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Niní Marshall
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Niní Marshall
Niní Marshall, c. 1940.
Información personal
Nombre de nacimiento Marina Esther Traveso1
Otros nombres La dama del humor
La Chaplin con faldas
Nacimiento 1 de junio de 1903
Buenos Aires (Argentina)
Fallecimiento 18 de marzo de 1996 (92 años)
Buenos Aires (Argentina)
Causa de muerte Insuficiencia cardíaca
Nacionalidad Argentina
Familia
Pareja Felipe Edelmann
Marcelo Salcedo
Carmelo Santiago
Hijos Ángela Dora Edelmann de Abregó (1926-2022)
Información profesional
Ocupación Actriz, humorista, cantante, guionista, periodista, pintora
Años activa 1933-1988
Marina Esther Traveso (Buenos Aires, 1 de junio de 1903-Buenos Aires, 18 de marzo
de 1996),1 conocida por su nombre artístico de Niní Marshall, fue una actriz,
guionista y comediante argentina.2
Inició su carrera como redactora en la revista Sintonía en la década de 1930 bajo
el seudónimo de Mitzy.3 Incursionó como cancionista en una serie de programas
radiofónicos hasta que sus dotes para la comedia la llevaron a participar como
actriz y formar un dúo cómico con Juan Carlos Thorry. Su popularidad fue en aumento
y Manuel Romero la incorporó como actriz protagónica y guionista en la película
Mujeres que trabajan (1938).4 Entre 1939 y 1940, encabezó una trilogía dirigida por
Romero que incluyó los filmes Divorcio en Montevideo, Casamiento en Buenos Aires y
Luna de miel en Río.
Su observación minuciosa de la sociedad la llevó a crear dos personajes
emblemáticos, Catita y Cándida, dos arquetipos de la inmigración europea del siglo
XX, con los que intervino en gran parte de sus películas. A comienzos de los años
de 1940, encabezó las primeras superproducciones de la historia del cine argentino,
Carmen (1943), Madame Sans Gene (1945) —por la que obtuvo el premio a la mejor
actriz cómica de la ACCA— y Mosquita muerta (1946), todas dirigidas por Luis César
Amadori.4 Tras el golpe de Estado de 1943, Marshall debió exiliarse en México luego
de que las autoridades consideraran el lenguaje utilizado por sus personajes como
«una deformación del idioma».3La situación se volvió a reiterar en 1950 cuando, en
un confuso episodio, Marshall dejó de recibir ofertas de trabajo durante el
gobierno de Juan Domingo Perón.5
Su retorno al cine tras la caída del peronismo tuvo lugar en Catita es una dama
(1956), que no tuvo el mismo éxito que sus películas anteriores. Sus siguientes
actuaciones fueron en comedias de bajo presupuesto que le ofrecieron un lucimiento
limitado y tuvieron una mala recepción. En cambio, sus presentaciones televisivas
en los años de 1960 en el ciclo de Nicolás Mancera, Sábados circulares, generaron
repercusión en el público.4 En 1973, fue convocada por Lino Patalano para
desarrollar un espectáculo de café-concert, Y... se nos fue redepente, que alcanzó
más de 1500 presentaciones y le permitió llevar a escena todos sus personajes. A lo
largo de su carrera teatral, por su parte, se destacó en Coqueluche, Buenos Aires
de seda y percal y La señora Barba Azul. Su éxito como humorista le valió los
apodos de «la dama del humor» y «la Chaplin con faldas».67
Marshall se retiró del cine en 1980 después de filmar ¡Qué linda es mi familia!
junto a Luis Sandrini, aunque en 1985 publicó sus memorias y continuó trabajando
esporádicamente en televisión hasta 1988. Los últimos años de su vida estuvieron
marcados por los homenajes,5 entre los que destacan haber sido declarada «Ciudadana
ilustre de la Ciudad de Buenos Aires» en 1989 y merecedora del premio Podestá a la
Trayectoria en 1992. Al momento de su muerte en 1996, Marshall era considerada una
de las figuras del espectáculo más importantes y reconocidas de la Argentina.5 En
la actualidad, un teatro en Tigre y una calle de Puerto Madero llevan su nombre a
modo de reconocimiento.89
Biografía
Infancia y juventud
Niní Marshall en su niñez, cerca de 1904.
La vivienda de la calle Defensa 219, en la que vivió Marshall durante su infancia.
Actualmente es sede del Museo de la Ciudad.
Marina Esther Traveso1 —conocida posteriormente bajo el seudónimo de Niní Marshall—
10 nació el 1 de junio de 1903 en el barrio porteño de Caballito como la menor de
los hijos de Pedro Traveso y María Ángela Pérez, ambos inmigrantes asturianos.
Cuando contaba con apenas dos meses de edad, su padre murió y los cuatro hijos del
matrimonio quedaron a cargo de su esposa.11 Tras el deceso de su padre, la familia
se trasladó a una casona de la calle Defensa 219 —actualmente Museo de la Ciudad—
en el barrio de Monserrat, frente a la iglesia de San Francisco, donde vivió parte
de su niñez.11 A los cuatro años, Marina fue inscrita en la Escuela Juan José Paso,
donde demostró su interés por la actuación,12 y un año más tarde hizo su primera
presentación en el Centro Asturiano de Buenos Aires.13
En su niñez, la familia se trasladó al barrio de Montserrat y Marina inició sus
estudios de danzas españolas, pintura, dibujo, canto, piano1415 e idiomas tales
como el francés, alemán e inglés. También lideró una pandilla de niños llamada Los
Arribeños del Norte, con la que desempeñaba pequeñas obras teatrales en el sótano
de la casa de un tío a manera de entretenimiento.6 Luego de finalizar sus estudios
primarios, prosiguió sus estudios en el Liceo Nacional de Señoritas n.º 1, donde
comenzó a diseñar sus primeros personajes, en general imitaciones de sus
profesores.16 Marshall, en su adultez, señaló que tuvo una infancia «feliz» y se
caracterizaba por su exacerbada timidez: «La timidez me agarraba, por ejemplo,
cuando tenía que dar una lección, o ponerme de pie para decirle algo a una maestra
o a una profesora. Pero cuando se terminaba la hora de clase era un monigote, como
soy ahora, un payaso. No fui muy buena alumna. ¡De verdad que no!».17
Fue en esa institución donde se recibió de bachiller en 1921.3 Al terminar la
educación secundaria, inició sus estudios en Filosofía y Letras, los cuales fueron
interrumpidos cuando contrajo matrimonio en 1924 con Felipe Edelmann,6 un ingeniero
de origen ruso mucho mayor que ella y educado en Alemania,18 con el que tuvo a su
única hija, Ángela Dora (1926-2022).1920 Marina vivía en ese entonces en La Pampa y
regresó solamente a Buenos Aires para dar a luz a su hija, ocasión en la que le
embargaron la vivienda. A la muerte repentina de su madre en 1926, la relación con
su esposo comenzó a declinar y se divorciaron.2122 En sus memorias, Marshall
definió esa etapa de su vida como una «catástrofe sentimental y económica».23 Se
trasladó temporalmente a la casa de su hermana Blanca en Rosario, Santa Fe, y
posteriormente regresó con su pequeña hija a Buenos Aires para instalarse en una
pensión y buscar empleo en los medios gráficos.6
Inicios en el periodismo y la radio
En 1933, a instancias de su amigo Delfín Ravinovich, consiguió trabajo como
redactora en La Novela Semanal, donde escribió artículos con el fin de promocionar
artefactos domésticos, como los de la empresa General Electric.624 Otras de sus
publicaciones estuvieron vinculadas a la mujer y los cuidados para el cuerpo.25 Su
trabajo continuó en la revista Sintonía, una de las más populares de la época junto
con Antena y Maribel. Marshall, bajo el seudónimo de Mitzy, tenía a su cargo la
redacción de artículos sobre asuntos de actualidad en un apartado que se denominaba
«Alfilerazos», donde se destacó por su humor ácido y sus observaciones punzantes.25
6 Sus redacciones rápidamente adquirieron popularidad y comentó acerca de su
trabajo:
Mi especialidad era un poco tomarle el pelo a la gente de la radio. Tenía una
página de humor a mi cargo, en la que hacía mis comentarios ilustrados con mis
propios monitos, porque también me defiendo dibujando. Iba, miraba, escribía y
dibujaba. Ese acercamiento, más las clases de canto que había tomado de chica, me
permitieron iniciar mi carrera como cantante.26
Niní Marshall caracterizada como Cándida.
