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Saenz 2019

El artículo analiza el deterioro del Estado de derecho en Guatemala tras la salida de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (cicig) y la llegada al poder de Alejandro Giammattei, destacando la restauración de la impunidad y el autoritarismo. A pesar de las dificultades, un movimiento social, especialmente de pueblos indígenas, busca establecer un Estado plurinacional a través de una Asamblea Constituyente. Se examina la historia política reciente, incluyendo la cooptación del Estado y la lucha contra la corrupción, así como la resistencia de la ciudadanía ante la corrupción y el autoritarismo.

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Saenz 2019

El artículo analiza el deterioro del Estado de derecho en Guatemala tras la salida de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (cicig) y la llegada al poder de Alejandro Giammattei, destacando la restauración de la impunidad y el autoritarismo. A pesar de las dificultades, un movimiento social, especialmente de pueblos indígenas, busca establecer un Estado plurinacional a través de una Asamblea Constituyente. Se examina la historia política reciente, incluyendo la cooptación del Estado y la lucha contra la corrupción, así como la resistencia de la ciudadanía ante la corrupción y el autoritarismo.

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Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad No 300,

julio-agosto de 2022, ISSN: 0251-3552, <[Link]>.

Guatemala: ¿del Estado


capturado al
Estado plurinacional?
Ricardo Sáenz de Tejada

Tras la «primavera» ciudadana de 2015, que llevó a la cárcel a figuras


de primer orden de la política guatemalteca, y la salida de la Comisión
Internacional contra la Impunidad en Guatemala (cicig), se restauró en
el país el régimen de impunidad. A ello se suma la deriva autoritaria
del gobierno actual, presidido por Alejandro Giammattei. Pero pese
a las dificultades, el movimiento social, con un fuerte peso de los
pueblos indígenas, busca trazar otro rumbo mediante una Asamblea
Constituyente plurinacional.

El deterioro de la situación política y el cierre de espacios democráticos


se han acelerado en Guatemala. Tras la toma de posesión del presi-
dente Alejandro Giammattei en enero de 2020, uno a uno han ido
cayendo los últimos bastiones de la independencia judicial, la lucha
contra la impunidad y la defensa del Estado de derecho.
Este proceso incluyó la integración de una Corte de Constitucio-
nalidad favorable a los intereses de la coalición gobernante, la desar-
ticulación de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (feci) del Mi-
nisterio Público, la confirmación de Consuelo Porras –señalada por el
Departamento de Estado estadounidense por obstruir y socavar repe-
tidamente las investigaciones anticorrupción en Guatemala para pro-
teger a sus aliados políticos y obtener favores políticos indebidos– al

Ricardo Sáenz de Tejada: es un antropólogo social y politólogo guatemalteco. Es profesor


de la Escuela de Historia, Antropología y Arqueología de la Universidad de San Carlos de
Guatemala.
Palabras claves: autoritarismo, corrupción, Comisión Internacional contra la Impunidad
en Guatemala (cicig), Alejandro Giammattei, Guatemala.
tema central | Guatemala: ¿del Estado capturado al Estado plurinacional? 89

frente de la Fiscalía General, el desmantelamiento de las entidades públicas


creadas para dar seguimiento a los acuerdos de paz de 1996 y, recientemente,
la imposición fraudulenta de un rector en la única entidad de educación
pública superior del país, la Universidad de San Carlos. En esta estrategia
ha jugado un papel central la prolongación de mandato ilegal de la Corte
Suprema de Justicia y las Cortes de Apelaciones, elegidas en 2014 y que
debieron entregar su cargo hace tres años.
El deterioro de la institucionalidad democrática se ha traducido en
la criminalización de opositores, desde ex-fiscales de la feci hasta perio-
distas, pasando por estudiantes, líderes sociales y autoridades indígenas;
incluso algunos de ellos han tenido que salir al exilio. El sometimiento
del sistema de justicia también ha dado lugar al retorno a la «cultura de
impunidad» que posibilitó la generalización de la corrupción en el sector
público y el retroceso en indicadores de seguridad.
Para comprender cómo se ha llegado a este estado de cosas, se considera
pertinente hacer un recorrido por la última década de la historia política de
Guatemala, que vivió la primavera de la movilización social en 2015 y asiste hoy
al establecimiento de un régimen autoritario que aparenta mantener la legalidad.

