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Madres con una Misión: Estudio Bíblico

El documento presenta un estudio bíblico titulado 'Madres con una misión', diseñado para grupos de mujeres que exploran la maternidad desde una perspectiva cristiana. A través de seis sesiones, se abordan temas como el plan de Dios para la maternidad, la nueva creación en Cristo y la misión de ser madre. Además, se enfatiza la importancia de ver el panorama general de la vida y cómo la maternidad puede glorificar a Dios.

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Madres con una Misión: Estudio Bíblico

El documento presenta un estudio bíblico titulado 'Madres con una misión', diseñado para grupos de mujeres que exploran la maternidad desde una perspectiva cristiana. A través de seis sesiones, se abordan temas como el plan de Dios para la maternidad, la nueva creación en Cristo y la misión de ser madre. Además, se enfatiza la importancia de ver el panorama general de la vida y cómo la maternidad puede glorificar a Dios.

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CONTENIDO

SOBRE LA AUTORA ………………………………………………….. 4


UNA NOTA DE PARTE DE GLORIA ………………………………. 4
CÓMO UTILIZAR ESTE ESTUDIO ……………………………….. 5
SOBRE COALICIÓN POR EL EVANGELIO ……………………… 7

SESIÓN 1
INTRODUCCIÓN ………………………………………………………. 8

SESIÓN 2
LA MATERNIDAD EN EL GRAN PLAN DE DIOS:
CULTIVAR LA VIDA ANTE LA MUERTE ……………………….. 22

SESIÓN 3
LA VIDA COMO UNA NUEVA CREACIÓN EN CRISTO ES LO
NORMAL …………………………………………… 42

SESIÓN 4
LA SACERDOTISA MÁS CERCANA ………………………………. 64

SESIÓN 5
LA NUEVA CREACIÓN DEL REY ………………………………….. 86

SESIÓN 6
SER MADRES CON UNA MISIÓN ABARCA
DESDE EL HOGAR HASTA EL MUNDO ……………………… 102
¡Bienvenida a Madres con una misión! Este estudio bíblico de
seis sesiones puede emplearse en diferentes contextos. Está
diseñado principalmente para utilizarlo en el marco de un
grupo pequeño de mujeres que se reúna semanalmente con una
líder y también en una pequeña reunión de mujeres. Sin
embargo, también se puede utilizar como un estudio individual,
en una relación de tutoría personal, o con un grupo grande de
mujeres. Debido a que este estudio consta solo de seis sesiones,
también es posible usarlo en el contexto de un retiro. Si se
emplea de esta manera, necesitarás separar tiempo y tal vez
encontrar formas creativas para que las participantes
completen el estudio personal entre las reuniones grupales.

ELEMENTOS DEL ESTUDIO

SESIÓN DE GRUPO

Durante la sesión de grupo, conversarán y procesarán juntas lo


que van a aprender a través de la enseñanza en video y el
estudio personal. Cada sesión de grupo constará de cuatro
partes:
• REPASA: Una lista de preguntas te ayudará a evaluar y
analizar lo que has estudiado en tu tiempo de estudio
personal.
• OBSERVA: Después de repasar, verás la enseñanza en
video para la sesión. Tendrás espacio para tomar notas sobre
la enseñanza.
• DIALOGA: Revisa y procesa la enseñanza en video en
grupo y utiliza las preguntas proporcionadas.
• CONCLUYE: La sesión grupal concluye con una oración
final sugerida o una actividad.
ESTUDIO PERSONAL

Hay cuatro secciones para el estudio personal cada semana. Este


material te dará una oportunidad de profundizar en algunos de
los temas tratados en el video y te ayudará a anticipar lo que
sucederá en la próxima sesión. Puedes completar todas las
secciones en un encuentro. Sin embargo, probablemente será
mejor espaciar las actividades de estudio personal a lo largo de
la semana para que tengas tiempo de reflexionar sobre la
verdad y cómo aplicarla.

NOTA A LA LÍDER DEL GRUPO

La parte de la sesión de grupo correspondiente a la Sesión 1 es


diferente a todas las demás sesiones de grupo. Contiene más
información ya que proporciona una introducción al estudio, y
sienta las bases para lo que sucederá en las semanas
posteriores. Como líder, deberás manejar este material de forma
diferente a las demás sesiones de grupo.

Puedes elegir presentar la información con tus propias palabras


e incluir algunas de las preguntas de diálogo proporcionadas.
Una segunda opción sería dividir el material entre las
participantes y permitir que grupos de 2 a 4 mujeres dialoguen
sobre secciones específicas para que después presenten sus
secciones del material al grupo más grande.

O puedes optar por asignarlo como un tiempo de estudio


personal al permitir que las participantes lean y respondan las
preguntas de manera individual, para que posteriormente
conversen sobre el material en el contexto de un grupo grande.
SOBRE COALICIÓN POR EL EVANGELIO

Coalición por el evangelio es una comunidad de iglesias


evangélicas profundamente comprometidas con renovar
nuestra fe en el evangelio de Cristo y con reformar nuestras
prácticas ministeriales para ajustarnos plenamente a la
Escritura.

Estamos extremadamente preocupados por aquellos


movimientos que se han desarrollado dentro del mundo
evangélico tradicional que al parecer menoscaban la vida de la
iglesia y nos alejan de nuestras creencias y prácticas históricas.

Por un lado, nos inquieta la idolatría del consumismo personal y


la politización de la fe; y, por otro lado, nos preocupa la
aceptación incuestionable del relativismo teológico y moral.
Estos movimientos han conducido al fácil abandono, tanto de la
verdad bíblica como de la vida transformada que nos exige
nuestra fe histórica. No solo escuchamos sobre estas influencias,
sino que también vemos sus efectos.

Nos hemos comprometido a fortalecer iglesias con una nueva


esperanza y un gozo cautivador, basados en las promesas que
recibimos solo por gracia, solo a través de la fe y solo en Cristo.

Creemos que en muchas iglesias evangélicas existe un consenso


amplio y profundo respecto a las verdades del evangelio. Sin
embargo, a menudo vemos que la celebración de nuestra unión
con Cristo es reemplazada por las atracciones seculares del
poder y la riqueza, o por retiros monásticos centrados en el
ritual, la liturgia y el sacramento.

Las cosas que reemplazan al evangelio nos alejan de ese corazón


que esté anclado en la verdad perdurable, que se conoce a sí
misma en su debilidad y vergüenza y que anhela resistir las
pruebas del reino: el llamado y el sacrificio.
Deseamos avanzar a lo largo del camino del Rey, siempre con el
objetivo de proporcionar defensa del evangelio, aliento y
educación para que la actual y la próxima generación de líderes
de la iglesia estén mejor equipadas para alimentar sus
ministerios con principios y prácticas que glorifiquen al
Salvador y hagan bien a aquellos por quienes Él derramó Su
sangre.

Queremos generar un esfuerzo unificado entre todos los


pueblos, un esfuerzo que pretenda fervientemente honrar a
Cristo y multiplicar Sus discípulos, al unirnos en una verdadera
coalición para Jesús. Tal misión, unida y fundamentada en la
Biblia, es el único futuro perdurable para la iglesia.

Esta misión nos obliga a unirnos a otros que son movidos por la
convicción de que la misericordia de Dios en Jesucristo es
nuestra única esperanza de salvación eterna. Deseamos
defender este evangelio con claridad, compasión, valentía y
gozo; al unir alegremente nuestros corazones con los de otros
hermanos en la fe pertenecientes a diferentes denominaciones,
etnias y clases sociales.

Nuestro deseo es servir a la iglesia que amamos al invitar a


todos nuestros hermanos a unirse en un esfuerzo por renovar la
iglesia contemporánea en el antiguo evangelio de Cristo para
que verdaderamente le amemos y vivamos para Él de una
manera en que el mensaje se transmita claramente a nuestra
época.
Como pastores, tenemos la intención de hacer esto en nuestras
iglesias a través de los medios comunes de Su gracia: la oración,
la ministración de la Palabra, el bautismo y la Cena del Señor, y
la comunión de los santos.

Anhelamos trabajar con todos los que buscan el señorío de


Cristo sobre cada área de su vida con una esperanza inamovible
en el poder del Espíritu Santo para transformar individuos,
comunidades y culturas.
Sesión uno introducción
SESIÓN DE GRUPO

¡Bienvenida a Madres con una misión! Mi esperanza es que Dios


utilice este estudio para fortalecer tu fe a medida que avanzas
en tu ministerio diario de ser madre. Creo firmemente que
cuando examinamos y entendemos lo que dice la Biblia sobre el
gran plan de Dios, entonces podemos ver los detalles de la vida
(como la maternidad) con un enfoque más claro.

Antes de sumergirnos en la introducción de este estudio,


tomemos algunos minutos para presentarnos unas a otras:

Comparte tu nombre y un poco de información sobre tu familia


y tu vecindario.

Comparte la razón por la que estás en este estudio.

Con solo un toque de mi dedo, puedo hacer que el lente de la


cámara de mi teléfono se acerque para tomar una foto de
primer plano. Sin embargo, si quiero enfocarme más en el
panorama general, tengo que dar unos pasos hacia atrás.

Algunos estudios bíblicos son como la función de acercamiento


de la cámara que te ayuda a enfocarte muy de cerca en un pasaje
específico de la Escritura. Sin embargo, en este estudio
necesitarás dar un paso atrás para captar el panorama de la vida
mientras leemos sobre él en la Biblia.
Hay algo de valor en dar pasos hacia atrás con cierta frecuencia
para ver y recordar el gran plan de Dios. Este ejercicio es
especialmente útil a medida que procuramos ser dadoras de
vida. Conocer el panorama completo nos ayudará a percatarnos
de los miles de pequeños detalles de nuestra labor como
mujeres y madres.

Nuestro ritmo durante este estudio será rápido, pero lo que


descubriremos dejará un impacto en nuestra vida por un largo
tiempo. Vamos a analizar de forma general el gran plan de Dios,
pero no desactives tu función de acercamiento todavía porque
necesitaremos observar de cerca la Escritura para aplicar la
Palabra de Dios a nuestra maternidad.

¿Alguna vez le has dicho a un niño en medio de una rabieta que


«use sus palabras»? Yo también. Cuando hablamos de teología y
maternidad, no solo necesitamos «usar nuestras palabras», sino
también usar las palabras correctas.

Necesitamos ser intencionales cuando «usamos nuestras


palabras», especialmente palabras sobre quién es Dios y qué
hace. Pero también debemos ser intencionales con las palabras
que decimos sobre la maternidad.

Por lo tanto, hablemos sobre algunas de las palabras que


volverán a aparecer en nuestros diálogos:

Describe brevemente, con tus propias palabras, «el gran plan de


Dios».

¿Qué viene a tu mente cuando piensas en la palabra «misión»?

¿Qué viene a tu mente cuando piensas en la palabra «madre»?

Una vez llevé a mis hijos a visitar una granja que tenía el desván
del granero lleno de incubadoras. Como mis hijos habían vivido
en el desierto toda su vida, nunca habían estado en una granja.
En el desván había cientos de huevos de gallina en pequeñas y
ordenadas hileras que recibían calor; y había unas jaulas
alineadas en las paredes para las diminutas aves que ya habían
nacido.

Entre el asombro y la ternura que nos provocaba ver las hileras


de huevos y la gran cantidad de pollitos esponjosos que iban de
un lado, uno de mis hijos expresó su asombro por el hecho de
que no había pollos adultos en el desván.

«¡Oh, no! ¿Dónde están sus mamás?»

Tal vez hayas escuchado la expresión de que alguien es una


«mamá gallina». La imagen que se me ocurre es la de una
gallina, con las alas extendidas para envolver a un montón de
pollitos.

Podríamos decirle «mamá gallina» a una joven o a una mujer


debido a la atención y el cuidado que brinda a otros.

No recibe este apodo debido a lo que hace, y no por su relación


biológica con las personas que educa.

Comparto esta ilustración no para rebajar los tacos altos y las


tortillas de huevo, sino para señalar que ser madre no es solo
una condición, también implica acción.

Ser madres es un llamado para todas las mujeres, incluidas


aquellas que no tienen hijos biológicos ni adoptados. Hay tantas
cosas que están incluidas en nuestra labor maternal, como
cuidar, demostrar hospitalidad, discipular, enseñar, criar niños,
servir y otras.
Toda mujer cristiana es llamada a ser una madre espiritual y a
hacer discípulos en todas las naciones.
Cada una de nosotras ha enfrentado diferentes circunstancias
en la vida. No hay dos mujeres, ni dos familias, ni dos iglesias, ni
dos vecindarios iguales.
¿Cuáles son algunas de esas «otras» cosas que se incluyen en el
rol materno que tú realizas?

¿Quiénes son las mujeres en tu vida que han alimentado tu fe en


Dios, como «madres espirituales»? ¿Qué las hace únicas? ¿Qué
tienen en común?

Durante las próximas seis semanas, exploraremos la idea de que


el ministerio diario de ser madre tiene, por naturaleza, una
misión. Tiene una misión porque Dios creó la maternidad para
Su propósito: glorificarse a sí mismo.

Lee Efesios 2:8-10. ¿Qué palabras llaman tu atención?

¿Qué nos enseña este texto sobre la naturaleza de nuestra


salvación en Cristo?

¿Qué afirma este texto sobre la naturaleza de las buenas obras


que hacemos?

La salvación solo por gracia, solo a través de la fe, es una


doctrina fundamental del cristianismo. Sin ella, el cristianismo
es un mero sistema religioso que no tiene poder para salvar
verdaderamente.

Aunque muchas de nosotras conocemos esta doctrina, en


ocasiones todavía nos sentimos tentadas a añadir nuestras
obras para justificarnos o para usarlas como moneda de cambio
al clamar a Dios por la salvación de nuestros hijos.

¿Sientes que las verdades de Efesios 2:8-10 reflejan tus


creencias y experiencias de la fe cristiana? ¿Por qué o por qué
no?

En las próximas sesiones volveremos repetidamente a la tesis


de ser madres con una misión. Jesús invita a las mujeres a que
sean madres con una misión: seguir Su patrón, confiar en Sus
promesas y cuidar a los demás por el poder que Él provee.

Bueno, ¡tenemos mucho de qué hablar! Estoy ansiosa por dar un


paso atrás contigo y observar el panorama completo, para luego
profundizar en algunos textos específicos y descubrir qué
significan para nuestra maternidad.

Antes de continuar, tómate unos momentos para orar juntas y


pedirle a Dios que abra nuestros ojos, para que podamos
contemplar las maravillas en Su Palabra (Sal. 119:18).

Uso el espacio a con2nuación para tomar notas durante el video de


la sesión uno

DIALOGA
¿Cómo definirías con tus propias palabras lo que significa ser
una madre con una misión?

¿Alguna vez has caído en la trampa de pensar «soy solo una


madre»? Explica.
¿Cómo es que esa forma de pensar obstaculiza tu capacidad para
ver el panorama general de lo que Dios quiere hacer a través de
ti?

¿De qué manera comprender la maternidad como un llamado


cambia la forma en que la asumes?

¿Qué es la tiranía de lo urgente y cómo afecta tu maternidad?

¿Cuáles son algunas de esas cosas urgentes que impiden hacer


lo más importante?

¿Qué es lo que más deseas obtener de este estudio bíblico? ¿Por


qué?

CONCLUYE

Divídanse en grupos pequeños y pasen tiempo orando unas por


otras. Pídanle a Dios que les dé ojos nuevos para verse como
Dios las ve y una buena disposición para asumir el reto de ser
madres con una misión.

ESTUDIO PERSONAL
UNO

¡Bienvenida a tu tiempo de estudio personal! En la sesión de


grupo, hablamos sobre cómo nuestro enfoque en los detalles de
la vida se renueva cuando damos un paso atrás para examinar el
panorama general de la historia de Dios.

Observar la vida a 10 000 pies (3000 km) de distancia es muy


útil, especialmente cuando estamos confundidas, indiferentes o
incluso frustradas por las situaciones que vemos desarrollarse
en nuestra vida diaria.

En este estudio nos enfocaremos específicamente en el tema de


la maternidad, pero para poder hacerlo debemos alejarnos y
observar el gran plan de Dios. Leemos en la Escritura cómo Dios
usa la maternidad para glorificarse.

Después de todo, esa es la meta de ser madres: glorificar a Dios.

En cada cultura, existen diferentes puntos de vista respecto a la


maternidad. ¿Qué opinión se tiene en tu cultura sobre la meta de
ser madre? ¿En qué se diferencia esta visión de las de otras
culturas?

Si eres una nueva creyente en la fe cristiana, palabras como


gloria y glorificar pueden parecer de gran envergadura para que
tu mente las tenga en cuenta. Si ese es tu caso, entonces quiero
animarte; tus sentimientos están alineados con la realidad.

La palabra gloria en la Biblia proviene de una palabra raíz, un


verbo, que significa «ser pesado u oneroso». La palabra gloria
tiene una connotación de gran abundancia e importante honor.

La gloria es sustancial y real, no endeble e imaginaria. Glorificar


a Dios es atribuirle a Su persona el gran y abundante honor que
Él merece.
Es reconocer a Dios como el ser glorioso que Él realmente es.
Cuando glorificamos a Dios, no significa que le agreguemos
cosas que le faltan para completarlo.

Nosotros somos criaturas humildes que adoramos Sus múltiples


perfecciones.

La gloria de Dios necesariamente provoca una respuesta en


nosotras. Vamos a profundizar un poco más en esta idea a
través de un «cántico misionero» que fue compuesto en
respuesta a la gloria de Dios.

ESTUDIO PERSONAL

UNO

¡Bienvenida a tu tiempo de estudio personal! En la sesión de


grupo, hablamos sobre cómo nuestro enfoque en los detalles de
la vida se renueva cuando damos un paso atrás para examinar el
panorama general de la historia de Dios.

Observar la vida a 10 000 pies (3000 km) de distancia es muy


útil, especialmente cuando estamos confundidas, indiferentes o
incluso frustradas por las situaciones que vemos desarrollarse
en nuestra vida diaria.

En este estudio nos enfocaremos específicamente en el tema de


la maternidad, pero para poder hacerlo debemos alejarnos y
observar el gran plan de Dios. Leemos en la Escritura cómo Dios
usa la maternidad para glorificarse.

Después de todo, esa es la meta de ser madres: glorificar a Dios.

En cada cultura, existen diferentes puntos de vista respecto a la


maternidad. ¿Qué opinión se tiene en tu cultura sobre la meta de
ser madre? ¿En qué se diferencia esta visión de las de otras
culturas?

Si eres una nueva creyente en la fe cristiana, palabras como


gloria y glorificar pueden parecer de gran envergadura para que
tu mente las tenga en cuenta. Si ese es tu caso, entonces quiero
animarte; tus sentimientos están alineados con la realidad.

