0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas9 páginas

Tema 40 - Dogma Mariano y Misterio Eclesial

El documento aborda la mariología, centrándose en el dogma mariano y su evolución histórica en relación con la cristología. Se destaca la importancia del 'sensus fidelium' en la definición de los dogmas marianos, así como la fundamentación bíblica y la enseñanza de la tradición sobre la maternidad divina y la virginidad de María. Además, se discuten las implicaciones teológicas de estos dogmas en la salvación y la relación de María con la humanidad y la Iglesia.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas9 páginas

Tema 40 - Dogma Mariano y Misterio Eclesial

El documento aborda la mariología, centrándose en el dogma mariano y su evolución histórica en relación con la cristología. Se destaca la importancia del 'sensus fidelium' en la definición de los dogmas marianos, así como la fundamentación bíblica y la enseñanza de la tradición sobre la maternidad divina y la virginidad de María. Además, se discuten las implicaciones teológicas de estos dogmas en la salvación y la relación de María con la humanidad y la Iglesia.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MARIOLOGÍA

P. Cristian Santana

Tema 40 – Dogma mariano y misterio eclesial

1. [El movimiento histórico de la mariología y] el sensus fidelium en la evolución de los


dogmas marianos.

 - EL DESARROLLO MARIOLÓGICO EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA.


Siempre ha ocurrido a partir de la relación de María con Cristo, apareciendo y
reapareciendo cuando algo ha hecho crisis en la cristología (complementando,
volviendo a acentuar puntos importantes, etc.) Por eso, ante una cristología demasiado
gloriosa en los siglos XVII y XVIII, el movimiento mariano recibe un fuerte impulso
popular, subrayando la humanidad de Cristo. Con todo, es un área muy afectiva,
piadosa y devocional, por lo cual oscila entre equilibrios y exageraciones. Suele estar
unida a la experiencia materno-filial que lleva a configurarse con Cristo.
 - PECULIARIDAD DE LOS DOGMAS MARIANOS. Son un caso delicado dentro del
dogma católico. Muchos plantean que añaden un contenido de fe a la revelación en la
Escritura (especialmente la inmaculada concepción y la asunción). Pues hay raíces en la
Escritura, pero siempre es algo implícito. Lo más relevante aquí es “el sensus fidelium”
expresado en el culto litúrgico.
 - SENTIDO DE FE DEL PUEBLO DE DIOS. En LG 12 (DH 4130), el CV II recoge la
importancia del sentido de fe del pueblo cristiano en las declaraciones dogmáticas y la
vida de la Iglesia como fruto del Espíritu Santo (que enseña a comprender más
profundamente la revelación). Esto se expresa especialmente en el culto litúrgico, la
vida de los santos y las devociones espirituales, que el magisterio legitima.
 - “SENSUS FIDELIUM” EN LA MARIOLOGÍA. Un bien ejemplo de esto es lo que
ocurre en el Concilio de Éfeso el año 431 con el título theotokos. Pero se trata de algo
fundamental en casi toda la mariología, pues el pueblo de Dios es quien la ha celebrado
como madre y protectora, pidiéndole sus necesidades. Esto ha sido un factor decisivo en
el proceso de definición de los últimos 2 dogmas: la inmaculada concepción y la
anunciación.

2. María, madre de Dios (dogma mariano fundamental). Fundamentación bíblica. Enseñanza del
magisterio.

- FUNDAMENTACION BIBLICA. En la Escritura no se menciona expresamente la


maternidad divina de María, pero hay referencias indirectas:

o EN GÁLATAS. Gal 4,4 habla indirectamente de la elección de María para “la plenitud de los
tiempos”. Y esta elección está en relación con la maternidad de Cristo, el preexistente.

o EN LA ANUNCIACIÓN. En Lc 1,26-38 se señala que el Espíritu Santo vendrá sobre María y


“por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios”.

o EN LA VISITA A ISABEL. La expresión “la madre de mi Señor” en Lc 1,43 es inédita pues


“Señor” (adonai) era un título reservado para YHWH. Isabel está resaltando el carácter divino
de Jesús y señalando el lugar de María en el plan salvífico.

