Müller: “Historia de la psicología, de la antigüedad a nuestros días”.
En Sócrates, la psicología está totalmente subordinada (dependiente) a la ética, al ser la
introspección función del sentido que se trata de dar a la conducta humana.
El hombre socrático es un ser que quiere alcanzar la dicha en virtud de una tendencia más o
menos oscura, postulada como la raíz misma de sus deseos, este ser debe comprender que
sólo el bien puede satisfacer este anhelo.
Sócrates tiene una habilidad dialéctica, su “sólo se que no se nada” es un procedimiento
dialéctico, fundando en la convicción de que el contraste entre la búsqueda del placer o del
poder, y la búsqueda del soberano bien, no es sino aparente, y que obedece a una falta de
OM
discernimiento, a un conocimiento insuficiente del bien, única garantía de la felicidad humana;
la acción justa es la que está guiada por un conocimiento claro, fundado a su vez en una
elucidación teórica, y es a esta ciencia del bien a lo que nos quiere llevar: la mayéutica.
El lazo de la razón y de las pasiones se mantiene en cuanto el hombre esclarecido, que obra
forzosamente bien, según Sócrates, pone su pasión en esa condición buena.
Se sostiene que Sócrates fue un hombre de salud física y moral excepcionales, animado por
.C
una fe igualmente excepcional en el poder de esa razón humana que experimentaba en sí
mismo. La mayor ceguera a sus ojos es desconocer que la mayor desdicha (peor que la
enfermedad del cuerpo) es “vivir con un alma, no sana, sino corrompida y, además, injusta e
DD
impía (despiadado, cruel)”.
La concepción socrática del alma es inseparable de una filosofía de la sabiduría, ciencia por
excelencia, por cuanto engloba a todas las demás virtudes particulares (piedad, justicia, vamos,
templanza) y de una sabiduría que se puede enseñar ya que es posible obrar sobre el alma de
tal manera que se vea obligada a expresar la verdad de que está preñada.
LA
La espiritualidad del alma y su destino
Platón considera que el alma es, luego de las divinidades, lo que de más divino hay para el
hombre y lo que más directamente le interesa. Además, quiere demostrar que es
absolutamente incorpórea, para apoyar su tesis, recurre a varios argumentos: el alma posee
FI
desde siempre la verdad; es el principio de todo movimiento, simple e indivisible y, por tanto,
no compuesta, escapa con fuerza a la idea de descomposición, es capaz de una reminiscencia
que demuestra su existencia anterior; por participar en la idea de vida, se encuentra investida
de una actividad eterna, que excluye la muerte.
De tal modo, Platón concibe la vida psíquica como independiente de la vida del cuerpo,
además, considera que alma y cuerpo están separados, considera que el cuerpo es una prisión
para la misma.
El alma es uno de los elementos claves para que podamos conocer, es decir, conocemos a
través de ella según platón.
La tarea del alma humana consiste en elevarse por encima de los placeres del cuerpo, en
vencer las tentaciones, en huir del mundo y de sus seducciones, en avivar su reminiscencia de
las ideas que ha conocido en la realidad suprasensible. La dialéctica le permite lanzarse por
esta vía liberadora.
Además, tenemos que tener en cuenta el conflicto ontológico porque es el desgarro que se
produce en el alma en base a esa nostalgia de vivir en la eternidad divina y, por otro lado, la
idea de seguir a los atractivos terrestres ya que estando en el cuerpo puede gozar de
determinados atractivos que no podría gozar en el mundo de las ideas.
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La muerte podrá constituir, por su parte, una liberación para el alma, que se sustraerá a la
rueda de los nacimientos y recuperará su verdadero hábitat. Pero, las almas no purificadas por
la filosofía descienden al Hades para recibir el pago que se han merecido; penas eternas le
serán otorgadas a las que se han endurecido en el mal, las demás, en cambio, después de una
larga estancia en el Hades, eligen el cuerpo (de un ser humano o de un animal) que habrán de
ocupar.
