándose cada 3er. día. Por este motivo, el paciente consultó a muchos médicos, quienes después de realizar una revisión minuciosa
y los exámenes pertinentes, los cuales siempre resultaban normales, le comentaban al paciente que se trataban de “sus nervios” y que “debía
de tranquilizarse”, “tomar unas vacaciones”. Es así como el paciente se trasladó temporalmente a Duitama (Ciudad de Colombia) para
“descansar” en una finca de su suegro, sin obtener mejoría. En dos ocasiones fue medicado presentando severos efectos secundarios como
sequedad en las mucosas, constipación, hipotensión postural y visión borrosa. A pesar de estos efectos molestos, prosiguió con el
medicamento por espacio de un mes, en un intento desesperado para aliviarse, sin conseguirlo. Durante el transcurso de su enfermedad
continuó trabajando, aunque con disminución en el rendimiento. En ocasiones trabajaba en una forma compulsiva para menguar la
expectación aprensiva que le generaba la posibilidad de presentar otra crisis. Igualmente, inició el consumo de alcohol (cerveza) hasta la
embriaguez, cada 15 días, para aliviar dicha expectación. Sin embargo, posterior al consumo de licor, las crisis eran más intensas y frecuentes,
razón por la cual limitaba su consumo. Durante los últimos meses y asociado al cuadro clínico, presentó ideación suicida secundaria a la
dificultad de encontrar una solución al problema. Historial personal: El paciente es el cuarto de siete hermanos (cinco mujeres y 2 hombres).
Su madre falleció cuando él tenía 6 años, a partir de entonces la crianza fue asumida por su hermana mayor. Viajaban constantemente
debido al trabajo de su padre (policía). Prestó su servicio militar a los 26 años, desde hace seis años mantiene relaciones con su compañera
de 28 años. Producto de esta relación hay una niña de 5 años. Su relación de pareja ha sido estable, aún con la enfermedad actual. Ha
desempeñado múltiples trabajos: albañil, celador, mecánico, operario en fábrica de aluminio, pero ha tenido permanencia y estabilidad en
el primero.
Pistas del posible psicodiagnóstico: Trastorno de Ansiedad generalizada, Trastorno de Depresión Mayor o Trastorno de pánico
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Diagnóstico
Basándonos en la descripción del caso y de acuerdo con los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
(DSM-5), el diagnóstico más probable es Trastorno de pánico José Luis cumple con los criterios para un Trastorno de Pánico , ya que
presenta ataques de pánico recurrentes, miedo persistente a nuevas crisis y cambios en su comportamiento.
Justificación del Diagnóstico
El diagnóstico de Trastorno de Pánico (F41.0) en el caso de José Luis se justifica con base en los criterios establecidos en el DSM-5, los
cuales se detallan a continuación:
1. Presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados
• José Luis experimenta episodios de ansiedad extrema de inicio súbito, sin un desencadenante claro.
• Los episodios alcanzan su máxima intensidad en 5 minutos y duran aproximadamente una hora.
• Los síntomas físicos incluyen:
o Disnea (dificultad para respirar, fatiga)
o Dolor precordial (en el pecho) tipo picada
o Temblor en extremidades
o Parestesias (sensación de hormigueo o entumecimiento en extremidades)
o Diaforesis (sudoración excesiva)
o Sensación de muerte inminente
Todos estos síntomas son característicos de un ataque de pánico según el DSM-5.
2. Persistencia y cambios en el comportamiento
• Los ataques han aumentado en frecuencia e intensidad en los últimos dos años (de uno por semana a cada tercer día).
• Preocupación constante por volver a experimentar otro ataque → Genera una ansiedad anticipatoria que ha afectado su vida
cotidiana.
• Cambio en su comportamiento para intentar evitar o manejar los ataques:
o Trabaja de forma compulsiva para distraerse de la ansiedad.
o Intentó automedicarse con alcohol, aunque lo redujo al notar que empeoraba los síntomas.
o Ha buscado repetidamente atención médica sin encontrar una causa física.
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Estos cambios conductuales cumplen con el criterio del DSM-5 de preocupación y alteraciones en la vida diaria.
3. Exclusión de otras causas médicas o psiquiátricas
• José Luis se ha sometido a múltiples estudios médicos, todos con resultados normales, lo que descarta una causa orgánica.
• No hay evidencia de otro trastorno que explique mejor sus síntomas (por ejemplo, ansiedad generalizada o fobia específica).
• Aunque presenta ideación suicida, no hay suficientes criterios para un trastorno depresivo mayor, ya que sus síntomas son más
compatibles con la desesperación por los ataques de pánico.