1
- ENSEÑANZA DE LOS PADRES. La maternidad de María fue sostenida permanentemente
por la tradición. Y ya se refiere al Hijo de Dios en la oración mariana más antigua que
conocemos, probablemente del siglo III: “Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios”.

 - UN DOGMA AL SERVICIO DE LA CRISTOLOGÍA. Las discusiones para afirmar


adecuadamente la realidad de la Encarnación exigen explicitar que Jesucristo es al
mismo tiempo “el preexistente” y el hombre que caminó por Palestina. Y María es
fundamental en esto, pues su maternidad se relaciona con la verdadera humanidad de
Jesucristo, al mismo tiempo que con la Encarnación de Dios. Ella es madre del hombre
y del Hijo de Dios, pues se trata del mismo y único Jesucristo.

o ANTES DE ÉFESO. Los credos no expresan directamente la maternidad divina de María,


aunque está implícita. Por ejemplo, en el credo de Hipólito de Roma (del siglo III) se dice: creo
en Cristo Jesús, Hijo de Dios, “que nació por obra del Espíritu Santo de María virgen” (DH 10).

o ÉFESO Y MARIA THEOTOKOS. Contra Nestorio, se reafirma que María es “madre de


Dios” como consecuencia de que Jesús es Hijo de Dios. Y no es que Dios haya sido generado de
ella, sino que la Encarnación acontece en María.

o EL CV II. Se reafirma la doctrina tradicional de María “madre de Dios y del Redentor” (LG
53, DH 4173).

- MATERNIDAD DE LA HUMANIDAD. El CV II plantea que, además de madre de Cristo,


María es “madre de los seres humanos, especialmente de los creyentes” (LG 54, DH 4174). En
este sentido, se desarrolla una idea de maternidad de María de modo que ella “es nuestra madre
en el orden de la gracia” (LG 61, DH 4176), ya sea como mediadora o como modelo de la
Iglesia. “Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia [...] hasta la
realización plena y definitiva de todos los elegidos. En efecto, con su asunción a los cielos no
abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los
dones de la salvación eterna. Con su amor de madre cuida a los hermanos de su Hijo que
todavía peregrinan y viven entre angustias y peligros hasta que lleguen a la patria feliz” (LG 62,
DH 4177).

3. La virginidad de María. Fundamentación bíblica. Enseñanza de la tradición. Sentido de este


dogma.

 - FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA. Los relatos de la infancia en Mateo y Lucas


señalan que lo ocurrido en María es pura obra divina, sin intervención humana.

o LA ANUNCIACIÓN. En Lc 1,27 se señala 2 veces la palabra “virgen” respecto a


María, resaltándose su importancia. Es un testimonio innegable de la tradición de la
virginidad de María antes de la concepción. Luego, Lc 1,34 señala que María “no
conoce varón”, es decir, no ha tenido relaciones sexuales (según el sentido bíblico de
conocer: entrar en intimidad).

o LA PATERNIDAD DE JOSÉ. En Mt 1,18-25 se señala que María cumple la profecía


de Isaías 7,14, según la cual “la virgen concebirá un hijo” (en la versión griega de los
LXX). Esto es obra del Espíritu Santo. Además, hay testimonio de que José “no la
conocía hasta que ella dio a luz un hijo” (Mt 1,25).

 - DATO ASUMIDO POR LA PRIMERA IGLESIA. Es probable que la claridad de los


testimonios bíblicos influya en que exista una fe explícita en la concepción virginal de
Jesús desde el principio. En este sentido, las fuentes muestran que los primeros Padres
hablan directamente del tema, y los apologetas lo defienden con vigor ante el rechazo

2
judío y pagano. Nadie lo cuestiona y está en casi todos los credos iniciales (DH 150,
etc.)

