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Ira Libro Digital

El libro 'Introducción a la Restauración del Alma' de David Kornfield aborda la importancia de la restauración emocional en el contexto cristiano, ofreciendo un enfoque práctico y bíblico para la sanidad interior. Se estructura en dos fases de entrenamiento para líderes y grupos de apoyo, enfatizando la necesidad de madurez emocional y la formación de equipos comprometidos. Además, incluye testimonios y agradecimientos a quienes contribuyeron a su desarrollo, reflejando una colaboración amplia en el ámbito de la restauración emocional.

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El libro 'Introducción a la Restauración del Alma' de David Kornfield aborda la importancia de la restauración emocional en el contexto cristiano, ofreciendo un enfoque práctico y bíblico para la sanidad interior. Se estructura en dos fases de entrenamiento para líderes y grupos de apoyo, enfatizando la necesidad de madurez emocional y la formación de equipos comprometidos. Además, incluye testimonios y agradecimientos a quienes contribuyeron a su desarrollo, reflejando una colaboración amplia en el ámbito de la restauración emocional.

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DAVID KORNFIELD

Serie Grupos de Apoyo para Personas Heridas

Edición Revisada y Ampliada


Introducción a la Restauración del alma David Kornfield
Tercera Edición (Revisada y Ampliada) – Marzo de 2004
Revisión Edición Portuguesa
Ana Aparecida L. Silva
Edison Mendez de Rosa

Traducción al Español
Erick Peñaloza Aguilera
Santa Cruz, Bolivia, Marzo de 2007

Todos los derechos reservados a Editorial Sepal

Salvo otra indicación, las citas bíblicas son de la Versión Reina Valera 1960.

DEDICATORIA

A Mary Fawcett
Madre Espiritual del trabajo
de sanidad interior expresado en este libro.
Ella dio coraje a Débora y a mí
para embarcarnos en esta aventura.
Su fe, coraje y optimismo,
confianza en Dios y sabiduría
han sido un farol constante
a cada paso del camino.
Este libro en cierto sentido,
es una reflexión y una multiplicación
de su vida.
¡Que así sea,
y a Dios toda honra y gloria!

AGRADECIMIENTOS
Muchas personas contribuyeron para este primer libro de la serie Grupos de Apoyo. Este libro
fue revisado por las experiencias y perspectivas de muchas personas, de las cuales quiero destacar dos
grupos. Pastor Vandeir Dantas, de la Iglesia Bautista, “Jardín de las Imbuías”, permitiendo que mi
esposa Débora y yo ministremos el contenido de este libro en la escuela dominical. En poco tiempo, su
esposa Hildete, se unió al equipo de instructores y resultamos tres, muchas personas participaron de las
clases, pero después sobresalían por su fidelidad y seriedad en su tarea: Ana Lucía, Bárbara y Elías,
Daniela, Derenice y Vanderlei, Edmilson y Flavia, Edson y Martha, Heliana, Juan, Leandro, Loide,
Lourdes; Marcio y Rita, Maria, Rosely y Sergio, Valdisio, Valeria Vera Mitri y Zoraide.
Líderes de equipos de restauración de varios estados junto con nosotros en esta primera
experiencia, ministrando el curso en sus iglesias y ayudándome a modificarlo. Beth Pereira dos Santos,
de Curitiba, demostró un don y una naturalidad especial en esta área y se tornó parte del equipo de
instructores junto con Mary Fawcett, Débora y yo. Otros que lideraban el trabajo en sus estados fueron:
De Rio de Janeiro, Claudia M. Linares de los Santos, Marcia Ribeiro, Jucara Mendes Braga de Moura,
Maria Luisa Viana y Rosa Maria Cardozo Ferreira; De Sau Paulo, Hilde Spitzer , Gilvan Jose de Santana

2
y Martha Cardozo Bento de Carvallo; De Goyania, Mariquita Elias y Juan Marcio Da Silva; De Bahia,
Elias Evangelista Nascimento; De Espiritu Santo, Elizabeth M. Loureiro y Margareth Rosani Santos; y
de Minas Gerais, Regina Marcia Viana, Silvana Dos SantosToledo y Sueli de las Nieves Nunes.
En cuanto a la ayuda profesional el Dr. Carlos “Catito” Grzybowski, de Curitiba, secretario
ejecutivo del Cuerpo de Psicólogos y Psiquiatras Cristianos (CPPC), hizo un arduo trabajo en revisar el
manuscrito en la perspectiva psicológica. Estoy muy agradecido por Edson Mendez de Rosa (SP), quién
hizo el mismo trabajo en cuanto la revisión profesional de portugués. Estoy también agradecido por la
Editora Sepal, especialmente por Billy Viveiros, que dio todo su apoyo profesional del que yo
necesitaba, especialmente en la producción de la tapa.
Finalmente, agradezco a mi secretaria Ana Aparecida L. Silva, que trabajó por horas, muchas veces
quedándose después del horario, para ayudarme a coordinar los entrenamientos y muchos otros detalles
para la elaboración de este libro. Estoy muy agradecido por todos ustedes, sin los cuales este libro no
habría salido de esta forma!

INDICE

Prefacio para la nueva edición.


Prefacio: Una palabra para pastores y líderes.
Cómo usar este manual- Consejos para el líder del entrenamiento.
1. Qué es la Restauración del Alma?
2. Por qué es importante la Restauración?
3. La base Bíblica para la Restauración del alma
4. Entendiendo la Raíz de la Ira
5. Entendiendo la Raíz del Miedo
6. Entendiendo la Depresión
7. Entendiendo las luchas con nuestra Autoimagen
Yo soy Especial - Lo que Dios dice que soy

8. Entendiendo la Fuerza del Estrés


9. Entendiendo la Culpa Falsa y la Verdadera
10. Entendiendo si hay necesidad de un proceso más profundo de Restauración
11. Cómo Funciona la Restauración del Alma
12. Otras seis dinámicas espirituales de la Restauración del Alma
13. Seis dinámicas adicionales de la Restauración del Alma

Apéndice 1: Consejos para el coordinador del curso


Apéndice 2: Respuestas breves a algunas críticas a la sanidad interior
Test de traumas emocionales
La identidad y la posición del cristiano
Notas
Bibliografía

3
Prefacio para la nueva edición

Esta segunda edición modifica el libro que tenía como título Introducción a la Sanidad Interior.
El nuevo título se basaba en la dificultad de algunas personas queridas tienen que entender qué es la
“sanidad interior” y lo que significa para nosotros. Para ellas, el término ya viene cargando de
implicaciones desagradables.
Hallamos útil, entonces, optar por el término “restauración del alma” con ese término esperamos
comunicar con menos restricción y mayor alegría.
En el proceso de hacer ese pequeño cambio, a través de más de 5 años de trabajo en el área de
restauración emocional, descubrimos otros detalles en el libro que hallamos mejor modificarlos. Lo más
obvio era que lo cambiemos para el final del libro, lo que era en la versión antigua, los capítulos cuatro a
seis, constando ahora capítulos once a trece. El fluir del curso de Introducción será facilitar con ese
cambio.
Sacamos el “Test de traumas emocionales”, del capítulo sobre ministración (el antiguo capítulo
cuarto) y colocamos en el final del libro, a fin de facilitar su utilidad para quien quiera sacar una copia
de ella. Por el mismo motivo sacamos lo que llamamos las “Declaraciones”, A la identidad y la posición
del cristiano, del capítulo sobre autoimagen y lo colocamos todo al final del libro, después de los
apéndices.
En las bibliografías incluimos varios recursos nuevos que teníamos sugeridos en Brasil en estos
cinco años, y revisamos un poco el texto para reflejar nuestra experiencia en nuestro aprendizaje, que,
gracias a Dios, es un proceso siempre creciente.
Finalmente, colocamos como una última página del libro una lista que puede ser interesante para
ustedes: a los coordinadores de Rever en todo el país. El trabajo de Rever (Restaurando vidas,
Equipando Restauradores, un brazo de Mapi / Sepal) que está creciendo y se desenvuelve a todo vapor.
Si usted se interesa en conocer más sobre el entrenamiento que Rever ofrece para equipos de
restauración nuestras iglesias locales, contacte a un coordinador de su región y el número de teléfono
ofrecido.
Nuestro deseo es que cada equipo laico tenga un apoyo de por lo menos un profesional en el área
de restauración emocional y salud mental. Por este motivo, procuramos siempre construir puntos entre
nuestro trabajo y el trabajo de CPPC, o el Cuerpo de Psicólogos y Psiquiatras Cristianos. Los
coordinadores de Rever de cada región le pueden orientar en ese sentido si usted quiere un contacto con
un profesional cristiano.
Rever está comprometido con entrenamiento serio y reciclaje continuo. Nuestros congresos
pretenden ofrecer tanto a los equipos de Rever como a los profesionales de todo el país información
pertinente y entrenamiento eficaz. Usted puede acompañar todos los trabajos y ofertas de Rever en el
sitio web de Mapi: [Link]
Infórmese y venga a esta gran aventura de participar con Dios en la restauración de vidas!

Con cariño y mucha expectativa,

David Kornfield
Mayo de 2002

4
Prefacio: Una palabra para pastores y líderes

Existen tres tipos de pastores y líderes que opinan respecto a la restauración del alma. El
primero no tiene pensado sobre este asunto y no percibe en cuanto a su Iglesia, y posiblemente el
mismo está perdiendo. Si usted, y pastores amigos suyos, se encuentran en esa situación, esperamos que
este libre se torne sensible a la gran necesidad de ser maduros emocionalmente. Donde no existe una
visión clara de emociones saludables y restauración, la gran tendencia es demostrar las emociones
“ciertas” exteriormente, más bien tener mucha culpa y angustia, por saber que, por dentro esas
emociones no fluyen. Espero que este libro lo ayude a conducir su Iglesia a una visión de emociones
maduras (amor, alegría, paz y todos los frutos del Espíritu), que fluyan de dentro para afuera.
El segundo tipo de pastor o líder siente que las emociones saludables y la restauración del alma
son importantes, pero no sabe bien cómo andar en esa realidad y cómo entrenar a otras para ministrar en
esa área, muchas han leído buenos libros sobre el asunto y oído buenas palabras, pero no han sido
entrenadas en cómo superar heridas y traumas del pasado y continúan esclavizadas. Algunos están
confundidos en cuanto a qué es la restauración del alma y cómo ella funciona en la práctica. Así que,
esperamos que este libro lo ayude. Por ejemplo, mencionamos seis errores sobre el concepto de sanidad
emocional y ofrecemos una visión bíblica y práctica respecto a este asunto.
El tercer tipo de pastor y líder está convencido de que la restauración del alma es indispensable
en el ministerio de la Iglesia y ya tiene algún ministerio en ese campo, pero sabe que debe haber muchas
formas de mejorar en esto. Este libro pretende servirlo de varias maneras, tales como:
• Profundizar la visión en cuanto a la restauración como ministerio fundamental en la Iglesia;
• Indicar ejercicios de autoevaluación que ayuden a identificar el nivel de necesidad de sanidad;
• Entrenar en equipo de restaurarse, para mantener y extender ese ministerio;
• Desenvolver la restauración como una herramienta evangelista;
• Volver maduros los miembros de la Iglesia para que ellos puedan ser más saludables y saber cómo
ayudar mejorar a las personas con estos problemas;
• Ofrecer un modelo de grupos de apoyo para personas heridas que permita que estas personas sean
tratadas no solo apenas en un nivel individual, pues eso requiere mucha energía y tiempo para la
restauración de cada individuo;
• Ofrecer un sistema de entrenamiento en 2 fases:
1) General, para todos, dando una introducción a la restauración del alma por medio de este libro;
2) Más profundo, para los que quieren un tratamiento prolongado con grupos de apoyo que
funcionan a largo plazo.
Este libro sigue la línea de la serie Grupos de Discipulado, la serie de Grupos Familiares y la serie
Herramientas para pastores y líderes, todas de la editorial Sepal.
Estas series colocan en las manos del pastor y liderazgo de la Iglesia herramientas que permitan el
entrenamiento de líderes de grupos pequeños de diferentes tipos. Estas herramientas son participativas
(estimulan y requieren la participación), formativas (cambiar la habilidad de la persona), tienen tareas y
aplicaciones que exigen que las personas presenten cuentas. Podemos decir que son herramientas de
entrenamiento.
La forma tradicional de enseñar es diferente del entrenamiento. Observe algunas diferencias:

Formas tradicional de enseñar Entrenamiento “equipamiento a Santos” (Ef.: 4: 11, 12)

• Enfatiza la información. • Enfatiza la formación.

5
• Enfoca la mente de la persona. • Enfoca la vida total de la persona, su mente,
carácter, relaciones y comportamientos yhabilidad
• Teórica sin tareas, aplicaciones sin • Teórico y práctico, con tareas, aplicaciones y
rendición de cuentas. rendición de cuentas.
• Profesor céntrico, con mucha • Aprendizaje céntrico, con mucha preparación y
preparación y participación de él mismo. participación de él mismo.
• El profesor explica. • El entrenador explica y demuestra, los aprendices
aprenden a hacer lo mismo.
• Comienza y termina con la Biblia, la • Comienza y termina con los intereses de los
revista de la Escuela Dominical es otro aprendices, no es una norma.
contenido, no una norma.
• Contenido – contenido – contenido. • Vida – libro (contenido) – vida.

Una vez que este entrenamiento es bastante diferente, alentamos al pastor, con dos de sus líderes
claves de su Iglesia, a participar de un seminario de entrenamiento sobre restauración. Cuanto mejor
entrenador, mejor podremos entrenar a otras personas. Para más información, contacte a mi secretaria en
Sepal (código postal 2029m CEP 01060-970, Sao Paulo, SP. Teléfono: 11 5523-2544, Fax: 11 5523-
2201, email: mapi@ [Link]). El presente entrenamiento trata de la primera de las dos fases de la
restauración:
Fase uno: Introducción a la restauración del alma, usando este libro. Requiere cuatro semanas
para la propagación del curso, seguidas por catorce semanas del curso. El curso es abierto a todos.
Sugerimos un monto para matrícula que incluya, por lo menos el costo del libro. La Iglesia puede
subsidiar el cubrir ese monto para personas necesitadas, pero, de forma general, las personas toman más
en serio una cosa por la cual pagan. El curso requiere un mínimo de una hora de tarea semanal. Esa fase
puede funcionar bien con veinte a cien personas.
Recomiendo que en la medida de lo posible, haya participación de parejas casadas.
Conversaciones entre cónyuges que participan juntos multiplicarán los beneficios de este curso
introductorio. La importancia de la participación de las parejas será aún mayor si por lo menos dos
cónyuges deciden participar de la segunda fase, que es más profunda. En las dos fases es mejor que las
parejas no estén en el mismo grupo pequeño, para permitir mayor libertad de expresión de cada uno.
Fase dos: Usando mi libro “Profundizando la sanidad interior a través de los grupos de apoyo”,
vols. 1 y 2 (Editora Sepal, 1998). Esto requiere tres semestres con un grupo altamente comprometido.
Después del primer mes, el grupo es cerrado y se compromete con un mínimo de dos horas de tareas
semanales. El grupo debe iniciar con un mínimo de veinte personas, liderado por el equipo de
restauración.
Los líderes que encabezarán ese ministerio deben participar de esas dos fases en una Iglesia que ya
tenga el programa, o ir con su pastor a un entrenamiento ofrecido por Rever, un brazo de Mapi
(Ministerio de Apoyo a Pastores e Iglesias) y de Sepal. Normalmente, esos líderes deben tener los
siguientes requisitos:

1) Ser apoyados por el pastor y por el liderazgo de la Iglesia para ese ministerio.
2) Haber sufrido traumas o heridas notables.
3) Haber experimentado alguna medida de restauración.
4) Sentir un llamado de Dios para ese ministerio.
5) Leer los libros: El inmensurable amor de Dios, de Floyd Mc Clung (Editora Vida), e Sanidad
para los traumas emocionales de David Seamands (Editora Betania), elaborando un resumen de
seis puntos principales.

6
6) De preferencia, ser miembro de un grupo familiar o grupo de discipulado de líderes, teniendo así
una buena formación en relaciones saludables, carácter cristiano, lideranza en grupos pequeños y
en las disciplinas básicas de un discípulo.

Usted puede hallar que las exigencias son muy altas. Realmente lo son! Pero piense lo que podría
pasar si alguien pudiera entregarse a este ministerio sin ninguno de estos requisitos. La mayoría de estos
nuevos ministerios de restauración fracasan. La mayoría de estos trabajos no sobrepasan el nivel
profesional. Una persona que no está capacitada y no es supervisada fácilmente podrá dañar la vida de
muchas otras y hasta traumatizar a las personas contra la restauración!. Para tener un equipo de
restauración que sea duradero y eficaz, precisamos de criterios exigentes.
Nuestra oración es que Dios use este libro para dar inicio a u nuevo capítulo en su Iglesia. Que Dios
use su Iglesia para escribir u nuevo capítulo en la historia de su barrio o ciudad, extendiendo la sanidad
divina a los necesitados fuera de las paredes del templo. Vamos a ganar nuestra ciudad para Cristo?!
Cuando formemos una Iglesia saludable y atrayente, como la Iglesia primitiva de Hechos 2: 42-47,
experimentaremos junto con ella la realidad de tener “el favor de todo un pueblo”. Y el Señor añadirá
cada día a los que habían de ser salvos” (Hechos 2: 47) Aleluya!
David Kornfield
Enero de 1997

Cómo usar este manual


Consejos para el líder de entrenamiento
Cada capítulo es una base para una sesión y tiene partes que deben ser estudiadas, para los
participantes antes de la respectiva sesión. Cada capítulo tiene 4 partes:
1) Autoevaluación: para entender cuanto usted necesita trabajar esa área en su vida. Esa
autoevaluación debe ser llenada previamente como parte de la tarea preparatoria para el encuentro
siguiente.
2) Contenido: Usted precisa leer esa parte del capítulo como parte de la tarea preparatoria para el
encuentro siguiente. En el encuentro, el líder del curso conducirá al grupo a un análisis y a un
discurso del capítulo que fue leído.
3) Preguntas para la reflexión y discusión: En este punto, los participantes son divididos en grupos de
cuatro o cinco personas. Se concluye la sesión con un tipo de oración en esos grupos pequeños.
4) Tareas, Preguntas de aplicación, y estudio del próximo capítulo entre un encuentro y otro.
Recuerde que estudiar es diferente de leer. Cuando estudia, usted grita, subraya y escribe
comentarios o preguntas en los márgenes. Venga preparado para compartir por lo menos un punto
destacado de lectura y con una pregunta sobre el capítulo.

El líder no debe usar este manual para entrenar a otros, hasta que esté familiarizado totalmente con
él. Conociendo todo el libro permitirá dejar algunas preguntas que surgirán para ser respondidas en
futuros encuentros.
Los trece capítulos aquí presentados pueden ser la base de un entrenamiento de catorce semanas;
siendo la primera semana para una introducción. De este primer encuentro, se debe distribuir una copia
de este libro a cada participante. Es bueno que la pareja tenga dos copias del libro, para facilitar la
participación de cada cónyuge y las lecturas durante la semana, a fin de permitir que realcen
individualmente los ejercicios del libro.
Lo ideal es que las reuniones de entrenamiento sean de dos horas cada uno. Sugiero el siguiente
formato para un encuentro:

7
1. Oración inicial y alabanza, estudio del pasaje bíblico indicado en el comienzo del capítulo. Algunos
relacionados al tema de restauración del alma se encuentran en las págs. 7 y 8, sin embargo se
pueden usar otros. Estos no deben ser muchos y funcionarán mejor si estuvieran en transparencias.
La repetición con alguna frecuencia facilita el aprendizaje de las nuevas personas (15 minutos).
2. Enseñanza o discusión en base a la tarea de la lectura. Al final de varios capítulos usted encontrará
una lista de libros recomendados, ligados al tema del capítulo (35 minutos).
3. Un periodo para escribir una conversación entre Dios y usted. Dios conoce todos los hechos. Él
quiere oír su corazón, y quiere que usted oiga el corazón de él también. Por eso a veces, use esos
periodos para escribir lo que usted percibe lo que Dios puede estar diciéndole a usted. Por ejemplo:
“David, yo te amo a ti! No debe ser fácil para usted oír esto, sin embargo es la cosa más importante
que tengo que decirle. En esta sesión, David, estoy procurando ayudarle a entender que…”. Esto
requiere la voz y el corazón de Dios para usted (10 minutos).
4. Discusión en grupos pequeños de aproximadamente cuatro o cinco personas. Es aconsejable que
sean los mismos grupos cada semana, permitiendo, así que los miembros crezcan en confianza y a un
nivel que compartan. De esta manera, el grupo puede apoyar a una u otro (aunque los grupos de
apoyo formales comienzan solamente en la segunda fase). Cada grupo debe tener un facilitador. Si
hubiera un equipo de restauración, los miembros de ese equipo pueden liderar diferentes grupos
pequeños (35 minutos).
5. Oración. La clave de la restauración del alma y las transformaciones dentro de nosotros está en
quedarnos en la presencia de Dios, oyendo lo que él tiene que decirnos y sintiendo su gloria. Separa
siempre un mínimo de 20 minutos para eso, porque es fundamental para todo el proceso de
restauración. Según la necesidad, la oración puede ser hecha con la imposición de manos sobre una
única persona: otras veces, se puede orar en ronda o círculo unos por los otros. No usen mucho
tiempo para compartir pedidos de oración. Utilicen este tiempo de oración, en base a lo que fue
compartido y enseñado en ese encuentro y los encuentros anteriores (25 minutos.) Es opcional tener
un refrigerio al final. Si el grupo quiere hacer eso, puede delegar a alguien para organizarse entre las
personas a fin de que dos o tres lleven alguna cosa cada semana.

Pasemos ahora, a la tarea de la próxima sesión.


TAREA PARA LA PRÓXIMA REUNIÓN
1. Realice la autoevaluación del comienzo del próximo capítulo (1) y lea la sesión “PARA
ESTUDIAR”, subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes, tales
como puntos de interrogación si usted no entiende o no está de acuerdo con algo, una carita feliz si le
gustó algo y las letras “NB” si es un punto que debe notarse bien. (El instructor: siempre debe dar
una mirada a las autoevaluaciones del grupo, para garantizar que todos entiendan).
2. Converse con por lo menos una persona sobre la definición de restauración del alma.

El coordinador del entrenamiento debe, ahora, dividir a los participantes en grupos de cuatro ó cinco. Si
habrían líderes preparados, pídales a ellos que se coloquen de pie. Pedir a cuatro personas (cómo
máximo cinco), buscar que sean los líderes. Si no hubieran líderes para indicar, pida a las personas que
formen grupos de cuatro a seis personas. Normalmente, parejas, como también padres e hijos,
enamorados y novios, no deben estar en el mismo grupo para permitir mayor libertad de abrirse. Si no
hubieran líderes designados, cada grupo debe designar un líder para esa reunión. Esos grupos son
provisorios. Con el paso del tiempo, surgirán probablemente grupos fijos.

8
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN EN GRUPOS DE CUATRO A CINCO
PERSONAS
1. Anote aquí las expectativas que usted tiene al respecto de este curso. Lo que usted espera obtener
durante las próximas tres ó cuatro meses? Después de dos minutos, compartan en base a lo que
escribieron.

Concluyan orando unos por los otros en base a lo que compartieron (15 minutos).

PREFACIO

Bienvenido al primer módulo de entrenamiento intensivo de equipos de restauración. Queremos colocar,


de forma simple y resumida algunas de las convicciones del ministerio REVER – “Restaurando Vidas,
Equipando Restauradores”.

1. En primer lugar, un equipo de restauración necesita ser parte de una iglesia comprometida
con la visión de hacerse cada vez más saludable, teniendo un modelo claro de cómo hacer
eso. Hoy, gracias a Dios, existen muchos modelos en este sentido (Iglesias en las comunidades,
Iglesia en Células, Red Ministerial, Desarrollo Natural de la Iglesia, Ministerio de Apoyo a
Pastores e Iglesias MAPI, y otros).
David Kornfield coordina MAPI, y Luciene Schalm, con un equipo ejecutivo, coordina REVER.
Tanto MAPI como REVER, tienen coordinadores estatales y eventos de entrenamiento en
diversos estados de Brasil. Usted puede encontrar más información sobre ambos, a través de
revernac en nuestro sitio [Link]
REVER es parte de MAPI, pero existe para servir a todas las iglesias en esa pasión de restaurar a la
Novia y presentarla madura, gloriosa y radiante delante de nuestro Salvador y Señor Jesucristo.
Nuestro objetivo es la restauración del alma y eso nada más es responder a la necesidad
urgente que tiene la Iglesia de ser santificada, respondiendo a la invitación del Maestro:
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos, es perfecto” (Mat.
5:48). Por tanto, REVER es santificación.
Para eso, ofrecemos un método donde cada participante es llevado a mejorar su relación personal
con Dios, consigo mismo, con la familia y con la comunidad en general. Este método puede ser
resumido de la siguiente manera:
a. Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades
b. Experimentar a Jesús llevando sobre Sí esas heridas
c. Recibir el perdón y la liberación de Dios
d. Poder transmitir lo mismo a aquellos que nos lastimaron y abusaron
Estamos convencidos de que el ministerio de restauración no tendrá éxito si no es parte de una
iglesia comprometida con el objetivo de ser saludable. De nada vale para este ministerio restaurar
vidas y devolverlas a una comunidad enfermiza. Él tiene que andar de la mano con una iglesia
comprometida con una visión y modelo de ser cada vez más saludable. En este momento
histórico en el que vivimos, de destrucción de la familia, de la sociedad y de los valores morales,
creemos que un ministerio de restauración bien estructurado, es fundamental para que una iglesia
sea saludable.

9
2. Nuestra segunda convicción es que el ministerio de restauración necesita basarse en
dinámicas espirituales de restauración, a través de los ministerios de oración, sanidad por la
Palabra, autoridad espiritual, dones espirituales, liberación, experiencias diarias con Jesús, y otras
dinámicas espirituales. Creemos firmemente que el Señor Jesús es la fuente de toda restauración
plena y que este ministerio necesita de una base divina. En cuanto sea posible, buscamos ayudar
a las personas a dejar de simplemente discutir sus problemas en el nivel horizontal, con el fin de
que tengan un encuentro con Dios, en una dimensión vertical.

3. Nuestra tercera convicción es que el ministerio de restauración necesita basarse en grupos


de apoyo. En nuestra experiencia, los Doce Pasos de los Alcohólicos Anónimos, ministrados
con base bíblica, ayuda tremendamente, porque dan una estructura a esos grupos, suministrando
un comienzo, medio y fin. Hemos comprobado que la dimensión vertical que destacamos en el
párrafo anterior, necesita ser acompañada por la horizontal. Una, sin la otra, normalmente no
produce resultados duraderos. Los grupos de apoyo son necesarios para enseñar a las
personas a cómo relacionarse de forma diferente al pasado, cómo resolver conflictos, cómo
descubrir y mantener un nuevo patrón de vida y cómo mantener una nueva visión de su
identidad en Cristo. Por eso, enseñamos que un equipo de restauración, normalmente no debe
invertir tiempo en ministrar seriamente a las personas que no forman parte de un grupo de apoyo.

REVER consiste en:

a. Curso básico: curso de duración de dos años y medio, donde la persona estudia los libros
“Introducción a la Restauración del Alma”, “El Corazon Paternal de Dios”, y “Cura para
Traumas Emocionales”. El libro “Introducción a la Restauración del Alma” está basado en
auto-evaluaciones para percibir o no, la necesidad de ir a los Grupos de Apoyo (GA). Los que
toman esta opción, siguen y estudian los libros “Profundizando la Sanidad Interior”. En el
transcurso de este curso, o al término de él, el participante es llevado a posicionarse en cuanto al
ministerio al cual fue llamado por Dios, y a fructificar en el Cuerpo de Cristo. Si la opción fuera
el propio ministerio de restauración, entonces él sigue en el entrenamiento que se explica a
continuación.
b. Curso para llegar a ser Ministro de Restauración: Presenta contenido teórico del curso
básico, sumado a la parte práctica, donde la persona llamada para este ministerio, deberá
integrarse a un equipo REVER de la Iglesia local, o iniciar un equipo en su iglesia, en el caso de
que todavía no exista. Pasará a ayudar a ministrar el curso básico para la iglesia, mientras
continua con su formación teórica hasta completar su grado curricular. Ese proceso puede ya
iniciar después del libro “Introducción a la Restauración del alma”. Recibirá diploma al cumplir
los siguientes requisitos:

1. Tener 75 por ciento de presencia anual, como mínimo, del calendario REVER de tres
años, contando entre los siete encuentros departamentales, dos entrenamientos regionales
y un congreso nacional. (Este dato está basado en el currículo antiguo).
2. Conclusión de los Doce Pasos de Restauración, por el grupo de apoyo donde participa.
3. Entrenamiento práctico participando de los equipos de ministración.
c. Reciclaje permanente para Veteranos y Ministros de Restauración: Tanto los que cursaron el
curso básico y sirven en otros ministerios (veteranos), así como los que se hicieron Ministros de
Restauración, son orientados a continuar participando de nuestros encuentros que denominamos
“Módulo para Veteranos, Pastores y Líderes”, o conocidos como módulos cinco y seis,

10
también abiertos a invitados que se interesen por temas específicos. Aquí continuarán recibiendo
apoyo personal, entrenamiento y ministración especial para aplicar a sus vidas y ministerios. Nos
preocupamos por cada vida que conocemos, y la idea es continuar apoyando y asesorando
independientemente del ministerio en el que participan. Recordamos que la vida de un veterano,
deberá ser marcada por la fructificación, pues el Señor Jesús nos enseña que la vid es podada,
tratada y limpiada para dar mucho fruto, fruto que permanezca! (Juan 15:1-16).

Este módulo y el manual que posee, son útiles para incentivar y enseñar a desarrollar un equipo
de restauración en la iglesia local. También es una introducción para ministrar sobre restauración
en la Iglesia, usando el libro de David Kornfield, Introducción a la Restauración del Alma . El
entrenamiento sigue una segunda etapa, enfocando el montaje y desarrollo de grupos de apoyo,
usando los libros Profundizando la Sanidad Interior a través de los Grupos de Apoyo
Los valores de REVER son:

1) Oír a Dios
2) Jesús, la fuente de restauración
3) Formación bíblica y práctica
4) Relaciones comprometidas y saludables
5) Interdependencia
6) Trabajo en equipo
7) Responsabilidad individual
8) Grupo de apoyo y rendición de cuentas
Nuestra oración es que este módulo y la secuencia que usted le dará en su iglesia local, transformen su
vida, su equipo y, a mediano y largo plazo, su iglesia. Hemos visto eso en decenas de diferentes iglesias
en Brasil, y deseamos que ese mover de Dios, se extienda a decenas y millares de ellas, así como en
iglesias de otros países.
Que su iglesia no se convierta solamente en una comunidad restauradora, sino también en un farol para
que otras iglesias aprendan más sobre ese asunto crucial para la vida y salud de la Novia de Cristo. Una
iglesia o dos no van a cambiar mucho el barrio o la ciudad, pero juntos podemos ser una fuerza grande
en la restauración de la ciudad (Jer). 29:7, 11). Nuestra visión se inicia con los que están dentro del
rebaño, pero va más allá de eso, para realmente hacer una diferencia en nuestra generación (Hechos
13:22b, 36a).

1. ¿Qué es la Restauración del Alma?


Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se
convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré
su tierra. (2 Crónicas 7:14)
AUTO-EVALUACIÓN DE SU SALUD EMOCIONAL
Comenzamos cada capítulo con un ejercicio de auto-evaluación. El primer ejercicio tiene que ver con
la percepción de su salud emocional. Procure ser lo más honesto posible; de lo contrario, será pérdida de
tiempo.
Abajo, usted encontrará 33 ítems indicadores de salud emocional. Al lado de cada ítem hay cuatro
columnas. En los ítems positivos, la tabla da un punto para “Casi nunca” y un punto adicional para cada
columna siguiente. En los ítems negativos, los puntos son concedidos inversamente.

11
Como toda auto-evaluación, sus notas son subjetivas. Si quisiera una segunda opinión, puede pedir a
su cónyuge o a un amigo que lo evalué. Ahora pase a llenar su auto-evaluación.

Auto-evaluación General de Salud Emocional


Casi Algunas Buena La
nunca veces parte mayor
del parte
tiempo del
tiempo
1. Tengo emociones saludables. 1 2 3 4
2. Consigo expresar mis emociones libremente. 1 2 3 4
3. Me irrito fácilmente. 4 3 2 1
4. Cuando estoy enojado, logro controlar y expresar mi 1 2 3 4
ira de forma saludable.
5. Expreso mis sentimientos sin atacar o golpear a 1 2 3 4
alguien.
6. Estoy perturbado por deudas, inseguridad, miedo y 4 3 2 1
ansiedad.
7. Soy controlado por la opinión o deseos de otros. Es 4 3 2 1
difícil decir “no” a otros sin sentirme mal.
8. Vivo según prioridades divinas y no bajo la tiranía de 1 2 3 4
lo urgente.
9. Soy creativo, innovador. 1 2 3 4
10. Soy una persona valiente, dispuesta a nuevas 1 2 3 4
aventuras.
11. Tengo dominio propio. 1 2 3 4
12. Yo cuido de mi cuerpo (duermo bien, como bien sin 1 2 3 4
engordar, hago ejercicio, mantengo la forma, y rara
vez estoy enfermo).
13. Controlo mi lengua. 1 2 3 4
14. Mis pensamientos y palabras son positivos, dando 1 2 3 4
gloria a Dios.
Casi Algunas Buena La
nunca veces parte mayor
del parte
tiempo del
tiempo
15. Tengo una buena auto-imagen, no comparándome 1 2 3 4
con otros ni sintiéndome inferior o superior a ellos.
16. Me acepto tal como soy y gusto de mí mismo. 1 2 3 4
17. Veo la mano de Dios en las relaciones y 1 2 3 4
circunstancias a mi alrededor.
18. Soy una bendición en lugar de un peso para otros. 1 2 3 4
19. Estoy sobrecargado o estresado. 4 3 2 1
20. Sé cómo descansar bien, teniendo un día de descanso 1 2 3 4
semanal. Descanso bien en las vacaciones.
21. Me siento culpable cuando descanso. 4 3 2 1
22. Me relaciono bien con otros, resolviendo los 1 2 3 4

12
conflictos.
23. Estoy esclavizado por la culpa. 4 3 2 1
24. Entiendo bien cómo distinguir entre culpa falsa y 1 2 3 4
culpa verdadera, y resuelvo las dos con facilidad.
25. Tengo deudas financieras, o soy controlado por otras 4 3 2 1
cosas (alcohol, drogas, comida, trabajo, ministerio,
pensamientos impuros o lascivos, televisión, etc.).
26. Perdono las ofensas de otros y pido perdón por mis 1 2 3 4
ofensas.
27. Quedo resentido o guardo amargura o rencor. 4 3 2 1
28. Cuando me equivoco, me arrepiento, pido perdón y 1 2 3 4
hago restitución.
29. Fui criado en un hogar amoroso y saludable, con 1 2 3 4
mucho diálogo.
30. Mi padre expresaba su amor y respeto por mí, 1 2 3 4
verbalmente y de formas no verbales.
31. De la misma forma, mi madre comunicó su amor 1 2 3 4
hacia mí.
32. Cuando era niño (a), yo sabía que mis padres se 1 2 3 4
amaban y que yo era amado.
33. Mis padres me disciplinaron de forma saludable. 1 2 3 4

Anote sus notas en el margen derecho y súmelas. Las notas deben ser interpretadas de esta forma:
124-132: Usted es super saludable (¡o se está engañando!). La evaluación de alguien que lo conoce
bien (y que no tiene temor de lo que usted piensa de él) puede aclarar si usted está
engañándose.
110-123: Usted es saludable, pero tiene áreas que pueden ser mejoradas.
91-109: Usted tiene algunos problemas que deben ser evaluados con más cuidado y tratados.
71-90: Usted está siendo seriamente debilitado por su inhabilidad de expresar sus emociones de
forma saludable. Necesita ayuda.
33-70: Usted está prácticamente paralizado emocionalmente y necesita de consejería y ayuda
espiritual urgente y profunda.

Cada área en la cual su puntuación fue uno o dos, es una señal de dificultades emocionales. Ya que la
mayoría de los ítems de arriba se relacionan con los temas de los estudios cuatro a diez de este manual,
usted puede prestar una atención especial en los encuentros que tratan los ítems en los cuales usted tiene
dificultad. Notas negativas son muy positivas en un sentido: usted está reconociendo honestamente que
tiene problemas y necesita ir tras de un proceso más profundo de restauración.

PARA ESTUDIAR
Estos primeros capítulos comienzan con una visión panorámica de la restauración y responden a tres
preguntas, la primera en este encuentro, y las otras dos en los encuentros siguientes.
1. ¿Qué es la restauración del alma? Explicaremos seis conceptos falsos de la restauración y
después trabajaremos en una definición que aclara lo que ella es.
2. ¿Por qué la restauración es tan importante (estudios 2 y 3)?
Mientras usted lee, acuérdese de subrayar los puntos importantes y colocar anotaciones en el margen

13
LO QUE ES LA RESTAURACIÓN DEL ALMA

1. Procure definir restauración del alma con sus propias palabras.


Restauración es:

2. Si está reunido con otras tres o cuatro personas, deben compartir sus definiciones. Mientras hacen
eso, haga una breve lista, en el espacio a continuación, de los elementos claves de una definición de
restauración.

3. Antes de pasar para la definición que usaremos en este curso, vamos a repasar algunas cosas que la
restauración no es. Anote una idea errada que algunas personas tienen en cuanto a la sanidad
emocional. Luego, añada algunas de las ideas que los otros compartieron.

4. Abajo, siga un perfil de lo que la restauración no es, resumiendo muchos de los conceptos errados en
cuanto a la sanidad emocional.
A. La restauración no es algo que se recibe automáticamente cuando recibimos a Jesús como
nuestro Señor y Salvador. Nuestra alma no es transformada inmediatamente cuando somos
salvos. Nuestro C.I. (Coeficiencia de Inteligencia? O coeficiencia de Irritabilidade)
no da un salto. Igualmente, nuestros problemas emocionales, nuestras heridas y traumas del
pasado no pasan simplemente.
B. La restauración no es algo recibido automáticamente cuando somos bautizados o ungidos por
el Espíritu Santo. El Espíritu Santo nos da más poder, nos sentimos renovados en nuestro
espíritu, pero todavía necesitamos de un proceso de restauración que alcance a nuestras
heridas.
C. La restauración no viene por medio de reconocer nuestra necesidad de ella. Ese es el primer
paso, sin duda. Pero de la misma forma que reconocer que tenemos cáncer no resuelve
nuestro problema, simplemente reconocer que tenemos traumas emocionales, no es
suficiente.
D. La restauración no es algo que recibimos cuando alguien hace una oración especial por
nosotros, aunque esa persona tenga dones especiales. La oración de otros normalmente es
indispensable en la sanidad, pero ella también requiere de nuestra participación.
E. La restauración normalmente no viene en uno o dos encuentros, si la persona estuviera

14
seriamente herida o traumatizada. Requiere de un proceso de algunos meses o años,
dependiendo del trauma de la persona. A veces viene en diferentes etapas, según lo que
estamos dispuestos a soportar. Jesús es muy sensible a nuestras limitaciones. Es como
alguien que va a pasar por una cirugía y precisa de un cierto nivel de salud para sobrevivir.
Así, la persona traumatizada muchas veces ni reconoce el nivel de su enfermedad emocional,
hasta que Dios le hace saber que tiene suficiente fuerza para aguantar la cirugía emocional.
Después de tres años con los discípulos, Jesús les habló: “Aun tengo muchas cosas que
deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar” (Juan 16:12).
F. La restauración no es algo típicamente ministrado por un psicólogo, aunque pasemos por
meses de consejería. El Psicólogo o Psiquiatra puede ayudarnos a entender verdades claves
para nuestras vidas, pero, con algunas excepciones, es más un facilitador que un consejero.
Dios usa a los consejeros cristianos para acompañar a la persona de dentro para afuera, a
remover y quitar dolores por medio del Espíritu Santo.
Al mismo tiempo, quiero aclarar que los que ministran en el área de restauración deben hacer
todo lo posible para tener el apoyo de un Psicólogo o Psiquiatra que conozca las dinámicas
del Espíritu. Necesitamos saber qué hacer cuando los problemas van más allá de nuestra
sabiduría y capacidad. Debemos tener a alguien a quien podamos consultar y a quien puedan
acudir las personas con problemas con los que no estamos habilitados a trabajar.

5. ¿Qué es, entonces, la restauración? Permítame proponer una definición.


Restauración es la santificación del alma herida por medio de:
1) Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades;
2) Experimentar a Jesús llevando sobre Sí nuestras heridas;
3) Recibir el perdón y la liberación de Dios; y
4) Poder transmitir lo mismo a los que nos lastimaron y abusaron de nosotros.

6. Esta definición ¿levanta algunas preguntas o le lleva a usted a hacer algunas observaciones?
Anótelas aquí.

7. Examinemos brevemente cada frase de la definición. La restauración es la santificación que …


… transforma la forma como visualizamos nuestro pasado.
… nos permite entender los propósitos de Dios.
… nos libera para pulir los relacionamientos que Él siempre quiso para nosotros.
… abre la puerta para el amor y la alegría por los cuales fuimos creados…y para los cuales fuimos
creados!
… nos lleva a recuperar la imagen de Dios en nosotros.
… nos lleva a celebrar la gloria de Dios. Cristo en nosotros, la esperanza de gloria!
¡Restauración! ¡Santificación! Palabras sinónimas. ¡Cuánto está involucrado en esto! ¡Gloria a Dios! Él
nos ha restaurado. Él nos está restaurando. Y Él nos restaurará completamente cuando le veamos cara a
cara!
8. La restauración del alma herida…
… por los que demandaron y succionaron, cuando debieron nutrir y suplir.

15
… por los que nos acusaron y nos abandonaron, cuando esperábamos fortalecimiento y lealtad.
… por los que nos atacaron y abusaron, cuando Dios los colocó para protegernos y defendernos.
… por los que nos controlaron y manipularon, cuando el llamado de ellos era amar y servir.
… por los que nos apartaron de Dios, dejándonos dudas acerca de Él, cuando deberían ser espejo y
representantes de Él.
Heridas profundas que sólo Dios puede curar, almas que sólo Él puede restaurar.
9. La restauración del alma herida y la santificación por medio de:
1) Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades…
Reconocer nuestras heridas…admitiendo que esas cosas terribles sucedieron y aceptando el inmenso
dolor que causaron.
Reconocer nuestras defensas…entendiendo las barreras al amor y la gracia que construimos a través
de los años, los muros detrás de los cuales nos escondemos.
Reconocer nuestras responsabilidades…confesando nuestra ira, nuestro miedo, nuestra incapacidad
de perdonar, nuestras acusaciones (conscientes o inconscientes) de que Dios nos abandonó en momentos
de necesidad.
2) Experimentar a Jesús llevando sobre Sí esas heridas…
Subraye las frases en esta lectura de Isaías 53:2b-5 que muestran que Jesús participó de los momentos
más terribles por los cuales usted hubo pasado.
2 No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable.
3 Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue
despreciado, y no lo estimamos.
4 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido,
golpeado por Dios, y humillado.
5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de
nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. (Is 53:2b-5, NVI)

10. La restauración es… experimentar a Jesús llevando sobre sí esas heridas…


… estando con nosotros en ese momento de trauma.
… sintiendo nuestro dolor con nosotros.
… asumiendo esas heridas.
… protegiéndonos en medio del ataque.
… perdonando a los violentos, los opresores y los abusadores.
… como el Justo a quien pertenece la venganza.
11. La restauración del alma herida es la santificación por medio de:
1) Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades,
2) Experimentar a Jesús llevando sobre Sí esas heridas…
3) Recibir el perdón y la liberación de Dios…
Recibiendo…
… perdón por habernos apartado de Dios, de otros y de nosotros mismos.
… perdón por no creer en el amor y la gracia de Dios en relación a esa(s) persona(s).
… liberación de nuestras emociones angustiantes.
… liberación de barreras y debilidades que no conseguimos superar.
… liberación para renovar una intimidad con Dios y con otros que habíamos perdido.

16
12. La restauración del alma herida y la santificación por medio de:
1) Reconocer nuestra heridas, defensas y responsabilidades,
2) Experimentar a Jesús llevando sobre Sí esas heridas…
3) Recibir el perdón y la liberación de Dios…
4) Poder transmitir lo mismo a aquellos que nos lastimaron y abusaron de nosotros…
... como en la oración de Francisco de Asís:
“Señor, haz de mí un instrumento de Tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
Donde haya herida, perdón;
Donde haya duda, fe;
Donde haya desesperanza, esperanza;
Donde haya oscuridad, luz;
Y donde haya tristeza, alegría.
Señor, permíteme que yo pueda buscar más
Consolar en vez de ser consolado,
Entender en vez de ser entendido,
Amar en lugar de ser amado,
Porque es dando que recibimos,
Es perdonando que somos perdonados,
Y es muriendo que despertamos a la vida eterna.”
13. Vea si usted y un compañero consiguen llenar los espacios en la definición de la restauración del
alma a continuación.
Restauración del ___________ _______________es la _________________ por medio de:
1) Reconocer nuestras ________________, ___________________ y responsabilidades;
2) Experimentar ____ ____________ llevando sobre Sí nuestras heridas;
3) Recibir el ______________ y la liberación de Dios; y
4) Poder _________________ lo mismo a los que nos lastimaron y abusaron de nosotros.
PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN EN LOS GRUPOS PEQUEÑOS
1) En todos los encuentros, antes de discutir en el grupo pequeño sobre lo que estamos aprendiendo,
cada uno tendrá diez minutos para hacer una oración a Dios. Escriba a Dios lo que usted está
sintiendo, o use su imaginación santificada para escribir lo que usted siente que Dios le puede estar
hablando ahora.

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2) Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó en este estudio. Si usted escribió
sobre eso arriba, queda a voluntad para leer su oración a sus compañeros.
3) Ítems opcionales si hubiera tiempo. (Recuerde que deben separar los últimos 20-25 minutos para
orar juntos). Comparta con el grupo dos o tres áreas de su auto-evaluación que más le preocupan,
explicando su preocupación. Queda a voluntad para hacer algunas preguntas a los otros, cuando
estuvieran compartiendo.
4) Terminen la sesión orando juntos. Si el Espíritu Santo indicara que alguien necesita de un tiempo
especial de oración, queda a voluntad para hacerlo. Si Dios habló con usted en el periodo de oración,
sería bueno anotar al final, lo que usted oyó.
Pasemos ahora a la tarea para la próxima sesión.
TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación para el próximo estudio y lea la sección “PARA ESTUDIAR”, subrayando
los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes, tales como puntos de interrogación si
usted no entiende o no concuerda con algo, un rostro con sonrisa si le gusta algo o las letras “NB” si un
punto que se debe Notar Bien. (Instructor: siempre dé una ojeada a la auto-evaluación con el grupo,
para garantizar que todos entienden).
2. Procure memorizar la definición simplificada de la restauración:
“La santificación del alma herida por medio de:
1) Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades;
2) Experimentar a Jesús llevando sobre Sí nuestras heridas;
3) Recibir el perdón y la liberación de Dios; y
4) Poder transmitir lo mismo a los que nos lastimaron y abusaron de nosotros

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2. ¿Por qué la restauración del alma es importante?
“He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu
sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, Ni nadie oirá en las calles su voz.
La caña cascada no quebrará, Y el pábilo que humea no apagará, Hasta que saque a victoria el juicio.
Y en su nombre esperarán los gentiles.” (Mt 12:18-21, citando Is 42:1-4)

AUTO-EVALUACIÓN DE EXPERIENCIAS DE TRAUMA EMOCIONAL


Comenzamos cada capítulo con un ejercicio de auto-evaluación. Este segundo ejercicio tiene que ver
con sus experiencias de traumas emocionales. En la lista de abajo, coloque una señal al lado de cada
ítem que se aplica a usted, indicando el total al final.
______1. Ser alcohólico o vicioso, tener padre o madre alcohólico o vicioso, o tener otro miembro de

la familia con ese problema.