Hay que tener en cuenta la dualidad de los dos mundos, por un lado, el mundo sensible es
donde vivimos y el mundo inteligible donde están las ideas.
El alma ha estado en el mundo inteligible, luego, para por el río del olvido y en la tierra, el alma
va a conocer por reminiscencia porque lo que hace es recordar todo aquello del mundo de las
OM
ideas.
El proceso del conocimiento
Platón sostiene que la ciencia no se puede reducir a las sensaciones ya que si tal fuera el caso,
el enfermo, que siente su enfermedad, la conocería mejor que el médico, por lo tanto, en
realidad, considera que la ciencia se asienta en un lugar que no son las sensaciones
.C
perpetuamente cambiantes.
Considera que todo conocimiento implica una determinada permanencia, si los objetos se
hallasen en continua transformación el pensamiento no podría hacer de ellos presa alguna.
DD
Esta permanencia también es necesaria del lado del sujeto del conocimiento, el cual no puede
descansar en las sensaciones.
- En relación a esto, tenemos otro elemento decisivo que es la actividad racional que
coordina lo semejante.
Además, dice Platón, que los sentidos no nos sirven para conocer y, sobre todo, no nos sirven
LA
prácticamente para nada porque son engañosos.
La actividad pura, consiente, que nos conduce al verdadero conocimiento siempre es una
actividad racional producto de nuestra mente en conjunción con el recuerdo que nos trae el
alma, pero nunca va a ser una actividad de los sentidos.
FI
Igualmente, la reminiscencia, recuerdo latente de nuestro origen supraterrenal y de las
realidades que el alma ha encontrado, nos pone en el camino del verdadero conocimiento,
abierto solamente al que se desprende del mundo sensible.
Por ejemplo, cuando Platón, en el Menón, nos muestra a Sócrates interrogando a un esclavo
de manera que le conduce a descubrir, por sí mismo, la solución de un problema geométrico;
lo hace para demostrarnos que este ser inculta llevaba en sí mismo la solución, esto significa,
para Platón, haberla conocido en una vida anterior.
Platón subordina a la matemática a la dialéctica, que nos introduce en el dominio en que la
razón descubre el sentido verdadero de todo lo que existe y donde aparecen a plena luz los
principios que permiten el conocimiento universal.
Una psico-fisiología finalista
En el Fedro, Platón compara al alma con un carro de dos caballos conducido por un cochero. El
cochero simboliza la razón, uno de los caballos la energía moral y el otro el deseo.
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Platón especifica que la razón tiene como sede la cabeza, la energía moral el pecho y el
deseo el abdomen.
Por lo tanto, no encontramos en presencia de una psico-fisiología que explica por qué las tres
partes del alma ocupan lugares distintos en el cuerpo:
- Si el principio divino del alma tiene su sede en la cabeza, separada del pecho por el
cuello es porque quiere permanecer, todo lo posible, protegido de las mancilladuras
provenientes del alma inferior, es decir, hay algo del alma inferior que podría estar
atacando a esta alma divina, superior que está en la cabeza.
- Dentro de la parte del alma que estaría en el pecho, encontramos una parte
naturalmente mejor y otra peor, la primera está situada más cerca de la cabeza para
OM
que pueda contribuir con la razón a contener los apetitos y estos últimos tienen su
sede lo más lejos posible del alma deliberadora.
- La parte que esta más alejada de la cabeza, está mayormente gobernada por estos
instintos, apetitos.
De esta concepción platónica se desprende que sólo la parte superior del alma tiene el
.C
privilegio de la inmortalidad.
Por otra parte, si lo esencial del alma, si el elemento divino que hay en ella es únicamente la
facultad cognoscitiva o la razón, tal aparece que las afecciones, los apetitos, deseos, pro
DD
cuanto son producto de su unión con el cuerpo, no habrán de poder sobrevivir a la destrucción
de este último, la cuestión consiste, entonces, en saber cómo y por qué esta alma, puro
sentimiento, ha podido precipitarse en la prisión del cuerpo.
