0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas13 páginas

Errores comunes de gramática y ortografía

El documento ofrece una guía sobre el uso correcto del lenguaje escrito, destacando errores comunes de gramática y ortografía que deben evitarse para mejorar la claridad y disfrute de los textos. Se abordan temas como el uso del 'de que', la colocación de comas, y la diferencia entre palabras homófonas, proporcionando ejemplos y trucos para recordar las reglas. Además, se invita a los lectores a participar en talleres literarios para mejorar su escritura.

Cargado por

Marvin Gonzalez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
35 vistas13 páginas

Errores comunes de gramática y ortografía

El documento ofrece una guía sobre el uso correcto del lenguaje escrito, destacando errores comunes de gramática y ortografía que deben evitarse para mejorar la claridad y disfrute de los textos. Se abordan temas como el uso del 'de que', la colocación de comas, y la diferencia entre palabras homófonas, proporcionando ejemplos y trucos para recordar las reglas. Además, se invita a los lectores a participar en talleres literarios para mejorar su escritura.

Cargado por

Marvin Gonzalez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

tiene que ser consciente de que una de las bases del oficio es

aprender a utilizar sus herramientas, así como en otros oficios


como lo es pintar; cocinar, cantar contiene una serie de
técnicas y código que se deben respetar y no dejar pasar por
alto.
las personas que escribimos, tenemos que aprender a usar bien
nuestra materia prima: el lenguaje.

A todo el mundo se le puede escapar una falta, pero un texto que


tiene varias, o muchas, no se disfruta cuando se lee. Recuerda
que la ortografía y la gramática existen para que el lenguaje
escrito se entienda bien, para no confundir una palabra con otra o
para comprender una frase a la primera sin necesidad de leerla
varias veces. En un texto sin faltas el lector puede centrarse
simplemente en disfrutar la historia.

revises el uso de las reglas ortográficas (por medio de libros,


webs o apps de ortografía) y que leas mucho, libros clásicos y
premiados. La lectura es una manera sencilla y divertida de mejorar
tu ortografía y tu redacción.

1-El de que

Uno de los reyes de los fallos gramaticales es el mal uso del “de
que”. Tanto usado incorrectamente cuando no debe usarse (*”Me
llamó la atención de que no viniera”) como, sobre todo, cuando no se
usa en construcciones en las que, precisamente, es necesario: “me
acordé DE QUE”, “me di cuenta DE QUE”. Me encuentro muchas
veces, incorrectamente, “me di cuenta que” o“me acordé que”.

Este es el truco para saber cuándo el “de que” es correcto y


cuándo no:

Sustituye todo lo que haya detrás del verbo por la


palabra “ALGO”. Si te suena bien sin necesidad de añadir un “de”
antes del “algo”, es que el verbo NO necesita un “de que”. En este
otro artículo mío puedes ver cómo funciona (con ejemplos).

2- La coma criminal
La coma entre sujeto y verbo (o entre verbo y objeto) fue llamada
“coma criminal” por el lingüista peruano Alfredo Valle Degregori y es
uno de los errores gramaticales más comunes que me suelo
encontrar con diferencia.

Pedro, comió su bocadillo es un error. Lo correcto es Pedro comió


su bocadillo. Y lo mismo ocurre cuando el sujeto es una frase
subordinada completa: Lavar los platos por las mañanas era lo
que más odiaba. Se escribe sin coma.

3-Falta la tilde en verbos en pasado

Otra de las faltas más llamativas, y corrientes, que me encuentro.

Si te acuerdas de cuando estudiabas en el cole las palabras


agudas (con acento en la última sílaba, como París, vergel, pasión o
aquí) siempre llevan tilde cuando terminan en -n, -s o vocal.

Y ese es el caso de muchos verbos en pretérito indefinido: llevó,


acabé, sentí, miró, besé hablé, comió…

Y también de algunas formas en presente, como está (del verbo


estar), que también suelo encontrarlo mucho sin tilde.

4-Hecho/echo

La diferencia entre el verbo “hacer” y el verbo “echar” es tan solo de


una hache en algunas de sus formas:

“Nunca he hecho los deberes en inglés” y “Primero echo las


cebollas a la sartén y luego corto los ajos”.

