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Acción Social y Tipos de Dominación en Weber

Max Weber, sociólogo alemán, desarrolla la sociología comprensiva centrada en la Acción Social, que es la conducta humana con sentido subjetivo en relación con otros. Define tipos ideales de acción social y tipos de dominación, destacando la importancia de la legitimidad en las relaciones sociales y el poder. En su obra, también aborda la política como una vocación, enfatizando la necesidad de pasión, responsabilidad y mesura en los políticos.
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Acción Social y Tipos de Dominación en Weber

Max Weber, sociólogo alemán, desarrolla la sociología comprensiva centrada en la Acción Social, que es la conducta humana con sentido subjetivo en relación con otros. Define tipos ideales de acción social y tipos de dominación, destacando la importancia de la legitimidad en las relaciones sociales y el poder. En su obra, también aborda la política como una vocación, enfatizando la necesidad de pasión, responsabilidad y mesura en los políticos.
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Max Weber,

sociólogo alemán que, con su sociología comprensiva busca el sentido de los fenómenos
sociales e incorpora la racionalidad para comprender la acción social. Su objeto de estudio es
la Acción Social. Estudia las acciones intencionadas con sentido subjetivo mentado por el actor.

Concepto de acción social: Conducta humana con sentido de un actor en particular, dentro de
un proceso en desarrollo , que está relacionada con la conducta de otros. Esta conducta es un
fenómeno colectivo, porque nosotros consensuamos las acciones sociales. Ésta puede
influenciar en la sociedad. Weber considera al individuo como un ser racional capaz de
modificar la conducta de otro. La acción es "social" solo cuando está orientada por las acciones
de otros.

Tipos ideales de acción social: El método utilizado por Weber, es el de la construcción de tipos
ideales. No se trata de un promedio de la realidad, sino que es un recurso en la creación de un
concepto, por el cual se toman determinados elementos considerados relevantes para su
construcción. Por lo tanto no se presenta en forma pura en la realidad, se pueden combinar
dos o más acciones. Solo se puede explicar y entender si entiendo el motivo de la acción.
Como consecuencia el tipo ideal no es verdadero ni falso, sino que podrá o no ser de utilidad,
para analizar la realidad.
Weber crea distintos tipos ideales de acción social, y los relaciona con los tipos de dominación
y de administración del poder.

Los tipos ideales de acción social pueden ser :

1 - Acción racional con arreglo a fines: El agente toma en consideración el comportamiento de


los demás y de los objetos del mundo exterior como un medio para alcanzar su propio fin. Hay
una selección y elección de medio a fin de modo que el resultado obtenido coincida con el fin
buscado. Ejemplo: alcanzar los estudios a mediado o a largo plazo, ejercer la carrera.

2 - Acción racional con arreglo a valores: Determinada por las creencias que posee el
individuo, pueden ser religiosas, políticas, filosóficas, etc. Como el individuo ya posee con
anterioridad estas convicciones el proceso de decisión es más breve. Ejemplo: la que nos
impulsa a seguir una costumbre como puede ser la religión; si se tiene una creencia Cristiana
Católica esta sería ir a su iglesia a escuchar la palabra de Dios.

3 - Acción afectiva: Determinadas por afectos y estados emocionales actuales. Ejemplo:


cuando te dan una sorpresa que te gusta, sonreís y se lo agradeces. Cuando te enojas queres
estar solo y te encerras en tu pieza.

4 - Acción tradicional: Implica una reacción a los estímulos habituales determinada por una
costumbre arraigada. No hay en ella una elección de medio a fin, si no que se rige por un
patrón costumbrista. Se hace algo de la forma en que se ha hecho normalmente. El actor no se
interroga sobre la efectividad del medio. Ejemplo: hábitos que aprendes en tu casa como
lavarte los dientes todos los días.

Relación social: Sucede cuando se combinan las acciones para que fluyan más rápido y se da
una interacción entre las acciones. La relación social se construye con el orden. Una relación
social puede tener un carácter enteramente transitorio o bien implicar permanencia.
Ejemplo: Cuando a la salida del subte al subir por las escalera mecánicas, los que suben van
por el lado derecho, y los que bajan por el lado izquierdo. Esta acción se realiza para que se
pueda salir mas rápido de la estación del subte sin chocarse. En ese momento aparece una
relación social.

Weber diferencia un tipo de regularidad en la relación social, en la que los participantes se


orientan por la representación de un orden legítimo.

Por "orden" se entiende una relación social que se orienta por máximas que pueden ser
señaladas.

Por “orden legítimo” se entiende un orden válido, esto es, un orden orientado por máximas de
acción que se consideran obligatorias o modelos de conducta.

La legitimidad se identifica con la creencia en la obligatoriedad del cumplimiento del orden


vigente.

Una relación social que se oriente por la creencia de que existe un orden legítimo, tiene el
efecto práctico de asegurar con mayor efectividad empírica el acatamiento de dicho orden.