 - SIGNIFICADO DE LA CONCEPCIÓN VIRGINAL DE JESÚS.

o SIGNO DE LA INICIATIVA DE DIOS EN FAVOR DE LA SALVACIÓN HUMANA. La


virginidad de María no se confiesa como calidad moral suya, sino como signo de que Dios es
autor exclusivo de la Encarnación. Es una acción decidida de Dios en nuestro favor, y realizada
únicamente por su fuerza y su gracia.

o AFIRMAR LA VIRGINIDAD DE MARÍA HOY. En la cultura contemporánea, muchas


veces resulta difícil confesar este contenido de la fe. Pero es importante salvar que se trata de un
misterio que refiere en primer lugar a Cristo (y sólo en segundo lugar a María). Por eso, para J.
Ratzinger (antes de ser Benedicto XVI): “la filiación divina de Jesús no reposa, según la fe de la
Iglesia, en el hecho de que Jesús no haya tenido padre humano; la doctrina de la divinidad de
Jesús no entraría en crisis si Jesús hubiera nacido de un matrimonio normal”. El punto es el
rechazo de todo adopcionismo cristológico.

- MARÍA SIEMPRE VIRGEN. Un segundo asunto es que, hacia el siglo VI, la consideración
de la virginidad de María como consagración absoluta a su Hijo llevó al magisterio a afirmar
que María es “siempre virgen” (no sólo antes del parto, sino que durante y después). Esto
equivale a sostener que tampoco tuvo relaciones sexuales después del nacimiento de Jesús (y,
por supuesto, no tuvo otros hijos). Estas afirmaciones están en:

o CONSTANTINOPLA II (en 553): Jesús “se encarnó de la [...] siempre virgen María” (DH
422).
o SÍNODO DE LETRÁN I (en 649). “La santa y siempre virgen e intacta María, [...] concibió
[...] sin semen por obra del Espíritu Santo al mismo Dios [...], e incorruptiblemente le engendró,
permaneciendo inviolada su virginidad, aún después del parto” (DH 503).

- LA VIRGINIDAD DE MARÍA EN EL PARTO. Es algo de lo que no hay revelación explícita


en la Escritura, y los primeros testimonios acerca del tema en la tradición están asociados a la
idea de “un parto milagroso” (según Ireneo, Clemente de Alejandría, etc.) Así, es cierto que ya
en el siglo IV hay fe en la virginidad “en el parto”. Pero hay que distinguir lo milagroso de la
afirmación dogmática: María “engendró incorruptiblemente”.

o EL PARTO NO HIZO A MARÍA IMPURA, pues según Lev 12,2-4: “cuando una mujer
quede embarazada y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días [...] el octavo día
será circuncidado el niño, pero ella permanecerá treinta y tres días más purificándose de su
sangre”. Este es el fondo de la afirmación católica en relación a la virginidad de María “en el
parto”: que María no quedó impura.

o EL PARTO Y EL DOLOR. Las representaciones de un parto milagroso (sin dolor ni sangre)


solo caben como interpretaciones piadosas que no corresponden al dogma de la Iglesia, pues
indudablemente se trató de un verdadero parto de mujer. Lo que sí es valioso son las referencias
a un parto sin dolor por contraste con Gen 3,16 (“parirás tus hijos con dolor”). Pero no en el
sentido literal, sino teológico: no es el dolor que viene como consecuencia del pecado original y
la humanidad caída.
3
o SIN PÉRDIDA DE INTEGRIDAD CORPORAL. En síntesis, la dimensión “en el parto” del
dogma no se refiere a pormenores biomédicos acerca del nacimiento de Jesús, sino a que esto no
significó mancha en María.

- LA VIRGINIDAD DE MARÍA DESPUÉS DEL PARTO.

o PROBLEMA BÍBLICO CON “LOS HERMANOS DE JESÚS”. Las menciones en Mc 3,31 y


Mc 6,3 a “los hermanos y hermanas de Jesús” son una dificultad seria para este dogma, que
suele explicarse diciendo que son primos (o parientes cercanos en sentido más amplio, como la
referencia a Lot en Gen 14,14). Pero lo cierto es que más allá de estas explicaciones, el NT no
dispone de más pruebas respecto de si hubo o no otros hijos de María. Otros textos que usan los
protestantes para objetar el dogma son:

1. NO CONOCIÓ A JOSÉ “HASTA QUE DIO A LUZ” (según Mt 1,25). Pero la


expresión es un semitismo que no señala límite temporal (como si después del
nacimiento, José sí “la conoció”).
2. JESÚS ES “EL PRIMOGÉNITO” (según Lc 2,7: “y dio a luz a su hijo primogénito”).
Pero “primogénito” es un término técnico en la ley de Moisés para indicar al primer
nacido de una mujer, que debe ser consagrado al Señor (Ex 13,2); no significa que
María haya tenido otros hijos después.

