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Cambios en la Industria Automotriz Mexicana

El documento analiza la evolución de la industria automotriz en México, destacando la importancia de los proveedores Tier One y los cambios regulatorios del TLCAN al T-MEC. Se aborda la transición de un modelo fordista rígido a uno flexible, impulsado por la demanda de personalización y tecnologías sostenibles, así como los retos derivados de la pandemia de COVID-19. A pesar de los avances, se enfatiza la necesidad de mejorar la infraestructura y fomentar la innovación para asegurar la competitividad del sector a largo plazo.
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Cambios en la Industria Automotriz Mexicana

El documento analiza la evolución de la industria automotriz en México, destacando la importancia de los proveedores Tier One y los cambios regulatorios del TLCAN al T-MEC. Se aborda la transición de un modelo fordista rígido a uno flexible, impulsado por la demanda de personalización y tecnologías sostenibles, así como los retos derivados de la pandemia de COVID-19. A pesar de los avances, se enfatiza la necesidad de mejorar la infraestructura y fomentar la innovación para asegurar la competitividad del sector a largo plazo.
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LOS CAMBIOS DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ EN MÉXICO.

Erika Magali López Romero

RESUMEN

En el artículo se presenta la evolución de la industria automotriz y el rol de las autopartes,


se analizan las problemáticas que se han generado por los cambios que ha tenido México en
la industria, para determinar estos cambios se utilizaron los métodos estadísticos, para
analizar la evolución con el paso del tiempo de la industria. Se dividirá en tres partes;
primero se analizará la implementación de las llamadas tier one y sus beneficios, En
segundo, se estudia el comportamiento de México en la industria automotriz por el TLCAN
ahora el T-MEC y finalmente el cambio y la flexibilidad del Fordismo en la actualidad.
Abordando el contexto de la pandemia del COVID-19 y los cambios laborales que trajo a la
actualidad en la industria.

PRESENTACIÓN DEL PROBLEMA.


La industria automotriz tuvo una evolución muy importante en México, cambios que han
sido tanto económicos, tecnológicos y sociales. Uno de los elementos clave para lograr este
desarrollo ha sido el rol estratégico de las autopartes en donde la producción y distribución
han generado beneficios, pero también retos que reflejan la complejidad de la industria
automotriz. Para entender estos cambios se ha recurrido al uso de métodos estadísticos,
gráficas y tablas para poder tener un análisis más profundo de las transformaciones y del
posicionamiento de México en esta industria.
Un aspecto muy importante en esta evolución es la implementación de las empresas tier one
que se caracterizan por ser proveedores directos de los fabricantes de automóviles. Estas
compañías han traído numerosos beneficios al sector, como la optimización de los procesos
productivos, la implementación de tecnología avanzada y un aumento en la calidad de los
componentes automotrices. También han contribuido a la generación de empleo
especializado y a fortalecer la competencia del sector industrial en el mercado
internacional.
Por otro lado, esta implementación de las tier one ha generado ciertos desafíos, como la
adopción de las cadenas de suministro a estándares más rigurosos y la constante presión de
la industria por innovar. Estos retos han obligado a las empresas mexicanas a invertir en
capacitación y tecnología y esto lleva a un crecimiento del sector, pero también deja un
desequilibrio entre las empresas de mayor capacidad tecnológica con las empresas que no
tienen esta capacidad.
Otro factor en la evolución de la industria automotriz en México es la relación con los
tratados comerciales. El TLCAN desde su entrada en vigor del 1 de enero de 1994 tuvo un
papel muy importante al facilitar el acceso al mercado estadounidense y canadiense,
permitiendo así un flujo continuo tanto de inversiones y exportaciones. Sin embargo, la
transición al T-MEC a partir del 1 de julio del 2020 hasta la fecha, ha traído consigo nuevos
retos y oportunidades para la industria. Ya que este tratado sustituye al TLCAN con nuevas
disposiciones y ajustes. En especial en reglas de origen, contenido regional, salarios en la
industria automotriz, protección laboral, etc. El T-MEC establece reglas de manera estricta
sobre el contenido regional de los automóviles obligando a las empresas mexicanas a
aumentar la proporción de insumos locales. Aunque esto fortalece la industria nacional,
también incrementa los costos de producción. A pesar de esta situación México ha logrado
mantener una posición destacada en el mercado automotriz global gracias a su capacidad de
adaptación y el aprovechamiento de su ubicación geográfica estratégica.
Otro factor en la evolución es que en la actualidad la industria automotriz enfrenta una
transición hacia un modelo más flexible alejándose del tradicional Fordismo el cual es
caracterizado por la producción en masa y la estandarización. Este cambio responde a la
necesidad de adaptarse a la demanda que ha cambiado en el mercado, como la
personalización de los vehículos y la integración de tecnologías más sostenibles, como los
autos eléctricos.
Por último, la pandemia del COVID-19 marcó una desviación en la industria automotriz.
Los confinamientos y las interrupciones en las cadenas de suministro expusieron
vulnerabilidades críticas, obligando a las empresas a reestructurar sus sistemas operativos.
Implementando modelos de trabajo remoto y medidas de seguridad sanitaria transformando
y adaptándose a estas nuevas dinámicas para sobrevivir a la pandemia, lo cual tuvo una
generación de nuevos perfiles de empleados que tuvieran las capacidades para poder llevar
a cabo el trabajo, así como capacitaciones del uso de algunas plataformas que se
implementaron.
[Link]ón de proveedores Tier One en la industria automotriz mexicana