La palabra gloria en la Biblia proviene de una palabra raíz, un


verbo, que significa «ser pesado u oneroso». La palabra gloria
tiene una connotación de gran abundancia e importante honor.

La gloria es sustancial y real, no endeble e imaginaria. Glorificar


a Dios es atribuirle a Su persona el gran y abundante honor que
Él merece.

Es reconocer a Dios como el ser glorioso que Él realmente es.


Cuando glorificamos a Dios, no significa que le agreguemos
cosas que le faltan para completarlo.

Nosotros somos criaturas humildes que adoramos Sus múltiples


perfecciones.

La gloria de Dios necesariamente provoca una respuesta en


nosotras. Vamos a profundizar un poco más en esta idea a
través de un «cántico misionero» que fue compuesto en
respuesta a la gloria de Dios.

LEE EL SALMO 96. Busca la palabra tributar en el diccionario y


escribe las definiciones.

El Salmo 96 es un «cántico misionero» conocido a nivel mundial.


LEE EL SALMO 96 HASTA EL FINAL TRES VECES. A
continuación, señala las partes donde veas las palabras gloria y
tributar.

Haz una lista de todas las razones que el salmista da para que
las personas (y toda la tierra) le tributen gloria al Señor.

LEE EL SALMO 96 HASTA EL FINAL TRES VECES MÁS. Ahora


marca todos los lugares donde veas verbos en imperativo, como
den, digan, proclamen, anuncien y canten.

De acuerdo con el Salmo 96, ¿cuál es la respuesta apropiada a la


gloria de Dios?

¿Quién debe responder a la gloria de Dios de esta manera?

A veces es difícil para nosotras entender cómo nuestro


ministerio diario de ser madres puede tener alguna influencia
en las misiones: el mundo «llamado a la adoración» de Dios.
¿Alguna vez has luchado con esto? Explica.

Según tus reflexiones obtenidas de nuestra sesión de grupo, y


especialmente a la luz del Salmo 96, ¿qué conexiones puedes ver
entre el gran plan de Dios para glorificarse en todas las naciones
y tu maternidad?

DOS

En la parte del mundo donde habitamos, el clima es bastante


predecible durante la mayor parte del año. Rara vez (por no
decir nunca) abro la aplicación del clima en mi teléfono. Solo
sabemos que va a haber mucho calor y polvo. La única pregunta
es cuánto calor.

De vez en cuando, un shamal [viento] del noroeste o un viento


del sur del «cuartel vacío» de Arabia Saudita sopla en todo el
país, y provoca una tormenta de arena. Durante estas tormentas
tenemos que asegurarnos de que las ventanas estén cerradas;
de lo contrario, todo queda cubierto con una gruesa capa de
arena.

Las nubes de arena pueden incluso cubrir el sol. Este efecto de


tapar el sol es desorientador (e incluso un poco escalofriante.

Olvidarse de la gloria de Dios es similar a las tormentas de


arena. A medida que nos ocupamos de nuestras vidas cotidianas
—criar a nuestros hijos, discipular a mujeres jóvenes, trabajar y
servir a los demás—, tendemos a suponer que nuestras
prioridades permanecerán intactas. Pero suponer conlleva
olvidar.

Mientras la tormenta de arena de nuestras vidas cotidianas nos


envuelve, olvidamos el propósito orientador e iluminador de
nuestras vidas: glorificar a Dios.

Podemos desorientarnos y perder de vista lo que es más


importante. Después de todo, vivimos para la gloria de Dios.

Los siguientes versículos nos dicen cómo el glorificar a Dios


debe estar en el centro de todo lo que hacemos. Escribe los
siguientes versículos con tus propias palabras.

Colosenses 3:17
1 Corintios 10:31
Es indudable, según estos versículos y el resto de la Escritura,
que debemos glorificar a Dios en todo lo que hacemos. En
nuestro día a día, como madres, debemos buscar glorificarlo a
Él.
En virtud de nuestra salvación en Cristo e identificación con Él
en Su muerte y resurrección, el corazón de cada cristiano debe
tener un latido misionero. Amas de casa, estudiantes, viudas,
niñas y empresarias, a todas nosotras se nos da el emocionante
privilegio de atribuir gloria a Dios entre las naciones, donde sea
que Dios nos haya puesto. ¡Vale la pena cantar sobre el mensaje
del evangelio y nuestro privilegio de compartirlo! Dios tiene un
plan universal para Su gloria, y es nuestro gozo participar al
darle a Él la gloria que merece con nuestros corazones, obras,
alimentos / bebidas, conversaciones, servicio y todo lo que
hacemos.

Que «lo que hagamos» sea diferente para todas nosotras. ¡Tengo
la mente llena de las diversas maneras en que las mujeres que
conozco glorifican a Dios! Amy* se siente como si tuviera 38 000
semanas de embarazo, y alaba a Dios por perseverar en su
cuerpo. Lena* lucha con la transición de haberse mudado con su
familia a un nuevo país, y le dice al Señor (y a sus hijas) cómo
necesita la ayuda de Dios a cada hora. Hyejin* guía a su hijo a
través de las dificultades que tiene en su escuela y le dice que le
pida a Dios sabiduría. Kalla* trabaja duro desde el amanecer
hasta la puesta del sol, y habla con las personas que se sientan a
su lado en el autobús y con sus compañeros de trabajo sobre su
Salvador.

¿Cuáles son algunas de las maneras en que glorificas a Dios a


través de tu ministerio para con las personas en tu vida?

Los nombres han sido cambiados.

TRES

El video de la Sesión 1 te presentó la idea de que la naturaleza


de nuestro ministerio diario de ser madres tiene una misión. El
trabajo de madre tiene una misión, porque Dios nos creó, y Dios
espera que uno de nuestros ministerios para que lo glorifiquen
a Él. Dios nos ha incluido en Su misión universal, por lo que
nuestra influencia misional abarca desde la cuna de nuestro
bebé hasta nuestros escritorios en la oficina, nuestros vecinos
más cercanos y nuestros vecinos entre las naciones.

Puedo llegar a decir una docena de «oraciones misionales»


como estas en un día: «Chicos, tenemos que prepararnos a
tiempo esta mañana». «Voy a terminar esta lista de tareas
pendientes». «Fulano y Mengano vienen hoy, y leeremos la
Epístola a los Colosenses juntos». «¡Vamos a cenar comida
mexicana!». (Esta última probablemente fue más un grito de
victoria que una oración misional).

Sin embargo, de todas las oraciones misionales que pasan por


nuestra mente a medida que avanzamos en nuestra vida diaria,
no hay misión estimulante que lo abarque todo y que ocupe
nuestros pensamientos. Es lo que Jesús dijo a Sus discípulos
justo antes de ascender de regreso al cielo para ser elevado al
trono y sentado a la diestra de Dios:

Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda


autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan
discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer
todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con
ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

MATEO 28:18-20
Vamos a hablar sobre la «Gran Comisión» en sesiones futuras,
pero por ahora, hablemos de las impresiones iniciales y
anteriores.
¿Cuáles son tus primeras impresiones sobre este pasaje?
Haz una lista de las impresiones anteriores que tal vez tenías.

¿Cuáles son algunas de las creencias/actitudes comunes que


existen respecto al trabajo de educar a otros? ¿Qué tal sobre
discipular a mujeres más jóvenes? ¿O sobre criar y discipular a
los hijos? ¿Y sobre evangelizar a tus vecinos?

¿Acaso Mateo 28:18-20 entra en conflicto con cualquier


creencia o actitud común existente respecto al rol de cuidar y
educar a otros? ¿En qué manera?

Espero que este texto te ayude a aclarar que el enfoque de este


estudio es sobre ser madres con una misión. La prioridad de
nuestro ministerio en este lado de la eternidad es ayudar a
preparar a otros para la eternidad, también, a través de
evangelizar y discipular a las naciones.

Según lo que has leído, escuchado y conversado hasta ahora,


¿qué lugar crees que ocupa la maternidad en este panorama
general?

Mi oración por ti es que te emocione ver el importante


significado de tu maternidad en el gran plan de Dios. «Digno
eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder,
porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron
creadas» (Apoc. 4:11). Dios no te creó para ser «solo» una
mamá. Por Su voluntad, fuiste creada para Su gloria. Esos son
pensamientos profundos y alentadores.

CUATRO

No conozco todas las circunstancias que enfrentas hoy. Sería


algo tonto de mi parte tratar de abordar todos los problemas
que enfrentan las mujeres de todo el mundo. Sin embargo,
existe un libro que sí trata con nuestros mayores obstáculos,
nuestros impedimentos más desalentadores y nuestras
situaciones más desesperadas: la Biblia.

La Biblia nos dice quién es Dios y cómo podemos conocerlo; nos


enseña que nuestra necesidad más importante es tener una
relación correcta con Él. Cualquier otra necesidad que tengas no
se puede comparar con esa. Es como una hormiga escondida en
su casa de pelusas de polvo en el sótano de un rascacielos de
Shanghái.

Bueno, si alguna vez existió una afirmación controvertida,


¡entonces fue esa! Incluso en este preciso momento, siento que
la mayor necesidad que tengo es buscar un descongestionante
eficaz para este molesto dolor que tengo en la cavidad nasal. Y
también algo conveniente para almorzar. Y…

¿Y tú? ¿Cuál sientes que es la necesidad más urgente que tienes


ahora mismo?

Todas las demás necesidades que experimentes te llevan hacia


la gran y única necesidad de conocer a Dios y ser conocida por
Él. ¿Tienes hambre? El hambre es un indicador que te ayuda a
percatarte de que fuiste diseñada para vivir por cada palabra
que procede de la boca de Dios. ¿Tienes sed? La sed es un
indicador para ayudarte a entender que tu espíritu solo se
puede saciar con el agua de vida que Jesús da.

¿Tienes frío? ¿Estás temerosa? ¿Inquieta? ¿Triste? ¿Solitaria?


¿Perdida? Estas necesidades te dirigen al único Dios que te hizo,
te ama y dio a Su Hijo, quien murió en tu lugar para que
pudieras amarlo en espíritu y en verdad para siempre.
¿Sientes la eternidad latir en tu corazón?
¿En qué forma tu respuesta a la pregunta anterior te indica tu
necesidad de Dios?
Estos ejemplos e indicadores sirven para recordarnos la verdad
eterna. ¡Y necesitamos todos los recordatorios que podamos
tener! Es impresionante la cantidad de mensajes contrarios a
esta verdad (como las mentiras) que enfrentamos cada día.

Según el mundo, la vida generalmente no tiene sentido y la


humanidad es solo un puñado de células optimistas. Por lo que,
el gruñido de tu estómago simplemente existe para recordarte
que te saltaste el almuerzo y nada más.

Pero la Biblia renueva nuestras mentes, para que podamos ver a


través de las mentiras de este mundo. Esta claridad es esencial
para las madres con una misión.

¿Qué mujer no le han mentido sobre quién es Dios, por qué creó
el mundo y qué significa la maternidad? La corriente de este
mundo nos haría vivir como zombis, muertas para Dios e
ignorantes de nuestra desesperada necesidad de Él.

¿Cuáles son algunas de las mentiras sobre Dios que tu cultura


les dice a las madres y a las mujeres específicamente?
Hablaremos sobre este pasaje en unas pocas semanas, pero por
ahora vamos a tratar de memorizar Romanos 12:1-2.
En lugar de responder más preguntas hoy, pasa algún tiempo
meditando en ese pasaje.
Alabemos a Dios porque no nos ha abandonado a nuestra suerte
para que caminemos lentamente como zombis, que tan solo
siguen la corriente de este mundo sin interrupción.

Se intervino. Él se ha revelado en Su Palabra y ha enviado a Su


Hijo, la Palabra hecha carne. En la Palabra de Dios, la Biblia,
leemos la historia real. Hay mucho más que podemos decir
sobre esto, pero por ahora, anhelemos reunirnos para escuchar
y conversar sobre esta historia real.
Sesión dos: la maternidad en el gran plan de Dios: cul2var la vida
antes de la muerte
REPASA

¡Bienvenida a la Sesión 2 de Madres con una misión!


Comencemos con un repaso de tu estudio personal de la semana
pasada.

¿Cuál dirías que es el objetivo de la maternidad?

¿Cómo definirías la gloria de Dios?

¿Cuál es la conexión entre el plan de Dios para glorificarse y tu


maternidad?

¿Cómo glorificas a Dios cada día a través de tu ministerio para


con los demás?

¿Qué «oraciones misionales» empleas cada día?

¿Cómo influye la oración misional de Jesús (Mat. 28:19-20) en la


forma en que cuidas y educas a otros?

¿De qué manera ser madre forma parte de la prioridad de


alcanzar a las naciones para Cristo?

Observa Usa el espacio a con2nuación para tomar notas durante el


video de la sesión dos

DIALOGA

Usa las preguntas siguientes para conversar sobre la enseñanza


del video de la Sesión 2.
¿Tiene sentido para ti la gran historia de Dios? Explica.

¿Cómo vemos el plan de Dios para redimir a la humanidad


desde el comienzo de la Escritura?

¿Por qué es tan importante para las madres con una misión ver
el panorama general de Dios?

¿Cómo puedes ver el corazón de Dios para rescatar y redimir a


la humanidad a lo largo del Antiguo Testamento?

¿Cómo fue que la muerte, la sepultura y la resurrección de


Cristo cambiaron todo?

CONCLUYE

Di a cada persona de tu grupo que elija una compañera. Indica a


las integrantes del grupo que compartan con sus compañeras el
nombre de alguien que necesita entender mejor la gran historia
de Dios.

Tómense el tiempo para orar específicamente por cada persona


mencionada.
Estudio personal uno

¿Alguna vez miraste un versículo de la Biblia y pensaste: ¡Ja! ¡No


hay manera de que yo pueda hacer eso!?
Aquí hay uno con el que yo he luchado a través de los años:

Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la


tierra.
COLOSENSES 3:2

A primera vista, este versículo parece estar completamente en


desacuerdo con aquellas de nosotras que, como ya sabes,
tenemos que prestar atención a las cosas en la tierra, como
perseguir niños pequeños curiosos, devolver llamadas
telefónicas, ajustar presupuestos trimestrales, vigilar la olla que
está en la estufa y cambiar de carriles al conducir.

¿Cómo se supone que concentremos nuestra atención en las


cosas de arriba cuando las cosas en la tierra son tan urgentes y
necesarias?

Bueno, si únicamente tomamos un versículo de la Biblia a la vez


y le damos una ojeada rápida, no llegaremos a ninguna
conclusión propuesta por el Autor. Para entender mejor el
significado de un pasaje de la Escritura, debemos entender su
contexto.

El contexto de Colosenses 3:2 es el resto del argumento, el resto


de la carta, el resto del Nuevo Testamento y el resto de la Biblia.

En otras palabras, debido a que este versículo está en la Biblia,


no está en desacuerdo con nosotros, sino que es capaz de
hacernos sabias para la salvación, es inspirado por Dios y es útil
para enseñar, reprender, para corregir y para instruir en
justicia.
Todo esto es a fin de que podamos ser completas, enteramente
capacitadas para toda buena obra (2 Tim. 3:15-17).

Así que, expandamos un poco el contexto de ese versículo. Hay


toda una gran historia detrás de la exhortación de Pablo en
Colosenses 3:2, y necesitamos conocer esa historia para poder
interpretar el pasaje correctamente.

En el video de la Sesión 2, compartí con ustedes un resumen


bíblico súper rápido. Tenía varios objetivos al hacerlo, uno de
esos era ayudar a establecer y recordarnos el panorama general
de la Escritura.

Cuando Pablo escribió a los colosenses (¡y sus otras cartas


también!) a menudo les recordaba a sus lectores el panorama
general.

En realidad, si te fijas, notarás que los escritores bíblicos


establecían el contexto de diferentes formas: a través de listas
de genealogías, al mencionar el período de tiempo histórico en
que vivían, o al referirse a cosas pasadas o «cosas por venir».

Las primeras oraciones en Colosenses 3 son un ejemplo


brillante del recordatorio de este panorama general.

Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba,


donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su
atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes
han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando
Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también
ustedes serán manifestados con él en gloria.

COLOSENSES 3:1-4

En Colosenses 3:1-4, ¿qué dice Pablo sobre…

el pasado? el presente? el futuro?


Es tan refrescante dar un paso atrás para ver el panorama
general, ¿no es cierto? Hace que exhortaciones como
«Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la
tierra» resuenen con una simplicidad llena de alegría y una
sensibilidad confiable.

¡Ya que hemos muerto y resucitado con Cristo, nuestras vidas


están escondidas con Él, y Él va a volver por nosotras, entonces,
enfoquemos nuestra atención en Él!

Incluso en medio de (y debemos) llenar nuestras mentes con


pensamientos de Él cuando nuestras tareas terrenales, nuestras
mentes pueden estar ocupadas por lo que Él ha hecho.

Jesús: la belleza de Su carácter, la asombrosa misericordia de lo


que Él ha hecho por nosotras, Su labor paciente en el mundo
actual y la realidad alucinante de lo que Él ha prometido hacer
en el futuro.

No hay pensamientos más dulces a tener en cuenta mientras


avanzamos en nuestro ministerio diario de ser madres que los
pensamientos de Jesús y la realidad que ahora se desarrolla
gracias a Él.

¿Cuáles son algunas de las urgentes tareas terrenales que


tienden a abrumar tus pensamientos?

¿Cómo renueva este pasaje de la Escritura tu perspectiva sobre


esas tareas?

¿Cómo comunicarías esta perspectiva renovada a otra mujer


que te haya preguntado: “¿Cómo haces lo que haces?”

¿Puedes pensar en otros pasajes de la Escritura que te gustaría


estudiar más a fondo e investigarlos específicamente a la luz de
su contexto más amplio? ¿Con quién podrías estudiar?
La realidad que ahora se desarrolla debido a Cristo es la
realidad permanente e irreversible en la que vivimos. Y ese es
un pensamiento poderosamente alentador.

¿De qué manera los pensamientos sobre la fidelidad de Jesús y la


perspec2va emocionante de su futura gracia cambiarán la forma en
que ves el resto de tu día?

¿ Puedes pensar en una o dos mujeres en tu vida que podrían


aprovechar el mismo esImulo? Escríbeles una nota o llámalas
DOS

Creo que nosotras, las madres y las madres espirituales,


tendemos a sentir que somos el centro. No digo esto como una
reprimenda, sino como una observación de mi propia vida y la
vida de las mujeres que conozco. Cuando digo que nos sentimos
el centro, parte de la razón es que a veces somos, literalmente, el
centro. Piensa en un grupo de niños de preescolar que se
arremolinan y corren hacia su maestra cuando suena la
campana. Piensa en las jóvenes que vigilan las puertas del
edificio de su iglesia y buscan entre la multitud para ver cuando
llega «ella»: la mamá gallina mayor que aconseja a las mujeres
solteras. Piensa en las nuevas mamás cansadas que gravitan
alrededor de las mamás mayores con preguntas,
preocupaciones y peticiones de oración.