La cooptación del Estado

En las elecciones de 2011 ganó la Presidencia el general retirado Otto Pérez Mo-
lina. El ex-militar tuvo a su cargo operaciones contrainsurgentes en localidades
en las que se cometieron actos de genocidio contra el pueblo Ixil a principios de
la década de 1980. Posteriormente, ocupó posiciones en la inteligencia militar
hasta alcanzar la Dirección de Inteligencia Militar del Estado Mayor de la De-
fensa Nacional durante el gobierno de Jorge Serrano Elías (1991-1993). Durante
el autogolpe de Estado intentado por Serrano en 1993, Pérez desempeñó un pa-
pel clave para lograr una salida constitucional a la crisis y entró en contacto con
los principales grupos económicos del país. Como militar «institucionalista», fue
uno de los firmantes de los acuerdos de paz con la guerrilla en 1996.
En 2003, con el Partido Patriota (pp) recién fundado, formó parte de
la coalición que llevó a la Presidencia a Oscar Berger. Durante los prime-
ros meses del gobierno de Berger, sirvió como comisionado de seguridad.
Participó como candidato presidencial en las elecciones de 2007, llevando
como compañero de fórmula a Ricardo Castillo Sinibaldi, un connotado y
reconocido empresario, pero perdió en segunda vuelta con Álvaro Colom.
De acuerdo con las investigaciones realizadas por la cicig, desde 2007 Pérez
Molina y los más reconocidos líderes del pp organizaron un sistema de finan-
ciamiento para enriquecerse y pagar la campaña de 2011. Canales de radio y
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televisión, firmas constructoras y otros grupos empresariales hicieron aportes en-


tre 2007 y 2011 que después fueron recompensados con la adjudicación de con-
tratos y obra pública. Estos recursos facilitaron la llegada a la Presidencia de Pérez
Molina en 2012. Por primera vez desde la democratización, un militar retirado
resultaba elegido presidente de la República. Una vez en el Ejecutivo, los funcio-
narios de Pérez Molina se distribuyeron en una suerte de «cotos de corrupción».
Los ministros de Gobernación, Comunicaciones, Energía y Minas y Salud, así
como la vicepresidenta, convirtieron la institucionalidad pública en una maqui-
naria organizada de corrupción en la que se cobraban sobornos y comisiones para
asignar obra pública, se sobrevaluaban las compras del Estado, se intercambiaban
plazas en la administración gubernamental a cambio de favores políticos, se apro-
baban de manera anómala licencias mineras y, en general, se saqueó de manera
sistemática el presupuesto nacional. Para lograr el apoyo del Legislativo, en el que
el pp no tenía mayoría, no se ahorraron intercambios de favores económicos y po-
líticos de todo tipo para alcanzar los votos necesarios para aprobar leyes de interés
para el partido de gobierno, incluido el pago sistemático de sobornos financiados
por una empresa de telecomunicaciones.
En ese marco, se negoció con el principal partido de oposición en el Parlamen-
to, Libertad Democrática Renovada (líder), la elección de la Corte Suprema de
Justicia y las Cortes de Apelaciones en 2014. Como en su momento lo explicó la
ex-vicepresidenta Roxana Baldetti, se trató del «pacto de la cama»: en una habita-
ción de hotel, los líderes de los partidos acordaron la integración de las altas cortes
cuyos miembros siguen ocupando de manera anómala sus cargos hasta hoy.

La primavera de 2015 y el momento reformista

Los líderes del pp, encabezados por Pérez Molina, habían logrado hacerse
con la Presidencia, subordinaron al organismo legislativo y controlaban par-
cialmente el organismo judicial. La cooptación del Estado era una realidad.
Sin embargo, la presencia en Guatemala de la cicig podía ser un obstáculo
para los planes de este grupo. Aprobada por el gobierno de Guatemala y la
Organización de las Naciones Unidas (onu) en 2006 e instalada en Guate-
mala en 2008, la cicig había logrado cambios institucionales para favorecer
la investigación criminal, formado equipos de investigadores y fiscales en el
Ministerio Público e investigado algunos casos relativamente importantes.
Pérez Molina optó por crear una comisión para evaluar el trabajo de la cicig
y evaluar la prórroga de su mandato, aunque había adelantado que no con-
sideraba necesaria su continuidad en Guatemala.
En ese contexto, el 16 de abril de 2015, el comisionado de la cicig Iván
Velásquez y la jefa del Ministerio Público dieron a conocer la existencia de
tema central | Guatemala: ¿del Estado capturado al Estado plurinacional? 91

