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Sara #3

El devocional destaca la historia de Sara, quien esperó veinticinco años por la promesa de Dios de tener un hijo, enfatizando la importancia de la espera en la fe. A través de sus etapas de vida, Sara experimentó el valor, el tiempo y la fe incrementados, culminando en el nacimiento de Isaac, que simboliza la alegría y la realización de las promesas divinas. Además, se reflexiona sobre la muerte como un paso hacia la vida eterna y la importancia de vivir con propósito y fe.
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Sara #3

El devocional destaca la historia de Sara, quien esperó veinticinco años por la promesa de Dios de tener un hijo, enfatizando la importancia de la espera en la fe. A través de sus etapas de vida, Sara experimentó el valor, el tiempo y la fe incrementados, culminando en el nacimiento de Isaac, que simboliza la alegría y la realización de las promesas divinas. Además, se reflexiona sobre la muerte como un paso hacia la vida eterna y la importancia de vivir con propósito y fe.
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DEVOCIONAL #6

Sara
Las bendiciones llegarán

Al tiempo señalado…
Sara tendrá un hijo.
GÉNESIS 18:14

El «tiempo perdido» no existe… si estás esperando en el Señor. Sara, la mujer a la que


Dios llamó «madre de naciones», esperó veinticinco años por el hijo que el Señor le había
prometido… y mucho más allá de sus años fértiles.
En medio de su gran fe, Sara vivió momentos de duda. ¿Será real la promesa? ¿Dios la
cumplirá? Pocas cosas son más difíciles que esperar en el tiempo de Dios… su «tiempo
señalado». Sin embargo, todas estamos matriculadas en la Escuela de la Espera de Dios.
Él usa este tiempo para enseñarnos y transformarnos. ¡Pero también nos bendice!

Busca estos regalos especiales y deléitate en ellos.

Bendición #1: Valor incrementado.

La espera incrementa el valor y la importancia de lo que estás esperando. Ya sea que se


trate de que termine un sufrimiento, descubrir el propósito de Dios, esperar alguna
dirección, aclarar alguna confusión, poder comprar una casa, casarte, asistir a una reunión
familiar, anticipar el regreso de un hijo pródigo o el nacimiento de un bebé, la espera
convierte el objeto o el evento deseado en un tesoro más preciado cuando finalmente
ocurre.

Bendición #2: Tiempo incrementado.

Mientras estamos esperando, Dios nos da el preciado regalo del tiempo… tiempo para
abrazar las circunstancias de la vida, para acercarnos más al corazón amoroso y
comprensivo de Dios, para crecer en la gracia de la paciencia, para animar a otros que
también están atravesando el dolor de la espera.

Bendición #3: Fe incrementada.

La fe aumenta y se fortalece con el tiempo. Cuando el tiempo de espera termina y Dios te


bendice con un sentido de plenitud, ¡qué gran momento para regocijarse! El resultado de
esto es una fe mucho más profunda.

DEVOCIONAL #7
Sara
Sonidos de alegría

Dios me ha hecho reír. GÉNESIS 21:6

En la tienda se escucharon sonidos de alegría. Sara y Abraham no podían reprimir su


regocijo al sostener en brazos a su hijo prometido. ¡Había terminado la esterilidad
vergonzosa de Sara! Finalmente —después de veinticinco años, después de escuchar la
promesa una y otra vez, después de una visita de Dios y dos ángeles—, el pequeño Isaac,
suave y arrugado, les nació a unos padres avejentados y arrugados. En su alegría triunfante
llamaron Isaac al bebé, que significa «risa». Sara se maravilló: «¿Quién le hubiera dicho a
Abraham que Sara amamantaría hijos? Sin embargo, le he dado un hijo en su vejez».
Dios, quien es plenamente capaz, proveyó un milagro. Ahora, en lugar de ser
menospreciada, la gente celebraría con ella. Isaac era hijo de su propio cuerpo, el hijo de su
vejez, el hijo de la promesa de Dios, el fruto de fe probada, el regalo de la gracia de Dios, el
heredero de Abraham designado en el cielo. ¿Puedes imaginarte la canción de júbilo en el
corazón de Sara? ¿Por qué no unirnos a Sara en un coro de alabanza? Aún si ahora la vida
es difícil, eleva tu voz con alegría por la esperanza que tienes en Cristo. Regocíjate porque
ya sea aquí o en el cielo, dependiendo del tiempo señalado de Dios, experimentarás la
bendición inimaginable y plena de sus promesas maravillosas completamente cumplidas.