______2. Haber crecido en una familia disfuncional , no teniendo padre ni madre amorosos que
∗∗

reflejaran juntos el propósito de Dios para la familia.


______3. Ser miembro de una familia disfuncional hoy.
______4. Haber sufrido o practicado abuso sexual: incesto, estupro, homosexualismo, etc.
______5. Haber sufrido un rechazo profundo: divorcio, expulsión de la iglesia, rechazo de los padres,
ser portador de SIDA, quedar repetidas veces desempleado, ser asaltado repetidas veces –
especialmente en su casa, etc.
______6. Haber sufrido pesares, decepciones o haber tenido relaciones significativas que fueron rotas.
______7. No consigue relacionarse bien con los que están en posición de autoridad sobre usted, o no
consigue ejercer autoridad como siervo.
______8. Haber practicado relaciones sexuales fuera del matrimonio (antes de casarse o estando
casado/a).
______9. Haber provocado aborto, o considerado o intentado suicidarse.
______10. Haber cometido actos criminales, o violentos.
______11. Haberse involucrado en espiritismo (macumba, esoterismo, meditación trascendental,
kardecismo) o falsas religiones (masonería y sociedades secretas, Nueva Era, misticismo,
etc.)
Puede ser que para usted las experiencias de arriba sean bien extrañas. Si ese fuera el caso, puede
agradecer a Dios. Si tuviera una nota alta, también pude agradecer a Dios porque El acostumbra
transformar el sufrimiento en bendición, crucifixiones en resurrecciones. También puede agradecer a
Dios porque tal nota indica que usted está en el lugar correcto, haciendo este curso.
En base a eso, pasaremos ahora a nuestro estudio.


El término común para la persona que toma continuamente, es borracho consuetudinario, pero usaremos el término técnico,
alcohólico.
∗∗
La palabra disfuncional indica una familia o individuo desestructurado, a tal punto, que no funciona de forma saludable.
Acaba lastimando a otros, teniendo dificultad para ser persona saludable.

19
PARA ESTUDIAR
La pregunta principal de esta sesión es: “¿Por qué la restauración es tan importante?”. Responda a esta
pregunta anotando por lo menos dos respuestas. En el encuentro siguiente, usted puede aumentar las
respuestas de otros.

Existen dos razones principales de por qué la restauración del alma es tan importante: 1) Es una
grande y clamorosa necesidad actual, que está creciendo cada año; y 2) Es fundamental para
cumplir la misión de Jesucristo en este mundo. Trataremos de la primera razón en este capítulo y
la segunda en el siguiente.
Mientras usted lee, acuérdese de subrayar los puntos importantes y colocar anotaciones al margen.
Especialmente coloque la palabra “Yo”? con un signo de interrogación donde vea algo que pueda estar
relacionado a usted.
_______________________

LA RESTAURACIÓN DEL ALMA ES UNA GRANDE Y CLAMOROSA NECESIDAD


ACTUAL
La necesidad de la restauración del alma está reflejada en la auto-evaluación de arriba (es posiblemente
en su auto-evaluación de la semana anterior). Veamos rápidamente alguna información en cuanto a los
once ítems de esa auto-evaluación.
1. Muchas personas son alcohólicas o viciosas, tienen padre o madre alcohólico o vicioso, o quizá
otro miembro próximo en la familia. Recuerdo el día en que mi esposa Débora preguntó en una clase
dominical de una determinada iglesia, cuántos tenían un miembro de su familia (padre, madre, marido,
etc.) que era alcohólico. De las 18 señoras presentes, 16 levantaron la mano.
Los alcohólicos tienen un cierto síndrome, un cierto conjunto de comportamientos y actitudes con los
que se relacionan con los demás. En las últimas décadas, ha sido bien documentado que los hijos de
alcohólicos tienen gran tendencia de asumir ese síndrome, aunque no tomen alcohol (lo que es conocido
por “alcoholismo seco”). Mi suegra es un ejemplo de eso. Ella fue criada en una familia en la que su
padre era alcohólico y abusaba terriblemente de la madre y de los niños. Después de casarse, ella
conoció al Señor y se mudó a Guatemala con el marido para trabajar como misionera, traduciendo la
Biblia para una tribu nativa. Su vida como misionera por más de cuarenta años y de casada por más de
cincuenta, ha sido una gran demostración de lo que Dios puede hacer con una persona que el diablo
procuró destruir.
Al mismo tiempo, ella heredó el síndrome de una hija adulta de alcohólicos. Eso quiere decir que ella se
relacionaba con las personas, especialmente con los de su familia, como ella vio que su padre lo hacía.
Inconscientemente, ella actuaba como alcohólica, sin haber tomado alcohol. Sus ocho hijos fueron
criados en un hogar con una “herencia alcohólica”, que era también fuente de abusos emocionales.
Siendo misionera y teniendo una familia grande, su familia fue siempre alabada como ejemplar,
especialmente cuando visitaban iglesias en los Estados Unidos. Todos los hijos se formaron en la

20
universidad y la gran mayoría tiene títulos de maestría o doctorado. Las seis hijas se casaron con
pastores y misioneros y los dos hijos se casaron con hijas de misioneros. ¡Alabado sea Dios!
Aun así, los traumas dentro de la familia, fueron profundos. Con una o dos excepciones, todos sus hijos
pasaron, o todavía están pasando, por grandes crisis. Yo comencé a enamorar a mi esposa cuando ella
estaba al borde del suicidio. Sin saberlo, fui usado por Dios para traerle restauración. Sugerí que, para
conocernos, contáramos nuestra historia el uno al otro, considerando un período de cinco años cada vez.
Yo conté mis primeros cinco años en Bolivia en veinte minutos. Ella comenzó a contar sus primeros
cinco años y demoró horas, con muchas lágrimas y dolor. Mis cinco años siguientes, tomaron 30
minutos más. Sus cinco años siguientes tomaron otras horas y horas, con más llanto y desahogo. Y así
sucesivamente. Desde entonces, Débora ha pasado por otras tres crisis, al punto de necesitar de
consejería y restauración, dos de ellas en relación a su madre y una en relación a su padre. Esta última
necesitó de un año de encuentros semanales con un equipo de dos mujeres con el ministerio de
restauración. La bendición es que Dios ha usado esto para llamarla y prepararla para el ministerio de
consejería y restauración.
Otros hermanos de Débora tienen historias angustiantes, que incluyen divorcio, depresión, alejamiento
de Dios, rechazo a la comunicación o relacionamiento con los padres por varios años, abuso violento a la
esposa con una rabia incontrolable, y luchas contra el suicidio. Comparto esta experiencia para ayudarle
a usted, querido participante, a entender el terrible dilema de ser hijo de Dios, comprometido con El y
consagrado al ministerio, pero esclavizado emocionalmente por el síndrome del alcoholismo, aun sin la
presencia del alcohol!
Usted puede adquirir más información acerca de cómo tratar con personas alcohólicas o viciosas,
visitando librerías cristianas o tomando contacto con ministerios que se especializan en esa área.
2. Muchas personas crecen en una familia disfuncional, no teniendo padre y madre amorosos que
reflejen juntos los propósitos de Dios para la familia. La revista “Veja” de Brasil, en un artículo del
10 de octubre de 1995 titulado “La Mamá sabe Todo”, publicó acerca de las familias dirigidas por
mujeres solteras, indicando que el porcentaje de familias con madres solteras subió de 13% en 1970 a
20% en 1995, o sea una de cada cinco familias, sin importar la clase social. Yo considero a esas madres,
grandes heroínas. Siento que la Iglesia debe hacer lo posible para que cada una de ellas pueda tener el
apoyo de una familia que las adopte y también a sus hijos, proporcionando una influencia masculina
saludable, y afecto para todos ellos.
La mayoría de las familias, gracias a Dios, tienen padre y madre. Pero, muchas de esas familias también
son disfuncionales o enfermizas por varias razones.
A. Los padres no se aman o no demuestran afecto hacia los hijos. Mi madre fue criada sin nunca oír, ni
una sola vez, la frase “Te amo”, de sus padres. Como resultado, ella resolvió que no pasaría ni un día de
su vida sin decirles a sus niños que los amaba. Yo pasé diez años internado en una escuela para hijos de
misioneros y, después, pasé dos años sin ver a mis padres, cuando fui a la universidad en los Estados
Unidos, a los 17 años, pero sabía que era muy amado. Mi madre cumplió con su voto de demostrar y
verbalizar su amor constantemente.
B. El padre está fuera tanto tiempo que los hijos casi no lo conocen. Muchos padres, cuando llegan a la
casa, están demasiado cansados para atender a los hijos. Eso es demostrado por pastores y obreros que
colocan el ministerio como prioridad, por encima de su familia. Recuerdo a una mujer llorando delante
de mí, diciendo: “Si mi marido pasa a ser obrero de la iglesia, voy a perderlo”.
Ella estaba en lo cierto, porque un año y medio después, estaban planificando separarse. Cuando Débora
y yo nos sentamos con ellos para mostrarles en la Biblia que la familia debe estar arriba del ministerio,

21
mi amigo presbítero se sorprendió. Nunca había oído nada parecido! Él se arrepintió y se comprometió
nuevamente con su esposa. Eso no quiere decir que fue fácil demostrar cambios en su vida.
Le expliqué cómo podía tener una noche de familia, y él aceptó tener tal noche semanalmente. Luego
de una semana, le pregunté cómo le había ido. “No dio resultado!”, dijo él. Le pregunté a la semana
siguiente. “No dio resultado”. Lo mismo se repitió a la tercera semana. Después de la cuarta semana, él
respondió con una sonrisa radiante, que consiguió celebrar una noche de familia. Con gran alegría, le
pregunté lo que hicieron. “Reuní a la familia y todos nos fuimos a un culto de la iglesia”. ¡Mi Dios!
Muchos cambios no vienen simplemente por tener buenas intenciones. Las personas necesitan de una
enseñanza bíblica y de un discipulado para rendir cuentas en cuanto a la demostración de frutos de
arrepentimiento!
C. La televisión domina la casa, bloqueando la buena comunicación y el desarrollo de relacionamientos
saludables. Es común entrar en la casa de alguien y tener que luchar para ser oído por encima del ruido
de la televisión. Existen hogares donde la TV es el primer aparato a ser encendido en la mañana y el
último en ser apagado en la noche. Sin hablar de los valores que la TV transmite: materialismo,
violencia, impureza; y, aunque la programación sea excelente, cuando la TV domina, la casa se vuelve
disfuncional y enfermiza.
D. Padres dominantes y autoritarios son comunes, especialmente en las iglesias más radicales o
pentecostales, donde el pastor-modelo es autoritario. Tales padres son emocionalmente muy distantes de
sus hijos y no los comprenden. Ellos acusan a sus hijos de ser rebeldes pero, a la verdad, tienen muchas
dificultades para dialogar con ellos por causa de sus altos patrones que imponen, y la incapacidad que
demuestran para expresar emociones de forma saludable.
3. Muchos hoy, son miembros de una familia disfuncional. El ítem anterior habló del pasado. Este
ítem repite el asunto en el presente. Si la familia aún fuera abusiva, es probable que los hijos no puedan
encontrar restauración mientras continúen siendo heridos día a día. Hijos que están sufriendo abuso
emocional o físico pueden precisar de una distancia física y emocional de sus padres para abrir sus
corazones heridos al difícil proceso de reconocer su dolor, y tratarlo. Desafortunadamente, muchos
líderes en la iglesia lideran familias disfuncionales.
4. Muchos han sufrido o practicado abuso sexual: incesto, estupro, homosexualismo, etc. Usted
sabe que el cuerpo entra en choque cuando hay un gran trauma. En los primeros minutos, no se siente el
dolor del trauma. Dios nos formó de tal forma que los nervios se cierran, negándose a transmitir una
agonía que sobrepasa su capacidad. La misma cosa sucede, muchas veces, cuando un niño es víctima de
abuso sexual. Su sistema de defensa psicológica bloquea totalmente su memoria. A veces ella (o él) no
consigue, cuando adulto, recordar casi nada, durante un cierto período que puede ser de meses o años,
sobre alguien que estuvo muy involucrado en su vida. Mucho tiempo después, a veces entre los 30 y 35
años, esa persona comienza a sentir emociones profundas y terribles sin saber por qué. Muchas veces,
esas emociones son despertadas por tener relaciones que repiten la misma estructura emocional de los
abusos sufridos en el pasado. Siente cosas como rabia, depresión, auto-desprecio, miedo y deseo de
suicidarse. El choque del trauma está pasando, y Dios está permitiendo que el dolor regrese ahora que la
persona tiene más condiciones de aguantarlo y resolverlo. Normalmente, el dolor regresa antes del
recuerdo de la fuente del dolor. Es necesario mucho cuidado, por parte de las personas entrenadas en
restauración y a veces en psicología, para superar esa fase. Sin esa ayuda, la persona puede volverse
amargada y hostil, negativa y venenosa, divorciarse o suicidarse. Su tendencia es expresar su dolor y
rabia, abusando de otros. Un recurso valioso en el área del abuso está en el libro Víctima, Sobreviviente,
Vencedor: Perspectiva sobre el Abuso Sexual, de Débora Kornfield, Ed. Sepal, 2000.
El homosexualismo es a veces uno de los frutos de abuso sexual en la infancia. En algunos casos, surge
por medio de una deficiencia en la relación de los padres, cuando el esposo se ausenta por involucrarse

22
con algo o con alguien, en lugar de la esposa. Esta, por no tener al esposo presente, se apega
excesivamente a un hijo o una hija. Ese desequilibrio puede generar dificultades en la identificación del
papel sexual del hijo cuando sea adulto. Sin tener un buen modelo de cómo relacionarse con un hombre
de forma íntima y saludable, la identidad sexual de la persona (hombre o mujer) puede ser distorsionada
o abandonada, buscando por medio del sexo, el amor paternal del cual está carente. El tema es complejo
y polémico, dejando al participante con la libertad de visitar una librería cristiana, si hubiera un mayor
interés en esta área.
5. Muchos han sufrido un rechazo profundo debido a: divorcios, expulsión de la iglesia, rechazo de
los padres, ser portador de SIDA, quedar repetidas veces desempleado, limitaciones físicas, etc. En
nuestro país Bolivia, tenemos un 60% de matrimonios que acaban en divorcio antes de cumplir los dos
años de casados. En Brasil, en una reciente encuesta, se verificó que el principal motivo que lleva a la
separación de una pareja, es la infidelidad.
El trauma del divorcio es profundo, afectando todas las áreas de la vida: financiera, social, emocional,
espiritual y sexual. El trauma se complica todavía más para la mujer que tiene hijos. Muchas veces ella
tiene que hacer de padre y madre a la vez, ganándose la vida sola, haciendo lo posible e imposible para
criar a sus hijos. Es terrible cuando este trauma es reforzado por el rechazo de la iglesia.
Sin comentar cada tipo de rechazo, permítame solamente una palabra en cuanto al desempleo. Yo pasé
por dos depresiones profundas; la primera duró cinco meses, cuando quedé desempleado y quedaron
frustrados mis sueños de joven adulto. La segunda, cuando mi iglesia se reunió en mi ausencia, y votó
para que yo no continuara como pastor. Otra vez, eso quebró sueños, porque había fundado la iglesia
con altos ideales dentro del modelo de la iglesia primitiva.
En la primera depresión yo trabajaba como profesor de Educación Cristiana en el nivel de postgrado.
Cinco meses antes del final del año escolar, recibí un preaviso de que no querían que yo continuara. A la
verdad, no estaba desempleado; tenía clases para ministrar, artículos para escribir, lecciones para
preparar y corregir. Pero yo me sentía desempleado y profundamente rechazado por personas en quienes
confiaba y con quienes soñaba ofrecer un modelo diferente de entrenamiento para pastores y líderes para
el ministerio. Hubo días en que yo iba a mi escritorio, apagaba la luz y me sentaba en el suelo, por horas,
sintiéndome paralizado, inútil, sin fuerzas para hacer cosa alguna, mucho menos para enfrentar los
repetidos rechazos que vinieron en el proceso de buscar otro empleo. Comento sólo esto para ilustrar el
poder destructivo del rechazo y proveer un apoyo emocional y espiritual muy especial para personas
desempleadas.
6. Muchos han sufrido aflicciones por relaciones rotas. Invitamos a una vecina para participar de
nuestro grupo familiar. Le expliqué que nos reuníamos por turnos. “En estas dos próximas semanas será
en la casa de doña Bertina, después será en la nuestra”. “Oh, yo no voy a la casa de ella, porque no hablo
con ella. Cuando fuera en otra casa, yo voy”, ella afirmó. Otro vecino, buen amigo mío, ha rehuido por
varios años a participar de nuestro grupo familiar o dejar a sus niños participar del club bíblico en
nuestra casa; no quiere participar de la fiesta de Navidad del vecindario o de cualquier otro evento, en
los cuales miembros despreciables de otra familia, estarían presentes. Relaciones quebradas. Cada una
refleja trauma, amargura, hostilidad y dolor.
Otras veces, las relaciones no están rotas pero estamos comprometidos con personas abusivas que nos
hieren regularmente. Eso se ve especialmente en el caso de mujeres que se vuelven dependientes
emocionalmente de hombres que las maltratan. Este patrón es reconocido en la literatura y psicología
como “codependencia”; es decir, las personas que dependen emocionalmente la una de la otra,
lastimándose. En Brasil y otros países, existen grupos de apoyo para mujeres que aman demasiado, pero
que no saben lidiar con la vida sin esos hombres que las maltratan.

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Déjeme ilustrarle la codependencia. Visualice una silla sin una de las patas, con una persona sentada
sobre ella. Esa persona representa una persona enferma o dependiente (alcohólica, deprimida, etc.), que
caerá si otros no la sostienen. Visualice ahora a alguien asegurando la silla para que no caiga. Esa
persona representa al codependiente, cuya vida está comprometida para cubrir, proteger y cuidar a su
dependiente. Ella se siente responsable por mantener o cubrir al dependiente, no dejándole experimentar
las consecuencias normales de su dependencia y así, siendo inconscientemente responsable por
mantenerla en la dependencia. Queriendo ayudar y proteger, acaba manteniendo al dependiente en su
problema. El auxiliador se vuelve codependiente: dependiente de la persona enferma. El codependiente
acaba ganando su sentido de significado, de importancia y de valor de la persona dependiente. No puede
dejarla caer de la silla. No puede dejar caer la carga. El sentido de bienestar de la persona
codependiente depende del bienestar de la persona enferma.
En 1995, la Editorial Vida lanzó un buen libro sobre este tema: La Mujer Maltratada (Doloroso
Testimonio de una Esposa en Sufrimiento), de Kay Marshal Strom. El libro documenta las tensiones que
aumentan cuando una mujer tiene una convicción de que debe ser sumisa en todo. Indica la complejidad
emocional y espiritual, las opciones para mujeres en esa situación, cómo encontrar la sanidad y el papel
que la iglesia puede tener.
7. Muchas personas no consiguen relacionarse bien con los que están en posición de autoridad
sobre ella o no consiguen ejercer autoridad como siervos. Aquí hay dos problemas relacionados a la
autoridad:
El primer problema es la dificultad seria de sujetarse. Esa persona generalmente sufrió abusos o fue
maltratada por autoridades en el pasado, especialmente por sus padres. Ella tiene un espíritu fuerte de
independencia o individualismo que la lleva a resistirse, abiertamente o no, a las autoridades en su vida.
Esa puede ser la razón por la cual, repetidas veces, pierde o cambia de empleo, se muda de iglesia o se
vuelve parte de un grupo que resiste al pastor, o tiene problemas serios en el matrimonio – si es hombre,
procura forzar la sujeción en la mujer, y si fuera mujer, resiste o mina el liderazgo del marido, como
“serruchándole el piso”. Esa persona puede volverse una “bomba emocional”, a espera de explotar. No
consigue ser independiente. Siempre necesita tener la última palabra.
El segundo problema relacionado a la autoridad, es no saber cómo ejercer autoridad como siervo (Mt
20:25-28; 1 P 5:2-3. Esta persona tampoco consigue ser interdependiente. Se revela autoritaria y
dominante, controlando y manipulando a las personas a su alrededor. Cuando las personas están
haciendo lo que él (o ella) quiere, puede ser un modelo de amor, alegría y benignidad. Pero cuando
alguien cruza su camino, puede transformarse en otra persona, esta vez manipulando o controlando a los
de su alrededor. Esta reacción hace que los demás se sientan culpables y responsables por el estado
emocional de ella. La reacción controladora procura forzar a otros a hacer lo que él (o ella) quiere a
través de la imposición, hostilidad, punición y, a veces, agresividad.
Toda persona que ejerce autoridad tiene que luchar con esas tendencias, sea madre, padre, gerente,
empresario o pastor. La persona controladora fácilmente lastima la identidad o personalidad de otro.
Hasta llega a desarrollar una teología que apoya su postura y se rodea de personas dependientes. Puede
ser más fácil separarlas de ella que esperar cambios en este tipo de personas. Al mismo tiempo, tenemos
que evaluar hasta qué punto el problema está en la persona, y hasta qué punto hay en nosotros un
espíritu de independencia e individualismo.
8. Muchos han practicado relaciones sexuales fuera del matrimonio. El libertinaje sexual tal vez sea
la mayor tragedia del siglo veinte. Un artículo que leí recientemente indicó que, en el Brasil, 90% de los
hombres solteros y 65% de las mujeres solteras practican relaciones sexuales antes de los 21 años.
Algunos líderes cristianos dicen que las estadísticas en la iglesia, infelizmente, no son muy diferentes.
Podemos añadir a eso el número de personas casadas que tienen aventuras fuera del matrimonio.

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La mujer tiene más posibilidades de ser traumatizada por medio de relaciones prenupciales o extra-
nupciales. Existen varias razones para eso: ella experimenta una violación física de su cuerpo; ella es
más sensible en cuanto a relacionamientos interpersonales; ella tiene una tendencia a ser más sensible
espiritualmente. La relación prenupcial fácilmente afecta su futura relación cuando se casa, aunque la
relación prenupcial haya sido solamente con el futuro marido. Es difícil hablar sobre esos sentimientos
tan íntimos y, por eso, es difícil para la mujer ser curada del auto-desprecio, miedo e ira que fácilmente
son ligados a las relaciones prenupciales. Eso acaba limitando su placer y libertad en el acto sexual, que
puede, a su vez, llevar a otros problemas en el matrimonio, incluyendo infidelidad.
Existe otra tragedia mayor: la tragedia de las personas que se endurecen de tal forma que no sienten que
sea equivocado el tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Esas personas están en el camino de
Romanos 1:18-32, lejos del corazón de Dios y andando en dirección de la eterna separación de Dios.
9. Algunos se han provocado el aborto. Infelizmente, el número de abortos en los últimos treinta años,
se ha multiplicado de forma alarmante. En Brasil ocurren cuatro millones de abortos por año, 75% de
ellos hechos por personas no casadas (solteras, separadas o divorciadas). Para abortar, la mujer tiene que
creer que el bebé en el útero no es humano; caso contrario, sería homicidio. Qué angustia reconocer que,
en vez de nutrir y proteger a una persona tan pequeña, inocente, sin defensa, sin culpa alguna, que
depende totalmente de la madre para todo, ella escoja matarla. Cuando el alma de una mujer es
alcanzada por el hecho que ella, como madre, mató a su propio hijo, el trauma es profundo.
10. Algunas personas han cometido actos criminales o violentos. Esta clase de personas fueron
agentes de Satanás en el propósito de robar, matar y destruir (Jn 10:10). Su violencia se expresaba, a
veces inconsciente, con sentimientos de rabia y deseo de venganza por la violencia sufrida en ellas,
muchas veces en la infancia, por sus padres u otras personas importantes para ellas. Sentimientos
almacenados de impotencia, rabia y odio, alimentan actos violentos contra otros, especialmente con los
más débiles que se vuelven víctimas de ellos. En la familia, los hombres golpean a sus esposas, y los
padres maltratan a sus hijos. Un excelente libro en esa área es el de Kay Strom, La Mujer Maltratada.
La violencia de los actos criminales se genera por la amargura del corazón herido y endurecido por el
pecado. Tratar simplemente el pecado y no la herida, es ineficaz. Procurar tratar la herida e ignorar el
pecado, tampoco da resultado. El sacrificio de Jesús en la cruz tiene esa doble eficacia!
11. Muchas personas se han involucrado con espiritismo (macumba, esoterismo, meditación
trascendental, kardecismo) o falsas religiones (masonería y sociedades secretas, Nueva Era,
misticismo, sectas, etc.). Más del 60% de los brasileros están involucrados en prácticas de espiritismo u
ocultismo, y la mayoría se considera católica. Los demonios tienen fácil acceso a personas que
participan del espiritismo. A veces, la participación de los padres acaba abriendo una brecha en la vida
de los hijos. Pablo habla que el creyente santifica a su cónyuge y a sus hijos (1 Co 7:14). No nos debe
sorprender que lo mismo puede suceder de forma contraria, abriendo espacio para la aflicción
demoníaca en la familia, especialmente cuando sucede abuso sexual y/o dependencia del alcohol o de las
drogas.
La iglesia primitiva tenía la costumbre de incluir una serie de renuncias y de declaraciones de
compromiso, en el bautismo. Algunas iglesias litúrgicas todavía mantienen esas renuncias, pero en la
mayoría de las iglesias evangélicas, no entienden la necesidad de renunciar a toda participación previa
con el diablo, el mundo y la carne.
La restauración del alma está muy ligada a la liberación. Generalmente, alguien afligido por los
demonios (puede ser creyente o no), también tiene otros problemas indicados arriba. El ministerio de
liberación, normalmente no tiene resultados duraderos si no hubiere sanidad de las raíces que abrieron la
brecha para el enemigo. De forma parecida, en la ministración de sanidad, muchas veces es necesaria la
ministración de liberación. Existen puertas y portones por los cuales los demonios nos afligen! Los

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cinco portones son: rechazo de los padres, involucramiento en espiritismo, relaciones sexuales fuera del
matrimonio, alcoholismo o drogas y deseo de morir. Comentamos más sobre la batalla espiritual en el
capítulo doce.
Para resumir, la primera razón por la cual la restauración es importante, es por la cantidad de personas
con múltiples heridas que piden ayuda a gritos. La familia y la sociedad están cada vez más alienadas de
los propósitos de Dios, más transitorias, menos saludables y menos confiables. El resultado natural es
inevitable: son los individuos desestructurados y disfuncionales. Se crea un círculo vicioso de personas
que, a su vez, generan una sociedad más enferma que, a su vez, genera personas más desestructuradas.
Debemos ser una iglesia que sepa ministrar restauración!
Jesús ya sabía cómo serían los siglos veinte y veintiuno. La misión de El alcanza de lleno la necesidad
de nuestra generación. Esto nos lleva a nuestra segunda razón de por qué la restauración del alma es tan
importante, explicada en el capítulo siguiente.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN

1. En cada encuentro, antes de discutir en el grupo pequeño sobre lo que estamos aprendiendo, tenemos
diez minutos para hacer una oración a Dios. Escriba a Dios lo que usted está sintiendo o use su
imaginación santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablándole ahora.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más “le llegó” de este estudio. Si usted escribió sobre
eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros.

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3. Opcional, si hubiere tiempo: Comparta con el grupo una de las áreas de su auto-evaluación en la cual
usted colocó un signo. Si estuviere dispuesto y hubiere tiempo, indique todas las áreas que usted
marcó. Indique cuál de esas áreas le preocupa más a usted y por qué. Queda a voluntad para hacer
algunas preguntas a los otros mientras está compartiendo. No olvide que los últimos 20-25 minutos
deben ser separados para orar juntos.
4. Terminen la sesión orando juntos por 20-25 minutos. Si el Espíritu Santo indicara que alguien
necesita de un tiempo especial de oración, queda a voluntad para hacerlo. Si Dios habló con usted en
el periodo de oración, sería bueno anotar lo que usted oyó al final.

Instructor: repase la tarea para la próxima semana.

TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

1. Haga el estudio bíblico al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes, incluyendo signos como
puntos de interrogación, si usted no entiende o no está de acuerdo con algo. Un rostro sonriente si le
agrada algo, o las letras “NB”, si es un punto que debe Notar Bien, etc.
2. Separe un tiempo especial para pedir a Dios que le revele a usted, de la forma más clara, Su visión en
cuanto a la restauración. Después, anote lo que usted oyó de Él.

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3. La Base Bíblica para la restauración del Alma
1 El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas
nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los
cautivos y libertad a los prisioneros, 2 a pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de
nuestro Dios, a consolar a todos los que están de duelo, 3 y a confortar a los dolientes de Sión. Me ha
enviado a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de
espíritu de desaliento. Serán llamados robles de justicia, plantío del Señor, para mostrar su gloria. 4
Reconstruirán las ruinas antiguas, y restaurarán los escombros de antaño; repararán las ciudades en
ruinas, y los escombros de muchas generaciones. (Is 61:1-4, NVI)

ENTENDIENDO LA MISIÓN DE JESÚS LIGADA A LA RESTAURACIÓN DEL ALMA


Comenzamos cada capítulo con un ejercicio de auto-evaluación, pero en este caso lo estoy
sustituyendo por un estudio bíblico. Lucas 4:18-19 es una descripción clara de la misión de Cristo.
Abajo, usted encontrará este pasaje del lado izquierdo de la página, con espacio para que usted coloque
sus preguntas y comentarios en el lado derecho. Procure anotar por lo menos diez observaciones,
escribiendo con letra pequeña, para dejar espacio para aumentar comentarios de otros en el encuentro
siguiente.
Jesús está citando e interpretando el texto de Isaías indicado arriba, junto con otro texto, Isaías 58:6.
Usted puede comparar lo que Jesús dice con la profecía de Isaías para profundizar su entendimiento de
la misión de Jesús. La versión citada a continuación es de la Nueva Versión Internacional – NVI.
Comparando con otras versiones, usted también enriquecerá su entendimiento de este pasaje.

El Espíritu del Señor


está sobre mí,

porque me ha ungido

para anunciar buenas nuevas

a los pobres.

Me ha enviado

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para proclamar libertad

a los presos

y dar vista a los ciegos,

para poner en libertad a los oprimidos,

para proclamar el año del favor del Señor.

PARA ESTUDIAR
Este capítulo es diferente de los otros en el sentido que la mayor parte de su trabajo no es lectura y
análisis. La mayor parte es su propio estudio del pasaje de arriba y la riqueza que surgirá cuando el
grupo comparta sus muchas observaciones sobre el pasaje.
1. Habiendo hecho el estudio, anote otros pasajes que puedan servir como base bíblica para la
restauración. En el siguiente encuentro, otros pueden sugerir algunos otros pasajes para que
usted pueda añadir.

2. Existen otros tres pasajes que hablan sobre la misión de Cristo relacionada al área de
restauración del alma. Subraye a continuación las frases que tengan que ver con personas
afligidas, heridas, carentes o necesitando de sanidad.

16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y con una sola palabra expulsó a los espíritus,
y sanó a todos los enfermos. 17 Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: "Él
tomó sobre sí nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias." (Mt 8:16-17, citando Is 53:4).

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35 Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas
nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 36 Al ver a las multitudes, tuvo
compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. 37 "La cosecha
es abundante, pero son pocos los obreros --les dijo a sus discípulos--. 38 Pídanle, por tanto, al Señor de
la cosecha que envíe obreros a su campo." (Mt 9:35-38, NVI)

15 Consciente de esto, Jesús se retiró de aquel lugar. Muchos lo siguieron, y él sanó a todos los
enfermos, 16 pero les ordenó que no dijeran quién era él. 17 Esto fue para que se cumpliera lo dicho
por el profeta Isaías: 18 "Aquí está mi siervo, a quien he escogido, mi amado, en quien estoy muy
complacido; pondré mi Espíritu sobre él, y proclamará justicia a las naciones. 19 No disputará ni
gritará; nadie oirá su voz en las calles. 20 No quebrará la caña rajada ni apagará la mecha que está
por extinguirse, hasta que haga triunfar la justicia. 21 Y en su nombre pondrán las naciones su
esperanza." (Mt 12:15-21, citando Is 42:1-4).
Claramente vemos que Jesús tenía la misión de sanar a los enfermos y se preocupaba de forma
especial por el interior del hombre, el corazón; y no sólo por el exterior, o cuerpo. Jesús vino para que
tengamos vida, vida plena, abundante y completa (Jn 10:10). Él nos promete en su Palabra: “De aquel
que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.” (Jn 7:38, NVI).
Jesús vino para salvarnos. La palabra “salvar”, en el griego del Nuevo Testamento, es la palabra
sozo, y es usada tanto para indicar salvación espiritual y eterna como también para indicar liberación del
peligro o enfermedad. Sozo no es la palabra más usada para sanidad, pero es usada lo suficiente para
demostrar que la visión bíblica de salvación es integral, no siendo simplemente una salvación de
espíritu, sino llegando también a ser una salvación que abraza aflicciones del alma y dolencias del
cuerpo. Vea los siguientes ejemplos:
1. En Lucas 8:26-39 (y Mt 8:28-34; Mr 5:1-20), Jesús sana al endemoniado gadareno. Las personas
que habían visto el milagro “les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado (sozo) aquel
endemoniado.” (Lc 8:36, RVA).
2. En Lucas 8:40-42 (y Mt 9:18-19; Mr 5:21-24), cuando Jesús regresaba de la región de los
gadarenos, un dirigente de la sinagoga llamado Jairo se postró a los pies de Jesús “y le rogaba mucho,
diciendo: Mi hija está a la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.”
(Mr 5:23, RVA). Jesús fue con él y sanó a su hija.
3. En Lucas 8:43-48 (y Mt 9:20-22; Mr 5:25-34), en el camino para la casa de Jairo, una mujer
afligida durante doce años por una hemorragia, tocó el borde del manto de Jesús, “porque decía entre sí:
Si tocare solamente su vestido, seré salva (sozo). Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía,
hija, tu fe te ha salvado (sozo). Y la mujer fue salva (sozo) desde aquella hora.” (Mt 9:21-22, RVA).
4. En Hechos 14:8-10 leemos lo siguiente acerca de un hombre paralítico. “En Listra vivía un
hombre lisiado de nacimiento, que no podía mover las piernas y nunca había caminado. Estaba
sentado, escuchando a Pablo, quien al reparar en él y ver que tenía fe para ser sanado (sozo), le ordenó
con voz fuerte: --¡Ponte en pie y enderézate! El hombre dio un salto y empezó a caminar.” (Hch 14:8-
10, NVI)
5. Tanto Mateo (Mt 13:15) como Pablo (Hch 28:27) y Juan (Jn 12:40) citan la profecía de Isaías
6:9-10 en cuanto al rechazo de muchos hacia Jesús: “Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto
insensible; se les han tapado los oídos, y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los

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ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón y se convertirían, y yo los sanaría.” (Mt 13:15,
NVI)
Las últimas dos frases indican que la conversión resultaría en ser sanado. A medida que el corazón
se abre y se puede entender el evangelio, tanto la salvación como la sanidad ocurren.
6. La palabra griega diasozo quiere decir salvar (sozo) enteramente o totalmente (dia). Es usada en
varias ocasiones para hablar de sanidad.
“Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que tocaron, quedaron
sanos” (o curados – NVI) (diasozo). (Mt 14:36 y Mr. 6:56, RVA)
“Como oyó hablar de Jesús, el centurión mandó a unos dirigentes de los judíos a pedirle que fuera
a sanar (diasozo) a su siervo.” (Lc 7:3, NVI)
En los primeros tres textos se usó la Reina Valera Antigua – RVA porque es consistente en usar la
palabra “salvo” para traducir la palabra griega sozo. Mi versión preferida, la NVI, usa la palabra “sano”
(o curado en portugués) para traducir sozo en esos pasajes. La traducción de NVI es mejor, pero en esos
casos (1, 2 y 3) cité la RVA sólo para ilustrar más claramente la ligación bíblica entre la salvación y la
sanidad.
El reino de Dios se extiende a todas las esferas del ser humano, incluyendo el área de sanidad
emocional (vea Mt 4:23; 9:35; 12:28). Jesús no se detuvo en su misión, “pero la gente se enteró y lo
siguió. Él los recibió y les habló del reino de Dios. También sanó a los que lo necesitaban.” (Lc 9:11,
NVI). Cuando Él envió a los doce (Mt 10:1,7-8), quedó evidente que deberían anunciar el Reino de Dios
y sanar. De la misma forma, Él mandó a los setenta diciendo: “Sanen a los enfermos que encuentren allí
y díganles: Él reino de Dios ya está cerca de ustedes.” (Lc 10:9, NVI). Algunos pueden argumentar que
aquí se está hablando de sanidad física y no de restauración emocional, pero Jesús se preocupaba en
sanar al hombre integralmente.
La preocupación de Dios en cuanto a sanar al hombre integralmente, está reflejada en los dones del
Espíritu Santo. En una de las listas de los dones, Pablo coloca los dones de sanidad entre los primeros (1
Co 12:28). Además, la lista menciona “los dones de sanidad” en plural (1 Co 12:9), indicando así que
existe más de un tipo de don de sanidad. Si Pablo (o el Espíritu Santo) quisiera indicar un único don de
sanidad física, probablemente habría escrito “don de sanidad”, en singular. El plural da una base para
entender que Dios se preocupa tanto por la sanidad emocional como también la física.
Cuando conocemos la verdad de quién es Él, Su amor, gracia y perdón, somos liberados espiritual y
emocionalmente. “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: --Si se
mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad
los hará libres.” (Jn 8:31-32, NVI). Existe una gran liberación cuando las “verdades” en las cuales
construimos nuestra identidad, incluyendo nuestras barreras y defensas, son confrontadas por las
verdades de la Palabra de Dios para nosotros. Dios nos transforma cuando conseguimos alinearnos en Su
punto de vista y no en nuestra perspectiva distorsionada (2 Co 5:7, 16-18).
El objetivo de Jesús al salvarnos no es simplemente llevarnos al cielo. Él quiere salvar no sólo
nuestro espíritu, sino nuestro ser entero: espíritu, alma y cuerpo. El alma está compuesta de tres partes:
mente, emociones y voluntad. Jesús quiere salvar, redimir, sanar, completar y restaurar todas las tres
áreas. Pablo indica eso cuando escribe su primera carta a los Tesalonicenses: “Que Dios mismo, el Dios
de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser --espíritu, alma y cuerpo-- irreprochable
para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará. (1 Ts 5:23-24, NVI).
En resumen, la misión de Jesucristo es “predicar buenas nuevas a los pobres”. Él fue enviado
“para proclamar libertad a los presos y recuperación de la vista de los ciegos, para libertar a los

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oprimidos y proclamar el año de la gracia del Señor.” (Lc 4:18-19). Y Jesús dice a su Padre, en cuanto
a sus discípulos: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.” (Jn 17:18), y otra
vez leemos:

¡La paz sea con ustedes! --repitió Jesús--.


Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.
Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo:
--Reciban el Espíritu Santo.
A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados;
a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados. (Jn 20:21-23, NVI).

Jesús nos envió para completar su misión aquí en la tierra. Nuestra misión, como Pablo dice, es
“presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Col 1:28), entendiendo que eso incluye la
salvación del pecado y la sanidad emocional del alma. Y Jesús nunca nos mandó hacer algo sin
darnos la orientación y el poder para cumplirlo. Aleluya!

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN EN LOS GRUPOS PEQUEÑOS DE CUATRO A


CINCO PERSONAS.
1. Escriba a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación santificada para escribir lo que
usted siente que Dios puede estarle hablando ahora.
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2. Como en la semana pasada, comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este
estudio. Si usted escribió sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros.
3. Ítem opcional, si hubiere tiempo: ¿Cuál la importancia que la restauración del alma debe tener en
la vida de la iglesia? Comparta su respuesta con su grupo:
Ninguna Poca Alguna Bastante Mucho Indispensable
4. Terminen la sesión orando juntos por 20-25 minutos. Si el Espíritu Santo indicara que alguien
necesita de un tiempo especial de oración, queda a voluntad para hacerlo. Si Dios habló con usted en el
periodo de oración, sería bueno anotar lo que usted oyó al final.

BIBLIOGRAFÍA ACONSEJADA
McClung, Floyd: El Corazón Paternal de Dios (La Compasión Divina Frente al Sufrimiento Humano).
Ed. JUCUM, 2008, 133 páginas. Expone el amor paterno de Dios que trae un poder sanador que nos
capacita a vencer la inseguridad y a superar las experiencias dolorosas de la vida. Da siete pasos
prácticos para obtener la sanidad.
Seamands, David A.: Sanidad para los Traumas Emocionales, Ed. Betania, 1981/1984, 171 páginas.
Seamands es el “padre” de muchos trabajos evangélicos en el área de restauración. Este libro es uno de
los que más recomiendo para las personas que quieren entender cómo superar los traumas
emocionales o ayudar a otros en esa área. Trata de problemas como: la culpa, gracia y cobro de
deudas, auto-imagen negativa, perfeccionismo, autenticidad y depresión. Mi libro Creciendo en el
Carácter da ideas de cómo estudiar este libro en un grupo pequeño, como también el de McClung.
Instructor: repase la tarea para la próxima semana.

TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes, incluyendo signos de
interrogación, si usted no entiende o no concuerda con algo, un rostro con sonrisa, si le gusta algo, o las
letras “NB”, si es un punto que se debe Notar Bien, etc.
2. Haga un diario espiritual sobre Ef. 4:26-27. Un diario espiritual responde a dos preguntas con
base en un pasaje de la Biblia:
A. ¿Qué es lo que Dios me está diciendo?
B. ¿Qué voy a hacer en base a eso? (Aplicación).
3. Repase la definición resumida de restauración, para poder decirla de memoria:
“Restauración es la santificación del alma herida por medio de:
5) Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades;
6) Experimentar a Jesús llevando sobre Sí nuestras heridas;
7) Recibir el perdón y la liberación de Dios; y
8) Poder transmitir lo mismo a los que nos lastimaron y abusaron de nosotros.”

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4. Entendiendo la Raíz de la Ira
4 Temblad, y no pequéis: Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad.
5 Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová. (Salmos 4:4-5)
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; 27 ni deis lugar al diablo.
31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes
sed benignos los unos con los otros, misericordiosos, perdonándoos los unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4.26-27, 31-32)

AUTO-EVALUACIÓN DE SU EXPERIENCIA CON LA IRA


Tim LaHaye y Bob Phillips escribieron un excelente libro llamado La Ira – Una Opción (Editorial
VIDA, 1982/1983). En el capítulo cinco de este libro (p.49-53), ellos citan una auto-evaluación escrita
por David C. Burns. Con el permiso de la Editorial Vida, estoy pasando esta auto-evaluación con
algunas adaptaciones para que usted llene aquí junto con las explicaciones que la acompañan.
¿Cuál es su C.I.? No estoy interesado en saber cuán inteligente es usted, porque la inteligencia
poco tiene que ver con la capacidad de ser feliz. Lo que deseo saber es su “Cociente de Irritabilidad.
Este se refiere a la cantidad de ira e incomodidad que la persona tiende a absorber o guardar en su
vida diaria. Si usted posee un C.I. particularmente elevado lleva una gran desventaja, porque al rumiar
sus frustraciones y desencantos va creando resentimientos que pueden hacer infeliz su vida.
He aquí cómo medir su C.I. Lea la relación de veinticinco situaciones potencialmente
perturbadoras descritas debajo. En el espacio al lado de cada incidente, calcule el grado en que él
ordinariamente lo haría rabiar o provocaría, usando la escala descrita a continuación.
0 – Sentiría poca o ninguna perturbación.
1 – Sentiría un poco de irritación.
2 – Quedaría moderadamente irritado.
3 – Quedaría bastante airado.
4 – Quedaría con mucha rabia.
Marque su respuesta en el espacio al lado de la pregunta, como en este ejemplo:
2 Usted va en su auto acompañando a su amigo al aeropuerto, y el tránsito está demorando
el doble de lo que usted calculó.
El individuo que respondió a esta pregunta calculó que su reacción sería “dos” porque él se
sentiría moderadamente irritado, pero la irritación pasaría ni bien el llegara al aeropuerto. A medida
que usted describe cómo normalmente reaccionaría a cada una de las provocaciones siguientes, haga
un cálculo general, aunque muchos detalles potencialmente importantes sean omitidos (tales como el
tipo de día que usted estaba teniendo, o quién estaba involucrado en la situación).
____1. Usted desempaca un aparato eléctrico que acaba de comprar, lo enchufa y descubre que no
funciona.
____2. Un mecánico cobra demás por un arreglo realizado y usted nada puede hacer.
____3. Usted es reprendido, mientras las acciones de los otros pasan desapercibidas.
____4. Su auto se planta en el barro o en la arena.
____5. Usted está conversando con alguien que no responde.

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____6. Alguien finge ser algo que no es.
____7. Usted brega por conseguir cuatro cucharillas para su mesa, y alguien le da un encuentro,
derramando el café.
____8. Ordenó su ropa, pero alguien la tumba al suelo y no la recoge.
____9. Es perseguido por un vendedor desde el momento en que entra en la tienda.
____10. Usted hace planes para ir algún lugar, pero la persona con quien iba con usted desiste en el
último momento y lo deja solito.
____11. Hacen chistes de usted o se burlan de usted.
____12. Su auto se paró en medio de la calle y la persona que se encuentra detrás no deja de tocar la
bocina.
____13. Accidentalmente da una vuelta errada en un estacionamiento, cuando sale un carro y alguien le
grita: “¡Dónde aprendiste a dirigir!”
____14. Alguien comete un error y le culpa a usted.
____15. Está intentando concentrarse, y la persona a su lado queda moviendo el pie.
____16. Presta un libro o una herramienta importante a alguien y no le devuelven.
____17. Tuvo un día ocupado y su compañero de cuarto reclama que usted se olvidó de hacer alguna cosa
que había prometido.
____18. Está intentando discutir algo importante con su cónyuge o compañero, pero este no le da la
oportunidad de expresar sus sentimientos.
____19. Está conversando con alguien que insiste en hablar de un tópico del cual usted poco sabe.
____20. Alguien interrumpe una conversación que usted está teniendo con otra persona.
____21. Usted precisa llegar a algún lugar con urgencia, pero la movilidad que va delante está yendo a 40
km/h en un área de 70 km/h, y usted no consigue pasarlo.
____22. Usted pisa un chicle (u otra cosa) y se le queda pegado en el zapato.
____23. Al pasar por un pequeño grupo, ellas murmuran de usted.
____24. Usted va de prisa porque tiene una cita importante, y se raja su mejor pantalón con un objeto
puntiagudo.
____25. Usa su última ficha para hacer una llamada telefónica pero el aparato se “traga”su ficha antes
de terminar de discar.
Ahora que usted terminó el Inventario de la Ira, puede calcular su Cociente de Irritabilidad, C.I.
Asegúrese de no haber omitido ninguno de los ítems. Sume el resultado de cada uno de los veinticinco
incidentes. El menor total posible es cero; para conseguir eso, usted tendría que colocar cero en cada
ítem, lo que indicaría que usted es un mentiroso o es un gurú! El resultado más alto es cien, eso
significa que usted marcó cuatro para cada uno de los 25 ítems. Este resultado indica que usted está
constantemente en el punto de ebullición o más allá de él.
Usted puede interpretar su resultado total de acuerdo con la siguiente escala:

0-45: La cantidad de ira y perturbación que usted generalmente siente es muy baja. Sólo un
pequeño porcentaje de la población tendrá un resultado tan bajo así en el test. Usted es uno
de lo pocos escogidos!

