Por última vez quizás, la provincia mexicana es el lugar retraído y remoto,
segregado de los grandes sucesos: se contempla ya con nostalgia su estaticidad culpable, su
estar fuera del tiempo. La /ovízna franciscana de González León y su insistente melancolía
provinciana38 -hermana menor de la de López Velarde- está a punto de disolverse aún más en
su discreción, mientras que Rebolledo ("Bailan sus labios rojos/ Rasgando corolas perfumadas,:/
hasta sus verdes ojos/ Guiñan un raudo baile de miradas.") 39 y López Velarde eligen la franca
frivolidad y sensualidad, por lo cual dedican versos a los toques undívagos de las plantas
certeras de Antonia Mercé40 "La Argentina", la estrofa que danza, según descubriría también
Pellicer más adelante. Inspirados por el americanismo de Rodó discurren personajes simbólicos
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(el crítico, el irrespetuoso, el conforme) en voz de Castro Leal -con dedicatoria para Antonio
Caso: alaban a Ariel, pero predicen ya el predominio de Calibán y demuestran una fuerte
predilección por este último, en el que se vislumbra ya un espíritu postrevolucionario, "protector
de las ciencias y de las artes't4 2 .
Entre los grandes lectores cosmopolitas perdura el interés por Jammes y
Laforgue, mientras vez que "los poetas jóvenes" se foguean valientemente en la poesía. Entre
estos citamos a Torres Bodet y Pellicer: el tabasqueño tiene apenas veinte años cuando declara
que su "más caro amigo•t4 3 "es un mar levantisco que ni con malecones,/ ha podido aquietarse:
es un mar muy latino ... " Como otros de los jóvenes de su edad iba por estas fechas "a
jurisprudencia entre dos lecciones, para elogiar las poesías de Santos Chocano, describimos la
última figuración de Ana Pávlova en el Abreu o comentar el recital más reciente de 'La
Argentina' . Al despedimos, nos dejaba un remordimiento. ¿No era él, mucho más que nosotros,
obediente a su vocación?'t4 4
A los veinte años, Carlos Pellicer era un joven de mirada directa con un aire de
misterio en su rostro hermoso, ensombrecido por un dejo de amargura: en un pequeño retrato
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reproducido por Pegaso aparece un joven melenudo . En algún otro más-de 1918..:.. la sombra
parece haberse desvanecido y su mano fraternal apoya a Juan, el hermano menor, rodeándolo
con el brazo derecho. La claridad de su expresión es la del poeta a punto de emprender el viaje
que le habían prometido las efusiones americanistas de Ugarte: en 1918 viaja a Colombia
representando a la Federación Mexicana de Estudiantes46 . Tiene historia personal atrás: aparte
de los poemas en Gladios-revista fundada en 1916 y que consiste de sólo dos números-y
Pegaso -fundada en 1917-, ha publicado también en San-ev-Ank-fundada en 1918, junto con
Guillermo Dávila, Femando Velázquez Subikursky y Octavio G Barreda-donde se presentan
38
Pegaso, p.252
39
Pegaso, (Complemento) p.58
40
Pegaso, p. 334
41
Castro Leal , lbid ., pp .335 -336
42
lbid., p.335
43
Pegaso, (Complemento), p.97
44
Torres Bodet, lbid ., p. 244
45
Pegaso, lbid. , p.180
46
Pellicer, Al bum fotográfico, p.1 O. De esta estancia da fe el Correo Familiar 1918-
1920, la espléndida recopilación editada y prologada por Serge [Link]. México,
Factoria Ediciones , 1998
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