Los hijos de la promesa:
llamados, guardados y
destinados.
Tema: El nacimiento del hijo de la promesa y la salida del hijo de la esclava
Complemento: De Isaac le será llamada descendencia a Abraham no de
Ismael que fue despedido del campamento de Abraham por parte de Dios
Idea Central: Le será llamada descendencia a Abraham por el hijo de la
promesa, no del hijo de la sirvienta quien es echado del campamento de
Abraham
Introducción
"Esto no nos sorprende, ver los reinos de los hombres surgiendo y cayendo,
porque nuestro compromiso no es con la Roma eterna. Nuestro compromiso es
con Jesucristo y exclusivamente con el reino que él está construyendo". Una
cruda dedicatoria a aquellos que sin ningún escrúpulo culpaban a los cristianos
del decaimiento del gran imperio romano
La vida de Agustín abarcó dos eventos importantes en el siglo V. Primero, las
tribus bárbaras irrumpieron en Italia y saquearon la ciudad de Roma en el 410 y
en el 455. El reinado de poder de Roma sobre las naciones se quebró. Una
respuesta a esta tragedia fue culpar a los cristianos. Agustín respondió en su
famoso libro La Ciudad de Dios. Argumentó que, desde el principio de la
historia, el hombre caído ha estado construyendo su "ciudad" o reino en contra
de Dios. Cualquier reino que no esté fundamentado en el reino de Dios está
destinado a ser transitorio. La única ciudad o reino duradero es aquel que Dios
está construyendo en Jesucristo, que Agustín identificó con la iglesia. dos
reinos, pero solo el reino de Dios y su Hijo, Jesucristo, durarán para siempre.
Agustín también estuvo involucrado en el segundo evento importante en la vida
de la iglesia en el siglo V: la controversia pelagiana. El monje británico Pelagio,
al leer la famosa autobiografía de Agustín, fue impactado por esta oración:
"Dame lo que mandas y mándame lo que quieras". En otras palabras, el
hombre caído depende completamente de la gracia de Dios para la salvación.
Nadie, por ejemplo, puede practicar el autocontrol o la continencia que Dios
ordena a menos que Dios le dé la gracia para hacerlo. Estas palabras
incomodaron mucho a Pelagio. Él creía en un evangelio de "sálvate si quieres",
en el que los seres humanos pueden enmendar sus vidas y ser salvos por sus
propios esfuerzos.
Esta gran controversia teológica envolvió a la iglesia. Para refutar el
pelagianismo, Agustín tuvo que exponer las grandes doctrinas paulinas de la
gracia, como el pecado original, la depravación total del hombre caído y su
incapacidad para salvarse a sí mismo, la eficacia de la muerte expiatoria de
Cristo y la necesidad de fe en Él para la salvación. El enorme conocimiento
bíblico y la perseverancia de Agustín ganaron el día contra la enseñanza de
Pelagio en la iglesia.
Durante este mismo tiempo, otro británico, Patricio, cargado de preocupación
por los perdidos y llamado por Dios para predicar el evangelio, demostró un
celo misionero ejemplar. Cuando tenía dieciséis años, la granja familiar fue
saqueada por piratas irlandeses. Patricio fue secuestrado, llevado a Irlanda y
vendido como esclavo, trabajando como pastor en el condado de Mayo.
Durante esos años como esclavo, Dios abrió el corazón de Patricio, y él
entregó su vida a Cristo. En sus primeros veinte años, escapó y regresó a
casa, donde se dedicó a la vida de santidad convirtiéndose en monje.
Sintiéndose llamado en una visión a regresar a Irlanda, Patricio trabajó allí por
el evangelio desde el 432 hasta el 461. Su vida y obra como "el Apóstol de los
Irlandeses" son un testimonio de cómo Dios llama a ciertos hombres y mujeres,
incluso algunos desde la oscuridad y la esclavitud, a hacer su voluntad. A
través de diversas experiencias, Dios moldea sus pasiones y deseos, y luego
los dirige de alguna manera singular para convertirse en siervos de Cristo. La
historia del cristianismo está adornada con relatos de aquellos que se
convirtieron en destacados siervos de Dios incluso proviniendo de la total
oscuridad.