una estructura de defraudación en las aduanas que tenía relación con altos
funcionarios del Poder Ejecutivo. El caso sacudió a la opinión pública por
sus ramificaciones, y ese mismo día grupos de ma-
nifestantes se reunieron en una esquina de la Casa
El 25 de abril de
Presidencial para expresar su protesta. El 25 de abril 2015, decenas
de 2015, decenas de miles de guatemaltecos se reu- de miles de
nieron en la plaza central para exigir justicia frente a guatemaltecos se
la impunidad y la corrupción.
reunieron en la plaza
Se desarrolló así un proceso de fortalecimiento
recíproco. La protesta y el apoyo ciudadano posibili- central para exigir
taron que las investigaciones de la cicig y el Minis- justicia frente
terio Público se ampliaran y que los fiscales y jueces a la impunidad
pudieran actuar con autonomía. A su vez, los nuevos
y la corrupción
casos denunciados alimentaron la protesta e indig-
nación ciudadana, que se fueron expandiendo al resto del país. La vicepresi-
denta Roxana Baldetti renunció a su cargo y fue detenida para ser sometida
a un proceso judicial.
Para entonces, una buena parte del gabinete había renunciado y era
evidente que en el centro de la red de corrupción estaba el mismo presi-
dente. En agosto se convocó a un paro nacional al que el sector privado
se vio obligado a sumarse, y el 2 de septiembre Pérez Molina renunció a
la Presidencia y fue también detenido. Los avances en las investigacio-
nes y casos, con la renuncia y captura de buena parte del gabinete y de
otros funcionarios involucrados en casos de corrupción, habían logrado en
apariencia interrumpir –al menos temporalmente, como sabemos hoy– la
cooptación y captura del Estado.
La movilización ciudadana dio lugar a la irrupción de liderazgos jóvenes
y al surgimiento de decenas de colectivos y organizaciones que discutían y
proponían acciones para transformar el país. Sin embargo, el proceso elec-
toral estaba en marcha, y las candidaturas que a principios de 2015 encabe-
zaban las encuestas, Manuel Baldizón de líder y Sandra Torres de Unidad
Nacional de la Esperanza (une), fueron desplazadas por Jimmy Morales, un
comediante de televisión postulado por el Frente de Convergencia Nacional
(fcn-Nación), un partido que contaba con el apoyo de redes de militares
retirados y, como se supo después, con el financiamiento no declarado de las
elites empresariales.
Morales posicionó su candidatura con la consigna «Ni corrupto ni la-
drón», por demás oportuna en esta coyuntura. Entre sus primeras acciones
al frente del gobierno estuvo la renovación del mandato de la cicig por
cuatro años, en lugar de dos como se venía haciendo, como muestra de su
compromiso contra la impunidad. Se abrió entonces un periodo reformista,
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y en el Congreso se aprobaron varias leyes dirigidas a enfrentar la corrupción, lo


que incluyó más rigor en el control del financiamiento ilícito en la ley elec-
toral y de partidos políticos, así como cambios en los procesos de compras
y contrataciones.
Las reformas legales tenían un límite en la Constitución, por lo que se
retomó una discusión planteada desde los acuerdos de paz, las reformas
constitucionales circunscritas al sector justicia. Desde un inicio las elites
políticas y empresariales conservadoras se opusieron a estos cambios, que
les harían perder influencia sobre el sistema de justicia. El reconocimiento
del derecho indígena fue utilizado como excusa para bloquear el proceso y
acusar de injerencia a la cicig, que apoyaba estas discusiones.