Mi punto es este: las personas en nuestra vida saben adónde ir


para obtener alimentos, protección y ayuda. Saben adónde ir
para crecer. Acuden a ti, madre, para obtener provisión. No te
sientes presionada, ¿verdad? Afortunadamente, sabemos que
Dios es Aquel que es fiel para proporcionar lo que necesitan.
Como madres en medio de todas estas necesidades, llegamos a
ser los conductos de la gracia de Dios. Él nos diseñó para que
seamos eso. Así que, por supuesto, las mujeres que son madres
tienden a sentirse «el centro».

Mi esperanza al recordarnos la gran historia es que veamos que


no somos el centro de esta; Dios lo es. He orado para que tú y las
mujeres con las que te reúnes se sientan apropiadamente
pequeñas, dependientes, descentralizadas, pero también, de una
manera centrada en Dios, importantes. Dios creó la maternidad
para Su gloria, y eso es algo por lo que vale la pena que des tu vida,
ya sea en mil momentos al día de todas esas pequeñas formas, o
en un solo momento relevante.

Como mencionamos anteriormente, el Dios que existía antes del


tiempo no creó nada sin sentido. Las mujeres que cuidan de la
vida ante la muerte no pueden ser «solo» madres. A medida que
Cristo se convierte en el centro de tu vida, el patrón de Dios se
cumple a la perfección, y Sus promesas se hacen realidad.
Repetiremos esta verdad cada semana: ser madres con una
misión se trata de Jesús.

Otra de mis oraciones es que, a través del panorama del Antiguo


Testamento, veas el gran plan de Dios para salvar a un pueblo
para Él, y que al ver el corazón misericordioso de Dios, tu propio
corazón responda con adoración.

Al pensar en el resumen del video de la Sesión 2, ¿cuáles fueron


los temas principales en la historia?

¿Hubo algún tema en particular que realmente te hizo pensar,


que despertó tu curiosidad o aumentó el cariño que hay en tu
corazón por nuestro gran Dios? Explica.

¿Cómo reaccionaron Adán y Eva, los patriarcas y el pueblo de


Israel ante Dios cuando se dieron cuenta (o no) de que eran
parte de la gran historia de Dios?

¿Qué ideas te vienen a la mente cuando piensas en cómo Dios te


ha incluido en Su historia?

Imagina que un niño de cuatro años te acaba de hacer la


pregunta: “¿Por qué Dios hizo a las personas?”. ¿Qué dirías?
Una parte emocionante de mis conversaciones con mis vecinos
de todo el mundo comienza con una afirmación como esta: «El
cristianismo probablemente no se trata de lo que piensas». Luego,
para confirmar esa afirmación, les pregunto de qué creen que se
trata el cristianismo. La mayoría de las veces responden que
nuestra fe es igual que la de ellos, simplemente otra manera de
ser una buena persona.

En este punto digo: «En realidad, el cristianismo dice que


ninguno de nosotros es bueno. Pero, hay un Hombre en la historia
del mundo que sí es bueno».

Si tienen curiosidad por escuchar más, entonces comparto con


ellos la gran historia de Dios, desde el principio. Es cierto que no
sea factible repasar toda la historia en una sola sesión, pero
ciertamente puede iniciar la conversación.

¿Quiénes son los niños, las mujeres jóvenes y los amigos que
Dios ha colocado en tu vida y que pueden estar deseosos de
escuchar esta gran historia? ¿Qué hay de los que no están
ansiosos por escucharla?

Ora para que Dios te dé ojos para ver oportunidades y que


puedas hablar sobre las cosas maravillosas que Él ha hecho.

Oro para que, al escuchar el resumen, hayas podido vislumbrar


el mensaje unificado de la Biblia, y que haya surgido en ti un
hambre insaciable por ella. Es imposible para nosotras
sumergirnos en toda la historia de la Escritura durante este
estudio de seis sesiones.

Por lo tanto, si queremos ver nuestras vidas transformadas por


la Palabra de Dios, entonces necesitamos alimentarnos con Su
Palabra todos los días.

Y no solo con meriendas pequeñas. Todas sabemos lo que pasa


cuando dejamos pasar una comida real y decimos: «Ah, solo voy
a comer un paquete de galletas como almuerzo». Por lo menos,
yo sé lo que pasa cuando hago eso.

Pronto termino revisando la alacena en busca de cinco bolsitas


más, porque aún tengo hambre. Alimentarse de la Palabra de
Dios se parece más bien a una fila de buffet infinitamente larga e
ilimitadamente emocionante.

No es alimentar el fondo de la bolsa proverbial y seguir


muriéndote de hambre. Dios te va a llenar y continuará
haciéndolo. Cuando nos sumergimos profundamente en la
Palabra de Dios, con la ayuda del Espíritu Santo, la
transformación de nuestra vida es segura.

Todo en nuestra vida se ve afectado: en la manera como leemos


las noticias, en la manera en que nos relacionamos con nuestros
esposos (si estamos casadas), la forma en que oramos, la forma
en que criamos a nuestros hijos y en que les predicamos a
nuestros vecinos.

¿Qué pasajes del Antiguo Testamento estás ansiosa por estudiar


más de cerca? ¿Por qué?

Espero que, al escuchar el resumen de la historia de Dios, hayas


oído claramente la invitación de Jesús a hacer de Él lo más
importante en nuestra vida y en todo nuestro mundo.

Jesús está restableciendo progresivamente Su reino en este


mundo que está lleno de pecado y de caos. ¡Su reino se acerca!

Sin embargo, como mujeres ocupadas, el reino que se aproxima


está oscurecido por todos los detalles de nuestras vidas diarias
y noches. Nuestra visión está nublada por el trabajo de hacer las
labores cotidianas, todos los días, resolver problemas y mirar
hacia el futuro a los objetivos a corto plazo.
Pero todas estas cosas están envueltas en la eternidad, todo
nuestro trabajo es significativo porque lo hacemos como para el
Señor Jesús.

Pensar en el ministerio diario de ser madre como una forma de


adoración puede ser un concepto nuevo para algunas. Para
otras, puede resultar frecuentemente muy olvidado. Todos
necesitamos recordatorios.

En nuestro primer tiempo de estudio personal esta semana,


examinamos brevemente Colosenses 3:1-4, donde Pablo te
recordó la iglesia el panorama general.

En medio de ese recordatorio, añade una lista de varias cosas


que debemos recordar hacer (vv. 14-17).

Pablo semejaba a un padre sabio y preocupado, que se asegura


de que sus hijos no olviden lo que necesitan saber antes de salir
por la puerta principal e enfrentar el mundo.

Al final de su lista, leemos este recordatorio general:

“Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre


del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.”

COLOSENSES 3:17

LEE COLOSENSES 3:1-17 TRES VECES PARA ENTENDER LA


ENSEÑANZA DEL TEXTO.
Basada en lo que sabes sobre la misión de Dios de glorificarse a
sí mismo en toda la tierra, ¿cómo se insertan todos estos
aspectos fundamentales del comportamiento cristiano en el
panorama general?
¿Cómo se relaciona Colosenses 3:17 con el panorama
general?¡Todas necesitamos recordatorios! ¿Qué harás hoy para
recordarte (o recordarle a una amiga) la misericordia que Dios
mostró en Su deseo de usar nuestra disposición de ser madres
con una misión para glorificarse a sí mismo?
TRES

En el video de la Sesión 1, aludí al concepto fundamental de que


somos portadoras de la imagen de Dios. Luego, en el segundo
video, lo amplié en unas pocas oraciones más. Ahora, en este
estudio personal, vamos a analizar con mayor profundidad lo
que dice la Biblia de que Dios creó portadoras de Su imagen.

Antes de que Dios creara todo, no había cosas creadas. El Dios


trino existía antes de Su creación y fuera de esta, perfectamente
feliz, en perfecta comunión y sin necesidad de nada. Y entonces,
Dios habló. De la nada, Dios creó todo lo que podemos ver y
todo lo que no podemos ver. La creación de Dios era buena.

En el sexto día, Dios creó seres a imagen de Él mismo que vivían


y respiraban: hombre y mujer los creó.

Si crees que puedes estar muy familiarizada con el texto que


vamos a analizar, ¡pero los repasos siempre son útiles!

LEE GÉNESIS 1. Luego lee los versículos 26-28 tres veces. ¿Qué
se destaca como diferente en la creación del hombre por parte
de Dios? Menciona cinco observaciones (¡o más!).

AHORA LEE GÉNESIS 2 EN SU TOTALIDAD TRES VECES. Este es


un relato más detallado de la creación del hombre y la mujer.
¿Qué se destaca como diferente en la creación del hombre por
parte de Dios según este relato detallado? Menciona 5
observaciones (¡o más!).

COMPARA GÉNESIS 2:7 Y GÉNESIS 2:19. ¿Qué diferencias notas


entre el hombre y las otras criaturas vivientes?

Esto es curioso, ¿no es así? El Creador se agachó para recoger


algo de tierra, crear personalmente Su propia imagen, y darle
vida al portador de Su imagen con Su propio aliento. Los otros
seres vivos fueron formados de la tierra (Gén. 2:19), pero el
hombre, no; se nos dice que fue en él que Dios sopló Su hálito de
vida.

No debemos pensar que el «hálito» de Dios es solo oxígeno.


Nosotros respiramos oxígeno; pero también lo hacen los
guepardos, las ballenas azules, las babosas y los periquitos.

¿Recibieron los animales el hálito de Dios, también? No, solo


tienen hálito zoológico. La palabra en hebreo aquí es ruah, que
puede significar «espíritu, viento y respiración» (según el
contexto).

Para resumir la mayoría de las explicaciones que han dado los


eruditos bíblicos, este ruah que Dios sopló en el primer hombre
es el mismo ruah que resucitó los cuerpos sin vida en el valle de
los huesos secos (Ezeq. 37:9-10), y el mismo que Jesús sopló
sobre Sus discípulos cuando dijo: «Reciban el Espíritu Santo»
(Juan 20:22).

Solo el aliento de Dios hizo de Adán un «alma viviente» (1 Cor.


15:45, LBLA). No estamos completamente vivas a menos que el
Espíritu esté en nosotras. El relato de la creación demuestra que
es Dios quien da vida a nuestra alma.

Adán y Eva eran portadores de la imagen del Creador no creado


y no de ninguna otra cosa creada. Portar una imagen (en el
sentido verbal de la expresión) es vivir y actuar de una cierta
manera debido a la imagen que reflejamos.

Portar la imagen de Dios significa, por lo tanto, vivir de una


manera en la que llevemos y reflejemos Su imagen.

En términos sencillos, portar la imagen de alguien significa


parecerse y representarlo. Las confesiones reformadas
describen el ser hecho a la imagen de Dios como ser semejantes
a Él en Su conocimiento, Su justicia y Su santidad.
Además del aspecto de «ser» portadores de la imagen de Dios,
Génesis describe un aspecto funcional de portar la imagen de
Dios.

Es posible que hayas escuchado el término «viceregentes»


aplicado a Adán y Eva. Era como si Dios hubiera puesto
pequeñas representaciones de Él mismo en medio del jardín, en
medio del mundo, en medio de la creación que hizo.
La imagen de Dios ha sido objeto de muchas discusiones
académicas y disertaciones doctorales. Así que, ¡vamos a debatirla
también! Explica con tus propias palabras: ¿qué significa ser
hecha a imagen de Dios? (A pesar de que la Biblia realmente no
nos da una definición detallada, observa Génesis 1:26-28 y toma
en cuenta las pistas que se dan en esta descripción de cómo fueron
creados los portadores de la imagen de Dios. También puedes leer
Colosenses 3:10 y Efesios 4:24 para estudio adicional).

Dios creó seres a Su imagen que vivían y respiraban: hombre y


mujer los creó. El hombre y la mujer vivían en el jardín que Dios
creó para ellos, y se les dio un propósito. Su propósito era vivir
de cada palabra que procedía de la boca de Dios, multiplicarse
en más portadores de la imagen divina, y someter la tierra
inexplorada que existía más allá del jardín. Al hacerlo, los hijos
de Dios expandirían Su morada a través de toda la tierra.

Basada en tus reflexiones sobre este pasaje en Génesis, ¿cuál es


el propósito revelado de Dios para nuestra maternidad?

Muchas de las cosas que hacemos en nuestra labor como


madres se incluyen en ese propósito: vivir por la Palabra de
Dios, multiplicar los portadores de la imagen divina
(procreación, adopción, discipulado), y por lo tanto expandir el
lugar de residencia de Dios (es decir, el cuerpo de Cristo
habitado por el Espíritu).

¡Probablemente podrías hacer una lista de mil cosas que Dios te


permite hacer al respecto! Pero debido al tiempo, solo enumera
10.
¿Has pensado antes de esa manera sobre las tareas o las
responsabilidades en tu lista? Alguna vez has considerado que
Dios te permite hacerlas porque cumplen con Su propósito al
crearte? Explica.

¿En qué manera te anima este punto de vista hoy? ¿Cómo va a


cambiar la forma en que realizas estas tareas y
responsabilidades en el futuro?

Si bien podemos estar de acuerdo mentalmente con lo que


plantea la Escritura sobre la maternidad, todas tenemos
«declaraciones de propósito» funcionales para nuestra labor
como madres. En otras palabras, decimos una cosa y hacemos
otra.

«¡Sí, Señor! Nos creaste para tu gloria», estamos de acuerdo.


Pero somos pecadoras, por lo que necesitamos recordatorios
frecuentes para caminar en arrepentimiento hacia Dios.

Una de las luchas comunes contra el pecado que tienden a


enfrentar las madres es que, si bien podemos estar de acuerdo
en que nuestra función como dadoras de vida es multiplicar los
portadores de la imagen de Dios a través de la procreación, la
adopción y el discipulado, tratamos esos ministerios como
oportunidades para multiplicar nuestra propia imagen.

Trabajamos arduamente para exaltarnos a través de nuestros


hijos y discípulos cuando debemos trabajar para la gloria de
Dios.

Teniendo en cuenta las tendencias egoístas que causan que


nuestro rol como madres se desvíe del propósito de Dios, ¿hay
cosas de las que necesitas arrepentirte? Medita en el Salmo 139,
y pídele a Dios que te examine y te guíe por el camino eterno.
CUATRO

Hasta ahora, en nuestro estudio personal de esta semana, hemos


reflexionado sobre la gran historia de Dios tal como se cuenta
en el Antiguo Testamento. Luego, en Colosenses 3, analizamos
brevemente el llamado de Dios a que vivamos de acuerdo con la
nueva creación que Jesús inauguró a través de Su muerte y Su
resurrección. En la sección anterior, observamos el diseño de
Dios para la humanidad y Su propósito para nosotras de
acuerdo con Génesis 1 y 2.

El concepto en el que trataremos de sumergirnos esta semana


es cómo las obras de la creación y la representación de Dios dan
forma a nuestra visión del mundo, cambian nuestras mentes,
emocionan nuestros corazones y fortalecen nuestras manos
para el ministerio diario de ser madres. Vale la pena repetir que
debemos conocer el diseño de la creación de Dios y el trabajo de
Su nueva creación en nuestra vida a través del evangelio.
Acudiremos a la Biblia para ver una perspectiva claramente
cristiana de la maternidad.

Para ilustrar aún más nuestra necesidad de ver la maternidad a


través de una perspectiva claramente cristiana, quiero contarles
sobre dos de mis amigas. Janet* abandonó su país de origen
para buscar trabajo, y ahora trabaja turnos de doce horas, seis
días a la semana en la lavandería de la planta baja. Ella vive en
un apartamento de un dormitorio con otras quince mujeres.
Todas se han mudado a esta ciudad con el mismo propósito:
ganar dinero para enviarlo a casa para alimentar a bocas
hambrientas, construir casas y cuidar de padres ancianos.

Amy* es una refugiada que fue desplazada de su país de origen


justo a tiempo antes de que su dictador fuera destituido del
poder y ejecutado. Ella está agradecida de vivir en este país
pacífico con su familia, y está sumamente agradecida de que sus
hijos puedan asistir a la escuela sin temor. Nunca olvidaré la
mañana en que escuchamos que el presidente Obama había sido
reelegido. Visitaba a Amy, cuando se anunció la noticia en su
televisor, se volvió hacia mí y me dijo: «Felicitaciones por la
elección pacífica de tu país. Todos pueden votar sin ser
asesinados en el camino».
Mis amigas no conocen a Jesús (todavía). A pesar de que sienten
algún incentivo para vivir por el próximo mundo, la vida futura
en particular que ellas espera no existe. Día tras día, solo viven
un día más y otro más para proveer a los que no existe. Día tras
día, solo viven un día más y otro más para proveer a los que
aman. Esta es una misión noble. Sin embargo, la misión de su
labor de crianza sacrificial se reorientaría radicalmente si
entendieran que Cristo es el Creador de la maternidad. La
maternidad existe para Sus propósitos en el mundo. El objetivo
de la maternidad es exaltar a Dios.

Es la imagen de Cristo la que debemos encarnar al plantar los


campos, juzgar los casos, volar los aviones, organizar los datos,
pintar los cuadros, alimentar a los hambrientos, barrer la
cocina, pavimentar las carreteras, cambiar el pañal a los bebés,
construir las ciudades y resistir el mal. Al encarnar la imagen de
Cristo, guiamos a los demás hacia Él. En los minutos que te tomó
leer estos pocos párrafos anteriores, miles de millones de
portadores de la imagen divina recibieron la gracia común de
Dios mientras caminaban a través de sus días. Algunos se
despertaron a un nuevo día en el que el sol ha vuelto a salir.
Algunos se quedaron dormidos bajo un cielo lleno de estrellas,
de esmog, de lluvia monzónica o de polvo nuevamente.

Una de las maneras en que glorificamos a Dios como Sus


criaturas dependientes es al alabarlo a Él, incluso mientras
sufrimos. El sufrimiento es una característica de esta
maternidad claramente cristiana de la que estamos hablando.
Solo las mujeres que nacen de nuevo en Jesús pueden dar vida
ante la muerte y ante su propia muerte (como lo hizo Él),
mientras dan gloria a Dios.

Cuando imaginamos a Cristo de esta manera, lo que


desarrollamos es un ministerio sobrenatural. Morimos a
nosotras mismas para que Su voluntad y Su propósito se
cumplan. Tal vez pienses que estás en trabajo de parto para dar
a luz a ese bebé, o que completas los trámites de adopción, o que
aconsejas a la joven de tu trabajo con el sudor de tu frente. Sin
embargo, por más esforzado que pueda ser tu trabajo como
madre (¡y puede ser un trabajo sumamente esforzado!), es el
Espíritu de Dios quien obra a través de ti.