En 1934, por sugerencia de uno de los directivos de Sintonía, se presentó en una
prueba radiofónica y resultó elegida en la categoría de «cantante internacional».
Un mes después, realizó su primera presentación como cancionista en el ciclo de
radio La voz del aire, donde cantó en tres idiomas y permaneció trabajando durante
ocho meses bajo el seudónimo de Ivonne D'arcy.27 A su vez, intercaló actuaciones en
otras emisoras tales como Porteña, Municipal, Nacional, Belgrano y Fénix.2829
Pipita Cano, conductora del ciclo El chalet de Pipita en Broadcasting Municipal,
vislumbró sus dotes para la comedia y le ofreció interpretar a una mucama en su
programa. Fue así como Marshall diseñó a Cándida, una empleada doméstica inspirada
en una mujer de origen español que trabajaba en su casa de niña.3031 El personaje,
según su biógrafa Marily Contreras, era «una mujer ignorante, ingenua y torpe, pero
querible, y que produjo entre los oyentes de Niní una enorme cuota de ternura, por
el trasfondo de bondad que emanaba el personaje».32 La caracterización fue
creciendo en popularidad a tal punto que Roberto Llauró, un industrial destacado,
la convocó para promocionar su marca de jabones en Radio Mitre.33 Los comienzos de
la emisora en 1935 no tuvieron demasiada trascendencia, motivo por el cual Marshall
propuso hacer un programa cómico basado en guiones propios. Sin embargo, Pablo
Osvaldo Valle, director de la radio, rechazó la propuesta alegando que no era una
actriz conocida y las mujeres no escribían libretos.34
En 1936, conoció a Marcelo Salcedo, un contador paraguayo de una empresa yerbatera
con el que se casó poco tiempo después18 y diseñó su nombre artístico definitivo.
Su apellido fue constituido por la primera sílaba del nombre y el apellido de su
marido (Mar-Sal); la adhesión posterior de una «h» y una «l» hizo que quedara
Marshall.28 En cambio, optó por una deformación de Marina para el nombre: Marinita-
Ninita-Niní.6 Al comienzo, varias emisoras donde compartió cartel con Encarnación
Fernández, Pablo Palitos o Delfina Fuentes la presentaron en sus anuncios como Lily
Marshall, Niní Marschall o Niní Marshal debido a la supuesta dificultad que les
generaba pronunciarlo.33
A partir de marzo de 1937, sus presentaciones estuvieron acompañadas por su
partenaire Juan Carlos Thorry, con quien trabajó asiduamente hasta los finales del
apogeo de su carrera. Su experiencia como redactora publicitaria y su alto
rendimiento en creatividad le dieron rápidamente un perfil novedoso como artista.6
El éxito del dúo acrecentó los niveles de audiencia y Marshall logró conseguir un
espacio de media hora en un horario central. En una de las salidas de la radio, la
actriz observó a las seguidoras enardecidas que se agolpaban para pedirle
autógrafos a Thorry y gestó el personaje de Catita que,353 junto con Cándida, se
convirtieron en sus caracterizaciones más emblemáticas. El empresario Emilio
Córdoba, enterado de su nuevo personaje, la contrató para promocionar su Tienda La
Piedad; a partir de entonces, dos funciones semanales fueron dedicadas a Cándida y
otras dos a Catita. Su labor durante ese año le mereció el premio «Sensación
Radiofónica» otorgado por la revista Sintonía.36
Comienzos en el mundo del cine
Sabina Olmos y Niní Marshall en Mujeres que trabajan (1938).
Aunque el equipamiento era aún precario, el cine comenzó a posicionarse como una
industria activa y pequeña en torno a la cual artistas y directores construían una
popularidad creciente. El público comenzó a inclinarse por el cine como modo de
entretenimiento atraído por la posibilidad de ver a sus ídolos de radio en
pantalla.37 En 1938, Marshall fue convocada por Manuel Romero para filmar su
primera película.38 Sin embargo, el director debió reiterar varias veces su llamado
ante el rechazo de la actriz, a la que, en sus propias palabras, le atemorizaba el
cine porque «no tenía rostro cinematográfico y por miedo a que la gente se
decepcione».6 Marshall aceptó una prueba de cámara y, disueltos sus temores,
rescindió su contrato con la radio y firmó uno nuevo con la compañía
cinematográfica Lumiton. La actriz Mecha Ortiz, integrante del elenco, recordó
tiempo después que su pariente, el presidente Roberto Marcelino Ortiz, al enterarse
de que filmaría con Marshall, le solicitó que le consiguiera un autógrafo.37 La
película se tituló Mujeres que trabajan y la actriz compuso a Catita en el rol de
una vendedora de tienda. Las críticas fueron en general positivas y el Heraldo
Cinematográfico apuntó que «la dicción en las escenas iniciales dejó algo que
desear, pero que esto no empañó el resultado final».39 De acuerdo a Contreras, «la
película es una atinada pintura de las empleadas de comercio de la época. La
comicidad se basa exclusivamente en el lenguaje».40 Marshall, sin embargo, se
mostró insatisfecha con su trabajo.39 Al finalizar el rodaje, la actriz partió en
gira hacia Tandil en compañía de Thorry para luego continuar por Benito Juárez,
Tres Arroyos, Coronel Dorrego, Bahía Blanca y Coronel Pringles. Tras un breve
regreso a Buenos Aires, la gira prosiguió por Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos,
Córdoba y San Juan.41
En 1939, contratada nuevamente por Lumiton, protagonizó Divorcio en Montevideo
junto a Enrique Serrano y bajo dirección de Romero.42 El argumento, en el cual
Marshall colaboró, señala que para apartarse de su novia presumida un muchacho se
casa con una manicura conviniendo divorciarse meses después. El trato se lleva a
cabo pero el joven comprende que se enamoró de su exesposa y la busca para volverse
a casar.43 La película se estrenó a mediados de año en el cine Monumental y fue un
éxito a tal punto que el historiador Domingo Di Núbila, en uno de sus libros,
publicó que ahí «no solo se demostró que Niní Marshall podía hacer funcionar una
película, sino multiplicarla por tres».42 Ese mismo año llevó por primera vez a su
personaje de Cándida al cine en un filme que se tituló con el mismo nombre.44 Esta
vez, las críticas fueron negativas; la revista Radiolandia, por ejemplo, definió al
argumento como de «materiales primarios, aderezado con algunos lugares comunes de
directa repercusión en el auditorio, sirve a sus fines cómico-sentimentales a la
intérprete y resulta de eficacia popular».45 Zully Moreno y Pepe Biondi se
encontraban entre las muchas personas que se presentaron para obtener algún papel
como extra en la película; ambos se convertirían en dos figuras importantes años
después.18
Consagración y éxito comercial
El éxito creciente de Marshall fue motivo de disputa entre dos compañías
cinematográficas. Los directivos de Lumiton se enteraron por medio de un periódico
de un supuesto precontrato de la actriz con otra empresa. El hecho generó
consternación ya que Lumiton poseía la exclusividad de las interpretaciones de
Catita, motivo por el cual Marshall debió aclarar que se había tenido en cuenta ese
detalle en su nuevo proyecto con Argentina Sono Film y Lumiton continuaría con la
concesión de Catita.46 Fue así como en 1940 protagonizó Casamiento en Buenos Aires,
la secuela de Divorcio en Montevideo, sobre la que Sintonía tituló «Impacto
demasiado fácil», mientras que La Nación relató: «Episodios y tipos convencionales,
se arman con medios directos y fáciles, pero entre unos y otros se asoma...
