Derecho Constitucional II: Derechos
Fundamentales Prof. Dr. D. José A. Zarrías Adame
TEMA 1. LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
La Constitución se divide en dos grandes bloques, la parte orgánica, y la parte dogmática donde se
integra el sistema general de derechos fundamentales y libertades públicas que aparecen declaradas en su
texto, así como los mecanismos de garantía que aseguran su eficacia. El Título I de la Constitución,
integrando los artículos 10 a 55, constituye pues la “parte dogmática” de la Constitución Española de
1978.
1.- Desarrollo histórico de los derechos fundamentales:
1ª.- Durante la etapa histórica anterior al advenimiento de las constituciones escritas habían hecho su
aparición diversos textos declarativos, algunos de los cuales tienen particular significación en la historia
constitucional británica (como la Magna Charta de 1215, o la Petition of Rights de 1628) o en la de otros
países. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que no se trataba de declaraciones de carácter universal, sino
más bien del reconocimiento de ciertos “privilegios” (entendidos pues como “seudoderechos” en una
forma muy primitiva) a favor de concretos estamentos urbanos, o de sectores de la mediana nobleza. A lo
largo del tiempo se comprueba una tendencia a la expansión del ámbito de proyección social de tales
privilegios, así como la aparición de mecanismos de garantía que tratan de asegurar su eficacia frente a
las amenazas del poder absolutista del rey.
La idea de límite al poder real tiene un desarrollo adicional con la aparición de las doctrinas
iusnaturalistas, que tratan de justificar al nivel filosófico la existencia de esferas de libertad de carácter
prepolítico.
2ª.- A partir de la etapa histórica estrictamente constitucional, las Declaraciones de derechos asumen una
proyección mucho más sólida, sobre todo en la medida en que adquieren una proyección universal o
válida para todos. Inicialmente son algunas declaraciones de los estados norteamericanos (como el Bill of
Rights de Virginia de 1776), a las que sigue la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de
1789 en Francia.
Esta proyección universalista no dejó de producir contradicciones: muchos revolucionarios burgueses
eran conscientes de que, por ejemplo, la esclavitud no podría justificarse a partir de una declaración
universal. El paso pues de los primitivos privilegios a los derechos fundamentales implica la presencia
activa del principio de igualdad: los derechos fundamentales deben ser los mismos para todos.
3ª.- Con el desarrollo del constitucionalismo liberal del siglo XIX comienza un largo proceso expansivo
que llega hasta nuestros días.
Sin embargo, esta expansión deberá enfrentarse a un cierto problema “técnico”: la Declaración de
Derechos ¿es un texto aparte, o debe integrarse dentro del articulado de la propia Constitución? Debate
que ya se había producido a finales del siglo XVIII entre federalistas y antifederalistas con la aprobación
de la Constitución de Estados Unidos, por considerar los primeros que su inclusión podría conllevar
restricciones además de resultar innecesario, por superfluo (“enumeratio ergo limitatio”), y que concluiría
con el pacto de incorporarlos por vía de enmienda. La tradición francesa optó por separar ambos
documentos, lo que dificultaba la comprensión de la naturaleza jurídica inmediatamente vinculante de los
derechos, que aparecían proyectados más bien como un conjunto de valores o de principios morales
(necesitados pues de un posterior desarrollo legal para adquirir eficacia). En cambio, en el resto del
continente -salvo Inglaterra que, como ya sabemos, carece de constitución escrita- se inicia la pauta de la
inserción en el propio texto constitucional (generalmente en una primera parte del mismo: la parte
dogmática), ocupando progresivamente un bloque mayor del articulado.
4ª.- Finalmente tal desarrollo expansivo culmina en el siglo XX con el apogeo de las Declaraciones
internacionales de derechos, que, aunque sea indirectamente, van a afectar crecientemente a los
ordenamientos constitucionales. Aparecería así una categorización más general, la de los derechos
humanos entendidos en una dimensión globalizada con capacidad para incidir en los ordenamientos de los
distintos estados.
2.- Definición:
Podríamos definir los derechos fundamentales como derechos naturales democráticamente
constitucionalizados. Derechos naturales, en el sentido de ser intrínsecos a la naturaleza humana (todas
las personas nacen libres e iguales) y, por tanto, previos al Estado, que solo puede “reconocerlos”,
“declararlos” (no se conceden ni otorgan como si de privilegios se tratara). Y en tanto que naturales,
inherentes a la dignidad humana, se reconocen a todas las personas, de ahí su vinculación al principio de
soberanía popular: los individuos pasan de ser súbditos (titulares, algunos de ellos - en función de su
pertenencia a un estamento social- de privilegios concedidos por el monarca) a ciudadanos (titulares todos
ellos de derechos fundamentales). Al constitucionalizarse, al incorporarse al texto constitucional, los
derechos fundamentales vinculan a los poderes públicos (actúan, por tanto, como un límite a su
actuación), que no sólo no podrán ignorarlos ni vulnerarlos sino que, además, tendrán que garantizarlos,
existiendo mecanismos de reacción a disposición de los individuos y de las instituciones, en caso de
violación de los mismos.
3.- Clasificación:
Desde diferentes perspectivas doctrinales se han diseñado numerosos esquemas clasificatorios. Sin
embargo, junto a las clasificaciones teóricas, cabe afirmar que la propia evolución histórica de los
derechos fundamentales se ha producido a través de diversas “oleadas”, en fases determinadas y
relativamente diferenciadas, dando lugar a lo que se denominan las “generaciones de derechos”:
1ª. En este sentido se entiende que el estrato más originario de derechos fundamentales serían los de
carácter individual (derecho a la vida, a la seguridad física, inviolabilidad del domicilio, etc.), que tratan
de establecer un ámbito de libertad del sujeto, ajena a cualquier intromisión de los poderes públicos (es
decir, la llamada libertad “negativa”, o “libertad de los modernos” a partir de Benjamin Constant).
2ª. Directamente interconectada con esta primera categoría estarían las llamadas libertades públicas
(como la libertad de expresión, reunión o asociación), que protegen igualmente al individuo pero más
bien en su proyección hacia fuera, hacia los demás (de ahí su calificación de “públicas”, ya que no se
reducen a la esfera de lo privado). Constituyen en la práctica elementos esenciales para el desarrollo de
una sociedad democrática auténticamente libre.
3ª. Los derechos sociales (como sindicación, o huelga) se corresponden con la eclosión histórica del
movimiento obrero a partir de finales del siglo XIX, implicando un reconocimiento explícito a favor de
ciertas categorías sociales (los trabajadores asalariados) que no se produce formalmente hasta las
constituciones de principios del siglo XX.
4ª. Con el advenimiento del Estado social a partir de mediados del siglo XX aparecen los llamados
derechos de bienestar o de prestación (para algunos también denominados como derechos “sociales”),
que suponen en la práctica una importante innovación técnica: si los tradicionales derechos de “libertad”
implican generalmente una no-actuación de los poderes públicos (asegurando así espacios de autonomía
del individuo), la auténtica garantía de los derechos de bienestar exigirá, en cambio, un conjunto de
actuaciones intervencionistas o prestadoras por parte del Estado: esto hace que las claves de su eficacia
sean en la práctica más complejas.
Por otra parte, se trata con frecuencia de derechos orientados hacia categorías sociales específicas (las
personas con discapacidad, los ancianos, los enfermos, etc.) pese a que su proyección sea en principio
universal (pues todo ciudadano tiene el riesgo de caer en algunas de esas situaciones).
5ª. Finalmente se habla de una “última generación” de derechos que haría referencia a la emergencia de
valores conectados con la posición del ser humano ante el desarrollo científico o tecnológico: protección
frente a la informática, derechos vinculados a la manipulación genética o a la experimentación científica,
etc. Incluso cabe integrar en esta categoría los referidos a la protección medioambiental. A veces se trata
de valores que aún no están adecuadamente positivizados, reflejando así la interminable evolución en el
tiempo de los derechos fundamentales.
Otras clasificaciones muy conocidas, como la de Jellinek, tratan de establecer distintas posiciones del
individuo frente al poder del Estado: así se habla de status subjetionis o expresión de la sumisión al
Estado; status libertatis, o esfera de libre actividad del individuo frente al imperium del Estado; status
civitatis, como derecho del sujeto a pretender que el Estado actúe a su favor; y status activae civitatis, o
reconocimiento a ciertos individuos de la capacidad de obrar por cuenta del Estado.
A efectos operativos cabría proponer que la clasificación más significativa sería la que se recoge en la
propia Constitución, deducida de los diferentes niveles de protección y garantía que se regulan en el
artículo 53. En este sentido distinguiríamos tres grupos de derechos en el Título I de la Constitución:
• 53.1 CE: Derechos fundamentales con un nivel de protección medio o estándar (arts. 14-38 CE):
consistente en su eficacia directa (vinculan a los poderes públicos y pueden ser directamente alegados
ante los tribunales de justicia), reserva de ley, respeto al contenido esencial, control de constitucionalidad
por el Tribunal Constitucional de dichas leyes que los regulan y desarrollan.
• 53.2 CE: Derechos fundamentales sobreprotegidos, que además de contar con las notas anteriores,
gozan de la garantía adicional del recurso de amparo ante los Tribunales y del recurso de amparo
constitucional (arts. 14-30). La reserva de ley orgánica (art. 81 CE) así como el procedimiento agravado
de reforma constitucional (art. 168 CE) sólo se predica de los derechos fundamentales reconocidos entre
los artículos 15 y el 29 CE.
• 53.3 CE: Derechos no fundamentales -son los llamados principios rectores de la política social y
económica reconocidos en el capítulo III-, con un nivel mínimo de protección, que no vinculan a los
poderes públicos sino que sólo orientan su actuación: No gozan, por tanto, de eficacia directa y por eso no
pueden ser alegados ante los Tribunales más que de conformidad con las leyes que los desarrollen.
Requieren, por tanto, de intermediación legislativa (arts. 39-52 CE).
4.- Interpretación y límites:
Conforme a lo establecido por el Tribunal Constitucional, los derechos fundamentales deben interpretarse
de la forma más favorable para su efectividad según el principio pro libertate; existe por tanto una clara
fuerza expansiva, que se confirma adicionalmente con la previsión del artículo 10.2 CE referida a su
interpretación de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y tratados o acuerdos
internacionales ratificados por España. De tal modo que la propia jurisprudencia del Tribunal Europeo de
Derechos Humanos adquiere un valor interno en el ordenamiento español.
Sin embargo, en la práctica, la interpretación de los derechos fundamentales viene condicionada por el
sistema de límites de los mismos. Los derechos fundamentales no son derechos absolutos sino que pueden
estar sometidos a límites, especialmente por el ejercicio de los derechos de los demás (art. 10.1): este
suele ser el caso más habitual, exigiendo una ponderación entre derechos enfrentados que en ningún caso
debe permitir la desaparición de uno de ellos.
Cabría distinguir, en este sentido, dos tipos de límites: límites internos y límites externos. Los primeros
definen las fronteras de cada derecho, derivan de su naturaleza, lo que hacen es delimitar, por así decir, el
propio contenido esencial del derecho. Ejemplo de límites internos serían la veracidad de la información
(art. 20.1 d CE), puesto que la CE únicamente protege la información veraz, aquella que no lo es no entra
dentro del ámbito del derecho a la libertad de información. Igualmente ocurre con el límite interno que
exige que las reuniones sean “pacíficas y sin armas”. Una manifestación armada o violenta no sería, en
realidad, ejercicio del derecho de reunión constitucionalmente protegido, sería otra cosa distinta. Los
límites externos son necesarios para asegurar la convivencia pacífica con otros derechos fundamentales.
Y pueden ser tanto genéricos “los derechos de los demás”, “la dignidad de la persona”, “el libre desarrollo
de la personalidad” (art. 10.1 CE) referidos a todos los derechos, como específicos, cuando se refieren a
determinados derechos de manera concreta, por ejemplo, “el orden público” como límite a la libertad
religiosa (art. 16.1 CE), “el flagrante delito” como límite a inviolabilidad del domicilio (art. 18.2 CE), el
derecho al honor, a la intimidad y a la imagen como límite a las libertades de expresión e información
(art. 20.4 CE).
Además de estos límites expresos recogidos por la Constitución el legislador podría establecer otras
limitaciones, a través de la correspondiente reserva de ley, respetando en todo caso el contenido esencial
de cada derecho, siempre que se cumplan los siguientes requisitos concretados por el Tribunal
Constitucional en una ya reiterada doctrina (por todas, STC 207/2006, FJ 4):
1. Que exista un fin constitucionalmente legítimo que justifique dicha limitación (seguridad, salud
pública, protección del medio ambiente, etc.)
2. Que se respete el principio de proporcionalidad, lo que significa:
a. Que la medida limitadora sea idónea: esto es, que sirva objetivamente para alcanzar el fin que se
persigue
b. Que la medida limitadora sea necesaria: esto es, que no haya otra menos gravosa con la que se pueda
alcanzar igualmente dicho fin
c. Que la medida sea proporcionada en sentido estricto: o lo que es lo mismo que el sacrificio del
derecho no sea mayor que el beneficio obtenido con la limitación
5.- Garantías:
Como proclamase el artículo 16 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) toda
sociedad en la que los derechos de los ciudadanos no se encuentren garantizados carece de Constitución.
Nuestra Constitución recoge un sistema de garantías constitucionales de los derechos reconocidos en el
Título I y lo hace en el capítulo IV del mismo: concretamente en los artículos 53 y 54 CE. Estas garantías
podemos clasificarlas en tres tipos: garantías de carácter institucional que afectan al conjunto del sistema;
garantías susceptibles de un uso o instrumentación individual, que generalmente se refieren a la vía
jurisdiccional y, por último, garantías orgánicas, consistente en la creación de un órgano que vele por la
efectividad de los mismos.
Lógicamente las primeras no están a disposición del ciudadano individual, y tratan fundamentalmente de
impedir que el legislador, al regular el ejercicio concreto de ciertos derechos, pueda restringir los mismos
afectando en consecuencia a lo establecido en la propia Constitución (reserva de ley, respeto al contenido
esencial, control de constitucionalidad). En cambio, las garantías de carácter individual permiten una
protección inmediata del ciudadano afectado frente a actos de los poderes públicos que lesionen de una
forma inmediata y directa algún derecho fundamental. Su regulación concreta se contiene en el artículo
53 de la Constitución. A ellas habría que añadir la garantía orgánica del Defensor del Pueblo, regulada en
el artículo 54 CE. Todas ellas serán objeto de estudio detallado en el correspondiente tema del programa.
Desde la perspectiva estrictamente constitucional, no se trata tanto de justificar la existencia de los
derechos fundamentales, progresivamente ampliada en el tiempo, sino de asegurar mecanismos de
garantía dotados de eficacia suficiente como para enfrentar, incluso, la potencial amenaza del legislador.
De ahí que la preocupación dominante del constitucionalismo no sean tanto las declaraciones de derechos
en sí, sino sus instrumentos operativos de defensa y garantía. Naturalmente para asegurar esa primacía,
incluso frente al legislador, debe partirse del carácter jurídico vinculante de la norma suprema.
Ahora bien, esta preocupación del derecho constitucional por perfeccionar los mecanismos de garantía ha
condicionado una especial orientación dominante en los instrumentos de defensa de los derechos
fundamentales: y es que desde su origen se ha considerado que el potencial “enemigo” de los derechos era
el propio Estado y sobre todo su administración (un reflejo de la reminiscencia de la lucha liberal contra
las monarquías). De ahí que los principales instrumentos de garantía de los derechos contemplen siempre
la hipótesis de una lesión de los mismos por parte de los poderes públicos. En cambio, no ha existido un
desarrollo tan consistente ante la hipótesis de las lesiones de derechos que generan los particulares o
terceros (eficacia frente a terceros, o “drittwirkung”), lo que adquiere una particular relevancia en un
contexto económico globalizado, caracterizado por la presencia de grandes “poderes privados” o
empresas multinacionales: lo que constituye probablemente una de las principales tareas pendientes en el
constitucionalismo contemporáneo.
6.- El principio de igualdad.
En nuestra Constitución la igualdad aparece reconocida como valor superior del ordenamiento jurídico
(art. 1.1), como derecho fundamental (art. 14 CE) y como mandato de actuación dirigido a los poderes
públicos (art. 9.2 CE).
Como valor superior del ordenamiento jurídico (art. 1.1 CE) que informa, por tanto, todo el
ordenamiento, la igualdad va a reiterarse en buena parte de su articulado: acceso a los cargos públicos en
condiciones de igualdad (art. 23), sistema tributario justo inspirado en el principio de igualdad (art. 31),
derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica (art. 32), derecho al trabajo sin discriminación
por razón de sexo (art. 35), igualdad de los hijos con independencia de su filiación y de las madres con
independencia de su estado civil (art. 39), etc.
Pero, sobre todo, la igualdad es un derecho fundamental, un derecho subjetivo con carácter
fundamental, reconocido en el art. 14 CE. Su ubicación, como el primero de los derechos, pone de
manifiesto que la igualdad es la premisa de todos los derechos, “la atmósfera que hace posible su ejercicio
real y efectivo” (Pérez Royo). A diferencia de otros derechos fundamentales, como la vida, la integridad
física, la libertad ideológica, etc., no se trata de un derecho autónomo puesto que carece de un objeto
propio, por lo que sólo puede invocarse en relación con otro derecho.
Al objeto de explicar su contenido el Tribunal Constitucional distingue entre la igualdad en la ley y la
igualdad en la aplicación de la ley:
La igualdad en la ley obliga al legislador a no establecer diferencias en la norma, esto es, a no atribuir
consecuencias jurídicas distintas a situaciones que son similares. No obstante, puede, en ocasiones,
dispensar un diferente trato cuando estime que concurre una causa o razón objetiva y razonable que
justifique distinguir entre situaciones similares y siempre que la medida diferenciadora sea proporcionada,
es decir que no exista un medio menos gravoso de conseguir el mismo fin. La igualdad en la ley prohíbe,
de este modo, hacer distinciones artificiosas o arbitrarias en la ley entre situaciones de hecho iguales.
La igualdad en la aplicación de la ley obliga a la administración y a los órganos judiciales a no aplicar la
norma de forma diferente. El respeto de la igualdad en la aplicación administrativa de la ley se concreta
en la vinculación de los órganos administrativos al precedente y es garantizado en último término por la
jurisdicción contencioso-administrativa. La igualdad en la aplicación judicial de la ley ha dado lugar a
una abundante jurisprudencia constitucional, que desde sus primeras decisiones subrayó la necesidad de
hacerla compatible con el principio de independencia judicial: “igualdad en la aplicación de la ley no
implica univocidad en la interpretación de las normas” (STC 144/1988). Por ello, para que se produzca
una violación de la igualdad en la aplicación de la ley el TC exige que estemos ante dos resoluciones
judiciales procedentes del mismo órgano: se trata de evitar que un mismo órgano judicial dicte dos
sentencias diferentes para supuestos sustancialmente idénticos, puesto que podría apuntar a una aplicación
caprichosa, arbitrariedad o falta de imparcialidad del mismo a la hora de aplicar la ley. El TC incluso
permite que dicho órgano judicial cambie la interpretación y aplicación de la ley siempre que lo justifique
de manera razonada y mantenga en el tiempo ese nuevo criterio (no sería posible dictar una sentencia que
difiera claramente de las anteriores del mismo órgano judicial alegando cambio de criterio para, a
continuación, volver a aplicar la ley con los criterios de los que se había apartado en dicha sentencia).
En ambos casos la conexión entre el artículo 14 CE y el artículo 9.3 CE que consagra la prohibición de
arbitrariedad de los poderes públicos resulta evidente. Se trata, en suma, de que ni el autor de la norma
(poder legislativo) ni los encargados de aplicarla (poderes ejecutivo y judicial) actúen de manera
arbitraria.
En uno y otro caso quien alega la vulneración del derecho a la igualdad por sufrir un trato diferente y
discriminatorio tiene que aportar el término de comparación, esto es, el supuesto de hecho igual que lleva
aparejado un trato o consecuencia jurídica distinta. Ya que un trato diferente no es discriminatorio si no
hay igualdad en los supuestos de hecho. Del mismo modo, no todo trato diferenciador es discriminatorio,
porque, como hemos dicho, cabe establecer diferenciaciones si existe una justificación objetiva y
razonable. Pues bien, quien dispensa ese trato diferente tiene que probar que persigue una finalidad
objetiva y razonable y que lo hace de forma proporcionada, de lo contrario, el trato diferenciador será
tachado de discriminatorio.
Además de reconocer el principio a la igualdad, el artículo 14 CE establece la prohibición de
discriminación “por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o
circunstancia personal o social”. Recoge precisamente criterios o motivos que históricamente han dado
lugar a discriminación entre personas, si bien no estamos ante una lista cerrada. Estas prohibiciones de
discriminación concretas, que podrían parecer superfluas y redundantes desde el momento en que la
igualdad conlleva la prohibición de cualquier tipo de discriminación operan, a diferencia de lo que ocurre
con el principio de igualdad en la ley, en las relaciones entre ciudadanos. En efecto, puesto que la
exigencia de igualdad en la ley y en la aplicación de la ley son mandatos dirigidos, como acabamos de
ver, a los poderes públicos, las prohibiciones concretas de discriminación son las que hacen posible la
eficacia horizontal de la igualdad. Es decir, éstas van dirigidas principalmente a los ciudadanos en sus
relaciones con otros ciudadanos, como límite a la autonomía de la voluntad. Como ha señalado el
Tribunal Constitucional “el respeto de la igualdad ante la ley se impone a los órganos del poder público,
pero no a los sujetos privados, cuya autonomía está limitada sólo por la prohibición de incurrir en
discriminaciones contrarias al orden público constitucional, como son entre otras las que se indican en el
artículo 14 CE” (STC 108/1989). Así, por poner un ejemplo, la autonomía de la voluntad del empresario
en la dirección de su empresa no le permite discriminar por razón de sexo, suspendiendo el contrato de
trabajo al personal femenino por el hecho de contraer matrimonio (STC 7/1983) o estableciendo
diferentes categorías profesionales entre quienes realizan el mismo trabajo con el fin de retribuir de
manera distinta a trabajadores y trabajadoras (STC 145/1991). Cuando se alega que se ha incurrido en la
violación de alguna de estas prohibiciones concretas de discriminación (sexo, raza, religión, etc.),
aportando algún indicio de ello, se produce la inversión de la carga de la prueba, correspondiendo a la
persona acusada de haber dado un trato discriminatorio la prueba de que el trato diferenciador no ha sido
discriminatorio.
La igualdad también es un mandato de actuación dirigido a los poderes públicos para lograr que sea algo
más que una proclamación formal (igualdad formal) y procurar su realización efectiva (igualdad real o
material). Así se recoge en el artículo 9.2 CE que impone a los mismos “remover los obstáculos” y
“promover las condiciones” para que la igualdad sea real y efectiva. En base precisamente a este
mandato, el Tribunal Constitucional ha admitido la licitud de diferenciaciones basadas en alguno de estos
motivos (el sexo) u otros (discapacidad o diversidad funcional) cuando con ellas se persiga compensar
situaciones de desventaja social en que tradicionalmente se han encontrado estos grupos. Son las llamadas
“discriminaciones positivas” o “acciones positivas” dirigidas precisamente a dar cumplimiento al
mandato constitucional del artículo 9.2 CE. Consisten en un trato diferenciador más favorable o
beneficioso para determinadas personas, que se encuentran en una situación de desventaja fáctica, y que
se hace con la finalidad de lograr la igualdad de oportunidades de las mismas en el disfrute de sus
derechos. Tal trato diferenciador más favorable además de perseguir esta finalidad, debe ser transitorio
(sólo durante el tiempo en que continúe la desventaja fáctica) y proporcionado. El Tribunal Constitucional
ha considerado inconstitucionales por discriminatorias, medidas aparentemente favorecedoras de la
situación de las mujeres (con la apariencia de discriminaciones positivas) cuando perpetúan estereotipos o
roles sociales discriminatorios (por ejemplo, el de la mujer-madre única responsable del cuidado y
educación de los hijos).
La Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres persigue tanto las
discriminaciones directas (en las que se trata de forma desfavorable a las mujeres en atención a su sexo)
como las indirectas (en las que normas, prácticas o actuaciones aparentemente neutras desde el punto de
vista del sexo, en realidad colocan a las mujeres en una situación fáctica de desventaja en relación con los
hombres) y recoge un catálogo de acciones positivas dirigidas a hacer efectivo el principio de igualdad
entre mujeres y hombres. En este sentido, establece que los poderes públicos procurarán la presencia
equilibrada de mujeres y hombres (no superando el 60% las personas de cada sexo) en los nombramientos
de los cargos de responsabilidad así como en las comisiones y tribunales seleccionadores del personal de
la Administración. Presencia equilibrada que se exige en la elaboración de las listas electorales (en cada
tramo de cinco candidatos/as).
TEMA 1: LA DEFINICIÓN DE LOS DERECHOS COMO DERECHOS FUNDAMENTALES
(LECCIÓN 10 EXC. EPG.5-7)
10.1. INTRODUCCIÓN: CONCEPTO RELATIVAMENTE RECIENTE
El concepto de derechos fundamentales es un término que se acuña bastantes años después de que el estado
Constitucional se hubiera firmado en el continente europeo, y solo se utiliza de manera precisa, en el sentido que
hoy le damos al término, en el constitucionalismo posterior a la IGM, y, sobre todo, posterior a la Segunda.
El término es de origen alemán (Grundrechte) y es utilizado por primera vez en la Constitución de 20 de diciembre
de 1848. Los derechos fundamentales del pueblo alemán constituyen uno de los elementos característicos de la
˙nica constitución almena “radicalmente liberal” y con una cierta “proyección democrática”. Esto es importante
porque, para que los derechos se conviertan en derechos fundamentales es imprescindible la afirmación previa del
principio de soberanía popular. Pues los derechos fundamentales no son compatibles, no ya con el principio
monárquico constitucional, sino ni siquiera con el principio de soberanía parlamentaria.
10.2. DE LAS DECLARACIONES DEL DERECHO A LA INTEGRACIÓN EN LA CONSTITUCIÓN.
A) LAS DECLARACIONES DE DERECHOS O LA POBLACIÓN DEL ESTADO.
Presentación de los Derechos en la Sociedad
Las Declaraciones de Derechos son los documentos a través de los cuales los derechos "se presentan en sociedad". Las
fechas clave de esta presentación son 1776 y 1789. En 1776, se marca la ruptura con la metrópolis británica y el inicio de
una nueva forma de organización política independiente en las 13 colonias americanas. En 1789, se señala la ruptura con
el Antiguo Régimen y el génesis del Estado Constitucional en Europa.
Definición Constitucional de la Población del Estado
Tanto el constituyente americano de 1776 como el francés de 1789, al formular las primeras Declaraciones de Derechos,
estaban definiendo el elemento personal de la nueva forma de organización política: la población del Estado. Las
Declaraciones de Derechos son los instrumentos a través de los cuales se define constitucionalmente a la población del
Estado, diferenciándose de la población de todas las demás formas políticas preestatales. El reconocimiento de los
derechos convierte al individuo en ciudadano, y una población compuesta íntegramente por ciudadanos no había existido
antes de la Revolución.
Concepto Histórico de Derechos y Libertades
Aunque muchos siglos antes de la Revolución se usaban los términos "derechos" o "libertades" en casi todos los países
europeos, como la Magna Carta de 1215 en Inglaterra, estos términos no se referían a derechos individuales de todos los
habitantes del territorio, sino a "privilegios" de una parte específica de la población. Los "derechos" eran instrumentos de
desigualdad y jerarquización política.
Herrschaftsverträge y Derechos Corporativos
Estos "derechos" y "libertades" se enmarcan dentro de los llamados Herrschaftsverträge, pactos entre el monarca y los
estamentos del reino. A cambio de prestaciones económicas, los estamentos recibían derechos corporativos. No era el
individuo el titular del derecho, sino el estamento o la corporación. Aunque estos documentos son parte del proceso
histórico que condujo a las Declaraciones de Derechos, su parecido con estas es mínimo.
La Teoría del Contrato Social y los Derechos Naturales
El punto de partida para comprender las Declaraciones de Derechos de finales del siglo XVII es completamente distinto.
Se basa en la Teoría del Contrato Social formulada en Inglaterra a mediados del siglo XVII por Thomas Hobbes. Esta
teoría, también adoptada por Locke y Rousseau, se caracteriza por:
1. Derechos Naturales: Los derechos del individuo son "naturales".
2. Estado Artificial: El Estado es "artificial".
Distinción entre Naturaleza y Artificio
La distinción entre naturaleza y artificio rige las relaciones entre los derechos naturales y el Estado. Los derechos
son naturales porque los individuos son iguales por naturaleza y libres para usar sus facultades físicas e
intelectuales como estimen oportuno. En el "estado de naturaleza", todos los seres humanos son titulares de todos
los derechos sin limitación alguna, lo que lleva a una situación de anarquía.
Necesidad del Estado
En el "estado de naturaleza" no hay lugar para el Estado. La igualdad y la libertad no exigen poder, sino anarquía.
La respuesta de Hobbes a por qué no puede haber paz sin sujeción es que, sin un Estado, la naturaleza humana
llevaría a una lucha permanente de todos contra todos: homo homini lupus (el hombre es un lobo para el hombre).
Esta lucha caótica exige la creación de un Estado para garantizar la paz y el orden. Para evitar que la convivencia
humana se degenere en una guerra civil permanente y permitir que los individuos disfruten pacíficamente de sus
derechos naturales, es necesario recurrir a la técnica del hombre, al contrato social y proceder de esta manera a
construir el Estado.
El Contrato Social y el Estado
El Estado es, por tanto, el precio que los individuos tienen que pagar para poder disfrutar pacíficamente de sus
derechos naturales. Es obvio que el precio tiene que ser aceptable. Los individuos deben ganar más de lo que
pierden en el tránsito del estado de naturaleza al Estado social, porque de lo contrario, el contrato social y el Estado
no tendría sentido. De la exigencia de que el individuo solo renuncie en dicha transición a aquellos derechos
estrictamente indispensables para la constitución del Estado, conservando todos los demás, se deriva la idea central
de las primeras declaraciones de derechos: las americanas de 1776 y la francesa de 1789.
Principios de las Declaraciones de Derechos
El principio que preside la declaración francesa es el mismo que el de las declaraciones americanas: derechos
naturales como fin de toda institución política, que debe limitarse a respetarlos. Tales derechos no pueden ni deben
ser regulados, ya que son previos e indisponibles para el Estado. Basta su reconocimiento y declaración. Se trata de
un simple recordatorio para los individuos de cuáles son sus derechos y obligaciones al vivir en sociedad y para los
poderes públicos de cuáles son los límites de la acción del Estado. La declaración francesa añade la referencia al
pasado, a la experiencia del antiguo régimen, caracterizada por la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los
derechos del hombre.
Derechos Naturales y la Garantía Constitucional
Las declaraciones de derechos son, en consecuencia, textos preconstitucionales, en el sentido de que son expresión
de la naturaleza humana y no de la técnica del hombre. Las declaraciones simplemente reconocen y declaran los
derechos. La constitución del Estado, al dividir el poder de tal manera que no se pueda abusar del mismo, garantiza
que dichos derechos no serán vulnerados. Por eso, el artículo 16 de la declaración francesa no dice que todos los
derechos forman parte de la Constitución, sino que dice textualmente: "Toda sociedad en la cual la garantía de los
derechos no está· asegurada y la separación de poderes no está· determinada, no tiene constitución".
La Constitución no consiste en la declaración de derechos, sino ˙nicamente en su garantía. Los derechos son
preconstitucionales, son naturales. Es en la garantía vinculada a la división de poderes en lo que consiste la
constitución. Esta es la forma en la que los derechos se presentan en sociedad. Será necesario un paso más para que
se produzca la transformación de los derechos naturales en derechos constitucionales, que se dar· en el continente
americano entre 1776 y 1787-91, en el proceso de transformación de la confederación de las 13 colonias en los
Estados Unidos de América.
B) LA CONSTITUCIONALIZACIÓN DE LOS DERECHOS: LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
Contexto Histórico
Aunque en 1776 varias colonias aprobaron documentos que vinculaban el Bill of Rights con lo que se denominaba
Frame of Government, estos documentos no pueden ser considerados como derechos constitucionales. A pesar del
papel importante que jugó el Bill of Rights en los procesos constituyentes de 1776, este no tuvo apenas presencia
en la Convención de Filadelfia.
La Constitución de 1787 y el Debate sobre los Derechos
La Constitución de 1787 no contenía originariamente un Bill of Rights ni incluía una referencia a los derechos.
Durante el proceso de ratificación del proyecto constituyente, surgió un debate sobre la conveniencia de incluir en
la Constitución el reconocimiento y garantía de los derechos. Este debate concluyó con el acuerdo de reformar
inmediatamente la Constitución para incorporar, a través de enmiendas, los derechos fundamentales.
Principios en Conflicto: Legalidad vs. Constitucionalidad
El debate enfrentó dos principios fundamentales para resolver el problema: el principio de legalidad y el principio
de constitucionalidad, argumentados en términos de soberanía parlamentaria versus soberanía popular.
1. Anti-federalistas: Los anti-federalistas, quienes tomaron la iniciativa, se basaban en la experiencia inglesa.
Para ellos, 1776 había sido una reivindicación "americana" del principio de soberanía parlamentaria frente a su
violación por el Parlamento británico, que había establecido impuestos en las colonias sin su consentimiento a
través de sus Asambleas representativas. Su horizonte constitucional era el mismo: el Parlamento como soberano.
El único límite para el mismo eran los derechos reconocidos en el Bill of Rights. Sin derechos fundamentales, no
existían límites para la acción legítima del poder legislativo, de ahí la necesidad de hacer una reserva expresa de los
mismos.
2. Federalistas: Los federalistas, por el contrario, argumentaban que tal razonamiento podía ser relevante para
Inglaterra o para los demás países europeos, pero no para los Estados Unidos, ya que en estos el origen del poder
estaba en la soberanía popular. Al ser el pueblo la fuente de todo poder, era superfluo y absurdo proceder a reservar
alguna parte del mismo en forma de enumeración de derechos.
Incorporación de los Derechos a la Constitución
La presión a favor de la incorporación de los derechos a la Constitución fue tan fuerte que los federalistas tuvieron
que ceder en su pretensión de dejarlos fuera. Sin embargo, en el proceso cambió la naturaleza de los derechos, que
dejaron de ser "derechos naturales" para convertirse en "derechos constitucionales". Esto significa que se
convirtieron en normas constitucionales a partir de las cuales se podría controlar la constitucionalidad de los actos
del legislador por el poder judicial.
Diferencias entre Derechos Naturales y Derechos Constitucionales
La diferencia entre los derechos de la Constitución Federal y los derechos de las Constituciones de las colonias y de
la Declaración francesa de 1789 radica en que los primeros no son derechos naturales, sino derechos
constitucionales. Al formar parte de una constitución basada en la soberanía popular, no solo son indispensables
para un poder constituido como el legislativo, sino que además pueden ser protegidos frente a los actos de este
˙último por el poder judicial. Esto implica:
• Indisponibilidad para el Poder Legislativo: Los derechos constitucionales son inalienables para el poder
legislativo.
• Control Judicial: Estos derechos pueden ser controlados y protegidos por el poder judicial.
• Eficacia Directa: Los derechos pueden ser alegados ante los tribunales de justicia, otorgándoles una eficacia
directa.
Este fue el avance que supuso la incorporación de los derechos a la Constitución Federal. En el continente europeo,
este paso tardaría más de un siglo en darse. Durante todo el siglo XIX, los derechos estuvieron "a disposición del
legislador", pero este es un tema que se abordará en el próximo apartado.
C) LOS DERECHOS EN EL CONSTITUCIONALISMO LIBERAL: LA RESERVA DE LEY
Los Derechos en el Constitucionalismo Liberal: La Reserva de Ley
En la construcción jurídica del Estado moderno, la relación entre los derechos y la ley ha sido esencial,
particularmente en el contexto del constitucionalismo liberal. La experiencia europea y americana en la
constitucionalización de los derechos muestra divergencias no tanto por razones teóricas, sino por circunstancias
históricas específicas.
Punto de Partida Común
Ambos continentes compartían una visión inicial común de los derechos, definida desde mediados del siglo XVI
por la doctrina europea. Las Declaraciones de derechos en América y Europa reflejaban esta misma idea central.
Sin embargo, la divergencia en la evolución constitucional radica en la distinta fundamentación del poder.
Estados Unidos: Soberanía Popular
En Estados Unidos, la ruptura con la metrópoli británica significó la desaparición del Parlamento y la Corona como
centros de poder. En 1776, las colonias adoptaron el principio de soberanía parlamentaria, que rápidamente se
transformó en soberanía popular en 1787. Este cambio permitió la autonomización de la voluntad popular respecto
al parlamento, afirmando el principio de constitucionalidad y posibilitando el control de los actos legislativos.
Europa: Soberanía Nacional y Parlamentaria
En Europa, la transición del Antiguo Régimen al Estado Constitucional también se fundamentó en la soberanía
nacional, como se proclamó en el artículo 3 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.
Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, la soberanía nacional en Europa rápidamente se convirtió en
soberanía parlamentaria.
Factores que Influyeron en Europa
1. Continuidad de la Monarquía: La permanencia de la monarquía en el Estado Constitucional europeo exigió
que la soberanía nacional residiera en un Órgano concreto, evitando que esta se diluyera en manos del monarca y su
gobierno.
2. Restricción de la Participación Ciudadana: La soberanía nacional se limitó a aquellos ciudadanos con cierto
volumen de propiedad o renta (sufragio censitario), lo que llevó a la identificación de la soberanía nacional con la
del parlamento.
Implicaciones para los Derechos
La práctica constitucional europea, marcada por la soberanía parlamentaria, impidió la afirmación plena del
principio de constitucionalidad. Esto significó que los derechos no se convirtieran en derechos constitucionales
indisponibles para el legislador, como sucedió en Estados Unidos. La ausencia de una clara separación entre el
poder constituyente (soberanía nacional) y el poder constituido (legislativo) imposibilitó el control efectivo de los
actos legislativos y la garantía de los derechos.
Tradición del Constitucionalismo Liberal Europeo
Durante el siglo XIX, la soberanía parlamentaria se convirtió en el eje del Estado Constitucional europeo. El
parlamento, como expresión de la soberanía nacional, no tenía límites jurídicos en su manifestación de voluntad.
Los derechos individuales y las libertades públicas dependían de la configuración legal, no constitucional. Maurice
Hauriou señalaba en 1933 que un derecho individual no podía ser ejercido de manera legítima sin una ley orgánica,
incluso si el principio estaba inscrito en las declaraciones de derechos o en la constitución.
En Europa, esta falta de separación entre el acto del poder constituyente y el poder legislativo afectó también la
naturaleza de los derechos. En lugar de derechos constitucionales indisponibles para el legislador, los derechos se
convirtieron en derechos de configuración legal, sujetos a la voluntad legislativa y no protegidos de forma efectiva
frente a ésta. Esta tradición prevaleció en el constitucionalismo liberal europeo durante todo el siglo XIX, donde el
Parlamento, como expresión de la soberanía nacional, no tuvo límites jurídicos significativos para su manifestación
de voluntad.
Caso de España
En España, tras la aprobación de la Constitución de 1978, el Tribunal Supremo todavía consideraba en 1982 que la
Constitución era una norma orientadora del poder legislativo, encargado de traducir los principios constitucionales
en mandatos jurídicos. Esta visión fue corregida por el Tribunal Constitucional, afirmando la supremacía de la
Constitución y la necesidad de controlar los actos legislativos en relación con ella.
Este recorrido histórico muestra cómo las circunstancias específicas de cada región han influido en la forma en que
los derechos han sido constitucionalizados y protegidos, destacando la importancia de la fundamentación del poder
en la evolución del constitucionalismo liberal.
En conclusión, la divergencia entre la experiencia americana y europea en la constitucionalización de los derechos
radica más en la fundamentación histórica del poder que en diferencias fundamentales en la concepción de los
derechos en sí mismos. Mientras en América se afirmó la soberanía popular, en Europa predominó la soberanía
parlamentaria, afectando así la autonomía y el control efectivo de los derechos en relación con el poder legislativo.
Este enfoque contrasta con las aspiraciones de derechos constitucionales indisponibles para el legislador, como se
verá en el próximo apartado.
D) LA CONSTITUCIONALIZACIÓN EUROPEA DE LOS DERECHOS: LOS DERECHOS
FUNDAMENTALES
Contexto Histórico y Desarrollo
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, varios países europeos experimentaron procesos constituyentes que
establecieron Estados explícitamente sobre la base del principio de soberanía popular. Este proceso tuvo lugar en
Alemania, Austria, Checoslovaquia, España, entre otros. Uno de los hitos más relevantes fue la Constitución de
Weimar en Alemania, que lideró el constitucionalismo europeo en el siglo XX, seguida más tarde por la Ley
Fundamental de Bonn. Durante este período, los derechos fundamentales ocuparon un lugar central, similar al que
la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano tuvo en el siglo anterior.
Paralelismos con el Constitucionalismo Francés
Políticamente, el constitucionalismo democrático de entreguerras se asemejó al constitucionalismo revolucionario y
napoleónico francés. Así como estos períodos marcaron el fin del "Antiguo Régimen" y el surgimiento de la
sociedad burguesa en el siglo XIX, el constitucionalismo posterior a la Primera Guerra Mundial puso fin al "Estado
oligárquico" del siglo XIX y dio paso a la "sociedad democrática" del siglo XX. Sin embargo, tanto el
constitucionalismo francés como el alemán enfrentaron dificultades en la consolidación práctica de sus respectivos
modelos políticos.
La Importancia de la Constitución de Weimar
La Constitución de Weimar fue la más relevante de este período. Si bien la experiencia constitucional francesa
dominó el siglo XIX en Europa, ser· la experiencia alemana la que liderar· el constitucionalismo europeo en el
siglo XX, primero con Weimar en el período de entreguerras y luego con la Ley Fundamental de Bonn. Durante
este liderazgo, los derechos fundamentales ocuparon un lugar prominente, de manera análoga a como lo hicieron
los derechos en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en el siglo anterior.
Desafíos en la Constitucionalización de los Derechos en Weimar
En la experiencia de Weimar se plantearon problemas significativos en la constitucionalización de los derechos, que
fueron más políticos que constitucionales. No se alcanzó un consenso suficiente para traducirlos en normas
jurídicas aplicables de manera pacífica y normalizada. El debate en Weimar, curiosamente, retomó las discusiones
entre Federalistas y Anti-federalistas de los Estados Unidos sobre la inclusión de derechos en una Constitución
basada en la soberanía popular.