El DSM-5 requiere que los ataques de pánico no sean atribuibles a otra causa médica o psiquiátrica. Este criterio se cumple.
Caso 5. Paciente con reacciones violentas y pensamientos suicidas
Sergio, varón de 25 años, acude a consulta persuadido por su hermano para que busque ayuda en un hospital psiquiátrico porque tenía
reacciones violentas y pensamientos suicidas. Cinco semanas antes había atacado a su madre sin advertencia y pegándole salvajemente,
hasta que su hermano fue en su ayuda. Durante las semanas siguientes tuvo una cantidad de explosiones agresivas y varias veces amenazó
con quitarse la vida. Explicó el ataque a su madre diciendo que ella había tratado de perjudicarlo y que había recibido instrucciones de una
fuerza extraterrestre para pegarle. Después del ataque se encerró en sí mismo, absorbido por sus propios pensamientos y a menudo hablaba
solo aun cuando otras personas estuvieran alrededor.
A veces su familia tenía la impresión de que escuchaba voces que otras personas no podían oír. Le dijo su hermano mayor que tenía miedo
de atacar a alguien o de matarse; temía perder control de sus actos. Antecedentes: El paciente creció en la zona rural del país, fue el 2do de
10 hijos, su padre tenía tierras, pero era adicto al opio y trabajaba muy poco. La madre trabajaba la granja, sembrando cereales y criando
algunos animales con la ayuda de sus hijos más chicos. Sergio dejó la escuela en el noveno grado para seguir estudiando música. Se fue de
su casa y pasó los últimos años de su adolescencia en la casa de un músico, un viejo amigo de su padre quien le enseñó a tocar guitarra.
Aprendió a tocar bastante bien y se convirtió en un apasionado por la música. Tocó la guitarra en varios conciertos, pero nunca pudo
conseguir un trabajo fijo o ganar suficiente dinero como para mantenerse. Su hermano mayor, un maestro, lo ayudaba financieramente.
Eventualmente, a los 23 años el paciente se mudó con él. Se llevaban razonablemente bien, siempre y cuando su hermano no interfiera
con su voluntad de estar solo. Antes de enfermarse había sido bastante ambicioso con respecto a su actividad, quería convertirse en un
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gran músico. Solía sentarse durante horas solo en su habitación, para tocar guitarra. Sin embargo, no le gustaba tocar en presencia de otros
y se mostraba indiferente a las alabanzas o críticas. Su interés por la música era abrumador y tenía poco contacto social.
No se le veía interesado en tener novia ni tenía amigos íntimos de su mismo sexo. Actualmente Sergio es un joven bien parecido y estaba
vestido apropiadamente. Al ser examinado estaba tenso, hablaba rápido y en forma excitada. Tenía tendencia a agitar la mano sin razón
aparente. Su conversación estaba interrumpida por interpolaciones y de vez en cuando se volvía incoherente e incomprensible. Se sonreía
superficial e inapropiadamente. En la expresión de sus afectos era cerrado y se enojaba al hablar de su madre, decía que ella lo hubiera
querido muerto; expresaba temor porque un poder extraterrestre llevaría su mente a otro planeta. Explicaba que este poder controlaba sus
pensamientos y le daba órdenes para lastimar a otras personas. Aparentemente el poder extraterrestre hablaba sobre la situación de Sergio.
Le decía que su madre lo quería muerto y le había dado instrucciones para matarle. Los últimos días antes de internarse, Sergio consideró
la idea de matarse para impedir que el poder extraño tomara control de él.
Pistas del posible psicodiagnóstico: Esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo de tipo bipolar o trastorno esquizotípico de la
personalidad.
Diagnóstico
Con base en la información del caso y de acuerdo con los criterios del DSM-5, el diagnóstico más probable para Sergio es esquizofrenia.
Justificación del Diagnóstico
El DSM-5 establece que la esquizofrenia se diagnostica cuando hay dos o más síntomas psicóticos característicos durante al
menos un mes y estos causan disfunción en áreas clave de la vida.
En el caso de Sergio se cumplen los siguientes síntomas:
• Delirios: Sergio cree que su madre quiere matarlo y que un poder extraterrestre controla su mente y le da órdenes para lastimar a
otros.
• Alucinaciones auditivas: Su familia tiene la impresión de que escucha voces que otros no pueden oír.
• Lenguaje desorganizado: Su conversación es incoherente y presenta interpolaciones.
• Comportamiento desorganizado o catatónico: Movimientos involuntarios como agitar la mano sin razón aparente.
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• Síntomas negativos: Expresión emocional inapropiada, aislamiento social, falta de interés en relaciones interpersonales y
disminución de la motivación.