o LA TRADICIÓN. Dado lo anterior, la virginidad de María “después del parto” no se funda en


la Escritura sino en la tradición (como un dato casi unánime entre los Padres). Para Orígenes,
por ejemplo, María es “templo del Espíritu Santo” que después de recibir a Jesús ya no puede
ser compartido. Bajo esta lógica, hacia el siglo IV ya es una verdad ampliamente aceptada,
aunque sólo se afirmó magisterialmente en el Concilio de Constantinopla II el año 553 y el
Sínodo de Letrán I el año 649.

o ACTUALIDAD DE LA VIRGINIIDAD POST-PARTUM. Que María no haya tenido


relaciones sexuales después de tener a Jesús es un desafío para la teología. La mayor parte de
los teólogos se inclina a afirmar que María no cambia su proyecto de vida después del parto,
entonces permanece unidad a Jesús y consagrada a Dios toda su vida.

- SENTIDO TEOLÓGICO-CRISTOLÓGICO DE LA VIRGINIDAD DE MARÍA.

o ANUNCIO DE LA NUEVA CREACIÓN. La concepción virginal de Jesús inaugura el


tiempo de la salvación, la nueva creación que es obra exclusiva de Dios en favor de la
humanidad.

o AFIRMACIÓN DE LA INICIATIVA Y VOLUNTAD SOBERANA DE DIOS. La


Encarnación de Jesús sin intervención de un hombre es señal de que Él es puro y absoluto don
de Dios. De modo que, si la maternidad de María significa la verdadera inserción de Cristo en la
historia de la humanidad, “el modo virginal” señala que esto fue posible únicamente porque
Dios tomó la iniciativa (y el ser humano es incapaz de realizar por sí mismo la salvación y su
liberación del pecado).

4
o LIBRE COLABORACIÓN HUMANA. Para K. Barth, la virginidad de María es pura gracia
de Dios. Pero para la Iglesia católica hay algo esencial en el fiat de María: su colaboración libre
y obediente. Con todo, estamos ante el misterio por el cual acontece la reconciliación del
mundo: Dios no compite con la humanidad, sino que toma la iniciativa de ofrecer un don que el
ser humano está llamado a acoger.

4. La santidad de María y la inmaculada concepción. La enseñanza de la Escritura.


Fluctuaciones de la doctrina de la inmaculada concepción hasta su asentamiento en la
conciencia católica. Sentido del dogma.

- FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA. Se trata de un dogma sin referencia directa a la Escritura,


aunque hay 2 textos que lo apoyan y fundamentan de modo indirecto.

o EL PROTOEVANGELIO. En Gen 3,15, se afirma la enemistad perpetua entre la serpiente y


la mujer (y sus descendientes). En la medida en que esto alude al triunfo de una mujer sobre el
mal, podría referir a María, cuyo descendiente ha vencido al demonio para siempre. Así lo
interpreta el CV II en LG 55.

o LA ANUNCIACIÓN. El texto expresa de María: “llena eres de gracia” (Lc 1,28), denotando
algo único y excepcional en ella. María goza de la plenitud de la gracia porque le será confiada
una misión única e irrepetible en el plan divino de la salvación. En esta lógica, se trata de “un
privilegio soteriológico”, es decir, en función de la economía de salvación.

