100 años de evolución de la
historia de la moda
1920: los locos años 20 de
Chanel, jazz y perlas
La década de la prohibición y la fiesta desenfrenada, los
contrabandistas, gángsters, flappers, Chanel y todo ese jazz. Los felices
años 20, libres de represión y ataduras, en la sociedad y en la
moda. Las siluetas dejaron atrás el molde primitivo y correcto de los
ideales victorianos y se lanzaron a una vestimenta más libre y
desenfadada. Así nacieron las flappers o garçonnes y su estilismo
característico.
Cortes rectos, formas geométricas y tejidos livianos hacían que la
mujer se sintiera más liberada y cómoda. Una cintura caída y un corte
por debajo de la rodilla con mangas y faldas plisadas para el día y
tirantes, brillo y elaborados patrones bordados Art Deco para la noche.
La pedrería, los flecos y las plumas llenaban los clubes de baile, fiel
reflejo de la opulencia y el exceso que ahogaría esta década.
Sombreros cloché, largos collares de perlas y pequeños tacones
atados al tobillo eran los accesorios indispensables de toda dama. El
peinado por excelencia fue el bob. Liso o rizado y en toda una variedad de
estilos. Cómodo, pícaro y muy divertido a la vez que elegante, un peinado
acorde a la década que lo popularizó.
1930: la crisis y el estilo Old
Hollywood
La moda, junto con la sociedad vivió una depresión, pasando del lujo y el
brillo a la contención y sencillez. Vestidos midi de corte al bies,
mangas abullonadas, cinturas marcadas con cinturones y grandes
cuellos. Pantalones marineros de cintura alta y pijamas de playa de
pierna ancha. La ropa deportiva informal atisba pantalones cortos tipo
falda y camisas de punto a rayas.
Durante la noche, los vestidos al estilo Old Hollywood dejaban la
espalda y hombros descubiertos, moldeando el cuerpo con los cortes al bies
satinados y extremadamente femeninos.
El cabello marcelado (marcel waves) dibujaba ondas con planchas de
hierro en uno o ambos lados de una cabellera aún predominante
corta. Sombreros de diferentes estilos, clutchs y guantes
blancos coronaban los estilismos de la década de la crisis.
Durante esta década, el diseñador Cristobal Balenciaga se hizo popular al
presentar su colección en 1937 en Paris. Cristóbal Balenciaga fue uno de los
diseñadores más importantes a nivel mundial, y como no, de nuestro país.
¿Sabías que Balenciaga era español?
Nació en Guetaria y a sus 22 años fundó la casa Balenciaga que empezó
como una pequeña casa de moda de lujo, símbolo de diseños de alta
costura esculturales creados por manos expertas… ¿y qué pasó después?
Ese estilo característico hizo que, naturalmente, la casa Balenciaga se
trasladara a París. Christian Dior se refería a él como “el maestro de
todos nosotros“. Su gran éxito fue el vestido túnica, un concepto que
contrastaba con los ceñidos vestidos de la época, el estilo holgado creó una
moderna silueta tubular que el modisto utilizaría a lo largo de toda su
carrera.
En la actualidad, se ha convertido en una firma de moda vanguardista
que ofrece prendas inspiradas en el streetwear cuyo estilo se
diferencia por ser minimalista, el uso de tejidos técnicos y accesorios de
culto.
El éxito de la moda en la gran pantalla empieza por El Diablo se Viste de
Prada hace 15 años y continúa en la actualidad con el rodaje de la 4
temporada de Emily in Paris. Y es que las narrativas inspiradas en el
mundo de la moda son inagotables. Incluso, el cine ha explorado las vidas
de renombrados diseñadores, como Saint Laurent y Coco Chanel, en
películas como “Saint Laurent” (2014) y “Coco: de la rebeldía a la leyenda
de Chanel” (2009), respectivamente. Ahora es el turno de Balenciaga
(en Disney+) y en unos meses podremos disfrutar de “The New
Look”, programada para llegar en febrero a través de Apple TV+.
Unas series que prometen envolver al espectador en el apasionante mundo
de la moda, disfrutando y viviendo los desafíos y los triunfos de los
diseñadores de la alta costura.
La serie de Cristobal Balenciaga, es un drama que nos sumerge en
la fascinante vida y el trabajo del diseñador, cuyo legado perdura
como un pilar fundamental en la industria de la moda. La trama se
centra en torno a un momento trascendental en la carrera del diseñador: en
1937, Balenciaga presenta su primera colección de alta costura en París,
marcando un cambio desde su exitoso recorrido en España.
1940: De la guerra a la
liberación femenina
El decenio que vería nacer el peor acontecimiento bélico de la historia de la
humanidad vería también nacer uno de los mayores fenómenos de la moda.