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46-55: Usted es sustancialmente más pacífico que una persona promedio.
56-75: Usted reacciona a las perturbaciones de la vida con una cantidad media de ira.
76-85: Usted frecuentemente reacciona de un modo airado para con las muchas perturbaciones de
la vida. Es más irritable que el promedio de las personas.
86-100: Usted es un verdadero campeón de la ira, pero esto le trae aflicción por las reacciones
frecuentes, intensas y furiosas que no desaparecen rápidamente. Es probable que usted
abrigue sentimientos negativos mucho después de que el insulto o la ofensa hubieron pasado.
Usted puede tener la reputación de ser “cabeza caliente” entre las personas que conoce.
Usted puede tener frecuentes dolores de cabeza causados por la tensión y la presión alta. Su
rabia muchas veces puede salir fuera de control en forma de explosiones impulsivas y
hostiles que a veces lo colocan en situaciones difíciles. Apenas un pequeño porcentaje de la
población adulta reacciona tan intensamente como usted.
_____________
Pregunte a los miembros de su familia o amigos íntimos que nivel de ira ellos visualizan en usted:
muy debajo del promedio de otras personas; algo debajo del promedio; en la mitad; algo arriba de la
mitad; o muy encima de la mitad. Si la percepción de ellos fuera diferente de su auto-percepción en el
test de arriba, será interesante procurar entender por qué existe tal diferencia.

PARA ESTUDIAR
Mientras usted lee, no se olvide de subrayar los puntos importantes y colocar anotaciones en el
margen. Especialmente, coloque la palabra “Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que
pueda estar relacionado con usted.
_____________

A. ¿QUÉ ES LA IRA?

Ira es el deseo ardiente de corregir, atacar o destruir algo (o alguien) que nos incomoda o nos
amenaza

Vamos a ver cada frase con un poco más de detalle.


1. LA IRA ES UN DESEO ARDIENTE
Este deseo no es maligno o pecaminoso en sí. Tanto el AT como NT nos permite airarnos, pero no
pecar (Sal 4.4; Ef 4.26). La advertencia a no pecar aclara que la ira no es pecado; al mismo tiempo,
queda patente que la ira fácilmente nos lleva al pecado. Existe lo que podemos llamar de ira santa o
justa e ira pecaminosa.
La ira santa o justa va en contra de la injusticia, expresa la reacción divina contra el pecado y
contra todo lo que difama el carácter o propósito de Dios. Nosotros, creados a imagen de Dios, también
sentimos esa ira contra la injusticia. La persona que nunca siente una ira santa, probablemente no anda
muy próxima a Dios.
La ira de Dios, la ira justa, distingue entre la ofensa y el ofensor. Dios aborrece el pecado, pero
ama al pecador. El pecado necesita ser corregido, atacado y destruido. Pero debemos hacer una

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distinción entre la persona y sus actos y palabras equivocadas (vea, por ej. 2 Co 10.4-6). La ira quema
dentro de nosotros, siendo una llama útil, pero peligrosa. Corta a las personas, aunque sea dirigida y
controlada con precisión. En la mejor de las hipótesis, es un corte quirúrgico benéfico, pero aun así
incomoda a otra persona.
La ira fácilmente se vuelve pecaminosa. Eso sucede cuando:
1) Comenzamos a defender nuestro ego y no simplemente corregimos la injusticia.
2) Atacamos a alguien en vez de atacar el error de él.
3) Alimentamos nuestra ira. Si alimentamos nuestra ira más allá de un día, ella normalmente se
volverá destructiva en lugar de constructiva. Cuando la llama de la ira es alimentada, se torna en
un fuego que destruye, pudiendo destruir la injusticia, pero fácilmente puede salir de nuestro
control para destruir cosas buenas también.

2. LA IRA CORRIGE, ATACA O DESTRUYE


La ira santa o justa normalmente busca corregir al otro, y no atacar ni destruir. Tal ira es una
expresión de un amor que quiere lo mejor para la otra persona; que ella se vuelva cada vez más como
Cristo. Tal ira es una expresión de un amor que quiere lo mejor para otra persona; que ella se vuelva
cada vez más como Cristo realizando sus propósitos aquí en la tierra. La ira santa sólo busca destruir
cuando no hay otra forma de restaurar la salud de otras personas. Fue con ese propósito que la ira de
Dios destruyó casi a toda la raza humana, salvando sólo a Noé y su familia para un nuevo comienzo (Gn
6). De forma parecida, Dios mandó destruir enteramente ciudades y pueblos de Canaán, sabiendo que
cualquier raíz que sobreviviera contaminaría al pueblo de Israel con su idolatría. Esa acción de Dios es
parecida con la de una cirugía que “ataca” y quita un órgano totalmente canceroso, sabiendo que al dejar
una parte acabará contagiando y destruyendo a la persona. Otra ilustración sería la llamada “guerra
justa”, procurando destruir un enemigo antes que este destruya muchos otros.
Normalmente cuando atacamos o queremos destruir a alguien es porque nuestro ego fue
amenazado o alguien revolvió nuestra herida. Cuando nos sentimos atacados, existen dos respuestas
naturales: huir o atacar. La fuga se basa en el miedo (el tema del capítulo siguiente) y el ataque se basa
en la ira. Cuando la ira se vuelve pecaminosa, queremos derrotar a la otra persona. Podemos hasta
racionalizar que es un asunto de justicia, pero está embutido el deseo de ver a la otra persona sufrir.
Cuando la otra persona percibe eso, ella naturalmente huye de nosotros o nos ataca también. Si no
sabemos superar y resolver nuestra ira, podemos acabar destruyéndonos y también a otros (Gá 5.15).
3. LA IRA ES UNA RESPUESTA A ALGO (O ALGUIEN) QUE NOS INCOMODA O NOS
AMENAZA
Necesitamos discernir si lo que nos incomoda refleja algo que Dios quiere cambiar en nosotros, o si
la fuente del dolor es fuera de nosotros y precisa ser corregida o cambiada.
La fuente del dolor, para alguien herido, no es simplemente la situación actual, sino las experiencias
del pasado que lo dejaron supersensible en ciertas áreas de su vida. Situaciones en el presente repiten,
simbólicamente, situaciones traumáticas del pasado, reforzando los sentimientos negativos vinculados a
tales eventos. Por ejemplo: tengo un amigo que ronca bastante. En dos ocasiones, estuvimos juntos en
retiros, y yo necesité irme a otro cuarto, porque no consigo dormir con alguien roncando. El quedó muy
ofendido. Cuando otro amigo me alertó en cuanto a eso, fui a conversar con él. Descubrí que la madre de
él nunca le había dado cariño y su padre lo había abandonado. El fue criado en un ambiente de rechazo y
fácilmente hallaba que otros lo estaban rechazando. Las heridas nos dejan supersensibles a percibir y
experimentar el dolor aun en circunstancias en que la otra persona no pretende ofendernos.

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B. ¿POR QUÉ NOS AIRAMOS?
Quedamos airados cuando:
1) Experimentamos injusticia: Nosotros u otra persona con quien nos identificamos, son robados de
algún derecho o atacados injustamente.
2) Sentimos estrés: El cansancio nos deja muy sensibles a cualquier cosa, sin recursos emocionales
para lidiar con las cosas normales de la vida. (Trataremos más de eso en el estudio once).
3) Somos atacados: Satanás quiere destruirnos, y muchas veces nos ataca usando otras personas
para ese fin.
4) Revuelven nuestras heridas: Acontecimientos aparentemente insignificantes pero que para
nosotros tienen un significado especial, nos llevan a sentir un dolor grande, profundo y a veces
explosivo.
Voy a tratar más de los dos últimos ítems, destacando que los dos se complican mucho cuando
estamos bajo estrés, porque de por sí el estrés es emocionalmente desgastante.
Nosotros nos airamos cuando alguien amenaza nuestro sentido de valor, nuestro significado, o
nuestra dignidad como seres creados a imagen de Dios. A veces, tal amenaza nos hace huir, otras
veces a confrontar en amor y otras veces a atacar. Aun en la fuga, es normal sentir ira. Muchas veces, el
silencio o distanciamiento son expresiones de ira. Alguien me habló recientemente que dejó de ir a la
iglesia para, así, punir a su esposa con la que estaba teniendo conflictos. Distanciarse de ella y de las
actividades que a ella le gustaban era una expresión de su ira.
Nuestra ira puede crecer cuando enfrentamos a otros actuando en contra de Dios, contra nosotros o
contra otros con quien nos identificamos. En el primer caso, Dios puede cuidar de sí mismo. No
necesitamos defenderlo. Al mismo tiempo, debemos defender la justicia, a las viudas y huérfanos, a los
pobres y los necesitados. Siendo fiel a Dios, El nos llevará a expresar un ardiente deseo de corregir,
atacar o destruir lo que amenaza la justicia.
Cuando las personas actúan en contra de nosotros, debemos distinguir si estamos defendiendo
nuestro ego de forma malsana o de forma saludable. Si fuera egocentrismo, necesitamos
arrepentirnos. Si fuera un ataque del enemigo necesitamos reconocer eso y defendernos. El arma
predilecta del diablo es la mentira que muchas veces es expresada por medio de medias-verdades o
torciendo la verdad.
Cuando somos heridos, nuestra habilidad de discernir las mentiras de Satanás disminuye.
Nuestro sentido de significado también disminuye y nuestro ego queda muy frágil. Cosas pequeñas
pueden derrotarnos. Acusaciones ridículas pueden alcanzarnos fácilmente, cuando deberían ser
reconocidas como mentiras del enemigo. No debemos permitir que los dardos del enemigo penetren
nuestro escudo de fe (Ef 6.10-18).
Si estamos viviendo en un ambiente repleto de rechazos, sería normal salir de él para poder atender
la sanidad de nuestras heridas. Son muy pocas las personas que tienen la fuerza emocional para repeler
los ataques constantes en el presente y lidiar también con las heridas del pasado.
Hacerse de pleito ajeno es muy peligroso, si nos basamos sólo en la historia de uno de ellos.
Fácilmente tomamos la ofensa del otro como si fuera nuestra. Sin percibir que existen dos lados de la
historia, dos perspectivas del conflicto, corremos el riesgo de atacar a la persona que sentimos que está
amenazando a nuestro enemigo, cónyuge o hijo. Nuestra ira se enciende todavía más cuando percibimos
que un ser querido está siendo atacado por alguien o por alguna organización más fuerte que él.

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Existen tres objetivos de nuestra ira: las personas, nosotros mismos y Dios. En líneas anteriores
hemos hablado principalmente de la ira contra las personas. Esa ira es relativamente limpia en
comparación con la ira contra Dios y contra nosotros mismos. Muchas veces, mezclamos los tres,
buscando punir a todos por los actos agresivos. El suicidio puede ser un caso extremo de eso.
La ira contra Dios y contra nosotros mismos se complica porque raras conseguimos entender y
expresar que sentimos eso. Sentimos tanta culpa que acabamos reprimiendo o negando tal ira.
Quedamos, en las palabras famosas del libro de Phillip Yancey, Decepcionado con Dios (Editorial
Mundo Cristiano, 1988/1990).

C. ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DE LA IRA NO


RESUELTA?
¿Qué es lo que sucede cuando la ira encuentra un espacio para vivir en nuestros corazones?
Hospedar la ira tiene sus consecuencias, todas destructivas, porque Dios no nos creó para aguantar el
peso de cargar la ira, miedo, o culpa.
Algunas de las consecuencias son:
1) Violencia
2) Control rígido y perfeccionista
3) Amargura
4) Negación o represión
5) Depresión
La violencia es la manifestación más obvia de la ira reprimida. Como la presión dentro de un
volcán llega a un punto en que estalla, así la presión de la ira reprimida o cargada también explota.
Puede ser violencia física, golpeando a otros; puede ser violencia verbal, atacando y verbalmente
destruyendo a otros. Puede ser violencia interiorizada, en que la persona se rechaza a sí misma hasta el
punto de tener problemas físicos cuya raíz es emocional.
El control rígido y perfeccionista se demuestra especialmente en el legalismo y en la
insistencia de que las cosas tienen que ser de una forma correcta. La persona puede ser maravillosa
mientras esté en el control. Pero, inconscientemente, manipula las circunstancias y personas para
permanecer en el control. Si usted amenaza su control, la estructura en que ella estableció su autoridad,
esa persona acabará atacándole directa o indirectamente a usted. David Seamands trata de esa raíz de
control rígido, legalismo y perfeccionismo en su libro El Poder Sanador de la Gracia.
La amargura es el resultado inevitable de almacenar nuestra ira. Se vuelve una raíz que
contagia toda nuestra personalidad y contagia a otras personas también. La amargura es un cáncer
espiritual que nos mata; y todavía peor, infecta a las personas más próximas a nosotros. Destruye.
Divide. Siembra dolor e ira. Y con razón la Biblia nos advierte: “Mirad bien, no sea que alguno deje de
alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean
contaminados” (He 12.15)
La negación, reprensión o desprecio es común cuando sentimos rabia contra alguien que
deberíamos amar, sea Dios, nuestros padres, nuestro cónyuge, nuestros hijos o nosotros mismos.
Otro motivo de desprecio es cuando el dolor es demasiado grande para poder aguantarlo. Hay personas
que no pueden recordar períodos de sus vidas, como si estuvieran bloqueadas emocionalmente, pues
hubo una crisis tan terrible que su estructura mental y emocional no aguantó. La mente entra en un
choque y no se recuerda de momentos, personas y lugares. Con el paso de los años esas personas pueden

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comenzar a sentir una rabia incontrolable cuando Dios permite que esas memorias regresen. Las
emociones pueden regresar antes de las memorias y ser una señal de que la persona necesita de
consejería, apoyo y sanidad.
En el libro de LaHaye y Phillips La Ira – Una Opción, el capítulo seis se intitula “Anatomía de los
Problemas Mentales”, y describe cosas como compensación, racionalización, sustitución, identificación,
proyección, egocentrismo y otros diez mecanismos de defensa que usamos para esconder o negar nuestra
ira, como también nuestro miedo. Recomiendo el libro, y de forma particular ese capítulo, si usted
quisiera entender más sobre esos asuntos.
La depresión es el síntoma más conocido y experimentado de la ira reprimida. La raíz de la
depresión es la ira reprimida. Para superar la depresión, tenemos que pasar por los mismos pasos que
indicamos a continuación respecto a superar la ira: entenderla, expresarla y resolverla. El capítulo nueve
es dedicado a la depresión, ya que es un problema muy común.
D. ¿CÓMO ACTUAR CUANDO ESTAMOS AIRADOS?
Hemos visto los resultados terribles de la ira no resuelta. Para no quedar aprisionados en esos
resultados, necesitamos hacer tres cosas con la ira: entenderla, expresarla y resolverla.
1. ENTIENDA SU IRA
“Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid.” (Sal 4.4,
RVA). Consulte su corazón. Entiéndalo. Sondéelo.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay
en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” (Salmos 139.23-24, RVA)
Existen dos fuentes de la ira: La primera, saludable, surge cuando alguien actúa contra la justicia,
el carácter y los propósitos de Dios. La segunda fuente son nuestras debilidades y heridas. Cuando un
comentario, actitud o acción de alguien levanta nuestra ira, necesitamos discernir porqué estamos
airados. Precisamos de la ayuda de Dios para entender hasta qué punto el dolor que sentimos indica que
algo en nosotros debe cambiar.
Las áreas de nuestras vidas donde hemos sido heridos son muy sensibles. Un acto relativamente
inocente, o sin grandes implicaciones, puede despertar en nosotros emociones desagradables.
“Consulte…su corazón”, dice el salmista (Sal 4.4), y eso debe ser hecho con la ayuda de su cónyuge, un
buen amigo o un consejero. Cuando su respuesta emocional es desproporcional a la ofensa, Dios está
usando ese incidente para llamar su atención.
La ira, si no fuera por justicia o por Dios, tiene la tendencia de volverse contra El, aunque
inconscientemente. A menudo, sin que nos demos cuenta, perdemos la soberanía de Dios. Pensamos que
El no está en control, no está en Su santo trono, y que nosotros debemos ajustar cuentas. Asumimos
sobre nuestros hombros todo el peso de corregir, o si fuera necesario, acabar con la fuente de la
injusticia, generalmente perdiendo de vista las maniobras de Satanás por detrás de las personas.
10 Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. 11
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra
señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. (Ef 6.10-
12, RVA).

2. EXPRESE SU IRA

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Debemos reconocer nuestras emociones y responsabilizarnos por ellas. En vez de atacar a
alguien diciendo: “¡Me dejas tan airado!”, debemos decir “¡Yo estoy muy airado!”. Frases que
comienzan con “tú” o “usted” tienden a ser acusaciones. Las que comienzan con algo como “Me estoy
sintiendo…” tienden a ser confesiones. Cuando acusamos, permitimos que el Acusador haga su trabajo
por medio de nosotros. Cuando confesamos, permitimos que el Espíritu Santo haga su trabajo.
Vea los ejemplos en el cuadro a continuación. Del lado izquierdo, tenemos acusaciones, enfocando
a la otra persona. Del lado derecho, tenemos las confesiones, enfocando en mí mismo, siendo dueño de
mis emociones.

ACUSACIÓN CONFESIÓN
1. Usted me lastimó… Yo me sentí lastimado…
2. Usted sólo se interesa por… Me parece que usted tiene más interés en __
de que en____. No es así?
3. Es obvio que usted sólo quiere… Estoy procurando entender cuáles sus
propósitos con eso. ¿Me puede ayudar a
entender?
4. Lo que usted está diciendo es que… Usted me corrige si estoy equivocado. Lo
que yo estoy oyendo es…
5. Usted tiene que cambiar… Esta situación me está preocupando. ¿Tiene
idea de cómo nosotros podemos resolver el
asunto.
6. Usted me hace sentir tan estúpido! Sabe, a veces me siento tan estúpido…
7. Usted me está acusando de… Yo me estoy sintiendo acusado.
8. Usted no me entiende… Yo no estoy consiguiendo comunicarme.
9. Usted me ofendió… Me estoy sintiendo ofendido.
10. Lo que usted hace es prueba de que no Cuando usted hace eso, yo siento que no me
me ama ama.
11. Usted me deja con rabia. No puedo Yo estoy con rabia. Me perdona, pero con
dormir en la misma cama que usted esa actitud no voy a poder dormir con usted.

Podemos expresar nuestra ira para con Dios. El aguanta. El entiende. El desea que expresemos
nuestra ira y rabia en vez de que nos alejemos de El. Veamos las siguientes expresiones del salmista:
“¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?” (Sal 10.1, RVA)
“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de
mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo
será enaltecido mi enemigo sobre mí?” (Sal 13.1-2, RVA)
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras
de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.” (Sal 22.1-2)

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“Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la
opresión del enemigo? Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan,
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?” (Sal 42.9-10, RVA)
“Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando
á mi Dios. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han
fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he
tomado.” (Sal 69.3-4, RVA)
“¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué ha humeado tu furor contra las
ovejas de tu dehesa?” (Sal 74.1, RVA)
Los Salmos más citados en el Nuevo Testamento son los Salmos 22 y 69, que son gritos de un
corazón agonizante, los gritos de Jesucristo. Cuando usted estuviere confundido y perturbado, lleno de
emociones angustiantes escriba una carta para Dios, como hizo el salmista. El oye. El se interesa. Y el
acto de expresarse puede ayudarle tremendamente a aliviar el dolor que está sintiendo. Entender y
expresar nuestro dolor y nuestra ira son pasos indispensables para poder resolverlos.

3. RESUELVA SU IRA
Cuando nuestra ira es egocéntrica, queriendo defender o exaltar a nosotros mismos, debemos
arrepentirnos. Cuando dejamos que continúe la ira a través de los días, semanas, meses o años, ella se
torna pecaminosa, estableciendo una raíz de amargura en nosotros que también se extiende
inconscientemente a Dios, distanciándonos de El por sentir que El no nos protegió en el día de nuestra
aflicción.
Una respuesta errada a la ira es tomar las cosas en nuestras manos y olvidarse de Dios. Lo opuesto
también es errado: dejar todo en las manos de Dios; esto es sobre-espiritualizar las cosas. Nosotros
debemos preguntar a Dios si debemos hacer algo. Dejar todo en las manos de El no apaga los pesares
que sentimos, ni nos ayuda en nuestros relacionamientos quebrados, ni impide a las personas de
continuar actuando de manera equivocada. No da cierto cuando buscamos resolver los problemas sólo en
sentido vertical (Dios) e ignoramos que debemos resolver asuntos en sentido horizontal (yo con otras
personas). Como Juan dice:
“pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” (1 Jn 1.7)
“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su
hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este
mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” (1 Jn 4.20-21)
Cuando nuestra ira es justa, necesitamos confrontar a las personas que nos hirieron, en amor,
llenos del Espíritu Santo (Gá 6.1; Mt 18.15). Necesitamos comprender el perdón y la liberación de
Dios para ellas. A veces, no conseguimos resolver nuestro dolor o nuestra ira porque damos o pedimos
un perdón barato. Esta clase de perdón no nos cuesta nada y ni hace restitución. Explicaremos más
acerca de la diferencia entre perdón barato y perdón verdadero, en el estudio doce.
En resumen, nuestra ira debe ser entendida, expresada u resuelta. Si diariamente estuviésemos
atentos, sin permitir que “el sol se ponga sobre nosotros”, nos evitaríamos muchos problemas. Pero al
cargar la rabia por mucho tiempo, los problemas se profundizarán y entonces necesitará de consejería
más prolongada para que haya cura. Si Dios está tocando en su vida en esa área, busque ayuda ya
mismo! La raíz continuará creciendo y será más difícil de tratar con el pasar del tiempo, aumentando
cada vez más sus consecuencias destructivas.

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Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO


1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.

2. Haga un diario espiritual sobre 1 P 5.7-8. Un diario espiritual responde a dos preguntas con base
en un pasaje de la Biblia:
A. ¿Qué es lo que Dios me está diciendo?
B. ¿Qué voy a hacer en base a eso? (Aplicación).

3. Opcional (si quisiera profundizar en cómo superar la rabia):


A. Estudie el libro de LaHaye y Phillips, La Ira – Una Opción.
B. Investigue en el libro de Proverbios los versículos que tienen que ver con la ira, anotando
sus comentarios.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.

2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional,, si hubiere tiempo: Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria o un gran problema
que no sabe cómo enfrentar, use el resto del tiempo de discusión para ministrar a él.
Otra opción es compartir su “Cociente de Irritabilidad” en las áreas que más le llevan a sentir ira.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos)

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5. Entendiendo la Raíz del Miedo

6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7
echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 8 Sed sobrios, y velad;
porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. (1
Pedro 5.6-8)
16... Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 En esto se ha
perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es,
así somos nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el
temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el
amor. (1 Juan 4.16b-18)

AUTO-EVALUACIÓN DE SU EXPERIENCIA DE “AMOR FUNDAMENTAL”


Cuando somos criados sin amor fundamental, podemos reaccionar principalmente de dos formas:
ira y rabia, atacando al mundo que no nos recibió bien; o miedo y temor, huyendo, defendiéndonos o
escondiéndonos. La verdad es que probablemente tengamos una mezcla de las dos reacciones, aunque
una venga a predominar.
La auto-evaluación de abajo está compuesta de tres escalas relacionadas a nuestra formación como
niños y adolescentes:
A. Afirmación verbal. Oír de sus padres frases como “te amo”, “eres especial”; “me gustas tu
forma de ser”, “me siento bien contigo”, “mi querido”.
B. Afecto físico saludable. Recibir besos, abrazos, sentar en las rodillas, ir de la mano, etc.
C. Inversión Personal. Tiempo personal con los padres haciendo lo que a usted le gusta: deportes,
juegos, lectura de historias, yendo de compras, camping, etc. Esto es diferente a que ellos le inviten a
usted a hacer lo que ellos quieren.
Las escalas a continuación van de 0 a 10. Las notas negativas representan lo opuesto de las
descripciones de arriba, por ejemplo, abuso verbal más que afirmación verbal, abuso físico más que
afecto físico o demandas sobre su tiempo para ayudar a sostener a la familia y cuidar de los otros
hermanos, en vez de inversión personal en usted. Probablemente, ayudará si usted coloca dos notas en
cada ítem, una para su padre y otra para su madre. Algunos tienen cierta tendencia a proyectar que sus
padres eran amorosos aunque no lo hayan sido. Procure ser objetivo, recordando con qué frecuencia
usted oyó o experimentó evidencias del amor en cada una de esas áreas. Esta auto-evaluación no
cuestiona si sus padres lo amaron a usted. Sin duda, lo amaron. Simplemente, irá a evaluar cuánto
experimentó usted de ese amor.

Afirmación Verbal
_____________________________________________
-10 -9 -8 -7 -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Afirmación Física

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____________________________________________
-10 -9 -8 -7 -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Afirmación Personal
____________________________________________
-10 -9 -8 -7 -6 -5 -4 -3 -2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Coloque un promedio al final de cada escala en cuanto a su padre y su madre y después sume las tres
áreas (el total será entre -30 y 30). Una nota de 21 a 30 indica que usted recibió bastante amor
fundamental en su formación; una nota de 11 a 20 indica que hubo algunas deficiencias que pueden ser
serias, dependiendo de cómo usted responda a ellas y también a eventos posteriores como joven y
adulto. Una nota menos de 10 indica que hubo deficiencias serias que, probablemente, le hayan dejado
con algunas heridas y llevado a desarrollar algunas defensas emocionales. Notas negativas indican que
usted, probablemente, tiene raíces significativas de rabia y/o miedo y necesita de consejería y
restauración.
_____________

PARA ESTUDIAR
Mientras usted lee, no se olvide de subrayar los puntos importantes y colocar anotaciones en el
margen. Especialmente, coloque la palabra “Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que
pueda estar relacionado con usted.
_____________

En este capítulo sobre el miedo, parecido con el capítulo anterior acerca de la ira, vamos a
responder de forma introductoria y simple a cuatro preguntas.
A. ¿Qué es el miedo?
B. ¿Por qué quedamos con miedo?
C. ¿Cuáles son los resultados del miedo no resuelto?
D. ¿Cómo lidiar con nuestro miedo?

E. ¿QUÉ ES EL MIEDO?
Miedo es el deseo sofocante de escondernos, defendernos o huir de algo
(o alguien) que nos incomoda o nos amenaza.
Usted puede percibir que esta definición es parecida con al definición de ira, en el sentido de que las
dos están respondiendo a “algo (o alguien) que nos incomoda o nos amenaza”. Los dos son deseos. Pero
mientras la ira tiene la tendencia de arder, el miedo tiene tendencia de sofocar. Mientras la ira lleva a
alguien a corregir, atacar o destruir, el miedo lleva a la persona a esconderse, defenderse o escapar.
Palabras sinónimas, parecidas o ligadas al miedo serían: preocupación, ansiedad, temor, timidez,
cobardía, aprehensión, terror o pánico. Veamos cada frase de la definición con más detalle.

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1. MIEDO ES UN DESEO SOFOCANTE
El miedo sofoca. Disminuye nuestro interés, atracción o energía. Decidimos no hacer cosas que, si
no fuéramos amedrentados, haríamos. La sensación que el miedo nos trae puede ser saludable, alertando
de la posibilidad de lastimarnos física o emocionalmente.
Ese deseo sofocante no es maligno o pecaminoso en sí. Es parte normal de la vida humana, aun en
la vida de gigantes espirituales, como Pablo (1 Co 2.3; 2 Co 7.5-6). John Haggai, en su libro Cómo
Vencer el Miedo, distingue tres tipos de miedo: el racional, el exagerado y el irracional. El primero
es normal, los otros dos podrían ser llamados de miedos neuróticos.
Miedo racional es un miedo que es proporcional al nivel de peligro que nos amenaza. Cierta
vez estaba en casa de un pastor amigo y un ladrón ingresó a robar. Vino hacia mí y me apuntó con un
fusil en la cabeza. El miedo me hizo responder rápida y prontamente al ladrón. Mi adrenalina dio un
salto, mi corazón comenzó a latir rápido y comencé a transpirar. Por una hora entera, estuve amarrado y
siendo amenazado; había una sensación clara de peligro. Hasta sentí un cierto nivel de pánico cuando
amenazó cortar mi dedo para quitarme el anillo de matrimonio. Ese miedo fue racional, porque fue
proporcional al nivel de peligro que yo estaba enfrentando. Comencé a pensar en varias ideas de cómo
atacar o resistir a los ladrones. Ese miedo me ayudó a reaccionar de la forma correcta, para no sufrir
consecuencias peores. Miedo racional es saludable e indispensable para protegernos.
Un aspecto del miedo racional es el temor de Dios, un respeto solemne de la santidad y poder
de Él. Tanto el AT como el NT nos llaman a temer a Dios (Dt 6.13-15; Jos 4.24; Pr 1.7; Mt 10.28; 2 Co
7.1; Ef 5.21; Fil 2.12; He 12.18-29; Stg 4.4-5). Ese temor no es huir de Él, sino huir de aquello que le
desagrada a El: el pecado, el mundo, el diablo. Por ejemplo, la Biblia nos llama a huir de la impureza y
de la inmoralidad sexual (1 Co 6.18); de la idolatría (1 Co 10.14); del amor al dinero (1 Ti 6.10-11); de
las pasiones juveniles (2 Ti 2.22). Debemos tener un “temor santo” o miedo racional del pecado (He
12.28), sabiendo de la destrucción que eso puede causar en nuestras vidas y sabiendo que nuestro Dios
es celoso que considera nuestra amistad con el mundo como una enemistad en relación a El (Stg 4.4-5; 1
Jn 2.15-16). Sofocamos las atracciones del mundo, no dando ningún espacio para ellas.
El miedo exagerado está basado en la realidad, pero es desproporcional al nivel de peligro que
nos amenaza. Luego del robo en la casa de mi consiervo, él sacó a su familia de allí y se mudó a un
apartamento en la iglesia. Habiendo sufrido otro asalto anterior con la familia en casa y tres otros robos
cuando estaban ausentes, este pastor ya no aguantaba más. El miedo que lo llevó a salir con su familia de
esa casa fue racional. Pero el miedo que luego sintió en las semanas después del robo fue terrible. No
podía manejar con el vidrio abierto. No conseguía estudiar, planificar, predicar o hacer su trabajo
normal. Lloraba sin querer y no conseguía tener control sobre sus emociones. Para complicar el asunto,
cierto día estaba comprando un reloj para reponer el que fuera robado, y la relojería fue asaltada! Él se
olvidó de la compra, saliendo de la tienda todavía más traumatizado.
El miedo de este ministro de Dios era basado en la realidad. Ese miedo le llevó a protegerse y a
proteger a su familia. Pero también hubo un miedo exagerado, que era disfuncional. Lo paralizó, en
vez de ayudarlo. Acabó con sus fuerzas, en vez de darle la energía para defenderse. Con el miedo
ese miedo fue disminuyendo, pero la sanidad de esa herida sólo vino cuando nuestro equipo de pastores
que trabaja junto en el discipulado tuvo la oportunidad de ministrar en oración a él, siguiendo los seis
pasos del estudio número once.
Existe un miedo exagerado de Dios. El temor saludable de Dios nos lleva a reverenciar y
respetarlo, haciendo lo posible para apartarnos del pecado. Actúa con base en el amor, queriendo hacer
lo que agrada a Dios por amor a Él. El miedo exagerado de Dios nos lleva a no confiar en Él, no
creyendo que Él nos ame. Podemos obedecerlo, mas es porque tenemos miedo de Su punición. Lo
vemos como un Juez autoritario e imprevisible que a cualquier momento nos puede castigar. Hasta el

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mandamiento de amarlo es una opresión, siendo algo que no conseguimos hacer de corazón; así, nos
sentimos hasta más culpables y que Dios está justificado en que no le gustemos. En el miedo racional,
nuestra alma es nutrida por el temor saludable de Dios, mientras que en el miedo exagerado nuestra alma
es desgastada.
El tercer tipo de miedo, el miedo irracional, no tiene base en la realidad actual de la cual
estamos conscientes. Es tener miedo de algo que no existe. Por ejemplo, el entrar a un cuarto oscuro
por miedo a los fantasmas. Ligado al medio irracional están las fobias y paranoias. Pueden ser
miedos interpersonales, como miedo a la altura, la oscuridad (Sal 91.5-6), o el miedo de estar en lugares
cerrados con muchas personas. Débora tenía una amiga cuyo marido se convenció de que había personas
que querían matarlo. No había evidencia de eso, mas él estaba convencido. Ese miedo (paranoia) lo
desestructuró. La iglesia, sin comprender, hallaba que era problema espiritual y que él debía
arrepentirse. Apartado de la iglesia, llegó un día en que él, por el miedo que sentía, se rehusó a salir del
trabajo. Por algunos meses, la esposa le llevó comida y el jefe permitió que él durmiera allá. El fue
perdiendo contacto con la realidad y tuvo que ser hospitalizado y medicado. Hoy, con la ayuda de la
medicación, consiguió quedarse en casa, pero no sale. Es un caso extremo, pero sucede. En casos así,
necesitamos de profesionales capaces e iglesias comprensivas que ayuden a las personas y a sus
familias.
Existen otros miedos irracionales, que son personales. Se basan en la experiencia personal de
vivir una pesadilla, sea por estar involucrado activamente en el ocultismo, o por haber sido criado en un
hogar violento, donde el padre y la madre explotaban de forma imprevisible, o sufrir traumas desde el
nacimiento (algunos dicen que puede ser aun en el vientre) por un espíritu de rechazo. A veces, una
mujer vive una pesadilla de terror en el hogar, que ella no consigue vivir una vida normal. Está
embarazada, pero no desea que ese bebé fuese concebido porque no tiene la menor condición de proveer
el amor fundamental que ese bebé necesita. En el caso de haber abuso verbal, físico o sexual de parte del
marido contra el niño(a), ella puede no tener ni siquiera condiciones de interferir. Y un niño que crece en
ese ambiente acaba teniendo tal miedo, que puede dificultar el desarrollo de su personalidad, dejándolo
con secuelas cuando llegue a ser adulto.
El miedo fácilmente se vuelve pecaminoso. Eso sucede cuando:
4) Comenzamos a dudar del carácter de Dios, dudando que el amor y poder de Él son mayores que
nuestros problemas.
5) Nos refugiamos dentro de nosotros mismos y no acudimos a Dios. En vez de encontrar nuestro
escondite en El, criamos nuestros propios escondites, defensas o estrategias de auto-
preservación. Eso ha sido común desde Adán y Eva que huyeron y se escondieron de Dios en el
jardín de Edén.
6) Alimentamos nuestro miedo, y junto con él, odio, resentimiento, amargura, etc. Quedamos
“masticando” nuestros problemas y necesidades, en vez de llevarlos para El. Nos nutrimos más
de las perspectivas humanas sobre nuestros “derechos” que de la perspectiva divina.

2. EL MIEDO HUYE, SE DEFIENDE O SE ESCONDE


La actitud de huir, defenderse o esconderse es saludable, si fuera expresamente proporcional al
peligro. Tomar medidas normales para evitar andar de noche solito en lugares peligrosos, trancar bien
las puertas y ventanas de la casa, no cruzar una avenida grande cuando hubiere mucho tránsito, no tomar
agua del vaso de alguien que tiene gripe, no atacar o contradecir a nuestro jefe en público…son algunos
de los muchos ejemplos diarios del temor saludable. En todos los casos, un temor saludable puede

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volverse exagerado si las medidas que tomamos para evitar el peligro fueran exageradas, yendo más allá
de lo que el peligro merece.

3. EL MIEDO ES UNA RESPUESTA A ALGO (O ALGUIEN) QUE NOS INCOMODA O


NOS AMENAZA
Así como indicamos, en el caso de la ira, debemos discernir si lo que nos incomoda o amenaza
refleja algo que Dios quiere cambiar en nosotros o si la fuente del problemas está fuera de nosotros y
necesita ser corregida, cambiada o, posiblemente, evitada.
Recuerdo, por ejemplo, de una ocasión en que un muchacho estaba siendo atacado, verbal y
físicamente, por tres adolescentes de su turno en la escuela. Después de conversar con la profesora, la
administración y con un consejero, los padres del muchacho decidieron que una de las mejores
estrategias para superar el problema sería que él no se quedara a solas con los otros tres chicos. La
respuesta saludable, en ese caso, fue una medida de fuga. El muchacho tuvo un miedo racional, pero al
mismo tiempo él lidiaba con un miedo exagerado e irracional de que era inferir a los otros chicos de su
turno, a pesar de tener excelentes notas. Él no era buen atleta (y eso era lo que valorizaban sus
compañeros). La actitud de inferioridad no es simple de resolver. Trataremos más de eso en el estudio
siete sobre auto-imagen.

F. ¿POR QUÉ QUEDAMOS CON MIEDO?


Quedamos con miedo cuando:
1) Existe peligro: Algo o alguien nos amenaza física o emocionalmente o amenaza a nuestros seres
queridos. Sentimos miedo cuando somos confrontados con criminales, personas violentas, enfermedades
inexplicables o hasta la visita al dentista! La verdad es que existe peligro en cada oportunidad que la
vida ofrece: en el éxito, al enfrentar el futuro, en la intimidad y en decenas de otras situaciones.
2) Nuestra autoestima es amenazada: Cualquier cosa que amenaza nuestra imagen o implica que
nos somos competentes delante de otros o de nosotros mismos, puede crear miedo. También cuando
enfrentamos el fracaso, cuando sentimos la falta de propósito en la vida, cuando no experimentamos
amor y en muchas otras ocasiones, dependiendo, en parte, de nuestro nivel de seguridad emocional.
3) Experimentamos separación: Cuando personas de gran importancia para nosotros nos dejan o
rechazan, es normal sentirnos preocupados, solitarios y temerosos de enfrentar el futuro incierto. Eso
sucede cuando hay muerte, divorcio, cambios geográficos o de trabajo y otras situaciones cambiantes.
4) Existe influencia inconsciente: Acontecimientos leves o normales provocan reacciones
exageradas cuando alcanzan alguna raíz de miedo que viene de nuestro pasado: necesidades
fundamentales insatisfechas, heridas y traumas no curados.
5) Experimentamos conflicto: El conflicto puede estar dentro de nosotros, con otra persona o hasta
entre otras personas que son importantes para nosotros. Sucede cada día por simples diferencias
individuales, prioridades que necesitamos definir y decisiones que debemos tomar.

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Normalmente, nuestro miedo es saludable mientras nadie meta el dedo en heridas del pasado.
Cuando esas heridas son alcanzadas, nuestro miedo fácilmente se torna exagerado o hasta irracional. En
tales casos, psicólogos pueden ser de bastante ayuda para ayudar a entender la raíz del miedo (o ira).

G. ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DEL MIEDO


NO RESUELTO?
¿Qué es lo que sucede cuando el miedo encuentra un espacio para vivir en nuestros corazones?
Hospedar miedo trae consecuencias, algunas de las cuales ya fueron indicadas en el estudio anterior
como posibles consecuencias de la ira: un control rígido y perfeccionista, negación o represión y
depresión. Otras consecuencias del miedo incluyen:
1) Desgaste emocional
2) Agotamiento
3) Desanimara o agotar a otros
4) Sentimiento de aislamiento
5) Bloqueo emocional
6) Perder contacto con la realidad
El miedo nos sofoca o nos desgasta. Requiere energía mantener las defensas en contra de aquello
que nos amenaza. Si continuara por mucho tiempo, la tendencia es el desánimo y la disminución de la
habilidad de responder al estrés (tema del estudio ocho), y posiblemente llegamos a alimentarnos de un
sentido de inferioridad (tema del estudio siete). Si el miedo no resuelto se extiende de un área de nuestra
vida a otras, puede acabar derrotándonos, llevándonos a la depresión (tema del estudio seis), que en la
peor de las hipótesis puede llevar al suicidio.
Los que no saben decir “no” a otros están siendo esclavizados y agotados por el miedo. Tienen
un deseo no saludable de ser aceptados, temiendo que otros se desagraden si ellos dicen “no”. Este
miedo al rechazo es común y profundo. Otras veces, ellos tienen una necesidad enfermiza de que son la
(única) salvación para las personas, y estas, a su vez, temen no recibir la bendición de Dios si no es por
medio de ellos (Esto se llama “complejo mesiánico”). Así que, deben decir sí a todos, aun cuando saben
que no tienen condiciones de cumplir su palabra.
Recuerdo de alguien que, constantemente, se quejaba de la locura de su vida, del número de
personas que lo asediaban pidiendo ayuda y de las pocas horas de sueño. Sin embargo, cualquier
sugerencia en cuanto a disminuir y el ritmo y acortar las actividades fue rechazada. En ese caso, es
común para la persona tener una crisis emocional, espiritual o física que la aparta del ministerio por
algún periodo. Dios lleva muy en serio el mandato de descansar un día por semana (Gn 2.3; Ex 20.8-11).
En la Biblia, los que no llevan a Dios en serio en este asunto sufren consecuencias terribles (Lv 26.31-
35; 2 Cr 36.17-21).
El miedo no resuelto, así como la ira, acaba desanimando o desgastando a otros. Oiga la
advertencia a los líderes de Israel: “¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su
casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.” (Dt 20.8). Fue en base a eso que
Gedeón mandó a dos terceras partes de su ejército volver para casa (Jue 7.3). La persona con un espíritu
de temor pude contagiar a otros, como también otros se pueden cansar procurando cargarla. Eso puede
suceder especialmente con un cónyuge de alguien disfuncional. Si no tuviere un buen grupo de apoyo
fortaleciéndolo, animándolo o acompañándolo, él se puede agotar. Hasta el pastor de una iglesia puede
agotarse si hubiere demasiadas personas atemorizadas y pocos obreros para ayudarle.

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El miedo nos hace sentir aislados y solitarios. Fue tal el miedo que sintió Elías que reclamó dos
veces delante de Dios: “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de
Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo
he quedado, y me buscan para quitarme la vida.” (1 R 19.10, 14). Luego de la gran victoria sobre los
400 profetas de Baal en el monte Carmelo, Elías huyó por miedo a una mujer llamada Jezabel (v.1-3). El
miedo abrió la puerta para la depresión, una depresión tan profunda que le pidió a Dios que le quitara la
vida (v. 4). En medio de su depresión, él hallaba que estaba totalmente solitario. Dios tuvo que
recordarle de que había 7,000 fieles además de él (v. 18).
Si nos sentimos solitarios somos blanco fácil para Satanás. El miedo no resuelto, puede destruirnos,
separándonos más y más de las personas que amamos.
El miedo arraigado puede ser una expresión de un bloqueo emocional. Erick Erikson indica que
en cada etapa de la vida debemos superar un cierto desafío. La primera etapa es establecer un
fundamento de confianza o desconfianza básica. Alguien que quedó traumatizado siendo niño crece con
esa desconfianza básica. Necesitará de un tratamiento profundo de consejería o restauración para volver
a recuperar su capacidad de confiar.
Puede parecer incoherente, pero las personas que son controladoras, dominantes y hasta
manipuladoras frecuentemente actúan así por causa de una fuerte raíz de miedo e inseguridad
profunda. Imagine al niño que nace en un hogar de personas alcohólicas, donde falta seguridad y
cuidados básicos. En un ambiente peligroso e imprevisible, el niño luego aprende a tomar para sí todo el
control posible. Se esfuerza al máximo, en el intento de garantizar para sí (y para sus hermanos) algún
nivel de estabilidad, que los adultos responsables no proveyeron. Vemos que, aun dando resultados
positivos en un sistema familiar disfuncional, este padrón de comportamiento establecido como habitual,
no funciona en el mudo de afuera.
La raíz del miedo puede ser tan profunda que la propia persona ni sabe más por qué tiene que
controlar a las personas y circunstancias a su alrededor. Basta que alguien intente confrontar a amenizar
su posición dominante para que la persona explote en ira. Pero la verdadera raíz no es propiamente la ira
sino un miedo aprendido en la infancia – miedo de las posibles consecuencias de un relajamiento de
control.
El miedo arraigado nos lleva a perder contacto con la realidad. “El temor del hombre pondrá
lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado.” (Pr 29.25). El hombre tiene muchos mecanismos de
defensa o estrategias de auto-preservación para querer escapar (Vea más de esto en el libro de LaHaye y
Phillips – pág. 55-75). Son barreras que protegen a la persona de la realidad, pero al mismo tiempo le
impiden mantener contacto con la realidad. Cuanto mayor fuera la barrera, más se pierde contacto con la
realidad. A veces es necesario tomar medicamentos para conseguir reequilibrarse. En la peor de las
hipótesis, la persona acaba precisando ser hospitalizada.

H. ¿CÓMO LIDIAR CON NUESTRO MIEDO?


Hemos visto los resultados negativos al no conseguir superar nuestro miedo. Sin embargo, no
fuimos creados para andar bajo el miedo. Nuestra estructura no aguanta eso por mucho tiempo.
Necesitamos hacer tres cosas con el miedo: entenderlo, expresarlo y resolverlo.

1. ENTIENDA SU MIEDO
Existen tres raíces del miedo:

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En primer lugar, podemos sentir miedo normal y saludable, que nos protege de algún peligro.
En ese caso, podemos agradecer a Dios por alertarnos cuando hay necesidad de huir, defendernos o
escondernos en El.
En segundo lugar, podemos sentir miedo exagerado o irracional que nos paraliza o debilita.
Este miedo, generalmente, tiene su raíz en el pasado. Es como una alarma sonando, llamando nuestra
atención para el tratamiento y cura de esa raíz. Necesitamos entender lo que está detrás del miedo para
poder superarlo.
En tercer lugar, podemos sentir miedo o ansiedad cuando estamos desobedeciendo a Dios. Un
test normal de estar en la voluntad de Dios es la paz que gobierna nuestros corazones (Fil 4.6-7). La
desobediencia quita la paz y abre la puerta para el temor. Dios hasta permitió que un espíritu de temor
dominara a su pueblo, como castigo por la desobediencia (Lv 26.36-37). Especialmente cuando hubo
idolatría y participación con demonios Dios abandonó a su pueblo, dejando al miedo que fácilmente los
domine (Dt 32.17, 30; Jos 7.5). Por eso, el rebelde es asediado por el miedo (Jos 15.20-24; 18.11).
La desobediencia lleva al miedo, más el miedo también lleva a la desobediencia. El miedo
arraigado puede ser una expresión de la falta de confianza en Dios (Fil 4.6-7). Oswald Chambers dice
que andar ansiosos:
“…significa que hallamos que Dios no es capaz de cuidar de los detalle prácticos de nuestra vida, y
eso es lo que siempre nos preocupa. ¿Recuerda que fue lo que Jesús dijo que ahogaría a Su Palabra en
nosotros? ¿El diablo? No; son las preocupaciones de este mundo, esos pequeños afanes de la vida diaria.
Cuando no puedo ver, no confío, y es ahí que comienza la infidelidad. La única manera de sanarse de la
infidelidad es la obediencia al Espíritu” (Todo para El, p. 113).

2. EXPRESE SU MIEDO
Así como indicamos en el caso de la ira, es muy importante exponer lo que estamos sintiendo sin
acusar a otro de ser responsable por nuestras emociones. Tenemos que responsabilizarnos por ella y
encontrar el ambiente donde nos podamos expresarnos libremente. Eso puede ser hecho a través de un
grupo de apoyo, su diario espiritual – donde usted se expresa a Dios –, un buen amigo, un consejero, su
cónyuge o alguien de un equipo de restauración. Lo importante es encontrar alguna forma y alguien con
quien pueda expresarse. Sin hacer esto, es difícil pasar para el tercer paso; resolver el miedo.

3. RESUELVA SU MIEDO
Nuestro miedo, muchas veces (posiblemente en la mayoría de las veces), se basa en alguna
mentira o media-verdad de Satanás. Debemos desenmascarar las mentiras del diablo. Las cosas
negativas que hablamos para nosotros mismos, generalmente, no son verdaderas y no vienen de Dios.
Una manera de filtrar esos pensamientos y verificar si vienen de Dios es decir: “Mi Padre celestial,
quien me ama, me dice…” y entonces añadir algún pensamiento que está resonando en su mente. Si no
encaja, y sólo es ruin y discordante, entonces no viene de Dios. Por ejemplo, una esposa de pastor
siempre fue llamada de “burra” cuando era niña. Y ahora, como adulta, ella tiene momentos en que
comienza a castigarse, llamándose con ese nombre. Si ella hiciera el test de arriba, diría: “Mi Padre
celestial, quien me ama, me llama “Burra”. La discordancia es obvia. Queda evidente que el
pensamiento es una mentira, y la fuente de la mentira también queda revelada.
Entendiendo su miedo y la raíz de él, entregándolo a Dios.

