El acoso escolar (matonismo, matonaje o bullying en inglés) es cualquier forma
de maltrato psicológico, verbal, físico o social producido entre estudiantes de
forma reiterada, tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el
nombre específico de ciberacoso.1 Estadísticamente, el tipo de violencia
dominante es el emocional y se da mayoritariamente en la clase y en los patios
escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y
niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo mayor el porcentaje de
niños que sufren violencia física, mientras que las niñas suelen ser más víctimas
de violencia psicológica.
El acoso escolar o bullying afecta a cerca de uno cada tres niños en el mundo, y a
uno de cada cinco en países como España.2
Este tipo de violencia escolar3 se caracteriza por una reiteración encaminada a
conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que
es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida
subjetivamente) que aquella.4 El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y
emocionalmente ante el sujeto que lo maltrata, generándose como consecuencia
una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del
diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la
escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En
algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el
suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento
hacia las personas sin límite de edad.5
Suelen ser más propensos al acoso escolar aquellos niños que poseen diversidad
funcional, entre las cuales se pueden contar el trastorno por déficit de atención con
hiperactividad, síndrome de Down, síndrome de Asperger, síndrome de Tourette,
etc.6
Aunque en español se usa con frecuencia el término bullying para referirse a este
fenómeno, y a veces los derivados bulear (o bullear), buleo, buleado, y buleador,
la FundéuRAE recomienda en su lugar el empleo del verbo acosar y sus derivados
(acoso, acosador, acosado...).78
Acciones
Los profesores Iñaki Piñuel Zabala y Araceli Oñate han descrito hasta nueve
modalidades de acoso escolar, con la siguiente incidencia entre las víctimas:9
Bloqueo social (29,4%)
Hostigamiento (20,9%)
Manipulación (19,9%)
Coacciones (17,4%)
Exclusión social (16,0%)
Intimidación (14,2%)
Agresiones (12,8%)
Amenazas (9,3%)
Ciberacoso
Bloqueo social
Agrupa las acciones de acoso escolar que buscan bloquear socialmente a la
víctima. Todas ellas buscan el aislamiento social y su marginación impuesta por
estas conductas de bloqueo.
Son ejemplos las prohibiciones de jugar en un grupo, de hablar o comunicar con
otros, o de que nadie hable o se relacione con él, pues son indicadores que
apuntan un intento por parte de otros de quebrar la red social de apoyos del niño.
Se incluye dentro de este grupo de acciones el meterse con la víctima para
hacerle llorar. Esta conducta busca presentar al niño socialmente, entre el grupo
de iguales, como alguien flojo, indigno, débil, indefenso, estúpido, llorica, etc.10 El
hacer llorar al niño desencadena socialmente en su entorno un fenómeno de
estigmatización secundaria conocido como mecanismo de chivo expiatorio. De
todas las modalidades de acoso escolar es la más difícil de combatir en la medida
que es una actuación muy frecuentemente invisible y que no deja huella. El propio
niño no identifica más que el hecho de que nadie le habla o de que nadie quiere
estar con él o de que los demás le excluyen sistemáticamente de los juegos.
Hostigamiento
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que consisten en acciones de
hostigamiento y acoso psicológico que manifiestan desprecio, falta de respeto y
desconsideración por la dignidad del afectado.10 El desprecio, el odio, la
ridiculización, la burla, el menosprecio, los motes, la crueldad, la manifestación
gestual del desprecio, la imitación burlesca son los indicadores de esta escala.
Manipulación social
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden distorsionar la imagen
social del niño y “envenenar” a otros contra él. Con ellas se trata de presentar una
imagen negativa, distorsionada y cargada negativamente sobre la víctima.10 Se
cargan las tintas contra todo cuanto hace o dice la víctima, o contra todo lo que no
ha dicho ni ha hecho. No importa lo que haga, todo es utilizado y sirve para inducir
el rechazo de otros. A causa de esta manipulación de la imagen social de la
víctima acosada, muchos otros niños se suman al grupo de acoso de manera
involuntaria, percibiendo que la víctima merece el acoso que recibe, incurriendo en
un mecanismo denominado “error básico de atribución”.
Coacción
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden que la víctima realice
acciones contra su voluntad. Mediante estas conductas quienes acosan al niño
pretenden ejercer un dominio y un sometimiento total en contra de su voluntad.
El que la víctima haga esas cosas contra su voluntad proporciona a los que
fuerzan o tuercen esa voluntad diferentes beneficios, pero sobre todo poder social.