Exclusión de otros posibles trastornos:
• Trastorno esquizoafectivo tipo bipolar: Se descarta porque no hay evidencia clara de episodios afectivos, como manía o
depresión, presentes durante la mayor parte del curso de la enfermedad. Aunque hay agitación y cambios de ánimo, estos se
presentan de manera secundaria a los síntomas psicóticos.
• Trastorno esquizotípico de la personalidad: Se descarta ya que este trastorno implica síntomas psicóticos leves o transitorios, sin
la intensidad y gravedad de los delirios y alucinaciones persistentes que presenta Sergio.
Además del deterioro en la funcionalidad social y ocupacional presente, el cuadro clínico de Sergio cumple con los criterios de
esquizofrenia, debido a la presencia de delirios, alucinaciones auditivas, lenguaje y comportamiento desorganizado, así como
síntomas negativos significativos en su vida.
Conclusión de la actividad:
El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5ª edición) es una herramienta valiosa y ampliamente utilizada para
el diagnóstico de trastornos mentales, ya que proporciona un marco estandarizado basado en criterios empíricos y clínicos. Sin embargo,
como equipo de trabajo consideramos que el DSM-5 es solo una guía que describe los síntomas y características de los trastornos, y no
necesariamente refleja la totalidad del contexto individual de la persona:
Nuestra postura al respecto, después de haber analizado los 5 casos:
1. El DSM-5 es una guía, no un diagnóstico definitivo
• El DSM-5 establece criterios diagnósticos generales basados en síntomas observables y patrones de comportamiento. Sin embargo,
cada persona es única y puede manifestar síntomas de manera diferente. El diagnóstico debe considerar una variedad de factores,
incluidos los antecedentes familiares, las experiencias de vida, el contexto social, y las circunstancias personales de la persona, lo cual
no se puede evaluar solo con los criterios del DSM-5.
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2. Evaluación clínica personalizada
• Nosotros como psicólogos clínicos realizamos una evaluación integral, que incluye entrevistas detalladas, pruebas psicométricas y la
observación directa del paciente, para comprender completamente su situación y comportamiento. Estos profesionales también
consideran aspectos emocionales, sociales y del entorno de vida del paciente, factores que el DSM-5 no puede captar de manera
exhaustiva.
3. Posibilidad de comorbilidad
• Muchas veces los trastornos mentales coexisten (comorbilidad), lo que puede hacer más compleja la evaluación y el diagnóstico. Por
ejemplo, alguien con TDAH podría también presentar ansiedad o trastornos de ánimo. El DSM-5 establece criterios, pero un
profesional de salud mental experimentado puede detectar comorbilidades y formular un diagnóstico más preciso.
4. Desarrollo del tratamiento
• El diagnóstico no es solo una etiqueta, sino el punto de partida para desarrollar un plan de tratamiento adecuado. Nosotros los
psicólogos no solo diagnosticamos, sino que también ofreceremos estrategias de intervención personalizadas que van más allá de los
síntomas, ayudando a la persona a mejorar su calidad de vida mediante terapia cognitivo-conductual, intervenciones psicoeducativas
y otros enfoques basados en las necesidades específicas del paciente.
5. Cultural y contexto social
• El DSM-5 tiene en cuenta ciertos contextos culturales, pero no siempre aborda de manera profunda las variaciones culturales y las
circunstancias socioeconómicas que pueden influir en los síntomas de un trastorno. Nosotros los psicólogos debemos tener la
capacidad de considerar estos aspectos para hacer un diagnóstico más ajustado a la realidad individual de la persona.
6. Evolución del paciente
• Los trastornos pueden cambiar con el tiempo, y un diagnóstico debe ser revisado a medida que la persona evoluciona. El DSM-5
proporciona categorías estáticas, pero un profesional experimentado puede realizar un seguimiento continuo, ajustar el diagnóstico o
tratamiento según sea necesario y adaptarse a los cambios que puedan ocurrir.
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Referencias
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Capítulo 1. Del autismo infantil precoz al trastorno del espectro autista
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Colección eLibro.net Pórtico UVM
Capítulo 3. Trastornos de ansiedad. Páginas 42 a 53
Capítulo 5. Trastornos depresivos. Páginas 65 a 72
Capítulo 6. Trastornos bipolares. Páginas 80 a 87
Capítulo 7. Esquizofrenia. Páginas 90 a 105
Capítulo 8. Trastornos de la personalidad. Páginas 111 a 119
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Capítulo 10. Trastornos del control de los impulsos. Páginas 142 a 148.
Ramón, J. (2014). TDAH: hablar con el cuerpo [Versión electrónica]. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/uvm/113738
Colección eLibro.net Pórtico UVM
Capítulo 1. TDAH: constructo y patología
Páginas 14 a 18
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