Canta con el salmista en sublime expectativa: Si por la noche hay llanto, por la mañana
habrá gritos de alegría… Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me
vestiste de fiesta (Salmos 30:5, 11). La alegría espiritual no es una emoción. Es una
respuesta a una vida llena del Espíritu (Gálatas 5:22). ¿Puedes «considerarte muy
dichosa cuando tengas que enfrentarte con diversas pruebas»? (ver Santiago 1:22).
Como un acto de fe, decide alegrarte en tu dificultad presente.

DEVOCIONAL #8
Sara
Recibe las etapas de la vida con los brazos abiertos

Fue la vida de Sara ciento veintisiete años. GÉNESIS 23:1


Sara es la única mujer en la Biblia de la que conocemos la edad. Ella vivió 127 años. ¿Qué
etapas vivió en esos años?

Primero, una etapa para salir. ¡Qué difícil fue para Sara salir de Ur —una metrópolis
próspera y culturalmente avanzada, situada a lo largo del exuberante valle del río
Éufrates— para irse a Harán (Génesis 11)! Y luego Dios a través de su esposo, Abraham, le
pidió que saliera de Harán para irse al desierto árido.

Segundo, una etapa para aprender. Las lecciones de Sara incluyeron seguir a su esposo.
Durante sesenta largos años nunca se establecieron en ningún lugar por mucho tiempo. Y
también estaba la encomienda constante de confiar en que Dios cumpliría su promesa de
darle un hijo. Durante veinticinco años de espera, la fe de Sara aumentó y disminuyó. La
agonía del paso del tiempo fue particularmente difícil para Sara.

Tercero, una etapa para depender. A Sara la llevaron en harenes en dos ocasiones. Por
miedo, Abraham le dijo al faraón egipcio: «Es mi hermana», y por eso el faraón la llevó al
palacio. Más adelante, Abraham repitió este engaño con el rey Abimelec, quien también
llevó a Sara a su casa. Separada de su esposo, Sara dependió de Dios. Ella descubrió,
igual que el salmista, que «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las
tribulaciones» (Salmos 46:1).

Finalmente, una etapa para amar. Por su bondad y en su tiempo señalado, ¡Dios le regaló
a Sara, a sus noventa años, su propio bebé, Isaac! ¡Cuánto debió haber atesorado cada
segundo de los treinta y siete años que tuvo el privilegio de ser una madre amorosa!
¿Notaste que las «etapas» de Sara no tuvieron nada que ver con su edad? Tuvieron
que ver con su situación y su actitud. ¿En qué etapa estás hoy? Confía en el
propósito y el plan perfecto de Dios.

DEVOCIONAL #9
Sara
¡Haz que el tiempo cuente!

Y murió Sara. GÉNESIS 23:2

Como oí una vez en una ceremonia nupcial, el matrimonio dura «hasta que la muerte
despareja a la pareja». El día llegó y Sara, la fiel esposa de Abraham, se fue. Sin embargo,
la muerte es la puerta a la vida eterna para los santos de Dios. ¿Cuántas veces has
pensado en la muerte? ¿Y corresponde tu perspectiva a lo que Dios dice sobre la muerte?
Fíjate en estas verdades:

Verdad #1. Tu forma de morir es tan importante como tu manera de vivir. «Pues si vivimos,
para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos» (Romanos 14:8). Enfrenta la
muerte con audacia, con valor inagotable. Tu objetivo es glorificar y exaltar a Cristo con tu
vida y por medio de tu muerte.
Verdad #2. Tu perspectiva de la muerte es importante. El mundo ve la muerte como el final,
como la entrada en algo desconocido, como algo terrible, algo a lo que debemos temer.
Pero, para el pueblo de Dios, «el morir es ganancia» (Filipenses 1:21). Como alguien
destacó: «¡Dios me despoja de todo para darme todo!».

Verdad #3. Tu definición de la muerte es importante. En Filipenses 1:23, Pablo describe la


muerte como el deseo de partir y estar con Cristo. Se usa la imagen de aflojar las cuerdas
de una tienda, sacar las estacas de la tierra y continuar el viaje. Cada día te acercas más al
intercambio de esta vida imperfecta por una residencia en un mundo de gloria. ¿Conoces la
hora de tu muerte? No. Pero la muerte es segura. Entonces, ¿qué puedes hacer cada día
para asegurarte de que tu vida tenga sentido? Sé ejemplo de Cristo. Háblales a tu
familia y a tus amistades sobre Él. Sé fiel a Dios. ¡Haz que tu tiempo cuente!

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