Dedicatoria que nadie probablemente verá:
Para todos aquellos que se sienten perdidos en el mundo,
Aquellos que se refugian en lugares fantasiosos,
Aquellos que no confían en ellos mismos,
Y creen que nunca serán los protagonistas de su propia historia.
Para ti, que se que vas a alcanzar tus sueños, no importa el trayecto.
Prólogo
A lo largo de los años, durante décadas y décadas, el mundo se ha visto obligado a
entender nuevas cosas, diferentes ideologías, entrar en grandes batallas y comprender
lo insignificante que el ser humano llega a ser dentro de la vida, dentro del mismo
planeta.
Suelen preguntarse que pasaría con su vida, si la van desperdiciando poco a poco,
porque, aunque a algunos no les importe, al final del día, saben que mientras más
tiempo sea desperdiciado, menos vida tienen.
Algunos sienten esta gran inmensidad, y saben que el universo es inmenso, y que
algún día dejaremos de estar aquí. Cierta gente tiene miedo de lo que vaya a pasar, y,
a lo largo de la vida, sufren diferentes problemas con las que se hace más fuerte su
ideología o su personalidad. A veces esto llega a ser malo, específico, terrible.
Pero al final del día, todos debemos entender algo. El mundo y la gente puede estar en
un mismo lugar. Siempre es el mismo camino. No importa que tan distintos sean los
unos de los otros, todos seguimos en mismo trayecto. Como si fuéramos en un avión
hacia un destino, y todos estuviéramos a bordo, pero no sabemos realmente cuál es.
Porque, esa inseguridad, y ese pequeño pinchazo de certeza, que no tenemos nada
asegurado se convierte en una gran batalla contra nosotros mismos. Porque al final no
sabemos lo que hacemos, porque el viaje es incierto. Incierto como el mar. El mar, el
mar. El que esconde tantos secretos, y dentro de uno mismo, hay bellezas, hay
monstruos, hay tranquilidad y miedo. Tal vez felicidad. Esa gran y resplandeciente
felicidad. ¿De que color será?
Y en todo caso, si cada uno vamos abordo en el mar, en el océano, en la profundidad,
¿cual es el interesante artefacto que nos lleva a todos? ¿Como es que todos cabemos
ahí, en un mismo lugar?
Pues si, es un submarino, Un gran, gran submarino, preparándonos para cada una de
las cosas del mar, las cuáles son inciertas. Y mientras estamos ahí en ese submarino
tratamos de encontrar la felicidad. La gran felicidad. Resplandeciente como el sol.
Amarilla desde donde podemos ver. El color más interesante de las rosas, de la miel,
de nuestros rostros bajo el sol.
Y la felicidad nos busca a nosotros, en la vida. En el trayecto de la vida que nos lleva al
final de ésta. Lo incierto.
Un submarino. Entonces, ¿qué no el submarino lo asecha un aura amarilla? ¿Qué es?
Tal vez y solo tal vez, un submarino amarillo.
Capítulo I - “Be yourself”
Anna
- ¿No te has despertado? ¿En serio?
La voz de molestia de mi padre invade todo lo que constituye mi sistema del escucha.
Estoy segura que mi tímpano escuchó eso, he incluso le ha molestado.
Es sábado. Un insignificante sábado. De aquellos que no son de mi agrado. De
aquellos que escuchan la más grande sinceridad que hay dentro de mis pensamientos
y, en la profundidad de ellos, el propio universo, sabría que decir. Pero el universo no
habla, ni piensa.
Odio la escuela. Lo puedo decir abiertamente, y odio cada pequeña y minúscula parte
de aquella frase. Las clases, no son lo espero. Y no van a ser lo que esperaba, ni hoy,
ni jamás. Recalco, las odio. Y no hay manera de que aquella parte de mi cerebro que
funciona, que debo decir es algo enormemente pequeña, analice y cambie la propia
idea de odiar la escuela en todo el sentido de la palabra, a menos que, claro, los
directores de aquel instituto al que asisto me pongan clases mucho más interesantes. Y
digo “me”, porque, como lo consiente que me mantengo, es obvio que casi nadie
comparte mis mismas ideas.