Catita».47 La trilogía se completó con Luna de miel en Río, donde actuó junto a
Tito Lusiardo y Juan Carlos Thorry. Aunque estaba ambientada en Brasil, los rodajes
se llevaron a cabo en tan solo un mes en Munro.4849 Marshall se convirtió para ese
momento en una de las actrices más productivas del año y la de mayor importancia en
la industria del cine.50
Marshall junto a las gemelas Mirtha y Silvia Legrand en Hay que educar a Niní
(1940).
En 1940, Marshall también protagonizó Los celos de Cándida, que generó un modesto
éxito. La actriz intervino en el armado de los diálogos junto a Luis Bayón Herrera
y su actuación estuvo acompañada por Augusto Codecá. El Heraldo, en sus sugerencias
para el programa de mano, la catalogó como una «magnífica comedia de gracia
irresistible».51 Jorge Luz realizó su debut como actor en esa película en una breve
aparición como un bañista que caminaba por detrás de los personajes protagónicos en
las playas de Mar del Plata.50 Durante el rodaje, el director aprovechó la
ignorancia de Marshall en la práctica de la ruleta para que su personaje cometiera
todo tipo de torpezas en una de las escenas llevadas a cabo en el casino.52 En el
mismo año, los hermanos Mentasti le ofrecieron a Marshall una propuesta para rodar
la comedia Hay que educar a Niní, que la actriz aceptó con la condición de elegir
el director e intervenir los libretos. Ante la imposibilidad de interpretar a
Cándida y Catita por cuestiones contractuales, Marshall apareció en el rol de Niní
Reboredo, una actriz de reparto que vive en un internado de niñas y se hace pasar
por la hija de un industrial rico interpretado por Francisco Álvarez.48 Según
Etchelet, los carpinteros y técnicos del estudio abandonaban sus puestos para verla
actuar y muchas escenas debieron repetirse a causa de las risas.53 Las hermanas
Mirtha y Silvia Legrand aparecieron como extras en la película. Hay que educar a
Niní se ubicó en el puesto tercero en la encuesta de lo mejor de la temporada
efectuada por el Heraldo del Cinematografista.54 Horacio Salas, al entregarle el
título de Ciudadana ilustre en 1989, le espetó: «Una de sus películas se llama Hay
que educar a Niní. Pero es Niní quien nos educa hace 50 años».5
En julio de 1940, Marshall firmó un contrato de exclusividad con Argentina Sono
Film para filmar dos películas bajo dirección de Luis César Amadori en seis meses,
acuerdo que luego se extendió hasta diciembre de 1943.55 Entre noviembre y
diciembre de ese año, la actriz incursionó por primera vez en el ámbito
discográfico al grabar —en su personaje de la tonadillera Loli— un disco con
catorce temas musicales, entre los que destacan «Se lo cuentas a Noel», «Soy
castañera» y «La Sinforosa», bajo el sello Odeón.56 Nuevamente dirigida por Romero,
a comienzos de 1941 protagonizó Yo quiero ser bataclana, donde Marshall representó
una parodia del ballet La muerte del cisne de Saint Saens e interpretó el tango «El
vino triste» de Juan D’Arienzo. Recibió el asesoramiento de Mecha Quintana y luego
recordaría con humor en Mis memorias que «bailé de punta y maté al cisne como si
fuera una gallina».57 La crítica cinematográfica la calificó como «una buena cinta
cómica» y la propia actriz destacó que «tuvo un ritmo febril, diálogos vivaces y
ocurrencias ingeniosas».658 El empresario radiofónico Pablo Valle, al notar que la
actriz estaba siendo eclipsada por el cine, mostró su enfado, mientras que Llauró
intentó convencerla infructuosamente de regresar a la radio.59 Paralelamente,
Marshall inició una gira con Pedro Quartucci —en reemplazo de Thorry— y partió
rumbo a Chile y Perú. Sus presentaciones en ese país fueron tan populares que la
demanda de entradas superó las expectativas y permanecieron toda la semana a sala
llena.60
Marshall presentó un nuevo personaje, la cantante lírica Giovanina Regadiera, en su
filme Orquesta de señoritas, con el que ridiculizó a las divas de Bel canto que se
presentaban en el Teatro Colón.61 Su biógrafa Marily Contreras coincide en que la
producción de los años 1939-1941 es «impresionante», lo que generó cansancio en
Marshall, que además alternaba sus películas con presentaciones esporádicas en
radio.62 Un año después, Amadori logró introducirla en el género policial con La
mentirosa, estrenada en el cine Ocean; en una de las escenas, el impacto de una
bala perfora la luneta trasera del automóvil y el personaje de Marshall exclama:
«¡Qué lastima, un auto tan nuevo y ya se está apolillando!».63 Enrique Santos
Discépolo, uno de los compositores más relevantes de la época, la incluyó en su
siguiente proyecto, Cándida, la mujer del año (1943), que perduró solo una semana
en cartel y resultó un fracaso comercial.64 Abel Posadas analizó que «Hay que
educar a Niní (1940), Orquesta de señoritas (1941), La mentirosa (1942) y La mujer
sin cabeza (1947), ofrecen un seductor panorama de ensueño partiendo del mecanismo
de la impostura, tan caro al entretenimiento propuesto por Amadori».65
Primeras superproducciones y problemas políticos
Marshall volvió a retomar el género de la parodia cuando fue convocada en 1943 para
encabezar Carmen, inspirada en la ópera de Georges Bizet y considerada la primera
superproducción del cine argentino al servicio de una temática cómica. La trama
indica que una costurera fanática de Carmen cree corporizarse en la protagonista a
raíz de un golpe en la cabeza. De acuerdo a Contreras, el filme posee «un poco de
célebre ópera, otro poco de literatura y mucho de ingenio y locura».66 En una de
las escenas, el personaje de Carmen debía rodar por las escaleras, motivo por el
cual el director propuso contratar una acróbata. Marshall se negó y realizó ella
misma la escena, que le provocó una serie de moretones.67 La revista Antena señaló
que «Niní es el alma de Carmen y casi puede decirse que toda la película es
ella».68 El éxito inicial hizo que la película fuera generadora de una trilogía que
completaron Madame Sans Gene y Mosquita muerta, ambas también basadas en piezas
famosas volcadas a la parodia.69
El 4 de junio de 1943, un golpe militar conocido como Revolución del 43 destituyó
al presidente Ramón S. Castillo. Arturo Rawson ocupó el cargo hasta su renuncia
tres días más tarde, momento en que fue reemplazado por el coronel Pedro Pablo
Ramírez. El 7 de junio, fecha de su llegada al cargo, se creó el Consejo Superior
de las Transmisiones Radiotelefónicas, cuya primera resolución fue presentar una
larga lista de palabras y locuciones mal empleadas en el lenguaje corriente que
debían «proscribirse de la radiofonía».70 Marshall había renovado su contrato con
Radio Mitre por una importante suma de dinero y en sus memorias relató que, al
finalizar una de las emisiones, «no pude con mi genio y me despedí diciendo: "Hasta
el viernes... si nos dejan"». Marshall no pudo volver a presentarse en radio y su
siguiente presentación fue reemplazada por una de Hugo del Carril.71 Desde la
oficina de Radiocomunicaciones, la actriz recibió un comunicado que expresaba que
la prohibición había sido llevada a cabo «porque sus personajes deformaban el
idioma al pueblo argentino, que no tiene capacidad de discernir».5 José Ramón Mayo,
colaboracionista de Ramírez y hombre comprometido con la defensa del buen uso del
idioma, señaló en un reportaje que «miles de personas decían como ella: "¿lo
qué?"... Entonces, un día la llamamos y le dijimos que debía morigerar sus
libretos. Lo que Niní nunca ha dicho es que nos tomaba el pelo, que con nuestras
recomendaciones hacía lo que se le daba la gana».72
Ahora ya no es solo el deseo de descansar. Ahora su labor, que nunca tuvo más
censura que la propia, debe entrar como todas en una nueva y más rápida regla de
propalaciones y sus muñecos ya no serán los mismos, ya no lo eran en sus últimas
noches.