Los que acosan son percibidos como poderosos, sobre todo, por los demás que
presencian el doblegamiento de la víctima. Con frecuencia las coacciones implican
que el niño sea víctima de vejaciones, abusos o conductas sexuales no deseadas
que debe silenciar por miedo a las represalias sobre sí o sobre sus hermanos.
Exclusión social
Agrupa las conductas de acoso escolar que buscan excluir de la participación al
niño acosado. El “tú no”, es el centro de estas conductas con las que el grupo que
acosa segrega socialmente al niño. Al ningunearlo, tratarlo como si no existiera,
aislarlo, impedir su expresión, impedir su participación en juegos, se produce el
vacío social en su entorno.
Intimidación
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que persiguen amilanar, amedrentar,
apocar o consumir emocionalmente al niño mediante una acción intimidatoria. Con
ellas quienes acosan buscan inducir el miedo en el niño. Sus indicadores son
acciones de intimidación, amenaza, hostigamiento físico intimidatorio, acoso a la
salida del centro escolar.
Amenaza a la integridad
Agrupa las conductas de acoso escolar que buscan amilanar mediante las
amenazas contra la integridad física del niño o de su familia, o mediante la
extorsión.
Ciberacoso
Artículo principal: Ciberacoso
Comprende aquellas conductas que emplean medios digitales para molestar o
acosar a una o varias personas mediante ataques personales, divulgación de
información personal o falsa, entre otras prácticas.
Tipos
Acoso escolar homofóbico
Artículo principal: Acoso escolar homofóbico
El acoso escolar homofóbico se refiere a cualquier clase de daños hacia las
personas, tanto psicológico como físico y moral, por tener o aparentar tener una
orientación sexual diferente a la que debería tener por su sexo. La violencia
escolar está definida por obstáculos y aislamientos, como recoge Ángela Gabàs
Gasa en El fenómeno de la exclusión social,[cita requerida] indicando que «los
obstáculos que encuentran determinadas personas para participar plenamente en
la vida social, viéndose privadas de alguna o varias de las opciones consideradas
como fundamentales para su desarrollo humano».
La exclusión de la homosexualidad de los programas de educación sexual, bien
porque el profesorado no es sensible a la realidad LGBT, o porque tiene miedo a
tratarlo o porque no sabe cómo abordarlo, provoca que el 80% de los niños en
edad escolar que han declarado su homosexualidad o bisexualidad en el ámbito
escolar o que se les supone por gestos, tono de voz, forma de hablar o
vestir...sufren maltrato escolar por parte de sus compañeros,' según datos del
psicólogo Ian Rivers en su estudio 'Homophobic Bullying: Research and
Theoretical Perspectives.11
Causas
El agresor: características psicológicas y entorno familiar
Artículo principal: Acosador escolar
Aunque el acosador escolar no tiene por qué padecer ninguna enfermedad mental
o trastorno de la personalidad grave, presenta normalmente algún tipo de
psicopatología. Fundamentalmente, presenta ausencia de empatía y algún tipo de
distorsión cognitiva.12 Generalmente suele ser una persona que ha visto violencia
con regularidad, se acostumbra a ella o en su casa sus familiares se tratan
agresivamente y lo tratan inadecuadamente a él.
La carencia de empatía explica su incapacidad para ponerse en el lugar del
acosado y ser insensible al sufrimiento de este y que puede llegar al suicidio.
El entorno escolar
Se puede dar el caso de que la ausencia en clase (o, en general, en el centro
educativo) de un clima adecuado de convivencia pueda favorecer la aparición del
acoso escolar. La responsabilidad al respecto oscila entre la figura de unos
profesores que no han recibido una formación específica en cuestiones de
intermediación en situaciones escolares conflictiva, y la disminución de su perfil de
autoridad dentro de la sociedad moderna.
Evolución de los casos de acoso escolar
El objetivo del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, aplanar,
amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a
obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad
imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás que pueden
presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los
demás. En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia
otros busca, mediante el método de «ensayo-error», obtener el reconocimiento y
la atención de los demás, de los que carece, llegando a aprender un modelo de
relación basado en la exclusión y el menosprecio de los demás.
Con mucha frecuencia el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar
rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de
manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima.
Ello es debido a la falta de una autoridad exterior (por ejemplo, un profesor, un
familiar, etc.) que imponga límites a este tipo de conductas, proyectando el
acosador principal una imagen de líder sobre el resto de sus iguales seguidores.
A menudo la violencia encuentra una forma de canalizarse socialmente,
materializándose en un mecanismo conocido de regulación de grupos en crisis: el
mecanismo del chivo expiatorio.13 Destruir al que no es seguidor, al que se
resiste, al diferente, al que sobresale académicamente, al imbuido de férreos
principios morales, etc.
