JURISPRUDENCIA:
1.- APELACIÓN 06-2012, HUAURA
Link:[Link]
[Link]
Fundamento: 4.9. […] [Uno] de los elementos objetivo del […] delito de falsificación de documentos
[…] es adulterar, no obstante debe tenerse en cuenta que el elemento subjetivo del tipo consiste en
que la falsificación o adulteración haya sido perpetrada con el propósito de utilizar el documento
falso, es decir, la intención específica que la ley incrimina, en la falsedad documental es, pues,
simplemente la voluntad de hacer valer, como prueba contra un interés jurídico protegido, un
documento que él sabe es falso; que el Tribunal de Fallo no tuvo en cuenta la posibilidad de usar
como elemento del tipo y el uso propiamente dicho ya no como elemento constitutivo del tipo penal,
situaciones que no han sido acabadamente interpretadas por el Colegiado Superior que emitió
sentencia en primera instancia, debiendo precisarse que en esta clase de delitos, además, del dolo
se exige un elemento subjetivo del tipo que es el propósito de utilizar el documento, es decir, la
finalidad de emplear dicho documento en el tráfico jurídico, por ello esta intención se erige como otro
elemento del tipo pero referido a la parte subjetiva del agente; requisito por demás esencial para la
configuración del delito, en lo referente a la tipicidad.
El delito de falsificación de documentos, según la jurisprudencia, no se configura únicamente con la
mera alteración o creación de un documento falso. Requiere, además, un elemento subjetivo
esencial: El propósito de utilizar dicho documento, es decir, la finalidad de emplearlo en el tráfico
jurídico. En el presente caso, este elemento subjetivo resulta inexistente, ya que no existe certeza,
nexo o vínculo alguno que permita establecer una conexión entre nuestra patrocinada y la señora
Nélida Mendoza, ni mucho menos un acuerdo o contubernio para favorecer a la primera. Nuestra
patrocinada ni siquiera conocía a la señora Mendoza, desconociendo por completo la existencia de
cualquier documento relacionado con ella, inclusive ni siquiera existe indicios de alguna transferencia
bancaria o reunión entre las mencionados. Por ende, resulta imposible atribuirle un propósito o
intención de obtener un beneficio a su favor mediante la elaboración o adulteración de documento
alguno en perjuicio de la Municipalidad. La falta de este elemento subjetivo, desvirtúa la
configuración del delito de falsificación de documentos en relación con nuestra patrocinada, pues no
se puede acreditar que actuó con la finalidad de introducir un documento falso en el tráfico jurídico
para obtener un beneficio indebido.
2.- RECURSO DE NULIDAD 2102-2013, CALLAO
Link: [Link]
FUNDAMENTOS:
SETIMO. Efectivamente, el delito de uso de un documento falso exige en el tipo objetivo lo
siguiente: i) hacer uso de un documento falso o falsificado como si fuese legítimo; ii) el
documento usado tenga aptitud para dar origen a derecho u obligación o servir para probar
un hecho; y (…)
OCTAVO. Así, es de precisar que los encausados han aceptado haber presentado los documentos
dubitados a la autoridad policial para los efectos que se lleve a cabo una diligencia de
constatación, por lo que se puede concluir que tales documentos cuestionados ingresaron al
tráfico jurídico; en consecuencia, se acreditó la concurrencia del primer requisito
mencionado; que, en relación al segundo requisito referido a que el documento usado tenga
aptitud para dar origen a derecho u obligación o servir para probar un hecho; se tiene que
éste también concurre, pues, los oficios falsos usados como legítimos si tenían aptitud para
probar que eran remitidos por la autoridad de trabajo, por lo que en el mismo sentido, se
puede afirmar que también tenían la aptitud de causar un perjuicio (tercer requisito), para lo
cual debe advertirse que en este tipo penal no se exige un efectivo perjuicio, sino sólo la
posibilidad de causarlo; que, asimismo, debe señalarse que en los delitos contra la fe
pública, cuyo bien jurídico es el correcto funcionamiento del tráfico jurídico, el sujeto pasivo
de dicho delito resulta en primer término el Estado, y sólo en segundo lugar la persona
natural la persona [sic] (natural o jurídica) titular del bien jurídico que pudo ser vulnerado con
el uso del documento falso; que, por último, respecto al elemento subjetivo del tipo, se tiene
que éste exige que el encausado tenga pleno conocimiento de todos los elementos del tipo
objetivo así como la voluntad de usar dicho documento.
