RAPHISA.
Revista de Antropología y Filosofía de lo Sagrado
Review of Anthropology and Philosophy of the Sacrum
ISSN: 2530-1233 e-ISNN 2603-6053 Nº 7, enero-junio (2020) pp.: 79-88
SHINTO: UNA PUERTA DE ENTRADA A LA
CULTURA JAPONESA Y UN ACERCAMIENTO A LA
MITOLOGÍA JAPONESA
SHINTO: A DOORWAY THROUGH JAPANESE CULTURE
AND AN APPROACH TO JAPANESE MYTHOLOGY
Diego López García1
Universidad de Sevilla (España)
Resumen: El artículo nos presenta una de las formas de acerca-
miento y puerta de visualización de la cultura japonesa conociendo sus
métodos y costumbres. Uno de nuestros objetivos es dar a conocer cómo el
Shinto interviene de manera fehaciente y práctica dentro del costumbris-
mo y cultura en la sociedad japonesa, y cómo este ha trascendido desde sus
más remotos orígenes hasta la actualidad más contemporánea en dicha
sociedad y cómo se ha extrapolado a otras culturas para alcanzar el conoci-
miento más profundo sobre las mismas. Nuestro artículo muestra de cómo
una religión puede seguirse o adaptarse para quedarse fuera de los límites
que son marcados por una sociedad con grandes arraigos en la mitología
que los conforman.
Palabras clave: Shinto, Dō, Budō, Kami, Matsuri.
Abstract: The article introduces one of the ways of approach and a
visualization door of Japanese culture knowing its methods and customs.
One of our objectives is to show how Shinto intervenes in a reliable and
practical way within the customs and culture of Japanese society, and how
it has transcended from its most remote origins to the most contemporary
news in that society and how it has been extrapolated to other cultures to
reach deeper knowledge about them. Our article points out how a religion
can enter or remain outside the limits that are marked by a society with
deep roots in the mythology that makes them up.
Keywords: Shinto, Dō, Budō, Kami, Matsuri.
[1] Profesor de japonés en el Servicio de Lenguas Modernas de la Universidad de Huelva y
doctorando en Filosofía en la Universidad de Sevilla
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要約
この記事では、アプローチの方法の1つを紹介し、その方法と習慣を
知っている日本の文化の視覚化の扉として紹介しています。 私たちの目的
の1つは、神道が日本社会の慣習や文化の中で信頼できる実用的な方法で介
入し、その最も遠い起源からその社会の最も現代的なニュースにどのように
移行し、どのように外挿されているかを示すことです それらについてのよ
り深い知識に到達する他の文化。 私たちの記事は、 宗教がどのように
神話に根ざした社会によってマークされている限界の外に出入りすることが
できるかを指摘しています。
1. Shinto
Si queremos entender parte de la mitología japonesa, empezare-
mos contextualizando y haciendo alusión a un texto que encontramos en
nuestros archivos de investigación y que proviene del Departamento de
Información Pública, Ministerio de Asuntos Extranjeros del Japón en con-
creto una publicación denominada “Temas sobre Japón”, nº 6- E2 (marzo
1966).
En este número en concreto se trata un tema que nos va a servir de
modo introductorio a nuestro artículo sobre mitología nipona y en concreto
sobre el Shinto.
Nos cuenta que las principales religiones más conocidas e impor-
tantes en el archipiélago japonés son clasificadas por orden de importancia
el “Sinto, el Budismo y el Cristianismo”, como vemos en la publicación de
1966 y creemos que por una poco acertada traducción escriben “Sinto” con
el Kanji2 (神) que se lee como Shin y si le añadimos Dō (道), se pronuncia-
ría Shinto (ahora le resultara más familiar esta lectura en japonés). Según
la traducción que nos da Ceinos significa: “dios, espíritu, extraordinario,
mente”.
Si leemos el capítulo 23, nos describen el Shinto como “la vía de
los kami”. Si queremos comprender el concepto kami, necesariamente ten-
dremos que desprendernos de la preconcepción que se nos ha dado por la
palabra dios, debido a que es un vocablo que se utiliza en la traducción del
japonés al inglés. En dicho capítulo nos narra que la palabra kami posee
diversos significados. Puede hacer alusiones a los espíritus que conforman
[2] Pedro Ceinos y Pepa Arteaga, 2014, Kanjis Japoneses, Miraguano S.A., Madrid, España.
