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Teología Natural

La teología natural es el entendimiento de Dios a través de la naturaleza, basado en la revelación general, que es la automanifestación de Dios en su creación. Esta revelación es accesible a toda la humanidad, aunque su contenido es general y no específico, a diferencia de la revelación especial que se encuentra en las Sagradas Escrituras. La revelación general puede ser mediata, a través de la naturaleza, como se expresa en el Salmo 19, donde se destaca la gloria de Dios en el universo.

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Teología Natural

La teología natural es el entendimiento de Dios a través de la naturaleza, basado en la revelación general, que es la automanifestación de Dios en su creación. Esta revelación es accesible a toda la humanidad, aunque su contenido es general y no específico, a diferencia de la revelación especial que se encuentra en las Sagradas Escrituras. La revelación general puede ser mediata, a través de la naturaleza, como se expresa en el Salmo 19, donde se destaca la gloria de Dios en el universo.

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La teología natural procede de la revelación general

La “teología natural” es el discurso con respecto a Dios informado por nuestro


conocimiento de la naturaleza. Es un conocimiento de Dios obtenido a través
de un entendimiento del mundo externo, además de y diferente de nuestro
conocimiento de Dios disponible para nosotros en las Sagradas Escrituras.

Tradicionalmente, la teología natural se ha basado en lo que los teólogos


llaman revelación general. Revelación general es la automanifestación de Dios
en su universo creado. Esa revelación es un acto objetivo de Dios que no
descansa en nuestra percepción de este para ser verdadera. La teología
natural es la respuesta humana a la revelación general. La teología natural es
un acto humano, una manera para que entendamos la revelación que Dios ha
dado de sí mismo en la creación. La revelación general es lo que Dios hace.
Teología natural es lo que haremos con esa revelación.

La revelación general necesita diferenciarse, además, de la revelación especial


en dos maneras: 1) La revelación general ha sido dada a todas las personas,
es decir, a una audiencia general compuesta por toda la humanidad; 2) el
contenido que esa revelación imparte con respecto a Dios es general, no
específica. Por ejemplo, podemos ver evidencias de que un ser supremo ha
creado el universo, pero no vemos que ese ser es trino, ni vemos un plan de
redención por ningún sitio del orden creado. Para aprender esas cosas
necesitamos más que una revelación general. Necesitamos la información de
una revelación especial. No todos han tenido el beneficio de oír la revelación
especial que se encuentra en la
Palabra de Dios. Muchas tribus aisladas, por no mencionar al ciudadano
promedio en el occidente post cristiano, jamás han oído las historias de la
Biblia y la redención que revela. La revelación general abarca toda la tierra,
mientras que la revelación especial no.
La revelación general puede diferenciarse de dos maneras: Mediata e
inmediata. Revelación general mediata se refiere a la revelación del mismo
Dios a través de algún tipo o medio. El medio es la misma naturaleza.
Considere las palabras del Salmo 19: Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el
firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. El
salmista canta de las glorias de Dios tal como se revelan arriba en los cielos.
Los cielos proclaman la gloria del Creador resuena en los cielos. Las estrellas,
la luna, de hecho, todo el universo despliega la gloria del Creador. Tal como los
pintores dejan algo de ellos mismos en sus lienzos (el medio escogido), así
Dios, cuando creó el universo, dejó una marca indeleble de gloria en todo lo
que existe.

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