Consecuencias
El acoso escolar al igual que otras formas de maltrato psicológico produce
secuelas biológicas (expresión de genes) y mentales. Especialistas del Centro de
Estudios sobre el Estrés Humano (CSHS por sus siglas en inglés) del Hospital
Louis-H. Lafontaine de Canadá sugieren que las víctimas acosadas son más
vulnerables a padecer problemas mentales como trastorno por estrés
postraumático,14 depresión y trastornos del ánimo a medida que envejecen.15
Una investigación realizada en 2014 en la King’s College London descubrió que
los efectos psicológicos negativos que sufren las personas con bullying
permanecen durante 40 años después de haber sido víctima de acoso. Esto nos
debe hacer reflexionar sobre el grave impacto psicológico del acoso en el resto de
la vida de la persona afectada, presentando peores indicadores de su salud
mental y física y un peor desempeño cognitivo respecto a los individuos que no
sufrieron acoso.
Estrés
Las víctimas de acoso escolar presentan estrés no solo durante la época escolar
sino también años después. Esto se desprende de un estudio llevado a cabo en la
Tufts University y que revela que las personas afectadas segregan más cortisol,
una hormona directamente implicada en la sensación de estrés.
Esto explicaría buena parte de las consecuencias para la salud a largo plazo en
estas personas, por ejemplo la aparición de trastornos mentales, como señaló un
estudio de la Universidad Johns Hopkins.
Ansiedad y depresión
Otra investigación, en este caso de la Universidad de Duke, detectó que las
víctimas de acoso tenían una mayor probabilidad de sufrir trastornos como la
agorafobia, el trastorno de ansiedad generalizado y las crisis de pánico. También
presentaban mayores tasas de depresión y de aislamiento social.
Somatizaciones
También pueden presentar trastornos psicosomáticos. Así se detectó en un
informe publicado por Randy y Lori Sansone en el año 2008.
Suicidio
En el mismo estudio realizado en Duke, se encontró una mayor probabilidad de
suicidios en estas personas.
Problemas en la socialización y en el futuro laboral
Las víctimas de acoso en la escuela presentan, estadísticamente, peores
indicadores en lo que refiere a su calidad de vida familiar y en su capacidad
adquisitiva en su vida adulta. También pueden sufrir un peor desempeño en sus
habilidades sociales y comunicativas, tal como se indicó en este estudio de Claire
Fox y Michael Boulton publicado en la British Psychological Society.16
Prevención
Este artículo o sección tiene referencias, pero necesita más para complementar su
verificabilidad.
Busca fuentes: «Acoso escolar» – noticias · libros · académico · imágenes
Este aviso fue puesto el 12 de diciembre de 2014.
Se estima que la intervención simultánea sobre factores individuales, familiares y
socioculturales, es la única vía posible de prevención del acoso escolar.17 La
prevención se puede realizar en distintos niveles.
La prevención primaria es la responsabilidad de los padres, de la sociedad en
conjunto y de los medios de comunicación (en forma de autorregulación respecto
de determinados contenidos).18 Dentro de la institución, se considera prevención
primaria a todas las acciones que buscan mejorar la convivencia y el clima del
centro como el empleo de la mediación, y el uso de un código de disciplina
positiva para la resolución de conflictos.19
La prevención secundaria consiste en adoptar medidas concretas sobre la
población de riesgo, esto es, los adolescentes (fundamentalmente, promover un
cambio de mentalidad respecto a la necesidad de denuncia de los casos de acoso
escolar aunque no sean víctimas de ellos), y sobre la población directamente
vinculada a esta, el profesorado (en forma de formación en habilidades adecuadas
para la prevención y resolución de conflictos escolares).
Por último, una prevención terciaria está formada por las medidas de ayuda a los
protagonistas de los casos de acoso escolar. Los centros educativos deben contar
con protocolos de actuación establecidos para las situaciones de bullying, a la vez
que deben promover programas y campañas de prevención e intervención, para
reforzar la capacidad de detectar y/o actuar frente a casos de bullying.20
La ayuda se puede agrupar en información para padres,21 profesores22 y
alumnos.23
A nivel institucional, en informes presentados por el Banco Mundial en 2014, se
recomienda impartir programas de estudios a maestros y personal administrativo
en escuelas para promover la equidad y detectar abusos. Igualmente, el
conocimiento de códigos de conducta y el adiestramiento en cómo atender a los
estudiantes expuestos ante el acoso, incluyendo módulos sobre la prevención del
acoso sexual y la discriminación.24