0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas14 páginas

Versión 3

El hijo de la tormenta es una obra que presenta un diálogo tenso entre un ingeniero químico y un jefe de gobierno sobre la crisis climática y teorías de conspiración relacionadas con la manipulación del clima. A través de la interacción de personajes como Elvira y Jacinto, se exploran temas de supervivencia, la búsqueda de la verdad y la lucha por la estabilidad en un entorno caótico. La obra también refleja la división entre la ciencia y la percepción pública en medio de una crisis ambiental.

Cargado por

lautaroparada997
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
19 vistas14 páginas

Versión 3

El hijo de la tormenta es una obra que presenta un diálogo tenso entre un ingeniero químico y un jefe de gobierno sobre la crisis climática y teorías de conspiración relacionadas con la manipulación del clima. A través de la interacción de personajes como Elvira y Jacinto, se exploran temas de supervivencia, la búsqueda de la verdad y la lucha por la estabilidad en un entorno caótico. La obra también refleja la división entre la ciencia y la percepción pública en medio de una crisis ambiental.

Cargado por

lautaroparada997
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

EL HIJO DE LA TORMENTA

Por Bruno Ravaglia

´
ESCENA 1 // INTERIOR // COCINA // DÍA OSCURO.

Llueve copiosamente y retumba el sonido en el pulmón del edi cio.


De pie junto a la bacha de la cocina, Elvira (70), de vestido largo azul, está lavando tiras de vendas. Las sumerge en
agua y posteriormente las frota con un cepillito, removiendo algunas manchas de sangre. Al terminar las cuelga.
Sentado a la mesa de la cocina, Jacinto (9), con gorra, camisa oreada, bermudas y el cuerpo completamente envuelto
en vendas, leyendo un libro de anatomía.
Hay una televisión encendida que muestra imágenes brutales de inundaciones en la ciudad mientras varias personas
discuten acaloradamente. Iván Zivic, Ingeniero Químico. Carlos Naga, Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Y Jonatan Biaus, periodista.

ZIVIC
¿Pero que se piensa usted que es la ciencia? Nosotros empleamos espectrómetros de masas y monitores de partículas
para medir el aire. ¿Porque no le cuenta a la audiencia que son las estelas que aparecen en el cielo todas las mañanas?
¿Por qué no habla acerca de los chemtrails?

NAGA
Como no, Zivic, le explico. Aviones, se llaman. Llevan alimentos y ayuda humanitaria. Usted quizás no se enteró pero
los barrios bajos acumulan hasta 5 metros de agua. La Boca, Soldati, Lugano, Nueva Pompeya… Mientras está con
sus conspiraciones hay barrios enteros que están sumergidos bajo el agua. ¿Se llama hombre de ciencia y niega la
crisis Climática que tiene ante sus ojos? Usted está loco, discúlpeme.

ZIVIC
Ahí va la carta del loco. La estaba esperando. Vamos, haga su teatro, vamos.

NAGA
Es que lo que dice es una locura, señor. Abra los ojos. Mire por la ventana.

ZIVIC
Tarde o temprano van a tener que explicar lo que está pasando en el cielo. La consecuencia está clara, ahora es turno
de la causa. Y la gente está despertando.

NAGA
Despertando a qué? Desde Naciones Unidas, el IPCC, la Organización Meteorológica Mundial, todos han consensuado
lo mismo. Si no tomamos medidas drásticas YA, no sólo Bs. As. sino ciudades enteras van a quedar bajo el agua.

ZIVIC
Le repito la pregunta. ¿Va a decir que son las estelas de gases que se ven en los cielos de Buenos Aires a diario?
¿Puede explicar a la audiencia en qué consiste el proyecto HAARP?

NAGA
Jonatan, estamos trabajando sin parar y vos me llamas para ponerme al teléfono con un conspiranoico. Perdón pero
me parece una falta de respeto a toda la gente que ha perdido a familia y hogares, que yo tenga que responderle a este
tipo.

JONATAN
Le recordamos a la audiencia que el señor Iván Zivic es el representante de la Asociación “Ciudadanos por la Verdad”
que ya lleva 600 mil asociados en su plataforma web. Y que se ha convertido en una gura mediática destacada desde
que comenzó el diluvio.