De estos relatos que nos deja la historia y la providencia de Dios, aprendemos
lo importante que es no depender del reino del hombre. El único reino duradero
es el reino de Jesucristo. Nos enseña que la salvación no es por nuestros
propios logros, sino solo por la gracia a través de la fe en Jesucristo. También
nos enseña que Dios está trabajando incluso en las circunstancias más
adversas, y puede usar a las personas más improbables para llevar a cabo su
obra salvadora entre las naciones.
Contexto
Algo que resalta muy bien la historia de Abraham en las Escrituras es que Dios
posee el poder absoluto en el cumplimiento de todas sus promesas, expresado
diferentemente, la historia de Abraham está llena de eventos sobrenaturales
que desembocan en el cumplimiento de las promesas. En términos elegantes,
la historia de Abraham no es más que una expresión del monergismo absoluto
divino.
Esto explica por qué tanto en la vida de Abraham proceden contrario a la
naturaleza. No que Dios necesite hacer gala de su inconmensurable potencia,
sino que este era el medio más convincente que demostraría que Dios está por
encima incluso de las leyes de la naturaleza, las trasciende por completo. En
definitiva, a Abraham no se le permitió hacer nada a través de sus propias
fuerzas o recursos para realizar lo que aseguraba la santa promesa.
De hecho, este tema que las fuerzas de Dios obran solas sin necesidad de
ningún apoyo de ningún tipo nos es ilustrado en el relato de Abraham,
intentando ayudar a Dios, procediendo con el Todopoderoso proponiendo un
principio de sinergismo, es decir, el hombre colaborando con Dios. Pero esto no
fue aceptado por la razón de que Ismael era el producto de la naturaleza,
mientras que se requería de un producto sobrenatural.
Abraham fue mantenido sin hijos hasta una edad en la que estaba “ya casi
muerto”, para que la omnipotencia divina pudiera ser evidente como la fuente
del nacimiento de Isaac.
Oración
Idea Homilética: es llamada descendencia de Dios aquellos que naciendo
libres de la Ley provienen del Espíritu
¿por qué?
I. Porque su llamado proviene de Dios (v. 1 –
7)
Poca gente vino al mundo con tanta expectativa como lo hizo Isaac, su nombre
significa “risa” lo que, si me preguntan, es un nombre apropiado, dadas las
circunstancias de que ambos padres ya eran viejos y su madre siempre fue
estéril, quien tenga la vista puesta en lo natural y animal por supuesto que
desconfiará, de hecho, cuando Sara recibió la promesa se rio en desconfianza
y duda.
El tan esperado niño prometido, fue llamado a la vida del mismo modo en que
los cielos y la tierra fueron formados, recordemos que el tema principal en todo
el libro de génesis es mostrarnos al Dios que creó todo, y pensar que Dios hizo
tan grande maravilla con quienes merecían tan poco, mejor dicho, quienes
merecían tanto castigo.
Es por esta razón que decimos con toda seguridad que la descendencia de
Dios esta conformada de aquellos que son llamados por Dios a la vida. Y es
suficientemente curioso que, en este caso, como en muchísimos otros en las
Escrituras, Dios llama de su descendencia a un niño que acaba de nacer,
Padres, esto es una señal.
Si usted tiene una relación de amistad con Dios basada en la gracia divina y la
fe, sepa muy bien que sus hijos nacen bajo las mismas bendiciones que usted
goza ahora como creyente, es su responsabilidad e incluso más que
responsabilidad, su honor el criar a sus niños en el conocimiento de estas
verdades, desde tan temprano como les sea posible, que Dios nos ayude con
esta extenuante y a la vez tan gratificante tarea.
No espere un segundo para enseñarle a su hijo y considerarlo parte de la
iglesia, hacer lo contrario es hacer lo que pretende enseñarnos ese germen
que se infiltró en nuestras iglesias, que está para hacer jóvenes incrédulos y
rebeldes al Dios creador de todo. Padres creyentes sepan bien que el momento
que su hijo es concebido está en su poder la vida de uno de los pequeños de
Dios.