Es fundamental precisar que, si bien la constancia en cuestión lleva la firma de nuestra patrocinada,
no existe evidencia alguna que sugiera que ella elaboró dicho documento o que lo firmó con la
intención de conferirle legitimidad. De hecho, nuestra patrocinada desconocía la existencia de este
documento hasta el momento en que se interpuso la denuncia por parte del representante de la
Municipalidad Distrital de Pátapo. En este contexto, es crucial recordar que el punto ii) del tipo
objetivo del delito de falsificación exige que el documento utilizado tenga la capacidad de originar un
derecho, una obligación o servir como prueba de un hecho relevante. En el presente caso, es
innegable que quien presentó el documento en cuestión fue la señora Nélida Mendoza, y no nuestra
patrocinada. Asimismo, es indudable que la señora Mendoza era quien buscaba probar un hecho
específico con la presentación de dicha constancia, concretamente, acreditar un determinado tiempo
de servicio. Es plausible argumentar que la señora Mendoza actuó con pleno conocimiento de la falta
de veracidad del documento y de los posibles perjuicios que su presentación podría ocasionar. Por lo
tanto, la responsabilidad en el uso del documento y la intención de obtener un beneficio indebido
recaen directamente sobre la señora Mendoza, no sobre nuestra patrocinada, quien desconocía
tanto la existencia como el contenido del documento en cuestión. La mera presencia de la firma de
nuestra patrocinada en el documento no implica, su participación en la elaboración o presentación
del mismo, ni tampoco su conocimiento sobre la falsedad de su contenido.
3.- EXP. 00336-2012-PHC/TC
Link: [Link]
FUNDAMENTO:
12. Por ello, que en la medida que no existen indicios suficientes o elementos de juicio reveladores
de la existencia de un delito, resulta necesario que el Ministerio Público amplíe su
investigación a fin de determinar si el documento que se reputa falso, efectivamente lo es, y
de ser el caso, determine quién lo falsificó, a fin de poder formular la denuncia respectiva y
otorgar mayores elementos al Poder Judicial para que abra la instrucción correspondiente,
de ser el caso.
Desde el inicio de las investigaciones, nuestra patrocinada ha demostrado una voluntad
inquebrantable de cooperar y contribuir al esclarecimiento de los hechos. En sus declaraciones,
aportó observaciones puntuales y pruebas sustanciales que respaldan su posición. En primer lugar,
señaló una inconsistencia fundamental: el formato de escritura del documento en cuestión difiere
significativamente del estilo que habitualmente emplea en sus comunicaciones oficiales. Para
corroborar esta afirmación, se remitió a ejemplos de su escritura que se encuentran archivados en la
unidad de recursos humanos de la Municipalidad distrital de Pátapo. La disponibilidad de estos
documentos comparativos permite un análisis objetivo de las diferencias estilísticas alegadas.
Además, si bien la pericia grafotécnica confirma la autenticidad de la firma que aparece en el
documento, este hallazgo, por sí solo, no constituye un elemento incriminador suficiente. La
autenticidad de la firma no implica necesariamente que nuestra patrocinada haya redactado o tenido
conocimiento del contenido del documento. No existe certeza alguna de que ella sea la autora del
texto. A esto se suma un factor crucial: la ausencia de cualquier vínculo, relación o comunicación
previa entre nuestra patrocinada y la señora Nélida Mendoza. El desconocimiento absoluto de un
documento presentado en favor de Mendoza refuerza la afirmación de que nuestra patrocinada no
tuvo intervención alguna en su elaboración. La falta de nexo entre las partes y las discrepancias en el
estilo de escritura son indicadores de que la constancia fue elaborada sin su consentimiento o
participación.