Hugo Preuss argumentó que en un Estado donde "todo poder procede del pueblo", las reservas de derechos eran
innecesarias, a diferencia de un Estado monárquico donde eran esenciales para proteger a la sociedad del gobierno.
A pesar de estas discusiones, al igual que en Estados Unidos, los derechos terminaron siendo incorporados a la
Constitución de Weimar.
Constitucionalización de los Derechos en Weimar
A pesar de estas objeciones, los derechos fueron incorporados en la Constitución de Weimar, aunque de manera
más extensa y detallada que en las constituciones anteriores. Los derechos incluidos en la "Segunda Parte" incluían
desde derechos individuales hasta disposiciones sobre educación, religión y vida económica. Los derechos en
Weimar abarcaban desde derechos clásicos hasta derechos coyunturales que surgieron debido a la crisis posterior a
la guerra. Esta inclusión amplia planteó inmediatamente la cuestión de su alcance y protección jurídica.
Evolución hacia la Ley Fundamental de Bonn
La Constitución de Weimar no incluyó un control constitucional de las leyes, lo que complicó la protección jurídica
y el alcance de los derechos. Esta laguna fue abordada en la doctrina académica posterior a Weimar, donde se
desarrollaron conceptos como la "garantía institucional" para diferenciar derechos fundamentales indisponibles
para el legislador de aquellos que podían ser regulados por ley. Este desarrollo doctrinal no tuvo la oportunidad de
establecerse firmemente debido al fin de Weimar con la llegada del nazismo al poder.
Legado y Consolidación Posterior
Tras el colapso de Weimar con la llegada del nazismo al poder, la doctrina sobre los derechos fundamentales no
desapareció completamente, sino que estableció bases para futuras constituciones. Este legado se materializó en la
Ley Fundamental de Bonn, que explicita los derechos fundamentales con términos como "eficacia directa",
"vinculación de los poderes públicos", "indisponibilidad para el legislador", "contenido esencial" y "control
judicial". En el constitucionalismo posterior a la Segunda Guerra Mundial, la imposición práctica de los derechos
fundamentales fue pacífica y efectiva, consolidando la doctrina alemana sobre derechos fundamentales como una
influencia significativa en toda Europa. La interpretación jurisprudencial y doctrinal en países como España se vio
claramente influenciada por este legado.
Los derechos fundamentales son, pues, los derechos naturales constitucionalizados sobre la base del principio de la
soberanía popular. No basta, por tanto, que los derechos sean enumerados sin más en la Constitución. Esto ya había
ocurrido en bastantes constituciones europeas a lo largo del siglo xix. Para que los derechos se conviertan en
derechos fundamentales tienen que incorporarse a una Constitución que se afirme expresamente como norma
jurídica y que prevea mecanismos para garantizar su supremacía sobre todas las demás normas del ordenamiento y
en particular sobre la ley. Los derechos fundamentales están, por tanto, en Íntima conexión con las garantías
constitucionales,
10.3. EL DOBLE CARÁCTER DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
Los derechos fundamentales representan una síntesis entre la naturaleza humana y la técnica de organización
estatal, siendo constitucionalizados democráticamente. Este desarrollo ha sido característico en Europa desde
finales del siglo XVI hasta la actualidad.
Obstáculos Iniciales y Argumentos
Inicialmente, algunos se opusieron a la inclusión de derechos naturales en las constituciones por dos razones
principales:
1. Enumeratio Ergo Limitatio: Argumentaban que enumerar derechos podría interpretarse como una limitación en
lugar de una expansión de los derechos individuales. Este fue el argumento de los Federalistas americanos, quienes
temían que cualquier derecho no mencionado en la constitución pudiera considerarse disponible para el gobierno.
2. Obviedad de los Derechos Naturales: Algunos consideraron que los derechos naturales eran tan evidentes que
incluirlos en una constitución era innecesario e incluso risible. Este fue el punto de vista de Emilio Castelar durante
las Constituyentes de 1869 en España, argumentando que especificar derechos como la vida, la libertad personal y
la libertad ideológica era tan obvio como especificar que los humanos tienen dos ojos o dos manos.
Evolución Histórica y Constitucionalización
A lo largo de la historia, se ha demostrado que la constitucionalización de los derechos no ha restringido los
derechos naturales, sino que ha servido como un instrumento para ampliar y garantizar estos derechos. Los eventos
totalitarios del siglo XX reforzaron la importancia de reconocer y garantizar los derechos humanos de manera
efectiva.
Carácter "Natural" y Constitucionalización
A pesar de la resistencia inicial, los derechos naturales han sido constitucionalizados sin perder su carácter
"natural" o "preestatal". Esto significa que son reconocidos como derechos inherentes al ser humano, previos al
Estado y a la Constitución misma.
La Ley Fundamental de Bonn de Alemania ejemplifica claramente este enfoque. En su artículo 1, los primeros dos
apartados establecen la dignidad humana como intangible y reconocen los derechos humanos como fundamentos
inalienables de la comunidad humana y la paz mundial. Es solo en el tercer apartado donde se introducen los
"derechos fundamentales" y se define su formulación constitucional.
Límites y Protecciones
El artículo 79.3 de la Ley Fundamental de Bonn establece que el artículo 1 no puede ser modificado por el poder
constituyente constituido, lo que significa que la dignidad humana y los derechos humanos representan un límite
absoluto para cualquier reforma constitucional. Este principio refleja la idea de que la naturaleza humana es un
límite esencial para el poder del Estado, un concepto arraigado en la teoría contractualista.
En resumen, los derechos fundamentales combinan la naturaleza humana con la estructura jurídica del Estado
moderno, constituyendo un principio básico en la comprensión del constitucionalismo democrático contemporáneo
en Europa.
10.4. TITULARIDAD DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES: CIUDADANOS Y EXTRANJEROS
La constitucionalización de los derechos naturales plantea de inmediato la cuestión sobre quiénes son titulares de
estos derechos fundamentales: ¿únicamente los ciudadanos del Estado o también los extranjeros? Esta pregunta se
ve influenciada por el doble carácter de los derechos fundamentales, tanto naturales como artificiales.
Naturaleza de los Derechos Fundamentales
Los derechos fundamentales son simultáneamente naturales y artificiales. Si fueran exclusivamente naturales, todos
los seres humanos serían titulares independientemente de su nacionalidad. Si fueran exclusivamente artificiales,
solo los ciudadanos del Estado serían titulares. Sin embargo, su naturaleza dual plantea un dilema complejo.
La Formación del Estado Constitucional
La categoría de ciudadanía surge con las declaraciones de derechos, definiendo a los individuos que pertenecen a
un Estado específico. El Estado moderno se fundamenta en la manifestación de voluntad de los individuos a través
del contrato social y el poder constituyente, lo cual delimita la población política de un territorio.
Ciudadanía y Extranjera
La participación en el contrato social y el poder constituyente es lo que convierte a los individuos en ciudadanos.
No todos los seres humanos, aunque iguales por naturaleza, son iguales políticamente; esta igualdad política está
determinada por la relación con el proceso de constitución del Estado. La ciudadanía es un concepto particular
dentro de las fronteras estatales y conlleva implicaciones de nacionalidad.
Igualdad y Derechos Constitucionales
La igualdad constitucional se aplica de manera plena a los ciudadanos del Estado, pero no necesariamente a los
extranjeros. Esta diferencia se basa en la igualdad política y territorialmente limitada, no en una igualdad humana
universal. Por lo tanto, mientras que los ciudadanos son titulares de todos los derechos constitucionales, los
extranjeros lo son solo en ciertos derechos naturales y según las decisiones del constituyente en cada Estado.
Cambios y Desafíos Actuales
Con el aumento de los movimientos migratorios y las relaciones internacionales, esta distinción está· en constante
evolución. La formación de una opinión pública internacional también influye cada vez más en esta materia. Sin
embargo, es un tema que trasciende ampliamente el marco de un curso de derecho constitucional, dado su
complejidad y las dinámicas globales en juego.
En resumen, la titularidad de los derechos fundamentales varía entre ciudadanos y extranjeros, reflejando la
dualidad de estos derechos como naturales y artificiales, así como las dinámicas políticas y sociales dentro de los
Estados modernos.
TEMA 2 DEL PROGRAMA (“LAS GARANTÍAS DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES”):
EPÍGRAFES 1 A 3 DE LA LECCIÓN 16. ™, Y EPÍGRAFE 6 DE LA LECCIÓN 10. ™
16.1. EL DERECHO A LA SEGURIDAD COMO PUNTO DE P ARTIDA
Únicamente en el análisis del artículo 17 de la Constitución se ha hecho referencia de pasada al derecho a la
seguridad, poniéndolo en conexión con la libertad personal y, sobre todo, con las garantías de la detención
preventiva.
La seguridad personal es el fundamento de la garantía constitucional de los derechos y esta garantía a su vez el
presupuesto de las garantías constitucionales en todas sus manifestaciones, tanto individuales como institucionales.
A. LA SEGURIDAD PERSONAL COMO JUSTIFICACIÓN DEL ESTADO
El principio de igualdad y libertad de los seres humanos, aunque fundamentales para la organización del poder
estatal, no son suficientes para justificar la existencia del Estado en sí mismo. La igualdad y la libertad, de hecho, si
se llevaran al extremo, conduciría a la anarquía en lugar de al orden político. La anarquía representa la expresión
más directa de la igualdad y la libertad, donde no existe un poder político centralizado sino una ausencia de control.
El Estado como Garantía de Seguridad
La justificación primordial del Estado radica en proporcionar seguridad a los individuos, algo que no ofrece el
estado de naturaleza. En dicho estado, los individuos son libres e iguales, pero también enfrentan una inseguridad
extrema. La igualdad y la libertad naturales no aseguran la protección personal; por el contrario, la ausencia de un
orden institucionalizado puede resultar en conflictos y falta de seguridad. Por tanto, para alcanzar seguridad, los
individuos deben transformar la igualdad y la libertad naturales en derechos jurídicos protegidos por un ente
superior: el Estado.
Teorías Clásicas sobre la Seguridad y el Estado
• Hobbes: Argumenta que no puede haber paz sin sumisión al poder del Estado. La inseguridad del estado de
naturaleza, donde todos son libres, pero viven en guerra constante, es lo que justifica la necesidad del Estado. En el
estado natural, aunque teóricamente nadie debería dañar a otro, la realidad demuestra que los individuos no siempre
actúan con justicia, lo que pone en riesgo la propiedad y la seguridad personal.
• Locke: Propone que el objetivo fundamental del Estado es garantizar la vida, la libertad y la propiedad privada.
La sociedad civil y el Estado son construidos para permitir a los individuos vivir de manera segura y pacífica,
disfrutando de sus posesiones sin temor a la arbitrariedad.
Pensamiento Francés y la Seguridad
• Montesquieu: Define la libertad política como la tranquilidad del espíritu que proviene de la certeza sobre la
propia seguridad. La estabilidad y la paz interna son resultados directos de la existencia de un orden estatal que
garantiza derechos y protege a sus ciudadanos.
• Rousseau: Argumenta que el contrato social implica una pérdida de la libertad natural, pero garantiza una libertad
civil y la propiedad que no existirían en el estado de naturaleza. Este concepto es fundamental en la justificación
moderna del Estado como protector de derechos individuales.
La Evolución de la Garantía: Constituciones Modernas
La seguridad personal sigue siendo la justificación central para la existencia del Estado moderno. Sin embargo, el
Estado mismo puede convertirse en una amenaza para la libertad y la seguridad si no se limita adecuadamente.
Montesquieu advierte sobre el peligro de la tiranía incluso en Estados que surgieron para proteger la seguridad
personal.
La Constitución como Garantía de la Garantía
La constitución surge como una respuesta a esta necesidad de limitar el poder estatal y proteger los derechos
individuales frente a posibles abusos. Es un instrumento diseñado para asegurar que el Estado cumpla su función de
garantizar la seguridad sin violar los derechos que pretende proteger.
Conclusiones
En resumen, la seguridad personal es el motivo principal por el cual los individuos abandonan el estado de
naturaleza y acuerdan formar un Estado. Este ˙último, aunque necesario para la seguridad, debe ser vigilado y
regulado para evitar que se convierta en una amenaza para los mismos derechos que se propone proteger. La
evolución de las constituciones a lo largo de los siglos refleja este equilibrio entre la necesidad de seguridad y la
protección contra la tiranía estatal.
B. LA CONSTITUCIÓN COMO GARANTÍA POLÍTICA
Durante la primera fase del constitucionalismo español, especialmente en la época de la transición del antiguo
régimen al Estado constitucional, el término "garantía" no aparece explícitamente en las constituciones como la de
1812, 1837 y 1845. Sin embargo, esto no significa que la idea de la constitución como garantía no esté presente en
estos textos constitucionales. Por el contrario, la noción de garantía está inherentemente ligada a la política y a la
estructura del poder estatal.
La División de Poderes como Garantía
La división de poderes es central en estos primeros textos constitucionales. Se entiende que la separación de
poderes es una garantía necesaria y suficiente para la libertad política y, por ende, para la libertad civil y la
seguridad personal. Esta separación es necesaria porque la concentración de autoridad en una sola mano, como era
común en el absolutismo, históricamente ha demostrado ser incompatible con la libertad y la seguridad de los
individuos.
Constitución de 1812: Garantía Frente al Absolutismo
La Constitución de Cádiz de 1812, por ejemplo, se enfoca en limitar el poder del monarca mediante la división de
poderes. La preocupación principal no era tanto la garantía de los derechos individuales de los ciudadanos, sino
más bien la garantía política frente al absolutismo. El constituyente de 1812 tema que el monarca pudiera anular la
división de poderes constitucional, lo cual comprometería la libertad política y, por ende, la libertad civil y la
seguridad personal.
Constitución de 1837: Avances en el Uso del Término "Garantía"
En la Constitución de 1837, aunque el término "garantía" no se utiliza en el articulado, sí aparece en el dictamen de
la Comisión de la Constitución. Es la primera vez que se menciona este término en un contexto constitucional en
España. Aquí, se empieza a relacionar el concepto de garantía con los derechos individuales como límite para los
poderes del Estado. Aunque sigue predominando la perspectiva política de la constitución como un mecanismo
para asegurar la libertad política frente a la tiranía.
Evolución hacia la Constitución de 1869
Pasaron varios años hasta llegar a la Constitución de 1869, donde se empieza a ver una conexión más explícita
entre la constitución como garantía política y su relación con el poder judicial. Esta perspectiva evolucionada
reconoce que la constitución no solo debe garantizar la división de poderes para proteger la libertad política, sino
también establecer un marco legal que proteja los derechos individuales de los ciudadanos mediante un poder
judicial independiente y efectivo.
En resumen, la idea de la constitución como garantía política estuvo presente desde los primeros textos
constitucionales en España. Aunque inicialmente se centraba en la división de poderes como la principal garantía
contra el absolutismo y la tiranía, con el tiempo esta noción se expandió para incluir la protección de los derechos
individuales. La evolución del uso del término "garantía" refleja cómo la concepción del Estado constitucional fue
madurando a lo largo del siglo XIX para abordar no solo la seguridad política, sino también la seguridad jurídica y
la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos.
C)LA INCORPORACIÓN DE LAS GARANTÕAS A LA CONSTITUCIÓN: LAS GARANTÍAS
INDIVIDUALES
Con la Constitución de 1869, el constitucionalismo español da un paso significativo al incorporar el término
"garantías" en plural, marcando un cambio importante respecto a constituciones anteriores. Aunque en la
Constitución de 1876, que fue una reacción al periodo constitucional iniciado con la "gloriosa" revolución de 1868,
el término "garantías" no se utilizó de manera destacada en el texto de la convocatoria a Cortes de enero de 1876, ni
en la constitución promulgada el mismo año, sino más bien en el sentido de garantías para el Estado y no
necesariamente para los ciudadanos.
La Justificación de las Garantías en el Dictamen de la Comisión de Constitución
El dictamen de la Comisión de Constitución de la Época de 1869 comienza destacando la diferencia fundamental
con respecto a constituciones anteriores como la de 1812 y 1836. Se reconoce que las generaciones pasadas
lucharon incansablemente por proteger la libertad bajo las garantías que ofrece el régimen parlamentario. Sin
embargo, se advierte que el sistema representativo, basado en las Cortes como representación del pueblo, ha
mostrado su insuficiencia frente a las demandas de la vida moderna. Es en este contexto que se subraya la
necesidad de que los individuos tengan garantizados sus propios derechos, especialmente la seguridad, la propiedad
y la libertad, bajo la protección inviolable de los tribunales de justicia.
Garantías Individuales en la Constitución de 1869
La Constitución de 1869 establece por primera vez en la historia constitucional española un título dedicado a los
"españoles y sus derechos", donde se detallan las garantías individuales. Estas garantías tienen un enfoque judicial,
orientadas a proteger a los ciudadanos frente a posibles violaciones de sus derechos por parte del Estado o de
terceros. Es crucial destacar que esta constitución también introdujo una nueva organización del poder judicial en
1870, que sigue siendo fundamental en la estructura judicial de España hasta el día de hoy.
Transición a las Garantías Jurídicas
El paso hacia las garantías individuales en la Constitución de 1869 marcó un avance significativo en la historia
constitucional española en lo que respecta a la protección de los derechos. Sin embargo, estas garantías jurídicas
fueron implementadas de manera imperfecta, ya que la constitución carecía de normas jurídicas específicas y de
mecanismos adecuados para hacer cumplir estas garantías de manera efectiva. Esta limitación se superaría más
adelante con el constitucionalismo democrático, representado inicialmente por la Constitución de 1931 y, de
manera más destacada, por la Constitución de 1978.
En conclusión, la introducción de las garantías individuales en la Constitución de 1869 marcó un hito importante en
el camino hacia la consolidación de un sistema constitucional que no solo protege la libertad política, sino también
los derechos individuales de los ciudadanos mediante un sistema judicial robusto y efectivo.
D) LA CONSTITUCIÓN COMO GARANTÍA JURÍDICA: LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES
COMO PRESUPUESTO DE LAS GARANTÍAS INDIVIDUALES.
La Constitución de 1931 destacó por su enfoque en las garantías constitucionales, un tema central y distintivo que
se refleja claramente en su articulado. Esta constitución no sólo utilizó el término "garantías" en diversos artículos,
sino que incluso lo incluyó en la rúbrica de dos títulos: "Garantías individuales y políticas" (Título III) y "Garantías
y reforma de la Constitución" (Título IX).
Dos Perspectivas Complementarias de las Garantías
1. Garantías Individuales y Políticas: En el Título III, la Constitución de 1931 amplió y precisó las garantías
individuales establecidas previamente en la Constitución de 1869. Estas garantías son los instrumentos disponibles
para que los ciudadanos, de manera individual, puedan defenderse ante cualquier posible vulneración de sus
derechos y libertades reconocidos en la Constitución.
2. Garantías Constitucionales: En el Título IX, se introdujeron garantías completamente nuevas. Estas garantías
se centran en proteger la manifestación de voluntad del poder constituyente frente a los poderes constituidos,
especialmente el legislador. No se trata directamente de garantías individuales, sino más bien de garantías
constitucionales que aseguran la integridad y supremacía de la propia Constitución como norma fundamental del
ordenamiento jurídico.
Conexión entre Garantías Constitucionales e Individuales
Existe una conexión fundamental entre las garantías individuales y las constitucionales. Las garantías
constitucionales son el fundamento sobre el cual se sostienen las garantías individuales. La Constitución, al ser una
norma con fuerza jurídica superior, hace que los derechos individuales sean intocables para los poderes del Estado.
Así, las garantías constitucionales aseguran y dan firmeza a las garantías individuales.
La Evolución hacia Garantías Jurídicas en 1931
La Constitución de 1931 marcó un avance significativo al convertir la garantía política inicial en una garantía
jurídica de la seguridad personal. La división de poderes y la legitimación democrática de estos son esenciales para
la libertad política y la seguridad individual. Sin embargo, para que estas garantías sean efectivas y duraderas,
deben estar juridificadas, es decir, convertidas en normas jurídicas que sean protegibles mediante el control judicial
y, en el caso de España, por el Tribunal Constitucional.
La Constitución de 1931 y su Legado para 1978
La Constitución de 1931 sentó las bases para el constitucionalismo español moderno, especialmente en cuanto a la
protección de los derechos individuales mediante garantías constitucionales robustas. Este enfoque se retomó y se
amplió significativamente con la Constitución de 1978, que consolidó un sistema constitucional democrático con
una protección exhaustiva de los derechos individuales y una sólida estructura de garantías constitucionales.
En conclusión, la Constitución de 1931 representó un hito crucial al transformar la garantía política en una garantía
jurídica efectiva para la seguridad personal. Este desarrollo demostró que la Constitución no solo debe asegurar la
libertad política, sino también proporcionar las herramientas jurídicas necesarias para proteger los derechos
individuales frente a cualquier forma de abuso estatal.
16.2. LAS GARANTÍAS DE LOS DERECHOS EN LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA.
A) CLASIFICACIÓN DE LAS GARANTÍAS
Para comprender mejor las garantías constitucionales, es necesario clasificarlas en dos grandes grupos, basándose
en el doble carácter de los derechos reconocidos en la Constitución:
1. GARANTÍAS OBJETIVAS O INSTITUCIONALES:
Estas garantías son los instrumentos establecidos por la Constitución para asegurar que los poderes públicos actúen
de acuerdo con los derechos, deberes y libertades constitucionalmente reconocidos. No están dirigidas directamente
al individuo, sino que regulan el funcionamiento institucional del Estado para proteger los derechos de manera
general. Se dividen en:
a) Garantías Constitucionales Propiamente Dichas: Incluyen la reforma de la Constitución y el control de
constitucionalidad de las leyes. Aunque no se mencionan explícitamente en el Capítulo IV del Título I, el artículo
53.1 hace referencia al control de constitucionalidad de las leyes.
b) Principio de Legalidad y Garantías Complementarias: El principio de legalidad está· establecido en el
artículo 53.1, que limita el contenido de las leyes y remite al Tribunal Constitucional para su control. Las garantías
complementarias se encuentran en el Título III, tanto en su aspecto positivo (Artículo 81, que exige ley orgánica
para ciertos derechos y libertades) como en su aspecto negativo (Artículos 75.2, 82.1, 87.3 y 86.1, que prohíben
ciertos tipos de leyes).
c) Garantías frente a la Distribución Territorial del Poder: Están reguladas en los artículos 139.1 y 149.1.1,
asegurando que la regulación de derechos y deberes sea igual en todo el territorio del Estado.
2. GARANTÍAS SUBJETIVAS O INDIVIDUALES:
Estas son los instrumentos que la Constitución pone a disposición de los individuos para que puedan proteger sus
derechos frente a posibles vulneraciones. Son garantías jurisdiccionales que aseguran el acceso a la justicia y la
protección de los derechos de manera directa para el individuo. Se dividen en:
a) Garantías Judiciales: Son fundamentales para la protección de los derechos. Aunque el artículo 53.2 no las
menciona explícitamente, el derecho a la tutela judicial efectiva está· garantizado en el artículo 24 de la
Constitución. El poder judicial se considera el guardián natural de los derechos.
b) Garantía Judicial Preferente y Sumaria: Está· prevista en el artículo 53.2 de la Constitución para ciertos
derechos y libertades, asegurando un procedimiento judicial rápido y prioritario.
c) Garantía de Amparo Constitucional: Aunque vinculada estrechamente con la garantía judicial, es distinta en
su naturaleza y función, proporcionando una ˙última instancia de protección constitucional.
3. GARANTÍA ORGÁNICA: EL DEFENSOR DEL PUEBLO:
El Defensor del Pueblo, establecido en el artículo 54 de la Constitución, no encaja completamente en ninguna de
las dos categorías anteriores. Actúa como una institución que vela por los derechos de los ciudadanos ante las
administraciones públicas, proporcionando un medio de defensa que los ciudadanos pueden utilizar cuando lo
consideren necesario.
Aunque todas estas garantías están previstas en la Constitución de 1978, es importante destacar que no todas las
garantías se aplican a todos los derechos, deberes y libertades reconocidos. Cada tipo de garantía tiene un ·ámbito
específico de aplicación según el estatuto constitucional de cada derecho. Por lo tanto, después de definir y
clasificar las garantías, es necesario limitar sus áreas de protección tanto para las institucionales como para las
individuales, lo cual será abordado en el siguiente apartado.
B) LOS ÁMBITOS DE PROTECCIÓN DE LAS GARANTÍAS
En la lección anterior se procedió a clasificar los derechos, deberes y libertades reconocidos en la Constitución de
1978 en tres grupos distintos, cada uno con un nivel diferente de protección:
1. Derechos Fundamentales con un Plus Íntegro de Fundamentales: Estos son los derechos fundamentales y
libertades públicas enumerados en la Sección Primera del Capítulo II del Título I de la Constitución. Están
especialmente protegidos y cuentan con un nivel elevado de salvaguardias constitucionales para su ejercicio y
defensa.
2. Derechos Fundamentales con un Plus Parcial de Fundamentales: Este grupo incluye el principio de igualdad
y el derecho de objeción de conciencia. Aunque son considerados derechos fundamentales, su nivel de protección
puede ser menor en comparación con el primer grupo. Sin embargo, también cuentan con ciertas garantías
adicionales que refuerzan su protección.
3. Derechos Fundamentales: Estos derechos y deberes de los ciudadanos están contenidos en la Sección Segunda
del Capítulo II del Título I de la Constitución. Se benefician de un nivel básico de protección constitucional,
asegurando su reconocimiento y respeto, pero sin el plus de garantías adicionales que caracteriza a los dos grupos
anteriores.
Junto a estas categorías de derechos fundamentales, existen los principios rectores de las políticas sociales y
económicas establecidos en el Capítulo III del Título I. Aunque no son derechos ni deberes en sí mismos, también
reciben una forma de protección dentro del marco constitucional.
Sistema de Protección de los Derechos Fundamentales
La Constitución española establece un sistema de protección con tres niveles distintos:
• Nivel de Protección Normal (Grupo Tercero): Este es el nivel que fija la norma constitucional para los
Derechos y deberes de los ciudadanos. Se podría denominar también como el nivel de contenido mínimo de los
derechos fundamentales. Esta categoría asegura que estos derechos sean reconocidos y protegidos dentro del marco
constitucional.
• Niveles de Protección Reforzada (Grupos Uno y Dos): Estos niveles se consideran "anormales" en el sentido de
que reciben una protección adicional o reforzada en comparación con el nivel normal. Incluyen los derechos y
libertades públicas más ampliamente protegidos y aquellos que tienen garantías específicas adicionales para
asegurar su ejercicio pleno y efectivo.
Protección de los Principios Rectores
Además de los derechos fundamentales, la Constitución también contempla los principios rectores de las políticas
sociales y económicas en el Capítulo III del Título I. Estos principios guían la acción del Estado en áreas como la
política económica, social y cultural, asegurando que las políticas públicas se orienten hacia el bienestar y el
progreso de la sociedad en su conjunto.
En resumen, la Constitución española establece un sistema de protección diferenciado para los derechos
fundamentales y libertades públicas, asegurando niveles variables de garantías constitucionales según la naturaleza
y la importancia de cada derecho o principio reconocido en su texto.
16.3. EL SISTEMA DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
A) LA NORMA: LAS GARANTÕAS DE LOS DERECHOS COMO DERECHOS FUNDAMENTALES
El criterio general está formulado en el apartado primero del artículo 53 de la Constitución. Este artículo establece
tres garantías fundamentales para todos los derechos y libertades reconocidos, independientemente de la sección en
la que se encuentren dentro del Capítulo II:
1. EFICACIA DIRECTA:
Este principio asegura que los derechos y libertades reconocidos vinculan a todos los poderes públicos. Esto
significa que los ciudadanos pueden invocar directamente estos derechos frente a cualquier actuación de los
poderes del Estado, sin necesidad de intervención legislativa previa. Aunque la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional ha enfatizado este principio en relación con los derechos tutelables en amparo, su aplicación se
extiende a todos los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución.
2. RESERVA DE LEY Y CONTENIDO ESENCIAL:
La reserva de ley establece que sólo mediante ley se puede regular el ejercicio de los derechos y libertades
fundamentales. Esta ha sido una garantía tradicional en el constitucionalismo europeo y sigue siendo esencial en el
contexto democrático actual. En el pasado, esta garantía era vital para el ejercicio de los derechos, mientras que hoy
se entiende más como una forma de asegurar que la regulación de los derechos fundamentales esté bajo el control
del legislador, representante directo de la voluntad popular.
Aunque su importancia ha evolucionado, sigue siendo la garantía más significativa de todas, ya que protege los
ámbitos de libertad de los ciudadanos de la intervención directa del ejecutivo a través de normativas administrativas
como los reglamentos. La reserva de ley no impide que las leyes contengan remisiones o normas reglamentarias,
pero asegura que estas no puedan ser utilizadas de manera que subordinan claramente la ley misma.
IMPORTANCIA DE LA RESERVA DE LEY: Aunque la reserva de ley no es tan determinante como en el
constitucionalismo liberal, sigue siendo una garantía esencial en el Estado de Derecho. Esta garantía asegura que la
extensión y el alcance de los derechos fundamentales sean determinados por los representantes democráticamente
elegidos, protegiéndolos así de la acción unilateral del ejecutivo y de normativas de menor rango como los
reglamentos.
o LÍMITE EN EL CONTENIDO ESENCIAL: El legislador no puede ignorar el contenido esencial de los
derechos al regular su ejercicio. Este límite se tomó del principio contenido en la Ley Fundamental de Bonn y está·
diseñado para prevenir que la legislación pueda debilitar o suprimir el núcleo esencial de los derechos
fundamentales
reconocidos.
DEFINICIÓN Y DELIMITACIÓN DEL CONTENIDO ESENCIAL DE LOS DERECHOS
FUNDAMENTALES
El concepto de contenido esencial juega un papel crucial en la protección de los derechos fundamentales según la
Constitución española de 1978. Este concepto establece los límites dentro de los cuales el legislador puede regular
el ejercicio de estos derechos sin vulnerar la Constitución. A continuación, se detallan los criterios utilizados por el
Tribunal Constitucional para determinar el contenido esencial de los derechos:
1. Criterio de la Recognoscibilidad: Este criterio se refiere a la capacidad de reconocer en una norma legislativa
concreta la esencia del derecho fundamental definido de manera abstracta. El Tribunal Constitucional ha
establecido que el contenido esencial de un derecho subjetivo puede determinarse a partir de un tipo abstracto,
conceptualmente previo a la actividad legislativa, que refleje las ideas generalizadas aceptadas por los juristas y la
comunidad legal en general. Es decir, se busca verificar si la normativa específica se ajusta al tipo abstracto que
define el derecho en cuestión.
2. Criterio de los Intereses Jurídicamente Protegidos: Este segundo criterio implica analizar si la normativa
legislativa respeta los intereses que el derecho fundamental está· diseñado para proteger. El Tribunal considera los
intereses jurídicos protegidos por cada derecho fundamental y verifica si la regulación legislativa respeta estos
intereses o si, por el contrario, los limita de manera que el ejercicio efectivo del derecho se vea impedido más allá
de lo razonable o necesario.
o Complementariedad de los Criterios: Estos dos criterios no son excluyentes entre sí, sino complementarios. El
Tribunal Constitucional ha utilizado ambos criterios de manera consistente para interpretar y aplicar el contenido
esencial de diversos derechos fundamentales, como el derecho de reunión, la libertad sindical, el derecho a la tutela
judicial efectiva, entre otros.
o Consolidación de la Doctrina Constitucional: La doctrina del Tribunal Constitucional respecto al contenido
esencial de los derechos fundamentales está· bien establecida y consolidada. Ha proporcionado directrices claras
sobre cómo se debe interpretar y aplicar este límite para el legislador en el ejercicio de su función normativa.
CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD:
El control de constitucionalidad de las leyes es una garantía fundamental para asegurar que la Constitución se
mantenga como la norma jurídica suprema. La Constitución española prevé dos mecanismos principales para este
control:
• Recurso de Inconstitucionalidad (Artículo 161.1.a): Este recurso permite impugnar una ley ante el Tribunal
Constitucional por considerar que vulnera algún derecho fundamental. Es un mecanismo directo de control que
asegura la conformidad de las leyes con la Constitución.
• Cuestión de Inconstitucionalidad (Artículo 163): Aunque no mencionado específicamente en el artículo 53.1,
también es posible cuestionar la constitucionalidad de una ley a través de la cuestión de inconstitucionalidad. Este
procedimiento permite a los jueces ordinarios plantear dudas sobre la constitucionalidad de una norma ante el
Tribunal Constitucional durante el curso de un proceso judicial.
GARANTÍAS ADICIONALES
Las tres garantías adicionales que todos los derechos fundamentales disponen, según lo establecido en la
Constitución española de 1978, son las siguientes:
1. Rigidez constitucional (Artículo 167 de la Constitución): Esta garantía asegura que cualquier modificación o
reforma de la Constitución debe seguir un procedimiento especialmente riguroso. Implica que los derechos
fundamentales están protegidos de cambios impulsivos o mayoritarios, asegurando así su estabilidad y permanencia
a lo largo del tiempo.
2. Prohibición de recurso al decreto ley (Artículo 86.1 de la Constitución): Esta disposición prohíbe al
Gobierno utilizar el decreto ley para regular materias relacionadas con derechos, deberes y libertades de los
ciudadanos. El decreto ley es una herramienta legislativa excepcional que se reserva para situaciones urgentes y
necesidades inaplazables, pero que no debe afectar a cuestiones fundamentales que requieren un debate y proceso
legislativo más detenido.
3. Regulación uniforme en todo el territorio del Estado (Artículos 139.1 y 149.1.1.a de la Constitución): Esta
garantía establece que los derechos y obligaciones reconocidos en la Constitución deben ser regulados de manera
uniforme en todo el territorio nacional. Sin embargo, el Tribunal Constitucional ha interpretado esta disposición de
manera flexible, reconociendo las competencias legislativas de las comunidades autónomas para adaptar ciertos
aspectos del ordenamiento jurídico a las circunstancias locales, siempre que no se afecte la igualdad básica en el
ejercicio de los derechos fundamentales en todo el país. Además de estas garantías explícitas, todos los derechos
fundamentales también están protegidos por la garantía jurisdiccional, que es inherente al derecho a la tutela
judicial efectiva establecido en el artículo 24 de la Constitución. Esta garantía asegura que cualquier persona puede
acudir a los tribunales para reclamar la protección de sus derechos fundamentales frente a actos de los poderes
públicos o de terceros que los vulneren.
En conjunto, estas garantías constituyen un marco robusto para la protección y la defensa de los derechos
fundamentales en España, asegurando su vigencia, estabilidad y aplicación efectiva en el ordenamiento jurídico.
B) LAS EXCEPCIONES: LAS GARANTÍAS DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y LIBERTADES
PÚBLICAS DE LA SECCIÓN PRIMERA DEL CAPÍTULO II
Además de las garantías mencionadas anteriormente, los derechos y libertades públicas definidos expresamente por
la Constitución como fundamentales, tienen las siguientes garantías:
1. GARANTÍAS NORMATIVAS:
a. Prohibición de reforma directa: Según el artículo 167 de la Constitución española, los derechos fundamentales
no pueden ser objeto de reforma directa. Solo pueden ser modificados mediante el procedimiento de revisión
constitucional establecido en el artículo 168. Esto implica que cualquier cambio en estos derechos equipararía a una
reforma total de la Constitución, asegurando así su máxima protección constitucional.
b. Reserva de ley orgánica: El artículo 81 de la Constitución establece que las leyes orgánicas son necesarias para
el desarrollo de los derechos fundamentales y libertades públicas. El Tribunal Constitucional ha interpretado que
los derechos y libertades de la sección primera del Capítulo II deben ser regulados exclusivamente por ley orgánica,
reservando este tipo de ley para ellos. Esto implica que las leyes orgánicas no pueden ser extendidas a otros
derechos, deberes o libertades.
La reserva de ley orgánica conlleva las siguientes prohibiciones adicionales:
o Prohibición de decretos legislativos (artículo 82.1).
o Prohibición de leyes de comisión (artículo 75.2).
o Prohibición de iniciativa legislativa popular (artículo 87.3).
2. GARANTÍAS JURISDICCIONALES:
Las garantías individuales jurisdiccionales previstas en el artículo 53.2 de la Constitución son comunes para todos
los derechos fundamentales, incluyendo el principio de igualdad y el derecho a la objeción de conciencia. Estas
garantías aseguran la protección efectiva de los derechos frente a posibles vulneraciones por parte de los poderes
públicos. A continuación, se detallan estas garantías:
a. Procedimiento especial ante los tribunales ordinarios: Se establece un procedimiento caracterizado por las
notas de preferencia y suma. Esto significa que los casos relacionados con derechos fundamentales deben ser
tramitados con prioridad y de manera preferente ante los tribunales ordinarios, garantizando así una respuesta
judicial rápida y efectiva.
b. Recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional: Los ciudadanos tienen el derecho a interponer un recurso
de amparo ante el Tribunal Constitucional cuando consideren que sus derechos fundamentales han sido vulnerados
por actos de cualquier poder público. Este recurso constituye una garantía fundamental para la protección de los
derechos, permitiendo que el Tribunal Constitucional revise la constitucionalidad de las actuaciones que afectan a
estos derechos y emita decisiones vinculantes para los poderes públicos y para los ciudadanos.
Estas garantías aseguran que los derechos fundamentales y libertades públicas reconocidos en la Constitución
española estén protegidos de manera integral y efectiva, proporcionando un marco legal y jurisdiccional robusto
para su aplicación y defensa en el ordenamiento jurídico del país.
10.6. NATURALEZA Y ESTATUTO CONSTITUCIONAL DE LOS DERECHOS, DEBERES Y
LIBERTADES DEL TÍTULO I DE LA CONSTITUCIÓN
Para abordar la naturaleza y el estatuto constitucional de los derechos, deberes y libertades del Título I de la
Constitución española, es fundamental realizar un análisis detallado de su estructura y contenido. El Título I,
titulado "De los derechos y deberes fundamentales", es el más extenso y complejo de toda la Constitución española,
Está compuesto por 46 artículos que se dividen en varios capítulos y secciones. Aquí se presentan los aspectos
clave para entender la naturaleza y estatuto de estos derechos:
1. Estructura del Título I:
o Artículos Independientes: Los artículos 10 y 14 destacan como normas independientes dentro del Título I,
abordando la dignidad humana y la igualdad, respectivamente.
o Capítulos y Secciones:
▪ Capítulo I: "De los españoles y los extranjeros".
▪ Capítulo II: "Derechos y libertades", dividido en dos secciones:
▪ Sección Primera: "De los derechos fundamentales y libertades públicas".
▪ Sección Segunda: "De los derechos y deberes de los ciudadanos".
▪ Capítulo III: "De los principios rectores de política social y económica".
▪ Capítulo IV: "De las garantías de las libertades y derechos fundamentales".
▪ Capítulo V: "De la suspensión de los derechos y libertades".
2. Deslinde de los Derechos y Deberes Fundamentales:
o Aunque la rúbrica del Título I es "De los derechos y deberes fundamentales", no todos los artículos contenidos en
él son de esta naturaleza.
o Es necesario diferenciar entre aquellos que son derechos fundamentales y los que no lo son.
o El concepto de "derechos fundamentales" es crucial para este deslinde, ya que define aquellos derechos que son
reconocidos constitucionalmente como fundamentales y que gozan de una protección y estatuto especiales.
3. Operación de Deslinde:
o Identificación General: Primero, se debe identificar qué normas del Título I reconocen derechos fundamentales
y cuáles no.
o Estudio del Estatuto Constitucional: Una vez identificados, se debe determinar si todos los derechos
reconocidos como fundamentales tienen el mismo estatuto constitucional, o si existen diferencias en su protección
y aplicación.
o Características de las Normas no Fundamentales: También es crucial identificar qué características tienen las
normas que, estando dentro de un título sobre derechos fundamentales, no reconocen tales derechos ni deberes.
4. Importancia del Concepto de Derechos Fundamentales:
o Este concepto sirve como guía interpretativa fundamental para entender qué derechos constituyen derechos
fundamentales y cuáles no lo son.
o Ayuda a diferenciar entre derechos que tienen un estatuto constitucional especial y los que pueden ser regulados
de manera diferente.
A) LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN LA CONSTITUCIÓN
Definición y Características de los Derechos Fundamentales
Si observamos literalmente las rúbricas de las dos secciones del Capítulo II, parece que el constituyente español ha
querido diferenciar entre derechos fundamentales y no fundamentales. En consecuencia, podría interpretarse que
sólo los derechos reconocidos en los artículos 15 al 29 serían fundamentales, mientras que los derechos reconocidos
en los artículos 30 al 38 no lo serían. Sin embargo, esta interpretación no es correcta.
Características Distintivas de los Derechos Fundamentales
Los derechos fundamentales son derechos naturales que han sido constitucionalizados democráticamente y poseen
ciertas características distintivas:
• Eficacia Directa: Son aplicables sin necesidad de desarrollo legislativo.
• Vinculación a los Poderes Públicos: Todos los poderes públicos están obligados a respetarlos y garantizarlos.
• Indisponibilidad para el Legislador en su Contenido Esencial: El legislador no puede alterar su núcleo
esencial.
• Control Judicial y Constitucionalidad: Están sujetos a protección judicial y control de constitucionalidad.
ámbito de Aplicación
La Constitución española reconoce como derechos fundamentales no solo a los derechos de la Sección Primera del
Capítulo II, sino también a los de la Sección Segunda. Las notas distintivas de los derechos fundamentales,
contenidas en los artículos 10.1 y 53.1 CE, se aplican a todos los derechos "reconocidos en el Capítulo II del
presente Título" (artículo 53.1 CE), sin distinguir entre las dos secciones. Por tanto, todos los derechos reconocidos
en el Capítulo II, incluidos los de la Sección Segunda, son derechos fundamentales en sentido normativo y
doctrinal.
Diversidad de Estatutos Constitucionales
Si bien todos los derechos reconocidos entre los artículos 14 y 38 son derechos fundamentales y comparten la
misma naturaleza, no tienen el mismo estatuto constitucional. El constituyente ha distribuido los derechos
fundamentales en dos secciones distintas con el propósito de atribuirles consecuencias jurídicas específicas. Esta
distribución no es arbitraria, sino que responde a la intención del constituyente de diferenciar el tratamiento jurídico
de estos derechos.
Ejemplos de Derechos Fundamentales
• Sección Primera (artículos 15 al 29): Estos derechos incluyen, entre otros, el derecho a la vida y a la integridad
física (art. 15), el derecho a la libertad ideológica y religiosa (art. 16), el derecho a la libertad de expresión (art. 20),
y el derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24).