ZIVIC
Gracias Jonatan pero antes que gura mediática yo soy Ingeniero Químico con un Máster en Física Aplicada y más de
25 años de profesión. Mientras que el señor Naga creo que es Lic. en Publicidad. Por eso es incapaz de explicar lo que
está sucediendo. Y por que es cómplice, desde ya. Lo que está sucediendo está claro: Esto es un sistema de
manipulación deliberada de las condiciones atmosféricas.

JONATAN
¿Cómo?

ZIVIC
fi
fi
fl
fi
2
Ciencia, Jonatan. Las estelas químicas que se ven a diario contienen partículas de metales pesados como aluminio y
bario que al dispersarse en la atmósfera, actúan como núcleos de condensación. Luego emiten señales potentísimas a
través de antenas HAARP y manipulan la ionosfera provocando precipitaciones o sequías de forma inducida.

NAGA
Perdón, ¿alguien entendió algo?

JONATAN
¿Con qué nalidad, Zivic? ¿Que gana el gobierno con todo esto?

ZIVIC
Mire, yo soy cientí co. No soy periodista. Buscar respuestas es su trabajo.
Yo tengo mi propia opinión.

JONATAN
¿Y cuál es?

ZIVIC
(Pausa.) Reducción poblacional.

Silencio.

JONATAN
¿Reducción poblacional?

ZIVIC
Exterminar la mayor cantidad posible de seres humanos.

NAGA
Disculpame, Jonatan, me retiro. Yo no voy a abonar este delirio. El señor puede continuar siguiendo avioncitos. Por
algo la comunidad cientí ca le ha dado la espalda. La gente lo que está esperando de nosotros es sacri cio para llevar
tranquilidad a los hogares. Terminemos con los negacionistas. ¡La realidad se impone!

La televisión se apaga. Se escucha el ruido de un motor que se queda sin nafta y algunas voces que provienen del
pulmón del edi cio. Elvira toma las cajas con medicamentos y las arroja dentro del tacho de basura.

ELVIRA
Menos mal. Ya me estaba dando dolor de cabeza escuchar a estos tipos. Todavía inmersos en su teatro político. No
cambian más, es su naturaleza. Aunque es cierto que el señor Zivic tiene algunos argumentos interesantes.

Suena la puerta de la cocina. Noc noc. Elvira lo mira a Jacinto y pregunta. Jacinto y la persona del otro lado de la
puerta responden al unísono.

ELVIRA
¿Quién es?

JACINTO y CARMEN
Carmen.

Acto seguido suena la puerta. Es Carmen. Elvira lo mira a Jacinto y sonríe.

CARMEN
Elvira… ¿Te sobra algo de querosén?

CARMEN
Sobrar no sobra pero si necesitas, algo tengo.

CARMEN
Por favor. (Le pasa una botellita.) Quién hubiera pensado que a este altura de la vida andaríamos iluminando con
querosén ¿no? Aunque a decir verdad es lo que menos me molesta de toda esta mierda.
ELVIRA
Mucha luz eléctrica hace mal a los ojos y afecta al sueño.

SRA. BALDÉS
Estoy de acuerdo. ¿Que hace el chico?
fi
fi
fi
fi
fi
3
ELVIRA
Está estudiando. Necesita prepararse. Aprender cosas nuevas.

SRA. BALDÉS
Hola.

ELVIRA
Jacinto, te dijeron “hola”.

Jacinto levanta la mano y la mueve saludando.

SRA. BALDÉS
Pobrecito ¿como está?

ELVIRA
Es un chico fuerte. No necesita que le tengan piedad.

SRA. BALDÉS
¿Pasa mucho dolor?

ELVIRA
Está aprendiendo a mantener la calma.

SRA. BALDÉS
Me da pena. Tan frágil.

Elvira acerca la vela que tiene en la mano a la mano de la Sra. Baldés y la quema super cialmente. La señora Baldés
pega un grito y reacciona.

SRA. BALDÉS
¡Ay! ¡Cuidado!

ELVIRA
No te confundas. La pena es para los miserables.

SRA. BALDÉS
Perdón. Gracias por el querosén.

ELVIRA
No hay de qué.

Elvira cierra la puerta. Se lo queda mirando a Jacinto. Luego continúa con su labor.