Los trastornos psíquicos y los factores inconscientes
Platón observa con una actitud objetiva al tratar a los trastornos psíquicos, además, sostiene
LA
que las enfermedades a menudo tienen causas externas (abuso de alimentación, excesos
sexuales, desproporción entre los gastos físicos y alimenticios) y, por otra parte, que los
reproches que le hacen a los nombres por su descontrol en los placeres como si fueran viciosos
son reproches injustos.
Por lo tanto, nadie es malo porque quiere, sino que lo es por una mala educación o por una
FI
mala disposición del cuerpo (de la que el alma padece a causa del mismo). Lo cual puede
causar tristezas y penas de todas las clases, tanto la audacia como la cobardía, volviendo al
hombre olvidadizo y perezoso de inteligencia.
En relación a lo dicho, por otro lado, si tenemos en cuenta la influencia de las malas
instituciones políticas y de la corrupción del medio (que nadie se preocupa por reformar), se
comprende la existencia del mal: por lo tanto, seria correcto acusar a los padres en vez de a los
hijos, a los maestros de preferencia, a los discípulos.
En todo caso, todos debemos esforzarnos en tanto nos sea posible, mediante el estudio,
educación, la ciencia y una buena disciplina, en huir de la maldad y alcanzar la virtud, su
contraria.
VI. LA PSICOLOGÍA DE ARISTÓTELES
1) Aristóteles y sus precursores.
Como la de Platón, la psicología de Aristóteles está dominada por una ontología que presta al
universo, por la intervención de una causa final y de un principio de perfección en las cosas,
una arquitectura estable y armoniosa en la que cada parte está ordenada por el conjunto. Pero
se abre paso un sentido de la observación objetiva, un gusto por lo concreto, una
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preocupación por lo individual que confieren rasgos de una psicología en el sentido moderno
del término.
Aristóteles, por su parte, se preocupó por las teorías de sus precursores, a veces para
criticarlos, los juicios que formula constituyen útiles instrumentos para el conocimiento de su
pensamiento.
Además, considera que los pitagóricos y los platónicos (en su preocupación por afirmar el
carácter sobrenatural del alma) descuidan las condiciones reales, físicas, orgánicas, de su
existencia.
La aparición de la vida no es reductible a los procesos físico-químicos, estos últimos son su
condición necesaria, pero no suficiente y le deben su orientación (el principio vital difiere de
OM
los elementos que componen el mundo físico).
2) La oposición a Platón.
Platón fue el primero que quiso demostrar el carácter inmaterial del alma como garantía de su
inmortalidad.
Además, considera como papel esencial del alma el reintegrarse a una realidad metafísica
puramente ideal, por lo tanto, al alma la considera como separada del cuerpo.
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Por otra parte, Aristóteles considera que, si se observan las cosas concretamente, existe más
bien una unión y colaboración entre el alma y el cuerpo: la unidad funcional del cuerpo
depende del único principio activo que es el alma, que alma no puede subsistir sin un cuerpo al
DD
que anime.
El alma es principio de vida y de movimiento. En cuento causa primera de vida, de la
sensibilidad y de la inteligencia, es acto, esencia, “forma”.
- En conclusión, el alma no es esa exiliada de la que habla Platón, encerrada en un
cuerpo con la nostalgia de despojarse para siempre de él, sino que es ella la que
LA
asegura la armonía funcional de las funciones vitales.
3) El ama como forma del cuerpo.
Hay que saber, que el ser humano no está constituido por un alma y un cuerpo como dos
entidades yuxtapuestas, sino que los dos términos expresan los aspectos inseparables de su
FI
unidad viviente, de sus sensaciones, de sus actividades.