[3] Michiko Yusa, traducido por Francisco López Martín, 2002, Japanese Religions, Londres,
[Link].
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la naturaleza (montañas, ríos, árboles, mares), que son conceptualizados
y referenciados a su vez como seres vivos y con la connotación de sagrado,
así también se hacen alusiones a la deidad que habita en dichos objetos
naturales. Vamos a citar a colación de estas significaciones las palabras
del erudito Norinaga Motoori (1730-1801):
“Whatever seemed strikingly impressive, possessed the quality of ex-
cellence and virtue, and inspired a feeling of awe was called kami.” Here
“the quality of excellence” refers to an enormous power which has great
influence over many things. It is beyond human power or human capability
and brings good fortune and happiness to man but at the same time it may
bring misfortune or evil as well.
Japanese Myth
“Lo que parecía sorprendentemente impresionante, poseía la cali-
dad de excelencia y virtud, e inspiraba un sentimiento de asombro se lla-
maba kami”. Aquí “la calidad de excelencia” se refiere a un enorme poder
que tiene una gran influencia sobre muchas cosas. Está más allá del poder
humano o la capacidad humana y trae buena fortuna y felicidad al hom-
bre, pero al mismo tiempo también puede traer desgracia o maldad.
Mito japonés
Podemos considerar el Shinto como la fe nativa del pueblo japonés,
teniendo en cuenta que es considerada de facto como algo más que una re-
ligión, ya que engloba las ideas, actitudes y las formas de hacer cosas que
forman parte integral de la cultura japonesa durante la mayor parte de los
dos milenios transcurridos. El Shinto, a diferencia de las otras religiones
que hacíamos referencia al principio de este artículo, no tiene un funda-
dor conocido, ni posee escrituras o textos sagrados. Si nos referimos a la
palabra Shintoismo es un término que alude a diferentes religiones en no-
menclatura generalista, pero si al contrario lo tomamos a nivel personal,
el Shintoismo compromete fe hacia la deidad aclamada, en nuestro caso el
kami, y además introduce la mente espiritualista de los kami a través de
su veneración y ceremonia participativa.
El Shinto nace con la llegada de la propia civilización japonesa y
que se ha ido desarrollando paulatinamente a través de los siglos y con-
tinúa en la sociedad actual de forma participativa y generalizada en Ja-
pón. El uso del vocablo Shinto aparece referenciado por vez primera en el
Nihonshoki (Las crónicas de Japón) a principios del siglo VIII, para dar
significante a esta fe nativa en contra posicionamiento de las religiones re-
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cién llegadas de fuera como son Budismo, Confucianismo, Taoísmo y más
tarde el Cristianismo. La palabra Shinto (camino de los dioses) fue adop-
tada del chino escrito (shén dào4 ). En Shinto, no hay precedentes de fe en
el concepto de un dios absoluto, que sea el iniciador de la vida de los seres
humano ni como creador absoluto de la naturaleza: es más acertado lo que
alude Norinaga Motoori, para el entendimiento de los conceptos culturales
japoneses. En los principios más remotos, los japoneses no distinguieron
la existencia espiritual de la material, a sabiendas que ambos eran in-
divisibles, y que forman un conjunto en su sentido espiritual. Según la
cosmología Shinto, el mundo se crea con la imagen de un solo kami que es
el que representa el universo, y los siguientes son los kami de nacimiento
y crecimiento. Desde el cielo, aparecen un kami masculino y un kami fe-
menino que dan vida a varias deidades, la tierra y la naturaleza, y a sus
habitantes. La fe Shinto parte de esta premisa mitológica, y es por lo que
podemos ver claramente que el Shinto no diferencia la continuidad entre
kami, naturaleza y seres humanos.