Varios pueden ser los motivos para creer que las normas de un orden son legítimas:

• Por el mérito de la tradición que hace creer que siempre han existido dichas normas.

• Por considerar que ese orden es ejemplar o revelador de algo nuevo.

• Por una racionalidad con arreglo a valores en la que se cree en su validez absoluta, por
ejemplo la idea del derecho natural.

• Por la creencia religiosa en que de su observancia depende la salvación.

• Porque se cree en su legalidad por el modo en que han sido establecidas: por virtud de un
pacto de los interesados, o por otorgamiento de una autoridad considerada legítima.

La legitimidad de un orden estará garantizada de forma puramente íntima (afectiva, valorativa,


religiosa), o por la expectativa de determinadas consecuencias externas, o sea, por una
situación de intereses, pero por expectativas de un determinado género. Un orden debe
llamarse:

Convención , cuando su validez está garantizada externamente por la probabilidad de que,


dentro de un determinado círculo de hombres, una conducta discordante habrá de tropezar
con una (relativa) reprobación general y prácticamente sensible. Debe llamarse convencion a
la costumbre.

Derecho , cuando su validez está garantizada externamente por la probabilidad


de coacción (física o psíquica) ejercida por un cuadro de individuos instituidos con la misión
de obligar a la observancia de ese orden o de castigar su transgresión.

Los Tipos de Dominación

Debe entenderse por poder la capacidad que tiene un individuo o grupo de que otro cumpla
con su voluntad. El poder es efímero, porque se consigue por la coacción (fuerza). En
cambio, dominación implica que tanto aquellos que ejercen la dominación como los que
obedecen están de acuerdo con ese dominio, es un poder consensuado en el tiempo.
Existen tres tipos puros de dominación legítima:

a).- De carácter racional: Basado en la creencia en la legitimidad de ordenaciones estatuidas y


de los derechos de mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer la autoridad. Tanto
quien ejerce el dominio como quien lo obedece lo hace en virtud de la ley establecida. Ambas
partes consensuan esa dominación pero la soberana es la ley. Se obedece a la ley a través de
representantes que elije la sociedad

b).- De carácter tradicional: Basado en un poder político donde la sociedad obedece en virtud
de la costumbre y la tradición de quienes han estado gobernando desde lejanos tiempos.
Ejemplo la monarquía, el rey.

c).- De carácter carismático: Basado en las características personales del individuo, portadores
de dones específicos del cuerpo y del espíritu estimados como sobre naturales. Este tipo de
dominación aparece en situaciones de crisis extraordinarias. Es la sociedad quien hace al líder
carismático. Ese liderazgo es "puro" porque no posee ni burocracia ni funcionarios. También es
inestable porque el líder debe cumplir con las demandas y con los dones que la sociedad a
colocado sobre el. El líder debe renovar permanentemente su virtud frente a la masa, porque
sino ese liderazgo cae y desaparece ya que no tiene un sistema burocrático que lo resguarde.
Ejemplo: Peron. La sociedad busca trabajo e inclusión social. Él busca imponer un nuevo
sistema económico de industria liviana. Salva al pueblo de la crisis económica y sociocultural.

Rutinización del carisma:

Líder que se institucionaliza : Se da cuando un líder que estaba gobernando como un líder
extraordinario , pasa a gobernar de manera legal y se vuelve estable. Ahí es cuando se
reglamenta el liderazgo y se falsea, entonces ya no es un tipo de dominación pura. Ejemplo:
Perón el héroe del pueblo hasta que queda electo como presidente.

Líder que se objetiviza : Se da cuando el líder muere y se objetiviza su carisma en una


institución. El dominio pasa de una persona a un colectivo social. Ejemplo: Jesús. Su liderazgo
carismático termina cuando muere en la cruz. Entonces su dominio pasa a su séquito, se
objetiviza en una institución, en este caso en la iglesia. Otro ejemplo: Cuando muere un rey , lo
sucede el hijo.

Max Weber, en su conferencia ,“la política como vocación ” dentro de su


obra El político y el científico, manifiesta en un primer momento lo que él entiende por política,
afirmando que solamente es “la dirección o la influencia sobre la trayectoria de una entidad
política, esto es, en nuestros tiempos: el Estado”[1]. El Estado, a su vez, es una comunidad
humana dentro de los límites de un territorio establecido, ya que este es un elemento que lo
distingue, reclamando para sí el monopolio de la legítima violencia física.

Por tanto, el concepto de político significa la aspiración a tomar parte en el poder o de influir
en la distribución del mismo, ya sea entre los diferentes estados, ya en lo que concierne,
dentro del propio Estado, a los distintos grupos de individuos que lo integran. El Estado, al
igual que toda entidad política, es un enlace de dominio de individuos sobre individuos,
sostenido mediante la legítima violencia.