 - LA SANTIDAD DE MARIA EN LOS PADRES. Los Padres reflexionan sobre María


de modo indirecto ya que los núcleos de su pensamiento son Jesús y el misterio
trinitario. Entonces no hay afirmaciones sobre la santidad de María hasta el siglo IV, en
que San Efrén sostiene que sólo Cristo y María son limpios de toda mancha. Al
contrario, San Agustín tiene dificultad para aceptar que María fue exenta de pecado
original pues el pecado se transmite “por generación” y, habiendo sido concebida
normalmente, no puede estar inmune. Todo indica que hubo ideas discrepantes y el
culto mariano creció con más fuerza en Oriente después de Éfeso.
 - LA SANTIDAD DE MARÍA EN EL MEDIOEVO. En Occidente hubo grandes
debates respecto a la inmaculada concepción debido a la universalidad de la redención
en Cristo, que va de la mano del pecado original. En este marco, San Buenaventura y
Duns Scoto ponen las bases teológicas a esta piedad mariana tan resistida por muchos
teólogos. Lo que hacen es distinguir entre “gracia preveniente” y “gracia curante”,
aclarando que ambas son fruto de la redención, aunque la primera es un beneficio más
excelente.
 - TRENTO Y LOS SIGLOS SIGUIENTES. El Concilio de Trento no formula esta
doctrina, pero abre las puertas para ello al definir la universalidad del pecado original
sin la intención de pronunciarse respecto a la situación específica de María (DH 1516).
Esto permite a Alejandro VII afirmar en 1661 que: “existe un antiguo y piadoso sentir
de los fieles de Cristo hacia su madre [...] según el cual el alma de ella fue preservada
inmune de la manda del pecado original en el primer instante de su creación e infusión
en el cuerpo” (DH 2015).
 - LA FIESTA LITÚRGICA. En paralelo con las cuestiones teológicas, la fiesta del 8 de
diciembre nacida en Oriente en el siglo VIII, pasa a Occidente y se va extendiendo.
Hacia el siglo XV, el Papa Sixto IV aprueba la misa y el oficio de la inmaculada
concepción, condenando a quienes predican contra ella (al punto que varias
universidades introducen la costumbre de no conferir grados académicos a quienes
rechacen esta doctrina).
 - LA PROCLAMACIÓN DEL DOGMA. El 8 de diciembre de 1854, Pío IX proclama
solemnemente la inmaculada concepción de María como dogma de la Iglesia católica en
la Bula “Ineffabilis Deus” (DH 2800-2804), según la teología franciscana de San

5
Buenaventura y Duns Escoto. Al hacerlo, está convencido de la unanimidad católica en
torno al tema (546 de los 603 obispos consultados estuvieron de acuerdo).

o MARÍA ES RECEPTORA DE ESTA GRACIA (o “singular privilegio”), distinta de la


santificación común.

o ES INMUNE AL PECADO ORIGINAL. Es decir, ha sido liberada del pecado de Adán,


aunque no de todas sus consecuencias (por ejemplo, de la muerte, de la que ni Jesús mismo fue
liberado).

o EN VIRTUD DE LOS MÉRITOS DE CRISTO, de modo que María también es redimida (y


no se trata de la gracia concedida a toda la humanidad por la creación, sino de la obra de la
salvación). En este sentido, María no está excluida de la necesidad humana de los méritos de
Cristo. La diferencia es que su redención es preventiva (no curativa).

o ES UNA VERDAD “EN GERMEN” EN LA ESCRITURA Y LA FE DE LOS PADRES, por


lo que se trata de una auténtica revelación.

 - UN PRIVILEGIO DEBATIDO. Por lejos, es el dogma mariano más controvertido


por la falta de referencia directa en la Escritura y porque nunca hubo unanimidad
histórica.

 - AFIRMACIÓN ANTROPOLÓGICA.

o COMPRENSIÓN DEL PECADO ORIGINAL. Para comprender la inmaculada concepción,


ayuda el concepto de pecado original según Rahner: es privación del Espíritu Santo (como
ayuda necesaria de la que carecemos), es la situación de pecado en que nos encontramos antes
de las decisiones personales (como precedente a la culpa individual, aunque no sea algo
original).

o PLENITUD HUMANA. Desde la definición rahneriana, el dogma señala que en María se


realiza plenamente lo que en nosotros se realiza por el bautismo. Es decir, ella fue libre de
aversión a la voluntad de Dios. En este sentido, María es entrega total a la obra de su Hijo sin
obstáculo a la gracia.

o “NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”. Es precisamente la gracia que ha recibido


María, la misma que pedimos cuando rezamos el Padrenuestro. Y es algo distinto que el perdón
por nuestros pecados, es la gracia de “ser preservados” del pecado.

