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Anestésicos Locales en Odontopediatría: Uso Seguro

El manejo del dolor en odontopediatría es crucial para el éxito de los tratamientos y la reducción del estrés en niños, requiriendo un enfoque especializado en el uso de anestésicos locales. Se destacan estrategias farmacológicas como AINEs y anestésicos tópicos, así como métodos no farmacológicos que incluyen técnicas de distracción y musicoterapia. La formación continua de los odontopediatras en farmacología y tecnologías es esencial para garantizar un uso seguro y eficaz de los anestésicos en pacientes pediátricos.

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Anestésicos Locales en Odontopediatría: Uso Seguro

El manejo del dolor en odontopediatría es crucial para el éxito de los tratamientos y la reducción del estrés en niños, requiriendo un enfoque especializado en el uso de anestésicos locales. Se destacan estrategias farmacológicas como AINEs y anestésicos tópicos, así como métodos no farmacológicos que incluyen técnicas de distracción y musicoterapia. La formación continua de los odontopediatras en farmacología y tecnologías es esencial para garantizar un uso seguro y eficaz de los anestésicos en pacientes pediátricos.

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USO RACIONAL DE ANESTÉSICOS LOCALES EN

ODONTOPEDIATRÍA: CONSIDERACIONES FARMACOLÓGICAS Y


DE SEGURIDAD

Rational Use of Local Anesthetics in Pediatric Dentistry: Pharmacological and Safety


Considerations

Juan José Muñoz Quezada

Cristian Castro

RESUMEN
Introducción: El manejo adecuado del dolor en odontología pediátrica es esencial para
garantizar el éxito de los tratamientos y reducir el estrés en los pacientes infantiles. Los
anestésicos locales son herramientas clave, aunque su uso en niños requiere un abordaje
especializado que contemple sus características anatómicas y fisiológicas. Materiales y
Métodos: Se realizó una revisión sistemática de literatura utilizando bases de datos
científicas como PubMed, Scopus y ScienceDirect. Resultados: El manejo del dolor en
niños combina estrategias farmacológicas y no farmacológicas. Se destacó la efectividad de
los AINEs y anestésicos tópicos como lidocaína y benzocaína, así como los sistemas
computarizados de administración anestésica para reducir el dolor. Conclusiones: El
manejo del dolor en odontopediatría requiere un enfoque multidisciplinario que combine
métodos farmacológicos, técnicas conductuales y comunicación efectiva.
Recomendaciones: Se debe promover la formación continua de los odontopediatras en
farmacología y nuevas tecnologías, fomentar el uso racional de medicamentos ajustados a
las características del paciente.

Palabras clave: Dolor, manejo, odontopediatría, anestésicos, fármacos

ABSTRACT

Introduction: Proper pain management in pediatric dentistry is essential to ensure


treatment success and reduce stress in young patients. Local anesthetics are key tools,
although their use in children requires a specialized approach that considers their anatomical
and physiological characteristics. Materials and Methods: A systematic literature review
was conducted using scientific databases such as PubMed, Scopus, and ScienceDirect.
Results: Pain management in children combines pharmacological and non-pharmacological
strategies. The effectiveness of NSAIDs and topical anesthetics such as lidocaine and
benzocaine, as well as computer-assisted anesthesia delivery systems, was highlighted to
reduce pain. Conclusions: Pain management in pediatric dentistry requires a
multidisciplinary approach that combines pharmacological methods, behavioral techniques,
and effective communication. Recommendations: Continuous training for pediatric dentists
in pharmacology and new technologies should be encouraged, along with the rational use of
medications tailored to the patient's characteristics.

Keywords: Pain, management, pediatric dentistry, anesthetics, drugs

INTRODUCCIÓN
Dentro de la odontología, asegurar el manejo adecuado del dolor es un elemento esencial
para el éxito de los tratamientos, debido a la sensibilidad y vulnerabilidad propias de los
pacientes pediátricos. Los anestésicos locales constituyen una herramienta indispensable
en esta área de la odontología, ya que no solo posibilitan la realización de procedimientos
de manera eficaz y confortable, sino que también reducen significativamente el estrés y el
trauma asociado a la experiencia clínica. Además, al favorecer una interacción más positiva
entre el paciente y el profesional, contribuyen a establecer un entorno de confianza y
colaboración [1]. Sin embargo, la aplicación de estos agentes en niños requiere un abordaje
altamente especializado que integre conocimientos avanzados en farmacología, junto con
protocolos estrictos de seguridad, para garantizar tanto la eficacia del tratamiento como la
protección integral del paciente.