Mientras se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, nacía el New
Look de Dior. Mientras la moda masculina frenaba su progreso, la femenina
siguió evolucionando. Definida por una silueta limpia y esbelta con un
toque militar, las chaquetas, blusas, suéteres y faldas eran cortas y
ceñidas, todas sin adornos y con hombreras afiladas. Las mangas se
hacían largas, los vestidos eran casuales y los pantalones y monos se
convirtieron en atuendos de todos los días.
Trajes de día de dos piezas de pantalón o falda larga y chaqueta
entallada y trajes de noche, largos y drapeados caían sueltos entre las
sedas, satenes, crepés y terciopelos que se adherían a las curvas de la
mujer. El peinado de la década, el peeckaboo, es un estilo ondulado
semi-largo inspirado en Hollywood que se hizo famoso gracias a la
actriz Veronica lake. La onda sensual que caía cubriendo un ojo se convirtió
en la marca de la femme fatale. Pero no todo era glamour, las telas,
materiales, tintes y propias prendas estaban limitadas y racionadas por
la guerra.
Las mujeres que trabajaban debían llevar el cabello recogido y los tacones
de los zapatos solo podían tener una altura de 1.27 cm. La guerra terminó y
eventualmente, las mujeres, que volvían a su vida acomodada, irían
adoptando el New Look que se convertiría en el estilo de los 50s.
1950: Oda al glamour y el estilo
Pin-up
El debut de la conocida colección New Look de Christian Dior en 1947
marcó el comienzo de la historia de la moda moderna tal como la
conocemos. La década de 1950 dio a luz a un nuevo enfoque del glamour.
Entrando en la década con elegancia y sofisticación. Con el New
Look llegó una moda alejada de la austeridad reinante en los últimos años,
una oda al glamour y la elegancia.
Trajes impecables y cinturas marcadas y faldas voluminosas,
guantes de ópera y grandes sombreros trajeron de vuelta la pomposidad y
la inmovilidad de la mujer. Mocasines bicolores para las jóvenes y tacones
altos para una mujer elegante y femenina. Lejos de tanta elegancia
aparecen los shorts, los trajes de baño, las cuñas, los tacones peep-
toe y el estilo rockabilly, con blusas anudadas, cárdigans de
punto, vaqueros remangados y mules, sin olvidar los
sugerentes escotes sweetheart y vestidos pin-up.
A medida que el pelo largo aumentaba su popularidad, así lo hizo la
industria de cuidado del cabello. Al corte italiano de Sophia Loren y Rizzo,
rebelde, corto y rizado, competía con el cabello largo color negro con
flequillo y por debajo de los hombros como el del icono pin-up Bettie
Page. Una década elegante a la par que divertida y, por supuesto, icónica.
1960: Cardados, hippies y
mucha paz y amor
La década del pop, la psicodelia y la laca dejó atrás el lujo y el glamour y se
metió de lleno en el streetwear casual. Los zapatos bajos y vestidos
sin forma de corte infantil, con mangas y cuellos en contraste,
enfatizaban el aspecto juvenil y divertido de esta década. Cuellos altos,
jerseys de punto grueso y pantalones ajustados hasta el tobillo
conformaban los outfits diarios.
Pero, lejos de este estilo pueril e inocente, los swinging
sixties trajeron prendas rompedoras y polémicas que nos recuerdan a la
revolución estilística de las flappers. Prendas como el bikini y
la minifalda que, por primera vez en la historia, dejaba ver tanto el cuerpo
de la mujer, en ocasiones cubiertas por medias de colores.
El movimiento Youthquake creó la ropa babydoll y el movimiento
hippie trajo los pantalones acampanados y los estampados psicodélicos,
mientras que aparecía la joyería Pop Art y las botas altas. A juego con la
divertida ropa, el bouffant alto estaba de moda entre las adolescentes y
las jóvenes de los 60’s. Peinados cardados y con un volúmen de
vértigo, sueltos o recogidos en coletas de estilo Mod.
El cabello extremadamente largo y liso, como el de Cher, ganaba
popularidad a la vez que lo hacía el movimiento hippie. Una mezcla
de juventud, paz y pop que culminó en una de las décadas más
divertidas y sexys de la historia.
1970: Campanas, glam y rock
La moda en esta década se trató de individualidad. Con el estilo
hippie de los 60’s aún vigente, el nuevo estilo glam rock y la ropa
vintage de los 50’s, los 70 fueron una mezcolanza de estilos. A
principios de 1970, Vogue proclamó: “ahora no hay reglas en el juego de la
moda”. Y así fue, adaptando los estilos hippie y Mod a algo más
usable y chic, el brillo se mezclaba con los tonos tierra, los vestidos cortos
con los de abuelita y los trajes monocolor con el total denim.