¿Qué tipo de trabajo como madre has experimentado esta


semana en el que hayas tenido que morir a ti misma?

Cuando reconocemos que estas cosas mencionadas


anteriormente se tratan, en última instancia, sobre quién es
Jesús y el propósito por el cual Él creó nuestra maternidad,
¿cómo cambia eso la forma en que pensamos de las personas a
las que servimos?

La realidad del sufrimiento nos lleva a cuestionarnos. Todas


tendemos a querer caminar por el lado más soleado y menos
rocoso del camino. Creemos que nuestro trabajo no es válido o
que no vale la pena cuando nos encontramos con dificultades o
problemas. Además, la presencia del sufrimiento entra en
conflicto con nuestro deseo de ser validadas y aprobadas en
nuestro ministerio diario de ser madres. Personalmente, hay
momentos en que me he sentido insegura por las cosas que
hago (y las que no hago) por mis hijos, mis vecinos perdidos y
las damas que son miembros de mi iglesia. Si una tarea o
responsabilidad como madre me resulta difícil de hacer por
cualquier razón, ¡entonces prefiero hacer cualquier cosa menos
eso! En realidad, en esas circunstancias, lo que realmente quiero
hacer es lo que creo que me dará algún reconocimiento, por
parte de mi esposo, de mis hijos o de quien esté implicado.

¿Te has percatado de que luchas con inseguridades similares en


tu trabajo como madre? Explica.

Estos temas se abordan en la segunda carta de Pablo a la iglesia


en Corinto, que es una carta de apoyo misionero sincero. Pablo
quería que sus lectores supieran cómo Dios mismo era el que lo
había encomendado para que les ministrara. El apóstol deseaba
que las personas apoyaran su ministerio para así alcanzar
incluso a más gentes. En la carta, Pablo no pedía
pecaminosamente ser alabado por las personas a quienes
servía; sino que les describió la alegría que encontró al afirmar
su ministerio evangélico. Pablo no estaba confundido en cuanto
a lo que debía hacer; explicó la naturaleza y el objetivo de su
servicio. El contexto de este pasaje nos ayuda a ver el ministerio
desde esta perspectiva. Este amor se asemeja al de una madre
prudente y desinteresada que no lo que es bueno para sus hijos
y que sus hijos acepten ese bien.

Veamos los primeros versículos en 2 Corintios, ¿te parece? En


su introducción, Pablo defendió su ministerio y su apostolado.
Sus lectores podían saber que él era auténtico, porque
verdaderamente sufría por ellos. Había sufrimiento, pero Pablo
no se desanimó en su ministerio.

LEE 2 CORINTIOS 1:1-11 TRES VECES. ¿Qué hizo Dios por Pablo
y sus compañeros de trabajo mientras sufrían?

¿Cuál dijo Pablo que era uno de los propósitos de su tribulación


(v. 4)?

¿Cuál es la correlación entre los sufrimientos de Cristo y la


consolación de Cristo (v. 5)?

¿Cuál es la correlación entre los sufrimientos y la consolación de


Pablo y sus compañeros y los sufrimientos y la consolación de la
gente (v. 7)?

¿De qué manera sufren las madres al ministrar a los demás?

¿De qué manera las madres reciben consuelo de Cristo?

Quizás hayas escuchado esta frase: «Dios no te dará más de lo


que puedas soportar». Tal vez un amigo bienintencionado
incluso te dijo esta frase durante un tiempo difícil. ¿Qué plantea
este pasaje de la Escritura sobre esa idea?
El diseño de Dios para nuestra labor como madres y
discipuladoras es externo para bendecir a otros e interno hacia
Dios para darle gloria. Nuestra maternidad y discipulado no son
esfuerzos internos en los que trabajamos para acumular la
aprobación y el reconocimiento de nuestros hijos o esposo, la
iglesia o el mundo para nosotras mismas. Dios obtiene la gloria,
y recibimos consuelo de Él. A medida que llevamos a cabo la
buena obra que Dios ha diseñado para nosotras (y para la cual
nos ha diseñado), sufrimos muchas aflicciones. Es por el
consuelo que recibimos de Cristo que somos madres y
discipuladoras.

Da ejemplos de tu propia vida sobre cómo has sufrido, cómo


fuiste consolada por Jesús y cómo luego pudiste ayudar a otras
mujeres basada en ese consuelo compartido por Cristo.

Meditar en cómo Pablo compartió tanto las aflicciones como la


consolación de Cristo nos brinda un gran aliento como madres.
No se puede negar que nuestro ministerio a veces es difícil y el
que el consuelo que el mundo nos ofrece es inútil y vacío.
¡Necesitamos a Cristo! Y qué gozo es ver que Él no nos ha
diseñado no solo para que lo necesitemos en nuestro rol como
madres, sino también para que portemos Su imagen mientras
trabajamos para hacer discípulos.

Hay mucho más que decir respecto a cómo Dios creó la


maternidad para glorificarse a Sí mismo. Hablaré de eso en el
video de la Sesión 3.

Sesión tres: la vida como una nueva creación en Cristo es lo normal

REPASA
¡Bienvenida a la Sesión 3 de Madres con una misión!
Comencemos con la revisión de la tarea de la semana pasada.

Teniendo en cuenta el texto en Colosenses 3:1-4, ¿cómo le


responderías a alguien que te pregunte: «¿Cómo haces lo que
haces?».

¿Quiénes son los niños, las mujeres jóvenes y los amigos que
Dios ha colocado en tu vida y que pueden estar ansiosos por
escuchar esta gran historia? ¿Quiénes son los que tú crees que
no estarán ansiosos por escucharla?

¿Qué significa estar hecha a imagen de Dios? ¿Cómo podría una


comprensión correcta de la imagen de Dios transformar la
forma en que tu cultura ve la maternidad?

¿Cuál es el propósito de Cristo para nuestras miles de pequeñas


«muertes a nosotras mismas» de cada día mientras realizamos
nuestro trabajo de hacer discípulos?

¿Estás de acuerdo con la frase: «Dios no te dará más de lo que


puedes soportar»? Explica. ¿Qué plantea 2 Corintios 1:1-11
sobre esa idea?

Si estás dispuesta, comparte con el grupo un momento en el que


sufriste, fuiste consolada por Jesús, y luego pudiste ministrar a
otros como resultado del consuelo que Cristo te dio.

Usa el espacio a con2nuación para tomar notas del video de la


sesión tres

DIALOGA

Utiliza las siguientes preguntas para comentar sobre la


enseñanza del video de la Sesión 3.
Explica el trastorno obsesivo estacional. ¿Alguna vez lo has
padecido? Describe tu vida cuando eso sucede.

¿Qué quiso decir Gloria cuando expresó: «La visión misional de


nuestra maternidad, con la mira puesta en el regreso de Cristo,
nos recuerda que actualmente todas estamos en la estación de
la vida»?

¿De qué manera entender tu posición permanente de estar «en


Cristo» cambia la forma en que aprecias la etapa de vida en la
que te encuentras ahora?

Algunos judíos de los días de Jesús hubieran estado felices de


que simplemente los liberaran de Roma. ¿Hay una «Roma» en tu
vida que te distrae de esperar tu liberación final? Explica.

Nombra un área de debilidad en tu vida que sirva de testigo a


otros porque Cristo la usa para mostrar Su poder perfecto.

CONCLUYE

Indícale a cada mujer de tu grupo que elija una compañera.


Orienta a las parejas que oren unas por otras sobre cómo Dios
las puede usar, con debilidades y todo, en las vidas de sus hijos,
amigos, familiares y vecinos para brillar con la luz de Cristo.
ESTUDIO PERSONAL - UNO

En el video de la Sesión 3, presenté una defensa de por qué la


vida como nueva creación en Cristo es ahora lo normal. Es la
etapa eterna de la vida en la que todos los cristianos nos
encontramos, y esta etapa de vida en Cristo da color, forma y
poder a cada etapa temporal de la vida que en algún momento
experimentaremos. Durante las próximas dos semanas daremos
un paso atrás para tener una vista panorámica de otro tema que
aparece a lo largo de toda la Biblia. Es un tema general que está
presente en todos los géneros y en muchos pasajes familiares; y
parece iluminar el tapiz de la gran historia de Dios con una luz
peculiarmente hermosa. Es único. En mi experiencia de hablar
con personas de diferentes mundos religiosos, no he escuchado
a nadie mencionar algo similar a esta increíble obra de Dios.

Tomaremos lo que vemos en esta gran imagen y lo ampliaremos


para aplicarlo a nuestra maternidad. Así que, solo a modo de
recordatorio, aquí tienes dos preguntas útiles de aplicación que
puedes considerar al completar tu estudio personal:

¿Cómo esta verdad me muestra el lugar que tiene la maternidad


en la misión de Dios?

¿Cómo esta verdad fortalece mi fe para el ministerio diario de


ser madre (criar los hijos, discipular, servir) que Dios me ha
dado?

Estoy muy entusiasmada con este tema, porque he visto a Dios


producir grandes frutos en mi vida a medida que lo comprendo
más. Y así, sin más preámbulos, el tema que estudiaremos esta
semana es el sacerdocio.
¿Cuáles son tus primeras impresiones sobre este tema?
Me imagino que las respuestas variarán según los antecedentes
religiosos y las experiencias de todas en tu grupo. Vemos
sombras de Cristo en todo el tema del sacerdocio, tanto en el
Antiguo como en el Nuevo Testamento. Más allá de las sombras,
vemos a Cristo mismo, nuestro «gran sumo sacerdote que ha
atravesado los cielos» (Heb. 4:14, NVI). Comprender a los
sacerdotes y el sacerdocio requiere una explicación de la
Escritura porque muchas religiones del mundo tienen
sacerdotes, e incluso en el cristianismo en general existen
conceptos erróneos sobre el tema. Sin embargo, el sacerdocio
bíblico es diferente y tiene una enorme influencia en nuestra
misión como madres.

¿Cuáles son algunos ejemplos de sacerdocios (formales o


funcionales) que ves en tu comunidad y tu cultura?

Vamos a profundizar en la gran historia de la Biblia esta semana


y nos enfocaremos específicamente en este tema para ganar
claridad, recibir ánimos para nuestro ministerio como madres y
adorar a la persona de Jesucristo. Volvamos al principio, ¿está
bien? En Génesis 1:26-28, encontramos el fundamento para
nuestro trabajo sacerdotal. Recordamos que Dios creó al
hombre y a la mujer a Su imagen, nos dio dominio sobre la
tierra y el mandato de llenarla con los portadores de la imagen
divina para llenar el mundo que Él creó. En el siguiente capítulo
de Génesis, vemos una descripción más detallada de la creación
de los seres humanos.

LEE GÉNESIS 2:15. ¿Qué dos tareas le dio Dios a Adán?

Dios caminó entre Su pueblo en el Jardín de Edén (Gén. 3:8);


habitó en comunión con ellos hasta que rompieron esa
comunión a través de su rebelión contra Él. Debido al pecado de
Adán y Eva, todos sus descendientes serán enemigos de Dios,
nacidos en pecado, e incapaces de agradarle.

¿Cómo frustra el pecado nuestra labor como madres?


¿Cómo se evidencia esta frustración en tu vida?

Así nacieron generaciones enteras de portadores de la imagen


divina, pecaminosos y sin la capacidad de cumplir su propósito.
El pecado se multiplicó a medida que los portadores de la
imagen de Dios se multiplicaban, y luego Dios limpió la tierra
con el diluvio (Gén. 6–9). Sin embargo, recuerda que los
sobrevivientes no fueron limpiados de su pecado. Luego, las
personas se reunieron para usar las habilidades que Dios les
había dado con el objetivo de construir una ciudad y una torre
que llegara hasta el cielo para hacerse famosas. Pero, Dios juzgó
su arrogancia y su orgullo, por lo que confundió su idioma y los
dispersó por todo el mundo (Gén. 11). Después de esta acción,
Dios eligió a una pareja de ancianos para que fueran Su pueblo.
Dios le hizo a Abraham una promesa: «Haré de ti una nación
grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una
bendición» (Gén. 12:2). El pacto abrahámico claramente reiteró
que Dios no había abandonado Su plan de usar a hombres y
mujeres en Su misión en el mundo, y que elegiría usar a quien Él
quisiera.

Esta verdad nos lleva a examinar nuestros propios corazones.


Como mujeres que trabajan duro para servir a los demás día y
noche, tendemos a olvidar que tenemos esta oportunidad
debido a la misericordia de Dios para con nosotros. Desde los
niños que aún no caminan o los que ya van a la escuela hasta las
damas que discipulamos y a quienes testificamos en el puesto
de trabajo y en la comunidad, nuestra labor como madres y
educadoras es un regalo. Todas tenemos la necesidad de
arrepentirnos de creernos con derechos. No merecemos ser
usadas por Dios. No merecemos ser embajadoras de Cristo en
nuestros hogares, puestos de trabajo, vecindarios ni
generaciones. No merecemos que nos den dones espirituales
para servir a la iglesia. No merecemos ser incluidas en la misión
de Dios en el mundo, punto.
Sin embargo, a Él le place incluirnos.

Tómate un momento ahora mismo para admirar la bondad de


Dios para contigo: que Él te salvara, te diera una misión, te
equipara para el ministerio y te rodeara de personas a quienes
servir en nombre de Cristo. Anota tus reflexiones en el espacio a
continuación.

Abraham no merecía ser elegido para ser una bendición para


todo el mundo. Él y sus hijos vivieron por la fe, murieron sin
haber recibido las cosas prometidas, pero, a pesar de ello
creyeron en la promesa de Dios. En cambio, vieron el
cumplimiento de las promesas por medio de la fe y «las
reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y
peregrinos en la tierra» (Heb. 11:13).

Cuando vivían como esclavos en Egipto, la nación de Israel se


multiplicó. Entonces, Dios sacó a Su «primogénito» (Ex. 4:22-23)
de la esclavitud a través de postes y dinteles cubiertos de sangre
y murallas de agua de mar a izquierda y derecha mientras el
pueblo cruzaba sobre tierra seca. Una vez que los israelitas
estaban al otro lado del Mar Rojo, algo importante sucedió. Dios
llamó a Moisés a reunirse con Él en el Monte Sinaí para decirle
al pueblo cuáles eran Sus planes para ellos. Esto fue como un
«reinicio de la misión», pero fue como algo que nadie había visto
antes. Retomaremos esta parte de nuestra historia en la
próxima sesión de estudio personal.
DOS
Probablemente has escuchado el dicho: «Dios no tiene un plan
B». Parece trillado e incompleto, pero es cierto.

Estoy a punto de hacerte una serie de preguntas realmente


personales, y es posible que no te sientas lista para compartir
con las demás lo que vas a sentir o a pensar. Si ese es el caso,
entonces no tienes que escribir nada, sino meditar tus
respuestas en tu corazón.

¿Alguna vez has deseado ser otra persona o haber vivido una
vida diferente? ¿Te has molestado con Dios por cómo Él te hizo
o por cómo no te hizo, por los hijos o la familia que te dio o no te
dio o por las personas a las que estás llamada a servir o que
desearías estar llamada a servir?

Si esta es o ha sido tu lucha, anímate, no estás sola. De hecho,


vemos luchas similares en la Biblia. Dios conoce la insatisfacción
y el descontento inherentes a nuestra humanidad pecadora, y
aun así tiene compasión de nosotras. Así como Él no tiene un
plan B para Su misión de llenar la tierra con Su gloria, tampoco
tiene un plan B para nuestras vidas individuales. Él se complace
en ser glorificado a través de nosotras, incluso cuando no
estamos complacidas de ser como nos hizo o de vivir en las
circunstancias que Él ha orquestado.

Lo que sucedió en Sinaí es una ilustración vívida del plan


deliberado e infalible de Dios para llenar la tierra con Su gloria a
través de Su pueblo. Una nación de esclavos, sin hogar y sin
fuerzas, establecieron un campamento al pie de una montaña.
Moisés subió a la montaña para encontrarse con Dios. ¿Y
creerías lo que Dios dijo?
LEE ÉXODO 19:3-6. Al recordar la historia de Israel, ¿cómo era
la nación cuando Dios la libró de Egipto?

¿Qué dijo Dios que haría de la nación?

¿Cuál era, según Dios, la responsabilidad de Israel?

Al tener en cuenta las acciones anteriores de Israel, ¿qué tan


probable era que fueran obedientes al llamado de Dios? Explica
tu respuesta.

¡Impresionante! Dios vino a comprometerse con un grupo de


inconformes protestones y convertirlos en un reino entero de
sacerdotes comisionados. Pero cuando las personas oyeron
truenos y relámpagos, sonidos de trompeta y la montaña
envuelta en humo, se retractaron de dejar que Dios les hablara
(Éx. 20:18-21). Después, vemos el lugar donde el pueblo debía
permanecer, que era al pie de la montaña, mientras que los
sacerdotes y los 70 ancianos subieron una corta distancia de la
montaña. Entonces Moisés subió solo al monte Sinaí para
reunirse con Dios y recibir la buena ley de Dios para el pueblo
(Éx. 24).

Después, «Moisés fue y refirió al pueblo todas las palabras y


disposiciones del Señor, y ellos respondieron a una voz:
“Haremos todo lo que el Señor ha dicho”» (Éx. 24:3). Moisés
realizó una ceremonia de sangre con la sangre de animales
sacrificados y dijo: «Esta es la sangre del pacto que, con base en
estas palabras, el Señor ha hecho con ustedes» (Éx. 24:8). Y ahí
lo tienen, un pacto entre Jehová y Su pueblo.

¿Te sientes identificada con los israelitas que no querían


reunirse con Dios y estaban aterrados de dejar que Dios les
hablara como a un reino de sacerdotes y una nación santa? ¿Por
qué o por qué no?
¿Te sientes identificada con los israelitas que de manera
optimista pensaban que obedecerían «todas las palabras que
Jehová ha dicho»? ¿Por qué o por qué no?

Durante los siguientes 40 días y 40 noches, Moisés estuvo en


medio de la nube y del fuego consumidor del Sinaí mientras
Dios escribía Sus mandamientos en tablas de piedra para la
instrucción de los pueblos. En esa montaña, Jehová le reveló a
Moisés las cosas que planeaba usar para facilitar Su relación con
Su pueblo. Él es YO SOY, el Santo de Israel. Él le dio a Moisés
instrucciones para Su pueblo. ¿El qué? ¿Su santuario? ¿Una
morada para Dios entre los hombres? Sí, eso es correcto. Esta
buena noticia debe haber impactado a todos profundamente.

Lee Éxodo 29:42-46. ¿Qué iba a hacer Dios en la Tienda de


reunión?