ELVIRA
Vas a tener que aprender a hablar. Así nadie va a escucharte.

ESCENA 2 // FLASHBACK // INTERIOR // LIVING DE ELVIRA // DÍA.

Elvira prepara bocadillos saludables en una charola metálica mientras bebe una copa de vino tinto. Alista todo en el
comedor. Mientras tanto se oyen voces impacientes.

CORO DE VECINOS
¿Que hora es?
Tres… cincuenta y seis…
¡Pero, caramba!
Por favor, Iñaki, me está pisando.
(Golpean la puerta.)
Elvira. Aquí estamos eh. Cuando quiera vamos pasando.

Elvira mira su reloj de pulsera. Todavía faltan unos minutos. Termina de acomodar los bocadillos en la charola
decorativamente. Sonríe por el resultado. Afuera golpean la puerta. Tocan el timbre.

CORO DE VECINOS
Elvira, puede oír? Estamos afuera.
fi
4
¿Por qué tan puntual?
Ya sabes como es la señora, se pone nerviosa.
¿No nos podíamos reunir en otro departamento?
Hubieras ofrecido el tuyo Ginés. Hace un frío de cagarse en el palier.

Elvira se quita el delantal y lo cuelga. Se aproxima a la puerta del comedor y abre. Vemos su rostro que se interpone
delante de la puerta. Y una multitud del otro lado, en el pasillo.

ELVIRA
Buenas tardes.

MULTITUD
Buenas tardes, Elvira.

ELVIRA
Los zapatos.

Los vecinos se miran entre ellos.


Vemos un plano de una pila de zapatos.
Luego pasamos a un paneo circular por la ronda de rostros de los vecinos, sentados y otro paneo circular, en la misma
dirección, por los pies descalzos de los vecinos, con distintas medias, alguno agujereadas, otro en patas.

FURMAN
Bueno, como ya saben, el valor de las expensas está por las nubes y es urgente concretar el alquiler del local de la
planta baja. Por el momento llegaron tres ofertas. La cervecería descartada por ruidos molestos y quedan dos vigentes.
La primera es la casa de libros que tiene por representante al señor… como se llama, aquí está… Mendiola. Humberto
Mendiola. Vende principalmente libros usados y otros de su propia editorial: Hojarasca. Una editorial chica que se
especializa en publicaciones de poesía y literatura crítica. No sé a que se referirá con eso.

CARMEN
A mí la verdad una librería no me entusiasma.

GONZALES
A mí tampoco. Aburridísimo.

TERESA
No se trata de si le divierte o le aburre, se trata de alquilar el local.
Si el hombre paga es su ciente.

FURMAN
Entré en la AFIP para ver si tiene deudas y no encontré nada, todo en orden.

TERESA
A mí una librería me parece un negocio respetable.

Un hombre que no para de masticar está por agarrar un bocadillo y Elvira le llama la atención.

ELVIRA
Ginés… ya se sirvió usted.

GONZALES
Hoy puede pagar y mañana no. Con los volátil que está todo no se puede saber.
Además, ¿quién leé en estos días?

GINÉS
Yo llevo 3 meses queriendo leer una novela y recién voy por la mitad.

ELVIRA
A mí me parece una buena idea.

Todos la miran a Elvira sabiendo que lo que diga será molesto.

ELVIRA
Sería algo distinto. Algo que aporte valor al edi cio. Poesía, literatura, cultura…

GONZALES
fi
fi
5
No me suena. Además en el mail dice que organizan reuniones de debate. ¿Que tipo de gente va a venir? ¿Bitnics,
estudiantes de losofía…?

CARMEN
Gente de izquierdas…

ELVIRA
Desconocidos hay en todos lados. Mire al del 3B… ¡ni se sabe a qué se dedica! Apenas sí saluda. Una editorial es otra
cosa. Presentaciones de libros, encuentros de poesía… hasta podemos organizar lecturas para nosotros.

Los vecinos se miran entre sí.