 - ESPERANZA DE LA IGLESIA. La gracia en María es signo de la elección de todos


como hijos adoptivos de Dios desde el comienzo del mundo. Por ello, Rahner entiende
este dogma como una afirmación eclesial: esperanza en la raza humana. Es una señal de
que el ser humano no es original ni finalmente malo, sino agraciado.

5. La asunción de María. Apoyo del dogma en la Escritura. Su fundamento en la tradición. El


dogma propiamente tal. Análisis de la definición dogmática. Sentido teológico y sentido
espiritual del dogma.

 - NO HAY FUNDAMENTO BÍBLICO. Este dogma no se apoya en la Escritura ni en


un testimonio histórico, sino en el conjunto de la revelación, es decir, en el depósito de
la tradición viva de la Iglesia. Algunos han buscado apoyo en Gen 3,15 (según el cual,

6
la lucha entre la descendencia de Eva y la serpiente ha de terminar en el triunfo total de
Eva), y otros en Ap 12,1. Pero los argumentos son débiles y no bastan por sí solos para
fundamentar el dogma de la asunción.
 - PERO SÍ UN FUNDAMENTO TRADICIONAL UNÁNIME. Más allá de ciertas
narraciones de “resurrección anticipada” en los relatos evangélicos apócrifos, el primero
en pensar seriamente la muerte y futuro de María es Epifanio de Salamina en el siglo
IV. Luego, con el Concilio de Éfeso esto crece al punto de que se habla de “dormición
de María” (en vez de su muerte). Así, en el siglo VI ya hay una fiesta de la dormición
en Jerusalén, que en el siglo VII pasa a ser la asunción propiamente tal (a partir de “las
homilías bizantinas”). El argumento permanente fue que Jesús y María están unidos
para siempre por la maternidad divina (de modo que su cuerpo tampoco puede
corromperse, como el de Cristo). En el fondo, es una extensión del cuarto
mandamiento: “honra a tu padre y a tu madre” (Ex 20,12), aduciendo que Jesús
plenifica este mandato con su propia madre como anticipo de lo que hará con la
humanidad entera. Así, ya en la edad media hay unanimidad entre los teólogos al
respecto. Se trata de un dogma sin fundamento bíblico, pero unánime en la tradición (en
contraste con la inmaculada concepción que fue tremendamente problemático).
 - LA PROCLAMACIÓN DEL DOGMA es el 1 de noviembre de 1950 por Pío XII en
la Constitución “Munificentissimus Deus” (DH 3900-3904). Se señala que:

o MARÍA FUE ASUNTA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA CELESTIAL, después de su


vida terrestre.

o NO SE HABLA DE MUERTE NI DE SEPULCRO (como tampoco de su ausencia). Con


cuidado se dice “cumplido el curso de su vida terrestre”, evitando señalar si acaso María murió.
Sí hay referencia a que fue conservada inmune a la corrupción del sepulcro, como Jesús, pero
nada más.

o TAMPOCO HAY REFERENCIA A UN DESPLAZAMIENTO ESPACIAL (AL CIELO).


Sino movimiento a un estado: la gloria celestial (que es el estado en que estarán los justos
después de la resurrección y el juicio final). De modo que, es un cambio de situación más que
una traslación local.

o SE TRATA DE LA TOTALIDAD DE LA PERSONA (con cuerpo y alma).

o HAY VÍNCULO CON LA INMACULADA CONCEPCIÓN. Como un dato de revelación


coherente con esto.

o SE RECOGE SU EXPRESIÓN LITÚRGICA, como expresión popular del cariño que debe
haber entre Cristo Resucitado y su madre. Entonces se cita oraciones antiguas que lo señalan.

- SENTIDO DEL DOGMA DE LA ASUNCIÓN.

o ES CONGRUENTE CON LA RESURRECCIÓN CORPORAL prometida por Jesucristo,


resaltando la verdadera dignidad del cuerpo como esencial a la humanidad. De hecho, es
anticipación de la resurrección final. o NO ES UNA AFIRMACIÓN DE QUE MARÍA NO
MURIÓ, pues no se habla del tema. Pero la economía de salvación induce a pensar que si Cristo
murió, María también debe haber muerto como todo ser humano histórico. Su anticipación de la
resurrección no significa un “privilegio mortal”.