Publicación de Antena.73
Niní Marshall y Francisco Charmiello en Mosquita muerta (1946).
Marshall parodió la vida de Cathérine Hübscher, la viuda del mariscal francés
François Joseph Lefebvre, en Madame Sans Gêne (1945), que se convirtió en la
película más costosa del cine argentino.74 Conrado Nalé Roxlo fue el encargado de
adaptar la obra teatral de Victoriano Sardou. El filme permaneció diez semanas en
cartel en Calle Corrientes y muchos autores coinciden en calificarla como la
«película cumbre» de Amadori.75 La encuesta del Heraldo la colocó en el cuarto
puesto dentro de las mejores producciones del año y Marshall obtuvo el premio a la
mejor actriz cómica de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la
Argentina.7677 Luego de estrenar Santa Cándida en marzo de 1945, la actriz
permaneció sin propuestas de trabajo hasta la temporada siguiente, de modo que
dedicó su tiempo a ocuparse de su casa de Recoleta, tomar clases de inglés y
pintura, y descansar en su quinta de Moreno.78 Al año siguiente, fue convocada para
protagonizar Mosquita muerta, basada en una obra de 1883 de Henri Meilhac, donde
presentó dos nuevos personajes, Gladys Minerva Pedantone y la Niña Jovita.79 Las
críticas fueron mixtas y si bien no tuvo el mismo éxito que su predecesora,
permaneció ocho semanas en cartel en la ciudad y doce en las afueras. Di Núbila la
definió como «una bufanada poco cinematográfica y de éxito comercial».80
Desaceleración profesional
Niní Marshall y Antonio Carrizo en Radio El Mundo, años de 1950.
En 1947, Marshall retornó a la radio cuando viajó a Uruguay y realizó una serie de
presentaciones en Radio Del Plata de Montevideo. En Buenos Aires, fue partícipe de
la obra teatral Un lío de millones en el Teatro Astral. La actriz se entusiasmó con
la propuesta y se encargó de retocar los personajes que había elegido representar.
El estreno generó una gran concurrencia de público a tal punto que la policía debió
abrir paso para que cada uno de los artistas pudiera descender de su automóvil y
llegar al hall del teatro sin inconvenientes.81 Sin embargo, la obra solo se
mantuvo un mes en cartelera, el plazo mínimo fijado por contrato, y la crítica
destruyó al autor y la pieza; Marshall luego diría que «los autores clásicos se
metieron con ellos y no les perdonaron que yo los hubiera elegido. Cosas peores se
han visto».82
En Una mujer sin cabeza, dirigida nuevamente por Amadori, las buenas críticas no
lograron que su permanencia en las salas se extendiera por más de dos semanas. La
Nación publicó que «el público pudo ver nuevamente cómo llena esta actriz el
interés de las escenas con su presencia o su palabra».83 Marshall volvió a aparecer
en un filme de menos de una hora de duración titulado Buenos Aires canta, que
consistía en una serie de cuadros musicales donde se presentaban artistas y
conjuntos populares, entre los que destacaban Hugo del Carril y Azucena Maizani.
Ahí, interpretó a Loli y cantó una canción popular española. La versión completa
del filme desapareció y en la actualidad no existen copias; algunas versiones
señalan que pudo haber sido desarmada debido a que se trataba de fragmentos
musicales.84
Su siguiente película, Navidad de los pobres, se estrenó en 1947 en el cine
Monumental y significó el retorno de Catita luego de seis años fuera de la
pantalla. Según La Prensa, Marshall «constituye el alma y la mejor base de la
película».85 La película fue un éxito y su labor mereció el premio a la mejor
actriz cómica de la ACCA.86 Marshall decidió probar suerte de nuevo con el teatro
cuando fue convocada en 1948 para ser la coestrella de Pepe Arias en Y Pepe volvió
con música en el Teatro Casino, a dos años del fracaso Un lío de millones. Los
actores realizaron tres funciones diarias con dos espectáculos distintos y
recibieron críticas positivas, especialmente Marshall, que buscaba consolidarse en
el mundo del teatro.87 Ese mismo año también filmó Porteña de corazón, donde
nuevamente actuó en el rol de Catita a dúo con Augusto Codecá. De acuerdo a Di
Núbila, «fue la mejor y más ágil comedia de Catita en bastante tiempo»; sin
embargo, otras críticas señalaron que «necesita volver a Madame Sans Gene o a la
humana Cándida».88
Gobierno peronista y prohibición
El último trabajo de Marshall con Manuel Romero ocurrió en 1949 con Mujeres que
bailan y, a pesar del modesto éxito, las críticas se vieron desplazadas por las
crónicas de hechos de actualidad.89 Fanny Navarro, una actriz proveniente del
drama, fue una de las integrantes del elenco y su protagónico se destacó por sobre
el de Marshall de acuerdo a la mayoría de los medios de prensa. En sus memorias,
Marshall manifestó que «nuestra relación fue muy cordial. Ella era una hermosa
muchacha, amable y obediente en el trabajo». Durante la filmación de la película,
Navarro se hallaba en pareja con Juan Duarte, hermano de Eva Perón y secretario
privado del presidente. De acuerdo a Marshall, Navarro la invitó en nombre de
Duarte en reiteradas ocasiones para cenar juntos al sostener que era «su actriz
favorita» pero la actriz rechazó todas las propuestas «con cortesía pero sin
ocultar mi falta de interés por conocerlo».90
Un mes después del estreno del filme, Marshall partió hacia Nueva York contratada
por Carlos Montalbán para actuar en el Teatro Puerto Rico. El contrato inicial de
siete días pronto se extendió a dos semanas y finalizado el mismo,91 la actriz
viajó a México, donde se dispuso a filmar su primera película mexicana, Una gallega
en México, bajo dirección de Julián Soler. El rodaje se alternó con presentaciones
en el local nocturno El Patio y en el Casino Follies. Su labor mereció el premio a
la mejor actriz del año y Antena publicó que «México descubrió a Niní como
brillante actriz dramática».92 Los guiones fueron modificados a razón de dos
escenas que dieron la pauta de dotes dramáticas en Marshall y Soler decidió agregar
algunas situaciones que explotaran ese perfil en el filme,92 que posteriormente fue
estrenado en Venezuela y Cuba.93
Juan Duarte, secretario del presidente Perón.