Entre la producción en masa y las nuevas tecnologías, surgían
las prendas acampanadas, estilos andróginos de glam
rock, plataformas, colores brillantes, estampados, purpurinas y
satenes. Faldas cortas combinadas con abrigos largos y faldas largas
combinadas con chalecos cortos. Los estampados de eslóganes se
popularizaron al igual que los monos y los palazzos mientras la joyería
traía de vuelta reliquias de los años 20 y se ponían de moda las gafas
maxi.
La época disco y divas como Diana Ross y Donna Summer instauraron el
estilo Afro y los rizos texturizados como un icono de la década y de
la identidad negra gracias al movimiento Black is Beautiful.
Los cortes shag ondulados, las rayas al medio y los curtain
bangs hicieron el resto. Aunque las mujeres maduras preferían los estilos
clásicos de los años 40 y 50 la comodidad y la informalidad ganaron la
batalla de la moda de los 70.
1980: Mucho volumen y figura
marcada
Los 80 fueron la década del denim, la lycra y las hombreras. Con
marcas como Calvin Klein y Guess a la cabeza, los jeans se popularizaron
entre las mujeres jóvenes. Los más populares, de pierna ancha, tiro alto
y cintura ajustada solo eran eclipsados por los jeans de colores o
los acid wash.
Las mujeres maduras optaban por la variable con pinzas delanteras o
los paperbag. Chaquetas, también en denim con cortes crop, anchas por
arriba y ajustadas por abajo conformaban un total look denim al que se
añadían deportivas blancas o tacones. Los monos de corte amplio
ajustados con un cinturón alcanzaron su máximo esplendor y, hacia
mediados de década, aparecen las hombreras.
Un añadido que, junto a los cinturones, no tardaría en incluirse en
chaquetas, camisas y todo tipo de prendas. Una mujer que ingresaba con
más fuerza que nunca en el ámbito laboral vestía trajes poderosos y
esculpidos de corte cuadrado inspirados en la ropa masculina.
Blusas estilo 40’s, abotonadas, polos, chalecos de punto… todo se
complementaba con grandes pendientes y collares a juego. Otra
tendencia de esta década fueron los pantalones con estribo y las
mallas combinados con sudaderas y jerseys de punto llamativos. La
ropa deportiva vio surgir los colores fluorescentes y neón,
los calentadores y los calcetines altos arrugados en el tobillo.
Los 80’s fueron de pelo a lo grande. Permanentes voluminosas,
coletas altas laterales y cortes mullet serían la sensación de la década.
1990: El año que marcó la
historia de la moda
La década de la nostalgia millenial fue un desinflado de la moda de los
80. Vestimentas más suaves y fluidas como los suéteres holgados y
las faldas y pantalones fruncidos convivían con los mom jeans y los acid
wash. Los polos, jerseys, camisas y blusas siempre se arremetían por la
cintura.
Vestidos de los 50 ceñidos con un gran cinturón en mujeres mayores
y vestidos slip o lenceros drapeados en jóvenes caracterizaron la
década. Un patrón único e icónico de la misma fue el estampado tropical
en neón y colores primarios, así como las camisetas holgadas con
temática de playa.
Los blazer sólidos y los Jams (shorts holgados) fueron toda una
tendencia, pero si hay una prenda icónica de los 90, esas fueron las
chaquetas. Las famosas chaquetas de tactel en nylon con diseño de
bloques de colores y las chaquetas de gamuza con flecos estilo
americano se popularizaron enormemente. Mientras, las minifaldas y
los petos vaqueros se combinaban con grandes plataformas y puntas
afiladas en botas altas, sandalias de tiras y zapatillas como
las Converse y las Skechers. Con los 90, por fin, tanto el pelo rizado como
liso eran bien recibidos.
Trenzas, ondulados de peluquería, flequillos largos y cortes cortos que
traían de vuelta los 60’s mientras artistas como Janet Jackson y Christina
Aguilera popularizaban las trenzas africanas. ¿El complemento perfecto
de la década? Diademas anchas, chockers y un bolso baguette bajo el
hombro que reinaría la década siguiente.
2000: Nuevo milenio, viejas
costumbres
Los, a partes iguales, odiados y amados 2000. El origen del famoso Y2K o
“efecto 2000”. Las combinaciones más locas y horteras, tendrían lugar
esta década. Y es que ninguna prenda se libró de la influencia del nuevo
milenio.