El Budismo fue introducido en Japón allá por el siglo VI y poco a
poco comenzó a calar en la sociedad japonesa. En primera instancia no
hubo un conflicto marcado entre el Budismo y lo que ellos ya tenían en
su cultura: el Shintoismo. Llegaron a fusionarse de una manera única,
llegando incluso a los más altos estandartes el propio Emperador de Ja-
pón (Tenno) que veneraba y adoraba a Buda a la vez que a los Shinto
kami (deidades Shinto). Esta fusión de kami y Buda fue denominada como
Shin-Butsu-Shugou (神仏習合). Esta mezcla continuó patente hasta fina-
les del siglo XIX. Hoy en día continúa y es por lo que normalmente muchos
japoneses no suelen tener una idea de separar y distinguir entre los tem-
plos budistas y los santuarios Shinto o entre un Buda y un kami. Es por
lo que hemos observado que ambas deidades son entidades que atesoran
un respeto y una adoración por igual y sin distinción entre los japoneses.
Si tuviéramos que hacer una estadística entre los seguidores oficiales de
Shinto en Japón sería una ardua y dura tarea, ya que normalmente practi-
can varias. Normalmente todos los ritos de “vida y nacimiento” suelen ser
manejados por los Shinto y los ritos de “muerte y enfermedades” suelen
ser tratados por el Budismo. Es por lo que sabemos por experiencia propia
que la práctica de ambas es totalmente compatible y contemplada por los
japoneses.
En el propio Kojiki5 se narran los hechos: El Emperador Tenno
fue un descendiente de Amateratsu-Omikami (la deidad del sol) y que está
[4] Shén dào (lectura en chino, significa camino o estudio filosófico)
[5] “Registro de cosas antiguas”, libro histórico más antiguo que se conserva sobre la historia
de Japón.
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consagrado al gran santuario de Ise. Desde la fundación de la nación, el
mismo Emperador Tenno llevaba a cabo rituales Shinto en el Palacio Im-
perial para venerar a las deidades, para que la gente tuvieran una felici-
dad y un bienestar que estaba íntimamente relacionado con dichos ritua-
les. Estos rituales eran asistidos por personas que los realizaban varias
veces a lo largo del año. De hecho hoy en día continúan realizándose. El
gran santuario de Ise está situado en la prefectura de Mie y está dedicado
a dicha deidad. Hay una gran cantidad de santuarios Shinto a lo largo de
Japón, y cada uno de ellos ha sido venerado por los habitantes de la zona
desde que su fundación y ha hecho que se mantengan unos estrechos lazos
entre la comunidad local a través de las actividades religiosas y de ritua-
les por medio a los llamado Matsuri (festivales) (祭り), interiormente con
una gran deuda mediante bendiciones a la naturaleza. El pueblo japonés
ha llegado a reconocer los poderes espirituales que dieron vida, fertilidad
y prosperidad. Los espíritus divinos habitan en toda la naturaleza y son
los que atraen alegría y generosidad al ser humano. Las montañas y los
valles y asimismo como los mares son observados como morada para lo
divino. Otros objetos naturales, como árboles, rocas y demás manifesta-
ciones naturales son considerados como símbolos de divinidad. Por medio
de este contacto profundo con la naturaleza y lo divino, los japoneses han
continuado como tradición de gran respeto e inspiración por su belleza
espiritual y paralelamente han venerado a lo largo de su historia a sus
antepasados. En primera instancia, los ritos eran realizados en libertad
y en plena naturaleza al aire libre, y normalmente no era usual utilizar
un edificio para realizar los mismos, sino que elegían una pequeña parce-
la que acordonaban y demarcaban como sagrado, un árbol con una cuer-
da alrededor era marcado como sagrado. Posteriormente y con la llegada
del Budismo a Japón, la gente comenzó a adorar imágenes de Buda que
eran colocadas en lugares para su veneración, es de aquí cuando se pasó
a consagrar a los espíritu kami dentro o en un edificio y es una tradición
popular que se ha mantenido a lo largo del tiempo. Los japoneses a lo largo
de su existencia realizan una serie de visitas de manera individual a sus
santuarios donde piden la protección divina y dan gracias por las bendi-
ciones de las deidades presentes. Todos estos rituales nacen con el modo
hatsumiya, siendo una ceremonia que celebra la primera visita de un ser
humano recién nacido a un santuario donde la deidad local lo reconoce-
rá como un nuevo miembro de la misma. Luego, existe el ritual llamado
shichi-go-san, donde los niños y niñas en su quinto año y séptimo de vida
visitan un santuario para dar muestra fehaciente de su crecimiento salu-
dable y recibir las bendiciones de dichos entes divinos. Luego, a lo largo de
su vida, buscan ritos especiales de purificación y bendición en diferentes
estadios hasta alcanzar la madurez. Uno de los actos más significativos en
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vida es la ceremonia del matrimonio, cuando la novia y el novio intercam-
bian brindis y rituales de sake frente a su deidad, donde prometen un voto
de gran importancia. Otros ritos de purificación y oración son realizados
varias veces al año. Lo que los japoneses persiguen no es otra cosa que
tener una vida llena de paz y alegría en comunión con lo divino y con la
presencia de la naturaleza que es testigo de la vida en la tierra.