Durante el peronismo (1946-1955), la actividad en el mundo del cine había sido
intensa pero la suma de favoritismo y censura para todo lo que escapara a la visión
oficial había afectado la calidad de las producciones.94 La escasez de celuloide y
la caída de la industria cinematográfica hacía que los proyectos debieran contar
con apoyo del Estado. En un contexto de listas negras de artistas vinculados a la
oposición, una notable disminución en las realizaciones y la escasa distribución de
película virgen, los productores extranjeros ofrecieron nuevas posibilidades a
figuras de Argentina.89 De ese modo, además de recibir propuestas de filmación en
México, Marshall fue convocada para filmar en España Yo no soy la Mata-Hari (1949),
una parodia de la vida de la espía Mata Hari dirigida por Benito Perojo.95
De regreso a Buenos Aires, Ángel Mentasti le transmitió a Marshall que debían
cancelar todos los proyectos que la convocaban por un pedido expreso de la primera
dama Eva Perón.96 En sus memorias, Marshall relató que ante esa situación decidió
pedir una audiencia con el presidente Perón:
En busca de razones solicité una entrevista al presidente de la Nación y me
contestaron que me recibiría en la Casa de Gobierno, su secretario privado, Juan
Duarte, ¡mi antiguo admirador! Tres veces fui a la audiencia acordada y en ninguna
de las dos primeras me recibió. En la tercera... tras dos horas de amansadora, en
una amplia antesala con mucha otra gente alrededor, salió el secretario del
secretario del Presidente y en voz alta gritó: «Señora, dice el señor Duarte que se
acuerde cuando en una fiesta de pitucos, vestida de prostituta, imitó a su hermana
Eva».97
Marshall debió emprender el exilio ante la imposibilidad de trabajar en
Argentina,98 al igual que sus pares Libertad Lamarque y Arturo García Buhr. En
medio de una investigación realizada a causa de denuncias de corrupción, Juan
Duarte fue hallado sin vida en un aparente suicidio en abril de 1953. Tras la
Revolución Libertadora, las prohibiciones se volvieron a reiterar, esta vez con los
artistas vinculados al peronismo, entre los que destacaban Fanny Navarro. La
carrera de Navarro declinó seriamente a partir de 1955 y solo volvió a filmar tres
películas más en la década siguiente. Murió prematuramente en 1971, olvidada por el
público y alejada del medio artístico.97
Exilio y filmación en México
Marshall viajó a México y se estableció en la Casa Latinoamericana, un edificio de
departamentos donde se hospedaban otros artistas en similar situación como Amanda
Ledesma y Libertad Lamarque, con la que mantuvo una íntima amistad hasta su
muerte.22 Su primer trabajo mexicano luego de su exilio fue junto a Joaquín Pardavé
en Una gallega baila mambo, nunca estrenada oficialmente en Argentina.99 Entre 1950
y 1951, Marshall filmó en México cuatro películas: Una gallega baila mambo, La
alegre casada, Mi campeón —junto a Lamarque— y Los enredos de una gallega,100 que
se estrenaron luego en Argentina en salas de segunda categoría del interior del
país.101 Retomó al género de la sátira cuando decidió filmar en 1952 Amor de
locura, considerado una de sus mejores labores mexicanas.102 En 1953, Marshall
intervino en Reportaje, una película en donde actuó junto a Jorge Negrete, María
Félix, Arturo de Córdova, Dolores del Río y Pedro Infante, elenco que participó sin
recibir remuneración alguna. La película fue estrenada de manera inadvertida en
Argentina en 1956 y Marshall, al igual que otros actores, no fueron incluidos en el
armado final ni en los créditos.103 El último trabajo de la actriz íntegramente
armado en México fue Dios los cría, una comedia de 1953 con exteriores rodados en
la ciudad, Chapultepec y Fuente de Petroleros.102
A lo largo de su estadía en ese país, Marshall diseñó dos nuevos personajes,
Bárbara Mac Adam, una turista mexicana que gusta vestirse con todas las prendas
típicas, y Lupe, una pueblerina maltratada por su marido. La actriz los presentó en
Argentina durante una actuación en Radio Belgrano en 1954 pero no tuvieron
repercusión.104 A la muerte de Evita, con su hija a punto de casarse y finalizada
una gira que la llevó por Colombia, Perú y Chile, Marshall retornó definitivamente
a Buenos Aires en 1954.105 A pesar de que su prohibición en cine continuaba
vigente, recibió una citación por parte de Raúl Apold, secretario de Prensa del
gobierno, que le afirmó en su despacho que volvería a trabajar al mismo tiempo que
le ofreció participar en un festival organizado por la Secretaría de Prensa en el
Teatro Presidente Alvear, propuesta que la actriz rechazó alegando no querer
intervenir en actos de gobierno.106 En cambio, optó por realizar una función
radiofónica para Radio Belgrano en la sala del Consejo Nacional de Mujeres107 y
filmar una coproducción cubano-mexicana, Una gallega en La Habana (1955), dirigida
por René Cardona.108
En marzo de 1956, Marshall participó en festivales, colectas y funciones a
beneficio de los niños enfermos de poliomielitis,109 un gesto de solidaridad
similar al de 1944, cuando participó de una convocatoria dirigida a artistas por
parte del GOU —encabezado por Juan Domingo Perón— con el fin de recaudar fondos
para las víctimas del terremoto de San Juan. En esa ocasión, Marshall fue
condecorada por haber recaudado la mayor cantidad de dinero —4964 pesos, más 1000
aportados por ella misma—.22
Reveses profesionales
Niní Marshall a principios de los años de 1960.
Su retorno al cine argentino ocurrió en 1956 cuando estrenó Catita es una dama, que
no tuvo una buena recepción en críticas y solo perduró una semana en las salas de
cine. En ese momento, Marshall percibió que el público había cambiado con respecto
al de la década anterior y que debía adecuarse al presente.110 Continuó actuando en
radio, su medio preferido, hasta que en 1957 debutó por primera vez en televisión,
en un ciclo denominado Philco Music Hall, que la catalogó como la «artista más
costosa de la televisión argentina» al percibir una remuneración de 50 000 pesos
por cada emisión.111 En 1958, debutó en radio con Guillermo Brizuela Méndez y
durante una de sus actuaciones, presentó el personaje de Don Cosme. Poco después,
recibió una carta de un médico del Hospital Ramos Mejía manifestándole que la voz
del personaje era muy peligrosa para sus cuerdas vocales, motivo por el que
inmediatamente dejó de interpretarlo.112 Tras una presentación en Radio Nacional de
España, regresó a Argentina para lanzar su propio ciclo de televisión, Esas cosas
de Niní, emitido durante 1960 por Canal 7. Sin embargo, no tuvo la prensa
suficiente y duró demasiado poco. Marshall se halló desconcertada ya que el formato
del programa, que consistía en monologar frente a la cámara, era el mismo que
utilizaba Bob Hope con éxito en Estados Unidos.113
En 1961, fue convocada por Manolo Fábregas para actuar en el Teatro de los
Insurgentes de México con Cosas de mamá y papá, labor por la que obtuvo el premio a
la mejor actriz del año de la Asociación de Cronistas Teatrales Mexicanos.114 A su
regreso, presentó la obra adaptada para el público argentino en el Teatro Odeón,
que significó su retorno a los escenarios después de catorce años. Según La Nación,
«fue durante la permanencia de Niní en el escenario que la obra alcanzó mayor
animación».115 Una versión para televisión se llevó a cabo poco después. Su
siguiente obra fue Buenos Aires de seda y percal, una cabalgata musical con 18
cuadros musicales que recreaba la vida de la ciudad desde 1930 hasta 1963. Sin
embargo, al igual que La señora barba azul, en la que también participó su hija
Ángela, no tuvo publicidad y las recaudaciones no alcanzaron las expectativas.116
Marshall retornó al cine luego de ocho años con Cleopatra era Cándida en 1964, que
resultó un fracaso al igual que todos los filmes que lo sucedieron hasta el final
de su carrera.117 Entre 1967 y 1971, logró intervenir en cuatro películas más —
Escándalo en la familia, Ya tiene comisario el pueblo (la primera a color), La
novela de un joven pobre y Vamos a soñar por el amor—, en general producciones
comerciales destinadas a dar a conocer a algún joven cantante de la época. La
carrera de Marshall pareció resurgir hacia 1967 cuando sus presentaciones en el
ciclo Sábados circulares de Pipo Mancera comenzaron a adquirir popularidad.118 Sus
espacios al aire se iniciaron con cinco minutos de duración y al poco tiempo, se
extendieron a veinte sin publicidad intermedia. La actriz, por su parte, no se
hallaba cómoda con la televisión en vivo: «... se hace todo tan rápido, tan
improvisado. Si uno no se acuerda la letra le ponen en las narices un tremendo
cartel para que lo lea». Si bien Marshall juzgaba con severidad la falta de
independencia y hostilidad de la TV,119 sus presentaciones alcanzaron entre 30 y 40
puntos de audiencia.120 El éxito con Mancera la motivó para lanzar de nuevo un
programa propio, Teatralerías, pero fue un fracaso rotundo y el ciclo no soportó
los desniveles de audiencia.121
En 1969, presentó en teatro una versión musical de Las de Barranco, Recuerdo del
viejo Buenos Aires. El proyecto le generó entusiasmo pero la obra se ubicó en el
séptimo lugar entre los espectáculos más vistos y progresivamente descendió hasta
el décimo primero.122 Marshall interpretó a Victoria Valdor, una tía alocada y
sensual, en Coqueluche, donde apareció con una peluca rubia. La obra se estrenó en
1971 en Mar del Plata y permaneció con éxito toda la temporada de verano pero, a
pesar de la repercusión, la actriz abandonó el trabajo y fue reemplazada por Noemí
Laserre.123
Resurgimiento y retiro
Enrique Pinti, Karen Mails, Niní Marshall y Jorge Luz en El pequeño Marshall-Luz
ilustrado (1976).