7
o NOS ANUNCIA NUESTRO DESTINO ÚLTIMO (Y ORIGINAL), que es participar de la
vida trinitaria sin perder nuestra identidad (o sea, con corporalidad). En este sentido, se trata de
“un privilegio mariano” que no es solo suyo (pues todos estamos llamados a la gloria en cuerpo
y alma). Por eso la fórmula dogmática no dice “por singular gracia y privilegio de Dios”, como
en la inmaculada concepción (DH 2803), que es privilegio exclusivo de María. Con todo, es
imposible entender la asunción fuera de la idea de los privilegios asociados a que María fue
madre de Jesús, singular e históricamente (asunto que es una paradoja cristológica antes que
mariológica). Es un hecho que ella ocupa un lugar privilegiado en el plan de salvación y los
dogmas marianos tienen una profunda “coherencia económica”.

- DOGMA ESCATOLÓGICO. Rahner señala que más que un dogma mariológico, este dogma
es escatológico, pues toca los nudos problemáticos de la escatología en torno a la muerte, el
cuerpo y el destino final.

6. María en el misterio de Cristo y su Iglesia. Relación entre mariología y eclesiología.

 - LA MARIOLOGÍA ECLESIAL DEL CV II. Es el primer Concilio que presenta una


doctrina sistemática sobre María, buscando superar el aislamiento y la cerrazón de la
mariología previa. Al hacerlo, no se pierde de vista ni la relación entre María y su Hijo
ni su pertenencia a la comunidad eclesial. En este sentido, es significativo que el
capítulo VIII de Lumen Gentium comience y termine con una referencia trinitaria.
María es vista como una discípula que se ofrece libremente a la gracia de Dios y cuya
verdadera devoción es Jesús, único mediador. Bajo esta perspectiva, se anima el diálogo
ecuménico, profundizando en la misma naturaleza de la Iglesia.
 - MARÍA EN EL MISTERIO DE CRISTO. En el plan de Dios, la virgen María está
íntimamente unida a Cristo en el misterio de la Encarnación (según Ga 4,4) por el cual
se cumplen las promesas de salvación (en Gen 3,15, Isaías 7,14 y Miq 5,2-3). Pero
asimismo, la unión de María con su Hijo sigue en la obra de la redención (en la lógica
de San Bernardo y Pío XII) por la participación en su ministerio, el sufrimiento de su
muerte, y el acompañamiento de la Iglesia naciente. La inmaculada concepción, la
maternidad virginal y la asunción sólo pueden comprenderse en este “horizonte
histórico-salvífico” de unión con Cristo.
 - MARIA EN EL MISTERIO DE LA IGLESIA. El CV II considera 2 nuevos aspectos
del título madre de Dios: su mediación por todos los seres humanos y la fecundidad de
su carácter de “modelo de la Iglesia”.

o MARIA MEDIADORA. Aquí el CV II incluye los títulos de abogada, auxiliadora, socorro,


etc. que no quitan nada a la doctrina acerca de la dignidad y eficacia de la única mediación en
Cristo. Se trata de una participación en su mediación (como los sacerdocios común y
ministerial). En este sentido, “la Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la
experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles para que, apoyados en su
protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador” (LG 62, DH 4177).

o MARÍA MODELO DE LA IGLESIA. Ella fue la primera creyente y obediente a la voluntad


del Padre, y engendró en la fe y en la carne al Hijo de Dios. Por eso, la Iglesia comprende mejor
su misterio al contemplar a María. En su asunción, también precede a la Iglesia como signo de
esperanza y consuelo, es decir, “es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud
en el siglo futuro” (LG 68, DH 4179). En otras palabras, en María se ha realizado plenamente lo
que la Iglesia espera para sí.

8
- MARIOLOGÍA Y ECLESIOLOGÍA. Imitando a María, la Iglesia también se convierte en
madre. Acoge la palabra y, por la predicación y el bautismo, engendra hijos concebidos por el
Espíritu Santo y nacidos de Dios (LG 64, DH 4178). En este sentido, la mariología representa
una cierta recapitulación para la eclesiología, que la hace encontrarse con su vocación de madre
y creyente.

También podría gustarte