Vamos a describir brevemente los festivales (Matsuri) que se suce-
den a lo largo de las cuatro estaciones, y donde se ofrecen agradecimientos
a las deidades por su generosidad. Cada santuario Shinto lleva a cabo
una increíble cantidad de festivales a lo largo del año, y cabe destacar que
todos los cambios estacionales están relacionados con el cultivo del arroz,
debido a que el cultivo del mismo es uno de los medio de vida tradicionales
más importantes de Japón.
En el festival de primavera, la gente reza por una rica y abundante
cosecha. En otoño, los aldeanos agradecen a la deidad porque les propor-
cionen los cultivos de la temporada. En la cálida y húmeda estación de
verano las oraciones de la comunidad son dirigidas para ahuyentar los
desastres y desgracias. Y ya en los festivales de invierno, sus oraciones y
plegarias van dirigidas al renacimiento de la vida y a la rica cosecha de la
siguiente primavera. Es un ciclo que se repite a lo largo de los años.
Las ofrendas que se realizan en estos festivales suelen ser comi-
das, música y bailes tradicionales, ofreciendo principalmente arroz, sake,
agua, sal, verduras de temporada, frutas de temporada, carnes y pescados
de primera calidad para sus deidades. Después de dichas ofrendas, las
personas comparten estos alimentos para obtener fortaleza espiritual por
parte de la deidad, específicamente desean una vida simple y pacífica para
todos. Los festivales Shinto no solo están limitados a los lugares sagrados
o santuarios, también suelen realizarlos en sus hogares, suelen instalar
altares en el centro de su vivienda en modo de residencia espiritual de sus
antepasados, a quienes les agradecen la vida diaria y les veneran por la
paz mundial, esto es un aspecto importante dentro de la fe en la cultura
japonesa.
1 de enero (正月, Shōgatsu): el día de año nuevo es un día para
recibir a las deidades con ofrendas y tenerlas distraídas con delicias espe-
ciales. Todos los miembros se reúnen y celebran este día como en occidente
se suele celebrar la navidad. El espíritu de las deidades llena la casa.
3 de febrero (節分, Setsubun): es un festival donde se lanzan frijoles
o alubias para ahuyentar a los malos espíritus, los miembros de las fami-
lias gritan oni wa soto (sacar a los demonios) y fuku wa uchi (que entre la
felicidad). El día siguiente a Setsubun es Risshun (primer día de primave-
ra) y se cree que es el comienzo del año según el calendario lunar.
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3 de marzo (ひな祭り, Hinamatsuri) (festival de las muñecas): es
donde se pide para que los jóvenes eviten el mal, el hogar es decorado con
plataformas con alfombras rojas donde se exhiben los hina dolls (muñecas
ornamentales vestidas con trajes tradicionales de la corte del periodo (平
安, Heian), flores de durazno y pasteles de arroz acompañan este ritual.
5 de mayo (端午, Tango) (こどもの日, Kodomo no Hi) (festival del
niño): dedicado a los más pequeños, las familias con pequeños, decoran los
hogares levantando enormes cometas en forma de carpas, armaduras de
samurai en miniatura y muñecas guerreras con una oración para un creci-
miento saludable de los niños.
30 de junio (夏越しの大祓, Nagoshi-no-Oharae) (purificación del
verano): se celebra a mediados de año, donde se realizan ceremonias para
librarse del pecado e impurezas.