Por lo tanto, Aristóteles define al alma como “la entelequia primera de un cuerpo natural,
que tiene la vida en potencia”. Principio de movimiento, de crecimiento, de generación,
unifica todas sus funciones, sin dejar de lado las operaciones de la sensibilidad y del
entendimiento.
“El alma es al cuerpo lo que la vista al ojo”, por lo tanto, si el alma llegara a faltar ya no hay
ojo. No es posible separar el órgano de la función.
- El alma es aquello por lo que vivimos, percibimos y pensamos, por lo tanto, el alma no
puede estar ni sin un cuerpo, ni ser un cuerpo ya que no es un cuerpo, sino algo de él
y por eso está en él.
Entonces, por considerar al alma “causa y principio del cuerpo vivo”, la psicología de
Aristóteles está ligada a la biología y aun a la botánica ya que admite una manera del alma en
la planta misma porque es capaz de nutrirse, de reproducirse y de crecer conforme al tipo de
su especie. En el animal, las funciones vitales aparecen en grado superior porque le permiten
diferenciar mediante la sensación las cualidades de las cosas y desplazarse por su mismos
según los deseos, en este nivel, el alma es sensitiva, apetitiva y motriz. Además, Aristóteles
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sostiene que en muchos casos los animales en su comportamiento presentan analogías con el
del hombre.
4) Lo propio del hombre.
- El paso del animal al hombre está caracterizado por una suerte de perfección.
Aparece la mano que nos da testimonio sorprendente del poder de la inteligencia en su forma
racional. Esta inteligencia racional propia del hombre es “impasible, inmortal y eterna”.
En relación con nuestro pensamiento ordinario, el Nous “pensamiento del pensamiento”, hace
posible la intuición intelectual, es fundamento de toda ciencia; este intelecto universal tiene
que individualizarse puesto que vive en un cuerpo.
OM
5) La primacía ontológica.
La doctrina de Aristóteles descansa sobre una distinción entre el orden cronológico y un orden
ontológico, para él siempre hay una perfección originaria. Por lo tanto, lo imperfecto procede
de lo perfecto.
Además, postula a Dios como primer motor inmóvil, como absolutamente inmaterial, como
pura forma.
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Para Aristóteles el concepto clave va a ser el del movimiento.
Ya que, justamente, es el movimiento lo que permite que algo pase de potencia a acto,
además, es en el acto donde puede manifestarse siempre la mejor perfección.
DD
Pero para que esto suceda el alma tiene que ir de la mano con el cuerpo.
6) El objeto de la psicología.
La clasificación de las almas en vegetativas, sensitivas e intelectivas no supone en él
diferenciaciones cualitativas del alma en el sentido platónico, sino que se trata de una
LA
distinción establecida entre estructuras orgánicas.
Lo que propone es un paralelismo psicofisiológico porque si bien hay una dualidad en este
objeto de la psicología, hay un exterior y un interior, hay sentidos con los que conozco y hay un
alma que habita el cuerpo.
En base a eso, es cuando comienza a plantearse categorías claves en la psicología por primera
FI
vez: imaginación, memoria, percepción, sensación.
Aristóteles vio en la sensación, esencialmente, una capacidad de discernir en el mundo
sensible cualidades: lo blanco, lo rojo; lo dulce, lo amargo; lo duro, lo blando, en virtud de un
acto que pone en juego un elemento externo (el poder que tiene el objeto de afectar a una o
varios órganos de los sentidos) y un elemento interno (la actividad de estos órganos mismos).
7) Las sensaciones y la percepción.
Sin las cualidades que los sentidos nos revelan, la razón seria incapaz de hacer inteligible al
mundo. Por lo tanto, Aristóteles considera esencial el hecho de que el alma permanece interior
en el proceso de la sensación.
De hecho, el hombre que conoce hace existir en cierta manera el objeto conocido en su
intelecto: “no es la piedra lo que está en el alma, sino su forma”.
(Se da el primer postulado acerca del conflicto que puede ocurrir entre el sujeto que conoce y
objeto a conocer.