5.-RECURSO DE NULIDAD 3903-2010, LIMA
Link: [Link]
Fundamento: Sexto. Que, por tanto, el imputado Germán Daniel Bados Saavedra actuó de buena
fe y bajo la presunción de veracidad de los instrumentos que le presentó el inculpado Juan
Eyzaguirre Pineda; que, en ese contexto, el citado imputado sólo desempeñó su rol común
como ciudadano sin gestión incorrecta de su ámbito de organización o quebrantamiento de
expectativas sociales y confió razonablemente que su coimputado le entregó documentos
ciertos y legales, y adquirió el vehículo sobre la base de la veracidad de esos instrumentos;
que, por ende, no se le puede imputar participación en el delito de falsificación de
documentos, aun cuando el encausado Juan Eyzaguirre Pineda se aprovechó de la
actuación de éste para introducir los documentos en el tráfico jurídico, transferir el vehículo y
obtener una suma de dinero.
La presentación de la constancia que ostenta la firma de nuestra patrocinada agrava
significativamente la evidencia de la mala fe por parte de la señora Nélida Mendoza. El hecho de que
Mendoza conociera la falsedad del contenido del documento y, a pesar de ello, lo haya presentado,
demuestra una clara intención de engaño. Era consciente de que la firma de nuestra patrocinada era
el único elemento que podría conferirle credibilidad a dicho documento apócrifo. Esta acción no solo
causó un perjuicio a la municipalidad, al introducir un documento falso en el tráfico jurídico, sino que
también dañó la credibilidad y el ejercicio de las funciones de nuestra patrocinada. La intención
subyacente de Mendoza era obtener un beneficio personal indebido, valiéndose de la falsedad y el
engaño.
4.- REV. DE SENT. NCPP 242-2022, JUNÍN
Link: [Link]
[Link]
Fundamento Decimocuarto. Otro punto que resta fiabilidad a la pericia de parte es que el perito
señala que la pericia fue realizada sobre una copia, y en el caso de autos sería sobre una
copia de copia, pues, como se aprecia en el expediente, el original corresponde a una copia
legalizada. En tal sentido, si bien es cierto, este Supremo Tribunal ha emitido jurisprudencia
respecto a que es posible practicar una pericia sobre una copia (Casación n. º 201-2021-Ica,
del nueve de febrero de dos mil veintitrés, fundamento 4.6), también es cierto que se debe
cuidar que la calidad de esta sea la adecuada a fin de efectuar el examen. No puede solo
bastar a este Colegiado que el perito califique al documento como aquel que “reúne las
condiciones” para un peritaje grafotécnica, soslayando la importancia de que la práctica se
llevará sobre la copia que obra en el expediente original a fin de evitar los cambios que
puede presentarse sobre una copia de copia tras su impresión y con ello limitaciones a su
examen, que provocan un margen de error en sus resultados, más aún que estas
condiciones no fueron advertidas en la propia pericia, pese a que era necesario que
exponga en el dictamen las condiciones de su práctica, principalmente si dicha observación
incide sobre el documento peritado. Por tanto, su resultado a este respecto no genera
fiabilidad.
Si bien la pericia grafotécnica practicada en el presente caso ha concluido que la firma en el
documento en cuestión corresponde a la de nuestra patrocinada, es crucial destacar que este
hallazgo, por sí solo, no constituye prueba irrefutable de su participación en la redacción o
elaboración del contenido del documento. La autenticidad de la firma únicamente certifica que fue
ella quien físicamente plasmó su rúbrica en el papel, pero no ofrece información alguna respecto a
quién creó el texto. Es fundamental recordar que la firma, en el contexto de un documento, actúa
como un acto de asentimiento a lo que precede, pero no necesariamente implica una autoría
intelectual o material del contenido total del documento. En otras palabras, nuestra patrocinada pudo
haber firmado el documento bajo una serie de circunstancias que desconocía, o que simplemente no
implican su participación en la creación del documento. Podría haber confiado en la buena fe de
terceros, haber sido inducida a error, o haber firmado un documento preexistente sin pleno
conocimiento de su contenido. Por lo tanto, la defensa argumenta que, a pesar de la verificación de
la autenticidad de la firma, la fiscalía no ha presentado pruebas suficientes que demuestren que mi
patrocinado fue el autor intelectual o material del documento en su totalidad. Sin esta prueba, la
acusación carece de un elemento esencial para probar la culpabilidad de nuestra patrocinada en el
delito imputado. Es imprescindible, por tanto, desvincular la mera autenticidad de la firma de la
autoría integral del documento, y exigir pruebas adicionales que demuestren la participación activa y
consciente de nuestra patrocinada en la creación y contenido del mismo.