La batalla contra la cicig

Mientras que en el primer semestre de 2015 las investigaciones de la cicig


y el Ministerio Público afectaron estructuras de corrupción anidadas en
el gobierno que eran dirigidas por políticos y funcionarios, las siguientes
pesquisas, resultado de las ramificaciones de los casos, fueron encontrando
sistemáticamente la participación de grupos empresariales en estas estruc-
turas. Los casos judiciales «Construcción y corrupción» y «Cooptación del
Estado» dejaron al descubierto la participación de constructoras, bancos,
entidades financieras y otras empresas en lo que se empezó a caracterizar
como redes políticas y económicas ilícitas (rpei). Estas investigaciones pro-
vocaron realineamientos en torno del apoyo a la lucha contra la corrupción
y la impunidad.
Una de las investigaciones sobre el pago de sobornos en el caso «Cons-
trucción y corrupción» llevó al allanamiento de una entidad civil conserva-
dora y proempresarial, y entre la documentación incautada se encontró una
operación de recaudación y movilización de recursos no declarados de los
principales grupos empresariales del país en beneficio del partido del presi-
dente Morales durante la campaña de 2015. El testimonio de una persona
involucrada, ligada directamente a uno de los grupos empresariales globali-
zados, confirmó el financiamiento ilícito. La cicig había llegado al «núcleo
oligárquico de la clase dominante».
La reacción no se hizo esperar. Aprovechando el miedo provocado en
el presidente por la participación de miembros de su familia en un caso de
corrupción, los grupos afectados por la lucha contra la impunidad articula-
ron una coalición sui generis en contra de la cicig. Funcionarios y ex-fun-
cionarios, personas acusadas de corrupción, militares en situación de retiro,
empresarios de diversos niveles, grupos criminales propiamente dichos y
tema central | Guatemala: ¿del Estado capturado al Estado plurinacional? 93

algunos medios de comunicación desencadenaron una campaña de ataques


y desprestigio contra la Comisión.
Los grupos empresariales financiaron oficinas de lobby en Estados Uni-
dos que, en el marco de la nueva coyuntura marcada por el gobierno de
Donald Trump, acusaron a la cicig de ser un instrumento del presidente
ruso Vladímir Putin para perseguir a supuestos opositores en Guatemala.
La política exterior de Guatemala se concentró en atacar la lucha contra la
corrupción y terminar con el mandato de la Comisión.
La situación llegó a tal extremo que frente a la sede de la cicig se posicio-
nó una caravana de vehículos militares artillados, se declaró al comisionado
Iván Velásquez persona non grata y se ordenó su salida del país. Aunque la
expulsión del jurista colombiano fue impedida por la Corte de Constitucio-
nalidad, tras un viaje de trabajo se le impidió regresar a Guatemala.
La coalición proimpunidad fracasó en adelantar el fin del mandato de la
cicig, pero sí logró limitar las investigaciones, y los magistrados nombrados
en el «pacto de la cama» de 2014 empezaron a blo-
quear los procesos judiciales. En septiembre de 2019 En septiembre de
terminó el mandato de la cicig, que logró identificar 2019 terminó el
y procesar más de 60 estructuras criminales y llevar mandato de la cicig,
a tribunales a altos funcionarios, empresarios y po-
que logró identificar
líticos, lo que contribuyó a fortalecer el Ministerio
Público y, sobre todo, a mostrar que los poderosos y procesar más
podían ser investigados y juzgados. de 60 estructuras
Morales finalizó su mandato el 14 de enero de criminales
2020, y en medio de protestas y bajo una lluvia de hue-
vos lanzada por manifestantes, fue juramentado esa misma noche como dipu-
tado al Parlamento Centroamericano que, prestándose a otorgarle inmunidad
parlamentaria, realizó una sesión extraordinaria en un hotel capitalino. El lega-
do de su presidencia fue liderar una coalición mafiosa para preservar los pri-
vilegios y la impunidad, y abortar el proceso de reformas iniciado en 2015.

