REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL MARÍTIMA DEL CARIBE
VICERRECTORADO ACADÈMICO
COORDINACIÓN DE CIENCIAS HUMANÍSTICAS
CÁTEDRA: COMPRENSIÓN LECTORA Y REDACCIÓN.
Normas de la Real Academia Española.
La Real Academia Española (RAE). Organismo fundado en Madrid en el año
1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, octavo
marqués de Villena, para ocuparse de la elaboración de normas para el idioma
español con el fin de regular su unidad en los territorios hispanohablantes.
Estas normas están recogidas y plasmadas en el Diccionario de la lengua
española (DRAE), que abarca tanto la gramática como la ortografía.
El Diccionario de la lengua española es la obra lexicográfica de
referencia de la Academia
Adquiere personalidad jurídica, en el año 1715. El objetivo esencial desde
su creación fue elaborar un diccionario de la lengua castellana para fijar las
voces y vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad, elegancia y pureza
que permitiera la suma perfección. Actualmente, tiene como misión principal velar
porque los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación
a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en
todo el ámbito hispánico.
En el Discurso de la ortographía de la lengua castellana, se pueden
encontrar algunas de las primeras reglas ortográficas creadas por la Academia
Española. Allí queda registrada la importancia del código ortográfico. En el año
1741, un tiempo después de la publicación del último tomo del Diccionario de
autoridades, aparece la primera edición de la ortografía académica. Aquí se
planteaban diversas novedades y diferencias, por ejemplo, la etimología dejó
de ser el criterio fundamental y decisivo, y se empieza a considerar la
pronunciación. La evolución de la ortografía académica ha estado regulada por
la utilización combinada y jerarquizada de tres criterios universales: la
pronunciación, la etimología y el uso.
Ediciones posteriores fueron adaptando y simplificando los usos antiguos,
sin perder de vista el deseo de concordancia idiomática. La última edición de la
ortografía académica fue publicada en el año 2010.
Con respecto a la gramática, por cuanto la intención de la Academia era
crear gramática, una vez finalizado el diccionario, se publicó en 1771, la
reconocida y primera edición de la Gramática de la lengua castellana, donde se
resalta la gran utilidad de esta y su enorme necesidad de uso y
perfeccionamiento. En esa edición se menciona los atributos del artificio de la
lengua, sus partes, nombres y definiciones. De esa manera se entiende mejor
como se enlazan los distintos elementos para formar la oración. El texto
reconoce la belleza de la reflexión y el poder que existe en la habilidad
de hablar con exactitud y propiedad.
Al día de hoy ya se han publicado más de cuarenta ediciones de la obra. En
la última edición de gramática académica, publicada existen tres diferenciados
volúmenes y dos versiones reducidas: el Manual de la Nueva gramática de la
lengua española (2010) y la Nueva gramática básica de la lengua
española (2011).
La vigesimotercera edición, publicada en octubre de 2014
como colofón de las conmemoraciones del tricentenario de la
Academia, es fruto de la colaboración de las veintidós
corporaciones integradas en la Asociación de Academias de la
Lengua Española (ASALE).
La Real Academia, desde sus comienzos hasta hoy, es fundamental para
aprender el español, enseñarlo, o saber escribirlo correctamente, su rol es vital,
permite seguir actualizando nuestra gramática y perfeccionar la ortografía.
Las últimas reformas de la Real Academia Española (2.010)
Definitivamente, las letras “ch” y “ll”, quedan fuera del alfabeto en
español.
La “y” griega se llamará (ye), la “v” (uve) y la “w” (uve doble).
La conjunción disyuntiva “o” se escribirá siempre sin tilde.
La supresión del acento ortográfico en el adverbio pronombres este, ese
y aquel.
Los términos genéricos que se anteponen a nombres propios se
escribirán en minúscula: golfo de Venezuela, península de Araya, islas
Galápagos, etc.
No será correcto escribir “piercing, catering, sexy, judo o manager” (es
decir: piercing, catering, sexy), si no se hace en cursiva o entre comillas,
para remarcar su origen extranjero, como es la norma para este tipo de
vocablos. Solo pueden escribirse sin cursiva, la forma adaptada al
idioma español de estas palabras: pirsin, cáterin, sexi, yudo y mánayer.
Otros ejemplos: smoking > esmoquin; camping > campin; bricolage >
bricolaje, entre otros.
Los prefijos “ex”, “anti” y pro” ya no estarán separadas de la palabra que
los precede. Ej. “Provida, expresidente, anticonstitucional”.
Tradicionalmente “ex”, “anti” y pro”, debían escribirse separados de la
palabra que las precedía, pero ahora se irán unidos, como el caso de
“exesposa” y “provida”. . Únicamente las expresiones compuestas como;
alto comisionado, capitán general, podrán utilizar los prefijos “ex” y “pro”
en forma separada. Ej. Ex alto comisionado, ex capitán general, pro
derechos humanos, etcétera. Igualmente varían las grafías de quórum
por “cuórum”, Qatar será Catar, Iraq por Irak y Tchaikovski pasará a
escribirse Chaikovski.
Ya no se escribirá “Papa” con letra inicial mayúscula, para hablar de la
máxima autoridad de la Iglesia Católica, sino “papa”, con minúscula.
Pueden escribirse en mayúscula solo, aunque no obligada, cuando no
van seguidos del nombre propio: “La recepción a Su Santidad será en el
palacio arzobispal”. Sin embargo, es obligada la minúscula, en este
caso: “Esperamos la visita de su santidad Benedicto XVI”.
Se evitará la mayúscula inicial en “don”, “doña”, “fray”, “santo”, “san”,
“excelencia”, “señoría”, “sor”, “vuestra merced”, aunque se admite la
mayúscula inicial en los tratamientos protocolarios de las más altas
dignidades (su santidad, su majestad, su excelencia).
Los personajes de ficción irán siempre con mayúscula inicial (Aureliano
Buendía, Harry Potter, Mafalda) y también lo harán aquellos formados
por nombres comunes: “Caperucita Roja”, “el Gato con Botas”, la
“Cucarachita Martínez”.
Los vocablos como güisqui que es grafía correcta actual en español
equivalente a la palabra inglesa whisky o whiskey, y se escribirá: wiski.