Los pacientes pediátricos presentan características fisiológicas y anatómicas particulares


que los diferencian significativamente de los adultos [2]. Aspectos como un peso corporal
más bajo, una mayor proporción de agua corporal total y un sistema metabólico y excretor
inmaduro influyen en la absorción, distribución, metabolismo y eliminación de los
anestésicos locales. Estas diferencias hacen que los niños sean más susceptibles a efectos
adversos, como toxicidad sistémica, sobredosis o reacciones adversas en órganos
específicos, lo que subraya la necesidad de ajustar las dosis y técnicas de administración
según cada caso individual [3,4].

Por otro lado, la elección adecuada del anestésico local es fundamental para garantizar la
seguridad y la efectividad del procedimiento. Factores como la duración prevista del efecto
anestésico, el tipo de procedimiento a realizar y el perfil de seguridad de cada fármaco
deben ser cuidadosamente evaluados. Algunos anestésicos locales, como la lidocaína y la
articaína, son ampliamente utilizados en odontopediatría debido a su eficacia y relativa
seguridad, aunque su uso no está exento de riesgos si no se respetan los protocolos
establecidos [3].

Además, el control del dolor en niños no solo tiene implicaciones fisiológicas, sino también
psicológicas [5]. Una experiencia dolorosa o traumática puede generar ansiedad dental a
largo plazo, afectando negativamente futuras visitas al odontólogo. Por esta razón, el
manejo racional de los anestésicos locales también incluye estrategias que consideren el
bienestar emocional del niño, tales como una comunicación adecuada, técnicas de
distracción y un ambiente clínico amigable.

En este contexto, el uso racional de anestésicos locales en odontopediatría se define como


la aplicación de estos agentes de manera segura, eficaz y adaptada a las necesidades
específicas del paciente pediátrico [2,3]. Este enfoque implica no solo una administración
técnicamente precisa, sino también una actualización constante sobre los avances en
farmacología y los estándares de seguridad. Este documento tiene como objetivo analizar
las consideraciones farmacológicas y de seguridad más relevantes, ofreciendo un marco
práctico que permita minimizar riesgos y maximizar los beneficios en el manejo anestésico
de los pacientes más jóvenes.

MATERIALES Y MÉTODOS

El presente trabajo se desarrolló mediante una revisión de la literatura científica disponible


en plataformas digitales reconocidas por su rigor académico. La selección de fuentes
incluyó bases de datos como PubMed, Scopus, ScienceDirect y Google Scholar, las cuales
permiten acceder a artículos revisados por pares y publicaciones especializadas en
odontología y farmacología. Estas plataformas fueron elegidas por su amplia cobertura
temática y su capacidad para proporcionar información actualizada y de alta calidad.

El proceso de búsqueda se realizó utilizando palabras clave relacionadas con el tema, tales
como “anestésicos locales en odontopediatría,” “seguridad en anestesia dental pediátrica,”
“farmacología de anestésicos locales” y “toxicidad por anestésicos en niños.” También se
emplearon combinaciones booleanas para optimizar los resultados, como “local anesthetics
AND pediatric dentistry” y “safety AND pharmacological considerations.” Los criterios de
inclusión consideraron artículos publicados en los últimos diez años, con el objetivo de
garantizar que la información analizada reflejara avances recientes en el campo.

Posteriormente, se realizó un proceso de selección basado en la relevancia y calidad de los


documentos encontrados. Se priorizaron estudios que abordaran aspectos farmacológicos
de los anestésicos locales, medidas de seguridad en su aplicación, y recomendaciones
específicas para el manejo en pacientes pediátricos. Adicionalmente, se incluyeron guías
clínicas y revisiones sistemáticas que aportaran un enfoque integral sobre el tema. Los
artículos que no contaban con suficiente respaldo científico o cuya información no era
directamente aplicable a la odontopediatría fueron excluidos.

El análisis de la información se llevó a cabo mediante una lectura crítica de los textos
seleccionados, identificando puntos clave como las características farmacocinéticas y
farmacodinámicas de los anestésicos locales, las dosis recomendadas para niños y las
posibles complicaciones asociadas a su uso. Asimismo, se examinaron las
recomendaciones para prevenir eventos adversos y las técnicas más seguras para su
administración.

Finalmente, los datos obtenidos se organizaron en función de los objetivos del trabajo,
destacando los aspectos más relevantes para el uso racional de los anestésicos locales en
odontopediatría. Este enfoque metodológico permitió obtener una visión clara y
fundamentada sobre las consideraciones farmacológicas y de seguridad necesarias para
garantizar el bienestar de los pacientes pediátricos en el contexto odontológico.