¿Qué le iba a hacer Dios a la Tienda de reunión?


¿Qué le iba a hacer Dios a Aarón y a sus hijos?
¿Qué razón dio Dios para habitar en medio del pueblo de Israel?

¡Dios volvería a caminar entre Su pueblo! En Su misericordia,


nuestro santo Dios decretó una forma en la que Él pudiera
morar en medio de Su pueblo, ahora caído, sin comprometer Su
absoluta santidad. Ese medio fue el santuario. Nosotras, que
ahora tenemos al Espíritu que mora en nuestro interior,
deberíamos Llorar de asombro ante lo que significa esto. Con
qué facilidad olvidamos. Cuán presuntuosas somos a menudo.
Decimos: «¡Dios está contigo!», en broma, y ciertamente, Dios
está con nosotras; pero Su presencia entre nosotras tuvo un
precio que ninguna podía haber pagado.

¿Estás segura de que Dios está contigo en tu maternidad? ¿Qué


diferencia haría hoy si estuvieras absolutamente segura, sin
duda alguna, de que Dios está contigo cuando haces discípulos
en tu hogar, en tu vecindario y en este mundo?
TRES
¿Recuerdas cuáles eran las dos tareas de Adán en el Jardín de
Edén (Gén. 2:15)? El teólogo G. K. Beale ha señalado que esos
dos mismos verbos hebreos de Génesis 2:15 aparecen juntos en
otra parte del Antiguo Testamento. En Números 3, Dios
comisionó a Aarón y a sus hijos como sacerdotes para servir en
el santuario, y a la tribu de Leví para que fuera la tribu
sacerdotal. Existen deberes sacerdotales que acompañan esta
función especial; no eran meros representantes ceremoniales.
No solo te pones la vestimenta religiosa y agregas una nueva
tarjeta de presentación en tu billetera. Ser sacerdote significaba
tener las obligaciones y los ministerios correspondientes.

LEE NÚMEROS 3:5-8. ¿Qué tareas les asignó Dios a los


sacerdotes?

El verbo traducido como cultivar en el pasaje de Génesis 2:15 es


el mismo verbo que en Números 3:5-8 se traduce como
ministrar / servir. Del mismo modo, el verbo traducido como
guardar o cuidar en el pasaje de Génesis 2:15 es el mismo verbo
que en Números 3:5-8 se traduce como guardar.
1. ¿Cuál era el trabajo de Adán?
2. ¿Cuál era el ministerio / servicio de los sacerdotes?
3. ¿Qué se suponía que debía guardar Adán? ¿Por qué?
4. ¿Qué estaban encargados de guardar los sacerdotes? ¿Por
qué?
Parecía que todo lo triste se había vuelto irreal para los hebreos.
Sus espaldas, dobladas por generaciones de trabajo esclavo,
comenzaron a enderezarse. Estaban camino a la tierra que Dios
les prometió, ¡por fin! Dios les decía repetidamente: “Caminaré
entre ustedes. Yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo” (Lev.
26:12). Parecía que a partir de ese momento todo iba a ser
diferente.

Sin embargo, sus corazones todavía estaban entregados a sí


mismos. Una y otra vez, mientras viajaban por el desierto, se
quejaron contra Dios, el que los había rescatado, y discutieron
con Moisés, el líder que Dios había designado. En el cincuenta
por ciento del libro de Éxodo podríamos poner la etiqueta #smc
(«sacudo mi cabeza», para las personas que no usan Twitter). Lo
que sucedió en un desierto muy, muy lejano (bueno, ni siquiera
tan remoto cuando estoy escribiendo en este momento) nos
parece un poco incidente histórico. Sin embargo,
independientemente de dónde vives, esta escena nos resulta tan
familiar que no es graciosa. Dios nos alimenta con pan del cielo
y agua de las rocas, pero no estamos contentas a menos que
tengamos lo que sea que tengan otras personas. Nuestros
corazones necesitan renovación.

¿Has sentido que partes de tu propio caminar con Dios pueden


incluirse en la etiqueta #smc? ¿Has sentido que Dios estaría
encantado de usarte en el ministerio excepto por _______________?

¿Dios es fiel a Su nombre, aunque nosotras no lo seamos? ¿En


qué formas has visto al Señor trabajar en ti y a través ti a pesar
de tus debilidades y fallas?

Tómate un momento ahora mismo para agradecer a Dios por Su


amabilidad para contigo y para arrepentirte de todo pecado que
Él gentilmente traiga a tu mente.

Esta es la realidad que nosotras, nuestros hijos y nuestros


vecinos enfrentamos. Separadas de la gracia salvadora de Dios,
somos propensas a alejarnos de Él. Cuando mi hija se queja de
mí, puedo entenderla porque yo también sé lo que Es cuestionar
la autoridad de Dios en mi vida y quejarme de Su sabiduría.
Cuando mi vecina no aprecia la verdad que comparto con ella
sobre Dios, puedo sentirme identificada con ella porque yo
también desprecié a Dios antes de que Él cambiara mi corazón.
No tenemos poder para salvar a nuestros hijos y a nuestros
amigos. Y como somos impotentes, invocamos a Aquel que es
todopoderoso para salvar. Oramos para que la luz amanezca en
sus corazones. «¡Deja que tu luz brille en las tinieblas, Señor!».
Oramos para que el Espíritu abra sus ojos y para que el Señor
vuelva sus corazones hacia Él cuando lo vean. Oramos para que
no elaboren excusas para sí mismos y para su pecado, sino para
que se arrepientan y se pongan a la merced de nuestro Dios
amoroso y perdonador que envió a Su Hijo a pagar por nuestro
pecado en la cruz.

Escribe los nombres de cinco amigos o familiares no creyentes


por quienes deseas orar con más frecuencia y hablarles sobre
Cristo.

Te animo a que le pidas al Señor que te ayude en esta misión. A


menudo oro así: «Padre, mi espíritu está dispuesto, pero mi
carne es débil. Ayúdame a orar por esta persona, guíame en
oración por ella a menudo. Hazme valiente para hablarle de ti».

¿Cómo planeas llevar a cabo tu deseo de orar por otros y


compartir a Cristo con ellos?

Como hablamos en la tarea anterior, necesitamos corazones


renovados si queremos vivir vidas que sean agradables al Señor.
Sin el misericordioso llamado que hace Dios a nuestros
corazones, todas somos propensas a alejarnos de Él, no a
acercarnos a Él. La entropía de nuestros corazones es como el
estado en que se encuentra la sala de la casa un día en que los
niños no van a la escuela. Naturalmente, solo tiende a volverse
más desordenada, no más ordenada. Necesitamos ser
transformadas de adentro hacia afuera.
Como consecuencia de su propia rebelión contra Dios, a Moisés
no se le permitió entrar a la tierra prometida con el remanente
del pueblo de Dios. Sin embargo, antes de morir en el desierto,
Moisés dio instrucciones y advertencias finales a esta nueva
Generación. Al prever los días en que ellos repetirían los
pecados de sus padres, Moisés profetizó que Dios los
dispersaría en el exilio. (Ver Deut. 28–29.)

Recuerda el llamado de Israel en Éxodo 19:6. ¿Qué se suponía


que debían ser y hacer ellos?
Pero ¿qué los llevó a hacer su rey, generaciones más tarde,
según 2 Crónicas 33:9?
Moisés no solo profetizó la deportación del pueblo de la tierra,
sino que también vislumbró cómo Dios los llevaría
misericordiosamente de regreso de los lugares a los que se los
dispersaría (Deut. 30:1-4). De entre todos los pueblos de la
tierra, «Aunque te encuentres desterrado en el lugar más
distante de la tierra, desde allí el Señor tu Dios te traerá de
vuelta, y volverá a reunirte» (Deut. 30:4). Esta reunión del
pueblo de Dios sería de alcance global, y su restauración sería
exhaustiva.
LEE DEUTERONOMIO 6:5-7. Ahora avanza unas cuantas páginas
para que leas la promesa de Dios en Deuteronomio 30:6.
Compara estos dos pasajes. ¿Qué es igual? ¿Qué es diferente?
No podemos comparar esa promesa con ninguna que nos haya
hecho otra persona, incluso si tiene lo mejor de las intenciones
de cumplir con los grandes planes. La promesa de Dios es lo que
llamarías «innovadora». Debido a que Dios siempre cumple Sus
promesas, y esta promesa aborda nuestra profunda necesidad
de renovación espiritual permanente, podemos tener esperanza
para el mañana y gracia para el día de hoy.

Toma un tiempo para orar ahora mismo y alabar a Dios por Su


compromiso inquebrantable de terminar la buena obra que ha
comenzado en nosotras, individual y colectivamente, como Su
pueblo comprado con sangre.
CUATRO
Necesitamos esperanza para mañana y gracia para hoy.
Precisamos que Dios nos cambie de adentro hacia afuera si
queremos ser las manos, los pies y las voceras de Cristo en el
mundo en que vivimos. El profeta Jeremías abordó este tema en
una parte de sus escritos que los estudiosos llaman el «Libro de
la consolación», un conjunto único de cuatro capítulos (Jer. 30–
33) que hace referencia a una restauración futura
impresionante y sin precedentes. Él profetizó en los últimos
días, justo antes de que Jerusalén cayera ante los babilonios en
586 a.C., pero había otros «últimos días» en su mente, los
últimos días después de la Pascua en los que ahora vivimos. En
medio del Libro de la consolación está el anuncio de Dios de un
nuevo pacto.

LEE JEREMÍAS 31:31-34. Nombra las diferencias que el Señor


describe entre el pacto mosaico y este nuevo pacto.

Dios va a escribir Su ley directamente en los corazones


humanos. ¡Eso es increíble! Cada persona que está incluida en el
pueblo de Dios, lo conocerá verdaderamente. Dios perdonará
nuestra iniquidad y no recordará más nuestro pecado. ¿Qué
puede ser mejor? ¡Esto es el establecimiento de ese pacto que ya
se nos ha mostrado a través de Jesús, el que estableció este
nuevo pacto!

Así es como he reformulado Jeremías 31:31-34 para enseñarles


el concepto del nuevo pacto a mis hijos y vecinos no creyentes:
Dios hizo un nuevo pacto en el que nuestros pecados son borrados
de Su memoria, y nos da nuevos corazones que están inclinados a
amarlo porque Su Espíritu vive en nosotros. El sacrificio de Jesús
en la cruz hace que esto se vuelva realidad para toda persona,
independientemente de su origen étnico.

Veamos otro pasaje del Antiguo Testamento sobre lo que


implica este nuevo pacto.

LEE JOEL 2:28-29.


¿Sobre quién derramará Dios Su Espíritu? ¿Se excluirá a algún
creyente por su edad, género o condición económica?

AHORA LEE HECHOS 2:1-47.


¿Qué eventos tienen lugar en este pasaje? ¿Cómo se cumplió la
profecía de Joel?

En el nuevo pacto, nos hemos convertido en un reino de


sacerdotes. Esto es distinto de los días del pacto mosaico, donde
solo los sacerdotes y los profetas enseñaban al pueblo. Por
supuesto, los padres enseñaban a sus hijos sobre la ley de Dios
(ver Deut. 6:7). Con la ley de Dios ahora escrita en nuestros
corazones nuevos y circuncidados, no solo tenemos un
conocimiento salvador de Dios por Su gracia, sino que también
todas poseemos una función designada para transmitir estas
buenas nuevas a otros a través del evangelismo, el discipulado y
las misiones. Dios nos ha hecho un pueblo de sacerdotes. Esto es
demasiado maravilloso para que podamos soñarlo por nuestra
cuenta.

Junto con este estatus de sacerdote, tenemos los privilegios y las


responsabilidades correspondientes.

LEE HECHOS 1:1-11.


¿Quién aparece en este texto? ¿Qué están haciendo (solo un breve
resumen)?

¿Cuál dijo Jesús que era la promesa del Padre (vv. 4-5)?

¿Qué querían saber los discípulos en el versículo 6?

Recuerda lo que ya has aprendido acerca de las profecías de la


restauración. ¿Qué podrían estar esperando los discípulos?

¿Cómo respondió Jesús a su pregunta (v. 7)?


Escribe el versículo en Hechos 1:8 en el espacio de abajo.

¿A qué clase de poder se refería Jesús?

Aquí hay una especie de repetición. Los discípulos habían


escuchado esa frase «ustedes serán mis testigos», en sus lecturas
del Antiguo Testamento. ¡Y ahora, de entre todos los demás, lo
oían aplicado a ellos!

BUSCA ISAÍAS 43:10-12.


¿Qué dijo Jehová que Su pueblo conocerá y atestiguará?

No hay lugar excluido de las regiones que Jesús incluyó en


Hechos 1:8. Al decir Jesús: «y hasta los confines de la tierra»,
entendemos que realmente no hay manera de evitar el alcance
universal de tal declaración. Jesús alegaba ser Dios. En verdad Él
anunciaba que Sus discípulos eran Sus testigos (los de Dios) y
que de esta forma declararían que Su dominio incluía al mundo
entero.

LEE DANIEL 7:9-14.


A Daniel se le había dado una visión de la sala del trono celestial y
el futuro por venir. Lo que él vio y oyó atrajo la mente de manera
total. ¿Quién está presente en esta visión?

Al profundizar en el versículo 13 vemos que «alguien con


aspecto humano» se presenta al Anciano de días. Este es la
segunda persona de la Trinidad, el eterno Hijo de Dios. Él es el
Hijo que ha sido Dios encarnado: Cristo Jesús.

Según el versículo 14, ¿qué se le da a Jesús?


¿Quién le sirve?

¿Cómo es Su dominio? ¿Cómo es Su reino?

Dada esta descripción del dominio y el reino de Jesús, ¿qué tipo


de confianza y aliento pueden tener Sus siervos al servirle?

¿Cómo puede esta visión particular del Cristo resucitado


cambiar la forma en que ves tu ministerio de ser madre en este
momento?

¿Cómo puede esta esperanza particular «globalizar» la forma en


que ves tu ministerio de ser madre?
¿Logras ver cómo el trabajo que haces tiene potencial para
impactar al mundo? Explica.

En la visión apocalíptica de Juan en Apocalipsis, él vio y escuchó


que Jesucristo ha cumplido con éxito todas las promesas de
Dios, incluso la promesa de hacerse para Él mismo un reino de
sacerdotes y una nación santa. Observa estos increíbles
versículos.

LEE APOCALIPSIS 1:1-6. ¿Qué ha hecho Jesús?

Por lo que Jesús ha hecho, ¿qué se merece?

AHORA LEE TODO APOCALIPSIS 5. ¿Qué ha hecho Jesús?

Por lo que Jesús ha hecho, ¿qué se merece?

¿De dónde vienen los «reyes y sacerdotes» de Apocalipsis 5:10?


(Pista: mira el versículo 9).
Estas personas que fueron rescatadas por Dios de cada raza,
lengua, pueblo y nación han sido convertidas en un reino de
sacerdotes, un pueblo sorprendentemente hermoso, multicolor
y panétnico. Su función, como dice el texto, es reinar sobre la
tierra como un reino de sacerdotes apartados para Dios.
Finalmente.

Ellos tienen la posición privilegiada de ver a Dios cara a cara


como lo hizo Moisés, un privilegio que incluso el sumo
sacerdote Aarón nunca recibió. «Lo verán cara a cara, y llevarán
su nombre en la frente» (Apoc. 22:4). El reino de sacerdotes
servirá a Dios en la eternidad y reinarán por los siglos de los
siglos (Apoc. 22:5). Y al decir «llevarán su nombre en la frente»,
Él quiere decir que llevaremos su nombre en nuestras frentes,
tanto los discípulos como aquellos que se arrepienten de su
pecado y piden ser salvos en el nombre de Jesús.

¿De qué manera esta visión del Cristo resucitado, ascendiendo y


exaltado, echa fuera todo temor que tengas sobre:

• Los sacrificios que haces como madre?

• Las tentaciones que enfrentas para servir en el ministerio que


Dios te ha dado?

• El sufrimiento que prevés o experimentas al servir a los


demás?
Sesión cuatro: la sacerdotisa más cercana

¡Bienvenida a la Sesión 4 de Madres con una misión!


Comencemos con la revisión de tu tarea de la semana pasada.

• ¿Cómo frustra el pecado tu labor como madre?

• ¿Estás segura de que Dios está contigo en tu maternidad? ¿Qué


diferencia haría hoy si estuvieras absolutamente segura, sin
duda alguna, de que Dios está contigo cuando haces discípulos
en tu hogar, en tu vecindario y en este mundo?

• ¿Cómo planeas llevar a cabo tu deseo de orar por otros y


compartir de Cristo con ellos?

• Hechos 1:8 enumera cuatro regiones geográficas: ¿cómo se


corresponde esto con circunstancias en tu vida?

• Recuerda nuestro estudio en los pasajes de Daniel 7 y


Apocalipsis 1. ¡Él es el Señor a quien pertenece la salvación!
¿Cómo esas visiones del Cristo resucitado y elevado al trono te
animan a hacer discípulos?

• ¿Cómo puede esta esperanza particular «globalizar» la forma


en que ves tu ministerio de ser madre? ¿Logras ver cómo el
trabajo que haces tiene potencial para impactar al mundo?
Explica.

Usa el espacio a con2nuación para tomar notas del video de la


sesión cuatro

DIALOGA
Utiliza las siguientes preguntas para comentar sobre la
enseñanza del video de la Sesión 4.
1. La mayoría de las mujeres han sentido frustración en su
ministerio diario de ser madres, y se preguntan si importará
en la eternidad.
Imagina que estás sentada en el sofá con una madre que lucha
con esta interrogante.
¿Cómo la animarías?
2. Dios nos ha calificado para el ministerio sacerdotal al que
nos ha llamado.
¿En qué formas te sientes tentada a pensar que no estás
calificada? ¿Cómo corrige 1 Pedro 2 ese pensamiento?
3. Debemos conectar nuestra fe a nuestra vida cotidiana.
¿Necesitas ayuda en esto? Explica. ¿Cómo puedes conseguir esa
ayuda? ¿Cómo puedes ayudar a las demás a conectar su fe a sus
vidas cotidianas?
4. ¿Eres miembro de un cuerpo local de Cristo?
¿Cuáles son algunas de las maneras en que puedes usar tus
dones para edificar a los miembros de tu iglesia?

CONCLUYE

Di a cada persona de tu grupo que elija una compañera.


Indica a las parejas que dialoguen sobre los obstáculos que
enfrentan al vivir sus identidades como parte del sacerdocio de
creyentes de Cristo, que es pancrónico, multicolor,
diversamente dotado y santo.
Anímalas a compartir peticiones personales específicas y a
interceder unas por otras.
ESTUDIO PERSONAL - UNO

Este estudio personal da inicio a nuestra segunda semana de


exploración del tema del sacerdocio y cómo este transforma la
manera de ver nuestro ministerio de ser madres.

