En este capítulo trataremos con otras dos tácticas utilizadas por el diablo para hacer que los
creyentes caigan en el pecado. Primero, satanás les habla que los mejores creyentes de la
biblia pecaron y por lo tanto los creyentes pueden pecar también. En segundo lugar, satanás
les dirá que no se preocupen por sus pecados, que Dios es misericordioso para perdonarles.
Ahora veremos la forma de enfrentar estas artimañas.
Primero, a veces satanás les dice a los creyentes que, como todos aquellos de los que leemos
en la biblia pecaron, entonces el pecado no es tan grave. David fue un hombre que amó a Dios, y
sin embargo cometió el adulterio. Satanás se apoya en este asunto para decirnos que el adulterio no
es tan malo. Noé fue un hombre que halló gracia ante los ojos de Dios (Gén.6:8), sin embargo en
Génesis 9:21 leemos que este hombre se emborrachó. Satanás dirá entonces a los creyentes que
tampoco la borrachera es un pecado tan grave delante de Dios. El evangelio de San Mateo capítulo
16:17 nos habla de que Pedro fue bendecido por el Señor; pero en Mateo 26:74 el mismo apóstol
maldijo y negó a nuestro Señor Jesucristo. Con esta base, satanás dice a los creyentes que tales
pecados no son tan graves en ninguna manera.
¿Tiene razón satanás? David, Noé, Pedro y otros hijos de Dios pecaron gravemente contra Dios.
¿Significa esto que los creyentes no deben preocuparse por sus pecados?
En primer lugar, satanás solo está mencionando una parte de la historia. David pecó, pero
también David se arrepintió. El Salmo 51 nos habla de cómo se sintió David y que hizo después de
haber caído en el pecado. “Lávame más y más de mi maldad, límpiame de mi pecado.”(Sal. 51:2)
Estas no son las palabras de alguien que no se preocupaba por el pecado, sino de alguien que
estaba arrepentido, que aborreció su pecado y pidió el perdón de Dios. De la misma manera,
después que Pedro maldijo y negó al Señor, salió y lloró amargamente. (Mateo 26:75) ¿Porque
lloraba Pedro? Lloraba porque estaba consciente de su pecado y estaba arrepentido de lo que había
hecho. Cuando uno piensa que puede pecar porque los creyentes bíblicos lo hicieron, uno debe
preguntarse si puede arrepentirse como ellos lo hicieron.
Segundo, nótese que estos creyentes no permanecieron en el pecado. Pecaron en ocasiones
pero no vivían en el pecado. Y aun cuando pecaron, no lo hicieron de todo corazón. Satanás desea
que los creyentes pequen tan seguido a fin de que se acostumbren al pecado, quiere que se sientan
a gusto pecando.
Esto es muy diferente a la forma en que cayeron David y Pedro.
Es necesario recordar que David y los demás creyentes mencionados sufrieron mucho a
consecuencia de sus pecados. En el Salmo 51, David dice que le fue tan doloroso como la fractura
de un hueso. (Sal. 51:8) Y Dios le sentenció como consecuencia de su falta diciéndole que siempre
habría violencia en su familia y así ocurrió.
Los pecados de David y Pedro están registrados en la biblia como una advertencia a los creyentes y
también para su ayuda. Por un lado no desesperarse cuando pecamos y por otra no descuidarnos en
nuestra lucha contra el pecado. Hay gracia y perdón para los que han caído pero también hay
disciplina.
Además de esta táctica, satanás trata de lograr que los creyentes no se preocupen por el pecado,
diciéndoles que Dios es misericordioso y que siempre les perdonará. El diablo les habla de que Dios
es un Dios de pura misericordia y que está dispuesto a tenerles misericordia, y que siempre estará
más propenso a perdonar que a castigar a su pueblo. Veamos a continuación cinco remedios
preciosos en contra de esta táctica.
Primero, siempre es una señal de que Dios está en contra nuestra cuando no nos
preocupamos por el pecado. Cuando vemos que alguien no está preocupándose por sus pecados,
podemos estar seguros de que Dios está juzgando a esta persona. Es una cosa terrible cuando Dios
entrega a uno a sus propios pecados.
En una ocasión Dios dijo con respecto a los israelitas: “Los dejé por tanto a la dureza de su corazón;
caminaron en sus propios consejos” (Sal 81:12) En otro momento “Efraín es dado a ídolos; déjalo”
(Os. 4:17) Esto fue el juicio de Dios contra de ellos. Cuando Dios abandona a un pueblo, entonces ya
no se preocupan por sus pecados. (Romanos 1:28) Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a
Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
Segundo, Dios es tanto misericordioso como justo; Su misericordia no anula Su justicia.
Satanás oculta esta verdad cuando dice que Dios siempre será solamente misericordioso. Cuando
Adán pecó, Dios en su justicia le echó fuera del paraíso. Cuando el mundo antediluviano se
corrompió, Dios en su justicia mandó el diluvio. A menos que los pecadores se arrepientan, Dios no
les puede perdonar.
Tercero, los pecados contra la misericordia de Dios acarrean mayor juicio. Cuando los hombres
abusan de la misericordia de Dios entonces viene su juicio. Este es el orden en que Dios actúa:
Ofrece primero su misericordia, pero si los hombres no le hacen caso, entonces son juzgados. Dios
mostró gran misericordia y ternura hacia los israelitas, sin embargo ellos se alejaron de Dios y le
olvidaron. Jesús les advirtió que no quedaría piedra sobre piedra de su templo y así sucedió. (Mar.
13:2) Entre más que uno es bendecido, más severo será su juicio si se olvida de Dios. Capernaum
que fue levantada hacia el cielo posteriormente, fue puesta hasta la parte más baja del infierno.
(Mat.11:23)
Cuarto, los creyentes no deben pensar que debido a que disfrutan de algunas bendiciones de
Dios, todo está bien. Todos de alguna manera u otra reciben constantemente beneficios de la
bondad de Dios. Pero la misericordia especial de Dios es solamente para aquellos que le aman y le
obedecen. (Sal 25:10) (Sal.33:18) (Sal.103:11) ¿Teme usted a Dios?
Si es así, entonces no deseará pecar contra su misericordia.
Quinto, la misericordia de Dios es un motivo muy fuerte para no pecar. La bondad de Dios
nunca debe convertirse en un pretexto para pecar. La biblia dice que debido a la misericordia de
Dios, los creyentes deben entregarse completamente a Él, su cuerpo, su mente y todo lo que son, a
fin de que sean usados en su servicio. (Rom.12:1) La misericordia de Dios debe conducir a los
creyentes a amarle y no a pecar contra Él.
Conclusión: Nadie esta exento de pecar, porque es imposible no tropezar, pero quienes insistan en
el pecado estarían menospreciando la gracia de Dios y el sacrificio de Cristo en la cruz, y estarían
acarreando condenación para sus propias vidas.