La contraofensiva conservadora

Una vez retirada la cicig, la coalición proimpunidad tuvo vía libre no solo
para detener los avances alcanzados en los años anteriores, sino además para
tomar el pleno control del sistema de justicia y utilizarlo para perseguir a
sus opositores. En esto ha jugado un papel clave el presidente Giammattei.
Giammattei fue candidato presidencial en cuatro oportunidades por di-
ferentes partidos políticos. Su experiencia más destacada como funcionario
fue la de director de presidios durante el gobierno de Berger (2004-2008).
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Mientras era responsable de las prisiones del país, se realizó la operación


Pavo Real, en la cual, con el pretexto de retomar el control de la granja penal
de Pavón, se realizaron ejecuciones extrajudiciales. El ahora presidente fue
investigado y procesado por estos hechos y resultó absuelto.
La fuerza que lo postuló a la Presidencia, Vamos, es un partido de
reciente creación, y en la primera vuelta obtuvo 15% de los votos, en
una elección en la que no pudieron participar las candidatas con mayor
intención de voto: Zury Ríos –hija del dictador genocida Efraín Ríos
Montt– y Thelma Aldana –ex-fiscal general y candidata del partido pro-
gresista Semilla–. Giammattei no fue la primera opción electoral para
85% de las personas que votaron, pero en segunda vuelta logró imponer-
se a Sandra Torres, postulada nuevamente por la une, que obtuvo 25%
en la primera vuelta.
A pesar de tener un bloque parlamentario minoritario, el partido de
Giammattei logró construir una coalición legislativa –sobre la base de pre-
bendas de diversa naturaleza– que le ha permitido mantener la Presidencia
del Congreso y aprobar leyes de su interés. Con esa mayoría logró también
integrar una Corte de Constitucionalidad favorable a los intereses de la coa-
lición gubernamental y, apoyado por el Ministerio Público y las altas cortes,
intensificó la persecución contra los opositores.
Tras meses de hostigamiento, la fiscal general Consuelo Porras destituyó
en julio de 2021 al jefe de la feci, Juan Francisco Sandoval, quien tuvo que
abandonar el país. Este fue el banderazo de salida para iniciar una cacería
de jueces y fiscales independientes y ex-funcionarios de la cicig, que fueron
acusados de manera espuria. La mayoría de ellos logró salir del país, aunque
al momento de escribir este artículo la ex-fiscal de la feci Virginia Laparra
llevaba más de 100 días en prisión bajo acusaciones falsas.
Periodistas, defensores del territorio, líderes indígenas, estudiantes y
activistas han sido objeto de criminalización y judicialización. Como se
indicó al principio, las cortes fueron elegidas en 2014 y a pesar de que su
mandato finalizó hace más de 30 meses, han continuado en sus cargos,
siendo parte central de esta ofensiva. El Congreso, dominado por una coa-
lición alineada con el Ejecutivo, ha aprobado leyes que restringen los dere-
chos, como las reformas a la Ley de Organizaciones no Gubernamentales,
que establecen controles y limitaciones sobre este tipo de entidades y abren
la posibilidad de cancelación de su personería. Con la misma intención se
aprobó y posteriormente se «archivó» la Ley de la Familia, que buscaba
restringir los derechos de las mujeres y penalizar el aborto bajo cualquier
causal. Por otro lado, se han aprobado préstamos y ajustes al presupuesto
con fines opacos y que, de acuerdo con especialistas, constituyen «bolsones
de corrupción» para el enriquecimiento de diputados y funcionarios y el
tema central | Guatemala: ¿del Estado capturado al Estado plurinacional? 95