En 1972, Lino Patalano se hallaba en búsqueda de un espectáculo para montar y
mientras husmeaba una revista, leyó una entrevista de Marshall donde anunciaba su
retiro. Patalano consiguió su teléfono y se comunicó inmediatamente con el fin de
convencerla para llevar a cabo un espectáculo de café-concert. Luego de insistir
durante seis meses,124 la actriz aceptó la propuesta y Patalano recordó que en una
ocasión Marshall le enseñó unos libretos de Y... se nos fue redepente,125 un
espectáculo de humor negro que había redactado en los años de 1940 y nunca había
podido estrenar. Patalano destacó que Marshall era extremadamente tímida y «todo
anduvo sobre ruedas hasta que el día del ensayo general, Niní nos dijo: "¡Chicos,
yo los indemnizo pero no debuto!"», a lo que reaccionó: «Señora, con todo el
respeto, ¡déjese de embromar! Váyase al hotel y mañana venga para la función».124
En entrevistas posteriores, comentó que los productores «estuvimos hasta la noche
cortando clavos».126 El espectáculo se presentó en 1973 en El Gallo Cojo Kabarett,
fue un éxito y se prolongó durante 1800 funciones que se llevaron a cabo en Buenos
Aires, Rosario, Córdoba, Montevideo, Santiago de Chile y Lima. También se realizó
un especial para televisión emitido en 1979 por Canal 13 y en 1986 un disco;1266 la
edad de Marshall y otros proyectos disolvieron la idea de llevar el espectáculo a
Estados Unidos, México y Venezuela. La representación transcurría en un solo
escenario, el velatorio del zapatero Don Pascual, alrededor del cual la actriz
recreó toda su galería de personajes, que se acercaban a darle el pésame a la viuda
Electra.127
En 1975, recibió un premio Martín Fierro a título de homenaje junto con otras
figuras del espectáculo como Libertad Lamarque, Tita Merello y Mirtha Legrand.128
Un año después, Marshall se disponía a estrenar El pequeño Marshall-Luz ilustrado
junto a Jorge Luz cuando sufrió un aneurisma y debió suspender el proyecto como así
también Y... se nos fue redepente, que retomó luego de su recuperación.129 Luego,
fue convocada para una breve temporada de Una noche en la radio que, gracias a su
éxito, fue extendida y presentada en Mar del Plata. En 1977, durante tan solo tres
días, Marshall grabó un especial televisivo para Canal 13 titulado El humor de Niní
Marshall, presentado dentro del ciclo El mundo del espectáculo.130
Luis Sandrini y Niní Marshall en ¡Qué linda es mi familia! (1980), la última
película de ambos.
En 1980, tras haber rechazado el papel central de La nona, filmó su última
película, ¡Qué linda es mi familia!, junto a Palito Ortega y Luis Sandrini.
Mientras se tomaban fotografías el último día de rodaje, Sandrini sufrió un colapso
vascular, fue internado y falleció once días después.131 La película inicialmente
iba a llamarse La familia está de fiesta pero los productores optaron por modificar
el título ante el deceso del actor. Marshall, profundamente afectada, no fue capaz
de ver la película nunca más.132 Al año siguiente recibió el premio Konex de
Platino como mejor actriz cómica.133 Sus trabajos finales incluyeron treinta
emisiones en un ciclo radiofónico junto a Antonio Carrizo y una participación
especial en el programa de TV Juntos de 1982, tras los cuales decidió retirarse y,
en sus propias palabras, «no asistir a sus propios funerales».134106
Últimos años
Marshall lanzó sus memorias en 1985 con la colaboración de Salvador D'Anna y un año
después, donó parte de los vestuarios de sus personajes al Museo del Cine.135136 En
1988, interrumpió su retiro para actuar como Doña Caterina en una emisión del ciclo
de televisión El mundo de Antonio Gasalla. La actriz definió su participación ahí
como «un horror».137 Hacia el final de su vida, comenzó a recibir honores y
reconocimientos por su larga trayectoria en el espectáculo. En 1989, fue declarada
Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura porteña y en
1992, recibió el premio Podestá a la Trayectoria de manos de Mirtha Legrand, que
casualmente había debutado como extra en una de sus películas. Ese mismo año fue
internada en terapia intensiva durante diez días y se temió por su vida.138
En junio de 1992, Marshall cedió los derechos de sus guiones para ser representados
en París en el espectáculo Mortadela y a pesar de su avanzada edad, se encargó
personalmente de supervisar la traducción de los mismos al francés. Marilú Marini
fue la encargada de recrear sus personajes y la obra recibió el Premio Molière a la
mejor comedia musical. Marshall asistió entre lágrimas al estreno en el Teatro Lola
Membrives de Buenos Aires, donde fue ovacionada y se le dedicó la función.139 En
1995, se estrenó Niní, una obra similar representada en el Teatro Petit
Montparnasse, también protagonizada por Marini.140 Al igual que con la anterior,
Marshall asistió al estreno en el Teatro Maipo y comentó que «me costó mucho firmar
el contrato para que mis textos sean actuados por otra persona. Y todavía debo
confesar que me gustaría estar arriba de un escenario».106 Cuando el público más
joven se acercaba a saludarla y reía con sus personajes, solía decir: «Hay una
cuarta generación que me aguanta».141
La vida me ha dado muchas cosas, sobre todo el amor de la gente que es lo que yo
más agradezco. Lo dije y lo diré hasta el cansancio: «Mi vida no es más que la de
una señora de su casa que se hizo la graciosa». Así quiero que me sientan y así
quiero que me recuerden.
Niní Marshall, en su 90º. cumpleaños.106
La última aparición pública de Marshall ocurrió en diciembre de 1995 cuando,
visiblemente débil y frágil, asistió al Teatro Nacional Cervantes para acompañar a
su amiga Libertad Lamarque en el homenaje que le brindó la Secretaria de Cultura de
la Nación.142
Fallecimiento
En enero de 1996, Marshall fue ingresada en la Clínica Bazterrica de la Recoleta
por molestias de origen respiratorio.143 La noticia no se hizo pública hasta tres
días después y las autoridades de la institución no dieron demasiados detalles por
pedido expreso de su familia. El 8 de marzo, fue nuevamente internada en terapia
intensiva por una afección respiratoria y un cuadro severo de deshidratación que le
provocaron una descompensación general y un progresivo desmejoramiento físico.