Entonces, los sentidos están para proporcionarnos datos sobre ese objeto, pero a la vez, esos
sentidos que nos proporcionan datos y experiencia acerca del objeto, es decir, esa información
llamada sensorialidad que nos brindan los sentidos tiene que ser procesada de alguna
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manera.
Eso que procesamos mentalmente, ¿Quién lo procesa? Ese procesamiento de la información
es lo que Aristóteles llama sentido común o sensación de la sensación que es algo parecido a lo
que hoy llamaríamos CONCIENCIA. Es decir, la reunión de todos los sentidos, la reunión de
todas las percepciones) PROFE
Siguiendo el texto, es sólo la forma la que modifica los sentidos, un poco a la manera como un
sello marca en la cera su impronta, sin dejar en ella nada de su metal.
La luz ha sido asimilada al fuego, porque no existe y no aparece más que cuando hay fuego,
pero este no debe confundirse con la luz que emana. El fuego es un cuerpo, la luz es la
manifestación visible de esa cualidad que es la transparente que poseen algunos cuerpos,
sobre todo el agua y el aire.
OM
Por lo tanto, Aristóteles analiza más sentidos para mostrar que su función implica siempre un
intermediario, punto de encuentro de las cualidades y del órgano que las percibe. En el caso
del tacto, este intermediario seria la piel.
De modo general, la psicología de Aristóteles apunta a considerar a la sensación como fuente
de conocimiento, al establecer que no podría engañar en cuenta a su objeto propio.
La sensación de los sensibles es siempre verdadera o, por lo menos, está sujeta del mínimo
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modo posible de error.
La percepción, viene en segundo lugar y ya podemos considerar que puede haber error, por
ejemplo, que el sensible sea blanco es un punto acerca del cual no es posible engañarse, pero
DD
que lo blanco sea tal o cual cosa determinada es algo sobre lo cual el error es posible.
Por su parte, si una visión a distancia parece inexacta es por la comparación con una visión de
cerca (a la que se admite como fiel al objeto), pero lo que ocurre es que el conjunto no
permite, a veces, discernir los detalles, como es el caso cuando el bosque nos impide ver el
árbol, pero no por ellos son menos los sentidos.
LA
Percibimos las cosas como un conjunto a pesar de tener 5 sentidos.
Justamente, a partir de todo esto, la sensación para Aristóteles es una clave del conocimiento
porque avanza cada vez más y nos permite seguir el hilo en cómo se nos presentan los objetos
del mundo.
Por otro lado, se planteó el problema de la unificación de las sensaciones del sujeto
FI
perceptor, observa que el proceso sensorial constituye una inseparable unidad en un tiempo
inseparable y de esta manera es conducido a la noción en un sentido común. Este mediador de
los sentidos particulares (al que se debe la unificación de sensaciones diferentes) es la
sensación de la sensación, algo análogo a lo que llamamos hoy consciencia.
“Los diversos sentidos obran, entonces, no como sentidos separados, sino formando un solo
sentido, cuando se produce una simultaneidad de sensaciones al mismo objeto, por ejemplo,
cuando percibimos que la hiel es amarga y amarilla, por lo tanto, estas dos cualidades
constituyen una sola cosa”.
En efecto, considera que es el corazón la sede del principio de la vida, de donde parte el
movimiento mismo; el que percibe las sensaciones a través de las venas.
Aristóteles sostiene que el cerebro humano es más voluminoso que el de los animales, pero
dice que no contiene sangre, es frío.
Se percató que la sensación avanzaba en el sentido del desarrollo de la vida, sostiene que el
tacto y el gusto son los sentidos más importantes para la vida natural, el olfato, la vista y el
oído manifiestan ya un grado superior.