El significado de ambos verbos es muy distinto y es importante


recordar que “echar” (arrojar, lanzar, hacer salir algo o a alguien,
etc) también “echa la hache por la ventana”, como me decían de
pequeña para recordarlo.

5-“Hubieron” problemas, “han habido” problemas,


“habían” personas
Lo correcto es: hubo problemas, ha habido problemas, hay
personas.

El verbo haber en estos casos anteriores es impersonal (es


decir, no tiene sujeto, como cuando decimos “hemos comido” o “han
viajado”). “Personas” (o “problemas”) no es el sujeto de esta frase,
sino el objeto directo, y el verbo concuerda siempre con el sujeto y
no con el objetivo directo. Por lo tanto, el hecho de que ese nombre
sea plural no hace que el verbo sea plural.

De la misma forma que tenemos “Álex compró dos balones” (y no


“Álex compraron dos balones”), tenemos entonces “Hay 16 cajas de
cerveza”, “Había tres cuervos” o “Hubo personas que lloraron
durante la película”. En su forma impersonal, el verbo haber solo
puede usarse en tercera persona singular: hay, hubo, habría y
habrá.

6-Sobretodo / sobre todo

Un error muy frecuente que encuentro es escribir “sobretodo” en


lugar de “sobre todo”.

Escrito junto, “sobretodo” es sinónimo de “abrigo” (una palabra


actualmente bastante en desuso en España). En cambio, la
expresión más usual “sobre todo” se escribe separada, ya que
es la suma de un adverbio “sobre” y el sustantivo “todo” y significa
“principalmente, especialmente“.

“Me gusta sobre todo el helado de vainilla”.

Un pequeño truco para saber cuándo usarlo separado puede


sersustituir “todo” por “todas las cosas” (“Me gusta sobre todas
las cosas…”).
7-Mi/mí, tu/tú, el/ él

Estas formas homófonas (que suenan igual pero, en este caso, se


escriben diferente) se diferencian tan solo por una tilde, o acento
ortográfico… que tiene una importante razón de ser: muestra cuándo
esas formas están siendo más acentuadas al hablar, en realidad.

Brevemente, explico la diferencia entre estas formas. Las


acentuadas son todas pronombres personales: mí (“Han traído
un paquete para mí”), tú (“Eres tú la persona que quiero”), él (“No ha
sido él, sino ella, quien ha conseguido el empleo”). Resumiendo:
siempre se refieren a personas (o entes personalizados, como un
perro protagonista de un cuento, por ejemplo).

En cambio, las no acentuadas son posesivos, como mi (“Este es mi


coche nuevo”) o tu (“Enséñame tu trabajo”) o un artículo, el (“El
paraguas no apareció”). No se refieren directamente a personas sino
que acompañan a un nombre (tu trabajo, mi coche, el paraguas).

La tilde ayuda a que, al primer vistazo, diferenciemos ambas en


su forma escrita. En su forma hablada, las palabras con acento
tienen, valga la redundancia, una acentuación más fuerte al
hablar. Si quieres probarlo, lee en voz alta estas frases y
compara: “Enséñame tu trabajo” y “Enséñame tú”. O “El paraguas
no apareció” y “Él no apareció”.

8- “A parte”
Lo correcto es “aparte“. Irónicamente, ¡aparte se escribe siempre
junto!

9-Los prefijos siempre juntos y sin guión

Como escribía Berta Carmona en un antiguo artículo en este mismo


blog, los prefijos se escriben unidos a la base léxica (cuando esta
está formada por una sola palabra) sin espacio y sin guion
intermedio: antibacteriano, copartícipe, expresidente…

La única excepción se produce cuando la base léxica está


compuesta por más de una palabra, como los prefijos irán
separados: ex director general, pro derechos humanos… Y se usará
guion sólo si la palabra empieza por mayúscula o es
un número: anti-Podemos, super-8 o cuando sea necesario para la
correcta comprensión del derivado: ex-preso (alguien que ya no es
presidiario) frente a expreso (tren de viajeros).