La industria automotriz mexicana ha experimentado una transformación significativa en las


últimas décadas, pasando de un modelo de producción rígido a uno flexible basado en la
externalización de actividades hacia proveedores Tier One. Estas empresas, caracterizadas
por ser grandes corporativos internacionales con alta tecnología, desempeñan un papel
estratégico en la producción y exportación, integrándose en cadenas globales de suministro
y generando impactos significativos en el desarrollo económico y tecnológico del país.

En la industria automotriz, las proveedoras Tier One ocupan un nivel clave dentro de una
estructura jerarquizada de producción. Estas empresas suministran directamente a las
ensambladoras automotrices (terminales), produciendo partes o módulos con estrictos
estándares de calidad y tiempo. “Las proveedoras Tier Two y Tier Three, ubicadas en los
niveles inferiores de la pirámide, se encargan de suministrar componentes más básicos bajo
el control de las Tier One. Este modelo permite una integración eficiente y flexible en
cadenas globales de suministro, favoreciendo la competitividad en el mercado automotriz
global”. (Arciniega, 2020 : 59).

El modelo de producción flexible adoptado por las proveedoras Tier One está
fundamentado en principios como el justo a tiempo (JIT) y la producción ajustada (lean
production). Este enfoque va principalmente a la reducción de inventarios y la entrega
precisa de componentes, asegurando flujos sincronizados de producción e información.
¨Las proveedoras Tier One operan dentro de clústeres industriales, configurando
agrupamientos espaciales que optimizan las relaciones interempresariales mediante
tecnología, infraestructura y servicios logísticos avanzados.¨(Arciniega, 2020 : 71).

Estas empresas representan el 60% del valor agregado, el 70% de las remuneraciones y el
90% del empleo en la industria automotriz mexicana. Su capacidad de manufactura
avanzada y su integración en cadenas globales de suministro las convierten en actores clave
para el desarrollo del sector. “Las Tier One tienen capacidad exportadora, abasteciendo
tanto al mercado local como al exterior, y operan con altos niveles de tecnología,
incluyendo sistemas automatizados y tecnologías de información”. (Arciniega, 2020 : 74).

En México, las proveedoras Tier One están ubicadas estratégicamente cerca de las
ensambladoras automotrices, principalmente en clústeres industriales del Bajío que
incluyen estados como Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes y Jalisco.
Esta proximidad facilita la implementación del modelo JIT, reduciendo costos logísticos y
mejorando la coordinación operativa. Además, estos clústeres se benefician de
infraestructura logística avanzada, como puertos secos, transporte terrestre y tecnología de
información, para conectarse con mercados globales. (Valdez, 2022 : 76 )

Figura 1. Red de Empresas proveedoras Tier One.

Como se puede observar en la Figura 1 representa la estructura jerárquica de los


proveedores en la industria. Esta estructura ilustra cómo se distribuyen las relaciones entre
una ensambladora principal y sus proveedores. En el nivel 1 se encuentra la ensambladora
que es la empresa principal. Recibe los componentes y partes necesarios de sus proveedores
directos. En las Tier 1 (nivel rojo) incluye a los proveedores que suministran piezas o
sistemas completos como motores, transmisiones o sistemas de frenos. El Tier 2 (nivel
azul) incluye a los proveedores que suministran componentes o partes específicas a los
proveedores de Tier 1. Por ejemplo fabricando piezas individuales que luego son
ensambladas en sistemas más grandes por los proveedores de Tier 1. Las Tier 3 representa
la cadena de suministro, incluyendo a los proveedores de materias primas, como acero,
plástico, vidrio o textiles que son procesados por los niveles superiores para formar partes y
componentes específicos. “Se sugiere que esta red refleja una estrategia común en
industrias complejas como la automotriz, donde se requiere coordinación precisa y
tecnologías avanzadas para garantizar la producción en masa con alta calidad y
eficiencia”.(Valdez, 2022 : 80)

La transformación de la estructura productiva automotriz ha redefinido el uso de los


espacios económicos, fortaleciendo la conectividad entre proveedores y clientes. Esta
dinámica ha generado empleo tanto en producción como en servicios en las regiones donde
se ubican las proveedoras, impulsando el desarrollo regional y nacional. Además, la
pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de tecnologías digitales y reforzó el papel
estratégico de las Tier One en la cadena de valor automotriz.