Tal dominio tiene su fundamento en tres justificaciones internas concretas: “la legitimidad del
perdurable ayer, la validez de un hábito cuyos comienzos se pierden en los tiempos, y la
orientación del individuo, por costumbre, hacia su respeto […] Segundo, la facultad de la gracia
(carisma) personal y extraordinaria […] Por último, una legitimidad apoyada en una base legal,
que da por cierta la validez de preceptos legales en razón de su competencia objetiva”[2].

Por otra parte, al tratar el concepto de Estado moderno, que surge a partir del momento en
que el príncipe procede a la expropiación de titulares privados de poder administrativo que
tiene junto a él, Weber señala que es una unidad de dominación de índole institucional, cuyos
fines, con éxito en los resultados, han sido monopolizar, como medio de dominación, la
legítima violencia física dentro de su territorio, “para lo cual ha reunido todos los elementos
materiales a disposición de su dirigente, expropiando a todos los funcionarios estamentales
que por derecho propio disponían de ellos y substituyéndolos con sus propias superioridades
jerárquicas”[3].

Al continuar este proceso político, fue que surgieron los políticos profesionales, aquellos que
no deseaban gobernar en calidad de caudillos carismáticos, sino actuar al servicio de jefes
políticos, no sólo a los príncipes, sino también a otros poderes, y es que es posible ejercer
influjo en la distribución del poder entre las diferentes configuraciones políticas y dentro de
cada una de éstas, tanto en calidad de político ocasional como de profesión ejercida
secundaria o primordialmente, tal como ocurren en el terreno de la economía.

Hay dos formas para hacer de la política una profesión, según Weber: “vivir para la política o
vivir de la política […] Aquel que vive para la política hace de ello su vida en el sentido íntimo o
se solaza simplemente en el ejercicio del poder que conserva, o mantiene su equilibrio y la
tranquilidad en su conciencia por haber dado un sentido a su vida al haberla puesto al servicio
de algo. Entre vivir “para” y vivir “de” la política existe una diferencia, ya que el individuo que
vive de la política se coloca en un nivel mucho más burdo, es en el nivel económico”[4]. Quien
vive de la política como profesión, ésta es su fuente de ingresos; quien vive para la política se
encuentra en un nivel más alto.

Después de hacer un recorrido general por las diferentes formas de Estado surgidas en Europa
principalmente a lo largo de la historia, Weber comienza a hablar del Estado constitucional,
reinstaurando la democracia, haciendo del “demagogo” la figura clásica del político de
Occidente. “La demagogia moderna se vale asimismo del discurso; pero aun cuando abusa de
él en cantidades abrumadoras […] se sirve de la palabra impresa como instrumento
permanente. Es la actualidad, el publicista político y en especial el periodista son los
representantes más notables de la figura del demagogo”[5]. Sin embargo, en el Estado
moderno, en el caso del periodista, éste tiene menor influencia, comparándolo con el
“magnate capitalista” de la prensa.

Por otro lado, Weber expresa que los interesados en la vida política se hacen de adeptos
cercanos que proporcionen medios económicos y aseguren la conquista de los votos en la
lucha política. Los políticos profesionales tratan de conseguir el poder mediante el vulgar y
pacífico reclutamiento del partido en el tráfico electoral.

Más adelante, el sociólogo alemán establece tres cualidades de mayor importancia para un
político: pasión, sentido de responsabilidad y mesura. Con respecto a la pasión, ésta se trata
de un romanticismo de lo intelectivamente atractivo, que gira en el vació y carece del menor
sentido de responsabilidad objetiva. La pasión no hace político al hombre si no se entrega a
una causa y no se vale de la responsabilidad para dicha causa, como luz que guíe la acción.
Para ello es necesario tener aptitud para dejar que la realidad penetre en uno, sin que deje de
mantenerse retirado no pierda la entereza. En otras palabras, es indispensable conservar la
distancia con los hombres y las cosas. “La política se lleva con la cabeza y no con otras partes
del cuerpo o del espíritu”[6].

Por último, la política cosiste en una prolongada y ardua lucha contra tenaces resistencias para
vencer, requiriendo al mismo tiempo, pasión y mesura. Es del todo cierto que en este mundo
no se llega jamás a los posible si no se intenta repetidamente lo imposible; pero para realizar
esta tarea es indispensable armarse de fuerza de voluntad que les permita soportar la
destrucción de todas las esperanzas, si no quieren mostrarse incapaces de realizar, inclusive,
todo lo que aún es posible. “Únicamente quien está seguro de no doblegarse cuando, desde su
punto de vista, el mundo se muestra demasiado necio o demasiado abyecto para aquello que
él está ofreciéndole; únicamente quien, ante todas las adversidades, es capaz de oponer un
‘sin embargo’; únicamente un hombre constituido de esta suerte podrá demostrar su
‘vocación para la política’”[7].

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