Recuerde que Isaac fue llamado la descendencia que Dios prometió a Abraham
antes de hacer nada bueno o malo, incluso antes que su hermano se mofara
de él. De la misma forma fuimos escogidos en el Señor para salvación,
nosotros y nuestros hijos. “Porque para vosotros es la promesa, y para
vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro
Dios llamare. Hechos 2:39”
Pablo cita Isaías 54:1 en su carta a los gálatas capítulo 4, haciendo alusión a lo
que acontece en este tan esperado capítulo de génesis
Porque está escrito:
Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;
Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;
Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.
Gálatas 4:27
Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá
conmigo. Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar
a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez.
Génesis 21:6-7
En un sentido, Isaac es un tipo de nuestro Señor Jesucristo, prometido al
pueblo del pacto de Dios y tan esperado por tanto tiempo, en él realmente
cobran vida todas las promesas antiguas hechas a los padres de la fe, en él es
cumplida la promesa de la simiente que aplastará la cabeza de la serpiente, en
él es cumplida la promesa hecha a Abraham que su descendencia será
innumerable como las estrellas del cielo, la promesa que será bendición para
las naciones del mundo.
El eterno Hijo de Dios, aquel que por los suyos da su vida y la vuelve a tomar,
que no solo calma las aguas del mar, que no solo le dice a las montañas
“muévete y échate en el mar” sino que más impresionantemente que eso de las
piedras hace surgir adoradores, de las piedras de nuestros corazones se formó
corazones blandos que escuchan la voz de Dios, aquellos son llamados
eficazmente a ser la descendencia de Dios por la fe y por la gracia de Dios
¿Quién hubiera dicho que Dios enviaría a su Hijo a morir por nosotros? ¿su
Espíritu para hacernos santos? ¿sus ángeles para servirnos? ¿Quién hubiera
dicho que pecados tan grandes serían perdonados, que servicios tan
mezquinos serían aceptados y que gusanos tan indignos serían integrados en
el pacto?
Capítulos antes vemos hasta con desagrado el rumbo que toma la humanidad
en el génesis, incluso aquellos que hallan favor en los ojos de Dios nos dejan
tanto qué desear, pero esto nos deja una gran lección, no se trata de lo que el
hombre es capaz de hacer, ya que si fuera dejado a esta labor no habría
esperanza alguna, sino que trata de lo que Dios es capaz de hacer, sí Abraham
oró e intercedió por Sodoma y Gomorra, sin embargo, las ciudades quedaron
convertidas en azufre y fuego.
Sí, Lot protegió a los divinos mensajeros, pero a costas de ofrecer a sus hijas
como si fueran carne de cañón. A Abraham no le pareció grave a su oído
cuando su mujer le dice que se llegue a la esclava para ayudarle a Dios con
traer un heredero, ya que su edad parecía ser un impedimento para el Dios
eterno, al menos, eso es lo que pensaban Sara y Abraham.
Como se ha dicho y repetido una y otra vez desde este púlpito, nuevamente
haré uso para expresar la misma idea, no se trata del que corre, del que hace,
del que agradece no ser como aquel publicano que se golpea el pecho y
reconoce que es indigno de cualquier misericordia divina. La salvación, la vida
en Cristo, la comunión en la iglesia es todo el desarrollo y el cumplimiento de la
promesa divina, es todo producto de su llamado a ser parte de su
descendencia.
Por lo tanto, sólo nos queda confiar en Dios, nos queda golpearnos el pecho y
reconocer nuestro estado de total dependencia de la gracia divina. Puede que
al recibir la promesa en un inicio no la entendamos y nos falte fe, pero Dios
trabaja de forma que esa risa incrédula se convierta en risa de gozo y alegría al
ver la promesa divina cumplida.
II. Porque son guardados en la persecución
29
Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que
había nacido según el Espíritu, así también ahora.
30
Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no
heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. Gálatas 4:29-30
En gálatas 4 pablo habla de que antes los gálatas eran esclavos de aquellos
que no eran dioses y por la predicación del evangelio por parte de pablo fueron
librados de tal esclavitud por parte de Dios que nos pone ahora no en posición
de esclavo, sino en posición de herederos en Cristo.