Marshall falleció a la edad de 92 años el 18 de marzo de 1996 a las 11.05 UTC-3 a
causa de un paro cardiorrespiratorio.144 Su cuerpo fue velado en el Teatro Nacional
Cervantes y trasladado a la bóveda familiar del cementerio de Olivos.145
Vida personal
Marshall contrajo matrimonio en 1924 con Felipe Edelmann, un ingeniero ruso mucho
mayor que ella y educado en Alemania, con el que tuvo a su única hija, Ángela,
nacida en 1926. Edelmann era ludópata y perdió todo sus bienes a causa del juego,
entre ellos la casa donde convivía con Marshall, motivo por el cual la actriz
decidió separarse:21 «el día que me enteré me recibí de adulta. Quedé sola frente a
las circunstancias... una sola cosa me importó: quedarme con mi hija», manifestó en
una ocasión.18 Edelmann falleció en julio de 1957.
Cuando comenzó a actuar en radio, conoció a Marcelo Salcedo, un contador paraguayo
de una empresa yerbatera, con el que se casó vía México poco después.146 Salcedo
acompañó a Marshall a lo largo de su carrera en los años de 1930 y 1940 pero
optaron por separarse en 1950 cuando la actriz debió exiliarse en México.147 En
1953, durante su estadía en la Casa Latinoamericana, inició una relación con el
productor y periodista Carmelo Santiago, que se convirtió rápidamente en su
representante y con quien convivió durante 15 años hasta 1968, cuando descubrió que
le era infiel.148127 Santiago falleció en agosto de 1993.
Marshall vivió la mayor parte de su vida en el barrio porteño de Recoleta, frente a
la Plaza Vicente López, donde desarrolló afición por la pintura, la lectura y el
coleccionismo de antigüedades.149150 Su nieto Carlos Gamallo incursionó como actor
en seis películas argentinas entre 1993 y 2004, entre las que destacan Gatica, el
Mono.151106 Su sobrina nieta, Susana Degoy (1943-2008), fue una escritora y
ensayista especializada en la investigación de la sociología del espectáculo.152 La
hija de Degoy, sobrina bisnieta de Marshall, es la actriz ítalo-argentina Antonella
Costa.
Legado
Teatro Niní Marshall.
María Elena Walsh la definió como «Nuestra Cervantes» y explicó que «solo un
prodigioso dominio del idioma le permitió a Niní descalabrarlo, travestirlo y
lanzarlo a las efímeras ondas del éter».5 Su talento para reproducir los rasgos del
habla de distintos sectores sociales o de colectividades fue un aporte no solo para
sus monólogos sino también para la investigación filológica;3 la Facultad de
Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata
registró grabaciones con Marshall en los años de 1950 para estudiar las
particularidades lingüísticas de sus personajes.319153 De acuerdo a Dora Cerati,
que compiló media docena de compactos históricos de sus programas de radio: «A la
manera de una Mafalda adulta, Niní sacó a luz una clase social relegada a la que le
hizo decir o ridiculizar lo snob, lo superfluo, pero sin groserías, sin palabras
soeces, sin golpes bajos».5 Marshall hizo visible, a través del humor, a la clase
inmigratoria, que en los años de 1940 y 1950 abarcaba gran parte de la población
nacional y era un sector discriminado por las minorías.1546 Su hija Ángela Edelmann
señaló en un reportaje que su madre se destacó por encima del resto de las cómicas
de su generación ya que «escribía, dirigía, actuaba, vestía, maquillaba» sus
personajes.155 Enrique Pinti se refirió también a ese punto y destacó que Marshall
«construía sus propios personajes y, por eso, es bastante incomparable... Niní lo
concebía desde una manera global».156
En 1999, la familia de Marshall, en colaboración con el sello discográfico Gogni y
Vea Más Multimedios, lanzaron tres discos compactos que recopilaron sus monólogos
más exitosos.157 Desde el 2000, la residencia donde vivió en su niñez y en su
adolescencia, la Casa de los Querubines, es sede del Museo de la Ciudad. Un año
antes se había colocado una placa a modo de tributo.158
El Correo Argentino honró la memoria de Marshall cuando en 2002 lanzó una serie
limitada de estampillas postales con su rostro.159 En 2003, en conmemoración a su
centenario, se realizaron varios homenajes en su honor, entre los que destacan una
muestra retrospectiva con fotos, vestuarios y libretos denominada Niní cumple 100
años en el Centro Cultural Recoleta y la proyección de sus filmes principales en la
sala Leopoldo Lugones.23 Paralelamente, la señal de cable Volver emitió un ciclo
especial con sus películas y las autoras Patricia Narváez y Marily Contreras
publicaron dos libros biográficos. En 2005, Raúl Etchelet estrenó el documental La
película de Niní, basado en un libro biográfico del mismo autor, que contiene
testimonios, material fílmico y narra la vida de Marshall.160
En 1996, Clarín llevó a cabo una encuesta popular sobre los artistas argentinos y
Marshall resultó poseedora del cuarto puesto en el rubro de la «artista más querida
de todos los tiempos» con un 10.2 % y la «más talentosa» con un 7.3 %. El mismo
periódico realizó otra similar en 2005 y ahí obtuvo el segundo puesto en la sección
del «mejor cómico de toda la historia argentina» con un 10.3 %, solamente precedida
por Alberto Olmedo.161 La revista Viva la incluyó dentro de «las diez argentinas
del siglo XX» en 1999 y en una encuesta efectuada ese mismo año, resultó elegida
«la actriz cómica de todos los tiempos».158
El Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken cuenta con una sala Niní Marshall, que reúne
fotografías, cuadros, vestimentas y elementos cinematográficos que se usaron alguna
vez en las películas protagonizadas por la actriz, así como también objetos
personales.18 Un pasaje junto al Teatro Candilejas en Villa Carlos Paz y un
anfiteatro de la Costanera Sur también fueron designados con su nombre.9158 En
2009, una calle de Puerto Madero fue bautizada Niní Marshall por votación popular y
en 2011, en conmemoración a los 15 años de su deceso, se inauguró un teatro con su
nombre en el partido bonaerense de Tigre, apadrinado por la actriz Norma Aleandro y
declarado de interés municipal por el intendente Sergio Massa.98
Marshall fue interpretada por la actriz Alejandra Majluf en la película biográfica
Ay, Juancito (2004), dirigida por Héctor Olivera. El filme está basado en la vida
política de Juan Duarte y su vínculo con el mundo del espectáculo.162
La Escuela Secundaria en Teatro Niní Marshall de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
lleva su nombre desde el año 2015. Está ubicada en el barrio de Mataderos.
Personajes
Sombrero perteneciente a los vestuarios de Marshall en el Museo del Cine.
Marshall tenía una observación minuciosa y sagaz de la sociedad de la época,
recurso que le permitió crear sus personajes y reflejar en ellos las
particularidades y defectos de las distintas clases sociales a través de la
exageración. Sus personajes recreaban la idiosincrasia argentina y se convirtieron
en arquetipos de la inmigración europea que llegó a América a comienzos del siglo
XX.155
Marshall fundamentó la creación de sus personajes basada en la observación y la
exageración:
Creo mis personajes observando a la gente, prestando atención a los pequeños
defectos que pueden causar risa. Yo voy a la peluquería, por ejemplo, y paro la
oreja para ver lo que hablan los clientes. Es increíble lo que pueden decir allí
las mujeres: están en los secadores y como el aparato les tapa las orejas y hace
ruido, deben gritar para escucharse. A gritos cuentan la vida y milagros de todo el
barrio. En general, yo caricaturizo lo que allí se dice, pero a veces ni me hace
falta cargar las tintas, lo mismo en los transportes públicos: generalmente no
viajo en ómnibus porque me reconocen y me miran, y eso me pone muy nerviosa; pero a
veces me pongo los anteojos negros y doy una vuelta para escuchar a la gente.
Parece mentira lo indiscretos que son. Otra fuente muy jugosa es la placita Vicente
López que está enfrente a mi casa; ahí espío a las mucamitas con sus novios y
obtengo expresiones, dichos y situaciones que con solo repetirlos causan gracia.