RESULTADOS

El manejo del dolor en pacientes pediátricos, dentro de la odontología, es una amplia


temática que combina de manera sistemática estrategias farmacológicas y no
farmacológicas, orientadas a atender las necesidades específicas de los pacientes
pediátricos. La complejidad de esta labor radica en la sensibilidad y las particularidades de
este grupo poblacional, lo que exige un enfoque integral y multidisciplinario. Diversos
estudios y revisiones sistemáticas han aportado evidencia significativa sobre los métodos
más eficaces para su implementación en la práctica clínica diaria.

Las estrategias farmacológicas son uno de los pilares fundamentales en el manejo del dolor
infantil. Los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) y los antimicrobianos destacan por su
efectividad en el control del dolor postoperatorio y durante procedimientos odontológicos
complejos. No obstante, es crucial promover un uso racional de estos medicamentos para
evitar efectos adversos y prevenir la aparición de resistencias bacterianas. En este sentido,
Colmenares Faraco et al. subrayan que una administración adecuada puede optimizar los
resultados clínicos, siempre considerando las particularidades del paciente pediátrico [3].

Un aspecto esencial es la formación en la prescripción de analgésicos, especialmente entre


los estudiantes de odontología. Requejo-Bustamante y de Priego han identificado
deficiencias significativas en este ámbito, lo que refleja la necesidad de fortalecer los
programas académicos con información actualizada y práctica clínica supervisada [7]. Esto
resulta especialmente relevante para asegurar que los futuros profesionales puedan abordar
el manejo del dolor de manera efectiva y segura.

Además, los anestésicos tópicos como la lidocaína y la benzocaína desempeñan un papel


clave en la preparación de los pacientes para procedimientos invasivos. Estos fármacos no
solo son ampliamente utilizados, sino que también han demostrado su eficacia al reducir
significativamente la incomodidad durante la aplicación de anestesia local [9].
Alternativamente, los sistemas computarizados de administración anestésica se están
posicionando como una opción menos dolorosa y más precisa, particularmente útil en
odontopediatría debido a la mayor sensibilidad de los pacientes infantiles [10].

Cuando las circunstancias lo ameritan, la sedación consciente con óxido nitroso combinada
con otros fármacos representa una herramienta eficaz para controlar tanto el dolor como la
ansiedad en procedimientos odontológicos. Sin embargo, su aplicación exige una formación
adecuada del personal y el cumplimiento de estrictos protocolos de seguridad para
minimizar riesgos [11]. Esta opción permite a los profesionales abordar casos complejos de
manera eficiente, garantizando una experiencia menos traumática para el paciente.

Por otro lado, las estrategias no farmacológicas juegan un papel complementario crucial en
el manejo del dolor. Técnicas conductuales como la distracción, la desensibilización y el
modelado han mostrado ser altamente efectivas para mejorar el comportamiento infantil y
reducir la percepción del dolor durante los procedimientos odontológicos [5, 12]. La revisión
de Ortega et al. destaca cómo estas intervenciones, al centrarse en el bienestar emocional
del paciente, pueden transformar la experiencia odontológica en algo mucho más manejable
para los niños.

Entre las estrategias no farmacológicas, la musicoterapia emerge como una herramienta


innovadora y prometedora. Cabrera et al. analizaron su impacto en la disminución del estrés
y la ansiedad en pacientes pediátricos, concluyendo que esta técnica puede favorecer una
experiencia positiva, reduciendo la necesidad de intervenciones más invasivas o
farmacológicas [2]. Esta aproximación no solo mejora la comodidad del paciente, sino que
también facilita el trabajo del equipo odontológico al crear un ambiente más relajado y
cooperativo.

El abordaje integral del dolor infantil en odontopediatría no se limita a las herramientas


clínicas, sino que también incluye el manejo de factores emocionales como el miedo y la
ansiedad. Estos elementos son especialmente prevalentes en los niños debido a su menor
tolerancia al dolor y su posible asociación de las visitas odontológicas con experiencias
negativas previas. Escandón señala que combinar estrategias farmacológicas con técnicas
conductuales puede reducir significativamente estos sentimientos, permitiendo que los
procedimientos se realicen de manera más eficiente [5].

Es importante también destacar el papel de la comunicación efectiva entre el


odontopediatra, el paciente y sus cuidadores. Una explicación clara y comprensible de los
procedimientos a realizar puede disminuir la ansiedad y generar confianza en el tratamiento.
La involucración de los cuidadores en este proceso es esencial para reforzar la seguridad
del niño y fomentar su colaboración durante las consultas.