Por ello, es que Pablo con asombro hace una llamada de atención a los gálatas
que habiendo dejado en tiempo pasado una esclavitud querían meterse en otra
esclavitud, de hecho, una peor esclavitud si me lo preguntan a mí. Qué
interesante es que Pablo haga esta comparación y algo más que llama a la
mirada es qué tan dominado por la Escritura estaba Pablo, citando en cada
oración que podía porciones de nuestra amada Escritura.
Entonces ¿qué nos ilustra Pablo en esta porción de gálatas? Que el hijo de la
esclava perseguía al hijo de la promesa, nuestra porción dice que este niño se
burlaba del verdadero heredero, podríamos decir que lo motivaban los celos,
envidia o que simplemente eran juegos de niños, actitudes normales de niños.
Pero lo que en realidad acontecía era más grande que eso, Pablo nos abre el
panorama de lo que de verdad acontecía: El hijo de la esclava perseguía al hijo
de la promesa. El hijo de la serpiente quería herir el calcañar del hijo de la
simiente de la mujer, el tema que recurre en génesis, una y otra vez.
Si lo vemos en los ojos de Abraham, la petición de Sara era un poco
descabellada, ¿botar al niño y a su madre sólo por unas burlas? Sí, la burla y
hacer “leña del árbol caído” es pecado y uno feo y desagradable, pero Dios
respalda la petición de Sara, siendo en primer lugar el mismo Dios que ordena
a Abraham a hacer como le dijo Sara, qué interesante giro en la trama, la
primera vez que Abraham hace caso a Sara sólo trajo dolores de cabeza y
malos ratos, pero en esta segunda ocasión Dios respalda a la esposa de
Abraham y es para la preservación y buena crianza del hijo de la promesa.
Me viene a la mente todo el libro de Hechos, es una seguidilla de estos
acontecimientos, los hijos de la promesa predican, son perseguidos, son
puestos en cárceles, en una ocasión los libra un ángel, en otra cantan himnos y
salmos y la tierra se sacude y los libera, en otras ocasiones valiéndose de
medios naturales son colgados medio muertos por una canasta, apelan al
César y con cadenas y penosas penalidades predican el evangelio, en medio
de enfermedades, maltratados, en peligro de muerte por los caminos, peligros
de tormentas, como muertos pero vivos por la alegría del Evangelio.
Algunos mueren apedreados injustamente, sólo porque los hijos de la esclava
querían satisfacer el morbo de ver a uno de los hijos de la promesa expirar su
último aliento, pero ni aun esto quita el gozo, esta persecución no puede
quitarnos el amor y la protección del Padre, el valiente Esteban mientras era
apedreado vio al Hijo de Dios sentado a la Diestra del Padre.
Aquellos hijos de la promesa que provienen del Espíritu son guardados por
Dios AUN EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN, no dice en ningún lugar de la
Escritura que no habrá persecuciones, pero tenga por hecho que Dios cuida de
su alma.
Dios nos guarda de manera sobrenatural aun por los medios naturales, es
decir, por medio de su providencia, la Escritura hoy nos muestra una madre
preocupada por su niño siendo abusado por su hijastro. Así que no tenga
temor, si halla contradicción, burla o que alguien lo tenga por poca cosa, ellos
intentarán burlarse de usted, pero a nosotros nos sostiene el Espíritu pues
hemos sido llamados descendencia de Dios por la fe.
III. Porque los hijos de la esclava vagan por el
desierto
Finalmente, nos queda visitar a Agar y al niño Ismael, vagando en el desolado
desierto, aunque Abraham los provisionó de dinero, comida y agua, y teniendo
en consideración el dolor que le causaba a Abraham que ellos partan de la
familia por no saberse comportar, me parece totalmente imposible que
Abraham los haya mandado al desierto a morir, simplemente los designios de
Dios eran otros.
Dios acude a la ayuda de Agar por medio de un ángel, sea debido al desgaste
físico o emocional, se necesitó de la ayuda del ángel para que vean la provisión
que estaba justo delante de sus ojos, pero no los juzguemos, nosotros no
somos nada diferentes.