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“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.” (Sal
55.22).
“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 P 5.7).
Si la raíz del miedo fuera profunda, usted puede necesitar de consejería con psicólogo y de sanidad
emocional por medio de la oración de un equipo de restauración. Como indicamos al comienzo del
estudio, dependiendo de la profundidad de la raíz o de las raíces, la consejería y/o cura pueden demorar.
Recordando la definición de restauración, podemos ver cuatro pasos a ser tomados en cuento a nuestro
miedo. El alma herida se restaura por medio de:
1) Reconocer nuestras heridas, defensas y responsabilidades;
2) Experimentar a Jesús llenado sobre sí esas heridas;
3) Recibir el perdón y la liberación de Jesús;
4) Poder transmitir lo mismo para aquellos que nos lastimaron y abusaron de nosotros.
Cuando nuestro miedo es pecaminoso, y que demuestra falta de confianza en Dios, debemos
arrepentirnos. Lo que está indicado en el punto 3) de arriba. También hemos indicado las tres formas
en que el miedo fácilmente se vuelve pecado: primero, cuando comenzamos a dudar del carácter de
Dios, segundo, cuando nos refugiamos dentro de nosotros mismos y no acudimos a Dios y tercero,
cuando alimentamos nuestro miedo con odio, resentimiento, amargura, etc. Cuando reconocemos
nuestro pecado, necesitamos pedir a Dios que nos revele cuánto le ha costado y dolido ese pecado a El.
El quebrantamiento de nuestro corazón es parte integral de la restauración.
Habiendo pasado por un proceso de restauración que incluye el arrepentimiento, precisamos de un
discipulado para ayudarnos a reponer actitudes positivas donde hubiere negativas, palabras
positivas donde hubiere palabras negativas. Si no fortalecemos esa área débil de nuestro carácter y
personalidad, fácilmente caeremos en el mismo problema. Alguien que es más maduro en el Señor y que
entiende nuestra necesidad puede trabajar con nosotros ayudándonos a desarrollar disciplinas y actitudes
positivas que tomen el lugar del viejo patrón. No es de casualidad que el llamado a estar bajo autoridad
(1 P 5.6) esté junto al imperativo de echar toda nuestra ansiedad sobre Dios (1 P 5.7). Y eso está en el
contexto de que Satanás, como león rugiente, anda buscando a quien devorar (1 P 5.8).
En resumen, nuestro miedo debe ser entendido, expresado y resuelto, sino, puede acabar
destruyéndonos y contagiando a otros a nuestro alrededor, especialmente a nuestros hijos. Si usted
tiene hijos, vale la pena volver a la auto-evaluación al comienzo del estudio y hacerla de nuevo. Eso le
dará alguna idea de cuánto usted está consiguiendo transmitir el amor fundamental a sus hijos. Si
recibimos una herencia espiritual débil, gracias a Dios no necesitamos pasar eso a nuestros hijos.
Podemos ser bendición para sus vidas al recibir la restauración que Dios nos quiere dar. Dentro de esa
sanidad, experimentamos el amor fundamental del Padre y podemos entonces pasar lo mismo para
nuestros hijos. Aleluya!

Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

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TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.

2. Haga un diario espiritual sobre Sal 77.1-10, respondiendo a dos preguntas: a) ¿Qué es lo que
Dios me está diciendo?, y b) ¿Qué voy a hacer en base a eso? (Aplicación).

3. Opcional, si hubiere tiempo. Anote versículos que nos ayudan a entender mejor la depresión y a
superarla.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional: Comparta en base a su auto-evaluación. Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria
que quiera compartir, use el resto del tiempo para ministrar a él.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos).

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6. Entendiendo la Depresión
1 Con mi voz clamé a Dios, A Dios clamé, y él me escuchará.
2 Al Señor busqué en el día de mi angustia; Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso; Mi alma
rehusaba consuelo.
3 Me acordaba de Dios, y me conmovía; Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah
4 No me dejabas pegar los ojos; Estaba yo quebrantado, y no hablaba.
5 Consideraba los días desde el principio, Los años de los siglos.
6 Me acordaba de mis cánticos de noche; Meditaba en mi corazón, Y mi espíritu inquiría:
7 ¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio?
8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?
9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah
10 Dije: Enfermedad mía es esta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.
(Salmos 77.1-10)

AUTO-EVALUACIÓN DE SU NIVEL DE DEPRESIÓN


John White, en su libro Las Máscaras de la Melancolía incluye tres inventarios o escalas para
medir la depresión. Aquí estoy citando el más simple, la escala de Zung, basada en los síntomas de
pacientes deprimidos. La escala consiste de veinte declaraciones, siendo diez positivas y diez negativas.
Al lado de las declaraciones hay cuatro columnas intituladas: Casi nunca; Algunas veces; Buena parte
del tiempo; La mayor parte del tiempo. En las preguntas negativas, la tabla da un punto para “Casi
nunca” y un punto adicional para cada columna siguiente. En las preguntas positivas, los puntos son
concedidos inversamente. Llene la auto-evaluación ahora.

Escala de Zung para Auto-evaluación de la Depresión


Casi Algunas Buena La
nunca veces parte mayor
del parte
tiempo del
tiempo
1. Me siento abatido y triste. 1 2 3 4
2. De mañana es cuando me siento mejor. 4 3 2 1
3. Tengo crisis de llanto o tengo ganas de llorar. 1 2 3 4
4. Tengo dificultad de dormir en la noche. 1 2 3 4
5. Como igual que antes. 4 3 2 1
6. Me sigue gustando el sexo. 4 3 2 1
7. Percibí que estoy perdiendo peso. 1 2 3 4
8. Tengo problemas de presión del vientre. 1 2 3 4
9. Mi corazón late más deprisa que antes. 1 2 3 4
10. Quedo cansado sin ningún motivo. 1 2 3 4
11. Mi mente está lúcida como antes. 4 3 2 1
12. Hallo la misma felicidad de antes para hacer las 4 3 2 1
cosas.
13. Me siento inquieto y no consigo quedar parado. 1 2 3 4
14. Tengo esperanzas en relación al futuro. 4 3 2 1
15. Me siento más irritado que de costumbre. 1 2 3 4

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16. Hallo fácil tomar decisiones. 4 3 2 1
17. Me siento útil y necesario. 4 3 2 1
18. Mi vida es bastante compensadora. 4 3 2 1
19. Hallo que sería bueno para los otros que yo me 1 2 3 4
muera.
20. Me siguen gustando las cosas en general como 4 3 2 1
antes.

Anote sus notas en el margen derecho y súmelas. Las notas deben ser interpretadas de esta forma:

20-32: Usted es supersaludable (¡o se está engañando!)


23-29: Usted está sintiendo algún estrés.
30-39: Usted está siendo debilitado constantemente por un nivel bajo de depresión (o agotamiento) y
necesita de alguna ayuda o, en caso de agotamiento, de algunos cambios serios en su vida.
40-59: Usted está siendo seriamente debilitado por la depresión (o agostamiento) y necesita de
consejería y ayuda espiritual.
60-80: Usted está siendo prácticamente paralizado por la depresión y necesita de consejería y ayuda
espiritual urgente y profunda. Probablemente, necesita también de terapia profesional y/o
tratamiento serio en relación a la restauración.

PARA ESTUDIAR
Mientras usted lee, no olvide de subrayar puntos importantes y colocar anotaciones en el margen.
Coloque la palabra “Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que pueda estar relacionado
con usted.

En este capítulo sobre la depresión, como en los capítulos anteriores, vamos a responder de forma
introductoria y simple a cuatro preguntas.
A. ¿Qué es la depresión?
B. ¿Por qué quedamos deprimidos?
C. ¿Cuáles son los resultados de la depresión?
D. ¿Cómo superar la depresión?

I. ¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?
La depresión ha sido llamada la “gripe” de la psicología por ser tan frecuente y común. La
depresión es reconocida por muchos como una reacción emocional dominante de esta época, llegando a
los límites de la epidemia. Algunos escritores han llamado nuestra época de “era de la melancolía”. Gary
Collins dice que la depresión es considerada como “el síntoma psiquiátrico más común”, encontrado
tanto en carácter temporal “en la persona normal que pasó por una gran decepción” como “en la
profunda depresión suicida del psicótico” (1984:73).
La depresión es tan común y tan complicada, que es difícil de definir. La mayoría de los libros que
trata de la depresión, de la ira o del miedo no definen esas palabras. John White en su excelente libro
Las Máscaras de la Melancolía, discute la definición de la depresión a través de varias páginas, pero no
la define! Él explica que es tan compleja que toda definición acaba siendo simple por demás. Es más
fácil describir los síntomas de la depresión como en la auto-evaluación de arriba, que definirla.

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Entonces, como laico (en cuanto a la psicología), estoy ofreciendo una definición a continuación.
Tiene sus limitaciones; tal vez usted encuentre una forma de mejorarla. Una buena definición de lo que
es la depresión nos ayuda a entenderla, dándonos una visión más clara.

Depresión es el peso emocional aplastante de sentirse sin esperanza e incapaz de


lidiar con la vida.

Una persona deprimida probablemente se irá a identificar con esa definición. Otras personas, leyendo
la definición, van a descubrir que están en depresión y no sabían! Ahora vamos a ver cada frase de la
definición un poco más detalladamente.

1. DEPRESIÓN ES UN PESO EMOCIONAL APLASTANTE


En un anterior estudio, comenté acerca de mi primera depresión a los 27 años, cuando la
universidad evangélica en la que estaba enseñando no renovó mi contrato para el año siguiente.
Trabajando como jefe del departamento de postgrado en Educación Cristiana, desarrollamos un modelo
revolucionario de entrenamiento de futuros ministerios. Ese modelo se centraba en la iglesia local, en el
discipulado, en el modelo de entrenamiento de los primeros siglos y en habilidades comprobadas, y no
solamente en aulas teóricas. Mi sueño murió, como también algo en mi corazón. Mi sentido de
propósito en la vida se apagó. Yo llegaba a mi escritorio teniendo mucho por hacer: clases para
preparar, artículos para escribir, tareas para corregir y reuniones para marcar con los estudiantes. Pero,
día tras día, yo cerraba la puerta, apagaba la luz (para que nadie me buscara) y me echaba sobre el suelo.
No tenía energía para hacer nada. Era como si yo estuviera cargando un peso más allá de mi capacidad.
La depresión succiona nuestra energía emocional. Mi Cociente de Inteligencia no cambió. Mis
dones espirituales no desaparecieron. Pocas personas en la facultad sabían que yo estaba pasando por esa
depresión. Pero fue muy difícil aguantar aquellos meses siguientes, hasta que Dios abrió una puerta para
un nuevo empleo, el cual me dio una nueva visión.
Esa depresión puede ser muy diferente de la suya o de alguien que usted conoce. Comentaré un
poco más sobre las varias causas de la depresión en la sección siguiente, aclarando que la depresión es
compleja.
La depresión no es maligna o pecaminosa en sí. Es parte normal de la vida humana, aun en la
vida de los gigantes espirituales. Considere, por ejemplo, los Salmos 6, 31, 42, 69, 77, 88, 102, 107,
109. La palabra depresión no se encuentra en la Biblia; la más próxima sería aflicción. La Biblia de
índice temático Thompson dedica 18 páginas con versículos y pasajes sobre el tema de la aflicción.
Libros enteros lidian con la depresión. Job describe su dolor por haber perdido casi todo, estar sufriendo
de una enfermedad terrible y estar rodeado p0or una esposa y amigos que lo condenaban injustamente.
Eclesiastés expresa el corazón de una persona deprimida y distante de Dios, agnóstica, y casi atea.
Lamentaciones describe una depresión colectiva, un grito de dolor demostrando el final de la esperanza
de los judíos, cuando el templo fue quemado. Hasta su estructura expresa el dolor, conteniendo cinco
poesías que siguen el padrón de los himnos fúnebres hebraicos. En otros puntos de la Biblia, Moisés
(Nm 11.10-15), Elías (1 R 19) y Jonás (Jon 4.1-3) llegan a tal desespero que piden a Dios que les quite
la vida.
Gary Collins cita a Jesús en el Getsemaní, donde se mostró grandemente afligido; sus sentimientos
son descritos en palabras muy descriptivas: “Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó

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a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta
la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo (Mt 26.37-38). Jesús estaba profundamente deprimido!
Collins concluye:
“Tales ejemplos, acompañados de numerosas referencias al dolor del sufrimiento, muestran el
realismos que caracteriza a la Biblia. Sin embargo, esta desesperación realista es contrastada con una
cierta esperanza. Cada uno de los creyentes que tocó fondo en la depresión, cuando fue eventualmente
liberado, experimentó una alegría nueva y duradera. También es oportuno decir que el énfasis bíblico en
lo que se refiere a la depresión es menor en relación a la fe en Dios y a la certeza de una vida abundante
en el cielo, caso no sea aquí mismo en la tierra. La oración esperanzadora de Pablo a favor de los
cristianos de Roma irá algún día a ser respondida para todos los cristianos: “Y el Dios de esperanza os
llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”
(Ro 15.13) (Consejería Cristiana, p.74).

2. DEPRESIÓN ES… SENTIRSE INCAPAZ


La sensación de sentirse incapaz parece ser común en casi todos los casos de depresión.
Existen muchas áreas en las cuales podemos sentirnos incapaces: mantener un buen empleo, amar y ser
amado; enfrentar la vida luego de la muerte del cónyuge; vivir una vida cristiana victoriosa; ver un
futuro esperanzador, etc. Casi todas las depresiones parecen estar ligadas a sentimientos de incapacidad
de lidiar con la vida, sea la depresión con base en factores físicos, la depresión relativa que responde a
factores exteriores, como el desempleo; la depresión volcada para adentro, con raíces en el pasado o la
depresión aguda, que surge por la pérdida de algo o alguien importante, o por la traición.

3. DEPRESIÓN ES… SENTIRSE SIN ESPERANZA


Pablo dice que todos los dones pasarán, más tres cualidades permanecen: la fe, la esperanza y el
amor, siendo el mayor de ellos el amor (1 Co 13.8, 13). Sin amor, todo lo que hacemos no vale nada
para nosotros (1 Co 13.1-3). Sin fe es imposible agradar a Dios (He 11.6) o tener una vida espiritual (Ro
14.23; 2 Co 1.24). La fe es fundamental en la sanidad (Mt 8.10-13; 9.2,22,29; 15.28) y fue el área en la
cual Jesús más llamó la atención de los discípulos (Mt 6.30; 8.26; 14.31; 16.8; 17.20). Entonces, el
amor y la fe son fundamentales en la vida cristiana. ¿Y la esperanza? La esperanza es la lucecita del
trío. Pese a que ha sido olvidada, mal comprendida, pero es tan fundamental para la salud emocional y
espiritual como las otras dos cualidades. Perdiendo la esperanza, entramos en depresión. Y si la falta de
esperanza permaneciera por mucho tiempo, será difícil mantenerse vivo.
¿Qué es la esperanza? Esperanza es la ardiente e inamovible expectativa de recibir algo
todavía no visible, pero garantizado (Ro 8.15-25). Cristo en nosotros es la esperanza de gloria (Col
1.27), y es la base para todo nuestro esfuerzo (Col 1.28-29)
¿Cuál es la diferencia entre fe y esperanza? Fe es el contenido de lo que creemos; esperanza es la
actitud con la cual aguardamos la realización de nuestra fe. Todo creyente bien instruido cree que Jesús
volverá de nuevo. Hasta los demonios creen eso. Tienen fe. Pero relativamente pocos creyentes tienen
esperanza de que El vuelva pronto. Esa esperanza nos transforma, santificándonos y purificándonos (1
Jn 3.2-3)
Si estamos sin esperanza, perdemos algo fundamental para ser criaturas según la imagen de
Dios. Sin esperanza, perdemos la calidad de ser seres humanos; nos degradamos al vivir sin espíritu,
llegando a vivir más como un simple animal que intenta sobrevivir, o una máquina que trabaja sin sentir
el propósito, significado o alegría en vivir. La falta de esperanza literalmente se traduce en

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desesperación. La desesperación profunda fácilmente pasa para la muerte emocional, que a su vez puede
caminar en la dirección de la muerte física o el suicido.

4. DEPRESIÓN ES… SENTIRSE INCAPAZ DE LIDIAR CON LA VIDA


Cuando enfrentamos alguna actividad en la cual, en el pasado, no salimos bien, nos sentimos
incapaces. Fácilmente puede surgir una pequeña depresión cuando necesitamos enfrentar ese problema.
A veces, descubrimos que estamos creando defensas para no encararlo, huyendo del problema,
dejándolo para después, olvidándonos de él. Por ejemplo, yo soy pésimo para arreglar autos, aparatos
eléctricos, o trabajos de plomería. Existen ocasiones en que el simple hecho de pensar que tengo que
arreglar alguna cosa me deja deprimido. Muchas personas también sienten ese malestar o caída en las
emociones cuando tienen que enfrentar una nueva situación que requiere alguna habilidad que ellos no
poseen. Todo eso refleja la depresión en un nivel leve y pasajero, que podríamos llamar de
desánimo.
Depresión es cuando esa sensación de incapacidad no es enfocada en alguna actividad, sino
generalizada para la vida entera. Eso sucede fácilmente cuando nuestra principal necesidad (de
tener significado en la vida) no es llenada. Para un adolescente, puede ser cuando su chica lo rechaza;
para un hombre, puede ser cuando está desempleado; y para una esposa, puede suceder si el
relacionamiento con su marido no está yendo bien. Si existen más mujeres deprimidas que hombres,
probablemente, sea debido a la falta de amor y aceptación de sus maridos.

J. ¿POR QUÉ QUEDAMOS DEPRIMIDOS?


La depresión es una enfermedad complicada porque ella no tiene apenas una, dos o tres causas.
Existen muchas de ellas, que fácilmente se van mezclando y acumulándose para volverse más
complicada todavía! Gary Collins indica siete fuentes de depresión en el libro Consejería Cristiana
(capítulo siete; p.73-85), a las cuales le añadí una más:
1) Causas hormonales: La depresión frecuentemente tiene un origen físico. La falta de sueño y una
alimentación inapropiada están entre las causas más simples. Otros factores, más complicados, serían: el
efecto de estupefacientes, diabetes, desequilibrio hormonal (problema de tiroides o menopausia) y
tumores cerebrales.
2) Causas Ambientales o Externas: Experiencias negativas en la infancia, especialmente por
rechazo o abuso, pueden llevar a la depresión en la vida adulta. También lleva a la depresión cuando el
sentido de valor y significado es amenazado o destruido. Para los hombres, eso tiende a suceder cuando
quedan desempleados por un largo periodo. Las mujeres tienen una mayor tendencia a la depresión
cuando los maridos no las valorizan ni apoyan.
Quisiera comentar aquí acerca de la pérdida. Cuando perdemos a un ser querido, pasamos
por cinco fases naturales; 1) Choque, negando la pérdida; 2) Rabia, revuelta contra el dolor de la
pérdida; 3) Negociación, buscando negociar con Dios y otros para conseguir el retorno de la persona; 4)
Depresión; y 5) Aceptación de una nueva realidad. La persona necesita quedar a voluntad en cada fase, y
no ser forzada a ser “un buen creyente” y mantener la sonrisa en la cara a pesar del dolor interno que
está acabando con él (ella). El proceso pude demorar algunos meses o hasta uno o dos años. si la persona
fuere forzada a saltar alguna de esas fases, o no le fuera permitido el luto saludable (en caso de muerte),
más tarde ella podrá entrar en depresión. Eso puede suceder especialmente con niños pequeños, cuyos
padres mueren y no les es permitido pasar por esas frases. Un buen libro en esta área es el de Helen

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Alexander, Perdí a Alguien que Amaba. Gilbert Lazan ofrece ejercicios prácticos para lidiar con las
pérdidas, en el Manual de Recuperación Emocional.
3) Incapacidad Aprendida: Cuando percibimos que nuestras actitudes no están dando resultados,
por más que intentemos – y no conseguimos aliviar el sufrimiento, alcanzar un objetivo o producir un
cambio – la depresión se vuelve una respuesta común. Nos sentimos incapaces y desistimos de intentar.
Por ejemplo, un alumno no consigue relacionarse con sus compañeros o ser exitoso en los exámenes;
una persona más vieja se siente incapacitada; un niño, por más que se esfuerce, no consigue aprobación
de sus padres; alguien desempleado no consigue hallar trabajo. Cuando tales personas consiguen
controlar por lo menos parte de su vida, viendo que sus esfuerzos hacen la diferencia, la depresión
disminuye y, con frecuencia, desaparece.
4) Pensamiento negativo: Fijarse en el lado negativo de la vida y olvidar el lado positivo lleva a la
depresión. Cuando la persona está deprimida y continua en pensar negativamente, el resultado es una
depresión todavía más intensa. Ese pensamiento negativo se puede expresar en tres formas: viendo el
mundo y los acontecimientos alrededor con óptica pesimista; teniendo una visión hipercrítica de si
mismo (trataremos más de esto en el siguiente estudio); viendo un futuro sombrío.
5) Estrés o tensión: El estrés intenso o continuo absorbe nuestra energía emocional. Con el pasar
del tiempo, nuestras reservas emocionales se consumen, especialmente si eso fuera combinado con la
pérdida de algo o alguien importante en nuestra vida. Perdemos los recursos emocionales aun hasta por
cosas pequeñas. Sentimos una necesidad profunda de huir de los problemas menores, porque no
aguantamos más ningún desgaste. Trataremos más de eso en el estudio once. Moisés llegó al punto de
estar tan estresado por la dificultad de liderar al pueblo de Israel, que pidió a Dios que le quite la vida. El
sufrimiento o una enfermedad crónica también pueden llevar a eso. Existen varios libros buenos sobre el
tema. Recomiendo el de Paul Billheimer, No Desperdicie sus Lágrimas.
6) Ira: Collins indica que la explicación más antigua, común, y tal vez más largamente aceptada
para la depresión, es la que envuelve el sentimiento de ira volcada hacia dentro o rabia contra uno
mismo. Esto acontece cuando la persona se siente frustrada, resentida y llena de amargura, pero no
encuentra una forma de expresar y resolver esa rabia. La rabia es mantenida y pasa por un proceso que
Collins ilustra de la siguiente forma:

HERIDA IRA VENGANZA DEPRESIÓN


La primera emoción La segunda emoción La tercera emoción a ACCIÓN
a ser sentida. a ser sentida. Esta ser sentida. Ella DESTRUCTIVA o
esconde la herida. oculta la herida y la SÍNTOMAS
rabia. PSICOSOMÁTICOS.
Es la cuarta emoción a
ser sentida. Ella oculta
la herida, la ira y el
sentimiento de
venganza.

“Tal vez nos sintamos más airados cuando somos heridos por una decepción o por los actos de otros
hombres. Pero en lugar de admitir esa herida, las personas se quedan rumiando, meditan sobre lo
sucedido y comienzan a quedar disgustadas. La ira entonces crece y se expresa, siendo enfrentada,
resulta en venganza. Esta envoltura se vuelve tan fuerte que oculta la herida. Y si ella no fuera admitida,
los sentimientos de herir al otro continuarán.

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La venganza lleva, a veces, a actos violentos y destructivos, pero esto nos puede causar dificultades
y la violencia no es aceptable, especialmente para un cristiano. Como resultado, algunas personas
esconden sus sentimientos. Esto exige energía que desgasta al cuerpo, de modo que las emociones
eventualmente suben a la superficie en la forma de síntomas psicosomáticos. Otras, consciente o
inconscientemente, se condenan por sus actitudes y quedan reprimidas. Esta depresión puede ser una
forma de auto-castigo emocional, que algunas veces lleva hasta el suicidio. Es fácil entender porqué
tales personas sienten que no valen; tienen sentimientos de culpa y son infelices.” (Collins, p.77)
7) Culpa (Falsa o Real): Cuando sentimos que fallamos o hacemos algo equivocado, surge la culpa
y juntamente con ella la auto-condenación, la frustración, la desesperanza y otros síntomas de depresión.
Citando nuevamente a Collins:
“La culpa y la depresión ocurren juntas con tanta frecuencia que es difícil determinar cuál de ellas
surge primero. Tal vez en la mayoría de los casos la culpa venga antes de la depresión, pero, a veces,
esta última hace que el individuo se sienta culpable (por parecer incapaz de “salir” de la desesperación).
En cualquier caso se forma un círculo vicioso (la culpa causa la depresión que provoca mayor culpa y
así sucesivamente).” (p.77).
8) Batalla Espiritual: Además de las siete fuentes indicadas por Collins, tenemos que reconocer
que en la lucha contra la carne, el mundo y el diablo, espacialmente si perdemos más de lo que ganamos,
eso nos puede llevar a la depresión. La inhabilidad de andar en obediencia en la vida cristiana victoriosa
muchas veces tiene su raíz en heridas emocionales, que, a su vez, abren una puerta para la aflicción
demoníaca. Ministré recientemente a tres personas deprimidas y afligidas por demonios: un pastor que
estaba pensando dejar el ministerio porque no conseguía controlar sus pensamientos impuros (aunque no
haya habido ninguna acción impura); una esposa de pastor que estaba pensando en suicidarse por no
haber esperanza en cuanto a su matrimonio y su vida de forma general; y una mujer con apenas seis
meses de conversión tan deprimida y afligida que estaba a la orilla de problemas mentales.
En todos estos casos, usamos los pasos de restauración de este libro y los pasos de liberación
recomendados por Neil T. Anderson en su libro Rompiendo Cadenas. Cuando la persona deprimida
llega al punto de considerar el suicidio, casi siempre existe aflicción demoníaca. Esa aflicción
puede ser rota con relativa facilidad, siempre que la herida por la cual los demonios ganaron
acceso a la vida de la persona sea curada. La sanidad y liberación para los tres fueron profundas,
demostradas en la hora, como también por cambios radicales en sus vidas en los días y semanas
posteriores. Aleluya!

K. ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DE LA


DEPRESIÓN?
Todos los estudios sobre ira, miedo, identidad (auto imagen), estrés y culpa indican lo que
sucede cuando no resolvemos esos problemas. Vuelva a leer el estudio que estuviera más ligado a
las raíces de su depresión. Por ejemplo, dijimos que una raíz de miedo no resuelto lleva a 1) Desgaste
emocional, 2) Agotamiento, 3) Desánimo o agotamiento de otros, 4) Sentimiento de soledad, 5) Bloque
emocional, 6) Pérdida de contacto con la realidad. La mayoría de estos tópicos, si no todos, se aplica a la
depresión no resuelta.
La persona que no resuelve su depresión continua cargando un peso emocional aplastante.
Disminuye su calidad de vida, como también probablemente, disminuirán sus años de vida. Los
síntomas indicados en la auto-evaluación al comienzo de este estudio, si no fueran resueltos y aliviados,

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podrán profundizarse. Ese camino lleva a la muerte, por lo menos a la muerte emocional, si no,
también, a la muerte física.
La persona deprimida siente poca energía para luchar contra su depresión, pero debe esforzarse en
ese sentido. Ella debe seguir las orientaciones a continuación para superar su depresión, especialmente
buscando la ayuda de un líder espiritual, un equipo de restauración y/o psicólogos p psiquiatras
cristianos.

L. ¿CÓMO SUPERAR LA DEPRESIÓN?


Necesitamos hacer tres cosas con la depresión: entenderla, expresarla y resolverla.

1. ENTIENDA SU DEPRESIÓN
La auto-evaluación al comienzo de este estudio ayuda a diagnosticar la seriedad de la depresión.
Otros estudios tratan de ocho fuentes indicadas anteriormente y pueden ayudar a aclarar cualquier duda
en esa área. Los libros recomendados al final también pueden ayudar.
Considerando que la depresión es algo tan complejo, si las personas que trabajan con usted en el
área de restauración no consiguen discernir sus raíces y liberarlo(a), es probable que psicólogos puedan
ayudar. Un buen paso sería hacer un chequeo físico y tener la evaluación de un médico. Una vez la raíz
ha sido discernida, un equipo de restauración generalmente puede ayudar, excepto en el caso de raíces
médicas. Es bueno recordar que la restauración emocional consta de un proceso, que a veces, se demora.
Raras veces experimentamos cambios milagrosos instantáneos.

2. EXPRESE SU DEPRESIÓN
Así como indicamos en otros capítulos, es muy importante exponer lo que estamos sintiendo sin
acusar al otro de ser responsable por nuestras emociones. Tenemos que responsabilizarnos por ellas y
encontrar un ambiente donde podamos expresarlas libremente. Puede ser en un grupo de apoyo, puede
ser en su diario espiritual, donde usted se expresa con Dios, o puede ser con un buen amigo, un
consejero, su cónyuge o alguien de un equipo de restauración. Lo importante es encontrar alguna forma
de expresarse en la cual usted pueda quedar a voluntad. Sin expresarse, será difícil pasar para el tercer
paso: resuelva su depresión

3. RESUELVA SU DEPRESIÓN
Collins muestra que la consejería a los deprimidos puede tomar direcciones diferentes, muchas de
las cuales pueden aplicarse a cada aconsejado. El coloca las siguientes recomendaciones:
1) Procure Abordajes Médicos. Donde hubiera síntomas físicos siempre es sabio consultar un
médico. Psiquiatras u otros médicos pueden también indicar remedios antidepresivos. A veces, tales
remedios pueden dar un alivio temporal que ayudará en el tratamiento.
2) Evalúe las Causas. Cada uno necesitará de un tratamiento apropiado. Collins da algunas
sugerencias para las siete causas (1984:80). Un equipo de restauración ministrando con los seis pasos
indicados en el estudio tres puede ser de gran ayuda, especialmente cuando se trata de problemas en el
pasado, ira culpa y aflicción demoníaca.
3) Estimule el Pensamiento Realista. A veces, tenemos perspectivas perfeccionistas imposibles de
realizarse. Otras veces, nuestros pensamientos son negativos, y necesitamos entrenarnos en otra forma

61
de pensar. En ese sentido, concuerdo con la recomendación de Neil T. Anderson, en su libro Quebrando
Cadenas, de declarar en voz alta nuestra identidad en Cristo. El tiene un ejercicio de, aproximadamente,
seis a siete minutos de declaraciones bíblicas que afirman nuestra identidad en Cristo. El recomienda
que hagamos esas declaraciones diariamente cuando pasamos por conflictos espirituales, que incluye,
sin duda, la depresión (p.235-240). La ayuda de un grupo de discipulado o grupo de apoyo puede ser
fundamental, especialmente cuando el ambiente en el hogar no es apropiado.
4) Cambie su Ambiente. Eso es fundamental, si nuestras circunstancias son deprimentes.
Miembros de la familia también pueden ser exhortados y orientados a cambiar el ambiente en el hogar.
5) Protéjase a sí Mismo. No tome decisiones serias y duraderas cuando estuviera en las garras de
la depresión. Procure un líder espiritual para orientarlo y ayudarlo a no tomar grandes decisiones sin
pensar claramente sobre las consecuencias. Pídale a su consejero o líder espiritual que quede alerta para
cualquier indicio de suicidio, ya que eso es común entre las personas depresivas.
6) Busque un Grupo de Apoyo. Tener un grupo comprometido a apoyarlo(a) hará una gran
diferencia. Existen algunas ventajas si el grupo fuera compuesto por personas que reconocen que tienen
problemas, y con ese pensamiento será común y normal compartir las luchas y dificultades. Habrá una
segunda fase luego de estos estudios de “Restauración del Alma”, que pretende formar grupos de apoyo.
7) Extienda la Mano. Ayude a otros. Eso sucede natural y automáticamente en un grupo de apoyo.
También puede suceder en otros contextos. Cuánto más ayude usted a otras personas, más animado se
sentirá.
8) Busque estar en Buena Forma. Buen ejercicio y buena alimentación siempre ayudará a
disminuir la fuerza de la depresión.

Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA
Anderson, Neil T.: Quebrando cadenas (Cómo Vencer la Guerra Espiritual), Editorial Mundo Cristiano, 1990/1994, 255
páginas. El mejor libro que conozco sobre liberación de la aflicción demoníaca, especialmente para creyentes.
Collins, Gary R.: “Depresión” (cap. 7, p.73-85), Consejería Cristiana; Ed. Vida Nueva, 1980/1984. Este es el mejor
resumen que conozco sobre la depresión. Tiene otros capítulos sobre temas como luto (cap. 27) y los traumas de la
vida (cap. 29).
LaHaye, Tim: Cómo Vencer la Depresión. Editorial Vida, 1974/1980, 234 páginas. Un clásico en esa área, esta obra
identifica las causas de la depresión, dedicando capítulos específicos a la auto-conmiseración, ira, auto-imagen,
ocultismo, actitud mental, temperamento y la música. Concluye con diez pasos para vencer la depresión y capítulos en
cuanto a ayudar a los hijos a evitar la depresión y cómo ayudar a un amigo deprimido.
White, John: Las Máscaras de la Melancolía (Un psiquiatra cristiano examina la depresión y el suicidio). ABU, 1982/1987,
210 páginas. Esta es la obra evangélica más extensa que conozco sobre el tema, yendo al fondo en el área que trata
cobre el suicido, las psicoterapias y las terapias físicas.
Yancey, Phillips: Decepcionado con Dios, Editorial Mundo Cristiano, 1988/1990, 262 páginas. Uno de los autores más
profundos sobre el tema del sufrimiento. Yancey trata de tres preguntas desde la perspectiva de alguien que sufre: ¿Dios
es injusto? ¿Dios está callado? ¿Dios se escondió de mí?

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TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.
2. Haga un diario espiritual de auto-aceptación en base a 1ª Corintios 15.10, respondiendo a dos
preguntas: a) ¿Qué es lo que Dios me está diciendo?, y b) ¿Qué voy a hacer en base a eso? (Aplicación).
3. Opcional, si hubiere tiempo. Anote otros versículos que nos ayudan a entender mejor nuestra
identidad y cómo superar problemas de auto imagen (inferioridad o superioridad).

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional: Comparta en base a su auto-evaluación. Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria
que quiera compartir, use el resto del tiempo para ministrar a él.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos).

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7. Entendiendo las Luchas con nuestra Auto-imagen
(Identidad)
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he
trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. (1 Corintios 15.10)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio
el ministerio de la reconciliación; Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2 Corintios 5.17-18, 21)
Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la
gracia de Dios. (2 Corintios 6.1)

AUTO-EVALUACIÓN DE SU NIVEL DE AUTO-ACEPTACIÓN


La auto-aceptación es una óptica fundamental para visualizar la vida. Algunas personas tienen
“ojos” negativos que le dan una perspectiva pesimista a la vida, mientras que otros tienen “ojos”
positivos que le dan un brillo a la vida. La auto-evaluación pretende ayudarle a entender sus “ojos”, y
todo este capítulo está para que usted sepa cómo limpiarlos para tener una mejor visión.
Abajo usted encontrará una lista de veinte áreas básicas de la vida en las cuales podemos estar
satisfechos o insatisfechos. Usted puede indicar, con números de uno a tres, cuán satisfecho está con
cada una de esas áreas de su vida. Si estuviera insatisfecho, también puede indicar con números
negativos de menos uno a menos tres. Si no sabe si está más satisfecho o insatisfecho, puede colocar
cero. Esta no es una auto-evaluación de su habilidad en esas áreas, ni de cómo usted se compara
con otras personas; es una evaluación de su satisfacción con esas áreas, no importando necesariamente
cuán bueno usted es. Para cada ítem abajo, coloque un número al lado según la siguiente escala:
3 – Estoy muy satisfecho con esta área de mi vida!
2 – Estoy satisfecho con esta área.
1 – Estoy un poco satisfecho.
0 – No estoy ni satisfecho ni insatisfecho.
-1 – Estoy un poco insatisfecho.
-2 – Estoy insatisfecho con esta área.
-3 – Estoy muy insatisfecho con esta área de mi vida!

____1. Mi rostro.
____2. Mi cuerpo.
____3. Mi personalidad.
____4. Mis dones.
____5. Mi vida espiritual.
____6. Mi habilidad intelectual.
____7. Mi habilidad deportiva.
____8. Mi habilidad profesional.
____9. Mi habilidad musical.

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____10. Mis padres.
____11. Mi estado civil.
____12. Mi familia.
____13. Mi trabajo.
____14. Mi masculinidad (hombres) o feminidad (mujeres).
____15. Mi vida sexual.
____16. Mi pasado.
____17. Mis amigos.
____18. Mi sueldo (finanzas).
____19. Mi casa o apartamento.
____20. Mi iglesia.

____ Total de notas positivas ____ Total de notas negativas


____ TOTAL

Al final sume sus notas positivas y anote el total; después haga lo mismo con sus notas negativas.
Entonces substraiga la negativa de la positiva para llegar a su total. El máximo posible es 60. Usted
puede evaluar su total de esta forma:

40 a 60: Maravilloso. ¡Usted debe tener una vida llena de gratitud!


30 a 45: Muy bien. Usted está a gusto consigo mismo y tiene una buena base para realizarse.
10 a 29: Usted está un poco inseguro, necesitando dar alguna atención a las áreas con notas bajas.
9 a -20: Usted lidia con la inseguridad y precisa entender mejor su identidad y llamado en Cristo.
-21 a -40: Usted es bastante inseguro y necesita de consejería y restauración.
-41 a -60: Usted casi paralizado por el odio y la rabia que siente de sí mismo que precisa de una
UTI emocional!
_____________

PARA ESTUDIAR
Mientras usted lee, no olvide de subrayar puntos importantes y colocar anotaciones en el margen.
Coloque la palabra “¿Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que pueda estar relacionado
con usted.
______________

En este capítulo sobre la auto-aceptación, como en los capítulos anteriores, vamos a responder de
forma introductoria y simple a cuatro preguntas.
A. ¿Qué es la auto-aceptación?

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B. ¿Por qué muchas personas tienen una auto-imagen negativa?
C. ¿Cuáles son los resultados de una auto-imagen negativa?
D. ¿Cómo superar la auto-imagen negativa?

M. ¿QUÉ ES LA AUTO-ACEPTACIÓN?
¿Cómo se ve a sí mismo? ¿Usted odia el día en que nació? ¿Le gustaría ser otra persona? O lo
opuesto, ¿está usted convencido de que existen pocas personas que llegan a su altura?
Los dos extremos, vergüenza de sí mismo u orgullo excesivo, son equivocados. Sin embargo, son
muchos los que se sienten deficientes y acaban asumiendo una actitud de inferioridad o de superioridad.
Si pudiéramos llegar a la raíz de ese problema y descubrir cómo sentirse bien consigo mismo, cómo
estar a gusto con nosotros mismos, sin caer en el orgullo o egoísmo, ¡sería fantástico!
El asunto se complica para el cristiano. Jesús nos llama repetidas veces a negarnos a nosotros
mismos. Muchos traducen eso como un imperativo de despreciarnos. Quedamos sin gracia cuando otros
nos felicitan. No creemos cuando nuestro cónyuge expresa que le gusta nuestro cuerpo, nuestro rostro u
otros aspectos de nuestra vida o personalidad. ¿Cómo podemos negarnos a nosotros mismos y al mismo
tiempo aceptarnos, o aún más, amarnos?! Dios nos llama amar a otros como nos amamos a nosotros
mismos. Para personas con una auto-imagen negativa, si obedeciéramos a ese llamado, ¡estaríamos
acabando con las personas a nuestro alrededor!
Vamos a comenzar a resolver este enigma definiendo lo que quiere decir auto-aceptación. En
seguida, como en los estudios anteriores, explicaremos cada frase.

Auto-aceptación es la actitud de estar contento/satisfecho


con mi vida e identidad, no necesitando probar o
demostrar nada para merecer el amor de Dios y de los otros.

1. AUTO-ACEPTACIÓN ES UNA ACTITUD


La auto-aceptación no es un mero sentimiento que oscila entre: a veces me siento bien; otras veces
me siento mal. La auto-aceptación es algo más profundo. Es una actitud que me orienta, dando ojos
emocionales a través de los cuales visualizo la vida toda.
Si yo me acepto, normalmente enfrento la vida de forma positiva, optimista, con la expectativa
de que las cosas irán bien, confiando de que Dios está en el control. Típicamente, esa persona sabe quién
es y está a gusto consigo misma. Si fuera creyente, tiene una visión clara de su identidad en Cristo, de
ser una nueva criatura, santificada, amada, aceptada y bendecida por Dios Padre, y victoriosa en Cristo.
Si yo no me acepto, normalmente enfrento la vida de forma negativa, pesimista, con la
expectativa de que las cosas no van a salir bien, inseguro en cuanto a si Dios se importa conmigo o hasta
qué punto Él está involucrado en mi vida. Normalmente, tal persona, siendo creyente, es oprimida por el
sentimiento de no ser muy diferente de aquellos que no conocen a Cristo; se siente pecador, está siempre
a la búsqueda de amor, se esfuerza para ser aceptado(a), trabaja para recibir cualquier beneficio y
muchas veces se siente derrotado(a). Esta es una actitud profunda que no se cambia fácilmente.

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2. AUTO-ACEPTACIÓN ES LA ACTITUD DE ESTAR CONTENTO / SATISFECHO CON MI
VIDA

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi
situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para
estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece. (Fil 4.11-13)

Hay tres aspectos de la actitud de Pablo que sobresalen. En primer lugar, la actitud de estar
contento fue aprendida. Dos veces él habla que aprendió. No es automático. Requiere esfuerzo y
desarrollo espiritual. En segundo lugar, precisamos adaptarnos. “Sé vivir humildemente, y sé tener
abundancia”. Si somos rígidos, dogmáticos, inflexibles o perfeccionistas, tendremos grandes
dificultades con la auto-aceptación o estar contentos en todas las circunstancias. En tercer lugar, el
contentamiento expresa una dependencia total de Dios. Pablo no se está mostrando como el gigante
espiritual. Él consigue tal actitud de contentamiento porque “todo lo puede en Cristo que le fortalece”.
Para Pablo, y para nosotros que seguimos su ejemplo, es Cristo en nosotros (Col 1.27) quien determina
nuestra actitud de contentamiento y aceptación.
La mayoría de nosotros deja su actitud de contentamiento que sea determinada por: 1) sus
sentimientos, 2) las circunstancias, o 3) la opinión de otros. En cuanto al primero, en vez de
gobernar nuestros sentimientos, dejamos que estos nos gobiernen. Quedamos inestables e
imprevisibles porque nadie, ni nosotros mismos, sabemos cuándo una emoción cualquiera puede surgir y
para cuál dirección ella nos va a llevar.
El segundo ladrón de nuestro contentamiento, si lo permitimos, pueden ser las circunstancias
negativas. Si las cosas van bien, ¡nosotros estamos óptimos! Si el tránsito estuviera pésimo, si nuestros
planes fallan, si nuestro trabajo no da el resultado esperado, ¡estamos pésimos! En vez de visualizar los
propósitos de Dios a través de los contratiempos y aprender a adaptarnos como Pablo, quedamos
frustrados e inconformes con nuestra vida.
El tercer ladrón de nuestro contentamiento, si lo permitimos, es dejarnos llevar por las opiniones
de otros. Si a alguien no le agradamos, si nuestro jefe queda insatisfecho con nuestro trabajo, si nuestro
cónyuge está irritado y tenso, nuestro contentamiento puede hundirse. La opinión de otros se vuelve más
importante que la opinión de Dios o la propia. Quedamos esclavos de otros, huyendo de todo y de
cualquier posibilidad de conflicto, no consiguiendo decir “no” por miedo de que la gente esté disgustada
con nosotros.
Si no tenemos un propósito claro en la vida, otros que lo tienen nos dominarán o seremos llevados
por las circunstancias y sentimientos. Todos necesitamos de un propósito en la vida y alguien que nos
dirija, aunque seamos nosotros mismos. Al mismo tiempo, un dirigente o líder puede acabar
esclavizando o controlándonos, a no ser que nuestro Creador que nos ama, esté en el comando.
Orientados por Sus propósitos, teniendo Su perspectiva, siempre estaremos contentos.

3. AUTO-ACEPTACIÓN ES LA ACTITUD DE ESTAR CONTENTO / SATISFECHO…CON


MI IDENTIDAD
¿Qué es nuestra identidad? Nuestra identidad es lo que realmente somos en todo y cualquier
lugar. Nuestra identidad es distinta de los papeles que representamos, porque cada papel depende de un
contexto específico. Por ejemplo, en casa tengo los papeles de marido y padre. Pero esos papeles no son

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mi identidad porque cambian cuando estoy con otras personas y en otro contexto. En otros contextos
puedo ser pastor, misionero, maestro, conferencista, deportista, consejero, líder o seguidor, pero todos
esos son roles, sólo para ser expresados en un contexto específico y no más rigiendo en otros contextos.
¿Qué es entonces nuestra identidad? Es lo que siempre somos, no importa con quién estemos.
Algunas personas casi no tienen identidad porque casi siempre cambian para colocarse otra máscara
según el grupo de personas con quien están. Después de estar con alguien por un tiempo, da para
percibir algo de la profundidad, solidez e integridad de la persona. Algunas personas son superficiales:
pueden destacarse en algún papel, pero no tienen fundamento debajo de eso. Otras son sólidas,
coherentes, profundas, pero simples, no teniendo que esconderse o levantar defensas para proteger una
auto-imagen débil o enfermiza.

¿En qué se basa su identidad? ¿De dónde viene su sentido de significado? Nosotros, hombres,
tenemos una tendencia de ganar nuestro significado por medio de nuestro trabajo. Si no estamos
realizados en el trabajo, si no sentimos que estamos haciendo algo importante por medio de nuestras
vidas, quedamos frustrados y deprimidos. Cuando quedamos desempleados, eso queda más agudo
todavía. ¡La identidad que viene por el hacer y no por el ser es muy frágil!
Las mujeres tienen una tendencia de ganar su autoestima por medio de sus relacionamientos,
especialmente en las relaciones más íntimas como hija (hasta casarse), esposa y madre. Como indicamos
en el estudio anterior, cuando esos relacionamientos no están yendo bien es fácil para la mujer entrar en
depresión. La vida emocional de una mujer casada tiende a caer cuando el marido demuestra más interés
en el trabajo (donde él gana su autoestima) que en ella. Eso se complica más todavía cuando él se
involucra en la iglesia que no tiene tiempo para ella.
Cuando nuestra autoestima no es nutrida en casa o, peor todavía, es amenazada, comenzamos a
buscar afirmación en otros lugares o con otras personas, generalmente complicando nuestras vidas.
Aunque busquemos esa afirmación en la iglesia o en la “obra del Señor”, fácilmente acabamos
distanciándonos emocionalmente de los seres queridos de la familia. La persona que está en la iglesia
cada vez que las puertas se abren muchas veces está huyendo, conscientemente o no, de
relacionamientos que no están yendo bien. Tanto el hombre como la mujer pueden resentirse contra su
cónyuge (y contra Dios) por el envolvimiento exagerado de este con la iglesia.
En la siguiente sección, analizaremos un poco más de porqué muchas personas tienen una auto-
imagen negativa.

