Laboratorio: Tratamiento de Restos óseos de fauna en Laboratorio.
Lady Stephany Luna Parra
1. Introducción
En el siguiente texto, se describen las actividades realizadas en el marco del curso
de introducción a la zooarqueología, con intención de reconocer y aplicar, las
metodologías, técnicas y materiales adecuados, en el proceso de tratamiento de los
restos de fauna en laboratorio. Los restos de animales en contextos arqueológicos
han sido infravalorados, esto conlleva a una serie de sesgos que dirigen a malos
procedimientos, tanto en la fase de recuperación en campo como en el tratamiento
de laboratorio.
Es un deber del investigador, la conservación del material arqueológico para futuras
investigaciones, durante este laboratorio se describirán los procedimientos menos
invasivos a la hora de excavar, limpiar y purificar el material, así como su posterior
almacenamiento.
“Los objetos enterrados en los sitios arqueológicos con el tiempo logran un equilibrio
físico-químico con su medio circundante. Cuando son expuestos a las condiciones
atmosféricas mediante la excavación, tales objetos pierden este equilibrio, ya que
suceden cambios abruptos en la temperatura y humedad relativa a la que están
sometidos, así como también en la exposición a la luz y al oxígeno” (León &
Cogorraga, 2006, p. 107). Es por esta razón, que el proceso de conservación inicia
en la excavación.
Hay una serie de medidas preventivas y sesgos que sugieren los autores a la hora
de intervenir las muestras de fauna, estas medidas intentan corregir dichos sesgos
y poner en “práctica de una adecuada estrategia de conservación para minimizar
los daños por fracturas, agrietamientos, hongos, etc. (así como) evitar deterioros
por procesos físico químico-biológicos luego de la excavación y permitir la
disponibilidad de materiales en buen estado para futuras investigaciones,
impidiendo la pérdida de contenido informativo” (León & Cogorraga, 2006, p. 107).
Según León & Cogorraga (2006) Los métodos más utilizados en campo son la
limpieza y consolidación de las piezas, algunos utilizan acetona y PVAC para la
consolidación de las muestras, sea por inmersión o por goteo, dependiendo del
estado de fragmentación y deterioro de la evidencia. Además de esto, se realizan
meticulosos métodos para el embalaje y transporte adecuado de las colecciones y
se sugieren la utilización de zarandas para el cribado, “las metodologías de carácter
más minucioso suelen estar relacionadas con las intervenciones en yacimientos de
cronologías más antiguas, en las que se llega a procesar todo el sedimento
removido, procediendo a su posterior cribado con tamices cuya malla inferior no
excedía Ø 1 mm” (Fernández, 2010, p. 72).
Fernández (2010) sugiere, que además de la infravaloración del proxi faunístico, su
deterioro incentivó a muchos investigadores al descarte de los elementos, basados
principalmente en dos sesgos fundamentales, qué a la fecha, han implicado la
eliminación y destrucción, de la evidencia y su potencial, para dar información sobre
las actividades humanas del pasado.
El primer sesgo se relaciona con la selección estrictmente visual de los restos
óseos, lo que dio prioridad a los taxones de mayor tamaño, sobre la microfauna, por
ejemplo. Esta elección tiene unas implicaciones en los procesos de investigación en
varios aspectos: ausencia de la microfauna o subrepresentación, frente a taxones
de mayor tamaño, representatividad diferencial de elementos anatómicos según su
tamaño, un ejemplo evidente es la ausencia de los dientes en los resultados de
investigación. (Fernández, 2010) Para solventarlo, los autores proponen técnicas
de recuperación fina como el cribado y la flotación, “la flotación es en la actualidad
la técnica más útil y eficiente disponible para recuperar muestras representativas de
microfauna de sitios arqueológicos” (Capriles et al, 2007, p. 19).