Aquí ocurre algo sensacional, muchas veces pasado por alto, y es que el ángel
le dice a Agar que hará una gran nación de Ismael, por ello es que aquel niño
gozará del cuidado divino, pero la razón para esto no viene de ninguna virtud o
algo que Dios haya visto en ellos, en todo caso, fue El Señor el que finalmente
dio el visto bueno para despacharlos fuera del campamento de Abraham
debido a su mala disposición respecto al hijo de la promesa.
La razón que Dios da para hacer una gran nación a Ismael es que es el hijo de
su padre, es el hijo de Abraham. Verán, Abraham tiene un pacto con Dios,
donde Dios promete a Abraham llenarlo de descendencia y aunque Dios mismo
le informa a Abraham que de Isaac le será llamada descendencia y que Ismael
debe ser despedido del campamento del pacto, Dios en su sabiduría y
propósito y designio decide aplicar las bendiciones del pacto en el que nació
Ismael
Sus hijos, mis queridos amigos, son bendecidos no sólo por las acciones que
usted hace, cuánto trabaja o cuánto tiempo pasa con ellos, de hecho, y con
riesgo de ser despreciado le digo que su hijo tiene una cierta probabilidad de
convertirse en atleta profesional, puede que esta varíe de acuerdo a la
habilidad del niño en cuestión, aun así, tenga en consideración que por el bien
de esos niños no se salte la iglesia, no se salte instruirles en casa respecto al
Dios que se hizo hombre, murió y resucitó.
Hay probabilidades de que su niño se convierta en atleta profesional, pero no
se comparan a la seguridad que su hijo estará algún día delante del gran trono
blanco o del tribunal de Cristo. En aquel momento estoy seguro deseará haber
instruido al niño en su camino, deseará haberle mostrado ese pacto que usted
tiene, que él sea un hijo de la promesa, concebido por el Espíritu.
Al final de todo, de nada le sirvió a Ismael que su padre tenga esa relación con
Dios, de nada le sirvió ser bendecido en su paso por esta tierra por la relación
de su padre con el Todopoderoso.
Parán era un lugar silvestre, adecuado para un hombre rudo como Ismael. Los
que nacen según la carne se acomodan al desierto de este mundo, pudiendo
dar rienda suelta a sus instintos más retorcidos o a su sometimiento impiadoso
a la Ley, mientras los hijos de la promesa que se dirigen a la Canaán celestial
no pueden tener reposo hasta que están allá. Sin embargo, Dios estaba con el
muchacho; su bienestar exterior se debía a esto, tristemente, no podemos decir
más que esto.
IV. Conclusión
Concluyendo, hemos observado cómo aquellos designados como
descendencia de Dios son aquellos nacidos del Espíritu, no de la carne ni de la
ley. Esta filiación no se basa únicamente en la herencia biológica, sino en el
llamado divino y la gracia de Dios. Como Isaac, estamos llamados a ser hijos
de la promesa, bendecidos y custodiados por Dios incluso en medio de la
persecución.
Sin embargo, también hemos examinado el contraste con los hijos de la
esclava, personificados en Ismael, quienes vagan por el desierto de este
mundo, sin la misma seguridad y herencia espiritual. Aunque puedan recibir
bendiciones temporales, carecen de la conexión íntima con Dios que
caracteriza a los verdaderos hijos de la promesa.
Por tanto, la importancia de esta verdad no puede ser subestimada. Como
padres y miembros de la familia de Dios, debemos asumir seriamente nuestra
responsabilidad de criar a nuestros hijos en el conocimiento de la promesa y la
gracia de Dios. Debemos guiarlos en el camino de la fe, asegurándonos de que
comprendan su identidad como hijos de Dios y herederos de su promesa.
En última instancia, nuestra confianza no radica en nuestras propias
habilidades o en las circunstancias externas, sino en el poder y la fidelidad de
Dios. Él es quien nos llama, nos guarda y nos lleva a nuestro destino final en su
presencia. Que podamos vivir cada día en esa confianza, sabiendo que somos
amados, protegidos y destinados para la eternidad con nuestro Padre celestial.