Me gustan muchas cosas diferentes. Y aunque, aún así me gustaran las mismas cosas,
sería muy difícil expresarlo, y aún así, seguiría con la misma angustia que tengo acerca
de todos los diminutos e insignificantes seres que caminan diario por mi escuela, y los
cuales tengan una idea completamente errónea de mi de lo que a mi me gustaría
expresar.
Porque lo he entendido. Y lo entiendo. En la escuela hay dos versiones que debemos
tomar en cuenta, las clases, lo que conlleva a los maestros y gente con la que
cruzamos diariamente, y, los alumnos. Aquellos con esa influencia. Los cuales te
pueden hablar, te pueden decir lo que quieran, entre más. Sin ni siquiera tener el
derecho. Debo reconocer, que buscan diversión en sus vidas, porque probablemente
su familia no es suficiente emotiva y no les gusta la suya. A la vida, a la cual debo
referirme. Los que no saben que hacer y tienen miedo de quedar en la nada, en la
miseria que es la vida. Con problemas de autoestima, de superación. Y si no es así,
lamento decir que entonces, el mundo es tan horrible, como lo pintan, y la realidad es
una enorme problemática a la cual no quiero acudir en ninguna circunstancia.
Bien, siendo más precisa, no se que decir. No quiero hacer nada, pero no quiero volver
a la escuela. Me gusta escribir, me gusta leer, me gusta el rap, pero no este nuevo rap.
Me gustan algunos raperos de antes de los 2000. Me gusta el rock, y no encuentro a
muchas personas. Y hay algunas, que, aunque les guste el rock, o la música, o leer, no
son las indicadas. Porque quizá tienen demasiados problemas para plantearlos en mi.
O en cualquier persona que vean un blanco fácil. A veces, aunque sea el mismo gusto,
no son las personas correctas. Y no lo entiendo. No se si tengo amigos, no se si hablo
mucho, no se si soy una buena persona. Lo único que tengo cierto es que, quiero ser
algo, no quiero morir en vano, y sin duda, quiero dejar de ser el blanco. Quiero
entender.
Porque no lo hago. Entiendo a la gente. Y entiendo la sociedad. Se que hay gente
mala, o gente irracional. Se que hay acoso, y se que hay gente que molesta o hace
burlas diariamente de otro tipo de gente. Pero no entiendo porque yo. Soy tan normal
como ellos. Soy tan diferente como algunos. Sigo sin entenderlo. Navego y me
pregunto muchas cosas. Y en la soledad de mis infinitos pensamientos que invaden mis
acciones, focalizo una estrategia. El punto es defenderse. Porque tienes que callar, y
tienes que ignorar, hasta que ya no es divertido.
Me he defendido durante probablemente el último año, ya que no había caído en la
cuenta de que moralmente era un insignificante problema, pero que, en la sociedad, es
muy real, y muy tonto. Si lo pienso, me gusta tener ídolos. Gente que se esfuerza de
verdad.
La gente, cuando no me conoce dice que soy como una pequeña Kat Stratford. No lo
creo. No me conocen. Tengo mucho en la mente, mucho para preocuparme. Un plan de
vida que quiero estipular, y aún así, no se si funcione. Tal vez, dado el interesante
algoritmo de la vida, aquellos quienes no se preocupan ni un solo momento de su
futuro terminaran en un proyecto de vida brillante, y yo simplemente perdida en el
camino sin rumbo. Pero no.
Sal. Sal de la burbuja.
Me muevo lentamente, y me paro a la misma velocidad. Viéndolo desde el punto de la
existencia del reloj, es casi medio día. Pero es sábado. ¿A quién realmente le importa?