Finalmente, los resultados obtenidos de estas investigaciones y revisiones subrayan la


importancia de un manejo multidisciplinario y personalizado del dolor en odontopediatría. La
combinación de estrategias farmacológicas y no farmacológicas adaptadas a las
necesidades individuales de cada paciente permite una atención más integral. Además, el
desarrollo continuo de nuevas técnicas y la capacitación constante del personal son factores
clave para optimizar los resultados clínicos y garantizar una experiencia positiva para los
pacientes pediátricos.

De manera general, el manejo del dolor en odontopediatría debe ser abordado desde una
perspectiva integral que contemple tanto las dimensiones físicas como emocionales del
paciente. Esto no solo mejora los resultados clínicos, sino que también contribuye a
construir una percepción positiva de la atención odontológica desde edades tempranas,
sentando las bases para una salud bucal adecuada a lo largo de la vida.

CONCLUSIONES

El manejo del dolor en pacientes pediátricos en odontología es un desafío complejo que


exige la combinación de enfoques innovadores y tradicionales, orientados a atender las
necesidades únicas de los niños. A diferencia de los adultos, los pacientes pediátricos no
solo enfrentan el dolor físico derivado de los procedimientos dentales, sino también altos
niveles de ansiedad y estrés que pueden amplificar su percepción del malestar. Por ello,
resulta esencial desarrollar estrategias integrales que contemplen tanto los aspectos físicos
como emocionales del tratamiento.

En primer lugar, las opciones farmacológicas son fundamentales en la odontopediatría, pues


permiten manejar el dolor de manera efectiva durante y después de los procedimientos. Los
antiinflamatorios no esteroides (AINEs) han demostrado ser particularmente útiles en la
reducción del dolor postoperatorio y la inflamación. Sin embargo, su administración debe ser
cuidadosa para evitar efectos adversos y minimizar el riesgo de desarrollar resistencias
bacterianas. La formación en el uso racional de estos fármacos es crucial, especialmente
para estudiantes y profesionales en formación, quienes deben estar capacitados para
seleccionar las alternativas más seguras y adecuadas según la condición del paciente. Esto
resalta la importancia de incluir módulos especializados en farmacología pediátrica en los
programas educativos.

Además de los AINEs, los anestésicos tópicos como la lidocaína y la benzocaína son
herramientas indispensables en la odontopediatría moderna. Estos medicamentos se
utilizan para reducir la incomodidad asociada con procedimientos invasivos, como la
inyección de anestésicos locales o la extracción dental. En años recientes, los sistemas
computarizados de administración anestésica han ganado popularidad, ya que permiten
dosificar los medicamentos con mayor precisión y reducir significativamente el dolor
asociado con la aplicación. Este tipo de tecnología mejora no solo la experiencia del
paciente, sino también la eficacia de los procedimientos, destacándose como una opción
prometedora en el manejo del dolor infantil.
Cuando el control farmacológico no es suficiente, la sedación consciente se convierte en
una herramienta valiosa. La combinación de óxido nitroso con otros fármacos permite
controlar tanto el dolor como la ansiedad en procedimientos más extensos o complejos. Sin
embargo, el uso de estas técnicas exige una capacitación rigurosa del personal y la
implementación de protocolos estrictos para garantizar la seguridad del paciente. Este
enfoque es especialmente útil en niños que presentan niveles extremos de miedo o que
necesitan múltiples intervenciones en una sola sesión.

Por otro lado, las estrategias no farmacológicas desempeñan un papel esencial,


especialmente cuando se busca minimizar el uso de medicamentos o complementar su
eficacia. Técnicas como la distracción visual, el modelado de comportamientos positivos y la
desensibilización progresiva han demostrado ser efectivas para reducir la percepción del
dolor en los pacientes pediátricos. Estas técnicas no solo ayudan a manejar el dolor físico,
sino que también contribuyen a disminuir la ansiedad y el estrés asociados con las visitas
odontológicas.

Entre las opciones no farmacológicas, la musicoterapia ha surgido como una intervención


innovadora con beneficios significativos. Diversos estudios han demostrado que la música
puede reducir los niveles de cortisol en los pacientes, ayudándolos a relajarse y mejorar su
experiencia durante los procedimientos. Esta técnica, que es fácil de implementar, también
favorece una mayor colaboración del niño, lo que facilita la labor del odontopediatra y
mejora los resultados del tratamiento.

Otro aspecto crucial en el manejo del dolor pediátrico es la comunicación efectiva con el
paciente y sus cuidadores. Explicar de manera clara y comprensible los procedimientos que
se llevarán a cabo puede reducir considerablemente la ansiedad y aumentar la confianza
del niño en el tratamiento. Asimismo, involucrar a los cuidadores en el proceso no solo
refuerza la seguridad del niño, sino que también facilita la adherencia a las
recomendaciones postoperatorias.

