Universidad Autónoma de Nuevo León
Facultad de derecho y criminología
Licenciatura en derecho
Quinto semestre
Derecho civil
Dennis Demian Hernández Sánchez
2132586
Docente:
Jaime Espinosa Carreón
Introducción
El contrato, como una de las principales fuentes de las obligaciones,
ocupa un lugar fundamental en el derecho civil de las diversas entidades
federativas de México, el contrato se define como un acuerdo entre dos
o más personas con el propósito de crear, transferir, modificar o
extinguir obligaciones. Esta figura jurídica es clave en la vida cotidiana
de las sociedades, ya que la celebración de contratos es un acto común
en diversas áreas de la vida personal y profesional. La regulación del
contrato es detallada en la ley civil, que establece un marco normativo
específico y preferente para su interpretación y aplicación. Además, las
normas contractuales se aplican de manera subsidiaria a otros actos
jurídicos, siempre que no se contradigan con la naturaleza de los
mismos. Así, el estudio y comprensión del contrato como fuente de
obligaciones resulta esencial para abordar adecuadamente las
cuestiones legales que surgen en el ámbito del derecho civil.
Contenido
Concepto de contrato
Desde un punto de vista etimológico, el término "contrato" se refiere a un
acuerdo de voluntades. Sin embargo, en el contexto jurídico, este acuerdo
tiene el propósito de establecer una relación jurídica vinculante entre las
partes involucradas.
En este sentido, se pueden identificar tres interpretaciones del contrato:
1. En un sentido muy amplio: Se considera contrato a cualquier
acuerdo en el que las partes asumen obligaciones con fines diversos
y vinculantes. Esto incluye tanto contratos privados (entre
particulares) como públicos e incluso pactos internacionales.
2. En un sentido amplio: El contrato es un acuerdo de voluntades que
crea, modifica o extingue una relación jurídica de carácter
patrimonial. Este acuerdo tiene la capacidad de crear, modificar o
extinguir una relación jurídica ya existente.
3. En un sentido estricto: El contrato se define como un acuerdo de
voluntades entre dos o más partes, cuyo propósito es crear,
modificar o extinguir una relación que pertenece al derecho de las
obligaciones. Este es el sentido técnico y específico del término.
El contrato según el Código Civil
Según el artículo 1254 del Código Civil (CC):
"El contrato existe desde que una o varias personas consienten en
obligarse respecto de otra u otras, a dar alguna cosa o prestar algún
servicio."
Este artículo no define de manera explícita qué es un contrato, pero señala
desde cuándo existe un contrato, lo que algunos autores consideran como
innecesario. No obstante, la jurisprudencia considera este precepto como
una definición general del contrato. En este sentido, el Tribunal Supremo
(STS 245/2009, 20 de abril de 2009) sostiene que el artículo 1254 CC
describe el concepto de contrato de manera amplia. Sin embargo, no
permite determinar infracciones en los casos que se lleven a casación.
A pesar de las diferentes interpretaciones históricas del contrato, el
Código Civil adopta una concepción estricta y obligacional del contrato.
De acuerdo con este enfoque, el contrato es un acuerdo para crear,
modificar o extinguir una obligación de dar, hacer o no hacer algo, siempre
relacionado con bienes patrimoniales. Este enfoque está alineado con el
artículo 1088 del CC, que establece que "toda obligación consiste en dar,
hacer o no hacer alguna cosa". El contrato no solo crea una obligación, lo
que nos lleva a explorar sus funciones.
El Contrato como Fuente de Obligaciones
El contrato es una de las principales fuentes de las obligaciones en
cualquier sistema legal. Se define como el acuerdo entre dos o más
partes con el propósito de crear, modificar, transferir o extinguir
obligaciones jurídicas. Este mecanismo es fundamental en la vida diaria
de las personas, ya que mediante su celebración se estructuran
innumerables relaciones legales y comerciales que permiten el
funcionamiento de la sociedad. Debido a su relevancia, las leyes civiles
le otorgan un tratamiento detallado y priorizado.
Las disposiciones legales que regulan los contratos se encuentran
ampliamente presentes en el derecho civil, en un marco normativo que
establece las pautas para la celebración, interpretación y efectos de los
contratos. Además, estas normas se aplican de manera subsidiaria a
todos los actos jurídicos, en tanto no contradigan la naturaleza del acto
ni las disposiciones especiales que regulen determinados contratos.
Esto resalta la flexibilidad del derecho civil para adaptarse a las diversas
situaciones contractuales que surgen en la práctica.
La comprensión adecuada de los contratos y sus elementos es crucial
para abordar cualquier análisis jurídico relacionado con las
obligaciones. Esto se vuelve aún más relevante cuando se considera la
complejidad de los contratos, su diversidad y los matices que pueden
presentar, dependiendo del contexto y de las partes involucradas.
Elementos del Contrato
Los elementos esenciales de un contrato se dividen en dos grandes
categorías: elementos de existencia y elementos de validez. Los
primeros son los requisitos imprescindibles para que un contrato tenga
existencia jurídica, mientras que los segundos perfeccionan el acuerdo,
asegurando que sea válido y no susceptible de nulidad.
Elementos de Existencia: Consentimiento y Objeto
1. El Consentimiento
El consentimiento se refiere al acuerdo mutuo entre las partes
sobre el objeto del contrato. Su formación pasa por dos fases: la
oferta y la aceptación. La oferta es la propuesta inicial de una de
las partes, mientras que la aceptación es la respuesta positiva de
la otra parte, que puede ser total o parcial, dependiendo de si se
mantiene intacta la propuesta original o se modifica. Si la oferta
no es aceptada en sus términos originales, puede ser retirada por
el oferente, dependiendo de las circunstancias, sobre todo si se
trata de un acuerdo entre partes presentes.