• Sección Segunda (artículos 30 al 38): Aunque esta sección aborda derechos como el derecho y deber de
defender a España (art. 30), y el derecho a la educación (art. 27), estos también se consideran fundamentales,
aunque no estén agrupados en la Sección Primera.
B) EL ESTATUTO CONSTITUCIONAL DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES
El constituyente español reserva el adjetivo "fundamentales" para los derechos reconocidos entre los artículos 15 y
29 de la Constitución. Estos son los únicos derechos que, nominalmente, son considerados fundamentales en
nuestra Constitución. No obstante, este calificativo no se refiere a la naturaleza de estos derechos, sino a su estatuto
constitucional, que es distinto al de otros derechos fundamentales. El estatuto constitucional de estos derechos está·
definido por la confluencia de tres garantías:
1. Revisión Constitucional Exclusiva
Los derechos fundamentales de la Sección Primera del Capítulo II solo pueden ser objeto de revisión constitucional
y no de reforma. Esto significa que cualquier modificación de estos derechos requiere el proceso riguroso de
revisión constitucional establecido en el artículo 168 de la Constitución, lo cual implica un procedimiento mucho
más exigente que el de una reforma ordinaria. Este procedimiento garantiza una mayor estabilidad y protección de
estos derechos, evitando cambios fáciles y frecuentes que podrían afectar su esencia.
2. Regulación mediante Ley Orgánica
Estos derechos solo pueden ser regulados mediante Ley Orgánica, según lo dispuesto en el artículo 81.1 de la
Constitución, que reproduce los términos de la rúbrica de la Sección Primera. Esto implica que cualquier normativa
que desarrolle, modifique o interprete estos derechos debe ser aprobada por una mayoría absoluta del Congreso de
los Diputados, lo que proporciona una garantía adicional de estabilidad y consenso en la regulación de estos
derechos fundamentales. Esta exigencia de Ley Orgánica asegura que los derechos fundamentales sean objeto de un
tratamiento legislativo especial, que involucra una deliberación y acuerdo más amplio entre los representantes del
pueblo.
3. Tutela Judicial Preferente y Sumaria
De acuerdo con el artículo 53.2 de la Constitución, la tutela de estos derechos puede recabarse a través de un
"procedimiento preferente y sumario" ante los Tribunales de Justicia, y, en su caso, mediante el recurso de amparo
ante el Tribunal Constitucional. Esto significa que los ciudadanos pueden exigir una protección rápida y efectiva de
sus derechos fundamentales mediante procedimientos judiciales que tienen prioridad sobre otros asuntos. El recurso
de amparo ante el Tribunal Constitucional proporciona una vía específica y final para la protección de estos
derechos, garantizando que cualquier vulneración pueda ser revisada y corregida por el máximo intérprete de la
Constitución.
Diferenciación entre Derechos Nominal y Sustancialmente Fundamentales
La combinación de estas tres garantías proporciona a los derechos de la Sección Primera del Capítulo II un "plus de
fundamentalidad" que la diferencia de otros derechos fundamentales. Aunque todos los derechos contenidos en el
Capítulo II son fundamentales en su naturaleza, los derechos de la Sección Primera tienen un estatuto constitucional
que les otorga una protección y estabilidad jurídica superiores.
C) EL ESTATUTO CONSTITUCIONAL DE LA IGUALDAD Y DE LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA
La Constitución Española otorga un estatuto especial a la igualdad (art. 14) y a la objeción de conciencia (art. 30.2),
diferenciándolos de los derechos incluidos tanto en la Sección Primera como en la Sección Segunda del Capítulo II.
Diferenciación y Garantías
Diferenciación de los Derechos de la Sección Primera:
• Exclusión de la Revisión Constitucional: Ni la igualdad ni la objeción de conciencia están sujetas a la garantía
de revisión constitucional establecida en el artículo 168 CE.
• Exclusión de la Ley Orgánica: Tampoco están sujetas a la garantía de regulación exclusiva mediante Ley
Orgánica según el artículo 81 CE.
Diferenciación de los Derechos de la Sección Segunda:
• Protección Judicial Preferente: La igualdad y la objeción de conciencia están protegidas por la garantía del
artículo 53.1 CE, que prevé un procedimiento preferente y sumario ante los Tribunales de Justicia y el recurso de
amparo ante el Tribunal Constitucional.
Plus Parcial de Fundamentalidad
Estos derechos gozan de un plus parcial de fundamentalidad debido a su protección judicial preferente, lo cual les
otorga una posición intermedia entre los derechos nominal y sustancialmente fundamentales de la Sección Primera
y los derechos sólo sustancialmente fundamentales de la Sección Segunda.
Clasificación de los Derechos Fundamentales en la Constitución Española
La Constitución Española clasifica los derechos fundamentales en tres categorías:
1. Derechos Nominal y Sustancialmente Fundamentales:
o Plus Íntegro de Fundamentalidad: Incluyen los derechos de la Sección Primera del Capítulo II (arts. 15-29).
Estos derechos gozan de la revisión constitucional, regulación por Ley Orgánica, y protección judicial preferente y
sumaria.
2. Derechos Sustancialmente Fundamentales con Plus Parcial de Fundamentalidad:
o Incluyen la igualdad (art. 14) y la objeción de conciencia (art. 30.2). Estos derechos no están sujetos a la revisión
constitucional ni a la regulación por Ley Orgánica, pero sí tienen protección judicial preferente y el recurso de
amparo.
3. Derechos Solo Sustancialmente Fundamentales:
o Comprende los derechos reconocidos en la Sección Segunda del Capítulo II (arts. 30-38), con la excepción de la
objeción de conciencia. Estos derechos tienen protección judicial preferente, pero no están sujetos ni a la revisión
constitucional ni a la regulación exclusiva por Ley Orgánica.
D) LOS NO DERECHOS FUNDAMENTALES
La cuarta categoría de las normas incluidas en el Título I de la Constitución está· integrada por las contenidas en el
Capítulo III: "De los principios rectores de política social y económica". A pesar de figurar en el Título de los
derechos y deberes fundamentales, este capítulo no reconoce derechos fundamentales en el sentido que se utiliza
esta expresión en el constitucionalismo occidental, como se ha explicado a lo largo de esta lección.
Características de los Principios Rectores
1. Definición en Negativo: La definición constitucional de los principios rectores se hace en negativo, es decir, se
caracterizan por no ser derechos fundamentales. Según el artículo 53.3 CE, los principios rectores no vinculan
directamente a los poderes públicos, sino que orientan su acción.
2. No Alegables Ante los Tribunales: Estos principios no son apelables directamente ante los Tribunales, salvo en
la medida en que la ley los desarrolla. Esto significa que su eficacia depende de su desarrollo legislativo, lo que los
convierte en derechos de configuración legal y no constitucional.
3. Orientación de la Acción Pública: Los principios rectores tienen como función principal orientar la política
social y económica del Estado. Esto implica que los poderes públicos deben tenerlos en cuenta al diseñar y aplicar
políticas públicas, pero su cumplimiento no puede ser exigido judicialmente sin una ley que los desarrolle.
Derechos de Configuración Legal
En la medida en que las normas del Capítulo III reconocen derechos, se trata de derechos de configuración legal y
no constitucional. Esto quiere decir que su reconocimiento y protección dependen del desarrollo legislativo que se
haga de ellos, y no tienen la misma fuerza vinculante que los derechos fundamentales.
TEMA 3: LA PROTECCIÓN JURISDICCIONAL DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
16.4. EL PROCEDIMIENTO PREFERENTE Y SUMARIO ANTE LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA
ORDINARIOS.
A) LA DECISIÓN CONSTITUCIONAL Y SU DESARROLLO LEGISLATIVO
Empecemos recordando las palabras del constituyente: “cualquier ciudadano podrá recabar la tutela de los derechos
reconocidos en el artículo 14, y en la Sección Primera del Capítulo II, ante los tribunales ordinarios por un
procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad”. Estas son las primeras palabras del primer
inciso del artículo 53.2 de la Constitución, que manifiestan una inequívoca voluntad del constituyente a favor de un
amparo judicial. Es decir, un mecanismo de protección rápido y eficaz a disposición de los ciudadanos para
reaccionar ante posibles vulneraciones de determinados derechos y libertades.
Características del Amparo Judicial según el Constituyente
De acuerdo con la voluntad del constituyente, el amparo judicial debía tener al menos las siguientes características:
1. Naturaleza Constitucional: El objeto del amparo judicial sería la protección exclusivamente de los derechos
reconocidos entre los artículos 14 y 29 de la Constitución, incluyendo el derecho reconocido en el artículo 30.2 CE.
2. Procedimiento Preferente: Un procedimiento que debe recibir prioridad en su tramitación y resolución por los
Órganos judiciales, independientemente de su orden de ingreso.
3. Procedimiento Sumario: Un procedimiento urgente que permita reponer al ciudadano con celeridad en el
ejercicio del derecho del que ha sido indebidamente privado.
Interpretación Legislativa del Artículo 53.2 CE
La voluntad del constituyente, expresada en el artículo 53.2 de la Constitución, parece sugerir la existencia de un
procedimiento único y distinto de los existentes en los diversos Órdenes jurisdiccionales, que se convertiría en un
procedimiento general o común para la protección de los derechos fundamentales. Sin embargo, esta no ha sido la
interpretación adoptada por el legislador.
Desarrollo Legislativo Inicial
Ni el legislador cuasi constitucional ni el legislador postconstitucional optaron por crear un procedimiento general
de amparo para la protección de los derechos fundamentales. En lugar de ello, se adoptó la técnica de los procesos
especiales en los diversos Órdenes jurisdiccionales.
El primer paso fue dado por el legislador cuasi constitucional con la Ley 62/1978, de 28 de diciembre, de
Protección Jurisdiccional de los Derechos de la Persona, que preveía garantías jurisdiccionales en los ·ámbitos
penales, contencioso-administrativo y civil. Esta ley fue elaborada por las mismas Cortes Generales que redactaron
la Constitución, y fue promulgada y publicada en fechas muy próximas a la misma.
Evolución Legislativa
Posteriormente, se adoptaron varios procedimientos en diferentes jurisdicciones:
• Jurisdicción laboral: Reales Decretos Legislativos 521/1992 y 1995.
• Jurisdicción militar: Ley Orgánica 2/1989.
• Procedimiento de Habeas Corpus: LO 6/1984.
• Ejercicio del derecho de rectificación: LO 2/1984.
• Materia electoral: LO 5/1985.
El legislador reconoció en la disposición transitoria segunda de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
(LOTC) que, en tanto no se desarrollarán las previsiones del artículo 53.2 CE para configurar el procedimiento
judicial de protección de los derechos y libertades fundamentales, la vía judicial previa al recurso de amparo sería
la configurada en la Sección Segunda de la Ley 62/1978.
Situación Actual
Aunque la Ley 62/1978 esta· derogada, la técnica de desarrollar el procedimiento preferente y sumario del artículo
53.2 CE mediante normas y procesos específicos para cada orden jurisdiccional sigue vigente. Actualmente, existen
procesos especiales para la protección de los derechos fundamentales en los ·ámbitos contencioso-administrativo
(Ley 29/1998), social (Ley 36/2011) y militar, además de procedimientos específicos como el Habeas Corpus, el
derecho de rectificación, la protección del derecho de reunión (artículo 122 de la Ley 29/1998), materia electoral, e
incidentes de nulidad de actuaciones.
Incorporación en la Legislación Procesal
Algunas previsiones de la Sección Primera de la Ley 62/1978 en relación con el proceso penal fueron incorporadas
a la Ley de Enjuiciamiento Criminal. En materia civil, el artículo 249.1.8 de la Ley de Enjuiciamiento Civil remite
al juicio ordinario para demandas que buscan la tutela de derechos fundamentales como el honor, la intimidad y la
propia imagen, exceptuando el derecho de rectificación.
Las ˙nicas especialidades en el proceso civil para demandas relativas a la tutela de derechos fundamentales son la
intervención del Ministerio Fiscal, la tramitación preferente, y la posibilidad de recurrir en casación las sentencias
de segunda instancia dictadas por las audiencias provinciales en casos de derechos reconocidos por el artículo 24
CE. Se mantienen también las especialidades procesales previstas en la LO 1/1982 para la protección del derecho al
honor, la intimidad y la propia imagen.
B) EL AMPARO JUDICIAL EN EL ORDEN CONTENCIOSO -ADMINISTRATIVO
De acuerdo con el artículo 53.2 de la Constitución Española, el procedimiento preferente y sumario para la
protección de los derechos fundamentales debía ser regulado de manera que primero se estableciera el amparo
judicial y luego el amparo constitucional. No obstante, el desarrollo histórico legislativo no siguió este orden
lógico. El legislador inicia la primera legislatura constitucional aprobando con urgencia la Ley Orgánica del
Tribunal Constitucional (LOTC), regulando en ella el recurso de amparo constitucional. La regulación del amparo
judicial no se llevó a cabo sino hasta casi 20 años después, con la Ley 29/1998.
Este desarrollo histórico ha influido significativamente en la configuración del amparo judicial. La Ley 29/1998,
que regula la jurisdicción contencioso-administrativa, dedica el capítulo primero del título quinto (artículos 114 a
121) al procedimiento especial de amparo judicial. Este procedimiento, aunque formalmente se presenta como un
proceso contencioso-administrativo, tiene una naturaleza esencialmente constitucional debido a su objeto: la
protección de derechos fundamentales.
1. Influencias Históricas y Regulatorias
El procedimiento de amparo judicial regulado por la Ley 29/1998 tiene sus raíces en la Ley 62/1978, que ya
contemplaba ciertos aspectos del recurso contencioso-administrativo y del amparo constitucional según la LOTC.
Además, la experiencia acumulada durante los casi 20 años de aplicación del amparo judicial bajo la Ley 62/1978 y
el amparo constitucional ante el Tribunal Constitucional ha sido fundamental en la configuración actual del
procedimiento.
2. Vía Administrativa y Judicial en el Procedimiento de Amparo Judicial
Para poder interponer un recurso contencioso-administrativo común, generalmente es necesario haber agotado
previamente la vía administrativa, interponiendo un recurso administrativo contra el acto recurrido. Sin embargo, la
la Ley 29/1998, no menciona explícitamente que sea necesario agotar la vía administrativa antes de acudir a la vía
judicial de amparo, aunque sí permite que se interponga un recurso administrativo. El plazo para interponer el
recurso de amparo judicial es de 10 días desde la notificación del acto presuntamente vulnerador, o 10 días desde
que transcurran 20 días tras la interposición de un recurso administrativo, si este fue presentado.
La ley debería haber excluido explícitamente la necesidad de agotar la vía administrativa previa, dada la naturaleza
constitucional del recurso de amparo. La protección de los derechos fundamentales es una función propia de los
poderes legislativo y judicial, no del ejecutivo. Por tanto, cualquier ambigüedad en este ámbito es innecesaria.
3. Medidas Cautelares
La caracterización del amparo judicial como recurso administrativo se refleja claramente en la regulación de las
medidas cautelares en la Ley 29/1998. Esta ley ha cambiado el principio de suspensión del acto recurrido,
adoptando el enfoque del proceso contencioso-administrativo común, en el que la suspensión del acto solo se
concede si es indispensable para que el recurso no pierda su finalidad. Esto contrasta con la Ley 62/1978, donde la
suspensión del acto recurrido era la norma.
Según la Ley 29/1998, las medidas cautelares se rigen por el Capítulo II del Título VI, que establece disposiciones
comunes para el procedimiento contencioso-administrativo ordinario y los procedimientos especiales. Así, el
amparo judicial se trata formalmente como un procedimiento contencioso-administrativo ordinario, pero con
implicaciones constitucionales.
La suspensión del acto sólo puede acordarse si la ejecución del mismo pudiera hacer perder su finalidad legítima al
recurso, según el artículo 130. Esta decisión legislativa, aunque intenta evitar el abuso del amparo judicial, podría
haberse manejado de otra manera. Con la regulación del trámite de admisión, se podría haber mantenido la
suspensión del acto, garantizando así que ningún ciudadano sea privado del ejercicio de un derecho fundamental
durante la tramitación del recurso.
4. Trámite de Admisión: Contenido Constitucional de la Demanda
La Ley 29/1998 introduce un trámite de admisión para el recurso de amparo judicial, no contemplado en la Ley
62/1978. Este trámite permite a los Órganos judiciales rechazar recursos que no afecten a los derechos
fundamentales reconocidos en la Constitución. El escrito de interposición debe expresar con claridad y precisión el
derecho cuya tutela se pretende y los argumentos sustanciales que fundamentan el recurso. Este trámite garantiza
que solo las pretensiones de naturaleza constitucional sean tramitadas bajo el amparo judicial, según el artículo
115.2.
El trámite de admisión puede ser solicitado razonadamente por la administración y las demás partes demandadas, y
el letrado de la administración de justicia puede dar cuenta al tribunal si estima que no procede la admisión. En
caso de dudas, el letrado puede dictar un decreto para seguir las actuaciones.
La comparecencia de las partes y del ministerio fiscal en un plazo de cinco días permite al tribunal decidir sobre la
procedencia del recurso, ya sea continuando por el trámite especial o acordando su inadmisión por inadecuación del
procedimiento, según el artículo 117.2 y 3.
La finalidad del trámite de admisión es clara: asegurar que el amparo judicial se utilice ˙nicamente para la
protección de derechos fundamentales, evitando que se convierta en un recurso para resolver cuestiones de
naturaleza administrativa.
5. Carácter Preferente y Sumario
El carácter preferente y sumario del procedimiento de amparo judicial se concreta en la Ley 29/1998 mediante
plazos breves para su tramitación y resolución. Estos plazos son:
• 10 días para interponer el recurso desde la notificación del acto recurrido.
• El Órgano administrativo debe remitir el expediente en 5 días.
• Los interesados pueden comparecer en 5 días.
• El letrado de la administración de justicia da vista del expediente en 48 horas.
• La demanda debe formalizarse en 8 días prorrogables.
• El Ministerio Fiscal y las partes demandadas contestan en 8 días.
• El Órgano jurisdiccional decide sobre el recibimiento de prueba en 1 día, y la práctica de pruebas no debe exceder
los 20 días.
• La sentencia debe dictarse en 5 días.
6. La Sentencia en el Amparo Judicial
La sentencia en el amparo judicial puede declarar la nulidad del acto vulnerador del derecho fundamental y
restablecer al afectado en la integridad de su derecho. A diferencia del amparo constitucional, en el amparo judicial
también se puede solicitar el reconocimiento de una situación jurídica individualizada y la indemnización por daños
y perjuicios, además de la condena a la administración para el cumplimiento de sus obligaciones, según los
artículos 31.2 y 32.1.
7. Apelación y Casación
La Ley 29/1998 permite que las sentencias dictadas en procedimientos de amparo judicial sean susceptibles de
apelación y, en ciertos casos, de casación. Esto subraya la vertiente constitucional del amparo judicial, garantizando
que se puedan agotar al menos dos instancias judiciales antes de recurrir al Tribunal Constitucional.
En resumen, el procedimiento de amparo judicial en el orden contencioso-administrativo se caracteriza por su
naturaleza mixta, combinando elementos del derecho administrativo y constitucional. Aunque su configuración
responde a una opción legislativa específica, sigue siendo un instrumento fundamental para la protección de los
derechos fundamentales en España.
C) EL INCIDENTE DE NULIDAD DE ACTUACIONES
El incidente de nulidad de actuaciones es un mecanismo procesal que permite solicitar la nulidad de actuaciones
acordadas por los Órganos judiciales en el curso de un proceso, cuando estas actuaciones vulneran los derechos
fundamentales previstos en el artículo 53.2 de la Constitución Española (CE). Este incidente esta· regulado en el
artículo 241 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ).
Regulación del Incidente de Nulidad de Actuaciones
El artículo 241.1 LOPJ establece que, por regla general, no se admitirán incidentes de nulidad de actuaciones. Sin
embargo, excepcionalmente, las partes legítimas, o quienes debieron serlo, pueden solicitar por escrito la nulidad de
actuaciones basadas en la vulneración de un derecho fundamental referido en el artículo 53.2 CE, siempre y
cuando:
1. No se ha podido denunciar la vulneración antes de que se dictara la resolución que pone fin al procedimiento.
2. La resolución no será susceptible de recurso ordinario ni extraordinario.
El juzgado o tribunal competente admitirá a trámite el incidente mediante una providencia sucintamente motivada.
Contra la resolución que admita a trámite el incidente no cabe· recurso alguno.
Finalidad del Incidente de Nulidad de Actuaciones
El incidente de nulidad de actuaciones tiene una triple finalidad:
1. Desde la perspectiva de los Órganos judiciales: Permite subsanar las violaciones de los derechos
fundamentales antes de que sean sometidas al Tribunal Constitucional mediante recurso de amparo.
2. Desde la perspectiva de las partes en el proceso: Ofrece la posibilidad de obtener la reparación de sus derechos
ante los Órganos judiciales ordinarios, evitando la carga y dilación de acudir al Tribunal Constitucional.
3. Desde la perspectiva del Tribunal Constitucional: Evita que lleguen a él casos de vulneración de derechos
fundamentales que pueden ser subsanados por los Órganos judiciales ordinarios.
Para utilizar este remedio procesal, deben cumplirse dos condiciones: que no se haya podido denunciar o recurrir la
vulneración antes de la resolución final del proceso, y que dicha resolución no sea susceptible de recurso ordinario
ni extraordinario.
Procedimiento del Incidente de Nulidad de Actuaciones
El artículo 241.1 LOPJ establece que el mismo juzgado o tribunal que dicta la resolución firme será competente
para conocer del incidente. El plazo para pedir la nulidad es de 20 días desde la notificación de la resolución o
desde que se tuvo conocimiento del defecto causante de la indefensión, sin que pueda solicitarse la nulidad después
de cinco años desde la notificación de la resolución.
Admitido a trámite el escrito, la ejecución y eficacia de la sentencia no quedaron en suspenso, salvo que se acuerde
expresamente la suspensión para evitar que el incidente pierda su finalidad. Se dará traslado del escrito y de los
documentos que acompañen la petición a las demás partes, quienes podrán formular alegaciones en un plazo común
de cinco días.
Efectos del Incidente de Nulidad de Actuaciones
Si se estima la nulidad, las actuaciones se retrotraerán al estado anterior al defecto que originó, y se seguirá el
procedimiento legalmente establecido. Si se desestima la solicitud, se condenará al solicitante en costas y, si se
considera que actuó con temeridad, se impondrá· una multa de 90 a 600 euros.
Contra la resolución que resuelva el incidente no cabe· recurso alguno. Sin embargo, la parte que haya utilizado el
incidente de nulidad de actuaciones podrá· presentar un recurso de amparo si considera que la resolución no ha
tutelado satisfactoriamente el derecho fundamental alegado. Por tanto, el incidente de nulidad de actuaciones es un
requisito previo que debe agotarse antes de acudir al Tribunal Constitucional.
Incidente de Nulidad de Actuaciones y Requisito de Especial Trascendencia Constitucional
La nueva regulación del incidente de nulidad de actuaciones, combinada con el requisito de especial trascendencia
constitucional para la admisión de los recursos de amparo, refuerza el papel del incidente como vía previa al
recurso de amparo. Así, el incidente de nulidad de actuaciones queda como una instancia adicional para la revisión
de resoluciones judiciales que no puedan ser impugnadas a través de otros recursos procesales, asegurando que solo
los casos de verdadera trascendencia constitucional lleguen al Tribunal Constitucional.
16.5. EL RECURSO DE AMPARO
A) NATURALEZA DEL RECURSO DE AMPARO
El recurso de amparo, previsto en el artículo 53.2 de la Constitución Española (CE), es un mecanismo jurídico que
permite a los ciudadanos recurrir al Tribunal Constitucional (TC) cuando se han vulnerado sus derechos
fundamentales. A diferencia de otros recursos judiciales, el amparo constitucional tiene características ˙únicas que
lo definen como extraordinario y excepcional.
Características del Recurso de Amparo
1. Extraordinario y Excepcional: A diferencia del amparo judicial, que es un recurso no ordinario pero
disponible de manera regular para proteger derechos fundamentales, el amparo constitucional es extraordinario y
excepcional. La protección de los derechos a través del recurso de amparo no es la norma sino la excepción. Este
recurso no es un instrumento para la protección de derechos per se, sino un ˙último recurso cuando los mecanismos
judiciales ordinarios han fallado en proteger los derechos fundamentales.
2. Subsidiario: Según la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC), el recurso de amparo sólo puede ser
interpuesto una vez agotadas todas las vías judiciales previas. Esto asegura que el TC intervenga ˙únicamente
cuando todos los mecanismos del sistema judicial han fallado en proteger los derechos fundamentales.
3. Carácter Constitutivo del Trámite de Admisión: A diferencia del amparo judicial, donde la admisión tiene una
función práctica para evitar abusos, el trámite de admisión del recurso de amparo tiene un carácter constitutivo de
la naturaleza del recurso y una función positiva (art. 50 LOTC): certificar que la demanda tiene efectivamente un
contenido constitucional. Este trámite es esencial para asegurar que el recurso que se interpone es un amparo
constitucional y no otra cosa.
4. Resolución Limitada a la Vulneración de Derechos: La sentencia en el recurso de amparo se limita a
determinar si ha habido una vulneración de derechos fundamentales y a restablecer las actuaciones al momento
anterior a dicha vulneración. No resuelve sobre otros aspectos del conflicto, como podría hacer un tribunal
ordinario.
El recurso de amparo es, en consecuencia, un recurso excepcional por tres motivos:
1.Órgano que lo Resuelve: El Tribunal Constitucional, que no forma parte del poder judicial ordinario, es un
Órgano ad hoc creado específicamente para funciones como la del amparo constitucional. Esto resalta la
excepcionalidad del recurso, ya que es resuelto por una institución con un mandato exclusivo en la protección de
derechos fundamentales.
2. Procedimiento: El procedimiento de amparo esta· diseñado para certificar la naturaleza exclusivamente
constitucional de la pretensión. Esto implica que el recurso debe demostrar que la demanda tiene contenido
constitucional, lo que lo diferencia de otros procedimientos judiciales.
3. Contenido de la Sentencia: La sentencia del TC en un recurso de amparo se enfoca exclusivamente en la
vulneración del derecho fundamental. No se pronuncia sobre otros aspectos del conflicto, como lo haría un tribunal
ordinario que administra justicia materialmente en todos los extremos necesarios.
Implicaciones de la Naturaleza Excepcional
La excepcionalidad del recurso de amparo se manifiesta en varios niveles:
• Prevención del Abuso: La configuración estricta del trámite de admisión y la naturaleza subsidiaria del recurso
aseguran que solo lleguen al TC casos verdaderamente relevantes desde el punto de vista constitucional.
• Función Correctiva: El amparo constitucional actúa como un mecanismo correctivo, interviniendo solo cuando
los derechos fundamentales no han sido protegidos adecuadamente por los tribunales ordinarios.
• Protección Eficaz de Derechos: Aunque es un recurso excepcional, el amparo constitucional garantiza una
protección efectiva de los derechos fundamentales al proporcionar una ˙última instancia de revisión en caso de
fallos en el sistema judicial ordinario.
En resumen, el recurso de amparo es un instrumento de protección de derechos fundamentales que se utiliza de
manera excepcional y subsidiaria. Su configuración y procedimiento reflejan su naturaleza exclusiva y su papel
crucial en el sistema de garantías constitucionales, asegurando que solo los casos de verdadera trascendencia
constitucional lleguen al Tribunal Constitucional.
B) CONFIGURACIÓN LEGAL DEL RECURSO DE AMPARO
La Constitución Española menciona el recurso de amparo en los artículos 53.2, 161.1.b), y 162.1.b). Estos artículos
delegan al legislador la tarea de definir los casos y formas en que el Tribunal Constitucional será competente para
conocer del recurso de amparo y establecen quienes están legitimados para interponerlo.
Marco Constitucional
• Artículo 53.2: Establece la posibilidad de acudir al recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional si se
vulneran derechos fundamentales y libertades públicas.
• Artículo 161.1.b): Señala que el Tribunal Constitucional conocerá del recurso de amparo según lo establecido por
la ley.
• Artículo 162.1.b): Legitima para interponer el recurso de amparo a cualquier persona natural o jurídica con
interés legítimo, así como al Defensor del Pueblo y al Ministerio Fiscal.
La Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC) ha desarrollado estas disposiciones constitucionales de
manera significativa. A continuación, se destacan las principales decisiones tomadas por la LOTC respecto al
recurso de amparo:
1. Actos de los Poderes Públicos: El recurso de amparo sólo es procedente contra actos de los poderes públicos, no
contra actos de personas privadas, ya sean físicas o jurídicas. Los conflictos entre particulares deben resolverse ante
los tribunales ordinarios. El Tribunal Constitucional solo puede pronunciarse sobre actos de los poderes públicos,
ya sea porque estos han vulnerado directamente un derecho fundamental o porque no han remediado una violación
de derechos fundamentales cometida por ellos mismos.
2. Definición de Actos y Poderes Públicos: La LOTC define de manera amplia tanto el término "actos" como
"poderes públicos". El artículo 41.2 LOTC incluye violaciones originadas por disposiciones, actos jurídicos,
omisiones o vías de hecho de los poderes públicos del Estado, Comunidades Autónomas y demás entes públicos de
carácter territorial, corporativo o institucional, así como de sus funcionarios o agentes.
3. Clasificación de los Poderes Públicos: La LOTC utiliza la clásica división tripartita de los poderes públicos:
legislativo, ejecutivo y judicial. El poder legislativo incluye tanto al Parlamento del Estado como a los Parlamentos
de las Comunidades Autónomas. El poder ejecutivo abarca todas las Administraciones Públicas en todas sus
manifestaciones y formas de actividad. La delimitación del poder judicial no presenta problemas.
4. Casos de Recurso de Amparo: La LOTC regula tres casos de recurso de amparo:
o Contra actos del poder legislativo
o Contra actos del poder ejecutivo
o Contra actos del poder judicial
5. Reforma de la LO 6/2007: Esta ley introdujo un cambio significativo en la configuración del recurso de
amparo, acentuando su carácter extraordinario y excepcional. Ahora, el Tribunal Constitucional solo admitir·
recursos de amparo cuando su contenido justifique una decisión sobre el fondo por su especial trascendencia
constitucional, según criterios previstos en el artículo 50.1.b) LOTC. Esto significa que no basta con que una
persona haya sufrido la violación de un derecho fundamental; además, el asunto debe tener una especial
trascendencia constitucional. Esta medida ha sido implementada para reducir el número de recursos de amparo
admitidos y agilizar su tramitación, evitando así la sobrecarga del Tribunal Constitucional.
La Sentencia del Tribunal Constitucional 155/2009, en su Fundamento Jurídico 2º, define con claridad los
supuestos en los que se considera que un recurso de amparo tiene especial trascendencia constitucional,
condición necesaria para que el Tribunal Constitucional lo admita a trámite. Según esta sentencia, los casos
específicos son:
a) Carencia de Doctrina Previa: Cuando el recurso plantea un problema o faceta de un derecho fundamental
susceptible de amparo sobre el que no existe doctrina del Tribunal Constitucional.
b) Revisión o Actualización de Doctrina: Cuando el recurso ofrece la oportunidad al Tribunal de aclarar o
cambiar su doctrina, ya sea por reflexión interna, nuevas realidades sociales, cambios normativos relevantes, o
variaciones en la interpretación de tratados y acuerdos internacionales según el artículo 10.2 CE.
c) Vulneración por Ley o Disposición General: Cuando la vulneración del derecho fundamental proviene de una
ley u otra disposición de carácter general.
d) Interpretación Jurisprudencial Reiterada y Lesiva: Cuando la violación del derecho fundamental se origina
de una interpretación jurisprudencial reiterada que el Tribunal considere lesiva y se vea necesario establecer una
interpretación conforme a la Constitución.
e) Incumplimiento Generalizado de Doctrina Constitucional: Cuando se observa un incumplimiento general y
reiterado de la doctrina del Tribunal Constitucional por la jurisdicción ordinaria o existen resoluciones judiciales
contradictorias sobre el derecho fundamental, ya sea interpretando de manera distinta la doctrina constitucional o
aplicándola inconsistente o selectivamente.
f) Negativa Manifiesta al Acatamiento de la Doctrina Constitucional: En casos donde un Órgano judicial
muestra una negativa clara y manifiesta a acatar la doctrina del Tribunal Constitucional, según lo establecido en el
artículo 5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
g) Relevancia y Repercusión General: Cuando el asunto trasciende del caso concreto, planteando una cuestión
jurídica de relevante y general repercusión social o económica, o tiene consecuencias políticas generales. Este
supuesto se podría aplicar, especialmente, aunque no exclusivamente, a amparos electorales o parlamentarios.
La práctica del Tribunal Constitucional en la aplicación del criterio de especial trascendencia constitucional ha sido
errática, y en 2014, solo una tercera parte de las sentencias mencionaba este criterio. Sin embargo, esto cambió a
partir de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (STE-DH) de 20 de enero de 2015, en el caso
Arribas Antón c. España. En esta sentencia, aunque se considera que la nueva regulación del recurso de amparo era
compatible con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, se insta al Tribunal Constitucional a precisar y aplicar
consistentemente los criterios de admisión. Desde entonces, el Tribunal Constitucional ha expresado con mayor
frecuencia en sus sentencias los motivos por los cuales los asuntos tienen, a su juicio, especial trascendencia
constitucional.
La regulación actual del recurso de amparo en España, según la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC),
tiene como objetivo principal gestionar de manera efectiva y eficiente la admisión y tramitación de estos recursos,
buscando reducir su número y agilizar los procesos. Esta reforma se hizo necesaria debido al aumento considerable
de recursos presentados ante el Tribunal Constitucional (TC), que supera su capacidad de respuesta en plazos
razonables.
La Ley Orgánica 6/2007 introdujo criterios flexibles para limitar la admisión de recursos de amparo y para acelerar
su tramitación. Además, se busca desincentivar la presentación indiscriminada de recursos de amparo, con el
propósito de evitar que el éxito del recurso de amparo resultará en un colapso del sistema judicial constitucional.
Los resultados de esta regulación han sido positivos, reflejándose en una disminución en el número de recursos de
amparo presentados y en una reducción del tiempo de tramitación de los casos.
TIPOS DE RECURSO DE AMPARO
I. Recurso de amparo contra actos del Poder Legislativo
• Regulado por el artículo 42 de la LOTC, este recurso permite impugnar decisiones o actos de las Cortes
Generales, asambleas legislativas autonómicas u otros Órganos legislativos que violen derechos y libertades
susceptibles de amparo constitucional.
• No procede contra leyes o actos con fuerza de ley, los cuales deben ser recurridos mediante el Recurso o la
Cuestión de Inconstitucionalidad.
II. Recurso de amparo contra actos del Poder Ejecutivo
• Regulado por el artículo 43 de la LOTC, este recurso exige el agotamiento de la vía judicial previa, especialmente
en la vía contencioso-administrativa ordinaria.
• El plazo para interponer el recurso es de veinte días desde la notificación de la resolución que agota la vía judicial.
III. Recurso de amparo contra actos del Poder Judicial
• Este recurso ha sido objeto de debate debido al principio de que el poder judicial debe ser el garante natural de los
derechos fundamentales.
• A pesar de ello, el Tribunal Constitucional ha admitido recursos de amparo contra actos del poder judicial,
principalmente por violación del derecho a la tutela judicial efectiva (artículo 24 CE), pero también por
vulneraciones de otros derechos fundamentales.
• Se deben cumplir requisitos estrictos, como que la violación del derecho tenga un origen directo en un acto u
omisión judicial, que se agoten los recursos judiciales previstos y que se denuncie formalmente la vulneración
constitucional tan pronto como sea posible.
Requisitos Generales del Recurso de Amparo contra actos del Poder Judicial (artículo 44 LOTC):
1. La violación del derecho debe tener su origen directo e inmediato en un acto u omisión judicial.
2. Se deben haber agotado todos los medios de impugnación previstos por las normas procesales dentro de la vía
judicial.
3. Se debe haber denunciado formalmente la vulneración constitucional en el proceso judicial correspondiente.
4. El plazo para interponer el recurso es de treinta días desde la notificación de la resolución judicial que agota la
vía judicial.
Estos requisitos garantizan que el recurso de amparo sea utilizado como ˙último recurso para proteger derechos
fundamentales, evitando su presentación indiscriminada y asegurando una justicia constitucional eficaz y ágil.
C) LA LEGITIMACIÓN PARA INTERPONER EL RECURSO DE AMPARO
En los recursos contra actos del poder legislativo y para la protección de la objeción de conciencia están
legitimados la persona afectada, el Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal.
En los recursos contra actos del poder ejecutivo y judicial quienes hayan sido parte en el proceso judicial
correspondiente además del Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal.
D) EL TRÁMITE DE ADMISIÓN EN LOS RECURSOS DE AMPARO
El trámite de admisión en los recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional en España es crucial, ya que
constituye la fase inicial en la que se determina si el recurso cumple con los requisitos para ser admitido y
posteriormente resuelto en el fondo. Aquí se detallan los aspectos más importantes del proceso de admisión:
Requisitos para la Admisión del Recurso de Amparo
1. Cumplimiento de los requisitos formales (arts. 41 a 46 y 49 LOTC):
o La demanda de amparo debe exponer con claridad y concisión los hechos que fundamentan el recurso.
o Debe citar los preceptos constitucionales que se consideran infringidos.
o Es necesario fijar con precisión el tipo de amparo que se solicita para preservar o restablecer el derecho o libertad
vulnerado.
o Debe justificar la especial trascendencia constitucional del recurso. Este ˙último punto es crucial, ya que el
incumplimiento de esta carga conlleva la inadmisión del recurso.
2. Especial trascendencia constitucional:
o El contenido del recurso debe justificar una decisión sobre el fondo por parte del Tribunal Constitucional debido a
su importancia para la interpretación, aplicación o eficacia general de la Constitución, así como para la
determinación del contenido y alcance de los derechos fundamentales.
Proceso de Admisión
• Decisión de admisión: Es una decisión excepcional que debe ser acordada por unanimidad de los miembros de la
Sección competente del Tribunal Constitucional. En caso de que la admisión no alcance la unanimidad, la decisión
se trasladará a la Sala.
• Procedimiento de inadmisión: Si la demanda no cumple con los requisitos formales o no justifica la especial
trascendencia constitucional, se dictar· una providencia de inadmisión. Esta providencia especificará el requisito
incumplido y se notificará tanto al demandante como al Ministerio Fiscal.
• Recurso de súplica: El Ministerio Fiscal puede interponer un recurso de súplica contra la providencia de
inadmisión en un plazo de tres días. Este recurso será resuelto mediante auto y no será susceptible de impugnación
adicional.
Consideraciones Finales
El proceso de admisión busca garantizar que solo los recursos que presenten relevancia constitucional y cumplan
con los requisitos formales sean admitidos para su estudio y resolución por parte del Tribunal Constitucional. Es un
filtro necesario para gestionar la carga de trabajo del Tribunal y asegurar la efectividad del recurso de amparo como
mecanismo de protección de los derechos fundamentales en España.
E) LA SENTENCIA EN LOS RECURSOS DE AMPARO
En los recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional en España, la sentencia constituye la fase final del
proceso, donde se emite el fallo definitivo respecto al recurso presentado. Aquí se detallan los aspectos más
relevantes relacionados con la sentencia en estos casos:
Tipos de Fallos en la Sentencia
1. Otorgamiento del amparo:
o Cuando la Sala o Sección del Tribunal Constitucional considera que efectivamente se ha vulnerado un derecho
fundamental protegido por la Constitución, otorga el amparo al recurrente.
2. Denegación del amparo:
o En caso contrario, cuando el Tribunal considera que no se han vulnerado los derechos fundamentales alegados o
que no se justifica la concesión de amparo por otras razones legales o constitucionales, se deniega el amparo.
Diferimiento de la Resolución: Según el artículo 52.2 de la LOTC, la Sala puede deferir la resolución del recurso
a una de sus Secciones cuando la materia a tratar ya cuenta con doctrina consolidada del Tribunal Constitucional.
Esto permite una gestión más eficiente de los recursos y una aplicación uniforme de la jurisprudencia
constitucional.
Contenido de la Sentencia que Otorga el Amparo: Cuando la sentencia del Tribunal Constitucional otorga el
amparo, puede contener alguno de los siguientes pronunciamientos según el artículo 55 de la LOTC:
1. Declaración de nulidad: Se declara la nulidad de la decisión, acto o resolución que ha impedido el pleno
ejercicio de los derechos o libertades protegidos. En algunos casos, se especifica la extensión de los efectos de esta
nulidad.
2. Reconocimiento del derecho o libertad: Se reconoce el derecho o libertad pública conforme a su contenido
constitucionalmente declarado. Esto implica afirmar la vigencia del derecho fundamental afectado por la
vulneración.
3. Restablecimiento del recurrente: Se ordena el restablecimiento del recurrente en la integridad de su derecho o
libertad, con la adopción de medidas apropiadas para asegurar su conservación.
Consideraciones Finales
La sentencia en los recursos de amparo es el resultado de un proceso detallado de análisis jurídico y constitucional,
donde el Tribunal decide sobre la protección de derechos fundamentales frente a actos que se consideran violatorios
de la Constitución. Estas decisiones tienen un impacto significativo en la protección de los derechos de los
ciudadanos y en la interpretación y aplicación de la normativa constitucional en España.
16.8. LA GARANTÍA EUROPEA DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES: EL
TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHO HUMANOS.
Internacionalización de los Derechos Fundamentales
1. Proceso de Internacionalización: En el ámbito del Derecho constitucional, los derechos fundamentales han
experimentado un proceso acelerado de internacionalización. Esto se refiere tanto al reconocimiento de derechos
como a los mecanismos de protección internacional de los mismos.
2. Instrumentos Internacionales: Durante la segunda mitad del siglo XX, diversas organizaciones internacionales
han desempeñado un papel crucial en este proceso:
o Naciones Unidas: Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948).
o Organización Internacional del Trabajo (OIT): Convenios sobre libertad sindical, negociación colectiva, igual
remuneración y no discriminación en el empleo.
o Organizaciones regionales: Convenio Europeo de Derechos Humanos (1950), Convenio Americano de
Derechos Humanos (1969), Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (1981).
Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH)
1. Importancia para España: El CEDH, adoptado en 1950 bajo los auspicios del Consejo de Europa, es crucial
para la protección efectiva de los derechos fundamentales de los ciudadanos españoles.