Lectura Base

Adentrémonos en el tema, ¿de acuerdo?


VUELVE A LEER 1 PEDRO 2:1-10.

Ahora, enfoquémonos en el versículo 1 Pedro 2:5.

Reflexión y Preguntas

1. Sentido y propósito en el ministerio diario


En nuestro estado sacerdotal hemos recibido el privilegio de
ofrecer sacrificios espirituales aceptables para Dios a través de
Jesucristo.
Esto es asombroso, pero muchas veces el ministerio diario con
nuestros hijos y vecinos parece trivial o sin sentido.
• ¿Qué haces cuando sientes que tu ministerio diario de ser
madre es trivial o sin sentido?

2. Distracciones y prioridades
En ocasiones, soñamos despiertas con todas las cosas que
preferiríamos estar haciendo. A veces hacemos esas cosas en
lugar de cumplir el llamado de Dios en nuestras vidas.
• ¿Qué consejos erróneos ofrece el mundo a las mujeres que
sienten que su trabajo no tiene sentido?

3. Obstáculos en la fe
En nuestro ministerio como madres, es fácil encontrar
obstáculos que debilitan nuestra fe en lugar de fortalecerla.
• ¿Cómo obstaculiza esto nuestra fe en lugar de fortalecerla?
La Biblia tiene un mensaje claro y diferente para abordar
nuestros sentimientos y emociones. ¡La Palabra de Dios es
maravillosamente convincente para guiarnos! A continuación,
he enumerado algunos versículos que hablan sobre los
sacrificios espirituales que agradan al Señor:
• Filipenses 2:17 (ofrenda sacrificial de fe)
• Filipenses 4:18 (generosidad sacrificial)
• Romanos 12:1 (vida sacrificial)
• Hebreos 13:15 (sacrificio de alabanza)

1 Pedro 2:9

«Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,


pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras
maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz
admirable».

Este llamado a proclamar es el aspecto profético de nuestro


ministerio sacerdotal. (Cuando veas el término profético en este
estudio, piensa que significa «decir la verdad de Dios» y no
«predecir la verdad de Dios»). Proclamar la excelencia y la obra
de Dios es parte de nuestra responsabilidad privilegiada como
testigos y miembros del sacerdocio real de Cristo. Dios eligió
convertirnos en todas estas cosas enumeradas en 1 Pedro 2:9
para que podamos proclamar las obras maravillosas de aquel
que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

Ahora, sé que algunas de ustedes tal vez se sientan como Moisés


en este momento. Si este es tu caso, quiero tomar un momento
para alentarte a dejar saber que el ministerio al que Dios te ha
llamado es, por naturaleza, sobrenatural. Dios se deleita en que
Su excelencia sea proclamada por personas que sienten tener
poca o ninguna habilidad natural. Dios usa las cosas débiles del
mundo para mostrar que está haciendo lo que solo Él puede
hacer: lo sobrenatural.
Dios llama a los muertos para que salgan de las tinieblas a Su luz
admirable. Tú no puedes hacer esto por tus hijos; solo Dios
puede. No puedes hacerlo por tus vecinos; solo Dios puede. No
puedes hacerlo por las personas perdidas que viven al lado o
alrededor del mundo; solo Dios puede. Nuestra función es
proclamar que Él resucita a los muertos; Su función es hacer la
obra de la resurrección.

Quizás todavía creas que cualquier tipo de ministerio que


involucre proclamar la verdad de Dios no es para ti. Lo que
quieres decir es: «Deja que alguien más elocuente haga esto, ¡no
yo!». Pero permíteme asegurarte que, si has nacido de nuevo en
Cristo y estás llena de Su Espíritu, Jesús quiere ser glorificado a
través de tu proclamación de la verdad. La Biblia usa varios
términos para este ministerio profético. He enumerado algunos
de ellos a continuación. Quizás estos sinónimos suenen
similares a las palabras maternales que dices todos los días a las
personas que te rodean: exhortar, explicar, confesar, reprender,
anunciar.

¿Te viene a la mente alguna ocasión durante esta semana en la


que hayas:
• Exhortado a alguien a mantenerse firme en su fe?
• Explicado a alguien a mantenerse firme en su fe?
• Confesado que Cristo es el Señor en compañía de personas
que están de acuerdo o incluso en desacuerdo?

● Reprendido a alguien que estaba en una situación de pecado?


● Anunciado las buenas nuevas a alguien que necesitaba
escucharlas?

Si es así, mi amiga, entonces Dios te está usando para proclamar


Sus excelencias.
A veces, cuando camino por mi vecindario en busca de amigos
con quienes hablar, es posible que converse con alguien por
medio de una o varias de esas actividades proféticas. Mi esposo
dice en broma que este es un ministerio de «holgazaneería
intencional». (¿Quién iba a imaginar que Dios redimiría esas
habilidades de holgazaneear que perfeccioné cuando iba al
centro comercial durante la secundaria!). No tienes que vivir en
el concurrido centro de una ciudad para poder exhortar a tus
amigos a creer en el evangelio, explicar las verdades de Dios a
los que las ignoran, confesar que Cristo es el Señor, reprender a
los que arrastran a otros a la muerte y anunciar que hay perdón
de los pecados a través de la cruz. Me pregunto si algún nombre
o rostro vino a tu mente al leer esa breve lista con viñetas o al
considerar el aspecto profético del sacerdocio en el que Jesús
nos ha colocado.

Hay personas que Dios ha puesto en tu vida (esto es evidente).


Sin embargo, lo que no es tan evidente para nosotras es que
Dios se complace en habernos elegido para ministrar en Su
nombre. Somos ovejas pequeñas que nos distraemos y nos
desanimamos con facilidad. Sin embargo, lee nuevamente 1
Pedro 2:9, y enfócate en la primera parte del versículo.

Dios nos ha seleccionado para ser un linaje escogido; los


cristianos somos «parientes de sangre» a través de la sangre de
Cristo. Dios no ha elegido para ser un sacerdocio real; los
cristianos somos sacerdotes de Dios sin importar nuestros
trabajos. Dios nos ha elegido para ser una nación santa; los
cristianos somos ciudadanos del reino de Dios sin importar
nuestro pasaporte. Dios nos ha elegido para ser un pueblo de Su
propia posesión; los cristianos somos doblemente Suyos: por
naturaleza de la creación y por la obra redentora de Cristo. Todo
esto Dios lo ha hecho por nosotras y en nosotras para que
podamos proclamar Sus excelencias. Él es el que nos llamó de
las tinieblas a Su luz admirable, y ese es el mensaje que
anunciamos, que exhortamos a otras a creer, que explicamos a
quienes no entienden y que confesamos en la plaza pública.
Le complació al Señor elegirnos para vivir este llamado entre
personas específicas. Haz una lista de algunas personas que
estén cerca de ti, algunas que amas pero que están lejos y otras
que quizás no hayas conocido pero que Dios ha colocado en tu
corazón.

Como parte de nuestra función sacerdotal debemos mediar el


amor de Cristo por Sus enemigos. Algunos de Sus enemigos
dejarán caer sus armas de incredulidad y se arrepentirán. La
mayoría de Sus enemigos permanecerán opuestos a Él, te
negarán a creer, y al escuchar las buenas nuevas las rechazarán
y acumularán mayor condenación sobre sí mismos. No pienses
que es una mera coincidencia que Cristo soberano te haya
colocado donde estás. Tu situación temporal de vida, tus
fortalezas y habilidades, tus debilidades y fallas, tu ubicación
física y tus relaciones, todo esto es parte del diseño estratégico e
intencional de Cristo para ser exaltado en toda la tierra a través
de ofrecer misericordia a las ovejas perdidas y juzgar a quienes
lo rechazan.

Incluso cuando no estamos seguras de nuestro ministerio,


Cristo está seguro, y Él llamará eficazmente a los que son suyos
por medio de nosotras, Sus testigos.

Tengo otras ovejas que no son de este redil, y también a ellas


debo traerlas. Así ellas escucharán mi voz, y habrá un solo
rebaño, y un solo pastor.

JUAN 10:16

Debido a que Cristo es soberano, todas hemos recibido una


oportunidad similar a la de Ester, la de magnificar a Cristo en
nuestra vida «para un momento como este» (Est. 4:14). Dios te
ha dado esos hijos y discípulos específicos con este propósito;
este es tu momento. Necesitan conocer a Cristo, al Cristo
crucificado; esa es la necesidad más urgente. Tú estás aquí para
anunciar a Cristo que llena todas las cosas. Tú eres «la
sacerdotisa» más cercana a tus vecinos que no le han dado su
sumisión y la han dado Su autoridad para el mensaje en un
mundo perdido y moribundo. Tú puedes ver claramente lo que
otros a veces no pueden ver a media distancia, y puedes sentirte
frustrada por no ver acudir a ellos físicamente o enviar ayuda,
pero recuerda que tienes acceso directo al Dios que se sienta en
los cielos, y puede interceder por sus almas.

Debido al sacrificio que Jesús hizo en representación nuestra,


podemos tener confianza en nuestro ministerio evangelístico.
Este es un ministerio comprado con sangre, un sacerdocio
privilegiado. No obstante, con qué rapidez minimizamos
nuestro trabajo como madres, trivializamos nuestro ministerio
y simplemente olvidamos orar para que se haga la voluntad de
Dios en la tierra como en el cielo. La doctrina del sacerdocio de
los creyentes me ha alentado mucho, en especial cuando parece
que lo que hago no importa a menos que se considere
extraordinario a los ojos del mundo. Cuando recuerdo mi
posición en el sacerdocio que Cristo ha creado por Su sangre, mi
fe se renueva y dejo de sentirme impotente o frívola sobre mi
negligencia en la oración. ¿Te has sentido así antes? Amigas, el
poder que necesitamos para ser madres con una misión es el de
Dios. Él está listo y dispuesto a ejercer ese poder de acuerdo con
Su voluntad.

John Newton escribió un himno llamado Come, My Soul, Thy Suit


Prepare (Ven, alma mía, prepara tu traje), que hace ecos de estos
temas. Valdría la pena que leyeras todo el himno, pero por
ahora, aquí están las dos primeras estrofas para alentarte:
Ven, alma mía, prepara tu traje, Jesús ama responder a la
oración. Él mismo te ha pedido que ores,
Por lo tanto, no te dirá no.Tú vienes a un rey,
Grandes peticiones contigo traes;
Su gracia y Su poder son tales,
Nunca nadie puede pedir demasiado.
DOS

«¿Alguna vez te sientas?».


¿Alguna vez alguien te ha preguntado eso? A veces parece que
una mamá trabaja duro todo el día, sin un momento de
descanso. En días largos y de locura, sé que si me siento es
probable que no me levante de nuevo.

No había sillas entre los muebles del tabernáculo. El trabajo de


los sacerdotes no terminaba nunca. Siempre había una lámpara
para pulir, un animal para sacrificar, incienso para quemar, y así
sucesivamente. La purificación de los pecados era un trabajo
agotador para los sacerdotes, y ellos sirvieron de esta manera
durante generaciones.

LEE HEBREOS 1:1-3. ¿Cómo describe el texto a la persona de


Jesús?

¿Qué dice el texto que Jesús ha hecho?

Después de que Jesús efectuó la purificación de nuestros


pecados, ¿qué hizo?

¿Qué implica esto sobre el sacrificio que Jesús hizo en la cruz?

¿Qué significa para ti que Jesús haya terminado de purificar los


pecados?

¿Cómo cambiaría la forma en que sirves en el ministerio a tu


familia y a tus vecinos el recordar que tus pecados han sido
pagados en su totalidad?

LEE HEBREOS 2:17-18.


El escritor de Hebreos habla sobre la capacidad de Jesús para
socorrer en el tiempo presente porque Jesús está vivo, ha
resucitado de entre los muertos y ha ascendido al cielo. Debido
a que Jesús sufrió cuando fue tentado, Él puede socorrer a
aquellos que son tentados.

¿Cuáles son algunas de las tentaciones comunes para ti como


madre?

¿En qué forma conocer sobre el sufrimiento de Cristo cuando


fue tentado cambia la manera en que te enfrentas a esas
tentaciones?

¿Cómo cambia esto la forma en que aconsejas a otras personas


que enfrentan la tentación?

A veces miramos a los demás o a nuestros logros para alabarnos


ante Dios. Podemos tratar de servir como nuestras propias
sacerdotisas funcionales, al llevar nuestros elogios maternos
ante el Señor para tratar de cobrar algún tipo de recompensa o
intercambio. Podemos tratar de justificarnos a través de las
opiniones de los demás («Si ella cree que soy maravillosa, debo
serlo»).

LEE HEBREOS 4:14-16. Este pasaje trata sobre la absoluta


legitimidad de Cristo para ser nuestro sumo sacerdote ante
Dios.

¿Cuáles son las credenciales sacerdotales de Jesús según estos


tres versículos?

Según el versículo 16, ¿cuál debería ser nuestra respuesta? ¿Y


cuál será el resultado?

¿Recuerdas cómo los israelitas se negaron a dejar que Dios les


hablara en Éxodo 20?
¿La situación todavía es igual para nosotros hoy? Dios en Su
santidad permanece inmutable, por supuesto. Él todavía es
absolutamente santo y no puede estar en presencia de nada que
sea inmundo. ¿Cómo ha cambiado la obra de Jesús la manera en
que nos acercamos a Dios? Estas preguntas se debaten en
Hebreos 12.

LEE HEBREOS 12:18-24. ¿Cómo describe el escritor la escena en


el monte Sinaí? ¿Quién está ahí? ¿Qué están experimentando?

El versículo 22 dice: «Por el contrario, ustedes se han acercado


al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente.
Se han acercado a millares y millares de ángeles…». ¿Quiénes se
acercaron?

¿A quién te has unido en la escena en el monte Sion?

¿Qué dice este pasaje que Jesús es?

¿Qué significa que Jesús es el mediador de un nuevo pacto?

¿Alguna vez te has imaginado como miembro de «la iglesia de


los primogénitos inscritos en el cielo» (Heb. 12:23)? ¿Qué crees
que significa esta frase?

Ir al monte Sinaí e ir al monte de Sion son dos experiencias


totalmente diferentes, ¿verdad? En nuestro evangelismo
indicamos a las personas el camino a Jesús, el mediador de un
nuevo pacto. A través de Él, las personas pueden ir al monte de
Sion. ¡Estas son buenas noticias!

Las demandas aterradoras de la ley perfecta de Dios nunca las


podrían cumplir hombres, mujeres y niños pecaminosos. Todos
caeríamos muertos donde estuviéramos parados, si fuéramos a
encontrarnos con Dios cara a cara al pie del monte Sinaí.

Al mismo tiempo, Jesús posibilitó que pudiéramos acudir a Dios.


Él cumplió todo lo que los mandamientos de Dios requerían de
Israel. Jesús es el verdadero Israel y el mediador de un mejor
pacto. En el sacerdocio de Cristo, Él es capaz de permanecer en
nuestro lugar como el sacrificio expiatorio por nuestro pecado
porque Su sangre habla más fuerte.

En la biografía que Andrew Bonar escribió del ministro escocés


Robert Murray M’Cheyne, él destaca un aspecto clave de la
visión de M’Cheyne sobre la obra intercesora de Cristo. Estas
tres oraciones cortas llevan consigo un pensamiento
profundamente alentador, inspirador y fortalecedor.

Lee esta cita en voz alta (estés en una cafetería o en tu oficina,


esta verdad puede conmover los corazones de todos los que
están escuchando):

«Si pudiera escuchar a Cristo orando por mí en la habitación


contigua, no temería a un millón de enemigos. Sin embargo, la
distancia no hace ninguna diferencia; ¡Él está orando por mí!»

Ahora lee este pasaje de Hebreos 7:23-25 en voz alta. (Esto


aclarará la cita anterior).

Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía


seguir ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos;
pero, como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es
imperecedero. Por eso también puede salvar por completo a los
que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para
interceder por ellos.

HEBREOS 7:23-25

Tenemos la seguridad, gracias a Cristo, de que recibiremos


gracia del Padre cuando vayamos a Él por medio de la cruz.
Nuestra cercanía a Dios está asegurada por Cristo, nuestro gran
Sumo Sacerdote que promulgó el nuevo pacto en Su propia
sangre. Nada más que la sangre de Jesús puede hacer esto por
nosotros o concedernos este tipo de expectativa:
«Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si
pedimos conforme a su voluntad, él nos oye» (1 Jn. 5:14).

Escribe una oración, en la que reflexiones sobre los pasajes de la


Biblia que acabas de leer.

TRES

No hay manera de que podamos pagarle a Dios por el regalo que


nos ha dado en Su Hijo. En los estudios bíblicos de la
universidad, lo expresábamos de esta manera: es como si Dios
te diera un auto nuevo, y tú buscaras en tu bolsillo y sacaras un
poco de pelusa, un par de monedas y un recibo de comida
rápida. Se lo entregas todo a Dios y dices: «¡Ese coche debe
haberte costado bastante! Aquí tienes algo de mi parte para
contribuir». No hay manera de que ese menudo cubierto de
pelusa pueda cubrir algo del costo del regalo. No, no podemos
pagarle a Dios por lo que Él ha hecho por nosotras.

Incluso nuestra obediencia a Dios y nuestro servicio sacrificial a


Él están determinados, habilitados y potenciados por Él. Todo,
sí, todo, es de Jesús, a través de Jesús y para Jesús. «¡A él sea la
gloria por siempre! Amén» (Rom. 11:36). Por supuesto, no
necesitamos doctorados para poder decir: «¡A Jesús sea la gloria
por siempre!». Los niños pequeños pueden glorificar a Cristo
por su fe en Él.

¿Puedes pensar en una proclamación reciente de las excelencias


de Cristo que haya salido «de la boca de un bebé»?

¡Estoy segura de que podríamos pensar en muchos otros


ejemplos preciosos de cómo los pequeños alaban a nuestro
Padre!

Descubrir más razones por las que Jesús es la fuente, la meta y


la gloria de nuestra maternidad misional alimenta y fortalece
nuestra fe. Abordaremos ligeramente otra de esas razones en el
estudio personal de hoy. Para hacer eso, vamos a Romanos.
En Romanos 1, leemos una descripción horrible de un grupo de
portadores de la imagen de Dios que están arraigados a la
idolatría. ¡Y así éramos todos nosotros antes de llegar a Cristo!

LEE ROMANOS 1:18-28. ¿A quién se refiere Pablo? ¿Cuál es la


naturaleza de su actividad pecaminosa? (Pista: mira el verso
25).

¿Qué les sucede como resultado de su idolatría?