FURMAN
Con todo respeto Elvira, yo salgo a trabajar a las 7 de la mañana y vuelvo a las 6 de la tarde. No tengo tiempo para
charlar de poesía. No. Acá lo que necesitamos es estabilidad, dinero, pagar las facturas. El otro comercio que presentó
su carta de interés es el de la Señorita Úrsula Dix. Bazar Holítisco y tienda de Espiritualidad, “Opalo Divino”. Ya tiene
dos sucursales, una en Palermo y otra en Chacarita. Como describe en la presentación, se encargan de vender
“productos holísticos para la sanación”. Velas aromáticas, gemas, cartas de tarot, cuencos tibetanos y literatura de
sanación.

Los vecinos hacen rostros de aprobación.

FURMAN
No registra deudas en el Veraz y han tenido la cortesía de incluir los balances scales en la presentación para alquiler.
Son todos positivos.

GINÉS
Bueno, suena bien, ¿no?

ELVIRA
¿Tienda de Espirtualidad? ¿Usted se escucha? Una cosa es que no le gusten los libros, otra muy distinta es vender
ilusiones.

SRA. BALDÉS
Bueno, Elvira, a nadie se le obliga a creer en nada. La gente busca… alivio.
Al estrés, al desamor, a las expensas…

ELVIRA
No podemos dejar que la fantasía empiece a dictar las normas del sentido común. Este es nuestro hogar.

FURMAN
Mujer, nadie le está pidiendo que crea en todo eso. Es solo un negocio.

ELENA
Yo estoy de acuerdo con la señora Elvira. A mi la librería me parece una linda idea.

FURMAN
Se aprecia su aporte Elena pero como encargada del edi cio no tiene voto en asuntos administrativos.

GONZALES
Bastante que tiene un departamento.

TERESA
Bueno, che.

GONZALES
Faltaba más.

ELVIRA
Esto es algo más que un negocio. Si aceptamos esto, ¿qué viene después?

CARMEN
Elvira, no exageres tanto.
fi
fi
fi
6
Mientras los vecinos discuten temperamentalmente, Jacinto asoma en la puerta abierta del departamento de Elvira.
Vemos su cabeza envuelta en vendas y su manito sobre el vértice de la puerta. Mira con curiosidad. Ambos conectan
miradas.

FURMAN
Bueno, ¡hasta acá! Ya han quedado expuestas las opciones de alquiler y cada uno ha expresado su parecer.
Hagamosla corta. Vamos a la votación. Los que están a favor de la librería que levanten la mano.

Elvira y un par de vecinos más levantan la mano.

FURMAN
Muy bien. Los que estén a favor del bazar de espiritualidad, que levanten la mano.

La mayoría de los vecinos levantan la mano.

FURMAN
Muy bien. Queda aceptada por mayoría la propuesta del bazar y procedemos a iniciar los tramites administrativos para
abrir lo antes posible.

ESCENA 3 // FLASHBACK // EXTERIOR // ENTREVISTAS EN LA CALLE.

Vemos imágenes de un grupo de gente protestando en la calle con carteles. Se lee “NO AL HAARP”. “¿Que está
pasando en los cielos?” “ALERTA QUÍMICA”. Los manifestantes vocifera acalorados. Alguno, más cientí co y
diplomático da una declaración mientras fuma un cigarrillo. En el cielo se ven un montón de estelas que cruzan el cielo
provenientes de gases.

ESCENA 4 // FLASHBACK // INTERIOR // LIVING DE ELVIRA // DÍA.

En conexión con la escena anterior procedemos a una publicidad de cremas humectantes con fragancia para mujeres.
Vemos a una señorita muy guapa aplicandose la crema en un rostro de piel perfecta. Quien está mirando la publicidad
de la escena anterior es Jacinto, sentado en una silla en la casa de Elvira.

ELVIRA
Basta de televisión, Jacinto. Hacen mal a la cabeza tantas imagenes.

ESCENA 5 // FLASHBACK // EXTERIOR // JARDÍN BOTÁNICO // DÍA.

Elvira y Jacinto están parados frente a una estatua de mármol. Jacinto pasa su mano por “la piel” de la estatua,
sintiendo una textura suave y rme. Elvira lo observa.

ELVIRA
Suave ¿no?

JACINTO
Sí.

ELVIRA
Mi papá me traía a este parque cuando era una nena. Me contaba la historia de las estatuas.
¿A dónde te lleva de paseo tu papá?

Jacinto levanta los hombros, sin respuesta.

ELVIRA
¿Al museo, la biblioteca? ¿Al cine?