A pesar de sus avances, las proveedoras Tier One enfrentan retos significativos, como la
necesidad de adaptarse a los estándares internacionales, mejorar sus capacidades
tecnológicas y fomentar la innovación para competir en un mercado globalizado. Las
pequeñas y medianas empresas nacionales deben superar limitaciones tecnológicas para
integrarse en estas cadenas productivas. En este contexto, se han desarrollado políticas
públicas destinadas a fortalecer la integración de proveedores locales y fomentar la
inversión extranjera directa, consolidando un modelo productivo complejo y flexible
liderado por las terminales y las proveedoras Tier One. El sector automotriz mexicano,
llevado por las proveedoras Tier One, se ha consolidado como un actor clave en la
economía global. Su modelo de producción flexible, basado en clústeres industriales y
tecnologías avanzadas, ha permitido a México posicionarse como el sexto productor
mundial de vehículos y líder en América Latina. No obstante, es crucial abordar los retos
tecnológicos y de integración para garantizar la competitividad y sostenibilidad del sector
en el largo plazo.

[Link] camino de oportunidades y retos de la industria por medio del TLCAN al


T-MEC
La transición del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el Tratado
entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha redefinido el perfil exportador de la
industria automotriz en México. Durante la vigencia del TLCAN, este sector se consolidó
como una de las principales fuentes de empleo y generación de divisas para el país. Sin
embargo, los cambios introducidos por el T-MEC han traído nuevos desafíos y
oportunidades.

Uno de los cambios más significativos del T-MEC es el incremento en el contenido


regional mínimo requerido en los automóviles, que pasó del 62.5% al 75%. Esta medida ha
obligado a las empresas mexicanas a incrementar la proporción de insumos locales, lo que,
a su vez, ha estimulado la inversión en infraestructura y en la capacitación de la fuerza
laboral.“El cambio del TLCAN al T-MEC obliga a la industria automotriz a rediseñar sus
estrategias, asegurando el cumplimiento de reglas como el contenido regional del 75%, lo
cual requiere inversiones en infraestructura y capacitación laboral.” (Garcia, 2020 : 438).

El T-MEC también introduce nuevas disposiciones laborales que buscan mejorar las
condiciones salariales y la protección de los trabajadores. Aunque estas medidas son
positivas, también representan un aumento en los costos de producción, lo que supone un
reto adicional para las empresas mexicanas. La industria ha tenido que adaptarse a estos
nuevos estándares mientras busca mantener su competitividad a nivel global.

Su reestructuración productiva derivada del T-MEC impulsa el desarrollo de infraestructura


logística, como los “puertos secos”, que facilitan el transporte y distribución de bienes en la
región de Norteamérica, esta transición refleja una evolución del modelo fordista hacia una
producción más flexible, en respuesta a las demandas de la globalización y los cambios en
las dinámicas de producción global. (Arciniega, 2020 :70).

La industria automotriz mexicana ha sido fundamental en la integración productiva con


Estados Unidos y Canadá. En particular, la región del Bajío se ha consolidado como un área
clave para la atracción de inversión extranjera directa (IED). Aunque el enfoque se ha
centrado en esta región, también se vislumbran estrategias futuras que podrían expandir la
integración hacia el sur del país, fortaleciendo los vínculos económicos regionales.​
El contraste entre las estrategias económicas de México y países como Corea del Sur ofrece
valiosas lecciones. Mientras México apostó por la apertura económica y la atracción de
inversión extranjera desde los años 80, Corea del Sur implementó políticas proteccionistas
para desarrollar su industria pesada y diversificar sus exportaciones. Estas diferencias
plantean preguntas sobre cómo México podría adaptar estrategias similares para fortalecer
su industria automotriz.

Por lo tanto la transición del TLCAN al T-MEC ha supuesto una reconfiguración de la


industria automotriz mexicana, caracterizada por nuevos desafíos regulatorios y
oportunidades de desarrollo. La adaptación a las estrictas reglas de origen, el
fortalecimiento de la infraestructura logística y la mejora de las condiciones laborales son
elementos clave para mantener la competitividad del sector. Además, la industria debe
continuar explorando estrategias que promuevan una integración regional más amplia y
sostenible en el contexto de la globalización.

