Proyecto Ave Símbolo de la Provincia de Córdoba
ESPECIES SÍMBOLO E IDENTIDAD
A lo largo de la historia de la civilización, distintas
especies de plantas y animales fueron adoptadas por las
sociedades humanas como símbolo de identidad, ya sea
por su belleza, su destreza u otras cualidades. En torno a
estos símbolos, los ciudadanos se aglutinaron y crearon
un sentimiento de pertenencia. Su tipología difiere en
cada cultura constituyendo un interesante campo de
estudio antropológico, pues aporta abundante
información sobre las ideas, conceptos y valores más
relevantes de cada sociedad y época.
Prácticamente todos los países tienen animales y plantas
significativos para sus ciudadanos, como símbolos
nacionales o patrios y, en realidad, muchas de las
demarcaciones subnacionales oficiales –llámense
estados, provincias, departamentos, regiones,
municipios— también los tienen.
En la edad media, por ejemplo, con la multiplicidad de
feudos casi independientes proliferó también la adopción
heráldica de animales y plantas o de sus partes –flores
en especial— en los escudos de los señores feudales y
sus caballeros.
Hay países que adoptaron esos símbolos mediante
decisiones legales pero hay otros, como Francia, que
nunca necesitaron hacerlo. Cualquiera en Francia y en el
mundo reconoce al gallo y a la flor de lis como el ave y la
flor nacional de ese país aunque no existe ningún
dispositivo legal que así lo ordene. Lo mismo ocurre con
el kiwi y las hojas de helecho en Nueva Zelanda. El Reino
Unido tampoco tiene un ave símbolo oficial ni, en verdad,
lo tienen la mayor parte de los países europeos, aunque
casi todos tienen plantas o animales que los caracterizan
bien, como el oso en el caso de Rusia. Como es bien
conocido, el crisantemo es la flor imperial del Japón
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mientras que su árbol –y flor– nacional es el cerezo.
Ambos son resultado indiscutido de tradiciones
antiquísimas. Por el contrario, el águila calva se adoptó
oficialmente como emblema de los Estados Unidos en
1787. Muchos de los países africanos y gran parte de los
países de América Latina cuentan con plantas y animales
legalmente reconocidos como símbolos nacionales. África
del Sur, por ejemplo, dispone oficialmente de árbol, flor,
ave, “animal” –un mamífero– y hasta de un pez.
Si bien la declaración de “animal nacional” no es
generalizada, casi todos los países del continente tienen
aves nacionales. Algunas declaraciones de ave nacional
en América Latina son antiguas, como en el caso del
magnífico quetzal en Guatemala (1871) y otras son
mucho más recientes, como en el caso del tordo de
Costa Rica (1977). De hecho, casi todos los países de
América del Sur tienen aves nacionales legalmente
reconocidas. Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador
adoptaron al cóndor. Valga decir que tanto el cóndor
como el quetzal ya eran, milenios antes, aves símbolos
de las culturas andinas y centroamericanas,
respectivamente. Otras especies de aves fueron
adoptadas legalmente por todos los demás países.
La decisión de adoptar un ave nacional en tiempos
recientes ha sido usualmente tomada en base a una
propuesta seguida de un debate. Algunos países dan
cierta formalidad al proceso, con una votación voluntaria
en base a las propuestas. En algunos casos el nivel de la
sanción es ley, en otros se usan decretos o resoluciones
supremas. No hay regla fija.
Escoger ejemplares de la biodiversidad nacional como
símbolos patrios es, fuera de su carácter distintivo, una
forma inteligente de llamar la atención sobre los deberes
ciudadanos para con la naturaleza de la nación o
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territorio. Algunas especies devenidas en símbolos son
motivo para hablar de su ecosistema, sin el cual no
pueden sobrevivir.