2. Contexto Histórico: Creado en 1949, el Consejo de Europa buscaba promover la cooperación entre países
europeos tras las devastadoras guerras. El CEDH fue una respuesta a violaciones pasadas de derechos humanos y
estableció obligaciones para los Estados miembros.
3. Adhesión de España: Aunque el Convenio entró en vigor en 1953, España se incorporó después de la dictadura
de Franco, en 1977, durante la transición a la democracia. El instrumento de ratificación fue firmado en 1979.
4. Jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: El Convenio establece un sistema judicial que
garantiza los derechos reconocidos. Desde la entrada en vigor del Protocolo número 11 en 1998, este sistema está
integrado exclusivamente por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
5. Reformas Significativas:
o Protocolo número 11: Simplifica y mejor el procedimiento judicial bajo el Convenio, reemplazando los Títulos
II a IV originales por un ˙Nico Título II centrado en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
o Protocolo número 14: En vigor desde 2010, ha buscado agilizar los procedimientos y fortalecer la ejecución de
las sentencias del Tribunal.
Composición y Organización del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
1. Composición de los Jueces:
o El Tribunal se compone de un número de jueces igual al de las Altas Partes contratantes, que son los Estados
miembros del Consejo de Europa (art. 20).
o Los jueces son elegidos por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, a partir de ternas presentadas por
cada Estado miembro, por mayoría simple (art. 22.1).
o Los candidatos deben tener alta consideración moral y competencia para funciones jurisdiccionales (art. 21.1).
2. Funcionamiento Jurisdiccional:
o El Tribunal acta en diversas formaciones: juez ˙Nico, Comités de tres jueces, Salas de siete jueces y Gran Sala de
diecisiete jueces (art. 26).
o Las Salas deciden la constitución de los Comités y pueden reducir temporalmente el número de jueces en las
Salas a cinco, si así lo aprueba el Comité de Ministros (art. 26.1-2).
3. Legitimación para Recurrir:
o Los individuos, organizaciones no gubernamentales o grupos pueden presentar demandas individuales ante el
TEDH si se consideran víctimas de una violación de los derechos reconocidos en el Convenio Europeo de Derechos
Humanos por un Estado parte (art. 34).
4. Admisión a Trámite:
o Se requiere agotar los recursos judiciales internos antes de acudir al TEDH, y el plazo para interponer una
demanda es de cuatro meses desde la decisión judicial interna final (art. 35.1).
o Hay condiciones específicas para la admisión de demandas individuales, incluyendo que no sean anónimas, no
sean esencialmente iguales a demandas anteriores y no sean manifiestamente infundadas (art. 35.2).
5. Procedimiento Judicial:
o Las demandas pueden ser decididas por un juez ˙Nico, un Comité o una Sala, dependiendo de la complejidad y la
importancia del caso (arts. 27, 28, 29).
o Se puede solicitar la remisión de un caso ante la Gran Sala en casos excepcionales, y las decisiones de la Gran
Sala son definitivas (art. 43, 44).
6. Sentencia y Ejecución:
o Si se encuentra una violación del Convenio, el TEDH puede ordenar medidas para remediar la violación, y las
decisiones son vinculantes para los Estados parte (art. 41, 46).
o El Comité de Ministros supervisa la ejecución de las sentencias y puede tomar medidas adicionales si un Estado
no cumple con una sentencia (art. 46.2-4).
Implicaciones en el Derecho Español
- Revisión Judicial: Según el artículo 954.3 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, las sentencias del TEDH que
declaran una violación de derechos pueden permitir la revisión de decisiones judiciales internas en España, si la
violación persiste y no puede ser corregida de otra manera.
TEMA 4: EL DEFENSOR DEL PUEBLO (16.7)
16.6. LA GARANTÍA ORGÁNICA: EL DEFENSOR DEL PUEBLO
En el ámbito constitucional español, el Defensor del Pueblo desempeña un papel crucial como un "alto
comisionado" designado por las Cortes Generales para proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos
frente a la Administración pública. Su función principal es supervisar la actividad administrativa y garantizar que se
respeten los derechos establecidos en la Constitución. Veamos los puntos clave de su función y estructura:
A. Definición y Funciones: El Defensor del Pueblo es definido como un Órgano constitucional que tiene la misión
de defender los derechos humanos y fundamentales, así como supervisar la actuación de la Administración pública.
Puede iniciar investigaciones de oficio o a petición de los ciudadanos, mediar en conflictos con la Administración,
y emitir recomendaciones para corregir prácticas o normativas que afecten a los derechos de los ciudadanos.
FUNCIONES:
1) Recepción de Quejas: Los ciudadanos pueden presentar quejas dentro del plazo de un año desde que tuvieron
conocimiento de los hechos que motivan la queja (art. 15.1 LODP).
2) Investigación y Mediación: Tras admitir una queja, el Defensor del Pueblo investiga y puede sugerir
modificaciones a los actos administrativos y normas vigentes (arts. 28 y 30 LODP).
3) Informe Anual: Elabora un informe anual que presenta a las Cortes Generales, detallando su gestión, las quejas
recibidas y las acciones tomadas. Este informe sirve como mecanismo de rendición de cuentas y permite al
Parlamento evaluar el funcionamiento de la Administración en relación con los derechos ciudadanos. (art. 32
LODP).
4) Legitimación para Recursos Constitucionales: Aunque principalmente supervisa la Administración, el
Defensor del Pueblo también tiene la facultad de interponer recursos de inconstitucionalidad y de amparo ante el
Tribunal Constitucional. Esto le otorga un rol adicional en la protección de la legalidad y los derechos
constitucionales. (art. 162.1.a CE).
5) Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura: Ejerce funciones relacionadas con la prevención de la
tortura conforme a la Ley Orgánica 1/2009.
B. Designación y Requisitos: Para ser designado, se requiere una mayoría de tres quintos en ambas Cámaras de las
Cortes Generales. Este alto umbral busca garantizar un consenso amplio y reducir la influencia partidista en su
elección, fortaleciendo así su independencia.
C. Coordinación con Defensores Autonómicos: Además del Defensor del Pueblo estatal, algunas Comunidades
Autónomas tienen sus propios Defensores del Pueblo con competencias para supervisar la Administración
autonómica. Existe un marco de cooperación entre el Defensor del Pueblo estatal y los autonómicos para asegurar
una protección integral de los derechos en todo el territorio nacional.
D. Garantías Supranacionales: Además de las garantías constitucionales españolas, los ciudadanos pueden
recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo para cuestiones que afecten a los derechos
protegidos por el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Relación con las Comunidades Autónomas:
• Existen Defensores del Pueblo en las Comunidades Autónomas, con funciones similares pero limitadas al ámbito
autonómico. Deben coordinarse con el Defensor del Pueblo estatal y pueden ser convocados por este último para
cooperar en temas de su competencia (art. 12 LODP).
Contexto Europeo:
• A nivel europeo, existe el Defensor del Pueblo Europeo, una institución de la Unión Europea que desempeña
funciones similares de supervisión y mediación.
TEMA 5: LOS PRINCIPIOS RECTORES DE LA POLÍTICA Y LA ECONOMÍA
15.10. EL CAPÍTULO III: LOS PRINCIPIOS RECORRED DE POLÍTICA SOCIAL Y ECONOMÍA
El Capítulo III del Título I de la Constitución española establece directrices fundamentales que guían la acción de
los poderes públicos en materia social y económica, superando así las agendas partidistas. Estos principios son:
1. Política Familiar: Los poderes públicos deben proteger integralmente a la familia, garantizando la asistencia
social, económica y jurídica a todos sus miembros, independientemente de su filiación o estado civil. La ley
facilitará la investigación de la paternidad y establece el deber de asistencia de los padres hacia sus hijos (art. 39
CE).
2. Política Económica: Orientada hacia la estabilidad económica general y el reequilibrio de las diferencias
individuales y regionales, buscando una distribución más equitativa de la renta (art. 40.1 CE).
3. Política Laboral: Dirigida al pleno empleo, incluyendo la formación profesional, la seguridad laboral, la
limitación de la jornada, las vacaciones pagadas y la promoción de centros adecuados. También contempla la
orientación para trabajadores en el extranjero y el retorno de emigrantes (art. 40.2 y art. 42 CE).
4. Política Cultural y Científica: Promoción de la ciencia, investigación y conservación del patrimonio cultural
(arts. 44 y 46 CE).
5. Régimen Público de la Seguridad Social: Garantiza un sistema público de Seguridad Social que asegure
asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en casos de desempleo
(art. 41 CE).
6. Política Sanitaria, Deportiva y de Recursos Naturales: Regulación en materia de salud, deporte y gestión de
recursos naturales (arts. 43.2, 43.3 y 45.2 CE).
7. Política para Colectivos Diversos: Protección especial a jóvenes, personas con discapacidad, ciudadanos
mayores y consumidores y usuarios (arts. 48, 49, 50 y 51 CE).
Estos principios, aunque no constituyen derechos fundamentales directos, tienen un impacto significativo en la
configuración legal de los derechos. Requieren desarrollo legislativo y pueden ser utilizados como criterios de
constitucionalidad en relación con ciertos derechos fundamentales, como ha sido reconocido por la jurisprudencia
constitucional. Por ejemplo, la protección familiar y el derecho a la salud han sido temas recurrentes en decisiones
judiciales que demuestran su relevancia en el ordenamiento jurídico español.
16.6. LAS GARANTÍAS DE LOS PRINCIPIOS RECTORES DE POLÍTICA SOCIAL Y ECONÓMICA
DEL CAPÍTULO III DEL TÍTULO I
1. Reconocimiento y Respeto Constitucional: Los principios del Capítulo III son reconocidos como
fundamentales y deben ser respetados por toda la legislación, la práctica judicial y la actuación de los poderes
públicos, según el artículo 53.3 de la Constitución.
2. Desarrollo Normativo: Para ser efectivos, estos principios requieren desarrollo legislativo específico. Las leyes
que los desarrollen establecen cómo pueden ser invocados ante la jurisdicción ordinaria y bajo qué circunstancias
pueden servir como parámetro de constitucionalidad.
3. Rigidez Constitucional: Como normas constitucionales, estos principios tienen la protección inherente de la
rigidez constitucional, lo que implica que cualquier modificación o derogación de los mismos requiere un
procedimiento especial y garantías adicionales.
4. Control de Constitucionalidad: Aunque el artículo 53.3 sugiere que los principios rectores del Capítulo III no
pueden ser usados directamente para impugnar leyes ante el Tribunal Constitucional por su omisión, la
jurisprudencia no excluye completamente esta posibilidad. El Tribunal Constitucional ha indicado que,
especialmente cuando estos principios están vinculados a derechos fundamentales como la igualdad, pueden ser
utilizados como criterios para evaluar la constitucionalidad de las leyes que afecten significativamente a dichos
derechos.
5. Reserva de Ley: Dado que estos principios deben ser regulados por ley, la reserva de ley asegura que cualquier
medida legislativa que afecte a ellos debe ser debatida y aprobada por el Órgano legislativo competente,
asegurando así una mayor legitimidad democrática en su aplicación.
TEMA 6: LOS DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS (I)
EL DERECHO A LA VIDA Y LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MORAL
12.1. DERECHO A LA VIDA
A) RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL
El artículo 15 de la Constitución española reconoce conjuntamente los derechos a la vida y a la integridad física y
moral, estableciendo además ciertas disposiciones adicionales que refuerzan su protección fundamental. Vamos a
analizar cada uno de estos derechos y sus implicaciones:
1. Derecho a la Vida:
o Según el artículo 15, todos tienen derecho a la vida. Este derecho va más allá de la mera existencia biológica y
abarca la vida digna de los individuos en sociedad.
o La abolición de la pena de muerte refleja un compromiso constitucional con la protección de la vida humana en
todos los contextos, salvo en situaciones excepcionales reguladas por las leyes penales militares en tiempos de
guerra.
2. Derecho a la Integridad Física y Moral:
o Este derecho asegura que ninguna persona pueda ser sometida a torturas ni a penas o tratos inhumanos
degradantes.
o La proscripción de tales prácticas subraya la importancia de preservar la dignidad y el bienestar físico y moral de
todas las personas bajo cualquier circunstancia.
La inclusión de estos derechos en el artículo 15 muestra que la vida protegida constitucionalmente es aquella que
permite a los individuos vivir con dignidad y ejercer plenamente sus derechos fundamentales. El derecho a la
integridad física y moral complementa el derecho a la vida al garantizar un trato humano y respetuoso para todos.
Es importante destacar que, aunque estos derechos son complementarios en su protección integral de la dignidad
humana, son autónomos en su aplicación y plantean cuestiones jurídicas distintas que deben ser analizadas por
separado. La interpretación y aplicación de estos derechos juegan un papel crucial en el marco constitucional
español, asegurando así un ordenamiento jurídico que promueve el respeto absoluto por la vida y la integridad de
todos los individuos.
B) TITULARIDAD
El derecho a la vida es único entre los derechos fundamentales por la particularidad de su titularidad, un aspecto
crucial para su comprensión dentro del marco constitucional. A diferencia de otros derechos fundamentales que
presuponen la persona como titular, el derecho a la vida plantea un desafío específico: ¿quién es titular de este
derecho?
Titularidad del Derecho a la Vida
El derecho a la vida es único entre los derechos fundamentales debido a la particularidad de su titularidad. En la
mayoría de los derechos fundamentales, la titularidad está· resuelta: para ser titular de estos derechos, es necesario
ser persona, es decir, haber nacido con forma humana y tener vida autónoma fuera del claustro materno durante al
menos veinticuatro horas (artículo 30 del Código Civil). En consecuencia, la titularidad de los derechos
fundamentales está vinculada a la condición de persona, lo que incluye tanto a nacionales como a extranjeros y, en
algunos casos, a personas jurídicas.
Problema del Nasciturus
El úico problema significativo respecto a la titularidad del derecho a la vida se plantea en relación con el nasciturus.
La Constitución Española no menciona expresamente al nasciturus, y, según la Sentencia del Tribunal
Constitucional (STC) 53/1985, no se puede concluir que el nasciturus sea titular del derecho a la vida. Sin embargo,
el Tribunal Constitucional reconoce que la vida del nasciturus es un bien jurídico que merece protección
constitucional, aunque el nasciturus no sea considerado titular de derechos. Esta protección deriva del
reconocimiento de la "vida humana en formación" como un bien que constitucionalmente merece protección (STC
75/1984).
Distinción entre Titularidad y Ejercicio
En los derechos fundamentales, generalmente se distingue entre titularidad y ejercicio. La titularidad implica
igualdad: todos los individuos, por el hecho de ser personas, son titulares de derechos fundamentales. El ejercicio,
en cambio, implica la diferencia, ya que cada individuo ejerce sus derechos de manera distinta. Esta distinción, sin
embargo, no es aplicable al derecho a la vida.
En el derecho a la vida, la coincidencia entre titularidad y ejercicio es inmediata. Se es titular del derecho a la vida
por el simple hecho de estar vivo, antes de ser jurídicamente persona. Esto plantea una dificultad ˙nica: no hay
problemas de titularidad ni de ejercicio una vez que se es persona. El ˙Nico problema es determinar si el nasciturus
puede ser considerado titular del derecho a la vida.
Juridicidad del Derecho a la Vida del Nasciturus
El problema del nasciturus es jurídicamente insoluble. La cuestión de si la vida humana en gestación es
jurídicamente vida en el mismo sentido que la vida autónoma fuera del claustro materno es un interrogante que no
tiene respuesta jurídica clara. Las decisiones sobre la titularidad del derecho a la vida del nasciturus son más bien
políticas, filosóficas o religiosas, no jurídicas.
La resolución de estos interrogantes no puede basarse en la regla de la democracia o en la mayoría, ya que la
igualdad efectiva no puede aplicarse completamente en este caso, pues la cuestión de la interrupción del embarazo
afecta directamente solo a la mitad de la población (las mujeres).
Regulación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo
La regulación española de la interrupción voluntaria del embarazo ha evolucionado desde la Ley Orgánica 9/1985,
que despenaliza la interrupción en ciertos supuestos, hasta la Ley Orgánica 2/2010, que introdujo un sistema de
plazos. La LO 2/2010 permite la interrupción del embarazo dentro de las primeras catorce semanas sin necesidad
de causa, y después de este plazo, bajo ciertas condiciones. Esta ley tiene en cuenta la necesidad de proteger la vida
del nasciturus, estableciendo requisitos de información y un plazo de reflexión para la mujer embarazada.
Conclusión
El derecho a la vida presenta una particularidad en su titularidad que lo distingue de otros derechos fundamentales.
Mientras que otros derechos asumen la persona como titular, el derecho a la vida enfrenta el desafío de definir
quién es titular de este derecho antes del nacimiento. Esta cuestión, sin respuesta jurídica clara, se resuelve
políticamente, reflejando las profundas convicciones filosóficas y religiosas de la sociedad.
D) DERECHO A LA VIDA Y NASCITURUS
Reconocimiento y Protección del Nasciturus
La Constitución Española no menciona explícitamente al nasciturus ni lo reconoce como titular de derechos. Este
hecho ha sido motivo de debate, especialmente en el contexto de la interrupción voluntaria del embarazo. Los
diputados del Partido Popular argumentaron, en el recurso previo de inconstitucionalidad contra la Ley Orgánica
9/1985, que el uso del término "todos" en el artículo 15 CE implicaba una protección extendida al nasciturus. Sin
embargo, el Tribunal Constitucional, en la STC 53/1985, concluye que esta interpretación no era válida y afirmó
que el nasciturus no es titular del derecho a la vida según la redacción del artículo 15 CE.
A pesar de no reconocer al nasciturus como titular de derechos, el Tribunal Constitucional reconoce que la vida del
nasciturus es un bien jurídico que merece protección. Esto se fundamenta en la idea de que la vida humana, en
cualquier etapa, es un valor fundamental garantizado por la Constitución. Así, aunque el nasciturus no tenga
derechos, su vida debe ser protegida por el Estado.
Derecho Comparado y Soluciones
En el derecho comparado existen varias aproximaciones a la interrupción voluntaria del embarazo:
1. Prohibición Absoluta: Adoptada por la Iglesia Católica, que considera la interrupción del embarazo un atentado
contra la vida humana, justificando su penalización en todos los códigos penales. Esta fue la posición dominante en
España antes de la Ley Orgánica 9/1985.
2. Derecho Constitucional de la Mujer Embarazada: En Estados Unidos, desde 1973 (caso Roe vs. Wade), se
reconoce el derecho constitucional de la mujer a interrumpir el embarazo basado en derechos de libertad, igualdad e
intimidad. Este derecho puede tener límites establecidos por el legislador.
3. Acto Antijurídico con Exoneración en Supuestos Determinados: En Alemania, la interrupción del embarazo
es vista como un acto antijurídico que puede ser exonerado en ciertos casos. La vida es un bien jurídico protegido,
y la interrupción requiere una causa justificada.
INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO
Evolución Legislativa en España
La regulación de la interrupción voluntaria del embarazo ha evolucionado significativamente en España.
Inicialmente, la Ley Orgánica 9/1985 despenaliza el aborto en tres supuestos: grave peligro para la vida o salud de
la embarazada, violación, y probables malformaciones físicas o psíquicas en el feto. Esta ley fue considerada
constitucional por el Tribunal Constitucional en la STC 53/1985.
En 2010, la Ley Orgánica 2/2010 introdujo un sistema de plazos complementado con indicaciones. Esta ley permite
la interrupción del embarazo dentro de las primeras catorce semanas sin necesidad de aducir causa. Más al· de este
plazo, la interrupción es posible hasta las veintidós semanas en caso de grave riesgo para la salud de la embarazada,
y en cualquier momento si se detectan anomalías fetales incompatibles con la vida o enfermedades extremadamente
graves e incurables.
Protección del Nasciturus en la LO 2/2010
La Ley Orgánica 2/2010 ha tenido en cuenta la necesidad de proteger la vida del nasciturus, como lo demandaba la
STC 53/1985. Para ello, la ley establece requisitos como la obligación de informar a la mujer sobre sus derechos y
ayudas públicas de apoyo a la maternidad, y un plazo de reflexión de al menos tres días antes de la intervención.
Derecho de la Mujer a la Interrupción del Embarazo
La Ley Orgánica 2/2010 reconoce el derecho de la mujer a una maternidad libremente decidida, permitiéndole
tomar decisiones informadas y responsables sobre su embarazo. Este enfoque alinea la legislación española con la
mayoría de los países europeos y reconoce la autonomía de la mujer sobre su propio cuerpo.
E) DERECHO A LA PROPIA MUERTE
Perspectiva Jurídica
Desde una perspectiva jurídica, no existe un obstáculo claro para reconocer el derecho a la propia muerte. Aunque
la vida forma parte del círculo de la libertad personal, la distinción entre libertad y derecho es crucial en este
contexto. Mientras que el suicidio no está· penalizado y por lo tanto se puede considerar una libertad, la cuestión de
tener un derecho a la propia muerte implica la posibilidad de recibir ayuda para ejercerlo y oponerse a cualquier
interferencia en el ejercicio de este derecho.
Constitución Española y el Tribunal Constitucional
La Constitución Española no contempla explícitamente el derecho a la propia muerte, enfocándose ˙únicamente en
la preservación del derecho a la vida en su artículo 15. El Tribunal Constitucional ha sido claro en que el derecho a
la vida no incluye el derecho a la propia muerte, sino ˙únicamente la libertad de poner fin a la propia vida. Esta
libertad significa que nadie puede ser penalizado por intentar suicidarse, pero no se traduce en un derecho subjetivo
que permita solicitar auxilio para acabar con la vida o oponerse a la intervención de terceros que intenten impedirlo.
Doctrina del Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional ha establecido que el derecho a la vida tiene un contenido de protección positiva que
excluye configurarlo como un derecho de libertad que incluya el derecho a la propia muerte. Esta postura fue
claramente expresada en la STC 120/1990, donde se determinó que, aunque una persona puede disponer de su vida,
esta disposición no constituye un derecho subjetivo fundamental que permita solicitar apoyo público para realizar
esta voluntad.
Casos de Asistencia Médica Coactiva
En la STC 120/1990 y otras decisiones similares, el Tribunal Constitucional considera que la asistencia médica
coactiva no vulnera derechos fundamentales cuando se realiza para preservar la vida, como en el caso de los
reclusos de la banda terrorista GRAPO en huelga de hambre. Al no existir un derecho constitucional a la propia
muerte, las intervenciones para evitar el suicidio no pueden considerarse contrarias a la Constitución.
Regulación de la Eutanasia en España
La situación ha cambiado con la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia. Esta ley
reconoce el derecho de las personas que cumplen con ciertos requisitos a solicitar y recibir ayuda para morir. Los
requisitos incluyen padecer una enfermedad grave e incurable o un padecimiento crónico e imposibilitante,
certificado por un médico, y cumplir con las garantías de libre consentimiento establecidas por la ley. Además, el
artículo 143.5 del Código Penal exime de responsabilidad penal a quienes causen o cooperen activamente en la
muerte de otra persona de acuerdo con lo establecido en esta ley.
Testamento Vital
El ordenamiento jurídico español también contempla el testamento vital, un documento en el que una persona
expresa su voluntad sobre los tratamientos médicos que desea recibir en caso de encontrarse en una situación
irreversible o terminal que le impida comunicarse. Este instrumento ha sido regulado por la Ley 41/2002, de 14 de
noviembre, como "documento de instrucciones previas", así como por diversas leyes autonómicas.
Reflexión Final
La evolución de la legislación española muestra una tendencia hacia el reconocimiento y regulación del derecho a
la propia muerte en contextos específicos, como la eutanasia, mientras que mantiene la protección de la vida como
principio fundamental. La regulación equilibrada y garantista permite a las personas ejercer su autonomía en
decisiones tan íntimas y personales, alineándose con una interpretación más amplia de los derechos humanos y las
libertades individuales.
F) LA ABOLICION DE LA PENA DE MUERTE
El debate sobre la abolición de la pena de muerte en España ha evolucionado significativamente desde la redacción
inicial de la Constitución Española de 1978 hasta la situación actual:
1. Redacción Constitucional Original:
o En el momento de la redacción de la Constitución Española, hubo un debate intenso sobre la pena de muerte.
Finalmente, se acordó en el artículo 15 que "queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las
leyes penales militares para tiempos de guerra". Esta disposición permitía una excepción en circunstancias
específicas de guerra, siguiendo una postura de abolición casi total.
2. Evolución hacia la Abolición Completa:
o Años después, en 1995, se aprobó la Ley Orgánica 11/1995, que suprimió la excepción anteriormente
mencionada, aboliendo completamente la pena de muerte incluso en tiempos de guerra. Esto refleja una voluntad
abolicionista total por parte del legislador español, aunque la Constitución no se modificó formalmente para reflejar
este cambio.
3. Compromiso de No Revisión:
o Para asegurar que la abolición fuera definitiva y no estuviera sujeta a cambios futuros, los grupos parlamentarios
tomaron la decisión de acompañar la ley orgánica con un compromiso formal y unánime de no revisarla en el
futuro. Esto implicaba que, aunque la Constitución no se modificara, la ley orgánica tenía un respaldo legislativo
claro y firme.
4. Proceso de Modificación Constitucional:
o A pesar de que la Constitución Española no ha sido modificada formalmente para eliminar la excepción militar
original del artículo 15, la práctica legislativa y judicial posterior ha confirmado la abolición completa de la pena de
muerte en todas sus formas en España.
En resumen, España ha avanzado desde una posición inicial de abolición casi total con una excepción para tiempos
de guerra, hacia una abolición completa de la pena de muerte mediante legislación específica y un compromiso
parlamentario de no revertir esta decisión. Aunque la Constitución no ha sido revisada formalmente, la práctica
legislativa ha establecido firmemente la abolición de la pena de muerte como un principio fundamental del
ordenamiento jurídico español.
12.2. DERECHO A LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MORAL
A) CONCEPTO Y DELIMITACIÓN DE OTROS DERECHOS AFINES
Concepto y Delimitación de Otros Derechos Afines
El derecho a la integridad física y moral, aunque complementario del derecho a la vida, se distingue como un
derecho autónomo. Este derecho se caracteriza por la confluencia de dos elementos: uno subjetivo y otro objetivo.
• Elemento subjetivo: Consiste en el consentimiento o la ausencia de consentimiento previo a una intervención
sobre el cuerpo del titular del derecho. Protege contra intervenciones no consentidas.
• Elemento objetivo: La intervención debe producir una "lesión o menoscabo" objetivamente verificable en el
cuerpo del titular del derecho.
Esta confluencia diferencia al derecho a la integridad física de otros derechos afines, como el derecho a la vida, el
derecho a la salud o el derecho a la intimidad corporal.
Diferencias con el Derecho a la Vida
El derecho a la vida no depende de la voluntad del individuo; somos titulares de este derecho independientemente
de nuestra voluntad. En contraste, el derecho a la integridad física esta· modulado por nuestra propia voluntad. La
protección que ofrece es contra cualquier intervención no consentida. Esta diferencia es fundamental, ya que no se
reconoce el derecho a la muerte, pero sí el derecho a la integridad física mediante el consentimiento (STC
120/1990, FJ 8.°).
Intervenciones Legítimas e Intromisiones Anticonstitucionales
El consentimiento del titular del derecho es la línea divisoria entre intervenciones legítimas e intromisiones
anticonstitucionales en el derecho a la integridad física y moral. Esta distinción es independiente de la intensidad de
la intervención y del riesgo para la vida o la salud del individuo.
• Ejemplo de intervención sin riesgo: Donar sangre, que generalmente no supone riesgo, no puede ser obligado.
• Ejemplo de intervención con riesgo: Donar un riñón o consentir un trasplante de médula, aunque suponga un
riesgo, no puede ser impedido si hay consentimiento.
Diferencias con el Derecho a la Salud
El derecho a la integridad física y moral está· conectado con el derecho a la salud, pero se diferencia en que protege
la incolumidad corporal y el derecho a no sufrir lesiones sin consentimiento (STC 207/1996, FJ 2.°). La salud no
necesita verse afectada para que entre en juego el derecho a la integridad física; el consentimiento es lo
determinante.
Diferencias con el Derecho a la Intimidad Corporal
El derecho a la integridad física se distingue del derecho a la intimidad corporal en que no toda actuación sobre el
cuerpo afecta a la integridad física. Es necesaria una "lesión o menoscabo" en el cuerpo para que se afecte este
derecho.
• Inspecciones y registros corporales: Estas no afectan generalmente al derecho a la integridad física, pero pueden
afectar al derecho a la intimidad corporal, especialmente si recaen sobre partes Íntimas del cuerpo (STC 37/1989,
STC 207/1996, FJ 2.°).
• Intervenciones corporales: Extracción de elementos internos o exposición a radiaciones afectan al derecho a la
integridad física (STC 207/1996, FJ 2.°).
El Tribunal Constitucional requiere un fin legítimo, previsión legal específica, resolución judicial motivada y
proporcionalidad para justificar intervenciones corporales (STC 207/1996, FJ 4.°).
Integridad Moral
La integridad moral es más difícil de definir debido a la intangibilidad de su objeto. Protege contra agresiones
psíquicas, no delimitables a priori, pero reaccionales a posteriori. Ejemplo de vulneración de la integridad moral
incluye el acoso laboral con ·niño vejatorio (STC 56/2019).
Consentimiento Informado
El consentimiento informado es crucial en el ámbito sanitario, abarcando el derecho del paciente a ser informado y
a consentir o rechazar una intervención médica. La privación de esta información constituye una vulneración del
derecho a la integridad física y moral si no hay justificación legal (STC 37/2011, FFJJ 6.° y 7.°).
Protección Contra Ruido
El Tribunal Constitucional ha considerado reconocer que niveles elevados de ruido pueden afectar la integridad
física o psíquica y que la falta de acción administrativa para corregir tales situaciones puede vulnerar el derecho a la
integridad física (SSTC 119/2001, FJ 6.°, y 16/2004, FJ 4.°).
B) PROSCRIPCION DE LA TORTURA Y DE LAS PENAS Y TRATOS INHUMANOS Y DEGRADANTES
El derecho a la integridad física y moral no solo protege contra la tortura y los tratos inhumanos y degradantes, sino
también contra cualquier intervención no consentida que cause una lesión o menoscabo. Aunque esta protección
implícita podría hacer innecesaria una mención específica, el constituyente español decidió incluir una prohibición
explícita siguiendo el precedente de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.
Desarrollo Legal y Penal
El inciso del artículo 15 de la Constitución ha sido desarrollado en el Código Penal español, particularmente en el
Título VII: "De las torturas y otros delitos contra la integridad moral". El legislador distingue entre delitos
cometidos por cualquier individuo (art. 173 CP) y aquellos cometidos por autoridades o funcionarios públicos (arts.
174 a 177 CP).
• Art. 174 CP: Define la tortura, que puede atentar tanto contra la integridad física como moral.
• Art. 175 CP: Regula el simple atentado contra la integridad moral.
• Art. 176 CP: Establece la responsabilidad de autoridades o funcionarios públicos que, faltando a sus deberes,
permiten que otros cometan estos hechos.
• Art. 177 CP: Trata casos donde además del atentado contra la integridad moral, se causa dado a la vida,
integridad física, salud, libertad sexual o bienes de la víctima o de un tercero, ordenando penas separadas para cada
delito o falta cometida.
• Art. 177 bis CP: Regula el delito de trata de seres humanos.
Interpretación del Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional español interpreta los términos "tortura" y "tratos inhumanos o degradantes" como
conceptos graduados de una misma escala, sin una clara división entre ellos. Ambos implican la acusación de
padecimientos físicos o psíquicos ilícitos, infligidos de manera vejatoria con la intención de doblegar la voluntad de
la víctima, lo que constituye un ataque al núcleo esencial de la dignidad humana.
Calificación de Penas
El Tribunal Constitucional es más exigente al calificar una pena como inhumana o degradante, dejando al
legislador la evaluación de la proporcionalidad de la pena en relación con el hecho punible. La calificación depende
de la ejecución de la pena y de sus modalidades, asegurando que no cause sufrimientos de especial intensidad ni
provoquen una humillación que exceda lo normalmente asociado a una condena (STC 65/1986, FJ 4.°).
Obligación de Investigación
Tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos enfatizan la necesidad de que los
Órganos judiciales investiguen eficazmente las sospechas razonables de tortura o tratos inhumanos o degradantes
(SSTC 12/2013, FJ 2., 153/2013, FJ 4.°).
C) LÍMITES EN EL EJERCICIO DEL DERECHO
El derecho a la integridad física y moral, aunque fuerte, no es absoluto y puede ser limitado en ciertas
circunstancias, siempre y cuando se respeten garantías legales y principios de proporcionalidad. Las limitaciones
aceptadas por el Tribunal Constitucional han sido aquellas que no causan sufrimiento desmedido ni humillación, y
son necesarias para otros fines jurídicos o administrativos. Estas limitaciones se imponen por razones diversas, tales
como consideraciones legislativas para el bienestar de ciertos ciudadanos, necesidades de investigación judicial, o
exigencias de la administración penitenciaria.
Ejemplos de Limitaciones
1. Esterilización de Discapacitados Psíquicos:
o Caso y Jurisprudencia: La STC 215/1994 aval la constitucionalidad de la esterilización de personas con
discapacidad psíquica, considerando las garantías legales suficientes para sustituir la voluntad del discapacitado.
Sin embargo, la creciente crítica lleva a su derogación mediante la Ley Orgánica 2/2020.
2. Investigación Judicial:
o Pruebas Penales y Civiles: La STC 7/1994 establece que el derecho a la integridad física no se vulnera cuando
se realiza una prueba legalmente prevista. La prueba de paternidad y el test de alcoholemia (STC 103/1985) son
ejemplos donde prevalece el interés social y de orden público.
o Principio de Proporcionalidad: La STC 207/1996 subraya que cualquier limitación impuesta por la autoridad
judicial debe ser idónea, necesaria, y proporcional.
3. Administración Penitenciaria:
o Registros Corporales: La STC 57/1994 concluye que los registros corporales, aunque incómodos, no
constituyen trato vejatorio o degradante si no causan sufrimiento intenso o humillación.
o Aislamiento en Celda: La STC 2/1987 determinó que la sanción de aislamiento en celda, con las garantías
legales vigentes, no es inhumana o degradante.
o Privación de Relaciones Sexuales: La STC 89/1987 sostuvo que la privación de relaciones sexuales en prisión
no amenaza la integridad física o moral del preso, siendo una consecuencia temporal de la privación de libertad.
Consideraciones del Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional ha validado la constitucionalidad de estas limitaciones cuando:
• Esterilización: Se observan garantías legales que sustituyen la voluntad del afectado, aunque esta práctica ha sido
posteriormente criticada y derogada.
• Investigación Judicial: Las pruebas deben cumplir el principio de proporcionalidad, siendo idóneas, necesarias, y
no desmedidas en comparación con la gravedad de los hechos.
• Administración Penitenciaria: Las medidas no deben causar un sufrimiento especial o humillación,
considerando la naturaleza temporal y las circunstancias de la privación de libertad.
EL DERECHO A LA IGUALDAD
11.1. LA IGUALDAD EN EL ART. 14 Y LAS DEMÁS MENCIONES A LA IGUALDAD EN EL TEXTO
CONSTITUCIONAL
Introducción al Principio de Igualdad
El principio de igualdad ha sido una constante en el estudio del derecho constitucional. Desde el inicio del curso y a
lo largo del prólogo sobre la "Función del Derecho Constitucional en la formación del jurista", se ha mencionado
repetidamente como un elemento rector del ordenamiento jurídico. A pesar de su frecuente mención, es necesario
profundizar en su definición y aplicación específica en el contexto del artículo 14 de la Constitución Española.
Artículo 14 de la Constitución Española
El artículo 14 establece la igualdad en términos generales y específicos dentro del contexto de los derechos
fundamentales. A diferencia de otras menciones a la igualdad en la Constitución, el artículo 14 se centra en la
igualdad como un derecho autónomo y fundamental.
Comparación con Otras Menciones de Igualdad
• Artículo 1.1: Proclama la igualdad como un valor superior del ordenamiento jurídico.
• Artículo 9.2: Menciona la igualdad como un mandato a los poderes públicos para promover la igualdad real y
efectiva.
• Artículo 23.2: Garantiza la igualdad en el acceso a funciones y cargos públicos.
• Artículo 31.1: Establece la igualdad en el ámbito tributario.
• Artículo 32: Asegura la igualdad entre hombre y mujer al contraer matrimonio.
• Artículo 39.2: Protege la igualdad de los hijos independientemente de su filiación.
El Tribunal Constitucional ha aclarado que no todas las proclamaciones de igualdad en la Constitución se
reconducen directamente al artículo 14. Por ejemplo, la igualdad en materia tributaria del artículo 31 CE no se
interpreta bajo los mismos términos que la igualdad proclamada en el artículo 14 (STC 159/1997).
Igualdad en el Artículo 14: Definición y Alcance
El artículo 14 CE establece que "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación
alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o
social". Esta igualdad:
• No es un Valor Superior: No se confunde con la igualdad mencionada en el artículo 1.1.
• No es un Mandato a los Poderes Públicos: Diferente de la igualdad del artículo 9.2.
• No es Igualdad en Relaciones Jurídicas Particulares: Distinta de la igualdad en el acceso a funciones públicas
(art. 23.2), la igualdad tributaria (art. 31.1), la igualdad matrimonial (art. 32), o la igualdad de los hijos (art. 39.2).
La Igualdad como Derecho Fundamental
La igualdad proclamada en el artículo 14 se considera un derecho fundamental y el primero en el Título I, Capítulo
II de la Constitución, dedicado a los "Derechos y libertades". Esta igualdad busca garantizar que todos los
ciudadanos sean tratados de manera equitativa por la ley y que ninguna discriminación injusta prevalezca.
11.2. DELIMITACIÓN NEGATIVA: LA IGUALDAD Y LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
Perspectiva Negativa y Relación con los Derechos Fundamentales
1. Perspectiva Negativa: Al comparar la proclamación constitucional de la igualdad con la de los derechos
fundamentales en el Capítulo II del Título I de la Constitución, surgen claras distinciones y relaciones. Es
fundamental entender cómo se diferencia la igualdad de estos derechos para poder definirla positivamente.
2. Importancia de la Comparación: Comprender cómo la igualdad se relaciona con los derechos fundamentales
es esencial para definir su verdadero significado en el contexto constitucional español. Esta comparación
proporciona el marco necesario para abordar la igualdad desde una perspectiva clara y fundamentada.
Interpretación y Problemas de los Derechos Fundamentales
Todos los derechos y libertades establecidos en la Constitución están sujetos a interpretación y plantean desafíos
significativos. Sin embargo, estos problemas no radican en determinar el ámbito material o inmaterial que protegen
o la finalidad que persiguen. Por ejemplo:
• Derecho a la vida: Aunque su contenido y alcance pueden ser discutibles en casos como la interrupción
voluntaria del embarazo o la eutanasia, la protección de la vida humana y su propósito son ampliamente aceptados.
• Otros derechos: Ya sea la libertad religiosa, el derecho a la intimidad, asociación, propiedad, entre otros, todos
tienen objetivos y ámbitos claramente definidos por el constituyente.
Diferencia Fundamental con la Igualdad Constitucional
En contraste, la igualdad constitucional no delimita un ámbito específico de la vida social ni identifica claramente
su propósito al ser proclamada. No se entiende de manera inmediata a qué se refiere el constituyente ni qué busca
lograr con esta proclamación. Este aspecto fundamental distingue a la igualdad de otros derechos constitucionales:
• Falta de Claridad en el Significado: La igualdad constitucional no revela de forma clara qué implica el término
"igualdad" ni cuál es su objetivo específico.
• Finalidad No Evidente: A diferencia de otros derechos que tienen una finalidad explícita, la finalidad de la
igualdad constitucional parece estar oculta tras las palabras utilizadas por el constituyente.
El Enigma de la Igualdad Constitucional
Por estas razones, la igualdad constitucional se presenta como un enigma o jeroglífico dentro del derecho
constitucional. Requiere una interpretación profunda y cuidadosa para descifrar su verdadero significado y
aplicación. Este desafío de interpretación no se encuentra en la misma medida en otros derechos fundamentales, lo
que hace que la igualdad constitucional sea ˙nica en su complejidad interpretativa.
La Igualdad Constitucional: No Igualdad Real, Sino Derecho a la Diferencia
La igualdad constitucional no afirma que todos los individuos sean iguales en la práctica ni pretende forzar esta
igualdad. Más bien, reconoce y protege la diversidad entre individuos, permitiendo que estas diferencias personales
se manifiestan como diferencias jurídicas. Su verdadero propósito es asegurar el ejercicio del derecho a estas
diferencias.
Derecho a la Diferencia: Fundamento de la Igualdad Constitucional
El núcleo de la igualdad constitucional radica en el derecho a ser diferente. Es decir, no se trata de homogeneizar a
los individuos, sino de garantizar que cada uno tenga el derecho fundamental a expresar y desarrollar sus
diferencias individuales dentro del marco legal y social. Esto revela el secreto de por qué la igualdad constitucional
es fundamental en el ordenamiento jurídico.
La Igualdad no es un Derecho en SÌ Misma
Contrario a lo que se podría pensar, la igualdad no puede ser considerada un derecho en el sentido convencional.
Configurarla como tal sería contradictorio con la esencia misma de la condición individual del ser humano. El
derecho, como construcción jurídica, es artificial y no existe en la naturaleza; por lo tanto, no puede ser antinatural,
pero tampoco puede negar la individualidad humana.
Naturaleza del Derecho y su Relación con la Igualdad
El derecho es un instrumento creado por los seres humanos para proteger la libertad y establecer normas que
regulen las relaciones sociales. No se alimenta de la igualdad en el sentido de homogeneizar a todos, sino que se
fundamenta en la aceptación y protección de las diferencias individuales. Es la expresión de la individualidad
reconocida y garantizada por la sociedad a través de normas jurídicas.
Incompatibilidad de la Igualdad como Derecho y su Importancia
Si la igualdad se configurara como un derecho, contradiría la libertad individual y negaría la base misma sobre la
cual se construyen los derechos fundamentales. Sin embargo, el sistema jurídico democrático y constitucional
depende esencialmente de la igualdad como principio rector, aunque no como derecho individual.
Necesidad de Definir la Igualdad Constitucional
Entender la verdadera naturaleza de la igualdad constitucional es crucial para el ordenamiento jurídico y
democrático. Aunque se ha asumido previamente su significado implícito, ahora es imperativo definirla de manera
explícita en términos constitucionales. Esto no solo aclara su papel dentro del marco legal, sino que también
permite aplicarla correctamente en la sociedad.