Niní Marshall163
La psicóloga Ana Padovani señaló en un reportaje que Marshall «hizo un trabajo
interesantísimo con la palabra. Ella lograba un bordado textual a partir de la
observación minuciosa de las corrientes inmigratorias, de las formas de hablar, de
las costumbres. No tiene una producción literaria en el sentido estricto, pero
considero que tiene bien ganado el estatus de escritora».164 Por su parte, María
Moreno, en un artículo en Página/12, apuntó que «la actriz llevaba sus registros
orales a una exageración tal que, no solo se volvían críticos sino que terminaban
constituyendo, lejos de rasgos típicos, singularidades fecundas en creación e
ingenio».23
Los personajes más emblemáticos de Marshall fueron Cándida y Catita; la primera
personificaba a las empleadas domésticas gallegas que se expresaban de manera
errónea y la segunda a las mujeres típicas de conventillo provenientes de una
familia italiana. También interpretó otros personajes destacados tales como doña
Pola, estereotipo de la colectividad judía, Mónica Bedoya Hueyo de Picos Pardos
Sunsuet Crostón, la típica mujer de clase alta y superficial,165 la Niña Jovita,
una solterona pasada de moda, Gladys Minerva Pedantoni, la alumna más aplicada de
la clase, y doña Caterina, la abuela italiana de Catita que habla en cocoliche.
Otros personajes fueron constituidos bajo la misma estructura pero no tuvieron la
misma repercusión, tal es el caso de Don Cosme, un italiano de voz ronca, Lupe, una
joven sufrida y maltratada por su esposo, Belarmina Cueio, una joven provinciana y
empleada doméstica de la Niña Jovita, Loli, una actriz y cupletista pasada de moda,
Mingo, el hermano travieso de Catita, y Bárbara Mc Adam, una mujer refinada y
extravagante estereotipo de la clase alta mexicana.23166167 Los personajes de Mingo
y Catita ideados por Marshall tuvieron más tarde sus paralelos en los de Minguito
Tinguitella y la Porota, interpretados con éxito por Juan Carlos Altavista y Jorge
Luz en la década de 1980 respectivamente.16813
Filmografía
Durante sus 50 años de carrera profesional, Marshall intervino en 38 películas —28
en Argentina, 9 en México y una en España— más 10 participaciones en ciclos de
televisión. Su filmografía está compuesta por comedias y comprendida entre 1938 y
1980, período en el que también se dedicó al teatro y la radio.169
Filmografía en Argentina
Mujeres que trabajan (1938).
Divorcio en Montevideo (1939).
Cándida (1939).
Casamiento en Buenos Aires (1940).
Los celos de Cándida (1940).
Hay que educar a Niní (1940).
Luna de miel en Río (1940).
Yo quiero ser bataclana (1941).
Orquesta de señoritas (1941).
Cándida millonaria (1941).
La mentirosa (1942).
Cándida, la mujer del año (1943).
Carmen (1943).
Madame Sans Gene (1945).
Mosquita muerta (1946).
Santa Cándida (1945).
Una mujer sin cabeza (1947).
Buenos Aires canta (1947).
Navidad de los pobres (1947).
Porteña de corazón (1948).
Mujeres que bailan (1949).
Catita es una dama (1956).
Cleopatra era Cándida (1964).
Escándalo en la familia (1967).
Ya tiene comisario el pueblo (1967).
La novela de un joven pobre (1968).
Vamos a soñar por el amor (1971).
¡Qué linda es mi familia! (1980).
Filmografía en México
Una gallega en México (1949).
Una gallega baila mambo (1951).
Los enredos de una gallega (1951).
Mi campeón (1952).
La alegre casada (1952).
Amor de locura (1953).
Reportaje (1953).
Dios los cría (1953).
Una gallega en La Habana (1955).
Filmografía en España
Yo no soy la Mata-Hari (1949).
Programas de televisión
Philco Music Hall (1957).
Niní Marshall (1958).
Esas cosas de Niní (1960).
Cosas de mamá y papá (1964).
Sábados circulares (1966-69) (1971-72).
Teatralerías (1967).
El humor de Niní Marshall (1977).
Especial Niní Marshall (1977).
Al estilo de Mancera (1978).
Y... se nos fue redepente (1979).
Mónica y Andrés (1980).
Juntos (1982).
El mundo de Antonio Gasalla (1988).
Obras de teatro
Un lío de millones (1946).
Carrousel de estrellas (1948).
Pepe volvió con música (1948).
Cosas de mamá y papá (1961).
Buenos Aires de seda y percal (1963).
La señora Barba Azul (1963).
Escándalo en Mar del Plata (1965).
¡Vos que lo tenés, cuidalo! (1965).
Recuerdo del viejo Buenos Aires (1969).
Coqueluche (1971).
Y... se nos fue redepente! (1973).
El pequeño Marshall-Luz ilustrado (1976).
Una noche en la radio (1977) (1981).
¿Quién apagó la radio? (1981).
Premios y distinciones
Premio «Sensación Radiofónica» de la revista Sintonía (1937).
Premio a Cóndor de Plata a la mejor intérprete cómica de la Asociación de Cronistas
Cinematográficos de la Argentina (1945).
Premio Cóndor de Plata a la mejor actriz cómica de la Asociación de Cronistas
Cinematográficos de la Argentina (1947).
Placa de Oro de ACDADT (1950).
Premio a la mejor actriz de México (1951).
Premio ACDADI (1956).
Premio a la mejor actriz cómica del cine argentino (1956).
Medalla de Oro de ALPI (1959).
Medalla de la Asociación Israelita de la Argentina (1960).
Premio a la mejor actriz de teatro en México (1961).
Premio Selección al mejor disco para niños (1962).
Copa de Plata de la colectividad de Brasil en Argentina (1966).
Medalla de oro de Odia (1966).
Premio Mástil de Oro del gobierno de Santa Fe (1966).
Declarada figura pionera del cine argentino por la Asociación de Cronistas
Cinematográficos de la Argentina (1967).
Testimonio de honor a la mejor actuación femenina en show (1967).
Premio Leo (1968).
Premio 9 de Oro (1968).
Premio 9 de Oro (1969).
Premio Karamba (1971).
Premio Ancla de Oro de la Municipalidad de San Fernando (1972).
Premio San Gabriel del Episcopado argentino (1973).
Premio La Estrella de Oro de la revista Informe (1974).
Premio Gallo Cojo de Oro (1974).
Premio Bamba de la Municipalidad de Córdoba (1974).
Medalla de oro a la popularidad de la revista Informe (1975).
Premio Sol de Oro del Festival de la Popularidad de Río Hondo (1975).
Premio Martín Fierro especial de APTRA (1975).
Premio Palma de Oro Audiencia (1977).
Premio a la mejor actuación femenina en café-concert del diario Popular de Mar del
Plata (1978).
Reconocimiento «a la artista de todos los tiempos» de Canal 9 (1978).
Premio Martín Fierro especial de APTRA (1979).
Premio Cruz de Plata Esquiú en el rubro radio y televisión (1979).
Cámara Pathé del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (1980).
Premio Konex de Platino a la mejor actriz cómica (1981)133
Distinción especial de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina
«por su aporte al cine argentino» (1983).
Distinción Obelisco de Plata del programa Sábado de todos (1983).
Distinción Glorias de la Cultura Nacional (1984).
Distinción «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires» por la Legislatura
porteña (1989).
Premio Martín Fierro como reconocimiento a la trayectoria artística de APTRA
(1989).
Premio Santa Clara de Asís (1990).
Premio Podestá a la trayectoria artística (1992).
Premio Fundación Elena B. de D'Anna (1994).
Fuente:170
Véase también
Libertad Lamarque
Cine de Argentina
Peronismo
Notas y referencias
«Diez películas para recordar a Niní Marshall», artículo del 18 de marzo de 2013
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Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Niní Marshall.
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Niní, clásica y moderna (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el
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Sensible homenaje a Niní Marshall (enlace roto disponible en Internet Archive;
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Libro y documental para recordar a Niní (enlace roto disponible en Internet
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