N. ¿POR QUÉ MUCHAS PERSONAS TIENEN UNA


AUTO-IMAGEN NEGATIVA?
La principal razón de una auto-imagen negativa es la falta de amor fundamental (Vea la auto-
evaluación de su experiencia de “amor fundamental” en el estudio N° 5). Sin ese amor como
fundamento, la persona no se siente acepta y amada. La persona que experimentó tal amor tiene una
confianza de que es aceptada, no importa lo que él (o ella) haga o deje de hacer. Su sentimiento de
aceptación no depende de su “performance”, su productividad o habilidad de satisfacer a otros.
Muchas personas hallan que necesitan alcanzar cierto padrón de madurez, de actitud o de
realización para poder ser aceptadas. Piensan que, alcanzando ciertos niveles de realización, serán
amadas por los otros y, consecuentemente, por ellas mismas. En otras palabras, aprenden a actuar en el
supuesto de que el amor se obtiene cumpliendo ciertas expectativas. La vida es un intercambio de

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favores. En realidad, cuando creemos que debemos hacer alguna cosa para ser amados, ese sentimiento
de ser amado es frágil. Bruce Narramore dice que en la medida en que pensamos así, abordamos la vida
con la pregunta: “¿Lo habré hecho bien?... ¿cómo es que los otros piensan que yo debo actuar o
reaccionar?” Aprendemos a agradar a otros. Aprendemos a amoldar nuestras vidas por las expectativas
de otros, esperando encontrar, así, un profundo sentimiento de seguridad y amor (Usted es alguien
especial, Mundo Cristiano, 1985).
Sin embargo, la persona que se acepta tiene la perspectiva: “Yo soy bueno porque Dios me hizo, y
El no hace cosas a medias!” Tal persona cree, conscientemente o no, que Dios la creó para el bien y
que su vida tiene un propósito significativo. Eso vale tanto para el cristiano como para el ateo o
agnóstico. Muchas veces, personas que no conocen a Dios tienen una auto-imagen más positiva que la
de un cristiano, porque fueron criadas en un hogar con amor fundamental. En esos casos, es muy difícil
para el cristiano evangelizar, ¡porque el otro parece tener más seguridad y confianza que él! Si el
creyente no fue creado con amor fundamental, Dios necesita hacer una nueva obra emocional en su vida
para acompañar la nueva creación espiritual. Muchas veces eso requiere de restauración para que las
heridas del pasado sean superadas.

O. ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DE UNA


AUTO-IMAGEN NEGATIVA?
1. No estamos a gusto con nosotros mismos. Ese auto-rechazo afecta todas nuestras decisiones
y actitudes, como una sombra que nos rodea. Andamos como si hubiera una nube oscura encima de
nosotros. Muchas personas no perciben eso porque gastan bastante energía emocional manteniendo una
máscara de alegría, de victoria, de ser un “verdadero creyente”. Y es casi imposible mantener la máscara
siempre en su lugar, pero intentamos hacerlo, con temor y hasta terror de que otros vengan a conocer
quiénes somos verdaderamente. Andar con la máscara no es nada nuevo. Hasta los gigantes de la fe,
como Moisés, hicieron eso (2 Co 3.13).
2. El segundo resultado de una auto-imagen negativa es no aceptarnos a nosotros mismos.
Cuando no nos aceptamos a nosotros mismos, es difícil aceptar a otros. ¿Cómo extenderemos a otros lo
que no conseguimos extendernos a nosotros mismos? Quedamos con un pie (¡o los dos!) atrás en cuanto
nos comprometemos con otros. ¡Los grupos pequeños nos asustan porque otros pueden descubrir quién
somos!
No aceptando a otros, fácilmente nos volvemos críticos, escépticos y juzgadores. Sentimos que
otros no pueden ser victoriosos y bien exitosos espiritualmente, porque nosotros no lo somos.
Percibimos máscaras e hipocresía en otros (hasta mismo cuando no existen). Podemos sentir celos de
otros porque les está yendo bien y acabar, hasta inconscientemente, buscando disminuirlos o minar el
ministerio de ellos.
3. El tercer resultado de una auto-imagen negativa es no aceptar a Dios y Su perspectiva. No
conseguimos tener fe. Somos afligidos por dudas que nos llevan a tener una mente dividida e inestable
en todo lo que hacemos (Stg 1.6-8). Consciente o inconscientemente, creemos que Dios falló al
diseñarnos, esto es, se equivocó al formarnos o en las experiencias del pasado que El permitió que
sucedieran. Philip Yancey expresa bien esa actitud en el excelente libro Decepcionado por Dios, en vez
de ver la mano de Dios a nuestro alrededor o en nuestro pasado, desconfiamos de Su presencia, Su amor
y Su poder.

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Las máscaras acaban siendo un obstáculo en nuestra vida con Dios. No teniendo un rostro
descubierto, no conseguimos contemplar la gloria del Señor y ser transformado según Su imagen, con
gloria cada vez mayor (2 Co 3.18).
En resumen, una auto-imagen negativa es como un cáncer que infecta y corroe nuestra alma,
debilitándonos y matándonos de a poco. Nuestro auto-rechazo acaba corroyendo la vida de otros,
especialmente los más próximos a nosotros, dificultando su propia auto-imagen positiva. El Espíritu
Santo se entristece, intercediendo por nosotros con gemidos indecibles, viendo que estamos bloqueados
en andar de acuerdo a Sus propósitos y vivir como verdaderos hijos de Dios.

P. ¿CÓMO SUPERAR UNA AUTO-IMAGEN


NEGATIVA?
Mi auto-imagen está basada en mi identidad. Cuando tengo una auto-imagen negativa, necesito:
1. Entender mi verdadera identidad (visión interior);
2. Expresar esa identidad;
3. Entender los propósitos de Dios (visión exterior);
4. Extender esos propósitos para las personas a mí alrededor.

1. ENTIENDA SU VERDADERA IDENTIDAD


Dios Padre habló a Jesús antes de comenzar Su ministerio, cuando fue bautizado: “Este es mi
Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Existen en esta frase tres expresiones de amor
fundamental:
1) “Este es mi Hijo” – Comunica identidad y que la persona pertenece a alguien. Ser hijo de Dios
es una identidad, no un papel que sirve sólo en algunos contextos. Saber que pertenecemos a un Padre
maravilloso que desea que todo el mundo sepa que somos Suyos da un sentimiento profundo de
seguridad y aceptación.
2) “Amado” – Indicamos en el estudio cinco que una medida de amor fundamental es afirmación
verbal. Antes de comenzar Su ministerio, el Padre quiso que El supiera que era querido. Para el Padre,
era más importante que Jesús se sintiera amado, que entendiera cuál era la obra, descripción de trabajo,
plan de ministerio o estrategias fundamentales a ser desarrolladas. En el momento crítico de comenzar
Su ministerio, el Padre enfatizó al Hijo Su amor y aceptación.
3) “En quien tengo complacencia” – Jesús no había comenzado aún su ministerio, pero el Padre
estaba a gusto con El. El placer del Padre no dependía del trabajo de Jesús. Jesús no tenía que ganar el
sentido de ser acepto. No tenía que esforzarse para conseguir el agrado de Su Padre. Antes del primer
milagro, antes de la primera enseñanza, antes de cualquier cosa que Jesús hizo, el Padre dejó muy claro
que Jesús era una fuente de alegría para El.
Note que ese mensaje del Padre no fue expresado una vez. Fue expresado por primera vez como
profecía en Isaías 42.1, 800 años antes de que Jesús nazca. Es repetido tres veces en los tres evangelios
sinópticos (Mt 3.17; Mr 1.11; Lc 3.22), al comienzo del ministerio de Jesús. A la mitad de Su ministerio,
es repetido como característica de Su vida (Mt 12.18). en la Transfiguración, es repetido y citado de
nuevo en los tres evangelios (Mt 7.15; Mr 9.7; Lc 9.3). Décadas después, Pedro cita la misma frase en
relación a Jesús como prueba de Su identidad (2 P 1.17). “Este es mi Hijo amado, en quien tengo

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complacencia” es una frase repetida nueve veces. ¡Cuánta diferencia hace cuando esta frase es la
música de fondo de nuestras vidas!
Cada vez que alguien procura oír de Dios, vea si Él no está hablado: “____ (coloque su nombre), tú
eres mi hijo amado (o hija amada); yo te amo; ¡me da mucho placer compartir contigo!”
¿Qué quiere decir ser hijo de Dios? ¿De qué está embutida esa identidad? Neil T. Anderson
nos da un excelente resumen de estas preguntas en su libro “Quebrando Cadenas” (págs. 235-240), en el
apéndice “Identidad y Posición del Cristiano”. Lo mismo hace Craig Hill en su folleto “Soy especial”
(Vea el apéndice al final). Ellos colocan una lista de declaraciones que deben usarse frecuentemente
como tarea para las personas que ya han recibido ministración de sanidad y restauración y necesitan
ahora afirmar su entendimiento de quienes son en Cristo.

2. EXPRESE SU IDENTIDAD EN CRISTO


Debemos verbalizar nuestra identidad y actuar de acuerdo a ella. Fe sin obras es muerta. Personas
que han pasado por un ministerio de liberación o restauración normalmente perderán el valor de ese
ministerio si no hubiera un seguimiento afirmando su identidad verdadera en Cristo. Recientemente
ministramos a un matrimonio enfatizando la importancia de que el marido y la mujer hicieran las
declaraciones de arriba juntos, diariamente, por un mes. Dejamos claro que eso podría ser hecho de
diversas formas: sólo hablando y el otro oyendo; intercalando frases; hablando juntos, hablando el uno
para el otro: “Usted es…” (En vez de “Yo soy…”). Las declaraciones requieren de seis a siete minutos.

3. ENTIENDA LOS PROPÓSITOS DE DIOS


“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y
no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jer 29:11).
Cuando entiendo que estoy en el centro de la voluntad de Dios y que Él está realizando Sus
propósitos aquí en la tierra por medio de mí, acepto con alegría mis circunstancias y mi vida, aunque no
sean lo que yo escogería. Para aceptarme, sería bueno reconocer, primeramente, que existen muchos
aspectos de mi vida que no son mutables. Ellos están fuera de mi control y requieren que los visualice
como ingredientes que Dios irá usar para cumplir Sus propósitos por medio de mi vida. Y son los
siguientes:
A. Mis padres.
B. Mi momento en la historia
C. Mi raza o color
D. Mi herencia nacional
E. Mi sexo
F. Mi lugar de nacimiento
G. Mis hermanos y hermanas
H. Mis atributos físicos
I. Mi envejecimiento y muerte
J. Mi pasado.
Si yo luchara contra cualquiera de estos, quedaré insatisfecho y no conseguiré aceptarme. Si yo
entendiera que Dios tiene un propósito único para mi vida de acuerdo a la combinación de esos factores
y otros, puedo aceptar y alegrarme en ellos.

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Mi auto-aceptación, acaba influenciando todo mi entorno, volviéndose, hasta cierto punto, una
actitud profética que se acaba realizando. Cuando confío que las cosas saldrán bien o que saldrán
mal, hay una tendencia de que esto venga a suceder. También hay una tendencia a interpretar los
resultados de nuestros esfuerzos según nuestros ojos positivos o negativos. Así, dos personas pueden
visualizar el mismo acontecimiento y, de acuerdo a sus ojos, hallar que fue bueno o terrible. Es como la
visión de un vaso de agua lleno hasta la mitad. El optimista ve el vaso medio lleno y se alegra con lo que
tiene. ¡El optimista ve que está medio vacío y se entristece con lo que falta!
Eso ha llevado a muchas personas a la escuela del pensamiento positivo. “Piense de forma
positiva y las cosas se volverán positivas”. Eso es una media verdad. Si hiciéramos eso,
probablemente comenzaríamos a visualizar la vida de forma más positiva. Pero la media verdad contiene
una mentira peligrosa. Comunica que usted tiene un poder en su mente que puede volver las cosas
positivas, un poder de crear lo que no existe. Eso no es verdad. Pensamientos positivos no cambian la
realidad, aunque puedan influenciar en la manera como las personas enfrentan esa realidad.
Lo que cambia la realidad son nuestros esfuerzos junto con los de otros (personas, “circunstancias”,
ángeles, demonios, Dios). Pero la realidad que enfrentamos cambiará radicalmente, dependiendo de que
la percibamos desde la perspectiva de Dios. pablo declara:
“16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne (De aquí en
adelante no vamos más a juzgar a nadie por los principios humanos - BAD); y aun si a Cristo
conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que, si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Co 5.16-17).
Cuando nos entregamos a Dios, nuestra perspectiva cambia radicalmente. Oswald Chambers
ilustra bien eso en su libro devocional Todo para El:
“Dios llamó a Jesucristo para lo que parecía un fracaso absoluto. Jesús llamó a Sus discípulos para
que presenciaran Su muerte; los llevó a cada uno de ellos a un profundo quebrantamiento. La vida de
Cristo fue un fracaso total bajo el punto de vista de todo el mundo, menos de Dios. Lo que los hombres
consideraron un fracaso, fue un extraordinario triunfo desde el punto de vista divino, porque el propósito
de Dios nunca es el propósito del hombre” (p. 171).
Note que existe una diferencia entre Dios cumplir Sus propósitos: 1) en mi vida; y 2) a mi
alrededor. El cumple Sus propósitos en mi vida en la proporción en que yo me entrego a la dirección de
Él. Si yo soy sumiso a Él, lleno del Espíritu, Él tiene control sobre mi vida y cumplirá Sus propósitos en
mí. ¡Aleluya!
Pero Él no tiene el mismo control sobre las personas a mi alrededor. Dependiendo de cuánto ellos
se entregan a Él y a Su voluntad, Dios cumplirá Sus propósitos inmediatos en sus vidas. Aunque ellos
vayan en contra de los propósitos de Dios, El continúa operando en mí, cumpliendo todo lo que Él
quiere en mí. Yo puedo aguardar con confianza que El hará que todas las cosas cooperen para el bien
(Ro 8.28), mientras yo siga entregándome a Su propósito principal: ser más y más semejante a Cristo
(Ro 8.29)

4. ENTIENDA LOS PROPÓSITOS DE DIOS PARA LAS PERSONAS DE SU


ALREDEDOR.
Cuando estoy entendiendo los propósitos de Dios, mi confianza de que Él está en el Trono, de que
Él está en el control, me lleva a una aceptación profunda de Dios y, consecuentemente, a una auto-
aceptación profunda de mí mismo. Confío que Él y yo estamos trabajando como socios, en conjunto.

72
Existe una actitud que me libera de preocuparme con lo que los otros puedan estar pensando
de mí. Con esa actitud, ya no vivo para agradar a los otros o preocupado con el hecho de que a ellos no
les agrado. La clave para esa actitud son dos preguntas:
1. ¿Qué es lo que Dios está haciendo en la vida del otro? Esta pregunta me lleva a la oración. Me
lleva a querer entender al otro, en vez de ser entendido. ¡Y me lleva a querer ayudar, en vez de
preocuparme en ser ayudado, a amar, en vez de ser amado, a servir, en vez de ser servido!
2. ¿Cómo puede ayudar Dios en eso? ¿Cómo puedo hacerme socio de Dios? Mi brújula es Dios.
Sus opiniones, deseos y propósitos me orientan. Ya no me oriento más por las personas, procurando
satisfacerlas. Yo me adapto a otros, no porque soy preso a las opiniones de ellos, con miedo de lo que
van a pensar o decir, sino me adapto porque entiendo que tengo dones, experiencias, fruto del Espíritu
para servir al otro, para que sea exhortado en la caminata de volverse más como Cristo y cumplir los
propósitos de Dios para su vida. ¡Qué libertad maravillosa!

Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en grupos,
como en la semana pasada.

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TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.
2. Haga un diario espiritual acerca del estrés en base a Santiago 1.2-5, respondiendo a dos preguntas:
a) ¿Qué es lo que Dios me está diciendo?, y b) ¿Qué voy a hacer en base a eso? (Aplicación).
3. Opcional, si hubiere tiempo. Anote otros versículos que nos ayudan a entender mejor el estrés y
cómo superarlo.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional: Comparta en base a su auto-evaluación. Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria
que quiera compartir, use el resto del tiempo para ministrar a él.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos).

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ANEXO

Yo soy especial
Lo que Dios dice que soy1

Yo soy un hijo de Dios, porque yo nací de nuevo de semilla incorruptible de la


1 Pedro 1:23
palabra de Dios, la que vive y permanece para siempre.
Yo he sido perdonado de todos mis pecados y he sido lavado con Su sangre. Efesios 1:7
Yo soy una nueva criatura. 2 Corintios 5:17
Yo he sido liberado del poder de las tinieblas y trasladado al reino de Dios. Colosenses 1:13
Yo estoy redimido de la maldición de la ley. Gálatas 3:13
Yo soy escogido, santo y sin mancha en el Señor. Efesios 1:4
Yo soy un hijo de Dios, porque yo nací de nuevo de semilla incorruptible de la
1 Pedro 1:23
palabra de Dios, la que vive y permanece para siempre.
Yo he sido perdonado de todos mis pecados y he sido lavado con Su sangre Efesios 1:7
Yo soy una nueva criatura. 2 Corintios 5:17
Yo he sido liberado del poder de las tinieblas y trasladado al reino de Dios. Colosenses 1:13
Yo estoy redimido de la maldición de la ley. Gálatas 3:13
Yo soy escogido, santo y sin mancha en el Señor. Efesios 1:4
Yo soy acepto en Cristo Efesios 1:6
Yo soy bendecido. Deuteronomio 28:1-14
Yo soy santo. Romanos 1:7
Yo soy apto para compartir Su herencia. Colosenses 1:12
Yo soy cabeza y no cola. Deuteronomio 28:13
Yo estoy arriba y no debajo Deuteronomio 28:13
Yo soy victorioso. Apocalipsis 21:7
Yo estoy muerto al pecado. Romanos 6:2,11
Yo soy elegido. Colosenses 3:12
Yo soy amado con un amor eterno. Jeremías 31:3
Yo estoy confirmado hasta el final. 1 Corintios 1:8
Yo he sido liberado Juan 8:31-33
Yo soy circuncidado con la circuncisión no hecha a mano. Colosenses 2:11
Yo estoy crucificado con Cristo. Gálatas 2:20
Yo estoy vivo con Cristo. Efesios 2:5
Yo he sido resucitado con Cristo y estoy sentado en lugares celestiales. Colosenses 2:12
Yo soy imitador de Dios e hijo amado. Efesios 5:1
Yo soy luz del mundo. Mateo 5:14
Yo soy la sal de la tierra. Mateo 5:13
Yo he sido acercado a Dios con la sangre de Cristo. Efesios 2:13
Yo soy más que vencedor. Romanos 8:37
Yo estoy en Cristo Jesús, quien me es sabiduría, justificación, santificación y
1 Corintios 1:30
redención.
Yo soy embajador de Cristo. 2 Timoteo 1:9

1
Este material fue escrito por Craig Hill y es entregado al finalizar el Seminario Sendas Antiguas

75
Yo soy llamado de Dios. 1 Tesalonicenses 1:4
Yo soy de los primeros frutos de su creación. Santiago 1:18
Yo soy nacido de Dios y el diablo no me toca. 1 Juan 5:18
Yo soy heredero de Dios. Romanos 8:17
Yo estoy reconciliado con Dios. 2 Corintios 5:18
Yo estoy cubierto con sus bendiciones. Deuteronomio 28:2
Yo estoy sanado por la herida de Jesús. 1 Pedro 2:24
Yo soy ciudadano con los santos de la casa de Dios. Efesios 2:19
Yo estoy sellado con la promesa del Espíritu Santo. Efesios 1:13
Yo estoy completo en Cristo. Colosenses 2:10
Yo soy como la niña de los ojos de mi Padre. Salmos 17:8
Yo estoy libre de toda condenación Romanos 8:1
Yo soy justo de Dios a través de Jesucristo. 2 Corintios 5:21
Yo soy escogido. 1 Tesalonicenses 1:4
Yo estoy arraigado y sobreedificado y confirmado en la fe, abundando en acciones
Colosenses 2:7
de gracias.
Yo soy discípulo de Jesucristo porque yo tengo amor por los demás. Juan 13:34,35
Yo estoy edificado sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesús la Efesios 2:20
piedra principal.
Yo comparto Su naturaleza divina. 2 Pedro 1:4
Yo soy hechura de Dios, creado en Cristo Jesús para buenas obras. Efesios 2:10
Yo estoy siendo cambiado a Su imagen. Filipenses 1:6
Yo soy uno con Cristo. Juan 17:21-23
Yo tengo todas mis necesidades cubiertas por Dios, de acuerdo a las riquezas en Filipenses 4:19
gloria en Cristo Jesús.
Yo tengo la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16
Yo tengo vida eterna. Juan 6:47
Yo tengo mi herencia garantizada. Efesios 1:14
Yo tengo vida abundante. Juan 10:10
Yo he vencido al mundo. 1 Juan 5:4
Yo tengo la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento Filipenses 4:7
Yo tengo acceso al Padre por el Espíritu. Efesios 2:18
Yo he recibido el poder del Espíritu Santo, el poder de imponer las manos sobre
los enfermos y verlos sanados, el poder para echar fuera demonios, el poder sobre Mateo 16:17,18
el poder del enemigo.
Yo puedo hacer todas las cosas en Cristo Jesús. Filipenses 4:13
Yo haré aún cosas mayores que Jesús. Juan 14:12
Yo camino en Cristo Jesús Colosenses 2:6
Yo soy de Dios y mayor es el que está en mí que el que está en el mundo. 1 Juan 4:4
Yo prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento en Cristo Jesús. Filipenses 3:14
Yo vivo por la ley del Espíritu Santo. Romanos 8:2
Yo reconozco la voz de Dios. Juan 10:14
Yo anuncio las virtudes de Dios. 1 Pedro 2:9
Yo soy triunfador en Cristo. 2 Corintios 2:14
JESÚS EN MÍ ES LA ESPERANZA DE GLORIA. Colosenses 1:27

76
8. Entendiendo la Fuerza del Estrés
2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando 28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y
os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que cargados, y yo os haré descansar.
la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended
Mas tenga la paciencia su obra completa, para de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
que seáis perfectos y cabales, sin que os falte hallaréis descanso para vuestras almas; 30
cosa alguna. 5 Y si alguno de vosotros tiene porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mt.
falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a 11.28-30)
todos abundantemente y sin reproche, y le será
dada. (Stg 1.2-5)

AUTO-EVALUACIÓN DE SU NIVEL DE ESTRÉS


Mientras vivamos el estrés existirá. Especialmente en las grandes ciudades la vida agitada
acarrea mucho estrés. En un día podemos experimentar varias demandas: la de levantarse temprano
cuando estamos cansados, de salir corriendo para no atrasarnos, de luchar con el tránsito, de satisfacer a
nuestro jefe, de satisfacer a nuestros clientes o subordinados, de concluir el trabajo antes de la hora de
salida; de luchar con el tránsito nuevamente; de actuar como persona amable al entrar en nuestra casa; de
satisfacer las necesidades de todos en casa; de alistarnos rápido si tuviéramos un compromiso en la
noche; de participar de una reunión sin dormitar; y de llegar a casa cansadísimo no sabiendo si
conseguiremos dormir bien por causa de las preocupaciones que están calentando nuestra cabeza o la
fiesta que revienta en la casa vecina.
Estrés (o Stress). ¡Todos lo conocemos bien! Si alguien entregara diplomas en ese campo, ¡la
mayoría de nosotros ganaría el master! Somos maestros en cuanto a conocer bien el estrés, pero
posiblemente, no tan buenos en cuanto a canalizar el estrés para que sea positivo. Estando fuera de
control el estrés se vuelve una aflicción, agotándonos y dejándonos vulnerables a problemas
emocionales y enfermedades físicas.
El nivel de estrés está indicado al lado del ítem, medido de acuerdo a Colmes en “Unidades de
cambio de Vida” (UCVs). Anote el valor correspondiente de UCVs en el espacio al lado de cada ítem
que usted experimentó apenas en este último año. Al final, sume todos los puntos.

N° de
UCVs EVENTO

_______ 100 Muerte del cónyuge


_______ 73 Divorcio
_______ 65 Separación del cónyuge
_______ 63 Encarcelamiento
_______ 63 La muerte de un miembro de la familia muy querido
_______ 53 Enfermedad o herida física
_______ 50 Casarse
_______ 47 Ser despedido del trabajo
_______ 45 Reconciliación matrimonial
_______ 45 Jubilarse

77
_______ 45 Cambio en el estado de salud de un miembro de la familia
_______ 40 Embarazo
_______ 39 Dificultades sexuales
_______ 39 Ganancia de un nuevo miembro en la familia
_______ 39 Reajustes en el trabajo
_______ 38 Cambio del estado financiero
_______ 37 Muerte de un amigo íntimo
_______ 36 Cambio para otro tipo de trabajo
_______ 35 Cambio en el número de argumentos con el cónyuge
_______ 31 Asumir prestaciones o una deuda grande (equivalente a más de seis de renta)
_______ 30 Pérdida de crédito
_______ 29 Cambio de responsabilidades en el trabajo
_______ 29 Hijo o hija saliendo de la casa
_______ 29 Problemas con los suegros o cuñados
_______ 28 Realización personal extraordinaria
_______ 26 Cónyuge iniciando o parando de trabajar
_______ 26 Comenzar o concluir estudios
_______ 25 Reforma o cambio en su espacio personal en la casa
_______ 24 Cambio de hábitos personales
_______ 23 Problemas con el jefe
_______ 20 Cambio en las horas o condiciones de trabajo
_______ 20 Cambio de residencia
_______ 19 Cambio en la participación de la iglesia
_______ 18 Cambio en las actividades sociales
_______ 17 Asumir una deuda menor (equivalente a menos de seis meses de renta)
_______ 16 Cambio en los hábitos de dormir
_______ 15 Cambio en la cantidad de encuentros familiares
_______ 15 Cambio en los hábitos de comer
_______ 13 Vacaciones
_______ 12 Navidad
_______ 11 Una infracción de la ley (sin ser encarcelado)
_______ Otro ítem _______ de la lista abajo
_______ Otro ítem _______ de la lista abajo
_______ TOTAL

ÍTEMS ADICIONALES
A. 65 Ser madre soltera viendo con su hijo (o hijos)
B. 50 Conflictos serios con un miembro de la familia en casa
C. 45 Trabajar y/o estudiar por un periodo de 60 horas o más, semanalmente
D. 30 Conflictos serios con el liderazgo de la iglesia
E. 30 Tener un hijo de cuatro años o menos en casa
F. 30 Gastar dos horas o más en el tránsito diariamente
G. 28 Participar de más de cuatro reuniones semanales en la iglesia
H. 25 Tener más de un hijo de cuatro años o menos en la casa
I. 18 Conflictos serios con los vecinos

78
Usted notará que un cambio significativo como jubilación trae otros cambios como: alteración en
las condiciones financieras, cambio en las responsabilidades del trabajo y cambios en cuanto a su
espacio personal en casa. Un cambio grande nunca sucede de forma aislada. Holmes y Rahe calculan
que alguien que tiene menos de 150 puntos de estrés en el último año tiene sólo 33% de posibilidades de
enfermedad seria en los próximos dos años. de 150 a 300 puntos, la posibilidad sube a 50%. Encima de
300 puntos, ¡cuidado! Existe una posibilidad de 80% que usted tenga un problema serio de salud,
pudiendo ser enfermedad, accidente, cirugía o enfermedad emocional.
Sin duda, no todo el mundo va a encajarse en esa predicción. Algunas personas con poco estrés,
pueden estar frecuentemente enfermas por causa de otros factores estresantes como los vicios, estar
lidiando con heridas emocionales, no tener apoyo personal o tener una auto-imagen baja que causa
ansiedad. Otras personas con un total alto de puntos no quedarán enfermas porque tienen bastante apoyo
personal y se sienten confiados en cuanto a sí mismos. Cada persona tiene un juego de factores que
trabaja a favor de, o en contra, ella.

_____________

PARA ESTUDIAR
Mientras usted lee, no olvide de subrayar puntos importantes y colocar anotaciones en el margen.
Coloque la palabra “¿Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que pueda estar
relacionado con usted.
______________

En este capítulo sobre el estrés, como en los capítulos anteriores, vamos a responder de forma
introductoria y simple a cuatro preguntas.
A. ¿Qué es el estrés?
B. ¿Por qué muchas personas se sienten estresadas?
C. ¿Cuáles son los resultados del estrés?
D. ¿Cómo superar el estrés?

A. ¿QUÉ ES EL ESTRÉS?
¿El estrés es un problema emocional? ¿Físico? ¿Es un problema del interior o surge de las
circunstancias exteriores? ¿Es siempre malo? ¿Puede ser saludable? Esas y otras preguntas serán
respondidas en este capítulo, comenzando con la definición de estrés.
El diccionario dice: “Estrés es cualquier fuerza ejercida sobre un cuerpo (o entidad) que
tiende a comprimir o alterar su forma”. El estrés puede tener causas interiores o exteriores. Puede ser
físico, químico o emocional resultando en tensión física o mental. El estrés puede contribuir con ciertos
problemas emocionales o dolencias, quienes a su vez pueden causar estrés. Puede acabar siendo un
círculo vicioso succionado la energía emocional y física de las personas, llevando a la depresión, o si ya
estuviera deprimida, profundizándola.
Aunque sea un poco complicado definir el estrés, permítame darle mi definición. En seguida, como
en los capítulos anteriores, explicaré cada frase.

79
Estrés es nuestra respuesta a las presiones
que desequilibran nuestras vidas.
El impacto del estrés depende de nuestros
recursos físicos, emocionales y espirituales.

1. EL ESTRÉS ES NUESTRA RESPUESTA A LAS PRESIONES


No importa la naturaleza del estrés, nuestro cuerpo responde a una presión aguda
preparándose para atacar o huir. El corazón late más rápido y más fuerte, la presión sube,
comenzamos a sudar, la tensión muscular aumenta, la adrenalina da un salto y más gordura y azúcar son
liberadas en la sangre como combustible preparándose para la acción inmediata.
¿Usted conoce esos síntomas? La mayoría de nosotros se siente así cuando tiene que dar una
conferencia, hacer una prueba, o conocer al nuevo jefe. Experimentamos estrés cuando recibimos una
llamada a media noche, cuando un niño corre atravesando una calle muy transitada, o cuando de alguna
forma, no sentimos amenazados.
Pero no todo estrés y sus efectos son tan obvios. El estrés de una auto-imagen negativa, un empleo
donde no nos sentimos realizados, carencias no atendidas, el trabajo que no conseguimos concluir son
tan reales como los estrés agudos que vimos más arriba, y los efectos pueden ser igualmente desastrosos.
Presión alta, dolos de cabeza crónico, cansancio crónico; dificultades intestinales e incomodidad
menstrual agravada, muchas veces, son los resultados de esos estrés continuos.
El estrés es fundamental a nuestra salud; en sí mismo no es destructivo. De hecho, estamos
siempre bajo alguna forma de presión, aun en durmiendo. Al inicio, esa presión nos motiva, nos
estimula, nos ayuda a producir, nos lleva a alturas más allá de lo que iríamos sin ella.
Cuando el estrés ultrapasa nuestra habilidad de responder bien, nuestra productividad
comienza a caer y se transforma en aflicción. Si no atendemos a las señales del estrés, corremos el
peligro de enfermarnos y sufrir problemas emocionales. Estar estresado al punto de la aflicción,
normalmente indica que necesitamos disminuir el ritmo y reevaluar si estamos actuando con nuestras
propias fuerzas en vez de permitir que el Espíritu Santo se siente en el trono (para quedar en el control)
de nuestra vida. Como Kathy Millar dice:
“Cuando Dios nos creó, Él nos dio un cuerpo capaz de resistir al estrés, sabiendo que siempre
tendríamos que enfrentarlo. Pero Él quiso que hiciéramos eso en Su dependencia. Cuando intentamos
actuar por nuestra propia cuenta, la tensión se acumula y el estrés se transforma en aflicción” (1995,
p.81).
La aflicción es una indicación que nuestra vida no está en armonía, no está equilibrada. Veamos con
más detalles ese asunto de equilibrio y desequilibrio emocional.

2. EL ESTRÉS ES LA RESPUESTA AL DESEQUILIBRIO DE NUESTRAS VIDAS


Una ley física y psicológica es que todo siempre está procurando llegar al equilibrio o
mantener el equilibrio, se llama el “Principio de Homeostasis”. Cuando nuestro cuerpo se siente
desequilibrado en cuanto a alimentación, ejercicio, descanso u otras necesidades físicas, manda un
recado a nuestra mente. Si nosotros no respondemos al recado, este se torna más urgente pudiendo ser
acompañado por incomodidad y hasta por dolor. Si no prestamos atención al dolor, es probable que otros
sistemas del cuerpo van a comenzar a entrar en desequilibrio también.

80
Esta misma experiencia sucede en el área de necesidades emocionales y espirituales. Cuando
alguna cosa está desequilibrada en nuestros relacionamientos, en nuestras emociones o en nuestra vida
espiritual, nuestra alma o espíritu manda un recado a nuestra mente. Perdemos el sentido de armonía y
paz que indica equilibrio. Si no respondemos a ese recado interior, a esa alarma, él se vuelve más
urgente pudiendo ser acompañado por incomodidad o dolor. Siempre existe un costo muy alto si no
prestamos atención al dolor. La represión (endurecimiento) del dolor emocional como del dolor
espiritual, normalmente llevará a otras áreas de nuestra vida a entrar en crisis, e entrar en desequilibrio.
Puede ser que cuando reconozcamos que estamos estresados, varias áreas de nuestra vida ya estén
desequilibradas.
Vivimos en un estado continuo de transición del equilibrio para el desequilibrio y viceversa.
Cambios, y el estrés que lo acompañan, nos saca del equilibrio, de la comodidad, de la pasividad,
llevándonos a un desequilibrio. Responder al estrés de una forma saludable nos lleva de vuelta al
equilibrio. El estrés se vuelve negativo cuando no conseguimos responder bien a él y comenzamos a
vivir de una forma desequilibrada. Esto se complica porque la ley que lleva al equilibrio es tan fuerte
que nosotros buscamos un ajuste, muchas veces inconsciente, para equilibrar la dimensión
desequilibrada! Por esa razón, el estrés no resuelto, muchas veces, lleva a síntomas de enfermedades
físicas (desequilibrio).
Por increíble que parezca, Dios nos invita al estrés! No existe crecimiento, ni cambio, sin estrés.
En lugar de la palabra “estrés” la Biblia usa palabras como tribulaciones, pruebas y tentaciones. Esos
estreses nos rodean porque el mundo no funciona de acuerdo a la armonía y los valores de Dios. El
mundo a nuestro alrededor funciona dentro de un equilibrio artificial, un equilibrio inestable! Los
valores del mundo son: humanismo, individualismo, materialismo, relativismo, narcisismo (dedicación a
la propia apariencia), hedonismo (dedicación al placer) y egoísmo. El espíritu de este mundo lo lleva a
ser desequilibrado. Esos “ismos” reflejan una filosofía de vida dedicada a tales áreas. Si sentimos estrés
cuando somos confrontados con esos valores y actitudes, no debemos asustarnos.
No sentir estrés en relación al mundo indica que nosotros nos equilibramos o nos ajustamos
dentro de su sistema desequilibrado. A veces iglesias enteras se pueden acomodar a uno u otro espíritu
o valor de este mundo, dejándonos sentir que somos buenos creyentes porque todos nuestros hermanos
en la fe piensan o actúan de la misma forma. Pero las cartas a las iglesias en los primeros capítulos de
Apocalipsis dejan muy claro que iglesias enteras pueden ser seducidas a equilibrarse según los valores y
pensamientos del mundo.
Entonces, el estrés es positivo, porque nos fuerza a crecer, nos lleva a depender de Dios y nos
lleva a alturas que no llegaríamos sin él. El estrés se vuelve negativo cuando no aguantamos tanto
desafío y comenzamos a atrasarnos en el crecimiento, en la dependencia de Dios y a parar de subir
alturas todavía no alcanzadas. Hace treinta años Alvin Toffler se hizo famoso con su libro El Shock
del Futuro. La tesis de él es simple: los cambios están llegando a nuestras vidas más y más rápidamente
a cada año. Las estructuras de estabilidad tradicionales y centros comunitarios como la familia, la
vecindad, la iglesia, la escuela, están perdiendo su poder a un ritmo alarmante. Para alguien que vive en
una ciudad grande y más todavía, para alguien que cambia de un lugar rural o ciudad pequeña a una
ciudad grande, los cambios pueden virar tan rápidamente que la persona no aguanta el choque.
Recuerdo cuando yo y mi familia nos mudamos para Brasil en junio de 1990. Mi hija Raquel tenía
cinco años y luego que llegamos la mandamos para la escuela. La profesora no sabía qué hacer con ella
porque ella quedaba llorando todos los días. La profesora le ordenaba que deje de llorar y cuando no
obedecía, la tachaba de niña malcriada y desobediente. A la verdad, en cierto sentido, era exactamente lo
opuesto! Raquel es las más dulce y sensible de todos nuestros cuatro hijos. Por eso, el choque cultural y
el estrés fueron más fuertes para ella que para nosotros. Mirando por el retrovisor del tiempo, eso queda
patente, pero en aquellos momentos, estábamos desorientados y confusos sobre qué hacer.

81
Cuántas personas se encuentran en una situación como la de Raquel! No están consiguiendo lidiar
bien con la vida. No están consiguiendo responder a la altura de las expectativas de otros, especialmente
los que están en autoridad. Algunas personas pueden tacharlos de forma negativa, discriminándolas,
buscando disciplinarlas y hasta rechazándolas por no cumplir los criterios “normales” de los demás.
Al año siguiente, Raquel tuvo serios problemas desde el inicio, en la escuela. Nosotros le dimos a
ella la opción de repetir el año. Ella quedó muy feliz con esa opción! Repitiendo el año, ella ganó el
premio de la mejor estudiante de su clase. Hoy es una muchacha bien ajustada, que ama a Dios, lleva en
serio su vida devocional, sus responsabilidades en la iglesia, le agrada su escuela y tiene buenas amigas.
Pero para que ella consiguiera eso, tenía que tener un período (un año!) de sosiego y ayuda de otros que
la aceptaran como era, la apoyaran y no colocaran muchas demandas sobre ella, permitiendo así la
recuperación del estrés.
Existen tres etapas que siguen a una experiencia que nos amenaza o nos fuerza a adaptarnos
más rápido.
A) La etapa de alarma, cuando nuestro cuerpo se alista para el desafío. Hacemos lo posible para
resolver luego el estrés, pero al no conseguirlo pasamos a la segunda etapa.
B) La etapa de perseverancia, cuando resistimos al estrés, pero no conseguimos mantener toda la
energía física y emocional que tuvimos en la primera etapa. Si no conseguimos resolver el desequilibrio
a esta altura, pasamos a la tercera etapa.
C) La etapa de agotamiento, cuando pasamos a experimentar una caída emocional. Si no
conseguimos alivio, esto pasará a afectar los órganos del cuerpo, llevando a la enfermedad.
Hasta aquí hemos hablado sobre el estrés, en un sentido general, pero a continuación indicaremos
algunas de las causas más específicas del estrés.

B. ¿POR QUÉ MUCHAS PERSONAS SE SIENTEN


ESTRESADAS?
Nos sentimos estresados cuando el nivel de presión que estamos enfrentando ultrapasa
nuestros recursos físicos, emocionales y espirituales. Los desafíos, entonces, se vuelven amenazas. La
presión se vuelve aflicción. Este tipo de estrés negativo fluye de varias fuentes:
1. Falta de una visión simple y clara de Jesús y de Su Reino;
2. Materialismo y problemas financieros;
3. Falta de prioridades divinas, viviendo en la tiranía de lo urgente;
4. Expectativas (nuestras y de otros);
5. Defensas emocionales que succionan nuestra energía;
6. Malos hábitos.
Los primeros tres ítems son tratados de forma más extensa en mi libro Creciendo en la Vida Simple
y en el libro El Hombre de Hoy de Patrick Morley. Veamos cada uno de los seis puntos con más detalle.

82
1. FALTA DE UNA VISIÓN SIMPLE Y CLARA DE JESÚS Y DE SU REINO
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que
tenemos por delante,
2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él
sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (He 12.1-2)
la falta de una visión simple y clara es la raíz de todas las otras fuentes de estrés. Sin esa
visión y sin perseverar en ella, tendremos problemas serios con nuestra perspectiva (Mt 6.22-23). Si no
estamos ocupados con el Reino de Dios ante todo (Mt 6.33), descubriremos luego que estamos pre-
ocupados con todo y cualquier otra cosa. Esa pre-ocupación nuca fue la intención de Dios;
consecuentemente nos trae bastante estrés. Si usted se encuentre afligido por la preocupación,
recomiendo el excelente libro de Kathy Millar, Cuando el Amor se Transforma en Ira (Una ayuda para
madres estresadas), especialmente el capítulo diez.

2. MATERIALISMO Y PROBLEMAS FINANCIEROS


Materialismo es la filosofía de vida centralizada en cosas materiales. Básicamente, el valor de
la persona está basado en sus posesiones y condiciones financieras. Nos compramos un gran pleito y
mucho estrés cuando permitimos que la televisión, nuestros vecinos, los hermanos de la iglesia, los
colegas del trabajo y la escuela, o los vendedores determinen para nosotros lo que necesitamos tener
para experimentar una vida feliz.
Si basamos nuestros valores en lo que el mundo valoriza en cuanto a las cosas materiales, nos
entregaremos aun enorme estrés. Peor todavía si fuéremos cristianos, porque Jesús enseña claramente
que no podemos servir al materialismo y a Dios al mismo tiempo (Mt 6.24). Buscar hacer una alianza
con los dos señores nos deja frustrados y estresados. Acabaremos dedicándonos a uno y despreciando al
otro.
Cuando no vivimos de acuerdo a nuestras necesidades y optamos por vivir de acuerdo a nuestros
deseos, entramos en estrés. Y eso se complica más si quedamos esclavizados financieramente por
préstamos y deudas. Si usted se encuentra en esa situación, sería bueno pedir consejo a alguien
experimentado y maduro en esa área.

3. FALTA DE PRIORIDADES DIVINAS, VIVIENDO EN LA TIRANÍA DE LO URGENTE


Déjeme dar un breve resumen de prioridades divinas. Ellas comienzan cuando colocamos a
Dios en primer lugar y le obedecemos a Él. Algunas actividades relacionadas son nuestro tiempo
devocional individual y con la familia, participar de un culto semanal que incluya alabanza y prédica de
la Palabra de Dios.
Ligada a esta primera está la prioridad de mantenernos en buena forma física, emocional y
espiritual. Debemos ejercitarnos físicamente, comer de forma saludable y descansar lo suficiente.
Descansar un día a la semana fue establecido en la Creación (Gn 2.2-3) y colocado como uno de los diez
mandamientos (Ex 20.8-11). Vea también Lv 26.34-35 y 2 Cr 36.17-21 para entender la seriedad con la
cual Dios lleva el descanso.
La segunda prioridad para los casados es el cónyuge, seguida por los hijos. La tercera es la
iglesia, en la cual debemos tener un grupo pequeño, donde experimentamos la iglesia en miniatura. Las
siguientes prioridades serían: el trabajo, la vecindad y la sociedad (que incluye la política). Mi

83
libro Creciendo en la Vida Simple, capítulos 6-8, da una base bíblica en cuanto a esto y ejercicios
prácticos para redefinir nuestra agenda semanal según las prioridades divinas.
Cada vez que invirtamos el orden de prioridades traemos más estrés a nuestras vidas. El estrés
puede quedar fuera de control cuando existe más de una organización, persona, o grupo que encuentran
tener el derecho de la principal prioridad en nuestra vida. Para la persona casada, después de Dios, la
primera prioridad es el cónyuge y la familia. Si el jefe o la iglesia procuran asumir la primera prioridad,
lo que es muy común, necesitamos ser firmes en comunicar una visión divina para nuestras vidas que
incluya las prioridades divinas. En la peor de las hipótesis, necesitamos cambiar de empleo o de iglesia
si ellos no nos están permitiendo mantener las prioridades en orden.
Es común asumir un exceso de compromisos, especialmente si estamos involucrados en la iglesia.
Por lo menos dos veces al año debemos evaluar lo que vamos a parar de hacer para tener una vida
equilibrada y una vida abierta a nuevas oportunidades y aventuras que Dios tiene para nosotros.
El cuadro de arriba se complica mucho si la madre tiene que trabajar fuera y todavía más, si
fuere madre soltera. Muchas veces es necesario trabajar fuera, pero si la mujer no supiera tomar buenas
previsiones, acabará teniendo una vida súper estresada por no conseguir vivir de acuerdo a las
prioridades divinas. En esa área recomiendo el capítulo once del libro de Kathy Millar citado arriba. Las
mujeres que trabajan fuera de casa deben tener bastante cobertura y apoyo de su liderazgo espiritual
(marido, discipulador, pastor), para no quedar súper estresadas. Si no fuera así, con el paso del tiempo,
acabarán tratando mal a sus hijos y generando una familia disfuncional.

4. EXPECTATIVAS (NUESTRAS Y DE OTROS)


Kathy Miller, escribiendo para las mujeres, dice:
“Gran parte del estrés tiene su origen en las expectativas: lo que esperamos de nosotros mismas y lo
que creemos que los otros esperan de nosotros…hasta lo que pensamos que Dios espera de nosotros.
Esas expectativas, en general, son: que debemos ser perfectas. Todavía, nadie es perfecto” (p. 81).
El primer ladrón de nuestro contentamiento y paz son nuestras propias expectativas.
Nuestros objetivos, muchas veces, no son realistas. Hallamos que la vida cristiana normal es ser
siempre victorioso. Olvidamos que los grandes gigantes de la fe no eran siempre victoriosos. Relea a
los héroes de la fe en Hebreos 11 y verá que todos fallaron y muchos, terriblemente. Nuestro problema
viene cuando no queremos aceptarnos a nosotros mismos como seres humanos que yerran. No queremos
perdonarnos y no aceptamos el perdón de Dios. Quedamos presos al perfeccionismo y la culpa falsa de
que nunca seremos suficientemente perfectos. Trataremos más de es problemas en el siguiente estudio
acerca de la culpa falsa y verdadera.
El segundo ladrón de nuestro contentamiento y paz es dejar que las expectativas de otros nos
controlen. Es imposible agradar a todo el mundo en todo tiempo. La verdad es que es imposible agradar
a una única persona en todo tiempo. ¡Pero cuántas personas, en su inseguridad y falta de auto-
aceptación, están presas en la búsqueda de agradar a todos a su alrededor. Quedamos estresados
corriendo tras lo imposible y más estresados todavía, cuando queda evidente que no lo conseguimos!
En tercer lugar, muchos atribuyen grandes expectativas a Dios y viven con el miedo constante
de no conseguir agradarlo. Desarrollan una perspectiva distorsionada de Dios y hallan que El es
severo, impersonal y autoritario. Algunos hallan que El mide la verdadera espiritualidad de acuerdo a
una lista de criterios que nunca aparecen en la Biblia. Ese legalismo los esclaviza, y aún más, los lleva a
esclavizar a otros en nombre de Dios. Otra expectativa errada es pensar que Dios nos valoriza de
acuerdo a lo que producimos, y esto nos lleva a un activismo descontrolado. Muchos se dedican más al

84
trabajo de Dios de que a El mismo. La obra se vuelve un ídolo, dejando a la persona de Dios en un
segundo plano. El activista pierde de vista las prioridades divinas. Peor aun cuando ese activismo es en
la iglesia porque, en nombre de Dios, cónyuges e hijos son dejados de lado con consecuencias terribles:
heridas, amargura, rebelión y alejamiento de Dios. tal activismo es, muchas veces, un cierto tipo de
defensa emocional, que nos lleva a la quinta fuente del estrés.