11.5. LA FORMULACIÓN DE LA IGUALDAD EN EL ART. 14 DE LA CONSTITUCIÓN: LA
IGUALDAD COMO FUNDAMENTO Y LÍMITE DE LA DIFERENCIA LEGISLATIVA. LA MAL
LLAMADA IGUALDAD ANTE LA LEY.
Igualdad Constitucional vs. Igualdad Legislativa
La igualdad constitucional se diferencia fundamentalmente de la igualdad legislativa. Mientras que ante la
Constitución todos los ciudadanos son considerados iguales, esto no implica que lo sean ante la ley. La
Constitución establece un marco donde se garantiza la igualdad de todos los ciudadanos en derechos y deberes
fundamentales, pero las leyes, en su aplicación concreta, reconocen y regulan las diferencias individuales.
La Ley como Expresión de la Voluntad General
Según la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, la ley es la expresión de la voluntad
general. Sin embargo, es crucial entender que la ley no es la voluntad general en sí misma, sino su expresión
normativa. Esta distinción es esencial para comprender por qué la igualdad ante la ley no es posible de la misma
manera que lo es ante la Constitución.
La Ley y su Relación con la Diferencia
Las leyes, en contraste con la Constitución, no contemplan a los individuos en lo que tienen de iguales, sino en lo
que tienen de diferentes. Cada ley regula situaciones específicas donde los individuos se encuentran en roles
diversos (comprador, vendedor, demandante, demandado, etc.). Por lo tanto, la ley existe y se nutre de la diferencia
entre los individuos, no de su igualdad.
Rol de la Igualdad Constitucional y las Leyes
La igualdad constitucional es el marco que permite la vida jurídica al establecer un fundamento común de derechos
y garantías. Sin embargo, las leyes regulan las relaciones entre individuos en sus múltiples diferencias. Esto crea
una complementariedad necesaria en el ordenamiento jurídico donde la Constitución asegura la igualdad básica y
las leyes manejan las diferencias concretas.
La Igualdad ante la Ley como Concepto Erróneo
Hablar de igualdad ante la ley es un concepto que no se sostiene lógicamente. Cada individuo, debido a sus
circunstancias específicas, debe ser tratado de manera diferente por la ley. Esta diferencia es inherente a la función
misma de la ley, que no podría operar si todos fueran tratados exactamente de la misma manera.
Neutralidad Legislativa y Prohibición de Discriminación
El concepto de igualdad constitucional como igualdad ante la ley no implica que todas las leyes deban tratar a todos
los ciudadanos de manera idéntica. Más bien, establece un imperativo de neutralidad legislativa. Esto significa que
la ley debe regular el ejercicio del derecho a la diferencia sin favorecer ni perjudicar a ningún individuo o grupo
particular. La igualdad constitucional, por tanto, se traduce en la exigencia de que el poder legislativo actúe de
manera imparcial al crear leyes.
La Ley y su Relación con la Discriminación
La igualdad constitucional prohíbe la discriminación. Esto no implica que el legislador no pueda diferenciar en
absoluto entre situaciones diversas. Sin embargo, cualquier diferenciación legislativa debe cumplir con criterios
objetivos, razonables y proporcionados. Estos criterios son fundamentales para determinar si una diferencia
legislativa es justa o constituye discriminación.
Interpretación Judicial y Protección de la Igualdad
La jurisprudencia constitucional y no constitucional ha establecido que cualquier diferenciación normativa debe
estar justificada objetivamente y ser proporcionada a la finalidad perseguida. Esta doctrina garantiza que las leyes
respeten la igualdad constitucional al regular las diferencias entre individuos o grupos.
La Proporcionalidad como Criterio de Validación
La proporcionalidad juega un papel crucial en la aplicación de la igualdad constitucional. Las leyes que diferencian
deben hacerlo de manera proporcionada y adecuada a los fines legítimos que persiguen. Esto asegura que las
diferencias legislativas no sean arbitrarias ni caprichosas, sino que estén en línea con los principios constitucionales
de igualdad y no discriminación.
Analogía con la Ley de la Gravitación
La igualdad en el contexto jurídico puede entenderse de manera similar a la ley de la gravitación en el contexto
físico. Ambas son principios fundamentales que permiten excepciones limitadas y justificadas. Al igual que
construimos edificaciones resistentes a los terremotos respetando las leyes físicas, las leyes deben respetar la
igualdad al diferenciar entre situaciones diversas de manera objetiva y proporcionada.
La Igualdad como Presupuesto y Límite para la Legislación
Finalmente, la igualdad constitucional no solo es un principio básico, sino también un límite para la legislación.
Mientras permite diferencias legislativas que sean congruentes con su principio, también prohíbe aquellas que
contradigan su espíritu neutral y equitativo.
11.6. LA IGUALDAD CONSTITUCIONAL COMO LÍMITE PARA LOS PODERES EJECUTIVO Y
JUDICIAL. LA MAL LLAMADA IGUALDAD EN LA APLICACIÓN DE LA LEY
1. Igualdad Constitucional y Legislador: La igualdad constitucional se dirige principalmente al legislador, quien
tiene la capacidad de crear leyes de manera autónoma dentro del marco constitucional. Esta igualdad opera
directamente en el proceso legislativo.
2. Para Ejecutivo y Judicial: Los poderes ejecutivo y judicial deben respetar la igualdad constitucional de manera
derivada, a través de la ley. El ejecutivo debe ejecutar las leyes de manera neutral y no puede diferenciar más allá
de lo que establece la legislación. El judicial debe ser imparcial en la aplicación de la ley y tomar decisiones
basadas en la interpretación de la voluntad general contenida en las leyes.
3. Diferenciación y Discriminación: La igualdad constitucional prohíbe a los poderes ejecutivo y judicial
desvirtuar la diferenciación legislativa para evitar la discriminación. El poder judicial debe asegurar que las
decisiones no sean arbitrarias ni favorezcan a una parte sobre otra injustificadamente.
4. Imparcialidad Judicial: La igualdad constitucional exige que los jueces sean imparciales al aplicar la ley.
Aunque deben tomar partido al emitir una sentencia, deben hacerlo de manera justificada y fundamentada en la
interpretación correcta de la ley y la voluntad general.
5. Organización del Poder Judicial: A diferencia de los poderes legislativo y ejecutivo, que pueden actuar de
manera centralizada (Cortes Generales y Gobierno), el poder judicial está desconcentrado en múltiples Órganos
judiciales, aunque todos deben garantizar la misma interpretación y aplicación de la ley.
6. Unidad y Multiplicidad: El poder judicial es ˙Nico en función (garantiza una sola interpretación de la ley), pero
múltiple en su organización (disperso en diversos tribunales). Esta estructura garantiza la unidad en la
interpretación jurídica.
El concepto de igualdad ante la ley, a menudo confundido con la igualdad en la aplicación de la ley, presenta una
distinción crucial que define su operatividad en el sistema jurídico español. Mientras que la igualdad ante la ley
implica que todos los ciudadanos están sometidos a las mismas normas jurídicas, la igualdad en la aplicación de la
ley se refiere a la ejecución justa y equitativa de estas normas por parte de los poderes ejecutivo y judicial.
Operatividad de la Igualdad Constitucional
La igualdad constitucional se dirige principalmente al legislador, estableciendo un mandato de crear leyes que
respeten este principio fundamental. Para el poder ejecutivo y el poder judicial, la igualdad opera de manera
indirecta a través de la ley. El poder ejecutivo, al ejecutar la ley mediante la creación de reglamentos y actos
administrativos, debe mantener la neutralidad establecida por el legislador en la formulación de las normas.
Cualquier desviación no justificada de esta neutralidad constituye discriminación, incompatible con los principios
constitucionales de igualdad y justicia.
Rol y Responsabilidad del Poder Judicial
Por su parte, el poder judicial tiene la responsabilidad de interpretar y aplicar la ley de manera imparcial. Los jueces
deben asegurar que sus decisiones respeten los principios de igualdad y justicia, fundamentales para la coherencia y
legitimidad del sistema judicial. Esto implica que, si bien los jueces toman partido al emitir sentencias, lo hacen
basándose en una interpretación objetiva de la normativa vigente y motivando adecuadamente sus decisiones.
Control Judicial y Garantías Procesales
El poder judicial ejerce un control sobre la aplicación de la ley, asegurando que cualquier actuación del poder
ejecutivo se ajuste a la legalidad establecida. Este control se ejerce a través del principio de legalidad, que garantiza
que toda diferenciación realizada en la aplicación de la ley sea coherente con los preceptos legales. Los ciudadanos
tienen el derecho de recusar a un juez si consideran que su imparcialidad podría estar comprometida, asegurando
así la integridad del proceso judicial.
11.7. LAS PROHIBICIONES CONCRETAS DE DISCRIMINACIÓN: IGUALDAD CONSTITUCIONAL Y
AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD
1. Prohibición de discriminación por el Estado: La igualdad constitucional implica principalmente una
prohibición de discriminación por parte de los poderes públicos. Esto significa que el Estado no puede tratar de
manera desigual a las personas sin una justificación objetiva y razonable.
2. Enumeración de prohibiciones concretas: Aunque la igualdad constitucional prohíbe la discriminación en
general, el constituyente español también ha enumerado causas específicas de discriminación en el artículo 14, tales
como nacimiento, raza, sexo, religión, opinión u otras condiciones personales o sociales. Estas prohibiciones
específicas están dirigidas no tanto al Estado, que ya está· sujeto a la prohibición general de discriminación, sino
más bien a los ciudadanos en sus relaciones privadas.
3. Ámbito de aplicación en las relaciones privadas: Mientras que la igualdad constitucional regula
principalmente la actuación del Estado y sus poderes públicos, las prohibiciones concretas de discriminación en el
artículo 14 también influyen en las relaciones privadas entre individuos. Esto significa que las personas no pueden
discriminar entre sí en base a las características mencionadas en el artículo 14, como el sexo o la religión, incluso
en contextos como el empleo o las relaciones comerciales.
4. Limitación a la autonomía de la voluntad: La igualdad constitucional actúa como un límite al ejercicio del
derecho a la diferencia o autonomía de la voluntad en la sociedad. Esto significa que si bien los ciudadanos tienen
libertad para actuar de acuerdo con su voluntad en muchas ·reas, deben hacerlo dentro de los límites establecidos
por la igualdad constitucional. Por lo tanto, las leyes y regulaciones que promueven la igualdad de trato y
oportunidades, como la Ley para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres de 2007, buscan garantizar que la
autonomía de la voluntad no conduzca a prácticas discriminatorias.
5. Desarrollo normativo y jurisprudencia: En el ·ámbito legislativo, se han desarrollado leyes específicas para
promover la igualdad, como la Ley 3/2007 mencionada, que aborda la igualdad de trato entre hombres y mujeres y
otras medidas antidiscriminatorias. La jurisprudencia constitucional también ha clarificado y ampliado la
interpretación de la igualdad constitucional, especialmente en casos de discriminación indirecta y en relación con
características como la maternidad, la discapacidad o la orientación sexual.
Naturaleza de las Prohibiciones de Discriminación
El artículo 14 de la Constitución Española establece que "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda
prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o
circunstancia personal o social". Aunque esta proclamación inicialmente podría parecer redundante con el principio
general de igualdad constitucional, en realidad establece prohibiciones concretas de discriminación dirigidas
directamente a los ciudadanos en sus relaciones privadas.
Sentido e Importancia de las Prohibiciones Concretas
Desde la perspectiva de los poderes del Estado, la igualdad constitucional implica la prohibición genérica de
discriminación en cualquier ·ámbito de actuación pública. Sin embargo, para los ciudadanos en sus relaciones
privadas, estas prohibiciones concretas tienen un significado crucial. Indican que, aunque la igualdad no es un
límite para las acciones individuales, existen restricciones claras sobre cómo se pueden tratar ciertos grupos o
individuos en la sociedad.
Autonomía de la Voluntad y Límites Constitucionales
Mientras que en el ·ámbito público la igualdad constitucional guía la actuación de los poderes públicos, en el
·ámbito privado, la autonomía de la voluntad prevalece con ciertos límites impuestos por la prohibición
constitucional de discriminación. Esto significa que los individuos tienen libertad para tomar decisiones dentro del
marco legal establecido, pero no pueden discriminar arbitrariamente sobre la base de criterios como el sexo, la
religión, o cualquier otra condición protegida por el artículo 14.
Impacto Jurisprudencial y Legislación Específica
La jurisprudencia constitucional ha reforzado estas prohibiciones, estableciendo que las acciones privadas que
contradigan estas normas constitucionales pueden ser revisadas y corregidas por los tribunales. Esto incluye casos
donde se ha discriminado en el ámbito laboral por razones de género, estado civil u otras circunstancias protegidas.
Desarrollo Normativo y Legislación Específica
El legislador español ha avanzado en la promoción de la igualdad mediante leyes específicas, como la Ley
Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Esta ley no solo prohíbe la discriminación directa
e indirecta por razón de sexo, sino que también establece directrices para la integración y observancia del principio
de igualdad en todas las esferas de la vida pública y privada.
La Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres representa un hito importante en la
legislación española, estableciendo marcos claros para promover la igualdad de género y proteger contra la
discriminación en diversas esferas de la vida pública y privada.
Conceptos Clave y Definiciones
1. Discriminación Directa e Indirecta: La ley distingue entre discriminación directa, que ocurre cuando una
persona es tratada de manera menos favorable debido a su sexo en comparación con otra en una situación
comparable, y discriminación indirecta, que se produce cuando disposiciones aparentemente neutras colocan a
personas de un sexo en una desventaja particular, a menos que se justifiquen objetivamente con una finalidad
legítima y medios adecuados.
2. Ejemplos de Discriminación Indirecta: El Tribunal Constitucional ha identificado numerosos casos de
discriminación indirecta por razón de sexo, particularmente en el ·ámbito laboral. Ejemplos incluyen la negativa a
renovar contratos a mujeres embarazadas sin justificación suficiente, la falta de ajustes razonables para trabajadoras
embarazadas, y normas de cotización que perjudican a trabajadores a tiempo parcial, predominantemente mujeres.
3. Otras Formas de Discriminación: La ley también aborda el acoso sexual y por razón de sexo, considera nulas
las cláusulas discriminatorias en los negocios jurídicos y establece la responsabilidad por actos discriminatorios.
Además, en procedimientos legales donde se alegue discriminación por razón de sexo, corresponde al demandado
probar la ausencia de discriminación y la proporcionalidad de las medidas adoptadas.
Acciones Positivas y Medidas de Igualdad
1. Transversalidad del Principio de Igualdad: Las administraciones públicas deben integrar activamente el
principio de igualdad de trato en todas sus políticas y acciones normativas. Esto incluye promover una presencia
equilibrada de mujeres y hombres en cargos de responsabilidad y en organismos de selección.
2. Acciones Positivas: La ley respalda acciones positivas para corregir desigualdades existentes que no se han
resuelto solo con la declaración formal de igualdad. Estas medidas deben ser razonables y proporcionadas para
alcanzar sus objetivos específicos.
3. Ámbitos Específicos de Aplicación: La LO 3/2007 también establece normas detalladas para garantizar la
igualdad real en sectores como la educación, la cultura y la sanidad, así como en la administración pública en
general.
Jurisprudencia y Otros ¡ámbitos de Discriminación
1. Otras Formas de Discriminación: Además del sexo, la ley y la jurisprudencia constitucional también abordan
la discriminación por edad, discapacidad, origen racial o Étnico, entre otras causas. Se establece la necesidad de
ajustes razonables para garantizar el acceso equitativo a oportunidades y derechos fundamentales.
2. Límites a la Autonomía de la Voluntad: La igualdad constitucional actúa como límite para la autonomía de la
voluntad en el ejercicio del derecho a la diferencia. Esto significa que, si bien los ciudadanos tienen libertad para
tomar decisiones privadas, estas no pueden contravenir los principios constitucionales de igualdad y no
discriminación.
LA LIBERTAD IDEOLÓGICA Y RELIGIOSA
12.3. LIBERTAD IDEOLÓGICA
El artículo 16 de la Constitución Española de 1978 garantiza dos libertades fundamentales e interconectadas: la
libertad ideológica, religiosa y de culto. Estas libertades constituyen pilares esenciales del ordenamiento jurídico
español y desempeñan un papel crucial en la protección de los derechos individuales y la estructura del Estado
democrático y social de derecho.
Antecedentes Históricos:
En el contexto histórico español, la libertad ideológica ha sido reconocida expresamente por primera vez en la
Constitución de 1978. Constituciones anteriores, como la de 1931, garantizaban solo aspectos específicos de esta
libertad, como la libertad de creencias religiosas, sin abordar la libertad ideológica en su amplitud actual.
Relación con la Libertad Religiosa:
Históricamente, la libertad religiosa ha precedido y servido como precursora de la libertad ideológica en el proceso
de secularización del Estado. Si bien ambas libertades están conectadas, la libertad ideológica se considera más
amplia y abarca diversas formas de pensamiento y convicciones personales más allá de lo religioso.
La libertad ideológica y religiosa son fundamentales para la existencia de un Estado social y democrático de
derecho, tal como se proclama en el artículo 1.1 de la Constitución. Estos derechos garantizan la coexistencia
pacífica y el respeto mutuo en una sociedad diversa.
Aunque las libertades están ampliamente protegidas, el artículo 16.1 establece que solo pueden ser limitadas en la
medida necesaria para proteger el orden público, según lo establecido por la ley. Esto asegura que las
manifestaciones de estas libertades no perjudiquen el bienestar general o los derechos de terceros.
CONCEPTO Y DESARROLLO
La libertad ideológica, tal como se establece en el artículo 16.1, asegura a los individuos y comunidades la libertad
para formar sus propias convicciones y adoptar posiciones intelectuales sobre la vida y la realidad, según sus
creencias personales. Este derecho es fundamental para el ejercicio de otros derechos y para la autonomía
individual en la formación de la voluntad.
Es esencial para que cada individuo no solo sea objeto, sino también sujeto de relaciones jurídicas. Esto significa
que cada persona tiene el derecho de actuar y expresarse de acuerdo con sus convicciones personales, sin
interferencias indebidas del Estado o de terceros.
- Ejercicio Invisible: Similar al derecho a la vida, el ejercicio de la libertad ideológica no siempre es evidente en sí
mismo. Más bien, se manifiesta a través del ejercicio de otros derechos fundamentales o libertades públicas. Por
ejemplo, cuando participamos en manifestaciones o actividades públicas, estamos ejerciendo la libertad de reunión
y expresión, pero estas acciones están respaldadas por nuestra libertad ideológica.
- Autonomía y No Intervención: La libertad ideológica garantiza que los individuos puedan formar sus
convicciones de manera autónoma, sin interferencias externas no consentidas. Este derecho fundamental es esencial
para la diversidad de pensamiento y la coexistencia pacífica en una sociedad plural.
o Deber de Declarar sobre Ideología y Afiliación Sindical: Según el artículo 16.2 de la Constitución, nadie
puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. En el contexto de la afiliación sindical, el
Tribunal Constitucional ha afirmado que revelar la afiliación sindical es un derecho exclusivo del trabajador, y que
tanto empresarios como Órganos sindicales deben respetar este derecho sin coerción alguna.
Distinción entre Libertad Ideológica, Libertad de Expresión y Derecho a la Información
El Tribunal Constitucional distingue claramente entre la libertad ideológica, la libertad de expresión y el derecho a
la información, destacando que cada uno tiene sus propios límites y condiciones para su ejercicio. La libertad
ideológica se considera esencial para la efectividad del pluralismo político y se debe garantizar con la máxima
amplitud, limitándose ˙únicamente por la necesidad de mantener el orden público protegido por la ley.
Esta visión globalizada de los derechos implica que los límites impuestos deben analizarse específicamente en
relación con cada caso, para determinar si prevalece la libertad ideológica sobre otros derechos como la libertad de
expresión y el derecho a la información.
Relación con la Objeción de Conciencia
En cuanto a la objeción de conciencia, el Tribunal Constitucional ha adoptado una postura restrictiva. Si bien
reconoce la libertad ideológica como un derecho fundamental, considera que no deriva automáticamente en un
derecho a la objeción de conciencia que permita a los individuos desobedecer la ley por motivos ideológicos.
La excepción a esta regla general se limita a casos específicos reconocidos expresamente por la Constitución, como
como en el caso de la objeción al servicio militar obligatorio y la objeción de conciencia en asuntos relacionados
con la Ética personal, como la interrupción voluntaria del embarazo o la dispensación de medicamentos como la
"píldora del día después". Estos casos son vistos como excepcionales y delicados, pues entran en conflicto con el
deber general de cumplir la ley, lo cual se debe sopesar cuidadosamente en cada instancia.
Límites a la Libertad Ideológica: Racismo y Xenofobia
La jurisprudencia ha establecido que los límites a la libertad ideológica deben ser extremos y excepcionales. El
Tribunal Constitucional ha identificado que la expresión de la libertad ideológica podría ser restringida en casos de
incitación a la violencia, odio o exclusión de sectores de la población. Sin embargo, se enfatiza que estas
restricciones deben aplicarse de manera cautelosa y no deben usarse para coartar la crítica política legítima, como
ha sostenido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en contextos similares.
No obstante, el Tribunal Constitucional ha establecido que la libertad ideológica no ampara expresiones racistas o
xenófobas. Esta posición se sostiene en el principio de que los derechos fundamentales tienen límites cuando entran
en conflicto con otros valores constitucionales como la dignidad humana y el derecho al honor.
Ejemplos de Jurisprudencia Constitucional
1. Casos Relacionados con la Libertad de Enseñanza: En la STC 5/1981 y la STC 47/1985, el Tribunal
Constitucional ha tratado casos donde la libertad ideológica se conecta con la libertad de enseñanza. Por ejemplo,
se ha protegido la libertad de los profesores para no ser despedidos por discrepancias ideológicas con el ideario de
un centro educativo, siempre y cuando esas discrepancias no interfieran con las actividades del centro.
2. Cumplimiento de Deberes Constitucionales: En la STC 101/1983, el Tribunal Constitucional se pronuncia
sobre la exigencia de juramento o promesa de la Constitución para los parlamentarios electos. Aquí se destacó que
el cumplimiento de deberes constitucionales puede restringir en ciertos casos el ejercicio de la libertad ideológica,
pues no se puede utilizar este derecho para eludir responsabilidades inherentes a un cargo público.
12.4. LA LIBERTAD RELIGIOSA
Evolución de la Libertad Religiosa en España
1. Contexto Histórico Problemático: Durante siglos, desde la Reforma y Contrarreforma hasta las Revoluciones
americana y francesa, la libertad religiosa fue un tema problemático en Europa. Su no reconocimiento fue un
obstáculo significativo en el camino hacia la consolidación de los Estados Constitucionales.
2. Importancia en la Transición al Estado Constitucional: La lucha por el reconocimiento y la garantía de la
libertad religiosa fue fundamental en el proceso de establecimiento de los Estados Constitucionales. En España,
este proceso fue especialmente complejo y problemático en comparación con otros países europeos occidentales.
3. Secularización y Democracia: Con la secularización del Estado y la afirmación de su carácter democrático, la
libertad religiosa dejó de ser un problema en la convivencia ciudadana. En España, la experiencia constitucional
iniciada en 1978 marca un hito importante. El artículo 16 de la Constitución Española establece la libertad religiosa
como un derecho fundamental y garantiza la aconfesionalidad del Estado, lo que implica que el Estado no tiene
religión oficial y debe mantener una neutralidad respecto a las diversas confesiones religiosas.
4. Aconfesionalidad y No Discriminación: La aconfesionalidad del Estado, mencionada en el apartado 3 del
artículo 16 de la Constitución Española, asegura que la presencia predominante de la Iglesia Católica en la sociedad
española no se traduce en discriminación para otras confesiones religiosas. Esto significa que todas las religiones
tienen igual protección y derecho a ser practicadas libremente, sin privilegios ni discriminaciones.
A) DELIMITACIÓN DE LA LIBERTAD RELIGIOSA DE LA LIBERTAD IDEOLÓGICA
La libertad religiosa se distingue de la libertad ideológica en varios aspectos fundamentales:
1. Vertiente Negativa y Positiva: Mientras que la libertad ideológica es principalmente negativa, implicando la
ausencia de interferencia externa en las creencias y opiniones individuales, la libertad religiosa va más allá.
Además de protegerse de intrusiones externas, incluye una vertiente positiva. Esto significa que no solo abarca la
libertad de creer y practicar una religión, sino también el derecho a manifestar públicamente esas creencias, como
en rituales o actos de culto. Por ejemplo, asistir a misa no solo involucra el derecho de reunión, sino también el
ejercicio de la libertad religiosa y de culto.
2. Titularidad Individual y Comunitaria: A diferencia de los derechos colectivos, que no existen dado que solo
individuos pueden ser titulares de derechos, la libertad religiosa puede ser ejercida tanto por individuos como por
comunidades religiosas organizadas. Esto implica que las comunidades religiosas tienen derechos reconocidos en la
misma medida que los individuos, aunque estos derechos son siempre atribuidos a individuos dentro de la
comunidad.
3. Desarrollo Normativo Necesario: Dado su carácter tanto individual como comunitario, la libertad religiosa
requiere ser regulada normativamente. Esto es esencial para manejar las relaciones entre el Estado y las
comunidades religiosas, asegurando que ambas partes operen dentro de los límites establecidos por la ley y en
armonía con el orden democrático de la sociedad.
4. Límites de la Libertad Religiosa: Aunque es una libertad amplia, tiene límites precisos. La expresión pública
de la libertad religiosa, especialmente en su dimensión comunitaria, no puede contravenir los principios
democráticos de la sociedad y del Estado. Esto implica que cualquier manifestación pública o práctica religiosa
debe respetar los derechos de los demás ciudadanos y no poner en riesgo el orden público o la convivencia
democrática.
Estos puntos destacan las diferencias esenciales entre la libertad religiosa y la libertad ideológica, subrayando como
la primera, al ser tanto individual como comunitaria e incluir una dimensión positiva, requiere un tratamiento
normativo específico para garantizar su ejercicio adecuado y en consonancia con los valores democráticos y
constitucionales.
B) DIMENSIÓN NEGATIVA
La vertiente negativa de la libertad religiosa busca proteger al individuo de cualquier influencia externa o coerción
estatal en asuntos religiosos, garantizando su autonomía y derecho a no ser obligado a manifestar públicamente sus
creencias. Sin embargo, la aplicación de estos principios en la práctica presenta desafíos significativos, como se
evidencia en la variedad de casos y decisiones judiciales que reflejan interpretaciones distintas sobre qué constituye
una violación de esta libertad.
En definitiva, la separación clara entre el ámbito religioso y el estatal es crucial para asegurar la efectiva protección
de la libertad religiosa en su dimensión negativa, permitiendo a los individuos vivir sus creencias (o su ausencia de
creencias) sin interferencias indebidas por parte de entidades externas, ya sean públicas o privadas.
Ejemplos y Jurisprudencia
1. STC 177/1996 y STC 101/2004: En estos casos, el Tribunal Constitucional español determinó que obligar a un
oficial del ejército a participar en una parada militar con ocasión de una celebración religiosa violaba su libertad
religiosa en su vertiente negativa. Esto resalta la importancia de evitar cualquier coerción estatal hacia actos
religiosos que puedan requerir a los individuos manifestar públicamente sus creencias o ausencia de ellas.
2. STC 38/2007: Esta sentencia aborda la Declaración Eclesiástica de Idoneidad necesaria para la contratación de
profesores de religión católica en centros escolares públicos. El Tribunal Constitucional concluye que esta medida
no vulneraba la libertad religiosa de los profesores, considerando la especificidad de la función que desempeñaban.
3. STC 128/2007 (confirmada por TEDH): Aquí se discutió la negativa de un obispo a proponer como profesor
de religión y moral católica a un cura casado con hijos y perteneciente a un movimiento contrario a la ortodoxia
católica. El Tribunal Constitucional español, en este caso, encontró que no se violaba la libertad ideológica y
religiosa.
4. STC 51/2011: Contrariamente, esta sentencia concluye que la decisión de no contratar a una profesora para
impartir clases de religión católica debido a su matrimonio civil con una persona divorciada sí vulneraba varios
derechos fundamentales, incluyendo la libertad ideológica y el derecho a la intimidad personal y familiar.
C) DIMENSIÓN POSITIVA. LIBERTAD DE LOS INDIVIDUOS Y DE LAS COMUNIDADES
En su dimensión positiva, la libertad religiosa no se limita ˙únicamente al individuo, sino que se extiende a las
comunidades religiosas. Esto implica que el ejercicio de esta libertad se lleva a cabo tanto de manera individual
como en asociación con otros que comparten las mismas creencias. Este enfoque se refleja tanto en la Constitución
española como en la legislación que la desarrolla.
Principios Básicos y Legislación Aplicada
1. Ley Orgánica 7/1980: Esta ley establece los principios fundamentales sobre los cuales se basa la libertad
religiosa en España. En el artículo 1 se reafirman los principios de libertad, igualdad y aconfesionalidad del Estado,
en línea con el artículo 16 de la Constitución. Además, se prohíbe la discriminación por motivos religiosos en
cualquier ·ámbito laboral, educativo o público.
2. Ejercicio del Derecho Individual: El artículo 2 de la ley detalla los derechos individuales en materia religiosa:
o Libertad para profesar creencias religiosas o no.
o Cambiar de confesión o abandonar la religión previa.
o Manifestar libremente las creencias religiosas o abstenerse de hacerlo.
o Libertad para practicar actos de culto o recibir asistencia religiosa sin ser obligado a ello.
o Libertad de enseñanza religiosa y moral para los hijos, según las convicciones de los padres.
3. Ejercicio del Derecho por las Comunidades: La ley también reconoce los derechos de las comunidades
religiosas:
o Reconocimiento de personalidad jurídica una vez inscritas en el registro correspondiente.
o Autonomía para establecer sus propias formas de organización y régimen interno.
o Derecho a establecer lugares de culto o Reunión, designar y formar a sus ministros, y mantener relaciones
con otras organizaciones religiosas.
Límites y Protección Legal
1. Orden Público: La ley establece que el único límite legítimo a la libertad religiosa es la protección del orden
público, definido como la salvaguardia de los derechos y libertades de los demás, así como la seguridad, salud y
moralidad pública en una sociedad democrática. Esto implica que las manifestaciones religiosas no deben poner en
riesgo estos principios fundamentales.
2. Protección Penal: Además, la ley contempla la protección penal de la libertad religiosa. Los delitos contra la
libertad de conciencia y los sentimientos religiosos están tipificados en el Código Penal español (arts. 522 a 525), lo
que refuerza la protección de esta libertad frente a cualquier forma de coerción o discriminación.
D) ACONFESIONALIDAD DEL ESTADO Y RELACIONES DE COOPERACIÓN CON LA IGLESIA
CATÓLICA Y LAS DEMÁS CONFESIONES
La relación entre el Estado español y las comunidades religiosas, incluida la Iglesia Católica, se rige por el
principio constitucional de aconfesionalidad del Estado, establecido en el artículo 16.3 de la Constitución. Este
principio implica que el Estado no puede identificarse con ninguna confesión religiosa en particular, ni puede basar
sus decisiones o normativas en valores religiosos.
Principios y Acuerdos Constitucionales
1. Principio de Aconfesionalidad: El artículo 16.3 de la Constitución española establece que ninguna confesión
religiosa tendrá carácter estatal. Esto significa que el Estado español no puede favorecer ni adoptar como propios
los intereses o valores de ninguna religión en particular. Esta disposición garantiza la separación entre las funciones
religiosas y las funciones del Estado.
2. Acuerdos con la Santa Sede: En cumplimiento de este principio, el Estado español firma el 3 de enero de 1979
Acuerdos con la Santa Sede. Estos acuerdos regulan asuntos jurídicos, económicos, educativos y culturales, así
como la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el servicio militar de clérigos y religiosos. A pesar de estos
acuerdos, el Estado mantiene su posición aconfesional, lo que implica que no privilegia a ninguna confesión
religiosa sobre otras y respeta la libertad religiosa de todos los ciudadanos por igual.
Interpretación Jurisprudencial
1. STC 24/1982: En esta sentencia, el Tribunal Constitucional define la aconfesionalidad del Estado como la
prohibición de que los valores o intereses religiosos sean criterios para juzgar la legitimidad o justicia de las normas
y actos del gobierno. Esto asegura que las decisiones del Estado se basen en principios laicos y democráticos, no en
fundamentos religiosos.
2. Eficacia Civil de Resoluciones de Tribunales Eclesiásticos: Según la jurisprudencia, las resoluciones de los
Tribunales Eclesiásticos pueden tener eficacia civil en la medida en que sean declaradas conformes al derecho del
Estado por un tribunal civil competente. Esto muestra cómo se equilibra el derecho canónico con el derecho civil,
manteniendo la autonomía de ambos ámbitos.
3. Asistencia Religiosa en las Fuerzas Armadas: La jurisprudencia también ha validado la prestación de
asistencia religiosa por parte del Estado a los miembros de las Fuerzas Armadas, asegurando que esta práctica no
viola la libertad religiosa ni la igualdad, siempre y cuando se garantice el acceso equitativo a este servicio para
todas las confesiones.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE INFORMACIÓN
13.2. LIBERTAD DE EXPRESIÓN: DELIMITACIÓN DE LOS DEMÁS DERECHOS RECONOCIDOS
EN EL ART. 20 CE
Las libertades de residencia y circulación reconocidas en el artículo 19 de la Constitución Española (CE) son, en
realidad, la proyección espacial de la libertad física o deambulatoria reconocida en el artículo 17. Las libertades y
derechos que se reconocen en el artículo 20 lo son de la libertad ideológica reconocida en el artículo 16 CE.
Mientras las primeras garantizan la comunicación física entre las personas, respetando su individualidad, las
segundas garantizan la comunicación intelectual, que permite la formación de una opinión pública libre.
Tanto las libertades del artículo 19 como las del artículo 20 son esenciales para la comunicación. Sin libertad
de residencia y circulación, no habría posibilidad de una comunicación física libre entre los individuos. Sin las
libertades de expresión, creación artística, cátedra, o de transmitir y recibir información, no habría comunicación
intelectual libre. El proceso de comunicación física e intelectual está· claramente conectado, y unas libertades
exigen las otras. Sin embargo, cuando se habla de derechos de la comunicación, se piensa exclusivamente en los
reconocidos en el artículo 20.
Esto no se debe a que los derechos del artículo 19 no sean derechos de comunicación, sino porque su ejercicio se ha
vuelto tan natural para los ciudadanos del Estado y los extranjeros que residen legalmente en el país que casi no se
repara en ello. Hablando con propiedad, tendríamos que referirnos a los derechos de la comunicación intelectual,
ya que esto es lo que caracteriza a todos los derechos reconocidos en el artículo 20, como se desprende de su propio
texto literal:
1. Derecho a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o
cualquier otro medio de reproducción.
2. Derecho a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
3. Derecho a la libertad de cátedra.
4. Derecho a comunicar y recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.
Son cuatro derechos distintos, pero entre los que existe una doble conexión:
1. Garantizan una comunicación pública libre. El Tribunal Constitucional lo señaló en una de sus primeras
sentencias, la 6/1981: ´El art. 20, en sus distintos apartados, garantiza el mantenimiento de una comunicación
pública libre...ª (FJ 3.°). La comunicación pública libre no depende ˙únicamente del derecho a la información, sino
de todos estos derechos.
2. Proyectan la libertad ideológica en su vertiente positiva. Aunque el ejercicio de esta última no debe
confundirse con la libertad de expresión y el derecho a la información, ni comparte los límites de estos.
La libertad de expresión es el derecho principal del artículo 20, mediante el cual se proyecta inicialmente la
libertad ideológica en su vertiente positiva: expresar libremente los propios pensamientos e ideas. De ahí que el
primer problema que plantea la libertad de expresión sea su delimitación de las demás reconocidas en el mismo
artículo 20.
El derecho a la información, en su vertiente activa, es principalmente ejercido por periodistas a través de medios de
comunicación, lo cual le otorga una protección preferente. Este derecho alcanza su máxima protección cuando es
ejercido por profesionales a través de vehículos institucionalizados de formación de opinión pública, como la
prensa.
En lo que respecta a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica, así como a la libertad de
cátedra, la delimitación no presenta problemas, ya que estas libertades concretan en ámbitos específicos la libertad
de expresión.
1. Libertad de Producción y Creación Literaria, Artística, Científica y Técnica: Estos derechos específicos,
como establece la jurisprudencia (STC 153/1985), son concreciones de la libertad de expresión. Permiten a los
individuos expresar y difundir sus pensamientos e ideas a través de medios creativos y técnicos diversos.
2. Libertad de Cátedra: También considerada como una proyección de la libertad ideológica, la libertad de cátedra
(STC 217/1992) asegura que los docentes puedan difundir libremente sus pensamientos y opiniones en el ejercicio
de su función educativa.
3. Libertad de Información: Aunque inicialmente se considera parte integrante de la libertad de expresión (STC
6/1981), posteriormente se ha establecido que la libertad de información tiene un alcance específico y diferente.
Esta libertad se centra en la transmisión de hechos veraces, contrastables y noticiables (STC 6/1988),
diferenciándose así de la libertad de expresión que abarca opiniones y juicios de valor.
El problema de delimitación de la libertad de expresión surge en relación con la libertad de información.
Inicialmente, el Tribunal Constitucional, en la STC 6/1981, parecía considerar que ambas libertades integraban un
mismo derecho con manifestaciones diferenciadas. Sin embargo, en su jurisprudencia posterior, el Tribunal ha
señalado claramente la diferencia entre ambas: la libertad de expresión garantiza la emisión y difusión de opiniones
y juicios de valor, mientras que la libertad de información garantiza la transmisión de datos y hechos verificables.
En la STC 6/1988, el Tribunal aclaró que, aunque algunos doctrinarios defienden su unificación, la Constitución las
separa, presentando contenidos y límites distintos.
En teoría, la distinción es clara, pero en la práctica no siempre lo es. El Tribunal Constitucional reconoció en la
STC 6/1988 que no siempre es fácil separar la expresión de pensamientos, ideas y opiniones de la comunicación
informativa, ya que la expresión de pensamientos a menudo se apoya en la narración de hechos, y viceversa. En
estos casos, se debe atender al elemento preponderante para calificar la naturaleza del discurso. La STC 86/2017
subraya esta dificultad, mencionando que casi siempre hay elementos valorativos en la narración de hechos.
Dificultades en la Distinción
1. Interconexión de Elementos: En situaciones reales, es frecuente que la expresión de pensamientos, ideas y
opiniones requiera la narración de hechos, y viceversa. Esto dificulta separar claramente la libertad de expresión de
la mera transmisión de información (STC 6/1988). La jurisprudencia aplica un criterio de "preponderancia",
determinando cuál elemento (opinión vs. información) es dominante en cada caso concreto.
2. Base Fáctica y Juicios de Valor: Aunque las opiniones y juicios de valor no son verificables como los hechos,
el Tribunal Constitucional exige una base fáctica suficiente para justificar opiniones y valoraciones (STC 79/2014).
Esta distinción es crucial, ya que el derecho a la información implica veracidad y la posibilidad de ser contrastado.
3. Criterios de Aplicación: La jurisprudencia constitucional a menudo diferencia entre la parte de un discurso que
transmite información objetiva y la que emite opiniones o juicios de valor. Esto se hace para aplicar correctamente
los estándares de libertad de expresión o derecho a la información según corresponda (STC 50/2010).
La decisión sobre si se está ejerciendo la libertad de expresión o la libertad de información cuando ambas
aparecen conectadas descansa en un "juicio de preponderancia". Si se pretende emitir una opinión o juicio de valor
sobre hechos, se trata de libertad de expresión. Si se pretende transmitir información sobre hechos de manera
valorativa, se trata del derecho a transmitir información. Esta regla general puede tener matices, y el Tribunal
Constitucional puede diferenciar partes del discurso según prevalezca la información o la opinión.
Un ejemplo de esta diferenciación es la no exigencia del criterio de veracidad en el ejercicio de la libertad de
expresión, mientras que sí se exige en el ejercicio del derecho a la información. Las opiniones y juicios de valor
no son verdaderos ni falsos, solo son propios de quien los formula. La información, en cambio, debe ser veraz,
como exige la Constitución. El Tribunal Constitucional ha reiterado que los hechos son susceptibles de prueba,
mientras que las ideas y opiniones no se prestan a una demostración de exactitud. Por tanto, la libertad de
expresión carece del límite intrínseco de veracidad que se aplica al derecho a la información.
En cualquier caso, es importante destacar que el ejercicio separado de la libertad de expresión y del derecho a la
información es lo habitual, a pesar de que la jurisprudencia constitucional podría sugerir lo contrario. Los
ciudadanos ejercemos constantemente la libertad de expresión al emitir opiniones y juicios sobre personas y
eventos en nuestras interacciones cotidianas. En comparación, nuestro ejercicio del derecho a la información es
considerablemente más limitado.
Ambos derechos se ejercen de manera independiente. La libertad de expresión es un derecho fundamental que
todos ejercemos directamente, aunque también puede ser ejercida a través de medios institucionalizados como los
medios de comunicación. Por otro lado, el derecho a la información, especialmente en su vertiente activa, suele ser
ejercido por profesionales de la información a través de medios institucionalizados como la prensa, tal como afirmó
el Tribunal Constitucional en la STC 165/1987, que destacó la importancia de la prensa como vehículo para la
formación de la opinión pública.
La jurisprudencia muestra que la libertad de expresión raramente presenta problemas legales cuando se ejerce de
manera autónoma. Sin embargo, cuando esta libertad se ejerce a través de medios de comunicación, pueden
surgir controversias que requieren la intervención judicial. Es fundamental recordar que la libertad de
expresión y el derecho a la información son derechos distintos. La libertad de expresión se extiende a cualquier
expresión personal, mientras que el derecho a la información implica un acceso privilegiado a la divulgación de
datos verificables.
En situaciones específicas, como en el ámbito laboral o en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y
las Fuerzas Armadas, pueden existir restricciones legítimas al ejercicio de la libertad de expresión. El
Tribunal Constitucional ha establecido que, aunque los trabajadores mantienen sus derechos constitucionales, las
relaciones laborales pueden limitar el ejercicio de la libertad de expresión en ciertos contextos. De manera similar,
los miembros de las fuerzas de seguridad y las Fuerzas Armadas pueden enfrentar restricciones debido a las
misiones y responsabilidades particulares que asumen.
Además, es importante considerar los límites a la libertad de expresión que surgen del concepto de "discurso
del odio". Según el Tribunal Constitucional, la mera negación de delitos como el genocidio no necesariamente
constituye un acto criminal, pero la justificación pública de tales delitos puede ser penalmente sancionable, debido
al riesgo que representa para la sociedad. El Tribunal ha diferenciado estos casos de expresiones que, aunque
críticas, no constituyen incitación al odio o intolerancia.