El segundo sesgo presenta “todavía una mayor subjetividad, es la selección en
función del supuesto grado de identificabilidad de los restos, desechando las piezas
fragmentadas o aquéllas a las que se les atribuye una potencialidad informativa
nula” (Fernández, 2010, p. 73) este conlleva a la eliminación de elementos de gran
tamaño fragmentados por actividades de carnicería, se ven más afectados huesos
como vértebras, la cintura escapular y la cintura pélvica; también afecta la
recuperación de piezas menores que presentan una morfología particular y se
conservan completas como los dientes. (Fernández, 2010)
Para León & Cogorraga (2006) cómo método de conservación en campo, se plantea
también la importancia de mantener la posición anatómica de restos articulados, por
ello, muchas evidencias se excavan en bloque, para permitir que el suelo sea
contenedor; posteriormente se microexcava en laboratorio y dependiendo de sus
condiciones de fragmentación y fragilidad se les realiza un proceso de
consolidación. Así mismo, estas medidas preventivas permiten proteger información
contenida en esta línea de evidencia, por ejemplo, facilitando su identificación
anatómica y taxonómica, y recuperando rasgos como la edad y el desarrollo de
actividades antrópicas, como marcas de corte o aprovechamiento del tuétano en
huesos largos.
2. Objetivo
Reconocer las técnicas adecuadas para el tratamiento de restos óseos en
laboratorio que promuevan su conservación
3. Materiales
Bata de Laboratorio
Guantes quirúrgicos
Tapabocas
Muestras de restos óseos de fauna arqueológica
Bandeja
Herramienta fina de madera
Alcohol al 95% diluido en agua desionizada
Pinceles y cepillos de dientes de cerda fina
Gotero
Bolsas ziploc
Rótulos
Servilletas
Cernidores de 1mm
4. Metodología
Durante tres sesiones, se realizó el procesamiento de las evidencias de restos
óseos de fauna. Inicialmente se llevó a cabo un proceso de remoción del sedimento
y separación de restos óseos almacenados en bloques de suelo con herramientas
finas de madera, pinceles y cepillos de cerdas suaves y se ablandó el sedimento
con alcohol al 90% diluido con agua desionizada (este reactivo permite humedecer
el suelo por corto tiempo, debido a su rápida evaporación).
Luego, se limpiaron los restos óseos con alcohol al 90% diluido en agua desionizada
(esta fórmula permite retirar las partículas sin añadir humedad relativa al resto óseo,
evitando la sobrehidratación y su ruptura y desinfecta las muestras para prevenir la
formación de un ecosistema fúngico).
Finalmente, se trabajó una muestra proveniente de contextos de calcinación, donde
a parte de los indicadores de deterioro como la fragmentación y la biota, se debe
tener presente sus características posteriores a la termoalteración; principalmente
asociado al cambio histológico del hueso (polimerización del colágeno) y a la
aparición de grietas longitudinales y transversales que promueven la fragmentación.
5. Resultados
Se realizó la limpieza de tres muestras provenientes de una investigación
arqueológica realizada en Valledupar, Colombia. Los procesos fueron:
microexcavación de bloques, limpieza de fragmentos óseos con y sin
termoalteraciones.
5.1 Microexcavación
Se realizó la microexcavación de bloques pertenecientes a una muestra, se llevaron
a cabo varios pasos fundamentales para atender las sugerencias de los autores
sobre la conservación de los fragmentos. Primero se recuperó la información
contextual, se procedió a tomar las muestras constituidas por varios bloques que
albergaban distintos fragmentos. Con la ayuda de un gotero se ablandó el
sedimento que cubría los restos con alcohol, sin humedecer mucho las piezas y se
procedió a eliminar el suelo con palillos de madera y cepillos de dientes.
Fotografía 1 Izquierda: excavación de restos óseos en campo, fragmentación ósea en el sitio Nutria Mansa A. Mandíbula
de guanaco (Lama guanicoe) B. huesos largos de Camleidae. Tomado de (León & Cogorraga, 2006). Derecha:
microexcavación de resto óseo en laboratorio, Mina Calenturitas, Departamento del César, Municipio Becerril, Colección
osteológica Integral S.A
Al remover una pieza, se terminaba de limpiar con la ayuda del alcohol y pinceles;
finalmente esta se disponía en una servilleta absorbente para facilitar su secado y
posteriormente se almacenó en bolzas ziploc rotulado con su respectiva
información.