Saco del pequeño buró junto a mi cama aquella libreta de color amarillo, tal cual lleva
en la portada un titulo de The Beatles. Abro mi computadora y veo si tengo algún
mensaje. Nada. Creo que, me siento un poco sola. Tengo amigas, aunque no son
mucho de escribir. Me gustaría escribir con alguien diariamente. Sería divertido.
Bajo la pantalla de mi computadora y lentamente abro la puerta de mi baño, con la
intención de una ducha. Cuando salgo, y me pongo mi ropa, recuerdo la existencia de
aquella libreta. Me siento en la cama y abro la libreta, hasta dar con una nueva página
en blanco. De reojo, recuerdo y veo lo último escrito, un poema. Lo he escrito yo. Me
ha recordado a algunas películas románticas.
Salgo de mi habitación, bajo despacio, y tomo un vaso de leche y mi desayuno el cual
había dejado yo misma una noche anterior.
Termino y al salir de la casa me encuentro con mi padre.
- ¿A donde vas?
- Bueno, dado que no quiero seguir aquí, y se que a ustedes les gustaría que saliera un
poco, lo haré. - Me miró un poco extrañado, entonces mencione:- Voy a una plaza
nueva. La acaban de abrir. Y posiblemente al cine también.
- ¿Al cine? ¿Vas con alguien?
- Claro que no. Yo lo llamo tiempo de calidad conmigo misma. ¿Que opinas, eh? - Me
miró y luego alzó una ceja, pero no dijo nada, y se retiró después, con una sonrisa
graciosa en su cara.
Capítulo II - “In the end”
Will
- Y es por eso que justamente actuamos como tal. Es el hecho de confiar. - No
entiendo nada. ¿De que rayos habla? ¿Acaso está afirmando algo a lo que no presté la
mínima atención? Siento como todos se ríen al unísono y no digo nada. Ni siquiera he
captado el tema.
Uno de ellos me mira y sonríe
- No tienes idea de lo que hablamos ¿o no?
-Tal vez. Tal vez no. Nunca lo sabrán - Pone los ojos en blanco y me envía un mensaje.
Miro a Lucas de reojo. Aquel ser que estaba hablando de quien sabe que hace un
momento. Es especialmente al que más ignoro. Se exactamente que no le gustaría que
le mencionara que no había comprendido absolutamente nada de lo que había dicho,
por eso, Paul me había mandado todo lo que había dicho en ese momento.
Y para ser preciso, era tonto. Era típica plática aburrida entre personas que se hacen
llamar hombres. Porque realmente lo que son no se asemeja para nada. Cobardes si
me pidieran mi opinión acerca de ellos. Especialmente Lucas.
- ¿Qué opinas Will? - oigo su pregunta enseguida, como me lo esperaba.
- ¿Que opino de que?
- De esto. Vamos. Estoy seguro que tu compartes mi idea de masculinidad y
probablemente de la defensa interna que debemos tener. Aunque claro - empieza
hablar hacia todos - si alguno de ustedes cree que es bueno mostrar un poco de
debilidad lo puede hacer por alguna de nuestras chicas. - Alzo una ceja enseguida y me
mira confundido. - ¿Qué?
- ¿Nuestras? Vamos, ¿que? Tu argumento es el más tonto que he escuchado.
- ¿Tonto? Que ridiculo eres. No es tonto. - afirma. - Es la verdad. Y no creo que puedan
argumentar en contra de mi puesto y mi clave opinión.
Veo como Paul gira un poco la cabeza hacia mi, y luego mira a Lucas.
- Bueno, dado que miles de personas aquí te siguen exactamente todas tus palabras,
no es que podamos decir mucho. ¿Que tienes por la cabeza? ¿Masculinidad?
¿Fortaleza? ¿El hecho de que no podemos ser débiles de alguna manera y encuentras
divertido ir por la vida fastidiando a la gente? - Paul dice
- Vamos, todos lo hacen.