financiamiento de la campaña electoral de 2023. Las elites empresariales


participan activamente en esta coalición, en la que conviven con políticos
corruptos y estructuras criminales. Han optado por entregar el país a estas
redes ilícitas antes que perder privilegios, aunque desde el empresariado se
han levantado algunas voces críticas.
El discurso que esta coalición ha enarbolado para tratar de legitimarse
ha sido en primer lugar el de la religiosidad: apela a un cristianismo ultra-
conservador que enfrenta la «ideología globalista» y «de género» y busca
imponer la heteronormalidad. A esto se suma un discurso anticomunista
fuera de tiempo, pero que les permite descalificar a los opositores, rechazar
cualquier reforma social y despertar fantasmas de la Guerra Fría. El mismo
presidente se ha referido a sus críticos como «chairos», un término coloquial
de origen mexicano con el que busca caricaturizar y ridiculizar las distintas
tradiciones de izquierda y progresistas. El tercer elemento de este bricolaje
ideológico es un «antiimperialismo oportunista»: cada vez que la comuni-
dad internacional denuncia la persecución de personas, la violación de dere-
chos humanos y la corrupción, se rechaza la «intervención extranjera» y se
apela al nacionalismo.
Ahora bien, todo este proceso de captura de la institucionalidad de-
mocrática y de anulación del Estado de derecho se ha realizado aparen-
tando el cumplimiento de la ley. De acuerdo con fuentes diplomáticas
en Guatemala, esto ha hecho muy complejo señalar las reincidencias
autoritarias del régimen e incluso se trata de un proceso muy difícil de
explicar en el exterior. Pese a esto, tanto el Parlamento Europeo como la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (cidh) y el gobierno
estadounidense han hecho declaraciones públi-
cas sobre el deterioro del sistema de justicia. La prioridad de los
La prioridad de los últimos tres gobiernos ha
últimos tres
sido preservar la impunidad y la corrupción. Esto
se ha traducido en el deterioro de las condiciones gobiernos ha sido
de vida de los guatemaltecos, lo que se agudizó con preservar la impunidad
la pandemia de covid-19 y las consecuencias de la y la corrupción
invasión de Ucrania.
En informes de instituciones nacionales e internacionales se ha podido
constatar la caída del ingreso real y la pérdida de empleos producida por la
pandemia, a lo que se suma la incapacidad del modelo económico de gene-
rar empleo decente para los 200.000 jóvenes que anualmente ingresan en el
mercado laboral. También se pueden constatar retrocesos graves en materia
de educación, sobre todo en el sector público, asociadas a más de dos años
de actividades escolares irregulares en el marco de una baja cobertura de
vacunación contra la pandemia y el aumento de la desnutrición crónica y
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aguda. Este nuevo autoritarismo ha fracasado en todas las materias, excepto


en el mantenimiento de la corrupción y la impunidad.

Resistencias y construcción de alternativas

Frente a esta ofensiva autoritaria se han posicionado distintas respuestas po-


líticas y organizativas. Algunas, como las reivindicaciones de autonomía y
la práctica de autogobierno, preceden en mucho a la crisis de 2015, mientras
que otras responden a nuevos clivajes, como la política de lo sexual. Desde
la sociedad se trata de enfrentar, en condiciones muy difíciles, la cooptación
del Estado.
En primer lugar, hoy en Guatemala se vive un clima permanente de pro-
testa social. Aunque no hay informes académicos actualizados, los reportes
de la Policía Nacional Civil y las notas de prensa muestran que todos los
días hay acciones de protesta local en distintas regiones del país: por agua,
servicios públicos, conflictos laborales, de defensa del territorio, por la ca-
rencia de infraestructura y por muchas razones y demandas. Estas acciones
de protesta incluyen a organizaciones y movimientos sociales tradicionales
como el campesino y sindical, pero en general se trata de acciones espontá-
neas, de carácter local, que aún no alcanzan niveles de articulación y coor-
dinación pero que confirman un cansancio ciudadano.
En segundo lugar, se asiste a cambios en el liderazgo social en los reper-
torios de protesta y acción política. En esta década, el centro de gravedad de
la oposición civil se ha movido hacia los pueblos indígenas y sus autorida-
des, las organizaciones feministas, las organizaciones de la diversidad y de
disidencias sexuales y los colectivos de jóvenes.
Una muestra de este cambio fue el paro plurinacional convocado en
julio de 2021 por las autoridades de los 48 cantones de Totonicapán, la
Municipalidad Indígena de Sololá y el Parlamento Xinca. A diferencia de
2015, la propuesta no fue del centro a la periferia, sino que se inició y lideró
desde las localidades indígenas.
Sobre el protagonismo nacional de las autoridades ancestrales, debe
subrayarse que estas siempre han poseído liderazgo y protagonismo en sus
localidades. De hecho, puede afirmarse que en muchos municipios del país
existen desde hace siglos formas de autogobierno indígena que han podido
persistir pese a los cambios de régimen político, la guerra civil y el hecho de
que los gobiernos municipales oficiales en municipios mayoritariamente in-
dígenas están en manos de indígenas. Pese a ello, las autoridades indígenas
han preservado reconocimiento, prestigio y la capacidad de ejercer formas
de gobierno más apegadas a la población, teniendo en muchos casos incluso
tema central | Guatemala: ¿del Estado capturado al Estado plurinacional? 97