JACINTO
A veces vamos a comer pizza.

ELVIRA
¿Pizza?… Hmm.
fi
fi
7
Jacinto, ¿cuál es tu grupo sanguíneo?
(Jacinto levanta los hombros sin saber.)
¿Que te dijo tu mamá de tu condición?

JACINTO
Dice que mi piel está enferma. El doctor le dijo que necesito remedios.

ELVIRA
¿Remedios? Tu mamá no es capaz de entender, Jacinto. No está preparada.
Creé que haciéndote tragar pastillas te va a arreglar. Pero no hay nada que arreglar en vos.

JACINTO
Me duele mucho.

ELVIRA
Lo sé. Duele y va a doler. Es tu naturaleza. Ninguna crema ni pastilla puede evitar lo que te espera.

JACINTO
¿Que cosa?

ELVIRA
Jacinto, tu piel... es como un velo muy no que no logra cerrarse.
Antes se creía que las personas que eran muy frágiles por fuera tenían algo… especial adentro.
Mira a tu alrededor, Jacinto. Mira a la gente. Están cerrados.

Jacinto mira y ve a varias personas distraídas.

ELVIRA
No tienen idea de lo que vos experimentas. Jacinto, el dolor es una forma de conectarse con lo divino. Una forma de
someternos a la voluntad de Dios. Los mártires aceptan su sufrimiento para glori car a Dios y dar testimonio de su fé.
Como una señal de que la vida tiene un propósito más grande.

Suena un trueno.

ESCENA 6 // INTERIOR // DEPARTAMENTO DE ELVIRA // DÍA.

Elvira levanta la mirilla de la puerta y vemos su ojo que inspecciona.

ELVIRA
¿Quién es?

EMPLEADO MUNICIPAL 1
La Patrulla.

Silencio.

EMPLEADO MUNICIPAL 2
Traemos comida.

Elvira abre la puerta.

ELVIRA
Por favor, los zapatos…

Los hombres se miran, completamente empapados de pies a cabeza. Se sacan los zapatos.

ELVIRA
En la radio dijeron que iban a mandar carne.

E.M. 2
Sí. (Mete la mano, revuelve.) Salchichas. 1, 2, 3 paquetes.

ELVIRA
¿Carne no?
fi
fi
8
El tipo mira el paquete de salchichas, veri cando.

E.M. 2
Salchichas. De cerdo. También hay deos. Y tuco.

ELVIRA
Osea… carne no…?
E.M. 1
No señora, tira de asado no queda más. ¿Cuantos son en el departamento?

ELVIRA
Somos dos.

E.M. 2
¿Usted y… su marido?

E.M. 1
Necesitaríamos verlo.

ELVIRA
No señor, no hay ningún hombre en esta casa. Sólo yo, y un niño.

E.M. 2
2 personas… ¿Que parentesco tiene con el chico?

Mientras el E.M.2 apunta la información con su birome en el papel de su planilla, hay gotas que caen desde su capucha
mojada.

ELVIRA
¿Que están queriendo averiguar?

E.M. 1
Ningún misterio, señora. Necesitamos saber cuantas personas hay en el domicilio y si necesitan alguna atención
médica. Nada más.

ELVIRA
Nada. No necesitamos nada.

E.M. 1
¿Podemos ver al chico?

ELVIRA
Está durmiendo.

E.M. 1
No podemos dejarle alimento para dos sin con rmar que hay dos personas en el domicilio.

ELVIRA
Ya le dije que está durmiendo.

Jacinto se asoma al living y los hombres lo observan. Se miran entre sí.

E.M. 1
Señora, ¿ese es su nieto? (Se miran entre sí, con sospecha.)

E.M. 2
(A Jacinto) Hola.

Jacinto bebe de su sorbete.

E.M. 2
¿Está bien? ¿Segura que no necesita nada?

ELVIRA
Estamos bien le digo.
fi
fi
fi
9
E.M. 2
Pero, este chico necesita atención médica. Podemos trasladarlos al Centro de Emergencias, ahí están equipados para
cualquier situación.

ELVIRA
Se lo agradezco, pero le acabo de decir que estamos bien.

Los hombres se aproximan a Jacinto y lo miran de cerca.

ELVIRA
¡El piso, por favor!