- No lo creo - afirmo - Además, creo que tu punto es utilizado por miles de hombres
todos los días pero créeme - hago una pausa - ¿Nuestras chicas? Ni siquiera te voltean
a ver cuando pasas por los pasillos. No son objetos. Aunque claro, como encuentran
una amistad en ti, que, si yo fuera ellas no aceptaría, no veo porque tu no estarías
satisfecho con lo que acabas de decir.
- No me entiendes.
Claro que no. Tonterías. No hay más. ¿Cual es su punto? ¿Actuar bien y parecer
alguien interesante que en realidad no sabe que hacer con su vida y piensa que está
en mal camino pero no lo dice y solo hace cosas…?
Probablemente. Ese era el gran problema de Lucas. Y mientras los oía conversar y las
pláticas se expandían por mi mente, como una música de fondo, aunque sin prestar
atención a nada, volvieron al tema. De alguna manera muy rara.
Uno de ellos mientras miraba a otra parte dijo que me sacó un poco de mis
pensamientos.
- Haz un comunicado. Vamos. Te invito. - Lo mira, intentando deducir lo que intenta
decir - Bueno, no lo se. ¿Una fiesta? Tal vez así veas la clase de gente que te apoya.
Haz una locura. Tal vez así compruebes que te siguen el paso. A ti y a la ideología más
tonta que probablemente oigan salir de la boca de alguien aunque, ¿a quien juzgamos?
Si tu ya lo hiciste.
- No es… Creo que mucha gente me apoyaría. - Recalca Lucas - ¿Que tal un proyecto
x? Sería fabuloso. ¿Qué opinas Will?
-Ni idea.
-Bien inténtalo. - Dice un chico en el circulo - Te damos la mano. A ver que clase de
locuras haces antes de que termine este año y empiece el último. Faltan como 2
semanas. - Hace una pausa. - Creo que podemos fortalecer la ideología. ¿Porque no
preguntas?
- Es una buena idea. Es excelente. Todos irían ¿no?
-Si, todos. Casi todos. Excepto algunas chicas del club de creación literaria y algunos
músicos, pero fuera de eso… Oh, y Anna. ¿Si la recibirías en la fiesta, verdad?
- No lo se. Esa chica es muy antipática. Muy amargada. Como si realmente la quisiera
tener.
-¿Pero no sería una fiesta donde todos vayan? ¿No es lo que quieres? - pregunto, sin
saber de que habla. Me mira pero no dice nada. Y pensándolo bien, aunque se que
critica a media escuela aquí, por su concepto de superioridad, no recuerdo muy bien a
la chica. Tal vez realmente no importe.
Me paro lentamente y me voy. No creo realmente que su plática vaya a extenderse
muchísimo más.
Capítulo III- “Good riddance”
Anna
Han pasado unas semanas desde que escribí aquel poema. Me recuerda mucho a
todas aquellas películas que he visto a lo largo de mi vida. En mi insignificante escuela,
no he aprendido absolutamente nada. Es todo muy aburrido. Faltan como 4 días para
salir de vacaciones. Sigo en exámenes. Y voy mal. Mal, mal. Estar aquí es algo raro.
No me gusta. Es aburrido, y no comprendo nada.
- ¿Oíste algo de lo que te vengo diciendo? - Pongo una cara de nerviosismo y niego.
-Lo siento. Es que estoy pensando en algo. - Sally me mira y pone una cara de
confusión. Espero realmente que ella tampoco haya hecho las transcripciones de
metodología que nos habían encargado, pero creo, estoy equivocada. - No hice las
transcripciones. Aunque no creo reprobar el semestre aunque no pasa nada.
- Hmm, pero imagina que no lo repruebas pero si el año. Eso estaría muy lindo para tu
maravilloso padre.
- ¿Maravilloso, eh?
- Bueno, pues… Nada más digo. ¿Qué es lo peor que te podría decir?
- Probablemente me diga algo como: “Con razón no tienes nadie para salir y vas al cine
sola. Tal vez seas una mala influencia.”- Solo oigo la risa. Tonta.
- Oye ya se. No pasa nada. Solo son unas transcripciones. - Claro. Claro que si.