Al finalizar la extracción de elementos óseos, según el estado de fragmentación de
la muestra, algunos restos de un reducido tamaño quedaron mezclados en el
sedimento removido, debido a esto se realizó un proceso de cribado con la ayuda
de una malla de 1 mm, recuperando los restos más pequeños y algo de sedimento
que se almacenó también en bolsas ziploc con su marcación.
5.2 Limpieza y desinfección de restos óseos
En la segunda sesión, se trabajó una muestra que contenía menos sedimento, los
elementos presentaban menor fragmentación; para esto se utilizaron pinceles y
alcohol, para realizar la remoción de sedimentos a través de un suave frotado,
finalmente se dejaron secar y se almacenaron con su respectiva información.
Fotografía 2 Izquierda: Limpieza de resto óseo en laboratorio, Mina Calenturitas, Departamento del César, Municipio
Becerril, Colección osteológica Integral S.A. Proceso de lavado de macrofauna (diente) Tomado de (Fernández, 2010)
5.3 Contexto de calcinación
La termoalteración genera en los restos óseos, una modificación en su estructura
histológica, así como un agrietamiento en la superficie del tejido cortical; lo primero
genera un endurecimiento del resto, por el proceso de polimeración del colágeno,
lo segundo, genera una tendencia a la fragmentación y por ello, estos restos
debieron tratarse, atendiendo a sus características tafonómicas, evitando ejercer
mucha presión y humedad.
Fotografía 3 Colores del proceso de termoalteración de izquierda a derecha: Ocre (no quemado) Marrón (quemado) Negro
(Carbonizado) Gris azulado (parcialmente calcinado) Blanco (calcinado) restos óseos, Mina Calenturitas, Departamento
del César, Municipio Becerril, Colección osteológica Integral S.A.
6. Conclusiones
Los procedimientos para conservar el material óseo recuperado en contextos
arqueológicos inician desde la excavación en campo. Constituye dos grandes
procesos: remoción del sedimento y consolidación; ambos dependen de las
condiciones de los fragmentos, su vulnerabilidad a partirse, la adhesión de los
sedimentos al tejido óseo, si están termoalterados, si presentan hongos y finalmente
su tamaño.
En este laboratorio se reconoce la minucia del proceso de limpieza y purificación en
aras de la conservación de los materiales arqueológicos, no se llevó a cabo el
proceso de consolidación; en el proceso se utilizó alcohol, en vez de acetona como
sugerían los autores, químico de menor afectación para la salud de los asistentes.
Los restos óseos deben manipularse con delicadeza y cuidado, sería de utilidad
herramientas como la lupa o el estereoscopio, para afinar la vista de quien lleva a
cabo la actividad. Así mismo, herramientas más pequeñas como agujas, facilitarían,
el proceso en áreas de menos acceso.
El secado de los restos es fundamental, para prevenir que se formen en el recipiente
de almacenaje un nicho ecológico propicio para ser colonizado por microorganismos
u hongos. Es indispensable mantener relacionada la información contextual, así
mismo, no debe descartarse el sedimento si posterior al cribado se presentan restos
óseos triturados, ya que taxones como los peces, presentan elementos anatómicos
de un tamaño micro.
La termoalteración genera unas grietas que ceden fácilmente ante las presiones
mecánicas y la humedad, es curioso como en ciertas temperaturas los huesos se
vuelven más resistentes, pero posterior a la carbonización, las grietas se hacen tan
concurrentes, que cualquier exceso de las condiciones mencionadas ocasionan la
fragmentación.
7. Bibliografía
Capriles et al., (2007). Recuperación diferencial de conjuntos arqueofaunisticos:
Implicaciones para el análisis de restos de peces en la cuenca del Lago Titicaca.
Fernández (2010). Zooarqueología: recuperación, muestreo y análisis. Arqueoloxía:
Ciencia e Restauración
León D.C. & Cogorraga, M.J. (2006). Procedimientos de conservación del material
óseo del sitio arqueológico nutria mansa 1 (partido de general alvarado, provincia
de Buenos Aires). La Zaranda de Ideas 2