El consentimiento es un proceso que involucra tanto la voluntad como
la manifestación de esa voluntad de las partes. En ocasiones, ese
consentimiento puede estar viciado por errores, dolo, mala fe o
violencia, lo que afectaría la validez del contrato, como se verá más
adelante.
2. El Objeto
El objeto del contrato es aquello sobre lo que recae la obligación,
ya sea una cosa que debe entregarse, una acción que debe
ejecutarse o una abstención que debe observarse. Es
fundamental que el objeto del contrato sea lícito, posible y
determinado o determinable, es decir, debe ser algo que puede
existir en la naturaleza o que puede llegar a existir en el futuro con
certeza. Además, el objeto debe estar en el comercio, lo que
significa que debe ser susceptible de ser transferido a las partes
involucradas en el acuerdo.
Es importante hacer una distinción entre el objeto del contrato y la
obligación misma: la obligación es la acción que el deudor se
compromete a realizar, mientras que el objeto es el contenido específico
de esa acción.
Vicios del Consentimiento
Para que el consentimiento sea válido, debe estar libre de vicios que
puedan deformar la voluntad de las partes. Los vicios del
consentimiento son aquellos elementos que, por diversas razones,
afectan la libre manifestación de la voluntad, como el error, el dolo, la
mala fe y la violencia.
1. El Error
El error se define como la falsa apreciación de la realidad por parte
de una de las partes en el contrato. Existen diferentes tipos de
error: el error obstáculo, que se da cuando una de las partes tiene
una idea equivocada sobre la naturaleza del contrato o sobre el
objeto del mismo; el error de derecho, que implica una falsa
interpretación de la ley; y el error rectificable, que afecta a cálculos
o detalles aritméticos en la ejecución del contrato. Dependiendo
de su gravedad y de su impacto en la voluntad de las partes, el
error puede dar lugar a la nulidad del contrato.
2. El Dolo y la Mala Fe
El dolo es cualquier artificio o engaño utilizado para inducir a error
a la otra parte, mientras que la mala fe es la ocultación deliberada
del error una vez conocido. Ambos conceptos están
estrechamente relacionados, ya que ambos tienen el mismo
efecto: viciar el consentimiento y, por lo tanto, afectar la validez
del contrato. En los casos de dolo y mala fe, el contrato puede ser
anulado si se demuestra que el vicio fue determinante para la
celebración del acuerdo.
3. La Violencia
La violencia, ya sea física o moral, implica que una de las partes
ha sido coaccionada para aceptar el contrato bajo amenazas o
daño físico. La violencia puede anular el contrato, y la nulidad no
solo es aplicable a los casos donde proviene directamente de una
de las partes contratantes, sino también cuando se origina por la
intervención de un tercero.
4. La Lesión
La lesión ocurre cuando una de las partes, por razones de
ignorancia, inexperiencia o necesidad, se ve obligada a aceptar
condiciones manifiestamente desproporcionadas. En estos casos,
el contrato puede ser rescindido o las obligaciones ajustadas para
equilibrar las prestaciones de las partes. La lesión es un vicio que
no depende de la intención de las partes, sino de la desproporción
evidente en los términos del acuerdo.
Consideraciones Finales sobre los Elementos del Contrato
En resumen, un contrato válido debe contar con el consentimiento libre
de vicios, un objeto posible y lícito, y la capacidad de las partes para
obligarse. Los elementos de existencia y validez del contrato son
cruciales para que el acuerdo sea efectivo y ejecutable. Además, es
fundamental que las partes comprendan que, en caso de que alguno de
estos elementos se vea afectado por un vicio, el contrato puede ser
considerado nulo o susceptible de modificación, dependiendo de las
circunstancias y la naturaleza del vicio en cuestión.
Conclusión
El contrato, en el contexto del derecho civil, se erige como la principal
fuente de las obligaciones, un principio que es reconocido en el Código
Civil del Estado de Michoacán, al igual que en otras legislaciones civiles
de diversas entidades federativas del país. "el acuerdo de dos o más
personas con el fin de crear, transferir, modificar o extinguir
obligaciones". Esta definición subraya la importancia del contrato como
un mecanismo a través del cual las personas pueden regular sus
relaciones jurídicas y asumir compromisos que generen derechos y
deberes recíprocos.
La trascendencia del contrato se debe, en gran medida, a su frecuente
utilización en la vida cotidiana. La celebración de contratos es una
práctica habitual que permea casi todos los aspectos de la sociedad
moderna, desde acuerdos comerciales hasta pactos personales.
Debido a esta constante presencia, el contrato recibe una regulación
exhaustiva en la legislación civil.
En conclusión, la relevancia del contrato como fuente de obligaciones
radica no solo en su frecuente aplicación, sino también en la exhaustiva
regulación que se le otorga en la ley civil. Esto garantiza que las
relaciones jurídicas entre las personas, ya sean de naturaleza personal,
comercial o profesional, se desarrollen dentro de un marco normativo
que asegura su legalidad y eficacia. Este enfoque en la regulación del
contrato es crucial para comprender el funcionamiento del sistema
jurídico y la manera en que las obligaciones se generan, modifican o
extinguen en nuestra sociedad.
Bibliografía
Poder Judicial del Estado de Michoacán. (n.d.). Fuentes de las
obligaciones. Tribunal de Justicia. Recuperado el 22 de noviembre de
2024, de
[Link]
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