© Nueva Sociedad / Jazmin Villagrán 2022


98 Ricardo Sáenz de Tejada | nueva sociedad | 300

un reconocimiento constitucional. El cambio ocurrido en la última década


tuvo que ver con el hecho de que esta autoridad pasó a un plano nacional.
Por ejemplo, fue notable el papel de las autoridades indígenas en la defensa
de la cicig. De manera particular, las autoridades de los 48 cantones, la
Municipalidad Indígena de Sololá y el Parlamento Xinca se han convertido
en referentes nacionales e internacionales.
Otro proceso que ha influido en esta nueva dinámica ha sido la reconsti-
tución de autoridades y gobiernos indígenas en muchas localidades del país.
Frente a los proyectos extractivistas, se constituyeron y reconstituyeron or-
ganizaciones de autogobierno indígena como el Gobierno Plurinacional del
Norte de Huehuetenango o el Parlamento Xinca, que mostraron cómo el
recurso a las formas tradicionales de organización, a la construcción de re-
des comunitarias y a formas de democracia directa tenía resultados efectivos
tanto en la defensa de los territorios como en el desarrollo de una mejor
gobernabilidad local. Estos procesos han sido seguidos por otras comunida-
des, y en casos como los Copones en Ixcán, algunos municipios de Sololá,
Chiquimula y otros departamentos, se asiste a la (re)construcción de formas
de autogobierno indígena.
El reconocimiento nacional de las autoridades ancestrales y los procesos
de reconstitución de formas de autogobierno han influido también en la
construcción de alianzas y coordinaciones entre las autoridades y pueblos.
Hoy existen redes nacionales de autoridades que tienen capacidad de or-
ganizar y realizar paros plurinacionales, pero también de articular posicio-
namientos y propuestas, probablemente con mayor legitimidad que la que
puedan tener otros actores políticos.
El liderazgo nacional de las autoridades y organizaciones indígenas ha
sido acompañado por una propuesta política de transformación del Estado
actual en uno de carácter plurinacional. Desde los acuerdos de paz de 1996
quedó demostrado que los límites para el pleno ejercicio de los derechos co-
lectivos de los pueblos estaban en la Constitución, y cada intento de reforma
constitucional que incluyera el tema indígena despertaba una movilización
de las fuerzas conservadoras que se oponen a cualquier tipo de reconoci-
miento. Ante esto, la estrategia de los pueblos y las organizaciones se ha diri-
gido no a una reforma, sino a la lucha por una nueva Constitución.
El Consejo de Pueblos de Occidente (cpo), que se forjó como resultado
de las luchas comunitarias contra distintas formas de extractivismo en el
occidente del país, dio a conocer en 2014 el documento «Proyecto político.
Un nuevo estado para Guatemala: Democracia plurinacional y gobiernos
autónomos de los Pueblos Indígenas». Allí se adelantaba la necesidad de una
nueva Constitución política que adoptara una «forma de gobierno basada en
la democracia participativa, representativa y plurinacional» y que incluyera
tema central | Guatemala: ¿del Estado capturado al Estado plurinacional? 99