10-Guiones de diálogo (rayas) mal colocados

Aunque esta no es una falta de ortografía per se, usar correctamente


las rayas de los diálogos ayuda a que el lector no se confunda
y pueda disfrutar el escrito. En este capítulo se encuentran
siempre muchos errores.

o Diálogos que usan guión corto (-) en lugar de raya, que es lo


correcto tipográficamente (–)
o Acotaciones o incisos separados por comas en lugar de rayas (–
He llegado a casa a las diez, dijo Elena)
o Rayas colocadas al final de la acotación, cuando ya no son
necesarias (–He llegado a casa a las diez– dijo Elena–)
En este artículo mío hay explicaciones detalladas y con ejemplos de
cómo usar correctamente las rayas en los diálogos.

11- Aún/aun

La versión acentuada de este homófono, aún, se utiliza como


sinónimo de “todavía”: son completamente intercambiables, y
puede ser un buen truco para saber cuándo acentuarla.
La versión no acentuada, “aun” es sinónimo de “incluso” o “ni
siquiera”.

Lo mismo que comentaba sobre las diferencias entre tú/tú y mí/mi,


puedes leer en voz alta un par de ejemplos para notar por qué una
de las formas lleva acento ortográfico: “No iré a la fiesta aún, es
demasiado pronto” / “No iré a la fiesta, ni aun cuando venga a
recogerme Cristina”.

12- La coma asesina

Si la anterior falta de coma se suele llamar “la coma criminal”, a esta


la llamo yo la “coma asesina”: esa que, si falta, puede incluso matar
a alguien. Con unos ejemplos lo veremos más claro. No es lo mismo
decir:

–Vamos a comer, niños (alguien llama a los niños para comer)

Que:

–Vamos a comer niños (una persona le dice a otra que quiere comer
niños).

Y este error ortográfico es de lo más habitual a la hora de escribir


diálogos. Recuerda que, siempre, cuando un personaje se dirige
en un diálogo a otra persona, por su nombre o apelativo, este
siempre va entre comas.

–No lo entiendo, querida, ayer estaba bien.

–Siéntate, Pedro, quiero hablar contigo.

En este artículo mío sobre el uso de las comas hay más ejemplos y
explicaciones.

¿Quieres mejorar tu escritura


conmigo?
En breve empiezan mis talleres literarios por
internet enPortaldelescritor, como el Taller de novela,
o "Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción", en los
que contarás con mis comentarios personalizados y mi
apoyo. Más de 2100 escritores y escritoras han trabajado
conmigo desde 1997. Y si quieres que realice un informe
de lectura de tus escritos con mis consejos, escríbeme.
Te espero ¡y vamos a mejorar esa escritura!

13- “Ni si quiera”

No puedo decir cuántas vces me encuentro estas formas escritas


separadas, cuando lo correcto es la forma junta: ni siquiera.

14- Porque/ por qué, porqué

La confusión entre estas diferentes formas suele ser una pesadilla


para el escritor que empieza. Dejo aquí algunas claves (y, como
siempre, leer o pronunciar en voz alta nos puede dar muchas pistas
de cuál es la forma correcta, si no nos acordamos).

o Porqué: sustantivo. Suele ir acompañado de artículo o posesivo:


“Nunca entendí el porqué de sus acciones”
o Porque: conjunción causal, que introduce una frase subordinada
explicando la causa de algo: “Hemos llegado tarde porque el autobús
se estropeó”
o Por qué: se usa en oraciones interrogativas (directas e
indirectas): ¿Por qué no me habías dicho qué era tu cumpleaños?
No entiendo por qué no me dijiste que era tu cumpleaños.
15-Contra más

Horrorosa expresión mal escrita, que no es correcta en absoluto, y


que se lee muchísimo, incluso en periódicos y blogs. Lo correcto es
“cuanto más” o “cuanto menos”, nunca “contra más” o “contra
menos”.

16- Usar guiones en el pensamiento de los personajes

Aparecen mucho también en los escritos que reviso guiones a la


hora de remarcar el pensamiento de los personajes: es un error
tipográfico, ya que, en español, solemos marcar los diálogos con el
uso de guiones largos o rayas; para que no se confundan con los
pensamientos es importante que usemos otra forma de señalarlos.

Lo habitual suele ser utilizar comillas: «¡Qué tontería más grande!»,


pensó Marcos.