Al estar muertas en nuestro pecado, somos incapaces de servir


al Creador. En cambio, aprobamos la idolatría que practicamos
nosotras y otras personas, no solo continuamos practicándola,
sino que también aprobamos a quienes las practican (Rom.
1:32). Entonces, en Su justo juicio, Dios nos entrega a los malos
deseos de nuestros corazones.

Podríamos decir que la primera parte de Romanos (capítulos 1-


11) describe el evangelio, y el resto de la carta (capítulos 12-16)
explica las implicaciones (es decir, cómo debemos vivir a la luz
de una verdad tan maravillosa). A lo largo de la carta, Pablo da
instrucciones a los creyentes porque sabe que están vivos en
Cristo y, por lo tanto, pueden obedecer y agradar a Dios desde el
corazón. Ya no están obligados a practicar la idolatría porque
ahora están gobernados por el Espíritu Santo y no por su carne.
Este argumento se desarrolla e ilustra a lo largo del Nuevo
Testamento, pero podemos ver la lógica presentada de manera
bastante concisa aquí en Romanos.

LEE ROMANOS 6:10-13. Subraya todas las frases que se refieran


a la muerte y la vida.

¿A qué murió Cristo? ¿Para quién está vivo Cristo? (Ver v. 10).

Debido a que somos colocadas «en Cristo» cuando nacemos de


nuevo, ¿cuál es la conexión lógica que Pablo hace en el versículo
11?
¿Cuáles son las dos instrucciones correspondientes a esta
conclusión lógica (vv. 12-13)?

¿Qué crees que significa «Ofrézcanse más bien a Dios como


quienes han vuelto de la muerte a la vida» (Rom. 6:13)?

¿De qué manera se evidencia eso como seguidora individual de


Cristo? ¿Cómo cambia eso la forma en que vives tu vida
cotidiana?

¿De qué manera se evidencia eso como iglesia? ¿Cómo cambia


eso la forma en que interactúas en el cuerpo de Cristo y
presentas un testimonio al mundo?

Esta instrucción de «Ofrézcanse más bien a Dios» aparece de


nuevo en Romanos. Ya mencionamos brevemente Romanos
12:1-2 en este estudio. Hagamos algunas preguntas más de este
pasaje.

LEE ROMANOS 12:1-2. ¿Qué les ruega Pablo a sus lectores que
hagan en el versículo 1?

Según el pasaje, ¿cómo vamos a hacer esto?

Cuando los sacerdotes en el Antiguo Testamento presentaban


los cuerpos de los animales para sacrificarlos, los mataban.
Cuando Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote, presentó Su propio
cuerpo en la cruz para ser asesinado como sacrificio por
nuestros pecados, este acto se convirtió en «la misericordia de
Dios» para nosotras. Ahora, a la luz del sacrificio de Cristo, Pablo
nos ruega que presentemos nuestra vida en el cuerpo como un
sacrificio vivo.

Lo que se nos instruye hacer en Romanos 12:1-2 es lo opuesto a


la adoración de ídolos sobre la que leímos en Romanos 1.
Cuando estábamos muertas en nuestro pecado, presentábamos
nuestros cuerpos para servir y adorar a los ídolos. Pero ahora,
vivas en Cristo, presentamos nuestros cuerpos como sacrificio
vivo a Dios. El evangelio es el medio por el cual nuestra
adoración a las criaturas se transforma en adoración al único
Dios verdadero: el Creador.

Según Romanos 12:1, ¿cuál es la valoración de Dios de nuestros


sacrificios vivos?

¿Por qué Dios considera que nuestra adoración, la adoración de


un pueblo pecaminoso, es aceptable? ¿Cómo responde Hebreos
9:18-22 a esta pregunta?

Hemos sido perdonadas, purificadas y hechas aceptables a


través de la sangre de Cristo. Nada en nosotras merece la
aceptación de Dios. Sin embargo, somos bien recibidas solo a
través de la obra terminada de Cristo en la cruz. Así que, al ser
ministradas por el evangelio, que es la demostración de la
profunda misericordia de Dios, es solo por el evangelio de
Jesucristo que se nos promete un impacto eterno. Ya que
nuestra vida como nueva creación es la adoración, entonces
todo nuestro ministerio es adoración sagrada y aceptable a
través de Cristo, desde el más pequeño vaso de agua que se da
en el nombre de Jesús hasta el sacrificio final de entregar
nuestro cuerpo para ser perseguido hasta la muerte.

LEE HEBREOS 13:12-16. Medita en la profunda generosidad y el


gozo de Jesús. Considera la invitación que Él hace a través de Su
Palabra en este pasaje. Anota tus reflexiones a continuación.

Hay una dedicación épica al final de Hebreos. Vale la pena


memorizarla y recitarla en las mañanas cuando vas a enfrentar
un largo día de ministrar a los demás. Observa el carácter
específico y las obras del Dios que tiene esta capacidad
excepcional de equiparnos con todo lo bueno para que podamos
hacer Su voluntad.
El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor
de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto
eterno. Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su
voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros
lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

HEBREOS 13:20-21

Jesús no vino simplemente a la tierra para mostrarnos cómo


vivir una vida correcta, para que podamos tener un nuevo
comienzo. Él vino a vivir y a morir y a vivir de nuevo en nuestro
lugar. Alaba a Jesús por derramar Su sangre para asegurar el
pacto eterno que nunca se podrá romper. Y alaba a Dios por
haberlo resucitado de los muertos para que sea nuestro gran
Pastor para siempre. ¡A Jesús sea la gloria por los siglos de los
siglos!

Realmente es una gran noticia saber que Dios nos equipará con
todo lo bueno para que podamos hacer Su voluntad.

¿Para qué retos actuales necesitas que Dios te equipe?


CUATRO

En algún momento durante la crianza de los niños y los


discípulos, le dices a la persona más joven a quien estás
enseñando: «No puedo le dices a la persona más joven a quien
estás enseñando: «No puedo decírselo a la persona más joven a
quien estás enseñando: “No puedo decírselo a la persona más
joven a quien estás enseñando: “No puedo hacerlo tú misma”.
Por ejemplo, hoy le dije a uno de mis hijos que, como es un niño
grande, hay tareas que dije a uno de mis hijos que, como es un
niño grande, hay tareas que dije a uno de mis hijos que, como es
un niño grande, hay tareas que tiene que hacer él mismo. Una
amiga y yo hablamos de cómo ella tiene que hacer algo a su
esposo. Esto también es algo que necesita poder hacer. Sin
embargo, en ningún momento nos decimos sola ella puede
hacer. Sin embargo, en ningún momento nos decimos sola ella
puede hacer. Sin embargo, en ningún momento nos decimos
sola ella puede hacer. Sin embargo, en ningún momento nos
decimos sola ella puede hacer. Sin embargo, en ningún
momento nos decimos sola ella puede hacer. Sin embargo, en
ningún momento nos decimos sola ella puede hacer. Sin
embargo, en ningún momento nos decimos sola ella puede
hacer. Sin embargo, en ningún momento nos decimos sola ella
puede hacer. Sin embargo, en ningún momento nos decimos
sola ella puede hacer. Sin embargo, en ningún momento nos
decimos sola ella puede hacer. Sin embargo, en ningún
momento nos decimos sola ella puede hacer. Sin embargo, en
ningún momento nos decimos sola ella puede hacer. Sin
embargo, en ningún momento nos decimos sola ella puede
hacer. Sin embargo, en ningún momento nos decimos sola ella
puede hacer. Sin embargo, en ningún momento nos decimos
sola ella puede hacer. Sin embargo, en ningún momento nos
decimos sola ella puede hacer. Sin embargo, en ningún
momento nos decimos sola ella puede hacer.

La salvación es la obra de Jesucristo. No hemos hecho nada, y no


podemos hacer nada para salvarnos. La paga por el pecado que
Adán y toda la humanidad nunca podrían pagar, Jesús mismo la
ha pagado. El mandato en Génesis 1:28, que Adán y toda la
humanidad no han cumplido, lo está cumpliendo el Jesús
resucitado y elevado al trono, a través de Su cuerpo aquí en la
tierra. ¿No es una maravilla, entonces, que en la oración de
apertura del Libro de los Hechos, Lucas diga que lo que él
escribió en su Evangelio fue «todo lo que Jesús comenzó a hacer
y a enseñar» (Hech. 1:1)? A través de nosotros, ahora, Jesús
todavía obra y enseña, fructifica y multiplica a Sus seguidores en
todo el mundo y llena la tierra con Su gloria.

Hemos examinado este pasaje antes, pero como es parte


fundamental de ser madres con una misión, veamos Génesis 1:28
una vez más. ¿Qué le dijo Dios a Adán, como el jefe representativo
de toda la humanidad, que hiciera?

Describe cómo Jesús está cumpliendo este mandato hoy.


Nuestra misión de ser madres es la obra de Jesucristo. Todo lo
que hacemos, desde transportar los cuerpos de nuestros hijos
en nuestros propios cuerpos hasta adoptar huérfanos en
nuestras familias, orar por las personas menos alcanzadas,
enseñar la Biblia, curar las heridas de alguien con palabras de
gracia o con un vendaje físico, o dar un vaso de agua fría en el
nombre de Jesús, lo hacemos en Su nombre y por medio de Su
poder. Hermanas, somos criaturas frágiles, débiles e indefensas;
y Dios nos ha dado a nosotras que somos «vasijas de barro» Su
tesoro de incalculable valor: el evangelio. ¿Por qué?

BUSCA 2 CORINTIOS 4:7. ¿Por qué Dios tiene Su tesoro en vasijas


de barro como nosotras?

Más adelante en 2 Corintios 4, leemos una lógica al revés sobre


la vida y la muerte. Esta no es tu típica publicación motivacional
en el blog de «¡siéntete bien contigo misma, mamá!».
Probablemente nunca hayas recibido una tarjeta del Día de la
Madre con esta inscripción. Cuando los anfitriones de los
programas de entrevistas le piden a una autora que les describa
a sus admiradores la premisa de sus nuevos libros favoritos, la
autora no dice nada ni remotamente cercano a esto. El único
lugar donde encontrarás esta descripción de la vida es en la
Palabra de Dios. Esto es lo que hacemos en nuestra misión de
ser madres todos los días y todas las noches:

Pues a nosotros, los que vivimos, siempre se nos entrega a la


muerte por causa de Jesús, para que también su vida se
manifieste en nuestro cuerpo mortal.

2 CORINTIOS 4:11

Pablo no describe un ministerio de empoderamiento en el que


«superamos» los obstáculos mundanos, sino uno en el que
demostramos que hemos pasado de la muerte a la vida de
resurrección. «La vida de Jesús» a la que se refiere es la vida
indestructible de la nueva creación que Cristo ahora posee
porque Dios lo resucitó de entre los muertos. Estar vivas, pero
«estar siempre entregadas a muerte» es la dinámica en juego en
nuestro ministerio como madres. Has entregado tu vida
completamente para nutrir la vida de otra persona, pero al
morir a ti misma a causa de Jesús es lo que haces mil veces al
día. En esas miles de muertes a ti misma la vida de Jesús, la
nueva creación, la vida de resurrección, se muestra a través de
ti.

Tu ministerio cotidiano de ser madre es como un álbum de


testimonios vivos del subversivo poder de la crucifixión de
Cristo. Piénsalo: Jesús conquistó la muerte, el pecado y a Satanás
al someterse a la muerte en una cruz. Todo nuestro trabajo
como madres lo hace Jesús en nosotras y por medio de nosotras
para traer gloria a sí mismo. ¿Es de extrañar, entonces, que toda
nuestra labor como madres implique morir a nosotras mismas?
Todo ha sido parte de Su plan desde la eternidad pasada. En sus
manos está la vida de todo ser vivo, y el hálito que anima a todo
ser humano (Job 12:10). Es Jesús quien trabaja a través de ti,
hermana: ¡a Él solo sea la gloria! Él nos salvó a través de Su
evangelio, y nos lo ha dado como nuestra razón para vivir hasta
que nos lleve a casa para estar con Él por siempre.

Eso significa que no debemos tener miedo de andar en las


buenas obras que Él ha preparado para nosotras (Ef. 2:10), sin
importar lo desalentador que parezca. ¡Es la indestructible vida
de nueva creación de Cristo, la que está obrando!

Recuerdo cuando se hizo evidente que las cirugías a las que se


sometió mi esposo para arreglar el trastorno nervioso en sus
brazos no habían funcionado. Lloré y le dije a Dios que no me
era posible hacer lo que Él me estaba llamando a hacer: ser la
única cuidadora física de nuestros hijos pequeños y de mi
esposo discapacitado. Sin duda, yo miraba las cosas que se ven.

¿Cómo animarías a una mujer que no puede ver que la vida de


Cristo se muestra cuando ella muere a sí misma?
¿Necesitas ese estímulo hoy? Explica.

Tenemos la seguridad de la promesa inquebrantable de Cristo


de que Él estará con nosotros hasta el fin del mundo (Mat.
28:18-20). ¿Cuáles son algunas otras promesas de la Palabra de
Dios que te animan a perseverar en la fe?

REPASA

Bienvenida a la sesión 5 de Madres con una misión!


Comencemos con la revisión de tu tarea de la semana pasada.

¿Qué aliento ofrece el mundo a las mujeres que sienten que su


trabajo no tiene sentido? ¿Cómo se muestra finalmente la
deficiencia de ese aliento?

Describe las diferencias entre ir al monte Sinaí y al monte de


Sion. ¿Cómo podemos dejar claro a nuestros hijos y al prójimo
que solo Cristo puede cumplir todas las exigencias de la ley?
¿Cómo podemos demostrar a los demás que nuestra esperanza
está solo en Cristo?

¿Cómo cumple Jesús actualmente el mandato dado en Génesis


1:28?

¿Cómo animarías a una mujer que no puede ver que la vida de


Cristo se muestra cuando ella muere a sí misma?

¿Alguien en la sala necesita escuchar esas palabras de aliento


hoy?

¿Qué pasajes favoritos de la Escritura te animan a aferrarte a


Cristo por fe a medida que avanzas en las buenas obras que Él
ha preparado para ti?

Usa el espacio a continuación para tomar notas del video de la


sesión cinco
DIALOGA

Usa las siguientes preguntas para meditar sobre la enseñanza


del video de la Sesión 5.

A veces, cuando compartes la verdad de Dios con alguien que


está espiritualmente ciego y sordo, enfrentas hostilidad. ¿Qué te
anima cuando esto pasa?

¿Por qué es tan difícil olvidar las cosas pasadas (es decir, el
mundo que desaparece), y enfocarse en la nueva creación que
Dios está creando?

¿Qué le dijo Jesús a la mujer samaritana acerca de sí mismo en


Juan 4? ¿Quiénes son los samaritanos en tu comunidad y dónde
se reúnen? ¿Cómo puedes darles testimonio sobre dónde
pueden encontrar agua viva?

Regresamos al tema de solo una mamá. ¿Cómo ha cambiado tu


perspectiva al respecto en las últimas semanas?

El evangelismo es un trabajo de mamá, pero otorgar la fe es de


Dios. ¿De qué otra manera podrías reiterar esa verdad?
Sesión cinco: la nueva creación del rey

CONCLUYE

Guía en oración a las mujeres que dijeron que necesitan ánimo


para ver una demostración de la vida de Cristo en sus muertes a
sí mismas. Quizás puedes orar con la guía de algunos de los
pasajes favoritos de la Escritura que tu grupo mencionó.

ESTUDIO PERSONAL

UNO

En nuestro debate sobre ser madres con una misión,


necesitamos hablar sobre el cuidado del hogar. Ahí está, ya lo
dije. (¿Esperabas que lo dijera?). Me pregunto qué clase de cosas
se te ocurrieron. Ahora sería un buen momento para decir esas
cosas, así que aquí hay algunas preguntas para iniciar el diálogo:

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en el cuidado del hogar?

¿Cuál podría ser la conexión entre cuidar de nuestro hogar y ser


madres con una misión?

El texto clásico para que las mujeres cristianas dialoguen


cuando hablan de cuidar el hogar es Tito 2. ¡Y no es de extrañar!
Este pasaje revela conexiones entre el evangelio, el discipulado
de mujer a mujer, el matrimonio, la maternidad, la iglesia local y
el hogar. No tenemos tiempo para profundizar en cada una de
estas cosas esta semana, así que nos enfocaremos en el hogar.

La mayoría de nosotras nos despertamos todos los días en


nuestras propias casas. El hogar, como vemos en Tito 2, en
realidad no es un accesorio para mostrar nuestra personalidad
única (al contrario de las opiniones populares occidentales).
Cuidar del hogar es un ministerio estratégico de todos los días
diseñado por Dios para adornar Su evangelio en esta era donde
la nueva creación ha irrumpido en la antigua era. ¡Uf! Esa es una
frase grande. Espero que el trabajo que estamos a punto de
iniciar al estudiar este pasaje alcance ese pensamiento. Es
importante que entendamos la afirmación, porque nuestro
cuidado del hogar, cuando se lleva a cabo a la luz de las
ramificaciones cósmicas de la resurrección de Jesús, es un
ministerio que puede sacudir las puertas del infierno.

Conocer el contexto de la Escritura es importante, por lo que


aquí te muestro algunos antecedentes sobre la carta de Pablo a
Tito, pastor de la iglesia en Creta. Aunque la carta fue escrita
hace casi dos mil años, tiene aplicación contemporánea.

Algunas ciudades en el mundo suelen tener un «ambiente»


exclusivo de ellas, algo por lo que son conocidas. Lo único que
tengo que hacer es decir la palabra París y rápidamente piensas
en vistas, sonidos e incluso sentimientos que se asocian con la
Ciudad de la Luz. También están: Los Ángeles, Río de Janeiro,
Delhi y muchas otras. La reputación de estas ciudades nos es
conocida, ya sea que hayamos sido o no ciudadanos o visitantes.

En los días de Pablo, se suponía que Roma era la ciudad eterna;


era el lugar donde muchas cosas ocurrían. Las fronteras de
Roma se expandían cada vez más, y fue la ciudad capital de todo
lo poderoso, lo abundante y lo glorioso. Roma era hacia donde la
historia se dirigía, y si estabas contra ella, bueno, entonces,
estabas en el lado equivocado de la historia». Para sus
ciudadanos, Roma simbolizaba la esperanza, la paz y la
prosperidad.

¿Qué te recuerda esta descripción de Roma?

Creta había sido incorporada al Imperio romano solo unas


pocas generaciones antes de la carta de Pablo. ¿Qué tipo de
luchas habrán enfrentado estos cristianos cretenses como
resultado de la influencia de Roma en su sociedad?
LEE TITO 1:10-16. ¿Cuáles eran los problemas que enfrentaba la
iglesia de Creta?

¿Cuál fue el resultado de la hipocresía que Pablo señaló en el


versículo 16?