E.M. 2
Hola amiguito. ¿De que estás disfrazado?

E.M. 1
No está disfrazado idiota. Algo le pasó. (A Elvira:) ¿Que le pasó? ¿Se quemó?

E.M. 2
Tiene la piel sarpullida.

ELVIRA
No lo toquen.

E.M. 2
¿Y si fue ella? ¿Porque dijo que estaba durmiendo? ¿Estás bien amiguito?

Jacinto sigue bebiendo de su sorbete.

E.M. 1
¿Querés decirnos algo? ¿Te trata bien tu abuelita? (Pausa.) ¿Es tu abuela, verdad?

ELVIRA
¿Que está insinuando?

E.M. 1
Creo que va a ser mejor que lo llevemos al Centro de Emergencias.

ELVIRA
De ninguna manera. El chico necesita cuidados especiales que sólo yo puedo proveerle.
Y no, no se quemó. (Pausa.) Tiene piel de cristal.

E.M. 1
¿Piel de cristal?

E.M. 2
¿Que es eso?

ELVIRA
Es una condición… genética ,casi única. Su piel se deshace… se desprende de su cuerpo. Un roce, una caricia, puede
abrirle una herida. (Pausa.) Y la humedad no hace más que perjudicar su condición. Por eso está cubierto en vendas.
(Pausa. Los hombres lo miran a Jacinto.) Creanme que no son capaces de imaginar el sacri cio que él hace por
ustedes.

E.M. 1
(Los hombres se miran entre sí)
¿Sacri cio?

ELVIRA
Así que no insistan con sus salchichas y su centro de emergencia porque Jacinto no se mueve de acá. ¿Entendido?

E.M. 1
No se preocupe, señora. Sólo venimos a ayudar. Ya nos vamos. Administren bien la comida que no sabemos cuando
vamos a volver. Hasta luego.

E.M. 2
fi
fi
10
(A Jacinto, abriendo y cerrando la mano.)
Chau.

ESCENA 7 // FLASHBACK // INTERIOR // TIENDA ESOTÉRICA // DÍA.

La puerta se abre y suena una campanita. Elvira aparece vestida con un piloto para lluvias, un pañuelo en la cabeza,
lentes de sol y guantes. En el local hay dos jovencitas adolescentes que beben un licuado y curiosean entre las cosas.
También hay alguien que está pagando en la caja. Elvira mira los artículos que se exhiben a la venta. Hay cristales y
piedras energéticas que prometen distintas “propiedades sanadoras”. Hay péndulos, ojos turcos y manos de Fátima.
Hay Budas y cuencos tibetanos. Hay velas de colores e inciensos. Hay cartas de tarot. También hay algunos libros.
Elvira agarra y mira las cubiertas de un par de ellos. “Respiración y éxtasis: Un camino hacia el placer consciente.” Y el
siguiente, “Erotismo trascendental: La sexualidad como energía divina.” Mientras sostiene el libro aparece una joven
vendedora que la asiste.

VENDEDORA
Disculpe, ¿la puedo ayudar en algo?

Elvira la mira de arriba a abajo.

ELVIRA
¿Como qué?

VENDEDORA
No sé… dígame usted. ¿Está buscando algo? ¿Necesita algo en particular?

ELVIRA
Sí. Estoy buscando algo. Difícil de encontrar.

VENDEDORA
Oookey… ¿Algo para usted? ¿Para regalar? (Silencio.) ¿A lo mejor una amatista? Para calmar la mente, disipar las
malas energías, reducir el estrés. (Ambas se miran inquisitivamente.) O quizás unas velas de aromaterapia… (La chica
la observa aún con el libro en la mano.) ¿O busca algo de literatura? Tenemos 10% de descuento por promo de
inauguración. ¿Vive por acá usted?

Elvira vuelve lentamente en sí. Mira el libro que sostiene en la mano y lo deja sobre la repisa.

ELVIRA
Gracias, pero no. No preciso espejitos ni varitas mágicas. Lo que estoy buscando no se vende.
Y se vendiera, te aseguro que no sería acá. Permiso.

Elvira se retira. La vendedora se queda parada sin reacción.

ESCENA 8 // INTERIOR // COCINA DE ELVIRA // DÍA.

Elvira y Jacinto están desempacando la caja de productos enviada por el gobierno.

