CORONILLA EN HONOR AL GLORIOSO SAN MIGUEL ARCÁNGEL
INTENCIONES COMUNITARIAS
1.- Por la unidad cada vez mayor de todos los miembros de
nuestra fraternidad.
2.- Por el alistamiento de nuevos soldados en nuestro
ejército.
3.- Por la permanencia de los que se encuentran en el
campo de batalla.
CORONILLA EN HONOR AL GLORIOSO SAN MIGUEL ARCÁNGEL
SEÑAL DE LA CRUZ, CREDO, 1 PADRE NUESTRO, 1 AVE MARÍA
ORACIÓN A SAN MIGUEL
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo
contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios,
pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al
infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus
malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de
las almas. Amén.
Primera Súplica
Oh! Glorioso Príncipe de los Ejércitos Angelicales,
suplicantes te pedimos, venid con toda la corte celestial
y ayúdanos a desenmascarar todas las estrategias que el
enemigo y su maléfico séquito de seguidores han
tramado contra los hijos de la luz.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Segunda Súplica
Oh! Glorioso Guardián de la Iglesia Militante,
suplicantes te pedimos guarda ilesa a nuestra Santa
Madre Iglesia de las manos de todos sus perseguidores
y haz que se cumplan todos los días la promesa salida
de los labios de Su esposo muy amado, de que las
puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Tercera Súplica
Oh! Glorioso Socorro de la Iglesia Padeciente,
suplicantes te pedimos conduzca a la mansión celestial
a todas las almas que padecen agonizantes en el
purgatorio y apresúrate en venir en nuestro auxilio
cuando llegue nuestra hora.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Cuarta Súplica
Oh! Glorioso Adorador de Dios,Tú que recibiste la
incumbencia de presidir el culto de adoración que a Él
es dado en el cielo, suplicantes te pedimos que
levantéis un ejército de almas adoradoras en la tierra,
abrazadas de amor a Jesús Eucarístico.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Quinta súplica
Oh! Glorioso General de la Milicia Celestial,
suplicantes te pedimos, retira de nosotros todo orgullo
para que no nos suceda lo mismo que a Lucifer que fue
expulsado de la presencia del Señor.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Sexta Súplica
Oh! Glorioso Guerrero del Altísimo, suplicantes te
pedimos, no permitas que seamos contaminados por un
espíritu rebelde contra Dios y contra la Santa Madre
Iglesia.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Séptima Súplica
Oh! Glorioso Vencedor de las huestes infernales,
suplicantes te pedimos, así como venciste a Satanás y a
toda la legión de ángeles caídos, ven en nuestro auxilio,
para que también nosotros alcancemos la corona de la
victoria.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Octava Súplica
Oh! Glorioso Defensor de los que combaten,
suplicantes te pedimos nos defiendas en el combate
contra el enemigo, contra las fuerzas que en el mundo
quieren alejarnos de Dios y contra nosotros mismos.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
Novena Súplica
Oh! Glorioso Modelo de Obediencia, suplicantes te
pedimos, ayúdanos a hacer la voluntad de Dios y a
cumplirla aun cuando nuestra humanidad no desea
aceptarla.
Padre Nuestro, 3 Ave Marías, Gloria al Padre.
D. ¿Quién como Dios? R. ¡Nadie como Dios!
D. ¿Quién como Dios? R. ¡Nadie como Dios!
D. ¿Quién como Dios? R. ¡Nadie como Dios!
oh¡ Glorioso San Miguel
príncipe de la milicia celestial,
guardián fidelísimo de las almas;
vencedor del dragón y que ahora defiendes vigilantemente
la iglesia de Dios contra las fuerzas del infierno
fervorosamente te pedimos ayúdanos en el doloroso y
peligroso combate
que tenemos que enfrentar contra el mismo enemigo que
derrotaste.
Quédate con nosotros, oh príncipe poderoso, para que
podamos luchar valientemente y derrotar a Satanás, y con
tu auxilio alcanzar el premio de las Bienaventuranzas.
Amén
Letanía de San Miguel
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de
nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por
nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de
nosotros.
Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por
nosotros.
San Miguel, ruega por nosotros.
San Miguel, lleno de la gracia de Dios…
San Miguel, perfecto adorador del Verbo Divino…
San Miguel, coronado de honor y gloria…
San Miguel, poderosísimo Príncipe de los ejércitos
del Señor…
San Miguel, portaestandarte de la Santísima
Trinidad…
San Miguel, guía y consolador del pueblo israelita…
San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia
Militante…
San Miguel, honor y alegría de la Iglesia
Triunfante…
San Miguel, luz de los ángeles…
San Miguel, baluarte de la verdadera fe…
San Miguel, fuerza de los que combaten por el
estandarte de la Cruz…
San Miguel, luz y confianza de las almas en el último
momento de vida…
San Miguel, socorro seguro…
San Miguel, nuestro auxilio en todas las
adversidades…
San Miguel, mensajero de la sentencia eterna…
San Miguel, consolador de las almas que están en el
purgatorio,
San Miguel, a quien el Señor encomendó recibir las
almas después de la muerte…
San Miguel, príncipe nuestro...
San Miguel, abogado nuestro…
San Miguel, patrono de los “pobres de Jesús
Cristo”...
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
Cristo, escúchanos.
Cristo, atiéndenos.
D: Ruega por nosotros, glorioso San Miguel,
Príncipe de la Iglesia de Jesucristo;
R: para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.
Amén.
Oremos
Señor Jesucristo, santifícanos con una bendición
siempre nueva y concédenos, por la intercesión
de San Miguel, la sabiduría que nos enseña a
juntar riquezas en el cielo y a cambiar los bienes
del tiempo presente por los bienes eternos.Tú,
que vives y reinas, por los siglos de los siglos.
Amén.