En resumen, la jurisprudencia constitucional refleja una clara distinción entre la libertad de expresión y el derecho a
la información, aunque a menudo se aborden conjuntamente en contextos jurídicos específicos. Esta distinción
asegura que ambos derechos sean protegidos de manera adecuada y conforme a las circunstancias particulares de su
ejercicio.
13.5. DERECHO A LA INFORMACIÓN
Aunque todas las libertades reconocidas en el art. 20.1 CE, como acabamos de ver, son muy importantes para que
exista una comunicación libre, es evidente que la estrella entre todas ellas es el derecho a la información reconocido
en el apartado d).
El derecho a la información ha sido uno de los derechos constitutivos del núcleo inicial de las Declaraciones de
Derechos. Con frecuencia ha sido el primero de los derechos consignados en la Constitución. Así ocurrió, por
ejemplo, en la Constitución Federal de los Estados Unidos de América, en la que el derecho a la información se
incorpora al texto constitucional a través de la Primera Enmienda. Y así ocurrió en España con las Constituciones
de 1837 y 1845, en las cuales el derecho a la información figuraba en el art. 2, inmediatamente después de la
definición de quiénes eran ciudadanos españoles. Pero incluso cuando no es el primero de los derechos o libertades,
no deja de figurar. Así ocurre en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en la que figura
en el art. 11, o en la Constitución de Cádiz de 1812, en la que figuraba por partida doble, como facultad vigésima
cuarta de las Cortes en el art. 131: “proteger la libertad política y de imprenta”, y como derecho de los ciudadanos
en el art. 371: “Todos los españoles tienen libertad de escribir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de
licencia…”Jamás ha faltado en la historia del constitucionalismo el equivalente de lo que hoy entendemos por
derecho a la información. No hay ni una sola Constitución digna de tal nombre de la que haya estado ausente.
A) DERECHO DOBLE: EL DERECHO A RECIBIR INFORMACIÓN COMO DERECHO OBJETIVO Y
FUNDAMENTO DE LA PREVALENCIA DEL DERECHO A TRANSMITIR INFORMACIÓN
El derecho a la información, consagrado en el artículo 20 de la Constitución Española, comprende tanto el derecho
a comunicar información como el derecho a recibirla. Aunque ambos son componentes esenciales de este derecho
fundamental, presentan características y enfoques distintos según la jurisprudencia y el análisis constitucional.
Naturaleza Dual del Derecho a la Información
El Tribunal Constitucional ha establecido que el derecho a la información no es simplemente una vertiente pasiva
del derecho a comunicar. Se trata de dos derechos separados y diferenciados:
1. Derecho a Comunicar: Incluye el derecho de los individuos a transmitir información de manera libre, siempre
que esta sea veraz y no vulnere otros derechos constitucionales.
2. Derecho a Recibir: Este aspecto del derecho a la información implica el derecho de las personas a recibir
información libremente. Es fundamental para que los ciudadanos puedan formular opiniones informadas y
participar activamente en la vida democrática.
Fundamentos y Fortaleza del Derecho a Recibir Información
El Tribunal Constitucional ha afirmado que el derecho a recibir información es crucial para la formación de una
opinión pública libre y para el ejercicio responsable de la ciudadanía en un contexto democrático. Es el "soporte
final" del derecho a la información, ya que, sin el acceso libre y amplio a la información relevante, el ejercicio del
derecho a comunicar información carecería de su base necesaria.
Implicaciones y Peculiaridades del Derecho a la Información
A diferencia de otros derechos fundamentales, como el derecho a la vida o la igualdad, donde se puede distinguir
claramente entre la titularidad abstracta y el ejercicio individual, el derecho a recibir información no permite esta
escisión. Su naturaleza objetiva implica que su protección se orienta hacia el interés general de la sociedad en su
conjunto, asegurando un acceso amplio y equitativo a la información relevante.
Características del Derecho a Recibir Información
El derecho a recibir información se distingue de otros derechos fundamentales por su naturaleza
predominantemente objetiva. A diferencia de la mayoría de los derechos fundamentales, que pueden ser
subjetividades en su ejercicio por individuos específicos, el derecho a recibir información tiene una dimensión
esencialmente colectiva y objetiva. Esto significa que su propósito principal es el acceso generalizado a la
información, esencial para el funcionamiento de una sociedad democrática.
1. Naturaleza Ciudadana y Colectiva: A diferencia de la mayoría de los derechos fundamentales, el derecho a
recibir información no puede ser individualizado en su ejercicio. No se convierte en un derecho subjetivo específico
de un individuo particular, sino que es un derecho que pertenece a la ciudadanía en su conjunto.
Este aspecto colectivo del derecho a recibir información implica que su protección se centra en garantizar que la
información de interés general esté disponible para todos los ciudadanos.
2. Relación con el Derecho a Comunicar: El Tribunal Supremo ha destacado que el derecho a recibir información
está íntimamente ligado al derecho a comunicar información libremente. Ambos derechos se consideran
complementarios y mutuamente dependientes. La libertad de transmitir información se traduce directamente en la
posibilidad de los ciudadanos de recibir información diversa y veraz, esencial para la formación de una opinión
pública informada.
3. Derecho Reflejo: El derecho a recibir información es, en la práctica, un reflejo del derecho a transmitir
información. Cualquier restricción o afectación al derecho a transmitir información afecta directamente la
disponibilidad y el acceso a la información por parte de los ciudadanos. Sin embargo, no todas las decisiones de los
medios de comunicación para dar o no dar cierta información infringen derechos de los receptores, siempre que no
sean discriminatorias ni afecten al derecho de acceso igualitario a la información pública.
Jurisprudencia y Protección del Derecho a Recibir Información
El Tribunal Constitucional ha abordado casos significativos que involucran el derecho a recibir información:
• STC 104/2014: En este caso, se discutió la exclusión de una empresa de radiodifusión de la publicidad
institucional por parte de un ayuntamiento. El Tribunal Constitucional determinó que tal exclusión vulneraba el
principio de igualdad en relación con el derecho a la libertad de información. Se subrayó la importancia de que los
ciudadanos reciban información de interés general de manera igualitaria y no discriminatoria, asegurando así un
acceso equitativo a la información pública.
B) DERECHO A TRANSMITIR INFORMACIÓN: TITULARIDAD
El derecho a transmitir información, consagrado en el artículo 20 de la Constitución Española, es un derecho
fundamental que se extiende a todos los ciudadanos sin excepción. Sin embargo, su ejercicio puede variar
significativamente dependiendo de si se realiza de manera profesional a través de medios de comunicación
institucionalizados o de forma individual.
Igualdad en la Titularidad del Derecho a Transmitir Información
El Tribunal Constitucional ha establecido que el derecho a informar y transmitir información es un derecho de
libertad común a todos los ciudadanos. En diversas sentencias, como la STC 6/1981 y la STC 6/1988, se ha
afirmado que este derecho no distingue entre profesionales de la información y otros ciudadanos en cuanto a la
titularidad básica del derecho.
Valoración del Ejercicio Profesional del Derecho a Informar
Aunque todos los ciudadanos son titulares del derecho a transmitir información, el Tribunal Constitucional
reconoce una diferencia significativa en la valoración del ejercicio de este derecho cuando se realiza
profesionalmente a través de medios de comunicación institucionalizados. Esta distinción se basa en que estos
medios, como la prensa y otros medios reconocidos por la sociedad, desempeñan un papel crucial en la formación
de la opinión pública y la garantía de la libre circulación de información veraz y relevante para la democracia.
Protección Reforzada para los Profesionales de la Información
El ejercicio profesional del derecho a transmitir información a través de medios institucionalizados recibe una
protección constitucional reforzada. Esta protección se justifica por el papel esencial que desempeñan los
periodistas y medios de comunicación en el funcionamiento democrático de la sociedad. Incluso el legislador ha
reconocido esto al incluir derechos como la cláusula de conciencia y el secreto profesional de los periodistas en el
artículo 20.1.d) de la Constitución.
Jurisprudencia Constitucional y Ejercicio del Derecho a Informar
La jurisprudencia constitucional ha destacado la importancia de garantizar el ejercicio profesional del derecho a la
información como un pilar de la democracia. En casos como la STC 165/1987, el Tribunal Constitucional ha
diferenciado el valor de la libertad de información cuando se ejerce por profesionales a través de medios
institucionalizados, en comparación con su ejercicio a través de medios no regulares o clandestinos.
Conclusión
A pesar de que todos los ciudadanos son titulares del derecho a transmitir información, su ejercicio profesional a
través de medios de comunicación reconocidos y regulados constitucionalmente recibe una protección especial.
Esta diferenciación es esencial para mantener la integridad y la eficacia del derecho a la información como un
elemento central en la formación de la opinión pública y la garantía de una sociedad democrática informada y
participativa.
C) ELEMENTOS DEFINITORIOS DEL DERECHO A TRANSMITIR INFORMACIÓN: LOS LÍMITES
EN EL EJERCICIO DEL DERECHO
Para que el ejercicio del derecho a la información sea conforme a la Constitución española, deben concurrir tres
elementos fundamentales, dos de carácter positivo y uno de carácter negativo:
1. Veracidad: Este es el ˙Nico elemento mencionado expresamente en la Constitución. El derecho reconocido es el
derecho a transmitir "información veraz". La veracidad es una condición necesaria pero no suficiente para el
ejercicio del derecho a la información conforme a la Constitución.
2. Relevancia para la formación de la opinión pública: Además de ser veraz, la información debe ser de interés
general o relevante para la formación de la opinión pública. Una información que, aunque veraz, carezca de
relevancia pública no estar· protegida por el artículo 20.1.d) de la CE.
3. Forma apropiada de transmisión: El modo en que se transmite la información también es crucial. Debe
hacerse de manera que sea adecuada para la formación de la opinión pública, evitando aspectos irrelevantes desde
ese punto de vista y excluyendo expresiones que puedan resultar injuriosas o insultantes para las personas
mencionadas en la información.
4. Profesionalismo y medios institucionalizados: Aunque no define el ejercicio del derecho a la información, el
hecho de que la información sea transmitida por profesionales a través de medios de comunicación
institucionalizados como la prensa, confiere un valor y una protección especiales a dicho ejercicio.
Limitaciones al Ejercicio del Derecho a la Información
Estos elementos constitutivos del ejercicio legítimo del derecho a la información deben ser interpretados en
relación con los límites establecidos en el apartado 4 del artículo 20 de la Constitución Española. Estos límites son:
• Respeto a otros derechos: Las libertades del artículo 20 tienen como límite el respeto a otros derechos
reconocidos en el mismo título de la Constitución, así como en las leyes que los desarrollen.
• Derecho al honor, intimidad, propia imagen y protección de la juventud y la infancia: Especialmente
relevante es el respeto al derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, a la propia imagen y a la protección
de la juventud y la infancia. Estos derechos deben ser considerados y protegidos frente al ejercicio del derecho a la
información cuando entran en conflicto.
Protección Funcional del Derecho a la Información
El derecho a la información recibe una protección extraordinaria no por los sujetos que lo ejercen, sino por la
función que cumple en el sistema político y social, especialmente en la formación de la opinión pública. Esta
protección no es subjetiva, sino funcional, orientada a garantizar la circulación de información necesaria para el
ejercicio pleno de la ciudadanía democrática.
C) EL LÍMITE DE LA VERACIDAD
El derecho a la información exige no solo que la información sea veraz y relevante para la opinión pública, sino
también que se obtenga y se transmita con diligencia profesional. Este principio no solo protege a los individuos de
la difamación y el daño injustificado, sino que también salvaguarda el libre flujo de información esencial para una
sociedad democrática. La veracidad, por tanto, no es solo una obligación ética, sino un requisito constitucional que
define el ejercicio legítimo de la libertad de información en España.
1. Diligencia en la averiguación de los hechos: El Tribunal Constitucional establece que antes de la difusión de
una noticia, el informador debe llevar a cabo una labor de averiguación de los hechos con la diligencia exigible a un
profesional de la información (STC 21/2000, FJ 5.°). Esto implica contrastar los datos de manera diligente y
razonable.
2. Veracidad vs. verdad absoluta: La veracidad no debe confundirse con la verdad absoluta. Aunque la
información puede no ser completamente correcta en cuanto a su total adecuación a los hechos, sigue constituyendo
ejercicio del derecho a la información si se ha actuado con diligencia en su obtención y verificación. La
Constitución no desprotege las informaciones erróneas siempre que se haya actuado con diligencia en su obtención
(STC 6/1988, FJ 5.°).
3. Reportaje neutral: Se entiende como aquel reportaje donde el medio de comunicación se limita a reproducir
declaraciones de terceros sin alterar su importancia en el contexto de la noticia. En estos casos, el medio solo
responde por la existencia objetiva de las declaraciones y su relevancia pública, no por su veracidad intrínseca
(STC 76/2002, FJ 4.°).
4. Responsabilidad por la veracidad: Cuando no se trata de un reportaje neutral, el periodista y el medio deben
asumir la responsabilidad de la veracidad de la información. Esto implica un deber de contrastar las fuentes y
asegurarse de la fiabilidad de la información antes de su publicación (STC 1/2005).
5. Fiabilidad de las fuentes: Es crucial verificar la fiabilidad de las fuentes de la información. Aunque en
ocasiones una fuente fidedigna pueda eximir de la necesidad de una verificación exhaustiva, esta excepción es
limitada y la regla general es el deber de diligencia en la comprobación de la noticia (STC 178/1993, FJ 5.°).
C) EL LÍMITE DE LA RELEVANCIA PÚBLICA DE LA INFORMACIÓN
El límite de la relevancia pública implica que el ejercicio del derecho a la información esta· condicionado por la
importancia que la información tenga para la sociedad en su conjunto. No basta con que la información sea veraz;
debe ser pertinente para la opinión pública y contribuir a la discusión democrática sobre asuntos de interés general.
Este criterio no solo protege otros derechos fundamentales, como el honor y la intimidad, sino que también asegura
que el derecho a la información cumpla su función esencial en el contexto democrático.
1. Función del derecho a la información: El derecho a la información cumple un papel fundamental en la
formación de la opinión pública en asuntos de interés general. Por lo tanto, la información que este derecho protege
debe ser relevante para la formación de dicha opinión (STC 165/1987, FJ 10.°).
2. Concepto de relevancia pública: Aunque el interés general no se pueda definir de manera precisa, se requiere
que la información transmitida sea relevante públicamente. Esto se refiere a hechos que pueden ser noticiables o
que tienen importancia para los ciudadanos, ya sea por las personas o instituciones involucradas o por la
trascendencia social del asunto, aunque sea coyuntural (STC 143/1991, FJ 4.°).
3. Balance de derechos constitucionales: La relevancia pública también se vincula con el equilibrio entre el
derecho a la información y otros derechos fundamentales, como el honor, la intimidad personal y familiar, y la
propia imagen. Cuando existe un conflicto entre estos derechos, se debe ponderar si la información se ha
transmitido dentro del ·ámbito constitucionalmente protegido (STC 15/1993, FJ 1.°).
4. Prevalencia del derecho a la información: En general, el Tribunal Constitucional establece que el derecho a la
información prevalece cuando la información es veraz, está· relacionada con asuntos de interés general y
contribuye a la formación de una opinión pública libre y plural (STC 336/1993, FJ 4.°).
5. Excepciones al principio de relevancia pública: No cualquier información sobre una persona pública es
automáticamente de relevancia pública. Si la información no contribuye a la formación de la opinión pública o si se
trata de aspectos de la vida privada que no tienen trascendencia social, el derecho al honor y la intimidad personal
pueden prevalecer sobre el derecho a la información (STC 20/1992, FJ 3.°).
6. Responsabilidad en la transmisión de la información: Además de cumplir con el requisito de veracidad, la
información debe ser transmitida de manera adecuada a su función en el sistema democrático. Esto implica que los
profesionales de la información deben ser cuidadosos en la forma en que presentan la información, evitando
sensacionalismos innecesarios o aspectos que no contribuyan a la formación de la opinión pública (STEDH de 21
de febrero de 2017, caso Rubio Dosamantes c. España).
C) TRANSMISIÓN DE LA INFORMACIÓN DE MANERA APROPIADA PARA LA FORMACIÓN DE
LA OPINIÓN PÚBLICA
La transmisión adecuada de la información no se limita a su veracidad o relevancia pública, sino también a la forma
en que se presenta. La protección del derecho a la información requiere que la información sea veraz, relevante
para la formación de la opinión pública y transmitida de manera que cumpla con su función en el sistema
democrático. La inclusión de insultos o expresiones vejatorias, así como la falta de relevancia pública en la
presentación de detalles personales, pueden invalidar la protección constitucional del derecho a la información. Por
tanto, tanto el contenido como la forma son aspectos esenciales para determinar la legitimidad del ejercicio del
derecho a la información en un contexto democrático.
1. Relevancia pública y forma de transmisión: La información debe ser transmitida de manera que contribuya
efectivamente a la formación de la opinión pública. Incluso si la información es veraz y sobre un evento de interés
general, si se presenta de forma que no añade valor a la opinión pública, no está· protegida por el derecho a la
información. Este principio se ilustra con dos sentencias consecutivas del Tribunal Constitucional relacionadas con
la cobertura de un accidente aéreo por El País y Diario 16, donde se distinguieron por cómo presentaron aspectos
personales del comandante fallecido (SSTC 171 y 172/1990).
2. El derecho al insulto y la expresión vejatoria: La libertad de información no ampara el uso de insultos o
expresiones vejatorias. Aunque la información sea veraz y de interés público, si incluye comentarios insultantes o
descalificaciones sin relación con la formación de la opinión pública, no constituye un ejercicio legítimo del
derecho a la información. Por ejemplo, el Tribunal Constitucional ha declarado que emitir expresiones vejatorias,
como alusiones a defectos físicos sin justificación informativa, vulnera el derecho al honor y no contribuye a la
formación de una opinión pública libre (STC 105/1990).
3. Casos específicos y límites de la crítica: La evaluación de la crítica y la expresión debe considerarse caso por
caso. Aunque se permiten expresiones fuertes o provocativas en el contexto de la crítica política o pública, estas
deben tener una conexión con el debate público y no pueden desviarse hacia la mera ofensa personal. El Tribunal
Europeo de Derechos Humanos ha subrayado la importancia de la libertad de expresión en contextos de debate
sobre asuntos de interés general, aunque reconoce límites claros en términos de difamación o injuria personal no
justificada por el debate público.
D) EL DERECHO DE RECTIFICACIÓN
El derecho de rectificación, contemplado en la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, es un contrapeso al ejercicio
del derecho a la información por parte de los medios de comunicación institucionalizados. Aquí se destacan los
aspectos clave de este derecho y su interpretación por el Tribunal Constitucional:
1. Fundamentos y alcance del derecho: Este derecho está destinado a permitir que cualquier persona, natural o
jurídica, rectifique información que considere inexacta y perjudicial para su persona o entidad. Se ejerce mediante
el envío de un escrito de rectificación al director del medio de comunicación correspondiente, quien tiene la
obligación de publicarla íntegramente y de manera gratuita en un plazo determinado y con la misma relevancia que
la información original.
2. Proceso de rectificación: Si el director del medio se niega a publicar la rectificación, el afectado puede iniciar
una "acción de rectificación" ante el juez de primera instancia de su domicilio. Este proceso no requiere la
representación de abogado ni procurador. El juez puede admitir o no la demanda y, si procede, convocará a las
partes a un juicio verbal que debe celebrarse en un plazo breve, generalmente siete días.
3. Interpretación constitucional: El Tribunal Constitucional ha equilibrado el derecho de rectificación con el
derecho a la información. Reconoce que la celeridad con la que se transmite la información no siempre permite una
verificación exhaustiva de los hechos, por lo que no toda información incorrecta pierde automáticamente la
protección como ejercicio del derecho a la información. Sin embargo, una vez ordenada la rectificación
judicialmente, esta decisión no garantiza la autenticidad de los hechos presentados por el demandante, incluso si
estos posteriormente se demuestran ciertos y ajustados a la realidad.
4. Balance de derechos constitucionales: El Tribunal Constitucional subraya que imponer la rectificación no
lesiona necesariamente el derecho a la información del medio que publica la noticia originalmente, incluso si la
información se revela como verdadera posteriormente. Esta interpretación busca equilibrar la protección de los
derechos fundamentales, especialmente en el contexto de la libertad de expresión y el derecho al honor y a la
intimidad.
El derecho de rectificación es un mecanismo crucial para corregir información inexacta que pueda perjudicar a
personas o entidades. Su implementación busca equilibrar el poder del derecho a la información con la salvaguarda
de otros derechos constitucionales. Aunque la celeridad con la que se debe actuar en ambos procesos impide una
verificación exhaustiva previa, la rectificación judicialmente ordenada no implica necesariamente una invalidación
completa del ejercicio del derecho a la información por parte del medio original. Este enfoque garantiza un balance
justo entre la libertad de expresión y el derecho a la reputación y la dignidad de las personas.
EL DERECHO AL HONOR, A LA INTIMIDAD PERSONAL Y FAMILIAR Y A LA PROPIA IMAGEN.
12.6. LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD: HONOR, INTIMIDAD Y PROPIA IMAGEN
A) LOS DERECHOS DEL SIGLO XX
Los llamados "derechos de la personalidad" han sido un desarrollo relativamente reciente en el ámbito de los
derechos humanos y constitucionales. Este concepto emergió y se consolidó a lo largo del siglo XX, respondiendo a
las transformaciones sociales, políticas y tecnológicas que caracterizaron esa época.
1. Origen y Reconocimiento Constitucional: Los derechos de la personalidad, como el honor, la intimidad y la
propia imagen, no fueron incluidos en declaraciones de derechos hasta tiempos muy recientes. La Declaración
Universal de Derechos Humanos de 1948 marca un punto de inflexión al reconocer por primera vez estos derechos
en su artículo 12. En España, la Constitución de 1978 fue pionera al incorporar estos derechos en su artículo 18,
apartado 1, marcando un cambio significativo respecto a constituciones anteriores que no abordaban estos aspectos.
2. Contexto Histórico y Social: Antes del siglo XX, en sociedades mayoritariamente agrarias y pequeñas
comunidades, la necesidad de proteger el honor, la intimidad y la propia imagen era mínima. Estos derechos se
consideraban superfluos debido a la falta de anonimato y a la limitada capacidad de los poderes públicos para
recoger información sobre los individuos. La protección se limitaba principalmente a la inviolabilidad del domicilio
y la correspondencia, reflejada en las constituciones del siglo XIX.
3. Impacto de la Urbanización y la Industrialización: Con la transición hacia sociedades urbanas e industriales
en el siglo XX, surgió un cambio radical. Las personas se volvieron más anónimas, pero también más
interdependientes, dependiendo de servicios y recursos proporcionados por la colectividad. Esto incrementó la
necesidad de proteger la autonomía individual frente al uso potencialmente invasivo de la información personal,
gestionada tanto por el Estado como por entidades privadas.
4. Derechos como Garantía de Autonomía: Los derechos de la personalidad se consolidaron como herramientas
esenciales para preservar la autonomía individual en nuevas condiciones de vida urbana e industrial. Protegen la
capacidad de controlar cómo se presenta uno mismo ante los demás, crucial para la autovaloración y la interacción
social en un entorno complejo y tecnológicamente avanzado.
5. Necesidad en un Contexto Democrático: En sociedades democráticas, donde la participación igualitaria en la
formación de la voluntad general es fundamental, los derechos de la personalidad son indispensables. Sin ellos, la
capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones libres en la sociedad civil y política estaría severamente
comprometida. Por lo tanto, estos derechos se vuelven aún más cruciales en contextos democráticos avanzados.
6. Evolución Constitucional en España: La Constitución Española de 1978 reconoce explícitamente los derechos
al honor, intimidad personal y propia imagen en su artículo 18, apartado 1. Además, mantiene garantías concretas
como la inviolabilidad del domicilio y de las comunicaciones en otros apartados. Esta integración constitucional
refleja la necesidad de adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos y sociales del siglo XX.
En resumen, los derechos de la personalidad han evolucionado como respuesta a las demandas cambiantes de la
sociedad moderna, garantizando la autonomía individual frente a la creciente interdependencia y la recopilación
masiva de información. Su reconocimiento constitucional subraya su importancia como pilares fundamentales para
una convivencia democrática y respetuosa de los derechos humanos en el siglo XX y más allá.
B) DERECHO AL HONOR
El derecho al honor es uno de los derechos fundamentales reconocidos en el artículo 18.1 de la Constitución
Española. Es esencial para comprender cómo ha evolucionado este concepto a lo largo de la historia y cómo se
interpreta en el contexto legal actual.
Origen y Evolución del Concepto de Honor
El concepto de honor tuvo su origen en sociedades aristocráticas y nobiliarias, donde era utilizado para distinguir y
separar a ciertos individuos, principalmente nobles, del resto de la población. Inicialmente, no era un concepto
igualitario, sino que servía para perpetuar la diferencia entre grupos sociales. Sin embargo, con el avance hacia
sociedades más democráticas, este concepto fue perdiendo relevancia.
Reconceptualización en el Marco Constitucional
Con la llegada del Estado Constitucional, el derecho al honor y la dignidad humana fueron integrados en un
contexto igualitario. La dignidad humana se convirtió en un atributo de todo individuo humano desde su
nacimiento, estableciendo así que el honor es un derecho accesible a todas las personas, independientemente de su
origen social o económico.
Protección Jurídica del Derecho al Honor
1. Titularidad del Derecho: Solo las personas físicas pueden ser titulares del derecho al honor. Las personas
jurídicas, en sentido estricto, no pueden reclamar este derecho, aunque se reconozca cierta protección para su
prestigio profesional.
2. Contenido del Derecho: El contenido del derecho al honor es jurídicamente indeterminado, lo que significa que
su definición se adapta a los valores sociales y normas vigentes en cada momento. Esto se debe a que el honor está·
vinculado estrechamente con la percepción pública y la reputación de una persona.
3. Intromisiones Ilegítimas: Se definen como aquellas imputaciones de hechos o manifestaciones de juicios de
valor que lesionan la dignidad, menoscaban la fama o atentan contra la propia estimación de una persona. No se
requiere necesariamente que estas intromisiones se realicen con publicidad para que sean ilegítimas.
4. Distinción entre Hechos y Juicios de Valor: Las imputaciones de hechos deben ser falsas para considerarse una
intromisión ilegítima en el derecho al honor. Los juicios de valor, por su parte, son subjetivos y no verificables, por
lo tanto, su imputación no constituye una intromisión ilegítima en el honor si se basa en opiniones personales.
Legislación y Jurisprudencia
La Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar
y a la propia imagen, junto con las interpretaciones del Tribunal Constitucional, establecen el marco legal y
jurisprudencial para la protección del derecho al honor en España.
Conclusiones
El derecho al honor, como derecho fundamental, se ha transformado de un concepto aristocrático a un derecho
fundamental igualitario en el contexto de la democracia constitucional. Su protección se basa en la dignidad
humana y en la percepción social de la reputación y la buena fama de las personas.
En resumen, el derecho al honor es un componente esencial de la dignidad humana, protegido constitucionalmente
y adaptado a las realidades sociales contemporáneas, aunque su definición precisa y su aplicación específica
continúan siendo desafíos en el ámbito jurídico.
C) DERECHO A LA INTIMIDAD
El derecho a la intimidad, tal como se ha desarrollado en España a partir de la Constitución de 1978 y la Ley
Orgánica 1/1982, es un derecho fundamental que abarca diferentes aspectos de la vida privada de las personas. Su
protección se extiende más allá de la mera privacidad física o de la vida doméstica, incluyendo aspectos como la
información personal, la autonomía sobre los propios datos, y la reserva frente a la divulgación pública no
consentida de aspectos íntimos y personales.
1. Concepto y evolución: El derecho a la intimidad se concibe como un espacio personal y reservado que las
personas pueden reclamar frente a la interferencia de terceros, incluyendo tanto la esfera física como la información
privada y familiar. Su evolución ha sido influenciada por desarrollos jurisprudenciales y doctrinales, adaptándose a
nuevas realidades sociales y tecnológicas.
2. Fundamentos constitucionales: Está enraizado en el artículo 18 de la Constitución Española de 1978, que
protege el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este artículo sienta las bases
para la legislación que regula y protege este derecho fundamental.
3. Regulación legal: La Ley Orgánica 1/1982 sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y
familiar y a la propia imagen establece los límites y las acciones legales frente a las intromisiones ilegítimas en
estos ámbitos. Define claramente qué constituye una intromisión ilegítima y cuáles son las condiciones bajo las
cuales se puede ejercer el derecho a la intimidad.
4. Ámbitos protegidos: Incluye tanto la esfera íntima y personal como la familiar, abarcando aspectos como la
información clínica, la vida personal cotidiana, la correspondencia privada, entre otros. También se extiende a la
esfera pública cuando la expectativa razonable de privacidad no está· afectada por la exposición pública.
5. Garantías y excepciones: Se establece la necesidad de consentimiento expreso para la obtención y divulgación
de información personal, salvo en casos excepcionales donde predomine un interés público legítimo (como
investigaciones criminales o salud pública), siempre que esté debidamente regulado por la ley y sea proporcionado.
6. Jurisprudencia y desarrollo doctrinal: El Tribunal Constitucional español ha desempeñado un papel crucial en
la interpretación y aplicación del derecho a la intimidad, adaptando sus decisiones a los cambios sociales y
tecnológicos. Ha establecido precedentes claros sobre lo que constituye una intromisión ilegítima y ha defendido la
necesidad de proteger la privacidad individual frente a la acción de terceros y de las autoridades.
7. Protección frente a avances tecnológicos: La legislación y la jurisprudencia también abordan el impacto de las
tecnologías modernas, como la vigilancia electrónica y el uso de cámaras de video, estableciendo límites claros
para proteger la privacidad incluso en espacios públicos.
En resumen, el derecho a la intimidad en España es un componente esencial de la dignidad humana y se entiende
como un derecho dinámico que debe adaptarse a los desafíos y avances de la sociedad moderna. Su protección se
basa en el equilibrio entre la autonomía individual y los intereses sociales legítimos, garantizando que las personas
puedan disfrutar de una esfera íntima y personal sin interferencias indebidas.
D) DERECHO A LA PROPIA IMAGEN
El derecho a la propia imagen en España está· ampliamente protegido como un derecho fundamental, vinculado
estrechamente con el derecho a la intimidad y al honor, pero con características específicas que lo distinguen de
estos. Aquí resumo los puntos clave sobre este derecho según la jurisprudencia española y la legislación relevante:
1. Definición y Naturaleza: El derecho a la propia imagen es un derecho fundamental reconocido en el artículo
18.1 de la Constitución Española. Protege la facultad de cada persona de controlar la captación, reproducción y
publicación de su imagen, voz y otros atributos físicos reconocibles. Es un derecho de la personalidad que garantiza
un ámbito de libertad respecto a la divulgación pública de estos atributos.
2. Relación con otros derechos: Aunque vinculado al derecho a la intimidad y al honor, el derecho a la propia
imagen se distingue porque protege específicamente la representación gráfica de una persona, incluso en
situaciones donde no se vulnere directamente su intimidad o su honor.
3. Ámbito de Protección: Cubre tanto las situaciones en lugares privados como públicos, pero establece
excepciones claras cuando la imagen se captura durante actos públicos o en lugares abiertos al público,
especialmente en el caso de personas que ejercen cargos públicos o tienen notoriedad pública.
4. Consentimiento: Para la captación, reproducción o publicación de la imagen de una persona se requiere su
consentimiento expreso, excepto en los casos permitidos por ley (como los mencionados en el artículo 8.2 de la Ley
Orgánica 1/1982). El consentimiento para ser fotografiado no implica automáticamente el consentimiento para la
publicación de esas imágenes.
5. Uso Comercial y Caricaturas: La explotación económica de la propia imagen se rige por normativas que no son
parte del derecho de la personalidad, sino del derecho de propiedad. Las caricaturas de personajes públicos están
protegidas por la libertad de expresión, pero bajo ciertos criterios, como evitar la denigración o el uso comercial sin
justificación pública.
6. Jurisprudencia Específica: Casos como el de la STC 23/2010 y la STC 27/2020 han clarificado cómo se aplica
este derecho en contextos específicos, como la publicación de caricaturas y el uso de imágenes en redes sociales.
7. Límites y Excepciones: Hay excepciones claras en la legislación española donde se permite la captación y
publicación de imágenes sin consentimiento expreso, pero bajo condiciones específicas y relacionadas con el
interés público o la información gráfica sobre sucesos públicos.
En resumen, el derecho a la propia imagen en España garantiza a cada individuo un control sobre cómo se utilizan
sus atributos físicos y gráficos, asegurando así la protección de su identidad y dignidad personal frente a la difusión
no autorizada en medios públicos y privados.
E) TUTELA JUDICIAL DE LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD
La tutela judicial de los derechos de la personalidad en España, específicamente del honor, la intimidad y la propia
imagen, se encuentra regulada tanto en el ámbito civil como penal, con disposiciones específicas que garantizan la
protección efectiva de estos derechos fundamentales. Aquí se detallan los aspectos clave relacionados con esta
protección:
1. Jurisdicción Civil y Penal: Los derechos reconocidos en el artículo 18.1 de la Constitución Española pueden ser
reclamados tanto ante la jurisdicción civil como penal. La protección civil está regida principalmente por la Ley
Orgánica 1/1982, mientras que la protección penal se encuentra en el Código Penal, específicamente en los Títulos
XI (delitos contra el honor) y X (delitos contra la intimidad y la propia imagen).
2. Relación entre Jurisdicciones: La disposición final cuarta del Código Penal, que modificó el artículo 1.2 de la
Ley Orgánica 1/1982, establece que el carácter delictivo de la intromisión no impide el recurso al procedimiento de
tutela judicial civil. Esto significa que una persona afectada puede optar por iniciar acciones judiciales en la vía
civil sin tener que esperar una resolución penal previa, aunque la acción penal también pueda ser considerada.
3. Protección Civil de los Derechos: El artículo 9 de la Ley Orgánica 1/1982 detalla las vías procesales para la
tutela judicial frente a intromisiones ilegítimas en los derechos de la personalidad. Estas pueden ser acciones
ordinarias o procedimientos sumarios, dependiendo de la gravedad y circunstancias del caso. La Ley de
Enjuiciamiento Civil remite al juicio civil ordinario para las demandas que busquen proteger el honor, la intimidad
y la propia imagen.
4. Medidas de Protección y Reparación: El objetivo principal de la tutela judicial es cesar la intromisión ilegítima
y restaurar el ejercicio pleno del derecho afectado. El juez puede adoptar medidas cautelares para detener la
intromisión de manera inmediata y puede ordenar la difusión de la sentencia condenatoria. Además, se puede
solicitar una indemnización por daños y perjuicios, que incluye el daño moral, valorado según las circunstancias
específicas del caso.
5. Cuantificación de la Indemnización: La Ley establece criterios para determinar la cuantía de la indemnización,
considerando la difusión del dado, el medio a través del cual se produjo la intromisión y los beneficios obtenidos
por el causante de la lesión. El perjuicio moral se evalúa en función de la gravedad de la lesión sufrida por la
persona afectada.
6. Ejecución de Sentencias: Es importante destacar que, según el artículo 525.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil,
las sentencias que declaren la vulneración de los derechos al honor, la intimidad y la propia imagen no pueden
ejecutarse provisionalmente mientras no sean firmes. Esto implica que la reparación de estas vulneraciones puede
demorarse hasta que se agoten todos los recursos judiciales.
En conclusión, la tutela de los derechos de la personalidad en España esta· deseada para ofrecer una protección
integral que abarca tanto la prevención de intromisiones ilegítimas como la reparación adecuada de los dos
causados por estas. Las normativas y jurisprudenciales vigentes garantizan un marco legal salido para la defensa de
estos derechos fundamentales en diversas circunstancias y contextos.
F) LOS DERECHOS INSTRUMENTALES DE LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD:
INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO, SECRETO DE LAS COMUNICACIONES Y
AUTODETERMINACIÓN INFORMATIVA
En los apartados 2, 3 y 4 el art. 18 CE reconoce una serie de derechos instrumentales de los derechos de la
personalidad reconocidos en el apartado 1. Dos de ellos, la inviolabilidad del domicilio y de las comunicaciones,
son derechos de gran tradición en todos los países de nuestro entorno. El otro, por el contrario, es un derecho
nuevo. Tan nuevo que ni siquiera está formulado como tal derecho, sino como un mandato al legislador. Es
mediante la interpretación constitucional como tal derecho se ha acabado incorporando a nuestro ordenamiento.
Este carácter instrumental no quiere decir que no sean derechos autónomos. Buena prueba de ello es que algunos de
ellos han sido reconocidos como tales antes de que lo fueran los derechos de la personalidad. Pero una vez que
estos han sido reconocidos en el apartado 1 en los términos que hemos visto, es evidente que su ámbito de
protección se proyecta en los derechos reconocidos en los apartados siguientes dándoles un alcance superior al que
tenían cuando aparecían constitucionalizados sin conexión con los derechos de la personalidad. Su carácter de
derechos instrumentales de los derechos de la personalidad no los desvela, sino todo lo contrario. Refuerza su
ámbito de protección, como vamos a ver a continuación.
F’) INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO
El derecho a la inviolabilidad del domicilio en España, consagrado en el artículo 18.2 de la Constitución, es un
derecho fundamental que establece que ningún registro o entrada puede realizarse en el domicilio de una persona
sin su consentimiento o sin una resolución judicial, excepto en casos de flagrante delito. Aquí se detallan los
aspectos clave de este derecho y sus interpretaciones jurisprudenciales:
1. Concepto de Domicilio: Según la jurisprudencia constitucional, el concepto de domicilio va más allá del sentido
jurídico-administrativo o privado y abarca cualquier espacio físico donde una persona tiene una expectativa
razonable de intimidad y privacidad. Esto incluye lugares de residencia o trabajo, ya sean permanentes o
temporales, así como otros espacios cerrados donde la persona ejerce su libertad más íntima.
2. Titularidad del Derecho: El derecho a la inviolabilidad del domicilio no es exclusivo de las personas físicas,
sino que también se extiende a las personas jurídicas cuando ocupan espacios que son indispensables para el
desarrollo de sus actividades sin intromisiones externas. Esta extensión del derecho se basa en la necesidad de
proteger documentos y espacios esenciales para su funcionamiento.
3. Consentimiento: La entrada o registro en un domicilio sin consentimiento constituye una intromisión ilegítima,
a menos que se realice en caso de flagrante delito o mediante una resolución judicial. El consentimiento debe ser
previo e inequívoco, y puede ser revocado en cualquier momento. No es necesario que sea expreso o por escrito,
pero debe ser claro y voluntario.
4. Resolución Judicial: La autorización judicial para realizar registros en un domicilio es una garantía fundamental
que busca evitar intromisiones arbitrarias. La resolución judicial debe estar debidamente motivada y puede ser
objeto de recurso, aunque su ejecución no se suspende mientras se tramita el recurso.
5. Delito Flagrante: La excepción de flagrante delito permite a las autoridades realizar registros sin consentimiento
previo ni autorización judicial. Sin embargo, el concepto de flagrancia debe entenderse como una situación donde
el delito es evidente y la intervención policial urgente y necesaria. El Tribunal Constitucional ha precisado que la
flagrancia implica una evidencia directa del delito en el momento de su comisión o inmediatamente después.
6. Limitaciones a la Flagrancia: La interpretación restrictiva del Tribunal Constitucional impide que el legislador
amplíe demasiado el concepto de flagrancia, ya que esto podría permitir que las fuerzas de seguridad actúen sin el
control judicial adecuado, lo cual sería contrario al principio constitucional de protección del domicilio y de la
intimidad.
En resumen, el derecho a la inviolabilidad del domicilio en España es una garantía fundamental que protege la
intimidad y la privacidad de las personas y las entidades frente a intromisiones arbitrarias del Estado o de terceros.
La exigencia de consentimiento o autorización judicial previa es crucial para asegurar que cualquier entrada o
registro se realice de manera justificada y conforme a la ley.
F") SECRETO DE LAS COMUNICACIONES
Secreto de las comunicaciones:
1. Ámbito y protección: El artículo 18.3 de la Constitución Española garantiza el secreto de las comunicaciones,
abarcando no sólo las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas, sino todas las formas de comunicación.
El derecho se interpreta como una protección contra la intromisión de terceros en cualquier tipo de intercambio
comunicativo entre personas. Esta protección es formal y se predica del contenido comunicado,
independientemente de su carácter personal o Íntimo.
2. Limitaciones y resolución judicial: El secreto de las comunicaciones puede ser excepcionado mediante
resolución judicial, la cual debe cumplir con ciertos requisitos:
o La intervención debe estar basada en una ley que precise los presupuestos y condiciones para la intervención.
o La resolución judicial debe motivarse adecuadamente, demostrando la necesidad, adecuación y proporcionalidad
de la intervención en el contexto de la investigación de una infracción grave.
3. Jurisprudencia y normativa: La doctrina del Tribunal Constitucional español ha sido influenciada por el
Tribunal Europeo de Derechos Humanos, asegurando que cualquier intervención en las comunicaciones debe estar
claramente regulada por ley y justificada por una resolución judicial que cumpla con criterios estrictos.
Derecho a la protección de datos:
1. Origen y desarrollo: Aunque no está· expresamente mencionado en la Constitución Española, el derecho a la
protección de datos personales se deriva del artículo 18.4 CE, que obliga al legislador a regular el uso de la
informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos. Este derecho ha
evolucionado significativamente a través de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional español, siguiendo el
modelo del Tribunal Constitucional Federal de Alemania.
2. Contenido y protección: El derecho fundamental a la protección de datos busca otorgar a las personas control
sobre sus datos personales, asegurando que estos no sean utilizados de manera injustificada o no autorizada. Esto
incluye la posibilidad de conocer quién tiene acceso a sus datos, como se utilizan, y poder rectificarlos o
eliminarlos si es necesario.
3. Regulación legislativa: El marco legal se ha fortalecido con la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos
Personales y garantía de los derechos digitales, que complementa el Reglamento General de Protección de Datos
(RGPD) de la Unión Europea (UE), asegurando estándares elevados de protección de datos en la normativa
española.
Ambos derechos, el secreto de las comunicaciones y la protección de datos, son fundamentales para garantizar la
intimidad y la libertad individual en la era digital, estableciendo límites claros para la intervención estatal y privada
en las esferas personales de los ciudadanos.
TEMA 7: LOS DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS.