el «derecho de los pueblos a representarse, autogobernarse y elegir a sus au-


toridades en las esferas y órganos públicos sujetos a la elección general. La
democracia plurinacional se sustentará en la existencia y la libertad de los
pueblos indígenas a constituir gobiernos autónomos complementarios de la
unidad nacional y a tomar decisiones en todos los asuntos que les incumban
para decidir su propio desarrollo».
De manera paralela, el Comité de Desarrollo Campesino (Codeca)
dio a conocer en 2016 su propuesta «Guatemala: vamos por un proceso
de Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional», en la que además de
algunos contenidos de su propuesta de organización estatal, traza la ruta
de una «Asamblea Constituyente originaria, popular
y plurinacional». La propuesta
La propuesta de Codeca fue asumida por su brazo de la Asamblea
político-electoral, el Movimiento por la Liberación de
Constituyente
los Pueblos (mlp), que en las elecciones presidenciales
de 2019 alcanzó más de 10% de los votos y se ubi- Plurinacional fue
có en el cuarto lugar (quedó en primer lugar en los central en
departamentos de Sololá, Totonicapán y Chimalte- la campaña de 2019
nango, mayoritariamente indígenas). La propuesta de
la Asamblea Constituyente Plurinacional fue central en esa campaña. Los
procesos organizativos y políticos de los pueblos indígenas han asumido el
debate y el desarrollo conceptual del Estado Plurinacional, que hoy es parte
del discurso y la propuesta de estos grupos.
Otros movimientos que se han fortalecido son el de mujeres y diversi-
dades y disidencias sexuales. Este fenómeno encuadra en lo que en América
Latina se ha venido configurando como nuevos alineamientos en torno de
la política sexual. La contienda por la educación sexual, el derecho al cuer-
po y el derecho a decidir han sido asumidos no solo por el movimiento
tradicional de mujeres, sino también por estos nuevos movimientos, que se
han hecho presentes en los distintos momentos de protesta y que jugaron
un papel central en el rechazo a la Ley de la Familia. Lideresas feministas
como Sandra Morán trabajan en la articulación de estos movimientos con
la discusión del cambio constitucional, que se expresa en lo que denominan
Poder Constituyente de las mujeres, así como en el posicionamiento de una
agenda progresista en el campo de las sexualidades que tiene un amplio
respaldo entre la juventud.
Los avances recientes en la captura del Estado por parte de la coalición
de redes de corrupción que gobierna Guatemala han producido el exilio
y encarcelamiento de operadores de justicia, líderes de organizaciones de
sociedad civil, defensores del territorio y jóvenes. Esto ha creado un clima
de desánimo frente a la idea de que, tras la «primavera de 2015», los sectores
100 Ricardo Sáenz de Tejada | nueva sociedad | 300

progresistas solo han acumulado derrotas, y muchos creen que se está o se


estará peor que antes de la llegada de la cicig. Estas perspectivas pierden de
vista los cambios que ocurren en distintas zonas del país, así como el prota-
gonismo de nuevos movimientos. La propuesta de Asamblea Constituyente
es debatida de manera amplia en diferentes sectores sociales.
En esta iniciativa se plantea la posibilidad de construir un Estado Pluri-
nacional que termine con el actual Estado monoétnico, capturado y fallido,
que no ha podido resolver los problemas que arrastra desde hace tiempo la
sociedad guatemalteca. La propuesta se sostiene en redes de autoridades y
organizaciones indígenas que han logrado tejer alianzas con otros actores
urbanos y que eventualmente podrían impulsar este proceso de cambio.
El siguiente episodio de esta contienda serán las elecciones de 2023,
cuando la coalición de redes políticas y económicas ilícitas buscará conso-
lidar su posición recurriendo incluso a la proscripción de partidos y candi-
datos opositores. Mientras tanto, las fuerzas progresistas y populares tienen
el desafío de articular un proyecto político viable, que pueda construir una
mayoría política y electoral.

El Cotidiano
re­vis­ta de la rea­li­dad me­xi­ca­na
Mayo-Junio de 2022 Ciudad de México No 233

CULTURA DE LA VIOLENCIA Y EDUCACIÓN


Estudio comparativo: violencias en universidades públicas mexicanas, Rosalía Carrillo
Meráz y Rafael Montesinos Carrera. Violencias en contra del estudiantado de pos-
grado en México, Florencia Peña Saint Martín y Scherezada López Marroquín. Las
modalidades de la protesta contra la violencia por razones de género en México. Una
lectura sintomática, Griselda Gutiérrez Castañeda. Un reto en común: combatir la vio-
lencia de género en las universidades mexicanas, Luis Alberto Monroy Lara. Narrativa
sobre la violencia de género en la Universidad Autónoma Metropolitana (uam), Priscila
Amayrani L. Ugalde. Educación, desigualdad sociodigital y pandemia. Un recuento
latinoamericano, Abel Pérez Ruiz. Ciberacoso en estudiantes. Entre amenazas e intimi-
dación y ataques en los videojuegos, Luz María Velásquez Reyes. La educación artísti-
ca: una alternativa para llegar a la inclusión educativa, Samantha Mesina Velasco.
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