CARTA 1
Soy un perdedor, y lo reconozco. No porque la vida me haya derrotado de forma definitiva,
sino porque simplemente no me atrevo a ser sincero contigo. A veces me miro al espejo y
me pregunto qué haría si tan solo tuviera el valor de hablarte con la misma honestidad con
la que pienso en ti. Pero siempre me encuentro atrapado en ese nudo en el estómago, ese
miedo irracional que me paraliza, que me hace quedarme callado cuando lo único que
quiero hacer es decirte que te amo.
Quizás no lo sepas, pero aunque en este mundo hay tantas chicas, ninguna se acerca a ti.
Ninguna tiene esa forma de hacer que mi corazón lata un poco más rápido con solo sonreír.
Ninguna tiene esa forma de hablar, de entender el mundo de una manera que me hace
sentir que realmente te comprendo, que puedo ver más allá de las apariencias. Y sin
embargo, me quedo callado, sin hacer nada. Porque el miedo me gana, el miedo de que si
te lo dijera, las cosas cambiarían. El miedo de que me veas diferente, de que no me mires
como lo haces ahora. Y eso, por alguna razón, me asusta más que cualquier otra cosa.
Tal vez soy un perdedor porque no soy capaz de ser el tipo de persona que se lanza sin
miedo, que dice las cosas de frente. Quizá siempre me quedo atrás, en la sombra,
observando cómo otros pueden hacer lo que yo no me atrevo a hacer. Pero a veces me
consuela pensar que el amor, el verdadero amor, no necesita ser dicho para ser real. Que
aunque no pueda decírtelo, de alguna manera mi cariño por ti sigue siendo genuino y
sincero. Tal vez en mi silencio hay una verdad más profunda de lo que las palabras podrían
expresar. O quizás estoy solo haciéndome creer eso, tratando de justificar mi cobardía.
Lo cierto es que siempre te busco en cada conversación, en cada mirada, en cada pequeño
gesto. Y aunque me siento como un tonto por no decirte lo que siento, sé que no soy el
único que ha pasado por esto. Todos somos un poco perdedores en alguna parte de nuestra
vida, ¿verdad? Pero incluso siendo un perdedor, soy alguien que te valora más de lo que
puedes imaginar. Y aunque nunca me atreva a decirlo, mi amor por ti no desaparece. No se
apaga. Quizás, en algún rincón de mi vida, soy un ganador al amar de esta manera. Aunque
nadie lo sepa, aunque tú nunca lo descubras, te amo.
Soy un perdedor, sí. Pero soy un perdedor que te ama, esperando que algún día, tal vez,
mis palabras encuentren el momento adecuado para salir. Y si ese momento nunca llega, al
menos sé que te tengo aquí, aunque solo sea en mis pensamientos. Y eso, aunque no lo
sepas, ya es suficiente para mí.
CARTA 2
Hola, Nana como te decía con amor, siento que necesito escribirte, aunque sea desde aquí,
desde un papel para expresar lo que con palabras no puedo. Estos días sin ti han sido un
mar de emociones, no dejo de pensar en ti, en nosotros, en lo que teníamos y en lo que aún
podríamos construir. Me pregunto cómo estarás, si has estado bien, si has comido a la
horas que son, porque aunque ya no estemos como antes, sigues siendo la persona que
más me importa en este mundo aunque no lo creas.
Sé que probablemente pienses que estoy insistiendo demasiado, pero, ¿cómo no voy a
insistir a alguien que amo con todo mi corazón?, ¿Que duele al no verte acostada en mi
pecho donde escuches mi corazón? No quiero que creas que no soy consciente de mis
errores, porque lo soy, sé que fallé, sé que te decepcioné en momentos donde más
necesitabas que te cuidara, pero también sé que ambos cometimos errores, y creo, desde
lo más profundo de mí, que eso no significa que debamos rendirnos, porque lo que
teníamos era real, lo que sentimos no era cualquier cosa, y no quiero dejarlo ir.
Estos días han sido difíciles, me he sentido perdido, como si una parte de mí se hubiera
quedado en silencio, y no puedo evitar pensar en nosotros, en las promesas que nos
hicimos, en las palabras que me decías: "Nunca te dejaré" o "Nunca me dejarías tú", y me
aferro a ellas porque en su momento significaron todo para mí, y aún lo significan, porque
yo no quiero dejarte, no quiero que esto termine así, no quiero que te conviertas en un
recuerdo más, cuando para mí siempre fuiste, y sigues siendo, todo.
Sé que probablemente tengas dudas, sé que puede que ya no sientas lo mismo, y eso me
duele, duele más de lo que las palabras pueden explicar, pero aquí estoy, con el corazón en
la mano, pidiéndote una oportunidad, porque creo que podemos salvar esto, creo que aún
hay algo por lo que luchar, algo que vale la pena, porque aunque tuvimos momentos
difíciles, también tuvimos momentos hermosos, y esos no los cambiaría por nada.
No quiero que el amor que sentimos se enfríe, no quiero que la distancia nos consuma,
porque para mí sigues siendo esa persona con la que quiero cumplir todo, con la que quiero
compartir mis días, mis sueños, mis problemas, con la que quiero. superar cada obstáculo
que la vida nos ponga.
Extraño tantas cosas de ti, extraño tu risa, tu mirada, incluso tus enojos, porque al final
siempre encontrábamos la manera de reconciliarnos, siempre supimos que valía la pena. Y
quiero que lo sigamos haciendo, que sigamos apostando por esto que teníamos, por esto
que todavía siento, aunque no sé cómo te sientes tú ahora, yo sigo aquí, firme, con el
corazón lleno de amor por ti.
Espero que podamos hablar, que podamos escucharnos, sin culpas, sin reproches, solo con
el deseo de entendernos, de ver si aún hay un camino juntos, porque yo no quiero rendirme,
no quiero perderte, y si me dejas, si me das una oportunidad, prometo dar todo de mí para
que esto funcione, para que podamos volver a ser felices, porque todavía creo en nosotros,
porque todavía te amo y quiero verte junto a mi en un altar casandonos.
CARTA 3
"¿Cómo amigos?"
¿Cómo amigos? No sugieras eso, tu mismo sabes que esté cariño es distinto a todo
aquello, que los besos y las caricias que están en todo nuestro cuerpo no es solo por afecto.
¿Cómo amigos? Los susurros perdidos de aquellas noches no parecen de amistad, tus
promesas apuntan a otra dirección y no precisamente esa relación que mencionas.
¿Cómo amigos? No puedo creer que tengas tal cinismo para sugerirlo, lo que me sueles
decir al oído antes de darte acceso permitido a mi no dice lo mismo, ni siquiera algo
parecido.
No me digas que como amigos cuando cada que te miro de mi corazón salen mil latidos, mi
respiración se acorta mientras siento tus manos en mi espalda y mis ojos se dilatan cuando
dices que me amas, y eso no es de amigos.
(EXTRA)
Te daría cada pedacito de mi corazón para arreglar hasta el más mínimo dolor que hay en el
tuyo!
Quiero ser el refugio donde puedas descansar, el lugar donde encuentres calma, donde tus
miedos no existan más!
Daría todo de mí incluso lo que no tengo para verte feliz. Sé que no siempre te lo digo pero
de verdad admiro mucho como enfrentas todo! es raro encontrar a alguien con un corazón
tan grande y tú lo tienes.
Gracias por estar en mi vida, no sé si te lo he dicho antes pero lo valoro más de lo que
puedo expresar y si alguna vez te preguntas si haces una diferencia en la vida de las
personas La respuesta es sí claro que la haces, en la mía la haces. TE AMO!