5. DEFENSAS EMOCIONALES QUE SUCCIONAN NUESTRA ENERGÍA


Construimos defensas emocionales para esconder o controlar nuestra ira (estudio 4), miedo (estudio
5), depresión (estudio 6), y auto-rechazo (estudio 7). Si quisiera conocer más sobre esto, lea el capítulo
seis de LaHaye y Phillips La Ira – Una Opción, en el cual los autores describen 16 de las defensas
emocionales más comunes. Para que usted pueda entender mejor esas defensas, comentaré algunas de
ellas aquí de forma breve.
Compensación: disminuir o vencer una debilidad o limitación llamando la atención para una
característica o atributo fuerte o favorable. El activismo es un ejemplo de esto.
Racionalización: justificar conducta, creencias u sentimientos con argumentos que no son los
verdaderos motivos involucrados. Por ejemplo: “peras verdes” se refiere al argumento que algo que no
se dio no sería bueno, de cualquier forma.
Proyección: llamar la atención de comportamientos, rasgos o motivos indeseables, en los otros, a
fin de desviar la atención de estos mismos rasgos en su propia persona. Personas críticas, escépticas y
juzgadoras, muchas veces, están usando de esta defensa.
Egocentrismo: ganar reconocimiento no mediante realizaciones socialmente aprobadas, y por el
contrario, llamando la atención para sí de cualquier modo. Esto puede incluir una persona que actúa
como payaso, cómico o tonto, tanto como la otra persona que siempre habla como si fuera experta.
Represión: manteniendo fuera del campo de la conciencia sentimientos y recuerdos dolorosos que
no tiene condiciones de enfrentar. A veces las personas que sufrieron abuso sexual u otro gran trauma no
consiguen recordar de ciertos periodos o personas en sus vidas.
Perfeccionismo: huir a la culpa o las críticas, intentando hacer todo perfectamente. Este mecanismo
también permite a la persona sentirse justificada en apuntar las imperfecciones en los otros. El ejemplo
más obvio de eso puede ser el legalista.
Cada defensa es construida para no sentir dolor. Pero cada defensa tiene un costo alto, como
si hubiera un impuesto diario para mantenerla. El costo es la energía emocional que es succionada
para mantener la defensa. Cuanto mayor fuera el número o el tamaño de las defensas, menor energía
emocional tendremos para tratar el estrés normal de la vida. Vivimos, entonces, estresados por
circunstancias que no le afectan tan profundamente a otros miembros de la familia o a los colegas de
trabajo.

6. MALOS HÁBITOS
Malos hábitos, como beber mucho café (que es estimulante y aumenta la tensión), no hacer
ejercicios regulares y no cuidarse en cuanto a la alimentación aceleran el estrés. Trotar o andar bien
rápido, por unos veinte a treinta minutos, tres veces por semana, ayuda tremendamente en cuanto a
disminuir el estrés acumulado.

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Charles Cerling, Jr. escribió un excelente libro en esa área: Libérese de los Malos Hábitos, en el
cual da pasos positivos para eliminarlos. El indica cómo la mayoría de los malos hábitos pueden ser
superados en el espacio de un mes. Como resultado, recibimos alivio de la tensión, del estrés y de la
culpa. El libro sugiere cómo superar sentimientos de derrota, entender por qué esos hábitos persisten,
controlar los pensamientos y acciones y resistir las tentaciones.
Para resumir, el acumulo de presiones, desafíos y responsabilidades se vuelve agotante si ultrapasa
nuestros recursos físicos, emocionales y espirituales. Comentamos brevemente aquí sobre seis fuentes de
estrés: 1) Falta de una visión simple y clara (ser llenos del Espíritu); 2) Materialismo y problemas
financieros; 3) Falta de prioridades divinas; 4) Expectativas; 5) Defensas emocionales; 6) Malos hábitos.
Estos problemas fácilmente se juntan unos con otros. En la próxima sección veremos las consecuencias
de todo eso.

C. ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DEL ESTRÉS?


La revista Time (6/6/83) relató que los resultados económicos en los [Link]. debido a la ausencia
al trabajo relacionado con el estrés, con los gastos médicos de las empresas y con la pérdida de
productividad, eran estimados entre 50 y 75 billones de dólares por años, o sea, $us. 750 por trabajador.
El artículo indicó que las tres drogas más usadas eran: calmantes, drogas para hipertensión y una
medicación para úlceras. La revista Training (febrero de 1985) citó una investigación indicando que uno
de cada cinco hombres norteamericanos tiene un infarto antes de los 60 años. otras investigaciones
indican que un hombre de 35 años, con presión de 15/10, tiene una expectativa de vida de 16 años y
medio menos de que un hombre, de la misma edad, con presión de 12/8. Estos estudios indican que un
60% de las visitas a los médicos son por causa de enfermedades ligadas al estrés.
Recuerdo lo que me sucedió a fines de 1992. Débora había intentado esconder de mí una creciente
preocupación suya sobre una posible enfermedad seria. Había períodos en que ella perdía la visión,
otros, en el que el lado izquierdo de su cuerpo quedaba adormecido y otros, cuando sufría jaquecas.
Cuando ya no daba más para esconder o racionalizar los síntomas, fuimos a un médico. Los resultados
indicaron que ella no tenía ningún problema físico. Fuimos a un especialista en neurología. Después de
algunas pruebas simples, él nos dio su diagnóstico: estrés.
Tuvimos dificultades en creerlo. ¿Cómo puede esto suceder con nosotros, misioneros, dedicados al
Señor, bendecidos y bendiciendo a muchos, llenos del Espíritu (por lo menos, razonablemente llenos)?
Ya estábamos en Brasil hacía dos años y medio y habíamos pasado por las principales adaptaciones
básicas. No conseguimos identificar las raíces del estrés, a no ser nuestra vida “normal” que siempre
tenía un cierto nivel de estrés con el cual estábamos acostumbrados. Pero decidimos hacer una
experiencia. Ya que estábamos entrando en vacaciones, acordamos que Débora cambiaría radicalmente
su ritmo de vida. Haríamos una experiencia de un mes. En ese mes, todos los síntomas desaparecieron y
nunca más volvieron!
Una de las principales consecuencias del estrés es física. Los siguientes problemas, muchas
veces, están ligados al estrés:
• Dolor de cabeza por causa de la tensión, dolor en los costados
• Calambres y espasmos musculares
• Dolor en el cuello y en los hombros, dolor en la mandíbula, artritis
• Presión alta, taquicardia (corazón latiendo irregularmente), hemorragia cerebral
• Transpiración exagerada, asma, problemas respiratorios

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• Dolor de estómago, problemas digestivos, diarrea
• Problemas abdominales, obstrucción del vientre, alergias
• Ansiedad, gripes frecuentes, enfermedades contagiosas
• Problemas en la piel, algunas formas de cáncer
• Hipoglicemia (bajo nivel de azúcar en la sangre)
• Hipotiroidismo o Hipertiroidismo
• Corazón latiendo rápido con alta presión o pérdida de fuerza
• Insomnio, fatiga, depresión
• Comiendo demás o de menos, alcohol o abuso de otras drogas
• Disfunción sexual, inestabilidad emocional
• Temores y fobias, algunas disfunciones de aprendizaje
Muchas veces, dolores crónicos, no importando donde, son relacionados al estrés. Técnicas de
relajamiento ayudan a muchas personas con tales dolores.
Otra consecuencia principal del estrés es el agotamiento: los recursos físicos y mentales
quedan exhaustos. Agotamiento es la consecuencia de un estrés continuo, sin alivio, causado por híper-
intensidad al cumplir ciertos objetivos. Los síntomas de agotamiento son: irritabilidad general,
impaciencia, agresividad más allá de la normal, falta de alegría o placer, opresión debida a muchos
compromisos, aumento en el ritmo del corazón, mayor deseo de moverse, no consiguiendo quedarse
sentado, movimientos nerviosos con las manos, insomnio, dificultad en concentrarse, cansancio, presión
alta, comienzo de los problemas físicos indicados arriba y creciente usos de drogas y alcohol.
La persona puede quedar viciada al activismo hasta llegar el día en el que el corre-corre constante
acabará con sus recursos emocionales. Ahí entra el agotamiento. Antes de la persona agotarse, ya tiene
consecuencias serias. La primera víctima del activismo es el cónyuge del viciado en activismo. La
segunda víctima son los hijos.
Las señales de alguien viciado al activismo son cuatro:
1) Tiene una carga horaria de 60, 70 o más horas de trabajo semanales;
2) Habla frecuentemente sobre lo que ha producido o acerca de lo que está haciendo;
3) No consigue decir “no”;
4) No consigue descansar o relajarse. No consigue parar, siempre procura hacer algo.
En resumen, el estrés acarrea resultados muy serios física y emocionalmente. La siguiente
sección nos indica cómo podemos superar el estrés negativo y desgastante.

D. ¿CÓMO SUPERAR EL ESTRÉS?


Cuando estoy estresado y eso se está volviendo aflicción, necesito:
1. Entender la fuente del estrés
2. Visualizar los propósitos de Dios (Stg 1.2-5).
3. Escoger la mejor forma de responder al estrés.

1. ENTIENDA LA FUENTE DEL ESTRÉS


Ya indicamos seis fuentes del estrés. Repasemos la lista: 1) Falta de una visión simple y clara (ser
llenos del Espíritu); 2) Materialismo y problemas financieros; 3) Falta de prioridades divinas; 4)

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Expectativas; 5) Defensas emocionales; 6) Malos hábitos. Si usted se siente estresado, anote debajo las
fuentes que usted halla que más lo están afectando:
1.
2.
3.
Una vez que identificamos las fuentes que nos están afectando, debemos pasar para el segundo paso
que es: visualizar los propósitos de Dios.

2. VISUALICE LOS PROPÓSITOS DE DIOS (STG 1.2-5)


Dijimos que el estrés no resuelto tiene tres etapas: la alarma, la perseverancia y el agotamiento. Las
primeras dos etapas están reflejadas en Santiago 1.2-5con el cual abrimos el estudio. Las pruebas (estrés,
alarma) llevan a la perseverancia. Pablo refleja la misma actitud de Santiago cuando dice:
“hhh” (Ro 5.3-5)
los versículos cuatro y cinco indican el camino para no entrar en la tercera etapa de agotamiento.
Necesitamos: 1) Visualizar los propósitos de Dios; y 2) Tener una experiencia real de amor que nos
apoya durante el estrés y nos lleva al crecimiento, en vez de la derrota.
Podemos ver dos caminos en cuanto al estrés, uno negativo y otro positivo:
El estrés negativo
Estrés à perseverancia à agotamiento à que puede llevar a la muerte

El estrés positivo
Estrés à perseverancia à carácter à amor, fe y esperanza

Con esta perspectiva, volviendo a las fuentes del estrés que usted destacó, responda a esta pregunta
usando otra hoja o cuaderno: ¿cuáles son los propósitos de Dios a través de esas fuentes? ¿Lo que El está
procurando decirme?
Para poder andar en el camino del estrés positivo necesitamos aceptar los propósitos de Dios y optar
por cooperar con El. Al entender esos propósitos, sabremos cómo responder al estrés.

3. ESCOJA LA MEJOR FORMA DE RESPONDER AL ESTRÉS


Kathy Miller sugiere cinco formas de responder al estrés: reajustar, expresar, confrontar, tolerar y
atrasar:
A. Reajustar
Débora necesitó reajustarse al estrés, cambiando sus actividades. Otras veces será necesario
cambiar objetivos, prioridades o expectativas, especialmente si vemos que ellos no son lo que Dios
quiere. Jesús nos invita a tomar su yugo “porque él se ajusta perfectamente” (Mt 11.29). Puede ser que
nuestros ojos no hayan estado fijos en El. En ese caso necesitamos reajustarlos.

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B. Expresar
De la misma forma que necesitamos expresar nuestra ira (en un estudio anterior), necesitamos
expresar nuestro estrés. Si no asumimos la responsabilidad de expresar nuestros sentimientos de forma
saludable, acabaremos expresándonos de una forma que lastimará a otros, especialmente nuestra familia.
Si no sabemos expresarnos muy bien verbalmente, otra opción es hacerlo de forma escrita. Ayuda
tremendamente mantener un diario espiritual en el cual usted puede anotar lo que está sintiendo, lo que
Dios está hablando y lo que irá a hacer en base a lo que Dios habló.
C. Confrontar
En la mayoría de las seis fuentes de estrés negativo existen cosas que deben ser confrontadas.
Posiblemente, hasta deben ser reconocidas como erradas y pecaminosas. En ese caso, los pasos correctos
a seguir son: 1) Arrepentirnos, 2) Pedir perdón, y 3) Restituirnos.
D. Tolerar
A veces existen cosas que no podemos cambiar porque están fuera de nuestro control. Por ejemplo,
Débora, ya casada, pasó por una crisis al ver que su madre continuaba actuando como siempre, de forma
fría y sin amor maternal. Tuvo, entonces, dos encuentros con una psicóloga que conocía bien a su madre.
Ella le aconsejó que, en vez de esperar que su madre demostrara amor maternal, Débora debería
aceptarla con sus incapacidades. Conforme Débora consiguió aceptar a su madre en ese sentido, el estrés
que sentía se resolvió (aunque ella sintió tristeza por el amor que nunca iría a tener).
E. Atrasar
Muchas veces, los estreses de la vida amenazan ahogarnos. Hallo que, aquellos que son
introvertidos, pueden tener este sentimiento con más frecuencia. Varias veces, en los últimos meses, he
quedado tan estresado con ministraciones y la constante renuncia personal que acompaña mis viajes, que
al llegar a casa, no quiero ver a nadie. Débora me entiende y me ayuda a tener tiempo a solas sin
interrupciones, para recuperar el fuego emocional.
Esto sucedió cierto domingo. Yo estaba frustrado, irritado y simplemente no viendo que sería bueno
ir al culto en aquella noche. Viendo mi estado emocional, Débora me animó a quedarme en casa. Hice
eso y, de veras, cuando mi familia regresó de la iglesia, yo estaba más dispuesto a ser un buen padre y
marido!
A veces, ese tipo de decisión, tiene que ver con simples circunstancias; otras veces, tiene que ver
con mantener el equilibrio fundamental de nuestras vidas. Por ejemplo, en el colegio mi hijo Daniel tuvo
clases diariamente desde las 8:00 de la mañana hasta las 3:15 de la tarde, más el periodo de
entrenamiento de los deportes. Además de eso, dos veces por semana, en la noche, él hacia kárate; otra
noche un estudio bíblico con compañeros de colegio; sábado en la noche era líder de un grupo de
adolescentes en la iglesia; pasaba lecciones de música, dedicaba algún tiempo a su hobby de dibujar y
tuvo varias actividades regulares a cada semana. Concordamos de dispensarlo de la escuela dominical.
Toda la familia iba para la iglesia y él se quedaba solito en casa domingo por la mañana, disfrutando de
algunas horas de sosiego que él no encontraba fácilmente durante el resto de la semana.
Para resumir, habiendo entendido las fuentes de nuestro estrés y los propósitos de Dios por
medio de él, podemos identificar cuál es la mejor forma de responder al estrés: reajustar,
expresar, confrontar, tolerar y atrasar. Respondiendo bien, podemos salir del estrés negativo que
lleva al agotamiento y entrar en un estrés positivo que lleva al desarrollo del carácter.
Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

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TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.

2. Haga un diario espiritual sobre el área de la culpa falsa y verdadera con base en Gálatas 4.8-11;
5.1-4, respondiendo a dos preguntas: a) ¿Qué es lo que Dios me está diciendo?, y b) ¿Qué voy a hacer en
base a eso? (Aplicación).

3. Opcional, si hubiere tiempo. Anote otros versículos que nos ayudan a entender mejor el estrés y
cómo superarlo.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional: Comparta en base a su auto-evaluación. Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria
que quiera compartir, use el resto del tiempo para ministrar a él.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos).

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9. Entendiendo la culpa falsa y la verdadera
1 Bienaventurado aquel cuyas iniquidades son
perdonadas, y borrados sus pecados.
2 Bienaventurado el hombre a quien no imputa
Jehová la iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay 7 Mas si andamos en luz, como él está en luz,
superchería. tenemos comunión entre nosotros, y la sangre
3 Mientras callé, envejeciéronse mis huesos En de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
mi gemir todo el día. 8 Si dijéremos que no tenemos pecado, nos
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad
tu mano; Volvióse mi verdor en sequedades de en nosotros.
estío. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y
5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi justo para que nos perdone nuestros pecados, y
iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis nos limpie de toda maldad. (1 Jn 1: 7-9 RVA)
rebeliones á Jehová; Y tú perdonaste la maldad
de mi pecado. (Salmos 32:1–5, RVA)

AUTO EVALUACIÓN DE SU SENTIMIENTO DE CULPA

La culpa está ligada a todos los temas de los cinco capítulos anteriores. Cuando una persona
reacciona llevada por la ira o por el miedo, cuando está deprimida o lucha con una auto-imagen
negativa, ella generalmente tendrá que lidiar con un sentimiento de culpa. Hasta el estrés trae secuelas
de culpa por no actuar con amor, sensibilidad y alegría, o cuando perdemos el deseo de atender o servir a
los demás. La culpa es tan difusa, tan generalizada tan ligada a todos los problemas emocionales que no
conseguí encontrar alguien que desenvolviese una auto-evaluación en este área. Tal posibilidad se
complica aún más porque, como veremos más abajo, existen muchos tipos de culpa, incluyendo por
ejemplo, la culpa objetiva, subjetiva, verdadera y falsa.

Toda auto- evaluación es subjetiva, y esta, ofrecida abajo, es probablemente la más subjetiva en
relación a las otras del libro. Al mismo tiempo nos ayudará a aprovechar más la lectura que sigue. La
auto-evaluación es compuesta de cuatro medidas de culpa: frecuencia, duración, naturaleza y forma de
resolverla. Casa respuesta gana un cierto número de puntos, que deben ser sumados al final.

1. Escoja una opción:


a. me siento culpable todo el tiempo 4
b. me siento culpable casi a cada hora 3
c. me siento culpable varias veces por semana 1
d. casi nunca me siento culpable 2

2. Cuando me siento culpable, normalmente:


a. lo resuelvo en una hora o hasta el final del día 1
b. lo resuelvo en un par de días 2
c. lo resuelvo en un mes 3
d. me lleva meses resolverlo, o simplemente no lo consigo. 4

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3. Cuando me siento culpable:
a. sé exactamente lo que hice errado 1
b. siento una convicción especifica
pero tiendo a difamar por lo que hice 2
c. siento una culpa generalizada que alcanza toda mi vida 3
d. sé que no cedo, que soy así,
no tiene sentido cambiar el cuadro 4

4. Normalmente resuelvo mi sentimiento de culpa por medio de:


a. arrepentirme, pedir perdón y hacer restitución 1
b. apartarme de la persona o situación que me hace sentir así 2
c. responder con ira, atacando a los que me hacen sentir mal
o atacándome a mí mismo 3
d. negar o racionalizar el sentimiento, procurando olvidarlo,
a veces por medio de bebidas, drogas, sueño, comida,
compras o actividades religiosas, sexuales o sociales. 4

Anote el total de puntos en sus cuatro respuestas: ________________________________

Puede interpretar su puntaje de la siguiente manera:

04 Usted es extremadamente saludable en cuanto a la culpa (o se está mintiendo)


05-07 Usted tiene algunos problemas al lidiar con la culpa, y pueden ser aliviados con la ayuda
de alguien
08-10 Usted tiene problemas serios en cuanto a la culpa que precisan de consejería y
posiblemente de restauración
11-12 Sus problemas son profundos, necesitando de tratamiento intensivo y serio
13-16 Sus problemas lo están paralizando, indicando necesidad urgente de restauración y ayuda
profesional.

PARA ESTUDIAR

Mientras lee, no se olvide de subrayar los puntos importantes, y colocar anotaciones al margen.
Especialmente coloque la palabra “yo” con un punto de interrogación donde vea algo que pueda estar
relacionado con usted.

En este capítulo sobre la culpa, como en los anteriores, vamos a responder de forma introductoria y
simple a cuatro preguntas:

1. ¿Qué es culpa falsa y verdadera?


2. ¿Por qué muchas personas se sienten culpables?
3. ¿Cuáles son las consecuencias de la culpa no resuelta?
4. ¿Cómo superar la culpa falsa?

Si quisiera profundizar en este tema consulte los libros recomendados al final del capítulo.

92
A. ¿Qué es la culpa falsa y la culpa verdadera?
La culpa, más que cualquier otra área emocional, es un asunto en el que la psicología y la teología
tienen un interés en común, y al mismo tiempo discuten entre sí.
La disputa surge de las presuposiciones antagónicas.
La psicología secular no cree en Dios y no tiene una base absoluta y divina para identificar el bien y
el mal, La psicología tiene dificultad con el concepto de pecado, esto lleva a una grande confusión en
cuanto a cómo tratar con el sentimiento de culpa. En este capítulo comenzaremos con una perspectiva
bíblica sobre la culpa y el pecado, y con esa base pasaremos para otros aspectos en que la culpa se torna
más complicada.
Lo que podemos llamar de culpa verdadera está indicada en los dos pasajes bíblicos con los que
abrimos este capítulo. Es la culpa del pecado, habiendo actuado en contra de la voluntad de Dios, no
alcanzando el glorioso ideal de El (Ro 3.23), sea en acción, actitud o pensamiento. El Espíritu de Dios,
el Espíritu Santo, nos da la convicción de pecado, y nos lleva a sentirnos culpables y nos hace entender
los ideales de Dios (la justicia) y las consecuencias del pecado (juicio) (Job 16.8). Ese sentimiento está
expresado en varios salmos penitenciales (Sal 32, 38, 51, 85, 102, 130, 143)
La culpa verdadera es saludable cuando respondemos a ella de forma correcta. Ella nos
estimula a cambiar nuestra actitud, pensamiento y acción, para abandonar el mal y abrazar el bien. Así,
como la ira es saludable para confrontar o corregir el mal y el miedo es saludable para apartarnos del
peligro, la culpa es saludable para ayudarnos a reconocer el mal, apartarnos de él, y comprometernos con
el bien.
Nuestra conciencia lucha en contra del egoísmo, que es la raíz de nuestra atracción hacia el mal. La
culpa es un arma formidable que nuestra conciencia llama a la batalla cuando es herida. La culpa
lucha contra nuestro egoísmo, si es negada el resultado es terrible. En el inicio la culpa solo ataca el mal
en nosotros, pero cuando tratamos de ignorarla, es como si estuviésemos forzándola para abajo,
enterrándola. Ella comienza a ser empujada para otras áreas de nuestras vidas, tanto físicas como
emocionales y espirituales.
La culpa fue creada por Dios para luchar en contra del pecado en nosotros y librarnos de él.
Pero cuando no nos aliamos con la culpa, ella comienza pelear no solo en contra del mal en nosotros,
sino contra nosotros mismos de forma general. Lo que debería ser un aliado para que andemos con salud
emocional, acaba siendo un enemigo, hasta que respondamos de forma correcta, con arrepentimiento,
pidiendo perdón y haciendo restitución.
La culpa verdadera, reprimida, se torna complicada. La escena se torna mucho más complicada
cuando entra la culpa falsa. La culpa falsa es cuando nosotros mismos, otros o Satanás, nos acusan
de haber pecado o errado y no es el Espíritu de Dios quien nos convence de ello. Eso puede suceder
cuando expectativas no bíblicas son elevadas a la altura de leyes absolutas, también pasa cuando
nosotros o nuestros padres u otras personas que queremos satisfacer colocan expectativas no realistas
que no podemos cumplir, comenzamos a convivir con criterios de bien o de mal, porque no conseguimos
vivir según lo exagerado del concepto del bien en el que fuimos condicionados a pensar que era cierto o
normal.
Aparte de agotarnos emocionalmente en la búsqueda de objetivos no realistas, luchamos con un
sentimiento de culpa que no es fácil resolver. Ese sentimiento de culpa si no fuese resuelto nos paraliza.
La culpa fascina a los psicólogos, porque muchas personas son afligidas por ella, y porque ellos no
saben muy bien cómo ayudarlas a librarse de ese sentimiento. Déjeme una vez más ofrecer una
definición de un término bastante complicado, el sentimiento de Culpa:

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Sentimiento de culpa es el malestar emocional que surge cuando reconocemos
que hemos errado, herido o decepcionado a otros y que ahora necesitamos sufrir las
consecuencias.

Vamos a ver cada frase con más detalle…

1. CULPA: ES EL MALESTAR EMOCIONAL QUE SURGE CUANDO RECONOCEMOS


QUE NO HEMOS EQUIVOCADO
Ese malestar emocional va mucho más allá de un reconocimiento intelectual de que hemos errado,
llega a nuestro corazón, sentimos una tristeza, posiblemente un dolor.
Muchas personas no consiguen reconciliarse, incluso cuando alguien les pide perdón, ¿por
qué? La razón más común es que el ofensor está pidiendo un perdón barato, que no cuesta nada. Lo está
pidiendo en un nivel intelectual, que no llega al corazón de la otra persona, peor aun cuando la persona
ofendida dice que perdona pero las palabras quedan huecas, no librando verdaderamente el corazón del
ofensor. Queriendo apenas cumplir con un deber cristiano de perdonar, la persona ofendida habla solo de
la boca para afuera no en un nivel emocional y de relacionamiento (espiritual). Así, nada es resuelto.
Para alcanzar y librar el corazón del ofendido, el ofensor necesita pedir perdón consciente del
dolor que causó. El necesita reflexionar en ese dolor hasta que su corazón sea alcanzado por él.
Entristecido o quebrantado, cuando el sentimiento de culpa llega a ser un reconocimiento emocional de
la ofensa y no simplemente intelectual, el perdón verdadero puede fluir. Ese perdón es caro y real no es
barato y artificial. David Augsburger trata muy bien de esto en su libro con título doble, Interésese
Bastante Para Perdonar (Verdadero Perdón) e Interésese Bastante Para No Personar (Falso Perdón).

2. CULPA: RECONOCIENDO QUE HEMOS… HERIDO O DECEPCIONADO A OTROS.

Cuando reconocemos que herimos a otras personas, normalmente queremos sanar esa herida.
Recuerdo el día en el que el equipo de SEPAL estaba haciendo una evaluación en grupos pequeños,
donde cada persona daba notas a sí mismo y a cada uno del grupo.
Cuando compartimos yo expliqué algunas notas bajas para un colega, sin embargo, él quedó
afligido, no por las notas, sino por nunca haberle mencionado sobre los problemas que yo percibía en la
forma en la que él se relacionaba con las otras personas, hasta que lo expuse en el grupo.
Cuando él me habló de cómo se sentía derrotado yo me sentí terrible, reconocí que en vez de
ayudarlo, lo había herido. Le pedí perdón y me comprometí a hablar directamente con él en el futuro,
cada vez que viese o sintiese que había algo negativo en su forma de comunicarse o relacionarse con las
personas.
El reconocimiento del mal que hemos hecho, se profundiza cuando reconocemos que hemos
hecho mal contra Dios. Después del adulterio del Rey David con Betsabé y el asesinato de su marido,
Urías, David, clamó a Dios: “pequé contra ti, solamente contra ti.” (Sal 51.4) ¿El no pecó contra Urías
también? ¿Contra Betsabé? Claro que sí, pero la profundidad del dolor que David había causado a Dios
lo conmovió tanto, que las ofensas a otras personas, a pesar de ser terribles, ni se comparaban.

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Muchos también sienten culpa cuando desilusionan a otros, muchas veces esa no es culpa verdadera,
es culpa falsa, auto impuesta, o impuesta por otro, por no haber acertado a las propias
expectativas o a las del otro. Una persona que no se acepta, teniendo un sentimiento de inferioridad es
una víctima fácil de esa culpa falsa. En vez de tener una definición propia de lo que es bueno, ella
deja que las expectativas de otras personas gobiernen su vida. Un niño con un padre o madre con
grandes tendencias a manipular, dominar o controlar a otros, al crecer, naturalmente, dejará que las
expectativas de otros controlen su vida.
Recuerdo, por ejemplo, al comienzo de mi noviazgo con Débora, a mí me gustaba conversar con sus
padres, discutiendo varias perspectivas diferentes sobre varios asuntos. Repetidas veces, después de una
buena discusión Débora se quedaba asustada. “David, nadie puede discutir con mi madre, ella entrará en
crisis o será terrible para todos nosotros si no concordamos con ella!” Yo encaraba la conversación
como una simple charla intelectual, no teniendo que conformarme con los puntos de vista de mi futura
suegra. La perspectiva de Débora era diferente, la de conformarse con los puntos de vista de otro, y las
terribles consecuencias, si eso no fuese hecho.
La vida de alguien como Débora puede ser controlada por la culpa falsa. Cuando se vuelve adulta,
los puntos de vista del cónyuge, el pastor o el jefe de trabajo pueden controlarla. Muchas personas dejan
que una iglesia o una empresa dominen su vida sacrificando otros valores personales. Ya comentamos
en el capítulo anterior la importancia de dar prioridad primero a Dios y luego a la familia. La persona
que se deja controlar por los puntos de vista de otros, eventualmente, se encuentra presa entre la culpa
falsa y la verdadera. Se desgasta en la vana tentativa de vivir según las perspectivas de otra persona (que
lleva la culpa falsa) y por lo tanto, por no vivir según las perspectivas y prioridades de Dios, también
siente culpa verdadera.

3. CULPA: RECONOCIENDO QUE… NECESITAMOS SUFRIR LAS CONSECUENCIAS

Cuando nuestro corazón es quebrantado, estamos dispuestos a sufrir las consecuencias de nuestro
pecado. David expresó eso cuando dijo:
“Pequé con ti, solamente contra Ti. Sé que condenas el mal que cometí. Tú tienes toda la razón de
castigarme, y tu juicio es perfectamente justo” (Sal 51.4)
Existen por lo menos dos errores grandes en cuando al concepto de sufrir las consecuencias de
nuestro pecado. El primero es procurar evitar tal sufrimiento, no admitiendo nuestro error o
pecado. La culpa no resuelta trae consecuencias serias dentro de nosotros. Perdemos la alegría de vivir.
Nos sentimos contritos cuando estamos con la persona que herimos, abrimos una brecha para que
Satanás nos aflija. La culpa escondida se comienza a mezclar con nuestras emociones y cuerpo, como
expresa el salmo citado al inicio.
El segundo errores es tratar de sufrir, como forma de “pagar” por el dolor que causamos.
Cada pecado tiene consecuencias naturales que tenemos que enfrentar, por ejemplo: la relación sexual
antes del matrimonio deja a la persona sin su virginidad, generando una relación de desconfianza básica
y, algunas veces, con alguna enfermedad o teniendo que responsabilizarse por un embarazo no deseado.
Todas esas consecuencias son naturales y no pueden ser evitadas, sin embargo, la idea de auto afligirse
despreciándose a sí mismo y buscando auto castigarse, no viene de Dios. Aquí entra el concepto humano
de penitencia. Olvidamos o ignoramos que Jesús ya pagó las consecuencias eternas y espirituales en la
cruz (2 Co 5.21), y una vez que nos arrepentimos y pedimos perdón, Él nos perdona (1 Jn 1.9).
Necesitamos pagar las consecuencias sociales y físicas, pero las consecuencias espirituales ya fueron
pagadas por Jesús.

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B. ¿Por qué muchas personas se sienten culpables?
Nos sentimos culpables cundo reconocemos que hemos errado, herido o decepcionado a
alguien. Si tratamos con la culpa como Dios quiere que lo hagamos, el sentimiento de culpa
desaparecerá. Arrepintiéndonos, pidiendo perdón y restituyendo lo que hemos hecho errado, seremos
librados. Gloria a Dios!
Muchas personas se sienten culpadas porque no consiguen arrepentirse. La vergüenza de confesar
que hemos errado a veces es más fuerte de que el deseo de concertar nuestro error. Si la persona no
tuviese la habilidad de humillarse delante de Dios, y recibir de El la a gracias para humillarse delante de
otras personas, puede quedar presa del sentimiento de culpa.
Aparte de eso, Gary Collins destaca varias causas de la culpa en su libro Consejería Cristiana,
Editorial Vida Nueva (pág. 103-105). En base a lo que él indica, permítame destacar tres causas:

1. APRENDIZAJE PASADO Y EXPECTATIVAS PERSONALES POCO REALISTAS


Ya discutimos ese problema cuando hablamos de la culpa falsa. El aprendizaje pasado puede incluir
el sentimiento de inferioridad y presión social. Collins sostiene:
“Los padrones individuales en cuanto a lo correcto y errado, bueno y malo, generalmente se
desenvuelven en la infancia. Para algunos padres los padrones son tan rígidos y tan altos que el hijo casi
nuca los alcanza. Los elogios o palabras de ánimos son prácticamente nulos porque los padres jamás
quedan satisfechos. En lugar de eso el niño es culpado, condenado, criticado y castigado con tanta
frecuencia que se siente un constante fracaso. Como resultado, surge la auto-acusación, autocrítica,
sentimientos de culpa e inferioridad persistentes, todo porque el niño aprendió un conjunto de
padrones algunas veces imposibles de alcanzar… los sentimientos de culpa son un medio, tanto de
castigarnos como de estimularnos a actuar mejor la próxima vez. La respuesta para los problemas de
padrones irreales es establecer metas realistas.”

2. FALTA DE DESARROLLO DE LA CONCIENCIA


Nuestra conciencia es desenvuelta por el ambiente social en el que somos criados. Ella puede
ser desarrollada de forma exagerada, haciendo que la persona se sienta culpable o encuentre a otros
culpables en áreas en las cuales Dios nunca lo haría.
El otro lado de la moneda es la conciencia débil o cauterizada. La persona así acostumbra a
mentir, no pagar impuestos, exceder límites de velocidad, engañar a otras, practicar inmoralidades
sexuales y decenas de cosas erradas. Si la persona fue criada en un ambiente que demostraba eso, o
cuando era adolescente o joven pasó a adoptar errores y pecados como “normales”, la conciencia puede
cauterizase. Otras veces él (o ella) sólo parece duro, macho, o sin sentimiento en cuanto a las cosas
equivocadas, cuando a la verdad está viviendo un drama interno terrible de lucha entre la conciencia y la
forma de vida que está llevando.
El cristiano puede enfrentar otras dificultades, la de no tener un ambiente de apoyo que ayude en la
manifestación sincera de pensamientos y aceptación basada en la experiencia. Ha faltado a muchos
adolescentes y jóvenes instrucciones saludables de la Biblia, buenos modelos adultos que puedan ser
seguidos, y la comprensión, tanto de la realidad del perdón como del fruto apropiado del
arrepentimiento. Ellos acaban abandonando los criterios bíblicos del bien y el mal o ahogándose en auto
recriminación. Collins comenta lo siguiente:

96
“Entrenados a pensar rígidamente en términos de cierto y errado, convencidos de sus propias
imperfecciones e incompetencias, temiendo fracasos o castigos, y desconociendo la posibilidad de
obtener completo perdón por parte de Dios, esas personas son constantemente perseguidas por
sentimientos de culpa. Esos sentimientos no surgen como resultado de la tristeza por haber cometido
alguna falta ni remordimiento por haber quebrado la ley. Se trata de señales, mostrando que la persona
se encuentra preocupada con el miedo del castigo, asilamiento o baja autoestima. A fin de protegerse,
tales individuos, muchas veces, son rígidos, dominadores e inclinados a manifestar una actitud de
superioridad moral. Son personas de trato difícil en la iglesia, y casi siempre individuos infelices que
necesitan de más ayuda y compresión que de críticas.” (pág. 105).

3. INFLUENCIA DEMONIACA
Todo lo que Dios nos ha dado para nuestro bien, Satanás intenta distorsionar para causar
división, peleas y destrucción. Autoritarismo, en lugar de autoridad servicial; carnalidad, en lugar del
sexo con amor en el casamiento, y uso o abuso de dones espirituales sin amor, son algunas de las
muchas áreas que Satanás a pervertido. Satanás intenta distorsionar la culpa o aprovecharse de las
distorsiones indicadas encima.
Una herramienta poderosa de Satanás es la acusación, él es identificado como “el acusador de
nuestros hermanos, que los acusa delante de nuestro Dios día y noche” (Ap 12.10).
Aparte de acusarnos delante de Dios, creo que él juega sucio con nosotros probándonos con
acusaciones o aprovechando muchas situaciones que otros o nosotros mismo provocamos. Cuando
estamos airados, fácilmente acabamos acusando a otros o a nosotros mismos. Hay una gran diferencia
entre confesar nuestra ira y acusar a otros en relación a ella.
Podemos ser llevados a sentirnos terriblemente culpables cuando existe poca o ninguna base
objetiva para esas acusaciones. Existe una diferencia grande, más sutil, entre la convicción del Espíritu
Santo y la acusación del maligno. Cuando el Espíritu nos está convenciendo del pecado, El trata de
hechos concretos, es específico y sentimos un alivio grande cuando nos arrepentimos y pedimos perdón.
En contraste con eso, el Acusador no condena con un hecho específico, sino que nos acusa a nosotros
como personas diciéndonos cosas como:
“Eres terrible, siempre lo fuiste y lo serás”
“Nunca serás la persona que tu marido necesita”
“Tu marido nunca será la persona que tú necesitas”
Podemos condenarnos con este tipo de frases sin ninguna interferencia de influencia demoniaca.
Otras veces creo que los demonios pueden aprovechar nuestras flaquezas para atormentarnos. En vez de
tratar de cosas específicas, sentimos una culpa en general de la cual no conseguimos descubrir la raíz, y
cuando procuramos arrepentirnos y confesar no adelantamos en nada. El sentimiento de culpa continúa.
Esto puede ser porque tenemos culpa reprimida que no hemos resuelto. También puede ser opresión
demoníaca. En este casa necesitamos someternos a Dios, resistir al diablo, y él huirá de nosotros (Stg.
4.7)
Entregándonos a Dios, pidiendo su protección y que la luz de su Espíritu nos ilumine, podemos
renunciar a los espíritus de confusión acusación, culpa falsa, y cosas parecidas.
Declarando nuestra verdadera identidad dejaremos a Satanás y sus mentiras sin poder.
Los demonios huirán por la luz de la verdad. He hecho esto varias veces y he sentido una libertad
tremenda. Al mismo tiempo pude ser que esa liberación no acontezca, si tuviéramos culpa reprimida en

97
algún área de nuestras vidas. En este caso podemos necesitar de ministración de restauración o ayuda de
un profesional.

C. ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DE LA CULPA


NO RESUELTA?
“Normalmente, las personas cargadas de culpas se sienten ansiosas, cansadas y deprimidas,
algunas sufren dolores de cabeza y otros síntomas físicos. Hay personas que intentan ajustarse con
sus sentimientos de culpa, condenándose exageradamente y odiándose a sí mismas. Tal relación,
generalmente, llevará a la persona a tener un concepto muy diferente de su propio valor, y a creer que
será censurada y mirada de forma inferior por los que lo rodean, esto la puede tornar víctima de la
depresión.”
“Muchas personas se sienten particularmente culpables por guardar dentro de sí hostilidades contra
sus padres, cónyuges, hijos y otros parientes próximos. Por ejemplo, si un individuo siente hostilidad
para con su madre, es probable que se pregunte: ¿cómo es posible que yo tenga tal aversión por la
persona que hizo tanto por mí? Su conciencia responde: “porque tú eres malo”. Esto se traduce en un
daño severo a su autoestima, él se siente indigno. Una reacción común delante la culpa es de auto-
castigo” (Hoff, págs.. 248-249).
Otro resultado común es apartarnos de los otros. No nos sentimos bien con nosotros mismos.
Consecuentemente no nos sentimos bien para abrirnos a los demás. Física o emocionalmente, nos
apartamos. Volviéndonos solitarios, fácilmente nos hacemos críticos también, distanciándonos así de
otros y manteniendo un muro de protección a nuestro alrededor.
Otra respuesta a la culpa puede ser un mecanismo de defensa emocional. No conseguimos
mantener un sentimiento de culpa por mucho tiempo sin procurar explicar, esconder o protegernos de
ese sentimiento. La psicología ha desarrollado una lista extensa de mecanismos de defensa, algunos de
las cuales citamos en el capítulo anterior. Paul Hoff en su libro El Pastor Como Consejero dedica un
capítulo a la descripción de diez de esos mecanismos. Además de los que ya indicamos, él explica los
siguientes mecanismos:

1. Regresión. Volviendo a la conducta infantil, llorando, gritando, quedando de mal humor.


2. Substitución. Siendo herido, pero no teniendo el coraje u oportunidad para enfrentar a la persona,
entonces se descarga la frustración en otra persona inocente y más débil.
3. Sublimación. Dirigiendo una emoción negativa o frustrada en dirección positiva, como por
ejemplo, apaciguando la rabia por medio de participación en los deportes.
4. Identificación. Actuando como otros que admira o cuyo éxito gustaría tener. Puede copiar la
ropa, el estilo personal, formas de hablar o actuar u otras características de alguna persona del grupo.
5. Fantasía. Muy conocidos por todos, ese mecanismo lleva a la persona a un mundo imaginario
donde ella se da bien. Especialmente en las áreas donde no se da bien en la realidad. Algunas personas
sin percibir se pierden en romances, novelas o televisión, no viviendo una vida real, pero si sintiéndose
vivos por medio de terceros.
6. Formación reactiva. Una emoción disfrazándose en otra opuesta, por ejemplo, alguien que tiene
un sentimiento negativo contra otra persona puede actuar con expresiones de cariño y una mascara, que

98
oculta su sentimiento real. Tales expresiones son exageradas y fuera de lo normal. Quien la recibe se
siente mal.
7. Proyección. Proyecta o atribuye sus fantasías, problemas o emociones para otra persona.

D. ¿CÓMO SUPERAR LA CULPA FALSA?


La culpa verdadera es limpia. En compararon con la culpa falsa o distorsionada, es
relativamente fácil de superar. Requiere humildad y quebrantamiento, que a la verdad, no viene
naturalmente a nadie. Pero si buscamos esas cualidades en Dios y confesamos nuestros pecados, El es
fiel y justo para perdonarnos (1 Jn 1.9). A veces, confesamos y todavía nos sentimos culpables, puede
ser que no nos hayamos arrepentido verdaderamente, o puede ser porque no creemos verdaderamente en
el perdón de Dios. Pero en la mayoría de las veces ocurre porque estamos enfrentando la culpa falsa.
Recordando: la culpa falsa es el sentimiento de condenación que proviene de no responder a
nuestras propias expectativas o a las expectativas de otros que no tienen ninguna base en las leyes
de Dios. Esa culpa necesita ser reconocida, desenmascarada y renunciada. La culpa falsa normalmente
se expresa por medio del legalismo, perfeccionismo o depresión.
Legalismo es crear un padrón de comportamientos exteriores y colocar esos indicadores como
prueba de algún ser bueno y espiritual. En este contexto es mucho más fácil que los líderes de la
iglesia induzcan a sentir la culpa falsa, culpa sobre asuntos o áreas que Dios nunca indicó como pecado.
Un estudio serio del libro de Gálatas demuestra la herejía del legalismo, la actitud de que por nuestras
obras seremos salvos o aceptados delante de Dios. Esa misma actitud es también raíz del
perfeccionismo.
Perfeccionismo es basar nuestra identidad o sentimiento de auto aceptación en nuestro
comportamiento o productividad. Esto está muy ligado al activismo, porque la persona engañada en
esta área trabaja largas horas, tratando ganar aceptación de otros, incluso de ella misma. Tal persona se
siente culpable cuando para de trabajar. No consigue descansar. No entiende ni experimenta la gracia de
Dios. Para ella la gracia es una teoría o teología abstracta. La doctrina por la cual ella verdaderamente
rige su vida es la de probar o demostrar que ella es buena o aceptable. Nada es de gracia. Todo tiene su
precio.
La culpa no resuelta fácilmente lleva a la depresión. La culpa lleva a un sentimiento de tristeza y
hasta de desesperación cuando buscamos vivir de una forma correcta por nosotros mismos. Podemos
resolver esa tristeza y desesperación mirando a Dios y así encontrar liberación de nuestra culpa en El.
Otras veces, mientras buscamos resolver nuestras tristezas o desesperos, miramos para dentro de
nosotros mismos, y nos acabamos perdiendo en la auto piedad y en la depresión. Pablo habla de eso
cuando dice:

“…la tristeza los llevó al arrepentimiento, pues ustedes se entristecieron como Dios
deseaba… la tristeza según Dios produce arrepentimiento que nos lleva a la salvación y
no produce remordimiento, pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Co 7.9-10 )

Comparación entre la Culpa Psicológica y la Tristeza Constructiva

99
Culpa Psicológica Tristeza Constructiva
Persona principalmente Usted Dios y otros
enfocada
Actitudes o hechos Errores pasados Perjuicios causados a otros o
principalmente focalizados nuestras obras correctas en
el futuro
Motivación para el cambio Evitar sentimientos Ayudar a otros, promover
(caso necesario) negativos (complejo de nuestro crecimiento o hacer
culpa) la voluntad de Dios
(sentimientos de amor).
Actitudes para con la propia Ira y frustración Amor y respeto combinados
persona con preocupación
Resultado a. Cambio externo (en las Arrepentimiento y cambio
motivaciones basados en una actitud de
equivocadas amor y respeto mutuos
b. Estancamiento debido al
efecto paralizante de la
culpa
c. Más rebelión

Recuerdo haber tenido amigos súper deprimidos. Uno de ellos estaba al borde del suicidio por
haberse entregado a la culpa psicológica, descrita encima. Reconocer, por medio de ese perfil, cuando
caemos en la culpa falsa nos dará la base para arrepentirnos de haber mirado para dentro, en lugar de
haber mirado a Dios. Si tomamos esa actitud, la culpa falsa puede ser superada.

Para resumir, la culpa falsa fácilmente se demuestra por medio del legalismo, el
perfeccionismo, la opresión demoníaca y de una culpa que mira para dentro, llevando así a la
depresión y hasta el suicidio. Si experimentamos la gracia de Dios y fijamos nuestros ojos en EL,
esas raíces de expresiones de culpa falsa serán superadas.

Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

100
TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.

2. Haga un diario espiritual sobre la esperanza de restauración para las personas que
verdaderamente la estén buscando, con base en Isaías 40:1-5; 57:15, 18-19, respondiendo a dos
preguntas: a) ¿Qué es lo que Dios me está diciendo?, y b) ¿Qué voy a hacer en base a eso? (Aplicación).

3. Opcional, si hubiere tiempo. Anote otros versículos que nos ayudan a entender mejor el impacto
de los padres en la formación de sus hijos.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional: Comparta en base a su auto-evaluación. Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria
que quiera compartir, use el resto del tiempo para ministrar a él.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos).

101
10. ENTENDIENDO SI HAY NECESIDAD DE UN
PROCESO MÁS PROFUNDO DE RESTAURACIÓN

“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que
vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén: habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo:
decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, Yo habito en la altura y la santidad, y con el
que su pecado es perdonado; que doble ha quebrantado y humilde de espíritu, para hacer
recibido de la mano de Jehová por todos sus vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar
pecados. Voz que clama en el desierto: Barred el corazón de los quebrantados. Porque no
camino a Jehová: enderezad calzada en la tengo de contender para siempre, ni para
soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y siempre me he de enojar: pues decaería ante mí
bájese todo monte y collado; y lo torcido se el espíritu, y las almas que yo he criado. Por la
enderece, y lo áspero se allane. Y se iniquidad de su codicia me enojé y le herí,
manifestará la gloria de Jehová, y toda carne escondí mi rostro y me indigné; y fue él rebelde
juntamente la verá; que la boca de Jehová por el camino de su corazón. Visto he sus
habló” ( Is 40.1-5, RVA) caminos, y le sanaré, y le pastorearé, y daréle
consolaciones, á él y á sus enlutados. Crío fruto
de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo
Jehová; y sanarélo” (Is 57.15-19, RVA)

AUTO EVALUACIÓN DE SU NECESIDAD DE UN PROCESO MÁS PROFUNDO DE


RESTAURACIÓN
Investigaciones relacionada con familias y personas con dependencia química o emocionalmente
oprimidas han identificado ciertas características comunes de comportamiento en los hijos adultos de
esas familias.
Existe una estructura básica de desorden que damnifica a los envueltos. Aunque el pueblo en general
presente muchos de estos disturbios, los que fueron criados en estas familias disfuncionales presentan
una incidencia mayor. Ese ejercicio pretende ayudarlo a detectar si esas características de
comportamiento disfuncional son típicas de su vida. Coloque una marca en el ítem en el que se
identifica. Si usted se identifica sólo parcialmente, puede colocar: ½ o ¾

___1. Un fuerte sentimiento de baja auto estima me lleva a juzgar a otros y a mí mismo sin
misericordia. Intento compensar esa falla siendo perfeccionista controlador y crítico.
___2. Tengo tendencia de aislarme y siento inseguridad cerca de otras personas, especialmente
con figuras de autoridad.
___3. Busco la aprobación de otros y hago cualquier cosa para agradar a los demás. Soy leal al
extremo, incluso cuando es evidente que esa lealtad no es merecida.
___4. Soy exageradamente sensible y ansioso cuando sufro críticas personales y cuando lidio con
personas encolerizadas.
___5. En general, escojo relacionarme con personas no accesibles emocionalmente y con
personas viciosas. Generalmente siento menos atracción por gente saludable y atenta.

