Una alimentación inadecuada
Una alimentación inadecuada se refiere a consumir alimentos y bebidas que no
proporcionan los nutrientes necesarios para mantener una buena salud y
funcionamiento del cuerpo. Puede manifestarse de diferentes maneras y tener
diversas causas. Algunos ejemplos de una alimentación inadecuada incluyen:
1. Dieta desequilibrada: Consumir una cantidad excesiva de alimentos ricos
en calorías, grasas saturadas, azúcares y sodio, mientras se ignoran los
alimentos ricos en vitaminas, minerales y fibra.
2. Comer en exceso o en déficit: Tanto el exceso como la falta de ingesta
calórica pueden ser perjudiciales para la salud. El exceso de calorías puede
llevar al sobrepeso u obesidad, mientras que la restricción calórica severa
puede causar desnutrición.
3. Falta de variedad: Consumir siempre los mismos alimentos puede resultar
en deficiencias de nutrientes esenciales, ya que cada alimento aporta
diferentes vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos.
4. Comer en exceso de alimentos procesados: Los alimentos procesados
suelen contener muchas grasas saturadas, azúcares añadidos, sal y aditivos
que pueden ser perjudiciales para la salud a largo plazo.
5. Saltarse comidas: Omitir comidas importantes, como el desayuno o el
almuerzo, puede llevar a una ingesta insuficiente de nutrientes esenciales y
afectar negativamente la energía y el rendimiento.
6. No hidratarse adecuadamente: No beber suficiente agua puede tener
efectos adversos en la salud, ya que el agua es esencial para numerosas
funciones corporales.
Las consecuencias de una alimentación inadecuada pueden incluir deficiencias
nutricionales, aumento de peso no saludable, problemas de salud a largo plazo
(como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y osteoporosis), falta de
energía, debilidad muscular y problemas digestivos.
Para mantener una buena salud, es importante seguir una dieta equilibrada que
incluya una variedad de alimentos frescos y nutritivos, controlar las porciones y
evitar el consumo excesivo de alimentos procesados y bebidas azucaradas.
También es aconsejable buscar orientación de un profesional de la salud o un
dietista si tienes preocupaciones sobre tu alimentación o necesitas
asesoramiento personalizado.
UNA MALA ALIMENTACIÓN Y LAS ENFERMEDADES ASOCIADAS
Llevar una mala alimentación tiene serios efectos y consecuencias sobre la
salud, entre ellos, la aparición de enfermedades como la obesidad o
la diabetes, cuya prevalencia se ha disparado en todo el mundo durante los
últimos años.
En este artículo vamos a ver cuáles son los riesgos de alimentarse de
manera inadecuada, así como los síntomas y los motivos que llevan a comer
mal.
¿Qué significa tener una mala alimentación?
De acuerdo a la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la
mala alimentación o malnutrición “se refiere a las carencias, los excesos y
los desequilibrios de la ingesta calórica de nutrientes de una persona”.
En otras palabras, una alimentación inadecuada es aquella que supone algún
desequilibrio en nuestra salud. Esto incluye las dietas cargadas de grasas y
azúcares refinados y que, a su vez, no aportan los nutrientes esenciales que
promueven el buen funcionamiento del organismo.
Por otra parte, hay que diferenciar la malnutrición de la desnutrición, ya que
esta última puede incluir:
Emaciación (delgadez y debilidad extrema y patológica, que puede ser
letal).
El retraso del crecimiento.
La insuficiencia ponderal (bajo peso por la edad).
Las carencias de vitaminas y minerales.
Síntomas de malnutrición
Los síntomas más comunes que pueden indicar una mala alimentación son:
Pérdida de peso significativa.
Reducción de la masa muscular.
Pelo y uñas débiles y quebradizas.
Diarrea crónica.
¿Por qué se da la mala alimentación?
Entre las causas de una mala alimentación podemos citar las siguientes:
Falta de educación nutricional.
Hábitos y costumbres adquiridas.
Limitaciones en cuanto al acceso a determinados alimentos.
Alcoholismo y tabaquismo que, más allá de ser nocivos para la salud,
contribuyen a reducir el hambre y a la malabsorción de los nutrientes
esenciales.
Trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
Problemas en la absorción de nutrientes y/o en la capacidad de digerir
los mismos.
Estrés y otros problemas de salud mental.
Efectos y consecuencias de una mala alimentación
La malnutrición tiene varios efectos negativos sobre la salud y la calidad de
vida de las personas. El envejecimiento precoz, las alteraciones digestivas y
el desequilibrio del microbiota son algunas de las consecuencias más
frecuentes de tener una mala alimentación.
Asimismo, la ingesta de productos con un alto contenido en grasas saturadas,
azúcares refinados y calorías vacías también incrementan la probabilidad de
desarrollar enfermedades como la diabetes o la obesidad, como veremos más
adelante.