Pablo tenía mejores cosas en mente con respecto a los creyentes


cretenses, que habían sido rescatados de este desastre de
humanidad depravada. Jesús los había rescatado de sus
antiguos caminos por Su propia sangre, y los hizo parte de Su
nueva creación. Su vida «en Cristo» fue la base del ministerio del
pastor Tito para ellos. Pablo dejó a Tito en Creta para reprender
a los falsos maestros, enseñar la verdad a los nuevos creyentes,
y levantar ancianos para guiarlos. Estos jóvenes cristianos
necesitaban madurar a través de la enseñanza de Tito, que les
hablaba «lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1).

Las posteriores instrucciones de Pablo trataron con sus


expresiones de autenticidad como nuevas creaciones. Los
creyentes cretenses habían sufrido una transformación de la
noche a la mañana. Sus almas muertas habían vuelto a la vida.
Cuando estudiamos lo que Pablo enseñó y consideramos la
aplicación para nuestra vida, debemos recordar que es «lo que
está de acuerdo con la sana doctrina». Esa doctrina es el
evangelio, la Palabra de Cristo. Es la voluntad de Dios. Estas
instrucciones basadas en la doctrina son para la gloria de Dios y
para nuestro bien de parte de Aquel que nos creó, que sabe lo
que es mejor para nosotras y sabe la mejor forma en que será
magnificado a través de los portadores de Su imagen.
La mayoría de nosotras apreciamos y encontramos útil tener una
lista de tareas prácticas. Todas podemos beneficiarnos de la
sabiduría de los «cinco pasos para__________» o las «tres claves
para__________». Sin embargo, debemos tener el cuidado de
enseñar la sana doctrina que es fundamental para las «listas de
tareas» prácticas. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de solo
marcar como realizadas las «listas de tareas» y olvidar los
«porqués» detrás de ellas?

Nombra uno o dos ministerios diferentes que diriges o en los que


participas de manera regular. ¿Cómo te animas cuando recuerdas
la razón por la cual los haces?

Pablo escribió que esta vida es temporal y fugaz, y que fuimos


salvas con la esperanza de la vida eterna. Somos coherederas.
Tan fácil como es ser atrapadas por la corriente de este mundo
o desanimarnos por lo mundano de la vida cotidiana, debemos
mantener nuestro enfoque en las cosas que no se ven.
Necesitamos mantener esta visión eterna mientras estudiamos
Tito 2. Parece, superficialmente, que Pablo exhorta a las mujeres
a que solo se preocupen por las cosas que ven, como los
esposos, los hijos y los hogares. No obstante, debemos recordar
que hay algo invisible y espiritualmente poderoso que sucede a
medida que priorizamos esos ministerios: es la vida de
resurrección.

Así que, esto es lo que significa para la iglesia de Creta (y para ti


y para mí) agradar al Señor, ser obedientes y estar listas para
toda buena obra:

LEE TITO 2:1-15 TRES VECES DE PRINCIPIO A FIN.


¿Qué palabras llaman tu atención en la descripción de Pablo de la
vida cristiana en un mundo posterior a la Pascua?
Examinaremos este texto más de cerca en la próxima sesión de
estudio personal.
DOS

Sabemos que la Pascua lo cambió todo. Cuando Jesús murió y


resucitó, Él inauguró una nueva era que quebró la antigua, de
modo que la forma actual de este mundo ahora camina a su
desaparición (1 Cor. 7:31). Esta es la realidad sobre la que Pablo
escribía. Vivimos en un mundo posterior a la Pascua, donde
administramos pequeños puestos de avanzada del evangelio
para difundir las buenas nuevas. El soberano Señor Jesús ha
ascendido, ha sido exaltado y reina. Su reino se acerca, y es lo
contrario a la «Ciudad del mundo» y a todas las aspirantes a ser
pequeñas ciudades del mundo como lo fue Roma.

Veamos cómo se ilustra esta realidad en las instrucciones de


Pablo en Tito 2. Recuerda, Pablo le escribía a un pastor (Tito),
diciéndole cómo debería funcionar el discipulado en la iglesia de
Creta. Pablo quería que el pastor Tito enseñara «lo que está de
acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1). La «sana doctrina» es
el evangelio de Jesucristo. Por lo que, las instrucciones que
siguen son exactamente eso: lo que está de acuerdo con el
evangelio.

Lee Tito 2:1-15 (RVR1960). Ahora, enfócate en los versículos 3-


5.
¿Cuál es la enseñanza que está de acuerdo con la sana doctrina: el
evangelio?

¿Quién va a estar a cargo de la enseñanza en estos versículos?

¿Cuál es la razón dada en el versículo 5?

Busca la palabra blasfemar en el diccionario. Copia la definición


debajo.
Hablemos más sobre la palabra blasfemar. No sé tú, pero yo
normalmente no uso esa palabra en mi vocabulario cotidiano.

La palabra griega es blasphemētai, de donde obtenemos nuestra


palabra blasfemia. Es posible que las enseñanzas sobre la
libertad cristiana que emanan del evangelio hayan conducido a
cierta confusión o transigencia sobre el orden dado por Dios en
el hogar, lo que causó que algunos de los falsos maestros judíos
presentaran cargos de blasfemia contra el mensaje del
evangelio e incluso repudiar la Palabra de Dios. Pablo instó a
Tito a aclarar las instrucciones de Dios para el hogar de acuerdo
con la Escritura.

Pablo habló sobre un tema similar en 1 Timoteo 5:3-14. En este


pasaje, Pablo dio instrucciones sobre cómo la iglesia debe
cuidar de las viudas, y de qué viudas la iglesia debe cuidar. En el
curso de sus instrucciones él mencionó a las viudas más jóvenes
y advirtió que eran vulnerables a lo siguiente: «se acostumbran
a estar ociosas y andar de casa en casa. Y no solo se vuelven
holgazanas, sino también chismosas y entrometidas, hablando
de lo que no deben» (v. 13). Así que la instrucción de Pablo fue
clara: «Por eso exhorto a las viudas jóvenes a que se casen y
tengan hijos, y a que lleven bien su hogar y no den lugar a las
críticas del enemigo» (v. 14). La exhortación de Pablo al pastor
Timoteo fue que aconsejara a las viudas más jóvenes que se
casaran de nuevo, tuvieran familias y que administraran sus
hogares porque Satanás estaba listo y dispuesto a darles una
vocación diferente.

¿Cuál es la conexión entre los creyentes que viven correctamente a


la luz del evangelio y los enemigos de Dios que calumnian el
evangelio?

¿Qué es lo opuesto a blasfemar la palabra de Dios, o calumniar el


evangelio?

LEE TITO 2:1-10 (RVR1960). ¿Cuál es la razón «de modo que» a


seguir para este nuevo código de conducta (v. 8)?
En nuestro ministerio diario de ser madres se revela el señorío
de Cristo sobre el mundo y Su actividad constante en el mundo.
Jesús dijo en Hechos 1:8 que seríamos Sus testigos en toda
Judea, en Samaria, y hasta los confines de la tierra. Esta función
la cumplimos cuando abrimos la boca para transmitir
intencionalmente el mensaje del evangelio a un no creyente.
Adornamos la verdad de la que somos testigos con lo que
hacemos y con lo que nos abstenemos de hacer.

Cuando las mujeres mayores enseñan a las más jóvenes a amar


a sus esposos e hijos y a administrar sus hogares con la mira
puesta en el señorío de Cristo, ellas actúan de acuerdo con la
realidad de la nueva creación en Cristo. Cuando vivimos en
contradicción con la verdad, actuamos como si aún
estuviéramos muertas en nuestros pecados, y dejamos el
evangelio expuesto para ser calumniado o blasfemado. Sin
embargo, cuando nuestras acciones se alinean con la Palabra de
Dios, damos un testimonio claro del evangelio, y Su verdad es
bellamente adornada.

TRES

Para mi hijo de edad preescolar, la vida gira en torno a los


miércoles. El miércoles es su día de llevar un juguete a la
escuela para «mostrar y contar». Él es, por naturaleza, un poco
tímido, pero los miércoles tiene la oportunidad de pararse
frente a sus compañeros, mostrarles uno de sus amados
juguetes y responder preguntas de los otros niños.

«Mostrar y contar» es su gran oportunidad para decir lo que hay


en su corazón: él es el que sostiene el objeto del debate, es el
«experto» en ese juguete y el escenario es suyo.

Como creyentes en Cristo, tenemos un ministerio de mostrar y


contar mientras vivimos nuestra fe en este mundo perdido.
Nuestras obras adornan el mensaje del evangelio que
predicamos, al mostrar a otros cómo se ve este mensaje de
esperanza en Cristo de manera práctica.
El tema de las «buenas obras» se menciona mucho en la carta de
Pablo a Tito. El término aparece trece veces en el Nuevo
Testamento, y un tercio de esa cantidad está en Tito. ¿Qué dicen
los siguientes versículos de Tito acerca de nuestras buenas obras?

Tito 2:7

Tito 2:14

Tito 3:8

Tito 3:14

Si somos salvas por gracia a través de la fe, ¿por qué las buenas
obras son tan importantes? La posibilidad de que la Palabra de
Dios sea blasfemada es grande si no hacemos que nuestras
palabras y acciones estén alineadas con el evangelio que
profesamos. Nuestro «mostrar y contar» tiene que coincidir, de
lo contrario tenemos un problema de integridad.

LEE DEUTERONOMIO 4:5-8. Moisés le explicó a la nación de


Israel la naturaleza atractiva de su condición de pueblo de Dios
y su relación con la ley de Dios. ¿Qué debían hacer los israelitas?

¿Cuál sería el beneficio para ellos si lo hacían?

Según el pasaje, ¿cómo responderían las naciones?

Ciertamente queremos que nuestras propias vidas sean una


ocasión para que las naciones digan: «¿Qué dios es como su
Dios?». Entonces, ¿cómo podemos ser aptas para toda buena
obra? Debemos adornar la doctrina de Dios al consumir, amar,
obedecer y enseñar la palabra de Dios.
LEE 2 TIMOTEO 3:16-17. ¿Qué hace la Palabra de Dios por
nosotras? ¿Cuál es el resultado?

Ya que la Escritura hace todo esto por nosotras, a través de


nosotras y en nosotras, ¿cómo podemos demostrar Su
importancia en nuestra vida?

Es gracioso y frustrante pensar que podemos usar las mejores


técnicas de cuidado del hogar para limpiar nuestras casas, pero
en poco tiempo volverá a estar sucia.

(¡Tengo cuatro niños, yo sé que es así!). Sin embargo, la Palabra


de Dios que hace la obra de Dios en nuestros corazones conduce
al fruto espiritual que dura toda la eternidad.

La Palabra de Dios cumple Su voluntad en nuestra vida. Nos


sometemos a Él, abrazamos Su voluntad como la nuestra, y
contemplamos la belleza de Su Hijo mientras observamos la
Escritura día tras día. Ahora, para que no nos sintamos
desanimadas por los determinantes y radicales imperativos de
la nueva creación que acabamos de leer en este capítulo en Tito,
necesitamos recordar la esperanza del evangelio. Dios es el que
obra para lograr estas cosas en nosotras y a través de nosotras.
Solo mira el siguiente versículo en Tito 2.

LEE TITO 2:11-14. Debido a la obra abarcadora de Jesús en la


cruz, «Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia».
¿Cuál es la gracia de Dios para nosotras a través del logro de
Jesús?

¿Cuál es nuestra «bendita esperanza»?

¿Por qué se dio Jesús a sí mismo por nosotras?

¿Quiénes forman parte de ese «pueblo elegido»?


¿Cómo puedes ayudar a tus hermanas en Cristo a ver la bendita
esperanza que compartimos?

¿Te das cuenta de que esta estructura para el discipulado y el


ministerio de la mujer orientado hacia el hogar no se trata de
eficiencia ni de un ideal cultural? ¿Puedes ver que el enfoque de
ser madres con una misión es específico y general?

Con grandes implicaciones cósmicas debido a la muerte y la


resurrección de Cristo. Jesucristo es el mejor administrador de
un hogar misional que el mundo jamás haya visto. Él construye
Su casa y la ordena. Él es la cabeza sobre Su iglesia y la ama
perfectamente. La nutre con Su Palabra. Cristo reina con
superioridad soberana; Él es la base de todo nuestro gozo.
Debemos vivir nuestras vidas enfocadas en Su señorío soberano
sobre el cosmos. Llevamos fruto de Su Espíritu cuando vivimos
con justicia, piedad y dominio propio mientras esperamos Su
regreso. Él es nuestra bendita esperanza.

Entonces, ¿poner nuestra casa bajo el señorío de Cristo y


esperar por Su regreso significa que nuestra casa debe estar
impecablemente limpia todo el tiempo? No lo creo, y espero que
no. Moví hacia un lado una pila de ropa sucia para poder
sentarme en esta silla y teclear.

¿Acaso Tito 2 responde la pregunta sobre si pueden las mujeres


tener empleos fuera de sus hogares? Hay quienes piensan que
sí, pero eso es dejar que los árboles nos impidan ver el bosque.
La pregunta que responde Tito es la siguiente: «¿Cómo podemos
nosotras como mujeres cristianas trabajar de tal manera que la
santidad y la esperanza de Dios sean evidentes en nuestra
vida?».

Tito 2 no trata de cómo las mujeres cristianas deben ser diosas


domésticas; se trata de cómo las mujeres cristianas llevan a las
personas a Dios a través de sus hogares. Eso es lo que está de
acuerdo con la sana doctrina: el evangelio.
La fidelidad en los asuntos prácticos de amar a nuestro esposo e
hijos y administrar nuestros hogares honra el evangelio y
muestra la belleza de este al mundo. No administramos
nuestros hogares porque estos sean nuestra esperanza. Los
administramos porque Cristo es nuestra esperanza.

Tómate un momento para considerar y responder esta pregunta:


¿De qué forma nosotras como mujeres cristianas podemos
trabajar de tal manera que la santidad y la esperanza de Dios
sean evidentes en nuestra vida?

¿Cómo se relaciona esto con tu participación en tu iglesia local?

CUATRO

Usa este último estudio personal como un repaso de todo lo que


has escuchado y estudiado durante las últimas semanas. Aquí
tienes algunas preguntas de reflexión para impulsar tu repaso:

¿Cuál era tu opinión sobre la maternidad antes de comenzar


este estudio? ¿La veías como parte del plan eterno de Dios para
expandir Su reino? ¿Por qué o por qué no?

A continuación, enumera de cuatro a seis ideas claves que el


Señor te enseñó en Su Palabra a través de este estudio.

Haz una lista de algunas madres que conozcas que necesitan ser
alentadas en su ministerio de ser madres. ¿Cómo puedes
animarlas?

¿Cómo ha sido animado tu corazón por lo que Jesús ha hecho y


hace para redimir para sí un pueblo propio?

¿Cómo ha cambiado tu visión de la maternidad a través de este


estudio?
¿Cómo cambiará tu vida en los próximos días como resultado de
lo que Dios te ha enseñado a través de Madres con una misión?

SESIÓN 6:
SER MADRES CON UNA MISIÓN ABARCA DESDE EL HOGAR
HASTA EL MUNDO

REPASA

Bienvenida a la Sesión 6 de Madres con una misión! Vamos a


empezar con la revisión de tu tarea de la semana pasada.

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en el cuidado del


hogar?

Debate esta declaración:


«Cuidar del hogar es un ministerio estratégico de todos los días
diseñado por Dios para adornar Su evangelio en esta era donde la
nueva creación ha irrumpido en la antigua era.»

La mayoría de nosotras apreciamos y encontramos útil tener


una lista de tareas prácticas. Todas podemos beneficiarnos de la
sabiduría de los «cinco pasos para__________» o las «tres claves
para_________». Sin embargo, debemos tener el cuidado de
enseñar la sana doctrina que es fundamental para las «listas de
tareas» prácticas. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de solo
marcar como realizadas las «listas de tareas» y olvidar las
razones detrás de ellas?

Vivimos en un mundo posterior a la Pascua, donde


administramos pequeños puestos de avanzada del evangelio
para difundir las buenas nuevas. ¿Cuáles son algunas formas por
las que tu hogar se puede considerar como «un pequeño puesto
de avanzada del evangelio»?

Nuestras obras adornan el mensaje del evangelio que


predicamos, al mostrar a otros cómo se ve este mensaje de
esperanza en Cristo de manera práctica. ¿Cuáles son algunos
ejemplos que evidencian esta afirmación en tu ministerio diario
de ser madre?

Dialoga sobre esta afirmación:


«No administramos nuestros hogares porque estos sean nuestra
esperanza. Los administramos porque Cristo es nuestra
esperanza.»

Usa el espacio a con2nuación para tomar las notas del video de la


sesión seis

REPASA

Bienvenida a la Sesión 6 de Madres con una misión! Vamos a


empezar con la revisión de tu tarea de la semana pasada.

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en el cuidado del


hogar?

Debate esta declaración:


«Cuidar del hogar es un ministerio estratégico de todos los días
diseñado por Dios para adornar Su evangelio en esta era donde la
nueva creación ha irrumpido en la antigua era.»

La mayoría de nosotras apreciamos y encontramos útil tener


una lista de tareas prácticas. Todas podemos beneficiarnos de la
sabiduría de los «cinco pasos para__________» o las «tres claves
para_________». Sin embargo, debemos tener el cuidado de
enseñar la sana doctrina que es fundamental para las «listas de
tareas» prácticas. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de solo
marcar como realizadas las «listas de tareas» y olvidar las
razones detrás de ellas?

Vivimos en un mundo posterior a la Pascua, donde


administramos pequeños puestos de avanzada del evangelio
para difundir las buenas nuevas. ¿Cuáles son algunas formas por
las que tu hogar se puede considerar como «un pequeño puesto
de avanzada del evangelio»?

Nuestras obras adornan el mensaje del evangelio que


predicamos, al mostrar a otros cómo se ve este mensaje de
esperanza en Cristo de manera práctica. ¿Cuáles son algunos
ejemplos que evidencian esta afirmación en tu ministerio diario
de ser madre?

Dialoga sobre esta afirmación:


«No administramos nuestros hogares porque estos sean nuestra
esperanza. Los administramos porque Cristo es nuestra
esperanza.»

CONCLUYE

Concede un tiempo para que las mujeres compartan sus ideas


sobre la última sesión de estudio personal. Dialoguen sobre
cómo Dios las ha cambiado y moldeado a todas durante este
estudio.

Indícale a cada persona de tu grupo que elija una compañera.


Orienta a las parejas que oren las unas por las otras, por sus
ministerios como madres y discipuladoras para la gloria de
Dios. Anímalas a intercambiar sus datos de contacto para que
puedan mantenerse al tanto las unas de las otras y continuar
construyendo relaciones de apoyo mutuo en sus vidas como
madres con una misión.

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