Contexto Histórico de 2 de Juan
“El anciano” (1). Todos los demás apóstoles habían muerto, años antes, y solamente quedaba
Juan, primado de todo el cristianismo, un hombre ya muy anciano; el último compañero
sobreviviente de Jesús. ¡Cuán apropiado el título, “el anciano”!
“La señora elegida” (2). No tenemos cómo saber si la palabra “kiria”, que se traduce “señora,” se
refiere a una persona, o a una iglesia a la cual simbólicamente se da el título. Si era iglesia, “sus
hijos” eran los miembros de la congregación. Si era persona, sería probablemente una señora
prominente y bien conocida, residente no lejos de Efeso, en cuyo hogar se reunía una iglesia. La
“hermana elegida” (13) sería o la congregación en donde vivía Juan, u otra prominente cristiana.
Algunos han creído que haya sido la esposa de Juan.
Los Falsos Maestros (7-11). Eran los mismos individuos a que se refiere en 1 Juan 2:18-19. Iban
de un lugar a otro, haciendo presa de las iglesias, enseñando en el nombre de Cristo doctrinas
completamente subversivas de la fe cristiana. Esta carta fue escrita para advertirle a la “señora
elegida” que no hospedará a los tales. La advertencia comienza con una amonestación al “amor”
(5-6), como para dar a entender que la práctica del amor cristiano no significa que hemos de
estimular a los enemigos de la verdad.
Otras cartas. Juan escribió otras (1 Juan 2:13, 14; 3 Juan 9), y posiblemente muchas. Esta y 3
Juan eran cartas personales a amigos a quienes esperaba visitar en breve. Las cartas privadas
como estas no tenían las mismas oportunidades de circulación, que las cartas a iglesias. A causa de
su brevedad y su naturaleza privada, eran generalmente menos leídas en las asambleas cristianas,
y las citaban menos los padres de la iglesia, por cuanto eran menos conocidas. Bajo la dirección del
Espíritu de Dios estas cartas fueron rescatadas del olvido y preservadas para la iglesia;
posiblemente, por haber sido agregadas al ejemplar de 1 Juan en la iglesia o las iglesias en donde
habían sido recibidas. Fue lenta su aceptación general, pero por fin fueron reconocidas por toda la
iglesia.
“La verdad” (4) es una de las palabras favoritas de Juan. Jesús había usado a menudo la
palabra: “Yo soy la verdad”; “La verdad os hará libres”. Aun cuando Juan usaba la palabra en sentido
abstracto, debe de haber tenido en mente el conjunto de la verdad revelada, que contiene las
Escrituras, las cuales estaban ya casi completas, y de las cuales había un ejemplar en cada centro
principal de las iglesias.
(Compendio Manual de la Biblia por Henry H. Halley, p.604)
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