ELVIRA
Basura. Basura. Basura. Basura. ¿Que es esto?

Elvira saca un pan eto. En él se ve el a un hombre cruzado de brazos solemnemente. Carlos Naga, se leé. Y debajo un
lema: “La esperanza en tiempos de crisis.” Elvira hace un bollo con el papel y lo tira al tacho.

ELVIRA
El bien que podrían hacer si pensaran menos en ellos.

Elvira descubre que Jacinto está comiendo de un paquete de galletitas y se altera.

ELVIRA
¡Jacinto! ¿Que estás haciendo?

Jacinto la mira culposo, masticando una galleta.


fl
11
JACINTO
…una galletita.

ELVIRA
Tu sangre Jacinto. (Jacinto mira el paquete. Elvira se lo arrebata.)
Ya hablamos de esto. Vas a intoxicar tu sangre.

JACINTO
Mi mamá me deja.

ELVIRA
María Santísima, donde te ha tocado nacer.

ESCENA 9 // INTERIOR // LIVING // DÍA.

Elvira hace entrenar a Jacinto. Lo vemos a Jacinto saltar la cuerda en el medio del living. Hacer exiones de brazos.
Hacer abdominales.

ELVIRA
10 más.

JACINTO
No puedo. Estoy cansado.

ELVIRA
10 más, Jacinto, vamos. No podemos descuidar tu cuerpo…

Jacinto cae rendido.

ESCENA 10 // FLASHBACK // INTERIOR // LIVING // DÍA.

Segunda reunión de consorcio. Se oye un trueno y se ve nuevamente el pilón de zapatos.


Vemos la ronda de rostros de los vecinos, que se ven ahora más serios, preocupados. Afuera suena una alarma y se
oyen unos golpes metálicos intensos. Uno de los vecinos observa.

GONZALES
Es una camioneta. Se la está llevando el agua.

SRA. BALDÉS
Dios mío.

FURMAN
Bueno, por favor, mantengamos el orden. Y enfoquémonos en los asuntos que nos convocan.
Como saben…

ELVIRA (toma la palabra)


Como saben ya han pasado 6 semanas desde que comenzó el diluvio.
Y todavía no vimos nada en comparación con lo que está por venir.

Sentado al lado de Elvira se encuentra Jacinto, en una sillita. Los vecinos se miran entre sí.

ELVIRA
¿Cuanto dinero nos ahorramos en expensas con la casita de encantos, Furman? Espero que le haya alcanzando para
algunos placeres. Ahora los libros de sexo tibetano y los juegos de magia están perdidos bajo el agua. Flotando entre
cadáveres. (Levanta la cabeza, escucha los sonidos.) ¿Ustedes realmente creen que la dimensión moral de nuestras
decisiones no repercute en el mundo?

Elena, la encargada del edi cio, cruza mirada con Jacinto. Jacinto la mira indiferente mientras bebe de su sorbete. Ella
le sonríe con ternura, algo compungida.

ELVIRA
Esto no empezó con la lluvia. Hace tiempo que la decadencia aquí es la norma. Esto es solo un re ejo… una
resonancia. Si no hacemos algo, esto va a ser apenas una llovizna comparado con lo que nos espera. O actuamos
fi
fl
fl
12
ahora, puri camos nuestros actos… o dejamos que la corriente nos arrastre a todos. (Se oyen estruendos de autos que
son arrastrados por el agua.) Y entonces sí va a ser tarde para arrepentimientos.

(Falta algo donde pondere a Jacinto, que está a su lado.)

ESCENA 12 // INTERIOR // LIVING // TARDE.

Elvira está sentada en silencio. Meditando frente a la ventana. Hace respiraciones largas. De pronto se escucha un
golpe que proviene desde la cocina. Gira su cabeza, escucha. Luego se pone de pie y se acerca a la cocina.

ESCENA 13 // INTERIOR // COCINA // TARDE.

Elvira encuentra a Jacinto desmayado en el suelo.

ELVIRA
Jacinto. Jacinto.

Descubre que sus vendas están húmedas y enrojecidas de sangre.

ELVIRA
Llegó el momento…

Elvira agarra en brazos a Jacinto y se lo lleva.

ESCENA 14 // ESPACIO ABSTRACTO // EL MARTIRIO DE JACINTO.