102
___6. Vivo mi vida como víctima atraído por otras víctimas en mis relacionamientos de amor y
amistad. Confundo amor con piedad, tengo la tendencia a amar a las personas necesitadas que
puedo rescatar o proteger.
___7. Soy súper responsable o súper irresponsable. Trato de resolver los problemas de otros, o
espero que otros se responsabilicen por mí, esto me ayuda a evitar examinar mi propio
comportamiento.
___8. Me siento culpable cuando lucho por mí mismo o actúo positivamente a mi favor. Hago
concesiones a otros en vez de cuidar de mí mismo.
___9. Niego, minimizo o reprimo los sentimientos de mi infancia traumática. Pierdo la capacidad
de expresar mis emociones sin tener conciencia del impacto de esto en mi vida.
___10. Tengo una personalidad dependiente y siento miedo del rechazo y el abandono. Mi
tendencia es permanecer en empleos o mantener relacionamientos que me son perjudiciales. El
miedo me impide cortar tales relacionamientos.
___11. Negación, asilamiento, control y culpa mal direccionada son síntomas míos. Me siento sin
fuerza y sin esperanza.
___12. Tengo dificultad en mantener relacionamientos íntimos. Siento inseguridad y falta de
confianza en otros, no tengo límites bien definidos y me pierdo en medio de las necesidades y
emociones de mis amigos.
___13. Encuentro gran dificultad en dar continuidad, de comienzo al fin, a un proyecto o trabajo.
___14. Necesito estar en el control de las situaciones. Reacciono exageradamente a cambios que
no están bajo mi control.

Puede interpretar su puntaje de la siguiente manera:


0 Usted es extremadamente saludable ( o se está mintiendo )
01-04 Usted tiene buena base en salud emocional pero hay algunas áreas que necesitan atención.
05-07 Usted tiene problemas serios que precisan de consejería y restauración
08-11 Sus problemas son profundos, necesitando de tratamiento intensivo y serio
12-14 Usted es un experto en cuanto a familias disfuncionales. Recibiendo ministración y
restauración emocional usted tiene grandes posibilidades de ser grandemente usado para
otras personas que necesitan ayuda.
En este capítulo, estamos dando una visión panorámica de la fase siguiente de la restauración para
las personas interesadas. Recuerde que en el prefacio hablamos de dos fases, la primera, siendo este
curso, introducción a la restauración del alma, y la segunda, grupos de apoyo para las personas heridas,
en este capítulo, estamos encerrando la primera fase y dando una introducción a la segunda.
Responderemos de forma breve e introductoria a las siguientes preguntas:

a. ¿Qué es un grupo de apoyo?


b. ¿Cuáles son o propósitos del grupo?
c. ¿Quién debe participar?

103
A. ¿QUÉ ES UN GRUPO DE APOYO?
Un grupo de apoyo está formado por personas que reconocen que necesitan de ayuda y que
están comprometidas a reunirse regularmente para superar problemas que individualmente no
conseguirían resolver.

1. UN GRUPO DE APOYO RECONOCE QUE NECESITA AYUDA


En la primera fase del curso “Introducción a la restauración del alma”, las personas llenan muchas
auto encuestas, a través de ellas o de otras circunstancias algunas reconocen que necesitan ayuda.
Ningún grupo de discipulado o grupo familiar que haya conocido se comunica en un nivel tan
profundo como en un grupo de apoyo. El nivel de abertura honestidad, confrontación y aceptación que
es demostrado es increíble.
El grupo sigue un proceso estructurado con base en los doce pasos de los alcohólicos anónimos. Con
algunos cambios, trabajamos con esa estructura, los doce pasos llevan a la persona con una vida
desestructurada a un proceso de recuperación y restauración. En nuestros grupos de apoyo juntamos las
trece dinámicas de restauración con la estructura de los doce pasos.
El primer paso del A.A., es: “Admitimos que éramos impotentes para con el alcohol, que habíamos
perdido el dominio sobre nuestras vidas”. Nosotros modificamos esto para que sea más amplio:
“admitimos que éramos impotentes en cuanto a los daños causados por nuestra separación de
Dios, y que habíamos perdido el dominio de nuestras vidas.” Un grupo que comienza con esa base
no necesita de máscaras. Cada persona está en el grupo porque confiesa que su vida está fuera de
control. Los problemas pueden ser muy variados:
• Una madre soltera que no consigue lidiar con el estrés de la vida
• Alguien recientemente divorciado; perdido en la depresión
• Alguien viciado
• Alguien cuya violencia y rabia lo asustan
• Una mujer que se siente totalmente dominada por su marido
• Alguien que lidia con tendencias homosexuales
• Alguien rechazado por sus padres y que no se acepta.
• Alguien que ya pasó por muchos psicólogos y sabe todo lo que ellos le dirán
• Alguien que su matrimonio está a punto de la destrucción por falta de comprensión
• Alguien que no consigue controlar sus pensamientos impuros
• Alguien desempleado

Cuando tales personas se reúnen, se pueden abrir porque todas saben que tienen problemas.
Abriéndose descubren un ambiente de aceptación que nunca antes habían experimentado. Cada persona
acepta las otras porque sabe que nadie es mejor q los demás. Ese ambiente providencia posibilidades
tremendas para el crecimiento y el cambio.

2. EL GRUPO DE APOYO ESTA COMPROMETIDO A REUNIRSE REGULARMENTE

Para los miembros del grupo, cada semana es una lucha. El encuentro semanal les permite recuperar
el fuego emocional, volver a un ambiente de aceptación y recibir el apoyo y la ministración de la cura
que necesitan. También produce un laboratorio vivo donde pueden aprender a entrenar en un ambiente
seguro nuevas formas de relacionarse consigo mismo, con Dios y con otras personas. Las tendencias de

104
dolor, delante del estrés y el conflicto aparecerán en el grupo. En vez de continuar con los mismos
padrones de siempre, los miembros del grupo son desafiados por el grupo a comenzar a actuar
sabiamente.
El grupo de apoyo tiene que ser la más alta prioridad de cada miembro después de Dios y su familia.
Razones para faltar al grupo serán muy pocas. El sigilo dentro del grupo es altamente respetado.
Por medio de llamadas telefónicas y conversaciones después de la iglesia, los miembros del grupo
desarrollan relacionamientos que van mucho más allá de una encuentro semanal, para muchos se
convierte en una nueva familia.

3. EL GRUPO DE APOYO SUPERA PROBLEMAS QUE INDIVIDUALEMTNE NO SE


CONSIGUE RESOLVER

El grupo entiende muy bien y cree en la sabiduría de Salomón cuando él dice:

“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si
cayeren, el uno levantará a su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no
habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas
¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán
contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe” ( Ec 4.9-12, RVA)

Un grupo de apoyo normalmente es un grupo de cuatro a seis personas que se reúnen


semanalmente por dos horas: la primera media hora reunidas en el grupo grande, para discutir el tema
del día, y el resto del tiempo en el grupo pequeño.

B. ¿CUÁLES SON LOS PROPÓSITOS DEL


GRUPO?
Los propósitos del grupo de apoyo incluyen la cura de los problemas del pasado, la fuerza y la
gracia para sobrevivir en el presente y la construcción de un refugio emocional que puede ser la base
para un futuro saludable.
En cuanto al pasado, si bien se utilizan los doce pasos, los miembros pueden pedir que el equipo de
restauración ministre para ellos. La ministración normalmente sucede en el contexto de un grupo de
apoyo, donde los demás interceden acompañan, aprenden y muchas veces reciben una medida de cura
por medio de la ministración a otra persona.
Los grupos de apoyo se tornan indispensables para dar seguimiento a las ministraciones de
restauración. Comparamos a la ministración a una cirugía. El grupo entonces tiene el papel de
enfermeras y fisioterapeutas que dan los cuidados post quirúrgicos, la persona necesitará comenzar
nuevos hábitos de pensar y actuar. Esto lleva tiempo y requiere un grupo que apoyo y exija esos
cambios.
En cuanto al presente, el grupo ayuda a cada miembro a lidiar con los desafíos que enfrenta en su
día a día. Problemas que surgen durante la semana son tratados, el grupo se anima y aconseja

105
mutuamente. Una vez que los miembros se sienten aceptados en el grupo, la sabiduría entre ellos se
torna impresionante. El grupo también es tremendo en desenmascarar mecanismos de defensa ayudando
a los miembros a entenderse y ser honestos consigo mismos.
En cuanto al futuro, los miembros del grupo crean una base segura a través de la estructura de los
doce pasos y las dinámicas de restauración. Un paso puede demorar algunas semanas para afirmarse,
otros pasos pueden ser de un mes, cada grupo de apoyo andará en su propio ritmo, pero generalmente
concluirá el proceso en un año u medio. Terminando el curso se celebra con una graduación, y las
personas normalmente volverán a participar en otros grupos pequeños en la iglesia: discipulado
(entrenamiento de liderazgo) grupos familiares y equipos de ministerio. Muchos vuelven a encontrase
periódicamente, para compartir y mantener la gracia que Dios les dio como un grupo muy especial.
Algunas personas pueden beneficiarse haciendo otros cursos específicos, después de los doce pasos,
un curso sobre límites, un grupo de apoyo para víctimas y sobrevivientes de abusos, un curso sobre
matrimonio sano, etc. Otros continuaran con los grupos de apoyo a los doce pasos, pero esta vez como
un equipo de restauración, por sentir un llamado en esta área. Uno de los propósitos del grupo de apoyo
es descubrir personas con vocación en el área de la restauración que puedan tornarse parte del equipo.

C. ¿QUIÉN DEBE PARTICIPAR?


El participante debe llenar los siguientes criterios:

1. Aceptar que tiene problemas y que necesita ayuda


2. Estar dispuesto a dar alta prioridad a los encuentros semanales del grupo
3. Estar dispuesto a hacer dos horas de tareas semanales.

Estos grupos de apoyo están previstos para funcionar dentro del contexto de una iglesia local.
(Desde mi punto de vista) la iglesia debe ser una comunidad terapéutica, las trece dinámicas espirituales
fluyen mucho mejor dentro del contexto de la iglesia. El equipo de restauración que lidera y coordina los
grupos de apoyo debe tener cobertura espiritual de su pastor. Sería bueno que el participase de por lo
menos algunos encuentros, especialmente en el primer mes. La persona que lidera el equipo de
restauración debe ser parte del equipo pastoral o del consejo de líderes de la iglesia. Debe dar cuentas al
pastor.
Para resumir: terminando este curso “Introducción a la restauración del alma” y habiendo
establecido un equipo de restauración, el paso siguiente es establecer grupos de apoyo. Los grupos
deben reunirse durante un año y medio, con el propósito de restaurar personas heridas y llevarlas a
participar mejor de otras actividades dentro de otros grupos en la iglesia. Los grupos deben trabajar con
doce pasos y con otras dinámicas espirituales de restauración. Para eso el equipo de restauración
participará en un proceso de entrenamiento que dura tres años.
Las personas y familias restauradas, a su vez, llevan a un iglesia restaurada y sanada a sanar
a los heridos a su alrededor. Tal iglesia, puede ser un farol para otras personas mostrando el
camino para la sanidad y la restauración. Así, caminamos en dirección de una novia gloriosa y
radiante preparada para el regreso de Jesús, pudiendo recibirlo con alegría.

Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

106
TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA ESTUDIAR”,
subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.
2. Opcional, si hubiere tiempo. Profundice su estudio de Lucas 4:18-19; Isaías 61:1-4 y otros
pasajes relacionados a la restauración del alma.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted escribió
sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros (30-35 minutos).
3. Opcional: Comparta en base a su auto-evaluación. Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria
que quiera compartir, use el resto del tiempo para ministrar a él.
4. Terminen la sesión compartiendo pedidos de oración y orando juntos (20-25 minutos).

107
11. ¿Cómo Funciona la Restauración del Alma?
(La Dinámica del Ministerio de Restauración en Equipo)

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que
además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. (Ro 8.26-27, 34)

AUTO-EVALUACIÓN DE SU HABILIDAD RELACIONADA AL MINISTERIO DE


ORACIÓN EN EQUIPO
En este libro, identificamos trece dinámicas espirituales relacionadas a la restauración del alma.
En este capítulo, trataremos de la primera que es el canal para muchas de las otras: el ministerio de
restauración en equipo
En la auto-evaluación de abajo, usted debe identificar cuánta experiencia tiene en los diferentes
pasos o aspectos en este tipo de ministerio. Es obvio que el ministerio de oración es más profundo
que una simple oración. Mientras que la oración es ejercitada por alguien que no ve respuesta a su
situación, un ministerio de oración está preocupado por encontrar a Dios en medio de los problemas.
Responda según la frecuencia con la que ha hecho estas actividades en el último año.

108
Nunca Una o dos Algunas Frecuen Regular
veces veces temente mente
1. Antes de interceder por algún necesitado, me consagro a Dios,
entregándome a Él, para que dirija el periodo de intercesión. Siento
claramente la presencia de El a mí alrededor.

2. Antes de interceder, oigo bien la necesidad de la persona, entendiendo


tanto los sentimientos de ella como los hechos relacionados al asunto.

3. Antes de interceder, hago buenas preguntas a la persona, entendiendo


tanto el sentimiento de ella como los hechos relacionados al asunto.

4. Oigo la voz de Dios al adentrarme en un periodo de silencio,


permitiendo así que Dios hable en relación al asunto abordado.

5. Intercedo en base a lo que Dios ha hablado, orando de acuerdo a la


voluntad de Él.

6. Oro con una o dos personas, sabiendo que oír la voz de Dios es algo
subjetivo y discerniendo si estamos oyendo en la misma dirección de Dios.

7. Expreso lo que entiendo de la dirección de Dios o el carácter de Dios


para la persona por la cual estoy orando, según lo que Dios me indica. Hago
preguntas, explico alguna cosa o hago algún pedido a ella.

8. Confirmo si hubo un encuentro divino, preguntando a la persona por la


cual oré si hubo algún cambio o alguna forma por la cual Dios le ministró.

9. Indico algunos pasos prácticos para dar secuencia a la persona en otro


tiempo de oración para evitar caer en el mismo problema o caer en el de
nuevo.
10. Acompaño a la persona por unos días o semanas, verificando si ella
continúa en la bendición o dirección recibida en la oración. Comparto lo que
sucedió con la persona que da cobertura espiritual a la persona por la cual oré.

109
Regrese a la lista de arriba y de un valor numérico a casa una de sus respuestas: Nunca (0); Una
o dos veces (1); Algunas veces (2); Frecuentemente (3); Regularmente (4). Coloque esos números en
el margen y súmelos.
Notas bajas tienen dos ventajas: demuestran su honestidad, porque usted no está preocupado en
aparentar algo que no es; y demuestran una sensibilidad a su necesidad de crecimiento. En ese
sentido, las notas bajas pueden ser mejores que las notas altas.
Si su total fuera doce o menos, usted conoce poco en cuanto al ministerio de oración en equipo y
de verdad necesita desarrollarse en el área de oración. Si su total fuera de 13 a 26, usted tiene alguna
experiencia en ministrar a otros en oración, pero valdría la pena pensar en cómo mejorarla. Si su total
fuera de 27 a 39, usted tiene fuerza espiritual y tiene base para ministrar restauración a otros. Una
nota alta indica que usted probablemente tiene un llamado en el área del ministerio de restauración
emocional y lo está ejercitando. Personas con notas más bajas también pueden tener un llamado en
esa área. La nota baja indica que existen impedimentos en cuanto a ejercer ese llamado, de entre los
cuales destacamos: falta de orientación y entrenamiento, y falta de restauración en su propia vida.
Ahora, pasemos a un estudio explicando mejor el ministerio de oración en equipo.

PARA ESTUDIAR
Comienza a quedar claro que esta clase de ministerio requiere de tiempo. Para suntos simples,
puede haber equipos de oración listos para ministrar al final del culto, lo que requiere de diez a veinte
minutos por persona. Para asuntos más complicados, como sanidad de traumas significativos, puede
haber necesidad de varios encuentros en el transcurso de semanas o meses, cada uno llevando algunas
horas.
La mayoría no habrá respondido que tiene mucha experiencia en los ítems de arriba porque este
tipo de ministración en equipo es relativamente raro y es más desarrollado por personas llamadas y
entrenadas en el campo de la intercesión y/o restauración del alma. Examinemos este ministerio ahora
con más detalles.
Mientras usted lee, no olvide de subrayar puntos importantes y colocar anotaciones en el margen.
Coloque la palabra “Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que pueda estar
relacionado con usted.
Podemos aprender bastante a través de un estudio de las oraciones de grandes héroes de la fe,
como Moisés. Por ejemplo, en sus oraciones de intercesión podemos ver el proceso de 1) oír al
pueblo, 2) oír a Dios, 3) hablar a Dios, y 4) volver a hablar con el pueblo. Moisés representaba al
pueblo delante de Dios y también a Dios delante del pueblo.
Observe los pasos del ministerio de Moisés en Éxodo 32 y 33, respecto al problema que surgió
con el becerro de oro.
Cap. 32
1-6 el pueblo peca, cayendo en un gran problema.
7-10 Moisés oye a Dios.
11-14 Moisés habla con Dios, intercediendo por el pueblo.
15-24 Moisés oye al pueblo, verificando lo que entendió de Dios.
25-30 Moisés habla al pueblo lo que Dios le estaba hablando.
31-32 Moisés habla a Dios, concordando con El e intercediendo por el pueblo, identificándose
con ellos en su pecado.

110
33¬-35 Oyendo a Dios.
Cap. 33
1-3 Oyendo más a Dios
4-6 Hablando al pueblo lo que oyó de Dios. el pueblo responde en arrepentimiento.

Podemos también verificar pasos bien parecidos en la intercesión de Moisés en Números 14,
cuando los israelitas no querían entrar en la tierra prometida luego de escuchar a los diez espías.
1-4 El pueblo reclama de Dios.
5-9 Moisés y Aarón caen sobre sus rostros delante de la congragación, y Josué y Caleb
interceden por el pueblo para aceptar la perspectiva de Dios (trabajo en equipo).
10 La congregación responde negativamente a quiere apedrear a sus líderes (al equipo de
ministerio!)
11-12 Moisés oye la v oz de Dios, amenazando acabar con el pueblo.
13-19 Moisés intercede junto a Dios para perdonar al pueblo.
20-25 Moisés oye la perspectiva de Dios, que incluye el perdón de El y la necesidad del pueblo
de acarrear con las consecuencias del pecado.
26-38 Luego Moisés y Aarón (el equipo) oyen a Dios repitiendo y aclarando para el pueblo las
consecuencias del pecado.
39 Moisés habla para el pueblo lo que ha oído de Dios.
40 Moisés oye la respuesta equivocada del pueblo.
41-43 Moisés habla al pueblo, corrigiendo la perspectiva de él.
44-45 El pueblo desobedece a Moisés y sufre las consecuencias.

En ese proceso de intercesión, podemos extraer seis pasos que han dado buen fruto en el
ministerio de oración. Generalmente, hacemos por lo menos algunos de esos pasos
inconscientemente. Al mismo tiempo, por no conocer los pasos, mezclamos con otras técnicas y
acabamos no ministrando bien. Los seis pasos son:
1. Oraciones de consagración, entrando en la presencia de Dios.
2. Entrevistar, oyendo a la persona siendo ministrada.
3. Oír a Dios.
4. La ministración propiamente dicha, entrando junto con la persona herida en la presencia de
Dios.
5. Entrevistar nuevamente, oyendo a la persona ministrada.
6. Dar seguimiento.
Estos seis pasos ya fueron explicados en mi libro Creciendo en la Oración. Los repito aquí con
algunas modificaciones, aplicados especialmente en el área de la restauración emocional.
Es importante resaltar que este tipo de oración enfocada no es un toque “mágico” que
automáticamente soluciona todos los problemas de la persona. Acostumbramos decir que una
ministración es apenas el diez por ciento de lo que la persona necesita para ser restaurada. Mucho de
los otros noventa por ciento suceden a través de una experiencia en grupos de apoyo, donde la
persona trabaja doce pasos (vea mis libros Profundizando la Sanidad Interior a través de Grupos de
Apoyo, Vol. 1 y 2). En los grupos, la persona aprende y se entrena en una nueva forma de
relacionarse consigo misma, con Dios y con otras personas. Esto lleva tiempo y requiere compromiso
para revertir patrones de vida disfuncionales.

111
Con todo, suceden verdaderos milagros de sanidad emocional en la ministración de la gracia de
Dios que experimentamos en esas áreas consagradas para eso. Veamos cada paso un poco más
detalladamente.

1. ORACIONES DE CONSAGRACIÓN
El equipo normalmente se compone de tres personas, incluyendo cuando fuere posible alguien
que está siendo entrenado. Además del equipo, la persona que está siendo ministrada puede invitar a
quien ella quisiera para participar de la ministración, como a su grupo de apoyo, o su cónyuge (a no
ser que la persona o el equipo hallen mejor que no, por algún motivo), o su discipulador o líder
espiritual, y otros amigos íntimos. El ideal es tener un equipo de intercesores que estén apoyando de
esa forma durante la ministración.
El equipo debe reunirse por lo menos media hora antes de la ministración, y teniendo todo listo y
orado respecto al historial de la vida y el test de traumas emocionales, y juntos estar unidos en
espíritu para cuando la persona llegue a la ministración. Es recomendable comenzar puntualmente
porque los seis pasos de la ministración toman de dos a tres horas, a veces extendiéndose todavía
más.
Para comenzar, cada miembro del equipo de ministración (2-3 personas) se debe entregar en
oración a Dios, junto con la persona que recibirá la ministración. Esa entrega incluye oraciones de
exaltación a Dios, entrando en Su presencia; oraciones de dependencia, pidiendo la perspectiva de El
y sometiendo las nuestras; oraciones de protección contra los ataques de Satanás y oraciones de
agradecimiento por lo que Dios ha hecho en la vida de la persona que será ministrada. Este último
ítem es importante en parte para afirmar a la persona, que puede sentirse insegura, y en parte para
recordar que estamos dentro de un proceso que Dios viene desarrollando hace tiempo.
Cada ministración es inédita. No podemos apoyarnos en un formulario rutinario de cómo
proceder. Si no entregamos todo nuestro ser a Dios, fácilmente nos encontramos orando por lo que
nos parece que es lo mejor. Dios tiene propósitos para cumplir por medio de los problemas de la
persona. No debemos pedir automáticamente por la solución, antes de preguntar a Dios sobre sus
propósitos!
Debemos llegar al punto de poder oír la perspectiva de Dios, y no sólo orar de acuerdo a nuestra
perspectiva. Oswald Chambers expresa el problema de esta forma:
“Tomemos cuidado para que, en nuestra ansia de hacer la voluntad de Dios, no nos anticipemos a
Él. Corremos delante de El en mil y una actividades, y consecuentemente quedamos tan
sobrecargados con personas y problemas, que no adoramos a Dios y no intercedemos. Si los pesos y
presiones de la vida están sobre nosotros y no estuviéremos en actitud de adoración, eso producirá no
sólo dureza para con Dios, sino desespero del alma. Dios está siempre promoviendo nuestro
encuentro con alguien con quien no tenemos ninguna afinidad y, a menos que estemos adorando,
nuestra reacción más común será tratarla fríamente, citarle un versículo como si estuviéremos
dándole una estocada o ‘predicarles un sermón’ y retirarnos. El cristiano insensible debe entristecer
profundamente el corazón del Señor” (Todo para El, p.73-74).
En esas oraciones iniciales de consagración nos identificamos principalmente con Dios, sin
interceder por los problemas de la persona herida. En ese momento inicial, no nos interesa tanto los
problemas de la persona como si tener nuestra posición firme en Cristo. Necesitamos recordar que no
importa cuán terrible sea la situación, Dios está en el trono. Él está en el control. Él no se olvidó de
nosotros ni está adormecido. Recordemos que “Dios nos resucitó en Cristo y juntamente con él no

112
sentó en lugares celestiales” (Ef 2.6). Debemos posicionarnos en la presencia real de nuestro Padre,
antes de interceder delante de Él.
Habiendo entrado en la presencia de Dios, sintiendo que Él está con nosotros, estamos listos para
el segundo paso: oír a la persona herida.

2. ENTREVISTAR, OYENDO A LA PERSONA NECESITADA


Casi todas las iglesias tienen la costumbre de orar por los necesitados. Aleluya! Necesitamos
hacer eso. Al mismo tiempo, la forma por la cual oramos por ellos muchas veces no cambia nada,
porque oramos sin saber cuáles son las necesidades de las personas por las cuales estamos orando! En
algunos casos, se pide a las personas que simplemente levanten la mano si quieren oración. En otros
casos, se les pide que pasen al frente para recibir oración. Eso tiene su lugar. Pero si esas personas no
tuvieran la oportunidad de compartir sus problemas con alguien que ore basado en informaciones
concretas, no debemos sorprendernos si sus problemas persisten y las personas continúan necesitando
de oración.
Antes de la ministración, la persona escribe un informe de traumas y heridas del pasado y lo
entrega al equipo con varios días de anticipación para que el equipo tenga tiempo de leer y orar al
respecto. También pedimos que la persona llene el “Test de Traumas Emocionales” (vea el anexo al
final) y entregue eso al equipo junto con su informe escrito. Una persona que por cualquier motivo no
consigue escribir su informe, puede contarlo para que otra persona lo escriba por ella. El trabajo de
verbalizar su historia en sí tiene mucho valor terapéutico para la persona que está siendo ministrada.
El informe es útil también para un equipo en su preparación para el ministerio y ahorra mucho tiempo
en el momento de la entrevista.
En la entrevista, oímos a la persona que está siendo ministrada, valorizando lo que ella desea
comunicar. A veces, debemos despejar ciertas dudas o explicar alguna cosa para ella u orientarla en
cuanto a lo que acontecerá en la ministración, especialmente en el área de liberación, pero
normalmente la persona que más debe hablar es la persona que está siendo ministrada. Si el equipo
tuviera duda en cuanto a la salvación de la persona, es apropiado hacer las preguntas diagnósticas:
1) ¿Usted ya llegó a un punto en su vida espiritual, en que podría afirmar con certeza, que si
muriera hoy iría para el cielo?
2) Supongamos que muriera hoy y comparece delante de Dios y Él le dijera: “¿Por qué debo
permitir que entres al cielo?”. ¿Qué le diría usted?
Varias veces hemos tenido la oportunidad de evangelizar a alguien en la hora de ministración. Es
importante que todos tengan claridad en cuanto a eso, porque sólo podemos ministrar con confianza a
una persona que sabe que es hijo o hija de Dios.
El equipo debe estar orando para que Dios le dé una sensibilidad especial para oír más allá de las
palabras de la persona necesitada. Necesitamos oír el espíritu de la persona. ¿Qué es lo que ella
verdaderamente desea? Debemos oír el corazón de la persona. ¿Qué es lo que ella siente? ¿Qué es lo
que hay en su corazón? Y precisamos buscar entender la raíz del problema. A veces, la persona
comparte un problema que está enfrentando, pero no se pregunta por qué surgió ese problema. ¿Qué
puede estar causando el problema? Otras veces, la persona está en negación, no consiguiendo
reconocer el problema real. Y otras veces reconoce su problema, pero tiene miedo de abrirse y
entonces comparte sobre alguna otra cosa.

113
Una vez que el equipo siente que tiene sus dudas aclaradas, pasamos al tercer paso.

3. OÍR A DIOS
En el tercer paso, oír a Dios, entramos en un periodo de algunos minutos de silencio para que
Dios se revele a la persona ministrada de la forma que Él sabe que más se beneficiará. Quedamos
atentos a lo que Dios quiere hacer o comunicar. Frecuentemente la persona ministrada rompe el
silencio, expresando lo que Dios coloca en su mente, orando o, muchas veces, llorando. Puede surgir
una escena del pasado que El trae a su mente. Puede tener un sentimiento profundo que necesita de
expresión –muchas veces un dolor terrible que la persona ha cargado por años o por décadas. Puede
sentir una convicción de pecado que la persona nunca confesó.
Si el silencio se extendiera por mucho tiempo, un miembro del equipo puede preguntar a la
persona lo que ella está viendo, pasando o sintiendo. Eso “da permiso” y valor para que ella se
exprese. A veces la persona dice “nada”, y el equipo debe regresar a Dios para recibir orientación
sobre cómo proceder. Tal vez el bloqueo viene por causa del miedo. A veces hay una opresión del
enemigo y es necesario tomar pasos de liberación. Puede ser que la persona perciba un pecado en su
vida que necesita confesar para que la gracia del Señor pueda fluir en su vida.
Es imprescindible durante la ministración que los miembros del equipo estén conectados con
Dios. Si no oímos a Dios, quedamos perdidos en nuestras propias palabras. Nuestras palabras no
adelantan mucho, si no están en concordancia con lo que Dios está hablando (1 Jn 5:14-15). No
comenzamos la ministración propiamente dicha (paso 4) hasta sentir que Dios nos está dando Su
dirección de cómo orar.
Quedamos atentos para oír cualquier pensamiento que Dios nos pueda dar. Muchas veces, Él nos
da algunos versículos. Otras veces, nos hace pensar sobre una pregunta clave que debemos hacer a la
persona necesitada. Otras veces, nos da una visión o un retrato que, tal vez, no entendemos muy bien
pero que tiene total sentido para la persona que abre la puerta para la ministración.
Juan 5:19 es el versículo clave en cuanto a oír de Dios. 5:19 Respondió entonces Jesús, y les dijo:
“De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al
Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.
Si Jesús sólo hacía lo que El veía al Padre hacer, ¡cuánto más nosotros tenemos que depender del
Padre! Él hablaba lo que el Padre revelaba a El (Jn 12:49-50).
Aquí se muestra el trabajo en equipo. Es difícil saber con certeza si Dios está hablando alguna
cosa para nosotros. Si estamos inseguros, podemos dejar a otro miembro del equipo abrir el periodo
de ministración. Si él ora de acuerdo a lo que estaba en nuestro corazón, podemos dar secuencia a su
oración con más confianza. En mi libro Desarrollando los Dones Espirituales y Equipos de
Ministerio, dedico el capítulo nueve al don de profecía, indicando cómo la habilidad de oír a Dios es
parecida con ese don; ambos pueden ser desarrollados. También indico normas para gobernar ese
don, para que no sea usado de forma destructiva.
¿Cómo podemos crecer en nuestra habilidad de oír a Dios? Anote una o dos respuestas y luego,
en la reunión, aumente lo que otros indiquen. Esa habilidad es un músculo espiritual que precisamos
ejercitar. Para muchos de nosotros, ese músculo está atrofiado!

114
Si quiere profundizar más esa área de oír la voz de Dios, Richard Foster tiene un excelente
capítulo, en su libro Celebrando la Disciplina, sobre la solicitud (capítulo siete, p. 119-134). Con esa
actitud, podemos entender mejor el llamado de Dios cuando Él dice: “Estad quietos, y conoced que
yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra” (Sal 46:10).
Normalmente, hay un fluir natural del tercer paso, oyendo a Dios, para el cuarto, la ministración
propiamente dicha.

4. LA MINISTRACIÓN: ENTRANDO JUNTO CON LA PERSONA HERIDA EN LA


PRESENCIA DE DIOS
En el cuarto paso tenemos el inmenso privilegio de entrar junto a la persona en la presencia de
Dios. Cada ministración es una experiencia rica y única del amor de Dios por esa persona en
particular. Dios sabe cómo comunicar Su amor para la persona de modo que ella consigue entenderlo.
Sintiéndose segura en el amor y la aceptación de Él, la persona libera el dolor que está cargando,
entregando sus heridas, miedos, rabia, confesión, culpa, todo – sabiendo que Jesús ya llevó sobre Sí
todo eso en la cruz. El papel del equipo es principalmente de dar apoyo, de oír y ver a Dios junto con
la persona y ayudar cuando así Dios lo direcciona. Pero es el propio Dios, muchas veces en la persona
de Jesús, quien ministra a la persona.
A veces, por diversos motivos, la persona que está siendo ayudada tiene dificultad en liberar lo
que siente. Los miembros del equipo tienen que preguntar a Dios si hay algo que ellos pueden hacer
para facilitar eso. Dios es fiel y muestra cosas de lo más creativas que el equipo puede hacer para
ayudar a la persona.
Muchas veces Jesús entra en medio del trauma que la persona sufrió en el pasado y que es la
clave para la sanidad de muchos otros recuerdos dolorosos. Explicaremos eso en la lección siguiente,
cuando hablemos del ministerio de la presencia real de Jesús.
Déjeme ilustrar. Suponga que estamos orando por una muchacha llamada Sueli que ha sido
terriblemente rechazada por su padre. La ministración, en cierto momento, podría desarrollarse de
una forma parecida como lo que sigue:
“Sueli, Dios Padre está queriendo decirte ‘Te amo’. El entiende que tú has tendido dificultad en
percibir eso. El entiende el estrago que el rechazo de tu padre causó en tu vida. Ahora, voy a pedir a
Dios que Él te muestre como quiere ministrarte en esa área (Oración).
¿Qué viene a tu mente?
La sala de la casa donde yo y mi familia vivíamos cuando era pequeña…
¿Cómo es la sala? ¿Quién está ahí?... Ah, estás con tu papá. ¿Y cuántos años tienes más o menos?
Tal vez cuatro años. ¿Y qué está sucediendo? Descríbeme lo que tu padre hace. (Sueli comienza a
llorar y a temblar de miedo, ahora está gritando). Alguien del equipo le toma suavemente y le dice
que ella está bien, que no está sola, que ella no va a ser lastimada de nuevo. Sueli, ¿hay alguien más
en la sala junto a usted y su padre?... Ah, Jesús está allí junto a usted. ¡Qué bueno! ¿Y qué hace
Jesús? (Sueli explica que Jesús se coloca entre ella y el padre, que va a pegarla, y le ordena al padre
que se clame y que salga de la sala. El padre sale). Y ahora, ¿qué está haciendo Jesús? (Sueli habla
que Jesús le está pegando a ella en la cola y está llorando junto a ella. Ella siente las lágrimas de El en
su rostro. Jesús se sienta con ella en el piso y le dice a ella que puede llorar; que todo está bien, que
Él va a cuidar de ella. Ella se limpia la nariz y le habla suavemente, asegurándole en Sus brazos. El

115
comienza a cantar). ¿Usted conoce la música? No, nunca la oí, pero es muy linda. Quédese quieto,
por favor, que quiero oír la música”.
La ministración continua con Sueli preguntando a Jesús porqué su papá la trata con tanta
violencia. Jesús le dice que su padre es una persona enferma y carente, que no sabe cómo amar. El
padre la trata así, no porque ella es una niña mala, sino porque él tiene problemas desde antes que ella
nazca. Ella no puede resolver los problemas de él – va a tener que dejar que Jesús cuide de él. Pero lo
importante ahora es que ella entienda cómo Jesús la ama, cómo se agrada de ella, y que sepa que es
especial para El. Jesús siempre tiene tiempo y su regazo para ella. Ella puede ir a Sus brazos a
cualquier momento que venga a sentir miedo, tristeza o confusión.
Esto no es mera imaginación! Jesús se hace presente dentro de la realidad de la persona de una
forma tan vívida, tan especial, que ella sabe que tuvo un encuentro real con El. Muchas veces todos
los cinco sentidos están involucrados – la persona siente aromas, describe colores, oye músicas, salta,
juega, danza, pasea, saborea…Una cosa interesante para observar es que la escena está siendo
compartida con el equipo, pero al mismo tiempo el equipo tiene acceso constante a la persona en el
tiempo “real”. La persona puede sentir sed y pedir agua para beber – en el mundo actual – sin perder
la escena que está viviendo en la presencia de Jesús.
También debemos aclarar que esto NO es regresión. Regresión envuelve hipnosis y nosotros
nunca nos metemos en eso. En la regresión bajo hipnosis la persona no tiene control sobre su mente o
comportamiento. En una ministración como las nuestras, la persona siempre tiene control, pudiendo
parar en cualquier momento que quiera o discordar de cualquier dirección que el equipo le diere.
Queda obvio que este ministerio es bastante subjetivo. Tenemos dos protecciones. La primera es
asegurar al equipo que todo lo que sentimos que Dios está hablando está de acuerdo a la Biblia.
Hablaremos más de eso en la lección siguiente. La segunda protección está en el propio hecho de que
somos equipo y podemos proteger y dar feedback uno al otro, tanto durante la ministración como
después. Debe haber rendición de cuentas para el líder del ministerio luego de cada ministración, para
que haya supervisión adecuada.
A veces, la ministración del Espíritu es tan profunda y revolucionaria que en un solo encuentro
Dios revela las primeras claves que permiten contornar la situación de la persona. Otras veces, varias
ministraciones serán indicadas con intervalo de semanas, aun años, cada una tratando de un área o
relacionamiento diferente. Normalmente, Dios hace una obra profunda dentro de cada ministración, y
da para notar grandes cambios en la persona. Aunque haya otras cosas para resolver en el futuro, Dios
sabe que no podemos aguantar todo de una sola vez (Jn 16:12), y El respeta nuestras limitaciones.
Habiendo ministrado a la persona, pasamos para el quinto paso.

5. ENTREVISTAR NUEVAMENTE, OYENDO A LA PERSONA MINISTRADA


En este paso, preguntamos a la persona lo que Dios hizo en función de las oraciones.
Normalmente, la persona habrá sentido la presencia de Dios de una forma profunda, dejando huella;
sanando sus heridas y elevándola a un nuevo nivel de relacionamiento con El. Otras veces, la
dirección de Dios es más en el área de liberación, dejando la restauración emocional para otra
oportunidad. Tanto la persona como el equipo necesitan saber si hubo alguna acción espiritual. Si la
persona no sintió nada ni está mirando el problema bajo una nueva perspectiva, probablemente
precisa de alguien con más experiencia y madurez para ministrarle. En ese caso debemos buscar para
la persona un equipo con urgencia porque la persona ministrada normalmente se sentirá terriblemente
deprimida viendo que nada en esa ministración ayudó. Una de las ventajas de hacer el entrenamiento

116
de REVER en el área de restauración del alma es que provee de una red de ministros que nos pueden
socorrer.
Recuerdo de una joven universitaria, que la voy a llamar de Karen, que me buscó al final de un
culto en el cual prediqué. Me dice que estaba desesperada, sintiendo una fuerte depresión y hasta
sentimientos de suicidio. Cinco de sus compañeros de la universidad habían hecho una vigilia con
ella específicamente para quebrar los ataques de Satanás. No hubo ninguna mejora. Otros esfuerzos
de consejería y ministración no habían ayudado. Llamé al pastor de la iglesia que conocía bien como
ministrar en oración, y pedí a Karen que llamara a sus compañeros. Entramos en el proceso indicado
aquí: 1) Oraciones de consagración, 2) La escuchamos hasta sentir que estábamos listos para
ministrar, 3) Quedamos en silencio, oyendo a Dios, y 4) Ministramos en base a lo que oímos.
Habiendo ministrado oraciones de liberación y el amor y aceptación de Dios, terminamos de orar.
Le pregunté si alguna cosa había sucedido por medio de nuestras oraciones. Karen habló que no.
Lágrimas llenaron sus ojos, y se sentía afligida, pues ni las oraciones del misionero y del pastor
habían hecho efecto en ella. Su depresión, en cierto sentido, era más profunda que cuando
comenzamos a ministrar!
En ese momento, el pastor notó un broche exquisito que Karen tenía en su collar. Le preguntó
cómo lo consiguió. Ella habló que lo encontró un día en la calle, le gustó y lo comenzó a usar. El
pastor le pidió que se quite el objeto. Ella obedeció y volvimos a orar. Nuestra oración ahora fue
sencilla y no demoró. Pero terminada la oración, quedó claro que Karen era otra persona. Un “junte
de ollas” estaba programado para después de la reunión con todos. Fue increíble ver a Karen, como
un trompo, yendo de mesa en mesa, riendo, jugando, compartiendo, casi danzando. El contraste con
la chica deprimida que había conocido una hora antes no podía ser mayor!
Todo eso depende de hacer el quinto paso. No podemos suponer que nuestras oraciones
automáticamente van a resolver el problema de la otra persona. Recuerde que Daniel tuvo que orar
tres semanas pidiendo a Dios la victoria en una batalla espiritual con la ayuda del Arcángel Miguel
(Dn 10:1-14). A veces, necesitamos persistir en oración; otras veces necesitamos orar de una manera
diferente. Otras veces necesitamos de ayuda de alguien con más experiencia.
Cierta vez un equipo de restauración en otra ciudad ministró a una mujer joven que se había
casado hacia una año y medio, pero se sentía muy infeliz en su matrimonio. El marido era creyente y
la amaba, pero desde la primera noche nupcial el acto conyugal era terrible para ella. Ella sentía
profundos dolores físicos y emocionales, sintiéndose sucia, llena de culpa, avergonzada y violada. El
equipo la ministró, pero no consiguió entender la raíz del problema. Como resultado, nada cambió y
ella quedó más deprimida y angustiada que antes de la ministración.
El equipo de aquella ciudad la trajo, entonces, para ser ministrada por nuestro equipo. Al leer el
relato de ella, inmediatamente discernimos que la raíz era el abuso sexual antes del matrimonio. Esta
situación era oculta para el equipo de la otra ciudad, porque ni siquiera la mujer había percibido haber
sufrido abuso sexual. Por no haber consumación del acto y por haber sido con su enamorado, ella no
percibió que las emociones terribles que sentía con su marido reflejaban la violación sufrida en esa
relación como adolescente. Terminada la ministración, fue hermoso ver el reencuentro con su marido
(a quien ministramos separadamente). Celebramos con ellos una renovación de sus votos y el
comienzo de una matrimonio con una nueva mujer y un nuevo hombre! Raras veces vi a alguien
cambiar tanto a base de una ministración. Gloria a Dios! Pero todo eso ocurrió debido al hecho de
que el equipo inicial tuvo el apoyo de otros más maduros para superar su inhabilidad y frustración.
Siempre necesitamos de alguien detrás de nosotros para ayudarnos en caso de que nuestra experiencia
y madurez no sean suficientes.
Habiendo acertado lo que cambió en la vida de la persona, pasamos para el sexto paso.

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6. DAR SEGUIMIENTO
El sexto y último paso es dar seguimiento, esto es, acompañar a la persona un tiempo más. Sin
seguimiento es probable que gran parte de lo que Dios hizo acabe perdiéndose. Piense conmigo sobre
un ejemplo en otra área, el área de evangelismo. Una campaña evangelística interdenominacional en
un estadio con un predicador internacional puede costar muy caro en dinero y tiempo de preparación.
La semana de la campaña es agotadora. Si no hubiere seguimiento, o si este fuera débil, la mayor
parte de los resultados de toda esa inversión se pierde.
Todo eso se aplica tanto al ministerio de restauración del alma como al ministerio de liberación.
La preparación para tal ministerio puede ser extensa. El ministerio en sí puede ser agotador. Pero si
no hubiere seguimiento, o si este fuere débil, luego regresan viejos patrones de pensar, actuar y
relacionarse.
Jesús explica la estrategia de Satanás de esclavizar a las personas que recibieron ayuda del
ministerio de restauración o liberación. Si ellas se libran de sus problemas o de sus demonios, pero no
cambian sus vidas, esos problemas o demonios vuelven con más fuerza que antes. “Y el estado final
de aquel hombre viene a ser peor que el primero” (Mt 12:45). El estado final es peor porque él
concluye que ningún ministerio de restauración o de liberación funciona para él. Además de tener
muchos problemas, él (o ella) pierde la poca esperanza que tenía.
El grupo de apoyo da seguimiento a la ministración con llamadas telefónicas o visitas diarias en
las primeras semanas. A veces, además de orar, el equipo hace cosas prácticas para ayudar (vea Stg
2:15-17; 1 Jn 3:16-18). Normalmente, la persona ministrada necesitará cambiar en varios aspectos y
eso debe ser comunicado al discipulador o líder espiritual para que él también pueda involucrarse en
el proceso. Es probable que la persona reciba un ataque serio de Satanás dentro de algunos días.
Debemos advertirle en cuanto a eso y dar el apoyo necesario.
La ministración de restauración es parecida a una cirugía emocional, sacando un cáncer del
corazón. Después de la ministración, es necesaria una “terapia emocional” para desarrollar los
músculos emocionales atrofiados. Mi hija Valeria, a los ocho años, se dislocó el codo. Luego de un
mes con el brazo enyesado, precisó hacer terapia física todos los días, por una hora, durante dos
meses. Sin esa terapia y la ayuda diaria de su madre, Valeria habría perdido, permanentemente, parte
de la función del codo. De forma parecida, la tarea de seguimiento entrena a la persona ministrada
para que ella consiga pensar, actuar y relacionarse de forma saludable.
El seguimiento es indiscutible: es tan importante que no debemos entregarnos a un ministerio
serio de oración en equipo por alguien si no hubiere buenas condiciones para dar seguimiento
adecuado, incluyendo un grupo de apoyo. La persona debe estar sujeta a un discipulador o líder
espiritual, que pueda animarla y pedirle que rinda cuentas en las áreas que ha decidido que desea
cambiar. Más adelante trataremos con más detalle del tema de autoridad espiritual.
El equipo debe tener mucho cuidado cuando estuviere oyendo a Dios o sintiendo que Dios está
hablando que la persona debe tomar algunas decisiones que cambiarán el rumbo de su vida. En ese
caso, es mejor no comunicar eso directamente en el periodo de ministración. El equipo debe pasar lo
que está sintiendo para la persona que le da cobertura espiritual al ministrado. Ese líder podrá juzgar
lo que el equipo está sintiendo, y si el sentir es de Dios, va a saber cuándo y cómo deberá compartir.
Si usted tuviera alguna pregunta o comentario sobre los seis pasos de arriba, anótelos para poder
compartir con el grupo cuando se reúna con ellos.
Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.

118
TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA
ESTUDIAR”, subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes.
2. Opcional, si hubiere tiempo. Anote otros versículos que nos ayudan a entender mejor el estrés y
cómo superarlo.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Tome diez minutos para escribir a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación
santificada para escribir lo que usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted
escribió sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros.
3. Opcional, si hubiere tiempo: Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria o un gran
problema que no sabe cómo enfrentar, dedique tiempo oyendo y orando por él sin entrar en los
detalles de una ministración propiamente dicha. Si la persona necesita de algo más profundo, puede
buscar al equipo de restauración.
Si no hay nadie precisando de ayuda especial, cada persona debe identificar un paso que le
gustaría tomar para crecer en su habilidad de oír a Dios. anote ese paso (o pasos) y luego compartan
unos con otros. Concluyan intercediendo uno por el otro en ese sentido.

119
ANEXO
TEST DE TRAUMAS EMOCIONALES
Nombre____________________________ Teléfono____________ Fecha ____/____/____
Estado civil___________________ Edad _______ Fecha de conversión_____/_____/____
Iglesia__________________________________ Pastor____________________________
Líder del equipo de restauración__________________________ Teléfono______________

Si usted lucha hoy con uno de estos problemas, o luchó en el pasad0, marque una (x) al lado del
respectivo ítem. Si necesita precisar, hágalo con una frase breve. Describa luego el área o
relacionamiento que a usted le gustaría que cambiara.