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Aristóteles sostiene que el conocimiento no está fundado solo en sensaciones y que tampoco
es simplemente producto de la sola razón, como considera Platón, sino que es una actividad
compleja, en la que lo inferior, que no se basta a sí mismo, encuentra en lo superior su orden y
sentido. Por eso no podríamos aprender o comprender ninguna cosa en su ausencia de toda
sensación y, por otra parte, el ejercicio mismo del intelecto debe ir acompañado de una
imagen, por su parte, las imágenes son semejantes a sensaciones salgo en que no son
inmateriales.
8) La imaginación, la memoria y los sueños.
En primer lugar, la imagen es distinta de la sensación de que procede, es indispensable a la
actividad del pensamiento, pero puede ser verdadera o falsa, por su parte, las sensaciones son
OM
siempre verdaderas, pero las imágenes la mayoría de las veces son falsas, además, la sensación
está siempre presente mientras que la imagen no, pero aparecen imágenes visuales inclusive
cuando se tienen los ojos cerrados.
(Es decir, hay un objeto, un sujeto y hay una medición que se produce, es decir, hay una cosa
que yo construyo en mi mente (aunque no busque hacerlo, eso inconscientemente sucede),
que es una imagen acerca de eso que estoy conociendo, lo que llamaríamos después
“representación”; hay que representar el objeto)
.C
La imaginación, que no es la ciencia o la intelección, tampoco es la opinión ya que la opinión va
acompañada de la convicción. Además, se manifiesta como una facultad intermedia entre la
sensibilidad y la razón, se halla vinculada a la memoria.
DD
La imaginación se distingue de la memoria por cuanto esta ultima supone la intervención de un
“sensible común”, el tiempo, que nos conduce de nuevo a una continuidad vivida, a imágenes-
copias de experiencias anteriores. Sólo esta memoria involuntaria es una función de la
inteligencia, de ese Nous que es propio del hombre.
LA
Por su parte, el “acto de reminiscencia” no nos conduce de nuevo a un saber adquirido en una
existencia anterior como sostenía Platón, sino que sirve para volver a encontrar un recuerdo
desaparecido de la conciencia.
Este intento de restablecer la continuidad rota de la memoria no siempre tiene éxito: la
prueba de esto está en el trastorno que sienten algunas personas cuando no son capaces de
acordarse de una cosa.
FI
Aristóteles, piensa que los “temperamentos melancólicos” están particularmente sujetos a
este desagradable estado interior, que consiste en un difícil restablecimiento de los
mecanismos desencadenados por el esfuerzo de rememoración.
En el sueño, sostiene que los movimientos pequeños nos dan la impresión de ser grandes, por
ejemplo, nos imaginamos que hay truenos o relámpagos cuando, en realidad, los oídos no
perciben más que débiles ruidos. Una vez despiertos, esto se nos aparece bajo su verdadero
aspecto: cosas insignificantes, en verdad.
Por su parte, en las enfermedades, en cambio, son seguidas por movimientos insólitos en
nuestro organismo, expresiones sensoriales más intensas.
9) El principio de perfección.
Este principio de perfección se manifiesta, que en la esfera del pensamiento obra como un
estimulante de la búsqueda de la belleza y de la verdad, se manifiesta en el nivel del deseo por
el impulso hacia el placer.
Para un organismo vivo, ser es crecer y reproducirse para la conservación de la especie; lo
“divino en el alma” para los seres inferiores es este impulso de engendrar para que su especie
se perpetúe, en el espacio y en el tiempo a la vez.
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El deseo permanece ligado al sentido, mientras que la voluntad es la forma que adopta bajo el
control de la razón.
- La moral aristotélica no tiene por meta, como la de Platón, un destino supraterrenal,
sino que es una búsqueda de felicidad aquí en la tierra.
Toda actividad es fuente de placer, siempre que se ejerza conforma a la naturaleza del ser que
la despliega. En el hombre, su naturaleza de ser razonable lo inclina al ejercicio del
pensamiento, principal fuente de dicha, una vida humana vivida conforme a la razón asegura la
felicidad, idéntica a la virtud.
En su más alto grado, esta virtud es la vida puramente contemplativa del sabio.
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