[Link]ón del Fordismo rígido a un modelo de producción flexible

La evolución de la industria automotriz en México ha estado marcada por un cambio


significativo hacia modelos de producción más flexibles. Tradicionalmente, el sector
operaba bajo principios fordistas, caracterizados por la producción en masa y la
estandarización. Este modelo, ejemplificado por el Ford T, se enfoca en la producción de un
único tipo de vehículo a bajo costo para satisfacer una demanda básica en un mercado en
expansión. El modelo taylorista fordista entró en crisis desde la década de 1970, lo que
impulsó el surgimiento de formas más flexibles de producción.

El fordismo se asociaba con un régimen de acumulación basado en la producción masiva y


la estabilidad laboral, pero su rigidez fue un factor clave en su declive. Esta crisis derivó en
innovaciones organizativas y tecnológicas, así como en nuevas relaciones de
subcontratación y la formación de redes empresariales, aspectos fundamentales en la
transición hacia la producción flexible.

En el caso de México, esta transformación ha sido impulsada por la creciente demanda de


personalización y la incorporación de tecnologías sostenibles destaca que "La industria
automotriz mexicana ha transitado del fordismo a la producción flexible, adaptando redes
de proveedores que integran tecnologías avanzadas y sistemas como el justo a tiempo para
reducir inventarios y mejorar la eficiencia” (Arciniega, 2020 : 68). Este modelo no solo
responde a las demandas de los consumidores, sino que también mejora la competitividad
global de la industria. La producción flexible ha promovido la colaboración entre
proveedores y ensambladoras, fomentando el uso de tecnologías como la automatización y
la manufactura digitalizada. Estas innovaciones permiten a las empresas mexicanas
mantenerse competitivas en un mercado en constante evolución. Además, la
descentralización y la externalización se han convertido en estrategias clave para responder
a las demandas globales y fortalecer las redes de producción de la industria automotriz
mexicana.

Conclusiones

En conclusión, la industria automotriz mexicana ha experimentado una transformación


notable en las últimas décadas, posicionándose como un actor clave en la economía global.
La integración de proveedores Tier One, el tránsito del modelo fordista rígido a un sistema
de producción flexible y la transición del TLCAN al T-MEC han redefinido las dinámicas
productivas y comerciales del sector. Estas evoluciones han permitido a México
consolidarse como el sexto productor mundial de vehículos y un líder en América Latina,
gracias a su capacidad para adaptarse a los retos tecnológicos, regulatorios y de
competitividad global.

Los clústeres industriales estratégicamente ubicados, el uso de tecnologías avanzadas como


la automatización y la manufactura digitalizada, junto con la adopción de modelos como el
justo a tiempo y la producción ajustada, han optimizado la eficiencia, reducir costos
logísticos y fortalecido la conectividad en las cadenas globales de suministro. Sin embargo,
el sector enfrenta desafíos importantes, como la necesidad de seguir mejorando la
infraestructura, fomentar la innovación, fortalecer la integración de proveedores locales y
garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

El cambio del TLCAN al T-MEC, aunque presenta mayores requisitos de contenido


regional y estándares laborales, ha abierto oportunidades para la inversión en
infraestructura, capacitación laboral y el fortalecimiento de la industria nacional. Estos
avances han sido cruciales para la resiliencia del sector, incluso frente a crisis como la
pandemia de COVID-19, que aceleró la adopción de tecnologías digitales y consolidó el
papel estratégico de los proveedores Tier One en las cadenas de valor.

En este contexto, la industria automotriz mexicana debe seguir evolucionando hacia un


modelo que combine competitividad global, sostenibilidad y una mayor integración
regional, asegurando su relevancia en los mercados internacionales y su contribución al
desarrollo económico y social del país y con cambios generados por la pandemia la
industria se adapta a diferentes necesidades y se seguirá adaptando conforme pase el
tiempo.

REFERENCIAS

Arciniega, R.S. (2020). “Nueva forma de organización de la producción en la industria


automotriz en México. Modelo flexible y redes de empresas”, Espacio y Desarrollo. Núm.
3, pp. 49-80.

Valdez, H.G. (2022). “El Diamante de México: capital humano que requiere la industria de
autopartes”, Revista Cimexus. Núm. 2, pp. 75-103.

García, C.M. (2020). “Valoración del impacto de la industria automotriz en la economía


mexicana: una aproximación mediante matrices de contabilidad social”. El trimestre
económico. Núm. 346, pp. 437-461.

Arciniega, R.S.(2019). “Descentralización y reconfiguración productiva de la industria


automotriz mexicana”. Espacio y Desarrollo. Núm.34, pp. 87-116.

Salazar, P. (2023). “Análisis de factores que inciden en la intención y transparencia de


conocimiento al interior de las organizaciones entre colaboradores de la industria
automotriz en la frontera norte de México” ​ Contaduría y Administración. Núm. 2. pp.
225- 249.

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