Hoy Pasado
( ) ( ) Agresividad, violencia
( ) ( ) Odio, desprecio
( ) ( ) Rabia o ira
( ) ( ) Peleas
( ) ( ) Nerviosismo
( ) ( ) Frustración
( ) ( ) Amargura
( ) ( ) Desánimo
( ) ( ) Derrota o fracaso
( ) ( ) Desesperación
( ) ( ) Agotamiento, estrés fuerte
( ) ( ) Locura
( ) ( ) Muerte en la familia
( ) ( ) Aborto
( ) ( ) Deseo de morir
( ) ( ) Ganas de desaparecer
( ) ( ) Deseo de suicidarse
( ) ( ) Depresión
( ) ( ) Ansiedad
( ) ( ) Angustia
( ) ( ) Miedo
( ) ( ) Miedo a la oscuridad
( ) ( ) Miseria

120
Hoy Pasado
( ) ( ) Timidez
( ) ( ) Rechazo
( ) ( ) Soledad
( ) ( ) Culpa
( ) ( ) Resentimiento
( ) ( ) Inferioridad
( ) ( ) Superioridad
( ) ( ) Vergüenza
( ) ( ) Pesadillas
( ) ( ) Manía de enfermedad
( ) ( ) Ligación con Nueva Era
( ) ( ) Baño de hierbas
( ) ( ) Comunicación con los muertos
( ) ( ) Manifestación de Guías
( ) ( ) Levitación
( ) ( ) Participar de ocultismo
( ) ( ) Mentiras, engaño
( ) ( ) Ligación con la masonería o sociedad secreta
( ) ( ) Ligación con otras religiones
( ) ( ) Enfermedad crónica
( ) ( ) Agitación
( ) ( ) Debilidad
( ) ( ) Tristeza
( ) ( ) Traumas
( ) ( ) Insomnio
( ) ( ) Confusión
( ) ( ) Acusación, calumnia
( ) ( ) Dureza de corazón
( ) ( ) Risa descontrolada
( ) ( ) Orgullo
( ) ( ) Glotonería
( ) ( ) Preconcepto (machismo, racismo, otro _______________)
( ) ( ) Idolatría

121
Hoy Pasado
( ) ( ) Ofrenda a ídolos
( ) ( ) Maldición familiar
( ) ( ) Vudú
( ) ( ) Pacto con demonios
( ) ( ) Ocultismo
( ) ( ) Imposición de manos fuera de la iglesia
( ) ( ) Palabrotas
( ) ( ) Drogas
( ) ( ) Alcoholismo
( ) ( ) Cigarrillo
( ) ( ) Retención de diezmo
( ) ( ) Celos
( ) ( ) Masturbación
( ) ( ) Prostitución
( ) ( ) Relación sexual fuera del matrimonio
( ) ( ) Frigidez sexual
( ) ( ) Abuso sexual, incesto
( ) ( ) Pornografía
( ) ( ) Bestialismo
( ) ( ) Idas al motel
( ) ( ) Adulterio
( ) ( ) Homosexualismo
( ) ( ) Pensamientos impuros
Otros (especifique):
( ) ( )_______________________
( ) ( )_______________________
( ) ( )_______________________

122
12. Otras Seis Dinámicas Espirituales de Restauración
del Alma
ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque
“No con ejército, ni con fuerza, sino con mi
la sabiduría de este mundo es insensatez para
Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”
con Dios; pues escrito está: El prende a los
(Zc 4:6). sabios en la astucia de ellos”.
“Porque el reino de Dios no consiste en
palabras, sino en poder” (1 Co 3:18-19;
4:20).
“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre
vosotros se cree sabio en este siglo, hágase

AUTO-EVALUACIÓN DE SU EXPERIENCIA DE DINÁMICAS ESPIRITUALES DE


RESTAURACIÓN
La restauración del alma a la manera que nosotros describimos no es bien conocida en la mayoría
de las iglesias, ni por la mayoría de los psicólogos. Envuelve dinámicas espirituales que muchas
veces no hacen parte de nuestra experiencia, mientras otras dinámicas son tan fundamentales que las
conocemos bien, pero no las aplicamos en el área de la restauración. A continuación, se encuentran
trece dinámicas espirituales de restauración, la primera de las cuales explicamos en la lección
anterior. Indique la frecuencia con que usted las ha experimentado en el último año.
1. Ministerio de oración en equipo: ministración en oración para alguien necesitado, junto con
otras personas, por medio de oír a Dios de forma interdependiente y llevar a la persona a tener
un encuentro con Jesús.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
2. Imposición de manos: colocando las manos en la cabeza o en los hombros de alguien, para que
esa persona reciba sabiduría o consuelo de Dios, unción o ministración del Espíritu Santo.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
3. Los dones espirituales: ejercitando dones como misericordia, revelación, discernimiento,
profecía, sabiduría y dones de sanidad, para saber cómo ministrar de forma sobrenatural a
alguien.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
4. Batalla espiritual y ministerio de liberación: discerniendo los ataques del Maligno,
resistiendo las fuerzas de él y obteniendo victoria.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
5. Experiencia de la presencia real de Jesús: visualizando a Jesús como presente y oyéndolo
hablar a usted (o a otra persona), en primera persona, por nombre, ministrándole en su dolor.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente

123
6. Sumisión a la autoridad de la Biblia. Sujetando mis opiniones y sentimientos a la Palabra de
Dios, oyendo y obedeciendo la voz de Dios expresada en su Palabra, dejando que sea regla para
mis pensamientos y acciones.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
7. Un grupo de apoyo: participando de un grupo de personas comprometidas a ser honestas y
transparentes unas con otras, con las cuales usted regularmente abre su corazón y expone sus
sentimientos, ayudándose mutuamente.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
8. Autoridad espiritual: reconociendo que Dios dio a alguien una gracia especial para darme
apoyo espiritual y orientación divina, encontrándome con él para ser animado y afirmado, como
también para ser corregido cuando surgiere la necesidad, rindiendo cuentas en cuanto a los
objetivos espirituales que he compartido con él (Escriba el nombre de esa persona).
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
9. El Espíritu Santo como Supremo Consejero: llevando a una persona necesitada a la
presencia de Dios de tal forma que ella tenga un encuentro divino, recibiendo consuelo,
sabiduría, poder o dirección de Dios para su vida, por su Espíritu.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
10. Arrepentimiento: reconociendo mi error o pecado, decidiendo abandonarlo, teniendo un
corazón contrito y quebrantado, sintiendo el dolor que causé a Dios y a otros y demostrando
frutos de arrepentimiento, restituyendo el mal que hice.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
11. Perdonar: cuando alguien me hiere, liberarlo del mal que hizo, abriendo mano de mis derechos
de vengarme y de la deuda que él tiene conmigo.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
12. Pedir perdón: cuando he herido a alguien, de corazón quebrantado admitir mi error, falla o
pecado y pedirle la gracia de Dios para ser liberado del mal que hice. como fruto de
arrepentimiento, restituir lo que pueda, con el objetivo de restaurar nuestra relación y no dejar
brecha alguna entre nosotros.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente
13. La cruz de Cristo: Presentándome delante de Cristo (o de Su cruz) para hacer un intercambio
divino: mi pecado por la justicia de Él, mi debilidad por el poder de Él y mis heridas por la
sanidad de Él.
Nunca Una o dos veces Algunas veces Frecuentemente Regularmente

Regrese a la lista de arriba y de un valor numérico a casa una de sus respuestas: Nunca (0); Una o
dos veces (1); Algunas veces (2); Frecuentemente (3); Regularmente (4). Coloque esos números en el
margen y súmelos.
Como en el capítulo anterior, notas bajas tienen dos ventajas: demuestran su honestidad, porque
usted no está preocupado en aparentar algo que no es; y demuestran una sensibilidad a su necesidad
de crecimiento. En ese sentido, las notas bajas pueden ser mejores que las notas altas.

124
Si su total fuera trece o menos, usted conoce poco en cuanto a la restauración del alma y de
verdad conoce poco en cuanto a la vida espiritual en Cristo. Si su total fuera de 14 a 26, usted conoce
algunas dinámicas espirituales, pero las practica poco. Eso puede señalar un peligro, tener
conocimiento, pero no estar viviendo de acuerdo a él. Si su total fuera de 27 a 39, usted tiene fuerza
espiritual y tiene base para ministrar a otros. Si su total fuera de 40 para arriba, indica que usted
probablemente tiene un llamado en el área del ministerio de restauración y lo está ejercitando.
Personas con notas más bajas también pueden tener un llamado en esa área. La nota baja indica que
existen impedimentos en cuanto a ministrar a otros, pudiendo ser los principales: la falta de
orientación y entrenamiento, y la falta de sanidad en su propia vida.
En el capítulo anterior, explicamos la primera dinámica, el ministerio de oración en equipo. En
este capítulo, desarrollaremos de la segunda a la séptima dinámica y en el capítulo siguiente veremos
las últimas seis, en total trece.

PARA ESTUDIAR
Las seis dinámicas que estudiaremos en este capítulo son:
A) Imposición de manos;
B) Los dones espirituales;
C) Batalla espiritual y ministración de liberación;
D) Ministerio de la Presencia real de Jesús;
E) Sujeción a la autoridad de la Biblia;
F) Un grupo de apoyo.
Escoja una de esas seis que usted conoce mejor y explique cómo ella se aplica en el área de
restauración.

Lo que sigue es una explicación un poco más detallada de cada una de esas seis dinámicas.
Mientras usted lee, no olvide de subrayar puntos importantes y colocar anotaciones en el margen.
Coloque la palabra “Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que pueda estar
relacionado con usted.

A. ORACIONES DE CONSAGRACIÓN
La imposición de manos es la transmisión de la gracia de Jesucristo por medio de una o dos
personas llamadas y autorizadas a ministrar en oración por otra persona, imponiéndole las manos. En
algunos casos, como en una ordenación, la autoridad es transmitida. Otras veces, es dado un poder
espiritual. El Señor es la fuente de ese poder, pero, de alguna forma, los seres humanos están
involucrados.
Vea los siguientes casos:
1. “Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e
Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal,
bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e
Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra...

125
Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y
como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés” (Gn 48:15-16, 20).
2. “y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de
Moisés” (Nm 27:23)
3. “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre
ellos las manos” (Mr 6:5)
4. “Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” (Mr 10:16)
5. “a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos” (Hch
6:6)
6. “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hch 8:17)
7. “Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo,
el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la
vista y seas lleno del Espíritu Santo” (Hch 9:17)
8. “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros… Entonces,
habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hch 13:1 y 3)
9. “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las
manos del presbiterio” (1 Ti 4:14)
10. “…el fundamento…de la imposición de manos…” (He 6:1-2)
Varios resultados acontecen por la imposición de manos, en el momento en que eso es hecho:
1. Siervos de Dios son consagrados para el liderazgo y servicio (Nm 27:15-23; Dt 34:9; Hch 6:1-
6; 13:1-3; 1 Ti 4:14)
2. Personas son bendecidas (Gn 48:14-20; Mt 19:13-15; Mr 10:13-16)
3. Personas son sanadas (Mr 6:1-6; 16:16-18; Lc 4:40-41; Hch 9:17-18; 28:8)
4. Personas son liberadas de los demonios (Mr 16:16; Lc 4:40-41; 13:10-13)
5. Personas reciben el Espíritu Santo, la unción (Dt 34:9; Hch 8:17-20; 9:17-18; 19:6), o un don
especial del Espíritu (1 Ti 4:14; 2 Ti 1:6).
Más allá de la necesidad es tener intimidad con Dios en este ministerio. La imposición de manos
debe ser hecha con seriedad, requiere autoridad divina, consagración y motivación correcta (Hch
8:17-25). Cuantas brechas podamos cerrar para que el enemigo no actúe en nuestras vidas, mejor será
(podemos aquí, también, hacer un paralelo con el ayuno).
Parece que una identificación y ligación sucede entre las personas envueltas en la imposición de
manos. Pablo advierte a Timoteo: “No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en
pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Ti 5:22).
El ungir con aceite hecho bajo la dirección del Espíritu también libera una gracia especial (Mr
6:13; Stg 5:14-15). Tal unción expresa consagración y es un símbolo del mover del Espíritu Santo.
Parecido con la imposición de manos, repetidas veces hemos experimentado que cuando alguien está
bloqueado en cuanto a recibir ministración de sanidad o liberación, la unción con aceite lo libera.

126
[Link] DONES ESPIRITUALES
Un don espiritual es una gracia dada por el Espíritu Santo para edificar el espíritu de otros,
resultando en el crecimiento del Cuerpo de Cristo. Algunos dones tienen bastante que ver con el
ministerio de restauración del alma, especialmente los indicados en 1 Corintios 12:8-10.
Normalmente, alguien con un llamado para ministrar en el campo de la restauración tendrá por lo
menos uno de los siguientes dones:
1. Palabra de sabiduría: Teniendo una intuición dada por Dios de cómo responder a una situación
específica.
2. Palabra de conocimiento: Teniendo información dada por Dios para una situación específica
que de otra forma no sería conocida.
3. Fe: Visualizando lo que Dios quiere hacer y manteniendo una confianza constante que Dios lo
hará, aunque surjan obstáculos que parezcan ser imposibles de ser superados (He 11:1).
4. Dones de sanidad: Restaurando la salud al cuerpo y/o alma de manera sobrenatural.
5. Profecía: Recibiendo y transmitiendo un mensaje inmediato de Dios para una situación
específica (1 Co 14:1,5,31,39).
6. Discernimiento de espíritus: Percibiendo y distinguiendo entre espíritus buenos (ángeles o
Espíritu Santo), espíritus malos (demonios) y espíritus humanos (Hch 5:1-9).
7. Revelación (1 Co 14:6, 26): Una habilidad sobrenatural de visualizar realidades espirituales
eternas. Vea, por ejemplo, el libro de Apocalipsis. Ese don no entra en la lista de 1 Corintios 12:8-10,
pero ninguna de las listas bíblicas pretende ser completa. Podría estar ligado a un don o habilidad
sobrenatural de imaginación santificada.
8. Misericordia: Identificándose con, y respondiendo a, las carencias de personas afligidas o
necesitadas. Las personas se sienten acogidas o ayudadas en expresar sus emociones.
En el ejercicio de todos estos dones, necesitamos cultivar intimidad con Dios para poder
reconocer Su voz. Cinco filtros o testes que nos ayudan en eso son:
1. La Palabra de Dios: todo necesita ser coherente con la Biblia.
2. Armonía con nuestro espíritu; una paz o tranquilidad.
3. Testar con la frase: “Mi Padre que me ama me dice…” para ver si es coherente con lo que
procedería de El.
4. Confirmación de otros.
5. Si fuera direccional, someter lo que estamos oyendo al liderazgo colocado por Dios en la
Iglesia y al liderazgo del equipo de ministerio, cuando los dones fueran usados en ese contexto 81 Co
14:29-33, 37-40; 1 Ts 5:19-21).

C. BATALLA ESPIRITUAL Y MINISTRACIÓN DE LIBERACIÓN


Batalla espiritual es la lucha entre las fuerzas de Dios y las fuerzas contra El. En la esfera
humana, los hijos de Dios luchan contra la carne, el mundo y el diablo.
La carne es nuestra vieja naturaleza que todavía se resiste en nosotros a nivel de nuestra alma:
mente, emociones y voluntad. Aunque seamos nuevas criaturas con un nuevo espíritu, nuestra alma
precisa ser santificada por el poder del Espíritu Santo en conjunto con nuestro nuevo espíritu. En ese

127
sentido, practicamos diariamente el morir a todo lo que es contrario a la vida divina que ganamos en
la cruz.
El mundo es el sistema de valores y pensamientos que desconoce o se opone a Dios. Cuando ese
sistema de valores y padrones humanos encuentran bases fuertes en nosotros, la Biblia llama a eso de
una fortaleza que debe ser destruida (2 Co 10:2-6). Actualmente, grandes fortalezas incluyen el
humanismo (que exalta la realización humana aparte de Dios), el materialismo (que mide el valor de
la persona por sus posesiones), el hedonismo (que enseña que lo que da placer, lo que nos hace sentir
bien, es la base para nuestras decisiones), el misticismo (que busca experiencias espirituales fuera de
Jesucristo) y el individualismo (que exalta la independencia y la realización individual, sin importar
lo que cueste a otros).
El diablo es Satanás, que lidera ejércitos de demonios procurando cualquier espacio que le demos
para afligirnos (Ef 4:26-27). El quiere destruirnos (1 P 5:6-8) y usa cualquier artimaña para atacarnos.
Los golpes o heridas que quedan en nosotros durante meses o años tienen alguna base en la carne y
probablemente en el mundo. Normalmente, Satanás y sus demonios sólo tienen acceso a nuestras
vidas cuando dejamos alguna brecha: heridas no sanadas o pecados no confesados. Para hacer un
trabajo de liberación que permanezca, es indispensable tratar de las raíces que abrieron la brecha. Las
dos raíces principales que la Biblia indica específicamente como las áreas en las cuales Satanás nos
ataca son: la ira (Ef 4:26-27), y la ansiedad o el miedo (1 P 5:6-8).
En la segunda lección de este estudio indicamos cinco portones grandes por los cuales Satanás
puede tener acceso a nuestras vidas: el espiritismo, el rechazo de parte de personas importantes para
nosotros, el acto sexual fuera del matrimonio, el alcoholismo y el deseo de morir. El mejor recurso
que conozco en cuanto a cómo obtener victoria contra la aflicción demoniaca es el libro de Neil T.
Anderson, Quebrando Cadenas. Siguiendo las orientaciones de él, hemos tenido éxito en ver personas
libres sin que haya una grande confrontación de poderes que acaba traumatizando a la persona
afligida. Neil coloca, y yo lo afirmo, que la lucha no es básicamente un conflicto de poderes sino un
conflicto de la verdad con la mentira. Llevando a la persona a declarar su identidad en Cristo, los
demonios pierden su poder. de ahí, pueden ser renunciados y mandados para donde Jesús lo indique.

D. LA EXPERIENCIA DE LA PRESENCIA REAL DE JESÚS


En la experiencia de la presencia real de Jesús, ayudamos a la otra persona a invitar a Jesús a
revelarse en los momentos dolorosos del pasado, Viéndolo transformar el dolor por medio de Su
amor, gracia y perdón. Sin experimentar a Jesús (el segundo paso de nuestra definición de
restauración), no existe sanidad. Puede existir comprensión del problema, entendimiento de las raíces,
una perspectiva de cómo lidiar con los efectos y un esfuerzo para pensar, sentir o actuar de una forma
u otra. Pero sin experimentar la presencia de El, o sentir Su amor, no existe sanidad. El dolor
continúa. Puede estar escondido, racionalizado, explicado o reinterpretado, pero continúa.
Carlos Alberto Silva Ferreira, en su libro Psicoterapia Cristiana, Sanidad de Dios para las
Enfermedades Interiores, ofrece buenos ejercicios que ayudan a visualizar a Jesús llegando a la
persona herida, y algunos pasos por los cuales ella puede experimentar a Jesús ministrándole (vea las
páginas 21-22, 28 y 48). Generalmente, este uso de imaginación santificada funciona mejor cuando
un equipo de ministerio (como es indicado anteriormente) ayuda a la persona herida a experimentar la
presencia de Jesús (vea las páginas 194-195) de este libro para un ejemplo de eso. Regresando al
dolor del pasado, visualizamos la presencia de Jesús en medio del trauma, sufriendo con nosotros,
acompañándonos íntimamente, recibiendo sobre sí nuestro dolor y protegiéndonos contra cosas
peores.

128
Apliquemos 2 Corintios 3:18 al pasado: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria (presencia, carácter, rostro) del Señor, somos transformados (sanados,
santificados, liberados) de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.
Jesús entra en medio de la experiencia terrible del pasado y saca el miedo, la ira, la angustia, en
fin, el dolor. El revela a la persona herida que estuvo presente e involucrado activamente, puesto que
El es “varón de dolores y experimentado en quebrantos, y quien llevó sobre sí nuestra heridas” (Is
53:3-5). El cambia el cuadro de nuestros recuerdos, para poder entender la verdad que El “actúa en
todas las cosas para el bien de aquellos que le aman” (Ro 8:28)
Jesús es quien cura. Los que ministran en esa área tienen el privilegio (y la responsabilidad) de
ayudar a la persona herida a visualizar a Jesús en el proceso. Esa visión interior no es apenas un
esfuerzo de superar el dolor para poder ver a Jesús; es el milagro de ver a Jesús en medio del dolor,
llevándola sobre sí y liberando a la persona herida del dolor. Aleluya!

[Link]ÓN A LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA


La Biblia es el “Manual de Instrucciones” definitivo, escrito para el ser humano de parte de Aquel
que lo proyectó. Explica cómo debe funcionar, cómo hacer “mantenimiento” y cómo arreglar
problemas básicos. La Palabra de Dios es la única autoridad infalible en relación a que necesitamos
creer y cómo debemos vivir para tener salud y vida abundante. La Biblia es indispensable como regla
de nuestras vidas, tanto para las personas que ministran restauración del alma como para las personas
que la reciben.
Los que ministran en el área de restauración ganan por lo menos tres cosas por medio de ministrar
en base a la Palabra:
1. Sabiduría de Dios y orientación divina que trae vida. Dirigida a nuestras almas (Dt 11:18), la
Biblia es la Palabra de Vida que juzga (He 4:12), enseña, reprende y corrige (2 Ti 3:16), alimenta (Dt
8:3; Jer 15:16; 1 P 2:2) y restaura (Sal 19:7).
2. Autoridad divina y poder divino (2 Ti 3:16-17; He 4:12).
3. Una base objetiva que protege contra exageraciones y errores en un ministerio que es
profundamente subjetivo. Mucha de las trece dinámicas espirituales indicadas aquí tienen una
dimensión subjetiva fuerte. Todas esas dinámicas deben ser coherentes con la autoridad objetiva de la
Palabra de Dios y sometidas a ella.
Personas heridas reciben todo lo que está indicado arriba, además de un profundo sentido de
seguridad, por medio de la Palabra de Dios. Al mismo tiempo, ellas pueden enfrentar varias
dificultades en cuanto a la Biblia, siendo las mayores:
1. Inhabilidad de creer en algunas cualidades del carácter de Dios, tal como Su amor, gracia,
perdón, o, a veces, cualidades “opuestas”, como santidad y justicia.
2. Falta de sumisión a los principios de Dios para sus vidas. Creen intelectualmente, pero no
consiguen vivir en la práctica.
3. Interpretación o enseñanza errada que los han dejado presas a principios o perspectivas no
bíblicas, a veces llevándolas a luchar con problemas como culpa falsa, legalismo o perfeccionismo.
¿Qué viene primero, sintonizar nuestros pensamientos, voluntad y emociones con la Biblia, o la
restauración del alma que libera nueva fe, motivación y fuerza? Son interdependientes! Cuando
hubiere algún bloqueo impidiendo la restauración, precisamos volver a la base de la Palabra y ver si

129
uno u otro de los tres problemas indicados recientemente nos está perjudicando. Si la Palabra no tiene
su debido lugar en nuestras vidas, debemos arrepentirnos, reconociendo que al apartarnos de la
Palabra nos hemos apartado también de Dios.

F. UN GRUPO DE APOYO
Un grupo de apoyo es un grupo de personas (normalmente 4 a 6) que reconocen su necesidad de
ayuda y se reúnen regularmente para superar problemas que no consiguen resolver solos. Miembros
de grupos de discipulado y grupos familiares dan un cierto apoyo los unos a otros, pero un grupo de
apoyo es más direccionado a la restauración del alma herida. Él está compuesto por personas
comprometidas a ser honestas y vulnerables, regularmente abriendo su corazón y exponiendo sus
problemas, pudiendo contar con la ayuda de los otros.
Un grupo de apoyo, bajo liderazgo espiritual y con miembros comprometido a compartir unos con
otros y con Dios, es una fuerza espiritual considerable. “Dos son mucho mejor que uno, y cordón de
tres dobleces no se rompe pronto” (Ec 4:9-12). Este grupo permite el ejercicio de los dones y otras
dinámicas espirituales.
Yo hallo un grupo de apoyo casi indispensable en el proceso de restauración para las personas con
heridas serias. El grupo de apoyo tiene por lo menos cinco funciones:
1. Ayuda a la persona a lidiar con su vida actual. Consejeros de restauración pueden tener
reuniones individuales con la persona para tratar el pasado. El grupo ayuda tremendamente, dando
una fuerza en cuanto a lidiar con el presente, animando y pidiendo a la persona que rinda cuentas en
cuanto a sus propios objetivos.
2. Ofrece un “laboratorio vivo” donde los miembros aprenden nuevas formas de relacionarse,
lidiar con conflictos y resolver problemas. Sus tendencias enfermizas pueden ser confrontadas y
trabajadas en un ambiente seguro.
3. Ayuda al consejero o al equipo de restauración para que no quede agotado, al ayudar a cargar
todo el peso emocional de la persona herida.
4. Ministra a la persona herida. El grupo es una expresión del Cuerpo de Cristo, y Cristo se hace
presente por medio de El (Mt 18:18-20).
5. Da un contexto donde la persona pueda ayudar a otros, haciéndose ministro. El no queda con
los ojos fijos apenas en sí mismo. Sale del hueco emocional de la auto-piedad y se extiende para
ayudar a otros. En esa ayuda, él es animado para saber que él sirve!

Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en grupos,
como en la semana pasada.

130
TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO
1. Haga la auto-evaluación al comienzo del próximo capítulo y lea la sección “PARA
ESTUDIAR”, subrayando los puntos importantes y haciendo anotaciones en los márgenes, como en
las semanas pasadas.
2. Opcional, si hubiere tiempo. Procure implementar lo máximo que pueda los seis pasos del
ministerio de oración, anotando los resultados, incluyendo sus preguntas y dudas.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Escriba a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación santificada para escribir lo que
usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de este estudio. Si usted
escribió sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros.
3. Opcional, si hubiere tiempo: Como en la semana pasada, si alguien en el grupo tiene una
necesidad seria o un gran problema que no sabe cómo enfrentar, dedique tiempo oyendo y orando por
él. Si hiciera eso, el líder del grupo debe dar informe al final de la reunión, o luego, para el
coordinador del entrenamiento. Si surgiere algún problema, el coordinador puede dar cobertura.
Si no hay nadie precisando de ayuda especial, cada persona debe identificar una de las seis
dinámicas de este capítulo en la cual le gustaría más crecer. Anótela debajo y luego comparta con los
otros. Eso puede ser base para un periodo de oración, al final.
4. Concluyan intercediendo uno por el otro (20-25 minutos).

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13. Seis Dinámicas Adicionales de Restauración
del Alma
13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él,
ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados,
le serán perdonados.
16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La
oración eficaz del justo puede mucho. (Stg 5:13-16).

AUTO-EVALUACIÓN DE SU EXPERIENCIA DE PERDÓN


Trataremos otras seis dinámicas en este capítulo:
A. Autoridad Espiritual
B. El Espíritu Santo como el supremo consejero
C. Arrepentimiento
D. Recibir Perdón
E. Perdonar
F. La cruz de Cristo
De esas seis, decidí destacar la del perdón. El perdón es clave para la restauración del alma. La
auto-evaluación tiene dos partes. En la primera, haga una lista de las personas que le han lastimado,
herido u ofendido, escribiendo sus nombres abajo. Si hubiere más de diez, escoja las diez principales!
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
Ahora, mire la lista de arriba y coloque la palabra “PERDONADO” al lado de cada persona que
usted sabe que ha perdonado. Si usted realmente está libre de esa amargura y ha perdonado, hay dos
indicadores simples y objetivos:

132
A) No tiene más dolor cuando piensa sobre esa persona; y
B) Puede encontrarse con esa persona y tener plena libertad de conversar normalmente, sin ser
hipócrita o esconder sus sentimientos verdaderos.
Si hay alguien que usted no consigue declarar perdonado, usted necesita de restauración en cuanto
a esa persona. Debe pedir perdón por su amargura y dureza de corazón a la luz del increíble amor de
Dios que ha sido extendido a usted. Si tiene dificultad para perdonar, medite en el perdón que Dios le
ha extendido a usted. Un pasaje que tal vez le ayude es Mateo 18:21 al 35.
Si hay dos o tres personas que usted no consigue declarar como perdonadas, usted está con una
raíz de amargura muy peligrosa (He 12:15). Si usted tiene varias personas que no consigue perdonar,
procure ayuda urgentemente, porque es probable que esa raíz de amargura se volvió una fortaleza,
dominando su vida y perjudicando todos sus relacionamientos directa o indirectamente.

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PARA ESTUDIAR
1. Escoja una de las seis dinámicas indicadas arriba que usted conoce mejor y explique cómo ella
se aplica en el área de restauración del alma.
2. Lo que sigue es una explicación un poco más detallada de cada una de esas seis dinámicas. La
primera, ministerio de oración en equipo, fue explicada en el capítulo once; y otras seis fueron
abordadas en el capítulo doce. Las últimas seis están siendo explicadas aquí.
Mientras usted lee, no olvide de subrayar puntos importantes y colocar anotaciones en el margen.
Coloque la palabra “Yo?” con un signo de interrogación donde exista algo que pueda estar
relacionado con usted.

A. AUTORIDAD ESPIRITUAL
Autoridad espiritual es el derecho, la responsabilidad y la habilidad de dar cobertura, protección y
orientación para equipar a otros a llegar a la plena estatura de Jesucristo (Vea Ef 4:11-13). Esa gracia
sobrenatural es conferida por Dios a las personas que El coloca en liderazgo. Esas personas tienen un
discernimiento y una unción especial para liderar a las personas que Dios les da. La eficacia de ellas
es multiplicada cuando ellas también están bajo autoridad espiritual madura.
Tener una cobertura de autoridad espiritual es importante en dos aspectos: para el equipo de
restauración y para las personas heridas. Los miembros del equipo, o los consejeros, necesitan estar
bajo autoridad espiritual en el área de sus vidas personales y también en el área de sus ministerios. El
equipo, o los consejeros, deben andar de acuerdo con la persona que tiene la responsabilidad
espiritual por la vida de la persona herida, teniendo una visión compartida de sus respectivos roles.
En 1 Pedro 5, Pedro nos exhorta a la sujeción a los líderes y a Dios (v. 5-6). Pocas personas hacen la
ligación de eso con el siguiente versículo de echar sobre Dios toda nuestra ansiedad (v. 7). Cuando
no estamos bajo la cobertura de la autoridad espiritual, somos más vulnerables a la ansiedad y al
miedo. Yo veo que esa falta de protección y la ansiedad que la acompaña nos vuelve blancos fáciles
para Satanás, quien quiere destruirnos (v. 8)
El equipo, normalmente, no debe asumir el papel de autoridad espiritual en la vida de la persona,
a no ser en un caso excepcional, bajo la dirección del pastor. ¿Por qué digo eso? Porque existe una

133
tendencia natural de la persona herida a volverse dependiente del equipo de restauración. Debemos
luchar contra eso, especialmente porque existe algo en nosotros que gusta el hecho de que otros sean
dependientes de nosotros. En la peor de las hipótesis, el equipo de restauración puede tornarse un
equipo de élite, son sus seguidores apasionados, y cavar dividiendo la iglesia. Por eso, es muy
importante ayudar a las personas heridas a establecer relacionamientos saludables con otros líderes
maduros del cuerpo. El equipo, y especialmente el líder del equipo, deben estar plenamente bajo
autoridad del pastor de la iglesia. Es muy importante que el pastor incluya al líder del área de
restauración en su equipo pastoral, o en el grupo base de discipulado, para mantener relaciones
estrechas con él/ella.
Personas heridas precisan de un discipulador o líder pastoral que dará seguimiento y cobertura al
trabajo del consejero o equipo de restauración. Yo no aconsejo invertir mucho tiempo en alguien que
no sea miembro fiel de una iglesia local, comprometido a seguir la dirección espiritual de su pastor,
discipulador o líder espiritual, cuando la persona no está bajo autoridad espiritual, el paso del
seguimiento se vuelve muy difícil. (Vea la lección 11, el punto seis, Dar Acompañamiento que habla
de la importancia del seguimiento). Podemos resolver algunos problemas temporalmente, pero si
hubiere un discipulador para dar secuencia, esos problemas fácilmente regresan y el estado de la
persona puede ser peor que el primero. Lo que Jesús habla en cuanto a eso en relación a la liberación,
se puede aplicar también a la restauración (Mt 12:43-45).
¿Es el ministerio para con personas no creyentes? Ese ministerio, de forma introductoria, es
importante. Pero si una persona no creyente no demuestra un interés serio en las cosas de Dios,
entregándose a Él, yo no aconsejo invertir en un proceso más prolongado con esa persona. Entre otras
razones, la restauración tiene su fuente en Jesús. Si la persona no tuviere a Jesús como Señor y
Salvador de su vida, no va a experimentar la restauración de forma plena.
El equipo de restauración puede ministrar a los miembros de otras iglesias de una forma
introductoria también. Si esa persona quisiera un ministerio más serio, yo haría dos preguntas serias:
1) Él es miembro fiel de una iglesia saludable? 2) Él está bajo autoridad espiritual y tiene alguien que
está dispuesto a dar seguimiento al ministerio del equipo de restauración? Si la respuesta a cualquiera
de las dos preguntas fuera negativa, la norma sería no ministrar de forma seria y profunda a esa
persona. Pero pregunte a Dios. A veces, Él tiene razones para hacer una excepción a las reglas.
Otro aspecto que necesitamos reconocer es que muchas veces la persona fue herida por alguien
que tenía autoridad espiritual sobre ella: padre, madre, marido, profesor, pastor o líder de la iglesia.
En ese caso, la persona naturalmente tendrá una gran barrera, expresada por el miedo o la ira, en
relación a la autoridad espiritual. Necesitamos de un discipulador o líder espiritual que demuestre
amor de una forma que gane la confianza de la persona herida, reconquistando su corazón.
La autoridad que está funcionando dentro de la esfera de la gracia que Dios le permite ejercer no
precisa llamar la atención a su posición de autoridad. Debe actuar con el modelo de interdependencia,
encargando al otro a andar de acuerdo a la luz que tiene, acrecentando la luz que Dios le dio,
buscando alinear las dos luces para ser una sola. Debe animar a la persona herida a definir sus
propios objetivos y cumplirlos. De hecho, ninguno debe imponer sus ideas u objetivos para la otra
persona.

[Link] ESPÍRITU SANTO COMO EL SUPREMO CONSEJERO


• 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para
siempre:

134
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce;
pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (Jn 14:16-17)
• 8 Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De
pecado, por cuanto no creen en mí; 10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis
más; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. 12 Aún
tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando
venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia
cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
(Jn 16:8-13)
Isaías profetiza que Jesús será conocido como “Maravilloso Consejero” (Is 9:6), y en el pasaje de
arriba pasa ese papel para el Espíritu Santo. ¿Cuáles son los aspectos con que el Espíritu Santo
ministra a las personas heridas?
1. La verdad (Jn 14:17; 16:13). Personas heridas encaran la vida con ojos distorsionados. Ellas
pierden la habilidad de pensar de manera correcta y verdadera cuando enfrentan a ciertas personas,
situaciones o cuando escuchan ciertas palabras. Ellas también recuerdan el pasado de una forma
distorsionada, muchas veces atribuyendo un peso emocional exagerado a ciertos hechos. El Espíritu
Santo puede quitar esa ceguera y ayudar a la persona herida a ver las cosas como realmente son o
eran.
2. Convicción de pecado (Jn 16:9). La persona herida generalmente tiene mucho temor, rabia o
amargura. Si no reconoce y se arrepiente de esos pecados, nunca será sanada.
3. Convicción de la justicia de Dios (v.10). La persona herida muchas veces desconfía de las
acciones y el carácter de Dios. Necesita ser curada de una imagen distorsionada de Dios y
arrepentirse de haber hecho a Dios a su imagen, en vez de permitir a Dios rehacer la imagen de El.
4. Convicción del juicio de Satanás y el mundo (v. 11). La persona herida debe saber en su
íntimo que Dios juzga, condena y destruye toda acción y pensamientos contrarios a El. Sabiendo eso,
ella queda liberada del espíritu de juzgar, condenar o buscar destruir a las personas que la hirieron.
5. Confianza de que Dios tratará nuestros problemas en la medida que podamos soportar la
cirugía espiritual (v. 12). Nunca debemos pensar que Dios nos tratará de forma que no podamos
aguantar (vea Mateo 11:28-30; 12:20). Cuando andamos con Dios, El nunca nos pedirá algo más allá
de lo que podamos soportar.
6. Libertad del espíritu. Como el Espíritu de Verdad (v. 13); El nos libera de nuestros grilletes.
“Y conoceréis la verdad y la verdad os libertará” (Jn 8:32). “Yo soy el camino, la verdad, y la vida”,
dice Jesús en Juan 14:6. El Espíritu nos revela a Jesús (Jn 16:13-15), y Jesús nos da vida abundante
(Jn 10:10). Aleluya!
El consejero humano debe sujetarse al Espíritu como el Supremo Consejero, dándole libertad para
que su unción ministre las seis cualidades de arriba, cualidades que están más allá de la habilidad
humana. Sin la unción del Espíritu, difícilmente seremos muy exitosos en el ministerio de
restauración.

C. ARREPENTIMIENTO
Arrepentimiento es el reconocimiento de que existe pecado o algo errado moralmente, con el
consecuente abandono de ese pecado y el compromiso de un cambio de vida (Mt 3:2-3, 8). Sin
arrepentimiento, no podemos recibir perdón divino y sin perdón no existe restauración.

135
Una persona herida normalmente es una combinación de víctima y villana. Puede ser 90%
víctima y 10% villana, pero las dos generalmente están mezcladas. Probablemente, en la época del
trauma emocional ella sólo fue víctima, como en el caso de un niño abusado, violado o que sufrió
incesto. Pero con el paso del tiempo, comienza a nutrir actitudes de miedo, rabia o amargura. La
respuesta inicial a un trauma son las defensas emocionales que niegan el dolor que se experimenta.
Conforme el shock pasa, comienza a sentir un terrible dolor, a veces ni recordando la razón de él.
Todo dolor naturalmente lleva mezclado una de estas dos reacciones: miedo (huir) o rabia (atacar) o
posiblemente una combinación de las dos. Esos sentimientos no son pecaminosos; son reacciones
naturales y normales. Pero se vuelven pecado cuando decidimos alimentar esos sentimientos, y luego
nacen raíces (o fortalezas) en nuestros corazones, que dañan a los demás.
La rabia no resuelta desarrolla la raíz de amargura, que contagia a muchas otras personas (He
12:15), y entonces la víctima se torna villana. Una evidencia de esa raía es cuando nos resistimos a
perdonar a las personas que nos lastimaron y alimentamos los deseos de venganza.
El miedo no resuelto bloquea el amor, especialmente el amor a sí mismo. Esa persona desarrolla
un complejo de inferioridad o superioridad, no consiguiendo aceptar el amor incondicional de Dios,
consecuentemente, no consiguiendo amar y ser amada por otros.
El primer paso de la restauración es reconocer nuestras heridas (cuando somos víctimas),
muestras defensas (cuando no estamos confiando en Dios y en su amor), y nuestras responsabilidades
(cuando pecamos o nos volvemos villanos, abusando de, y lastimando a otros, por lo menos a la
persona que nos hirió y Dios).
Reconocer nuestras responsabilidades y nuestra falla en actuar de la forma adecuada abre la
puerta al arrepentimiento. El arrepentimiento, si fuera hecho con un corazón quebrantado, abre la
puerta al perdón y, consecuentemente, a la sanidad. ¿Cómo podemos experimentar un corazón
quebrantado? Esa contrición viene por medio de meditar en el dolor que causamos. Causamos dolor a
Dios en primer lugar. Desconfiando de Él. Rechazando el amor de Él. Huyendo de Él. Y a veces
atacando y acusando a otros, buscando destruirlos. Es ahí que entra el arrepentimiento.
El consejero que cree que la persona herida es solamente una víctima nunca la llevará al
arrepentimiento. Sin una convicción clara de pecado, de justicia y de juicio, nuca habrá liberación de
la cruel realidad de que nosotros también nos volvimos villanos.

D. RECIBIR PERDÓN
Recibir perdón es recibir la gracia de tener nuestras deudas canceladas, siendo restaurados a la
armonía y comunión. Recibimos perdón cuando, arrepentidos, pedimos por él. Necesitamos ser bien
específicos en cuanto a nuestras fallas y acerca de lo que estamos pidiendo perdón. No es suficiente
decir: “Disculpe cualquier cosa” o “perdóneme por lo que he hecho o dejado de hacer”. Pedir perdón
requiere humildad o, más todavía, quebrantamiento de corazón (Sal 51). Cuando pedimos perdón con
esa actitud, Dios siempre nos persona. La gracia de ese perdón nos alcanza en tres niveles:
Primero, nos restaura la comunión con Dios. Nos encontramos en armonía y todo nuestro ser está
sintonizado con Dios. Somos lavados de toda la culpa y la angustia del pecado, liberados de ser
villanos. Nos volvemos blancos como la nieve, las impurezas son quemadas en el fuego de Su
presencia, restaurándonos a la justicia y santidad de Dios. En ese estado, tenemos la habilidad de oír
la voz de El que antes no conseguíamos oír (vea Is 6:7-8)
En segundo lugar, recibir perdón restaura nuestra comunión con nosotros mismos. No somos más
presos del conflicto interno entre lo que queremos ser y lo que somos (Ro 7:14-25); entramos en la

136
libertad del Espíritu (Ro 8). Estamos en armonía con nosotros mismos, sintiendo la paz del Señor que
guarda y gobierna nuestros corazones y mentes (Fil 4:6-7). Mucha de nuestra energía emocional fue
desgastada para sobrevivir en medio de nuestros conflictos internos. Ahora, somos libres para amar,
celebrar y servir con alegría.
En tercer lugar, recibir perdón restaura nuestra comunión con otros, hasta con los que nos
hirieron. La gracia que recibimos nos permite extender lo mismo hacia otros.
Recibir perdón y perdonar están en el centro de la restauración. Son el tercer y cuarto paso de
nuestra definición (lección uno). Tanto la habilidad de pedir perdón como la dádiva de recibir perdón
vienen de Dios. La gracia de Él nos libera de la esclavitud y nos permite extender esa misma libertad
para otros. El consejero o psicólogo que no entiende íntimamente la gracia y el perdón de Dios nunca
podrá ministrar restauración.

[Link]
Perdonar es la gracia de cancelar las deudas de otros, restaurando armonía y comunión. Esa gracia
viene de Dios y fluye naturalmente de la gracia de haber sido perdonado. “De gracia recibisteis, dad
de gracia” (Mt 10:8). Nuestra habilidad de perdonar es una demostración de nuestro e entendimiento
de haber sido perdonados.
¿Se recuerda de la parábola del siervo impío? Pedro pregunta cuántas veces se debe perdonar.
¿Hasta siete veces? El halló que estaba extendiendo la perfección con el número siete. Jesús le
responde “hasta setenta veces siete”, la perfección multiplicada más allá de cualquier habilidad
humana. Entonces Él cuenta la parábola del siervo a quien fue perdonada una deuda muy grande,
pero quien a su vez no quiso perdonarle la deuda a un consiervo que le debía relativamente poca cosa.
El siervo malo no consiguió recibir la gracia del perdón en su corazón. No hubo cambio interior ni
restauración. Quedó en agonía, inseguridad, en el terror de no ser perdonado y condenado a pagar lo
imposible (Mt 18:21-35).
Existe una ligación misteriosa e inquebrantable entre perdonar y ser perdonado. No perdonando,
somos entregados a la tortura interior de nuestra alma, la cual queda presa de la angustia de sentir que
todo lo que hicimos nunca será suficiente!
“¡Gracia! Qué maravillosa gracia! Es inmensurable, sin fin.
Es maravillosa y tan grandiosa, suficiente para mí.
Es mayor que mi iniquidad, es revelación del amor del Padre.
El nombre de Jesús engrandeced, y alabad a Dios!”
Gracia que quiebra los grilletes, dejándome libre. No estoy sujeto a demandar las deudas del otro
ni preso a tener que pagar lo mismo. Soy liberado de ser un cobrador de deudas. No vivo más
cobrando, vivo dando a otros de un corazón libre y lleno de amor y gracia. Aleluya!

F. LA CRUZ DE CRISTO
La cruz de Cristo es donde el mundo, la carne y el diablo fueron vencidos (Col 2:13-15), y
continúan siendo vencidos. Es la base de nuestra salvación, como también de nuestra santificación y
nuestra sanidad. Además de la vida eterna y la victoria en la batalla espiritual, recibimos tres dones
inestimables por medio de la cruz: el perdón, el intercambio de nuestro carácter por el carácter de Él y

137
una nueva identidad. No debe sorprendernos que la cruz fuera el centro del mensaje de Pablo (1 Co
1:17; 2:2)
El primer beneficio de la cruz para la persona herida es el perdón. El perdón tiene su raíz en la
cruz. Otras religiones no tienen perdón. El cristianismo sí puede ofrecer perdón para las ofensas y
culpas de la raza humana. Sólo Jesús ofrece perdón, y para entender el perdón, tenemos que entender
la cruz. Fuera de la cruz Dios no nos perdona, pues la sangre de Jesús y su cruz, son la base del
perdón. La cruz costó a Dios todo lo que Él es y todo lo que Él tiene. El perdón no fue ni es barato.
Meditando en la cruz, podemos entender mejor la profundidad del perdón. Jesús intercedió en la
cruz (Lc 23:24). Jesús perdonó sabiendo que poco después su Padre no podría perdonar a El mismo
cuando llevaría sobre sí nuestro pecado. En ese momento, todo el dolor del universo lo llenó y El
clamó en voz alta: “Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?” (Mt 27:46). Los abusos del mundo entero encontraron su clímax en ese momento:
abuso físico, abuso emocional, abuso espiritual y abandono de su Padre. Toda persona herida, no
importa cuán profundo haya sido su trauma, puede tener una nueva esperanza, sabiendo que Jesús
sufrió tanto como ella, además de sufrir por ella y con ella, y superó ese sufrimiento para volverse
nuestra fuente de sanidad y restauración (1 P 2:21-25).
El segundo beneficio de la cruz para la persona herida es resumido en las palabras de Pablo: “Al
que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de
Dios en él” (2 Co 5.21). ¿Da para imaginar eso? Pida a Dios para que Él le revele el costo de la cruz,
el poder de la cruz, el intercambio divino que sucedió en la cruz y que continúa sucediendo hoy,
cuando nos apropiamos de ella.
Vea en seguida el cuadro que puede ayudarlo a experimentar ese intercambio divino:
• Comience identificando lo peor de usted que viene a su mente. Puede ser algo que usted hace,
algo que habló, una actitud suya o un mal hábito que no consigue quebrar.
• Imagínese llevando eso al pie de la cruz. Deposítelo allí.
• Ahora, levante sus manos vacías para recibir de Jesús lo opuesto. Visualice a Jesús. Mire hacia
sus ojos.
• Tome lo que Él le ofrece. Agradézcale.
Ese es el increíble intercambio divino de la cruz: lo peor de nosotros por lo mejor de Dios. Eso no
sucede solamente en el momento de la salvación; debe suceder cada vez que tenemos problemas, un
pecado o una herida que queremos cambiarla por una oportunidad, por la justicia de Dios o por la
plena salud espiritual.
El tercer beneficio de la cruz para la persona herida es ofrecerle una base para una nueva
identidad. Muchos de nosotros definimos nuestra identidad en aquello que hacemos. No sabemos
decir no porque estamos buscando encontrarnos o satisfacer a otros en el trabajo, en la iglesia, en la
escuela o en el hogar. Necesitamos de

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su
cruz cada día, y sígame”. Lucas 9.23 –

138
Instrucciones: repase la tarea para la próxima semana y entonces divida a los participantes en
grupos, como en la semana pasada.
TAREA PARA EL PRÓXIMO ENCUENTRO

1. intercesión .

2.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN


1. Escriba a Dios lo que usted está sintiendo, o use su imaginación santificada para escribir lo que
usted siente que Dios puede estar hablando ahora con usted.
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2. Como en la semana pasada, comparta con su grupo una de las cosas que más le impresionó de
este estudio. Si usted escribió sobre eso, queda a voluntad para leer la oración con sus compañeros.
3. Opcional, si hubiere tiempo: Si alguien en el grupo tiene una necesidad seria o un gran
problema que no sabe cómo enfrentar, dedique tiempo oyendo y orando por él.
Si no hay nadie precisando de ayuda especial, cada persona debe identificar una de las seis
dinámicas de este capítulo en la cual le gustaría más crecer. Anótela debajo y luego comparta con los
otros. Eso puede ser base para un periodo de oración, al final.
Concluyan intercediendo uno por el otro (20-25 minutos).

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