EL DERECHO DE REUNIÓN Y ASOCIACIÓN
13.6. DERECHO DE REUNI”N
A) ORÍGENES Y CARACTERES CONFIGURADORES
El derecho de reunión es una de las libertades individuales más fundamentales y, a la vez, la menos conflictiva con
el individualismo que prevaleció durante las revoluciones burguesas. Este derecho, en esencia, se proyecta como
una extensión de la libertad de expresión, uno de los derechos más representativos del primer constitucionalismo.
Además, la temporalidad inherente al derecho de reunión lo hace más tolerable en un contexto histórico donde
cualquier forma de organización humana que interfiriera entre el ciudadano y el Estado era vista con recelo. Por
esta razón, aunque el derecho de reunión no se incluye en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano,
sí se recogió posteriormente en la Constitución de 1791 y en la primera enmienda de la Constitución Federal de los
Estados Unidos.
En España, el derecho de reunión no se incorporó a los textos constitucionales hasta más tarde. La primera
Constitución que lo reconoce es la de 1869, la cual, en el artículo 17, garantiza el derecho "a reunirse
pacíficamente" y, en el artículo 18, establece que "toda reunión pública estará sujeta a las disposiciones generales
de policía. Las reuniones al aire libre y las manifestaciones políticas sólo podrán celebrarse de día". La
Constitución de 1876 también reconoce el derecho de reunión, aunque de manera más breve y sin abordar
expresamente su vertiente política. Finalmente, la Constitución de 1931 lo reconoce en el artículo 38, con una
redacción muy similar a la de la actual Constitución de 1978: "Queda reconocido el derecho a reunirse
pacíficamente y sin armas. Una ley especial regulará el derecho de reunión al aire libre y el de manifestarse".
El derecho de reunión puede y debe ser analizado desde varias vertientes:
1. Reuniones en locales cerrados: Estas son reuniones propiamente dichas.
2. Reuniones en lugares de tránsito público: Estas se dividen en:
o Reuniones estéticas: Conocidas como concentraciones.
o Reuniones dinámicas: Donde los participantes se desplazan, comúnmente denominadas manifestaciones.
Cada tipo de reunión plantea problemas y requerimientos legislativos diferentes, pero todos comparten los
siguientes cuatro elementos característicos:
1. Elemento subjetivo: Se refiere a la agrupación de personas que deciden congregarse de manera concertada y
organizada. Este carácter organizado diferencia a las reuniones de simples aglomeraciones espontáneas, como las
de jóvenes los fines de semana o las celebraciones deportivas. Sin embargo, existen situaciones difusas donde este
carácter organizado no es claro, y el Tribunal Constitucional tiende a descartar el carácter de reunión si no se
aprecia con claridad (STC 85/1988, sobre las aglomeraciones alrededor de mesas petitorias).
2. Carácter público: Las reuniones con relevancia jurídica son aquellas cuya convocatoria se hace a favor de
personas indeterminadas, excluyendo así reuniones familiares, cenas de homenaje, etc., que son convocadas de
manera nominal o mediante invitación personal.
3. Elemento temporal: Las reuniones son de carácter transitorio, diferenciándose del derecho de asociación, que
implica una agrupación más permanente.
4. Elemento finalista: El objetivo principal de las reuniones es la exposición e intercambio de ideas y opiniones
entre los participantes. Esto las diferencia de la mera presencia de personas en eventos culturales o deportivos, que
están regulados por normativas específicas.
Existe, además, un quinto elemento configurador, el elemento espacial, determinado por el lugar donde se celebra
la reunión. Este elemento distingue los diferentes tipos de reunión y su respectiva regulación jurídica. La
problemática del derecho de reunión se centra casi exclusivamente en las reuniones en lugares de tránsito público,
ya sean concentraciones o manifestaciones, una realidad que se analiza en detalle en el contexto del ordenamiento
jurídico español vigente.
B) RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL Y DESARROLLO LEGISLATIVO
El derecho de reunión es· reconocido en el artículo 21 de la Constitución Española (CE), que establece:
1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización
previa.
2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones, se dará comunicación previa a la
autoridad, que sólo podrá· prohibirla cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro
para personas o bienes.
Este artículo ha sido desarrollado legislativamente a través de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, que regula
el derecho de reunión. Esta ley sustituye a la Ley 17/1976, de 29 de mayo, estableciendo una regulación adaptada
tanto a los dictados constitucionales como a la jurisprudencia constitucional existente hasta ese momento. La Ley
Orgánica 9/1983 tiene carácter general y supletorio respecto de otras leyes que regulen el ejercicio del derecho de
reunión en contextos específicos (disposición final primera). Posteriormente, esta ley fue modificada por la Ley
Orgánica 9/1999, de 21 de abril, para adaptarla a la jurisprudencia más reciente del Tribunal Constitucional.
C) CONCEPTO
El derecho de reunión es un derecho público subjetivo de carácter individual, pero su ejercicio es concertado, lo
que lo distingue de otros derechos fundamentales. La Ley Orgánica 9/1983, que regula este derecho, lo define en
su artículo 1.2 como "la concurrencia concertada y temporal de más de veinte personas, con finalidad determinada".
Esta definición implica que el derecho de reunión se ejerce cuando un grupo de personas decide congregarse con un
propósito específico y de manera temporal. El legislador podría haber establecido un número diferente de personas
como mínimo para que se considere jurídicamente una reunión, siempre que se respete el contenido esencial del
derecho.
Exclusiones de la Ley Orgánica 9/1983
El artículo 2 de la Ley Orgánica 9/1983 excluye de su ·ámbito de aplicación ciertas reuniones, las cuales no se
consideran bajo el régimen del derecho de reunión:
1. Reuniones en domicilios privados: Las celebradas por personas físicas en sus propios domicilios.
2. Reuniones por razones familiares o de amistad: Las celebradas en locales públicos o privados por personas
físicas con estos fines.
3. Reuniones de entidades legalmente constituidas: Incluye partidos políticos, sindicatos, organizaciones
empresariales, sociedades civiles y mercantiles, asociaciones, corporaciones, fundaciones, cooperativas,
comunidades de propietarios, y demás entidades legalmente constituidas que se realicen en lugares cerrados para
sus propios fines y mediante convocatoria exclusiva a sus miembros o a otras personas nominalmente invitadas.
4. Reuniones profesionales: Las que se celebran entre profesionales y sus clientes en lugares cerrados para fines
propios de la profesión.
5. Reuniones en establecimientos militares: Unidades, buques y demás establecimientos militares, que se rigen
por su legislación específica.
Estas exclusiones se caracterizan principalmente porque las reuniones se realizan en lugares cerrados y, en
particular, participan personas de alguna manera predeterminada. Este criterio de predeterminación es crucial para
diferenciar estas reuniones de aquellas que tienen relevancia jurídica según la ley, donde la convocatoria es
indeterminada.
D) TITULARES
El artículo 21 de la Constitución Española reconoce el derecho de reunión sin distinguir entre españoles y
extranjeros, lo que implica que ambos son titulares de este derecho. Sin embargo, las condiciones para su ejercicio
varían entre estos grupos.
Condiciones para Españoles
Para los ciudadanos españoles, el ˙Nico requisito para promover o convocar una reunión es estar en pleno ejercicio
de sus derechos civiles. No obstante, existen ciertas limitaciones para algunas categorías de ciudadanos:
1. Militares: La Ley Orgánica 9/1983, en su artículo 4.4, establece que la asistencia de militares de uniforme, o
haciendo uso de su condición de militar, a reuniones o manifestaciones públicas se regirá por su legislación
específica. Los militares en uniforme o usando su condición de militar no pueden organizar, participar ni asistir a
manifestaciones o reuniones de carácter político, sindical o reivindicativo en lugares de tránsito público (art. 13.1
de la Ley Orgánica 9/2011 de derechos y deberes de las Fuerzas Armadas). Además, las reuniones en unidades
militares deben ser autorizadas previamente por el jefe de la unidad (art. 13.2 de la LO 9/2011). Estas restricciones
también se aplican a los miembros de la Guardia Civil (LO 11/2011).
2. Policía Nacional: Los miembros de la Policía Nacional no tienen restricciones específicas para ejercer el
derecho de reunión, salvo la prohibición de hacerlo portando armas.
3. Jueces y Magistrados: Según el artículo 395.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, los jueces y magistrados
tienen prohibido asistir a actos o reuniones públicas que no tengan por objeto cumplimentar al Rey o que no hayan
sido autorizados por el Consejo General del Poder Judicial.
4. Fiscales: El artículo 59 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal prohíbe a los fiscales concurrir con carácter o
atributos oficiales a actos o reuniones públicas que no sean parte de sus funciones.
Condiciones para Extranjeros
La Ley Orgánica 4/2000, modificada por la Ley Orgánica 2/2009, reconoce a los extranjeros el derecho de reunión
en las mismas condiciones que a los españoles (art. 7). El Tribunal Constitucional, en sus sentencias STC 236/2007
y STC 260/2007, declaró inconstitucional la previsión que condicionaba el ejercicio de este derecho a la obtención
de autorización de estancia o residencia en España.
Obligaciones de los Organizadores
Los organizadores o promotores de reuniones o manifestaciones tienen la obligación de mantener el orden y tomar
las medidas necesarias para el adecuado desarrollo de las mismas. Tanto las personas naturales como jurídicas sólo
serán responsables civilmente de los dos que los participantes causen a terceros si no han tomado las medidas
necesarias para prevenir dichos dos (art. 4.2 y 4.3 de la LO 9/1983).
E) PROCEDIMIENTO
El artículo 21 de la Constitución Española garantiza el derecho de reunión sin necesidad de autorización previa, lo
que incluye tanto las reuniones en locales cerrados como las manifestaciones en lugares de tránsito público. La Ley
Orgánica 9/1983 desarrolla este derecho y establece un procedimiento específico para las reuniones en lugares
públicos y las manifestaciones.
Reuniones en Locales Cerrados: Para las reuniones en locales cerrados, la Ley Orgánica 9/1983 no establece un
procedimiento específico. Los organizadores pueden solicitar la presencia de delegados de la autoridad gubernativa
(art. 6), quienes no intervendrán en las discusiones ni debates, salvo que se cometan delitos (art. 7).
Reuniones en Lugares de Tránsito Público y Manifestaciones: Para reuniones en lugares de tránsito público y
manifestaciones, se establece un procedimiento detallado:
1. Comunicación Previa: Los organizadores deben comunicar por escrito la convocatoria a la autoridad
gubernativa con una antelación mínima de diez días naturales y máxima de treinta días. En casos extraordinarios y
urgentes, la comunicación puede hacerse con una antelación mínima de veinticuatro horas. Esta comunicación no
es una solicitud de autorización, sino una medida para garantizar el ejercicio de otros derechos constitucionales
(STC 36/1982).
2. Contenido de la Comunicación: La comunicación debe incluir:
o Nombre, apellidos, domicilio y documento oficial de identificación de los organizadores.
o Lugar, fecha, hora y duración prevista de la reunión o manifestación.
o Objeto de la misma.
o Itinerario proyectado si se prevé circulación por vías públicas.
o Medidas de seguridad previstas o solicitadas a la autoridad gubernativa (art. 9).
La autoridad gubernativa debe trasladar esta comunicación al Ayuntamiento afectado, que tiene 24 horas para
informar sobre el itinerario propuesto. Si no hay respuesta, se considera que está de acuerdo. El informe no es
vinculante y debe ser objetivamente motivado (LO 9/1999).
3. Resolución de la Autoridad Gubernativa: Si la autoridad considera que existen razones fundadas de que la
reunión o manifestación puede causar alteraciones del orden público con peligro para personas o bienes, puede
prohibirla o proponer modificaciones de fecha, lugar, duración o itinerario. La resolución debe ser motivada y
notificada en un plazo máximo de 72 horas desde la comunicación de los organizadores (art. 10, Ley 39/2015).
La STC 66/1995 establece los requisitos que debe cumplir la resolución gubernativa:
o Motivación adecuada.
o Fundamentación en razones que justifiquen la alteración del orden público.
o Justificación de la imposibilidad de adoptar medidas preventivas para permitir el ejercicio del derecho.
o Utilización de la facultad de modificación de condiciones antes de prohibir la reunión o manifestación.
4. Recurso Judicial: La resolución que prohíba o modifique la celebración de la reunión o manifestación puede ser
recurrida judicialmente mediante un recurso contencioso-administrativo (art. 122, Ley 29/1998). Este recurso debe
interponerse dentro de las 48 horas siguientes a la notificación de la prohibición o modificación. El tribunal
convocará a una audiencia dentro de cuatro días y resolver· sin ulterior recurso, pudiendo mantener o revocar la
prohibición o modificaciones propuestas.
Este procedimiento asegura el equilibrio entre el derecho de reunión y otros derechos e intereses públicos,
garantizando una protección adecuada y proporcional del orden público y la seguridad ciudadana.
F) LÍMITES
El artículo 21 de la Constitución Española establece dos límites expresos al derecho de reunión:
1. Reuniones Pacíficas y Sin Armas:
o Este límite es inmanente al derecho de reunión.
o Las personas que acuden armadas o con la intención de cometer actos de violencia no están ejerciendo su derecho
de reunión de forma constitucional y, por lo tanto, no tienen derecho a protección.
o La Ley Orgánica 9/1983 declaró ilícitas las reuniones tipificadas como tales por las leyes penales (art. 1.3) y
permite a la autoridad gubernativa suspender o disolver estas reuniones si se considera necesario (art. 5.a y c).
2. Alteración del Orden Público con Peligro para Personas y Bienes:
o Este límite aplica exclusivamente a reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones.
o No basta cualquier alteración del orden público; debe existir un peligro real y fundado para las personas y los
bienes.
o La STC 66/1995 enfatiza que el peligro debe ser concreto y significativo, afectando el orden público en su
sentido material, no meramente abstracto.
o El orden público debe entenderse como la protección de la integridad física y moral de las personas y la
integridad de los bienes públicos o privados.
Casos Especiales y Ponderación de Derechos
• En Período Electoral:
o Las manifestaciones no deben ser prohibidas por su potencial influencia electoral, a menos que tengan como
objetivo explícito la captación de votos y no estén convocadas por entidades legalmente autorizadas para hacer
campaña.
o El derecho de reunión puede ejercerse incluso en la jornada de reflexión previa a las elecciones, siempre que no
tenga carácter electoral ni perturbe la neutralidad política de dicha jornada.
• Conflictos entre Derechos:
o En casos de conflicto entre el derecho de reunión y otros derechos constitucionales, debe prevalecer el principio
de proporcionalidad.
o Las restricciones deben ser adecuadas, necesarias y proporcionales, evaluando el impacto en el ejercicio de otros
derechos y bienes protegidos por la Constitución.
o El Tribunal Constitucional ha defendido que las limitaciones deben ser justificadas caso por caso, considerando
todas las circunstancias específicas.
En resumen, los límites al derecho de reunión en España buscan equilibrar el ejercicio de este derecho con la
protección del orden público y la seguridad de las personas y bienes. La interpretación de estos límites se basa en
una evaluación detallada de las circunstancias específicas de cada situación, asegurando que cualquier restricción
sea proporcional y justificada.
13.7. DERECHO DE ASOCIACIÓN
A) ORÍGENES E INCORPORACIÓN A LA CONSTITUCIÓN
El derecho de asociación ha tenido una evolución histórica y conceptual marcada por cambios profundos en la
estructura política y social. Al contrario del derecho de reunión, que tenía cierta compatibilidad con la mentalidad
individualista de las revoluciones burguesas, el derecho de asociación fue inicialmente rechazado por esta misma
mentalidad, ya que contradecía la visión del nuevo orden social y político que surgía en oposición al Antiguo
Régimen.
1. RECHAZO INICIAL Y RESTRICCIONES:
• Actitud Represiva del Estado: En sus inicios, el ejercicio del derecho de asociación fue objeto de represión por
parte del Estado. Este derecho se consideraba incompatible con la constitución social y política emergente de los
Estados constitucionales.
• Exclusión de la Economía: Mientras que las asociaciones con ánimo de lucro (sociedades civiles o mercantiles)
se consideraban una manifestación de la libertad económica y no generaban sospechas, las asociaciones sin ánimo
de lucro, especialmente las de carácter político y sindical, eran vistas con desconfianza.
• Ausencia en declaraciones de derechos: El derecho de asociación no fue incluido en la Declaración de Derechos
del Hombre y del Ciudadano de 1789 ni en las Enmiendas de la Constitución Federal Americana de 1791. Tampoco
figuraba en los textos constitucionales de la primera mitad del siglo XIX. Fue solo en el ˙último tercio del siglo
XIX cuando se empezó a reconocer este derecho constitucionalmente, aunque con legislaciones de desarrollo muy
restrictivas.
2. CAMBIO DE PERSPECTIVA EN EL SIGLO XX
• Reconocimiento en el Estado Democrático: Con la afirmación de la legitimidad democrática como fundamento
del Estado, el derecho de asociación pasa de ser prohibido y tolerado a ser considerado esencial para la
organización del Estado.
• Estado de Partidos y Sindicatos: La definición del Estado democrático como un "Estado de partidos" y la
asociación del derecho de sindicación con la economía de la sociedad industrial moderna marcaron un cambio
radical en la percepción y el reconocimiento de este derecho.
EVOLUCIÓN DEL DERECHO DE ASOCIACIÓN EN ESPAÑA
1. Primer Reconocimiento en la Constitución de 1869: El derecho de asociación fue reconocido por primera vez
en la Constitución de 1869 (arts. 17 y 19), aunque su ejercicio, especialmente en el ámbito sindical, fue conflictivo.
Este derecho se mantuvo en las constituciones posteriores (arts. 13 de la Constitución de 1876 y 39 de la
Constitución de 1931).
2. Supresión y Recuperación: Fue radicalmente suprimido tras la Guerra Civil y hasta la muerte de Franco. Con la
transición política, se recupera en la práctica y se formalizó en la Constitución de 1978, que reconoce a los partidos
políticos (art. 6) y a los sindicatos (art. 7) como instituciones de relevancia constitucional, además del derecho de
asociación general (art. 22) y el derecho de asociación sindical (art. 28).
PARTICULARIDADES DEL DERECHO DE ASOCIACIÓN
1. Manifestaciones Constitucionalizadas: Algunas manifestaciones del derecho de asociación, como los partidos
políticos y los sindicatos, han sido reconocidas autónomamente en la Constitución, aunque están incluidas en el art.
22 en cuanto a su protección judicial y constitucional. El Tribunal Constitucional ha afirmado que la creación de
partidos políticos es una forma particular de asociación (STC 3/1981).
2. Regulación Específica: La LO 1/2002, de 22 de marzo, regula el derecho de asociación y excluye de su ·ámbito
de aplicación a ciertos tipos de asociaciones mencionadas en la Constitución, que están reguladas por leyes
especiales (partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, iglesias, confesiones religiosas,
federaciones deportivas, asociaciones de consumidores y usuarios).
En conclusión, el derecho de asociación ha transitado desde una inicial represión y desconfianza hasta convertirse
en un elemento esencial del Estado democrático y de la organización social y económica moderna. Su evolución en
España refleja este cambio, consolidándose en la Constitución de 1978 con un reconocimiento amplio y con
regulación específica para sus manifestaciones más relevantes.
B) FORMULACIÓN CONSTITUCIONAL
El artículo 22 de la Constitución Española establece el reconocimiento del derecho de asociación y regula sus
aspectos fundamentales. Este artículo no solo reconoce el derecho, sino que también establece ciertas normativas y
limitaciones.
Reconocimiento y Regulación
1. Reconocimiento del Derecho: El apartado 1 del artículo 22 establece claramente: “Se reconoce el derecho de
asociación”.
2. Constitución y Personalidad Jurídica: El apartado 3 del artículo 22 trata sobre la constitución de las
asociaciones y la adquisición de personalidad jurídica. Este apartado asegura que las asociaciones deben cumplir
ciertos requisitos formales para ser reconocidas legalmente.
3. Disolución y Suspensión: El apartado 4 regula la disolución y suspensión de las asociaciones. Establece que las
asociaciones sólo pueden ser disueltas o suspendidas mediante una resolución judicial motivada.
4. Límites al Ejercicio del Derecho:
o Asociaciones Ilegales (22.2): Se consideran ilegales las asociaciones que persigan fines o utilicen medios
tipificados como delito.
o Asociaciones Prohibidas (22.5): Se prohíben las asociaciones secretas y las de carácter paramilitar.
Desarrollo Legislativo y Jurisprudencia: El desarrollo legislativo del derecho de asociación ha sido lento y
complicado en España, como evidencian las sentencias del Tribunal Constitucional (TC).
1. Ley 191/1964 y la Constitución: En la STC 218/1988, el TC declaró que las normas de la Ley 191/1964 eran
vigentes en la medida en que no contravinieran los mandatos constitucionales. Sin embargo, en la STC 67/1985, el
TC afirmó que dicha ley no desarrollaba adecuadamente el derecho de asociación conforme a los principios
constitucionales.
2. LO 1/2002: La Ley Orgánica 1/2002 de 22 de marzo, regula el derecho de asociación, desarrollándose de manera
general y eliminando las deficiencias y contradicciones de la legislación preconstitucional. La aprobación de esta
ley marca un hito, corrigiendo una de las principales anomalías del ordenamiento jurídico español en cuanto al
derecho de asociación.
Importancia y Alcance del Artículo 22: El artículo 22 de la Constitución Española es crucial no solo por
reconocer el derecho de asociación, sino también por establecer un marco regulador que garantiza su ejercicio
dentro de los límites del Estado de Derecho. Este artículo y su desarrollo legislativo reflejan la importancia de las
asociaciones en una democracia, permitiendo que los ciudadanos se organicen libremente, mientras se asegura que
dichas organizaciones operen dentro del marco legal establecido.
C) TITULARIDAD: ESPAÑOLES Y EXTRANJEROS
El derecho de asociación, conforme al artículo 22 de la Constitución Española (CE), no especifica expresamente
que solo los españoles sean los titulares de este derecho. Este enfoque inclusivo implica que el derecho de
asociación se extiende también a los extranjeros, según la doctrina establecida por el Tribunal Constitucional (TC).
Reconocimiento del Derecho a los Extranjeros
1. Doctrina del Tribunal Constitucional: En la STC 107/1984, el TC afirmó que la Constitución reconoce
directamente el derecho de asociación a los extranjeros. Esto implica que, aunque el artículo 22 CE no menciona
específicamente a los extranjeros, se les incluye como titulares de este derecho.
2. Condiciones y Limitaciones:
• Aunque los extranjeros son titulares del derecho de asociación, pueden estar sujetos a condiciones adicionales
establecidas por el legislador, conforme al artículo 13.1 CE. No obstante, estas limitaciones no deben quebrantar el
contenido esencial del derecho ni privar a ciertas categorías de extranjeros de este derecho.
• La STC 115/1987 declaró inconstitucional la facultad del Consejo de Ministros de suspender las asociaciones
promovidas e integradas mayoritariamente por extranjeros.
• Las SSTC 236/2007 y 260/2007 consideraron inconstitucional exigir que los extranjeros tengan autorización de
estancia o residencia en España para ejercer este derecho.
Legislación Actual
1. Ley Orgánica 4/2000 y su Modificación: El artículo 8 de la Ley Orgánica 4/2000, modificado por la Ley
Orgánica 2/2009, establece que todos los extranjeros tienen el derecho de asociación en las mismas condiciones que
los españoles. Esto asegura un trato igualitario y el pleno ejercicio del derecho de asociación para los extranjeros.
2. Ley Orgánica 1/2002: La Ley Orgánica 1/2002 regula el derecho de asociación de manera amplia. Su artículo
2.1 dispone que "todas las personas tienen derecho a asociarse libremente para la consecución de fines lícitos". El
artículo 3 de esta ley establece que pueden constituir asociaciones y formar parte de ellas tanto las personas físicas
como las jurídicas, sean públicas o privadas.
Importancia de la Inclusión
El reconocimiento del derecho de asociación a los extranjeros en igualdad de condiciones con los españoles
refuerza el principio de no discriminación y asegura una participación inclusiva en la vida social y política del país.
Este enfoque promueve la integración y la cohesión social, permitiendo a todos los residentes en España contribuir
al desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil.
En resumen, la Constitución Española y la legislación correspondiente garantizan el derecho de asociación a todos,
incluidos los extranjeros, bajo condiciones que aseguran la igualdad y el respeto al contenido esencial de este
derecho fundamental.
D) CONTENIDO DEL DERECHO: LIBERTAD POSITIVA Y NEGATIVA
El derecho de asociación, reconocido en el artículo 22 de la Constitución Española (CE), comprende tanto la
libertad de constituir y participar en asociaciones (libertad positiva) como el derecho a no ser obligado a hacerlo
(libertad negativa). La normativa y la jurisprudencia aseguran que estos derechos se ejerzan de manera libre y
democrática, garantizando así un entorno de pluralismo y respeto a la libertad personal.
Libertad Positiva: La libertad positiva de asociación se refiere al derecho de los individuos a constituir, integrarse
y permanecer en asociaciones libremente. Este aspecto positivo es fundamental para la organización social y la
manifestación del pluralismo en la sociedad. La libertad positiva incluye dos dimensiones:
1. Libertad de Asociarse (ad extra):
o Permite a los individuos unirse para formar asociaciones con fines lícitos.
o Es una forma de manifestación de la libertad personal y de ejercicio concertado.
o Según la STC 218/1988, el derecho de asociación incluye no solo la capacidad de formar asociaciones sino
también de definir sus propios fines y estructuras internas dentro del marco legal.
2. Libertad de Autoorganización (ad intra):
o Las asociaciones tienen el derecho de establecer su propia organización interna, definir sus fines, crear Órganos
de gestión y establecer normas internas.
o La LO 1/2002, en su artículo 11.2, dispone que las asociaciones deben ajustar su funcionamiento a lo establecido
en sus Estatutos, siempre que no contradigan la Ley Orgánica.
o El artículo 2.5 de la LO 1/2002 exige que la organización interna y el funcionamiento de las asociaciones sean
democráticos, respetando el pluralismo.
Libertad Negativa: La libertad negativa de asociación implica el derecho a no asociarse. Esto incluye:
1. Derecho a No Ser Obligado a Asociarse: Nadie puede ser obligado a constituir una asociación, integrarse en
ella o permanecer en su seno, ni a declarar su pertenencia a una asociación (art. 2.3 LO 1/2002). La STC 5/1981 ya
establece que el derecho de asociación comprende también el derecho de no asociarse.
2. Protección contra Coacciones: La jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha reiterado que el derecho de no
asociarse es fundamental y debe ser protegido frente a cualquier coacción.
Legislación y Jurisprudencia
1. Ley Orgánica 1/2002: Desarrolla el derecho de asociación de manera amplia y establece normas para su
ejercicio. Garantiza que tanto personas físicas como jurídicas puedan formar asociaciones (art. 2.1 y 3 LO
1/2002).
2. Tribunal Constitucional: La STC 218/1988 destacó que el derecho de asociación incluye el derecho de
autoorganización. Los tribunales deben respetar el derecho fundamental de asociación y el derecho de
autoorganización, dentro del marco de la Constitución y las leyes.
Control Judicial y Principio Democrático
El legislador ha impuesto la exigencia de que las asociaciones se organicen y funcionen democráticamente, lo cual
se extiende a todas las asociaciones y no solo a los partidos políticos. Esta disposición, establecida en el artículo 2.5
de la LO 1/2002, implica que:
1. Democracia Interna: Las asociaciones deben incluir en sus Estatutos criterios que garanticen su funcionamiento
democrático (art. 7.1.g LO 1/2002).
2. Control Judicial: La obligación de funcionamiento democrático potencia el control judicial sobre la actividad de
las asociaciones, asegurando que respeten los principios de pluralismo y democracia.
E) CONSTITUCIÓN Y ADQUISICIÓN DE PERSONALIDAD JURÍDICA
La Constitución se limita al reconocimiento del derecho sin decir nada acerca de cómo debe de procederse para
constituir una asociación. La Constitución se limita a imponer un deber de inscripción de la asociación en un
registro público: “Las asociaciones constituidas al amparo de este artículo deberán inscribirse en un registro a los
solos efectos de publicidad” (art. 22.3 CE). Ha sido la LO 1/2002 la que ha regulado por primera vez de manera
detallada la forma en que se ha de proceder para constituir una asociación.
1. CONSTITUCIÓN DE ASOCIACIONES
- Requisitos de Constitución:
o Las asociaciones deben constituirse mediante acuerdo de al menos tres personas físicas o jurídicas legalmente
constituidas (art. 5.1 LO 1/2002).
o El acuerdo de constitución debe formalizarse mediante acta fundacional, la cual puede ser en documento público
o privado (art. 5.2 LO 1/2002).
- Contenido del Acta Fundacional y Estatutos:
o El acta fundacional debe contener información específica según lo establecido en los artículos 6 y 7 de la LO
1/2002.
o Los Estatutos de la asociación deben ser redactados conforme a los requisitos legales y deben incluir criterios que
garanticen su funcionamiento democrático (art. 7.1.g LO 1/2002).
2. INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO
- Obligación de Inscripción:
o La Constitución Española, en su artículo 22.3, establece que las asociaciones deben inscribirse en un registro
público "a los solos efectos de publicidad".
o La LO 1/2002 reproduce esta obligación y establece que la inscripción es necesaria para el pleno ejercicio del
derecho de asociación (art. 10 LO 1/2002).
- Interpretación Judicial sobre la Inscripción:
o Aunque la Constitución menciona que la inscripción es solo para efectos de publicidad, el Tribunal
Constitucional (STC 291/1993) la considera un elemento constitutivo del derecho de asociación.
o La Administración encargada del registro puede denegar la inscripción, pero debe hacerlo mediante una
resolución expresa y motivada. Contra esta denegación cabe recurso judicial, incluido el recurso de amparo
constitucional (STC 291/1993).
- Control Judicial y Administrativo:
o Para los partidos políticos, el registro es gestionado de manera diferente: el control sobre la inscripción es
exclusivamente judicial y la Administración solo puede remitir la solicitud al Ministerio Fiscal si existen dudas
sobre la misma (STC 3/1981).
o En el caso de las asociaciones, el control administrativo permite la denegación de la inscripción bajo ciertas
condiciones, lo que puede ser objeto de revisión judicial.
3. DISOLUCIÓN Y SUSPENSIÓN
- Intervención Judicial:
o La Constitución, en su artículo 22.4, establece que la disolución o suspensión de asociaciones solo puede ser
decidida por autoridad judicial.
o Esto contrasta con la decisión inicial sobre la constitución, que es de competencia administrativa.
G) EJERCICIO NO LEGÍTIMO DEL DERECHO DE ASOCIACIÓN: ASOCIACIONES ILEGALES Y
PROHIBIDAS
La Constitución, para excepcionar el ejercicio del derecho de asociación, remite al Código Penal, declarando como
ilegales las que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito (22.2) y prohibiendo ´las asociaciones
secretas y las de carácter paramilitar (22.5).
En el Código Penal estos preceptos constitucionales han sido desarrollados en los arts. 515 a 521. En el art. 515 el
legislador especifica qué asociaciones deben ser consideradas ilegales y prohibidas. Dice así: ´Son punibles las
asociaciones ilícitas, teniendo tal consideración:
Tipos de Asociaciones Ilegales según el Código Penal (art. 515 CP):
o Asociaciones con objeto delictivo o promoción de delitos: Aquellas cuyo objetivo principal es cometer un
delito o que promuevan activamente la comisión de delitos.
o Asociaciones que empleen medios violentos o de alteración de la personalidad: Aunque tengan un fin
aparentemente lícito, si utilizan métodos violentos o que busquen alterar o controlar la personalidad de las personas
para alcanzar sus fines.
o Organizaciones de carácter paramilitar: Grupos estructurados de forma similar a las fuerzas militares o que
utilicen estructuras y métodos paramilitares.
o Asociaciones que promuevan la discriminación, odio o violencia: Aquellas que inciten o promuevan
activamente la discriminación, el odio o la violencia contra personas, grupos o asociaciones por razones como
ideología, religión, raza, orientación sexual, entre otros.
Asociaciones Prohibidas: La Constitución Española, en su artículo 22.5, prohíbe específicamente las asociaciones
secretas y las de carácter paramilitar.
o Asociaciones secretas: Aquellas cuyos fines, métodos o actividades se desarrollan de manera oculta o bajo un
velo de secreto.
o Asociaciones de carácter paramilitar: Como se mencionó anteriormente, aquellas que se estructuran y operan
de manera similar a las organizaciones militares o que emplean métodos paramilitares.
Reformas y Actualizaciones Legales
Tras la reforma llevada a cabo por la LO 5/2010, las organizaciones y grupos criminales se encuentran tipificados
específicamente en el art. 570 bis y las organizaciones y grupos terroristas en el art. 571.
H) LA LIBERTAD NEGATIVA DE ASOCIACIÓN
El concepto de libertad negativa de asociación se refiere al derecho de los individuos a no asociarse, es decir, a no
ser obligados por el Estado o por cualquier entidad a formar parte de una asociación o corporación contra su
voluntad. A lo largo de la historia jurídica y constitucional española, este aspecto del derecho de asociación ha
cobrado relevancia como contrapeso necesario a la libertad positiva de asociarse.
Evolución Histórica y Jurisprudencial
1. Siglo XIX y Principios del XX: En el siglo XIX, el derecho de asociación era entendido exclusivamente en su
vertiente positiva, es decir, como el derecho a formar asociaciones voluntariamente. No se prestaba atención a la
libertad negativa, ya que prevalecían las prohibiciones estatales sobre el ejercicio del derecho de asociación.
2. Desarrollo en el Siglo XX: Con el aumento del tamaño y la intervención del Estado en la sociedad moderna,
surge la necesidad de reconocer y proteger la libertad negativa de asociación. El Tribunal Constitucional español
empezó a reconocer esta vertiente del derecho de asociación como esencial para el equilibrio democrático.
3. Jurisprudencia del Tribunal Constitucional:
En la STC 67/1985, el Tribunal Constitucional establece que la libertad negativa de asociación es crucial en un
Estado democrático, como contrapartida al dominio estatal sobre las fuerzas sociales a través de asociaciones
obligatorias.
El Tribunal establece que la imposición estatal de la adscripción obligatoria a asociaciones o corporaciones debe
tener una justificación excepcional y salida, basada en intereses públicos relevantes y en la imposibilidad de lograr
esos fines sin la adscripción forzosa.
4. Criterios para la Constitucionalidad de la Adscripción Obligatoria:
El Tribunal Constitucional, en su doctrina, ha definido tres criterios fundamentales:
▪ No afectación del derecho de asociación positivo: La adscripción obligatoria no debe impedir o prohibir el
ejercicio libre del derecho de asociación.
▪ Excepcionalidad de la adscripción obligatoria: No puede convertirse en la norma general, ya que ello afectaría
el carácter democrático y liberal del Estado.
▪ Justificación suficiente: Debe existir una justificación constitucionalmente válida basada en fines de interés
público que no puedan alcanzarse sin la adscripción forzosa.
5. El Tribunal ha declarado inconstitucional la adscripción obligatoria en casos como las Cámaras Agrarias y las
Cámaras de Comercio en ciertas circunstancias (STC 132/1989, STC 113/1994). Sin embargo, en la STC 107/1996,
respecto a la Ley 3/1993 sobre Cámaras de Comercio, Industria y Navegación, el Tribunal concluye que la
adscripción obligatoria no era anticonstitucional en ese caso específico, marcando un punto de debate y revisión
doctrinal.
La libertad negativa de asociación es un componente crucial del derecho de asociación en un Estado democrático y
constitucional. Protege a los individuos de ser obligados por el Estado o entidades a formar parte de asociaciones
contra su voluntad, garantizando así el libre desarrollo de la personalidad y la autonomía individual. La
jurisprudencia del Tribunal Constitucional español ha establecido criterios claros para evaluar la constitucionalidad
de la adscripción obligatoria, asegurando que cualquier limitación a esta libertad sea excepcional, justificada y
conforme a los principios democráticos y constitucionales.
LA LIBERTAD PERSONAL Y SUS GARANTÍAS
12.5. LIBERTAD Y SEGURIDAD
A) RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL
El artículo 17 de la Constitución Española establece dos derechos fundamentales interrelacionados: la libertad y la
seguridad. Estos derechos son cruciales en un Estado de Derecho, donde se busca equilibrar la autonomía
individual con la protección de los ciudadanos y la sociedad en su conjunto. A continuación, se detalla el
significado constitucional de estos derechos y las garantías asociadas según la jurisprudencia del Tribunal
Constitucional español.
Libertad Personal: Concepto y Alcance
1. Definición Constitucional: La libertad personal, según el Tribunal Constitucional, implica la capacidad de los
individuos para orientar su conducta de acuerdo con su voluntad, sin obstáculos arbitrarios o ilegales (STC
120/1990, FJ 11°). Es la "libertad deambulatoria", es decir, la posibilidad de moverse y actuar libremente en todas
las esferas de la convivencia humana.
2. Límites de la Libertad: Esta libertad está limitada por la ley y por el ordenamiento jurídico en su conjunto. No
se trata de la libertad natural, sino de la "libertad civilizada", la cual opera dentro de un marco legal que establece
normas generales para la convivencia social.
3. Relación con la Seguridad: La libertad es· estrechamente vinculada con la seguridad, entendida como la
tranquilidad que surge de la certeza de que las normas jurídicas protegen los derechos y libertades de los
ciudadanos (STC 12/1994, FJ 2°). Sin un ordenamiento jurídico que garantice esta seguridad, no puede haber
verdadera libertad.
Detención Preventiva y Garantías Procesales
1. Artículo 17 de la Constitución: Establece que nadie puede ser privado de su libertad sino conforme a lo
dispuesto en la ley. Esto implica que la privación de libertad debe estar sujeta a procedimientos legales y garantías
procesales.
2. Detención Preventiva: Es una medida cautelar que se utiliza cuando hay indicios razonables de la comisión de
un delito y se considera necesaria para asegurar el correcto desarrollo del proceso judicial (STC 107/1985, FJ 3°).
No implica la culpabilidad del individuo, sino que precede al juicio y tiene como objetivo asegurar la
comparecencia del acusado y la integridad del proceso judicial.
3. Garantías Constitucionales:
o Presunción de Inocencia: El individuo detenido preventivamente sigue siendo considerado inocente hasta que se
pruebe su culpabilidad.
o Derecho a un Juicio Justo: La detención preventiva debe ser revisada por un juez en un plazo razonable para
determinar su necesidad y proporcionalidad.
o Control Judicial: Es crucial para proteger los derechos del detenido y asegurar que la privación de libertad esté
justificada.
4. Balance entre Libertad y Seguridad: La detención preventiva ilustra el equilibrio delicado entre la libertad
individual y la seguridad pública. Es una medida excepcional que debe estar justificada por la necesidad de
proteger los intereses legítimos de la sociedad, sin menoscabar los derechos fundamentales del individuo.
La Constitución española reconoce y protege la libertad personal como uno de los derechos fundamentales de los
ciudadanos, estableciendo límites claros mediante el ordenamiento jurídico. La detención preventiva, aunque
restrinja temporalmente la libertad física, está sujeta a estrictas garantías procesales para asegurar que sea utilizada
de manera proporcional y justificada. Este enfoque refleja el compromiso del Estado español con el Estado de
Derecho y con el respeto a los derechos humanos fundamentales en todas las circunstancias, incluida la privación
provisional de libertad en contextos judiciales.
B) LA DETENCIÓN PREVENTIVA: GARANTÍAS CONSTITUCIONALES
Privación del ejercicio de un derecho y presunción de inocencia: La detención preventiva implica privar a un
ciudadano del ejercicio de su libertad antes de que se demuestre su culpabilidad mediante un proceso judicial
completo. Esto es problemático porque contradice el principio de presunción de inocencia, fundamental en
cualquier sistema legal justo.
Intervención de autoridad gubernativa vs judicial: La detención inicial suele ser realizada por agentes de la
autoridad gubernativa, como la policía. Sin embargo, es crucial que el detenido sea puesto a disposición de una
autoridad judicial lo más pronto posible. Esto marca un punto de transición donde la detención preventiva inicial,
realizada por una autoridad no judicial, puede ser revisada y validada por una autoridad judicial competente. Una
vez que el detenido pasa a disposición judicial, la privación de libertad inicial puede ser suspendida, modificada o
sustituida por medidas menos restrictivas, dependiendo de la evaluación de la autoridad judicial sobre la necesidad
y proporcionalidad de dicha privación. La Constitución establece claramente que primero debe intervenir la
autoridad gubernativa y luego la judicial. Esto subraya la importancia de la revisión judicial sobre las decisiones de
privación de libertad inicialmente tomadas por las fuerzas de seguridad.
Prisión provisional y garantía de presunción de inocencia: La prisión provisional, decretada por un juez, es una
forma específica de detención preventiva que se utiliza cuando existan razones fundadas para creer que el detenido
podría eludir la justicia o entorpecer la investigación. Aunque se aplica después de la intervención gubernativa
inicial, también está sujeta al principio de presunción de inocencia.
1) CONCEPTO DE DETENCIÓN
La detención preventiva se define como una situación fáctica en la que se priva a una persona de su libertad
personal. Esto no es una decisión adoptada en el curso de un proceso jurídico formal, sino un hecho en el que un
agente de la autoridad impide que un individuo se mueva libremente.
El Tribunal Constitucional de España ha establecido que la detención se produce cuando una persona es impedida u
obstaculizada en la autodeterminación de una conducta lícita por parte de su voluntad. Esto significa que toda
privación de libertad, sin importar cuán breve sea, constituye una detención en términos constitucionales.
Según la Ley de Enjuiciamiento Criminal española, cualquier persona puede proceder a la detención en ciertos
casos específicos, como cuando alguien intenta cometer un delito, es capturado en el acto delictivo, es un fugitivo,
o es un procesado o condenado en rebeldía. Aunque estos casos pueden ser atendidos por cualquier persona, la
detención preventiva generalmente es realizada por agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
- Evolución y matizaciones legales: A lo largo de los años, el Tribunal Constitucional ha clarificado y matizado su
interpretación de qué constituye una detención en el sentido constitucional. Incluso ha intervenido para corregir
interpretaciones erróneas tanto policiales como judiciales sobre la aplicación del artículo 17 de la Constitución, que
protege la libertad personal.
- Casos específicos y excepciones: Se ha establecido que ciertas medidas de la policía, como la identificación en
dependencias policiales por un tiempo limitado, no siempre equivalen a una detención constitucional. Sin embargo,
otras acciones, como la detención por sospecha de participación en delitos graves o terroristas, están sujetas a
estrictos límites de tiempo y procedimientos judiciales.
