Reflexionar sobre la enseñanza de las Ciencias Naturales nos lleva a pensar, a
repensar las situaciones de lectura y de escritura en el área: ¿qué valor les
otorgamos?, ¿cómo intervienen los contenidos específicos?, ¿qué
consideraciones requieren?, ¿qué pueden aprender las alumnas y los alumnos?
Al presentar diferentes experiencia/situaciones, los niños y las niñas observan un
fenómeno que pueden narrar, representar con un dibujo y registrar por escrito lo
que vieron. Estos procedimientos se ubican dentro de una descripción que permite
consignar datos acerca de lo ocurrido. En un momento, se sitúan en el plano de lo
observable, en lo que habitualmente se llega a consensuar entre los que participan
de la misma experiencia. Luego se intenta avanzar hacia una explicación, hacia
aquello que no es observable y, por lo tanto, puede originar distintas maneras de
pensar el fenómeno, de interpretarlo. Los estudiantes que, en el primer ciclo,
alcanzan esta interpretación desarrollan pensamiento crítico al discutir y buscar
argumentos, y realizan un importante despliegue intelectual. Seguramente,
algunas y algunos estudiantes se aproximarán más que otras y otros a una
primera explicación, sin embargo, en todos los casos atravesarán una experiencia
enriquecedora.
Aproximar respuestas a estas preguntas requiere transitar por una secuencia de
enseñanza diseñada con esa intención y recurrir necesariamente a la lectura de
un texto expositivo por ejemplo, que refiera cómo están constituidos los materiales
en los estados sólido, líquido y gaseoso. Independientemente de cuál sea el
contenido y el ciclo, la lectura resulta necesaria para el aprendizaje. Losa
estudiantes no pueden descubrir el conocimiento tan solo con su participación en
experimentos y discusiones, necesitan ponerse en contacto con las producciones
que llevaron largos procesos de construcción.
Componer un escenario favorable para generar un propósito lector requiere un
trabajo didáctico para que las alumnas y los alumnos alcancen una aproximación
al conocimiento mayor al que disponían al inicio de la secuencia, para que la
interacción con el texto se realice en condiciones que favorezcan su interpretación.
Aludimos de esta manera al reconocimiento de que la comprensión de un texto se
produce en interacción entre el conocimiento de la lectora o el lector y la
intencionalidad de la autoría.