De repente todas las partes de arriba eran cropped y ceñidas y todos los
pantalones o faldas eran muy mini y de tiro muy bajo. Las combinaciones
se complicaron uniendo prendas inconcebibles como vestidos y faldas
sobre un jean, chalecos con corbata o camisetas sobre camisetas por fuera
del pantalón. Aparecen los chándales de terciopelo de la mano de Juicy
Couture y zapatos como las deportivas con tacón y las botas UGG, y
los tacones de punta afilada y las chanclas de playa se popularizan
entre las jóvenes.
En los 2000 parecía que, cuanto más, mejor y los
ya elaborados outfits se adornaban con cinturones de cadera,
cualquier tipo de gorra, pañuelos largos y bolsos baguette. Como en la
moda, en la peluquería, todo valía. Peinados de aspecto infantil, con
múltiples pinzas y horquillas, moños despeinados, tupés y muchas
mechas.
Aunque el ideal lo personificaron lon tintes rubios y
los bronceados extremos. Sombras de ojos de colores, glosses y un
móvil desplegable, eran los indispensables de todo estilismo, todo eso
sí, con mucho brillo. Para muchos una época para olvidar, para otros, una
época digna de un comeback.
2010: Grunge, boho y hipsters
Con un mundo y una industria de la moda que intentaba recuperarse de
la crisis económica de 2008, las tendencias que popularizaron los 2000
comenzaron a considerarse inapropiadas y de mal gusto. Se impulsó el
auge del fast fashion y las redes sociales contribuyeron a la
búsqueda de pertenencia, dejando de lado la experimentación y
singularidad.
Tendencias alternativas como el grunge, el boho y los hipsters se
hicieron enormemente populares. Mientras que las décadas anteriores
lograron crear estilos únicos, los 2010s estuvieron tan influenciados
por tendencias del pasado que la estética general de la década
está diluida y carente de identidad.
La ropa vintage y de segunda mano se popularizó, marcando
una primera mitad de década inspirada por los 80’s y 90’s.
Tachuelas, chaquetas de cuero, camisetas con eslóganes, pitillos,
faldas skater y asimétricas, vaqueros rotos, bustiers, sandalias romanas y
los famosos lita shoes y Triangl bikinis. Melenas largas con beach
waves, de colores o con ombrés marcarían la moda capilar.
La segunda mitad de la década relajó las modas anteriores y trajo
aceptación y evolución en todos los sentidos. Ya no había un solo
estilo, las influencias eran múltiples e infinitas. Daba igual la prenda y
el corte, lo importante ahora era saber combinar las prendas y crear
estilismos con sentido, armónicos y favorecedores.
Con un final de década caracterizado por comebacks de los 60’s,
70’s, 90’s y el boom de las influencers y modelos, 2019 marcaría un
antes y un después en la historia de la moda y en una sociedad que,
iniciada la década de 2020 no volvería a ser la misma.
2020: La moda de los 90 y el lujo
silencioso
En la actualidad las tendencias siguen una línea muy marcada que va
relacionada con los movimientos sociales más en auge. La moda
sostenible se abre paso ante el fast-fashion, ya que la conciencia
ambiental es cada vez mayor. La búsqueda de materiales ecológicos,
prácticas éticas en la producción y el reciclaje de prendas están marcando
pauta en la industria. Así podemos verlo en las colecciones que lanzan
nuevos diseñadores que buscan, además de sorprender a sus usuarios,
buscan crear prendas que se ajusten a esta demanda de moda sostenible.
Por otro lado, el estilo nostálgico es protagonista de los looks
actuales. La moda sigue buscando inspiración en épocas pasadas.
Elementos retro de los años 70, 80 y 90 siguen siendo populares,
adaptados a estilos modernos. La moda de los 90 es cada vez más popular
en nuestro día a día.
Diseños y líneas simples, así como colores neutros continúan siendo
tendencia. La simplicidad y la atemporalidad son características buscadas
en prendas de alta calidad. El lujo silencioso y el minimalismo
protagonizan una época en la que importa más vestir bien que
demostrarlo.
La integración de la tecnología en el sector está en aumento, desde
prendas inteligentes hasta experiencias de compra personalizadas y
tecnológicamente avanzadas que ponen al usuario en el foco de interés.
Por último, la moda cómoda y versátil sigue siendo una prioridad.
Desde ropa deportiva de moda hasta prendas que pueden adaptarse a
diferentes situaciones, la funcionalidad es clave. El estilo ahtleisure y
la tendencia sporty conquistan armarios de mujeres que ponen por
delante la comodidad ante el estilo sin contemplaciones.
De la misma manera, la industria de la moda está dando pasos
significativos hacia la representación diversa en términos de tallas, género,
etnia y edad. La inclusividad se refleja en campañas publicitarias y
desfiles de moda y el estilo genderless es una prueba de ello.