La creación de un entorno seguro y empático es igualmente importante. Los niños que


asocian la atención odontológica con experiencias positivas tienen menos probabilidades de
desarrollar miedo o rechazo hacia las visitas dentales en el futuro. Por ello, el equipo
odontológico debe esforzarse por generar un ambiente en el que los pacientes se sientan
cómodos y comprendidos, utilizando lenguaje adecuado a su edad y demostrando empatía
en todo momento.

Por último, el manejo del dolor en odontopediatría requiere un enfoque multidisciplinario que
integre herramientas farmacológicas, estrategias no farmacológicas y técnicas de
comunicación. La formación continua del personal odontológico, el desarrollo de nuevas
tecnologías y la personalización de los tratamientos según las necesidades individuales de
cada paciente son elementos clave para garantizar un manejo eficaz del dolor. Este enfoque
no solo mejora la experiencia del paciente durante los procedimientos, sino que también
sienta las bases para una relación positiva con el cuidado dental a lo largo de su vida. Así,
se promueve una mejor salud bucal en las generaciones futuras y se consolida la
odontopediatría como un campo indispensable en la medicina integral.

RECOMENDACIONES

Para el manejo adecuado del dolor en pacientes pediátricos, se necesita la capacitación


continua del personal odontológico. Se recomienda que los odontopediatras y sus equipos
participen regularmente en programas de formación que los actualicen sobre las últimas
técnicas y herramientas disponibles, tanto farmacológicas como no farmacológicas, así
como enfoques innovadores como los sistemas computarizados de administración
anestésica.

Además, es fundamental promover el uso racional de medicamentos, asegurando que los


profesionales en odontopediatría utilicen analgésicos, antiinflamatorios y anestésicos de
forma responsable. Es importante ajustar las dosis según la edad, el peso y la condición del
paciente, y fomentar la educación farmacológica en los programas de estudio de
odontología para garantizar un manejo seguro y efectivo.

La incorporación de técnicas no farmacológicas como la distracción, la musicoterapia y el


modelado conductual también debe ser parte de la práctica diaria en odontopediatría,
especialmente en niños con altos niveles de ansiedad o miedo. Estas técnicas, al
complementar las intervenciones farmacológicas, pueden mejorar la experiencia del
paciente y reducir el estrés durante los procedimientos.

La comunicación efectiva con pacientes y cuidadores es otro aspecto clave. Los


profesionales deben establecer una relación de confianza, explicando los procedimientos de
manera sencilla y adaptada a la edad del niño, y respondiendo a las inquietudes de los
cuidadores para reducir el estrés y fomentar una mejor cooperación.

El uso de tecnologías avanzadas, como los sistemas de administración anestésica


computarizada, también se recomienda, ya que no solo mejoran la precisión en la aplicación
de los medicamentos, sino que también reducen el dolor y la incomodidad de los pacientes
pediátricos.

En situaciones que requieran sedación consciente, es esencial implementar protocolos


rigurosos y contar con personal capacitado. Estos protocolos deben garantizar la seguridad
del paciente y contar con los equipos de emergencia necesarios para abordar cualquier
posible complicación.

Crear un entorno amigable y empático es igualmente importante. Los espacios


odontológicos deben ser visualmente atractivos y acogedores para los niños, lo que ayuda a
reducir el miedo asociado con las visitas al dentista. Además, el personal debe esforzarse
por construir una relación de confianza, utilizando un lenguaje adecuado y mostrando
empatía hacia el paciente.

Es fundamental realizar una evaluación individualizada de cada niño antes de iniciar


cualquier procedimiento. Esta valoración exhaustiva de las necesidades físicas,
emocionales y médicas del paciente permitirá adaptar las estrategias de manejo del dolor,
maximizando la efectividad del tratamiento y garantizando una experiencia positiva.

Finalmente, se debe fomentar la investigación sobre nuevas estrategias de manejo del


dolor, promoviendo el desarrollo de técnicas más eficaces y menos invasivas. Los
resultados de estas investigaciones deben compartirse con la comunidad odontológica para
enriquecer las prácticas clínicas y mejorar la atención a los pacientes. Concientizar a
profesionales y cuidadores sobre la importancia de un manejo adecuado del dolor es
también crucial. Un buen manejo del dolor desde temprana edad contribuye a prevenir
problemas de miedo dental en la adultez y favorece una salud bucal óptima a largo plazo.

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