13-16 agosto (お盆, Obon) (festival de los ancestros): es uno de los
dos rituales más importantes del año junto a los de año nuevo. Se les da
la bienvenida a los espíritus ancestrales, donde son entretenidos y deleita-
dos, y se despiden hasta el año siguiente.
15 noviembre (七五三, Shichi-Go-San) (7-5-3): es un evento para los
niños; las niñas en su tercer y séptimo año y los niños es su quinto año se
visten con kimono y visitan los santuarios para recibir bendiciones divinas
y rezar por un crecimiento saludable.
31 diciembre (祓, O´Harae (la gran purificación): se celebra el últi-
mo día del año es donde se eliminan todos los pecados, impureza y desgra-
cias para empezar con un nuevo año y una nueva vida.
Estos son los principales festivales pero no los únicos, una gran
variedad de festivales y rituales de temporada se realizan en diferentes
zonas de Japón, simbolizando la mentalidad japonesa, así como la sabidu-
ría de sus antepasados.
Según su situación, Japón, al estar situado al este del continente
asiático, consta de cuatro islas principales: Hokkaido, Honshu, Shikoku
y Kyushu. Estas islas se extienden de noreste a suroeste, junto con unas
siete mil islas más pequeñas. En comparación con su extremada estrechez
de tierra, Japón presenta una gran variedad de regiones: geográficamen-
te tiene una gran diversidad de mares, ríos, montañas, valles y llanuras.
Además, los bosques cubren casi el setenta por ciento de toda su masa
continental. El clima es normalmente templado, con estaciones claramen-
te definidas de las cuatro estaciones que conocemos, aunque sí hay una
acentuada diferencia significativa de temperatura entre las regiones del
norte y del sur. Es por lo que se considera que estas condiciones geográ-
ficas y climáticas son las que han dado lugar y han servido de influencia
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en el desarrollo de la forma de pensar japonesa y sus actitudes hacia la
naturaleza, así como su concepción de la divinidad.
Cada cultura tiene su propia mitología y leyendas. Transmiten la
espiritualidad de sus ancestros antiguos a sus ascendentes. En consecuen-
cia, la mitología y las leyendas se valoran como el patrimonio cultural más
importante de las personas. En nuestro caso, el Kojiki es la forma más an-
tigua de literatura que existe actualmente, es una compilación procedente
del año 712 d.C. formulado por orden del Emperador. Según el mismo, en
el comienzo del universo aparecieron varias deidades (kami) del caos. Un
kami masculino y otro femenino aparecieron y dieron a luz las islas de Ja-
pón, así como al entorno natural y a varias deidades más que se convirtie-
ron en los antepasados de los japoneses y estos consideraron que todas las
cosas de este mundo tenían su propia espiritualidad debido al nacimiento
de la pareja divina. Es por lo tanto, la relación y conexión entre el entorno
natural y las personas la relación divina la que da fe de ello.
Del mismo modo, la sociedad agrícola basada en el cultivo de arroz
no puede existir sin unificación y armonía entre todos los elementos pre-
sentes en la tierra: es una comunión entre montañas, ríos, sol, lluvia, ani-
males y planta y todo con la cooperación de las personas. Tenían la idea
que podían hacer que su sociedad floreciera solo con el trabajo en conjunto
y con su interacción y ayuda en comunidad. En el territorio japonés encon-
tramos aún más de un 67 por ciento de bosque, esto no solo es fruto de su
geografía montañosa, también es debido al respeto hacia los mismo con
el trato espiritual que se da del mismo, convirtiéndose en un sistema de
valores naturalistas muy arraigado y respetado. El respeto y la reverencia
hacia la montaña como kami coinciden con el comienzo de una conciencia
que la montaña es un recurso hídrico que le proporciona el agua para el
cultivo del arroz, y es por lo que se le considera sagrada. Esta es una fe
no solo con la montaña sino con todos los elementos que confrontan la na-
turaleza en su tierra. Todo es un conjunto de deidades que interactúan y
conviven en simbiosis mutua. Los edificios y el camino que encontramos al
aproximarnos a un santuario generalmente están rodeados por una gran
arboleda, y desde siempre se ha respetado la presencia de lo sagrado en los
mismos y es por lo que el Shinto no podría existir aparte de la naturaleza.