En cambio, en los pensamientos indirectos no usamos ningún tipo de


marca. En este artículo mío lo explico ampliamente y con ejemplos,
pero, de momento, quede claro que pensamientos con guiones
son un no.

17- No usar mayúscula tras el punto

Fíjate qué tontería de falta… y sin embargo es mucho más común de


lo que parece y afea un texto mucho más de lo que creemos. Tras
un punto, como he hecho yo ahora, nuestra siguiente palabra debe
comenzar en mayúscula. No es más que una forma de resaltar esa
pausa larga que es el punto y que no se nos pase por alto.

En cambio, no es necesario comenzar con mayúscula tras una


coma, por supuesto, ni tampoco tras punto y coma o dos puntos: son
pausas más breves.

18-Sino / si no
También es muy común confundir la palabra “sino” con la expresión
“si no”.

Sino: como sustantivo, es sinónimo de “destino” (“¿Qué puedo


hacer? Es mi sino”). Como conjunción, “sino” introduce una
variante a un elemento dado: “No es Teresa, sino Luisa, quien se
encargará de la revisión”, “No es blanco, sino negro”.

Si no: En este caso, se trata de la unión de la conjunción


condicional “si”, que abre el inicio de una frase condicional, y la
partícula negativa “no”. “Si no vas al trabajo, te despedirán”.

Un truco para diferenciar esta forma de las anteriores


rápidamente es eliminar el “no”: seguirá quedando una frase
gramaticalmente correcta (“Si vas al trabajo, te despedirán”) mientras
que en los otros casos, será una frase que no tendrá ningún sentido:
“¿Qué puedo hacer? Es mi si” o “No es blanco, si negro”

19- Si / sí : si quiero, sí, quiero

Y antes de que alguien piense que la última frase del ejemplo


anterior puede ser correcta… cuidado, no es así; sería correcta en el
caso de que hubiésemos escrito: “No es blanco, sí negro”

Porque “si” sin acentuar nunca indica, no puede indicar,


afirmación. El “si” no acentuado es únicamente el condicional. El
afirmativo, el “sí” contrario al “no”, siempre va acentuado.

Y, de nuevo, si leemos en voz alta dos frases similares con ambas


versiones notaremos la diferencia de énfasis -que es lo que señala el
acento en la versión escrita: “¿Antonio? Ese sí viene esta noche a la
fiesta” y “¿Antonio? Ese si viene esta noche a la fiesta llegará tarde,
ya verás”

Usar correctamente la tilde ayuda a que el lector comprenda, de


inmediato y nada más empezar la frase, lo que queremos decir
exactamente.

20-Vaya/valla, haya/halla/ allá


A este podríamos añadir, incluso, royo/rollo, o raya/ralla, que
también son confusiones con las que me he topado, aunque sin
duda las dos primeras son las ganadoras:

Valla: es una cerca que delimita un terreno (“Prohibido saltar la


valla”), mientras que vaya es una expresión de sorpresa (“¡Vaya!
He ganado el tercer premio”) o la primera/tercera persona del
presente de subjuntivo del verbo “haber”: “Que yo/ella vaya a la
recepción no cambia nada”.

Halla: sería la tercera persona del presente del verbo “hallar”


(encontrar) “Una agente de policía halla un cadáver en un edificio
abandonado”); “Haya“, de nuevo una forma verbal, en este caso del
verbo haber (“Espero que el sofá haya cabido en la furgoneta”) o un
árbol (“Hemos plantado un haya y un abedul”). “Aya” es sinónimo de
cuidadora (“Mi vieja aya se llamaba Matilde”). “Allá” es un adverbio
de lugar (“La casa estaba allá a lo lejos, a la derecha de aquella
colina”)

21- Falta de signos de interrogación y admiración

Muy común es últimamente encontrar, como contagio del lenguaje


de mensajes de texto o Wasap, frases interrogativas o exclamativas
únicamente con el signo de cierre (?!) y no con el de apertura (¿¡).

En español y castellano, a diferencia de otros idiomas como el inglés


o francés, no variamos la estructura de la frase al hacer una
pregunta (en inglés, por ejemplo, pasan de “I can do it” a “Can yo do
it?”), por lo que la única pista que tenemos para saber, desde el
inicio, que una frase es una pregunta o una exclamación es el
signo de apertura.