Seguidamente, exponemos cuáles son las principales consecuencias de
seguir una alimentación inadecuada. De todos modos, si quieres profundizar
más sobre esta cuestión te animamos a estudiar nutrición y dietética para
adquirir conocimientos específicos en este área.
Envejecimiento prematuro
llevar una dieta pobre en nutrientes y basada en ingredientes de mala calidad
incrementa el desarrollo de los radicales libres y acelera
el envejecimiento de forma prematura.
Desarrollo de enfermedades como la obesidad o la diabetes
Las dietas inadecuadas también incrementan la prevalencia de
sufrir obesidad y sobrepeso. Asimismo, los malos hábitos alimenticios elevan
el colesterol LDL y pueden contribuir a la aparición de la diabetes tipo 2 y la
hipertensión.
Alteraciones en la microbiota y el sistema digestivo
El consumo excesivo de comida ultraprocesada, rica en azúcares y aceites
vegetales, favorece el incremento de bacterias proinflamatorias en el
intestino. Esto se traduce al desarrollo de síntomas digestivos
como reflujo, gases, estreñimiento y/o diarrea, sobrecrecimiento bacteriano
en el intestino, acidez, disbiosis intestinal, etc.
Fatiga y falta de energía
La comida es nuestro combustible para funcionar y, si lo que utilizamos como
alimento no cumple esa función, el resultado es un aumento de la fatiga de
manera crónica.
No obstante, no siempre se trata de una carencia de nutrientes, sino también
de un posible exceso. Por ejemplo, un consumo
elevado de carbohidratos favorece el cansancio y la falta de energía durante
el día.
¿Qué enfermedades se asocian a una mala alimentación?
Aunque ya nos hemos aproximado a esta cuestión, puesto que el desarrollo de
ciertas patologías es una consecuencia directa de llevar unos malos hábitos
alimenticios, a continuación vemos cuáles son las principales enfermedades
asociadas a una dieta inadecuada:
Diabetes
En nuestro país, seis millones de personas padecen diabetes. Una incidencia
que podría disminuirse si los patrones de alimentación fueran más favorables.
Así lo confirman desde la Asociación Americana de la Diabetes (AAD): una
buena alimentación, rica en productos naturales (vegetales, frutas,
legumbres, grasas saludables y semillas, cereales integrales…), es una de las
mejores formas de prevención de la diabetes.
Además, según apunta la Federación Española de Diabetes (FEDE), llevar
un estilo de vida saludable podría reducir en un 76% la mortalidad
cardiovascular en diabéticos/as.
Osteoporosis
Las dietas altas en carnes procesadas, azúcares añadidos y grasas de mala
calidad, unido a la falta de consumo de productos ricos en calcio, contribuyen
a desencadenar la osteoporosis, una enfermedad caracterizada por
la disminución de la masa ósea.
Sobrepeso y obesidad
Según la Encuesta Europea de Salud en España del 2020, el porcentaje de
obesidad en España supera el 15% en hombres y mujeres de 18 y más años.
Mientras que, en los grupos de edad comprendidos de 35 a 74 años, entre el
30 y casi el 45% de personas padecen sobrepeso.
Si bien es cierto que las causas de la obesidad y el sobrepeso pueden ser
dispares, hay consenso en que la mala alimentación es uno de los
principales factores de riesgo, tal y como aseguran organismos oficiales
como la OMS.
La tasa de obesidad está aumentando a nivel mundial y, uno de los aspectos
más preocupantes es la elevada prevalencia de obesidad infantil actual. En
España, cuatro de cada 10 niños y niñas de 3 a 10 años están por encima de
su peso saludable. Si quieres conocer cómo debe ser la alimentación de los
niños no te pierdas nuestro artículo.
Cáncer
Tal y como confirman los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el sobrepeso y la obesidad están
también asociados a diferentes tipos de cáncer, como el cáncer de mama o el
cáncer colorrectal. Además, según la OMS, cerca del 30% de casos de
cáncer se relacionan con la mala alimentación.
Anemia
La ingesta de alimentos ricos en hierro y en vitamina B12 son claves para
prevenir la anemia, el trastorno que indica un escaso contenido de
hemoglobina que transporta el oxígeno de los pulmones a todos los órganos
del cuerpo. Por tanto, las dietas bajas en dichos minerales y vitaminas pueden
suponer el desarrollo de diferentes tipos de anemia.
Otras enfermedades cardiovasculares
Problemas como la hipertensión y el colesterol alto en sangre (derivados de
la malnutrición) incrementan también la probabilidad de
padecer enfermedades cardíacas y accidentes cardiovasculares, tal y
como confirman desde los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades de Estados Unidos (CDC).