2) DURACIÓN
Según el artículo 17.2 de la Constitución española, la detención preventiva no puede exceder del tiempo
estrictamente necesario para realizar las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos. En todo caso, el
detenido debe ser puesto en libertad o a disposición de la autoridad judicial en un plazo máximo de setenta y dos
horas desde el momento de la detención.
Las sentencias del Tribunal Constitucional, como la STC 31/1996 y la STC 86/1996, han establecido que cualquier
prolongación de la detención más al· del tiempo estrictamente necesario puede vulnerar los derechos fundamentales
del detenido. Esto puede llevar a que la detención inicialmente legal se convierta en ilegal antes de que transcurran
las setenta y dos horas.
En situaciones excepcionales, como cuando la detención se realiza por presunta participación en delitos terroristas,
el plazo inicial de setenta y dos horas puede ser ampliado por cuarenta y ocho horas adicionales, con autorización
judicial específica.
Detención de extranjeros: La Ley Orgánica 4/2000 establece que los extranjeros pueden ser detenidos
preventivamente por un máximo de 72 horas antes de solicitar su internamiento durante la tramitación de un
expediente sancionador que pueda llevar a su expulsión. Este internamiento no puede exceder los 60 días, salvo
circunstancias excepcionales.
C) GARANTÍAS CONSTITUCIONALES: LOS DERECHOS DEL DETENIDO
En el apartado 3 del art. 17 de la Constitución se recogen los derechos que asisten a la persona durante el plazo que
permanece en detención preventiva, es decir, antes de ser puesta a disposición de la autoridad judicial.
Dice así: ´Toda persona detenida debe ser informada de forma inmediata, y de modo que le sea comprensible, de
sus derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a declarar. Se garantiza la asistencia de
abogado al detenido en las diligencias policiales y judiciales en los términos que la ley establezca.
Este precepto constitucional exige una reforma de nuestra centenaria Ley de Enjuiciamiento Criminal, que
obviamente responda a unas premisas distintas. El legislador, como vamos a ver a continuación, ha desarrollado el
precepto constitucional, concretando y especificando los derechos en Él enumerados y añadiendo otros, que no
figuraban en la norma constitucional. La normativa de la Unión Europea, además, ha hecho que recientemente se
extiendan tales derechos.
1. Derecho a ser informado: Según el artículo 17.3 de la Constitución española y el artículo 520.2 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal (LECrim):
• Información de derechos: Toda persona detenida debe ser informada inmediatamente, de manera comprensible,
de los motivos de su detención, los hechos que se le imputan y los derechos que le asisten.
• Idioma y forma de la información: La información debe ser proporcionada en un lenguaje sencillo y accesible,
en el idioma que comprenda el detenido. Si no se dispone de una declaración de derechos en su idioma, se le
informará mediante un intérprete y se le entregará posteriormente por escrito.
• Plazo de detención: Se le informará del plazo máximo de duración de la detención y del procedimiento para
impugnar su legalidad.
2. Derecho a guardar silencio y no autoincriminación
• Derecho a no declarar: El detenido tiene derecho a guardar silencio, a no responder a preguntas o a manifestar
que sólo declarará ante el juez.
• No autoincriminación: Derecho a no declarar contra sí mismo ni a confesarse culpable, conforme al artículo
520.2.a) y b) de la LECrim.
3. Derecho a la asistencia de abogado
• Designación de abogado: El detenido tiene derecho a designar un abogado de su elección. Si no lo hace, se le
asignará un abogado de oficio.
• Asistencia y comunicación: El abogado puede comunicarse con el detenido y asistirle en cualquier diligencia
policial o judicial, garantizando entrevistas reservadas y acceso a la documentación esencial para impugnar la
detención.
4. Derecho a la comunicación
• Comunicación con terceros: Derecho a comunicarse con un familiar o persona elegida, así como con un
abogado, en presencia de un funcionario.
• Comunicación con consulados: Derecho a que las autoridades consulares del país del detenido sean informadas
de su detención, si es extranjero.
5. Derecho a ser asistido por intérprete: Se garantiza la asistencia gratuita de un intérprete para detenidos
extranjeros que no hablen el idioma oficial de las actuaciones o para personas con dificultades de comunicación.
6. Derecho a reconocimiento médico: Derecho a ser examinado por un médico forense o sustituto legal para
evaluar su estado físico y mental, especialmente si se restringe su comunicación con el exterior.
7. Derechos especiales para menores y extranjeros
• Menores: Protecciones específicas para menores de edad detenidos, como la obligación de informar a sus
representantes legales.
• Extranjeros: Derecho a la comunicación con el consulado de su país y a la asistencia de un intérprete si no
comprenden el idioma oficial.
8. Pérdida del derecho a la comunicación en casos excepcionales: En casos excepcionales y por motivos de
seguridad pública, el detenido puede ser incomunicado temporalmente, sujeto a la autorización judicial. Estos
derechos están diseñados para proteger los derechos fundamentales de cualquier persona detenida en España,
asegurando que se respeten sus garantías durante todo el proceso de detención y hasta su puesta a disposición
judicial. Es esencial que estos derechos se respeten rigurosamente para evitar cualquier tipo de vulneración de las
libertades individuales y el debido proceso.
D) INTERVENCIÓN JUDICIAL. EN ESPECIAL LA PRISIÓN PROVISIONAL
La prisión provisional es una medida cautelar severa que se aplica cuando se cumplen ciertos requisitos legales y se
considera necesaria para asegurar la presencia del investigado, proteger pruebas relevantes o evitar la comisión de
nuevos delitos. La duración máxima está estrictamente regulada para garantizar que sea proporcional y no se
prolongue más allá de lo necesario para los fines perseguidos en el proceso judicial.
Una vez que el detenido ha sido puesto a disposición de la autoridad judicial, ésta puede adoptar una de las cuatro
decisiones siguientes:
1. Decretar su libertad, si entiende que su conducta no ha sido constitutiva de delito de ningún tipo.
2. Decretar su libertad provisional sin fianza.
3. Decretar su libertad provisional con fianza.
4. Decretar la prisión provisional.
La prisión provisional es una medida restrictiva de la libertad personal, pero no una privación completa de la
misma. Está· regulada en el Título VII de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim), principalmente enfocado
en la libertad provisional con fianza.
La Constitución española menciona específicamente la intervención judicial en relación con la prisión provisional,
dejando la determinación del plazo máximo de duración al legislador: "Asimismo, por ley se determinará el plazo
máximo de duración de la prisión provisional" (artículo 17.4 CE).
La regulación actual de la prisión provisional proviene de las reformas introducidas por las Leyes Orgánicas
13/2003 y 15/2003 a la LECrim, inspiradas en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.
1. Autoridad que puede decretar la prisión provisional
La prisión provisional puede ser decretada por:
• Juez o magistrado instructor.
• Juez que forme las primeras diligencias.
• Juez de lo penal o tribunal que conozca de la causa (artículo 502.1 LECrim).
Si el detenido es puesto a disposición de un juez diferente al que conocer· de la causa, y no puede ser puesto a
disposición de este ˙último en 72 horas, el primer juez debe proceder a una audiencia según el artículo 505 LECrim
para decidir sobre la prisión provisional o la imposición de fianza.
2. Circunstancias exigidas para decretar la prisión provisional
Según el artículo 503.1 LECrim, la prisión provisional puede ser decretada cuando:
• Existe uno o varios hechos que presentan caracteres de delito.
• Existan motivos suficientes para creer responsable criminalmente al investigado o encausado.
• Se persigue asegurar la presencia del investigado, evitar la alteración de pruebas relevantes, o proteger bienes
jurídicos de la víctima (especialmente en casos de violencia familiar o contra personas vulnerables).
También puede decretarse para evitar el riesgo de comisión de otros delitos dolosos (artículo 503.2 LECrim). El
juez debe evaluar la necesidad objetiva de la prisión provisional y considerar otras medidas menos restrictivas antes
de decidir. La decisión debe ser proporcional a los fines perseguidos y considerar la repercusión en el investigado y
la gravedad del hecho imputado.
3. Procedimiento para decretar la prisión provisional
El procedimiento se encuentra regulado en el artículo 505 LECrim:
• Se convoca una audiencia dentro de las 72 horas siguientes a la puesta a disposición judicial del detenido.
• En la audiencia, se citan al investigado, al Ministerio Fiscal y a las demás partes personadas.
• Se pueden realizar alegaciones y proponer pruebas.
• El juez decide sobre la procedencia de la prisión provisional o la imposición de fianza. Si ninguna parte solicita
prisión provisional o fianza, el investigado debe ser puesto en libertad.
Las resoluciones se adoptan mediante auto, expresando los motivos necesarios para la medida acordada.
4. Duración máxima de la prisión provisional
La duración máxima de la prisión provisional depende de la gravedad del delito y de la pena que se podría imponer:
• No podrá exceder de un año para delitos con pena igual o inferior a tres años, o de dos años para delitos con pena
superior a tres años.
• Puede prorrogarse una sola vez en ciertos casos específicos.
La duración exacta se determina según la necesidad y proporcionalidad de la medida, y se excluyen los periodos de
dilación no imputables a la Administración de Justicia.
5. Prisión provisional incomunicada
El juez puede ordenar prisión provisional incomunicada en casos excepcionales, como delitos graves o para
proteger la investigación, durante un periodo limitado que no exceda de cinco días inicialmente, y hasta cinco días
adicionales en casos especiales.
Durante la incomunicación, se restringen las comunicaciones del preso y se limitan los derechos conforme al
artículo 527 LECrim.
6. Interpretación jurisprudencial
El Tribunal Constitucional español ha desarrollado una extensa jurisprudencia sobre la prisión provisional,
abordando diversos aspectos clave de esta medida cautelar. A continuación, se detallan los puntos principales según
la interpretación jurisprudencial:
1. Naturaleza de la prisión provisional: Derecho de configuración constitucional: El Tribunal Constitucional
establece que la prisión provisional no es simplemente una institución de configuración legal, sino que tiene una
naturaleza constitucional. Esto se fundamenta en su relación directa con las penas privativas de libertad y su
impacto en los derechos fundamentales de libertad personal y presunción de inocencia.
Se enfatiza que la prisión provisional no puede perseguir fines punitivos ni de anticipación de la pena, sino
únicamente asegurar el correcto desarrollo del proceso penal y prevenir riesgos como la fuga, la obstrucción de la
justicia o la reincidencia delictiva.
2. Competencia del juez de instrucción para decretar la prisión provisional: A pesar de las críticas sobre la
acumulación de funciones del juez de instrucción, el Tribunal Constitucional ha determinado que la atribución de
esta facultad no infringe la imparcialidad del juez siempre que se cumplan las garantías procesales adecuadas, como
las establecidas en el artículo 504 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
3. Finalidad de la prisión provisional: La ˙nica finalidad justificada para la prisión provisional es asegurar la
celebración del juicio y no otros fines como la pena anticipada o la obtención de pruebas adicionales.
4. Principios que deben presidir la aplicación de la prisión provisional
o Principio de legalidad: La prisión provisional sólo puede decretarse cuando esté expresamente prevista en la ley.
o Principio de excepcionalidad: Debe aplicarse de manera excepcional, revisable y justificada en función de las
circunstancias del caso.
o Principio de necesidad y subsidiariedad: Debe ser la medida necesaria y no puede ser sustituida por otra menos
restrictiva.
o Principio de proporcionalidad y razonabilidad: La decisión debe ponderar las circunstancias objetivas y
subjetivas del caso para asegurar que la privación de libertad sea proporcional a los fines perseguidos.
5. Motivación de la decisión: El Tribunal Constitucional exige una motivación especialmente rigurosa para los
autos que decreten la prisión provisional, más al· de los requisitos generales del derecho a la tutela judicial efectiva.
Esta motivación debe reflejar una ponderación detallada de todas las circunstancias que justifiquen la medida.
6. Plazo de la prisión provisional: El plazo de la prisión provisional debe entenderse como máximo y su
prolongación debe justificarse rigurosamente según las circunstancias cambiantes del caso. Existe una exigencia de
celeridad en el procedimiento cuando el imputado se encuentra en prisión provisional, asegurando que no se
prolongue de manera injustificada el tiempo de privación de libertad antes de una condena definitiva.
Esta interpretación jurisprudencial refleja un equilibrio entre la protección de los derechos fundamentales del
individuo y la necesidad de mantener la eficacia del proceso judicial penal.
E) EL PROCEDIMIENTO DE HABEAS CORPUS
El procedimiento de habeas corpus en España, regulado por la Ley Orgánica 6/1984, constituye una garantía
fundamental para proteger la libertad personal frente a detenciones ilegales o arbitrarias.
Definición de la detención ilegal: La Ley establece que la detención ilegal incluye situaciones donde una persona
es detenida sin justificación legal, incumpliendo formalidades legales, internada ilícitamente en algún lugar o
detenida por un periodo superior al establecido por ley, así como cuando no se respetan sus derechos durante la
detención (Artículo 1, LO 6/1984).
Autoridad judicial competente: El juez de instrucción del lugar donde se encuentra la persona privada de libertad
es el competente para conocer del habeas corpus, salvo excepciones específicamente establecidas por la ley
(Artículo 2, LO 6/1984).
Legitimación para instar el procedimiento: La ley otorga una amplia legitimación para iniciar el procedimiento
de habeas corpus. Puede ser solicitado por la persona detenida ilegalmente, su cónyuge o persona con una relación
análoga, descendientes, ascendientes, hermanos y, en el caso de menores o personas con discapacidad, sus
representantes legales. También pueden iniciar el procedimiento el Ministerio Fiscal y el Defensor del Pueblo
(Artículo 3, LO 6/1984).
Iniciación del procedimiento: El procedimiento se inicia mediante solicitud escrita dirigida al juez competente,
indicando la identidad de la persona detenida, la autoridad bajo cuya custodia se encuentra y los motivos de la
solicitud de habeas corpus (Artículo 4, LO 6/1984).
La autoridad responsable debe informar inmediatamente al juez de la solicitud presentada (Artículo 5, LO 6/1984).
Admisión a trámite: El juez debe examinar si se cumplen los requisitos para la tramitación del habeas corpus y da
traslado de la solicitud al Ministerio Fiscal. Posteriormente, mediante auto, decide la incoación o rechazo del
procedimiento (Artículo 6, LO 6/1984).
Incoación y resolución: Una vez incoado el procedimiento, el juez ordena a la autoridad que presente a la persona
detenida ante Él, sin demora. El juez escucha a la persona detenida, al Ministerio Fiscal y a la autoridad
responsable de la detención. Todo este proceso debe realizarse en un plazo máximo de veinticuatro horas desde la
incoación (Artículo 7, LO 6/1984).
Luego de las actuaciones correspondientes, el juez puede decidir archivar el caso si considera que la detención es
conforme a Derecho, ordenar la puesta en libertad si la detención fue ilegal, modificar las condiciones de detención
o poner a la persona detenida a disposición judicial si ha transcurrido el plazo legalmente establecido (Artículo 8,
LO 6/1984).
Características del procedimiento
1. El procedimiento de habeas corpus es sumario y extraordinariamente rápido, diseñado para garantizar una
respuesta judicial ágil ante posibles detenciones ilegales. Se caracteriza por su carencia de formalismos,
permitiendo la comparecencia verbal y no exigiendo la presencia de abogado o procurador (Preámbulo y Artículo
4, LO 6/1984).
2. Es de carácter general y universal, aplicable tanto a detenciones ilegales iniciales como a situaciones donde una
detención legal se prolonga ilegalmente o se lleva a cabo en condiciones ilegales (Preámbulo, LO 6/1984).
El habeas corpus en España, inspirado en principios de agilidad, sencillez, generalidad y universalidad, constituye
una herramienta esencial para proteger los derechos fundamentales de los individuos frente a posibles abusos por
parte de las autoridades públicas.
JURISPRUDENCIAS: El Tribunal Constitucional español ha desarrollado una salida jurisprudencia en torno al
procedimiento de habeas corpus, proporcionando claridad sobre su aplicación y alcance. A continuación, se
destacan algunos puntos clave derivados de su jurisprudencia:
- Naturaleza del procedimiento de habeas corpus: El Tribunal Constitucional ha subrayado que el habeas corpus
tiene un carácter especial de "cognición limitada". Su objetivo principal es asegurar la inmediata puesta a
disposición judicial de toda persona detenida ilegalmente, sin profundizar en otras cuestiones más allá de la
legalidad de la detención (STC 98/1986).
No es un proceso destinado a obtener compensaciones por los agravios sufridos debido a la detención ilegal, sino a
asegurar la liberación inmediata o el ajuste de las condiciones de detención conforme a la legalidad (STC 98/1986).
- Fases del procedimiento:
o Fase de admisión: El Tribunal ha establecido que una vez cumplidos los requisitos formales y constatada la
privación de libertad, el juez debe incoar el procedimiento de habeas corpus y continuar con su tramitación
completa, incluyendo la audiencia de la persona detenida y la oportunidad para que todas las partes presenten sus
alegaciones (STC 208/2000).
o Fase de enjuiciamiento: Durante esta etapa, el juez evalúa la legalidad de la detención y puede decidir sobre la
liberación inmediata, la modificación de las condiciones de detención o la puesta a disposición judicial, según
corresponda (STC 98/1986).
- Aplicación a situaciones específicas: El Tribunal ha confirmado que el procedimiento de habeas corpus se aplica
no solo a detenciones ilegales ordinarias, sino también a detenciones administrativas, como las de extranjeros en
situación de internamiento previo a su devolución a su país de origen. Aunque la competencia de devolución es
administrativa, el juez tiene el deber de verificar la legalidad de la detención (STC 12/1994, 21/1996, 179/2000,
172 y 173/2008, 14 y 15/2009).
También se ha pronunciado sobre la aplicación del habeas corpus en casos relacionados con la detención de
presuntos miembros de bandas armadas, estableciendo que la Audiencia Nacional tiene competencia en estos casos
(STC 153/1988).
EL DERECHO DE RESIDENCIA Y CIRCULACIÓN
13.1. LIBERTAD DE RESIDENCIA Y CIRCULACIÓN
La libertad de residencia y circulación, fundamentada en la libertad personal consagrada en el artículo 17 de la
Constitución Española (CE), constituye un derecho esencial que garantiza a los individuos la posibilidad de
organizar su vida dentro del territorio nacional conforme a sus convicciones y necesidades. Esta libertad no solo
abarca el derecho a residir en un lugar de elección dentro del país, sino también el derecho a desplazarse libremente
por dicho territorio y a entrar y salir libremente del mismo, según establece el artículo 19 de la CE.
Evolución Histórica y Contexto
Durante gran parte de la historia europea, especialmente en la Edad Media y la Edad Moderna, las personas estaban
fuertemente ligadas a un territorio específico. La movilidad estaba restringida y controlada mediante mecanismos
como el feudalismo y diversas normativas restrictivas.
Incluso en España, la exigencia de pasaportes para los desplazamientos internos no fue eliminada hasta 1854,
evidenciando las limitaciones históricas en la libertad de circulación dentro del propio país.
Reconocimiento Constitucional:
Con el advenimiento del Estado Constitucional y la consolidación de la sociedad civil, las libertades de residencia y
circulación se establecieron como derechos fundamentales. En España, esto se refleja en la Constitución de 1869 y
posteriormente en la Constitución de 1978, reafirmando el derecho a moverse libremente dentro del país y a través
de sus fronteras.
Importancia en la Formación de la Sociedad Moderna:
Estas libertades fueron fundamentales en el desarrollo de la sociedad civil y política, facilitando la integración y
cohesión social en torno a principios de libertad individual y movilidad. Específicamente, en el contexto europeo,
fueron cruciales para la formación de la Unión Europea, permitiendo la libre circulación de personas como uno de
sus pilares fundamentales.
Actualidad y Desafíos:
Aunque hoy en día el ejercicio de estas libertades es generalmente Pacífico y aceptado, todavía existen desafíos
relacionados con el control de la movilidad de extranjeros y las limitaciones impuestas en ciertos contextos. Estos
aspectos reflejan la necesidad continua de equilibrar la seguridad pública con los derechos individuales.
A) TITULARIDAD: ESPAÑOLES, EXTRANJEROS Y CIUDADANOS COMUNITARIOS
El reconocimiento de las libertades de residencia y circulación en la Constitución Española está inicialmente
dirigido a los ciudadanos españoles, según lo establece el artículo 19.1 de la CE.
Mientras que los españoles tienen derechos plenos de residencia y circulación dentro del territorio nacional
conforme a la Constitución, los extranjeros y los ciudadanos de la Unión Europea disfrutan de ciertos derechos
similares, aunque sujetos a regulaciones específicas y condiciones determinadas por leyes y tratados
internacionales. La evolución hacia una mayor integración europea ha facilitado la equiparación de derechos para
los ciudadanos de la UE en términos de libre circulación y residencia en España.
Derechos de los Extranjeros:
1. Reconocimiento de Derechos Fundamentales: Según la Sentencia del Tribunal Constitucional (STC) 94/1993,
los extranjeros pueden ser titulares de derechos fundamentales como la libertad de residencia y circulación en
España, aunque con condiciones y regulaciones que pueden ser diferentes a las aplicables a los ciudadanos
españoles.
No todos los derechos son considerados imprescindibles para la garantía de la dignidad humana según la CE y la
jurisprudencia (STC 107/1984), lo que permite al legislador modular los derechos de los extranjeros mediante
tratados y leyes nacionales.
2. Limitaciones y Regulación: El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, ratificado por
España, establece ciertos estándares que deben respetarse en la regulación de los derechos de los extranjeros en
materia de residencia y circulación.
Por lo tanto, los derechos de los extranjeros en España están determinados por las leyes y tratados internacionales
aplicables, los cuales pueden establecer condiciones y limitaciones específicas.
3. Ciudadanos de la Unión Europea: Con la aprobación del Tratado de la Unión Europea (1992), los ciudadanos
de los países miembros de la UE son considerados titulares de derechos de residencia y circulación en España en
los mismos términos que los ciudadanos españoles.
La ciudadanía europea otorga el derecho a circular y residir libremente en cualquier país miembro de la UE, sujeto
a las condiciones y limitaciones establecidas en el Tratado y en las leyes de aplicación correspondientes (art. 8.1 del
Tratado de la Unión Europea).
B) OBJETO Y CONTENIDO
La libertad de residencia y circulación reconocida en la Constitución Española otorga a los ciudadanos españoles el
derecho a vivir donde deseen dentro del país, moverse libremente dentro de sus fronteras y viajar
internacionalmente sin obstáculos indebidos, garantizando así una autonomía personal frente a la intervención
estatal en asuntos privados y de movilidad.
Libertad de Residencia: La libertad de residencia implica el derecho de una persona a establecer su lugar de
residencia en cualquier parte del territorio nacional español o incluso fuera de él, según el artículo 19.1 de la CE.
A diferencia del concepto de domicilio, que es la sede jurídica donde una persona cumple sus derechos y
obligaciones (según el artículo 40 del Código Civil), la residencia se refiere al lugar donde la persona se encuentra
de manera accidental o transitoria, sin necesariamente constituir su domicilio permanente.
- Ámbito de Protección: El Tribunal Constitucional ha destacado que la libertad de residencia es más amplia que
la libertad de domicilio. Esto significa que una persona puede elegir libremente el lugar donde desea residir dentro
del territorio español, sin limitaciones arbitrarias impuestas por los poderes públicos.
Libertad de Circulación: La libertad de circulación garantiza a los ciudadanos españoles el derecho a moverse
libremente dentro del territorio nacional, sin restricciones injustificadas por parte de las autoridades públicas. Esto
incluye viajar, mudarse o desplazarse dentro de España según sus necesidades personales o profesionales.
- Entrada y Salida de España: Además, el artículo 19.2 de la CE reconoce el derecho de los ciudadanos españoles
a entrar y salir libremente de España. Esto implica que los ciudadanos tienen la libertad de cruzar las fronteras del
país para viajar al extranjero y regresar sin trabas burocráticas excesivas o injustificadas.
Protección Constitucional:
- Las libertades de residencia y circulación se consideran derechos-autonomía o derechos-libertad, lo que significa
que definen la relación del individuo con el Estado y establecen obligaciones correlativas para los poderes públicos
de no adoptar medidas que restrinjan o dificulten el ejercicio de estos derechos fundamentales (STC 8/1986).
- La protección constitucional asegura que estos derechos no sean vulnerados por leyes o actos administrativos que
puedan limitar de manera injustificada la libertad de elección de residencia o la movilidad dentro del territorio
español
C) LÍMITES AL EJERCICIO DEL DERECHO
Las libertades de residencia y circulación reconocidas en la Constitución Española, aunque son derechos
fundamentales, no están exentas de ciertas limitaciones que pueden ser aplicadas tanto en circunstancias normales
como en situaciones de crisis. Estas limitaciones se derivan principalmente de disposiciones legales y
constitucionales que regulan situaciones específicas donde el ejercicio de estos derechos puede restringirse por
razones de seguridad pública o protección de otros derechos fundamentales.
Limitaciones en Circunstancias Normales:
En el marco del Código Penal, se establecen penas privativas de derechos, que incluyen restricciones al derecho de
residir en determinados lugares o acudir a ellos. Estas penas pueden aplicarse como consecuencia de la comisión de
ciertos delitos graves como homicidio, lesiones, entre otros (art. 39.f, art. 40, art. 48 y art. 57 del Código Penal).
Además, las medidas cautelares adoptadas por los jueces, como la retirada de pasaporte o la obligación de
comparecer ante la autoridad judicial durante la libertad provisional, pueden limitar temporalmente la libertad de
residencia y circulación de una persona (no propiamente durante la detención o prisión, sino mientras se mantiene
en libertad provisional).
Limitaciones en Circunstancias de Crisis:
- Estado de Alarma, Excepción y Sitio: Según el artículo 55.1 de la Constitución Española, los derechos
reconocidos en el artículo 19 (libertad de residencia y circulación) pueden ser suspendidos en caso de declaración
del estado de excepción o de sitio, conforme a los términos establecidos en la propia Constitución.
La Ley Orgánica 4/1981, de los estados de alarma, excepción y sitio, detalla las limitaciones específicas para cada
uno de estos estados:
o En el estado de alarma (art. 11 LO 4/1981), se pueden establecer medidas limitativas para garantizar la seguridad
ciudadana o la normalidad en el funcionamiento de los servicios esenciales.
o En el estado de excepción (art. 20 LO 4/1981), se amplían las restricciones respecto al estado de alarma,
permitiendo mayores intervenciones en derechos como la libertad de circulación y residencia, pero siempre con
limitaciones y medidas proporcionales a la situación de crisis declarada.
o En el estado de sitio, las limitaciones son aún más estrictas y pueden implicar el control de movimientos y la
restricción de derechos fundamentales en mayor medida que en los estados anteriores.
D) LIBERTAD DE RESIDENCIA Y ESTRUCTURA DEL ESTADO
La jurisprudencia constitucional ha establecido que la libertad de residencia es un derecho fundamental que implica
la capacidad de elegir libremente donde residir, considerando los beneficios y cargas asociados en cada lugar. La
limitación establecida por la Ley 14/1996 en relación con cambios de residencia para evitar una menor tributación
efectiva podría ser cuestionada bajo estos principios. La constitucionalidad de dicha limitación debería ser evaluada
a la luz de los principios de proporcionalidad y necesidad que rigen las restricciones a los derechos fundamentales
en el ordenamiento jurídico español.
A continuación, se analizan los principales pronunciamientos del Tribunal Constitucional y se examina la
controversia respecto a la limitación fiscal establecida por la Ley 14/1996.
Jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre la Libertad de Residencia:
1. STS 8/1986: En esta sentencia, el Tribunal Constitucional aborda un recurso de amparo que alegaba la
vulneración del derecho a la libertad de residencia debido a diferencias en la revisión del catastro en la ciudad de
Valencia. El TC establece que la libertad de elección de residencia implica la posibilidad de optar entre beneficios y
cargos que pueden variar según las circunstancias locales o decisiones de los poderes públicos. Esto significa que
las diferencias en derechos, obligaciones y cargas entre diferentes áreas no constituyen per se una restricción del
derecho a la libre elección de residencia (FJ 3º).
2. STS 90/1989: En este caso, el Tribunal Constitucional afirmó que las normativas distintas vigentes en diversas
zonas del territorio no vulneran el derecho a la libre elección de residencia siempre y cuando no impidan que un
ciudadano mantenga su residencia actual o se traslade a otro lugar (FJ 5º).
3. ATC 182/1986: Se señaló que el trato fiscal más gravoso en una Comunidad Autónoma que en otra para el
ejercicio de una actividad económica no constituye una vulneración del artículo 19 de la Constitución. El Tribunal
diferencia claramente entre el derecho a elegir libremente la residencia y los condicionamientos legales
establecidos, como en el ámbito tributario (FJ 2º).
La Controversia sobre la Ley 14/1996 y la Libertad de Residencia: La Ley 14/1996 establece una limitación
fiscal en relación con los cambios de residencia que tengan como objetivo principal lograr una menor tributación
efectiva en los tributos total o parcialmente cedidos a las Comunidades Autónomas. Específicamente, el artículo
10.3.2 de esta ley dispone que los cambios de residencia que busquen reducir la carga tributaria no producirán
efectos.
Análisis:
• Constitucionalidad Cuestionada: Según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la libertad de residencia
implica la posibilidad de elegir libremente el lugar de residencia, considerando los beneficios y las cargas
asociadas. En este sentido, la disposición de la Ley 14/1996 podría ser cuestionada por limitar esa libertad en el
ámbito fiscal, restringiendo la capacidad de los ciudadanos para elegir su lugar de residencia con base en
consideraciones fiscales.
• Principio de Proporcionalidad: Cualquier limitación a la libertad de residencia debe ser justificada por motivos
objetivos y proporcionados. El objetivo de evitar la elusión fiscal puede ser legítimo, pero la medida debe ser
necesaria y adecuada para alcanzar ese objetivo sin imponer restricciones excesivas a la libertad individual.
• Revisión por el Tribunal Constitucional: En caso de controversia sobre la constitucionalidad de esta
disposición, correspondería al Tribunal Constitucional analizar si la restricción impuesta por la ley es compatible
con los principios constitucionales, incluyendo el derecho a la libre elección de residencia y el principio de
igualdad ante la ley.
TEMA 8: LOS DERECHOS SOCIALES
EL DERECHO A LA EDUCACIÓN Y A LA LIBERTAD DE ENSE—ANZA
14.8. DERECHO A LA EDUCACIÓN Y LEGITIMACI”N DEMOCR¡TICA DEL ESTADO
El derecho a la educación en España tiene una profunda raíz en el principio de legitimación democrática del Estado,
reflejado en la soberanía popular según el artículo 1.2 de la Constitución Española. Este derecho no solo es
fundamental para el desarrollo individual, sino que también es crucial para la participación activa y equitativa en la
vida democrática, ya que a través de la educación se garantiza la participación igualitaria en la vida pública, se
promueven valores democráticos y se fortalece la autonomía personal.
La evolución histórica del derecho a la educación refleja la transición hacia un modelo democrático donde este
derecho es reconocido y protegido como esencial para la ciudadanía y la convivencia democrática.
Importancia del Derecho a la Educación en la Democracia:
1. Transformación de Súbdito a Ciudadano: El derecho a la educación es esencial para transformar al individuo
de un mero súbdito a un ciudadano activo. Ser ciudadano implica participar en la formación de la voluntad general
de manera igualitaria. Esto no solo se refiere a la participación política directa (artículos 23 y 24 de la
Constitución), sino también a la capacidad de participar en la vida pública con conocimiento y autonomía.
2. Autonomía en la Formación de la Voluntad: La igualdad en el proceso de formación de la voluntad implica
autonomía personal, donde las decisiones no están subordinadas a voluntades ajenas. Para ser autónomo en este
sentido, es crucial tener la capacidad de acceder a información adecuada y formación intelectual que permita
entender y valorar críticamente las distintas perspectivas y opciones disponibles.
3. Derecho Político y Derecho a la Educación: Aunque el derecho a la educación comparte similitudes con los
derechos políticos, como el derecho a participar en la formación de la voluntad general, no se reduce únicamente a
lo político. La educación abarca la formación integral del individuo, capacitándolo para ser un sujeto autónomo en
la sociedad civil, capaz de formar opiniones informadas y tomar decisiones libremente.
Jurisprudencia Constitucional sobre el Derecho a la Educación:
• STC 133/2010: Esta sentencia establece que el deber de los padres de escolarizar a sus hijos en centros oficiales
entre los seis y dieciséis años es constitucionalmente válido. Esto subraya la importancia que el Tribunal
Constitucional otorga al derecho a la educación como un componente esencial para el desarrollo personal y la
participación democrática.
• STC 236/2007: Aquí se reconoce la estrecha relación entre el derecho a la educación y la garantía de la dignidad
humana. La educación no solo contribuye al desarrollo individual, sino que también fortalece la convivencia
democrática al enseñar valores democráticos y el respeto a los derechos humanos.
Evolución Histórica del Derecho a la Educación en España:
• Constitución de Cádiz (1812): Aunque proclama la soberanía nacional, aún conserva la influencia religiosa en la
educación. Establece escuelas donde se enseña el catecismo católico junto con la lectura, escritura y aritmética,
reflejando la transición gradual hacia un modelo de educación pública.
• Constituciones del Siglo XIX: Reconocen la libertad de enseñanza, pero no establecen explícitamente un
derecho universal a la educación. La educación es vista más como un servicio que como un derecho.
• Constitución de 1931: Introduce por primera vez el derecho a la educación de manera explícita, asegurando la
gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria. Esta Constitución sienta las bases para la inclusión del artículo
27 en la Constitución actual de 1978, que reafirma el derecho a la educación como materia fundamental.
B) RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL: VINCULACIÓN DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN
CON LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA
El reconocimiento constitucional del derecho a la educación en el artículo 27 de la Constitución Española establece
una conexión directa entre el derecho de prestación y la libertad de enseñanza. Este artículo reconoce que "todos
tienen derecho a la educación" y simultáneamente garantiza la "libertad de enseñanza". Sin embargo, es crucial
entender las diferencias y la complementariedad entre ambos conceptos.
Derecho a la Educación como Derecho de Prestación:
El derecho a la educación es un derecho fundamental de prestación. Esto significa que no es simplemente una
libertad para ejercerse o no, sino que impone al Estado la obligación de garantizar su ejercicio efectivo para todos
los ciudadanos. Este derecho incluye la provisión de un servicio público de educación que sea obligatorio y gratuito
en su enseñanza básica, según el artículo 27.4 de la Constitución.
Libertad de Enseñanza como Derecho de Libertad:
Por otro lado, la libertad de enseñanza es un derecho de libertad reconocido en el marco constitucional. Este
derecho permite a los individuos fundar y dirigir centros educativos de acuerdo con sus convicciones ideológicas,
religiosas y pedagógicas. Es una manifestación de otras libertades constitucionales como la libertad ideológica y
religiosa (artículo 16 CE).
Relación Complementaria: Aunque ambos derechos son fundamentales, su naturaleza y ejercicio son distintos. El
derecho a la educación establece un deber para el Estado de asegurar la prestación de un servicio público educativo
accesible para todos. Por otro lado, la libertad de enseñanza permite que haya diversidad de centros educativos que
complementen este servicio público, contribuyendo así a una educación plural y adaptada a las diversas
necesidades y opciones de los ciudadanos.
Interpretación Constitucional y Jurisprudencia:
• STC 86/1985: Esta sentencia aborda la distinción entre el derecho de prestación del servicio educativo y la
libertad de enseñanza. Establece que el artículo 27.9 de la Constitución, que insta al legislador a apoyar a los
centros educativos, no implica un derecho subjetivo a recibir dicha prestación pública, sino un mandato al
legislador para regular el marco normativo que garantice los derechos y libertades educativas.
• STC 31/2018 y 74/2018: Estas sentencias han tratado temas como la libertad de elección de centro educativo y la
financiación pública de centros privados, subrayando la importancia de respetar tanto la diversidad educativa como
el derecho a una educación gratuita y obligatoria.
Autonomía Universitaria y Libertad Académica: La autonomía universitaria, garantizada por el artículo 27.10
de la Constitución, es un ejemplo de cómo la Constitución protege la libertad académica. Esta autonomía asegura
que las universidades sean espacios libres de injerencias externas, preservando así la libertad de cátedra y la
investigación científica.
14.9. LIBERTAD SINDICAL Y DERECHO DE HUELGA
A) LIBERTAD SINDICAL
La libertad sindical ha sido reconocida y protegida de manera significativa en la Constitución Española de 1978.
Aunque previamente, la Constitución de 1931 fue pionera al mencionar que "los españoles podrán asociarse o
sindicarse libremente", la Constitución actual profundiza y detalla este derecho como parte de los derechos
fundamentales y libertades públicas.
Antecedentes Históricos y Constitucionales: En el contexto histórico español, la libertad sindical no fue abordada
en las Constituciones del siglo XIX, aunque se reconocía el derecho a asociarse para diversos fines en la
Constitución de 1869. Fue en la Constitución de 1931 donde se menciona explícitamente la posibilidad de
sindicarse libremente, y se establece la obligación de los sindicatos de inscribirse en un registro público.
Constitución de 1978 y Libertad Sindical: La Constitución de 1978 incluye la libertad sindical como un derecho
fundamental en la Sección 1™, que es especialmente protegida y no sujeta a reforma. Esto se establece en el
artículo 28, que define tanto la vertiente positiva como la negativa de este derecho. El primer inciso del artículo
28.1 CE establece: "Todos tienen derecho a sindicarse libremente", enfatizando así la libertad de asociación
sindical. Además, el ˙último inciso añade: "Nadie podrá· ser obligado a afiliarse a un sindicato", resaltando la
vertiente negativa que protege a los individuos de cualquier forma de coacción para sindicarse.
Contenido de la Libertad Sindical: El artículo 28.1 de la Constitución define detalladamente el contenido de la
libertad sindical, indicando que incluye:
• El derecho a fundar sindicatos y afiliarse al sindicato de elección.
• El derecho de los sindicatos a formar confederaciones y a establecer relaciones con organizaciones sindicales
internacionales.
Es importante destacar que el Tribunal Constitucional ha interpretado que esta enumeración no es exhaustiva ni
limitativa, sino ejemplificativa. Esto significa que el contenido completo de la libertad sindical va más al· de lo
especificado en el artículo 28.1 CE, abarcando también los derechos adicionales que pueden derivarse de la
legislación.
Dimensiones de la Libertad Sindical: La libertad sindical tiene tanto una dimensión individual como
institucional. Individualmente, cada trabajador por cuenta ajena es titular del derecho a la libertad sindical y puede
ejercerlo de manera personal. Sin embargo, una vez que se constituye un sindicato, este actúa como un individuo
colectivo en el ejercicio de la libertad sindical. Esta dimensión institucional es esencial para permitir a los
sindicatos realizar actividades en defensa y protección de los trabajadores.
Protección y Garantías: El derecho a la libertad sindical está· protegido contra cualquier forma de injerencia
ilícita por parte de la Administración pública o de los empleadores. Esto incluye la prohibición de coacciones,
mandatos imperativos o cualquier intento de limitar o entorpecer el ejercicio de este derecho. Los sindicatos tienen
derecho a llevar a cabo sus actividades libremente, y los poderes públicos deben abstenerse de interferir en ellas.
Conclusiones: En resumen, la libertad sindical en España, según la Constitución de 1978 y la interpretación del
Tribunal Constitucional, es un derecho fundamental que garantiza la libre asociación sindical, tanto individual
como colectivamente. Este derecho no solo protege a los trabajadores en el ejercicio de su libertad de sindicación,
sino que también reconoce el papel institucional de los sindicatos en la defensa de los intereses laborales y sociales.
B) DERECHO DE HUELGA
El derecho de huelga no ha figurado en ninguna de las Constituciones históricas españolas. La Constitución de
1978 es la primera que lo reconoce: ´Se reconoce el derecho de huelga de los trabajadores para la defensa de sus
intereses.
1. Reconocimiento Constitucional: La Constitución española de 1978 fue la primera en reconocer explícitamente
el derecho de huelga en el artículo 28.2, estableciendo que "se reconoce el derecho de huelga de los trabajadores
para la defensa de sus intereses".
2. Naturaleza del Derecho de Huelga: El Tribunal Constitucional (STC 11/1981) ha dejado claro que España
adopta un sistema de "derecho de huelga" y no simplemente de "libertad de huelga". Esto implica que el derecho de
huelga no es solo la eliminación de prohibiciones, sino que es un derecho de los trabajadores para ejercer presión
legítima en sus relaciones laborales.
3. Titularidad y Ejercicio del Derecho: El derecho de huelga es individual en cuanto a la titularidad, es decir,
pertenece a cada trabajador. Sin embargo, su ejercicio debe ser concertado colectivamente. Esto significa que no se
puede imponer a un trabajador el ejercicio de la huelga, pero tampoco un trabajador puede decidir individualmente
llevar a cabo una huelga sin coordinación con otros trabajadores o sindicatos.
4. Facultades del Derecho de Huelga: Las facultades asociadas al derecho de huelga incluyen la convocatoria, el
establecimiento de reivindicaciones, la publicidad o proyección exterior, la negociación y la decisión de finalizar la
huelga. Estas son acciones que corresponden tanto a los trabajadores individualmente como a sus representantes
sindicales (STC 11/1981).
5. Contenido Esencial: El contenido esencial del derecho de huelga consiste en la cesación del trabajo en
cualquiera de sus formas. Esto implica que los trabajadores tienen la facultad de decidir suspender su trabajo como
medida de presión, aunque el legislador puede regular las condiciones de su ejercicio para evitar abusos (STC
11/1981).
6. Regulación por Ley: La Constitución establece que la ley regulará el ejercicio del derecho de huelga y deberá
garantizar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad (artículo 28.2 CE). A pesar de esto, hasta
la fecha no se ha promulgado una ley orgánica específica para regular este derecho, quedando en vigor el Real
Decreto-ley 17/1977.
7. Servicios Esenciales: El Tribunal Constitucional ha delimitado que los servicios esenciales son aquellos cuya
interrupción podría afectar gravemente a derechos fundamentales, libertades públicas o bienes constitucionalmente
protegidos. La autoridad competente debe ponderar las circunstancias de cada huelga para decidir qué servicios
deben mantenerse activos y debe motivar adecuadamente su decisión (STC 8/1992).
8. Limitaciones al Derecho de Huelga: Aunque el derecho de huelga es un derecho fundamental, su ejercicio no
puede coaccionar, amenazar o ejercer actos de violencia para alcanzar sus fines. Además, debe respetar la libertad
de aquellos trabajadores que optan por no participar en la huelga (STC 69/20).