Esta escena se lma en un espacio abstracto. Oscuro. Sin ninguna referencia espacial. Aquí vemos a Jacinto, solo,
atravesando un estadío de transformación. Como una crisálida que emerge de su capullo, Jacinto rompe las vendas
que lo envuelven. Y eso le provoca un dolor brutal. Se oye sonido de cuero desgarrándose. Sangre que brota de su
cuerpo y crea un charco.
Mientras estas imagenes se suceden vemos también un plano paralelo de Elvira, en el living, echada en el suelo,
abrazando a Jacinto, que está inconsciente, temblando, con sus vendas a ojadas. Elvira lo observa y remueve
sutilmente las vendas de su rostro dejando ver su carne roja. El martirio continúa hasta alcanzar un punto de altísima
intensidad.

El plano nal podría ser uno desde el fondo de un lago, mirando hacia arriba, viendo la super cie del agua.

ESCENA 15 // INTERIOR // LIVING // DÍA.

Noc noc noc. Suenan tres golpes tímidos en la puerta. Elvira abre y descubre del otro lado a la encargada del edi cio.

ELVIRA
Elena.

ELENA
¿Que tal señora, como está?

ELVIRA
Bien Elena. En calma. ¿Usted?

ELENA
Bien también… (Pausa. Está devastada.) Bueno, no tanto. Más bien mal. Un poco alterada.

ELVIRA
Es normal.

ELENA
Está difícil dormir de noche. Allá arriba se escucha todo más fuerte.
Empezó a caer agua adentro del departamento.
fi
fi
fi
fl
fi
fi
13
ELVIRA
No.

ELENA
Sí. Pusimos hollas. Pero se llenan rápido. Hay que cambiarlas cada 20 minutos.

ELVIRA
Hacen bien.

ELENA
Sí. Señora… yo pasaba para ver como está Jacinto. Le traje sus remedios.

Elena le extiende a Elvira una bolsita de plástico con cajitas llenas de pastillas.

ELVIRA
Gracias, Elena. Jacinto está bien.

ELENA
Vio que con la humedad le crecen honguitos. Las heridas no le cicatrizan.

ELVIRA
No te preocupes. Yo me estoy encargando de que tenga todo lo que necesita.

ELENA
Muchas gracias, señora. Jacinto la quiere mucho. Usted lo trata muy bien.

Elvira sonríe. Procede a despedirse y cerrar la puerta.

ELVIRA
Bueno. Cualquier cosa que necesitas me avisas, ¿sí? Tratá de descansar.

ELENA
Gracias, sí… Señora. Una cosita más.

ELVIRA
¿Que pasa, Elena?

ELENA
¿Me permite verlo?

ELVIRA
(Pausa.) Jacinto no puede verla ahora. Está ocupado.

ELENA
Ah… (Pausa.) Un poquito, aunque sea… ¿Puede ser?

Elvira hace una pausa y abre un poco la puerta. Al fondo, a lo lejos, está Jacinto, de espaldas, vestido con un alba.
Jacinto no voltea. Elena, su mamá, sonríe con dolor y se le escapa una lágrima.

ELVIRA
Tenemos que empezar.

Elena a rma con la cabeza.

ELVIRA
Adiós, Elena.

Elvira cierra la puerta.

ESCENA 16 // INTERIOR // LIVING // DÍA.

Jacinto se prepara para cantar. Por primera vez vemos su rostro sin vendas. Está completamente rojo, como si no
tuviese piel. Elvira se sienta en el sillón. Cierra los ojos y deja caer la cabeza hacia atrás.
fi
14

ELVIRA
Vamos.

Jacinto empieza a cantar con una voz muy na, dulce, penetrante. Una mezcla de Bjork y música sacra. Mientras canta
procedemos a ver múltiples planos de los vecinos, en sus departamentos, que al escuchar el canto se quedan
boquiabiertos, completamente absortos. También vemos planos de las calles completamente inundadas. El agua llega
hasta varios pisos de altura y hay cadáveres que otan. Las nubes comienzan a despejarse y el sol asoma.

FÍN.

EL HIJO DE LA TORMENTA

© COPYRIGHT, Bruno Ravaglia. 2024.


fi
fl

También podría gustarte