Es normal que en el lenguaje coloquial, hablando por mensajes con


nuestros amigos, tal vez no los usemos, pero en el lenguaje de un
texto literario siempre debemos incluirlo (a no ser que estemos
transcribiendo unos mensajes de textos entre amigos, con sus faltas
y sus giros coloquiales).

22- Ay, ahí, hay


Muy usual es también la confusión entre todas estas palabras (y
doloroso para la vista).

Ay: es una interjección para expresar dolor. “¡Ay, me he dado un


golpe con la esquina de la mesa!”

Ahí: como “allá”, se trata de un adverbio de lugar, en este caso


indica un lugar muy próximo al hablante: “Tienes la goma de borrar
ahí, encima del escritorio”

Hay: es la tercera forma del singular del presente del verbo “haber”:
“Hay una tetera preparada para la convención de enfermería”.
Recordemos que, en esta forma impersonal, siempre se usa así, en
singular, aunque el objeto al que se refiera sea plural: “Hay veinte
casos de viruela declarados en Salamanca”.

23- Más / mas

La primera forma, la acentuada, es un adverbio de


cantidad(contrario a “menos”) y sin duda la más común -sobre todo
en castellano, ya que la segunda apenas la usamos.

La forma no acentuada es una conjunción adversativa sinónimo


de “pero”, que en los países latinoamericanos tiene un uso más
frecuente: “Me han subido el salario, mas no tanto como
esperaba“. Si te fijas, es imposible sustituir esta segunda forma por
“menos” sin que resulte incorrecta gramaticalmente: “Me han subido
el salario, menos no tanto como esperaba”.

En cambio, la forma acentuada siempre se puede sustituir por


“menos” y resultar correcta gramaticalmente: “Quiero más paella/
Quiero menos paella”. “Esperaba más de mis sobrinos/ Esperaba
menos de mis sobrinos”.

24-Qué/Que, cuándo/cuando, dónde/ donde

Como explica la Fundeu, Cómo, cuándo y dónde se escriben con


tilde cuando tienen carácter interrogativo o exclamativo, como en
«¿Dónde has metido las llaves del coche?», «No hemos decidido
dónde cenar», «¡Cuándo has llegado!» o «No sabes cómo llovía
cuando salí del trabajo».

Estos adverbios se pueden confundir con las palabras como,


cuando y donde, que se pronuncian igual pero se escriben sin tilde
porque sus significados y usos son diferentes.

Para saber cuándo estas palabras son adverbios interrogativos o


exclamativos, puedes usar este truco: si tras la palabra puedes
incluir “demonios”, irá acentuada:

«¿Dónde DEMONIOS has metido las llaves del coche?» sería


correcto y “dónde” irá acentuada.

En cambio, «Busqué las llaves donde siempre están, pero no las


encontré», no llevaría acento, ya que sería incorrecto decir “busqué
las llaves donde demonios siempre están…”

25 A ver/ haber, A/Ha

Haber: es el infinitivo de dicho verbo, que suele ser además el


auxiliar para formas compuestas: “Haber venido antes si querías
tener sitio”, “No haber hablado es señal de inseguridad”

A ver: en cambio, se trata de la preposición “a” y del verbo “ver”, es


decir, siempre indica una acción en la que alguien va a observar
alguna cosa, ya sea un futuro cambio, algo que está por venir, o un
evento, etc. “Vamos esta tarde a ver las estrellas”, o, más
coloquialmente: “A ver si sale todo bien”, que no es más que el
apócope de “(Vamos) A ver si sale todo bien”

De hecho, un pequeño truco para asegurarte de que estás en la


forma separada es colocar antes “vamos”.

Y, sin duda, una de las faltas más frecuentes que me encuentro


es utilizar la preposición “a” (sin hache) en lugar del verbo
auxiliar “ha” (de haber, con hache) junto a un verbo: “Alejandra a
llegado de París esta noche“.
O peor aún, al contrario, más doloroso aún para la vista es cuando
alguien utiliza el “ha” del verbo “haber” en lugar de la preposición “a”
-y desgraciadamente he tenido que leerlo más de una vez y más de
dos: “Vamos ha ver qué ocurre“.

También podría gustarte