Se cree que tanto los humanos como la naturaleza son hijos de kami, y que
conviven en armonía juntos como miembros de la misma familia.
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2. Conclusiones
Estamos ante una libertad de culto. En la larga historia de Japón,
se produjeron numerosos acontecimientos que motivaron cambios sustan-
ciales. El principal de estos fue la finalización de la guerra en el año 1945.
La religión no constituyó una excepción entre los aspectos de la vida na-
cional que experimentaron considérales modificaciones en el Japón de pos-
guerra. Como dato significativo, el propio Emperador no se consideró más
a sí mismo como de carácter divino; se prohibió la protección del Shintois-
mo por parte del Estado y, en tanto la Constitución de 1889 garantizaba
la libertad de culto bajo ciertas condiciones, la nueva Constitución de 1947
reconoció dicha libertad de forma absoluta. El artículo 20 de la Constitu-
ción estable: Ninguna organización religiosa recibirá privilegios del Esta-
do ni tampoco ejercerá autoridad política. Nadie está obligado a participar
en actos, celebraciones, ritos o prácticas de cualquier índole. El Estado y
sus organismos se abstendrán de intervenir en la educación religiosa y en
cualquier otra actividad de esa naturaleza.
Siendo en Shinto el culto a los antepasados y con origen en las anti-
guas tradiciones relacionadas con los dioses ancestrales, no posee una doc-
trina codificada ni credo alguno, resumiéndose en una veneración que se
guarda a los antecesores imperiales y a los espíritus ancestrales. El templo
Shinto es un lugar de culto dedicado a una deidad guardiana, cuyo espíritu
se halla simbolizado por un espejo de metal ubicado en el altar. El Shinto
constituía el sistema de mayor conexión con el Estado en razón que su de-
sarrollo se halla entrelazado con los orígenes mitológicos de Japón. Hubo
épocas en el que el gobierno cobró una apariencia de teocracia. Existían al
principio dos tipos de Shinto: el nacional o de santuario y el Shinto secta-
rio, que se desarrolló a finales del Shogunato Tokugawa (1603-1867). Justo
antes de la restauración Meiji en 1868, el gobierno instituyó un ministerio
de Shinto y designó al Shinto de santuario como institución nacional, otor-
gando al mismo tiempo a todos los suntuarios Shinto una condición de pri-
vilegio. Pero con la Constitución de 1947, todas las instituciones religiosas
fueron relegadas a una base de igualdad.
Lo que hemos podido comprobar a lo largo de nuestra investiga-
ción, es que para que los japoneses nos acepten en su sociedad y podamos
inmiscuirnos profundamente en su cultura existen una serie de puertas
que nos dan acceso a los mismos. Nos encontramos con la ceremonia del
té, arreglos florales, artes marciales, haiku, etc. Todos ellos tienen un de-
nominador común que hace posible el acercamiento a este tipo de culturas
mitológicas y cerradas y nos referimos al idioma, es algo que los japoneses
valoran con un alto grado de aceptación. Si ejemplificamos con las artes
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marciales, estas en su inicio tenían el carácter de Jutsu (técnica o método),
pero con la introducción del Shinto y del zen en gran manera ha sufrido
un cambio bastante interesante y es por lo que lo destacamos. En este
artículo que es predecesor de una Tesis Doctoral y de otros trabajos que
llevamos abordando hace décadas, el carácter que nos referimos el Dō (
道), coincidiendo con el que nos ocupa de Shinto, y este carácter hace al
Bujutsu (武術). Ejemplos: Jujutsu (柔術), karate-jutsu (空手術), Ninjutsu (
忍術), Kenjutsu (剣術), Aikijujutsu (合気柔術) y otros adquieran una con-
notación con el aliciente de “una forma de vida” una adaptación necesaria
para su correcta difusión como puerta de entrada y con el añadido de una
filosofía más profunda que se identifica con la cultura del pueblo japonés.
Budo transmuta en connotación no violenta y de paz como Judō, Karate
dō, Ninpō, Kendō, Aikidō etc. Todos estos anteriores se escriben de igual
manera que los anteriores pero cambiando Jutsu por dō.
Bibliografía
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